Papeles el iempo de los de echos
LA RUPTURA DE ESTEREOTIPOS EN LA NUEVA
FICCIÓN: PROBLEMAS Y POSIBILIDADES DE LA
«REPRESENTACIÓN CORRECTA»
Jesús Ga cía Cí ico
Uni e si a Jaume I
Palab as Cla e: Es e eo ipo, Disc iminación Indi ec a, Co ección Polí ica,
Reconocimien o.
Key Wo ds: S e eo ype, Indi ec Disc imina ion, Poli ical Co ec ness, Recogni ion.
Núme o: 5 Año: 2023
ISSN: 1989-8797
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Comi é E aluado de los Wo king Pape s “El Tiempo de los De echos”
Ma ía José Añón (Uni e sidad de Valencia)
Ma ía del Ca men Ba anco (Uni e sidad Ca los III)
Ma ía José Be nuz (Uni e sidad de Za agoza)
Ra ael de Asís (Uni e sidad Ca los III)
Eusebio Fe nández (Uni e sidad Ca los III)
And és Ga cía Inda (Uni e sidad de Za agoza)
C is ina Ga cía Pascual (Uni e sidad de Valencia)
Isabel Ga ido (Uni e sidad de Alcalá)
Ma ía José González O do ás (Uni e sidad de Za agoza)
Jesús Ignacio Ma ínez Ga cía (Uni e sidad o Can ab ia)
An onio E Pé ez Luño (Uni e sidad de Se illa)
Miguel Re enga (Uni e sidad de Cádiz)
Ma ia Eugenia Rod íguez Palop (Uni e sidad Ca los III)
Edua do Ruiz Viey ez (Uni e sidad de Deus o)
Jaume Sau a (Ins i u o de De echos Humanos de Ca aluña)
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«LA RUPTURA DE ESTEREOTIPOS EN LA NUEVA FICCIÓN: PROBLEMAS
Y POSIBILIDADES DE LA «REPRESENTACIÓN CORRECTA»
JESÚS GARCÍA CÍVICO
UNIVERSITAT JAUME I
I. PASADO Y A ACTUALIDAD DEL ESTEREOTIPO: COLONIALISMO,
RAZA, GÉNERO Y DIVERSIDAD SEXUAL
Una con ención del ámbi o académico dice que un a ículo, una ponencia, una
con e encia e incluso un «Wo king Pape » debe comenza aludiendo a la ac ualidad y a
la ele ancia del obje o de e lexión. Aunque no compa amos la idea de que la
in es igación deba cen a se en el p esen e (y menos aún en «lo nue o») o en asun os
conside ados, a menudo solo coyun u almen e, como de «g an impo ancia», sí c eo que
con iene especialmen e al asun o del es e eo ipo si ua se en un iempo, ubica lo en el
p esen e, sob e odo si se incluye en el ó ulo, como es nues o caso, la palab a
« up u a».
Po que con up u a hacemos e e encia a una sue e de supe ación de un es ado de cosas
y en onces debe íamos indica qué se ha supe ado exac amen e y cómo lo ha hecho,
pe o sin pe de de is a los nue os es e eo ipos que se ab ican en el p esen e
jus amen e po la des ucción de los an iguos, incluyendo aquellos en los que nos
habíamos epa ado y que quizás debe íamos habe conocido mejo an es de ompe .
Du an e mucho iempo el es udio del es e eo ipo se cen ó en los elemen os de conexión
y causalidad en e la ep esen ación del o o y su disc iminación: la ep oducción de
es e eo ipos es aba asociada a la disc iminación es uc u al e his ó ica de mino ías
(aunque no solo de mino ías, bas a pensa en la imagen del neg o: el ochen a po cien o
de la población en la Sudá ica del Apa heid).
Pod íamos deci que la igu a del ma inico F an z Fanon, con su ob a Los condenados
de la ie a (1961), ha eje cido una in luencia inigualada en nues a concepción dañina
del es e eo ipo, y cada ez que un in es igado de las c eencias sob e los a ibu os
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asignados a un de e minado g upo social abo da el ema, Fanon, o icia como e e encia
y guía. Sus ideas nos pe mi en, po ejemplo, en a en la compleja subo dinación del
na i o, un some imien o a la ez polí ico, mili a , ju ídico y es é ico. La pose
majes uosa, ía y al i a de una muje b i ánica que des aca sob e la mi ada ímida de
los po ado es encuen a su azón de se jus amen e en una elación colonial
undamen ada, po supues o mili a y, ju ídicamen e, pe o ambién me a ó ica,
simbólica y espi i ualmen e. Las o og a ías y las ep esen aciones de na i os a icanos
cabizbajos o de los aplanados po ado es de la India colonial co esponden a una e apa
de los es e eo ipos p o usamen e analizados po los es udios poscoloniales y plan eada
en ob as ya clásicas donde Fanon analizaba la na u aleza del colonialismo como una
o ma de des ucción de la salud men al de los na i os some idos a pa i de discu sos,
imágenes y p ác icas de in e io ización.
Esc ibió el an opólogo es adounidense Cli o d Gee z que odo pode polí ico equie e
pa a exis i y da se a c ee no sólo una mecánica, sino sob e odo una poé ica, una
e ó ica capaz de hace conmo edo a la desigualdad en que se unda y de con e i lo
obliga o io en deseable. Y es que, a su ez, los discu sos e imágenes de in e io ización
se en e e an en opos, diálogos, si uaciones y desc ipciones li e a ias, y así lo ecogen
in luyen es ensayos como O ien alismo (1978) o Cul u a e Impe ialismo (1983) del
c í ico y eó ico li e a io de o igen pales ino Edwa d Said o la C í ica de la azón
colonial (1999) de la ilóso a india Gaya i Chak a o y Spi ak quien analiza la
compleja a iculación de la expe iencia colonial en el co azón de las disciplinas que
con o ma on la mode nidad occiden al como la iloso ía, la li e a u a y la his o ia.
Hoy, la eliz up u a del es e eo ipo colonial se ca ac e iza po un gi o po el cual
sin agmas como el de «ap opiación cul u al» o algunos modos de lo que se conoce
como « acialización» aún ep oducen, a nues o juicio, un esquema dico ómico más o
menos ígido donde la cul u a (o lo cul u al) se p esen a «esencializado» y donde a
menudo se p oyec a «po in e sión» un nue o es e eo ipo (aquí ya un es e eo ipo
posi i o) una sue e de inocencia he edada, de nobleza his ó ica o supe io idad mo al
ena bolada en la nue a «ba alla cul u al». F en e a esa esencialización de lo cul u al
(que pod ía es a uncionado como un sucedáneo de la aza) han esc i o au o es que
encon amos undamen ales pa a ompe –po segui con el í ulo de es e «Wo king
Pape »– el esquema ígido de iden idades esenciales, como el ilóso o anglo-ghanés,
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especializado en es udios cul u ales y li e a ios sob e emas a icanos y a oame icanos
y p o eso en la Uni e sidad de P ince on, Kwame An hony Appiah o como el eó ico
del poscolonialismo nacido en Bombay y p o eso de li e a u a en Ha a d, Homi K.
Bhabha.
En lo que oca a o o g an es e eo ipo, el que cub e la imagen de las pe sonas de aza
neg a, el Mins el Show, o espec áculo de jugla es, ue una o ma de en e enimien o
acis a desa ollada a p incipios del siglo XIX en Es ados Unidos y a nues o juicio
supone o o hi o en la es e eo ipación mode na. El espec áculo, que combinaba la ópe a
inglesa con la música neg a, consis ía en pa odias cómicas, ac os de a iedades, bailes y
ac uaciones musicales que ep esen aban a pe sonas de ascendencia a icana y que e an
ealizados en su mayo ía po pe sonas blancas con maquillaje o en black ace. El
Mins el mues a a los neg os sa i izados como on os, pe ezosos, bu onescos,
supe s iciosos y desp eocupados. En las p ime as décadas del siglo XX, el cine con inuó
la dinámica de ep esen ación in e io izada an o de homb e neg os b u ales e
hipe sexuales como de muje es neg as es úpidas, animalescas, dóciles (y ambién
hipe sexuales). Co esponde ía a un es udio de ipo psicoanalí ico la biza a insis encia
de la incipien e indus ia del en e enimien o en la sociedad su eña en ese ipo de
ca ica u as de ini i amen e ambiguas (homb es neg os es úpidos que esul an a la ez
amenazas a la i ud de las muje es blancas), y, al ma gen de que incluso hoy en día
se ies de ele isión de escasa calidad man engan es os es e eo ipos lo cie o es que la
ep esen ación de los a oame icanos en el cine es un es upendo ejemplo del ca ác e
dinámico de los es e eo ipos y su duc ilidad. Así a azo g ueso podemos deci que as
la mi ología del «Tío Tom» o la «Mammy» de las plan aciones del su , popula izadas en
ilmes de eno me éxi o como Lo que el ien o se lle ó (1939), as la posgue a, el
eg eso de soldados neg os y un cie o clima de unidad pe mi ie on imágenes posi i as
de la plu alidad é nica del país y nue as películas mos a on las elaciones en e blancos
y neg os desde una pe spec i a humanis a (ligada a los ideales de cie o libe alismo
blanco). Como hemos a ado en o os luga es, la adap ación de la ob a de William
Faulkne In ude in he nigh (B own, 1949) in odujo en la pan alla la imagen de un
neg o o gulloso de sí mismo. En Un ayo de luz (No way ou ) el con lic o cen al en e
el pe sonaje in e p e ado po un icono de la época, Sidney Poi ie , con el acis a
in e p e ado po Richa d Widma k se esol ía con la ic o ia mo al del p ime o: la
iolencia y los p ejuicios empezaban a se un asgo de indi iduos e a ados como iles
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acis as ecalci an es. En los años 50, la ambigua idea de ole ancia daba paso a una
sue e de econocimien o en el sen ido que la da Axel Honne h en e dos p o agonis as
masculinos, uno blanco y o o neg o, como en The De ian Ones (K ame , 1958). Sin
emba go, la cons ucción de un es e eo ipo posi i o (el neg o noble, educado y bueno)
impedía que cala an las ideas de complejidad e inde e minación de los neg os en pie de
igualdad on ológica con los blancos. El mo imien o de los de echos ci iles de mediados
de los 60 u o un sensacional impac o en odos los ni eles de la sociedad
no eame icana y los neg os empeza on a desa olla nue as imágenes de sí mismos
donde se ei indicó el colo de la piel con o gullo a la ez que los pe sonajes, ya
abie os a los de ec os y con adicciones humanas, se hacían menos es e eo ipados como
en Shadows (Cassa e es, 1960). Un año an es de que Es ados Unidos desa olla a una
ecnología capaz de pone a un se humanos en la Luna, el líde Lu he King e a
asesinado y quizás ue el in e és económico en explo a el me cado neg o (conocido
como Blaxploi a ion) lo que signi icó la apa ición de imágenes de un modelo ue e de
masculinidad casi he oico de nue o es e eo ipado con al as dosis de sexo y iolencia,
una sue e de iconog a ía de ghe o como en Co on Comes o Ha lem del di ec o de
colo Ossie Da is en 1970, un año an es de ese nue o ono salpicado de igu as an i-
es ablishmen po pa e de di ec o es como Go don Pa ks en Sha y luego en Supe ly
(1972) capaz de ija po sí solo una nue a mi ología es e eo ipada, a menudo
en iquecida po un i al y di e ido cinismo, o as eces ligada a un ipo de delincuencia
amo al (d ogas y p os i ución) cuya ambigüedad ue denunciada po o ganizaciones
como la Na ional Associa ion o he Ad ancemen o Colo ed People (NAACP).
Consecuencia de ello ue on í ulos que ecupe aban cie a conciencia y alo es
pe didos en el cine alienan e (y consumis a) de los se en a, así películas como The
Lea ning T ee (Pa ks, 1969), Un ilm como En el calo de la noche (In he Hea o he
Nigh , Jewison) pudo po sí solo pe suadi ace ca de la igualdad acial y educa la
mi ada de una o ma que ningún ex o ju ídico o polí ico había log ado con
an e io idad.
En nues a época, el cine ya puede asoma se con igo y complejidad a los p incipales
p oblemas aciales, des elando cues iones que in e esan o debe ían in e esa a los
eó icos y sociólogos del de echo, po ejemplo, en lo que oca a la con o mación de
ac i udes sociales de ás de algunas e o mas legisla i as y, de o o lado, a las nue as
exp esiones de acismo muy e iden es como el sup emacismo en la Al Righ
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no eame icana y que es á p esen e en lo que enseguida aludi emos como mo imien o
«woke».
O o de los es e eo ipos a los que se les dedica g an es ue zo in elec ual es al de la
muje . Du an e el siglo XX se es udia on p io i a iamen e los mecanismos de
dominación po los que el g upo emenino se econoce en pe sonajes es e eo ipados y
p ejuiciosos. En la ac ualidad nos encon amos an e un amplísimo espec o que a de la
sexualización en los medios de comunicación (no solo de masas) a la minus alo ación
en g an pa e del mundo con especial ele ancia esa compleja ealidad cul u al que es el
islam. Más allá de la cosi icación, de la sensibilización y o os a ibu os es e eo ipados,
abajos como «El papel de los es e eo ipos en las o mas de la desigualdad compleja:
algunos apun es desde la eo ía eminis a del de echo an idisc imina o io» de Dolo es
Mo ondo son es upendos exponen es de es a di ección.
Po úl imo, pa a comple a el b e e epaso a la ac ualidad de nues o obje o de
e lexión, uno de los es e eo ipos que han eco ido un camino análogo al de la aza es
el de la homosexualidad que pasó de se silenciada o p esen ada bajo a ibu os
pa ológicos a una sue e de idealización (el es e eo ipo del ecino gay como deposi a io
de odas las i udes de la comp ensión, la so is icación cool y la solida idad).
Cie as no as ac uales de los cua o g andes es e eo ipos ligados a la disc iminación: el
colonial, el de aza, el machis a y el de la di e sidad sexual pe mi en en e e las
amplias conexiones del ema del es e eo ipo con la iloso ía del de echo, mo al y
polí ica: de un lado el es udio del es e eo ipo cae di ec amen e en el seno del de echo
an i-disc imina o io, de o o en la jus icia simbólica y es au a i a; el es e eo ipo
ambién puede se es udiado, bajo las p emisas más gene ales del ealismo ju ídico,
desde su p esencia en la a gumen ación judicial (y an es, en la cues ión de la
opo unidad legisla i a) eniendo en cuan a su ambi alencia, es o es, como señalaban
Guidoni y Mo ondo, la idea de que los es e eo ipos pueden a ec a signi ica i amen e a
la c eación, in e p e ación y aplicación del de echo, pe o, a la ez, el de echo ambién
puede desempeña un papel decisi o no solo en la la ep oducción de los es e eo ipos
sino, a la in e sa, en la lucha con a su di usión . Po úl imo, c eemos que la iloso ía y
la eo ía del de echo iene in e esan es he amien as concep uales pa a echa luz a
cues iones ac uales como la llamada «nue a sensibilidad» o la cul u a de la cancelación
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En lo que sigue, as habe si uado mínimamen e la ampli ud y la ele ancia del ema no
nos de end emos en la (s) o ma (s) en que los es e eo ipos uncionan en los deba es
p e-legisla i os de ó ganos como el cong eso o el pa lamen o ni en las ins ancias de
decisión ju ídica (juzgados y ibunales); ampoco abo da emos la cues ión de los
es e eo ipos de géne o (hay in es igado as mejo p epa adas pa a ello) ni en el conocido
pasado de los es e eo ipos de aza y colonial. Más bien a a emos de p opone desde
es a pe spec i a dinámica (e olu i a o « i a») un b e e diagnós ico de la si uación
ac ual y un cie o p onós ico de u u o en el apun e de de e minadas endencias que se
mani ies an en el campo de la iloso ía polí ica y la c í ica cul u al.
II. CONTRA LOS ESTEREOTIPOS: EL RECONOCIMIENTO MEDIADO,
LA REPRESENTACIÓN CORRECTA, LAS NUEVAS NARRATIVAS Y EL
PROBLEMA DE LA FICCIÓN
Se debe al ilóso o y sociólogo alemán Axel Honne h una de las ap oximaciones más
cla as y suge en es a la e olución del concep o de « econocimien o» en nues o
con ex o más ce cano. En las es cul u as nacionales que examina en Reconocimien o.
Una his o ia de las ideas eu opea, des aca cómo en F ancia, a p incipios de la
mode nidad, au o es como La Roche oucauld o Rousseau conside aban pelig osas la
dependencia de los congéne es po que la obsesión po p esen a nos an e ellos « es idos
de i udes» limi aba el con ac o «au én ico» con nues o «p opio yo». Pensado es
b i ánicos como el londinense Sha esbu y o los escoceses Da id Hume y Adam Smi h
y al dependencia cons i uía p ecisamen e una opo unidad pa a eje ce el con ol mo al.
En Alemania, a inales del siglo XVIII y p incipios del XIX, Kan , Fich e y Hegel
ligaban la dependencia en el econocimien o con la au ode e minación que en el caso
del au o de la Fenomenología del espí i u, es un p oceso dialéc ico. En los es casos,
se a a de un econocimien o an es una p esen ación di ec a. La p esen ación mediada,
la o ma en que pe sonas y g upos de pe sonas, se mues an a e ce os (algo an an iguo
como los p ime os es imonios de iajes o los comen a ios de A is ó eles sob e los
a enienses y o os pueblos o man pa e de los p ime os discu sos de la al e idad. La
li e a u a es, en e o as cosas, una uen e po la que conocemos indi ec amen e el
mundo y los se es humanos que lo pueblan y su impo ancia es di ícil de subes ima ,
po ello la li e a u a compa ada eu opea es unos de los p incipales obje os de es udio en
la ob a sob e la cons ucción de es e eo ipos o ien ales de Edwa d Said.
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Las na aciones dan o ma el mundo, c ean lazos de pe enencia, pe o ambién ba e as
de incomp ensión. De ellas nacen desc ipciones de noso os en el mundo que nos
conec an y inculan y al mismo iempo que nos sepa an y alejan de los o os. Como
señala en La c isis de la na ación, el ilóso o Byung-Chul Han Fundan los ela os de las
comunidades nos sal an de la con ingencia, pe o quizás al mismo iempo, añadimos
noso os aquí, le an an on e as men ales con los mismos e e en es de cohesión,
ajenidad y pelig o como en la inquie an e, explíci a y eneb osa The Village
(Shyamalan, 2004).
El cine como o ma de exp esión y di usión de ideas es uno de los medios de
comunicación más in luyen es del siglo XX y su ubicación empo al en el seno de la
eclosión de los medios de comunicación de masas pe mi e encon a en él an o el
es e eo ipo como la conciencia c í ica del es e eo ipo: su génesis en el imagina io y su
supe ación a pa i de cie a au o-conciencia de la imagen, po así deci (piénsese aquí
en el caso de la exi osa y me i o ia Ba bie (2023) de G e a Ge wig.
Y, po ol e , a The Village, an i é icamen e aducida en España como su con a io (El
bosque), no supone una a a coincidencia el hecho de que aquella his o ia de una
comunidad de Pennsyl ania cohesionada y o alecida en su iden idad y alo es a pa i
de un imp obable enemigo ex e io sea ob a de M. Nigh Shyamalan, un di ec o
ca ac e izado p ecisamen e po una sue e de iden idad múl iple e ac a ia al
es e eo ipo: un es adounidense nacido en el e i o io indio de Puduche y, an igua
colonia ancesa. Po su pa e, Han, (que es o o au o de o igen híb ido –un su co eano
expe o en Heidegge o mado en Alemania–) expone cómo hoy en día cuando odo se
ha uel o a bi a io y aza oso, el s o y elling se ha con e ido en un a ma come cial que
ans o ma la na ación en una he amien a más de una ase del capi alismo en la que
los ciudadanos se mue en de mane a deso ien ada como consumido es, soli a ios, ísica
o comuni a iamen e aislados, consag ados a inc emen a su endimien o y su
p oduc i idad. Pa alelamen e, en el p esen e, en el pe iodo de dominio de lo que o os
au o es han es udiado como «gi o emocional» –un momen o de la his o ia cul u al en la
que los sen imien os, los a ec os o las emociones pa ecen sus i ui a las azones en el
ámbi o de la comunicación y el deba e público– el es e eo ipo eapa ece como una
sue e de imagen co ec a, o en pu idad, co egida. En esas coo denadas na a i as y
cul u ales hablamos hoy de es e eo ipos.
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a sabe con Nie zsche y, además, lo hemos is o ealizado en Las lo es del mal, como
Baudelai e i uló su lib o de poemas.»
Webe ponía en onces el ejemplo de: algo puede se bello no solo, aunque no sea bueno,
sino jus amen e po que no lo es. […] pe enece a la sabidu ía co idiana la e dad de que
algo puede se e dade o, aunque no sea ni bello, ni sag ado, ni bueno. No obs an e,
és os no son sino los casos más elemen ales de esa con ienda que en e sí sos ienen los
dioses de los dis in os sis emas y alo es.»
O a idea que cabe e ene en es e pun o es que la sepa ación en e au o y ob a unciona
en dos di ecciones. La lección del ilóso o de Ma bu go, eno ado de la he menéu ica,
Hans-Geo g Gadame es modélica: «Heidegge ue el más g ande de los ilóso os y el
más pequeño de los homb es», es o es, su en e gadu a como pensado en el ámbi o de
la me a ísica no puede e i a la condena mo al po su posición polí ica. Que la
con usión impide que la ob a «depu e» la esponsabilidad mo al es ambién isible en el
caso pa adigmá ico de Gab iel Ma zne . El g an homb e de le as p e endía que su
al u a li e a ia bo a a su esponsabilidad en el abuso sexual de meno es. Pe o es o, no
es posible, al igual que no ocu e al e és (que la ida p i ada pe mi a cambia el juicio
es é ico que hace de Bal hus un g an pin o , de Roman Polanski un g an cineas a)
La calidad de una ob a no se e a ec ada po la ida pe sonal del au o en el sen ido de
que és a mancha, ensucie el juicio es é ico, a su ez, debemos eacciona con a el
dogma ismo una ez se haya elucidado la dis inción en e la libe ad de exp esión y las
o mas de puni i ismo en ed (po ejemplo, bajo los a gumen os de Jona han Rauch, o
la ca a de Ma ga e A wood, Ma in Amis y o os). También es p eocupan e
es é icamen e la idea de los lec o es sensibles en la medida en que p opicien una o ma
de au o-censu a. En muchos casos es amos en una e apa balbucean e y eso se obse ó
bien en la e olución de los pe sonajes de muje y los ca ac e es neg os en el cine
apun ados sucin amen e a ás. Con odo, hay aspec os posi i os en esa «nue a
sensibilidad»: la ecupe ación de a is as como sucede es os días en la colección del
museo Thyssen, la luz sob e muje es opacadas, el decli e de los p ejuicios o al menos
(y aquí e omamos el í ulo de nues a e lexión) de los es e eo ipos.
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III. CUANDO LA RAZA SALE POR LA PUERTA, LA CULTURA ENTRE
POR LA VENTANA: LA NUEVA ESENCIALIZACIÓN DE LA IDENTIDAD
CULTURAL
Hemos is o a ás que uno de los modos en que pa ece más in e esan e ap oxima se a
los es e eo ipos es a pa i de la con icción de que es os son complejos y ambi alen es,
de un lado some en iden idades en des en aja, pe o ambién se p oyec an sob e
isiologías en ajosas (la ubia, el guapo, el o achón). A la ez, los es e eo ipos ienen
un sen ido dinámico, son oscilan es (pueden esul a an o nega i os como posi i os) y
es án conec ados con el cambio cul u al.
Sob e el aspec o cul u al, hemos de endido en o os luga es que la con usión básica
en e (al menos) dos g andes acepciones del é mino «cul u a» subyace a un sin ín de
equí ocos que alcanza desde la concepción de las exp esiones li e a ias, a ís icas y
musicales a la ges ión de las polí icas cul u ales. Se a a de una con usión en e la
acepción an opológica (la cul u a como usos y adiciones), de la cul u a en su acepción
o ma i a (la de las exp esiones cul u ales como el a e, el pensamien o y su sen ido de
p og eso y la li e a u a) que lle a al equí oco de ene que alo a pe se, pasados y
adiciones (en en adas hoy en ei indicaciones his ó icas y «gue as cul u ales»), o,
como señalaba hace poco Da id Rie , de e i i iejos con lic os y episodios del
pasado a i ando así el esen imien o . En lo que nos in e esa aquí, a nues o juicio, y
en e o as mani es aciones, la con usión en e la cul u a o ma i a y la desc ipción de la
cul u a como adición desde la e nog a ía (desde la concepción an opológica de
cul u a) se ha is o e lejada en la alo ación pe se de lo indígena u «o igina io» y en el
okenismo ( epa os mul ié nicos en los que la aza es signi ica i a bajo alguna
in e p e ación de la di e sidad) no solo como una o ma pu amen e supe icial u
o namen al de inclusión sino como una o ma de comp ensión del es e eo ipo acial
en endido como esencialización a-his ó ica de lo cul u al.
A menudo la con usión iene de asumi delibe adamen e el dominio del pa adigma
an opológico sob e una comp ensión cosmopoli a de lo humana en la que el de echo
(po ejemplo, hoy los de echos humanos) se p opone como código no ma i o
uni e salizable. Po ejemplo, en P imi i e Cul u e, Edwa d Bu ne Tylo o mulaba
una de inición an opológica de cul u a como o alidad que incluía ela os y no mas
ju ídicas: «La cul u a o ci ilización, en sen ido e nog á ico amplio, es ese odo
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complejo que incluye el conocimien o, las c eencias, el a e, la mo al, el de echo, las
cos umb es y cualesquie a o os hábi os y capacidad adqui idas po el homb e en cuan o
miemb o de una sociedad». F en e a esa acepción omnicomp ensi a, desde la
pe spec i a de Ma hew A nold, me ece ían la cali icación de cul u a sólo un conjun o
selec o de bienes cuya excelencia con ibuye a la mejo a de la humanidad. Así, esul a
e iden e que hay una di e encia sus ancial, po ejemplo, en e la desc ipción de las
peleas de gallos o las co idas de o os como adiciones cul u ales (o la misma ablación
del clí o is en egiones somalíes) y ob as como De los deli os y las penas de Cesa e
Becca ia, Los papeles del ede alis a de Alexande Hamil on, James Madison y John
Jay, la no ela de Dos oie ski en el siglo XIX, o el econocimien o de la igualdad de la
muje , algunas de las cuales e an obje o jus amen e de una concepción cul u al de las
no mas undamen ales, po ejemplo, en la ob a del cons i ucionalis a alemán Pe e
Häbe le .
Sin ánimo de exhaus i idad (lo desa olla emos en un abajo pos e io ), Raymond
Williams p opone un esquema de es acepciones: una p ime a de inición de cul u a
como el p oceso gene al de desa ollo in elec ual, espi i ual y es é ico, inculado a la
noción ilus ada de p og eso con enida en el é mino ancés ci ilisa ion (aquí cab ía el
ex o de Becca ia, la e lexión ilosó ica sob e el plu alismo y la di isión de pode es, el
es ado social de de echo), la segunda, asociada al alemán Kul u y, desde el ilóso o y
c í ico li e a io alemán del XIX, Johann Go ied He de , a la di e sidad de cul u as, en
plu al, como mane as de i i especí ica de pueblos, pe íodos o g upos (la escla i ud en
la an igua G ecia o la ece a de la paella); la e ce a acepción de cul u a es la más
es ingida y alude a las ob as de i adas de la ac i idad in elec ual y a ís ica: la pin u a
de Goya, la música de Bach.
En un in eligen e y muy ecien e ensayo An onio Monegal (en las echas que dis amos
es a comunicación/ Wo king Pape ha ganado el P emio Nacional) pa e de las
conexiones en e esas dos (o es) acepciones que hay que dis ingui pa a luego pode
conec a . Pa a Monegal, el alo y la unción de la cul u a no se explican oponiendo una
de inición a o a, las a es y el pensamien o a las o mas de ida, la cul u a humanís ica
a la cien í ica, o la al a cul u a a la cul u a de masas, ni desde ninguna o a dico omía,
sino desde la complejidad que in eg a las múl iples ace as.
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El esquema que conec a las es mane as de en ende la cul u a en a en c isis como
consecuencia del desp es igio, decli e o abandono de la noción ilus ada de cul u a
como p oceso de pe eccionamien o de la humanidad en un sen ido cosmopoli a, es o
es, de la cul u a como mo o u ópico e ins umen o c í ico: «Un elemen o consus ancial
a la de inición de qué es la cul u a es la c í ica que con as a el mundo que es y el que
imaginamos. Y po es a b echa en e lo dado y lo posible se cuela sub ep iciamen e en
la de inición de cul u a, la polí ica».
Aunque lo desa olla emos en un abajo pos e io , podemos adelan a que la iden idad
cul u al que pod ía in e esa nos en el siglo XXI se ía, a nues o juicio, no la pé dida de
los asgos «pu os» (imp obablemen e pu os) que an es iden i icaban la di e encia, ni la
pé dida nos álgica de lo « is es ópicos» en e is a con dolo ida cla i idencia po
Le i-S auss sino la que esul a de la o mación cul u al de una se ie de gene aciones de
indi iduos de pe enencia múl iple. La p ime a es imp obable y monolí ica, la segunda
es abie a, híb ida e in e s icial. Exponen es de esa nue a o ma de comp ende la
iden idad cul u al (de la que aún no disponemos de imágenes po que aún no es á
es e eo ipada) en una línea an icipada po au o es como Amin Maalou , como es la ob a
de Homi Bhabha y de Kwame An hony Appiah.
Po su pa e, Bhabha es ablece en The Loca ion o Cul u e una dis inción en e
di e sidad cul u al y di e encia cul u al. La noción de di e sidad implica epe o io de
iden idades p ede e minadas e independien es. La di e sidad cul u al es ambién la
ep esen ación de una e ó ica adical de la sepa ación de cul u as o alizadas, a sal o en
el u opismo de una memo ia mí ica de una iden idad colec i a única. En cambio, la
noción de la di e encia cues iona los undamen os eó icos del concep o mismo de
iden idad y llama la a ención sob e el ca ác e pe o ma i o de la enunciación de la
di e encia. Nos in i a a posiciona nos en el in e s icio en el luga donde se nomb e la
di e encia. A pa i de ahí, la cul u a no se e como uni a ia, ni siquie a como una
oposición bina ia en e uno y o os, sino como un p oceso de enunciación de ipo
elacional, en p oceso de in e acción. La nue a cul u a in e nacional es a ía basada no
en el exo ismo del mul icul u alismo o de la di e sidad de cul u as, sino en la
insc ipción y a iculación de la hib idez de la cul u a. Pa a ello debe íamos eco da que
es el in e –el ilo de la aducción y la negociación, el espacio en e– el que lle a la
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ca ga del sen ido de la cul u a. T a a emos de e lo con más de alle en un ex o
pos e io .
Po su pa e, las e lexiones de Appiah con enidas en Las men i as que nos unen
ambién suponen un es ue zo po eplan ea la iden idad a pa i de la supe ación de
es e eo ipos lo cual supone la pé dida de peso de lo cul u al en sen ido an opológico, en
pa icula abandona la cen alidad de la eligión o la aza. Pa a Appiah, se cae en un
e o al da po hecho que en el co azón de cada iden idad esiden unas simili udes
p o undas que inculan a odas las pe sonas que compa en dicha iden idad. Appiah
ecue da la hib idación inicial en la p opia cons i ución (en un sen ido polí ico gené ico)
eu opea, en el sen ido de que la he encia clásica de la cul u a g iega y omana ambién
la compa ie on los sabios musulmanes. La up u a con el es e eo ipo debe implica una
up u a ul e io : la a i mación de que una iden idad se p oduce siemp e po con as e u
oposición. En su caso, alien emen e, si uada como supe ación an o del eu ocen ismo
como del a ocen ismo. Si Eu opa no se puede en ende sin G ecia, es a ampoco se
puede en ende sin la in luencia egipcia y mesopo ámica, donde oda nues a cul u a
comenzó. Todo eso e idencia la al a de undamen o de e ique as con empo áneas como
el «ap opiacionismo cul u al». Jun o a es os au o es, de endemos la igencia del
cosmopoli ismo c í ico, po ejemplo, en algunas esis de e idencia Ma ha Nussbaum
(con cla a in luencia de Rabind ana h Tago e), en algunos e ec os de la globalización en
las exp esiones cul u ales.
Pues bien, de o ma sin é ica pod íamos deci que lo que es á ocu iendo a nues o
juicio es que en e a esa complejidad y an e la al a de imágenes po en es de la
hib idez, una pa e de las polí icas públicas y de la li e a u a académica educe la
di e encia cul u al a é minos de aza o eligión. O, lo que es más llama i o, desde
posiciones poscoloniales de co e p og esis a se adjudica un alo a la di e encia en
é minos de iden idad, lo que es isible en enómenos como la acialización o la
igilancia en e al llamado «ap opiacionismo cul u al». Es deci , de o ma pa alela al
desp es igio del sup ema ismo acial y a los a ances de la in es igación gené ica
compa ada que han demos ado que las clasi icaciones aciales no ienen base cien í ica
alguna, cuando ca álogos que incluyen e ique as an deli an es como la de «g upo acial
asiá ico» e an cualquie in eligencia más o menos cul i ada, asis imos a una
esigni icación de lo cul u al (como es e eo ipo posi i o) en un sen ido ígido
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(esencializado y signi ica i o) en el ámbi o de las humanidades, una esigni icación
isible en cie as exp esiones cul u ales que c een que es posible de i a a ibu os
mo ales (po ejemplo, la idea exp esada po poe a Amanda Go man de que una muje
de colo aduci ía mejo al cas ellano que o a blanca independien emen e de las
compe encias ilológicas) de di e encias cul u ales esenciales po asgos he edados.
IV. OTRAS NOTAS SOBRE ESTEREOTIPOS (ESTÉTICOS) Y
NOSTALGIAS (POLÍTICAS)
La na u aleza abie a de es e Wo king Pape nos libe a de la obligación de se
con unden es y conclusi os en es e pun o y pa a e mina nos limi a emos a señala
algunas no as sob e es e eo ipos explicables desde ca ac e ís icas del cambio cul u al.
En p ime luga , cabe e ene la pe sis encia de los es e eo ipos a los que aludíamos al
comenza (el colonial, el de la aza, el de géne o, el de o ien ación sexual). Su decli e y
los ejemplos de supe ación no signi ican su desapa ición o al. Si nos ijamos en la
denuncia de Edwa d Said emi ida hace ya casi medio siglo e íamos muchas
co espondencias con la ealidad ac ual, no solo en Es ados Unidos: «La ida de un
pales ino á abe en occiden e, pa icula men e, en Es ados Unidos, es desco azonado a.
Exis e en es e país el consenso casi unánime de que polí icamen e no exis e y si le
pe mi e exis i es como un es o bo o como un "o ien al". La ed de acismo, de
es e eo ipos cul u ales, de impe ialismo polí ico y de ideología deshumanizado a que se
cie ne sob e el á abe o el musulmán es ealmen e sólida, y odo pales ino ha llegado a
sen i la como un cas igo que le ha ese ado el des ino»
A con inuación, el in es igado de los es e eo ipos que in eg e su e lexión en el ámbi o
de la iloso ía del de echo, mo al y polí ica ha ía bien en acudi a las icciones, (en lo
que a ás llamamos « econocimien os mediados»); pod ía así elaciona el obje o de
es udio no solo con la disc iminación indi ec a, sino con el econocimien o, la cual cosa
apun a a múl iples di ecciones. Po ejemplo, en Pas o al ame icana, la ob a de Philip
Ro h, la paz en e iden idades (y sus ep esen aciones) no es una me a coexis encia
pací ica, sino una se ie de elaciones que apun an a las di e encias que en nues o
ámbi o es ablecemos en e modelo mul icul u al e in e cul u al. También cab ían
concep os p opios de la Teo ía del de echo (como la au onomía del subsis ema ju ídico
en los é minos de Luhman) En lo que oca a la cul u a (cues ión que abo da emos en un
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abajo más ex enso y p o undo), si el c ecien e cues ionamien o de las concepciones
esencialis as como consecuencia del dinamismo de p opia noción de cul u a no ha
a ec ado a o os ámbi os (las exp esiones cul u ales, po ejemplo), es o pod ía debe se a
algunas señas pa icula es de nues a ac ualidad. Una de ellas es el c ecien e p edominio
de la emoción sob e la azón, la pe enencia anclada en un pasado an an iguo como el
que da o igen al g upo é nico y a la piel goza de un nue o p es igio en e a la ialdad
del discu so in elec ual. Es a que encia po la ep esen ación es e eo ipada man iene a
su ez, al deci de c í icos cul u ales como F ed ic Jameson, una oposición elada al
uni e salismo y concep os de la izquie da polí ica como la conciencia de clase. Desde la
pe spec i a de la c í ica cul u al, el es e eo ipo cob ó p o agonismo bajo la que encia
nos algia de ipo posmode no y uno de sus asgos iden i icado es es cie a e omanía en
la que Jameson pone como ejemplo las no elas de E. L. Doc o ow, Rag ime, con su
a mós e a in de siglo, y El lago, en su mayo pa e e e ida a los años ein a. Pa a
Jameson, «sus magní icos y di e idos ela os no ep esen an an o nues o pasado
his ó ico como nues as ideas o es e eo ipos cul u ales ace ca de él». Es o es, la
p oducción cul u al hab ía sido lle ada hacia el in e io de la men e, den o del suje o
monádico: és e ya no puede mi a di ec amen e con sus p opios ojos el mundo eal en
busca del e e en e, sino que, como en la ca e na de Pla ón, debe dibuja sus imágenes
men ales del mundo sob e las pa edes que lo con inan. Pa a Jameson, los agmen os
na a i os de imágenes de un lenguaje es e eo ípico posmode no sugie en un nue o
ámbi o o dimensión cul u al que ya es independien e del an iguo mundo eal, no po que,
como en el pe íodo mode no (e incluso en el omán ico), la cul u a se haya apa ado de
él y e i ado en un espacio a ís ico au ónomo, sino más bien po que ya ha imp egnado
y colonizado el mundo eal, de modo que no iene un ex e io en é minos del cual
pueda encon á sela al an e. Los es e eo ipos nunca lo son en ese sen ido, y ampoco el
lujo o al de los ci cui os de la especulación inancie a.
En elación con es o, y po ol e a la cancel cul u e, o, en gene al, a la «nue a
sensibilidad», lo que inquie a del okenismo (como e sión supe icial del
econocimien o y la inclusión) es la o ma en que compa e cie a lógica de la
me cado écnica del capi al. Pa a Te y Eagle on, la clase iene más peso que el colo de
la piel en un sen ido cul u al, pe o el au a posi i a de la di e sidad de la piel (de modo
análogo a la di e sidad en la o e a come cial) p oyec a en la ciudadanía la idea de que
ambién es buena la di e sidad en la pi ámide socioeconómica e incluso en el ca álogo
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de opiniones públicas (en e siones pelig osas pa a la cohesión social, po ejemplo, el
sup ema ismo acial, el machismo o el negacionismo climá ico). La a ención c í ica
concedida a los es e eo ipos como lucha po la iden idad y el econocimien o simbólico
es a ía soca ando el consenso en e los op imidos y des a o ecidos: una clase con muy
dis in os colo es de piel.
El pelig o de que los medios de comunicación se mues en equidis an es an e
exp esiones de odio y desconside ación (de emig an es, homosexuales, muje es y o os)
y el discu so de los de echos humanos ha sido señalado jus amen e en el ma co del
deba e de la co ección polí ica y las iden idades.
Hoy, la inquie an e concepción es e eo ipada de la iden idad cul u al ligada a la e nia
no ecu e a las oscas y u bado as esis de la isiognomía de Cesa e Lomb oso o la
an opome ía nazi y su endencias «go e» sino que hacen de i a de la e nicidad (o
oman de la de i a de la e nicidad) a ibu os omán icos en é minos de he encias y de
ecos, como si (en el ejemplo de la poe a Amanda Go man apun ado an es) en la piel de
una ilóloga de Ba celona e e be a a el es allido del lá igo de un escla is a del iejo
Su . Es e enómeno, no pa ece la con aca a oscu a del cambio de es a egia de la
polí ica eacciona ia aquella que ya no habla en é minos de in e io idad acial sino de
inin eg abilidad cul u al. En ambos casos la piel sigue siendo signi ica i a.
O a no a sob e el p esen e del es e eo ipo es que con end ía dedica más a ención a los
úl imos medios de comunicación, desde YouTube a Tik Tok, es o es, el paso de la
in luencia de la ele isión a la in luencia de In e ne . ¿Supone hoy en día la di usión de
es e eo ipos o pemen e sub ayados en cadenas de opinión en línea una o ma de
comunicación o de ac uación? ¿Un discu so o una pe o mance? ¿Es posible que los
memes, los gi s o las cadenas de opinión pe o má ica en los o os de In e ne
supongan, así, el cumplimien o del ideal socio-es é ico de las angua dias a ís icas del
siglo XX?
Si se nos pe mi e un epaso an osco, pod íamos esumi la idea de libe ad en la que
hoy se insc iben las eacciones an e la co ección polí ica que igila el es e eo ipo de la
siguien e mane a: pa a los an iguos g iegos y omanos se lib e signi icaba no obedece
no mas en cuya elabo ación no se hubiese pa icipado. No o a e a de escla os o de
idio as (la palab a, como saben, no enía el acen o peyo a i o de hoy). Pa a los
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mode nos del siglo XVIII se lib e e a dispone de un ámbi o de au onomía indi idual y
p o ección ju ídica en e al pode polí ico. Pa a los posmode nos se lib e signi ica
libe a se de a adu as como la his o ia, el iempo de los g andes ela os, la
esponsabilidad y el bien común, el econocimien o del mé i o ajeno, los signi icados
compa idos, pe o ambién (al menos en la e sión al - igh ), las no mas del buen gus o,
la e dad… y el espe o debido (los chis es sob e pe sonas con dis uncionalidad u
o ien ación sexual no mayo i a ia, e c.) Aquí, en la época de las alsas no icias, los bulos
sob e inmig an es y la desin o mación, quizás con enga como ac o de jus icia poé ica,
comple a el cuad o de cambios cul u ales con ca ego ías polí icas an e io es y
econoce cie a cla i idencia en la apocalíp ica isión de Pasolini pa a quien el mundo
de la publicidad, la ele isión populis a y la sociedad de consumo e an la exp esión de
un nue o ascismo, un ins umen o de con ol y adocenamien o. La con luencia en e
ac o es cul u ales y polí icos en Ado no y Ho kheime , Pasolini y Bou dieu, pone de
elie e el impac o de los p oduc os cul u ales en la cons ucción de men alidades desde
cualesquie a medios de comunicación que man engan la lógica del capi alismo y su
p oceso de acul u ización que incluye (que sigue incluyendo) iden idades más o menos
hegemónicas en e a las que p o es an colec i os en gua dia (woke).
En onces, cualquie ace camien o a la llamada «cul u a de la cancelación» debe ía
p e eni se de adop a una pos u a ex ema que solo pa ece álida si coincide con el
e e en e especí ico del in e locu o . E iden emen e, campañas de g an asime ía y
desp opo ción (los llamados «linchamien os mo ales») me ecen odo el echazo, al igual
que aquellas exp esiones del llamado «g ands anding mo al» (una sue e de
exhibicionismo con la pa alela «pena in aman e o e gonzan e») que con unden los
sis emas mo ales, ju ídicos y es é icos u ol idan el elemen al p incipio de con adicción
y p esunción de inocencia. A esos e ec os sigue siendo álido la dis inción en e la
cancelación y la libe ad de exp esión, al menos en los é minos de Jona han Rauch.
Pe o, el sociólogo ancés E ic Fassin en e o os, ecue da que an es de que la
exp esión cancel cul u e se ex endie a en 2019, lle ábamos a ios años hablando más
sob e el calling ou , an e un lenguaje hos il y denig a o io con a mino ías aciales y
sexuales.
La up u a de es e eo ipos es bien isible en la ob a ( ol emos al es e eo ipo de géne o)
de muje es que han podido accede as décadas de al a de opo unidades, a
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p esupues os medios y pues os de p oducción. Las películas de au o as como Ca la
Simón, Julia Duco nau, G e a Ge wig, Ma en Ade, Kelly Reicha d , Céline Sciamma o
Mia Hansen-Lø e en e o as suponen au én icas up u as de es e eo ipos (en sus
películas ya no hay muje es sin diálogos, débiles emocionales cosi icadas, secunda ias
sin inquie udes, o mación, ideas o es udios, me os sopo es del p o agonis a a ón).
Muchas de esas ans o maciones casi adi inadas po sociólogos de la imagen como Ian
Ja ie, caen del lado de esa nue a sensibilidad que a ec a al consumo de icciones.
También coincido con la idea, básicamen e exp esada en la iloso ía p ác ica de S anley
Ca ell y en la pe spec i a sociocul u al de And ew Tudo de que las películas son
modelos (espejos) de cul u a, una idea que en o os luga es hemos a ado de liga a la
llamada «é ica de las i udes», la más ce cana al pun o de pa ida (de ono sociológico)
a is o élico sob e el conocimien o del mundo desde los hechos y po la cual no exis en
alo es mo ales como concep os abs ac os sino que son los ac o es (sociales y
iccionales, eales e imaginados) los que pueden esul a modelos de ac uación
Una de las unciones de la cul u a es abas ece de ela os el acceso de indi iduos y
g upos a la memo ia colec i a y al amplio epe o io que la con igu a. Aquí es donde
pa ecen ce a se cie os cí culos sob e la p e e encias (nues a p e e encia) po la
cul u a o ma i a y al menos débilmen e elec i a (el consumo de exp esiones cul u ales
de icción) y es que una úl ima ía de eno me in e és es la explo ada po el c í ico
cul u al a gen ino Nés o Ga cía Canclini: la esponsabilidad del consumo cul u al y su
acionalidad como nue o campo de la polí ica. Canclini de ine (p o undiza emos en ello
en un a ículo pos e io ) la hib idación como los p ocesos sociocul u ales en los cuales
las es uc u as o p ác icas disc e as que p e iamen e exis ían en o ma sepa ada se
combinan pa a gene a nue as es uc u as, obje os, p ác icas. Son p ocesos que
ela i izan la noción de iden idad y las di icul ades de su ep esen ación no
es e eo ipada. Aquí, el mes izaje y la hib idación no solo es án en algún pun o del
o igen de cualquie ela o y cualquie cul u a, sino que las cul u as suponen sis emas de
elación y negociación de hegemonías y con luencia de epe o ios. Es o es, habla de
di e sidad cul u al ya es menos pe inen e que a ende a la hib idación cul u al, un
ace camien o que no sub aya la especi icidad que dis ingue sino las dinámicas de
in e acción. Pe o eso se á obje o de una u u a e lexión.