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Sermón que con motivo de la solemnidad celebrada el 27 de agosto en la Santa Iglesia Catedral de Lugo por ... el obispo diocesano ... para dar gracias á Dios por haber superado N.S.P. Papa Pio IX los días de San Pedro en su pontificado / predicó el Obispo de la Habana

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Sermón que con motivo de la solemnidad celebrada el 27 de agosto en la Santa Iglesia Catedral de Lugo por ... el obispo diocesano ... para dar gracias á Dios por haber superado N.S.P. Papa Pio IX los días de San Pedro en su pontificado / predicó el Obispo de la Habana

Author: Martínez y Sáez, Jacinto María, Obispo de la Habana
Publisher: [Lugo]: [editor non identificado], (Lugo : Imprenta de Soto Freire)
Year: 1871
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/ed94a48f-c9de-4be7-b112-afae10863bc5/download
Qsx.
-
CoV
M-¿
SOLI
DEO
HONOR
ET
GLORIA.
AMEN.
SERMON
QUE,
CON
MOTIVO
DE
LA
SOLEMNIDAD
CELEBRADA
EL
27
DE
AGOSTO
EN
LA
SANTA
IGLESIA
CATEDRAL
DE
LUGO
POR
EL
EXCMO.
É
ILMO.
SEÑOR
OBISPO
DIOCESANO,
SU
ILUSTRISIMO
CABILDO
Y
CUERPO
BENEFICIAD
DE
LA
MISMA,
pa a
da
g acias
á
Dios
po
habe
supe ado
N.
S.
P.
PAPA
PIO
IX
LOS
DIAS
DE
SAN
PEDRO
EN
SU
PONTIFICADO,
PREDICÓ
EL
EXCMO,
E
ILMO.
SR.
OBISPO
DE
LA
HABANA.
LUGO:
IMPRENTA
DE
SOTO
FREIRE.
Calle
de
San
Ped o
núm.
31.
1871.
se
UNIA'ERSIDADE
DE
SANTIAGO
DI.
nMFC S nA
DE
SANTIAGO
Q
UJS
ha.
o
SAN
IIA(
i
)
n
compon
■
ia
u
R.
Timebun
me
(ludien es
eges
ho -
endi,
in
mul Uudine
idebo
bonus,
e
in
bello
o is.
Teme án
al
oi me
los
eyes
ho ibles,
en
el
pueblo
pa ece é
bueno,
y
en
la
gue a
ue e.
Sap.
c.
8,
.
15.
E
x c mo
.
e
I
l mo
.
S
e ñ o
:
1.
Como
las
ases
de
la
ida
humana
son
an as
y
an
a iadas:
como
el
modo
de
nues a
exis encia
consis

e
p ecisamen e
en
una
mo ilidad
incesan e
que
cambia
nues a
posición:
como
al e nan
sin
in e upción
en
la
ca e a
de
nues a
pe eg inación
sob e
la
ie a
los
mo i

mien os
inhe en es
á
la
sociedad;
y
como
apenas
hay
un
solo
homb e,
que
no
enga
dias
de
is eza
y
de
aleg ía,
de
ad e sidad
y
de
p ospe idad,
de
menosp ecio
y
de
hono ,
y
de
alguna
glo ia
y
alguna
humillación,
es
di ícil,
y
aun
pa ece
imposible,
que
nues o
se
an
ágil,
an
delezna

ble
y
an
imp esionable,
se
man enga
siemp e
se eno,
cons an e
y
uni o me.
Y
asi
ha
de
sucede ,
cuando
e
uno
pasa
jun o
á
sí
mismo
an as
cosas
con a ias
en e
sí,
y
cuando
el
co azón
i e
en
doble
al e na i a,
o a
ane

gado,
y
como
nau agando,
en e
espuman es
olas
de
4
ama gu a,
o a
emb iagado
po
los
apo es
que
lo
en uel

en,
de
paz,
de
dulzu a,
de
encan o,
ó
bien,
has a
de
li

sonjas
y
de
adulaciones.
La
emp esa
es
á dua:
man ene se
inmó il
como
una
columna
de
má mol,
y
se eno
como
la
luz
del
cielo,
al
e
que
á
de echa
é
izquie da
an
y
ienen
olas
enc es

padas,
agi adas
po
u ioso
enda al,
y
que
neg os
nu

ba ones
amenazan
con
ayos
de
uego
y
o men a
de

g anizo,
apenas
pa ece
que
cabe
en
nues a
cabeza,
p o

pensa
á
des anece se
y
á
pe de
el
sen ido,
an
p on

o
como
ad ie e
el
bamboleo
de
los
cimien os,
y
apenas
sien e
la
balumba
de
una
g an
mole
que
le
amenaza.
Me

nos
posible
pa ece,
que,
en
el
ó den
mo al,
conse e
el
homb e
se enidad,
calma
y
es abilidad
cons an e,
cuan

do
se
le an an
con a
él
pe secuciones
a oces,
y
lo
o

dean
enemigos
pode osos
y
o midables:
y
es oy
po
deci
que
se
aumen a
conside ablemen e
la
di icul ad
de
conse

a se
impe u bable,
cuando
a luyen
las
elicidades,
se
aglo

me an
las
iquezas,
se
oyen
las
p opias
alabanzas,
y
se
e

ciben
los
homenajes
de
la
muchedumb e:
po que
en
e

dad,
emos
que
un
Manases,
en ilecido
en
sus
abe a

ciones,
se
uel e
g ande
en
las
cadenas
del
cau i e io:
(1)
y
ambién,
que
un
Salomón,
g ande
en
su
sabe ,
se
de

g ada
en
los
place es
que
la
opulencia
le
p opo ciona.
(2)
II.
Pe o
es o
que
pa ece
di ícil,
y
aun
imposible
á
las
luces
de
la
azón,
no
lo
es,
cuando
el
homb e
posee
la
sabidu ía
e dade a,
la
sabidu ía
que
baja
del
cielo,
como
nos
lo
demues a
esa
u ba,
ya
innume able,
de
homb es
san os
que
han
seguido
las
inspi aciones
de
la
g acia
de
Dios,
y
ap endido
en
la
escuela
de
C is o
á
se
g andes
en
la
ad e sidad,
g andes
en
la
p ospe idad,.
(1)
Pa .
c.
33.
.
11.13.
(2)
3.°
Reg.
c.
11.
.
3.
4
5
y
siemp e
ue es
en
el
comba e.
Po que
la
ida
del
hom

b e,
como
dice
Job,
es
una
ida
de
soldado
sob e
la
ie

a
(1):
y
el
único
que
puede
llama se
he oico
y
alien e,
es
aquel
que
se
a ma
del
escudo
de
Dios,
y
no
eme
los
da dos
del
enemigo,
diciendo
con
Da id
que,
po
muchos
con a ios
que
engan,
no
eme
su
co azón
(2).
El
único
que
puede
llama se
gue e o
sabio
y
buen
soldado
de
C is o,
es
el
que
sabe
comba i
con a
la
p ospe idad,
no
dejándose
a as a
de
sus
halagos
emen idos.
Es o
es
lo
que
nos
enseñan
con
su
ejemplo
los
san

os:
y
si
no
u ié amos
esa
imponen e
nube
de
es igos
de
es a
e dad,
nos
bas a la
el
es imonio
público,
solem

ne
y
uni e sal,
que
es á
dando
al
mundo
hoy
dia
el
glo

ioso
Pon í ice,
quien
pa ece
que
ha
sido
en iado
de
Dios,
pa a
que
sea
el
monumen o
animado
de
su
pode ,
y
el
he aldo
de
sus
glo ias.
¿No
eis
lo
que
es á
sucediendo
con
es e
homb e
singula
y
admi able?
Semejan e
á
Aquel,
cuyo
Vica io
es
en
la
ie a,
es á
pues o,
hace
ein iséis
años,
como
blanco
de
los
i os
que
le
di igen
los
pode es
de
la
ie a
(3):
y
sin
emba go
ellos
le
a ojan
los
da dos,
emblando
al
p opio
iempo
po que
emen
su
oz:
i-
mebun
me
eludien es
eges
ho endi
-
.
es os
mismos
po

de es
han
hecho
cuan o
han
podido,
pa a
as o na
las
ideas
de
la
muchedumb e
con
el
in
de
que
es a
se
apa

ase
de
la
enseñanza
de
su
Pad e,
de
su
Maes o
y
de
su
Doc o ;
y
lejos
de
hace
caso
es a
de
los
alsos
pedago

gos,
se
ag upa
cada
dia
mas
al
ededo
de
su
Cá ed a,
y
p oclama
al
Vica io
de
C is o,
llamándole
el
bueno,
el
sabio,
el
clemen e,
el
g ande:
in
mul i udine
-uidebo
bo-
mis:
casi
odos
esos
mismos
pode es
han
aglome ado
cuan os
medios
ienen
en
su
mano,
pa a
hace le
una
gue -
(I)
Cap.
7.
.
1.
(á)
Ps.
36.
.
3.
(3)
T en
c.
3.
.
12.
2
se
UNIVhKSlDADh
u

6
a
sin
egua,
c eyendo
que
se
las
enían
con
un
homb e
débil
y
me iculoso,
y
es á
iendo
el
mundo
en e o
que
Pió
IX,
es
mas
ue e
que
ellos
en
ese
comba e:
c
m
bello
o is.
III.
Es o
es
como
un
po en o,
del
cual
oy
á
ha

bla
en
es e
dia,
ap o echando
la
ocasión
de
e os
eu

nidos
delan e
del
Seño ,
pa a
da le
g acias
po
o o,
que
iene
ya
odas
las
azas
de
se lo,
y
es
el
de
habe
supe

ado
Pió
IX,
en
longe idad
pon i icia,
no
ya
á
sus
dos

cien os
cincuen a
y
seis
p edeceso es,
ninguno
de
los
cua

les
había
is o
los
dias
de
Ped o,
sino
al
mismo
San
Ped o
T
pues
desde
el
dia
ein icua o
de
Agos o,
ha
empezado
á
i i
en
su
Cá ed a
mas
que
él.
Os
di é
po
an o,
que
el
G an
Pió
IX,
po en o
de
los
Pon í ices
en
su
p odigiosa
longe idad,
se
p esen a
como
el
e o
de
los
pode es
mundanos,
como
el
pad e
digno
del
amo
de
los
pueblos
po
su
bondad;
y
como
el
hé oe
in ic o
de
las
ba allas
de
Dios.
Timebun
me
auclien es
eges
ho endi,
in
mulli-
hidine
idebo
bomis,
e
in
bello
o is.
Voso os
sabéis,
amados
oyen es,
que
odo
don
pe

ec o
desciende
de
Dios,
que
es
Pad e
de
la
luz:
oso os
c eeis,
que
po
la
in e cesión
de
los
San os
nos
en ía
Dios
desde
el
cielo
sus
bendiciones,
y
que
especialmen e
pol

los
uegos
de
su
Mad e,
o o ga
Dios
mise ico dia
y
g a

cia
á
los
que
se
la
piden,
llenos
de
é
y
de
espe anza.
Vues os
co azones
es án
animados
de
es as
dulces
ins

pi aciones
de
la
eligión,
y
c eo
que
es áis
pe suadi

dos
de
que
es
la
Vi gen
Ma ía,
quien
ha
ob enido
de
su
Hijo
pa a
el
G an
Pon í ice,
que
ado nó
sus
sienes
i

ginales
con
la
co ona
mas
b illan e
de
sus
glo ias,
la
po en osa
longe idad
á
que
ha
llegado.
Yo
con ieso
hu

millado,
que
necesi o
los
auxilios
del
cielo
pa a
a a
dig

namen e
de
lo
que
signi ica
esa
longe idad,
y
os
uego
qu-
7
pa a
alcanza los,
saludéis
á
es a
excelsa
Reina,
epi iendo
la
salu ación
que,
humilde
y
e e en e,
la
di igió
el
An

gel,
diciendo:
AVE
MARIA.
IV.
El
que
c ea,
que
los
que
se
encuen an
in es i

dos
en
la
sociedad
de
alguna
dignidad,
son
los
mas
e

lices
de
los
homb es,
no
conoce
lo
que
es
esa
dignidad,
ni
lo
que
es
la
sociedad
humana.
El
sabe
es
po
su
p opia
na u aleza
una
dignidad
e dade a,
que
ele a
al
que
lo
posee
sob e
el
ni el
del
ulgo
que
es
siemp e
igno an e,
y
aun
sob e
o o
ni el
mas
al o,
cual
es
el
de
los
homb es
que
no
quie en
pe

enece
al
ulgo,
quienes
en
gene al,
si
bien
saben
algo,
no
se
ele an
sin
emba go
á
las
egiones
sublimes
de
la
ciencia,
pues
es o
es
concedido
á
pocos.
Y
¿qué
dice
el
Espí i u
San o
del
homb e
que
a
c eciendo
en
sabe ?
El
que
c ece
en
ciencia,
dice,
c ece
en
abajo
(1)
Y
si
es a
dignidad,
que
es
pu amen e
in elec ual,
no
solo
es
un
abajo
pa a
el
sabio,
pues
cuan o
mas
sabe,
mas
se
pe

suade
de
su
igno ancia,
sino
que
suele
se
ocasión
de
en idias,
y
de
pe secuciones
de
pa e
del
ulgo
y
de
los
semi-sabios
¿cuál
se á
la
sue e
de
los
que
poseen
esas
dignidades,
que
se
mani ies an
en
apa a o
ex e io
de
g andeza,
que
a as an
las
mi adas
del
pueblo,
y
exci

an
la
en idia
de
los
ambiciosos?
La
dignidad
mas
g ande
que
se
ha
is o
en
la
ie a
,
es
la
del
Hijo
de
Dios,
y
bien
sabemos
cual
ue
el
egido
de
su
ida;
po que,
desde
Be hlehen
has a
el
Cal a io,
no
encon amos
sino
pe secuciones,
en idias
y
enco es
(l)
Eccli.
c.
1.
.
18.
se
I.NIVPRSIOAIJK
1)1.
SANTIAGO
u
8
de
pa e
del
ulgo,
de
la
de
los
sabios
y
de
la
de
los
po

de los
de
la
ie a.
Da id
lo
había
dicho:
los
eyes
de
la
ie a
se
jun a on,
y
los
p incipes
se
eunie on
con a
el
Seño
y
con a
su
Ungido
(1).
Y
es
digno
deno a se,
que
en
el
p ime
cong eso
de
los
pode es
del
siglo,
que
se
ce
leb ó
pa a
hace
la
gue a
al
Hijo
de
Dios,
se
dispuso
que
el
a aque
uese
audulen o,
solapado,
hipóc i a
y
aido ,
y
que
se
simulase
amo ,
espe o,
y
aun
deseos
de
ado a lo
y
econoce lo,
pa a
da
el
golpe
con
acie o,
y
acaba
con
aquella
al ísima
dignidad.
Las
palab as
de
He edes
á
los
Magos
son
una
demos ación
e iden e
de
lo
insidioso
y
aimado
de
su
polí ica
(2),
y
el
degüello
de
los
inocen es
la
p ueba
de
sus
in en os,
an
en idiosos
como
sanguina ios
y
c ueles
(3).
Después
de
es a
dignidad,
única
é
incomunicable
en
su
na u aleza,
iene
o a,
y
es
la
de
su
Vica io
en
la
ie a,
á
quien
el
mismo
C is o
comunicó
en
la
pe sona
de
San
Ped o
los
o icios
que
quiso
comunica le:
cuales
e an
el
de
po es ad,
pa a
ene
en
su
mano
las
lla es
del
cielo,
y
ab i lo
ó
ce a lo
según
iese
que
con enia
en
jus icia
(4):
el
de
au o idad,
pa a
enseña la
é
á
sus
he manos
y
con i ma los
en
ella
(5),
el
de
magis e io,
pa a
apacen a
con
su
doc ina
á
es os
mismos
he manos
y
á
odos
los
ieles
(6),
y
po
in,
la
dignidad
que
lo
encumb a
mas
allá
de
lo
que
podían
pensa
los
mismos
ángeles,
cual
es,
el
de
cons i ui lo
undamen o
isible
de
la
Iglesia
que
El
undaba
con
su
sang e,
haciéndolo
po
consiguien e
Vi ey
del
san o
mon e
de
Sion,
del
cual
es
El
el
Rey,
Lu

ga enien e
de
su
misma
pe sona,
Seño
sob e
los
seño

es
de
la
ie a,
y
Rey
sob e
los
eyes
del
mundo.
Pen

(-1)
Ps.
2.
.
2.
(4-)
Ma .
c.
16.
.
19.
(2)
Ma .
c.
2.
.
9.
(5)
Lúe.
c
22.
.
32.
(3)
Ma .
o.
2.
.
16.
(6)
.loa.
c.
21.
.
15.
se
UNIVCRSID.
)E
DCSANTIA'
)
u
9
sa ,
po
an o,
que
quien
he edaba
po
de echo
de
con

cesión
del
digna a io
la
dignidad
que
le
es
p opia,
no
ha

bía
de
he eda
lo
que
odeó
siemp e
á
aquella
en e
los
homb es,
es
no
conoce
á
C is o,
sino
en
el
sen ido
g o

se o
que
enia
el
judio,
délo
que
había
de
se
el
Mesías.
El
pa imonio
de
es e
en e
los
homb es
ué
la
en idia
de
los
g andes
y
la
pe secución
de
los
pode es
del
siglo,
y
es e
había
de
se
ambién
el
de
quien
lo
ep esen ase
en
la
ie a.
Po
o a
pa e,
es o
es
una
e dad
de
é,
que
Jesu

c is o
nos
enseña
con
es as
palab as
que
di igió
á
sus
Após oles:
no
es
mayo ,
les
dijo,
el
sie o
que
su
Seño
(1):
si
me
han
pe seguido
á
mi,
ambién
os
pe segui án
á
oso os
(2).
Y
en
e ec o,
la
pe secución
con a
los
Su

mos
Pon í ices
y
con a
los
Obispos
empezó
en
Je usalen,
y
con inuó
después
en
odo
el
o be,
y
sigue
hoy,
con
la
di

e encia
de
se
es a
mas
desalmada
po que
es
mas
hipó

c i a,
y
mas
c uel,
po que
hace
íc imas
sin
de ama
sang e,
y
con inua á
has a
la
consumación
de
los
siglos.
Y
á
quien
c eye e
o a
cosa,
le
di emos
lo
que
dice
San
Agus ín,
comen ando
las
palab as
de
San
Sis o
á
San
Lo

enzo,
cuando
al
i
al
ma i io,
es e
se
quejó
de
que
lo
abandonaba:
«no
le
dice
Sis o
á
Lo enzo,
la
pe secución
cesa á
y
queda ás
sal o;
sino,
consuéla e,
y
no
e
a lijas,
que
de
aquí
á
es
dias
mo i ás
má i ,
como
yo
oy
á
mo i
aho a
(3).»
He
aquí
lo
que
es
y
se á
la
Iglesia.
Empezó,
pues,
la
conspi ación
de
los
eyes
con a
el
Vica io
de
C is o
en
la
misma
pe sona
del
Sal ado :
pe o,
no
nos
equi oquemos
en
la
in eligencia
de
esa
pa

lab a
con
que
el
Espí i u
San o
señala
con
el
dedo
á
los
pe seguido es.
Los
llama
eyes,
designando
en
esa
pala-
(1)
Jo.
e.
13
.
16.
(2)
Jo.
c.
15.
.
20.
(3)
Di .
Augus .
ac .
27
in
Joan.
3
u
16
me opoli anas
que
eng andeciesen
la
ge a quia
epis

copal,
y
di undiesen
con
abundancia
la
luz
de
la
é,
y
los
a do es
de
la
piedad.
Ni
pa ó
aqui
el
celo
de
es e
nue o
Ped o,
el
pescado
de
la
Galilea:
Dios
había
bendecido
las
egiones
se en ionales
del
Occiden e
descubie o
po
la
inmo al
Isabel
de
Cas illa,
asladando
á
ellas
á
un
pueblo,
má i
de
es
cen u ias,
y
allí
ambién
e igió
el
Pon í ice
ocho
me ópolis,
y
ce ca
de
cincuen a
su a

gáneas,
o mando
allí
una
Iglesia
lo ecien e,
espe anza
del
pueblo
de
Washing hon.
Veian
es o
los
eyes,
y
se
asomb aban:
eíanlo
los
hei
eges,
y
se
les
helaba
la
sang e:
eíanlo
los
e olucio

na ios,
y
se
ca comían
de
abia:
eíanlo
los
hijos
de
la
e dad,
y
llenos
de
aleg ía
se
p egun aban
unos
á
o os:
¿quién
pensáis
que
se á
es e,
pues
la
mano
de
Dios
es á
con
él?
(1)
¿Es
acaso
un
nue o
Moisés,
á
quien
Dios
po
su
. é
y
su
mansedumb e
lo
san i icó,
q
lo
escogió
de
en e
oda
ca ne?
(2)
¿Es
quizás
un
nue o
Josué,
g ande
segun
su
nomb e,
máximo
en
sal a
á
los
escogidos
de
Dios,
y
en
de o a
los
enemigos?
(3)
Todo
es o
se
es u o
dicien

do
en
el
pueblo
ca ólico,
c eciendo
an o
el
enomb e
del
Vene able
Pon í ice,
que
se
ha
llegado
á
deci
ace ca
de
él,
lo
que
en
o o
iempo
se
dijo
de
Elias
y
de
Salomón:
biena en u ados
son
los
que
e
ie on,
y
ue on,
hon a

dos
con
u
amis ad
(4):
Dichosas
us
gen es,
y
dichosos
us
sie os,
que
es án
siemp e
delan e
de
i,
y
oyen
u
sabidu ía
(5).
Y
en
e ec o,
apenas
hay
hoy
dia
un
hom

b e
de
algún
ale ,
que
no
cuen e
como
la
mayo
de
sus
glo ias,
el
habe
is o
y
saludado
al
G an
Pió
IX
y
ha

be
ecibido
pe sonalmen e
su
bendición,
siendo
aun
mas
(1)
Luc.
cap.
1.
.
66.
(2)
Eccli.
cap.
45.
.
4.
(3)
Eccli.cap.
46.
.
1.
2.
(4)
Eccli.
cap.
48.
.
11.
(5)
3.
Rcg.
cap.
10.
.
8.
u

17
no able,
que
milla es
y
milla es
de
homb es
de
odas
las-
clases
y
condiciones
engan
es a
glo ia,
en
la
cual
ienen
pa e
las
p incesas,
y
has a
u bas
de
niñas
inocen es.
Descub i é
po
an o
una
e dad,
mis
amados
oyen es.
¿Sabéis
quien
e a
Pió
IX
en
los
consejos
de
Dios?
No
os
sob ecojáis,
alabad
si,
al
Seño
po
los
po en os
de
su
amo .
Es e
Pon í ice
e a
como
un
nue o
p ecu so ,
co

mo
un
he aldo
que
p ecedía
á
la
apa ición
de
una
g an
luz
del
cielo:
el
nomb e
que
lle aba,
e a
la
signi icación
de
su
misión
en
la
ie a:
es e
nomb e,
admi able
po
su
coincidencia,
signi ica,
que
quien
lo
lle aba
e a
como
un
asun o
de
aquel,
que
ilé
en iado
de
Dios,
ij
enia
po
nomb e
Juan
(1),
pues
en
e ec o,
es e
e a
el
nomb e
de
Pío
IX,
an es
de
subi
á
la
Cá ed a
Apos ólica.
VIL
Y
asi
es,
mis
amados
oyen es;
es e
Pon í ice
es aba
des inado
á
señala
con
el
dedo
á
dos
pe sona

jes
g andes
y
admi ables,
cada
uno
en
su
géne o,
di

ciendo
al
mundo
lo
que
e an:
debía
señala
á
la
Vi gen
Ma ía,
y
deci
á
los
homb es:
«Hé
ahí
la
Co de a
de
Dios;
he
ahí
la
que
no
u o
pa e
en
el
pecado
del
mun

do
(2)»:
debía
señala
con
su
mano
á
Ped o
sen ado
en
la
Cá ed a,
que
C is o
le
dió,
de
Maes o
uni e sal
de
la
é
y
de
la
doc ina,
y
deci
á
los
c eyen es:
«he
ahi
el
que
siendo
homb e
alible
po
su
na u aleza,
es
in alible
po
la
g acia
de
C is o,
siemp e
que
enseña
á
la
Iglesia
uni

e sal
la
é
y
la
doc ina
de
su
undado .»
Tal
e a
la
mi

sión
á
que
es aba
des inado
Pió
IX
en
los
consejos
di i

nos.
P o esa
hoy
ya
es os
dos
dogmas
la
Iglesia
Ca ólica,
(1)
Jo.
cap.
1.
.
6.
(2)
Asi
llama on
á
la
Vi gen
los
Pad es
de
la
Iglesia
de
los
iempos
p imi i os.
’
Véase
loquedecia
San
Ta asio
Pa ia ca
de
Cons anlinopla:
(se mo.
de
P esen a ione
Deipa .)
e
hono o
agnam
immacula am:
e
ene o
co de a
de
Dios
sin
mancilla
se
LNIVCRSIDADi:
DE
SANTIAGO
u
18
dogmas
con enidos
bajo
la
co eza
de
la
le a
en
las
sa

g adas
esc i u as,
dogmas
que
no
quiso
Dios
e ela
con
oda
cla idad
po
al ísimos
ines
de
su
p o idencia.
Y
¿cuá

les
e an
es os
ines?
¡O
bondad,
ó
amo ,
ó
condescenden

cia
de
Dios
pa a
con
los
que
son
sus
hijos!
No
a i mo,
mis
amados
oyen es,
pues
como
dice
el
Após ol
¿quién
en endió
la
men e
de
Dios?
¿ó
quién
ué
su
conseje o?
(1)
Pe o,
aun
en
medio
de
mi
pequeñez,
casi
me
a e o
á
deci ,
que
Dios
que ía
que
los
hijos
de
la
Iglesia
ca ó

lica,
que
son
odos
hijos
de
su
Mad e,
descub iesen
con
su
amo
lo
que
debía
se
su
Mad e
ie na
y
ca iñosa:
no
nos
había
dicho
Jesuc is o,
que
su
Mad e
ué
siemp e
mas
pu aque
los
Angeles,
ni
que
odos
los
hijos
de
Adan
enían
al
mundo
con
el
ea o
de
su
p ime
pad e,
excep o
su
Mad e,
á
quien
El
había
p ese ado:
pe o
la
piedad
de
sus
hijos
ilus ada
po
la
e
les
decía,
que
la
Mad e
de
Dios,
la
que
engend ó
al
san o,
al
inocen e,
al
inma

culado,
enia
que
habe
sido
san a,
inocen e,
inmaculada
desde
el
p ime
momen o
de
su
se
na u al.
¡Oh
qué
san

a,
qué
sabia,
y
qué
con o me
á
la
men e
di ina,
e a
es a
piedad!
z
.
Y
sucedía
espec i amen e
lo
mismo
ocan e
á
la
in

alibilidad
del
suceso
de
San
Ped o.
Al
cons i ui
Jesu

c is o
á
es e
Maes o
de
los
Após oles
y
Pas o
de
oda
su
g ey,
no
le
había
dicho
con
exp esión
ma e ial,
que
se ia
in alible
en
el
Eje cicio
de
su
minis e io:
pe o
le
había
di

cho
lo
equi alen e,
y
e a
que
había
ogado
especialmen e
po
él,
pa a
que
su
é
no
al ase
jamás
(2):
le
había
di

cho,
que
él
e a
la
Pied a,
sob e
la
cual
unda ía
su
Iglesia,
y
que
jamás
p e alece ían
con a
esa
pied a
los
pode es
del
in ie no
(3).
La
in alibilidad
del
magis e io
de
Pedio
(1)
Rom.
cap.
11.
.
24.
(2)
Luc.
cap.
22.
.
32.
(3)
Mal.
cap.
16.
.
18.
19
es aba
ence ada
en
esas
p omesas,
aunque
no
apa ecie

se
e elada
con
palab as
e minan es.
Pe o,
ni
los
San os
Pad es
habían
dudado
de
que
si
el
Maes o
de
odos
podía
e a ,
ya
no
podía
con i ma
á
sus
he manos,
ni
apacen

a
oda
la
g ey;
ni
los
ieles
embebidos
en
el
sen ido
uni e sal
de
la
Iglesia,
sospechaban,
que
pudiese
cae
en
e o
el
que
e a
el
undamen o
de
la
misma
Iglesia,
y
la
Pied a,
en
que
es ibaba
es a,
su
doc ina,
los
Obispos,
los
sace do es
y
el
pueblo.
Sin
emba go,
Dios
pe mi ió
que,
no
ya
del
seno
de
los
he eges
solamen e,
sino
del
de
la
misma
Iglesia,
se
le an asen
homb es,
y
homb es
algunos,
an
sabios
como
piadosos,
que
negasen
lo
que
la
piedad
c eía,
y
lo
que
la
sana
azón
ilus ada
po
la
e
dic aba.
¡Qué
o os
di igían
al
cielo
los
pueblos!
¡Qué
deseos
de
que
se
decidiese
esa
e dad
exp esa on
los
eyes,
los
p incipes
y
los
ieles!
¡Qué
suspi os
en ia on
al
cielo
los
Obispos
po
espacio
de
cinco
siglos!
Y
lo
di é
pa a
glo ia
de
la
noble
y
ca óli

ca
nación
de
San
Fe nando,
an
g ande
en
los
iempos
de
su
an igua
piedad,
y
an
desg aciada
en
las
dos
épo

cas
memo ables
de
la
decla ación
dogmá ica
de
las
dos
e dades,
que
ella
de endió
y
p opagó
mas
que
las
demás.
Ninguna
ué
mas
e ien e
en
desea
que
la
c eencia
pia

dosa
uese
decla ada
dogma
de
é,
y
ninguna
lo
pidió
an es
que
ella;
pues
en
iempo
del
ilus e
Domingo
de
Guzman
se
pedia
ya
es a
g acia,
y
al
poco
hubo
eyes
que
mani es a on
á
sus
súbdi os,
que
si
que ían
conse a
su
g acia,
habían
de
p o esa
es a
c eencia
piadosa,
y
ju a
de ende la.
Pe o
Dios
había
des inado
al
g an
Pió,
pa a
que
uese
él
quien,
guiado
po
el
Espí i u
San o,
en

señase
al
mundo,
que
es as
dos
e dades
es aban
con eni

das
en
las
esc i u as
san as,
que
debían
se
c eídas
y
p o

esadas
como
dogmas
de
e,
y
que,
quien
o a
cosa
e e-
se
UNiVLRSlDADC
u
20
yese
y
enseñase,
no
enia
pa e
en
el
eino
de
Dios
y
se
condenaba
al
ana ema
e e no.
Hé
ahí,
pues,
el
homb e
en iado
de
Dios,
pa a
mos a
al
mundo
con
su
dedo
una
g an
luz.
Y
¿quién
puede
desc ibi
lo
que
ha
sucedido
des

pués?
¿Pod ía
yo
mismo
desc ibi
lo
que
he
is o
y
sen

ido
en
la
basílica
Va icana,
en
aquel
dia
de
memo ia
im

pe ecede a,
en
el
cual
ué
decla ado
con
oda
solemnidad
el
dogma
de
la
in alibilidad
del
Romano
Pon í ice,
cuan

do
enseña
á
la
Iglesia
uni e sal
la
é
y
la
doc ina
como
el
Maes o
y
Pas o
de
oda
ella?
Cincuen a
mil
ieles
á
la
ez
aplaudie on
con
sus
almas,
con
sus
co azones,
con
sus
labios
y
con
sus
manos,
al
San o
Pon í ice,
y
unidos
á
los
Obispos
de
odo
el
o be
eunidos
allí,
en ona on
el
himno
de
alabanzas
al
Seño ,
dándole
g acias
po que
po
el
minis e io
del
inmo al
Pió
de amaba
an os
bene i

cios
sob e
los
homb es.
Pues
bien:
es a
emoción
celes ial,
y
es epi osa
como
el
agua
de
cien
íos
caudalosos,
esonó
en
los
cielos
y
en
la
ie a,
empezando
á
cae
sob e
el
suceso
de
Ped o
ben

diciones
sin
in.
Pió
IX,
ha
sido
bendecido
po
la
Mad e
de
Dios:
lo
han
bendecido
los
ángeles,
lo
ha
bendecido
la
Igle

sia,
lo
ha
bendecido
odo
el
apos olado
en
sus
miles
de
su

ceso es,
y
lo
han
bendecido
millones
de
ieles.
Hé
ahí,
han
dicho
los
ieles,
el
escogido
po
Dios,
pa a
publica
sus
ma a illas,
hé
ahí
el
Pon í ice
p edilec o
de
Ma ía,
hé
ahí
el
nue o
Juan
de
nues os
iempos,
hé
ahí
el
pío,
el
san

o,
el
amable,
el
ca iñoso,
el
magnánimo
Pon í ice,
que
ha
pues o
á
la
Reina
de
los
Angeles
la
mejo
co ona,
y
al
P incipe
de
los
Após oles
su
mas
b illan e
diadema.
Y,
bien
lo
saben
ya
hoy
dia
odos
los
homb es,
los
bá

ba os,
los
ci ilizados,
los
he eges,
los
ca ólicos,
los
que
ben

dicen
y
los
que
blas eman,
los
que
aman
á
Pió,
y
los
que,
21
con
un
cinismo,
que
no
iene
cali ica i o
en
las
lenguas
humanas
po
se
demasiado
mons uoso,
lo
abo ecen.
Jamás,
desde
que
hay
mundo,
se
ha
is o
semejan e
es

pec áculo;
oda
la
ie a
se
ha
conmo ido;
odas
las
na

ciones
se
han
dispu ado
la
glo ia
de
e
al
g an
Pió,
de
o ece le
sus
dones,
de
oi
sus
palab as,
y
de
ecibi
su
bendición.
¿Hay
algún
ey
ó
empe ado
del
mundo,
que
haya
is o
como
él,
pos ados
á
sus
pies
á
odos
los
pue

blos?
¡Ah!
Esa
glo ia
es
únicamen e
pa a
el
g an
ey,
que
no
sabe
sino
se
clemen e,
ca iñoso
y
bondadoso
pa a
con
su
pueblo;
y
pa a
el
excelso
Pon iíice,
que
ha
eng ande

cido
an o
la
glo ia
de
Dios,
ha
co onado
á
su
Mad e,
y
ha
pues o
á
San
Ped o
la
b illan e
au eola,
que
Sa anás
mismo,
conju ado
con
odos
los
pode es
de
la
ie a,
nun

ca
pod á
qui a le.
In
mul i iidine
idcbo
bomis.
VIH.
Hemos
llegado
al
pun o
mas
culminan e,
en
que-
amos
á
e
al
g an
Pon í ice,
y
po
cie o
engo
que
de

ci ,
que
no
bas an
los;
lími es
de
un
discu so,
pa a
desc i

bi
lo
que
ha
ocu ido
has a
el
día
p esen e:
ab e ia é
en
obsequio
de
los
que
me
oyen,
aunque
p ome o
que
di é
en
poco
la
e dad
de
las
cosas.
Pió
IX
es á
dando
hoy
una
de
las
ba allas
mas
alien es
y
he oicas,
que
se
han
dado
en
la
ie a
con a
el
pode
del
in ie no.
Tened
pa

ciencia,
mis
amados
oyen es,
y
oídme
con
benignidad:
oídme,
que
os
oy
á
e e i
cosas
inc eíbles,
y
algunas
que
os
pa ece án
una
pa adoja.
En
lo
que
lle amos
de
es e
siglo,
ya
casi
anciano,
no
se
había
is o
una
sabidu ía
mas
bené ica
que
la
de
Pió
IX.
Po
e ec o
de
esa
ho o osa
libe ad
de
esc ibi ,
que
los
pode es
humanos
han
concedido,
el
mundo
ha
sido
inun

dado
de
un
e dade o
dilu io
de
doc inas,
no
solo
ene

migas
de
Dios,
sino
des uc o as
de
la
au o idad
de
los
eyes,
demoledo as
de
sus
onos,
y
aun
de
la
misma
so-
se
UNIVERSÍDADE
DE
SANTIAGO

22
ciedad.
Las
he egias
mode nas
son
asi:
pa ece
que
los
homb es
pe e sos,
desespe ados
al
e
que
pe dían
el
iempo
en
a aca
á
C is o
y
á
su
Iglesia,
se
han
decidido
á
a a
de
aniquila
la
sociedad,
publicando
dogmas
so

ciales
an
abominables
que,
si
se
les
deja
oma
cue po,
lle an
aza
de
con e i
la
sociedad
humana
en
sociedad
de
ig es.
Hoy
dia,
ya
no
comba en
los
e oluciona ios
con a
el
de echo
di ino,
sino
con a
el
na u al
y
de
gen

es:
es a
es
la
g an
he egía
del
siglo.
El
enca gado
de
Dios
pa a
man ene
in ac os
los
p incipios
de
de echo,
de
jus

icia,
de
la
ley
na u al,
y
la
é
y
la
doc ina
de
Jesuc is o,
p incipios
que
des uían
esas
doc inas,
las
examinó,
una
po
una,
y
las
condenó
odas,
a isando
á
los
g andes
de
la
ie a,
que
mi asen
po
el
bien
de
los
pueblos
que
Dios
les
había
enca gado,
y
po
sus
p opios
onos,
que
cae

ían
á
los
golpes
de
esos
p incipios
disol en es
(1).
¿Quién
lo
c eye a?
Los
g andes
del
mundo,
á
quienes
su
p opia
conse ación
debia
inspi a
amo
y
g a i ud,
al
que
condenaba
los
e o es
que
ponían
una
mina
á
sus
onos,
ue on
los
que
mi a on
con
mas
encono
la
e dad
que
se
les
descub ía,
y
á
quien
condenaba
los
absu dos
que,
adop ados
po
los
pueblos,
los
lle a ían
á
mo i
en
ie a
ex aña,
sin
ce o
y
quizás
sin
hon a,
como
habían
¡le ado
ya
en
es
décadas
á
una
docena
de
sus
he manos
de
pú pu a
y
ce o.
Una
gue a
so da
se
decla aba
al
elen

co
de
los
e o es
condenados,
mien as
los
homb es
al i

os
del
e o ,
animados
á
ello
po
los
pode es
mundanos,
encendían
el
uego
en
el
ulgo
deg adado,
g i ando
que
los
ue os
de
la
azón
e an
hollados,
las
p e oga i as
de
los
Es ados
des uidas,
la
libe ad
encadenada,
las
con

quis as
de
la
misma
libe ad
anuladas,
y
el
linage
huma-
(1)
Encíclica
Quan a
cu a.
u
23
no,
que
había
llegado
con
su
p opia
i ud
al
apogeo
de
la
ci ilización,
condenado
á
i
uncido
al
yugo
que
le
im

ponía
un
homb e
e óg ado,
enemigo
del
p og eso,
de

p eso
de
las
in eligencias,
y
opugnado
sis emá ico
de
los
de echos
del
homb e.
Asi
han
es ado
g i ando
los
impíos
en
es os
úl imos
sie e
años.
Había
pues
un
olcan
ence ado
en
el
seno
de
las
al

as
p ominencias
de
la
sociedad,
el
cual
enia
que
es a

lla ,
an
p on o
como
se
p esen a a
la
ocasión,
y
es a
se
p esen ó
muy
en
b e e.
Cuando
la
Iglesia
docen e,
guia

da
po
el
Espí i u
San o,
decla ó
solemnemen e,
que
el
Papa
es
in alible,-
cuando,
como
Maes o
y
Pas o
uni e

sal,
enseña
la
é
y
la
doc ina
de
la
eligión
á
odo
el
o

be
c is iano,
la
ie a
se
conmo ió
de
aleg ía,
y
die on
sal os
de
place
los
alles
y
los
collados:
pe o
en onces
ué,
cuando
el
olcan
de
los
mon es
empinados
ab ió
su
c á e ,
y
se
de ama on
las
la as
de
unas
i as
enco o

sas,
que
amenazaban
desde
iempo
a ás,
que
habían
de
a olla
al
pode
mas
al o
del
mundo.
De
en onces
acá,
se
han
dicho
cosas
po
labios,
de
quienes
es á
esc i o,
que
ienen
el
don
de
la
adi inación
y
no
ye an
en
sus
juicios,
(1)
que,
bien
examinadas,
apenas
puede
un
hom

b e
sábio
oma las
po
lo
se io,
po
pa ece
in e osí

miles.
Rómpanse,
decían
unos,
los
con enios
celeb ados
con
el
Papa,
pues
aho a
es
in alible,
y
no
es
el
homb e
de
an es;
la
Iglesia
de
aho a,
decían
o os,
ya
no
es
lo
que
an es
c eíamos
que
e a,
y
no
podemos
ene
mas
elaciones
con
ella,
pues
se
ha
dado
un
Papa
in alible.
¡Cómo!
g i aban
ademas.
¿Vol emos
aho a
á
los
iempos
de
igno ancia,
en
que
los
Papas
e an
á bi os
de
los
e

yes,
y
los
deponían
de
sus
onos
según
les
pa ecía?
Pues
(1)
P o .
cap.
16.
.
10.
se
UN1VERSIDADC
niSAXiiAco
u
24
le an émonos
con a
el
Papa
in alible:
abandonémoslo
á
su
sue e,
y
sál elo
de
sus
enemigos
su
in alibilidad.
IX.
He
ahí,
mis
amados
oyen es,
lo
que
se
decía,
al
mismo
iempo
que
un
ejé ci o
de
gen e
sac ilega
se
ace

caba
á
Roma,
le an aba
ba e ías,
daba
acome idas
bá

ba as
y
sal ajes,
lanzaba
bombas
e oces,
de ibaba
sus
mu os,
dispa aba
p oyec iles
con a
sus
basílicas,
saquea

ba
la
ciudad,
y
educía
al
he oico
Pió
al
úl imo
educ o
de
su
alcáza .
Se
decía
odo
eso,
y
no
había
una
ase
que
no
uese
una
insensa ez.
¿Qué
iene
que
e ,
que
el
Papa
sea
in alible
cuando
enseña
la
é,
con
que
celeb e
Con

co da os
con
los
eyes,
pa a
conse a
los
de echos
de
la
Iglesia
en
sus
einos,
o a
en
ma e ia
de
bienes
obados
á
las
iglesias
po
las
e oluciones,
o a
en
pun o
á
e eccio

nes
de
Sedes
episcopales,
y
de
o os
bene icios,
mayo es
ó
meno es?
¿En
qué
ha
cambiado
la
Iglesia,
po
habe
decla ado
que
es
de
é,
lo
que
siemp e
habían
enseñado
los
Pad es
y
los
Concilios
ace ca
de
las
p e oga i as
de
Ped o
sob e
los
demas
após oles?
¿Qué
elación
hay
en

e
el
dogma,
de
que
el
Papa
sea
in alible
po
un
p i i

legio
especial
que
C is o
le
dió
en
San
Ped o,
y
en e
aquel
de echo
público,
que
p o esa on
los
siglos,
e da

de amen e
c is ianos,
en
los
cuales
los
Papas
e an
los
á

bi os
de
odas
las
con iendas
de
los
p íncipes?
Dis an
mucho
es as
cosas
en e
si
en
la
sus ancia,
y
en
el
modo,
aunque
odas
engan
di ec a
ó
indi ec amen e
el
mismo
p incipio,
que
es
la
olun ad
de
Dios
y
la
au o idad
que
C is o
dió
á
San
Ped o:
la
misma
que
los
p incipes
de
o os
iempos
econocie on,
que
e a
una
au o idad
so

b e
ellos
mismos;
y
en
es a
é
que
enían
econocie on
en
el
Papa
al
ey
de
odos
los
eyes,
al
que
los
enseñaba,
los
amones aba,
los
co egia,
y
aun
les
a ancaba
la
pú

pu a,
absol iendo
á
sus
súbdi os
del
ju amen o
de
idelidad.
25
¿Qué
iene
que
e
po
an o
la
in alibilidad
en
la
en

señanza
de
la
é
e elada,
con
el
de echo
que
eje cie on
los
Papas,
po
espacio
de
sie e
siglos,
de
se
los
mode

ado es
de
los
eyes,
los
paci icado es
de
sus
que ellas,
los
á bi os
de
sus
des inos,
y
los
que
les
concedían
ó
negaban
el
de echo
de
posee
ie as,
islas
y
con inen

es?
Reconocían
en
el
Papa
ese
de echo
los
eyes
y
los
empe ado es
c is ianos,
los
Edua dos
de
Ingla e a,
los
En iques
de
Alemania,
los
Es é anos
de
Hung ía,
los
Al onsos
y
Manueles
de
Po ugal,
y
los
Fe nandos
é
Isa

beles
de
Cas illa.
Pe o
demos,
que
esos
eyes
sean
odos
cismá icos,
ó
he eges,
ó
inc édulos,
ó
que
hayan
ene

gado
de
C is o:
demos,
que
no
econozcan
ese
de echo
público,
que
la
piedad
ca ólica
en e io
en
la
au o idad
del
Sumo
Pon í ice,
de echo
que
no
es á
ya
en
uso
hace
es
siglos,
¿ iene
que
e
algo
odo
ello
con
el
dogma
de
la
in alibilidad?
El
Papa
condena á
siemp e
sus
e o es:
pe o,
una
ez
que
ellos
no
econocen
en
el
Vica io
de
C is o
ninguna
au o idad,
una
ez
que
es án
ue a
de
la
Iglesia
de
C is o,
el
Papa
di á
con
San
Pablo:
qué
me
ua
á
mi
en
juzga
de
aquellos
que
es án
ue a?
(1).
Es a
es
la
e dad
de
las
cosas:
la
in alibilidad
en
la
é
y
en
la
doc ina
es
un
don
que
le
iene
al
Vica io
de
C is

o
inmedia amen e
de
C is o:
el
de echo
de
in e eni
en
la
salud
e e na
de
los
p incipes
c is ianos
le
iene
ambién
inmedia amen e
de
C is o:
pe o
ese,
que
u o
en
los
iem

pos
de
la
g an
é
c is iana,
de
in e eni
en
asun os
em

po ales
de
los
mismos
p incipes,
en
sus
elaciones
mú uas,
y
en
las
de
cada
uno
de
ellos
con
sus
súbdi os,
si
bien
es

á
undado
en
la
po es ad
que
le
dió
C is o,
de
a a
y
des

a a
cuan o
c eyese
necesa io
en
la
ie a,
no
lo
eje ció
(1)
1.
Co .
cap.
5.
.
12.
se
UNR'ERSIDADE
DE
SANTIAGO
u
32
ella
odos
sus
hijos.
Pió
IX
i e
á
pesa
de
los
impíos,
que
lo
han
dado
po
mue o
an as
eces:
su
ida
es
un
po en o,
y
Dios
no
hace
po en os,
sino
cuando
son
ne

cesa ios
pa a
mani es a
su
pode ,
y
sali
po
su
hon a.
Pió
IX
es á
o ando
sin
cesa ,
y
la
Iglesia
en e a
o a
ambién
con
él.
El
Pad e
y
los
hijos
de
es a
g an
amilia
piden
á
Dios
lo
mismo;
y
cuando
llegue
á
da la
ho a
es

c i a
en
los
lib os
de
Dios,
Da id
sald á
al
campo
con a
el
ilis eo,
la
pied eci a
se
desp ende á,
el
coloso
se
ol

e á
añicos,
y
Pió
el
G ande,
jun o
con
oda
la
Iglesia,
en ona á
el
himno
de
alabanza,
celeb ando
la
ic o ia
mas
señalada,
que
ha
is o
jamás
el
pueblo
san o.
Pa a
eso
i e
el
G an
Pió:
sabedlo,
amados
oyen es,
que
ha
de
llega ,
y
quizás
muy
en
b e e,
un
dia,
en
el
cual
se
diga
con
azón,
que
los
jzis os
se
lle a on
los
des

pojos
de
los
impíos,
celeb ando
po
eso
el
san o
nomb e
de
Dios,
y
alabando
odos
á
una
su
mano
encedo a
(1).
Yo
no
sé
si
lo
e é:
pe o
mi
é
en
las
p omesas
de
C is

o
me
dice,
que
el
pueblo
que
me
oye
lo
e á.
Dias
en

d án
en
que
caigan
á
ie a
onos
y
dinas ías
y
en
que
ayan
al
lodo
diademas
de
b illan es
alsos
y
de
o opel,
mo diendo
el
pol o
los
enemigos
del
ep esen an e
de
Dios
en
la
ie a,
mien as
la
ia a
de
Pió
IX,
b illa á
con
la
glo ia
y
la
au o idad
que
Dios
le
ha
dado.
Quie a
el
cie

lo
que
lo
eamos
p on o:
quie a
el
cielo
que,
asi
como
el
G an
Pió
ha
de
iun a
de
las
po es ades
del
in ie no,
iun emos
ambién
noso os
de
los
enemigos
de
nues a
alma,
de
los
icios
y
pasiones
de
la
ca ne,
pa a
que
algún
dia
en onemos
el
cán ico
e e no
de
nues a
ic o ia
en
el
cielo.
Asi
sea.
FIN.
(1)
Sap.
cap.
10.
.
19
20.
UNR
’
ERSIDAE
DE
SANTIAGÍ
u