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Fábula animal y tropología cristiana. Estudio literario de Ecbasis Captiui

Author: García Magaña, Eugenia
Year: 2022
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/f827822d-6066-41ee-89b9-aa2128e0fb47/download
FACULTAD DE FILOLOGÍA
GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA
FÁBULA ANIMAL Y TROPOLOGÍA
CRISTIANA. ESTUDIO LITERARIO DE
ECBASIS CAPTIUI
Eugenia Ga cía Magaña
Di ec o a: E a Mª Cas o Ca idad
San iago de Compos ela, cu so 2021/2022
2
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 5
SOBRE BESTIARIOS Y FÁBULAS ........................................................................................... 6
LA EDAD DE LAS BESTIAS: EL BESTIARIO MEDIEVAL ............................................... 6
FÁBULAS ANIMALES EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA LATINA Y GRIEGA 7
LA TRADICIÓN FABULÍSTICA INDIA ............................................................................... 9
FÁBULAS ANIMALES EN OTRAS TRADICIONES ANTIGUAS .................................... 10
ECBASIS CAPTIUI ..................................................................................................................... 14
DATACIÓN ............................................................................................................................ 14
AUTORÍA ............................................................................................................................... 15
ESTRUCTURA ....................................................................................................................... 16
CONTENIDO ......................................................................................................................... 17
TROPOLOGÍA ....................................................................................................................... 20
His o ia ex e na ................................................................................................................... 21
His o ia in e na .................................................................................................................... 25
El epi a io pecaminoso ........................................................................................................ 35
Reg eso a la his o ia ex e na ............................................................................................... 36
EL SIMBOLISMO ANIMAL EN LA FÁBULA DE ECBASIS CAPTIUI ............................ 37
Te ne o ................................................................................................................................ 37
Lobo .................................................................................................................................... 38
León..................................................................................................................................... 40
Raposa ................................................................................................................................. 40
Nu ia ................................................................................................................................... 41
E izo .................................................................................................................................... 42
Unico nio ............................................................................................................................. 42
CONCLUSIÓN ........................................................................................................................... 44
BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................... 46
3
RESUMEN
En el abajo que se a a elabo a se p ocede á a ealiza un es udio ilológico sob e
Ecbasis Cap iui, es deci , desde un pun o de is a li e a io y cul u al. La ob a, esc i a
al ededo del siglo XI y de au o ía anónima, pudo ene su o igen en la egión ancesa
de Vosgos. Se a a de un poema en hexáme os dac ílicos leoninos de ca ác e
na a i o.
En p ime luga nos p oponemos si ua la ob a en el con ex o his ó ico-cul u al en el
que su ge e in en a ubica lo den o del conjun o de géne os li e a ios, así como su
inculación con la li e a u a adicional y popula .
A con inuación, abo da emos el análisis del ema cen al del ela o y desc ibi emos la
es uc u a na a i a de es e poema. Dado el ipo de ob a del que se a a, se examina á
con a ención la u ilización de la opología c is iana y los ecu sos e ó icos empleados
en la composición. Es e análisis conduci á a señala cómo el anónimo au o ecu e a la
sá i a, a la pa odia y al desa ollo de con enidos bíblicos a pa i del empleo del ecu so
g eco omano de la ábula an igua p o agonizada po una se ie de animales. Cada
animal ha sido elegido en azón de la simbología que c ea el au o , el cual se si e de
elemen os an o de la adición clásica g ecola ina, como de la adición c is iana.
4
INTRODUCCIÓN
La inalidad de es e abajo es la de ealiza un análisis me ódico de la ob a Ecbasis
Cap iui. Pe o an es de asoma nos a su ex enso simbolismo, que bebe an o del mundo
clásico como del c is iano, y a su peculia es uc u a, ealiza emos una in oducción al
mundo animal de la An igüedad, e isando algunos de los bes ia ios más ele an es de
la Edad Media y obse ando algunos ejemplos de ábulas p oceden es de di e en es
adiciones cul u ales.
T as esa p ime a pa e nos en oca emos en el con enido de la ob a de es e abajo: la
incógni a de su au o , las di e en es eo ías pa a su da ación y el con enido de la misma.
Den o de es e úl imo apa ado, lle a emos a cabo un análisis de allado de la opología,
es o es, del con enido especí icamen e c is iano que posee, con su cla a in luencia de las
celeb aciones de Pascua, el deba e in e no en e la Ley Vieja y la Ley Nue a como
sub ep icia ep esen ación del An iguo y Nue o Tes amen o y cómo odo ello se e
e lejado en los dis in os pe sonajes que an saliendo a lo la go de la his o ia. Después
pasa emos a un es udio de los pe sonajes más impo an es: en qué animal es án
ep esen ados y qué signi icado conlle a ello.
Pa a las ci as bíblicas hemos empleado la Sag ada Biblia de la Edi o ial Ca ólica, S. A.
La edición u ilizada del ex o la ino de Ecbasis Cap iui ha sido de UNC S udies in he
Ge manic Languages and Li e a u es, y su aducción es ob a de Al edo Encuen a
O ega, de la edi o ial G edos.
La in o mación aquí dispues a y co ejada es el esul ado de una lec u a y compa ación
exhaus i a de di e sas ob as y a ículos académicos, que apa ece án ci ados en la
bibliog a ía inal.
5

SOBRE BESTIARIOS Y FÁBULAS
LA EDAD DE LAS BESTIAS: EL BESTIARIO MEDIEVAL
Según la de inición de la Real Academia Española, un bes ia io es una "colección de
ela os, desc ipciones e imágenes de animales eales o an ás icos". Pues o más
simplemen e, un lib o sob e bes ias.
En la Eu opa medie al, los bes ia ios gozaban de cie a popula idad, y al ededo del
siglo VI d. C. pasa on a se un lib o de ap endizaje, enseñando alo es c is ianos a
a és de las pin o escas desc ipciones de los animales.
Den o de su ma co his ó ico y cul u al, podemos conside a el bes ia io medie al como
un e lejo de la isión que el se humano enía de la na u aleza, en el que la eligión
jugaba un impo an e papel, nu iéndose a su ez de las li e a u as g iegas y omanas.
Sin emba go, a di e encia de las ob as de la An igüedad, que se ace caban a la
na u aleza desde un pun o de is a cien í ico y obje i o, en la Edad Media se obse aba
desde una isión más espi i ual. Así pues, a pesa de que con iaban en los g andes
ilóso os de an año, e an incapaces de concebi la na u aleza como algo independien e
de Dios y del homb e, de ahí que siemp e encon emos es as desc ipciones de animales
colmadas de mo alejas c is ianas.
Los o ígenes del bes ia io como concep o se pueden emon a a una pequeña ob a, cuyo
alo li e a io y cien í ico es casi inexis en e: el Fisiólogo. Aun con esa p esen ación,
ue ese lib i o el que ganó al popula idad que su in luencia puede se is a en un g an
núme o de bes ia ios y o as ob as, que ecu en a sus desc ipciones con a idez. Es
mencionado po p ime a ez en el siglo V, en una ci a de Ru ino de Aquilea, y aunque
sus o ígenes es én poco cla os, se sabe que su gió al ededo del siglo II d. C. y que
es aba basado en un ex o g iego. Sabemos que gozó de g an popula idad debido a las
nume osas lenguas en las que lo encon amos aducido.
La ob a con iene un o al de 49 capí ulos, en los que se ecopilan las desc ipciones de
a ios animales, a ios de ellos an ás icos, así como de algunos obje os na u ales, como
las pied as ígneas o el diaman e. Es a cu iosa ecopilación se inicia, como no, con el
león, ey de los animales ca gado de signi icado c is iano. Cada sección iniciaba con un
6
ex ac o de la Biblia, seguido de la desc ipción del animal y inalizando con una
enseñanza mo al.
Su popula idad se ex endió du an e siglos, y esos 49 capí ulos iniciales ue on
expandiéndose a medida que o os au o es iban colabo ando en su con enido, llegando a
ene más de cien capí ulos, que han sido o ganizados po un au o inglés anónimo. Su
legado ma có a innume ables au o es a lo la go del iempo, y es po ello que, as e la
g an in luencia que p odujo, ha emos a ias e e encias a es a pequeña ob a a lo la go
de es e abajo.
FÁBULAS ANIMALES EN LA HISTORIA DE LA
LITERATURA LATINA Y GRIEGA
De odos los géne os li e a ios la ábula es, al ez, el que es é p esen e a lo la go de la
his o ia y en casi odas las cul u as, bebiendo de eligiones y o as adiciones en cada
una de ellas pe o, en esencia, man eniendo la misma es uc u a de cuen o con
p o agonis as animales. Es un elemen o didác ico y mo al pa a la ida co idiana, un
géne o popula y adicional con una g an can idad de a ian es.
Fabula es quae neque e as neque e isimiles con ine es, u eae sun quae agoediis
adi ae sun 1.
«El ela o legenda io con iene hechos que no son ni e dade os ni e osímiles,
como los que apa ecen en las agedias. »
Según es a ci a de au o ía anónima, la ábula e a concebida po los eó icos an iguos
como una composición alsa. Po lo gene al, son na aciones b e es p o agonizadas po
animales que ep oducen los compo amien os del se humano, con sus i udes y sus
de ec os y sus p oblemas co idianos, con e giendo en una mo aleja inal.
La ábula como géne o li e a io independien e no su ge has a el siglo I d. C. g acias al
abajo de Fed o, conside ado como el p ime abulis a de la li e a u a la ina. Compuso
un o al de cinco lib os bajo el í ulo de Phaed i Augus i Libe i Fabulae Æsopiae
(“Fábulas esópicas de Fed o, libe o de Augus o”), que con ienen 123 ábulas en e so,
1 Rhe o ica ad He ennium 1, 8, 13.
7
además de p ólogo y epílogo. Los pocos da os que disponemos de su ida se encuen an
despe digados en e esos p ólogos y epílogos de sus cinco lib os. De esas 123
composiciones que con iene, son 93 las suyas; el es o son abajos cons uidos en base
a e sos omados de Esopo. Es en el p ólogo del p ime lib o donde es ablece sus
in enciones:
Yo he pe eccionado, poniéndole en e so sena io, el asun o que descub ió, y de que ue
in en o Esopo. Dos son las u ilidades de es a ob i a: la una el di e i el ánimo, y la o a
el da p uden es consejos pa a ap ende á i i . Pe o si alguno quisie e acha el que
hablen aquí no sólo las bes ias, sino ambién los á boles, enga p esen e que nos
en e enemos con es as in enciones2.
Su abajo ue el de ecopila me ódicamen e los abajos de Esopo, abulis a g iego del
que habla emos más adelan e, de su uen e o iginal y pasa las de p osa a e so.
An es que Fed o, sin emba go, es Ho acio el que apo a un mayo núme o de e e encias
de ca ác e abulís ico. Es o des aca mayo men e en sus Sá i as y Epís olas, ambas
ob as con las que el au o de Ecbasis Cap iui ha enido el cuidado de ci a y e e encia
en su ob a. Es a imagen de Ho acio esponde a la idea como au o mo alizan e que se
enía en el Medie o de es e au o omano, cuya ob a e a enida como modelo li e a u a
didác ica y mo al.
T as el inc eíble abajo de Fed o, no enemos mucha in o mación sob e si la ábula
con inuó igen e o no du an e un la go pe íodo de iempo. No es has a inales del siglo
IV y mediados del V d. C. cuando uel e a da señales, con la apa ición de un conjun o
de 42 ábulas que se a ibuyen a A iano. Es as ábulas, dedicadas a Mac obio Teodosio
y esc i as en dís icos elegíacos, ienen su inspi ación en au o es como Esopo, el ya
mencionado Fed o, Ho acio y O idio, aunque su p opósi o, según nos hace sabe el
au o , es el de supe a el ni el lingüís ico de Fed o, conside ado pob e po A iano.
En la Edad Media las ábulas de A iano u ie on un éxi o no able, dado el g an núme o
que se conse a de sus manusc i os. En el siglo XI sus ábulas o maban pa e de la
p og amación impues a a los alumnos más jó enes de las escuelas, y en los siglos
pos e io es, A iano y su ob a segui ían en la base de ese p og ama.
2 Fed o, P ologus, Fabulae, 1, 1.
8
En el mundo G iego, los p ime os ejemplos de ábulas que enemos da an ya desde el
siglo VII a. C. con Hesíodo, aunque el p ime esc i o abulis a que se econoce como
al es Esopo.
No son muchos los da os que enemos de Esopo, cuyo nomb e se ha llegado a pone en
duda. Se c ee que i ió en el siglo VI a. C., en F igia o T acia. Es He ódo o el que hace
la p ime a mención a es e au o , que nos lo p esen a como el c eado de las ábulas po
excelencia. Con el paso del iempo se le iban a ibuyendo ábulas adicionales has a
que se con i ió en una igu a an des acada que la gen e elacionaba su nomb e con es e
géne o li e a io.
Dado su con enido an ca ac e ís ico, se le a ibuyó un nomb e a aquellas ecopilaciones
de ma e iales que se conside aban suyos: la ábula esópica. Al ededo del 300 a. C.
encon amos la p ime a de es as colecciones, esc i a po el ilóso o Deme io de Fale o,
que se dedicó a ecoge y con e i en p osa aquellas ábulas que se empleaban como
ejemplos li e a ios.
Tenemos más colecciones de ábulas esópicas, muchas de au o ías anónimas. Las más
ex ensas pe enecen al ya mencionado Fed o y Bab io, un poe a la ino de inales del
siglo I d. C.
LA TRADICIÓN FABULÍSTICA INDIA
En las ábulas indias encon amos cie as simili udes con aquellas de adición
occiden al. El elenco de pe sonajes es una a iedad de humanos y animales, y suelen
e mina con una mo aleja. Sin emba go, ambién esal an a ias di e encias; pa a
empeza , los diálogos son, po lo gene al, más ex ensos y complejos, y es más común
que los animales a en de bu la a o os median e e as y engaños. Los es e eo ipos
es án más p esen es en las his o ias de Esopo, donde los pe sonajes man ienen su
pe sonalidad de p incipio a in, mien as que en es e ipo de adición los animales
pueden padece cambios d ás icos p oducidos po los acon ecimien os de las his o ias,
que se inclinan más hacia el ámbi o humo ís ico.
Dado el ma co común que compa en muchas de es as his o ias con las esópicas y an as
o as de la adición g ecola ina, hay au o es que suponen que un e cio de los cuen os
9
no es e de nues a F ancia ac ual, y los íos mencionados discu en po esas zonas. Po
lo an o, es más que segu o a i ma que el au o p ocedía de esa zona.
Dado que el p o agonis a de la ob a, el e ne o, es un e lejo del p opio au o , nos da la
idea de que ue un monje benedic ino e o mado que esidía en la an igua p o incia
eclesiás ica e e ense. La idea de que la ob a es e lejo de su ida, la jus i icamos con
los e sos de los que ob enemos los pocos da os his ó icos y geog á icos que
disponemos.
Como se menciona en el e so 42, la esc ibió con la in ención de se eci ada en
compañía de o os y pa a en e enimien o de a ios. Aún así, iendo la in elicidad y
sensación de ap isionamien o que el au o pa ece su i , como desc ibe en los inicios de
la ob a, es posible que usa a es a composición como un escape li e a io de su u ina y
apa ía.
Cabe des aca que el con enido de es e poema es semejan e, a su ez, a la ob a de San
Je ónimo, Vi a Malchi monachi cap i i, la cual ela aba la his o ia de cómo Malco, un
monje endido como escla o y o zado a con ae ma imonio con o a escla a, huye
con esa muje y eg esan jun os al monas e io en el que i ía an e io men e. Es a
coincidencia pod ía lle a nos a pensa que el Ecbasis Cap iui es á más basado en la
adición li e a ia que en una expe iencia p opia del au o .
El que haya decidido pone animales como p o agonis as no es po casualidad. Vemos
que muchas de las ci as que eje en e sus e sos son omadas de Ho acio, po lo que
podemos deduci que, siendo su au o a o i o, omó de él la idea de ela a una his o ia
con animales como p o agonis as. No solo eso, la adición de la ábula esópica e a ya
conocida en Eu opa al ededo del siglo VIII; y si a ello le sumamos la popula idad de la
que gozaban los ecopila o ios de animales en o ma de Bes ia ios, enemos que el au o
de Ecbasis Cap i i enía acceso a nume osas in luencias pa a sus ideas.
ESTRUCTURA
Cuando empezamos a lee la ob a, lo que p ime o nos llama la a ención es su es uc u a
en ol en e. Iniciamos con el p opio au o anunciando sus penas y lo que p ocede á a
16

con a , y a pa i de ahí nos emos en edados en una ábula den o de o a,
in e conec adas en e sí po la na a i a y po los p opios pe sonajes.
T as ese p ólogo damos inicio a una na a i a concén ica. Empezamos con una p ime a
ábula, donde enemos a un e ne o que, apenado po su cau i e io, huye pa a dis u a
de su lib e albed ío. Se pie de po el bosque y se encuen a con un lobo mal ado en una
cue a, donde el e ne o se e en ado po la gula y a epen ido luego de sus ac os. Esa
cue a es asediada al día siguien e po un ejé ci o de animales, lide ado po una aposa.
Es e animal desencadena en el lobo una eacción que ha á que empiece a na a le al
e ne o la his o ia de cómo su bisabuelo ue ul ajado po la aposa. Con esa na ación
damos comienzo a la segunda ábula de la ob a con la aposa como p o agonis a y el
lobo como na ado . T as da mue e al bisabuelo, se gana el a o del ey en e mo y,
en e los demás animales p esen es, o ganizan un banque e pa a celeb a la ecupe ación
del ey.
Cuando el lobo e mina de con a esa his o ia, e o namos a la p ime a ábula, a la cue a
si iada po el ejé ci o animal. Los animales a acan la cue a, el lobo e mina ajus iciado
po sus in enciones deshones as y el e ne o eg esa con su mad e, p o anando ezos de
ag adecimien o a Dios po habe sido sal ado del lobo.
Pa a explica más adelan e la opología de la ob a, ha emos una dis inción en e la
his o ia ex e na, e i iéndonos a la p ime a ábula, y a la in e na, a la segunda.
CONTENIDO
Encon amos dos ideas p incipales que podemos ex ae de es e poema, cuyo con enido
pod ía o bien se una de ellas, o una mezcla de ambas.
La p ime a es plan eá noslo como una alego ía his ó ica: que los más de mil e sos
hayan sido compues os con la in ención de bu la se de indi iduos eales, p obablemen e
compañe os de monas e io del au o , y que cada uno de los pe sonajes ep esen ados en
Ecbasis Cap iui es én cons uidos en base a unas ca ac e ís icas eales de esas pe sonas.
La segunda idea p esen ada se ía la del poema como alego ía eligiosa. En es e caso, la
ob a end ía un in e oda ía humo ís ico, aunque no an li iano como se pod ía pensa .
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Los pe sonajes pod ían se un con as e en e monjes y demonios, ep esen ando esa
lucha e e na con a el mal e enal. También pod íamos me e nos en una imagine ía más
abs ac a y es ablece que los animales no son más que ep esen aciones de icios con a
i udes. En ambos casos, el au o es a ía ep esen ando un deba e de mo alidad
eligiosa en o ma de ábula.
Con espec o a su na a i a ambién des aca su g an espí i u es i o en o no a la Pascua.
Vemos la mención y celeb ación de es a es i idad en la his o ia ex e na, así como en la
in e na. El au o hab ía omado dichas es i idades como inspi ación pa a compone su
poema, ya que e a un momen o en el que se leían en oz al a di e sas ob as con ines de
en e enimien o, un obje i o que, como hemos is o, desc ibe al inicio del poema.
Se expande en un o al de 1229 e sos hexáme os leoninos. El leonino e a un ipo de
e so la ino comúnmen e usado en la Edad Media que se basaba en la ima in e na. En
es e caso, las sílabas inales o man consonancia con las úl imas de su p ime
hemis iquio.
Pe o lo más cu ioso de la ob a es, sin duda, en qué base se ha compues o. El au o a
“ ejiendo” la his o ia, como él mismo es ablece en el e so 68:
Cuius e his o iam non simplo s amine exam.
«Voy a eje el ela o con u dimb e nada simple.»
El poema es un conjun o de e sos p opios en emezclados con o os an os omados, de
mane a li e al o mínimamen e modi icados, de nume osos au o es la inos, c is ianos y
paganos po igual, y del p opio Tes amen o; aunque hay mayo abundancia de ci as de
Ho acio y P udencio, así como bíblicas.
Edwin H. Zeydel (1964) es ablece que con iene unos 230 e sos p es ados de Ho acio,
90 de P udencio, 50 de Vi gilio, unos pocos de O idio y o os au o es omanos y unos
100 de au o es c is ianos a díos. Algunas de es as líneas es án omadas de mane a
li e al, mien as que o as son adap aciones que hace el au o . Es, po así deci lo, como
un mosaico.
Algunas de es as líneas han sido omadas palab a po palab a, como es el caso de los
siguien es e sos de Ho acio:
Cum p o epse un p imis animalia e is
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Mu um e pingue pecus nobis ab ica e a usus5.
«Cuando ep a on los animales en la ie a p imigenia / el uso nos p opo cionó
ganado mudo y bien cebado.»
Cum p o epse un p imis animalia e is,
Mu um e u pe, glandem a que cubilia p op e
Unguibus e pugnis, dein us ibus a que i a po o
Pugnaban a mis, quae pos ab ica e a usus6...
«Cuando ep a on los animales en la ie a p imigenia, / bes ias mudas, sin
o ma, luchaban po su comida y e ugio / con ga as y puños, y luego con palos, y así
sucesi amen e / luchando con las a mas, que la expe iencia había o jado...»
Lo más común es que ome inspi ación de es os au o es clásicos, muchas eces
emulándolos en una o ma de pa odia, como emos en es os e sos, que a a de imi a
el encuen o en e Eneas y su pad e Anquises en el Hades:
U no a suscepi , palmas u asque e endi 7.
«Cuando ecibió las nue as, ex endió ambas palmas.»
Isque ubi enden em ad e sum pe g amina idi
Aenean, alac is palmas u asque e endi 8.
«Y cuando io a Eneas que le enía al encuen o/po la hie ba, le endió gozoso
ambas palmas.»
¿Pod íamos conside a es o como una especie de “plagio”? Aunque puede se achado a
p ime a is a de algo así, hay que ene una écnica bien pulida pa a que una pe sona
enga la capacidad de en emezcla líneas de di e en es au o es y encaja los den o de un
hexáme o de más de mil e sos. Nues o poe a anónimo ha sido capaz de adecua los
es ilos de di e en es au o es a odo el poema leonino. Pe o no odos pa ecen es a de
acue do con es a isión. Bille beck es ableció que la selección de ci as plasmadas en el
Ecbasis e a de buen gus o, pe o poco ú il. Es a idea, sin emba go, puede se ácilmen e
5 Ecbasis Cap i i, 114.
6 Ho acio, Sa i ae I, 3, 99-102.
7 Ecbasis Capi i i, 391.
8 Vi gilio, Eneida, 6, 684-685.
19
e u ada; después de odo solo se necesi a un en endimien o de las ob as que es án
siendo ci adas pa a e que es án ahí no solo po gus o, sino ambién pa a en iquece de
un modo c ucial el con ex o y signi icado en el que son dadas. Un ejemplo de es o se ía
el e so 392, cuando se in oduce la his o ia in e na:
Tempo e, quo eges adun ad bella e oces...
«En la época en la que los ie os eyes an a la gue a... »
En es a línea hab ía que en ende que el momen o de la na ación ocu e en p ima e a,
como indica el pasaje bíblico 2 Samuel 11.1:
Al año siguien e, al iempo en que los eyes suelen pone se en campaña, mandó Da id a
Joab con odos sus se ido es y odo Is ael a alla la ie a de los hijos de Ammón, y
pusie on si io a Raba, pe o Da id se quedó en Je usalén.
El au o con iaba en que su audiencia ue a capaz de econoce esas ci as y que les
ayuda an a en iquece la lec u a (Ziolkowski, 1993).
El poe a demues a ambién un amplio conocimien o de las ábulas accesibles y de la
amplia simbología animal de los bes ia ios, así como del olklo e animal. Ci a con
sol u a ábulas de Ho acio y ace ijos de animales p oceden es del Aenigma a de
Simposio. También oma endencias de o os poemas de animales, como La Secuencia
del Cisne, un poema anónimo del siglo IX que solía can a se en las echas de Pascua.
TROPOLOGÍA
Podemos de ini la opología como una mezcla de mo alidad y doc ina en el discu so
u o ación (Real Academia Española, s. ., de inición 2). Es la a iación a ís ica del
lenguaje en la cul u a, una igu a que solía se usada po los e ó icos g iegos y
omanos, así como po los pad es de la Iglesia del 200 d. C.
O iginalmen e, el e bo τροπολογεῖν se en iende como “in e p e a alegó icamen e”,
mien as que su sus an i o iene con la de inición de “ igu a e ó ica”.
Si eco damos lo mencionado an e io men e, el í ulo o iginal de la ob a, el que se
encuen a en uno de sus manusc i os, e a el de Ecbasis cuiusdam cap iui pe
20
opologiam. Es e pod ía, pues, in e p e a se como una his o ia en la que un cau i o
emp ende una huida que es con ada de un modo alegó ico.
Teniendo es o como pun o de pa ida, en es e apa ado p ocede emos a hace un es udio
opológico de la ob a, es deci , una lec u a me a ó ica, poniendo de elie e la
mo alidad c is iana, que el au o nos ha o ecido en sus e sos. La opología del poema
consis e en la ealización del poe a de que la sal ación c is iana es á pa a odo aquel que
se a epien a (Ziolkowski, 1993).
La ob a con la que es amos abajando bebe de las poesías c is ianas y paganas, y se
encuen a eple a de e e encias bíblicas di ec as. En las siguien es páginas, pasa emos a
cen a nos en es o úl imo mencionado, analizando las ci as y e e encias que el au o ha
ex aído an o del An iguo como del Nue o Tes amen o.
His o ia ex e na
Ecbasis Cap iui a anca con una pequeña in oducción en la que el p opio au o se
p esen a a sí mismo y a su si uación. Nos desc ibe a un monje poco aplicado en sus
es udios, y es ablece que, pa a pode hui de esa agancia que le pe sigue, decide
esc ibi los e sos que compond án las dos ábulas de la ob a, sin impo a la calidad de
los mismos.
T as es a p esen ación, da comienzo la p ime a pa e de la ob a. Nos ubica en una echa
conc e a, en el año 812. Es a echa no pa ece co esponde a ningún hecho his ó ico
especialmen e llama i o, p obablemen e especi icada pa a acla a que nos encon amos
en un pasado emo o. El p ime animal en apa ece es un pequeño e ne o, p o agonis a
del poema, que se lamen a de es a ence ado, lejos de su mad e y de los pas os sob e
los que o a . El e ne o suplica a Dios po ein idós eces que le conceda la libe ación,
el mismo núme o en el que es án di ididas las Lamen aciones de la Biblia. Se lamen a
ambién de no pode amaman a se de la leche de su mad e que an o ansía. Aquí
podemos e una simili ud en e el poe a y el e ne o, pues o que ambos es án siendo
p i ados de los place es que la ida iene pa a o ece les: el p ime o, sin pode dis u a
de lo que la ida le puede o ece ue a del monas e io; y el segundo, incapaz de
dis u a del alimen o que ansía, un p oduc o lác eo que es aba p ohibido en la die a
21

monás ica du an e la cua esma. Vemos, a su ez, el p ime guiño a la ies a de Pascua,
pues la cua esma consis ía en un pe íodo de 46 días de pu i icación p e ios a la
es i idad.
El e ne o consigue libe a se de sus a adu as y o a lib emen e campo a a és. T as
una camina a po el bosque se me e en las auces del lobo, casi li e almen e: se
encuen a con el lobo, conec o p incipal de la his o ia in e na y ex e na, que le in i a a
pasa a su cue a. A pesa de la cálida bien enida que le o ece, el lobo no a da en
e ela su na u aleza demoníaca y pagana con sus ansias de de o a ca ne, a pesa de
es a en el ayuno cua esmal con la sen encia siguien e, haciendo alusión a cómo e an
lle ados a cabo los i uales paganos de sac i icio:
O dinis es i us, place u sanguine di us9.
«Es i ud na u al que el se di ino sea con sang e aplacado. »
El au o hace en onces una idiculización de la apos asía del e ne o, haciendo que es e,
an e la c ueldad del lobo, in oque a Júpi e en ez de a Jesuc is o, como hizo
an e io men e en el e so 82:
E igi ad celum acies a que in oca Iesum
«Di ige su os o al cielo e in oca a Jesuc is o.»
Después de una con e sación en e ambos, apa ecen ambién la nu ia y el e izo, sie os
del lobo que aen alimen os pa a la cena. En el momen o en el que el lobo le comen a a
la nu ia que ac úa po amo , que en el ondo no es más que una jus i icación pa a sacia
su sed de sang e, pa a asea el canon de la misa y el pasaje bíblico “es e cáliz es la
nue a alianza en mi sang e, que es de amada po oso os”10, enunciado en Ecbasis de
la siguien e mane a: “y con el cáliz de sus enas ocia á las sequedades de mi lengua; /
es a bebida limpia á las impu ezas de es e pecho” ( . 198-99). Es as palab as e an
p ominen es du an e la Vigilia Pascual. Es o, sumado a la idea que iene el lobo de
sac i ica al e ne o, como en el Éxodo, “y enca gó a algunos jó enes, hijos de Is ael,
que o ecie an a Yah é holocaus os e inmola an o os, íc imas pací icas, a Yah é”11,
9 Ecbasis Capi i i, 116.
10 Sag ada Biblia, 1972, Luc. 22:20
11 Sag ada Biblia, 1972, Éx. 24:5
22
hace alusión a la men alidad del lobo, ija en las adiciones de las leyes an iguas, es
deci , del An iguo Tes amen o.
Después de la cena p esen ada, an es de que cada uno de los animales se aya a do mi ,
el lobo se dedica a escucha al e izo oca la cí a a y can a sob e asun os de la An igua
Roma, una pues a en con as e con lo que se debe ía hace du an e la Vigilia Pascual,
pues o que se es án dedicando a en ona can os sob e asun os paganos en ez de medi a
sob e la Resu ección de C is o, como e a cos umb e.
Pasa la noche, y el lobo se despie a de una pesadilla que la nu ia a icina como
a ídica: el an icipo del inal que le espe a al lobo, un des ino ho ible que se ha á cie o
de no libe a al e ne o. El lobo es eacio a esa in e p e ación. Sob e los e sos 159-160
(“y a endiendo el banque e co e ea solíci o el an i ión / y no deja de cumpli a eas
incluso se iles”), MacCulloch ealiza una compa ación con el mi o de Pe sé one,
haciendo alusión a que el alma no puede ol e al mundo de los i os una ez que la
pe sona consume alimen o p oceden e del Hades: el an i ión hace lo posible pa a
queda se con el e ne o, y además se niega a libe a le debido a los excesos de gula que
exhibió en su cue a (“aquél, umbado, goza lamiendo odo lo que le ae”, Ecb. 156.).
Es en onces cuando el lobo habla de una compensación cuád uple, una compensación
que emos mencionada en dos e sículos:
(...) ha de paga una o eja po cuad uplicado, ya que hizo al cosa sin ene
compasión12.
Seño , doy la mi ad de mis bienes a los pob es, y si a alguien he de audado en algo, le
de uel o el cuád uplo13.
Aunque p obablemen e el au o haga e e encia al e sículo de 2 Samuel, dado que son
unas palab as pues as en boca del lobo, iel a las adiciones del An iguo Tes amen o.
Vemos que no solo el lobo es el único mal ado de la cue a; el e izo es a su ez
p esen ado como un animal pe e so, desc i o como un enano en el e so 266. Las
gen es con es as de o midades enían p ohibido se sace do es, como se indica en el
Le í ico 21:18-20: “Ningún de o me se ace ca á, ni ciego, ni cojo, ni mu ilado, no
mons uoso, ni queb ado de pie o de mano, ni jo obado, ni enano, ni bisojo, ni sa noso,
12 Sag ada Biblia, 1972, 2 Sam. 12:6
13 Sag ada Biblia, 1972, Luc. 19:8
23
ni iñoso, ni he nioso. Ninguno de la es i pe de A ón que enga una de o midad co po al
se ace ca á pa a o ece las combus iones de Yah é; es de ec uoso; no se ace ca á a
o ece el pan de su Dios”. Po lo an o, enemos an e noso os un pe sonaje dudoso,
inco ec o, que no debe ía es a p esen e cumpliendo cie as unciones po se
de ec uoso.
Nue amen e, emos indicaciones de que el lobo a en con a de las cos umb es
c is ianas. En los e sos 270-274, desc ibe cómo planea cocina al e ne o, y los pasos
que a enume ando son odo lo opues o a las p esc ipciones bíblicas ace ca del
sac i icio pascual po con as e con Éxodo:
Que no se epa a po ción alguna; pe o cuida bien que no sea / co ado en ozos ni sea
asado po cocine o o en ogón alguno. / Esa ca ne celes ial ha de se mi pascua es i a: /
ocíala con especias olo osas y un poco de sal14.
Hablad a oda la asamblea de Is ael y decidles: el día diez de es e mes ome cada uno
según las casas pa e nas una es meno po cada casa15.
No come án nada de él c udo, ni cocido al agua; odo asado al uego, cabeza, pa as y
en añas16.
Con adice odo lo que se dice sob e el animal, la p epa ación, la epa ición de la
comida y has a el día y la ho a.
La nu ia, po su pa e, como oz de la azón del lobo, se al e a an e la maldad que
p edomina en esa cue a, y acha al lobo de ilegal y pe e so diciendo que a esas al u as
solo es monje de nomb e. Como con es ación, el lobo hace oídos so dos. En con as e
con la cegue a, la so de a e a un simbolismo c is iano de desobediencia con a la
olun ad de Dios, como se menciona an o en Ma eo, como en Lucas con las mismas
palab as: “los ciegos en, los cojos andan, los lep osos quedan limpios, los so dos
oyen”17. Ambos e sículos se encuen an en el Nue o Tes amen o, donde se ubican las
Leyes Nue as que el lobo an o menosp ecia. Es e echaza su úl ima opo unidad de
e o ma se a ojos de la nu ia con el e so 316, “pues se uni á el lomo de un asno a la
14 Ecbasis Cap i i, 270-274
15 Sag ada Biblia, 1972, Éx. 12:3
16 Sag ada Biblia, 1972, Éx. 12:9
17 Sag ada Biblia, 1972, Ma . 11:5, Luc. 7:22
24
cola del e ne o”, una línea po comple o opues a a lo que se dice en la Biblia: “no
a a ás con buey y con asno jun amen e18”.
Has a aho a hemos is o que el au o ha ido es ableciendo una cla a di isión, a un ni el
supe icial, en e el lobo y el es o de los animales, odos ellos monjes. La ida del
e ne o, que en el ondo no es más que el monje poe a, es á en juego, y con a ia a la
opinión del es o de los animales, el lobo conside a el c imen del e ne o, la gula
excesi a, como impe donable, y que po lo an o debe á se expiado con sac i icio de
sang e.
Tenemos en e a noso os, pues, una an inomia sub ep icia en e la Ley An igua y la
Ley Nue a, un con as e de ideales que di ide al lobo de los demás. Así, el au o se e
en la misión de demos a que la Ley Nue a, menos sanguina ia y más ec a, iene
p io idad sob e la An igua, y a a in en a ealiza lo a a és de la his o ia in e na,
c eando a su ez un balance en e la se iedad de lo eológicamen e legal y el juego de
ci aciones en los diálogos de los animales.
Es a p ime a pa e de la ob a inaliza con el lobo al e ado po la p esencia de la aposa
an e su cue a y con la nu ia y el e izo p egun ando po qué se e in adido po ese
emo an e ese animal. Como espues a, el lobo p ocede a na a po qué él y la aposa
son enemigos, iniciando la segunda ábula, a la que nos e e i emos como “his o ia
in e na”.
His o ia in e na
Es a ábula in e na nos ela a cómo la aposa ayudó a cu a al león, ey de odas las
ie as, ganándose así su a o y lle ando desg acias al bisabuelo del lobo, quien iene la
oz na ado a.
El inicio es una ab up a ansición en e los emas de la Ley An igua y la Ley Nue a, y
los e sos que ab en es e pasaje no con ienen ninguna alusión a poe as clásicos o
c is ianos.
18 Sag ada Biblia, 1972, Deu . 22:10
25
Es ungida como mona ca, as la aclamación adicional de sus he manos45.
(...) y omando Sadoc, sace do e, el cue no de óleo del abe náculo, ungió a Salomón al
son de las ompe as, y g i ó odo el pueblo: “¡Vi a Salomón, ey46!”
siguiendo los pa ones bíblicos de unción y aclamación. La ies a que los animales
es aban celeb ando, p ime o a causa de la ecupe ación del león y aho a po la
co onación de la pan e a, se mue e a la mesa, donde la aposa se dispone a conmemo a
una o ación, que a pesa de se o iciada como una misa. El poe a la desc ibe de la
siguien e mane a:
Se alzó la aposa, ele ó su c is alina copa, / y así hizo no sólo la aposa, sino los de más
ele ada alcu nia. / Se o ece una bebida al que no es posible desc ibi en e so, / la que
aen al ey mien as salmodian al uso de quien o a47”
no pa ece nomb a la como al, debido a que el b indis que se hace esul a una pa odia
de la misma. En es a alsa misa los animales co ean dos ipos de ezos. El p ime o de
ellos se a a de un sencillo can o a Dios c eado y sal ado . El segundo es, sin emba go,
po su mona ca el león, po su salud y p ospe idad, que inaliza con el e so 805 (“sea
su ida lo ecien e y ica po don de C is o”) donde se deja en e e que el león, a pesa
de se el p opie a io de un eino an opulen o como el de C eso, enía una al a de
iqueza c is iana, y hubie a seguido así de no habe sido g acias al despe a que le dio
la aposa.
Una ez inalizan es e ezo, en an en escena el uiseño y el mi lo, dos a ecillas que
dicen can a sob e la Anunciación ( . 825-827). Declinan la bebida que se les o ece,
ya que se igen po el sus en o que iene de C is o, y conjun amen e can an la his o ia
del nacimien o y la pasión de C is o. A con inuación nos encon amos con un o al de
75 e sos en las que unos 50 de ellos son conside ados in e polaciones de uno o dos
au o es ( . 852-880, 881-907). Es e agmen o del poema conc e o no es conside ado
de la au o ía de nues o poe a anónimo, dado que poseen una eligiosidad demasiado
explíci a en compa ación con el ono más gene al y li iano del poema.
En el e so 935 enemos an e noso os una compa ación en e el león y C is o a a és
del mo i o de la esu ección: “hay que celeb a la pascua del esuci ado en la excelsa
45 Ecbasis Cap i i, 780
46 Sag ada Biblia, 1972, 1 Reyes. 1:39
47 Ecbasis Cap i i, 791-794
32

mo ada”. Es a conexión se ealiza a a és del Fisiólogo, que desc ibía cómo los leones,
nada más nace mo ían pa a esuci a a los es días. Vemos aquí, pues, una elación
cómica en e la sanación del león y la esu ección de C is o.
En el e so 977 comienzan a en ona un cán ico, una a iación de un himno la ino de
Pascua ela i amen e amoso de Venancio Fo una o, conc e amen e, el poema III, 9,
39, y can an ambién en las es lenguas sag adas: heb eo, g iego y la ín. Es e inal nos
p esen a una ma ca de ansición en la ábula in e na: señala el inicio de Pascua a a és
de es a se ie de cán icos y celeb aciones.
En el e so 1010 enemos un pequeño pa én esis donde la bu buja de la ábula in e na
se ompe pa a hace nos e o na b e emen e a la ex e na con una con e sación en e el
lobo y la nu ia. La nu ia en conc e o hace una in e ención en la que se en e én emas
del An iguo Tes amen o, donde se e lexiona sob e si la na u aleza mal ada de los
pad es asciende a su descendencia:
Los pad es delinquen y los hijos pagan sus deli os48.
Yo soy Yah é, u Dios, un Dios celoso, que cas iga en los hijos las iniquidades de los
pad es has a la e ce a y cua a gene ación de los que me odian49.
Yo soy Yah é, u Dios, un Dios celoso, que cas iga en los hijos las iniquidades de los
pad es has a la e ce a y cua a gene ación de los que me odian50.
Los pad es comie on las ag aces, y los dien es de los hijos su en la den e a51.
Es as e e encias son aplicadas al lobo po se es e el único que iene p ogeni o es
mencionados. Po lo an o, lo que enemos aquí son los pecados del lobo de la ábula
in e na aspasados al lobo de la ex e na, dado que los descendien es pagan po los
deli os de los pad es. Es o no es más que una con i mación de que el lobo de la his o ia
ex e na es á cada ez más p óximo a la ca ás o e.
Reg esamos nue amen e con la his o ia in e na. El león se alza pa a da un pequeño
discu so ( . 1033-1036), en el que el p ime e so (“en e aos, pues, odos y p es adme
48 Ecbasis Cap i i, 1014
49 Sag ada Biblia, 1972, Ex. 20:5
50 Sag ada Biblia, 1972, Deu . 5:9
51 Sag ada Biblia, 1972, Ez. 18:2
33
los oídos del co azón52”) es una imi ación del discu so de C is o a Pha isees53, según el
cual C is o pedía a los sec a ios ab i los oídos de sus co azones pa a así pode en ende
el espí i u de sus palab as. El león es á espe ando que su p opia luz pueda oca las
almas de odos aquellos que le odean.
En la úl ima línea de es e discu so p onuncia el e so exac o que C is o anunció a sus
discípulos con la in ención de que di undie an su e.
Finibus in cunc is, la us qua endi u o bis 54
Finibus e cunc is, la us qua endi u o bis55.
«A lo la go del e i o io, po el que se ex iende el ancho mundo. »
El au o nos an icipa la siguien e escena, en la que los animales se disg ega án po los
cua o pun os ca dinales po o den del león.
Una ez la o denanza del ey es publicada, los animales se p epa an pa a pa i , y las
palab as con las que se desc iben sus mo imien os, una eno me mul i ud que se
aglome a son omadas del Apo eosis de P udencio y de Ma eo:
En onces, lib e de iendas, explo ó gozoso el mundo animal / y en columnas se expande
po los eno mes bosques. / P on o g andes y pequeños se bu la on del lobo con en os. /
Una eno me y gozosa mul i ud se ace ca y aglome a / y a la ca a ec imina “¿cuál es la
cus odia de u lengua?”56
Ex endiéndose en sus mul i udes en innume ables cí culos57.
Se le ace có una g an muchedumb e58.
Tenemos algo semejan e a una expe iencia de los animales en comunión y a monía con
C is o. Vemos de nue o ese ambien e espi i ual y comedido en con as e con el
de amamien o de sang e que in en a ealiza el lobo de la his o ia ex e na, algo más
ísico y alejado de esa espi i ualidad. Apoyado en es o, emos el e so 1049, donde
52 Ecbasis Cap i i, 1033
53 Ju encus, 2.807.
54 Ecbasis Cap i i, 1036
55 Sedulio, Ca men paschale 5, 420
56 Ecbasis Cap i i, 1040-1044
57 P udencio, Apo heosis, 714
58 Sag ada Biblia, 1972, Ma . 115:30
34
jus i ican que la in ención ige los ac os, achando indi ec amen e al lobo de
insu iciencia espi i ual.
An es de que los animales se dispe sen po el mundo, el león eposa po es días,
nue amen e según la idea del Fisiólogo po la semejanza que o o ga con C is o. Una
ez que el mona ca se ha despe ado, los animales, inalmen e, se ma chan a sus
egiones, y con ellos, el mensaje del león pa a epa i lo po los cua o pun os
ca dinales.
El epi a io pecaminoso
An es de que la aposa pa a como los demás animales, se ace ca a donde ue en e ado
el lobo de la his o ia in e na con la in ención de compone le un epi a io inju ioso y que
esul a de sabidu ía común pa a el co esano.
En la p ime a pa e de es e epi a io, la p ime a mi ad del e so 1083, “e i a con a
embus es”, hace una e e encia al no eno mandamien o, “no es i ica ás con a u
p ójimo also es imonio”59. La segunda, po o o lado, ab aza el concep o c is iano de
los ‘oídos del co azón’: “ en us oídos abie os”, eco dando a la ce emonia de bau ismo
que se solía ene luga du an e la Vigilia Pascual60.
En e los e sos 1091 y 1093 emos un signi icado más malicioso con a el lobo, donde
se desc ibe el cas igo que es e ecibió po iola el o den con a la alsedad. Se explican
las in acciones que come ió con a el no eno mandamien o que ya hemos mencionado
en sen ido c is iano: el lobo u o in enciones pecaminosas, no solo ac os, lo cual es un
mo i o mayo pa a el ep oche que ecibió. Esa segunda línea es á omada de mane a
li e al, palab a po palab a, del discu so de C is o en Ju encus (1.522) sob e el adul e io
de co azón:
Nec minus op a i quam ac i pena luenda es .61
Nec minus op a i quam ac i poena luenda es .62
«Y no hay que salda menos el cas igo de un hecho que el de un p opósi o.»
59 Sag ada Biblia, 1972, Ex. 20:16
60 Amala io de Me z, Epis ula de Bap ismo.
61 Ecbasis Cap i i, 1092
62 Ju encus, E angelio um, 1, 522
35
Finalmen e, enemos una imagen explíci a del cas igo del lobo po su e o : “yace ás
como ape i oso manja pa a gusanos y a ispas”63. La mención de las a ispas iene dada
en el sen ido bíblico, desc i as en Josué: “mandé delan e de oso os ábanos, que los
echa on delan e de oso os”64. Son ep esen adas como pequeños demonios en iados
como plaga a aquellos que come an ac os de maldad. Tenemos aquí p esen e una
conexión en e la o u a que el lobo de la ábula in e na ecibió, el desc i o en el
epi a io, y la que padece á el lobo de la ábula ex e na, cuyo inal su ido po las a ispas
ue mencionado en el sueño p o é ico que u o al p incipio: “sal amon es jun o con
a ispas, moscas y nubes de mosqui os / olaban a mi al ededo , pe o con sus dien es se
ensañaban, / y un pa de abejo os po iaban en comp imi mi ga gan a”65.
Reg eso a la his o ia ex e na
Con la his o ia in e na inalizada, ol emos a sal a a la ex e na, donde nos encon amos
aho a con un escena io nada a o able pa a el lobo: si iado en su cue a, iene, ue a de
es a, a un ejé ci o de animales eclamando la libe ación del e ne o y que iendo acaba
con la ida de su cap o , una muchedumb e en u ecida di igida po la aposa de la
ábula in e na.
An e la nega i a del lobo de abandona su cue a, la nu ia no a da en oma la decisión
de hui an es de que el in ie no caiga sob e ella, al ez como una denig ación de Judas:
Si ió pa a mos a a la gen e desde qué al u a / había caído uno que an es había sido
discípulo, pe o que aho a e a culpable, / dejando las al as es ellas y descendiendo has a
el p o undo Tá a o. / En onces e a un após ol, pe o aho a se había con e ido en un
após a a sin alo .66
El lobo es ajus iciado, empalado po un o o con a un á bol, y la aposa le dedica, como
si la his o ia se epi ie a de nue o, un epi a io es a ez de meno ex ensión:
63 Ecbasis Cap i i, 1093
64 Sag ada Biblia, 1972, Jos. 24:12
65 Ecbasis Cap i i, 231
66 Sedulio, Ca men Paschale, 5, 135-138
36
¡Ay de i que dep edas, po que ú mismo se ás dep edado! / Se gana la mue e quien se
a ana en engañosa a imaña / y no log a á eí quien así la injus icia pe sigue. / Que en i
se econozca quien a da en i i ec amen e.67
El p ime e so del epi a io es una ci a casi li e al de Isaías: “¡Ay de i, de as ado que
no has sido de as ado, saqueado que no has sido saqueado! Cuando acabes de de as a ,
se ás ú de as ado; cuando acabes de saquea , se ás ú saqueado”68.
Finalmen e el e ne o consigue ol e con su mad e, y la his o ia concluye con es e
ezando y ag adeciendo a C is o, como una an í esis o edención al ezo a Júpi e que
había ealizado en los inicios de la his o ia: “Júpi e que das y qui as eno mes a igas”69.
La cap u a y libe ación del e ne o son desc i as en unos é minos especí icos. Es os
ememo an el descenso a los In ie nos que, supues amen e, u o luga en e la
c uci ixión y la esu ección de C is o, b e emen e mencionado en la Biblia: “Eso de
“subi ”, ¿qué signi ica sino que p ime o descendió a las pa es bajas de la ie a?”.70
EL SIMBOLISMO ANIMAL EN LA FÁBULA DE ECBASIS
CAPTIUI
En es e apa ado ealiza emos una desc ipción de aquellos animales que más peso han
enido en la his o ia, empezando po el e ne o, con el que se nos inicia la ábula, y
e minando con el unico nio, que si bien es un pe sonaje que solo sale de ondo, hemos
decidido esal a lo aquí po se el único animal de an asía den o de un elenco de auna
ya exis en e.
Te ne o
“Hoc eus exis o, nolens pa e e magis o.”71
El e ne o es, como se nos acla a desde los inicios, una ep esen ación del p opio poe a,
un monje que ansía el lib e albed ío. Es un in an e, un inocen e en ado po el pecado
que, a a és del a epen imien o, a a de busca edimi se de sus ulga es hazañas.
67 Ecbasis Cap i i, 1167-1170
68 Sag ada Biblia, 1972, Is. 33:1
69 Ecbasis Cap i i, 119
70 Sag ada Biblia, 1972, E . 4:9
71 Ecbasis Cap i i, 126. ‘Soy eo po es o: no que e obedece al maes o’.
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Consigue encon a esa edención y es inalmen e sal ado po los p ocesos de la Ley
Nue a.
Pe o a lo la go de la composición el au o nos a dejando una se ie de e e encias que
nos lle a a in e p e a a es e pe sonaje como algo más que un simple e ne o a la uga.
Cuando el lobo de la his o ia ex e na ela a el sueño p o é ico que lo asal ó du an e la
noche, menciona unas nubes de mosqui os que olaban a su al ededo . Es e da o,
sumado al hecho de que nos encon amos en un ambien e de Pascua, sugie e una
conexión con las plagas de Egip o mencionadas en Éxodo. Po lo an o, pod íamos lee
en e líneas una compa ación en e el lobo siendo el Fa aón y el e ne o jugando el
papel del Is ael cau i o.
Lobo
“O dinis es i us, place u sanguine di us”.72
El lobo se nos p esen a, en p ime a ins ancia, como un monje piadoso y hospi ala io. De
buenas a p ime as, in i a a pasa al e ne o a su cue a siguiendo, pun o po pun o, odas
y cada una de las no mas a ce ca de la acogida de huéspedes, con el saludo, la o ación y
el beso.
Pe o sus in enciones eales no a dan en descub i se. Ya pa a empeza , la desc ipción
que se ealiza de la cue a en la que habi a nos la p esen a como un luga hediondo y
oscu o en con as e con la luminosa p ade a en la que i ía el e ne o. A su ez, la
decla ación que ealiza en el e so 103, “quien ale pa a peca ambién ale pa a lle a
peni encia”, es una con adicción pa a la edención c is iana. Vemos, pues, que el lobo
no es más que un demonio encubie o. El e so 108 es una ci a li e al de P udencio, la
cual, en su con ex o o iginal, nos p esen a las palab as que el demonio di ige a C is o:
Dici o, quid enias, qua nos a ione e isas?73
«Dime, ¿a qué ienes?, ¿po qué mo i o me isi as?»
Quid sis, quid enias; quae nos i u e epellas?74
«¿Qué e es?, ¿po qué ienes?; ¿con qué pode nos ahuyen as?»
72 Ecbasis Cap i i, 116. ‘Es i ud na u al que el se di ino sea con sang e aplacado’.
73 Ecbasis Cap i i, 108
74 P udencio, Apo heosis, 419
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Y como ya hemos comen ado con an e io idad, el lobo sigue un azonamien o pagano
con el e so 116, señalando como i ud na u al el de amamien o de sang e con ines
de aplaca a un se di ino.
Hacia el inal de la ob a, el na ado nos indica de mane a muy explíci a que el lobo,
aunque aya p oclamando que o ece sal ación, solo ae mue e consigo: “y da a bebe
mue e mien as simula concede ida”75. Po es o y po sus in enciones pe e sas, es á
condenado a mo i sin ley: “lo que se alzó sin ley, ambién se des anece á sin ley”76.
Con es as palab as el poema nos indica que el lobo ue condenado po habe incumplido
la ley, consecuencia de habe escuchado la palab a de Dios sin a ende a ella. Es a línea
conc e a omó la inspi ación de Romanos:
Cuan os hubiesen pecado sin Ley, sin Ley ambién pe ece án; y los que peca on en la
Ley, po la Ley se án juzgados; po que no son jus os an e Dios los que oyen la Ley, sino
los cumplido es de la Ley, ésos se án decla ados jus os.77
Es e peculia pe sonaje nos es desc i o, a su ez, a a és de los ojos del e ne o. Cuando
es e ela a su expe iencia a su mad e una ez son eunidos no le llama “lobo”, como si
se a a a de una palab a abú pa a él. En su luga , a a al pecaminoso monje como
He odes. Es e a o hacia el animal puede debe se a dos mo i os que exponemos a
con inuación.
P ime amen e, dado que el e ne o, como ya hemos dicho, es un in an e, puede hace
e e encia a He odes An ipas, mencionado en Ma eo 2:16, el homb e que o denó la
ma anza de los niños meno es de dos años que hubie a en Belén y al ededo es.
Hablamos aquí de un in an icida.
El o o mo i o puede e e i se al He odes que se menciona en Lucas 13:31, donde es
desc i o po C is o como una bes ia an e la no icia de que He odes iene la c uel
in ención de acaba con su ida.
Exis e un e ce mo i o a su ez que oma ía inspi ación en Hechos de los Após oles 12.
Es e e oca ía la enca celación de San Ped o po pa e de He odes de Ag ipa y su
consecuen e libe ación y cas igo del mona ca. A di e encia de los dos mo i os
an e io es, es a e e encia no solo se e leja ía en el hecho de que el lobo sea nomb ado
75 Ecbasis Cap i i, 114
76 Ecbasis Cap i i, 1116
77 Sag ada Biblia, 1972, Rom. 1:12-13
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como He odes po el e ne o, sino ambién en la simili ud con la ábula en cuan o al
enca celamien o y libe ación del cau i o y pos e io cas igo del lobo.
León
“Accipi e e go omnes au esque ad e i e co dis. / G a ia si obis, quod sic mihi
condoluis is”.78
El león es, po excelencia, el mona ca de odos los animales. Po las e e encias hacia
es e pe sonaje a lo la go de la ob a, se p esen a como una enca nación de C is o
Sal ado . Cuando la aposa a a en a a la cue a del león se usan a ias indicaciones a
la escena en la que Moisés se ace ca al a bus o a dien e, como la aposa descalzándose
an es de aden a se en la cue a. Vemos, pues, una analogía en e lo di ino y el león que
nos queda cla a desde el p ime o momen o en el que se nos p esen a a es e pe sonaje, y
su gua ida, como un luga sag ado de cul o.
De igual modo, en cuan o la aposa se encuen a an e la p esencia del león, es a oca su
ce o do ado, al y como se menciona en la Biblia cuando Es e se p esen a an e el ey
(Es e 5:2), haciendo e e encia al ce o de o o que posee como mona ca.
Como se menciona en el Fisiólogo, en el e so 935 encon amos una cla a compa ación
en e el león y C is o. Como ya hemos comen ado, según es a ob a los leones nacían y
mo ían pa a enace a los es días. A su ez, el león en Ecbasis Cap iui se e i a po un
pe iodo b e e con in ención de eg esa al e ce día. Tenemos aquí una cla a
compa ación en e la esu ección de C is o y la igu a del león.
En casi odas las ocasiones en las que apa ece el león con in enciones de habla , como
lle amos is o has a aho a, se e e encian ob as y au o es que mencionan a C is o. En
esumidas cuen as, el au o del poema nos deja de un modo bas an e cla o que el león no
es el ey de los animales solo po la opulencia que posee, como se menciona en el e so
729, sino ambién po cómo enca na la ue za di ina.
Raposa
“Si olumus gen i, si nobis i e e ca i / legis dee e um se emus mo e pa en um”.79
78 Ecbasis Cap i i, 1033-1034. ‘En e aos, pues, odos y p es adme los oídos del co azón: / g acias os sean
dadas, que así os habéis condolido de mí.’
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La aposa, como en casi oda la adición li e a ia abulís ica, es un se as u o y aimado.
Del zo o en sí, de i a la cos umb e de se admi ado po es as cualidades, pe o ambién
desp eciado po su inmo alidad.
Sin emba go, a di e encia de es a adición, el poe a de Ecbasis Cap iui ha hecho un
es ue zo po p esen á nosla bajo una luz di e en e, como un animal, aunque sagaz,
piadoso. En ella emos ep esen ada la jus icia de la Ley Nue a sob e la An igua que
de iende el lobo, y sus ansias de aplica la po que es lo co ec o lle an a la ob a al inal
eliz pa a el e ne o. Vemos de mane a e iden e su comp omiso con la mo alidad
c is iana de lo que es co ec o.
Su compás mo al ambién lo emos e lejado en el discu so que da a sus compañe os
monjes hacia el inal: habla de cómo al enemigo podemos encon a lo en nues a p opia
casa, en es e caso, en el monas e io, haciendo e e encia a que an o el e ne o como el
lobo son monjes, siendo el p ime o un inocen e edimido y, el segundo, un se de mal
compo amien o que se mues a débil an e el demonio. Las palab as que p onuncia más
adelan e las a ibuye a la G acia de C is o, alegando que el compo amien o de un
monje debe se lo con a io a lo que ha mos ado el lobo.
Nu ia
“Ah, pe e sa igen , legalia iu a a iscun !”80
La nu ia, aunque pupila del lobo, se mues a como el animal más compasi o de la
cue a. Es la oz de la azón, la guía que calma la angus ia del e ne o, al que conduce
hacia el a epen imien o. También a a de con ence al lobo de edimi se de sus
pecados, y le ecue da, en un in en o de ello, que debe cumpli con la egla benedic ina.
Es la que in e p e a el sueño del lobo y la que le ad ie e del desas oso inal que le
espe a como no libe e al e ne o. A pesa de sus buenas palab as y a isos de pelig o, el
lobo e mina cas igado po sus echo ías po no habe seguido las ecomendaciones de
la nu ia.
79 Ecbasis Cap i i, 516-518. ‘Si que emos i i con la es ima del pueblo y con es ima p opia, (...) /
gua demos el impe io de la ley, según cos umb e de nues os pad es.’
80 Ecbasis Cap i i, 293. ‘¡Ay! ¡La maldad p edomina, la ley y el o den se esqueb ajan!’
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