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Armonía y expresividad, dos leyes esenciales de la lengua hebrea

Gonzalo Maeso, David

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ARMONIA y EXPRESIVIDAD LEYES ESENCIALES DE LA LENGUA HEBREA La Filoso ía de las lenguas. A UNQUE la Filoso ía del lenguaje, de helénico abolengo en sus p inl.e as in uiciones o a isbos7 es una ciencia que a omando cue po, como al, desde p incipios del pasado siglo, y son ya mu- chos los a adis as de di e sos países que de ella se han ocupado, la Filoso ía de las lenguas en pa icula aún es á en cie nes y quizá no exis a oda ía ningún a ado Jilosó ico comple o sob e ninguna lengua, ni siquie a den o del campo indoeu opeo, el me- jo es udiado en an os aspec os y con c eces sob e los demás g upos lingüís icos. Sin emba go, son innume ables los es udios ealizados sob e de e minados aspec os y cues iones de los idio- mas y dialec os, en gene al y en pa icula , sob e su g amá ica y las di e en es pa es de la misma, sob e la Semán ica o la Lexi- cología en sus líneas di ec ices como en sus de alles y po me- no es. En o no al á bol ondoso del lenguaje has a se han ido cons- i uyendo algunas ciencias subal e nas, aunque ue emen e en- oncadas en la Lingüís ica, cuales son la Foné ica y la Semán ica, ya «dé ini j emen cons i uées», como esc ibia Dauza hace ' a ios decenios (1927), si bien ampoco pod ía a i ma se se hayan apli- cado sus p incipios ín eg amen e a odas las lenguas cul as, y son muchas las que oda ía no ienen su Foné ica y su Semán ica bien es udiadas y cien í icamen e sis ema izadas en a ados comple os y de ini i os. La Filoso ía de las lenguas es á mucho más a asada que esos 4 DAVID GONZALO MAESO 12) o os es udios lingüís icos pa dales y, sin emba go, solamen e ella puede da nos una isión p o unda, luminosa, exac a y, po deci lo de una ez, humana, de un idioma, al p esen a nos conca enadas sus leyes y sus enómenos en unos cuan os p incipios unda- men ales. En e an a dispe sión y complejidad de aspec os es udiados o po es udia y de lucub aciones ealizadas, de odo o den, ace ca del lenguaje, en gene al, o sob e las lenguas o g upos de és as, se impone absolu amen e la necesidad de inqui i la unidad de ac- o es que las in o man, los elemen os p imo diales que las egu- lan y les p es an cohesión: su p incipio i al, en suma, la aíz o p incipio de su indi iduación, el sec e o de su ín ima es uc u a. Aun cuando sean in ini amen e nume osos los agen es y de e mi- .1an es que concu en en la o mación y e olución de una lengua, en el iempo y el espacio, los ac o es es á icos y dinámicos obedecen a leyes ijas y cons an es, que se pe pe úan con admi able pe sÍs- encia a a és de siglos y milenios. «Tou se ien dans la s uc u e du langage», como dijo sabiamen e A. Meille , y se ía desa inado empeño a ibui simplemen e al aza lo que es á de e minado po azones, a eces mis e iosas, pe o con más ecuencia cla amen e pe cep ibles al in es igado u obse ado . Esencialmen e una lengua es á cons i uída po sonidos y sen- idos (les sons e les sens), onemas y signi icaciones, que son la ma e ia y la o ma de odo idioma. Es deci que en es o, como en odos los enómenos de la exis encia y la ida humana, hay que dis ingui un ac o ísico, ma e ial, que son los elemen os del len- guaje y un ac o i al, espi i ual ideológico, cons i uído po los elemen os signi ica i os, sin los cuales el lenguaje no pasa ía de se simples go jeos de a es o g i os de o os animales. ¿ Cuáles son, pues, los p incipios egulado es que in eg an el genio de una lengua? No p e endemos, na u almen e, que és os sean del odo dis in os en cada idioma: necesa iamen e hab á coin- cidencias en al o cual aspec o, como las hay en los asgos psico- lógicos de los pueblos, po di e en es que és os sean en e sí. El alma humana es esencialmen e la misma en odos ellos, y esencial- men e simila es ambién el lenguaje humano de odos los iem- pos y luga es. Sin emba go, es e iden e que las ca ac e ís icas ma e iales y o males de las lenguas, compa adas unas con o as aun las del mismo g upo de amilia, son no o iamen e dispa es, [;JI ARMONÍA Y EXPRESIBIDAD, LEYES ESENCl: LES DE LA LENGUA HEBREA 5 has a el pun o de o ma cada ag upación un cuad o de acusada polic omía. An e odo, impo a acla a , o más bien ec i ica , una c eencia demasiado gene alizada p ác icamen e: la Foné ica, Mo ología, Sín axis, Es ilís ica, Semán ica y aun la Lexicología no cons i u- yen compa imen os es ancos en una lengua cien í icamen e con- side ada, como a a és de una exposición didác ica ° ilosó ica pu- die a pa ece , sino que, al igual del alma en el cue po, odo lo que en las lenguas implica «espí i u de ida», signi icación ideológica, es á odo en odas esas pa es, como el alma es á subs ancialmen- e oda en cualquie pa e del cue po. Conside ando, pues, odos esos ac o es de e minan es del ca- ác e de un idioma, los p incipios que le in o man y ma izan, ob- se a emos que, apa e la complexión amilia , a la que jamás po- d á sus ae se, hay dos o es e men os que pa ecen se la ue za mo iz de odos los enómenos y endencias que en él se acusan, el polo magné ico hacia donde és os se o ien an, el opaje de que se e is e oda su elocución, cualquie a que sea el es ilo empleado y la ca ego ía de los hablan es. A guisa de ejemplo y conside ando la es uc u a y la signi ica- ción, como bases undamen ales, di íamos que el la ín se dis ingue po su majes uosidad e i.mpe io, el g iego, po su belleza, pe spi- cuidad y lucidez; y en las neola inas se econoce unánimemen e al español obus a sono idad y me idiana cla idad, en an o que el i aliano se des aca po su musicalidad y én asis, y el ancés po la inu a de elocución y la agudeza ideológica; el inglés se ca ac e- iza po la concisión y sob iedad, y el alemán po la du eza y a a- sallamien o. A ese eno , ijándonos en los dos aspec os básicos an e io - men e indicados, ma e ia y o ma, en sus a ios aspec os, que no se ci cunsc iben cada una a de e minada pa e de la G amá ica, sino que ambas ex ienden su adio de acción a odos los ámbi os oc la elocución siendo insepa ables en sí, aun cuando la didác ica, po comodidad, necesidad o quizá e o de en oque, las sepa e y accione en di e sos apa ados, como queda dicho, podemos dis- ingui en el o ganismo lingüís ico las peculia es ca ac e ís icas de cualquie idioma, e lejo de la psicología de sus hablan es al pa que i adiación sob e la misma y oquel men al de las sucesi as gene aciones. i DAVlD GONZALO MAESO ¡4¡ Las dos leyes esenciales de la lengua heb ea. Después de las conside aciones p eceden es, pod íamos ya p e- gun a , en ando en ma e ia, ¿ cuáles son las no as o ca ac e es esenciales de mayo alcance que, pa alelamen e a lo apun ado en esas o as a ias lenguas, in o man el genio de la lengua heb ea? A nues o juicio -lo di emos en dos palab as- no son o as sino la a 111onía¡ po lo que se e ie e a los elemen os n1a e jales que cons i uyen su es uc u a, con sus di e sas ma izaciones, y la ex- p esi idad en cuan o a añe a los aspec os semán icos, la luz espi i- iual que ulgu a en los one nas mismos, pe o sob e odo, en las pa- lab as, locuciones, ases y es ilo. A monía y exp esi idad SOD, po lo an o, las dos leyes esenciales, o end.encias sob esalien es: si se p e ie e es e concep o, de la lengua heb ea, que ma can la imp on- a de su genio y la dis inguen no o iamen e de las demás, apa e de las no as " amilia es» que la asemejan a las de su g upo y o as de más lejano o igen, hoy oda ía no plenamen e dilucidado, que se e ie en a su en10 o pa en esco con g upos más dis anciados. No hace al a acla a que nos e e imos a su inmedia o pa en esco semí ico, a la an e io comunidad cami o-semí ica y al posible en onque p imo dial, hoy no a innable aunque ampoco negable, con las lenguas indoeu opeas. A in de da ma"o cohesión y con e gencia a nues a exposi- dÓl1¡ en is a de los angos os lími es de una b e e ponencia en que hemos de cX:;,J0ne y azona nues a esis, examina emos conjun an1en e anlbas ca ac e ís icas de a monía y exp esi idad a a és de los dis in os elemen os y ca ego ías g ama icales y lexi- cológicas. * * * En ende nos po a monía e bal la aco dada p opo ción y dispo- sición en e los a ios elemen os C0111pOnen es de la palab a, la ase y el pe íodo, su enlace con luidez y eu onía, unidad y a ie- dad, eliminando Jos sonidos, g upos ónicos y enga ces que o ezcan mda esonancia y di icul osa combinación_ Es el equilib io es á ico y dinámico de ue zas que ac úan en la palab a y conjun os elocu- i os¡ el i n10 sua e al pa que ené gico de los sonidos a iculados p¡, ec amen e he manado con el i mo in e io del alma, a in de bcili a y ab illan a la ex e io ización de los es ados psíquicos p opios de cada hablan e. La exp esil'idadn elocu i a, In ue za ideológica y sen imen al de lci J ARi ,ION.ÍA Y EXPRESIBIDAD, LEYES ESENCIALES nF LA U:: GUA HEBREA 7 un idioma, se de ine como i eza y mul ipiicidad de ecu sos o- é icos y e bales en los medios de exposición de las ideas, sen i- mien os y complejos psíquicos de oda especie de que dispone una lengua, o, en su caso, cualquie suje o hablan e, la iqueza de colo- ido/ suge encias, sensaciones e imp esiones, e ocaciones y demás ac o es del mundo espi i ual que encie a el lenguaje, plasmados en el molde de un idioma como ehículo de in e comunicación, al pa que espejo y mo o de la psicología de un pueblo, No hace aI a eco da que lo más p opio y consubs ancial de un pueblo, como ac o de aglu inación y oz de la sang e, de la cul u a, his- o ia y solida idad humana es el idioma, La eligión pod á se en ocasiones -y sin duda alguna lo ue en 1s ael- una ue za más pode osa, ín ima, ib an e; pe o al ex ende sus i adiaciones sob e los indi iduos y la masa social en alas del lenguaje, queda am- bién en cie o modo p endida en las mallas del idioma peculia de esos indi iduos y esa comunidad de hablan es, Véase el siguien e juicio gene al, bas an e comple o y exac o sob e ia lengua heb ea bíblica, o mulado po un g amá ico: «Is ad a ai hé i é de l'idiome de ses cnce es sémi es, du cananéen spécialemen e plus di ec emen ; mais a an que no i éc i aucun de nos Ii es héb alques, la langue pa lée a ai amenuisé les mo s e spon anémen adap é la mu pholugie e la syn axe a sa men ali é p ap e, Ce e é o- lu ion de la langue pa lée e , pa sui e, de la langue Ii é- ai e, ne pu pas ne pas con inue au cou s des n1illie s d'années ou en i an que no e héb eu u idiome i an ,» y añade, es ampando un juicio de alo ación je á quica: "Ce e langue, la plus impo an e a bien des éga ds de ou le g oupe sémi ique, es conse ée su ou dans la Bible» " Un es udio sob e la a monía y la exp esi idad de la lengua he- b ea implica en ealidad y nada menos que el análisis comple o Gel genio y es uc u a de la misma, un examen de oda su g amá- oca, de modo especial, ya que no único, la Foné ica pa a la a mo- nía, y la Sin axis y Es ilís ica pa a la exp esi idad; es un es udio 1. Cha les F. Jean. G ammai e héb a'ique élémen ai e, Pa ís:> 1945 «A an -p opos»J p, 8. 8 DAVID GONZALO MAESO (61 de la lengua, de su na u aleza y es uc u a, is as a a és de esas dos cualidades, que ma izan y explican muchas o as. Es el p o· ceso que an10S a in en a l b e en1en e, en nues a exposición. Pe o an es eco da emos las juiciosas palab as de P. Joüon en el A an -p opos de su excelen e G ammai e de l' héb eu biblique: «Une langue sémi ique comme l'héb eu donne l'imp es- sion d'un monde nou eau. Le sys eme phoné íque a des a- ¡eu s inconnnes dans nos langnes; la mo phologie e la syn axe on des p océdés ou di é en s des no es. Pou péné e I'o ganisme e le génie de I'héb eu, il au se dé- ai e de ses habi udes phoné iques el g amma icales, com- me aussi de ce aines idées suggé ées pa nos Iangues.)} La Foné ica heb ea. La a monía oné ica en nn ¡di ama equie e mul iplicidad de sonidos, pa a e i a la enojosa mono onía, indicio, además, de penu ia. Pues bien, la lengua que es udiamos, pese a la apa en e b e edad de su al abe o -22 le as o signos g á icos, núme o e- nazmen e conse ado, cual si ence a a algún mis e io, o en g acia a una mayo compene ación onológica-, es, en ealidad, ica en onemas, pues, como u imos ocasión de pone de mani ies o cn o o es udio 2, isa en los 70, «cuan ía -decíamos allí- que muy T"JCas lenguas alcanza án». P escindiendo de los sonidos ocálicos que, pese a su especial concep uación en las lenguas sen1í icas con is as a la lVlo ologia ~ a la O og a ía no dejan de se au én icos onemas, los 30 sonidos consonán icos que apa ecen clasi icados en el siguien e cuad o¡ o- mado de la G amá ica de M. Lambe , se ma izan po su o mación o gánica (gu u ales, labiales, e c.), su imb e (simples, en á icas, ib an es) y su g ado (so das y sono as). No ClllOS, pues, jun o a la inciicada iqueza numé ica la a ie- dad de sonidos, imb es y g ados: 2. Puede e se nues o es udio: «¿Es el heb eo b blico ma lengua poh e?)) en Mi.~celáJ1ea de Rs ll lios A abes y Heb aicos, IX (1960:), asco 2.0, p 3.16. [7) ARl' ONÍA Y EXPR SIVID:iD, LEYES :SD:¡CIALES DE LA LENGUA HEBREA 9 Gu/u ales oc}, Labiales ¡ ic ¡ ne Pilla/a/es ¡ le ) oc! Den/al ?s ( ie . S I M ü S ~- Sllllo as i So dés i - !~,;¡ ;: 1 !l :; i !) :l , :l I :l ~ I - '1 l"1 ; 1 1 I el ,i.:n I Silban es . . ":--_::::..~~-:::.-=::::;::;;":::=--=:-_~ -_._--_ .. . [NI'lICAS V 1 8 R A ---........--- _.~ SOlO as 1 So ~as Semi oc ! Na~ -1- -- I~-' ¡; I i'l -- I - - - i ~ ---._1' uidas i) - ~ 1- , - - - ) - ~ il - - ::; -·, I, .. -- obse a emos que el dagués ue e, al duplica los 18 onem3s consonán icos es an es -excep uadas las le as gu u ales, ind,,· guesables po su na u aleza- en iquece con un nue o ma iz oné- ico esas 18 consonan es. Las ocales, pa iendo de las es semí i~as que emos en el á abe, se ampli ican has a o ma un cuad o de 15, en el que la ,h e sidad oné ica (ó gano, imb e, g ado, in ensidad) es g ande. En esumen: la a iedad de sonidos y ma ices, an o consonán· icos como ;Jcúlicos, co e pa ejas con el núme o de demen os básicos en que se mani ies an, y o ece un magní ico es a o y e- cu sos inespe ado~ pa a la eu onía, que las leyes y enómenos es- udiados po la Foné ica ponen de elie e. Po o a pa e, odos es os ac o es con ie en a la elocución del idioma g an iqueza de exp esión en su ma ización ideológica, y son la uen e de copiosísimas posibilidades de o mas y cambian- es en las palab as de que se e is e la p oyección e bal. Cuando sen escasas las posibilidades de es a índole, la idea, al su gi del in elec o y busca la ma ización concep ual o sen imen al, no halla cauce adecuado y iene o zosamen e que a enua su igo y loza' nía, acabando po embo a la in eligencia de los hablan es de esa lengua o iñendo de cie a pesadez y o peza sus acul ades men- ales, no a que iene a se congéni a en ese pueblo. Cla o es á que en és e como en an os o os enómenos, siemp e puede conside· a se la causa y e ec o como ac uando en un ci culo ce ado. Compa ando el p eceden e cuad o oné ico con los co espon- dien es en g iego y mucho más en la ín, emos que los sonidos gu u ales, de an acusado alo espi i ual (en su sen ido e imoló·· !O UAVID GONZALO MAESO [SI gico: spi i us = SOJ.JI0, a.nen o) y sen imen al, es án copiosalnen e ep esen ados, cinco en e a uno o a lo sumo dos, con ando el es umado espí i u sua e, ca en e de alo ónico en ealidad, que haHa lOs en el g iego, y ninguno p ác icamen e en el la ín, pues o que la h pe dió su aspi ación en época emp ana, aun cuando se haya conse ado con inc eíble enacidad en la esc i u a. En cuan- u al imb e en ál ico, de ele an e exp esi idad, es o almen e des- conocido en la oné ica de esos dos impo an ísimos idiomas i aun en los demás g upos indoeu opeos_ La inexis encia de dip ongos p opiamen e dichos en la lengua heb ea, pod ía in e p e a se como una p ueba del alo en i a i o que o o ga a cada sonido y la p eocupación po que no se pie da ni amino e ningún alo ónico, que es lo que en algún g ado ocu e al usiona se dos ocales en un dip ongo y mucho más es en un ip ongo. Has a en el aspec o g á ico que p esen a una página cualquie a esc i a en heb eo se ad ie e esa egula idad y a monía simé ica que ponde amos, en e las palab as, de ex ensión poco a iable, oscilan e en e un mínimo de 3 elemen os (consonan e + ocal + consonan e, o consonan e con ocal la ga), y un máximo de 12, a ísima ez sob epasado. Y, sin clnba go, a pesa de la no mal b e edad de las dicciones heb eas, jún anse gene almen e en una misma a ios elemen os, es y cua o con g an ecuencia, y a eces en algunas has a sie e, cada uno con su unción bien explí- ci a. Es os seman emas y modemas hállanse an pe ec amen e ensamblados, que no se esien e lo más mínimo la eu onía ni am- poco la exp esi idad, an es bien se ac ecien an. En es e e eno quizá no haya lengua de mayo lexibilidad y capacidad aglu inan- e que la heb ea; ello implica, na u almen e, una ue za exp esi a ex ao dina ia, pues cada palab a así cons i uída o ece una isión caleidoscópica de múl iples ideas a moniosamen e enlazadas. En e las leyes que igen la sílaba heb ea, la llamada c onome- ía silábica; que equie e en oda sílaba un mínimo de es ien1- pos (o mo as), que se cumple sin excepción en odo el An iguo Tes- amen o (sólo apa en e es la excepción del dagués uc e implí- ci o en la gu u al ue e i1 ), e ela un g an sen ido elel equilib io silábico en la economía gene al ele la palab a, de cualquie ca e- go ía g ama ical que és a sea. Has a nos sen imos en ados a hace ex ensi o a es a íacla ónica 10 que W igh , e i iéndose al ili e- [9) ARMONÍA Y EXPRESIBlDAD, LEYES ESE. !C1ALES DE L' L'E:' GUA HEB.RL 11 alismo de las aíces, llamó el g an mis e io de las lengnas se- mí icas. Pasemos a las leyes oné icas de consonan es y ocales. Las cua o modi icaciones que pueden a ec a a las consonan- es (sus i ución, asimilación, sup esión, me á esis) iende a sua i- sal' el choque o encuen o de onemas, acili ando su p onuncia- ción, eliminando aspe ezas, simpli icando g upos y ambién e o - zando sonidos enues que pod ían pasa casi inad e idos pe o que con enga des aca . Todas las leyes oné icas de la lengna heb ea eo án basadas undamen almen e en un ino sen ido de la a mo- nía, el equilib io, la eu onía, la sua idad elocu i a. Reco demos igualmen e la impo ancia capi al que en la lengua sansc i a ie- nen las eglas del sanhi (o eu onía), en sus es clases, e imológico, sm é ico y sin ác ico, an o de ocales como de consonan es. Los es p incipios que ca ac e izan a las gu u ales; indaguesa- bilidad, endencia al i;~wá cc-mpc,es o y a acción al sonido de a, que lllo i an espec i mnen e el ala gan1ien o de la ocal p ece- den e como compensación, la sus i ución del sewá simple (equi a- len e a la auscncia de ocal) po un sonido ocálico enuísimo, y el cCd11bio po a de cualquie o a ocal que a eno de las eglas ge- ne ales de la ema o]ogía y la lexión pudie an co esponde , son cla os ejemplos de la p eocupación po la eu onía y el equilib io " bal, así como ambién medio e icaces de sal a y ea i a la exp esi idad a enuada o en ance de desapa ece . Las cua o le as débiles (gu u ales ~, ;¡ y semi ocales ¡. '1) del a!e a o heb eo se ca ac e izan po una ex emada mo ilidad, y es- án, po lo mismo, suje as a ecuen es cambios y elisiones, sob e c.do cuando ca ecen del sopo e de una ocal o cuando se a enúa su sonido po cae en e dos ocales (p. e q"wam > qiim) o bien esul a innecesa ia su p esencia si, en unción de me o ins umen o g ama ical y lle ando un sonido ocálico, lo cede al p e ijo an e- pues o ( . g ., ;; a ículo, p ecedido de pa ícula monolí e a, in- ec o y pa icipio de Hi il, Ho al y Hi pael, nomb es eó o os con 11 , inicial, e c.). Su escasa subs an i idad y el hecho de queda ya a endida su unción jus i ican en ales casos la plena desapa ición; la exp esi idad lingüís ica queda sob adamen e sal ada. En o as ci cuns ancias, sin emba go, en ez de pe de se algu- na de esas le as débiles, se sus i uye po o as de mayo esonan- cia (po yod en los e bos' ';) p imi i amen e 1 ' ), en p o de una mayo a monía y, sob e odo, de una mayo exp esi idad, Es muy 18 DAVID GONZALO MAESO [161 dos en más de 700 apa ados, en los que se analizan y exponen di- ", sos aspec os y pa icula idades. Examina emos algunos de es os pun os, a in de pone de elie e ambién en el campo de la Sin a- xis las dos leyes esenciales de la lengua heb ea que es amos' es u- diando. No in e esa a nues o p opósi o es ablece compa aciones con o as lenguas ni siquie a den o del g upo semí ico; solamen- e di emos qne la imp ecisión empo al en las o mas e bales, así como la aguedad en la exp esión modal de las ideas del subjun- i o, op a i o o po encial y el escaso elie e subo dina i o en la cons ucción o acional, que suelen señala se como de ec os p inci- pales en la sin axis heb ea, se suplen en la p ác ica con di e sos e ingeniosos p ocedimien os muchas eces igno ados u ol idados po los aduc o es y seudo-heb aís as. Hablando Joüon de la cues ión de los iempos y los modos, "la más impo an e y la más delicada de la sin axis heb aica, an descuidada po los an iguos g amá icos», ai1ade es a juiciosa obse ación: «Cie os au o es, exege as y aduc o es, p incipalmen e an iguos, pa ecen habe e- nido sob e es a ma e ia no más que ideas agas; al aduci se guían más bien po una especie de ins in o que no po un conoci- mien o p eciso del 2Jo de ~as o mas») (n," 11 1) y, pod íamos a ía- di , de los múl iples ecu sos exp esi os que posee es a lengua. La s(up esión del a iculo, signo de la de e minaCIón del subs- an i o, cuando és e ya a de e minado de cualquie mane a, es un p ocedimien o pe ec amen e lógico, que no suele da se en las len- guas que lo poseen, la cual amino a el alo de es a ca ego ía g a- ma ical, que muchas eces queda educida a ce o, sin que ello aumen e, más bien disminuye con su p esencia, la exp esi idad del subs an i o. Pa icula idades an ípicamen e heb aicas y an elemen ales en su o ma como son la aposición o la epe ición de nomb e p es an a la ase heb ea ma ices y modalidades múl iples; plu alidad, di- e sidad, especi icación, con aposición, c e. Los plu ales de com- posición ( . g . D12 e la especial), ex ensión, excelencia o majes ad, in ensidad, abs acción, ende an asimismo e iden e complejidad ideológica. Los di e sos casos de de e minación nominal que p esen a el heb eo, como son: el subs an i o po sí mismo ( al, p. e., el nom- b e p opio), el su ijo, el complemen o adnominal, el a ículo, el nume al, algunos inde inidos, demues an o a ace a de ,la múl i- ple exp esi idad heb ea. [17) ARMONíA Y EXl'RESIBIVAD, LEYES ESE! :CIAíJ:S nE LA L ;-., CPA HEBREA 19 La cla idad se basa muchas eces en la concisión po la eUmi- n"ción de elemen os innecesa ios, que oscu ecen la dicción, y siem- p e que no se incu a en el b c is esse labo o, obscu us io; pe o ambién es e dad que o as eces se consigue median e la epe i- ción; al es el caso, p. e., de las p eposiciones que se epi en gene- nlmen e delan e de los complemen os que acompañan, o del subs- an i o igualmen e ei e able de ás de cada núme o en los nume- ales complejos (c Gn 23': cien años y ein e años y sie e años), S1 bien, a la in e sa, puede omi i se ambién, COlno a menudo ocu e con cie os nomb es de medida. La escasez de adje i os, que na deja de ene , a nues o juicio, sus azones ilos'ó icas, pe o que se emedió conside ablemen e en el heb eo pos bíblico, se suple no malmen e median e el comple- men o adnominaL Po mucho que se haya encomiado la g acia y elegancia de los epí e os u o os adje i os en cie os poe as, p. e., Ho acio, hay que econoce que la supe abundancia de es a ca e- go ía g ama ical en la ase es a ene gía a la exp esión, suplan- ando la idea subs an i a po o as me amen e «adje i as», que es an o como deci acceso ias, aüadidas. El mecanismo del compa a i o es, den o de su sencillez, de ne a di e enciación, aun cuando no posea un ipo mo ológico pa - icula al es ilo del g iego, el la ín o incluso el á abe, dado que su o mación es simplemen e sin ác ica, análoga a la del abla i o la- ino, educ ible en de ini i a al de o igen (cw,didio ni e, «no a- blemen e blanco a pa i de la nie e, incluída és a»). Po o a pa e. él adje i o cOll1pa a i o puede i ínsi o en el e bo cuali a i o, que, en consecuencia) lle a á su é mino de compa ación, exac a- men e como si se a a a de un adje i o cali ica i o cualquie a (c . R 11'), pa icula idad que no se da en o as lenguas. En cuan o al supe la i o, que en el absolu o suele se de aná- loga cons ucción que en cas ellano y demás lenguas neola inas, a base de algunos ad e bios de can idad aunque p esen a am- bién o os dos ipos (g upo geni i al de dos subs an i os sinóni- mos, p. c., Sal. 434, y con el de e mina i o 'Elohim), o ece en el ela i o has a cinco modalidades pa icula idades de cu iosa o macíón al amen e suges i as (1.n con el a ículo J 2.( con un nomb e de e mina i o, 3.:1 con un su ijO, 4.(1 adje i o + é mino de la compa ación con ::, , 5.:' lnedjan e la aposición del plu al del mismo subs an i o). • * * 20 DAVID GONZALO ?l I ESO J A} Análogas elaciones de semejanza en e sí o simili ud de un- ciones a las apun adas an e io men e en la Mo ología, podemos ambién señala en el e eno de la Sin axis en e el nomb e y el e bo. El in ini i o, po su ca ác e nominal, sin abdica po ello su condición e bal, ac úa a eces de suje o o complemen o de un e bo, y puede asimismo se conside ado -lo es e ec i anlen e cuando lle a a su ez un complemen o di ec o- cama o mando o aciones subs an i o-comple i as de cualquie clase. El in ini i o segundo ü cons uc o cumple con espec o al p ime o undón análoga a la del ge undio la ino en elación con el in ini i o: es como una lexión de és e y en ales casos se acomoda a las eglas de la declinación nominaL A eces incluso, como en el caso del in ini i o';~;;, cuando p es- a a o o e bo con el que a cons uído la idea de g adación o paula inidad, y sob e odo, en los e bos ace adamen e llamados «ad e biales», e1 e bo en a en unciones de e dade o ad e bio. La enálage p esen a en heb eo nume osas y pe eg inas o mas de gl"an ue za exp esi a y ina ma ización. Po es a an pa en e y dis in a -muchíd no más que en g ie- go o la ín- la idea p onominal en las a o ma i as e bales, no se usa no malmen e el p onomb e suje o, y cuando és e se an epone ,,) e bo, con ie e a la pe sona un ma cado ca ác e en á ico ( _ g . yo, sí; yo lnisn-zo), que no puede ene I de ningún modo J en knguas como el ancés y el inglés, donde se p ecisa a odo ance e,e ins umen o de pe sona!ización de la o ma e bal, po ha- be se pe dido u obli e ado el de la desinencia, el cuaCaumen a de modo an senciílo la exp esi idad elocu i a, sob e odo, cuando, como es el caso del heb eo, designa cla amen e el iempo o as- pec o/ la pe sona, el núme o y el géne o. El o den habi ual de los elemen os básicos de la ase heb eo- bíblica (pues en el heb eo pos bíblico es e o den e olucionó en el sen ido g ecola ino) es el siguien e: e bo + suje o + complemen- o, en la o ación e bal. Es e o den no ca ece de signi icación, a nues o juicio} pEes ealza la acción sob e el suje o o agen e de la misma, aspec o ilosó ico y has a lección de humildad dignos de medi a se, sob e odo, a a és de nues a mode na egola ía. En la o ación Do ninal cuali a i a es ecuen e asin:..is no ]a j:' io idad del p: edicado; en cambio, cuando és e no implica unE! cualidad sino más bien cualquie ci cuns ancia) . g ,¡ de luga ; [19J ARMONÍA Y EXPRESTBIDAD, LEYES ESE,xCIALES DE LA L'Ei':GUA HEBREA ~¡ 18 palab a ° pa licula que ia exp esa a de ás dd sujclo, p. e. C !' ~m. Con odo, hay que ad e i que la cons ucción heb ea posee su icien e elas icidad pa a al e a ese o den no mal de la ase en uno u o o caso, cambiando la posición de sus elemen os pa a pone de elie e un de e minado miemb o in eg an e de la misma, almque se a e de un complemen o ci cuns ancial, como emos en el p incipio mismo del Génesis. Es lo que llama el g amá ico Maye Lambe «an eposición». La llamada posición absolu a, o, según o os, casus pendens, si po una pa e ma ca una especie de balanceo en la ase, a cuyos dos n1iemb os p es a especial sime ía, es además, una ma- ne a de pone de elie e cie o é n1ino, pe sona 'O cosa, que en ealidad de e dad es el suje o del e bo que sigue, aunque g a- ma icalmen e acompañe a és e un p onomb e -co espondan lo llama M. Lambe - que si e de enlace en e dicho p ime ele- n,en o y el e bo o la exp esión que a és e sus i uya ( . g . da· i o posesi o, p onomb e pe sonal su ijado con idea de pose- sión, e c.). El Ilan10do «acusa i o in e no» o «pa onomás ico»} an p o- (ligado en heb eo con cualquie clase de e bos, y an escasamen- e ep esen ado en español y lenguas mode nas, po pa ece nos a guye pob eza de dicción, iene en heb eo más bien e! encan o y cla idad del es ilo an iguo, en el que las epe iciones -pense- mos en el lenguaje homé ico- no se epu aban como de ec os. En cuan o al o den en 12 o ación compues a, hay que ad e - i exis e una g an libe ad, an o como en español, en cuan o a colocación de la subo dinada con espec o a su p incipal; la no - ma siemp e es el mayo elie e que se desee da a uno u o o ele- men o del pe íodo o acional. En de ini i a, la ley de la exp esi- idad y ambién las exigencias de la a monía, sobie odo en el es ilo o a o io y el li e a io en gene al. Como casos pa icula es de cons ucciones ípicamen e heb ai- cas) que en an en la ca ego ía de modismos, eco demos el de dos impe a i os en unción de p ó asis y apódosis de! pe íodo hipo é ico (<<haz es o y i e» = si haces es o, i i ás), que CO ie en a la ase una ue za y colo ido especiales. También las pa ículas dan a eces a las o mas e bales, a los iempos o aspec os, modos y demás ca ego ías, sen idos pa icu· b es o ma ices que han de ene se en cuen a pa a pene a la 22 DAVID GONZALO MAESO (20] au én ica signi icación de la ase. La abundancia de es a ca ego- ía g ama ical, p incipalmen e de conjugaciones o locuciones con- jun i as en cie as lenguas, p. e. en la ín, al ez ha amino ado la iúe za o ma ización coo dina i a o subo dina i a del e bo, has a d pun o de que pa ecen se esos elemen os secunda ios los que de e minan el ca ác e de cada o ación pa a ác ica o hipo ác ica. Es una especie de usu pación de unciones, con mengua de la ca- ego ía je á quica. En heb eo, po el con a io, con su escasez de conjunciones, son las o mas y iempos e bales los que ma izan la coo dinación o subo dinación o acional, con lo cual el sen idú de la ase conse a una ene gía y exp csi idad mayo es. La i alidad de las lenguas se pone de mani ies o ambién en la plé o a de sen idos ence ados conjun amen e, sin obs acula i- za se, an es bien complemen ándose, en una palab a o locución. En heb eo es o es muy co ien e. El in ec o o el pe ec o, p ece- didos de waw con e si o, con ienen la idea e bal bien p ecisa, pe- o al p opio iempo encie an o a subsidia ia de e ec o, consecuen- cia, esul ado, e c., con espec o al e bo que encabeza la ase. El u u o coho a i o, además de la u u ibilidad, implica la au- oexho ación y p opio ena decimien o o animación. El u u o yusi o, sin deja de se u u o, encie a oda la ue za impe a o- ia del modo impe a i o. El in ini i o an epues o o pospues o a un iempo ini o, añade especiales ma ices de signi icación, ales como én asis, ponde ación, pe en o iedad, exclusi idad u o as modalidades. La cons ucción asindé ica de o aciones, que pueden se de muy a iadas clases, no solamen e copula i as (del ipo clásico eni, l'idi, id) sino coo dinadas el) sus a ias o mas y mnbíén subo M (lm8das, demues a cla amen e la ue :e i adiación semán ica de la ase heb ea. Todas las igu as g ama icales de dicción y de cons ucción de la g amú Íca g iega o la ina) o de las lenguas mode nas, es án am- pliamen e ep esen adas en la lengua heb ea, a eces con un em- pIco más ex enso y más ecuen e. Como que no han sido in en- Í21dDS po los g mná icos, sean g iegos o indios, sino po el pue- blo que habla un idioma. A esas igu as hay que añadi algunas o as peculia idades exp esi as de ipo o ien al, semí ico o espe- cí icamen e heb aicas. Lo mismo se dign espec o a las igu as li e a ias de pensao 121J ARMONíA Y EXPRESmmW, LEYES ESENCIALES DE LA LE~GUA HEBREA ~D mien o y de lenguaje, y los opos, ma e ia de subido in e és, pe- o que cae ue a de los lími es de nues o es udiO'. Tal es la ue za exp esi a que a eso an en heb eo los eIemen- GS lingüís icos, que a menudo bas a insinua le emen e la idea, y en ocasiones has a se omi e un e bo undamen al, que ácii- men e se sob een iende, como en la llamada cO'ns uc io p aegnans. Es la elipsis, de uso ecuen ísimo y muy a iado en la lengua he- b ea, lle ada en ese caso a su úl imo g ado. Hay igu as del lenguaje que, aun embelleciendo la dicción, os- cu ecen el sen ido; o as, po el con a io, con ibuyen e ícazmen- le a su mayo b illan ez y cla idad. En heb eo p edominan las se- gundas, pues o que aun la concisión, gala sup ema del es ilo he- b aico, di ícilmen e supe able en ningún o o idioma, sin exclui el la ín, an o gullO'so de su omana b e i as, con ibuye a des a- ca la idea, lib ando a la ase de ellenos y a equi es, que a e- núan la ue za de la signi icación e bal. 1.a Es ilís ica heb aica. La Es ilís ica, complemen o na u al de la Sin axis, y an esea .. samen e es udiada en heb eo -y aún en gene al en las demás len- guas, aun en las mejo conocidas-, o ece pe spec i as del ma- yo in e és pa a el conocimien o de la lengua, su pode osa i ua- lidad, su ida y mo imien o, sus no as ca ac e ís icas. Solamen e menciona emos algunO's p incipios básicO's, sin descende a de a- lles, imp opios de un es udiO' sucin O' como es és e. El sen imien O' i al, an acen uado en la ideología heb eo-bí- blica an o del An iguo con del Nue o Tes amen o, o iginó la c ea- ción de nume osas locuciones a base de la e minología amilia : pad e, mad e, hijo, he mano, e c. De g an iqueza semán ica y ecuen e empleo son los ocablos que signi ican alma, ida, así como las pa es más impo an es del cue po, ojos, co azón, ma- II0S, pies, e c., que se han en iquecido con una can idad ex ao - dína ia de sen idos igu ados de o den mo al o espi i ual e - dade amen e asomb osa, que ca ac e izan Íue emen e el lengua- je heb eo,bíblico, único en es e o den en e odO's los idiomas. O as muchas exp esiones es án omadas de la ida case a, del ('"mpO', ense es o dina ios, ú iles de lab anza, nsos y cos umb es elel pueblo heb eo en las dis in as épocas de su his o ia, p ime a- men e nómada, dedicado al pas o eo, después seden a io y ag i- 24 DAVID GONZALO MARSO [22) cola, y no ajeno ampoco a las a es ab iles e indus iales. Los modismos heb eos o heb aísmos, ma e ia no abo dada mode na- men e en un es udio comple o de conjun o, b indan uno de los aspec os n1ás suges i os e ins uc i os de es a lengua an ica en pe spec i as' . La endencia a 10 conc e o, an acusada en las lenguas p imi i- as, se mani ies an de modo cla o en la lengua heb ea, lo cual in· dudablemen e es un ac o de dia anid ... ,d exp esi a pues o que ele ese modo la men e se pola iza mús ácilmen e en el obje o de la elocución. La abs acción, en can1bio; cuando se lle a a ex elTIOS exage ados COTI10 los que emos en nues os días en el e eno de las a es, sin exclui la poesía, e incluso en el es ilo ebuscado de cie os esc i o es y has a en ob as didác icas, es un ac o poco p opicio pa a la ácil in eligencia y el ma iz e ec i o que debe co- lu ea oda exp esión hUDlana. Po o a pa e ({ debemos gua da - nos -ad ie e J. Vend yes en su ob a El lenguaje- de conside- a una lengua acional y abs ac a po que al sea la nues a l CO- 1110 supe io a una lengua conc e a y luís ica. Se a a simplemen- e de dos men alidades di e en es, que pueden ene cada una su mé i o.» En consecuencia, la plas icidad es uno de los ca ac e es más des acados en la semán ica del ocabula io heb eo y su asco lo" gía; y como en odo lenguaje hay un ondo ex ao dina io de con encionalisn1o, no cie an1en c a bi :::-a.:Ío sino azonable, un- dado en la analogía, slmbcJis nü¡ concomi ancias, elaciones psico· ísicas, las ideas y sen imien os se e is en de esas in1ágenes, igu- as, ademanes que no solmnen e las encuad an sino que son como el cue po en que se enca nan. Pe o el heb eo -no podemos oI ida lo- ha sido el idioma e- hículo de la e elación di ina, del idealismo más sublime que ha iluminado las men es humanas, y es o se e leja, na u almen e, en 4. Algunos jn en os o apo aciones de siglos p eceden es pod ían meno ciona se, p. e. B. WAl TO~: 1 dio ismi linguae l¡eb acac el g cJecae qui sac- [Jiu,'; in Sc iplu is occu -m en el . 1 ele la Bib. PoligL (en LX pa ág a os). J. F. FISCHER: De dialec is N. T. singulalim de eius heb aismis libellus (ex ac o del Philoiogus heb aC!IS de J. Leusden, U ech , 1656), Leipzig, 1754, 1792. T. SARTOTH: He mencu ica Ha mol1ia U/ ique Tes amen o,. Aug.sbu go~ 1783. 12~J ARMONÍA Y EXPRESIBTDAO, LEYES ESENCIALES DE LA LENGUA HEBREA 25 ~u léxico, copioso y exp esi o en esa e minologia Lan usada po los g andes a es y esc i o es de Is ael. Más oda ía, si se quie e, en el o den pu amen e li e a io. El heb eo, en ase de He de , es la lengua más poé ica de la ie a, y pa a comp oba lo bas a con aden a se en las páginas del ex- o sag ado y espi a ese háli o su il de poesía que odo lo in- ade. Aho a bien, deci poesía es deci exp esión i az, a monio- sa, plena, cósmica y humana, pe o sob e odo, en es e caso, di ina. "La lengun heb ea -se ha dicho ace adamen e- es demasiado poé ica de po sí, pa a p e ende encon a en ella un lenguaje peculia de los poe as» (J. Touza !. -Dic . Bibl.) La ¡ lé ica heb eo-bíblica. Es o nos lle a, na u almen e, a conside a ex p o eso la en ol- u a í mica y aseo lógica de la poesía, su is oso opaje, es deci , la mé ica como a e elocu i o de especial p es ancia, que dis in- gue al lenguaje poé ico, an copiosamen e ep esen ado en la li e- a u a bíblica y la pos bíblica, del p opiamen e p osado. Con iene ad e i , sin emba go, que ha sido an pode osa la in luencia eje - cida en la Biblia po el es ilo poé ico en oda clase de ob as, que bien puede asegu a se no hay ninguna li e a u a, ni an igua ni mo~ de na, en que los lími es en e poesía y p osa sean menos ma ca- dos. Es o explica, en pa e, el que bas a hace pocos lus os, y aun oda Ía en cie os sec o es. se inie a epi iendo que la mé ica heb eo-bíblica cons i uía un enigma poco menos que insoluble, so- b e odo, eniendo en cuen a la ex ao dina ia p oli e ación de sis- emas explica i os ideados o p esupues os a lo la go de ein e si- glos, desde Filón de Alejand ía bas a nues os días. Un cen ena de au o es o a adis as ecopiló un uni e si a io español (J. J. Az- piazu, S. 1.) en su dise ación doc o al sob e «El i mo heb eo: sis emaS' que lo explican» (Bilbao, 1924). Hoy día los doc io es an acep ando la eo ía acen ual, única que pe mi e escandi ácil y a moniosamen e los e sos bíblicos, pese a la al a de un ex o c í icamen e depu ado en el sen ido mo- de no. F en e a la mé ica cuan i a i a del g iego, el la ín, el si- íaco o el á abe, de índole más ma e ial y aun di íamos ma e ia- lis a, la acen ual, basada en el elemen o más in elec ual y más pu o de la palab a, el acen o, os en a un ca ác e ma cadamen e e~pi í ualis a; de ahí que es e ipo de e si icación con enga mejo 21> J)AVIb GONZALO MAESO 1241 a ci ilizaciones más espi i uales, y en an o que la cuan i a i a -al igual que su base, la can idad silábica de las palab as- se des anece, la acen ual a ganando e eno. Cu ioso es el enóme- no que se p oduce en la Edad Media a es e espec o: la mé ica clásica la ina) ne amen e cuan i a i a, se sus i uye espon áneamen- e y no po ob,a de g ama icos o me icis as, po una de nue o cuño, la acen ual, en la que pudo inllui la misma mé ica o diga- mos el i mo bíblico a a és de la li u gia c is iana, pe o que e a ambién un pn:duc o na u al de aquel mundo nue o que ue su - giendo len amen e en e las uinas del an iguo. El acen o, después de impone se en la lexicología y la sin a.xis, dominó ambién en la e si icación. Pe o no deja de se signi ica i o, admi ido es e alo espi i ual del acen o y de la mé ica en él basada, que a ios milenios an es de esa hegemonía gene al de la e si icación acen ual en las len- guas eu opeas, ya se mani es a a con ca ac e es an p ecisos y ma cados en la lengua san a como ehículo de los más nobles y sob ena u ales pensamien os. Tenemos, pues, en p ime luga en la mé ica heb eo-bíblica esa ley sup ema espi i ual que i adia el acen o. Pe o en las lenguas de es e ipo de e si icación hay mu- chos me o,,:; que ca ecen de ese seccionamien o pa o in1pa de la censu a, que imp ime su a monioso balanceo y equilib io al Í - mo del e s') y que es nndamen al en la mé ica bíblica como elemen o melódico mode ado . Los pies me/ icos egulados po el acen o p esen an a iedad de ipos. Aunque su núme o no llegue a los ein a de la mé ica h ina, po la índole especial de una y o nJ 111Uy bien pueden con- a se diez pe ec amen e di e enciados en e sí (agudo o monosí- labo/ yalubo, oqueo, anapes o, dác ilo, an íb aco y peón l. ü, 2::., 3." y 4."), de una, dos, es y cua o sílabas como máximo, cada uno de es os pies con su acen o poé ico, que no es ol o sino el mismo de la palab a. No hace al a deci que el concep o de ocal la ga o b e e p opio de la e si icación g ecola ina, se sus i uye en la heb eo-bíblica po el de ónica o á ona. Teuemos como en g iego o en la ín, el genus pa ( li,o,iJó , 1 :1, anapes o y dác ilo) genus dUp Ull1 l¿'¡(J'; ol1 i,áou¡' , 2: 1, yalubo y oqueo) y genus sescuplwn (TÉ'lo, ''';).'o ,3 :2, peón y an íb aco), con lo cual se sal an las leyes esenciales del i mo y su a iedad. El ! Ino de cualquie géne o que sea, po sn na u aleza lnisma Ü11~ plica di e sidad y complejidad (b e e y la ga, lóníca y (¡ ona, e c.), (25) 1{: Wl' íA y L ITESlBID P. I.EiTS ¡;:-;¡:;';CL L :S DE L LENGUA HEBREA 27 IlO sólo den o de los pies mé icos o del e so, po la combinación de los mismos, sino en el conjun o del poema o composición. P e- cisamen e és a es una de las ca ac e ís icas más des acadas de la mé ica bíblica. Quizá no se encuen e una sola composición o agmen o poé ico en oda la Biblia en la cual odos los e sos sean uni o mes, del mismo me o, c.)mo ampoco hay ninguna, po b e e que sea, en la que odos los pies mé icos sean ig1.1ales den- o de cada e so. La Lexicología heb ea. Quizá donde más campea la exp esi idad, y ambién la a mo- nía, de la lengua heb ea es en el e eno mismo de la Lexicología, no solamen e como esul ado de la aplicación de p incipios oné- icos y mo ológicos como los an e io men e expues os, sino en la ~s uc u a ín ima de los ocablos, o sea, en el campo de la Tema- ología y la Semán ica. Muy signi ica i a es la a i mación del aduc o g iego de la Sabidu ía de Si ac, como excusa y pe ición de indulgencia siem- p e que «a pesa del es ue zo pues o en la aducción, no hubie a log ado da la debida exp esión a las palab as», pues -añade-: {{ los énl1inos heb eos no ienen igual ue za al se aducidos a (, a lengua». No emos que quien es o esc ibía compa aba el he- b eo nada menos que con el g iego, cuya lucidez y ecu sos ex- p esi os no es menes e ponde a . Múl iples azones de o den oné ico, mo ológico, sin ác ico y es ilís ico con ibuyen a esa eno me exp esi idad, como queda in- dicado. Pe o hay algo -lo hemos expues o ex p o eso en o o en· sayo 5~_ que cala en la en aña misma de las palab as y sus p i- me os eJcn1en os y es el alo sen1lln ico de cada O zel11a, que p es a a cada uno de és os eunidos en un haz pa a o ma n0111- b es, e bos y pa ículas, una luminosidad, anspa encia e i isa- ciones diaman inas en el p islna del pensmnien o. La onoma opeya, que an ecuen es y elices e ec os de a mo- nia imi a i a o ece en la poesía bíblica, poniendo en es e e eno ambién a los a es bíblicos a la al u a, po lo menos, si no po encima de los mayo es genios poé icos de la humanidad, es un 5. Puede consul a se nues o es udio «( Vala es semán icos de los o- nemas heb eos», publicado en el . VI (1957), pags. 127~137, de es a MISCE_ LANEA.