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Sobre el concepto de intertextualidad: teoría y práctica

Abstract

Este trabajo es una introducción teórica al concepto de intertextualidad. Tras informar sobre la autoría del término, se describe el papel que las ideas bajtinianas-kristevianas desempeñaron en la crisis del primer estructuralismo y, consiguientemente, en la gestación del posestructuralismo francés. La revisión que aquí se hace de las aportaciones de Kristeva, Barthes y Genette prueba que la teoría de la intertextualidad nació en oposición y conflicto con el inmanentismo propio de los trabajos estructuralistas, pero sin que eso conllevara la recuperación de los enfoques extrínsecos que esta escuela se había propuesto combatir. El trabajo se cierra con un apartado que destaca la relevancia de la contribución de Genette y ofrece algunos ejemplos de cómo podrían utilizarse sus conceptos en el ámbito de los estudios bíblicos.

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Sobre el concepto de intertextualidad: teoría y práctica

Author: Wahnón, Sultana
Publisher: Universidad San Dámaso
Year: 2022
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/86212/1/WAHN%c3%93N-Sobre%20el%20concepto%20de%20intertextualidad.pdf
ESTUDIOS BÍBLICOS
VOLUMEN LXXX / AÑO 2022 / SEPTIEMBRE-DICIEMBRE / CUADERNO 3
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A.Wénin (ucl, Lo aina).
ÍNDICE
ESTUDIOS
Sob e el concep o de in e ex ualidad: Teo ía y p ác ica ___________________________ 357
SULTANA WAHNÓN
“Que lo alaben odos sus ángeles”. In e ex ualidad en e Hb 1,6 y Sal 97,7
desde la Es ilís ica Sociológica _______________________________________________ 383
DIEGO PÉREZ-GONDAR
La a queología del Le an e me idional a p incipios de la década de 2020:
Cues iones de eo ía y mé odo y el pe íodo del B once Medio IIB-C __________________ 397
CAROLINA A. AZNAR SÁNCHEZ
Un in i o alla dis azione. Si 30,21-25 nel suo con es o ____________________________ 417
FABRIZIO MARCELLO
Joaquín González Echega ay y la a queología bíblica.
Una con e encia inédi a (1961) _______________________________________________ 437
JORDI VIDAL
NOTA BREVE
Ben Si a 45,15-17. A p o oca i e p oposal. Sho No e _____________________________ 469
PANCRATIUS C. BEENTJES
NOTA ACLARATORIA
Ace ca del a ículo de Al edo Delgado Gómez, “Los agmen os descubie os
de Nahum y Zaca ías de 8Ḥe XIIg ”, publicado en Es Bib 79/3 (2021) 379-402___________ 475
BIBLIOGRAFÍA
Recensiones _________________________________________________________ 477
J. N. ALETTI, Wi hou Typology No Gospels (F. J. Ma e a: 477-479). S. AUSÍN, P o e as meno-
es. I (J. M. Ab ego: 480-482). S. GUIJARRO, The Gospel o Ma k in Con ex . A Social-Scien i ic
Reading o he Fi s Gospel (P. Mascilongo: 482-485). G. PAXIMADI, Le i ico ארקיו Λευειτικόν.
T aduzione e commen a io in sinossi del Tes o Masso e ico e della Sep uagin a (I. Ca bajosa:
485-488). E. R. RUIZ (ed.), 80 años de exégesis bíblica en Amé ica La ina (A. Pe ei a: 488-490).
J. A. RUIZ RODRIGO, Desde la a alaya he menéu ica de Isaías. La unción li e a ia y eológi-
ca de Is 12 den o del lib o de Isaías (F. Ramís Da de : 491-493). M. J. SCHULTZ, La Es a egia
Misione a de la P ime a Ca a de Ped o: Edi ica una “Casa Espi i ual” po medio de la buena
conduc a” (J. Ce an es: 493-496). J. L. SICRE, El e angelio de Lucas. Una imagen dis in a de
Jesús (S. Guija o: 496-498). J. SIEVERS – A.-J. LEVINE (eds.), The Pha isees (J. C. Ossandón:
499-503). E. A. TOLEDO LEDEZMA, Del ela o al p o o ipo. Una lec u a sociona a i a de los icos
en el e angelio según Lucas a pa i del ela o de Zaqueo (P. Cabello: 504-508). E. WIESEL, Con-
a la melancolía (C. G anados: 508-509). K. ZILVERBERG, The Tex ual His o y o Old La in Daniel
om Te ullian o Luci e (D. Candido: 510-512).
Lib os ecibidos _____________________________________________________ 513
EVALUADORES DE LOS ARTÍCULOS DE ESTUDIOS BÍBLICOS 80 (2022)
PEER REVIEWERS OF ARTICLES IN ESTUDIOS BÍBLICOS 80 (2022) __________ 515
ÍNDICE GENERAL 2022 __________________________________________________ 517

ESTUDIOS BÍBLICOS LXXX (2022) 357-381
Sob e el concep o de in e ex ualidad:
eo ía y p ác ica
Sul ana Wahnón
UNIVERSIDAD DE GRANADA
ORCID: 0000-0002-7324-2030
ARTÍCULO RECIBIDO EL 02/10/2022, ACEPTADO PARA PUBLICACIÓN EL 20/10/2022
RESUMEN Es e abajo es una in oducción eó ica al concep o de in e ex ualidad. T as in o -
ma sob e la au o ía del é mino, se desc ibe el papel que las ideas baj inianas-k is e ianas
desempeña on en la c isis del p ime es uc u alismo y, consiguien emen e, en la ges ación
del poses uc u alismo ancés. La e isión que aquí se hace de las apo aciones de K is e a,
Ba hes y Gene e p ueba que la eo ía de la in e ex ualidad nació en oposición y con lic o
con el inmanen ismo p opio de los abajos es uc u alis as, pe o sin que eso conlle a a la
ecupe ación de los en oques ex ínsecos que es a escuela se había p opues o comba i . El
abajo se cie a con un apa ado que des aca la ele ancia de la con ibución de Gene e y
o ece algunos ejemplos de cómo pod ían u iliza se sus concep os en el ámbi o de los es u-
dios bíblicos.
PALABRAS CLAVE In e ex ualidad, K is e a, Ba hes, Gene e, he menéu ica bíblica.
SUMMARY This wo k is a heo e ical in oduc ion o he concep o in e ex uali y. A e in o ming
abou he au ho ship o he e m, he a icle desc ibes he ole ha Bakh inian-K is e ian ideas
played in he c isis o he i s s uc u alism and, consequen ly, in he ges a ion o F ench
pos -s uc u alism. The e ision ha is made he e on he con ibu ions o K is e a, Ba hes
and Gene e p o es ha he heo y o in e ex uali y was bo n in opposi ion and con lic wi h
he immanen ism ypical o s uc u alis wo ks, bu wi hou his en ailing he eco e y o he
ex insic app oaches ha his school he had se ou o igh . The wo k closes wi h a sec ion ha
highligh s he ele ance o Gene e’s con ibu ion and o e s some examples o how his concep s
could be used in he ield o Biblical s udies.
KEYWORDS In e ex uali y, K is e a, Ba hes, Gene e, he menéu ica bíblica.
Sul ana Wahnón
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I. ORIGEN DEL CONCEPTO
Aunque apoyado en las esis de Mijáil M. Baj in sob e el diálogo en-
e los ex os, la c eado a del é mino y concep o de “in e ex ualidad” ue
la pensado a búlga a Julia K is e a, hoy unánimemen e econocida como
una de las g andes dinamizado as de la cul u a ancesa en el pe íodo que
se conoce como la Edad de O o de la eo ía li e a ia. Nacida en Bulga ia, la
au o a elabo ó el concep o que aquí nos ocupa en Pa ís, a donde se había
asladado en 1965 con obje o de inaliza sus es udios supe io es en la So -
bona. Tu o po eso ocasión de ecuen a la amosa École des Hau es É udes
y, po an o, ambién a odos los g andes del es uc u alismo (y del pos e io
poses uc u alismo): Ba hes, Gene e, Todo o , Ricoeu , De ida, e c. El hecho
de que ella misma se con i ie a muy p on o en o o de los miemb os de esa
p i ilegiada nómina se debió, jus amen e, al abajo en el que u ilizó el con-
cep o de in e ex ualidad. Las ci cuns ancias en las que esc ibió ese a ículo
son conocidas. En 1966, cuando lle aba an solo un año en F ancia, Ba hes
la in i ó a hace una p esen ación o al den o de su amoso Semina io en la
ci ada École, y la po en onces jo en K is e a ap o echó la ocasión que se le
b indaba pa a in oduci a sus maes os y co-discípulos anceses en la igu a
y ob a de Baj in, que, aunque muy leído ya en los países del bloque so ié ico,
e a oda ía un desconocido en la pa e más occiden al de Eu opa.
El abajo que así edac ó, con la o igina ia in ención de expone -co-
men a el pensamien o de Baj in, ue publicado un año después, en 1967, en
la p es igiosa e is a C i ique, donde apa eció con el í ulo de “Bakh ine, le
mo , le dialogue e le oman”. Dos años después, cuando ol ió a publica lo
den o del lib o Semió ica (1969), la au o a hizo, sin emba go, una impo an e
modi icación en el í ulo, del que desapa eció el nomb e de Baj in, quedándose
pues en “Le mo , le dialogue e le oman”. El mo i o de es e cambio quedaba
suge ido en una no a a pie de página, donde podía lee se que lo allí o ecido
con ese í ulo e a un “ ex o (…) esc i o a pa i de los lib os de Mijail Baj in”1.
Todo sugie e, po an o, que, en el lapso de los dos años que media on en e
una y o a edición, la au o a había llegado a comp ende de o a mane a lo
que había hecho en ese ensayo, donde, lejos de limi a se a expone las ideas
de Baj in, había cons uido a pa i de ellas un pensamien o p opio, con su
1 J. K is e a, “La palab a, el diálogo y la no ela”, en: Semió ica 1 (Ca acas 1981) 187, n. 1; cu si a nues a.
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co espondien e y ambién muy p opio apa a o eó ico. De él o maba pa e,
p ecisamen e, el concep o de “in e ex ualidad”, que, con es e nomb e con-
c e o —y con la signi icación y los ma ices con que K is e a lo u ilizó—, no
se encon aba en la ob a del pensado so ié ico, aunque sí ue a suya la idea
que le subyacía: la del diálogo en e ex os.
Dado que el abajo se inspi aba en Baj in y, pues o que és e se ca ac e-
izó po se polémico espec o del o malismo —y c í ico con el es uc u alismo
lingüís ico de Saussu e—, el abajo de K is e a u o, lógicamen e, un inmedia o
e ec o den o del con ex o en el que se publicó: el de pone en cues ión las
esis del ecien e es uc u alismo ancés. El concep o de in e ex ualidad ue,
po an o, uno de los que más con ibuye on al gi o que la eo ía li e a ia
dio a inales de los sesen a, cuando el es uc u alismo empezó a deja paso a
lo que hoy conocemos como poses uc u alismo. Pa a explica po qué es e
concep o e a con a io o ajeno a las esis es uc u alis as, dedica é un b e e
apa ado de es e abajo a e isa , muy sucin amen e, en qué consis ió en
esencia el es uc u alismo li e a io de los años sesen a.
II. SOBRE EL INMANENTISMO ESTRUCTURALISTA
Al igual que el o malismo de comienzos del siglo XX, el es uc u-
alismo de los años sesen a, el de Ba hes, Gene e, Todo o , e c., ue una
éplica a los excesos de los ace camien os ex ínsecos a la li e a u a. El inicio
de es a eacción es uc u alis a puede da a se en 1956, echa de publicación
del amoso lib o de Ba hes, El g ado ce o de la esc i u a, aunque ue ya en
los Ensayos c í icos de los años sesen a cuando el au o le dio una exp esión
de ini i a, polemizando de mane a mucho más explíci a con esa mane a de
cul i a la c í ica li e a ia que consis ía en explica el ex o a pa i siemp e
de algo que es aba ue a de él, uese la his o ia, la sociedad o la biog a ía
del au o . A comienzos de los años sesen a, es o e a, en e ec o, lo que se
hacía mayo i a iamen e an o en el ámbi o de la ilología —más posi i is a
en F ancia que en España—, como incluso en las e siones más mode nas
de la c í ica li e a ia, las ep esen adas po la sociología de Goldmann y la
c í ica psicoanalí ica de Cha les Mau on. Tal como Ba hes puso de elie e
en el ensayo “Las dos c í icas”, el con lic o que en en aba a es as dos clases
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de c í ica, la ilológico-posi i is a y la in e p e a i a-ideológica no e a óbice
pa a en ende que los ep esen an es de es a úl ima, los ya ci ados Goldmann
y Mau on, seguían haciendo en ealidad lo mismo que la p ime a, a sabe ,
busca el sen ido de la ob a ue a de ella: en el es ado de la sociedad o en
la psique del au o . Cul i aban así lo que Ba hes llamaba po en onces una
“c í ica de in e p e ación” o “ideológica”
2
. Y de ahí que, inalmen e, el au o no
omase pa ido po ninguna de es as dos modalidades de c í ica, dis ancián-
dose de ambas po igual y p opugnando un e ce ipo de c í ica, a la que dio
el nomb e, p o isional, de “análisis inmanen e”, en endiendo po al el que
abajaba “en un dominio pu amen e in e io de la ob a”3. En la o mulación
ba hesiana, menos adical que la de Jakobson, es o no signi icaba que no se
pudie a es ablece ninguna elación en e ob a li e a ia y mundo, pe o sí que
no debía hace se más que “después de habe la desc i o po comple o desde
el in e io , en sus unciones, o como se dice hoy en día, en su es uc u a”4.
F en e a los ace camien os ex ínsecos, que buscaban el sen ido de la ob a en
algo siemp e ex e no a ella, el es uc u alismo ancés eclamó, po an o, un
ace camien o in ínseco, que, inspi ado en la poé ica lingüís ica de Jakobson,
a endie a sob e odo a la ma e ialidad empí ica del ex o, aun cuando, a di e-
encia del lingüis a uso, no desca a a de en ada la posibilidad de es ablece
pos e io es elaciones en e la ob a y el mundo ex e io .
En cualquie caso, el es uc u alismo no ue, ni en la e sión ba hesiana
ni ampoco en la jakobsoniana, un es ic o o malismo. De él no puede deci se,
como sí es posible espec o del o malismo uso, que solo le p eocupa an
las o mas y las écnicas, ni ampoco que, consiguien emen e, desp ecia a las
cues iones del sen ido o del con enido. A los es uc u alis as les p eocupaba
ambién —y mucho— el sen ido, la signi icación, de los ex os li e a ios, solo
que, desde su pe spec i a, la mejo o ma de accede a ellos e a, jus amen e,
pe manece en el ex o, no sali de él, o, en el caso del es uc u alismo ba he-
siano, no hace lo has a que se lo hubiese analizado muy de enidamen e en su
in e io , an o en sus aspec os lingüís icos como composi i os o es uc u ales.
Es e p ocede , conocido como análisis es uc u al ( e minología jakobsoniana)
y como análisis inmanen e ( e minología ba hesiana), puede ilus a se con
2 R. Ba hes, “Las dos c í icas” (1963), en: Ensayos c í icos (Ba celona 1983) 293.
3 Ba hes, “Las dos c í icas”, 298.
4 Ibid.; cu si a nues a.
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ambién a la segunda a i mación del pasaje, la más o iginal en elación con el
modelo baj iniano. K is e a dijo aquí que la noción de in e ex ualidad es aba
llamada a sus i ui a la de in e subje i idad, lo cual enía mucho que e con
la ya comen ada a e sión es uc u alis a —y poses uc u alis a— a sali de los
ex os pa a habla de los “suje os”, i.e., de los au o es. La au o a es aba sub a-
yando así la di e encia en e el análisis baj iniano, que es ablecía elaciones
solo en e los ex os, y el compa a ismo adicional, que solía cen a se más
bien en las elaciones en e los au o es. Desde el mode no pun o de is a
ep esen ado po la p ác ica baj iniana del compa a ismo y p omocionado
po K is e a, no se a aba de abo da las elaciones en e Flaube y P ous
en é minos de la posible “in luencia” del p ime o sob e el segundo —lo que
obliga ía a indaga en cues iones ales como si P ous leyó a Flaube , o si
alguna ez dijo algo ace ca de él, e c.—, sino de de ec a elaciones en e sus
espec i os ex os, que no hab ía que demos a apelando a nada ex e io a
los ex os mismos y a las palab as en ellos con enidas. Po eso decía an es
que el poses uc u alismo enunció al inmanen ismo, pe o no al ex ualismo,
y que la ec i icación consis ió, undamen almen e, en sus i ui el ex o en
singula po los ex os en plu al.
Se pod ía, po consiguien e, esumi la e olución de la c í ica en los
años sesen a con el siguien e esquema:
1. Posi i ismo ilológico y c í icas biog á ica y sociológica: elaciones
con ex uales (del ex o con su con ex o, his ó ico o biog á ico).
2. Es uc u alismo: elaciones in a ex uales (en e los elemen os del
p opio ex o, sin sali de él pa a i hacia los con ex os, ni his ó ico
ni biog á ico).
3. Poses uc u alismo: elaciones in e ex uales (en e ex os de di e-
en es con ex os cul u ales y sociales).
IV. LA APORTACIÓN DE ROLAND BARTHES
Desde la apa ición del abajo de K is e a, el concep o de in e ex uali-
dad a ajo a muchos especialis as, que, du an e al menos un pa de décadas,
lo con i ie on en el nue o obje o de in e és eó ico, eemplazando al an e io

Sul ana Wahnón
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de “es uc u a” y dando o igen a una nue a oleada de publicaciones sob e el
ema y al consiguien e enómeno de supe p oducción bibliog á ica. En una de
las más ecien es pano ámicas que se han elabo ado de es e ema, el u ilísimo
La in e ex ualidad li e a ia (2001), José En ique Ma ínez ha esumido así lo
ocu ido en aquellos años, los se en a y ochen a del pasado siglo:
Teó icos y c í icos hicie on uso del concep o, ampliando o es ingiendo
su campo signi ica i o o solapando bajo el nue o é mino es udios a-
dicionales de uen es e in luencias. La “moda” o iginó nue os é minos
con el mismo p e ijo (in e discu si idad, in e con ex ualidad, e c.) o
ap o echando el lexema y a iando el p e ijo ( eno ex o, geno ex o,
pa a ex o, me a ex o, e c.)15.
Aunque odo es o ue en e ec o así, no debe pensa se que odo lo
que se esc ibió en esos años ue a comple amen e i ele an e o u o de la
moda. En e las con ibuciones que hicie on uso del concep o, ampliando o
es ingiendo su campo signi ica i o, hay dos que me ecen especial a ención.
La p ime a, de la que me ocupa é en es e apa ado, es la de Roland Ba hes,
cuyo p ime y g an mé i o consis ió en de ec a enseguida la ascendencia de
lo apo ado po K is e a en aquella con e encia. Tan solo dos años después
de habe la escuchado en su Semina io ( ecué dese que ue allí donde la au-
o a p esen ó el abajo po p ime a ez), y cuando solo había anscu ido
uno desde la publicación del a ículo en C i ique, el au o que enca naba al
es uc u alismo ancés dejó cons ancia del impac o que le habían p o ocado
las esis de Baj in-K is e a en una en ada que edac ó pa a la Encyclopaedia
Uni e salis. Con el í ulo de “Tex e ( héo ie du)”, es a en ada ue el p ime
abajo en el que Ba hes hizo suya la eo ía del “in e ex o”, ec i icando así,
de mane a áci a, su an e io y más inmanen e es uc u alismo:
Todo ex o es un in e ex o: o os ex os es án p esen es en él, en ni-
eles a iables, bajo o mas más o menos econocibles; los ex os de
la cul u a an e io y los de la cul u a en o no; odo ex o es un ejido
nue o de ci as pasadas. A a esando el ex o, epa idos en él, peda-
zos de códigos, de ó mulas, de modelos í micos, de agmen os de
15 J. e. Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia (Mad id 2001) 9.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 369
ESTUDIOS BÍBLICOS LXXX (2022) 357-381
lenguajes sociales, e c., pues siemp e hay muchos lenguajes an es del
au o y al ededo de él. La in e ex ualidad, condición de odo ex o,
cualquie a que sea, no se educe e iden emen e a un p oblema de
uen es o in luencias; el in e ex o es un campo gene al de ó mulas
anónimas, cuyo o igen es a amen e ecupe able, de ci as inconscien es
o au omá icas, o ecidas sin comillas16.
El pasaje ei e aba algunas de las ideas que ya hemos is o en K is e a,
pe o con un impo an e, aunque casi impe cep ible cambio: mien as que la
au o a del concep o había sido algo ambigua en elación con la índole de los
ex os a los que se e e ía su eo ía (po un lado, usó la exp esión “ odo ex o”;
po o o, ecué dese, pa ecía es a e lexionando en especial sob e los ex os
poé icos), Ba hes ol ió a usa aquí la misma ó mula, “ odo ex o”, pe o sin
hace ya la meno mención a lo poé ico ni a lo li e a io. Tal como indicaba
el í ulo que le dio a la en ada, “Tex e ( héo ie du)”, la suya e a cla amen e,
una eo ía e e ida a los ex os en gene al, no a los li e a ios en pa icula .
A Ba hes se le han hecho po eso nume osas objeciones, de las que puede
encon a se no icia en el ya ci ado lib o de Ma ínez Fe nández17. Sin que e
en a en es e deba e, me limi a é a des aca el hecho de que, como aquí se
ha is o, el ex ualismo de su eo ía es aba ya la en e de alguna mane a en
el abajo de K is e a, además de compadece se pe ec amen e con las esis
del p opio Baj in, pa a quien las elaciones “dialógicas” (que e a como él las
llamaba) no e an ampoco algo exclusi o de la li e a u a. Po o o lado, la
p opues a de Ba hes con a es aba ese posible exceso de gene alidad con
el impo an e ma iz, o mulado al comienzo mismo del pasaje ansc i o, de
que la in e ex ualidad se daba “en ni eles a iables” (no odos los ex os e an,
pues, igualmen e in e ex uales) y “bajo o mas más o menos pe cep ibles”
(no en odos se daba de mane a igualmen e pe cep ible).
La en ada enciclopédica que acaba de comen a se no ue, en cualquie
caso, el único ex o que Ba hes le dedicó po esos años al concep o de in-
e ex ualidad. En 1969, un año después de su publicación, el au o e omó el
asun o y se lo plan eó de una mane a lige amen e di e en e en o o abajo
16 R. Ba hes, “Tex e ( héo ie du)”, en: Encyclopaedia Uni e salis (Pa ís 1968) 1013-1017. Ci . en Ma ínez Fe nández, 58; la
aducción es nues a.
17 Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia, 58.
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i ulado “El análisis es uc u al del ela o. A p opósi o de Hechos 10-11” (1969),
dedicado, como puede e se, a analiza un ex o bíblico. P e iamen e a dicho
análisis, Ba hes conside ó necesa io in oduci a los lec o es en la his o ia y
eo ía del “análisis es uc u al”, que, aunque no ue a un “mé odo” y, menos
aún, un mé odo “cien í ico”18, consis ía en una se ie de “ope aciones” o “disposi-
ciones ope a i as” que, desde su pun o de is a —compa ido, en e o os, po
Paul Ricoeu —, podían enume a se y desc ibi se. Una de esas ope aciones (o
écnicas, en sen ido dil heyano) e a la “Coo dinación”, a la que Ba hes asignó
la a ea de “es ablece las co elaciones de las unidades”. El eó ico habló en-
onces, en p ime luga , de las co elaciones más p opiamen e es uc u alis as,
i.e., las que se daban en e unidades del mismo ex o, las “in a ex uales”19;
pe o, algo más abajo, se e i ió ya ambién a las que podían con ae unidades
de ex os di e en es. El pasaje que a a lee se con enía, po eso, una nue a y
explíci a e e encia a la in e ex ualidad, acompañada en es e caso de un no
menos exp eso econocimien o a la c eado a del concep o:
Un asgo —esc ibió Ba hes, e i iéndose en gene al al que podía
p esen a cualquie ex o— puede incluso emi i a o os ex os: es
la in e ex ualidad. Es a noción es bas an e nue a, ha sido p opues a
po K is e a. Signi ica que un asgo de enunciado emi e a o o ex o,
en el sen ido casi in ini o de la palab a; po que no hay que con undi
las uen es de un ex o (que no son más que la e sión meno de
es e enómeno de ci ación) con la ci ación, que es una especie de
emisión inde ec able a un ex o in ini o, que es el ex o cul u al de
la humanidad20.
Como se e, el pasaje ei e aba su an e io concepción de la in e ex-
ualidad, más ex ualis a que p opiamen e li e a ia, y, po eso mismo, muy
ce cana, como ya ha quedado dicho aquí, al dialogismo o igina io de Baj in.
18 El au o dijo, en e ec o, que no que ía despe a “demasiada espe anza en un mé odo cien í ico que es apenas un mé odo
y que cie amen e no es una ciencia” (Ba hes, “El análisis es uc u al del ela o. A p opósi o de Hechos 10-11”, en: La
a en u a semiológica [Ba celona 1990] 293). Dejó así un nue o es imonio de su p o e bial an iposi i ismo y de su cada ez
mayo p oximidad al ho izon e de la he menéu ica, disciplina a la que se había ace cado ya en C í ica y e dad de la mano
de Paul Ricoeu ( . S. Wahnón, “Sob e la in e p e ación en Ba hes: hacia una he menéu ica plu al”: Rilce 35.1 [2019]).
19 Ba hes, “El análisis es uc u al del ela o”, 293.
20 Ibid.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 371
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Pe o la no edad de es e abajo esidió, a mi en ende , en el luga especial que
el eó ico asignó a la li e a u a, al ad e i , ac o seguido, de que lo an edicho
e a “especialmen e álido pa a los ex os li e a ios, que es án ejidos de es e-
eo ipos muy a iados, y en los cuales, consiguien emen e, el enómeno de
emisión, de ci ación, a una cul u a an e io o ambien al, es muy ecuen e”21.
Mien as que en la en ada enciclopédica de 1968 se había limi ado a mencio-
na la exis encia de dis in os “ni eles” y “ o mas” de in e ex ualidad, en es e
o o abajo los ex os li e a ios se apa ecían, p ecisamen e, como aquellos
en los que el enómeno se daba con más ecuencia y, po an o —cabe in-
e i —, como los que p esen aban el mayo ni el posible de in e ex ualidad.
Es as conside aciones a ojaban así alguna luz sob e una cues ión que an o
su abajo an e io como el o igina io de K is e a habían dejado sin esol e
—y casi sin plan ea .
Cabe des aca , po úl imo, el es echo pa en esco que exis i ía en e lo
que Ba hes expuso en el abajo sob e Hechos 10-11 y lo que ol ió a hace
y de ende un año después en su con o e ido S/Z (1970), donde siguió e i-
iéndose a su “mé odo” en é minos de “análisis es uc u al”, pe o econociendo
ya de mane a más abie a que no se a aba exac amen e del mismo ipo de
análisis que había lle ado ese nomb e en los años sesen a22. En el análisis
del ela o de Balzac i ulado Sa asine, la no edad más impo an e consis ió
en la diseminación del sen ido23, que, aunque di ec amen e empa en ada con
las p opues as de De ida, enía mucho que e ambién con la olun ad de
inequí oca es i pe baj iniana-k is e iana de p es a oídos a las “ oces enidas
de o os ex os, de o os códigos” (ibíd.). Se a aba, pues, o a ez de un
análisis in e ex ual, simila , aunque mucho más ex enso, que el que ya había
ealizado sob e Hechos 10-11. El abajo consis ió aquí en un de enidísimo
análisis del ela o, que Ba hes ue leyendo y desglosando de mane a len a
y mo osa, de eniéndose, si no en cada palab a, sí cuando menos en cada
ase, y siemp e con la in ención de demos a que incluso un ex o an poco
angua dis a como el de Balzac es aba a a esado de pedazos de códigos, de
lenguajes sociales, de modelos li e a ios, e c., cons i uyéndose así en un cla o
ejemplo de lo que en sus an e io es abajos había llamado in e ex ualidad.
21 Ibid., 293-294; cu si a nues a.
22 R. Ba hes, S/Z (México 1987) 8.
23 Wahnón, “Sob e la in e p e ación en Ba hes”, 38.
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La insis encia de Ba hes en es a idea, la de que el ex o es aba siemp e
hecho de o os ex os, enía mucho que e , po supues o, con el ya ci ado
lema, es uc u alis a y poses uc u alis a, de la mue e del au o . Pues o que
el ex o e a el u o del en ec uzamien o de di e sos códigos, lenguajes, e c.,
su au o esul aba no se nunca an o iginal, subje i o o indi idual como
solía c ee la c í ica adicional. Las e lexiones ba hesianas sob e la in e -
ex ualidad con ibuye on po eso —y es o es algo que Baj in, segu amen e,
no hab ía compa ido— a la desac alización del au o , a la ela i ización del
concep o omán ico de genio (en un con ex o de lucha con las co ien es
idealis as de la c í ica li e a ia). Cabe des aca a es e espec o que, en la en-
ada enciclopédica de 1968, Ba hes había desc i o el ex o como “un ejido
nue o de ci as pasadas”, en exp esión que con emplaba, po an o, la posible
no edad u o iginalidad del ex o, si bien, a su juicio, más simila en es o al
de los o malis as usos que al de Baj in, es a esidiese en la combinación de
los elemen os y no en los elemen os mismos.
V. LA TRANSTEXTUALIDAD DE GÉRARD GENETTE
Según se ha is o aquí, el concep o de in e ex ualidad se elabo ó a
inales de los años sesen a, en mé i o compa ido po Julia K is e a, su c ea-
do a, y Roland Ba hes, que ue quien de ec ó su ele ancia y lo con i ió
en el nue o san o y seña de la eo ía li e a ia. Con odo, la apo ación más
decisi a sob e el ema iba a hace la, casi dos décadas después, el asimismo
es uc u alis a Gé a d Gene e. Conocido p e iamen e po sus abajos de na-
a ología, Gene e publicó en 1982 el impo an e Palimpses os. La li e a u a
en segundo g ado, donde el é mino de in e ex ualidad ecibió una nue a
y más p ecisa signi icación, pasando a designa solo una de las cinco a ie-
dades posibles de un enómeno más gene al al que allí se dio el nomb e de
ans ex ualidad. Re omando y co igiendo algunas de las esis ya expues-
as en su an e io In oducción al a chi ex o (1979), Gene e de inió aquí la
ans ex ualidad como la “ anscendencia ex ual del ex o”24; y ambién, en
de inición ecupe ada de ese mismo lib o, como “ odo lo que pone al ex o
24 G. Gene e, Palimpses os. La li e a u a en segundo g ado (Mad id 1989) 9; cu si a nues a.

Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 373
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en elación, sec e a o mani ies a, con o os ex os”25. El no edoso concep o
aludía, po consiguien e, al enómeno gene al de las elaciones en e ex os,
den o del cual el eó ico dis inguió, ac o seguido, cinco “ ipos” posibles de
elaciones: in e ex ualidad, pa a ex ualidad, me a ex ualidad, a chi ex ualidad
e hipe ex ualidad26. En la p opues a gene iana, po consiguien e, el é mino
in e ex ualidad dejaba de ene la signi icación gené ica que le habían dado
K is e a y Ba hes y se aplicaba únicamen e, de o ma que el p opio Gene e
cali icó como “ es ic i a”, a una de las modalidades de la ans ex ualidad.
El ele ado g ado de abs acción de la p opues a de Gene e, con su
ca ac e ís ica acumulación de neologismos —en lo que, a p ime a is a, pod ía
pa ece una je ga eó ica—, ha sido un ac o que la ha pe judicado en su
di usión, incluso en e los especialis as en es udios li e a ios. Exis e, en e ec o,
una muy gene alizada endencia a p escindi de sus esis y a segui u ilizando
el p imigenio é mino de “in e ex ualidad” pa a e e i se a cualquie ipo de
elación en e ex os. Siendo pe ec amen e jus i icable desde un pun o de
is a p ác ico, es e hábi o eó ico no debe ía con undi nos en cuan o al alo
de Palimpses os, que no es lib o del que se pueda p escindi sin pé dida pa a
el adecuado conocimien o de las elaciones que los ex os pueden man ene
en e sí. A gumen a é aquí, po eso, a a o de la pe inencia de es de los
cinco ipos de ans ex ualidad de ec ados po el au o : la a chi ex ualidad, la
hipe ex ualidad y la in e ex ualidad. La selección obedece a que se a a ía de
los más ú iles pa a el análisis li e a io. En p ime luga , los de ini é b e emen e,
esumiendo el pensamien o gene iano, y luego, en segundo luga , o ece é
algunos ejemplos y casos p ác icos de su posible aplicación al campo de los
es udios bíblicos, en endidos aquí, ad ie o, de mane a comple amen e p o-
ana, es deci , solo como una de las posibilidades del compa a ismo li e a io.
Po a chi ex ualidad hay que en ende , según p opuso Gene e, la ela-
ción que un ex o man iene con el conjun o de los ex os que pe enece ían
a su mismo ipo de discu so, géne o o subgéne o, incluso aunque no los
mencionen ni aludan a ellos en ningún momen o27. Pa a que se en ienda
mejo , de es e ipo se ía, po ejemplo, la elación que Baj in de ec ó en e la
25 Ibid., 9.
26 Ibid., 10.
27 Ibid., 13-14.
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no ela poli ónica de Dos oie ski y la adición de la li e a u a ca na alizada,
así como la que puede exis i en e Espe ando a Godo y la agedia clásica.
El concep o de hipe ex ualidad alude, po su pa e, a la elación en e
un ex o (el hipe ex o) y o o an e io a él (el hipo ex o) sin el que aquél no
pod ía habe exis ido y al que e oca de mane a más o menos explíci a pa a
ans o ma lo28. El ejemplo de Gene e pa a ilus a es e concep o ue el de
la elación exis en e en e el Ulises de Joyce (el hipe ex o) y la Odisea de
Home o (su hipo ex o). Po lo mismo, se ía ambién, c eo, el concep o más
adecuado pa a e e i se a la clase de elación que, de o ma muy global, se da
en e los E angelios (hipe ex o) y la Biblia heb ea (hipo ex o), en endiendo,
pues, es a úl ima como la ob a po aquellos ans o mada.
El nomb e de in e ex ualidad lo ese ó Gene e, po úl imo, pa a
designa “una elación de cop esencia en e dos o más ex os”, o “p esencia
e ec i a de un ex o en o o”. El au o especi icó que, pa a habla de in e ex o
p opiamen e dicho, end ía que da se, en onces, una elación de ci a (con
comillas), de plagio (copia li e al, aunque no decla ada), o de alusión (un
enunciado que cla amen e emi i ía a o o, pe o sin ci a exp esa)29. La moda-
lidad p edominan e en li e a u a se ía p ecisamen e es a úl ima, la alusión, en
la que po es e mo i o se insc ibían, p ecisamen e, los dos ejemplos o ecidos
po Gene e, ambos p oceden es de la li e a u a ancesa30. Po pone uno
más ce cano a noso os, aigo a colación el caso, comen ado ya po José
En ique Ma ínez, del e so de Gil de Biedma, “Mi in ancia e an ecue dos
de una casa”, que, sin se p opiamen e una ci a y, menos aún, un plagio, se
de i a ía cla amen e del e so de Machado, “Mi in ancia son ecue dos de un
pa io de Se illa”31.
Po úl imo, y a e ec os de p oba su pe inencia en el ámbi o de los
es udios bíblicos, u iliza é algunos ejemplos ex aídos de mi p opia p ác ica de
la li e a u a compa ada (siemp e con la Biblia como uno de los é minos de
la compa ación). El p ime caso que oy a comen a es de in e ex ualidad y,
más en conc e o, de alusión, y se encuen a con enido en el siguien e pasaje
28 Ibid., 14-15.
29 Ibid., 10-11.
30 Se a aba, en conc e o, de un ex o de Mme. Des Loges que aludía a un hecho de la ida p i ada de Voi u e; y de o o
de Boileau que e ocaba las leyendas de O eo y An ión, sin conoce las cuales no podía comp ende se cie a a i mación
ealizada po el au o sob e unas “ ocas” que acudían pa a escucha lo (ibid.).
31 Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia, 88.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 375
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de Cien años de soledad, donde, como puede e se, se na a el momen o en
el que los Buendía abandonan el pueblo amilia pa a emp ende el penoso
camino que hab ía de conduci los a la oda ía inexis en e Macondo:
Fue así como emp endie on la a esía de la sie a. Va ios amigos de
José A cadio Buendía, jó enes como él, embullados con la a en u a,
desman ela on sus casas y ca ga on con sus muje es e hijos hacia la
ie a que nadie les había p ome ido32.
El au o no usó aquí comillas ni hizo mención alguna a la Biblia, pe o
el enunciado “la ie a que nadie les había p ome ido” emi i ía cla amen e a
un mo i o de la Biblia heb ea. Además, se a a ía de un pasaje cuya co ec a
“comp ensión” depende de que se pe ciba esa elación, g acias a la cual el
na ado dejó suge ida la peculia idad del conocido como “éxodo” de los
Buendía, que, a di e encia del bíblico, se p esen a como u o de una decisión
es ic amen e humana, sin ins ancia sob ena u al po de ás que ga an izase su
éxi o o su acaso. Cumplía, po an o, el ya mencionado equisi o gene iano
de se “un enunciado cuya plena comp ensión supone la pe cepción de su
elación con o o enunciado al que emi e necesa iamen e al o cual de sus
in lexiones, no pe cep ible de o o modo”.
Además de es a cla a alusión a la Biblia, el pasaje ci ado con iene o a,
más indi ec a, a ese mismo episodio bíblico: la exp esada en el enunciado “la
a esía de la sie a”, que e oca ía enseguida el de “ a esía del desie o” con
el que, p ecisamen e, se suele aludi al pe eg inaje de los an iguos heb eos en
el Éxodo. Aho a bien, dado que es a no se ía una ó mula p opiamen e bíbli-
ca (al menos, que yo sepa), no pod ía habla se con p opiedad de in e ex o
bíblico. Pod íamos en ende la, quizás, como una de esas “ ó mulas anónimas”
de las que hablaba Ba hes en su eo ía gene al del in e ex o. Tal como es e
eó ico demos ó pa a el caso de Balzac, ambién la ob a de Ga cía Má quez
se hab ía cons uido en diálogo o elación in e ex ual con los lenguajes o
códigos sociales de su época.
Po desg acia, no odas las alusiones con enidas en las ob as li e a ias
son an e iden es como es as de Cien años de soledad. En p ime luga , po que
los ex os a los que un au o puede aludi no son siemp e an uni e salmen e
32 G. Ga cía Má quez, Cien años de soledad (Mad id 1991) 107.
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conocidos como la Biblia; y, en segundo luga , po que no odos los esc i o es
desean que el lec o pe ciba enseguida el in e ex o, como si lo quiso Ga cía
Má quez, quien se limi ó aquí a hace eso que llamamos un guiño al lec o .
En las muchas ocasiones en las que es o no ocu e así, los ex os a los que
se alude pueden pasa inad e idos no solo a muchos lec o es, sino incluso
a la c í ica li e a ia, que, po es e mo i o, puede no llega a comp ende de
la mane a co ec a el sen ido de de e minados enunciados de la ob a. La
di icul ad pa a pe cibi in e ex os es á, de hecho, en el o igen de g andes y
sono os malen endidos c í icos. La in e ex ualidad cons i uye, po an o, uno
de los g andes p oblemas que debe a on a hoy el abajo de la in e p e-
ación li e a ia. Una he menéu ica ac ual iene que se muy conscien e del
iesgo de malin e p e ación que se de i a del enómeno de la in e ex ualidad
y, en consecuencia, p ocede de mane a muy cau elosa a la ho a de oma
cualesquie a decisiones sob e el sen ido de al o cual enunciado (aunque no
siemp e esul a ácil hace lo, siendo po eso ine i able la posibilidad del e o ).
La no ela de Ga cía Má quez me se i á aquí ambién pa a ilus a el
concep o de hipe ex ualidad. A es os e ec os, con iene eco da p e iamen e
una impo an e esis de Gene e según la cual su dis inción en e cinco ipos
de ans ex ualidad no implicaba que es os u ie an que en ende se “como
clases es ancas, sin comunicación ni en elazamien os ecíp ocos”33. Se ía po-
sible, pues, encon a las combinadas, en dis in as medidas, en un mismo ex o.
En lo que espec a al caso conc e o de Cien años de soledad, la con inuada
p esencia de in e ex os bíblicos —solo se ha ci ado aquí un ejemplo de los
muchos que hay en la no ela— cons i ui ía, a mi juicio, un segu o indicio de
que su elación con la Biblia, en endida aquí como conjun o judeo-c is iano,
i ía más allá de la me a in e ex ualidad pa a con e i se ambién en un caso
de hipe ex ualidad. En hipó esis que yo misma he de endido en El sec e o
de los Buendía, oda la no ela en su conjun o —no solo algunos pasajes
conc e os— man end ía una sec e a elación con la Biblia, conside ada ella
ambién en su o alidad. De hecho, así lo sugi ió el p opio au o cuando dijo
es a segu o de habe esc i o “algo así como la Biblia”; y así lo ie on ambién
sus p ime os lec o es y c í icos, que gus aban de e e i se a la no ela como
“la Biblia de La inoamé ica”34. Si es a esis ue a co ec a y Ga cía Má quez
33 Gene e, Palimpses os, 17.
34 S. Wahnón, El sec e o de los Buendía. Sob e Cien años de soledad (Ba celona 2021) 37-62.