COMUNICACIONES Y CONFERENCIAS
UNA
ODA
DE
YEHUDA HA-LE.VI
EN
HONOR
DEL
VISIR
IBN
NAGRELLA *
M e
e~
müy
g a o da os
la
bien enida en es e'
p ime
ac o aca-
déJnico
dd
úl imo
ck
1
.o
'.:n..lJ'
ha
de co ona el X Cu so
pa a
Ex-
anje os
(:cleb ado en
~Iálaga
y
G anad~
bajo
los auspicios
de
es··
a
Alma Ma e g ana ense. Todos los que de
una
u
o a
o ma in-
e enínlOS en es os ac os de expansión cul u al. e in e comunica-
ción espi i ual nos cong a ulamos del éxi o c ecien e
que
en
lo~
mi8mos se ad ie e, exponen e del in .:' és
po
la
cul u a
hispá-
nica,
una
de cuyas ace a':)
más
cu iosas es
la
que nos
o ~ce
el
mundo
medie al, en
su
iple sec o , con
mu uas
in e e encias,
de
c is ianos. lTIusulmanes y judíos.
En
es e b e e cu sillo de emas ace ca de
la
España
mu:-:ulma-
na
no puede
al a
una
e e encia a ese pueblo que asen ado des-
de iempos
muy
emo os
en
nues a
Península; con i ió
du an e
odo el iempo de la dominación aga ena con mo os y c is :anos,
y eje ció en ambas Españas una in luencia p eponde an e, sob e
odo en
cie o<.;
pL~ íodos
y de e minados aspec os:
he
mencionado
al
pueblo judío.
Habla
de él, en el p ime o de los ámbi os indi-
cados, es
habla
de los a ábigo-musulmanes, sob e
odo
cuando"
como
en
nues o casoJ amos a ocupa nos de dos íncli os pe sona-
* Con e encia p onunciada
en
el
X Cu so de Ex anje os,
el
1-111-1957,
en
la
Uni e sidad
de
O anada.
-
189
~
jes:
uno,
g an
polí ico, isi
de
dos eyes zi íes,
al
pa
que
eximio
poe a
en
á abe
y
heb eo;
o o,
el
mayo
poe a
lí ico de
la
España
judaica
y conspicuo
au o
en
lengua
á abe
de
un
amoso lib o,
que
es
la
mejo
apología del
judaísmo,
el Cuza í.
Si
Ma uecos
ei indica con
jus os
í ulos
su
condición de
país
occiden al
-iUag eb
al-aksa. ,,<Ex emo Occiden e», es
su
nomb e-,
España,
po
su
pa e,
Finis e ae
del
Occiden e
eu opeo~
se
p eda
de
su
o ien alismo.
Es a
ace a
de
su
pa i llonio
cul u al,
an a-
seada
po
algunos
poe as
y
esc i o es
omán icos
del
pasado
sigli),
nacionales y
ex anje os,
hoy,
me ced
a los
abajos
de
un
g upo
selec o
de
in es igado es,
se
nos
o ece
como
un
o ien alismo
más
2u én ico
y alioso
en
sus
aspec os
li e a io
y cien í icos,
a ís icos
y
cul u ales
de
odo
o den,
donde
campean
igu as
cumb es
de
ésas
que
ompen
los
es echos
lími es
de
un
pueblo
¡
una
aza
y
pe enecen
po
su
uni e salidad
y
p óce
in eligencia
al
pa inlo-
nío
gene al de la
humanidad.
Dé
es e
o den
es
Yehudá
ha-Le í.
A las
g andes
igu as
lejanas
que
cons elan
el cielo de
nues o
mundo
espi i ual
-Yehudá ha-Le í i ió
hace
ocho
siglos-
hay
que
aplica les el elescopio de
la
in es igación
pa a
columb a
su
g andeza;
pe o
en
el
es u~io
de
sus
ob as
maes as
ha
de emplea -
se
el
mic oscopio del análisis
pa a
descub i
sus
in ini os p imo-
es.
Es o
úl inlo es lo
que
amos a
hace
con
una
de
las
p oduc-
dones
de
es e
g an
poe a
heb aicoespañol.
Ex
ungue leonem,
«po
la
ga a
se conoce
al
león}):
un
asgo
denuncia
la
mano
maes a
de
un
g an
a is a;
cuán o
más
un
poema,
po
b e e
que
sea, so-
b e
odo
cuando, como
en
es e
caso, se
a a
de
una
joya
li e a ia,
p imo
de
o eb e ía
del lenguaje,
en
que
se
modela
una
g an
idea
y
un
noble sen imien o.
Exposición.
Empeza é,
sin
más
p eámbulos,
po
da os
a conoce
esa
joya
del
numen
poé ico de
Yehudá
ha-Le Í,
aducida
po
mí
en
e so
cas ellano;
inli andc
has a
doncle
ha
sid.o posible,
la
complicada
ac u a
del o iginal.
A dua
labo ,
en
e dad, cuyo acaso iene
sO-
~a nen e
como excusa
la
magni ud
del empeño.
Po
eso
quie o
de
an emano
disculpa me
con
palab as
de
o o
aduc o
del
poe a
heb eo,
o
más
bien
aduc o a,
Nina
(Ani a)
Salaman,
que
en
.la
-190 -
J
In oducción a sus Selec ed poems
01
Jehudah Hale í (1924) con-
signa es as a inadas obse aciones:
«Yehudá ha-Le í
e a
un
es ilis a
an o
como
un
homb e
de
ideas1 y ello se
demues a
po
el hecho de
que
su
heb eo es
ácil de en ende ,
mas
no igualmen e ácil de aduci .
Es a
di icul ad de i a a eces de las exigencias del e so. No in-
en a emos (en
es a
In oducción) analiza los esquemas poé-
icos de Yehudá ha-Le Í, n1
. discu i su elación con eales
o supues os pa alelos á abes. Bas e
deja
bien sen ado que
algunos de esos esquemas poé icos son sumamen e in in-
cados, y en ocasiones apa ecen é minos ebuscados, no po -
que
Sean los
más
adecuados, sino
más
bien
po
exigencias
de
la
ima, el ac ós ico o el me o. El
aduc o
debe a
me~
nudo
desen ende se de esas o zadas exp esiones, lo
p opio
que
deja
como in asladables las asonancias y ali e acio-
nes. Pe o
la
di icul ad
pa a
una
aducción exac a gene al-
men e
suele
p o eni
de
o a
azón
más
p o unda, esul an-
e
no
ya
de posibles allos del poe a, sino
más
bien de sus
acie os, de
su
inspi ada
selección
de
ocablos, de
su
maes-
ía
es ilís ica.
En
ealidad
no
debe íamos cali ica de sen-
cillo el
heb eo
de Yehudá ha-Le í;
al
sencillez es iluso ia.
Más bien es
és a
una
no a
común
a odos los g andes lí i-
cos. Los maes os del
poema
emplean
la
palab a
jus a, que
no iene
o o
equi alen e ni en su lenguaje
ni
en
los demás.»
SEl /UEL HA.-NAGUID
La gala de las co onas -al
más
noble co onado,
y el
can a
de los can a es -
pa a
el p íncipe sin
pa .
(1) ¿ Que anuncia
en
la a alaya -la oz de he aldo iel?
La sobe bia ca oza -del Naguid Semuel;
De. a abales y danzas -su ge denso opel,
Los colla es y ajo cas - elucen a
g anel;
Radian e
en e
su séqui o,
...:.-.
así
a
siemp e aquél.
P on o
a
salda
los ag a ios -y
al
penado a libe a .
-
191
-
(In
Tu
esplendo
a en aja
-al
de
cualquie
mo al,
Po
eso
ne eds e
-
se
je e
sin
i al;
De
su
glo ia
es dosel -
u
glo ia
excepcional,
Tu
paz
su
paz
de iende, -
u
hono
es
su
anal,
Bajo
u
ampa o
i en -de
un
pueblo
so el dogal,
Co no !i os
que
lo ecen·
--
en
medio
del espina .
(IIJ)
El
es
pa a
su
pueblo
-coche) au iga, blasón,
Salub e
á bol
de
ida
-
que
u os
da
en
sazón,
J
un o
a
aguas
jus icie as
-
ahonda
su
aigón:
i Dichosos
sus
si ien es; -
dichosa
su
mansión!
Gobie na a
10
di ino, - iel a
su
eligión,
y
sus
ob as
son
un
código -
de
ec i ud
singula .
(IV)
Al i os
babilonios
-le
quie en
e ene ,
De
Egip o
los
p ima es
-
anhelan
su
sabe ;
Del cielo
en
los
a canos
-
es á
su
pa ece
Cuando
el di ino
o áculo
-se an?Ía
conoce ;
Del azo ado.Y
ímido
-
alcáza
suele
se
J
En
gua ida
de
leones, -
en
las sel as del
jagua ,
(V)
Del
o be
has a
el con ín, -
can os
míos
olad,
y a mis
hijos
y
he nanos
-
dedd
en
Se a ad
Que a Samuel, el
g an
je e -si o con leal ad,
Po que
Samuel
minis a
- a
la
excelsa
deidad;
Lo
que
e
no
c eye a
-
ocóse
en
ealidad:
Lengua
que
es
salud
del al Ja -y
la
ida
sabe da .
Poen'la is pe sonae.
{ ,
Dios, na u aleza,
humanidad,
cada
uno
en sus
múl iples
ace-
as,
son
y
se án
e e namen e
las
es
uen es caudalosas
de
donde
lnana
od~
au én ica
poesía.
En
las
es
bebió
la gamen e
el al-
::na
poé ica
de
Yehudá ha-Le í,
sedien a
de
ideales y belleza. Las
es
es án
b illan emen e
ep esen adas
y
en elazadas
con
a ís~
ica
labo
de
a acea)
en
es a
oda,
como
en
odos
los
poemas
del
genjal lí ico hispano-judío.
Sin
emba go, en
la
composición que
analizamos se des aca
en
p ime a
línea
sob e
los o os dos, el ac-
o
humano.
T es pe sonajes
-poema is
pe sonae-
in e ienen, los
es
de
ele ada
alcu nia:
1.0
el
i ula
de
la
oda,
el
g an
isi Semuel
ibn
Nag ellal llamado ha-Naguid, o
se~,
«el :p íncipe»;
2.°
el poe a, cu-
ya
i adian e
pe sonalidad se
as unde
en
la
oda
en e a, ilumi-
nándola
con bellos esplando es; y
3.°
el pueblo judío, al que am-
bos pe enecen y
que
apa ece
en
la
penumb a
de eladas alusio-
nes,
pe o
con azos igo osos,
en
unción semejan e, den o del
b e e ma co de
una
oda, a
la
del co o
en
las agedias g iegas.
¿Quién ue es e Semuel ha-Naguid, cuyo
nomb e
in i ula
la
oda,
que inspi ó a
nues o
poe a
una
composición de
an
'al os uelos y
exal ado pa io ismo? Esbocemos b e ísimamene
su
igu a,
una
de
Jas
más
eg egias del
judaísmo
español. Nacido en Mé ida (993),
se
educó en Có doba, en las pos ime ías del Cali a o; pe o las gue-
as
ci iles y dis u bios que ensang en a on los es úl imos dece-
nios de aquel b illan e siglo, le obliga on a
emig a
de
la
capi al
co dobe~a
a los ein e años, y se e ugió
en
Málaga. Allí ins aló
una
d ogue ía y se dió a conoce como hábil pendolis a. Ce ca
de
su
es ablecimien o se alzaba el palacio del isi Abulkasim
¡bn
al-<'A i ,
del ey de G anada, que a la sazón comp endía
en
sus dominios
la
dudad
lnalagueña. Conocedo el isj de
laR
h::;¡bilidades y do es
ex ao dina ias del d ogue o judío, le
nomb ó
su sec e a io, y es-
e
ue el
p ime
escalón en
la
ascensión iun al de Samuel
Ibn
Na-
g ella, que así ue in oducido en
la
co e g ana;1ina. Hacia el año
1020
ac uaba
como
KATIB
o Sec e a io del ey ZawÍ
undado
de
los zi íes, o quizá de
Habbús
suceso de és e.
Al
mo i
el anciano
,,¡'si , ecomendó al
mona ca
g anadino eligie a como suceso suyo
en
el isi a o al
sabio'ludío;
así lo hizo, y ue
Tbn
Nag elIa
has a
su
mue e
el consej e o y b azo de echo de dos eyes zi íes. G acias a
él
la
ai a g anadina alcanzó
un
ex ao dina io g ado de esplendo .
Además de es adis a, diplomá ico y inancie o, ué poe a, esc i-
o , excelen e' nla emá ico, ilóso o, poliglo o y almudis a, g amá-
"'Jeo,
polemis a ilosó ico eligioso y
g an
mecenas. Como poe a ayó
a'
an a
:: l u a
que
ecien emen e
ha
sido inco po ado a
la
glo-
iosa iada de la poesía heb aico-española: Gabi ol, Masé
Ibn
cEz-
a
y Yehudá ha-Le í, y
aun
se
le
ha
adjudicado el
p ime
pues o,
193 -
no sólo en el iempo sino ambién
en
la
maes ía écnica y ue za
c eado a, aunque
en
o os
aspec os les sea in e io .
Pasemos al segundo pe sonaje. No pudo conoce Yehudá ha-
Le Í al hé oe cuya g andeza
can a
en
es a
oda.
IIabía
nacido el poe-
a
unos
ein e años (1075, o quizá an es) después de
la
mue e
del
Naguid", acaecida
en
1056.
La
oleada
an ijudaica
que le an ó la al-
ane ía
y
u bios
manejos de Yose
ben
Semuel
Ibn
Nag ella, hi-
jo
del glo ioso
pe sonaje
cuya semblanza hemos esbozado y
~ce
so
suyo en
el
isi a o, odiosidad
que
culminó
en
el sang ien o po·
g om
de
1066,
que
cos 6
la
ida a 3.000 judíos g anadinos, no llegó
a ex e mina aquella lo ecien e aljama.
En
ella apa ece pocos de-
cenios después
la
g an
igu a de las le as heb aicoespañolas, Masé
ibn
cEz a, eximio
poe a
y p ecep is a, que además desempeñó al-
gún
ca go palaciego.
Pasada
la
empes ad log ó ehae se
la
comunidad g anadina,
:y
la
memo ia
del ex ao dina io pe sonaje isi de dos eyes, al
que
muchos
habían
conocido pe sonalmen e lo aba oda ía
en
el
ambien e;
nimbada
de glo ia y majes ad,
po
los' años, an e io es
a 1090, cuando
YehuCIá
ha-Le í es u o en G anada, in i ado
po
Mosé
ibn
cEz a.
E a
és e de
qui,ncE.:
a ein e años más iejo
que
ha-
Le í,
pe o
ampoco alcanzó los iempos de
Ibn
Nag eIla,
aunque
sÍ, en
la
in ancia, los de Yose ,
hijo
y suceso de és e. ¡Cuán os
ju·
díos g anadinos, de
40
años
en adelan e
-incluso
den o
de
la
~nisma
alnilia de
Ibn
cEz a.
pa icula men e
a o ecida
po
el Na·
guid-,
qu~
habían conocido a és e
en
el apogeo de
su
glo ia y con·
emplado con sus ojos los is osos des iles popula es,
en
los
que
ne a ía
la
oz
can an e
el sec o judío,
en
hono
del isi , con a-
ían
llenos
de
emoción y en usiasmo aquellas escenas inol ida-
bles. (1).
La igu a del
poe a
que
nos ocupa, el sublime Yehuda ha- e í,
dulce
can o
de las Siónidas y el
más
culminan e H iéo de
la
poe-
sía heb aicoespañola, nos
la
a a delinea poé icamen e, en b e es
(1) Masé íbn cEz a nació en e 1055 y
1060.
El año
1090
Abdalá, úl imo ey
zi í
de
G anada. ue de o ado
po
los
almo á ides, que
se
adueña on
de
la ciudad.
La amilia de lbn cEz il hubo
de
emig a
en
seguida, y és e, hundido
en
la desg a-
cia y la mise ia,
huyó
ambién
en
1095
al des ie o, donde mu ló
CUél en il
años
después (1135). Yehudá
ha-Le~ )
que
muy
jo en
se
dio
él
conoce
en
Jos
cí culos
li e a ios andaluces como poe a, end ía cuando isi ó G anada poco más o poco
menos (según la
echa
de
su
naCimien o) de
20
años.
194
--
asgos,
o o
g an
poe a
judío, del siglo XIX, Heine,
quien
le de-
dicó
una
de sus
más
he mosas
Melodías heb eas. Solamen e as-
lada emos lo
que
cun1ple a
nues o
p opósi o, pues
la
composi-
ción es
la ga
y de allada, e elado a del
e an
conocimien o
que
el
poe a
alemán enía de la J udenwissenscha . Dice
así:
«Visiones de mis sueños,
¿ Quién de oso os es Yehudá ha-Le í?
Pasan}
-desapa ecen".;
los espec os
Rehuyen las llamadas
de
los i os,
Mas
he
log ado al in econoce lo.
se
le econocí en
su
en e cándida,
Do
b illa
la al i ez del pensamien o,
En
la
dulce ijeza
de
sus
ojos,
Que
mudos'
me
con emplan inqui iendo.
Conozco la
son isa
mis e iosa
De sus labios,
unidos
cual dos e sos;
Tan
sólo los
poe as
Los ienen
an.
pe ec os
...
La gaya ciencia, la c eación g aciosa,
Que es de
la
poesía el
a e
bello.
Se e eló
muy
p on o
A aquel niño de
espí i u
selec o;
y Yehudá ha-Le í mos óse al
mundo
l Io
sólo en
la
Esc i u a
sabio expe o,
Mas
ambién
en
el
a e
de la
ima
Fue n1aes o
sin
pa ,
poe a
excelso.
Sí, ue
un
g an
a e,
an o cha
de
su
siglo
Fue
lumb e a
y anal
pa a
su
pueblo,
Columna a dien e
que
guió a
Is ael
En
su
pe eg ina
po
el des ie o.
E a
su
can o
pu o¡
Como
su
alma since o.
Cuando Dios
C eado
o mó
su
alma,
La
dió
un
beso,
de
su
ob a
sa is echo,
y
aún
palpi a
en
los can os del
poe a
El
eco dulce del di ino beso.
Que
es
en
la
poesía y
en
la
ida
La
g acia
el
bien
sup emo;
Aquél
que
la
posee
Peca
no
puede
ni
en
p osa
ni
en
e so.
El
e ce
pe sonaje
se
nos
p esen a
en
o ma
poli acé ica y
siemp e
en
un
plano
ul e io . Son,
en
p ime
luga , los
que
o man
el
co ejo
del Naguid, los elices se ido es de
su
casa
(1.a y
3.
a es-
o a),
pe o
sob e
odo
los ejados y cau i os,
que
seguidamen e
apa ecen
en
escena ( . inal de la
l.
n es o a), cuya
sue e
siemp e
es á
dispues o a
mejo a
el
g an
p íncipe de
Is ael;
los·
que
ci an
en
él
su
glo ia.
su
paz,
su
hono ,
su
anquilidad
y
la
espe anza de
su
libe ación (2.a
es o a);
los
que
i iendo
jun o
a las gua idas
de los leones y
en
los
mon es
de los leopa dos y
pan e as,
se sien-
en
segu os
bajo
la p o ección
que
él les dispensa (4.a
es o a);
los
que
en
la
sabidu ía
y
palab as
excelsas del Naguid encuen an
salud
y audales
de
ida
pa a
sus
almas
(S.u
es o a).
Toda
la
li e-
a u a
del an iguo pueblo
de
Is ael sin
mengua
de
su
ascenden-
cia
ecuménica,
os en a
un
ma cado
sello nacional, y, a imi ación
de aquélla
..
ambién
la
li e a u a
judaica
medie al,
sob e
odo
en
aquellos eg egios can o es que, como Yehudá ha-Le í, ue on los
mejo es
in é p e es
del
alma
dolo ida de
su
pueblo.
Es uc u a ex e na
Cons a la composiciÓn de
32
e sos.
En
cuan o
al
me o
de
la
misma,
bas an e
discu ido
-¡
au o
hay que
has a
niega
haya
en
ella
nle o
alguno
!-,
c eemos es sencillamen e
una
e apodia,
al'
es Ilo de
la
mé ica
bíblica, es deci
cua o
.pies
o'
cua o
acen os,
con
cesu a
medial en odos los e sos. Los pies mé icos p edo-
minan es
son:
yambo, anapes o y algún peón
4.<>.
Aplicando el
má~
dula
bíblico se explica cómo
encajan
an
pe ec amen e, sin io-
lencia
ni
e o cimien o,
an as
ases bíblicas en el lna co de la
196 -
composición, algunas de las cuales
o man
e sos comple os
..
cOIi~
o me e emos después.
Fo nlan
el cue po de
la
oda
cinco es o as de cinco e sos mo-
no imos, al es ilo del ajn'lis á abe. C egen además
la
pa icula-
idad
de lle a ima
in e na
la l.a y
la
3.ll.
es o a
en
el
4.°
e so
(p ime
hemis iquio), y
la
4!L.
en el
2.°,
sea
po
casualidadl
sea
in-
encionadamen e.
Encabeza
la
composición
una
a yuza de dos e sos (4
hemis i~
quios Inono imos, con
ima
en
inl)
y
cie a
cada
es o a
un
e so
ambién
en
a yuza
(2
hen1Ís iquios mono imos, igualmen e de i-
ma
en -im,
en
oda
la
pieza). Es os e sos desligados de las
es ~
as
en
cuan o a la ima, y mono imos
en e
sí,
no
ienen
ca ác e
de es ibillos, sino que
po
el sen ido y ]a cons ucción sin ác ica
se eniazan con sus espec i as es o as.
Mi ada
en
su
conjun o}
la
mé ica
de
la
oda
e ela esme ado
a i icio y minuciosidad de
o eb e;
el
i mo
es pa icula men e
i o y animado.
('
o nen a io
Como base
pa a
nues o comen a io de
es a
oda
de
Yehudá ha-
Le í eluplea eluos su aducción
en
p osa, a in
de
ceñi nos odo
lo posible
nI
ex o, sin p eocupaciones de
i mo
ni
de
ima.
.
1-2.
Lo más selec o de las co onas -pa a
lo
más
selec o de los
co onados, Y el can a de los can a es -pa a el p íncipe de los
p íncipes.
Comienza con cuád uple
ci a
esc i u a ia:
dos
en
el
p ime
e so, y
o as
dos en el segundo.
En
el
1.0
enemos
una
gené ica}
1nibha , «selección» é mino de especial p edicamen o, que apa e-
ce en di e sos luga es del A
T.;
o a
uni e sal, minneza im,
que
e]
poe a
emplea con in encionado c i e io de selección y p es ancia,
y que apa ece
una
sola ez,
en
Nahu n 3
17
• El sen ido de
es e
o~
cablo es
bas an e
con o e ido, como se e a a és de las
e sio~
nes. «Op ima es» consignan algunos dicciona ios heb eo-la inos, y
la Vulga a aduce «cus odes», é mino
al
pa ece
más
jus o} si se
elaciona con
su
co espondien e
asi io~babÜónico.
C o, ¡ ned
es am-
pa
la. Au ho ized Ve sión.
En
la
men
e de nues o
poe a
es
..
aba
ija sin
duda
la
acepción
de
«co onados», según se comp ue
..
-197 -
seguido dice 'el poe a, omándolo del
más
popula
de
los lib os
sapienciales, «ü bol salu í e o de ida (P .
15
4
),
y no á bol mo -
í e o de los que siemb an el ex e minio.
Po
los u os se conoce
al á bol, dijo el Di ino
Maes o;
así añade alnbién nues o
poe a
que
ese
á bol
de bendición «da u os sazonados
cada
mes». La
maes ía
del poe a, pe ec o conocedo del ex o bíblico enlaza
en
los dos ,hemis iquios del mismo e so (16) la ase de P o e -
bios con
la
de Ezequiel, cuando
habla
del
o en e
que
sald á
del nue o Templo
que
el
p o e a
columb a
en
espí i u:
«Todos los
meses madu a án sus u os,
po
sali sus aguas del san ua io, y
se án
comes ibles, y sus hojas, medicinales» (Ez.
47
12
).
l.,a
compa ación alegó ica del
á bol
uc í e o se comple a con
palab as
de
Je emías y del Salmo
I,
e i iéndose a sus aíces y e:
az plan ío.
El
Naguid es como
un
á bol ondoso y gigan esco,
plan ado
jun o
a los ega os de
la
jus icia, aguas ecundas que
lnan ienen
la
lozanía del espí i u, pues «la
jus icia
eng andece a
los pueblos» (P .
14
34) y digni ica a los indi iduos, dándoles
una
i meza y alen ía ales que
pueden
a oil a
sin
emo
los pelig os
y
o men as
de
la
ida.
El
isi g anadino u o muchos y pode o-
sos ene igos; ales como el isi
Ibn
Abbás de Alme ía, y el isi
Ibn
Baqanna,
de
los Hamudíes de Málaga, y o os, odos de
g an
ca ego ía;
pe o
su
alen o y i meza le hicie on sali ic o ioso
siemp e.
La glo ia y las excelencias de los g andes homb es, p ez de
la
humanidad, son como
una
au eola que los en uel e y que
i adia
sus esplando es en
o no
suyo. Cie o que
la
dis ancia ag anda a
los
homb es;
pe o
és a
es
la
alsa g andeza. La au én ica es como
una
a mós e a supe io , cuyos bene iciosos e ec os son los p ime os
é!n
pe cibi quienes más ce ca
es án
de
esOs
p óce es de
la
huma-
nidad. «Dichosos sus se ido es y dichosa
su
gen e», exclama
el
poe a
embelesado
an e
la
majes ad
del Naguid, pa odiando las en-
usiás icas
palab as
de
la
eina
de
Saba
al sabio y opulen o Salo-
món
(1
R.
10
8
);
«Dichosas
us
gen es, dichosos us se ido es
-le
dice-
que es án siemp e
an e
í
y oyen
u
sabidu ía. Bendi o Yah-
é
u
Dios, que
e
ha
hecho
la
g acia de
pone e
sob e el
ono
de
Is ael.
Po
el
amo
que
Yah é iene siemp e a Is ael,
e
ha
hecho
su
ey,
pa a
que
hagas de echo y jus icia.» Idén icos sen imien os
de' admi ación
palpi an
en
el
co azón de
nues o
poe a, con espec-
o
al hé oe a quien can a, y
aun
mayo es, si cabe, pues añade, en
-
204
-
Juga de
las
elogiosas
palab as
de
la
eina, es as
o as
del
p o e a
Oseas (121,
Vulgo
1112b):
«Gobie na- a
pa
de Dios, y
con
sus san·'
os es iel» (1).
O como
aduce
la Fe a ense, siemp e
an
ceñida al
TH:
«y
Jehudá
aun
podes a
con Dios. y con sanc o s
(es)-
ieh.
cEs
la
única
5n e p e ación
que
iene sen ido
en
nues o
caso. Magni ico elogio
del Naguid,
que
aba ca
dos aspec os. P ime o, el de
su
gobie no
como isi del eino. «No
hay
au o idad
sino
po
Dios»
(Non
es
enim
po es as
nisi a Deo);
di á
San
Pablo (Rm.
13
1
).
En
e ec ·-, odo
pode
y
au o idad
iene de Dios. «No end ías
ningún
pode
sob e
mí
-dice
Jesús a
Pila o-
si
no
e
hubie a
sido
dado
de lo al o»
(Jn.
19
11
).
Pe o si
el
pode
de
una
u
o a
o ma
p ocede de Dios,
el
eje cicio del mismo, de
la
sobe anía, de
la
au o idad
en
gene-
al
puede e ec ua se de acue do con las
no mas
indeclinables de
la
Jus icia,
la
azón,
la
equidad, y en onces los
que
así igen los pue-
blos
puede
deci se con
e dad
que «gobie nan con Dios», a
pa
de
Dios, como
manda a ios
y
ep esen an es
suyos. i Felices los pue-
blos
que
al
sue e
ienen! De
es a
clase es
el
gobie no del Naguid,
a juicio del
poe a
penegi is a de sus glo ias, y
al
es
su
mejo
elo-
gio. Mas
ambién
cabe el
abuso;
de
es a
o a
clase de gobie no. el
a bi a io, i ánico, despó ico,
más
ale
no
habla .
La segunda
pa e
de
la
ci a
que
encie a el
e ce
pen ás o o
se e ie e cla amen e a los ieles
-los
san os,
li e almen e-
de la
comunidad heb ea. También el Após ol
daba
ese
hon oso
í ulo
a los ieles
c is anos:
«Sall1 an os o ones sanc i»
(II
Co
18
12
).
En
es
b e es palab as;
an
exp esi asJ
mues a
de,
la
insupe able
concisión y exp esi idad de
.la
lengua heb ea,.
es
palab as, ade-
más, ungidas
po
la
inspi ación bíblica, celeb a el
a e
heb aico·
español
la
sobe ana
p o ección,
en
odos los ó denes, dispensada
po
el sabio y pode oso
minis o
a
su
pueblo.
Nada
ex año,
en
consecuencia, que en el e so
que
cie a
es a
3.
n es o a, como si ue a
una
exclamación de asen imien o y g a-
i ud
p o e ida
po
oda
la
comunidad, se
añada:
~(SUS
ob as
se
(1)
La
ase
es
sumamen e oscn a V
lAS
e siones,
en
consecuencia.
mu
dis·~
pa es. «Tes is descendi cum
Del)~
dice la
Vulg
..
lo
cual
~UDone
lec u a de
«.ed~
. es ígoll,
en
ez de
«'od
..
, aún, del
TM.
Mucho
méÍs
in incada
e inexplicablll
es
la
e sión
de
los
LXX.
Las mode nas o ecen un
ex año
mues a io
de
in e p e acio-
nes, que enunciamos a ansc ibi : eidade a
c ux
;n e p e um. Solamen e nos
in e es~
des aca
el
sen ido dado
po
el
poe a.
-
205
-
ecue dan como
un
código de ec i ud», No solamen e e an loa-
bles sus acciones
po
lo que enían de bené icas y p o ec o as
pa a
el pueblo, sino
an e
odo y sob e odo,
po
la ac isolada ec i ud
que
las inspi aba, y que con e ía su ecue do en
una
escuela
pe ~
manen e de
p obidad
y ho adez.
.
21-26.
El
co azón de los al i os del Senda!'
(Babi'?¡)nia)
-
clama po posee le, y los conseje os de Epip o -es án pendien es
de
,u
boca~'
Po que sus pensamie dos -b illan lm e los di inos
a -
canos, Cuando se inquie en o áculos de Dios.
El
es ampa o y o ·
aleza -pa a los eme osos y sob esal ados., An e los cubiles de los
leones -y las sel as
de
los leopa dos.
El
numen
del poe a, en
a eba ado
uelo, con empla los paí-
ses lejanos que u ie on elaciones polí ic'3.s, amis osas, cuhu ales
con el eino zi Í, cuando
Ibn
Nag ella ué isi ,
p~
mediación de
~s e
y se de iene
pa icula men e
en
dos pueblos,
que
du an e
a·
ios milenios
han
sido co no dos cuchillos cla ados en el co azón
de
Is aei:
Senaa , es deci Babilonia, donde el eino de J
udá
es u-
o cau i o se en a añ.os, lejos de
su
pa ia) y
aun
quizá ambién
Asi ia
-pues
Sinca o
Senaa
equi ale a
Mesopo mnia-
a donde
né depo ado el eino
de
las Diez T ibus, y en segundo luga , y
p ime o en impo ancia, Egip o,
po
an onomasia en
la
Biblia «el
país de
la
se idumb e», donde es u ie on ecluídos y escla izados
du an e
a ios siglos. No desap o echa el
poe a
es a
ocasión
en
que
un
hijo
insigne de Is ael se alza
po
su p i ilegiada posición a
m ; chas a mós e as sob e los magna es de esos dos países, he ede-
os de los an iguos, que econocen
la
supe io idad de aquel hom-
b e
ex ao dina io y quisie an e lo al en e de
su
nación, cual
o o
José,' Daniel o Ma doqueo. i G an Dios! qué
buen
'conseje o.
Cuando
el
habla,
la
e dad le dic a
~
de su boca
b o an
audales
de sabidu ía. «La oz del Rabi es
la
oz
de
Dios»
e a
p o e bial
sen encia
en e
los judíos; cuan o
más
n1 ándose de Rah5es de
la
alla de Semuel
Ibn
Nag ella.
Di ícil y
no
pocas eces imposible es conoce los a canos di i-
nos. Pe o
no
hay
duda
que al concede Dios a cie os se es p i i-
legiados
una
in eligencia supe io ,
que
los con ie e casi en
ideuM
es del mis e io y del po eni , les o o ga el don de
una
sup ema
sabidu ia
que-
les
pe mi e
pene a
has a
donde
no
alcanza
la
ma-
yo ía de los mo ales, y
columb a
en cie o nodo los mis " iosos
designios del Al ísimo, los caminos ex ao dina ios de
su
P o í
..
dencia.
Esa
especial in uición
pedía
el Salmis a, en el
o den
espi-
i ual.
cuando
decía:
({Dame
en endimien o
pa a
conoce
us p e-
cep os»
(Sal
11912~).
«Haz
que
en ienda
los calninos de
us
manda-
mien os» (ibíd. . 27; c .
í em
. 33, 34),
En
ese
al o
disce nimien o
pa ece
como
si se
usiona an
las
seis
modalidades
o
g ados
del
espí i u
de Yah é de
que
habla
Isaías
(112): «el
espí i u
de
sabidu ía
y
de
in eligencia,
espí i u
de con-
sejo y de o aleza,
esp i u
de
en endimien o
y de
emo
de Dios»,
como
las
p e oga i as
más
con enien es
pa a
el
que
ha
de
se
«p íncipe
de
la
jus icia
y de
la
paz.»
Esos
se es p i ileg;iados, ca-
paces
de
as ea
algo de los di inos sec e os,
que
an o
ansían
conoce
los
mo ales,
son
conside ados
como
o áculos i ien es
de
ia
humanidad.
Tal
es
el
Naguid,
en
ase
del poe a.
Sus
dic á-
lnenes
son
cali icados
con
palab as
que
el
~.x o
sag ado
emplea
enjuiciando
al
sabio
conseje o
de Da id, que,
po
añejos
esen imi-
en os
se
pasó
después
al
bando
del
ebelde
Absalón. «Consejo
que
daba
Aji ó el
e a
mi ado
como
si
ue a palab a
de
Dios;
al
e a
la
con ianza
que
el consejo
de
Aji ó el
inspi aba,
lo
mismo
a Da id
que
a
Absalón}>
(11
Sm
'6
n
).
Samuel
ibn
Tag ella ue o áculo
ele
eyes y
magna es;
y
como
al
p opio
iempo
e a
li e a o
y
poe a
ele
p ime ísima
ue za,
ambién
lo ue
de
muchos
que
aspi aban
al
noble
lau o
de
la
poesía
y de
la
inmo alidad.
Pe o
el Naguid
no
solamen e
posee
al as
do es in elec uales
y
una
ciencia
supe io
a
la
del
común
de los
homb es;
iene
ade-
más
pode
y o aleza y
magnánima
gene osidad:
es
un
e dade-
o
e ugio y alcáza de los
ímidos
y sob esal ados,
es
deci , de
aquéllos a quienes los pelig os y ejaciones encogían el ánimo y
les
hacían
i i
en
con
inua
zozob a. ¿ Quiénes
son
és os, en
la
men e
del
poe a?
No
o os,
cie amen e,
sino la
asende eada
g ey
judaica,
siemp e
expues a
a pe secuciones y a opellos. Lo'
acla a
su icien emen e el e so siguien e (26),
o,ue
cie a
]a es o a, y
y
con iene
una
exp esión
di ec amen e
omada
del
Can a :
«An e
Jos cubiles de los Jeones y las sel as de los leopa dos». Los leones
y
leopa dos
que
se
mencionan
en di e sos
pasajes
esc i u a íos
de-
signan
al
e ible
enemigo
de
Judá
que
10
lle ó cau i o a Babilonia
(1). Aquí se on1a, igu adamen e ese ené gico símil
po
el
Islam,
el
(1)
Vid. Biblia de Je usalén, Le Canlique des Can iques, p, 43
n,
c-.
~07
-"
----------
--------------
pueblo
qu~
como dijo an e io men e el poe a ( . 13) « iene escla iza-
do a Is ael.
.
27~32.
Has a el ex e no de
la
ie a
- ended
al
uelo. mis
cán icos. Y anunciad en Se a ad -a mis he manos y mis hijos,
Que yo si o -a Samuel, cabeza de mis p íncipes, Y Samuel mi-
nis a -an e Yah é. No c eí e jamas -lo que mis ojos ie on:
[Tnü
lengua
qUé
sana a los homb es -y o o ga la ida a
las
c ia-
u as.
El
poe a, en
un
ap o
de exal ación casi mís ica,
muy
p opia de
la
oda, apos o a a
su
numen
poé ico, a los can os de
su
li a,
pa a
que de
Su
a
No e
del
O i<=u e
al Ocaso anuncien
en
oda
Se a ad¡
su
pa ia, a sus he manos de
aza
y eligión, a sus hijos,
que
se
sien e dichoso
po
es a
al se icio de
an
ilus e pe sonaje.
Desde el p incipio
has a
el in de la composición,
en
un
uelo
e óg ado de
su
po en e an asía, se
ha
si uado no solamen e
en
la
época de Samuel ha-Naguid, sino muy ce ca de él,
jun o
a su
ca oza, y le con empla ex á ico, lleno de admi ación, de espe o
y de simpa ía. Se sien e inco po ado a
su
séqui o, y gus oso se
ha
hecho,
en
esa ans igu ación poé ica, se ido de
an
noble pe -
sonaje. Quie e
que
lo sepan odos sus
an~gados
de
Se a ad;
la
sa is acción le ebosa, y
po
eso dice a sus e sos
que
uelen a
p opaga lo
po
doquie . Usando,
en
un
ingeniC'so e uécano las
palab as
de 1 Sam. 218 =
«y
Samuel
minis aba
an e Yah é», y
ap o echando incluso
la
homonimia del hé oe y el pe sonaje bí-
blic01 como el pa icipio heh eo n'lCsa e
pned~
indica pasado o
p esen e1 la coo denada del iempo se es uma, y dice sencilla-
men e
que
si e a Samuel,
la
lo de las p íncipes,
po que
Samuel
-és e,
lo p opio que el
hijo
de Ana,
p o e a
y juez de
Is ael-
minis a
an e
Yah él es deci , gobie na con jus icia y equidad,
con o me a
la
ley di ina .
. P osigue
en
su
en usiasmo con las
palab as
admi a i as de la
eina
que
ue a isi a a
Salomón:
«No c eí
e
10
que mis ojos
ie on» ( . 31). «Ve dad es cuan o
en
mi
ie a
me dije on de
~us
cosas y
de
u
sabidu ía.
Yo
no
lo c eía an es de eni y de habe lo
is o con mis p opios ojos. Pe o
cuand~
me
dije on no es
ni
la
n1i ad. Tienes
más
sabidu ía y
p ospe idad
que
la
ama
que
a
mí
había
llegado.»
(1
R
10
7
).
¿Qué es
10
que
han
is o ---en isión
poé ica-
los ojos del
can o ?
Aquí
ya
se p escinde del
boa o
e-
gio,
la
b illan e
comi i a,. el esplend.o
que
ci cunda al noble pe -
-
20,'1
-
sonaje. Todo eso, que ya
ha
desc i o an es con sobe bias pincela-
das, es
poca
cosa al lado del elogio
sup emo
con
que
e mina
su
oda, empleando dos exp esiones de MiSlé Selomó, el
llamado
lib o
de
los P o'Je bios.
El .
12
18h dice
li e ahnen e:
«La lengua del sabio
cu a
las he-
idas') y
el
1430,
que
o ma
el
2.°
hemis iquio inal de
la
oda:
<
Vida del cue po (es
un
co azón
apadble»~.·
El
poe a
solamen e
oma
los dos
p ime os
é minos,
que
coo dina
con
la
p ime a
ex-
p esión
-el
p ime
hemis iquio-
y aplica asimismo a esa lengua
salu í e a, exp esión
de
la
sabidu ía. Samuel
¡hn
Nag ella ue e i-
den emen e
homb e
de
g an
consejo, a ninguno
mejo
que
a él se
le
pod ía
aplica el p o e bio
á abe:
eLlesán
ikammel
el-insán «la
lengua comple a al
homb e»;
pe o
en
es e e so inal,
que
cie a
con
b oche
de
o o
la
composición,
nos
pa ece
cla a
la alusión a la
ac i idad
li e a ia
del Naguid. La
p ime a
de las dos ci as de
J iliSle
habla
cla amen e
del sabio, y
ya
hemos indicado
que
la
se-
gunda
se ag ega conlO complemen o de
'la
idea
con enida
en
la
p ime a.
,
La p oducción
li e a ia
de Samuel
ibn
Nag eIla ue copiosa y
a iada;
en
ella
campea
la
as a
cul u a
heb eo-a ábiga y
la
g an
~abidu ía
de aquel
hombl.'é'
gep.iaI. Pe o
an e
odo
se dis in-
guió como poe a. La poesía ue el
hada
que
más
embelesó a los
ingenios á abes y heb aicos de aquellos siglos
de
la
Al a
Edad
Media. A
cada
uno
de los máximos poe as heb aicoespañoles de
aquella
edad
de
o o
de las le as heb aicas le
co esponde
un
ad-
je i o
que
especi ica
su
ca ác e :
Ibn
Gabi ol es el
poe a
eológi-
co, Mosé
ibn
CEz a
el
poe a
peni encial, Yehudá ha-Le í el lí ico
sionis a, y Samuel
ibn
Nag ella el
poe a
sapiencial. Así, a imi a-
ción de los
es
lib os sapienciales de endencia
más
di ec amen e
lno alizado a y eligiosa de
la
Biblia heb aica, como son Salmos,
P o e bios y Eclesias és, dio a las
es
colecciones de poesías
que
in eg an
Sil
Di án, a iado lo ilegio de sen encias y alego ías ins-
pi adas
en los sag ados lib os, los
í ulos
de
Ben
Tehil-lim (Nue o
o pequeño Sal e io),
Ben
MiSle
(Nue o o
pequeño
lib o de los
P o e bios) y
Ben
Qohéle (Nue o o
pequeño
Eclesias és), í ulos
que
se acomodan al
peculia
ca ác e
y signi icación de
su
con e-
nido.
El
p ime o
comp ende
o aciones, el segundo enseñanzas y
mo alidades, y el e ce o poemas de
endencia
ilosó ica.
Esas composiciones del isi
poe a
..
que
gua da ía
como
o o
en
-
209
--
·pañ.o
la
amilia
de
Ibn
cEz a} algunos de cuyos
miemb os
goza o i
de especial alimien o
ce ca
de! Naguid,
que
lee ía
con
uición
Yehudá ha-Le í
en
la
empo ada
que
pasó
en
casa
de
Ibn
cEz a, y
que
jun os
paladea ían
y
comen a ían,
esas poesías
que
an
cono·
cidas
e an
po
o a
pa e
en
los cí culos
li e a ios
andaluces,
son
las que, a jui.cio del
can o
de las Siónidas,
e an
como
una
dulce.
medicina
del
alma,
que
di undía
audales
de
ida, de
sabidu ía
y
de
unción
en
los co azones is aeli as.
Esa
lengua
p i ilegiada de
g an
es ilis a,
esa
a pa
heb ea, meli lua y sen enciosa, de egia
p es ancia,
p oduci ía
exquisi as esonancias
en
el
alma
delicada
y esencialmen e
poé ica
de
Yehudá
ha-Le í.
Con enido bíblico
Si
en
el
ex o de
la
oda
que
es udiamos
se
ep esen a an
con
le as
de
o o
eclas las
ci as
bíblicas
que
la
esmal an,
apa ece ía
oda
ella
ans o mada
en
un
b illan e
oco áu eo,
de
seduc o es
e lejos.
Semejan e
e ec o
de
ans igu ación luminosa y sob ena-
u al
eje ce
el
con enido
en
odo
espí i u
capaz de
so p ende
y
ap ecia
es as
bellezas
sob ehumanas.
En
un
o al
de
32 e sos, de
mode ada
ex ensión
-3
a 7 pala-
b as-·
hallamos
nada
menos
que
36
e e encias
esc i u a ías.
Unas
son
explíci as,
o as
implíci as;
unas
ad pedem li e ae, o
con
lige a
ansposición
de
algún
ocablo, quizá p op e
me i
necessi a em,
o as
sólo
en
pa e
li e ales~
con
algún
é mino
sus i uido
po
o o
Hlás o
menos
sinónimo;
unas
son
simplemen e e bales J
o as
con-
cep uales.
Su
ex ensión es
siemp e
sucin a,
acomodada
al
molde
mé ico
donde
encajan)
sin
que
en
ningún
nl0men o
pesen
sob e
la
su il
ing a idez del
i mo.
La
más
la ga
es
una
de Isaías, de sie e
palab as
-cinco
de ellas
monosilábicas-,
que
aba ca
un
e so.
comple o
( .
5);
hay
o as
a ias
de cinco,
cua o,
es
ocablos.
Las
nlás
nume osas
son
de
dos c;olamen e;
pe o
éngase
en
cuen a
la
acilidad
de
aglu inación
ca ac e ís ica
de
la
lengua
heb ea
pa a
euni
en
un
solo ocablo
pa ículas
monolí el'as, p e ijos y su ijos
has a
el
ex emo
de
que
no
es
a o
encon a
palab as
in eg adas
po
seis y
has a
sie e elemen os. Las
de
es
en
es a
composición
son
las
más
co ien es.
No
hemos
dudado
en
conside a
como
e dade as
e e encias
-
2!0
-
bíblícas
has a
aÍgunas
o es
suel as espec a[men e signÚkaÚ as e l
el ex o bíblicol cuyo- alo excepcional pesó
sin
duda
en
el
espí i u
exquisi o del
poe a
al
engas a
esas
.ioya~
en
su
composición;
p. e.
la
1.
11
del 1.e e so, ll libha , o
la
úl iIna del
mismo
l hapax legóme-
non
de
Nahum
3171 l1únneza im;
son
las
únicas
que
hemos
aco ado
l
aunque
alguna
lnás, ípicamen e bíblica,
pudie a
ag ega se.
Apenas
hay
e so
- es
o
cua o,
a lo sumo, y
aun
és os
con
cie as
ese as-
donde
no
se
egis e
alguna
e e encia
bíblica.
Quince
-la
mi ad
de
la
composición-
es án
cons i uídos
ín eg a-
men e, o casi,
po
una
ci a
esc i
u a ia;
cua o
incluyen dos
de
és as,
una
en
cada
hemis iquio, y
o os
cua o
una
sola
en
uno
de
los helnls iquios.-
En
un
o al
de
1.52
palab as,
ce ca
de
un
~en enaI'
-es
deci , dos e cios de
la
pieza-
son
-
e e encias
esc i u a ias.
A
las
ein e consignadas
en
una
buena
edición, helllos
podido
aña-
di
casi
o as
an as.
¿ Cómo se
epa en
es as
osas
de
la
lo es a
bíblica
en e
los
lib os
esc i u a ios?
Cinco
pe enecen
a Isaías,
cua o
a los Sal-
mos
y
o as
an as
a
Samuel;
, es
al
Can a
y
las
mismas
a
Pn
e bios y a Reyes; dos 3. Je emias,
ídem
a Ezequiel y
Job,
y
una
a
Daniel, Oseas,
Nahum,
Habacuc, Miqueas,
Núme os
y
C ónicas:
en
o al,
16
lib os
del
A.
T.
An e
es a
demos ación
numé ica
de
la
impo ancia
ascendeIl~
al
del
ac o
bíblico
en
la
p esen e
oda, alguien
se
sen i ía
al
ez
en ado
a
pensa
que
es
un
simple
cen ón
de
ases
esc i u a ias
enlazadas,
ebajando
así
la
o iginalidad y los
quila es
del
numen
c eado
de es e eximio
poe a
hispano-judío.
La
ealidad
eS
I
sin
em-
ba go,
diame aln en e
dis in a:
en
eso
es iba
cabalmen e
uno
de
los
mé i os
excepcionales de Y,ehudá ha-Le Í,
en
el
a e
exquisi o
e
insupe able
con
que
sabe
ado na
sus
can os
con
esos ade ezos
de
pe las.
Tomad
cualquie
ob a
del genial
San
Agus ín, del incom-
pa able
San
C isós omo, de
cualquie a
de los ss.
Pad es
o
la
Suma
Teologica del Angélico
Doc o :
qui ad
de esas
ob as
ma a illosas
odo
el
elemen o bíblico"
que
es
su
a mazón
y
su
o na o,
y queda-
lán
educidas
a pol o.
¿Po
qué
hemos de
aplica
a
un
poe a
lí ico
de
la
alla
'de
Yehudá
ha-Le í
un
c i e io
di e en e?
Glo ia jnma cesible
de
íos
poe as
heb aicoespañoles
se á
siem-
p e
es á:
habe
sabido
en e eje
la
u dimb e
de
su
inspi ación
-aun
en
composiciones de
ema
no
eligioso,
como
és a-
con esas
e e encias bíblicas, de luminosos esplando es. Con azón se
ha
~11
---------------------------
dicho
po
di e en ~s
au o es
que
una
soÍa
palab a
del ex o
bíbli-
co,
una
le e pa eci
a
de ese
g an
eso o I encie a más p o undidad
y belleza que odos íos lib os del ingenio humano.
Después de
es a
indicación, al ez innecesa ia, del sen ido bí-
blico
an
acusado
en
Yehudá ha-Le i, como en gene al
en
odos los
a es hispano-judíos, añadamos algo sob e
la
mane a
empleada
po
nues o
poe a
en
la
inse ción de esas joyas den o del cue po de
5U
composición.
Las ci as bíblicas de Ha-Le í sugie en siemp e mucho más de
lo que Ji e almen e dicen: son simples insinuaciones que
en
el
alma
de
odo piadoso is aeli a
aman e
de la di ina Esc i u a, como
de cualquie conocedo de las Sag adas Le as, se uecan en lla-
ma adas
de luz y de uego, da dos encendidos que se cla an en el
co azón. Con ecuencia son adap aciones,
has a
me as
acomoda-
ciones, pe o siemp e espe uosísimas y aídas con
una
delicadeza
sin
pa .
El es ilo poé ico en
oda~
las li e a u as, además del i mo,
que
es
su
elemen o i al, se e is e. de selec as es idu as, de galas os-
en osas,
pa a
di e encia se lnás y
más
del lenguaje p osaico: es
la
a is oc acia del deel . Yehudá ha-l.e í,
y,
epe imos, como él odos
los
a es judaicos medie ales, adop a
un
lenguaje selec o, excelso,
incompa ablen1en e sublhne, omado de
la
lo y
na a
de
los hagió-
g a os bíblicos. Son lo es ecogidas
en
el
Edén
de Dios: pe las y
diaman es,
que
cons i uyen el ecamado y ealce de
la
poé ica es-
idu a. Po eso no ienen
pa
en ninguna li e a u a.
La selección y enga ce
es án
ealizados con
al
a e, delicadeza
y acie o, que el p o ano es incapaz de
ad e i
la
meno
quieb a
o allo en
la
ensambladu a
de elemen os
an
dispa es, y ácilmen e
c ee ía son palab as odas ellas del
poe a;
en
cambio, el csc i u-
is a
con empla ese cuad o políc omo, de
an
a ios ulgo es, como
una
suges i a isión caleidoscópica. Ahí
es án
ep esen ados los
p o e as, con sus mis e iosos o áculos y
su
a eba ada
en onación,
los
cua o
g andes y
cua o
de
lo!)
meno es;
el li ismo de los
Sal~
mos, las sen encias alegó icas de P o e biosl
la
mís ica del
Can a
de los Can a es, ias enseñanzas de los lib os his ó icos. Cada
au o
y
cada
lib o con
su
peculia encan o y colo ido.
Oigamos e es e espec o lo que Solís-Cohen,
aduc o
de
una
selección de poemas de
In
cEz a, dice
en
su
Fo ewo d ace ca de
s ::,
e sión:
{{
G an
pa e
de
la
beileza de la poesía
heb ea
medie al
adica en el adecuado empleo de pasajes y exp esiones
bí-
blicas, a eces
en
su
signi icación o igina ia, pe o o as con
un
sen ido di e gen e
en
mayo
o
meno
g ado.
En
uno u
o o
caso, no se
a a
de simples «ci as»
en
sen ido node -
nO
I adiciones que
pod ían
se
excluídas sin no able que-
b an o,
sino
pa es
in eg an es de
la
composición. La espe-
cial belleza de
al
pasaje es esencialmen e subje i a;
no
es á
p ecisamen e en las
palab as
ci adas,
su
g acia o sublimi-
dad/ sino
más
bien
en
la
men e del lec o , y iene
su
o igen
en
un
econocimien o de sus uen es y
la
consiguien e admi-
ación, y la
maes ía
con que
han
sido manejadas.
Es e
pe-
culia encan o se pie de,
con
demasiada ecuencia,
en
la
e sión;
en
pa e
po que
las
palab as
del o iginal no
pueden
ep oduci se exac amen e
en
su
nue a
o ma y con ex o,
pe o
ambién
en
pa e
-es
muy, de
eme -
po que
hoy
día
no
enemos
la
amilia idad
que
en o os iempos se
enía con las
palab as
de
la'
Esc i u a».
Tales obse aciones
s.on
muy a inadas. Las
no as
ma ginales o
.al pie de la página, donde el
edi o
o
aduc o
consignen los lu-
ga es bíblicos de poco
pod án
se i
pa a
sabo ea ese
pa icula
encan o al lec o igna o
en
conocimien os
esc i u a ios;
hay
una
pa e
pe sonalísima o ineludible en la unción del lec o .
Valo es es é icos
Las más is osas y espléndidas p eseas que a alo an és a come
las demás composiciones de Yehudá ha-le Í son las que hemos
lnd1cado. Pe o hay ambién
o as
simplemen e poé icas,
an
alio-
sas
conlO
las que podalllos
encon a
en los mejo es poe as de la
li e1'a u a uni e sal,
no
ya sólo de lós clásicos g iegos o la inos.
El ono ib an e y exal ado, ípico de la oda, campea desde el
p üne
e $O,
y ese uelo
audo
y elegan e de
paloma
se man iene
a lo la go de
oda
la composición. El
poe a
p oclama
solemne-
men e
que «el p íncipe de los p íncipes» se me ece «el
can a
más
excelen e», que sea digno lo ón de
su
co ona,
YI
en consecuencia,
elige
un
i lUO
ebosan e de a nl0nía, de esnle ada y a ís ica ac-
u a,
con a iedad de conlbinaciones
eIl
la
ima, «ce e sup emc
-213 -