ESTUDIOS BÍBLICOS
VOLUMEN LXXX / AÑO 2022 / SEPTIEMBRE-DICIEMBRE / CUADERNO 3
UNIVERSIDAD SAN DÁMASO
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A.Wénin (ucl, Lo aina).
ÍNDICE
ESTUDIOS
Sob e el concep o de in e ex ualidad: Teo ía y p ác ica ___________________________ 357
SULTANA WAHNÓN
“Que lo alaben odos sus ángeles”. In e ex ualidad en e Hb 1,6 y Sal 97,7
desde la Es ilís ica Sociológica _______________________________________________ 383
DIEGO PÉREZ-GONDAR
La a queología del Le an e me idional a p incipios de la década de 2020:
Cues iones de eo ía y mé odo y el pe íodo del B once Medio IIB-C __________________ 397
CAROLINA A. AZNAR SÁNCHEZ
Un in i o alla dis azione. Si 30,21-25 nel suo con es o ____________________________ 417
FABRIZIO MARCELLO
Joaquín González Echega ay y la a queología bíblica.
Una con e encia inédi a (1961) _______________________________________________ 437
JORDI VIDAL
NOTA BREVE
Ben Si a 45,15-17. A p o oca i e p oposal. Sho No e _____________________________ 469
PANCRATIUS C. BEENTJES
NOTA ACLARATORIA
Ace ca del a ículo de Al edo Delgado Gómez, “Los agmen os descubie os
de Nahum y Zaca ías de 8Ḥe XIIg ”, publicado en Es Bib 79/3 (2021) 379-402___________ 475
BIBLIOGRAFÍA
Recensiones _________________________________________________________ 477
J. N. ALETTI, Wi hou Typology No Gospels (F. J. Ma e a: 477-479). S. AUSÍN, P o e as meno-
es. I (J. M. Ab ego: 480-482). S. GUIJARRO, The Gospel o Ma k in Con ex . A Social-Scien i ic
Reading o he Fi s Gospel (P. Mascilongo: 482-485). G. PAXIMADI, Le i ico ארקיו Λευειτικόν.
T aduzione e commen a io in sinossi del Tes o Masso e ico e della Sep uagin a (I. Ca bajosa:
485-488). E. R. RUIZ (ed.), 80 años de exégesis bíblica en Amé ica La ina (A. Pe ei a: 488-490).
J. A. RUIZ RODRIGO, Desde la a alaya he menéu ica de Isaías. La unción li e a ia y eológi-
ca de Is 12 den o del lib o de Isaías (F. Ramís Da de : 491-493). M. J. SCHULTZ, La Es a egia
Misione a de la P ime a Ca a de Ped o: Edi ica una “Casa Espi i ual” po medio de la buena
conduc a” (J. Ce an es: 493-496). J. L. SICRE, El e angelio de Lucas. Una imagen dis in a de
Jesús (S. Guija o: 496-498). J. SIEVERS – A.-J. LEVINE (eds.), The Pha isees (J. C. Ossandón:
499-503). E. A. TOLEDO LEDEZMA, Del ela o al p o o ipo. Una lec u a sociona a i a de los icos
en el e angelio según Lucas a pa i del ela o de Zaqueo (P. Cabello: 504-508). E. WIESEL, Con-
a la melancolía (C. G anados: 508-509). K. ZILVERBERG, The Tex ual His o y o Old La in Daniel
om Te ullian o Luci e (D. Candido: 510-512).
Lib os ecibidos _____________________________________________________ 513
EVALUADORES DE LOS ARTÍCULOS DE ESTUDIOS BÍBLICOS 80 (2022)
PEER REVIEWERS OF ARTICLES IN ESTUDIOS BÍBLICOS 80 (2022) __________ 515
ÍNDICE GENERAL 2022 __________________________________________________ 517
ESTUDIOS BÍBLICOS LXXX (2022) 357-381
Sob e el concep o de in e ex ualidad:
eo ía y p ác ica
Sul ana Wahnón
UNIVERSIDAD DE GRANADA
ORCID: 0000-0002-7324-2030
ARTÍCULO RECIBIDO EL 02/10/2022, ACEPTADO PARA PUBLICACIÓN EL 20/10/2022
RESUMEN Es e abajo es una in oducción eó ica al concep o de in e ex ualidad. T as in o -
ma sob e la au o ía del é mino, se desc ibe el papel que las ideas baj inianas-k is e ianas
desempeña on en la c isis del p ime es uc u alismo y, consiguien emen e, en la ges ación
del poses uc u alismo ancés. La e isión que aquí se hace de las apo aciones de K is e a,
Ba hes y Gene e p ueba que la eo ía de la in e ex ualidad nació en oposición y con lic o
con el inmanen ismo p opio de los abajos es uc u alis as, pe o sin que eso conlle a a la
ecupe ación de los en oques ex ínsecos que es a escuela se había p opues o comba i . El
abajo se cie a con un apa ado que des aca la ele ancia de la con ibución de Gene e y
o ece algunos ejemplos de cómo pod ían u iliza se sus concep os en el ámbi o de los es u-
dios bíblicos.
PALABRAS CLAVE In e ex ualidad, K is e a, Ba hes, Gene e, he menéu ica bíblica.
SUMMARY This wo k is a heo e ical in oduc ion o he concep o in e ex uali y. A e in o ming
abou he au ho ship o he e m, he a icle desc ibes he ole ha Bakh inian-K is e ian ideas
played in he c isis o he i s s uc u alism and, consequen ly, in he ges a ion o F ench
pos -s uc u alism. The e ision ha is made he e on he con ibu ions o K is e a, Ba hes
and Gene e p o es ha he heo y o in e ex uali y was bo n in opposi ion and con lic wi h
he immanen ism ypical o s uc u alis wo ks, bu wi hou his en ailing he eco e y o he
ex insic app oaches ha his school he had se ou o igh . The wo k closes wi h a sec ion ha
highligh s he ele ance o Gene e’s con ibu ion and o e s some examples o how his concep s
could be used in he ield o Biblical s udies.
KEYWORDS In e ex uali y, K is e a, Ba hes, Gene e, he menéu ica bíblica.
Sul ana Wahnón
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I. ORIGEN DEL CONCEPTO
Aunque apoyado en las esis de Mijáil M. Baj in sob e el diálogo en-
e los ex os, la c eado a del é mino y concep o de “in e ex ualidad” ue
la pensado a búlga a Julia K is e a, hoy unánimemen e econocida como
una de las g andes dinamizado as de la cul u a ancesa en el pe íodo que
se conoce como la Edad de O o de la eo ía li e a ia. Nacida en Bulga ia, la
au o a elabo ó el concep o que aquí nos ocupa en Pa ís, a donde se había
asladado en 1965 con obje o de inaliza sus es udios supe io es en la So -
bona. Tu o po eso ocasión de ecuen a la amosa École des Hau es É udes
y, po an o, ambién a odos los g andes del es uc u alismo (y del pos e io
poses uc u alismo): Ba hes, Gene e, Todo o , Ricoeu , De ida, e c. El hecho
de que ella misma se con i ie a muy p on o en o o de los miemb os de esa
p i ilegiada nómina se debió, jus amen e, al abajo en el que u ilizó el con-
cep o de in e ex ualidad. Las ci cuns ancias en las que esc ibió ese a ículo
son conocidas. En 1966, cuando lle aba an solo un año en F ancia, Ba hes
la in i ó a hace una p esen ación o al den o de su amoso Semina io en la
ci ada École, y la po en onces jo en K is e a ap o echó la ocasión que se le
b indaba pa a in oduci a sus maes os y co-discípulos anceses en la igu a
y ob a de Baj in, que, aunque muy leído ya en los países del bloque so ié ico,
e a oda ía un desconocido en la pa e más occiden al de Eu opa.
El abajo que así edac ó, con la o igina ia in ención de expone -co-
men a el pensamien o de Baj in, ue publicado un año después, en 1967, en
la p es igiosa e is a C i ique, donde apa eció con el í ulo de “Bakh ine, le
mo , le dialogue e le oman”. Dos años después, cuando ol ió a publica lo
den o del lib o Semió ica (1969), la au o a hizo, sin emba go, una impo an e
modi icación en el í ulo, del que desapa eció el nomb e de Baj in, quedándose
pues en “Le mo , le dialogue e le oman”. El mo i o de es e cambio quedaba
suge ido en una no a a pie de página, donde podía lee se que lo allí o ecido
con ese í ulo e a un “ ex o (…) esc i o a pa i de los lib os de Mijail Baj in”1.
Todo sugie e, po an o, que, en el lapso de los dos años que media on en e
una y o a edición, la au o a había llegado a comp ende de o a mane a lo
que había hecho en ese ensayo, donde, lejos de limi a se a expone las ideas
de Baj in, había cons uido a pa i de ellas un pensamien o p opio, con su
1 J. K is e a, “La palab a, el diálogo y la no ela”, en: Semió ica 1 (Ca acas 1981) 187, n. 1; cu si a nues a.
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co espondien e y ambién muy p opio apa a o eó ico. De él o maba pa e,
p ecisamen e, el concep o de “in e ex ualidad”, que, con es e nomb e con-
c e o —y con la signi icación y los ma ices con que K is e a lo u ilizó—, no
se encon aba en la ob a del pensado so ié ico, aunque sí ue a suya la idea
que le subyacía: la del diálogo en e ex os.
Dado que el abajo se inspi aba en Baj in y, pues o que és e se ca ac e-
izó po se polémico espec o del o malismo —y c í ico con el es uc u alismo
lingüís ico de Saussu e—, el abajo de K is e a u o, lógicamen e, un inmedia o
e ec o den o del con ex o en el que se publicó: el de pone en cues ión las
esis del ecien e es uc u alismo ancés. El concep o de in e ex ualidad ue,
po an o, uno de los que más con ibuye on al gi o que la eo ía li e a ia
dio a inales de los sesen a, cuando el es uc u alismo empezó a deja paso a
lo que hoy conocemos como poses uc u alismo. Pa a explica po qué es e
concep o e a con a io o ajeno a las esis es uc u alis as, dedica é un b e e
apa ado de es e abajo a e isa , muy sucin amen e, en qué consis ió en
esencia el es uc u alismo li e a io de los años sesen a.
II. SOBRE EL INMANENTISMO ESTRUCTURALISTA
Al igual que el o malismo de comienzos del siglo XX, el es uc u-
alismo de los años sesen a, el de Ba hes, Gene e, Todo o , e c., ue una
éplica a los excesos de los ace camien os ex ínsecos a la li e a u a. El inicio
de es a eacción es uc u alis a puede da a se en 1956, echa de publicación
del amoso lib o de Ba hes, El g ado ce o de la esc i u a, aunque ue ya en
los Ensayos c í icos de los años sesen a cuando el au o le dio una exp esión
de ini i a, polemizando de mane a mucho más explíci a con esa mane a de
cul i a la c í ica li e a ia que consis ía en explica el ex o a pa i siemp e
de algo que es aba ue a de él, uese la his o ia, la sociedad o la biog a ía
del au o . A comienzos de los años sesen a, es o e a, en e ec o, lo que se
hacía mayo i a iamen e an o en el ámbi o de la ilología —más posi i is a
en F ancia que en España—, como incluso en las e siones más mode nas
de la c í ica li e a ia, las ep esen adas po la sociología de Goldmann y la
c í ica psicoanalí ica de Cha les Mau on. Tal como Ba hes puso de elie e
en el ensayo “Las dos c í icas”, el con lic o que en en aba a es as dos clases
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de c í ica, la ilológico-posi i is a y la in e p e a i a-ideológica no e a óbice
pa a en ende que los ep esen an es de es a úl ima, los ya ci ados Goldmann
y Mau on, seguían haciendo en ealidad lo mismo que la p ime a, a sabe ,
busca el sen ido de la ob a ue a de ella: en el es ado de la sociedad o en
la psique del au o . Cul i aban así lo que Ba hes llamaba po en onces una
“c í ica de in e p e ación” o “ideológica”
2
. Y de ahí que, inalmen e, el au o no
omase pa ido po ninguna de es as dos modalidades de c í ica, dis ancián-
dose de ambas po igual y p opugnando un e ce ipo de c í ica, a la que dio
el nomb e, p o isional, de “análisis inmanen e”, en endiendo po al el que
abajaba “en un dominio pu amen e in e io de la ob a”3. En la o mulación
ba hesiana, menos adical que la de Jakobson, es o no signi icaba que no se
pudie a es ablece ninguna elación en e ob a li e a ia y mundo, pe o sí que
no debía hace se más que “después de habe la desc i o po comple o desde
el in e io , en sus unciones, o como se dice hoy en día, en su es uc u a”4.
F en e a los ace camien os ex ínsecos, que buscaban el sen ido de la ob a en
algo siemp e ex e no a ella, el es uc u alismo ancés eclamó, po an o, un
ace camien o in ínseco, que, inspi ado en la poé ica lingüís ica de Jakobson,
a endie a sob e odo a la ma e ialidad empí ica del ex o, aun cuando, a di e-
encia del lingüis a uso, no desca a a de en ada la posibilidad de es ablece
pos e io es elaciones en e la ob a y el mundo ex e io .
En cualquie caso, el es uc u alismo no ue, ni en la e sión ba hesiana
ni ampoco en la jakobsoniana, un es ic o o malismo. De él no puede deci se,
como sí es posible espec o del o malismo uso, que solo le p eocupa an
las o mas y las écnicas, ni ampoco que, consiguien emen e, desp ecia a las
cues iones del sen ido o del con enido. A los es uc u alis as les p eocupaba
ambién —y mucho— el sen ido, la signi icación, de los ex os li e a ios, solo
que, desde su pe spec i a, la mejo o ma de accede a ellos e a, jus amen e,
pe manece en el ex o, no sali de él, o, en el caso del es uc u alismo ba he-
siano, no hace lo has a que se lo hubiese analizado muy de enidamen e en su
in e io , an o en sus aspec os lingüís icos como composi i os o es uc u ales.
Es e p ocede , conocido como análisis es uc u al ( e minología jakobsoniana)
y como análisis inmanen e ( e minología ba hesiana), puede ilus a se con
2 R. Ba hes, “Las dos c í icas” (1963), en: Ensayos c í icos (Ba celona 1983) 293.
3 Ba hes, “Las dos c í icas”, 298.
4 Ibid.; cu si a nues a.
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ambién a la segunda a i mación del pasaje, la más o iginal en elación con el
modelo baj iniano. K is e a dijo aquí que la noción de in e ex ualidad es aba
llamada a sus i ui a la de in e subje i idad, lo cual enía mucho que e con
la ya comen ada a e sión es uc u alis a —y poses uc u alis a— a sali de los
ex os pa a habla de los “suje os”, i.e., de los au o es. La au o a es aba sub a-
yando así la di e encia en e el análisis baj iniano, que es ablecía elaciones
solo en e los ex os, y el compa a ismo adicional, que solía cen a se más
bien en las elaciones en e los au o es. Desde el mode no pun o de is a
ep esen ado po la p ác ica baj iniana del compa a ismo y p omocionado
po K is e a, no se a aba de abo da las elaciones en e Flaube y P ous
en é minos de la posible “in luencia” del p ime o sob e el segundo —lo que
obliga ía a indaga en cues iones ales como si P ous leyó a Flaube , o si
alguna ez dijo algo ace ca de él, e c.—, sino de de ec a elaciones en e sus
espec i os ex os, que no hab ía que demos a apelando a nada ex e io a
los ex os mismos y a las palab as en ellos con enidas. Po eso decía an es
que el poses uc u alismo enunció al inmanen ismo, pe o no al ex ualismo,
y que la ec i icación consis ió, undamen almen e, en sus i ui el ex o en
singula po los ex os en plu al.
Se pod ía, po consiguien e, esumi la e olución de la c í ica en los
años sesen a con el siguien e esquema:
1. Posi i ismo ilológico y c í icas biog á ica y sociológica: elaciones
con ex uales (del ex o con su con ex o, his ó ico o biog á ico).
2. Es uc u alismo: elaciones in a ex uales (en e los elemen os del
p opio ex o, sin sali de él pa a i hacia los con ex os, ni his ó ico
ni biog á ico).
3. Poses uc u alismo: elaciones in e ex uales (en e ex os de di e-
en es con ex os cul u ales y sociales).
IV. LA APORTACIÓN DE ROLAND BARTHES
Desde la apa ición del abajo de K is e a, el concep o de in e ex uali-
dad a ajo a muchos especialis as, que, du an e al menos un pa de décadas,
lo con i ie on en el nue o obje o de in e és eó ico, eemplazando al an e io
Sul ana Wahnón
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de “es uc u a” y dando o igen a una nue a oleada de publicaciones sob e el
ema y al consiguien e enómeno de supe p oducción bibliog á ica. En una de
las más ecien es pano ámicas que se han elabo ado de es e ema, el u ilísimo
La in e ex ualidad li e a ia (2001), José En ique Ma ínez ha esumido así lo
ocu ido en aquellos años, los se en a y ochen a del pasado siglo:
Teó icos y c í icos hicie on uso del concep o, ampliando o es ingiendo
su campo signi ica i o o solapando bajo el nue o é mino es udios a-
dicionales de uen es e in luencias. La “moda” o iginó nue os é minos
con el mismo p e ijo (in e discu si idad, in e con ex ualidad, e c.) o
ap o echando el lexema y a iando el p e ijo ( eno ex o, geno ex o,
pa a ex o, me a ex o, e c.)15.
Aunque odo es o ue en e ec o así, no debe pensa se que odo lo
que se esc ibió en esos años ue a comple amen e i ele an e o u o de la
moda. En e las con ibuciones que hicie on uso del concep o, ampliando o
es ingiendo su campo signi ica i o, hay dos que me ecen especial a ención.
La p ime a, de la que me ocupa é en es e apa ado, es la de Roland Ba hes,
cuyo p ime y g an mé i o consis ió en de ec a enseguida la ascendencia de
lo apo ado po K is e a en aquella con e encia. Tan solo dos años después
de habe la escuchado en su Semina io ( ecué dese que ue allí donde la au-
o a p esen ó el abajo po p ime a ez), y cuando solo había anscu ido
uno desde la publicación del a ículo en C i ique, el au o que enca naba al
es uc u alismo ancés dejó cons ancia del impac o que le habían p o ocado
las esis de Baj in-K is e a en una en ada que edac ó pa a la Encyclopaedia
Uni e salis. Con el í ulo de “Tex e ( héo ie du)”, es a en ada ue el p ime
abajo en el que Ba hes hizo suya la eo ía del “in e ex o”, ec i icando así,
de mane a áci a, su an e io y más inmanen e es uc u alismo:
Todo ex o es un in e ex o: o os ex os es án p esen es en él, en ni-
eles a iables, bajo o mas más o menos econocibles; los ex os de
la cul u a an e io y los de la cul u a en o no; odo ex o es un ejido
nue o de ci as pasadas. A a esando el ex o, epa idos en él, peda-
zos de códigos, de ó mulas, de modelos í micos, de agmen os de
15 J. e. Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia (Mad id 2001) 9.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 369
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lenguajes sociales, e c., pues siemp e hay muchos lenguajes an es del
au o y al ededo de él. La in e ex ualidad, condición de odo ex o,
cualquie a que sea, no se educe e iden emen e a un p oblema de
uen es o in luencias; el in e ex o es un campo gene al de ó mulas
anónimas, cuyo o igen es a amen e ecupe able, de ci as inconscien es
o au omá icas, o ecidas sin comillas16.
El pasaje ei e aba algunas de las ideas que ya hemos is o en K is e a,
pe o con un impo an e, aunque casi impe cep ible cambio: mien as que la
au o a del concep o había sido algo ambigua en elación con la índole de los
ex os a los que se e e ía su eo ía (po un lado, usó la exp esión “ odo ex o”;
po o o, ecué dese, pa ecía es a e lexionando en especial sob e los ex os
poé icos), Ba hes ol ió a usa aquí la misma ó mula, “ odo ex o”, pe o sin
hace ya la meno mención a lo poé ico ni a lo li e a io. Tal como indicaba
el í ulo que le dio a la en ada, “Tex e ( héo ie du)”, la suya e a cla amen e,
una eo ía e e ida a los ex os en gene al, no a los li e a ios en pa icula .
A Ba hes se le han hecho po eso nume osas objeciones, de las que puede
encon a se no icia en el ya ci ado lib o de Ma ínez Fe nández17. Sin que e
en a en es e deba e, me limi a é a des aca el hecho de que, como aquí se
ha is o, el ex ualismo de su eo ía es aba ya la en e de alguna mane a en
el abajo de K is e a, además de compadece se pe ec amen e con las esis
del p opio Baj in, pa a quien las elaciones “dialógicas” (que e a como él las
llamaba) no e an ampoco algo exclusi o de la li e a u a. Po o o lado, la
p opues a de Ba hes con a es aba ese posible exceso de gene alidad con
el impo an e ma iz, o mulado al comienzo mismo del pasaje ansc i o, de
que la in e ex ualidad se daba “en ni eles a iables” (no odos los ex os e an,
pues, igualmen e in e ex uales) y “bajo o mas más o menos pe cep ibles”
(no en odos se daba de mane a igualmen e pe cep ible).
La en ada enciclopédica que acaba de comen a se no ue, en cualquie
caso, el único ex o que Ba hes le dedicó po esos años al concep o de in-
e ex ualidad. En 1969, un año después de su publicación, el au o e omó el
asun o y se lo plan eó de una mane a lige amen e di e en e en o o abajo
16 R. Ba hes, “Tex e ( héo ie du)”, en: Encyclopaedia Uni e salis (Pa ís 1968) 1013-1017. Ci . en Ma ínez Fe nández, 58; la
aducción es nues a.
17 Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia, 58.
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i ulado “El análisis es uc u al del ela o. A p opósi o de Hechos 10-11” (1969),
dedicado, como puede e se, a analiza un ex o bíblico. P e iamen e a dicho
análisis, Ba hes conside ó necesa io in oduci a los lec o es en la his o ia y
eo ía del “análisis es uc u al”, que, aunque no ue a un “mé odo” y, menos
aún, un mé odo “cien í ico”18, consis ía en una se ie de “ope aciones” o “disposi-
ciones ope a i as” que, desde su pun o de is a —compa ido, en e o os, po
Paul Ricoeu —, podían enume a se y desc ibi se. Una de esas ope aciones (o
écnicas, en sen ido dil heyano) e a la “Coo dinación”, a la que Ba hes asignó
la a ea de “es ablece las co elaciones de las unidades”. El eó ico habló en-
onces, en p ime luga , de las co elaciones más p opiamen e es uc u alis as,
i.e., las que se daban en e unidades del mismo ex o, las “in a ex uales”19;
pe o, algo más abajo, se e i ió ya ambién a las que podían con ae unidades
de ex os di e en es. El pasaje que a a lee se con enía, po eso, una nue a y
explíci a e e encia a la in e ex ualidad, acompañada en es e caso de un no
menos exp eso econocimien o a la c eado a del concep o:
Un asgo —esc ibió Ba hes, e i iéndose en gene al al que podía
p esen a cualquie ex o— puede incluso emi i a o os ex os: es
la in e ex ualidad. Es a noción es bas an e nue a, ha sido p opues a
po K is e a. Signi ica que un asgo de enunciado emi e a o o ex o,
en el sen ido casi in ini o de la palab a; po que no hay que con undi
las uen es de un ex o (que no son más que la e sión meno de
es e enómeno de ci ación) con la ci ación, que es una especie de
emisión inde ec able a un ex o in ini o, que es el ex o cul u al de
la humanidad20.
Como se e, el pasaje ei e aba su an e io concepción de la in e ex-
ualidad, más ex ualis a que p opiamen e li e a ia, y, po eso mismo, muy
ce cana, como ya ha quedado dicho aquí, al dialogismo o igina io de Baj in.
18 El au o dijo, en e ec o, que no que ía despe a “demasiada espe anza en un mé odo cien í ico que es apenas un mé odo
y que cie amen e no es una ciencia” (Ba hes, “El análisis es uc u al del ela o. A p opósi o de Hechos 10-11”, en: La
a en u a semiológica [Ba celona 1990] 293). Dejó así un nue o es imonio de su p o e bial an iposi i ismo y de su cada ez
mayo p oximidad al ho izon e de la he menéu ica, disciplina a la que se había ace cado ya en C í ica y e dad de la mano
de Paul Ricoeu ( . S. Wahnón, “Sob e la in e p e ación en Ba hes: hacia una he menéu ica plu al”: Rilce 35.1 [2019]).
19 Ba hes, “El análisis es uc u al del ela o”, 293.
20 Ibid.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 371
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Pe o la no edad de es e abajo esidió, a mi en ende , en el luga especial que
el eó ico asignó a la li e a u a, al ad e i , ac o seguido, de que lo an edicho
e a “especialmen e álido pa a los ex os li e a ios, que es án ejidos de es e-
eo ipos muy a iados, y en los cuales, consiguien emen e, el enómeno de
emisión, de ci ación, a una cul u a an e io o ambien al, es muy ecuen e”21.
Mien as que en la en ada enciclopédica de 1968 se había limi ado a mencio-
na la exis encia de dis in os “ni eles” y “ o mas” de in e ex ualidad, en es e
o o abajo los ex os li e a ios se apa ecían, p ecisamen e, como aquellos
en los que el enómeno se daba con más ecuencia y, po an o —cabe in-
e i —, como los que p esen aban el mayo ni el posible de in e ex ualidad.
Es as conside aciones a ojaban así alguna luz sob e una cues ión que an o
su abajo an e io como el o igina io de K is e a habían dejado sin esol e
—y casi sin plan ea .
Cabe des aca , po úl imo, el es echo pa en esco que exis i ía en e lo
que Ba hes expuso en el abajo sob e Hechos 10-11 y lo que ol ió a hace
y de ende un año después en su con o e ido S/Z (1970), donde siguió e i-
iéndose a su “mé odo” en é minos de “análisis es uc u al”, pe o econociendo
ya de mane a más abie a que no se a aba exac amen e del mismo ipo de
análisis que había lle ado ese nomb e en los años sesen a22. En el análisis
del ela o de Balzac i ulado Sa asine, la no edad más impo an e consis ió
en la diseminación del sen ido23, que, aunque di ec amen e empa en ada con
las p opues as de De ida, enía mucho que e ambién con la olun ad de
inequí oca es i pe baj iniana-k is e iana de p es a oídos a las “ oces enidas
de o os ex os, de o os códigos” (ibíd.). Se a aba, pues, o a ez de un
análisis in e ex ual, simila , aunque mucho más ex enso, que el que ya había
ealizado sob e Hechos 10-11. El abajo consis ió aquí en un de enidísimo
análisis del ela o, que Ba hes ue leyendo y desglosando de mane a len a
y mo osa, de eniéndose, si no en cada palab a, sí cuando menos en cada
ase, y siemp e con la in ención de demos a que incluso un ex o an poco
angua dis a como el de Balzac es aba a a esado de pedazos de códigos, de
lenguajes sociales, de modelos li e a ios, e c., cons i uyéndose así en un cla o
ejemplo de lo que en sus an e io es abajos había llamado in e ex ualidad.
21 Ibid., 293-294; cu si a nues a.
22 R. Ba hes, S/Z (México 1987) 8.
23 Wahnón, “Sob e la in e p e ación en Ba hes”, 38.
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La insis encia de Ba hes en es a idea, la de que el ex o es aba siemp e
hecho de o os ex os, enía mucho que e , po supues o, con el ya ci ado
lema, es uc u alis a y poses uc u alis a, de la mue e del au o . Pues o que
el ex o e a el u o del en ec uzamien o de di e sos códigos, lenguajes, e c.,
su au o esul aba no se nunca an o iginal, subje i o o indi idual como
solía c ee la c í ica adicional. Las e lexiones ba hesianas sob e la in e -
ex ualidad con ibuye on po eso —y es o es algo que Baj in, segu amen e,
no hab ía compa ido— a la desac alización del au o , a la ela i ización del
concep o omán ico de genio (en un con ex o de lucha con las co ien es
idealis as de la c í ica li e a ia). Cabe des aca a es e espec o que, en la en-
ada enciclopédica de 1968, Ba hes había desc i o el ex o como “un ejido
nue o de ci as pasadas”, en exp esión que con emplaba, po an o, la posible
no edad u o iginalidad del ex o, si bien, a su juicio, más simila en es o al
de los o malis as usos que al de Baj in, es a esidiese en la combinación de
los elemen os y no en los elemen os mismos.
V. LA TRANSTEXTUALIDAD DE GÉRARD GENETTE
Según se ha is o aquí, el concep o de in e ex ualidad se elabo ó a
inales de los años sesen a, en mé i o compa ido po Julia K is e a, su c ea-
do a, y Roland Ba hes, que ue quien de ec ó su ele ancia y lo con i ió
en el nue o san o y seña de la eo ía li e a ia. Con odo, la apo ación más
decisi a sob e el ema iba a hace la, casi dos décadas después, el asimismo
es uc u alis a Gé a d Gene e. Conocido p e iamen e po sus abajos de na-
a ología, Gene e publicó en 1982 el impo an e Palimpses os. La li e a u a
en segundo g ado, donde el é mino de in e ex ualidad ecibió una nue a
y más p ecisa signi icación, pasando a designa solo una de las cinco a ie-
dades posibles de un enómeno más gene al al que allí se dio el nomb e de
ans ex ualidad. Re omando y co igiendo algunas de las esis ya expues-
as en su an e io In oducción al a chi ex o (1979), Gene e de inió aquí la
ans ex ualidad como la “ anscendencia ex ual del ex o”24; y ambién, en
de inición ecupe ada de ese mismo lib o, como “ odo lo que pone al ex o
24 G. Gene e, Palimpses os. La li e a u a en segundo g ado (Mad id 1989) 9; cu si a nues a.
Sob e el concep o de in e ex ualidad: eo ía y p ác ica 373
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en elación, sec e a o mani ies a, con o os ex os”25. El no edoso concep o
aludía, po consiguien e, al enómeno gene al de las elaciones en e ex os,
den o del cual el eó ico dis inguió, ac o seguido, cinco “ ipos” posibles de
elaciones: in e ex ualidad, pa a ex ualidad, me a ex ualidad, a chi ex ualidad
e hipe ex ualidad26. En la p opues a gene iana, po consiguien e, el é mino
in e ex ualidad dejaba de ene la signi icación gené ica que le habían dado
K is e a y Ba hes y se aplicaba únicamen e, de o ma que el p opio Gene e
cali icó como “ es ic i a”, a una de las modalidades de la ans ex ualidad.
El ele ado g ado de abs acción de la p opues a de Gene e, con su
ca ac e ís ica acumulación de neologismos —en lo que, a p ime a is a, pod ía
pa ece una je ga eó ica—, ha sido un ac o que la ha pe judicado en su
di usión, incluso en e los especialis as en es udios li e a ios. Exis e, en e ec o,
una muy gene alizada endencia a p escindi de sus esis y a segui u ilizando
el p imigenio é mino de “in e ex ualidad” pa a e e i se a cualquie ipo de
elación en e ex os. Siendo pe ec amen e jus i icable desde un pun o de
is a p ác ico, es e hábi o eó ico no debe ía con undi nos en cuan o al alo
de Palimpses os, que no es lib o del que se pueda p escindi sin pé dida pa a
el adecuado conocimien o de las elaciones que los ex os pueden man ene
en e sí. A gumen a é aquí, po eso, a a o de la pe inencia de es de los
cinco ipos de ans ex ualidad de ec ados po el au o : la a chi ex ualidad, la
hipe ex ualidad y la in e ex ualidad. La selección obedece a que se a a ía de
los más ú iles pa a el análisis li e a io. En p ime luga , los de ini é b e emen e,
esumiendo el pensamien o gene iano, y luego, en segundo luga , o ece é
algunos ejemplos y casos p ác icos de su posible aplicación al campo de los
es udios bíblicos, en endidos aquí, ad ie o, de mane a comple amen e p o-
ana, es deci , solo como una de las posibilidades del compa a ismo li e a io.
Po a chi ex ualidad hay que en ende , según p opuso Gene e, la ela-
ción que un ex o man iene con el conjun o de los ex os que pe enece ían
a su mismo ipo de discu so, géne o o subgéne o, incluso aunque no los
mencionen ni aludan a ellos en ningún momen o27. Pa a que se en ienda
mejo , de es e ipo se ía, po ejemplo, la elación que Baj in de ec ó en e la
25 Ibid., 9.
26 Ibid., 10.
27 Ibid., 13-14.
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no ela poli ónica de Dos oie ski y la adición de la li e a u a ca na alizada,
así como la que puede exis i en e Espe ando a Godo y la agedia clásica.
El concep o de hipe ex ualidad alude, po su pa e, a la elación en e
un ex o (el hipe ex o) y o o an e io a él (el hipo ex o) sin el que aquél no
pod ía habe exis ido y al que e oca de mane a más o menos explíci a pa a
ans o ma lo28. El ejemplo de Gene e pa a ilus a es e concep o ue el de
la elación exis en e en e el Ulises de Joyce (el hipe ex o) y la Odisea de
Home o (su hipo ex o). Po lo mismo, se ía ambién, c eo, el concep o más
adecuado pa a e e i se a la clase de elación que, de o ma muy global, se da
en e los E angelios (hipe ex o) y la Biblia heb ea (hipo ex o), en endiendo,
pues, es a úl ima como la ob a po aquellos ans o mada.
El nomb e de in e ex ualidad lo ese ó Gene e, po úl imo, pa a
designa “una elación de cop esencia en e dos o más ex os”, o “p esencia
e ec i a de un ex o en o o”. El au o especi icó que, pa a habla de in e ex o
p opiamen e dicho, end ía que da se, en onces, una elación de ci a (con
comillas), de plagio (copia li e al, aunque no decla ada), o de alusión (un
enunciado que cla amen e emi i ía a o o, pe o sin ci a exp esa)29. La moda-
lidad p edominan e en li e a u a se ía p ecisamen e es a úl ima, la alusión, en
la que po es e mo i o se insc ibían, p ecisamen e, los dos ejemplos o ecidos
po Gene e, ambos p oceden es de la li e a u a ancesa30. Po pone uno
más ce cano a noso os, aigo a colación el caso, comen ado ya po José
En ique Ma ínez, del e so de Gil de Biedma, “Mi in ancia e an ecue dos
de una casa”, que, sin se p opiamen e una ci a y, menos aún, un plagio, se
de i a ía cla amen e del e so de Machado, “Mi in ancia son ecue dos de un
pa io de Se illa”31.
Po úl imo, y a e ec os de p oba su pe inencia en el ámbi o de los
es udios bíblicos, u iliza é algunos ejemplos ex aídos de mi p opia p ác ica de
la li e a u a compa ada (siemp e con la Biblia como uno de los é minos de
la compa ación). El p ime caso que oy a comen a es de in e ex ualidad y,
más en conc e o, de alusión, y se encuen a con enido en el siguien e pasaje
28 Ibid., 14-15.
29 Ibid., 10-11.
30 Se a aba, en conc e o, de un ex o de Mme. Des Loges que aludía a un hecho de la ida p i ada de Voi u e; y de o o
de Boileau que e ocaba las leyendas de O eo y An ión, sin conoce las cuales no podía comp ende se cie a a i mación
ealizada po el au o sob e unas “ ocas” que acudían pa a escucha lo (ibid.).
31 Ma ínez Fe nández, La in e ex ualidad li e a ia, 88.
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de Cien años de soledad, donde, como puede e se, se na a el momen o en
el que los Buendía abandonan el pueblo amilia pa a emp ende el penoso
camino que hab ía de conduci los a la oda ía inexis en e Macondo:
Fue así como emp endie on la a esía de la sie a. Va ios amigos de
José A cadio Buendía, jó enes como él, embullados con la a en u a,
desman ela on sus casas y ca ga on con sus muje es e hijos hacia la
ie a que nadie les había p ome ido32.
El au o no usó aquí comillas ni hizo mención alguna a la Biblia, pe o
el enunciado “la ie a que nadie les había p ome ido” emi i ía cla amen e a
un mo i o de la Biblia heb ea. Además, se a a ía de un pasaje cuya co ec a
“comp ensión” depende de que se pe ciba esa elación, g acias a la cual el
na ado dejó suge ida la peculia idad del conocido como “éxodo” de los
Buendía, que, a di e encia del bíblico, se p esen a como u o de una decisión
es ic amen e humana, sin ins ancia sob ena u al po de ás que ga an izase su
éxi o o su acaso. Cumplía, po an o, el ya mencionado equisi o gene iano
de se “un enunciado cuya plena comp ensión supone la pe cepción de su
elación con o o enunciado al que emi e necesa iamen e al o cual de sus
in lexiones, no pe cep ible de o o modo”.
Además de es a cla a alusión a la Biblia, el pasaje ci ado con iene o a,
más indi ec a, a ese mismo episodio bíblico: la exp esada en el enunciado “la
a esía de la sie a”, que e oca ía enseguida el de “ a esía del desie o” con
el que, p ecisamen e, se suele aludi al pe eg inaje de los an iguos heb eos en
el Éxodo. Aho a bien, dado que es a no se ía una ó mula p opiamen e bíbli-
ca (al menos, que yo sepa), no pod ía habla se con p opiedad de in e ex o
bíblico. Pod íamos en ende la, quizás, como una de esas “ ó mulas anónimas”
de las que hablaba Ba hes en su eo ía gene al del in e ex o. Tal como es e
eó ico demos ó pa a el caso de Balzac, ambién la ob a de Ga cía Má quez
se hab ía cons uido en diálogo o elación in e ex ual con los lenguajes o
códigos sociales de su época.
Po desg acia, no odas las alusiones con enidas en las ob as li e a ias
son an e iden es como es as de Cien años de soledad. En p ime luga , po que
los ex os a los que un au o puede aludi no son siemp e an uni e salmen e
32 G. Ga cía Má quez, Cien años de soledad (Mad id 1991) 107.
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conocidos como la Biblia; y, en segundo luga , po que no odos los esc i o es
desean que el lec o pe ciba enseguida el in e ex o, como si lo quiso Ga cía
Má quez, quien se limi ó aquí a hace eso que llamamos un guiño al lec o .
En las muchas ocasiones en las que es o no ocu e así, los ex os a los que
se alude pueden pasa inad e idos no solo a muchos lec o es, sino incluso
a la c í ica li e a ia, que, po es e mo i o, puede no llega a comp ende de
la mane a co ec a el sen ido de de e minados enunciados de la ob a. La
di icul ad pa a pe cibi in e ex os es á, de hecho, en el o igen de g andes y
sono os malen endidos c í icos. La in e ex ualidad cons i uye, po an o, uno
de los g andes p oblemas que debe a on a hoy el abajo de la in e p e-
ación li e a ia. Una he menéu ica ac ual iene que se muy conscien e del
iesgo de malin e p e ación que se de i a del enómeno de la in e ex ualidad
y, en consecuencia, p ocede de mane a muy cau elosa a la ho a de oma
cualesquie a decisiones sob e el sen ido de al o cual enunciado (aunque no
siemp e esul a ácil hace lo, siendo po eso ine i able la posibilidad del e o ).
La no ela de Ga cía Má quez me se i á aquí ambién pa a ilus a el
concep o de hipe ex ualidad. A es os e ec os, con iene eco da p e iamen e
una impo an e esis de Gene e según la cual su dis inción en e cinco ipos
de ans ex ualidad no implicaba que es os u ie an que en ende se “como
clases es ancas, sin comunicación ni en elazamien os ecíp ocos”33. Se ía po-
sible, pues, encon a las combinadas, en dis in as medidas, en un mismo ex o.
En lo que espec a al caso conc e o de Cien años de soledad, la con inuada
p esencia de in e ex os bíblicos —solo se ha ci ado aquí un ejemplo de los
muchos que hay en la no ela— cons i ui ía, a mi juicio, un segu o indicio de
que su elación con la Biblia, en endida aquí como conjun o judeo-c is iano,
i ía más allá de la me a in e ex ualidad pa a con e i se ambién en un caso
de hipe ex ualidad. En hipó esis que yo misma he de endido en El sec e o
de los Buendía, oda la no ela en su conjun o —no solo algunos pasajes
conc e os— man end ía una sec e a elación con la Biblia, conside ada ella
ambién en su o alidad. De hecho, así lo sugi ió el p opio au o cuando dijo
es a segu o de habe esc i o “algo así como la Biblia”; y así lo ie on ambién
sus p ime os lec o es y c í icos, que gus aban de e e i se a la no ela como
“la Biblia de La inoamé ica”34. Si es a esis ue a co ec a y Ga cía Má quez
33 Gene e, Palimpses os, 17.
34 S. Wahnón, El sec e o de los Buendía. Sob e Cien años de soledad (Ba celona 2021) 37-62.