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El guatemalteco parisiense Enrique Gómez Carrillo

Abstract

Gómez Carrillo represents the period of the Hispanoamerican literature called modernism, that means the turn of the 20th century. He spent almost all his life out of Guatemala, especially in France and Spain, falling in love with the French capital, the symbol of everything new, shocking, and rare. He wrote a vast literary work, especially journalistic articles and chronicles (mainly from his travels to Europe and exotic countries), and also short novels Tres novelas inmorales / Three immoral novels, on which this article focuses. We consider them as an interesting portrait of the era called fin de siècle; under their provocative and indecent surface there are hidden the basic artistic questions of the moment: What is the value of art? Which role is the artist supposed to play in the modern world? And what distance is there between real love andmere lust?

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El guatemalteco parisiense Enrique Gómez Carrillo

Author: Dora Poláková
Publisher: Univerzita Karlova, Filozofická fakulta
Year: 2016
Source: https://dspace.cuni.cz/bitstream/20.500.11956/96590/1/1487061_dora_polakova_130-139.pdf
El gua emal eco pa isiense
En ique Gómez Ca illo
Do a Poláko á
Uni e sidad Ca olina, P aga
La imagen de ba cos que c uzan el A lán ico del Nue o Mundo al Viejo y ice e sa
anspo ando me cancías, homb es pe o ambién ideas, es una imagen que sim-
boliza odo el as o ema de la aducción e in e p e ación de cul u as y, po consi-
guien e, es una imagen ambién muy mode nis a.
Y si alguien es símbolo de ese cons an e mo imien o inisecula , es En ique Gó-
mez Ca illo, en palab as de Beni o Pé ez Galdós “el admi able esc i o pa a cuyo
ingenio y ac i idad son es echas las cinco pa es del mundo…”1
Quisie a dedica las siguien es líneas a la e ocación de algunas páginas de es e
mode nis a que en e cosas es p ueba de lo ugi i a que es la ama; en su iempo ue
ey de los c onis as, p o agonis a de escándalos, blanco an o de una aguda c í ica
como de una e o osa admi ación, en in, igu a cla e en el pano ama del mode -
nismo hispanoame icano, cuyo lado cosmopoli a, í olo y bohemio ep esen a a la
pe ección. No obs an e, su p osa man iene su g acia y su encan o.
Au o de cen ena es de c ónicas (la p ime a del año 1899 sob e el caso D ey us) ab ía
con sus ex os pue as hacia mundos lejanos y exó icos espondiendo á idamen e al
hamb e inisecula po lo nue o, lo o o y lo a o, aunque siemp e il ado po el suje o
c eado ; no es casual que a ios lib os suyos lle an en el í ulo la palab a sensaciones.2
Pe o es como si odo ese mo imien o gi a a sob e un cen o único y abso ben e:
Pa ís. La me ópoli ancesa es un escena io pe ec o pa a desplega los in e eses de
Ca illo: el mundo de la li e a u a, las muje es, el ea o, la moda…
A Pa ís le dedica a ios lib os de c ónicas,3 las expe iencias de la ciudad ocupan
g an pa e de sus memo ias4 y, asimismo, allí ocu en sus no elas. Como a i ma Da ío,
“nunca ha habido un esc i o ex anje o compene ado con el alma de Pa ís como
Gómez Ca illo.”5
1 Pé ez Galdós, „P ólogo“. En Gómez Ca illo 1915, p. 7.
2 Véase p. ej. De Ma sella a Tokio. Sensaciones de Egip o, la India, la China y el Japón (1900)
o Sensaciones de a e (1893).
3 Mencionemos p. ej. Sensaciones de Pa ís y de Mad id (1900), El alma encan ado a de Pa ís (1903).
4 T ein a años de mi ida (El despe a del alma, En plena bohemia, La mise ia de Mad id),
1918–1923.
5 Da ío, Rubén, “Pa ís y los esc i o es ex anje os”. Le as, Ob as Comple as. Mad id: A o-
disio Aguado, 1950–1955. C . Pe a 1997, p. 7.
DORA POLÁkOVÁ 131
El sueño pa isino del jo en gua emal eco (“En cuan o a Pa ís, especie de pa aíso
e enal, apa ecía en mi men e cual una ie a p ome ida.”6) se hace ealidad en 1890,
cuando se encuen a en su país na al con Da ío, quien le aconseja a Ca illo que no
se aya a Mad id (a donde ue en iado como pe iodis a p incipian e po manda o
del p esiden e) sino a F ancia.7 Y Gómez Ca illo obedece. Es signi ica i o que llega
a F ancia dos años an es que Da ío y du an e años se i á de guía a a is as españoles
e hispanoame icanos en el mundo pa isino. Como muchos, i e momen os de desilu-
sión cuando el sueño no se ealiza, sin emba go, Gómez Ca illo se deja seduci po el
hechizo de Pa ís y a la ez que a conociéndola en su a iedad, la a cub iendo po un
elo de mi o y casi de de oción eligiosa. Como él mismo a i ma, el amo hacia Pa ís
es el amo a una muje y podemos deci que mien as sus elaciones amo osas e an
pasaje as, el amo hacia la me ópoli ancesa ue cons an e y iel.
La ciudad y la muje , lo bello y lo a o, el a e y las pasiones… odo eso con luye en sus
T es no elas inmo ales publicadas en 1919 y compues as de Bohemia sen imen al (1899), Del
amo , del dolo y del icio (1898) y Pob e clown (1900).8 El mismo í ulo susci a un pa de
dudas: los ex os son ela i amen e co os y ca ecen de un desa ollo no elís ico aca-
bado; es deci , más bien se a a de no elas co as. ¿Y qué pensa de su “inmo alidad”,
anunciada po el p opio au o ? Gómez Ca illo mismo alude a la ecepción escandalosa
y polémica de su p ime a publicación en e o as cosas po la ju en ud del au o . Pe o
en el p ólogo a la edición de 1919 (que es una ca a al Excmo. S . D. J. Quiñones de León)
juega ingeniosamen e con el concep o de inmo alidad: es ándole –en apa iencia– im-
po ancia a la escab osidad de sus ex os (y de oda su c eación li e a ia), susci a la
cu iosidad de los lec o es y susci a la duda ace ca de la misma idea de lo mo al.
En sus manos de embajado , acos umb adas al pe o ascenden al de los Lib os
Blancos y de los Lib os, Rojos, pongo, a ec uosamen e, las lige as páginas que
con ienen es as es his o ias inmo ales… Aunque cuando esc ibo la palaba
“inmo ales” e i iéndome a mis no eli as ju eniles, no puedo menos de son-
eí … Es an ingenua, es an pue il esa inmo alidad, que no llega siquie a a se
pelig osa. Todo se educe, pa a habla como esos anceses del siglo XVIII,
a quines us ed y yo admi amos an o, a no da le mucha impo ancia a los asun-
os de couchage y a llama baga ela al pecado ca nal.9
Pe o si se i ializa el pecado ca nal ¿no es amos, de e as, en e a una inmo alidad?
¿Y son en onces los ex os del jo en Ca illo an inocen es como p e ende?
Es á cla o que desde la pe spec i a pos mode na, las nociones de mo alidad o in-
mo alidad se han mudado a espacios delimi ados muy bo osamen e o quizás, mejo
6 Gómez Ca illo 2011, p. 172.
7 “Rubén Da ío habíase opues o ené gicamen e a mis p oyec os mad ileños. –En España –
decíame– no encon a á us ed nada de lo que busca… España es un país de e ó ica a a-
sada, de gus os ancios, de ideas es echas…” Gómez Ca illo 2011, p. 171.
8 El au o some ió sus ex os o iginales a algunos cambios; sup imió algunos episodios
ydesc ipciones, anuló pasajes eó icos sob e la pan omima o Scènes de la ie de bohème de
Mu ge .
9 Gómez Ca illo 1995, p. 53.
132 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA
dicho, no delimi ados. Sin emba go, a inales del s. XIX la li e a u a p o oca con cie -
as his o ias inmo ales que en esa época se conside an como ales. Es deci , Gómez
Ca illo p o oca y o ece su mundo í olo donde pasan cosas opues as a la mo al
adicional y las cuen a con un es ilo an i az y suge en e, que anspo a las inmo-
alidades de su pe sonajes al e eno de un juego libe ino. Y esos juegos no suelen
se an ingenuos como pa ecen.
Po supues o la isión del espacio li e a io como un mundo de libe ad donde odo es á
pe mi ido, es muy mode nis a. Y pa a aseando las palab as de Paz de que en la época
mode na la belleza no es singula , sino plu al10, digamos que ambién la mo al lo es.11
El na ado de Bohemia sen imen al dice del p o agonis a: “deseaba esc ibi no elas
ela i amen e co as, a e idas, algo descuidadas apa en emen e, pe o en el ondo
muy o a ís icas, muy pe e sas y muy c ueles…”12 Como si Gómez Ca illo es u ie a
hablando de sí mismo.
A p ime a is a sus no elas pa ecen se his o ias í olas des inadas a di e i y
es imula los sen idos y la mo al del lec o . No obs an e, c eo que son algo más. Son,
sob e odo, una imagen ace ada de oda una época con sus ambigüedades y pa ado-
jas; son como un ea o donde el escena io lle a deco aciones ípicas del in de siglo
y po el que pasean los p o agonis as ca ac e ís icos de esa época. Son como una guía
po el mundo soñado de la bohemia pa isina; pe o de ás de es e ensueño y de la
idealización se esconden ambién p egun as más g a es, esas p egun as que los mo-
de nis as se es án o mulando como una obsesión, son: ¿Pa a qué si e el a e? ¿Qué
p ecio iene el alen o o la poesía? Y el amo y y el a e, ¿son p oduc os de la o e a y
la demanda? ¿Se pueden ende y comp a ? En es e aspec o las no eli as de Ca illo
se colocan muy ce ca de an os ex os da ianos o de ese amoso poema de Manuel
Machado “An í ona”:
¡Bah! Yo sé que los mismos que nos ado an
en el ondo nos gua dan igual desp ecio.
Y jus as son las oces que nos desdo a…
Lo que endemos ambos no iene p ecio.
[…]
C ucemos nues a calle de ama gu a
le an adas las en es, jun as las manos…
¡Ven ú conmigo, eina de la he mosu a,
he ai as y poe as somos he manos!13
El iaje po las es no elas inmo ales es, en mi opinión, una ayec o ia desde el
mundo ingenuo y has a op imis a de Bohemia sen imen al, pasando po las pasio-
nes u bulen as y icios oscu os en Del amo , del dolo y del icio has a el d ama
10 Véase Paz 1999, pp. 500–501.
11 Osca Wilde a i ma en El e a o de Do ian G ay, “no exis e nada como un lib o mo al o in-
mo al. Los lib os o es án bien esc i os, o mal esc i os. Eso es odo.” Wilde 1948, p. 13. (La
aducción es nues a.)
12 Gómez Ca illo 1995, p. 69.
13 Machado 2000, p. 128.
DORA POLÁkOVÁ 133
ágico de Pob e clown, con su imien os p o undos y sen imien os que hie en.
Todas las his o ias ienen, sin emba go, algo común: el espacio –u bano e in e-
io – y los pe sonajes, homb es con alen o pe o sin dine o, muje es a ales y mu-
je es ágiles.
Ocu en en un Pa ís que no se nos mues a como una ciudad eal, sino más bien
como una pa ia de bohemios y a is as. Y és os habi an casi exlusi amen e espacios
in e io es: ca és, ea os, caba és y, po supues o, sus i iendas. Los a is as ecuen-
emen e habi an buha dillas ías y pob es donde se dedican a soña sob e el a e y el
amo ( eco demos a los a is as del cuen o da iano “El elo de la eina Mab”), mien-
as que las muje es a ales suelen ene i iendas más sun uosas cuya desc ipción le
b inda al au o la posibilidad de acumula obje os lujosos y de moda.14 Des aquemos
que no sólo pene amos en los pisos de los p o agonis as, sino que el na ado nos lle a
has a los incones más in e io es e ín imos de aquellos espacios: a los do mi o ios y las
biblio ecas. C eo que hay una co elación cla a en e ambos: si en el do mi o io se deja
al descubie o lo ca nal, en la biblio eca pene amos en el alma de los pe sonajes, cono-
cemos sus opiniones, sus c eencias, ya que allí dialogan y discu en y, sob e odo, leen;
son las lec u as lo que a o mando los ca ac e es de los hé oes. Los lib os nu en la
imaginación de los jó enes a is as ( al como en ealidad lo hacían con los mode nis-
as hispanos) –se o man una idea del mundo según Las escenas de la ida bohemia de
Mu ge o según A con apelo (A ebou s) de Huysmans– pe o Ca illo pone én asis sob e
odo en las lec u as de las muje es: leyendo lib os inap opiados, indecen es (pa ecidos
a los ex os de Ca illo) caen en la inmo alidad y eso iene un e ec o de as ado en sus
elaciones amo osas.
Ins in i amen e se di igió al es an e en el cual la Muñeca enía sus ob as
p edilec as: La Ten ación, de Flaube ; Thais, de Ana ole F ance; El iun o
de la mue e, de D‘Annunzio, […] sólo pa ecíanle aho a dignas del uego de la
Inquisición, po habe con ibuido a o ma el alma lib e, sensual y cap ichosa
de la Muñeca.15
Tes igos de es as lec u as son do mi o ios con lechos descompues os, con huellas cla-
as de ac os sexuales. En Gómez Ca illo el amo es poli acé ico y muchas eces des-
p o is o de cualquie idealización. El au o explo a los e enos de lo a o y no sólo en
su no elís ica; mencionemos po ej. “No as sob e las en e medades de la sensación,
desde el pun o de is a de la li e a u a”, donde habla del sadismo, del masoquismo,
e c., elaciona el amo con el odio como las dos únicas o mas de pasión y ad ie e que
lo pe e so es algo que lle a cada homb e en su in e io : “Todos, en e ec o, lle amos
en el ondo de nues as almas una ie a que due me –encadenada a eces po la pie-
dad, a eces po la imidez, a eces po la eligion.”16
14 “Las pa edes del comedo y de la biblio eca es aban cubie as de inísimos apices de O i-
en e. […] Sob e los sillones esculpidos y sob e los di anes de seda de la India abundaban
los sun uosos cojines de damasco…” Gómez Ca illo 1995, p. 135.
15 Gómez Ca illo 1995, pp. 161–162.
16 Gómez Ca illo, “No as sob e las en e medades de la sensación, desde el pun o de is a de
la li e a u a”. En Gómez Ca illo 1920, p. 88.
134 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA
En las no elas de Ca illlo las ie as suelen despe a se.
Como ya hemos dicho, apa e de es os espacios an p i ados, los pe sonajes se di-
igen ecuen emen e a ca és y es au an es con muchas e e encias li e a ias y cul-
u ales.
Cuando enían dine o iban a come a un es au an e muy pequeñi o en la es-
quina del Odeón, donde, po lo gene al, encon aban a Ve laine, bo acho, bo-
nachón, pa ia cal, siemp e con su son isa de auno, y a Mo eás, ino, he moso,
al ane o de po e, elocuen ísimo y a e nal.17
O ecuen an ea os y caba és que se mues an como ambien es muy p opicios pa a
el desen ol imien o de di e en es ipos de he oínas.
Gómez Ca illo le dedica a la muje nume osas páginas de su a iada ob a. Le as-
cina su belleza, su a ac i o, su es imen a (de allí el papel an impo an e que le da
a la moda18). El modelo de la muje pe ec a lo encuen a po supues o en Pa ís: “¡Una
pa isiense! […] Eso e a lo que me inspi aba miedo… Y es que yo enía una idea, más
li e a ia que e ídica, de la pa isiense. La c eía capaz de ama , de sac i ica se po
amo , de ma a po amo .”19
Esc ibe, además, en un momen o en el que la posición de la muje en la sociedad
empieza a cambia (lucha po el de echo de o o, po las opo unidades p o esionales,
la posibilidad del di o cio, e c.), aunque con inúa siendo conside ada una c ia u a
ins in i a, impulsi a, que necesi a una mano masculina que la sus en e.
A ni el li e a io, es la muje a al la que cambia es e concep o. No es á allí pa a
ado na la escena; es ella la que hace obje os deco a i os de los homb es. Es ue e,
independien e, es la que decide lo que a a pasa . No obs an e, ijémonos que es á
e a ada así desde el pun o de is a masculino y que pa a se suje o de los hechos
no usa gene almen e su in eligencia o ingenio, sino más bien las a mas conside adas
(po los homb es) ípicamen e emeninas: su sexualidad, su belleza, su capacidad de
seduci (el p o o ipo se ía Salomé).
En la no ela Del amo , del dolo y del icio nos encon amos con dos muje es a ales.
Liliana, una a is óc a a en iudada, i e un amo ío con Ca los; no obs an e, con su
amiga Ma go (“la c ia u a malsana”20) la une algo más que amis ad: una insinuada
elación lésbica que le a uina la ida con Ca los y la impulsa hacia una ida sin on-
e as y comp omisos, donde odo es á pe mi ido (“Toda la g an ca a ana de la mo-
de na decadencia, en in, a aía a la an igua ma quesa, con el p es igio de sus pecados
y de sus e inamien os.”21). Al inal y a pesa de odo lo que pasó Ca los se some e al
encan o de su ex-aman e igual que Robe o (su amigo) le o ece el ma imonio a la
pe e sa Ma go a la que desc ibe de la siguien e mane a: “Es e mons uo, ino como
17 Gómez Ca illo 1995, p. 68.
18 “¿No es acaso la moda un a e, lo mismo que la Poesía, lo mismo que la Escul u a?“ p egun-
a Ca illo en “La moda y Pie o ”. En Gómez Ca illo 1902, p. 25. Y publica el lib o La mu-
je y la moda.
19 Gómez Ca illo 1920a, p. 87.
20 Gómez Ca illo 1995, p. 193.
21 Ibidem, p. 181.

DORA POLÁkOVÁ 135
un puñal, a ayen e como un puñal, ha ía de mí lo que hiciese, si u ie a el meno
in e és en con e i me en su ins umen o.”22
Sí, ambos homb es, y en gene al la mayo ía de los pe sonajes masculinos en los
ex os es udiados, son ins umen os, se es débiles, sin olun ad (“En ealidad, Ca los
había sido siemp e un se débil, sensi i o y o gulloso, sin ninguna e dade a obus-
ez mo al. Degene ado, como caso odos los a is as mode nos…”23). La elación su-
je o/obje o se a icula en el eje muje /homb e.
La no ela e mina apa en emen e con un “happy-end”, con dos pa ejas de aman-
es que ecupe an su amo . No obs an e, ¿es ealmen e un inal eliz? ¿Y se a a de
amo o más bien de un simple cap icho de ambas muje es en cons an e busqueda de
sensaciones nue as y a as que quie en se las que manipulan y igen la ida de los
homb es?
También en Pob e clown Gómez Ca illo c ea un in e esan e pe sonaje emenino,
O elia, cuya c ueldad y maldad se acen úan aún más en con as e con la pu eza y
bondad de Luisa. Ambas son baila inas y es en el caba e Ma a illas donde Eugenio,
el no io de Luisa, se encuen a con O elia, “de los ba ios bajos de Pa ís, delicada y
b u al, lo de ango y de icio”24, y se deja seduci po ella en una de las escenas –en
palab as de Seymou Men on — “más lasci as de la li e a u a”:25
Más que una muje , pa ecía una ie a. Con la cabeza, b uscamen e, haciendo
un mo imien o de o o en u ecido, de ibóle sob e las ablas del lecho impe-
ial, y sació en su cue po medio desnudo, con los labios de en osa, la sed de
ca ne jo en, de goces pe e sos, de luju ia de o ado a, que desde hacía una
semana la aguijoneaba. Al cabo de algunos minu os, cuando el chico, enloque-
cido, quiso inco po a se, una mano de hie o le de u o po el cuello sob e el
álamo y le obligó a acep a po ue za el place , in enso como una llama y
agudo como una co ien e eléc ica, que los labios hamb ien os de O elia le
imponían.26
Muje - ie a, que no ama, sino iola, domina, obliga…y goza. Así es O elia, “muje de
apiña”27, quien elige su íc ima, la obse a y le cla a sus ga as y no suel a has a
que no es á saciada y abu ida. En Pob e clown su maldad no iene como obje i o sólo
a Eugenio (“E a sencillamen e un homb e débil.”28) quien le in e esa como me o ju-
gue e pasaje o, sino sob e odo a Luisa, una muje que su e p o undamen e sin me-
ecé selo. Se sien e aicionada po el homb e a quien le había dado odo –su amo (y
aquí se a a de un sen imien o eal) y ambién su dine o, ya que Eugenio, un pob e
empleado, deja que su no ia le man enga y has a pa ece que más que Luisa le a ae
el mundo que simboliza: luces, di e sión, música, muje es bellas y a e idas… odo
22 Ibidem, p. 145.
23 Ibidem, p. 178.
24 Ibidem, p. 205.
25 Men on 1960, p. 109.
26 Gómez Ca illo 1995, p. 257.
27 Ibidem, p. 247.
28 Ibidem, p. 234.
136 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA
lo que anhela en su ida g is y monó ona. Luisa es á an decepcionada y is e que
piensa en suicida se, pe o la sal a Rip-Rip, el “pob e clown” del í ulo29, que comple a
el mic ocosmos del caba é son su his o ia ágica y cob a un p o agonismo disc e o,
pe o alioso. C eo que con él Gómez Ca illo log a el e a o más plás ico y d amá-
ico de sus no elas. Es un clown is e y ágico que sob epasa los lími es de los pe -
sonajes- ipos; a eces susci a simpa ías, o as desp ecio. Una lesión le apa ó de su
ida de éxi o, ama, iqueza y muje es. No le queda más emedio que se payaso y ha-
ce le eí a la gen e, aunque le duela la ida y quie a llo a (“la is e glo ia de hace
eí ”30). Ama a Luisa y cuando e su su imien o, cuida de ella; bajo los e ec os del al-
cohol Luisa se le en ega y el pob e clown i e momen os de elicidad en los b azos
de la muje amada; no impo a que es é bo acha y que es é susu ando el nomb e
de Eugenio…
La his o ia de la e ce a no ela inmo al esul a desconsolado a; la desg acia de los
p o agonis as no iene emedio.
Como hemos is o, las no elas no son me os juegos í olos y los pe sonajes i en
en sus ca nes algunos de los d amas inisecula es que e lejan esa época de ince i-
dumb es y acilaciones, cuando el amo y su alo son pues os en duda. Algo pa ecido
pasa con el a e.
Los a is as apa ecen en odas las no elas mencionadas, pe o la p oblemá ica del
a e es á ema izada sob e odo en Pob e clown y Bohemia sen imen al.
En la p ime a ob a mencionada se cues iona el papel del a e y su de icinión. Lo
que se o ece en el caba é Ma a illas es di e sión; cues iones de a monía, pu eza
o belleza ascenden al no ienen sen ido; se a a de a ae a los espec ado es con
canciones obscenas y cue pos emeninos semidesnudos. Sin emba go, su je e, E nes o
del Roca io, homb e de muchos nomb es y p o esiones, se conside a un a is a, un
mecenas que como un pad e se e o pe o jus o apoya el alen o y el a e. Su “juego
a se a is a” iene más de ea al que de since o y pa ece como si ue a una de las ac-
uaciones en el escena io de su local. No obs an e, el éxi o – an o ma e ial como an e
el público– lo iene asegu ado. Él no i e en una buha dilla y no se p egun a qué a
a come mañana, como los dos pob es jó enes a is as de Bohemia sen imen al.
Luciano y Luis sueñan con que algún día pod án i i de su li e a u a; de mo-
men o sólo ienen es ómago y bolsilllos acíos: “P egún ale a u es ómago, y e es-
ponde á que es la ho a del hamb e; p egún ale a u bolsillo, y e esponde á que es la
ho a de la mise ia.”31 Es a si uación les coloca an e una p ueba de ca ác e : el nue o
ico René Du án suele comp a ob as de a is as no eles y las publica bajo su nomb e.
Él puede p esumi de se a is a y los pob es jó enes ienen de qué come … Luciano
acila, no sabe qué esponde a la p egun a de su amigo: “¿Qué e impo a sac i ica
un d ama?”32 y al inal se inde a la en ación del dine o. Mas es á cla o que no se a a
de un solo d ama, se a a de c uza esa on e a en e la dignidad del a is a y su
se idumb e ma e ial; si el a e se puede ende a cualquie a, ¿no deja de se a e?
29 Es cu ioso que Gómez Ca illo o iginalmen e llamó la no ela Ma a illas, pe o en la edici-
ón de T es no elas inmo ales cambió el í ulo, como si quisie a des aca el papel de Rip-Rip.
30 Gómez Ca illo 1995, p. 209.
31 Ibidem, p. 57.
32 Ibidem, p. 70.
DORA POLÁkOVÁ 137
Gómez Ca illo u iliza el ípico pa alelismo inisecula que hemos is o en “An í ona”
de M. Machado: el des ino del a is a y de la p os iu a es muy pa ecido.
Vi en igual que noso os, endiendo belleza, haciendo sen i , exci ando los
sen idos. Sus cue pos p opo cionan an as sensaciones es é icas como nues-
os lib os, y ienen la en aja de p oduci las di ec amen e. Nosos os esc ibi-
mos odo un poema pa a hace e un o so desnudo y causa place ; ellas no
ienen más que desab ocha se pa a ob ene el mismo e ec o,33
apun a con ono ama go e i ónico Luciano.
El a e, al amo , la sensualidad, la ciudad…eso son los elemen os cla es de la no-
elís ica ju enil de Gómez Ca illo. Y los mismos emas le acompañan oda la ida
en su p osa pe iodís ica. Y odos con e gen en un único luga : Pa ís. Es como si el
gua emal eco ue a ambién una íc ima de una emme a ale; de la ampa pa isina
de la que le es imposible sali . Sus pe sonajes, sus sensaciones, en in, sus no elas, son
impensables sin Pa ís; son su u o igual que Gómez Ca illo. Ra ael Cansino-Asséns
acie a cuando dice:
En ique Gómez Ca illo es un esc i o an español como ancés […]. En el Pa ís
de las imas y de los besos o móse el genio de es e a o esc i o , y allí log ó
esa son isa con que ha eju enecido nues as le as y ese i mo lige o de su
p osa, que nos ecue da esos inales de bailes mon ma eses en que ebullen
y se agi an an as blancas y inas elas in e io es.34
Sí, su p osa es lige a, pe o no po descuido, sino como esul ado de una pacien e labo
de a esano que lab a y pule la ase. Gómez Ca illlo, “uno de los mayo es a í ices de
la p osa mode nis a”35, jugó un papel inmo an e en su eno ación. Incluso en las T es
no elas inmo ales emos como sabe abaja la in iga, el i mo de la na ación, como
usa los diálogos, los sueños, e c.
Su lenguaje se dis ingue po su lige eza, elegancia y e inamien o. Nunca cae
en el p eciocismo eca gado. Domina siemp e el buen gus o, la na u alidad,
aunque és a se log e abajando pacien emen e la p osa. Gómez Ca illo am-
bién demues a g an habilidad pa a cap a ma ices psicológicos.36
En su ensayo “El a e de abaja la p osa” aboga po una li e a u a lib e y bella, po una
li e a u a au ónoma que si e exclusi amen e a sí misma: “El a e debe se a e, sin eo-
ías, como la belleza es belleza; como el amo es amo ; como la ida es ida,” dice Ca illo.
Beni o Pé ez Galdós esc ibió que En ique Gómez Ca illo “se pasa la ida lab án-
dose una e e na ju en ud”.37 Ra ael Cansinos-Asséns, a pesa de la admi ación hacia
33 Ibidem, pp. 84–85.
34 Cansinos-Asséns 1919, p. 61.
35 Ace edo 2002, p. 52.
36 Ibidem, p. 53.
37 En Gómez Ca illo 1915, p. 7.
138 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA
el gua emal eco, eía los iesgos de que esa bella p osa de Ca illo u ie a la belleza
de lo ugi i o.
Alguna ez, an e la p o usa labo e íme a de es e c onis a, se p egun a uno:
¿qué queda á de oda es a p odigalidad as uosa de gemas y isúes, de odo es e
abuloso eso o de emociones dispe sas que azan a lo la go de los días la his-
o ia de un co azón? […] Toda es a belleza […] pa ece habe enido con alas al
momen o p esen e, y se eme que con esas mismas alas pueda aleja se hacia el
ol ido.38
¿Quién ha enido azón? La “ju en ud e e na” no se dio. Muchas páginas de Ca illo
han en ejecido, pe o ale la pena e i i las y con ellas el encan o de Pa ís y el mo i-
mien o de los ba cos que iban de un lado del A lán ico al o o con la me cancía más
aliosa de odas: las ideas. Gómez Ca illo es uno de los p o agonis as de la en ada de
la li e a u a hispanoame icana en la mode nidad y debe íamos eco da –en palab as
de Cansinos-Asséns– “esa di ina lige eza de una p osa sob e la cual los más g a es ga-
leones lo an y pasan con la sua idad de una pluma”.39
38 Cansinos-Asséns, 1919, p. 71.
39 Ibidem, p. 64.
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