LA MUJER EN QOHELET RABBAH*
Women in Qohele Rabbah
CARl iEN MOTOS
Uni e sidad Complu ense. Mad id
BIBLID [0544-40X. (1999) 48; pp. 37-62]
Resumen: En una p ime a ap oximación al ema, podemos cae en la en ación de acusa
de machismo a la sociedad judía en la que se desa olla el ex o de Qohele{Rabbah, obje o
del es udio. Sin emba go, una lec u a más concienzuda nos lle a á a saca o as conclusiones:
en de ini i a, eso es lo que se p e ende con es e abajo, que p esen a dis in as ace as de la
muje is as a pa i del ex o abínico.
Abs ac : A i s sigh , he Jewish socie y e lec ed in Qohele{ Rabbah -aim o his s udy
could be blamed o "machismo". Ne e heless, a mo e conscien ious eading will allow us
o ex ac o he conclusions: in sho , ha is he aim o his pape , which unco e s di e en
aspec s o women as seen in he abbinic ex .
Palab as cla e: Muje es, Qohele! Rabbah.
Key Wo ds: Women. Qohele Rabbah.
Tenemos an e noso os un e dade o collage li e a io, y es que Qohele{
Rabbah p esen a su o ma ac ual g acias a mul i ud de ma e iales de dis in as
épocas y p ocedencias que se han amalgamado con el in de comen a y
explica el ex o bíblico de Qohele{.
No se p e ende aho a a ende a la c onología pa a conclui , po ej emplo,
con que la muje judía del s.III es más o menos alo ada que la del s.V. El e o
es dis in o: si ua nos, como espec ado es, an e el col!age e minado, Qohele{
Rabbah, y e , en el esul ado inal de la ob a, el a amien o que se le da a la
muje judía.
*. Ag adezco mucho al D . Gi ón odas las suge encias y comen a ios que me ha hecho
a lo la go del abajo.
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Se acep a, con ello, que los dis in os ma e iales p imigenios hayan sido
manipulados po el edac o o edac o es que concluye an la ob a en e los
s.VII-VIII: y es eso lo que in e esa, e cómo han pasado po su amiz,
condicionado po la época y las ci cuns ancias, odos es os ma e iales, y el
esul ado inal.
En una ap oximación global, no es ácil cap a la ealidad que se esconde
en una ob a del ipo que sea. Po eso, se han ag upado las e e encias que de
la muje judía se han hecho a lo la go de la ob a bajo ocho epíg a es 1. Su
es udio ha pe mi ido i sacando conclusiones en emas conc e os, con las
cuales se ha podido hace un e a o obo de la igu a de la muje judía en la
ob a2.
l. LA MUJER uSTA.
Son ocho las e e encias que he ag upado bajo es e epíg a e: en las cua o
p ime as, es el ex o el que a a de jus a a una muje conc e a; en las cua o
es an es, sus ac os o las ci cuns ancias son los que la descub en como al.
l. Se dice de Ana, Da id y Daniel que, como jus os que son, ienen bajo
con ol al co azón, pa eciéndose, po ello, a su C eado .
l. En iendo que oda clasi icación es discu ible, y aún más en es e caso, cuando dis in os
episodios podían habe sido ecogidos en más de un g upo de abajo. Al decidi me po uno
u o o, sólo he que ido esal a el ma iz que, en mi opinión, esul a a más ele an e en ellos.
· 2. Las posibilidades de es udio en el campo de la muje en la li e a u a heb ea son
in ini as, y ambién los mé odos: ahí es án, como bo ón de mues a, los esul ados del abajo
que dis in os p o eso es ienen ealizando en G anada. Según me cuen a amablemen e lad a.
Olga Ruiz, se abaja ac ualmen e en la aducción, en iquecida con no as e in oducciones,
de Tose a Nasim, y ya ha is o la luz la edición de la esis doc o al de la p opia Olga Ruiz,
sob e Tose a So ah, en la que incluye un b e e es udio sob e el i ual que se ealizaba a la
sospechosa de adul e io, sus o ígenes, e olución y abolición (0. Ruiz 1999). O os ejemplos
álidos son dos a ículos de la p o eso a Au o a Sal a ie a Osso io ( 1997 y 1998) y la esis
que Ca men Caballe o de endió, en ene o de 2000 ambién en G anada, sob e la muje en
la Edad Media.
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LA MUJER EN QoR 39
QoR V, 2. 3 Los mal ados es án bajo el dominio de su co azón ... sin emba go,
los jus os ienen al co azón bajo su dominio según es á esc i o «Ana hablaba
pa a sí» (lSm 1,13), o «Da id se dijo» (lSm 27 ,1), o «Daniel se dijo» (Dn 1,8).
Se pa ecen a su C eado según es á dicho «el Seño se dijo» (Gn 8,21).
No dej an de llama me la a ención es cosas: la p ime a es el o den de
apa ición de los pe sonajes, e iden emen e c onológico, que ae a Ana, la
mad e de Samuel, an es que al ey Da id. La segunda es que se compa e a los
es pe sonajes, sin exclusión y po igual, con Dios.
Si dej amos ola la imaginación, ambién so p ende en es e pun o que el
ex o bíblico u ilice la aíz DBR (habla ) pa a Ana, y pa a el es o de los
casos, 'MR (deci ): el esul ado es el mismo, pe o no dej a de pa ece cu ioso
que pa a la muje se use la o ma e bal que implica diálogo en e a la o a,
que es más ajan e, más masculina.
2. El p ime ej emplo que se da pa a pone de mani ies o que, cuando los
jus os nacen, nadie se pe ca a, pe o cuando mue en, sí, es el de Mi iam. Como
en el caso an e io , el o den de p esen ación es c onológico, así que después
end án los casos de Aa ón, Moisés4 y Josué.
QoR VII, l. Resul a que cuando los jus os nacen, nadie se pe ca a, pe o cuando
mue en, sí: cuando nació Mi iam, no se pe ca ó nadie, pe o cuando mu ió ...
odos se pe ca a on ... Cuando nació Aa ón, Sumo Sace do e, nadie se pe ca ó,
pe o cuando mu ió ... odos se pe ca a on .. , Cuando nació Moisés ... nadie se
pe ca ó, pe o cuando mu ió ... se pe ca a on odos ... Cuando nació Josué, nadie
se pe ca ó, pe o cuando mu ió, se pe ca a on odos ...
3. La explicación de un masa! e ela que Dios elige a un jus o en e los
gen iles y lo anexiona a Is ael cuando se cumple Su olun ad en es e mundo.
Dos de los cua o jus os que se ci an a con inuación como ej emplo, son
muje es: Rajab y Ru 5.
3. T aigo la aducción del ex o que p esen é en mi esis doc o al, pe o sin la
nume ación, signos, cambios de le a, o no as, ... que sí apa ecen allí.
4. En o as ob as, la mayo ía de las eces se nomb a p ime o a Moisés, y después, a
Aa ón: c ., p.e., GnR LXX, 8; L R XXVII, 6; D R VII, 8; NmR XID, 20, o Can R IV, 14.
S. Sin emba go, en QoR VIII, 10 se qui a mé i o a su con e sión po que no ue de mo u
p opio.
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40 CARMEN MOTOS
QoR V, 11. R. Be ekyah con ó una pa ábola: ¿a qué se pa ece es o? -a un ey
que enía un pa e e y se lo en egó a su hijo. Cada ez que le obedecía, el ey
elegía cuál e a la plan a más boni a que había en el mundo pa a asplan a la al
ja dín de su hijo. Sin emba go, cada ez que le desobedecía, elegía cuál e a la
plan a más boni a y ponde ada del pa e e pa a a anca la. Así, con 'el ey' se
alude al San o, bendi o sea, y con 'el pa e e', a es e mundo -hay quien dice que
se alude a los is aeli as-: cada ez que obedecen al San o, bendi o sea, Él elige
cualquie jus o en e los gen iles -como a Je ó, a Rajab, a Ru , o, po ejemplo,
a An onino-, se lo ae y se lo anexiona a Is ael ...
4. Sa a y Rebeca encabezan una sucesión de jus os, guiada nue amen e
po un c i e io c onológico.
QoR I, 5. Mucho an es de que el San o, bendi o sea, haga pone se el sol de
de e minado jus o, Él hace sali el sol de o o jus o. Así, en el día en el que
mu ió R. Aqiba nació nues o maes o, al que aplica on es e ex o, «el sol sale
y el sol se pone» (Qo 1,5); en el día en el que mu ió nues o maes o nació Rab
Adda ba Ahabá, al que aplica on es e ex o, «el sol sale y el sol se pone» (ibid)
... sin emba go, mucho an es de que el San o, bendi o sea, hicie a pone se el sol
de Sa a, hizo sali el sol de Rebeca ... mucho an es de que hicie a pone se el sol
de Moisés ... hizo sali el sol de Josué, hijo de N un; mucho an es de que hicie a
pone se el sol de Josué, hizo sali el sol de O niel ... y así con odos, en odas y
cada una de las gene aciones.
Si en una p ime a pa e se han ci ado una se ie de abinos, apa eciendo un
acío en e el momen o de la mue e del p edeceso y el momen o en el que
pueda ac ua su suceso inmedia o, en la segunda, no se p oduce ese acío:. el
nacimien o del suceso es an e io a la mue e de su p edeceso . Y es que,
necesa iamen e, ha de habe una con inuidad en la p esencia de los jus os
po que, g acias a ellos, exis e el mundo ... 6
5. La quin a e e encia nos habla de los ac os de Rajab. A Ezequías se le
ha anunciado que a a mo i , y él inicia una se ie de cua o súplicas,
in en ando cambia el cu so de los acon ecimien os. Dos de ellas ienen como
undamen o eco da los ac os de pe sonas que i ie on an es que él, y cuyas
6. Hay dis in as opiniones a la ho a de de e mina cuán os son los jus os que hacen
posible la exis encia del mundo: ein a ( GnR XXXV, 2 ); ein a y uno (NmR X, 5); cua en a
y cinco (bHul92a), o simplemen e uno (bYom 38b).
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LA MUJER EN QoR 41
ob as ue on ecompensadas po Dios gene osamen e: en ambos casos, las
p o agonis as son muje es, Rajab y la sunami a. Y es que, si Rajab sal ó a
dos is aeli as en su día, Dios, a cambio, la sal ó a ella y a odos los suyos. Po
eso, Ezequías se emon a al mé i o de sus an epasados 7 pa a in en a sal a
su ida como en su día consiguie a Rajab, en i ud de sus p opios mé i os,
sal a la suya.
QoR V, 6. ¿Hacia qué pa ed se ol ió? -R. Yehosúa b. Le í p opuso que puso
los ojos en la pa ed de Rajab, po que es á esc i o «Rajab ... los bajó con una soga
po la en ana po que la casa es aba adosada a la pa ed de la mu alla» (Jos 2,1-
15). Po eso, Ezequías le decía a Dios: ''Seño del mundo, Rajab sólo sal ó a dos
de los uyos, y ¡hay que e a cuán os le sal as e Tú a ella! ... ¡cuán o más
mé i o u ie on mis an epasados, que eunie on pa a i a odos los p oséli os!"
6. También eco da á Ezequías el caso de la sunami a. Inmedia amen e
después de habe ecu ido al caso de Rajab, ae el de aquella sunami a que
hizo una habi ación en su casa pa a Eliseo8. O a ez emos que el pago, que
es, en su caso, la ida de un hijo, supe a con c eces a la espon ánea acción de
la muje . Aho a Ezequías, en su súplica, no iene ningún incon enien e en
pone en la balanza el episodio p o agonizado po la sunami a con el
p o agonizado po sus an epasados, léase Salomón, cons mc o del Templo,
a cambio de cuya acción, Ezequías eclama su ida.
QoR V, 6. R. Samuel ba Najmán opinaba que ol ió los ojos a la pa ed (qi ) de
la sunami a, po que es á esc i o que «un día Elíseo pasaba po Sunam ... una
muje ... le in i ó a come ... y le dijo a su ma ido: " amos a p epa a le a iba
una pequeña habi ación de mampos e ía (qi )"» (2Re 4,8-10). Po eso, Ezequías
le decía a Dios: "Seño del mundo, aquella sunami a hizo una sola habi ación
de mampos e ía pa a Elíseo, y Tú e i is e a su hijo a cambio; ¡cuán o más
mé i o u ie on mis an epasados, que e hicie on oda es a alabanza!"
7. C . 2C 2,16.
8. La sunami a es á conside ada como una de las ein i és muje es ec as y g andes en
jus icia que hubo en Is ael (c . The Ins i u e o Compu e s in Jewish Li e ( ed. ), The CD
ROM Judaic Classics Lib a y, 1991-1995, 'osa mid asim, pinhas ben ya'i , 19).
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42 CARMEN MOTOS
7. Abigail anuncia a Da id su u u o po medio del San o Espí i u.
QoR III, 21. Los alien os i ales de los jus os se colocan en el Teso o -los de los
mal ados son a ojados a la ie a-según lo que le dijo Abigail a Da id g acias
al San o Espí i u: ''<da ida de mi seño es a á gua dada en la bolsa de los
i os» (lSm 25,29)" ...
Igual que en los casos an e io es, y que en el siguien e, el ex o no dice
explíci amen e que Abigail ue a jus a, pe o se puede oma como al cuando
Dios habla po su boca como lo ha ía, po ejemplo, con Salomón.
8. La oc a a y úl ima e e encia habla de las pa e as que a endie on a las
judías en los malos iempos de Egip o.
QoR VII, l. R. Yehudah ba Simón de endió que Mi iam y Y ocabed, una y o a,
ue on las pa e as de Is ael po que es á esc i o, «las pa e as de las heb eas ...
una se llamaba Si á y la o a Puá» (Ex 1, 15). Si á es Yocabed po que acicalaba
a los niños -o as in e p e aciones: Si á, po que p oc eó y se mul iplicó, o,
po que los is aeli as p oc ea on y se mul iplica on g acias a ella, o, po que los
pe ecciona on po medio de p ecep os y buenas ob as, o ... Puá es Mi iam
po que g i aba a la muje pa a que el e o salie a -o as in e p e aciones: Puá
po que g i ó, gimo eando po su he mano Moisés, cuando és e ue a ojado al
Nilo ... o, po que hizo esplandece los p ecep os y las buenas ob as, o po que
e eló la ob a de su he mano, o ...
El ex o en iende que, a pesa de que sus nomb es engan ya ecogidos en
la Esc i u a, ealmen e és os son o mas de llama a Mi iam y a Y ocabed. Lo
demues a e lejando que es os apodos, po llama los de alguna mane a, son,
en ealidad, o mas que aglu inan oda una se ie de desc ipciones y alabanzas
a su labo : Si a (si ah) es Yocabed po que acicalaba (mdappe e!) a los
niños ...
El ex o elogia a las dos muje es desc ibiendo sus acciones, en una de las
cuales coinciden las dos: en el campo de su labo en el cumplimien o de los
p ecep os y de las buenas ob as.
2. LAMUJER YLACULTURA.
Cua o son las e e encias que he decidido ag upa bajo es e epíg a e . ¿Po
qué in oduzco los dos casos de la dama (ma ona) que p egun a al abino po
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LA MUJER EN QoR 43
la explicación de un ex o bíblico conc e o, si Jas ow opina en su dicciona io
que el é mino se usa gene almen e pa a muje es omanas de cie o ango9? Mi
p ime a in uición me impide pensa en ellas ocupadas en cues iones elaciona
das con la To á, y p e ie o c ee que la p egun a la hacen seño as judías de
buena posición social, po deci lo de alguna mane a, a las que se les aplica un
é mino que, en p ime a ins ancia, enía un signi icado es ingido10. Además,
¿qué abino le hubie a explicado a una gen il la esencia de un ex o sag ado?
Y es que en dos ocasiones, damas anónimas plan ean a Y osé ben Jala a el
po qué de ex os bíblicos conc e os, que e iden emen e conocen.
l. En el p ime caso, la muje apela a la lógica pa a p opone una nue a
lec u a del ex o bíblico, y el abino le con es a con un masa!, haciendo, con
sus p egun as, que ella misma llegue a da solución a lo plan eado.
QoR I, 7. Una dama le p egun ó a R. Y osé ben Jala a lo siguien e: "¿cúal es la
azón de que es é esc i o, «Dios da sabidu ía a los sabios y conocimien o a los
in eligen es» (Dn 2,21)? ¿No debe ía deci el ex o. 'da sabidu ía a los no-sabios
y conocimien o a los no-in eligen es'?" Él le con es ó con un masa!: "si inie an
a u casa dos pe sonas a pedi e dine o p es ado. y uno de ellos ue a ico y el
o o pob e, ¿a cuál de ellos le p es a ías, al ico o al pob e?" Ella le con es ó: "al
ico"; él siguió p egun ando: '"¿po qué?", y ella le con es ó: '"po que si el ico
malgas a mi dine o. iene de donde paga me la deuda: en cambio, si el pob e
malgas a mi dine o, ¿de dónde me a a paga su deuda?" R. Y osé le dijo: "¿ e
das cuen a de lo que ú misma dices?: si el San o, bendi o sea, die a sabidu ía
a los o pes, ellos se sen a ían a es udia la en los e e es o en los baños: sin
emba go, si el San o, bendi o sea, da sabidu ía a los sabios, ellos se sien an a
es udia la en las sinagogas o en las escuelas: po eso dice «da sabidu ía a los
sabios y conocimien o a los in eligen es» (ibid)".
El ela o es á o mulado siguiendo un esquema exegé ico conocido:
p esen ación de un ex o bíblico+posible lec u a más ace ada bajo su pun o
de is a+masal+con i mación del ex o bíblico.
9.
Le y coincide con es a de inición, aunque no especi ica que u ie an que se omanas.
lO. Ag adezco mucho los comen a ios que las D as. Alba y Geno me hicie on du an e
la p esen ación que hice de es e abajo en el VI Cong eso de la Eu opean Associa ion o
Jewish S udies, celeb ado en Toledo en julio de 1998: en sus in e enciones, ambas
coincidie on en que el é mino ma ona se e e i ía a muje es no judías.
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2. También lo es el de la segunda e e encia que aigo, en la que la muje
p egun a el signi icado de dos ex os del lib o bíblico, que el abino le explica,
apo ando luego la co espondien e con i mación.
QoR III, 21. Una dama le p egun ó a R. Y osé ben Jala: a lo siguien e: "¿qué
signi ica '«¿quién sabe si el espí i u de los homb es sube a iba» (Qo 3,21)?'" Él
le con es ó: "se e ie e a los alien os i ales de los jus os, que se colocan en el
Teso o, po que así se lo dijo Abigail a Da id g acias al San o Espí i u: '«la ida
de mi seño es a á gua dada en la bolsa de los i os» (1 S m 25,29)'. ¿Puede
sucede lo mismo con el alien o i al de los mal ados? -la Esc i u a acla a «la
ida de us enemigos la lanza á lejos con el cuenco de la honda» (ibid)". Ella
siguió: "¿y qué signi ica «el espí i u de las bes ias baja al ondo de la ie a»
(ibid)?" Él le con es ó: "se e ie e a los alien os i ales de los mal ados, que
bajan al Gehinnam, hacia abajo, según es á dicho «el día en que él bajó al Se' o!,
ce é Yo mismo el abismo en señal de duelo» (Eze 31,15)".
En ninguno de los dos casos se puede deduci que el abino se so p enda
po que sea una muje la que le p egun a, y ampoco que és e e i e usa ni el
esquema men al de ac uación ni el ocabula io que hubie a usado con un
homb e, en las mismas ci cuns ancias.
3. La e ce a e e encia habla de dayyanin ze s_a i m w i .-dayyano[ n eqe 2o
QoR 11, 8. Lo de «nume osas muje es» (Qo 2,8) se e ie e a los dis in os jueces,
homb es y muje es.
Ya o os han dicho que es di icil sabe a qué se e ie e el ex o, y más,
cuando, po ejemplo, en TosNid 50a se descali ica a la muje pa a desempeña
unciones judiciales. Tampoco yo oy a da la solución, y me limi o a apo a
dos suge encias: el au o no ha caído en esa limi ación y equipa a la unción
de muje es y homb es en el ámbi o legal, o, el é mino se e ie e a algún
pues o in e medio, siemp e elacionado con el mundo judicial, que sí pudie a
ocupa una muje 11.
11. De una o ma o de o a, pa ece queda cla o que la muje que QoR ae pa icipa en
cues iones legáles. Abundando en es e pun o, ambién menciono aquí el episodio na ado en
QoR VITI, 17. En él, Dios ec imina a Moisés su posible 'su iciencia' y p opone plan ea le el
con encioso de las hijas de Selo jad, que "has a el discípulo de u discípulo pod ía esol e ,
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LA MUJER EN QoR 45
4. Con la úl ima e e encia, aigo a poe as y a poe isas, aunque ampoco
se especi ica más en qué consis en sus come idos.
QoR II, 8. «Me p ocu é can o es y can o as» (Qo 2,8) se e ie e a las osa o{
- ealmen e quie e deci poe as y poe isas.
3. LA ASTUCIA DE LA MUJER.
T es son las e e encias que he ecogido aquí.
l. La p ime a puede se discu ible, pe o c eo que lo que p edomina en ella,
obje i amen e, es la as ucia de la muje . El ela o comienza con el encuen o
en e Ad iano y el iejo judío que plan aba esquejes de higue a. Al empe ado
le ex añó que el anciano se a ana a cuando, a lo mejo , no iba a pode e los
u os po su edad, pe o el anciano le expuso su iloso ia de la ida. Ad iano
quedó in igado y le pidió que, si i ía, le lle a a el u o de aquellos esquejes:
así lo hizo y Ad iano, encan ado, se los cambió po dena ios. Después ...
QoR II, 20. La muje de un ecino del anciano, que e a una mendiga, le dijo a
su ma ido: "¡ ú ienes la culpa de mis desg acias!; ¡mi a, a es e empe ado le
encan an los higos y los cambia po dena ios!" ¿Qué hizo el homb e? -llenó su
macu o de higos y se p esen ó en el palacio. Le dije on allí: "¿qué e pasa?", y
les con es ó: "he oído que al empe ado le encan an los higos y que los cambia
po dena ios". Ellos ue on y le dije on al empe ado : "hay un anciano a la
pue a del palacio ca gando con una macu o lleno de higos. Le han p egun ado
que qué le pasa y nos ha espondido: 'he oído que al empe ado le encan an los
higos y que los cambia po dena ios"'. Ad iano dijo: "¡doy o den de que lo
pongáis a la pue a del palacio y de que odo aquél que en e y salga se los i e
a la ca a!" Al cae la noche ya le habían aciado el macu o, así que se ue a su
casa, le dijo a su muje : "¡g acias po an o hono !", y ella le con es ó: "¡la
p óxima ez as y se lo dices a u mad e!; ¡da g acias a que e an higos y no
cid as, a que es aban madu os y no e des!"
¿Cómo en ende la p opues a, subliminalmen e plan eada, que le hace la
mendiga a su ma ido con el in de cambia higos po dena ios, que es lo que
ella había is o hace a su ecino? Lo que no sabía es que el ecino había
ecibido el dine o, no po los higos, sino po el mé i o que enía que los
e incluso las muje es", pe o que Moisés no pod ía desen aña .
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52 CARMEN MOTOS
en mi casa cinco años y yo le enseña é mil clases de p oduc os hechos con
ha ina". Y así ue, el chico se quedó en su casa cinco años y él le enseñó
quinien as clases de p oduc os hechos con ha ina. T as ellos, el panade o le dijo
a la mad e: "que se quede en mi casa o os cinco años y yo le enseña é mil
clases de cosas hechas con ha ina" ... Y aún más, ... se cuen a que una muje de
Cesa ea lle ó a su hijo a un abe ne o al que dijo: "enséñele a mi hijo el o icio".
Él le con es ó: "que se quede en mi casa diez años y yo le enseña é cien clases
de pla os hechos con hue o". Y así ue, el chico se quedó en su casa diez años
y le enseñó cien clases de pla os hechos con hue o. T as ellos, el abe ne o le
dijo a su mad e: "que se quede conmigo o os diez años y yo le enseña é o as
cien clases de pla os hechos con hue o" ...
5. Eliseba y las a iadas azones que enía pa a se eliz: cuando sus hijos
mue en, odo se as oca en un duelo que nada de lo an e io compensa.
QoR II, 2. Eliseba, hija de Aminadab, expe imen ó cua o aleg ías en el mismo
día: Moisés, su cuñado, ue ey; Najsón, su he mano, ue p íncipe, a la cabeza
de odos los p íncipes; Aa ón, su ma ido, ue Sumo Sace do e, e es ido con las
pied as del 'e od, y dos de sus hijos ue on ayudan es sace do ales. Pe o cuando
sus hijos en a on a quema incienso sin pe miso, ue on ab asados y su aleg ía
se as ocó en duelo ...
El ex o no deja cla o qué pesa más en su ánimo, si el pecado que p oduce
la mue e, o la mue e en sí; lo que sí es cla o es que es el asun o de sus hijos
el que puede en la balanza de sus emociones.
6. La úl ima e e encia ecoge el momen o en el que Isaac le cuen a a su
mad e qué es lo que ha pasado en el mon e con Ab aham, y ella mue e del
disgus o.
QoR IX, 7. Cuando llegó jun o a su mad e, ella le p egun ó: "¿dónde has es ado,
hijo mío?", y él espondió: "papá me ha cogido y me ha lle ado mon añas a iba
y alles abajo has a la cima de una mon aña, donde ha cons uido un a a.
Después ha p epa ado la leña, ine ha a ado encima y ha cogido un cuchillo pa a
sac i ica me: si no hubie a enido un ángel de los cielos y le hubie a dicho,
'Ab aham, Ab aham, «no pongas u mano sob e el muchacho» (ibid)', hab ía
sido sac i icado". Cuando Sa a, su mad e, oyó aquello, g i ó lamen ándose y, sin
que le die a iempo a más, expi ó ...
MEAH, sección Heb eo 48 (1999) 37-62
LA MUJER EN QOR 53
La azón úl ima de es a mue e, que ya no apa ece en QoR, se ía cas iga
la al a de e de Sa a cuando se le anunció el nacimien o de Isaac18, pe o no
cabe duda de que la causa di ec a, según QoR, es el dolo que le p oduce la
no icia del pelig o que ha co ido su hijo.
6. VALORACIÓN DE LA MUJER.
T aigo aquí nue e e e encias.
l.
Dios compa ándose con una comad ona que se enca ga de las p ime as
a enciones a los ecién nacidos. Dios se ocupa con igual cuidado de sus hijos,
y el ex o pone en Su misma boca esa con esión.
QoR III, 8. El San o, bendi o sea, dijo: "du an e un ins an e Yo ui como la
comad ona pa a Mis hijos", según es á dicho «y en cuan o a u nacimien o, el
día en el que se e dio a luz ... ni uis e la ada ... e la e ... e ungí ... » (Eze 16,4-
9).
2. Siguiendo con las imágenes, la que ae a Rabbí explicando «lánza e a
la ida jun o a la muje que amas» (Qo 9,9), que él in e p e a como que uno
debe compagina la o mación p o esional con el es udio de la To á, que es lo
que se ama, es deci , que 'muje ' aquí, pa a él, es una o ma de habla de la
To á.
QoR IX, 9. «Lánza e a la ida jun o a la muje que amas» (Qo 9,9). Rabbí dijo
en nomb e de una 'comunidad san a': debes compagina la o mación p o esio
nal con lo «que amas» (ibid), es deci , con el es udio de la To á. ¿Cuál es la
p ueba? -«lánza e a la ida jun o a la muje que amas» (ibid).
3. Una imagen más es la que apa ece en la e ce a e e encia que aquí he
ecogido. La p incesa que apa ece en es e masa! es símbolo de la sabidu ía:
igual que el co esano que pide su mano se da cuen a de que con ella ob iene
odas las iquezas de su pad e, así ambién Salomón es conscien e de que,
pidiendo sabidu ía, se á dueño de odo19.
18. L. Ginzbe g (1968, V:237).
19. C . ambién QoR VI, 6, en donde se asemeja a una p incesa con el alma, po que
ninguna de las dos es a á nunca sa is echa con lo que le pueda lle a un co esano.
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54 CARMEN MOTOS
QoR I, l. Se pa ece es o al caso de un co esano leal que e a impo an e en
palacio y al que el ey le plan eó: "pídeme qué quie es que e dé". Se dijo aquel
co esano en onces: "si le pido pla a y o o, me lo a a da , si le pido gemas y
pied as p eciosas, él me las a a da , si le pido es idos, él me los a a da , así
que oy a pedi le a su hija y me lo da á odo jun o con ella". Así ambién, «en
Gabaón se apa eció el Seño a Salomón en un sueño du an e la noche» (lRe
3,5); le dijo: "«pídeme qué quie es que e dé» (ibid)". Salomón se dijo: "si yo le
pido pla a y o o ... , gemas y pied as p eciosas ... , así que oy a pedi le sabidu ía,
y así odo es a á incluido".
4. La cua a e e encia aquí ecogida ae a la mad e del ey J econías20 que,
según cuen a la adición, siemp e enía las pue as abie as de pa en pa ,
o eciendo su hospi alidad.
QoR XII, 7. «Piensa en u C eado ... cuando se cie en las pue as de la calle»
(Qo 12,4) -se e ie e a las de Nejus a, hija de Elna án, que siemp e es aban
abie as de pa en pa ...
5. El ey pide a su esposa, que es la he mana de Simeón ben Se aj, que
llame al sabio, que ha huido po emo a su en ado: sólo después de habe
seguido las ins ucciones de la eina, consigue su p opósi o.
QoR VII, 12. Después de unos días, se encon aban allí, sen ados a la mesa del
ey Yannay, unos no ables del eino de Pe sia y, después de habe comido, le
dije on a Yannay: "Majes ad, eco damos que aquí había un anciano sabio que
nos explicaba los concep os de la Ley". El ey le dijo en onces a su he mana ...
,
su muje : "en ía a po él". Ella con es ó: "dame u palab a y en íale u sello; así
end á". Como le die a su palab a, ino ...
6. Las hué anas de Eliseo ben Abuyá an a pedi limosna a los Maes os
a pesa de que su pad e no u ie a buena ama en e ellos: lo que en p incipio
es una nega i a, se ans o ma en odo lo con a io g acias a sus palab as.
QoR VII, 8. Tu ie on que eni las hijas de Eliseo a pedi limosna a Rabbí, que
les p egun ó: "¿de quién sois hijas?" Como le con es a on: "de Eliseo ben Abu-
20. C . 2Re 24,8.
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LA MUJER EN QoR 55
yá", exclamó: "«que nadie le b inde su a o , ni se compadezca de sus hué a
nos» (Sal 109, 12), pe o ellas le pidie on: "maes o, no engas en cuen a sus
ob as, sino su conocimien o de la To á" ... En aquel ins an e, Rabbí se echó a
llo a y dec e ó a su a o que ue an sos enidas ...
7. La sép ima e e encia incluye, en apenas unas líneas, dos ideas: po un
lado, denuncia la conduc a de aquellos que dan una limosna a una muje en
sec e o, poniéndola en en edicho -no dej a de se una mues a del in e és que
la sociedad iene en sal agua da el hono de sus muje es-; po o o lado,
esal a el papel de la muje del abino, en la que él con iaba po que, a pesa
de los ajines de la p epa ación del sabba , sabía que e a lo su icien emen e
esponsable como pa a examina la ca ne que él le manda a, y p epa a la, si
ue a necesa io, de acue do a la no ma.
QoR XII, 14. ¿Qué signi ica « an o buenas como malas»? ... se e ie e al que da
limosna a una muje en sec e o, poniéndola en en edicho ... se e ie e al que
en ía ca ne sin p epa a a su muje en íspe as de sábado.
-¡No puede se !
-Pues el p opio R. lo hizo.
-Es dis in o, po que su muje e a la hija de R. Jisda, y él con iaba en ella.
8. La oc a a ambién iene o ma de masa l. En ella se cuen a la his o ia de
uno que desp eció a las muje es en su ju en ud, jugando con ellas, y que al
en ejece , in en ó casa se. Es en onces cuando se le echa en ca a su ida
pasada y se le dice que ninguna muje lo a a acep a en sus ci cuns ancias.
La mo aleja iene a deci algo así como 'el que la hace, la paga', pago que
ha á e ec i o en el masa! la muje a la que aho a él se ace que pidiendo
elaciones.
QoR XI, 9. Se pa ece al caso de uno que desp eciaba a las muje es y que e a un
libe ino. Decía: "¿a qué muje puedo p e ende aho a?, ¡és a quie o y és a
omo!" Al en ejece , in en ó casa se, pe o en onces le dije on: "¡mala sue e,
desg aciado!, ¿qué muje e a a que e aho a que us na ices es án o as, que
es ás du o de oído y que se e nubla la is a?"
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56 CARMEN MOTOS
9. En la úl ima, el ex o ae la impo ancia que iene que homb e y muje
es én jun os21. Resul a in e esan e cómo se in e p e a es e e so bíblico, que
en su con ex o inicial no iene nada que e con la pa eja homb e-muje .
QoRIV, 9. «Más alen dos» (Qo 4,9) -un homb e y su muje - «que uno» (ibid)
-cada uno po su lado ... «más alen dos» -Am am y Yocabed- «pues jun os
ob ienen mejo es esul ados de sus a anes» (ibid) ... R. Yehudah opinaba que se
e ie e a Da id y aBe sabé ... R. Nejemyah dijo: «más alen dos» (ibid) -Joyadá
y Josebá- «que uno» (ibid) -cada uno po su lado ... Los Maes os concluye on:
«más alen dos» (ibid) -Ma doqueo y Es e -«que uno» (ibid) -cada uno po su
lado.
7. LA MUJER EN EL CENTRO DE LA TRADICIÓN.
T aigo aquí cinco e e encias. Las cua o p ime as aen a la muje como
p o agonis a necesa ia pa a que se cumpla la adición. La úl ima e leja has a
qué pun o es á in oluc ada la muje en la misma: no cumpli los p ecep os le
puede lle a a ene como cas igo la mue e.
l. La p ime a oca el ema de los comp omisos ma imoniales y la
in e ención de los pad es en los mismos.
QoR Vll, 8. Cuando un p oséli o se ha con e ido po el Nomb e de los Cielos,
es jus o que algunas de sus hijas sean comp ome idas en ma imonio den o del
cí culo sace do al.
Según la Misnah (Qid II, 1), an o el homb e como la muje pueden
con ae esponsales pe sonalmen e o po medio de un in e media io; sólo
in e iene en el asun o el pad e de la muje cuando és a es una meno , es deci ,
cuando iene menos de doce años: és e se á el caso del episodio que ecojo.
Como es á hablando de un p oséli o que se con ie e, la mane a más e ec i a
y adical que iene és e pa a que sus descendien es o men pa e de lo 'selec o'
del pueblo de Is ael es comp ome e a sus hijas meno es con homb es del
cí culo sace do al, po que «la condición del nacido del ma imonio se á
_con o me a la del a ón» (Qid III, 12).
21. En QoR VII, 29 se ecoge, sin emba go, la pos u a con a ia: "cuando ue on dos, «se
busca on complicaciones sin in» (Qo 7,29)".
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LA MUJER EN QüR 57
2. La segunda ecoge la pe ición de ma imonio que R. Ta ón le hace a su
cuñada, apenas mue a su muje , con el obje i o exp eso de que cuide a sus
hijos.
QoR IX, 9. Se cuen a que la muje de R. Ta ón mu ió y que, ya al sella el
sepulc o, és e le dijo a la he mana de ella, que es aba en pleno duelo: "cása e
conmigo y c íame a los hijos de u he mana".
3. En el mismo con ex o, un poco más adelan e, se ecoge una nue a idea:
una de las obligaciones del pad e con espec o al hijo es casa lo con una muje
pa a, según el ex o bíblico de con i mación, engend a hijos22
QoR IX, 9. Se ha enseñado que la obligación del pad e espec o al hijo es se
esponsable de ci cuncida a su hijo, ... casa lo con una muje ... ¿Dónde se
jus i ica que es esponsable de casa lo con una muje ? -en que es á dicho
«casaos y engend ad hijos e hijas; casad a ues os hijos ... » (J 29,6).
4. En esa misma línea apa ece la cua a e e encia que he ecogido bajo
es e epíg a e:
QoR XI, 6. R. Yehosúa decía: si e casas e en u adolescencia y u muje mue e,
debes casa e o a ez ya en u ejez; si u is e hijos en u adolescencia, debes
ene los ambién en u ejez, po que es á dicho «po la mañana siemb a u
semilla y po la a de no des eposo a us manos, po que no sabes qué es lo
mejo , si es o o aquello» (Qo 11,6) ... si e casas e en u ju en ud, cása e ambién
en u ejez. ¿Po qué? -po que «no sabes qué» (ibid) hijos e queda án, si los de
u ju en ud o los de u ejez, o «si ambos son igualmen e buenos» (ibid).
En ella se acen úa la impo ancia que el ex o da a que el homb e no
despe dicie ninguna opo unidad de ene más hijos, aunque haya en iudado
eniéndolos. Queda cla a la impo ancia y la necesidad de ene descendencia,
cuan o más nume osa mejo . Y es que, ¿qué amilia no se sen i ía emocionada
y obligada a ene hijos, sabiendo que es aba po llega el Mesías, y que
22. C . QoR X, 2, en donde se llega a acha de necio a Esaú en e a Jacob, po habe
enido un a o de a o con sus muje es an es que con sus hijos.
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58 CARMEN MOTOS
cualquie a podía se el a o unado pad e? Además, ¿qué mejo medio de
a ianza un pueblo que hace lo cada ez más nume oso23?
5. La úl ima e e encia alude a la posible mue e de las muje es en el
momen o de da a luz. Las causas, que se especi ican en Sabb II, 6 -"po no
habe obse ado las leyes de pu eza, de la o enda de la masa y del encendido
de la lámpa a"-, apun an a una misma di ección: el descuido en sus
obligaciones eligiosas24. Es cu ioso que, inmedia amen e después, el ex o se
explaye en comen a las es azones po las que el homb e ambién puede
mo i ; eso sí, a di e encia del caso de la muje , el homb e pone su ida en
pelig o po imp udencias y, en odo caso, se añade que Dios siemp e le puede
ayuda .
QoR III, 2. El Ángel de la Mue e se con ie e en el acusado de la muje , al
como R. Samuel ba Najmán eco dó que se dice: «las muje es pueden mo i en
el momen o de da a luz po habe come ido alguno de los es deli os».
También los a ones pueden mo i en es si uaciones: si i en en una casa que
amenaza uina, si an po un camino solos o si na egan po el G an Ma ,
po que el diablo se con ie e en su acusado , aunque el San o, bendi o sea, les
puede lib a de él y de oda ho a mala en i ud de su G an Nomb e.
8. ASPECTOS NEGATIVOS.
Recojo aquí las sie e e e encias que, en mi opinión, lle an obje i amen e
una ca ga nega i a den o del ex o.
23. Ya en la misma Esc i u a se ecogen los emo es del Fa aón de Egip o an e el
c ecimien o del pueblo de Is ael («que no se mul iplique y suceda que nos sob e enga una
gue a y se sume ambién él a nues os enemigos, pelee con a noso os y se alce con el país»
[Ex 1,10]). De odas o mas, el concep o de la impo ancia de los hijos no es algo que el
pueblo de Is ael monopolice: an es y después, allí y en o os luga es, la His o ia lo co obo a
-bas e eco da , po ejemplo, la c eencia que en la an igua Roma se enía de que los dioses
no da ían ida ul a e ena a quien no u ie a, as la mue e, hijos que cuidasen de su
umba.
24. Se ol e á a hace e e encia a la impo ancia de que la muje se a ane en sus
obligaciones eligiosas en QoR VIIl, 5, cuando se cuen e el caso de Es e , que no se en e ó
del edic o del ey, p ecisamen e po es a ocupada en el p ecep o de 'la eliminación de la
le adu a' p e ia a Pesah (c . Pes I, 1 ).
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LA MUJER EN QoR 59
l. La p ime a de ellas equipa a a la muje con el alma y la ie a pa a deci
que ninguna de las es se mues an ag adecidas. Sin emba go, al apo a los
ex os bíblicos de a i icación, eo cómo en el caso de la muje , la Esc i u a
que se escoge se e ie e a la muje adúl e a.
QoR VI, 6. T es son los elemen os que no se mues an ag adecidos con sus
seño es: el alma, la ie a y la muje ... lo de la muje , ¿cómo se p ueba? -po que
es á dicho, «és a es la conduc a de la muje adúl e a: come , limpia se la boca»
(P o 30,20).
2. La que habla de una de las posibles azones po las que el maes o de
R. Meí pudo ol e se he eje. Y es que su mad e, du an e su emba azo, y
a aída po el olo , comió algo de manos idóla as: indi ec amen e, el ex o
culpabiliza a la mad e po no habe esis ido la en ación25.
QoR VII, 8. Hay quien dice que po que cuando su mad e es aba emba azada de
él, pasó jun o a un cen o de cul o idolá ico y aspi ó aquella cosa, y no pudo
aguan a se has a que le o ecie on y comió, y aquello pene ó en su ien e como
el eneno de una se pien e.
3. La que quie e explica a qué se e ie e el ex o con lo de «nume osas
muje es (siddah w8-siddo{)» (Qo 2,8). La in e p e ación de QoR es que se
e ie e a "las nume osas diablesas (seda ' we-sed._ a ') que man enían el uego
en los baños". Pese a odo, p ueba de que los é minos son p oblemá icos es
que el mismo Talmud Babli, cuando los ecoge, dice que así es como se
en iende en Babilonia, pe o que en Occiden e, los mismos é minos hacen
e e encia a 'caj as'26.
4. La cua a e e encia ae a Sa a, a Yocabed y a las muj e es de la
gene ación del desie o en elación con el e so, «en e mil se puede encon a
un homb e cabal, pe o muje cabal, ni una en e odas» (Qo 7,28). Unos
25. C . QoR VII, 13, en donde se ecoge o o episodio del que se desp ende que el
pecado de la mad e in luye di ec amen e en el hijo.
26. C . bGi 68a. Véase ambién la in e p e ación de Rasi, que en iende algo así como
'ca uaje mix o'. Un poco más adelan e, ambién en QoR II, 8, se explican los mismos
é minos de nue o: allí se di á que se e ie en a los dis in os dis u es del se humano.
Siguiendo en esa línea de equipa a 'muje =dis u e', c . QoR II, 1 O y QoR X, 7.
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60 CARMEN MOTOS
piensan que se las ae como excepción que con i ma la egla; en cambio,
o os opinan que se las ae como p ueba álida del ex o bíblico, ya que, ni
siquie a ellas, pudie on escapa a lo la go de su ida de incu i en e o es.
5. La quin a hace e e encia a las mu mu aciones de Mi iam y a su
cas igo.
QoR V, 5. «No consien as que u boca» -se e ie e a Mi iam- « e haga peca »
-po que dijo una inju ia con a Moisés: "«¿acaso ha hablado el Seño sólo con
Moisés? ¿No ha hablado ambién con noso os?» (N m 12,2)"- «y no digas an e
el in e media io» -se e ie e a Moisés según es á dicho «en ió un ángel a
saca nos de Egip o» (Nm 20,16)- «que ue una inad e encia» -«pe dón, mi
Seño ; no nos hagas esponsables del pecado que neciamen e hemos come ido»
(N m 12,11)-. «¿Po qué ha de i i a se Dios con u palab a» -<<Mi iam y Aa ón
mu mu a on con a Moisés» (N m 12, 1)- «de o ma que des uya la ob a de us
manos?» -se e ie e a odos los miemb os de Mi iam, que po habe mu mu a
do, ecibie on cas igo según es á dicho «Mi iam apa eció cubie a de lep a,
blanca como la nie e» (Nm 12,10).
6. La sex a uel e a explica un ex o bíblico en elación a la muje , en es e
caso, en elación a la muje que es demasiado holgazana como pa a examina
se du an e su mens uación: es e descuido le lle a á a la en e medad.
QoR X, 18. «Po la inac i idad de las manos, hay go e as en la casa» (Qo
10,18): como la muje es demasiado gandula como pa a examina se du an e su
pe iodo, se con ie e en una hemo oisa según es á dicho «cuando una muje
enga lujo de sang e ... » (L 15,25).
7. La úl ima es el más cla o a aque que he encon ado en QoR con a la
muje . Del comen a io de «descub í que la muje es más unes a que la
mue e» (Qo 7, 26), se pueden ex ae di e sas conclusiones:
a) La muje exige demasiado y e mina po p o oca una mue e unes a.
b) Una mala muje es más penosa que odo lo que se pueda imagina .
e) Uno es á expues o a las edes de la muje siemp e que no ema a Dios;
si no, y a pesa de que se ha esc i o de ella que « iene las manos a adas»,
sucumbi á.
*****
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LA MUJER EN QOR 61
En QoR he encon ado dis in os ipos de muje es: la jus a, la cul a, la
casada, la mad e, la as u a, ... Aun en los casos más discu ibles, c eo que
es oy en disposición de a i ma que QoR ae a una muje in eg ada plenamen
e en la sociedad, y alo ada. Esa alo ación -que hace, po un lado, el p opio
Dios, y po o o, sus con empo áneos-, aba ca, más bien, cues iones
elacionadas con los compo amien os y los mé i os. Ésa es, en mi opinión,
una de las g andes di e encias de la muje de QoR con espec o a la que
apa ece en la li e a u a á abe del momen o27.
Po o o lado, el que en a ias ocasiones, la muje se ace que a la To á
demues a, a mi modo de e , has a qué pun o llega su in eg ación en la
sociedad judía, una sociedad que iene en la To á su camino y el campo en el
que semb a los u os que ecoge á en el mundo enide o.
Concep os como el ma imonio y los hijos son 'sag ados' den o del
judaísmo. Aquí ambién, cómo no, se les dedica mucho espacio, po enciando,
en el p ime caso, las i udes de la muje , y la pa icipación de los pad es, a
dúo, en cada una de las e apas de la ida de sus hijos, en el segundo caso.
C eo, además, que puedo a i ma que QoR hace un especial hincapié en la
elación a ec i a mad e-hijos, acen uando lo que has a en el ace o popula
se denomina como 'amo de mad e' ( algan como ej emplo los casos de Sa a
e Isaac, o Eliseba y sus hijos).
O o asgo que, a mi pa ece _ debo des aca es la libe ad y la independen
cia con la que la muje de QoR se mue e. La emos omando decisiones,
esponsabilizándose de los hijos, opinando, ...
Si me de engo en los casos conc e os que e lejan lo que he dado en llama
'aspec os nega i os' con elación a la muje en QoR, eo que, a eces, el
mismo ex o se enca ga de p esen a el hecho y su a enuan e (la que no es
ag adecida es la muje adúl e a, y la que cede a la en ación es una muje
emba azada), y que, o as eces, el ex o p esen a p oblemas de comp ensión
y eso hace que se mul ipliquen las in e p e aciones.
27. Allí se alo aba el aspec o ex emo, que ni siquie a se pa icula izaba, po que había
un concep o idealizado y uni e salizado de la Belleza, mien as que aquí, no se encuen a
ninguna alusión a ca ac e ís icas ísicas, y se esal an las mo ales.
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