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Una oda de Yehudá Ha-Leví en honor del visir Ibn Nagrella

Gonzalo Maeso, David

Abstract

Conferencia pronunciada en el X Curso de Extranjeros, el 1-III-1957, en la Universidad de Granada.

Full text

COMUNICACIONES Y CONFERENCIAS UNA ODA DE YEHUDA HA-LE.VI EN HONOR DEL VISIR IBN NAGRELLA * M e e~ müy g a o da os la bien enida en es e' p ime ac o aca- déJnico dd úl imo ck 1 .o '.:n..lJ' ha de co ona el X Cu so pa a Ex- anje os (:cleb ado en ~Iálaga y G anad~ bajo los auspicios de es·· a Alma Ma e g ana ense. Todos los que de una u o a o ma in- e enínlOS en es os ac os de expansión cul u al. e in e comunica- ción espi i ual nos cong a ulamos del éxi o c ecien e que en lo~ mi8mos se ad ie e, exponen e del in .:' és po la cul u a hispá- nica, una de cuyas ace a':) más cu iosas es la que nos o ~ce el mundo medie al, en su iple sec o , con mu uas in e e encias, de c is ianos. lTIusulmanes y judíos. En es e b e e cu sillo de emas ace ca de la España mu:-:ulma- na no puede al a una e e encia a ese pueblo que asen ado des- de iempos muy emo os en nues a Península; con i ió du an e odo el iempo de la dominación aga ena con mo os y c is :anos, y eje ció en ambas Españas una in luencia p eponde an e, sob e odo en cie o<.; pL~ íodos y de e minados aspec os: he mencionado al pueblo judío. Habla de él, en el p ime o de los ámbi os indi- cados, es habla de los a ábigo-musulmanes, sob e odo cuando" como en nues o casoJ amos a ocupa nos de dos íncli os pe sona- * Con e encia p onunciada en el X Cu so de Ex anje os, el 1-111-1957, en la Uni e sidad de O anada. - 189 ~ jes: uno, g an polí ico, isi de dos eyes zi íes, al pa que eximio poe a en á abe y heb eo; o o, el mayo poe a lí ico de la España judaica y conspicuo au o en lengua á abe de un amoso lib o, que es la mejo apología del judaísmo, el Cuza í. Si Ma uecos ei indica con jus os í ulos su condición de país occiden al -iUag eb al-aksa. ,,<Ex emo Occiden e», es su nomb e-, España, po su pa e, Finis e ae del Occiden e eu opeo~ se p eda de su o ien alismo. Es a ace a de su pa i llonio cul u al, an a- seada po algunos poe as y esc i o es omán icos del pasado sigli), nacionales y ex anje os, hoy, me ced a los abajos de un g upo selec o de in es igado es, se nos o ece como un o ien alismo más 2u én ico y alioso en sus aspec os li e a io y cien í icos, a ís icos y cul u ales de odo o den, donde campean igu as cumb es de ésas que ompen los es echos lími es de un pueblo ¡ una aza y pe enecen po su uni e salidad y p óce in eligencia al pa inlo- nío gene al de la humanidad. Dé es e o den es Yehudá ha-Le í. A las g andes igu as lejanas que cons elan el cielo de nues o mundo espi i ual -Yehudá ha-Le í i ió hace ocho siglos- hay que aplica les el elescopio de la in es igación pa a columb a su g andeza; pe o en el es u~io de sus ob as maes as ha de emplea - se el mic oscopio del análisis pa a descub i sus in ini os p imo- es. Es o úl inlo es lo que amos a hace con una de las p oduc- dones de es e g an poe a heb aicoespañol. Ex ungue leonem, «po la ga a se conoce al león}): un asgo denuncia la mano maes a de un g an a is a; cuán o más un poema, po b e e que sea, so- b e odo cuando, como en es e caso, se a a de una joya li e a ia, p imo de o eb e ía del lenguaje, en que se modela una g an idea y un noble sen imien o. Exposición. Empeza é, sin más p eámbulos, po da os a conoce esa joya del numen poé ico de Yehudá ha-Le Í, aducida po mí en e so cas ellano; inli andc has a doncle ha sid.o posible, la complicada ac u a del o iginal. A dua labo , en e dad, cuyo acaso iene sO- ~a nen e como excusa la magni ud del empeño. Po eso quie o de an emano disculpa me con palab as de o o aduc o del poe a heb eo, o más bien aduc o a, Nina (Ani a) Salaman, que en .la -190 - J In oducción a sus Selec ed poems 01 Jehudah Hale í (1924) con- signa es as a inadas obse aciones: «Yehudá ha-Le í e a un es ilis a an o como un homb e de ideas1 y ello se demues a po el hecho de que su heb eo es ácil de en ende , mas no igualmen e ácil de aduci . Es a di icul ad de i a a eces de las exigencias del e so. No in- en a emos (en es a In oducción) analiza los esquemas poé- icos de Yehudá ha-Le Í, n1 . discu i su elación con eales o supues os pa alelos á abes. Bas e deja bien sen ado que algunos de esos esquemas poé icos son sumamen e in in- cados, y en ocasiones apa ecen é minos ebuscados, no po - que Sean los más adecuados, sino más bien po exigencias de la ima, el ac ós ico o el me o. El aduc o debe a me~ nudo desen ende se de esas o zadas exp esiones, lo p opio que deja como in asladables las asonancias y ali e acio- nes. Pe o la di icul ad pa a una aducción exac a gene al- men e suele p o eni de o a azón más p o unda, esul an- e no ya de posibles allos del poe a, sino más bien de sus acie os, de su inspi ada selección de ocablos, de su maes- ía es ilís ica. En ealidad no debe íamos cali ica de sen- cillo el heb eo de Yehudá ha-Le í; al sencillez es iluso ia. Más bien es és a una no a común a odos los g andes lí i- cos. Los maes os del poema emplean la palab a jus a, que no iene o o equi alen e ni en su lenguaje ni en los demás.» SEl /UEL HA.-NAGUID La gala de las co onas -al más noble co onado, y el can a de los can a es - pa a el p íncipe sin pa . (1) ¿ Que anuncia en la a alaya -la oz de he aldo iel? La sobe bia ca oza -del Naguid Semuel; De. a abales y danzas -su ge denso opel, Los colla es y ajo cas - elucen a g anel; Radian e en e su séqui o, ...:.-. así a siemp e aquél. P on o a salda los ag a ios -y al penado a libe a . - 191 - (In Tu esplendo a en aja -al de cualquie mo al, Po eso ne eds e - se je e sin i al; De su glo ia es dosel - u glo ia excepcional, Tu paz su paz de iende, - u hono es su anal, Bajo u ampa o i en -de un pueblo so el dogal, Co no !i os que lo ecen· -- en medio del espina . (IIJ) El es pa a su pueblo -coche) au iga, blasón, Salub e á bol de ida - que u os da en sazón, J un o a aguas jus icie as - ahonda su aigón: i Dichosos sus si ien es; - dichosa su mansión! Gobie na a 10 di ino, - iel a su eligión, y sus ob as son un código - de ec i ud singula . (IV) Al i os babilonios -le quie en e ene , De Egip o los p ima es - anhelan su sabe ; Del cielo en los a canos - es á su pa ece Cuando el di ino o áculo -se an?Ía conoce ; Del azo ado.Y ímido - alcáza suele se J En gua ida de leones, - en las sel as del jagua , (V) Del o be has a el con ín, - can os míos olad, y a mis hijos y he nanos - dedd en Se a ad Que a Samuel, el g an je e -si o con leal ad, Po que Samuel minis a - a la excelsa deidad; Lo que e no c eye a - ocóse en ealidad: Lengua que es salud del al Ja -y la ida sabe da . Poen'la is pe sonae. { , Dios, na u aleza, humanidad, cada uno en sus múl iples ace- as, son y se án e e namen e las es uen es caudalosas de donde lnana od~ au én ica poesía. En las es bebió la gamen e el al- ::na poé ica de Yehudá ha-Le í, sedien a de ideales y belleza. Las es es án b illan emen e ep esen adas y en elazadas con a ís~ ica labo de a acea) en es a oda, como en odos los poemas del genjal lí ico hispano-judío. Sin emba go, en la composición que analizamos se des aca en p ime a línea sob e los o os dos, el ac- o humano. T es pe sonajes -poema is pe sonae- in e ienen, los es de ele ada alcu nia: 1.0 el i ula de la oda, el g an isi Semuel ibn Nag ellal llamado ha-Naguid, o se~, «el :p íncipe»; 2.° el poe a, cu- ya i adian e pe sonalidad se as unde en la oda en e a, ilumi- nándola con bellos esplando es; y 3.° el pueblo judío, al que am- bos pe enecen y que apa ece en la penumb a de eladas alusio- nes, pe o con azos igo osos, en unción semejan e, den o del b e e ma co de una oda, a la del co o en las agedias g iegas. ¿Quién ue es e Semuel ha-Naguid, cuyo nomb e in i ula la oda, que inspi ó a nues o poe a una composición de an 'al os uelos y exal ado pa io ismo? Esbocemos b e ísimamene su igu a, una de Jas más eg egias del judaísmo español. Nacido en Mé ida (993), se educó en Có doba, en las pos ime ías del Cali a o; pe o las gue- as ci iles y dis u bios que ensang en a on los es úl imos dece- nios de aquel b illan e siglo, le obliga on a emig a de la capi al co dobe~a a los ein e años, y se e ugió en Málaga. Allí ins aló una d ogue ía y se dió a conoce como hábil pendolis a. Ce ca de su es ablecimien o se alzaba el palacio del isi Abulkasim ¡bn al-<'A i , del ey de G anada, que a la sazón comp endía en sus dominios la dudad lnalagueña. Conocedo el isj de laR h::;¡bilidades y do es ex ao dina ias del d ogue o judío, le nomb ó su sec e a io, y es- e ue el p ime escalón en la ascensión iun al de Samuel Ibn Na- g ella, que así ue in oducido en la co e g ana;1ina. Hacia el año 1020 ac uaba como KATIB o Sec e a io del ey ZawÍ undado de los zi íes, o quizá de Habbús suceso de és e. Al mo i el anciano ,,¡'si , ecomendó al mona ca g anadino eligie a como suceso suyo en el isi a o al sabio'ludío; así lo hizo, y ue Tbn Nag elIa has a su mue e el consej e o y b azo de echo de dos eyes zi íes. G acias a él la ai a g anadina alcanzó un ex ao dina io g ado de esplendo . Además de es adis a, diplomá ico y inancie o, ué poe a, esc i- o , excelen e' nla emá ico, ilóso o, poliglo o y almudis a, g amá- "'Jeo, polemis a ilosó ico eligioso y g an mecenas. Como poe a ayó a' an a :: l u a que ecien emen e ha sido inco po ado a la glo- iosa iada de la poesía heb aico-española: Gabi ol, Masé Ibn cEz- a y Yehudá ha-Le í, y aun se le ha adjudicado el p ime pues o, 193 - no sólo en el iempo sino ambién en la maes ía écnica y ue za c eado a, aunque en o os aspec os les sea in e io . Pasemos al segundo pe sonaje. No pudo conoce Yehudá ha- Le Í al hé oe cuya g andeza can a en es a oda. IIabía nacido el poe- a unos ein e años (1075, o quizá an es) después de la mue e del Naguid", acaecida en 1056. La oleada an ijudaica que le an ó la al- ane ía y u bios manejos de Yose ben Semuel Ibn Nag ella, hi- jo del glo ioso pe sonaje cuya semblanza hemos esbozado y ~ce so suyo en el isi a o, odiosidad que culminó en el sang ien o po· g om de 1066, que cos 6 la ida a 3.000 judíos g anadinos, no llegó a ex e mina aquella lo ecien e aljama. En ella apa ece pocos de- cenios después la g an igu a de las le as heb aicoespañolas, Masé ibn cEz a, eximio poe a y p ecep is a, que además desempeñó al- gún ca go palaciego. Pasada la empes ad log ó ehae se la comunidad g anadina, :y la memo ia del ex ao dina io pe sonaje isi de dos eyes, al que muchos habían conocido pe sonalmen e lo aba oda ía en el ambien e; nimbada de glo ia y majes ad, po los' años, an e io es a 1090, cuando YehuCIá ha-Le í es u o en G anada, in i ado po Mosé ibn cEz a. E a és e de qui,ncE.: a ein e años más iejo que ha- Le í, pe o ampoco alcanzó los iempos de Ibn Nag eIla, aunque sÍ, en la in ancia, los de Yose , hijo y suceso de és e. ¡Cuán os ju· díos g anadinos, de 40 años en adelan e -incluso den o de la ~nisma alnilia de Ibn cEz a. pa icula men e a o ecida po el Na· guid-, qu~ habían conocido a és e en el apogeo de su glo ia y con· emplado con sus ojos los is osos des iles popula es, en los que ne a ía la oz can an e el sec o judío, en hono del isi , con a- ían llenos de emoción y en usiasmo aquellas escenas inol ida- bles. (1). La igu a del poe a que nos ocupa, el sublime Yehuda ha- e í, dulce can o de las Siónidas y el más culminan e H iéo de la poe- sía heb aicoespañola, nos la a a delinea poé icamen e, en b e es (1) Masé íbn cEz a nació en e 1055 y 1060. El año 1090 Abdalá, úl imo ey zi í de G anada. ue de o ado po los almo á ides, que se adueña on de la ciudad. La amilia de lbn cEz il hubo de emig a en seguida, y és e, hundido en la desg a- cia y la mise ia, huyó ambién en 1095 al des ie o, donde mu ló CUél en il años después (1135). Yehudá ha-Le~ ) que muy jo en se dio él conoce en Jos cí culos li e a ios andaluces como poe a, end ía cuando isi ó G anada poco más o poco menos (según la echa de su naCimien o) de 20 años. 194 -- asgos, o o g an poe a judío, del siglo XIX, Heine, quien le de- dicó una de sus más he mosas Melodías heb eas. Solamen e as- lada emos lo que cun1ple a nues o p opósi o, pues la composi- ción es la ga y de allada, e elado a del e an conocimien o que el poe a alemán enía de la J udenwissenscha . Dice así: «Visiones de mis sueños, ¿ Quién de oso os es Yehudá ha-Le í? Pasan} -desapa ecen".; los espec os Rehuyen las llamadas de los i os, Mas he log ado al in econoce lo. se le econocí en su en e cándida, Do b illa la al i ez del pensamien o, En la dulce ijeza de sus ojos, Que mudos' me con emplan inqui iendo. Conozco la son isa mis e iosa De sus labios, unidos cual dos e sos; Tan sólo los poe as Los ienen an. pe ec os ... La gaya ciencia, la c eación g aciosa, Que es de la poesía el a e bello. Se e eló muy p on o A aquel niño de espí i u selec o; y Yehudá ha-Le í mos óse al mundo l Io sólo en la Esc i u a sabio expe o, Mas ambién en el a e de la ima Fue n1aes o sin pa , poe a excelso. Sí, ue un g an a e, an o cha de su siglo Fue lumb e a y anal pa a su pueblo, Columna a dien e que guió a Is ael En su pe eg ina po el des ie o. E a su can o pu o¡ Como su alma since o. Cuando Dios C eado o mó su alma, La dió un beso, de su ob a sa is echo, y aún palpi a en los can os del poe a El eco dulce del di ino beso. Que es en la poesía y en la ida La g acia el bien sup emo; Aquél que la posee Peca no puede ni en p osa ni en e so. El e ce pe sonaje se nos p esen a en o ma poli acé ica y siemp e en un plano ul e io . Son, en p ime luga , los que o man el co ejo del Naguid, los elices se ido es de su casa (1.a y 3. a es- o a), pe o sob e odo los ejados y cau i os, que seguidamen e apa ecen en escena ( . inal de la l. n es o a), cuya sue e siemp e es á dispues o a mejo a el g an p íncipe de Is ael; los· que ci an en él su glo ia. su paz, su hono , su anquilidad y la espe anza de su libe ación (2.a es o a); los que i iendo jun o a las gua idas de los leones y en los mon es de los leopa dos y pan e as, se sien- en segu os bajo la p o ección que él les dispensa (4.a es o a); los que en la sabidu ía y palab as excelsas del Naguid encuen an salud y audales de ida pa a sus almas (S.u es o a). Toda la li e- a u a del an iguo pueblo de Is ael sin mengua de su ascenden- cia ecuménica, os en a un ma cado sello nacional, y, a imi ación de aquélla .. ambién la li e a u a judaica medie al, sob e odo en aquellos eg egios can o es que, como Yehudá ha-Le í, ue on los mejo es in é p e es del alma dolo ida de su pueblo. Es uc u a ex e na Cons a la composiciÓn de 32 e sos. En cuan o al me o de la misma, bas an e discu ido -¡ au o hay que has a niega haya en ella nle o alguno !-, c eemos es sencillamen e una e apodia, al' es Ilo de la mé ica bíblica, es deci cua o .pies o' cua o acen os, con cesu a medial en odos los e sos. Los pies mé icos p edo- minan es son: yambo, anapes o y algún peón 4.<>. Aplicando el má~ dula bíblico se explica cómo encajan an pe ec amen e, sin io- lencia ni e o cimien o, an as ases bíblicas en el lna co de la 196 - composición, algunas de las cuales o man e sos comple os .. cOIi~ o me e emos después. Fo nlan el cue po de la oda cinco es o as de cinco e sos mo- no imos, al es ilo del ajn'lis á abe. C egen además la pa icula- idad de lle a ima in e na la l.a y la 3.ll. es o a en el 4.° e so (p ime hemis iquio), y la 4!L. en el 2.°, sea po casualidadl sea in- encionadamen e. Encabeza la composición una a yuza de dos e sos (4 hemis i~ quios Inono imos, con ima en inl) y cie a cada es o a un e so ambién en a yuza (2 hen1Ís iquios mono imos, igualmen e de i- ma en -im, en oda la pieza). Es os e sos desligados de las es ~ as en cuan o a la ima, y mono imos en e sí, no ienen ca ác e de es ibillos, sino que po el sen ido y ]a cons ucción sin ác ica se eniazan con sus espec i as es o as. Mi ada en su conjun o} la mé ica de la oda e ela esme ado a i icio y minuciosidad de o eb e; el i mo es pa icula men e i o y animado. (' o nen a io Como base pa a nues o comen a io de es a oda de Yehudá ha- Le í eluplea eluos su aducción en p osa, a in de ceñi nos odo lo posible nI ex o, sin p eocupaciones de i mo ni de ima. . 1-2. Lo más selec o de las co onas -pa a lo más selec o de los co onados, Y el can a de los can a es -pa a el p íncipe de los p íncipes. Comienza con cuád uple ci a esc i u a ia: dos en el p ime e so, y o as dos en el segundo. En el 1.0 enemos una gené ica} 1nibha , «selección» é mino de especial p edicamen o, que apa e- ce en di e sos luga es del A T.; o a uni e sal, minneza im, que e] poe a emplea con in encionado c i e io de selección y p es ancia, y que apa ece una sola ez, en Nahu n 3 17 • El sen ido de es e o~ cablo es bas an e con o e ido, como se e a a és de las e sio~ nes. «Op ima es» consignan algunos dicciona ios heb eo-la inos, y la Vulga a aduce «cus odes», é mino al pa ece más jus o} si se elaciona con su co espondien e asi io~babÜónico. C o, ¡ ned es am- pa la. Au ho ized Ve sión. En la men e de nues o poe a es .. aba ija sin duda la acepción de «co onados», según se comp ue .. -197 - seguido dice 'el poe a, omándolo del más popula de los lib os sapienciales, «ü bol salu í e o de ida (P . 15 4 ), y no á bol mo - í e o de los que siemb an el ex e minio. Po los u os se conoce al á bol, dijo el Di ino Maes o; así añade alnbién nues o poe a que ese á bol de bendición «da u os sazonados cada mes». La maes ía del poe a, pe ec o conocedo del ex o bíblico enlaza en los dos ,hemis iquios del mismo e so (16) la ase de P o e - bios con la de Ezequiel, cuando habla del o en e que sald á del nue o Templo que el p o e a columb a en espí i u: «Todos los meses madu a án sus u os, po sali sus aguas del san ua io, y se án comes ibles, y sus hojas, medicinales» (Ez. 47 12 ). l.,a compa ación alegó ica del á bol uc í e o se comple a con palab as de Je emías y del Salmo I, e i iéndose a sus aíces y e: az plan ío. El Naguid es como un á bol ondoso y gigan esco, plan ado jun o a los ega os de la jus icia, aguas ecundas que lnan ienen la lozanía del espí i u, pues «la jus icia eng andece a los pueblos» (P . 14 34) y digni ica a los indi iduos, dándoles una i meza y alen ía ales que pueden a oil a sin emo los pelig os y o men as de la ida. El isi g anadino u o muchos y pode o- sos ene igos; ales como el isi Ibn Abbás de Alme ía, y el isi Ibn Baqanna, de los Hamudíes de Málaga, y o os, odos de g an ca ego ía; pe o su alen o y i meza le hicie on sali ic o ioso siemp e. La glo ia y las excelencias de los g andes homb es, p ez de la humanidad, son como una au eola que los en uel e y que i adia sus esplando es en o no suyo. Cie o que la dis ancia ag anda a los homb es; pe o és a es la alsa g andeza. La au én ica es como una a mós e a supe io , cuyos bene iciosos e ec os son los p ime os é!n pe cibi quienes más ce ca es án de esOs p óce es de la huma- nidad. «Dichosos sus se ido es y dichosa su gen e», exclama el poe a embelesado an e la majes ad del Naguid, pa odiando las en- usiás icas palab as de la eina de Saba al sabio y opulen o Salo- món (1 R. 10 8 ); «Dichosas us gen es, dichosos us se ido es -le dice- que es án siemp e an e í y oyen u sabidu ía. Bendi o Yah- é u Dios, que e ha hecho la g acia de pone e sob e el ono de Is ael. Po el amo que Yah é iene siemp e a Is ael, e ha hecho su ey, pa a que hagas de echo y jus icia.» Idén icos sen imien os de' admi ación palpi an en el co azón de nues o poe a, con espec- o al hé oe a quien can a, y aun mayo es, si cabe, pues añade, en - 204 - Juga de las elogiosas palab as de la eina, es as o as del p o e a Oseas (121, Vulgo 1112b): «Gobie na- a pa de Dios, y con sus san·' os es iel» (1). O como aduce la Fe a ense, siemp e an ceñida al TH: «y Jehudá aun podes a con Dios. y con sanc o s (es)- ieh. cEs la única 5n e p e ación que iene sen ido en nues o caso. Magni ico elogio del Naguid, que aba ca dos aspec os. P ime o, el de su gobie no como isi del eino. «No hay au o idad sino po Dios» (Non es enim po es as nisi a Deo); di á San Pablo (Rm. 13 1 ). En e ec ·-, odo pode y au o idad iene de Dios. «No end ías ningún pode sob e mí -dice Jesús a Pila o- si no e hubie a sido dado de lo al o» (Jn. 19 11 ). Pe o si el pode de una u o a o ma p ocede de Dios, el eje cicio del mismo, de la sobe anía, de la au o idad en gene- al puede e ec ua se de acue do con las no mas indeclinables de la Jus icia, la azón, la equidad, y en onces los que así igen los pue- blos puede deci se con e dad que «gobie nan con Dios», a pa de Dios, como manda a ios y ep esen an es suyos. i Felices los pue- blos que al sue e ienen! De es a clase es el gobie no del Naguid, a juicio del poe a penegi is a de sus glo ias, y al es su mejo elo- gio. Mas ambién cabe el abuso; de es a o a clase de gobie no. el a bi a io, i ánico, despó ico, más ale no habla . La segunda pa e de la ci a que encie a el e ce pen ás o o se e ie e cla amen e a los ieles -los san os, li e almen e- de la comunidad heb ea. También el Após ol daba ese hon oso í ulo a los ieles c is anos: «Sall1 an os o ones sanc i» (II Co 18 12 ). En es b e es palab as; an exp esi asJ mues a de, la insupe able concisión y exp esi idad de .la lengua heb ea,. es palab as, ade- más, ungidas po la inspi ación bíblica, celeb a el a e heb aico· español la sobe ana p o ección, en odos los ó denes, dispensada po el sabio y pode oso minis o a su pueblo. Nada ex año, en consecuencia, que en el e so que cie a es a 3. n es o a, como si ue a una exclamación de asen imien o y g a- i ud p o e ida po oda la comunidad, se añada: ~(SUS ob as se (1) La ase es sumamen e oscn a V lAS e siones, en consecuencia. mu dis·~ pa es. «Tes is descendi cum Del)~ dice la Vulg .. lo cual ~UDone lec u a de «.ed~ . es ígoll, en ez de «'od .. , aún, del TM. Mucho méÍs in incada e inexplicablll es la e sión de los LXX. Las mode nas o ecen un ex año mues a io de in e p e acio- nes, que enunciamos a ansc ibi : eidade a c ux ;n e p e um. Solamen e nos in e es~ des aca el sen ido dado po el poe a. - 205 - ecue dan como un código de ec i ud», No solamen e e an loa- bles sus acciones po lo que enían de bené icas y p o ec o as pa a el pueblo, sino an e odo y sob e odo, po la ac isolada ec i ud que las inspi aba, y que con e ía su ecue do en una escuela pe ~ manen e de p obidad y ho adez. . 21-26. El co azón de los al i os del Senda!' (Babi'?¡)nia) - clama po posee le, y los conseje os de Epip o -es án pendien es de ,u boca~' Po que sus pensamie dos -b illan lm e los di inos a - canos, Cuando se inquie en o áculos de Dios. El es ampa o y o · aleza -pa a los eme osos y sob esal ados., An e los cubiles de los leones -y las sel as de los leopa dos. El numen del poe a, en a eba ado uelo, con empla los paí- ses lejanos que u ie on elaciones polí ic'3.s, amis osas, cuhu ales con el eino zi Í, cuando Ibn Nag ella ué isi , p~ mediación de ~s e y se de iene pa icula men e en dos pueblos, que du an e a· ios milenios han sido co no dos cuchillos cla ados en el co azón de Is aei: Senaa , es deci Babilonia, donde el eino de J udá es u- o cau i o se en a añ.os, lejos de su pa ia) y aun quizá ambién Asi ia -pues Sinca o Senaa equi ale a Mesopo mnia- a donde né depo ado el eino de las Diez T ibus, y en segundo luga , y p ime o en impo ancia, Egip o, po an onomasia en la Biblia «el país de la se idumb e», donde es u ie on ecluídos y escla izados du an e a ios siglos. No desap o echa el poe a es a ocasión en que un hijo insigne de Is ael se alza po su p i ilegiada posición a m ; chas a mós e as sob e los magna es de esos dos países, he ede- os de los an iguos, que econocen la supe io idad de aquel hom- b e ex ao dina io y quisie an e lo al en e de su nación, cual o o José,' Daniel o Ma doqueo. i G an Dios! qué buen 'conseje o. Cuando el habla, la e dad le dic a ~ de su boca b o an audales de sabidu ía. «La oz del Rabi es la oz de Dios» e a p o e bial sen encia en e los judíos; cuan o más n1 ándose de Rah5es de la alla de Semuel Ibn Nag ella. Di ícil y no pocas eces imposible es conoce los a canos di i- nos. Pe o no hay duda que al concede Dios a cie os se es p i i- legiados una in eligencia supe io , que los con ie e casi en ideuM es del mis e io y del po eni , les o o ga el don de una sup ema sabidu ia que- les pe mi e pene a has a donde no alcanza la ma- yo ía de los mo ales, y columb a en cie o nodo los mis " iosos designios del Al ísimo, los caminos ex ao dina ios de su P o í .. dencia. Esa especial in uición pedía el Salmis a, en el o den espi- i ual. cuando decía: ({Dame en endimien o pa a conoce us p e- cep os» (Sal 11912~). «Haz que en ienda los calninos de us manda- mien os» (ibíd. . 27; c . í em . 33, 34), En ese al o disce nimien o pa ece como si se usiona an las seis modalidades o g ados del espí i u de Yah é de que habla Isaías (112): «el espí i u de sabidu ía y de in eligencia, espí i u de con- sejo y de o aleza, esp i u de en endimien o y de emo de Dios», como las p e oga i as más con enien es pa a el que ha de se «p íncipe de la jus icia y de la paz.» Esos se es p i ileg;iados, ca- paces de as ea algo de los di inos sec e os, que an o ansían conoce los mo ales, son conside ados como o áculos i ien es de ia humanidad. Tal es el Naguid, en ase del poe a. Sus dic á- lnenes son cali icados con palab as que el ~.x o sag ado emplea enjuiciando al sabio conseje o de Da id, que, po añejos esen imi- en os se pasó después al bando del ebelde Absalón. «Consejo que daba Aji ó el e a mi ado como si ue a palab a de Dios; al e a la con ianza que el consejo de Aji ó el inspi aba, lo mismo a Da id que a Absalón}> (11 Sm '6 n ). Samuel ibn Tag ella ue o áculo ele eyes y magna es; y como al p opio iempo e a li e a o y poe a ele p ime ísima ue za, ambién lo ue de muchos que aspi aban al noble lau o de la poesía y de la inmo alidad. Pe o el Naguid no solamen e posee al as do es in elec uales y una ciencia supe io a la del común de los homb es; iene ade- más pode y o aleza y magnánima gene osidad: es un e dade- o e ugio y alcáza de los ímidos y sob esal ados, es deci , de aquéllos a quienes los pelig os y ejaciones encogían el ánimo y les hacían i i en con inua zozob a. ¿ Quiénes son és os, en la men e del poe a? No o os, cie amen e, sino la asende eada g ey judaica, siemp e expues a a pe secuciones y a opellos. Lo' acla a su icien emen e el e so siguien e (26), o,ue cie a ]a es o a, y y con iene una exp esión di ec amen e omada del Can a : «An e Jos cubiles de los Jeones y las sel as de los leopa dos». Los leones y leopa dos que se mencionan en di e sos pasajes esc i u a íos de- signan al e ible enemigo de Judá que 10 lle ó cau i o a Babilonia (1). Aquí se on1a, igu adamen e ese ené gico símil po el Islam, el (1) Vid. Biblia de Je usalén, Le Canlique des Can iques, p, 43 n, c-. ~07 -" ---------- -------------- pueblo qu~ como dijo an e io men e el poe a ( . 13) « iene escla iza- do a Is ael. . 27~32. Has a el ex e no de la ie a - ended al uelo. mis cán icos. Y anunciad en Se a ad -a mis he manos y mis hijos, Que yo si o -a Samuel, cabeza de mis p íncipes, Y Samuel mi- nis a -an e Yah é. No c eí e jamas -lo que mis ojos ie on: [Tnü lengua qUé sana a los homb es -y o o ga la ida a las c ia- u as. El poe a, en un ap o de exal ación casi mís ica, muy p opia de la oda, apos o a a su numen poé ico, a los can os de su li a, pa a que de Su a No e del O i<=u e al Ocaso anuncien en oda Se a ad¡ su pa ia, a sus he manos de aza y eligión, a sus hijos, que se sien e dichoso po es a al se icio de an ilus e pe sonaje. Desde el p incipio has a el in de la composición, en un uelo e óg ado de su po en e an asía, se ha si uado no solamen e en la época de Samuel ha-Naguid, sino muy ce ca de él, jun o a su ca oza, y le con empla ex á ico, lleno de admi ación, de espe o y de simpa ía. Se sien e inco po ado a su séqui o, y gus oso se ha hecho, en esa ans igu ación poé ica, se ido de an noble pe - sonaje. Quie e que lo sepan odos sus an~gados de Se a ad; la sa is acción le ebosa, y po eso dice a sus e sos que uelen a p opaga lo po doquie . Usando, en un ingeniC'so e uécano las palab as de 1 Sam. 218 = «y Samuel minis aba an e Yah é», y ap o echando incluso la homonimia del hé oe y el pe sonaje bí- blic01 como el pa icipio heh eo n'lCsa e pned~ indica pasado o p esen e1 la coo denada del iempo se es uma, y dice sencilla- men e que si e a Samuel, la lo de las p íncipes, po que Samuel -és e, lo p opio que el hijo de Ana, p o e a y juez de Is ael- minis a an e Yah él es deci , gobie na con jus icia y equidad, con o me a la ley di ina . . P osigue en su en usiasmo con las palab as admi a i as de la eina que ue a isi a a Salomón: «No c eí e 10 que mis ojos ie on» ( . 31). «Ve dad es cuan o en mi ie a me dije on de ~us cosas y de u sabidu ía. Yo no lo c eía an es de eni y de habe lo is o con mis p opios ojos. Pe o cuand~ me dije on no es ni la n1i ad. Tienes más sabidu ía y p ospe idad que la ama que a mí había llegado.» (1 R 10 7 ). ¿Qué es 10 que han is o ---en isión poé ica- los ojos del can o ? Aquí ya se p escinde del boa o e- gio, la b illan e comi i a,. el esplend.o que ci cunda al noble pe - - 20,'1 - sonaje. Todo eso, que ya ha desc i o an es con sobe bias pincela- das, es poca cosa al lado del elogio sup emo con que e mina su oda, empleando dos exp esiones de MiSlé Selomó, el llamado lib o de los P o'Je bios. El . 12 18h dice li e ahnen e: «La lengua del sabio cu a las he- idas') y el 1430, que o ma el 2.° hemis iquio inal de la oda: < Vida del cue po (es un co azón apadble»~.· El poe a solamen e oma los dos p ime os é minos, que coo dina con la p ime a ex- p esión -el p ime hemis iquio- y aplica asimismo a esa lengua salu í e a, exp esión de la sabidu ía. Samuel ¡hn Nag ella ue e i- den emen e homb e de g an consejo, a ninguno mejo que a él se le pod ía aplica el p o e bio á abe: eLlesán ikammel el-insán «la lengua comple a al homb e»; pe o en es e e so inal, que cie a con b oche de o o la composición, nos pa ece cla a la alusión a la ac i idad li e a ia del Naguid. La p ime a de las dos ci as de J iliSle habla cla amen e del sabio, y ya hemos indicado que la se- gunda se ag ega conlO complemen o de 'la idea con enida en la p ime a. , La p oducción li e a ia de Samuel ibn Nag eIla ue copiosa y a iada; en ella campea la as a cul u a heb eo-a ábiga y la g an ~abidu ía de aquel hombl.'é' gep.iaI. Pe o an e odo se dis in- guió como poe a. La poesía ue el hada que más embelesó a los ingenios á abes y heb aicos de aquellos siglos de la Al a Edad Media. A cada uno de los máximos poe as heb aicoespañoles de aquella edad de o o de las le as heb aicas le co esponde un ad- je i o que especi ica su ca ác e : Ibn Gabi ol es el poe a eológi- co, Mosé ibn CEz a el poe a peni encial, Yehudá ha-Le í el lí ico sionis a, y Samuel ibn Nag ella el poe a sapiencial. Así, a imi a- ción de los es lib os sapienciales de endencia más di ec amen e lno alizado a y eligiosa de la Biblia heb aica, como son Salmos, P o e bios y Eclesias és, dio a las es colecciones de poesías que in eg an Sil Di án, a iado lo ilegio de sen encias y alego ías ins- pi adas en los sag ados lib os, los í ulos de Ben Tehil-lim (Nue o o pequeño Sal e io), Ben MiSle (Nue o o pequeño lib o de los P o e bios) y Ben Qohéle (Nue o o pequeño Eclesias és), í ulos que se acomodan al peculia ca ác e y signi icación de su con e- nido. El p ime o comp ende o aciones, el segundo enseñanzas y mo alidades, y el e ce o poemas de endencia ilosó ica. Esas composiciones del isi poe a .. que gua da ía como o o en - 209 -- ·pañ.o la amilia de Ibn cEz a} algunos de cuyos miemb os goza o i de especial alimien o ce ca de! Naguid, que lee ía con uición Yehudá ha-Le í en la empo ada que pasó en casa de Ibn cEz a, y que jun os paladea ían y comen a ían, esas poesías que an cono· cidas e an po o a pa e en los cí culos li e a ios andaluces, son las que, a jui.cio del can o de las Siónidas, e an como una dulce. medicina del alma, que di undía audales de ida, de sabidu ía y de unción en los co azones is aeli as. Esa lengua p i ilegiada de g an es ilis a, esa a pa heb ea, meli lua y sen enciosa, de egia p es ancia, p oduci ía exquisi as esonancias en el alma delicada y esencialmen e poé ica de Yehudá ha-Le í. Con enido bíblico Si en el ex o de la oda que es udiamos se ep esen a an con le as de o o eclas las ci as bíblicas que la esmal an, apa ece ía oda ella ans o mada en un b illan e oco áu eo, de seduc o es e lejos. Semejan e e ec o de ans igu ación luminosa y sob ena- u al eje ce el con enido en odo espí i u capaz de so p ende y ap ecia es as bellezas sob ehumanas. En un o al de 32 e sos, de mode ada ex ensión -3 a 7 pala- b as-· hallamos nada menos que 36 e e encias esc i u a ías. Unas son explíci as, o as implíci as; unas ad pedem li e ae, o con lige a ansposición de algún ocablo, quizá p op e me i necessi a em, o as sólo en pa e li e ales~ con algún é mino sus i uido po o o Hlás o menos sinónimo; unas son simplemen e e bales J o as con- cep uales. Su ex ensión es siemp e sucin a, acomodada al molde mé ico donde encajan) sin que en ningún nl0men o pesen sob e la su il ing a idez del i mo. La más la ga es una de Isaías, de sie e palab as -cinco de ellas monosilábicas-, que aba ca un e so. comple o ( . 5); hay o as a ias de cinco, cua o, es ocablos. Las nlás nume osas son de dos c;olamen e; pe o éngase en cuen a la acilidad de aglu inación ca ac e ís ica de la lengua heb ea pa a euni en un solo ocablo pa ículas monolí el'as, p e ijos y su ijos has a el ex emo de que no es a o encon a palab as in eg adas po seis y has a sie e elemen os. Las de es en es a composición son las más co ien es. No hemos dudado en conside a como e dade as e e encias - 2!0 - bíblícas has a aÍgunas o es suel as espec a[men e signÚkaÚ as e l el ex o bíblicol cuyo- alo excepcional pesó sin duda en el espí i u exquisi o del poe a al engas a esas .ioya~ en su composición; p. e. la 1. 11 del 1.e e so, ll libha , o la úl iIna del mismo l hapax legóme- non de Nahum 3171 l1únneza im; son las únicas que hemos aco ado l aunque alguna lnás, ípicamen e bíblica, pudie a ag ega se. Apenas hay e so - es o cua o, a lo sumo, y aun és os con cie as ese as- donde no se egis e alguna e e encia bíblica. Quince -la mi ad de la composición- es án cons i uídos ín eg a- men e, o casi, po una ci a esc i u a ia; cua o incluyen dos de és as, una en cada hemis iquio, y o os cua o una sola en uno de los helnls iquios.- En un o al de 1.52 palab as, ce ca de un ~en enaI' -es deci , dos e cios de la pieza- son - e e encias esc i u a ias. A las ein e consignadas en una buena edición, helllos podido aña- di casi o as an as. ¿ Cómo se epa en es as osas de la lo es a bíblica en e los lib os esc i u a ios? Cinco pe enecen a Isaías, cua o a los Sal- mos y o as an as a Samuel; , es al Can a y las mismas a Pn e bios y a Reyes; dos 3. Je emias, ídem a Ezequiel y Job, y una a Daniel, Oseas, Nahum, Habacuc, Miqueas, Núme os y C ónicas: en o al, 16 lib os del A. T. An e es a demos ación numé ica de la impo ancia ascendeIl~ al del ac o bíblico en la p esen e oda, alguien se sen i ía al ez en ado a pensa que es un simple cen ón de ases esc i u a ias enlazadas, ebajando así la o iginalidad y los quila es del numen c eado de es e eximio poe a hispano-judío. La ealidad eS I sin em- ba go, diame aln en e dis in a: en eso es iba cabalmen e uno de los mé i os excepcionales de Y,ehudá ha-Le Í, en el a e exquisi o e insupe able con que sabe ado na sus can os con esos ade ezos de pe las. Tomad cualquie ob a del genial San Agus ín, del incom- pa able San C isós omo, de cualquie a de los ss. Pad es o la Suma Teologica del Angélico Doc o : qui ad de esas ob as ma a illosas odo el elemen o bíblico" que es su a mazón y su o na o, y queda- lán educidas a pol o. ¿Po qué hemos de aplica a un poe a lí ico de la alla 'de Yehudá ha-Le í un c i e io di e en e? Glo ia jnma cesible de íos poe as heb aicoespañoles se á siem- p e es á: habe sabido en e eje la u dimb e de su inspi ación -aun en composiciones de ema no eligioso, como és a- con esas e e encias bíblicas, de luminosos esplando es. Con azón se ha ~11 --------------------------- dicho po di e en ~s au o es que una soÍa palab a del ex o bíbli- co, una le e pa eci a de ese g an eso o I encie a más p o undidad y belleza que odos íos lib os del ingenio humano. Después de es a indicación, al ez innecesa ia, del sen ido bí- blico an acusado en Yehudá ha-Le i, como en gene al en odos los a es hispano-judíos, añadamos algo sob e la mane a empleada po nues o poe a en la inse ción de esas joyas den o del cue po de 5U composición. Las ci as bíblicas de Ha-Le í sugie en siemp e mucho más de lo que Ji e almen e dicen: son simples insinuaciones que en el alma de odo piadoso is aeli a aman e de la di ina Esc i u a, como de cualquie conocedo de las Sag adas Le as, se uecan en lla- ma adas de luz y de uego, da dos encendidos que se cla an en el co azón. Con ecuencia son adap aciones, has a me as acomoda- ciones, pe o siemp e espe uosísimas y aídas con una delicadeza sin pa . El es ilo poé ico en oda~ las li e a u as, además del i mo, que es su elemen o i al, se e is e. de selec as es idu as, de galas os- en osas, pa a di e encia se lnás y más del lenguaje p osaico: es la a is oc acia del deel . Yehudá ha-l.e í, y, epe imos, como él odos los a es judaicos medie ales, adop a un lenguaje selec o, excelso, incompa ablen1en e sublhne, omado de la lo y na a de los hagió- g a os bíblicos. Son lo es ecogidas en el Edén de Dios: pe las y diaman es, que cons i uyen el ecamado y ealce de la poé ica es- idu a. Po eso no ienen pa en ninguna li e a u a. La selección y enga ce es án ealizados con al a e, delicadeza y acie o, que el p o ano es incapaz de ad e i la meno quieb a o allo en la ensambladu a de elemen os an dispa es, y ácilmen e c ee ía son palab as odas ellas del poe a; en cambio, el csc i u- is a con empla ese cuad o políc omo, de an a ios ulgo es, como una suges i a isión caleidoscópica. Ahí es án ep esen ados los p o e as, con sus mis e iosos o áculos y su a eba ada en onación, los cua o g andes y cua o de lo!) meno es; el li ismo de los Sal~ mos, las sen encias alegó icas de P o e biosl la mís ica del Can a de los Can a es, ias enseñanzas de los lib os his ó icos. Cada au o y cada lib o con su peculia encan o y colo ido. Oigamos e es e espec o lo que Solís-Cohen, aduc o de una selección de poemas de In cEz a, dice en su Fo ewo d ace ca de s ::, e sión: {{ G an pa e de la beileza de la poesía heb ea medie al adica en el adecuado empleo de pasajes y exp esiones bí- blicas, a eces en su signi icación o igina ia, pe o o as con un sen ido di e gen e en mayo o meno g ado. En uno u o o caso, no se a a de simples «ci as» en sen ido node - nO I adiciones que pod ían se excluídas sin no able que- b an o, sino pa es in eg an es de la composición. La espe- cial belleza de al pasaje es esencialmen e subje i a; no es á p ecisamen e en las palab as ci adas, su g acia o sublimi- dad/ sino más bien en la men e del lec o , y iene su o igen en un econocimien o de sus uen es y la consiguien e admi- ación, y la maes ía con que han sido manejadas. Es e pe- culia encan o se pie de, con demasiada ecuencia, en la e sión; en pa e po que las palab as del o iginal no pueden ep oduci se exac amen e en su nue a o ma y con ex o, pe o ambién en pa e -es muy, de eme - po que hoy día no enemos la amilia idad que en o os iempos se enía con las palab as de la' Esc i u a». Tales obse aciones s.on muy a inadas. Las no as ma ginales o .al pie de la página, donde el edi o o aduc o consignen los lu- ga es bíblicos de poco pod án se i pa a sabo ea ese pa icula encan o al lec o igna o en conocimien os esc i u a ios; hay una pa e pe sonalísima o ineludible en la unción del lec o . Valo es es é icos Las más is osas y espléndidas p eseas que a alo an és a come las demás composiciones de Yehudá ha-le Í son las que hemos lnd1cado. Pe o hay ambién o as simplemen e poé icas, an alio- sas conlO las que podalllos encon a en los mejo es poe as de la li e1'a u a uni e sal, no ya sólo de lós clásicos g iegos o la inos. El ono ib an e y exal ado, ípico de la oda, campea desde el p üne e $O, y ese uelo audo y elegan e de paloma se man iene a lo la go de oda la composición. El poe a p oclama solemne- men e que «el p íncipe de los p íncipes» se me ece «el can a más excelen e», que sea digno lo ón de su co ona, YI en consecuencia, elige un i lUO ebosan e de a nl0nía, de esnle ada y a ís ica ac- u a, con a iedad de conlbinaciones eIl la ima, «ce e sup emc -213 -