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Armonía y expresividad, dos leyes esenciales de la lengua hebrea

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Armonía y expresividad, dos leyes esenciales de la lengua hebrea

Author: Gonzalo Maeso, David
Publisher: Universidad de Granada
Year: 1962
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/74166/1/13341-Texto%20del%20art%c3%adculo-.pdf
ARMONIA y
EXPRESIVIDAD
LEYES
ESENCIALES
DE
LA
LENGUA
HEBREA
La Filoso ía de las lenguas.
A UNQUE la
Filoso ía
del
lenguaje,
de
helénico
abolengo
en
sus
p inl.e as in uiciones o a isbos7 es
una
ciencia que a omando
cue po,
como
al,
desde
p incipios
del
pasado
siglo, y
son
ya
mu-
chos
los
a adis as
de
di e sos
países
que
de
ella
se
han
ocupado,
la
Filoso ía
de
las
lenguas
en
pa icula
aún
es á
en
cie nes
y
quizá
no
exis a
oda ía
ningún
a ado
Jilosó ico
comple o
sob e
ninguna
lengua,
ni
siquie a
den o
del
campo
indoeu opeo,
el me-
jo
es udiado
en
an os
aspec os
y
con
c eces
sob e
los
demás
g upos
lingüís icos.
Sin
emba go,
son
innume ables
los
es udios
ealizados
sob e
de e minados
aspec os
y
cues iones
de
los idio-
mas
y dialec os,
en
gene al
y
en
pa icula ,
sob e
su
g amá ica
y
las
di e en es
pa es
de
la
misma,
sob e
la
Semán ica
o
la
Lexi-
cología
en
sus
líneas
di ec ices
como
en
sus
de alles
y
po me-
no es.
En
o no
al
á bol
ondoso
del
lenguaje
has a
se
han
ido
cons-
i uyendo
algunas
ciencias
subal e nas,
aunque
ue emen e
en-
oncadas
en
la Lingüís ica,
cuales
son
la
Foné ica
y
la
Semán ica,
ya
«dé ini j emen cons i uées»,
como
esc ibia Dauza hace ' a ios
decenios (1927), si
bien
ampoco
pod ía
a i ma se
se
hayan
apli-
cado
sus
p incipios
ín eg amen e
a
odas
las
lenguas
cul as,
y
son
muchas
las
que
oda ía
no
ienen
su
Foné ica
y
su
Semán ica
bien
es udiadas
y
cien í icamen e
sis ema izadas
en
a ados
comple os
y de ini i os.
La
Filoso ía
de
las
lenguas
es á
mucho
más
a asada
que
esos
4
DAVID
GONZALO
MAESO
12)
o os
es udios lingüís icos
pa dales
y, sin emba go, solamen e ella
puede
da nos
una
isión
p o unda,
luminosa, exac a
y,
po
deci lo
de
una
ez,
humana,
de
un
idioma, al
p esen a nos
conca enadas
sus
leyes y sus enómenos en
unos
cuan os
p incipios unda-
men ales.
En e
an a
dispe sión y
complejidad
de aspec os
es udiados
o
po
es udia
y de lucub aciones ealizadas, de odo
o den,
ace ca
del lenguaje, en gene al, o
sob e
las lenguas o
g upos
de és as,
se
impone
absolu amen e
la
necesidad de
inqui i
la
unidad
de ac-
o es
que
las
in o man,
los elemen os
p imo diales
que
las egu-
lan y les
p es an
cohesión:
su
p incipio i al, en suma,
la
aíz o
p incipio de su indi iduación, el sec e o
de
su
ín ima
es uc u a.
Aun
cuando
sean
in ini amen e
nume osos
los agen es y de e mi-
.1an es
que
concu en
en
la
o mación
y e olución
de
una
lengua, en
el
iempo
y el espacio, los ac o es es á icos y dinámicos obedecen
a leyes ijas y cons an es,
que
se
pe pe úan
con
admi able
pe sÍs-
encia
a a és de siglos y milenios. «Tou se ien dans
la
s uc u e
du langage», como
dijo
sabiamen e
A.
Meille , y
se ía
desa inado
empeño
a ibui
simplemen e al aza lo
que
es á
de e minado
po
azones, a eces mis e iosas,
pe o
con
más
ecuencia
cla amen e
pe cep ibles
al in es igado u obse ado .
Esencialmen e
una
lengua
es á
cons i uída
po
sonidos y sen-
idos (les sons e les sens), onemas y signi icaciones,
que
son
la
ma e ia
y
la
o ma
de
odo
idioma. Es
deci
que
en es o, como en
odos
los enómenos
de
la
exis encia y
la
ida
humana,
hay
que
dis ingui
un
ac o
ísico,
ma e ial,
que
son
los elemen os del len-
guaje
y
un
ac o
i al,
espi i ual
ideológico, cons i uído
po
los
elemen os signi ica i os, sin los cuales el lenguaje no
pasa ía
de
se
simples go jeos de a es o g i os de
o os
animales.
¿ Cuáles son, pues, los p incipios
egulado es
que
in eg an
el
genio
de
una
lengua? No
p e endemos,
na u almen e,
que
és os
sean
del
odo
dis in os
en
cada
idioma:
necesa iamen e
hab á
coin-
cidencias
en
al
o cual aspec o, como las
hay
en
los asgos psico-
lógicos
de
los pueblos,
po
di e en es
que
és os sean
en e
sí.
El
alma
humana
es esencialmen e
la
misma
en
odos
ellos, y esencial-
men e
simila
es
ambién
el lenguaje
humano
de
odos
los iem-
pos
y luga es. Sin emba go, es e iden e
que
las ca ac e ís icas
ma e iales
y o males de las lenguas,
compa adas
unas
con
o as
aun
las del mismo
g upo
de amilia,
son
no o iamen e
dispa es,
[;JI
ARMONÍA
Y
EXPRESIBIDAD,
LEYES
ESENCl: LES
DE
LA
LENGUA
HEBREA
5
has a
el
pun o
de
o ma
cada
ag upación
un
cuad o
de
acusada
polic omía.
An e odo,
impo a
acla a , o
más
bien
ec i ica ,
una
c eencia
demasiado gene alizada
p ác icamen e:
la
Foné ica, Mo ología,
Sín axis, Es ilís ica,
Semán ica
y
aun
la Lexicología no
cons i u-
yen
compa imen os
es ancos en
una
lengua
cien í icamen e con-
side ada,
como
a
a és
de
una
exposición
didác ica
° ilosó ica pu-
die a
pa ece ,
sino que, al igual del
alma
en
el
cue po,
odo
lo
que
en las lenguas implica «espí i u de ida», signi icación ideológica,
es á
odo en
odas
esas
pa es,
como el
alma
es á
subs ancialmen-
e
oda
en
cualquie
pa e
del cue po.
Conside ando, pues,
odos
esos ac o es
de e minan es
del ca-
ác e
de
un
idioma, los p incipios
que
le
in o man
y ma izan, ob-
se a emos que,
apa e
la
complexión amilia , a
la
que
jamás
po-
d á
sus ae se,
hay
dos o
es
e men os
que
pa ecen
se
la
ue za
mo iz
de
odos
los enómenos y endencias
que
en
él se acusan, el
polo magné ico hacia donde és os se
o ien an,
el
opaje
de
que
se
e is e
oda
su
elocución,
cualquie a
que
sea
el es ilo
empleado
y
la ca ego ía de los hablan es.
A
guisa
de
ejemplo y
conside ando
la
es uc u a
y
la
signi ica-
ción,
como
bases undamen ales, di íamos
que
el
la ín
se dis ingue
po
su
majes uosidad
e i.mpe io, el g iego,
po
su
belleza, pe spi-
cuidad
y lucidez; y
en
las neola inas se econoce
unánimemen e
al
español
obus a
sono idad
y
me idiana
cla idad,
en
an o
que
el
i aliano se des aca
po
su
musicalidad
y én asis, y el ancés
po
la
inu a de elocución y
la
agudeza ideológica; el inglés se ca ac e-
iza
po
la concisión y sob iedad, y
el
alemán
po
la
du eza
y a a-
sallamien o.
A ese eno , ijándonos
en
los dos aspec os básicos an e io -
men e indicados,
ma e ia
y o ma, en
sus
a ios aspec os,
que
no
se
ci cunsc iben
cada
una
a
de e minada
pa e
de
la
G amá ica,
sino
que
ambas
ex ienden
su
adio
de acción a
odos
los
ámbi os
oc
la
elocución siendo insepa ables en sí,
aun
cuando
la
didác ica,
po
comodidad,
necesidad o quizá
e o
de en oque, las
sepa e
y
accione en di e sos
apa ados,
como
queda
dicho,
podemos
dis-
ingui
en el o ganismo lingüís ico las peculia es
ca ac e ís icas
de
cualquie
idioma, e lejo de la psicología de
sus
hablan es al
pa
que
i adiación
sob e la
misma
y
oquel
men al
de las sucesi as
gene aciones.
i
DAVlD GONZALO MAESO
¡4¡
Las dos leyes esenciales de
la
lengua heb ea.
Después de
las
conside aciones
p eceden es,
pod íamos
ya
p e-
gun a ,
en ando
en
ma e ia,
¿
cuáles
son
las
no as
o
ca ac e es
esenciales
de
mayo
alcance
que,
pa alelamen e
a lo
apun ado
en
esas
o as
a ias
lenguas,
in o man
el genio
de
la
lengua
heb ea?
A
nues o
juicio
-lo
di emos
en
dos
palab as-
no
son
o as
sino
la
a 111onía¡
po
lo
que
se
e ie e a los
elemen os
n1a e jales
que
cons i uyen
su
es uc u a,
con
sus
di e sas
ma izaciones,
y
la
ex-
p esi idad
en
cuan o
a añe
a los
aspec os
semán icos,
la luz espi i-
iual
que
ulgu a
en
los one nas
mismos,
pe o
sob e
odo,
en
las
pa-
lab as,
locuciones,
ases
y es ilo.
A monía
y
exp esi idad
SOD,
po
lo
an o,
las
dos leyes esenciales, o end.encias
sob esalien es:
si
se
p e ie e
es e
concep o,
de
la
lengua
heb ea,
que
ma can
la
imp on-
a
de
su
genio y la
dis inguen
no o iamen e
de
las
demás,
apa e
de
las
no as
" amilia es»
que
la
asemejan
a
las
de
su
g upo
y
o as
de
más
lejano
o igen,
hoy
oda ía
no
plenamen e
dilucidado,
que
se
e ie en a
su
en10 o
pa en esco
con
g upos
más
dis anciados.
No
hace
al a
acla a
que
nos
e e imos
a
su
inmedia o
pa en esco
semí ico, a
la
an e io
comunidad
cami o-semí ica
y al
posible
en onque
p imo dial,
hoy
no
a innable
aunque
ampoco
negable,
con
las
lenguas
indoeu opeas.
A in
de
da
ma"o
cohesión
y
con e gencia
a
nues a
exposi-
dÓl1¡
en
is a
de
los
angos os
lími es
de
una
b e e
ponencia
en
que
hemos
de
cX:;,J0ne
y
azona
nues a
esis,
examina emos
conjun an1en e
anlbas
ca ac e ís icas
de
a monía
y
exp esi idad
a
a és
de
los
dis in os
elemen os
y
ca ego ías
g ama icales
y lexi-
cológicas. * * *
En ende nos
po
a monía
e bal
la
aco dada
p opo ción
y dispo-
sición
en e
los
a ios
elemen os
C0111pOnen es
de
la
palab a,
la
ase
y el
pe íodo,
su
enlace
con
luidez y eu onía,
unidad
y a ie-
dad,
eliminando
Jos
sonidos,
g upos
ónicos y
enga ces
que
o ezcan
mda
esonancia
y di icul osa combinación_
Es
el
equilib io
es á ico
y
dinámico
de
ue zas
que
ac úan
en
la
palab a
y
conjun os
elocu-
i os¡ el i n10 sua e al
pa
que
ené gico
de
los
sonidos
a iculados
p¡, ec amen e
he manado
con
el
i mo
in e io
del
alma,
a in
de
bcili a
y
ab illan a
la
ex e io ización
de
los
es ados
psíquicos
p opios
de
cada
hablan e.
La exp esil'idadn
elocu i a,
In
ue za ideológica y
sen imen al
de
lci
J
ARi ,ION.ÍA
Y
EXPRESIBIDAD,
LEYES
ESENCIALES
nF
LA
U:: GUA
HEBREA
7
un
idioma, se de ine como i eza y
mul ipiicidad
de
ecu sos
o-
é icos
y e bales
en
los medios
de
exposición
de
las ideas, sen i-
mien os
y complejos psíquicos de
oda
especie
de
que
dispone
una
lengua, o, en
su
caso,
cualquie
suje o
hablan e,
la
iqueza
de
colo-
ido/ suge encias, sensaciones e imp esiones, e ocaciones y demás
ac o es del
mundo
espi i ual
que
encie a
el lenguaje,
plasmados
en el
molde
de
un
idioma
como ehículo
de
in e comunicación,
al
pa
que
espejo y
mo o
de
la
psicología
de
un
pueblo, No hace
aI a
eco da
que
lo
más
p opio
y
consubs ancial
de
un
pueblo,
como
ac o
de aglu inación y oz de
la
sang e, de
la
cul u a,
his-
o ia
y
solida idad
humana
es
el idioma, La eligión
pod á
se
en
ocasiones
-y
sin
duda
alguna lo ue
en
1s ael-
una
ue za
más
pode osa, ín ima,
ib an e;
pe o
al
ex ende
sus i adiaciones
sob e
los indi iduos y la
masa
social
en
alas del lenguaje,
queda
am-
bién
en
cie o
modo
p endida
en las
mallas
del
idioma
peculia
de
esos indi iduos y
esa
comunidad
de hablan es,
Véase el siguien e juicio gene al,
bas an e
comple o y exac o
sob e ia lengua
heb ea
bíblica,
o mulado
po
un
g amá ico:
«Is ad
a ai
hé i é
de
l'idiome
de ses cnce es sémi es,
du
cananéen spécialemen
e
plus
di ec emen ;
mais
a an
que
no
i
éc i
aucun
de nos Ii es héb alques,
la
langue
pa lée a ai amenuisé les
mo s
e
spon anémen
adap é
la
mu pholugie
e
la syn axe a
sa
men ali é
p ap e,
Ce e é o-
lu ion
de
la
langue
pa lée
e ,
pa
sui e, de
la
langue Ii é-
ai e, ne pu pas ne pas con inue au cou s des n1illie s
d'années
ou
en i an
que
no e
héb eu
u
idiome i an ,»
y añade,
es ampando
un
juicio
de alo ación
je á quica:
"Ce e
langue,
la
plus
impo an e
a
bien
des éga ds de
ou
le g oupe sémi ique, es conse ée
su ou
dans
la
Bible» "
Un
es udio
sob e
la
a monía
y
la
exp esi idad de
la
lengua
he-
b ea
implica
en
ealidad
y
nada
menos
que
el
análisis comple o
Gel
genio y
es uc u a
de
la
misma,
un
examen
de
oda
su
g amá-
oca,
de
modo
especial,
ya
que
no único,
la
Foné ica
pa a
la
a mo-
nía, y
la
Sin axis y Es ilís ica
pa a
la
exp esi idad;
es
un
es udio
1.
Cha les
F.
Jean.
G ammai e
héb a'ique élémen ai e,
Pa ís:>
1945
«A an -p opos»J p,
8.

8
DAVID
GONZALO
MAESO
(61
de
la
lengua, de
su
na u aleza
y
es uc u a,
is as a a és de esas
dos cualidades,
que
ma izan
y explican
muchas
o as.
Es el
p o·
ceso que
an10S
a in en a l b e en1en e,
en
nues a exposición.
Pe o
an es
eco da emos
las juiciosas
palab as
de P.
Joüon
en el
A an -p opos de
su
excelen e G ammai e
de
l'
héb eu biblique:
«Une
langue
sémi ique
comme
l'héb eu
donne l'imp es-
sion
d'un
monde
nou eau.
Le
sys eme
phoné íque
a des a-
¡eu s
inconnnes dans
nos
langnes;
la
mo phologie
e
la
syn axe
on
des p océdés
ou
di é en s des no es.
Pou
péné e
I'o ganisme
e
le génie de I'héb eu,
il
au se dé-
ai e
de
ses
habi udes
phoné iques
el
g amma icales, com-
me
aussi
de ce aines idées suggé ées
pa
nos
Iangues.)}
La
Foné ica heb ea.
La
a monía
oné ica
en
nn
¡di
ama
equie e
mul iplicidad
de
sonidos,
pa a
e i a
la
enojosa
mono onía,
indicio, además,
de
penu ia.
Pues bien,
la
lengua
que
es udiamos,
pese a la
apa en e
b e edad
de
su
al abe o
-22
le as
o signos g á icos,
núme o
e-
nazmen e conse ado, cual si ence a a algún mis e io, o en g acia
a
una
mayo
compene ación
onológica-,
es, en ealidad,
ica
en
onemas, pues, como u imos ocasión de
pone
de mani ies o cn
o o
es udio
2,
isa
en
los 70,
«cuan ía
-decíamos
allí-
que
muy
T"JCas
lenguas alcanza án».
P escindiendo de los sonidos ocálicos que, pese a
su
especial
concep uación en las lenguas sen1í icas
con
is as a
la
lVlo ologia
~
a la
O og a ía
no
dejan
de
se
au én icos
onemas, los 30 sonidos
consonán icos que apa ecen clasi icados en
el
siguien e cuad o¡ o-
mado
de
la
G amá ica
de
M.
Lambe , se
ma izan
po
su
o mación
o gánica
(gu u ales, labiales, e c.),
su
imb e (simples, en á icas,
ib an es)
y su
g ado
(so das y sono as).
No ClllOS,
pues,
jun o
a
la
inciicada iqueza numé ica
la
a ie-
dad
de sonidos,
imb es
y
g ados:
2.
Puede e se nues o es udio: «¿Es
el
heb eo b blico ma lengua
poh e?)) en
Mi.~celáJ1ea
de
Rs ll lios
A abes
y Heb aicos,
IX
(1960:), asco 2.0,
p 3.16.
[7)
ARl' ONÍA
Y EXPR SIVID:iD,
LEYES
:SD:¡CIALES
DE
LA
LENGUA
HEBREA
9
Gu/u ales
oc},
Labiales
¡ ic
¡
ne
Pilla/a/es
¡
le
) oc!
Den/al ?s
( ie
.
S I M
ü
S
~-
Sllllo as
i
So dés
i
-
!~,;¡
;: 1
!l
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!)
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I
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I -
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1
1 I
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I
Silban es
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":--_::::..~~-:::.-=::::;::;;":::=--=:-_~
-_._--_ ..
.
[NI'lICAS
V 1 8 R A
---........---
_.~
SOlO
as
1
So ~as
Semi
oc
!
Na~
-1-
--
I~-'
¡;
I i'l
--
I -
- - i
~
---._1'
uidas
i)
-
~
1-
, -
-
-
)
-
~
il
-
-
::;
-·, I,
..
--
obse a emos
que
el dagués
ue e,
al
duplica
los
18
onem3s
consonán icos
es an es
-excep uadas
las
le as
gu u ales,
ind,,·
guesables
po
su
na u aleza-
en iquece
con
un
nue o
ma iz
oné-
ico esas
18
consonan es.
Las ocales,
pa iendo
de
las
es
semí i~as
que
emos
en
el
á abe,
se
ampli ican
has a
o ma
un
cuad o
de
15,
en
el
que
la
,h e sidad
oné ica
(ó gano,
imb e,
g ado,
in ensidad)
es
g ande.
En
esumen:
la
a iedad
de
sonidos
y
ma ices,
an o
consonán·
icos
como
;Jcúlicos, co e pa ejas con
el
núme o
de
demen os
básicos
en
que
se
mani ies an,
y
o ece
un
magní ico
es a o
y e-
cu sos
inespe ado~
pa a
la eu onía,
que
las leyes y
enómenos
es-
udiados
po
la
Foné ica
ponen
de
elie e.
Po
o a
pa e,
odos
es os
ac o es
con ie en
a
la
elocución
del
idioma
g an
iqueza
de
exp esión
en
su
ma ización
ideológica, y
son
la
uen e
de
copiosísimas
posibilidades
de
o mas
y
cambian-
es
en
las
palab as
de
que
se
e is e
la
p oyección
e bal.
Cuando
sen
escasas
las
posibilidades
de
es a
índole,
la
idea,
al
su gi
del
in elec o
y
busca
la
ma ización
concep ual
o
sen imen al,
no
halla
cauce
adecuado
y
iene
o zosamen e
que
a enua
su
igo
y
loza'
nía,
acabando
po
embo a
la
in eligencia
de
los
hablan es
de
esa
lengua
o
iñendo
de
cie a
pesadez
y
o peza
sus
acul ades
men-
ales,
no a
que
iene a
se
congéni a
en
ese
pueblo.
Cla o
es á
que
en
és e
como
en
an os
o os
enómenos,
siemp e
puede
conside·
a se
la
causa
y e ec o
como
ac uando
en
un
ci culo
ce ado.
Compa ando
el
p eceden e
cuad o
oné ico
con
los
co espon-
dien es
en
g iego y
mucho
más
en
la ín,
emos
que
los
sonidos
gu u ales,
de
an
acusado
alo
espi i ual
(en
su
sen ido
e imoló··
!O
UAVID
GONZALO
MAESO
[SI
gico:
spi i us = SOJ.JI0, a.nen o) y sen imen al,
es án
copiosalnen e
ep esen ados,
cinco
en e
a
uno
o a lo
sumo
dos,
con ando
el
es umado
espí i u
sua e,
ca en e
de
alo
ónico
en
ealidad,
que
haHa lOs
en el g iego, y ninguno p ác icamen e
en
el la ín, pues o
que
la
h
pe dió
su
aspi ación
en
época
emp ana,
aun
cuando
se
haya
conse ado
con
inc eíble
enacidad
en
la
esc i u a.
En
cuan-
u
al
imb e
en ál ico,
de
ele an e
exp esi idad, es
o almen e
des-
conocido
en
la
oné ica
de
esos
dos
impo an ísimos
idiomas
i
aun
en los
demás
g upos
indoeu opeos_
La inexis encia
de
dip ongos
p opiamen e
dichos
en
la
lengua
heb ea,
pod ía
in e p e a se
como
una
p ueba
del
alo
en i a i o
que
o o ga
a
cada
sonido
y
la
p eocupación
po que
no
se
pie da
ni amino e ningún alo ónico,
que
es lo que en algún g ado
ocu e
al
usiona se
dos
ocales
en
un
dip ongo
y
mucho
más
es
en
un
ip ongo.
Has a
en
el
aspec o
g á ico
que
p esen a
una
página
cualquie a
esc i a
en
heb eo
se
ad ie e
esa
egula idad
y
a monía
simé ica
que
ponde amos,
en e
las
palab as,
de
ex ensión
poco
a iable,
oscilan e
en e
un
mínimo
de
3
elemen os
(consonan e
+ ocal +
consonan e,
o
consonan e
con
ocal la ga), y
un
máximo
de
12,
a ísima ez sob epasado. Y, sin clnba go, a pesa de la no mal
b e edad
de
las dicciones
heb eas,
jún anse
gene almen e
en
una
misma
a ios elemen os, es y cua o
con
g an ecuencia, y a
eces
en
algunas
has a
sie e,
cada
uno
con
su
unción
bien
explí-
ci a.
Es os
seman emas
y
modemas
hállanse
an
pe ec amen e
ensamblados,
que
no
se
esien e
lo
más
mínimo
la
eu onía
ni am-
poco
la exp esi idad, an es bien
se
ac ecien an.
En
es e
e eno
quizá
no
haya
lengua
de
mayo
lexibilidad y
capacidad
aglu inan-
e
que
la
heb ea;
ello
implica,
na u almen e,
una
ue za
exp esi a
ex ao dina ia, pues
cada
palab a así cons i uída o ece
una
isión
caleidoscópica
de
múl iples
ideas
a moniosamen e
enlazadas.
En e
las leyes
que
igen
la
sílaba
heb ea,
la
llamada
c onome-
ía silábica;
que
equie e
en
oda sílaba
un
mínimo de es
ien1-
pos
(o mo as),
que
se
cumple
sin
excepción
en
odo
el An iguo Tes-
amen o
(sólo
apa en e
es
la
excepción del dagués
uc e
implí-
ci o
en
la
gu u al
ue e
i1
),
e ela
un
g an
sen ido
elel
equilib io
silábico
en
la
economía
gene al
ele
la
palab a,
de
cualquie
ca e-
go ía
g ama ical
que
és a
sea.
Has a
nos
sen imos
en ados
a
hace
ex ensi o a
es a
íacla ónica
10
que
W igh ,
e i iéndose
al ili e-
[9) ARMONÍA Y EXPRESIBlDAD, LEYES ESE. !C1ALES
DE
L'
L'E:' GUA
HEB.RL
11
alismo
de
las
aíces, llamó el
g an
mis e io
de
las
lengnas
se-
mí icas.
Pasemos a las leyes oné icas de
consonan es
y ocales.
Las
cua o
modi icaciones que
pueden
a ec a
a
las
consonan-
es
(sus i ución,
asimilación, sup esión,
me á esis)
iende
a sua i-
sal' el
choque
o
encuen o
de onemas, acili ando
su
p onuncia-
ción, eliminando aspe ezas, simpli icando
g upos
y
ambién
e o -
zando
sonidos
enues
que
pod ían
pasa
casi
inad e idos
pe o
que
con enga des aca . Todas las leyes oné icas
de
la
lengna
heb ea
eo án
basadas
undamen almen e
en
un
ino
sen ido
de
la
a mo-
nía, el equilib io,
la
eu onía,
la
sua idad
elocu i a. Reco demos
igualmen e
la
impo ancia
capi al
que
en
la
lengua
sansc i a
ie-
nen las eglas del
sanhi
(o eu onía), en sus
es
clases, e imológico,
sm é ico
y sin ác ico,
an o
de ocales como de consonan es.
Los
es
p incipios
que
ca ac e izan
a
las
gu u ales; indaguesa-
bilidad,
endencia
al
i;~wá
cc-mpc,es o y
a acción
al sonido de a,
que lllo i an espec i mnen e el ala gan1ien o de la ocal p ece-
den e
como
compensación,
la
sus i ución
del sewá simple (equi a-
len e a
la
auscncia de ocal)
po
un
sonido ocálico enuísimo, y el
cCd11bio
po
a de
cualquie
o a
ocal
que
a
eno
de las eglas
ge-
ne ales de la ema o]ogía y
la
lexión
pudie an
co esponde ,
son
cla os ejemplos de
la
p eocupación
po
la
eu onía
y el equilib io
" bal, así como
ambién
medio
e icaces de
sal a
y
ea i a
la
exp esi idad
a enuada
o en
ance
de
desapa ece .
Las cua o le as débiles (gu u ales
~,
;¡ y semi ocales
¡.
'1)
del
a!e a o
heb eo
se
ca ac e izan
po
una
ex emada
mo ilidad, y es-
án,
po
lo mismo,
suje as
a ecuen es
cambios
y elisiones, sob e
c.do
cuando
ca ecen del
sopo e
de
una
ocal o
cuando
se
a enúa
su
sonido
po
cae
en e
dos ocales (p. e
q"wam
> qiim) o bien
esul a
innecesa ia
su
p esencia si, en
unción
de
me o
ins umen o
g ama ical
y lle ando
un
sonido
ocálico, lo
cede
al
p e ijo an e-
pues o ( . g .,
;;
a ículo,
p ecedido
de
pa ícula
monolí e a, in-
ec o y
pa icipio
de
Hi il,
Ho al
y
Hi pael,
nomb es
eó o os
con
11
, inicial, e c.).
Su
escasa
subs an i idad
y el
hecho
de
queda
ya
a endida
su
unción jus i ican en ales casos
la
plena
desapa ición;
la exp esi idad lingüís ica
queda
sob adamen e
sal ada.
En
o as
ci cuns ancias,
sin
emba go,
en
ez
de
pe de se
algu-
na de esas
le as
débiles, se
sus i uye
po
o as
de
mayo
esonan-
cia
(po
yod
en los
e bos'
';)
p imi i amen e
1
' ),
en
p o
de
una
mayo
a monía
y,
sob e
odo,
de
una
mayo
exp esi idad,
Es
muy
18
DAVID
GONZALO
MAESO
[161
dos
en
más
de
700
apa ados,
en
los
que
se
analizan
y exponen di-
", sos
aspec os
y
pa icula idades.
Examina emos
algunos
de
es os
pun os,
a in de
pone
de
elie e
ambién
en
el
campo
de
la
Sin a-
xis las
dos
leyes esenciales
de
la
lengua
heb ea
que
es amos' es u-
diando.
No
in e esa
a
nues o
p opósi o
es ablece
compa aciones
con
o as
lenguas ni
siquie a
den o
del
g upo
semí ico;
solamen-
e
di emos
qne
la
imp ecisión
empo al
en
las
o mas
e bales, así
como
la
aguedad
en
la
exp esión
modal
de
las
ideas
del
subjun-
i o,
op a i o
o
po encial
y
el
escaso
elie e
subo dina i o
en
la
cons ucción
o acional,
que
suelen
señala se
como
de ec os p inci-
pales
en
la sin axis
heb ea,
se
suplen
en
la
p ác ica
con
di e sos e
ingeniosos
p ocedimien os
muchas
eces
igno ados
u ol idados
po
los
aduc o es
y seudo-heb aís as.
Hablando
Joüon
de
la
cues ión
de
los
iempos
y los modos,
"la
más
impo an e
y la
más
delicada
de
la
sin axis
heb aica,
an
descuidada
po
los
an iguos
g amá icos», ai1ade
es a
juiciosa obse ación: «Cie os au o es,
exege as y
aduc o es,
p incipalmen e
an iguos,
pa ecen
habe
e-
nido
sob e
es a
ma e ia
no
más
que
ideas
agas;
al
aduci
se
guían
más
bien
po
una
especie
de
ins in o
que
no
po
un
conoci-
mien o
p eciso
del 2Jo de
~as
o mas»)
(n,"
11
1)
y, pod íamos a ía-
di , de
los
múl iples ecu sos exp esi os que
posee
es a
lengua.
La s(up esión del a iculo, signo
de
la
de e minaCIón del subs-
an i o, cuando
és e
ya
a de e minado de cualquie mane a, es un
p ocedimien o
pe ec amen e
lógico,
que
no
suele
da se
en
las len-
guas
que
lo
poseen, la
cual
amino a
el
alo
de
es a
ca ego ía
g a-
ma ical, que muchas eces queda educida a ce o, sin que
ello
aumen e,
más
bien
disminuye
con
su
p esencia,
la
exp esi idad
del
subs an i o.
Pa icula idades
an
ípicamen e
heb aicas
y
an
elemen ales
en
su
o ma
como
son
la
aposición o
la
epe ición
de
nomb e
p es an
a
la
ase
heb ea
ma ices
y
modalidades
múl iples;
plu alidad,
di-
e sidad,
especi icación,
con aposición,
c e. Los
plu ales
de
com-
posición
( . g . D12 e la especial), ex ensión, excelencia o majes ad,
in ensidad, abs acción, ende an
asimismo
e iden e complejidad
ideológica.
Los di e sos casos de
de e minación
nominal
que
p esen a
el
heb eo,
como
son:
el
subs an i o
po
sí
mismo
( al,
p. e., el nom-
b e
p opio),
el su ijo, el
complemen o
adnominal,
el a ículo, el
nume al,
algunos inde inidos,
demues an
o a
ace a
de
,la múl i-
ple
exp esi idad
heb ea.

[17)
ARMONíA
Y
EXl'RESIBIVAD,
LEYES
ESE! :CIAíJ:S
nE
LA
L ;-., CPA
HEBREA
19
La
cla idad
se
basa
muchas
eces
en
la
concisión
po
la
eUmi-
n"ción
de
elemen os
innecesa ios,
que
oscu ecen
la
dicción,
y siem-
p e
que
no
se
incu a
en
el b c is esse labo o,
obscu us
io;
pe o
ambién
es
e dad
que
o as
eces se consigue
median e
la
epe i-
ción;
al
es el caso, p. e.,
de
las
p eposiciones
que
se
epi en
gene-
nlmen e
delan e
de los
complemen os
que
acompañan,
o del subs-
an i o
igualmen e
ei e able
de ás
de
cada
núme o
en
los nume-
ales
complejos
(c
Gn
23':
cien años y ein e
años
y
sie e
años),
S1
bien, a la in e sa, puede omi i se ambién,
COlno
a menudo
ocu e
con
cie os
nomb es
de
medida.
La escasez
de
adje i os,
que
na
deja
de
ene , a
nues o
juicio,
sus
azones
ilos'ó icas,
pe o
que se
emedió
conside ablemen e
en
el
heb eo
pos bíblico, se
suple
no malmen e
median e
el comple-
men o
adnominaL
Po
mucho
que se
haya
encomiado
la
g acia
y
elegancia
de
los
epí e os
u
o os
adje i os
en
cie os
poe as,
p. e.,
Ho acio,
hay
que
econoce
que
la
supe abundancia
de
es a
ca e-
go ía
g ama ical
en
la
ase
es a
ene gía
a la
exp esión,
suplan-
ando
la
idea
subs an i a
po
o as
me amen e
«adje i as»,
que
es
an o
como
deci acceso ias, aüadidas.
El
mecanismo
del compa a i o es,
den o
de
su
sencillez,
de
ne a
di e enciación,
aun
cuando
no
posea
un
ipo
mo ológico pa -
icula
al es ilo del g iego, el
la ín
o incluso el
á abe,
dado
que
su
o mación
es
simplemen e
sin ác ica,
análoga
a la del
abla i o
la-
ino,
educ ible
en de ini i a al
de
o igen
(cw,didio ni e, «no a-
blemen e
blanco
a
pa i
de
la
nie e,
incluída
és a»).
Po
o a
pa e.
él adje i o cOll1pa a i o
puede
i ínsi o en el e bo cuali a i o,
que, en consecuencia) lle a á
su
é mino de compa ación, exac a-
men e
como si se
a a a
de
un
adje i o
cali ica i o
cualquie a
(c .
R
11'),
pa icula idad
que
no
se
da
en
o as
lenguas.
En
cuan o al
supe la i o,
que
en
el
absolu o suele se de aná-
loga cons ucción que en cas ellano y demás lenguas neola inas,
a
base
de
algunos
ad e bios
de
can idad
aunque
p esen a
am-
bién
o os
dos
ipos
(g upo
geni i al
de
dos
subs an i os
sinóni-
mos, p. c., Sal. 434, y con el
de e mina i o
'Elohim),
o ece
en
el
ela i o
has a
cinco
modalidades
pa icula idades
de
cu iosa
o macíón al amen e
suges i as
(1.n
con
el
a ículo J
2.(
con un
nomb e
de e mina i o,
3.:1
con
un su ijO,
4.(1
adje i o + é mino de
la compa ación con
::,
,
5.:'
lnedjan e la aposición del plu al del
mismo
subs an i o).
• * *
20
DAVID
GONZALO
?l I ESO
J
A}
Análogas
elaciones
de
semejanza
en e
sí o
simili ud
de
un-
ciones
a
las
apun adas
an e io men e
en
la
Mo ología,
podemos
ambién
señala
en
el
e eno
de
la
Sin axis
en e
el
nomb e
y el
e bo.
El
in ini i o,
po
su
ca ác e
nominal,
sin
abdica
po
ello
su
condición
e bal,
ac úa
a
eces
de
suje o
o
complemen o
de
un
e bo,
y
puede
asimismo
se
conside ado
-lo
es
e ec i anlen e
cuando
lle a
a
su
ez
un
complemen o
di ec o-
cama
o mando
o aciones
subs an i o-comple i as
de
cualquie
clase.
El
in ini i o
segundo
ü
cons uc o
cumple
con
espec o
al
p ime o
undón
análoga
a la del
ge undio
la ino
en
elación
con
el
in ini i o:
es
como
una
lexión
de
és e
y
en
ales
casos
se
acomoda
a
las
eglas
de
la
declinación
nominaL
A eces
incluso,
como
en
el
caso
del
in ini i o';~;;,
cuando
p es-
a
a
o o
e bo
con
el
que
a
cons uído
la
idea
de
g adación
o
paula inidad,
y
sob e
odo,
en
los
e bos
ace adamen e
llamados
«ad e biales»,
e1
e bo
en a
en
unciones
de
e dade o
ad e bio.
La
enálage
p esen a
en
heb eo
nume osas
y
pe eg inas
o mas
de
gl"an
ue za
exp esi a
y
ina
ma ización.
Po
es a
an
pa en e
y
dis in a
-muchíd no
más
que
en
g ie-
go
o
la ín-
la
idea
p onominal
en
las
a o ma i as
e bales,
no
se
usa
no malmen e
el
p onomb e
suje o,
y
cuando
és e
se
an epone
,,)
e bo,
con ie e a
la
pe sona
un
ma cado
ca ác e
en á ico
( _
g .
yo,
sí;
yo
lnisn-zo),
que
no
puede
ene
I
de
ningún
modo
J
en
knguas
como
el
ancés
y el inglés,
donde
se
p ecisa
a
odo
ance
e,e
ins umen o
de
pe sona!ización
de
la
o ma
e bal,
po
ha-
be se
pe dido
u
obli e ado
el
de
la
desinencia,
el
cuaCaumen a
de
modo
an
senciílo
la
exp esi idad
elocu i a,
sob e
odo,
cuando,
como
es
el
caso
del
heb eo,
designa
cla amen e
el
iempo
o as-
pec o/
la
pe sona,
el
núme o
y
el
géne o.
El
o den
habi ual
de
los
elemen os
básicos
de
la
ase
heb eo-
bíblica
(pues
en
el
heb eo
pos bíblico
es e
o den
e olucionó
en
el
sen ido
g ecola ino)
es
el
siguien e:
e bo
+
suje o
+
complemen-
o,
en
la
o ación
e bal.
Es e
o den
no
ca ece
de
signi icación, a
nues o
juicio} pEes
ealza
la
acción
sob e
el
suje o
o
agen e
de
la
misma,
aspec o
ilosó ico y
has a
lección
de
humildad
dignos
de
medi a se,
sob e
odo,
a
a és
de
nues a
mode na
egola ía.
En
la
o ación
Do ninal
cuali a i a
es
ecuen e
asin:..is no ]a
j:' io idad del
p: edicado;
en
cambio,
cuando
és e
no
implica
unE!
cualidad sino
más
bien
cualquie
ci cuns ancia)
.
g ,¡ de luga ;
[19J
ARMONÍA Y EXPRESTBIDAD, LEYES ESE,xCIALES
DE
LA
L'Ei':GUA
HEBREA
~¡
18
palab a
°
pa licula
que
ia
exp esa
a
de ás
dd
sujclo,
p.
e.
C !'
~m.
Con
odo,
hay
que
ad e i
que
la
cons ucción
heb ea
posee
su icien e
elas icidad
pa a
al e a
ese
o den
no mal
de
la
ase
en
uno
u
o o
caso,
cambiando
la
posición
de
sus
elemen os
pa a
pone
de
elie e
un
de e minado
miemb o
in eg an e
de
la
misma,
almque
se
a e
de
un
complemen o
ci cuns ancial,
como
emos
en
el
p incipio
mismo
del Génesis.
Es
lo
que
llama
el
g amá ico
Maye
Lambe
«an eposición».
La
llamada
posición
absolu a,
o,
según
o os,
casus pendens,
si
po
una
pa e
ma ca
una
especie
de
balanceo
en
la
ase,
a
cuyos
dos
n1iemb os
p es a
especial
sime ía,
es
además,
una
ma-
ne a
de
pone
de
elie e
cie o
é n1ino,
pe sona
'O
cosa,
que
en
ealidad
de
e dad
es
el
suje o
del
e bo
que
sigue,
aunque
g a-
ma icalmen e
acompañe
a
és e
un
p onomb e
-co espondan
lo
llama
M.
Lambe -
que
si e
de
enlace
en e
dicho
p ime
ele-
n,en o
y el
e bo
o la
exp esión
que
a
és e
sus i uya
( . g . da·
i o posesi o,
p onomb e
pe sonal
su ijado
con
idea
de
pose-
sión, e c.).
El
Ilan10do
«acusa i o
in e no»
o «pa onomás ico»}
an
p o-
(ligado
en
heb eo
con
cualquie
clase
de
e bos,
y
an
escasamen-
e
ep esen ado
en
español
y
lenguas
mode nas,
po
pa ece nos
a guye
pob eza
de
dicción,
iene
en
heb eo
más
bien
e!
encan o
y
cla idad
del
es ilo
an iguo,
en
el
que
las
epe iciones
-pense-
mos
en
el
lenguaje
homé ico-
no
se
epu aban
como
de ec os.
En
cuan o
al
o den
en
12
o ación
compues a,
hay
que
ad e -
i
exis e
una
g an
libe ad,
an o
como
en
español,
en
cuan o
a
colocación
de
la
subo dinada
con
espec o
a
su
p incipal;
la
no -
ma
siemp e
es
el
mayo
elie e
que
se desee
da
a
uno
u
o o
ele-
men o
del
pe íodo
o acional.
En
de ini i a,
la
ley
de
la
exp esi-
idad
y
ambién
las
exigencias
de
la
a monía,
sobie
odo
en
el
es ilo
o a o io
y el
li e a io
en
gene al.
Como
casos
pa icula es
de
cons ucciones
ípicamen e
heb ai-
cas)
que
en an
en
la
ca ego ía
de
modismos,
eco demos
el
de
dos
impe a i os
en
unción
de
p ó asis
y
apódosis
de!
pe íodo
hipo é ico
(<<haz
es o y i e» =
si
haces es o, i i ás),
que
CO
ie en a
la
ase
una
ue za
y
colo ido
especiales.
También
las
pa ículas
dan
a eces a las
o mas
e bales,
a los
iempos
o aspec os,
modos
y
demás
ca ego ías,
sen idos
pa icu·
b es
o
ma ices
que
han
de
ene se
en
cuen a
pa a
pene a
la
22
DAVID
GONZALO
MAESO
(20]
au én ica
signi icación de
la
ase.
La
abundancia
de
es a
ca ego-
ía
g ama ical,
p incipalmen e
de
conjugaciones
o
locuciones
con-
jun i as
en
cie as
lenguas,
p.
e.
en
la ín,
al
ez
ha
amino ado
la
iúe za
o
ma ización
coo dina i a
o
subo dina i a
del
e bo,
has a
d
pun o
de
que
pa ecen
se
esos
elemen os
secunda ios
los
que
de e minan
el
ca ác e
de
cada
o ación
pa a
ác ica
o
hipo ác ica.
Es
una
especie
de
usu pación
de
unciones,
con
mengua
de
la
ca-
ego ía
je á quica.
En
heb eo,
po
el
con a io,
con
su
escasez
de
conjunciones,
son
las
o mas
y
iempos
e bales
los
que
ma izan
la
coo dinación
o
subo dinación
o acional,
con
lo
cual
el
sen idú
de
la
ase
conse a
una
ene gía
y
exp csi idad
mayo es.
La
i alidad
de
las
lenguas
se
pone
de
mani ies o
ambién
en
la
plé o a
de
sen idos
ence ados
conjun amen e,
sin
obs acula i-
za se,
an es
bien
complemen ándose,
en
una
palab a
o locución.
En
heb eo
es o
es
muy
co ien e.
El
in ec o
o el
pe ec o,
p ece-
didos
de
waw con e si o,
con ienen
la
idea
e bal
bien
p ecisa,
pe-
o al p opio iempo encie an o a subsidia ia
de
e ec o, consecuen-
cia,
esul ado,
e c.,
con
espec o
al
e bo
que
encabeza
la
ase.
El
u u o
coho a i o,
además
de
la
u u ibilidad,
implica
la
au-
oexho ación
y
p opio
ena decimien o
o
animación.
El
u u o
yusi o,
sin
deja
de
se
u u o,
encie a
oda
la
ue za
impe a o-
ia
del
modo
impe a i o.
El
in ini i o
an epues o
o
pospues o
a
un
iempo
ini o,
añade
especiales
ma ices
de
signi icación,
ales
como
én asis,
ponde ación,
pe en o iedad,
exclusi idad
u
o as
modalidades.
La
cons ucción
asindé ica de
o aciones,
que
pueden
se
de
muy
a iadas clases,
no
solamen e copula i as (del ipo clásico eni,
l'idi,
id)
sino
coo dinadas
el)
sus a ias o mas y mnbíén
subo M
(lm8das,
demues a
cla amen e
la
ue :e
i adiación
semán ica
de
la
ase
heb ea.
Todas
las
igu as
g ama icales
de
dicción
y
de
cons ucción
de
la g amú Íca g iega o la ina) o de las lenguas mode nas, es án am-
pliamen e ep esen adas en la lengua heb ea, a eces
con
un
em-
pIco
más
ex enso
y
más
ecuen e.
Como
que
no
han
sido
in en-
Í21dDS po los g mná icos, sean g iegos o indios, sino po el pue-
blo
que
habla
un
idioma.
A
esas
igu as
hay
que
añadi
algunas
o as
peculia idades
exp esi as
de
ipo
o ien al,
semí ico
o espe-
cí icamen e
heb aicas.
Lo
mismo
se
dign
espec o a las igu as li e a ias de pensao
121J
ARMONíA
Y EXPRESmmW, LEYES
ESENCIALES
DE
LA
LE~GUA
HEBREA
~D
mien o
y
de
lenguaje, y los
opos,
ma e ia
de
subido
in e és,
pe-
o
que
cae
ue a
de
los lími es
de
nues o
es udiO'.
Tal
es
la
ue za
exp esi a
que
a eso an
en
heb eo
los eIemen-
GS
lingüís icos,
que
a
menudo
bas a
insinua
le emen e
la
idea,
y en ocasiones
has a
se
omi e
un
e bo undamen al,
que
ácii-
men e
se sob een iende, como
en
la
llamada
cO'ns uc io p aegnans.
Es
la
elipsis, de
uso
ecuen ísimo y
muy
a iado
en
la
lengua
he-
b ea,
lle ada
en
ese caso a
su
úl imo
g ado.
Hay
igu as del
lenguaje
que,
aun
embelleciendo
la
dicción, os-
cu ecen el
sen ido;
o as,
po
el
con a io,
con ibuyen
e ícazmen-
le a
su
mayo
b illan ez
y
cla idad.
En
heb eo
p edominan
las
se-
gundas,
pues o
que
aun
la
concisión, gala
sup ema
del es ilo he-
b aico, di ícilmen e
supe able
en
ningún
o o
idioma,
sin
exclui
el
la ín,
an
o gullO'so de
su
omana b e i as,
con ibuye
a des a-
ca
la
idea,
lib ando
a
la
ase
de ellenos y a equi es,
que
a e-
núan
la
ue za
de
la
signi icación e bal.
1.a
Es ilís ica heb aica.
La Es ilís ica,
complemen o
na u al
de
la
Sin axis, y
an
esea
..
samen e
es udiada
en
heb eo
-y
aún
en gene al
en
las
demás
len-
guas,
aun
en las
mejo
conocidas-,
o ece pe spec i as del ma-
yo
in e és
pa a
el conocimien o
de
la
lengua,
su
pode osa
i ua-
lidad,
su
ida
y mo imien o, sus
no as
ca ac e ís icas.
Solamen e
menciona emos algunO's
p incipios
básicO's,
sin
descende a de a-
lles,
imp opios
de
un
es udiO' sucin O' como es és e.
El sen imien O' i al,
an
acen uado
en
la
ideología heb eo-bí-
blica
an o
del An iguo con del Nue o Tes amen o, o iginó
la
c ea-
ción de
nume osas
locuciones a
base
de
la
e minología
amilia :
pad e,
mad e,
hijo,
he mano,
e c.
De
g an
iqueza
semán ica
y
ecuen e empleo
son
los ocablos
que
signi ican alma, ida, así
como las
pa es
más
impo an es
del cue po, ojos, co azón, ma-
II0S,
pies, e c.,
que
se
han
en iquecido
con
una
can idad
ex ao -
dína ia
de
sen idos
igu ados
de
o den
mo al
o
espi i ual
e -
dade amen e asomb osa,
que
ca ac e izan Íue emen e
el
lengua-
je
heb eo,bíblico, único en es e
o den
en e
odO's
los idiomas.
O as
muchas
exp esiones
es án
omadas
de
la
ida
case a, del
('"mpO', ense es
o dina ios,
ú iles de lab anza, nsos y
cos umb es
elel
pueblo
heb eo
en
las
dis in as
épocas de su his o ia,
p ime a-
men e
nómada, dedicado
al
pas o eo,
después
seden a io
y ag i-

24
DAVID
GONZALO
MARSO
[22)
cola,
y
no
ajeno
ampoco
a
las
a es
ab iles
e
indus iales.
Los
modismos
heb eos
o heb aísmos,
ma e ia
no
abo dada
mode na-
men e
en
un
es udio
comple o
de
conjun o,
b indan
uno
de
los
aspec os
n1ás
suges i os
e
ins uc i os
de
es a
lengua
an
ica
en
pe spec i as'
.
La
endencia
a
10
conc e o,
an
acusada
en
las
lenguas
p imi i-
as, se
mani ies an
de
modo
cla o
en
la
lengua
heb ea,
lo
cual
in·
dudablemen e
es
un
ac o
de
dia anid
...
,d
exp esi a
pues o
que
ele
ese
modo
la
men e
se
pola iza
mús
ácilmen e
en
el
obje o
de
la
elocución.
La
abs acción,
en
can1bio;
cuando
se
lle a
a ex elTIOS
exage ados
COTI10 los
que
emos
en
nues os
días
en
el
e eno
de
las
a es,
sin
exclui
la
poesía,
e
incluso
en
el
es ilo
ebuscado
de
cie os
esc i o es
y
has a
en
ob as
didác icas,
es
un
ac o
poco
p opicio
pa a
la
ácil
in eligencia
y
el
ma iz
e ec i o
que
debe
co-
lu ea
oda
exp esión
hUDlana.
Po
o a
pa e
({
debemos
gua da -
nos
-ad ie e
J.
Vend yes
en
su
ob a
El
lenguaje-
de
conside-
a
una
lengua
acional
y
abs ac a
po que
al
sea
la
nues a
l
CO-
1110
supe io
a
una
lengua
conc e a
y
luís ica.
Se
a a
simplemen-
e
de
dos
men alidades
di e en es,
que
pueden
ene
cada
una
su
mé i o.»
En
consecuencia,
la
plas icidad
es
uno
de
los
ca ac e es
más
des acados
en
la
semán ica
del
ocabula io
heb eo
y
su
asco
lo"
gía;
y
como
en
odo
lenguaje
hay
un
ondo
ex ao dina io
de
con encionalisn1o,
no
cie an1en c
a bi :::-a.:Ío
sino
azonable,
un-
dado
en
la
analogía,
slmbcJis nü¡
concomi ancias,
elaciones
psico·
ísicas, las
ideas
y
sen imien os
se
e is en
de
esas
in1ágenes, igu-
as,
ademanes
que
no
solmnen e
las
encuad an
sino
que
son
como
el
cue po
en
que
se
enca nan.
Pe o
el
heb eo
-no
podemos
oI ida lo-
ha
sido
el
idioma
e-
hículo
de
la
e elación
di ina,
del idealismo
más
sublime
que
ha
iluminado
las
men es
humanas,
y
es o
se
e leja,
na u almen e,
en
4.
Algunos
jn en os
o
apo aciones
de siglos p eceden es
pod ían
meno
ciona se, p. e.
B.
WAl
TO~:
1
dio ismi
linguae l¡eb acac
el
g cJecae
qui
sac-
[Jiu,';
in
Sc iplu is
occu -m
en
el . 1
ele
la
Bib. PoligL (en
LX
pa ág a os).
J.
F.
FISCHER:
De dialec is
N.
T.
singulalim
de
eius
heb aismis
libellus
(ex ac o
del
Philoiogus
heb aC!IS de J. Leusden, U ech ,
1656),
Leipzig,
1754,
1792.
T. SARTOTH: He mencu ica Ha mol1ia U/ ique Tes amen o,.
Aug.sbu go~
1783.
12~J
ARMONÍA
Y
EXPRESIBTDAO,
LEYES
ESENCIALES
DE
LA
LENGUA
HEBREA
25
~u
léxico,
copioso
y exp esi o en esa e minologia Lan usada po
los
g andes
a es
y
esc i o es
de
Is ael.
Más
oda ía,
si
se
quie e,
en
el
o den
pu amen e
li e a io.
El
heb eo,
en
ase
de
He de ,
es
la
lengua
más
poé ica
de
la
ie a,
y
pa a
comp oba lo
bas a
con
aden a se
en
las
páginas
del ex-
o
sag ado
y
espi a
ese
háli o
su il
de
poesía
que
odo
lo in-
ade.
Aho a
bien,
deci
poesía
es
deci
exp esión
i az,
a monio-
sa,
plena,
cósmica
y
humana,
pe o
sob e
odo,
en
es e
caso, di ina.
"La
lengun
heb ea
-se
ha
dicho
ace adamen e-
es
demasiado
poé ica
de
po
sí,
pa a
p e ende
encon a
en
ella
un
lenguaje
peculia
de
los
poe as»
(J.
Touza !.
-Dic . Bibl.)
La
¡ lé ica heb eo-bíblica.
Es o
nos
lle a,
na u almen e,
a
conside a
ex
p o eso
la
en ol-
u a
í mica
y aseo lógica
de
la
poesía,
su
is oso
opaje,
es deci ,
la
mé ica
como
a e
elocu i o
de
especial
p es ancia,
que
dis in-
gue
al
lenguaje
poé ico,
an
copiosamen e
ep esen ado
en
la
li e-
a u a
bíblica
y
la
pos bíblica,
del
p opiamen e
p osado.
Con iene
ad e i ,
sin
emba go,
que
ha
sido
an
pode osa
la in luencia eje -
cida
en
la
Biblia
po
el
es ilo
poé ico
en
oda
clase
de
ob as,
que
bien puede asegu a se no
hay
ninguna li e a u a,
ni
an igua ni
mo~
de na,
en
que
los
lími es
en e
poesía
y
p osa
sean
menos
ma ca-
dos.
Es o
explica,
en
pa e,
el
que
bas a
hace
pocos
lus os,
y
aun
oda Ía en cie os sec o es.
se
inie a epi iendo
que
la
mé ica
heb eo-bíblica
cons i uía
un
enigma
poco
menos
que
insoluble,
so-
b e
odo,
eniendo
en
cuen a
la
ex ao dina ia
p oli e ación
de
sis-
emas
explica i os
ideados
o
p esupues os
a
lo
la go
de
ein e
si-
glos,
desde
Filón
de
Alejand ía
bas a
nues os
días.
Un
cen ena
de
au o es
o
a adis as
ecopiló
un
uni e si a io
español
(J.
J.
Az-
piazu, S. 1.)
en
su
dise ación
doc o al
sob e
«El
i mo
heb eo:
sis emaS' que lo explican»
(Bilbao,
1924).
Hoy
día
los doc io es
an
acep ando
la
eo ía
acen ual,
única
que
pe mi e
escandi
ácil y
a moniosamen e
los
e sos
bíblicos,
pese
a
la
al a
de
un
ex o
c í icamen e
depu ado
en
el
sen ido
mo-
de no.
F en e
a
la
mé ica
cuan i a i a
del g iego,
el
la ín,
el si-
íaco o
el
á abe,
de
índole
más
ma e ial
y
aun
di íamos
ma e ia-
lis a, la
acen ual,
basada
en
el
elemen o
más
in elec ual
y
más
pu o
de
la
palab a,
el
acen o,
os en a
un
ca ác e
ma cadamen e
e~pi í ualis a;
de
ahí
que
es e
ipo
de
e si icación
con enga
mejo
21>
J)AVIb
GONZALO
MAESO
1241
a ci ilizaciones
más
espi i uales,
y
en
an o
que
la
cuan i a i a
-al
igual
que
su
base,
la
can idad
silábica
de
las
palab as-
se
des anece,
la
acen ual
a
ganando
e eno.
Cu ioso
es el enóme-
no
que
se
p oduce
en
la
Edad
Media a
es e
espec o:
la
mé ica
clásica la ina)
ne amen e
cuan i a i a,
se
sus i uye
espon áneamen-
e
y
no
po
ob,a
de
g ama icos
o
me icis as,
po
una
de
nue o
cuño,
la acen ual,
en
la
que
pudo
inllui
la
misma
mé ica
o diga-
mos
el
i mo
bíblico a
a és
de
la
li u gia
c is iana,
pe o
que
e a
ambién
un
pn:duc o
na u al
de
aquel
mundo
nue o
que
ue su -
giendo
len amen e
en e
las
uinas
del an iguo. El
acen o,
después
de
impone se
en
la
lexicología y la sin a.xis,
dominó
ambién
en
la
e si icación.
Pe o
no
deja
de
se
signi ica i o,
admi ido
es e
alo
espi i ual
del
acen o
y
de
la
mé ica
en
él
basada,
que
a ios
milenios
an es
de
esa
hegemonía
gene al
de
la
e si icación
acen ual
en
las len-
guas
eu opeas,
ya se
mani es a a
con
ca ac e es
an
p ecisos
y
ma cados
en
la
lengua
san a
como ehículo
de
los
más
nobles
y
sob ena u ales
pensamien os.
Tenemos,
pues,
en
p ime
luga
en
la
mé ica
heb eo-bíblica
esa
ley
sup ema
espi i ual
que
i adia
el acen o.
Pe o
en
las
lenguas
de
es e
ipo
de
e si icación
hay
mu-
chos
me o,,:;
que ca ecen de ese seccionamien o pa o in1pa de
la
censu a,
que
imp ime
su
a monioso
balanceo
y
equilib io
al Í -
mo
del e s') y
que
es
nndamen al
en
la
mé ica
bíblica
como
elemen o
melódico
mode ado .
Los pies me/ icos
egulados
po
el
acen o
p esen an
a iedad
de
ipos. Aunque
su
núme o
no llegue a los
ein a
de
la
mé ica
h ina, po la índole especial de una y o nJ 111Uy bien pueden con-
a se
diez
pe ec amen e
di e enciados
en e
sí
(agudo
o monosí-
labo/ yalubo, oqueo, anapes o,
dác ilo,
an íb aco y
peón
l.
ü,
2::.,
3."
y 4."),
de
una,
dos,
es
y
cua o
sílabas
como
máximo,
cada
uno
de
es os
pies con
su
acen o
poé ico,
que
no
es
ol o
sino
el
mismo
de
la
palab a.
No
hace
al a
deci
que
el
concep o
de
ocal
la ga o
b e e
p opio
de
la e si icación
g ecola ina,
se
sus i uye
en
la heb eo-bíblica
po
el
de
ónica
o
á ona.
Teuemos
como
en
g iego o
en
la ín, el genus pa (
li,o,iJó ,
1 :1,
anapes o
y
dác ilo)
genus dUp Ull1
l¿'¡(J';
ol1 i,áou¡' ,
2:
1,
yalubo y
oqueo)
y genus
sescuplwn
(TÉ'lo, ''';).'o
,3
:2,
peón
y
an íb aco),
con
lo
cual
se
sal an
las
leyes esenciales del
i mo
y
su
a iedad.
El
! Ino de cualquie géne o que sea, po
sn
na u aleza
lnisma
Ü11~
plica
di e sidad
y
complejidad
(b e e y la ga,
lóníca
y (¡ ona, e c.),
(25) 1{: Wl' íA y
L ITESlBID P.
I.EiTS
¡;:-;¡:;';CL L :S
DE
L
LENGUA
HEBREA
27
IlO
sólo
den o
de
los pies
mé icos
o del e so,
po
la
combinación
de los mismos, sino en el
conjun o
del
poema
o composición. P e-
cisamen e
és a
es
una
de las
ca ac e ís icas
más
des acadas de la
mé ica
bíblica. Quizá no se
encuen e
una
sola composición o
agmen o
poé ico en
oda
la Biblia en la
cual
odos
los e sos
sean
uni o mes, del mismo
me o,
c.)mo
ampoco
hay
ninguna,
po
b e e
que
sea, en
la
que
odos
los pies
mé icos
sean
ig1.1ales
den-
o
de
cada
e so.
La
Lexicología heb ea.
Quizá donde
más
campea
la
exp esi idad, y
ambién
la
a mo-
nía, de
la
lengua
heb ea
es
en
el
e eno
mismo
de
la
Lexicología,
no solamen e como
esul ado
de
la
aplicación
de
p incipios oné-
icos y mo ológicos como los
an e io men e
expues os, sino
en
la
~s uc u a
ín ima
de los ocablos, o sea, en el
campo
de
la
Tema-
ología y
la
Semán ica.
Muy signi ica i a es
la
a i mación del
aduc o
g iego de
la
Sabidu ía
de Si ac, como excusa y pe ición de indulgencia siem-
p e
que
«a
pesa
del es ue zo
pues o
en la
aducción,
no
hubie a
log ado
da
la debida exp esión a las
palab as»,
pues
-añade-:
{{
los énl1inos heb eos
no
ienen igual ue za al se aducidos a
(,
a
lengua». No emos
que
quien es o esc ibía
compa aba
el he-
b eo
nada
menos
que
con
el g iego, cuya lucidez y ecu sos ex-
p esi os no es menes e ponde a .
Múl iples azones de o den oné ico, mo ológico, sin ác ico y
es ilís ico
con ibuyen
a
esa
eno me
exp esi idad, como
queda
in-
dicado.
Pe o
hay
algo
-lo
hemos
expues o ex p o eso en
o o
en·
sayo
5~_
que
cala en la
en aña
misma
de
las
palab as
y sus p i-
me os eJcn1en os y es el alo sen1lln ico de cada O zel11a, que
p es a a cada uno de és os eunidos en un haz pa a o ma
n0111-
b es, e bos y
pa ículas,
una
luminosidad,
anspa encia
e i isa-
ciones diaman inas en
el
p islna del pensmnien o.
La onoma opeya,
que
an
ecuen es y elices e ec os de a mo-
nia imi a i a o ece en la
poesía
bíblica, poniendo en es e e eno
ambién
a los a es bíblicos a la
al u a,
po
lo menos, si no
po
encima de los mayo es genios poé icos de la
humanidad,
es
un
5.
Puede consul a se nues o es udio
«(
Vala es
semán icos
de los
o-
nemas
heb eos», publicado en el .
VI
(1957), pags.
127~137,
de
es a MISCE_
LANEA.