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Sexta conferencia sobre la higiene de la mujer : 28 de Marzo de 1869

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Rúst.

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Sexta conferencia sobre la higiene de la mujer : 28 de Marzo de 1869

Author: Casas, Santiago
Publisher: Madrid : Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra
Year: 1869
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/75206/1/C002007-9.pdf
1
UNIVERSIDAD DE MADRID.
CONFERENCIAS DOMINICALES
SO BRE
LA E D U C A C IO N DE LA MUJER.
SEXTA CONFERENCIA
SOBRE
LA HIGIENE DE LA MUJER,
POR
DON SANTIAGO CASAS,
Doc o en Medicina.
28 de Ma zo de 1869.
/
M A D R ID ,
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
calle del Duque de Osuna, nüm. 3.
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Ci£)< J7C
UNIVERSIDAD DE MADRID.
CONFERENCIAS DOMINICALES
SOBRE
LA ED U C A C IO N DE LA MUJER.
SOBRE
LA HIGIENE DE
l’OR
DON SANTIAGO CASAS,
Doc o en Medicina.
M A D R ID ,
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYBA,
calle del Duque de Osuna, núme o 3.
UNIVERSIDAD DE MADRID.
CONFERENCIAS DOMINICALES
SOBRE
LA ED U C A C IO N DE LA MUJER.
SEXTA CONFERENCIA.
LA HIGIENE DE LDU:
DON SANTIAGO CASAS,
Doc o en Medicina.
4 /
Ga n a d a /
28 de Ma zo de 1869.
6/
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M A D R ID
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE í l. RIVADENEYRA,
calle del Duque de Osuna, núme o 3.

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S í; s
En las p eceden es Con e encias, dis inguidísi
mos pensado es y poe as han enido el hono de a
a delan e de oso as di e sas cues iones li e a
ias, his ó icas, mo ales, eligiosas y has a ju ídi
cas ; el géne o de es ilo p opio de la mayo pa e de
es as ma e ias ha pe mi ido á mis ilus ados p e
deceso es da lib e ca e a á sus g andes do es o a
o ias.
En es e momen o la escena a á cambia com
ple amen e de d ama y de deco aciones; de las al as
y pin o escas cumb es adonde debis eis ele a os en
las sesiones an e io es, oy á ae os á un e eno
muy llano y muy monó ono; al p osaico e eno de
la Salud.
Una sola e lexión me ha alen ado á acep a el
desai ado papel que me ha án desempeña , no sólo
mis escasas acul ades, sino el asun o mismo en que
debo ocupa me, y ha sido la de que, si bien es en
las acciden adas y majes uosas cumb es donde se
ele an o gullosos los ced os, los pinos y los demas
á boles que le suminis an á la Poesía su bo ánica
habi ual, es en las monó onas pe o é iles llanu as
donde c ecen p incipalmen e los igos y demas
¡dan as de que sacamos la mayo ¡)a e de nues os
alimen os, sin los cuales no pod ía habe , ni poe
as pa a can a á las cumb es, ni en usias as pa a
aplaudi los.
P osaico en ex emo se á mi es ilo; oblígame á
ello, en g an pa e, lo con ieso, mi al a de alen
os o a o ios; pe o con la misma anqueza decla o
que, aun cuando el cielo me hubiese do ado de esos
alen os, p ocu a ía se en es e momen o lo más
p osaico posible. Los ado nos de la e ó ica, indis
pensables en las bellas le as, son en gene al un
g ande incon enien e al discu i ó explica asun os
pu amen e cien í icos. En és os, la exac i ud y la
cla idad, que son sus más bellos a a íos, i en a
as eces en bien equilib ado conso cio con las li
cencias , po no deci con las exage aciones, que
casi siemp e se deslizan en el lenguaje poé ico.
Me conc e a é, pues, á se an exac o y an cla
o como el asun o lo exige, y, si lo consigo, que
da á mi ambición plenamen e sa is echa.
Todos ememos á la mue e; a ísimas son las in
eligencias bas an e se enas, los ca ac é es bas an e
bien emplados, pa a conside a la impasibles, con
solándose con la e lexión de que es una necesidad
ineludible, impues a á odos los se es i ien es. Sin
emba go, pasamos la mayo pa e del dia haciendo
cuan o podemos pa a a ae sob e nues as cabezas
esa sinies a guadaña, cuya sola imágen nos hiela
de espan o.
Cuando nos sen imos g a emen e en e mos, cla
mamos po el médico, enemos una e ciega, casi
supe s iciosa, en su pode ; lo esca necemos y idi
culizamos si no sa is ace nues as p e ensiones, que
á menudo no se ex ienden á nada menos que á que
al e e las leyes undamen ales de la na u aleza.
Pe o an p on o como nos c eemos sanos ó le e
men e indispues os, acogemos sus consejos con
i ónico desden.
Tiempo es ya de que el u o de sinnúme o de
abajado es , aman es de la ciencia y de la huma
nidad , no se seque es e ilizado po la igno an e in
di e encia del público; iempo es ya de que, en ez
de es amos poniendo á cada paso al bo de del abis
mo , en ano señalado po los homb es más compe
en es, pa a pedi les soco o an sólo cuando nues
os p opios desa inos nos han p ecipi ado con una
iolencia á la cual nada puede esis i , empecemos
á p ac ica el axioma de oda pe sona sensa a: M il
eces más ale e i a que cu a .
Nunca se ha enido menos de echo que hoy pa a
queja se de la impo encia de la Medicina. En ez
cons an e; la olun ad es muy di ícil de es imula ,
y, me a ó icamen e hablando, puede deci se que se
necesi a ía un cañón A ms ong pa a aguje ea la
espesa co eza de impasibilidad den o de la cual
esas pe sonas pa ecen encas illadas desde su naci
mien o; pe o, una ez es imulada, adquie e esa
g an ue za de ine cia, esa enacidad uni o me, al
men e pode osa, que un céleb e polí ico mode no
ha podido deci con cie a apa iencia de azón : el
po eni pe enece á siemp e á los lemá icos.
Aquí la p incipal indicación, opues a á la del
empe amen o p eceden e, consis e en da cie o
es ímulo al sis ema ne ioso.
Pudie a ci a os muchos ejemplos de o os empe
amen os admi idos po loe. au o es; de las llama
das p edominancias o gánicas, que hacen que casi
siemp e es, en a ios indi iduos, al ó cual ó gano
el que, po su exceso ó su al a de ene gía , se e
sien e de las modi icaciones ex e io es; pudie a, en
in, ci a os cu iosos ejemplos de idiosinc asias, es
pecies de suscep ibilidades inexplicables has a el
dia, y en i ud de las cuales hay pe sonas que no
pueden espi a cie os olo es, oi cie os uidos, e c.,
sin expe imen a una g ande pe u bación.
Pe o con lo p eceden e bas a y sob a pa a llena
mi obje o, que ha sido únicamen e el de hace os
comp ende p ác icamen e el p incipio undamen
al de la higiene, que es que, al lado de eglas ge
ne ales aplicables á odos los indi iduos, hay eglas

de de alle, que deben o zosamen e se modi ica
das según los casos pa icida es.
Mucho hubie a deseado pode habla os de di
e sos pun os de la higiene, que, ales como la
alimen ación, las habi aciones, e c., in e esan á
odo el mundo: desg aciadamen e la b e edad del
iempo que me ha sido concedido, me pone en la
imp escindible obligación de a ene me es ic a
men e á lo que concie ne á ues o sexo.
Quizás me sea dado a a en o a sesión de
las eglas especiales de la niñez, en la cual ha é
en a odo el pe íodo que ab aza desde el naci
mien o has a la pube ad, y ambién, á causa de
la elación de ambos asun os, de las eglas que
debe obse a la mad e du an e el emba azo y
la lac ación. En es a con e encia me conc e a é á
la higiene de la muje en e amen e o mada, y
al sen a una egla p ocu a é siemp e explica os
los a gumen os y los hechos incon es ables en que
se apoya, á in de bien inculca en ues o espí
i u es e p incipio undamen al: que quien dice
hoy dia ciencia, dice o zosamen e leyes exac
as , sencillas, cla as y comp ensibles po odo el
mundo.
He adop ado, po pa ece me el más con o me á
la índole de es as Con e encias, el más p ác ico po
sible, el o den que consis e en a a de los di e 
sos pun os de higiene, según como se an p esen
ando, en gene al, en el ascu so del dia.
Empecemos, pues, po el momen o de despe 
a se y de le an a se.
Po más mons uosa que os pa ezca mi p e en
sión, me a e e é á aconseja os muy se iamen e el
que os le an éis habi ualmen e, lo más a de, en in
ie no, á las nue e, y si cabe, á las ocho de la ma
ñana; y en e ano, á las sie e, y si más emp ano,
mejo .
No es és a una exigencia anal, sin o o mo i o
que el u ina io a gumen o de que así lo aconseja
on nues os an epasados; acos umb o apoya mis
consejos sob e más sólidas bases.
Hase becbo no a que, de dos indi iduos que se
acos asen á la misma ho a, el que se le an ase o
das las mañanas dos ho as án es que el o o, cada
doce años hab ía i ido un año más. Pe o a gumen
os más pode osos aún exis en pa a hace que o
dos los higienis as aconsejen el que se le an e uno
emp ano, y bé aquí a ios de esos a gumen os :
Todos los ac os de nues o o ganismo exigen,
pa a su pe ec o y du ade o cumplimien o, al e na
i as egula es de eje cicio y de eposo, que, pa a
la mayo pa e de esos ac os, coinciden con las al
e na i as del dia y de la noche, y su pe u bación
acaba siemp e po de e io a las más obus as o 
ganizaciones. Nada hay, po consiguien e, más da
ñino que esa in e sión an ecuen e, y an exa
ge ada en la ida social, de las ho as en que esos
ac os o gánicos deben cumpli se.
Así como pa a la na u aleza, después de esa se-
mi-mue e pe iódica que se llama el eposo de la
noche, iene la aleg e ac i idad del dia, así am
bién pa a el homb e la mañana cons i uye una es
pecie de esu ección dia ia, du an e la cual la ene 
gía i al y la esis encia o gánica á los agen es ex
e io es es án en odo su igo , y has a las en e 
medades eb iles é in lama o ias expe imen an en
ese pe íodo del dia cie a emisión. ¿Qué puede,
pues, habe menos lógico que el despe dicia an
p eciosos momen os, que son aquellos en que más
apaciblemen e se sabo ea el place de sen i se uno
i i ? Compá ense dos pe sonas, de las cuales
una se le an e habi ualmen e emp ano y la o a
a de; baga uno sob e sí mismo es a compa ación,
habi uándose á le an a se emp ano, y p on o se
encon a á una no able di e encia, que se á el me
jo a gumen o en p o del consejo que os doy.
E l que es mad ugado empieza po expe imen a ,
en oda su in ensidad, lo que he llamado el apaci
ble place de sen i se uno i i , ó po mejo decii,
esuci a , y de e esuci a á oda la na u aleza;
place bas an e pa ecido al que odos eco damos
habe expe imen ado en nues a in ancia, cuando
un obje o ag adable enía á imp esiona po la p i
me a ez nues os sen idos; el pensamien o, dueño
de sí mismo, g acias al silencio del mundo ex e io ,
aca icia con p edilección las ideas y los p oyec os
más ele ados y más p o echosos al mismo iempo;
las malas pasiones, a enuadas po el descanso de la
pasada noche, ceden más ácilmen e el pues o á
sen imien os más nobles; en in, cada uno puede,
con oda calma, hace la mejo dis ibución del nue
o dia en que a á en a .
Al con a io, el que se le an a a de empieza
casi siemp e el dia bajo los más empes uosos aus
picios. La cabeza pesada, los sen idos embo ados,
la boca ama ga y pas osa, un sec e o ins in o que
nos echa en ca a el habe mise ablemen e despe di
ciado un pedazo de ese bien p ecioso que nunca
uel e, y que se llama el iem po; lo a igoso de pa
sa sin ansición del eposo comple o al bullicioso
umul o del mundo ex e io , que desde ho as a as
es á ya despie o y agi ándose; odas es as ci cuns
ancias hacen, en esas pe sonas, del despe a un
momen o de a on amien o y de p edisposición á las
malas pasiones, que se aduce, cuando ménos, po
un incesan e é indomable p u i o de incomoda se
uno con odo el mundo; en in, no habiendo ya ni
iempo ni ap i ud pa a dis ibui in eligen e y ú il
men e el es o del dia, queda és e abandonado al
aza , y acaba el indi iduo po pe de el hábi o esen
cial de se dueño de sí mismo, y de some e sus
ac os á la azón.
La e dade a causa de es as di e encias en e el
que es mad ugado y el que se le an a a de, se e
sume en es a sencilla ó m ula: la mañana es el mo
men o, po excelencia, de cumpli esa ley impues a
á odos los animales, de ayuda al mo imien o nu
i i o, espon áneo, po medio de eje cicios muscu
la es olun a ios.
Si no uese po la p emu a del iempo, me se ía
acilísimo p oba os con hechos incon es ables que
la al a de cumplimien o de esa ley es una de las
causas más ecuen es de en e medades, á menudo
mo ales; pe o a eniéndome exclusi amen e á la ne
cesidad de hace ese eje cicio po la mañana, os
aconseja é que obse éis el semblan e y la ac i ud
de dos pe sonas, una de las cuales se le an e em
p ano y la o a a de, y no necesi a éis g ande
pe spicacia pa a comp ende que, en es a úl ima,
el abo a gamien o de la ca a, la o peza de los mo
imien os, la mayo sensibilidad al ió ex e io ,
indican un en o pecimien o ci cula o io, cuya e
pe ición dia ia dis a mucho de se ino ensi a.
Una ez le an adas, lo mejo es hace de segui
da las abluciones habi uales, es i os, oma un li
ge o alimen o, é i os, bien ab igadas, á da un pa
seo, combinado de mane a que es imule odas ues
as unciones, sin llega á p oduci el cansancio.
Po más que, pa iendo de sis emá icas y u i
na ias p eocupaciones, se haya declamado con a
las abluciones dia ias, con agua ia, po la maña
na, odos los más eminen es higienis as mode nos
es án unánimes en aconseja las, como uno de los
medios más pode osos pa a e i a g an núme o de
en e medades, en e las cuales igu an en p ime a

línea los ca a os ó cons ipados, los dolo es eu
má icos , e c.
Nada hay, al con a io, más pe nicioso pa a la
salud, nada que más e icazmen e a o ezca el des
a ollo de esas mismas en e medades que se quie
en e i a , que la malhadada cos umb e de la a se
con agua calien e ó ibia, y os suplico que no éis
que no doy es e consejo, in luido únicamen e pol
las palab as de los g andes maes os de la higiene,
sino po habe lo is o, du an e muchos años de e
sidencia en el ex anje o, uni e salmen e p ac ica
do bajo los climas más c udos, y habe podido más
a de hace lo cumpli , bajo mi inspección, en cli
mas muy sua es de nues a misma España, siem
p e con b illan es esul ados.
Añadi é, po c ee que es o end á á ues os
ojos una impo ancia capi al, que esas abluciones
dia ias con agua ia, no sólo conse an la salud y
p ese an de á ias en e medades, sino que son qui
zás el mejo , el único medio e dade o de da á
las ca nes una i meza, y á la piel una escu a,
haciendo desapa ece las a ugas an icipadas, que
explican que es a cos umb e haya adqui ido, de no
ha muchos años, an ex ao dina ia acep ación, no
sólo en la mayo pa e de Eu opa, sino en oda la
Amé ica del No e.
Sólo que, lo mismo que sucede con odas las co
sas, esas abluciones exigen cie as eglas indis
pensables , que las hagan compa ibles con el empe
amen o, cons i ución, e c., de cada indi iduo, y la
de e minación de esas eglas pe enece necesa ia
men e al dominio del médico.
Las abluciones me aen na u almen e á habla
os de los di e sos cosmé icos.
Llamánse así las si s ancias que se aplican á cie 
as pa es del cue po humano, con uno de es os
es obje os: conse a les á esas pa es sus cualida
des na u ales, ocul a sus de ec os, ó emedia
las al e aciones insepa ables de los p og esos de la
edad.
Du an e muy la go iempo, el es udio de los cos
mé icos ha sido del dominio exclusi o de los pe 
umis as. En i ud á una débil concesión hácia
esa c uel endencia que enemos odos á idiculiza
al indi iduo que p ocu a ocul a sus de ec os ísicos,
los médicos, los higienis as, y áun los a macéu icos,
hubie an c eído ebaja se, pa eciendo ocupa se de
esa cues ión.
Felizmen e desde hace años la opinión ha cam
biado comple amen e sob e es e pa icula , y no
sólo los p o eso es más eminen es de Higiene y
de Fa macia se han consag ado á esos es udios, si
no que hoy dia se epu a ía muy incomple o un
a ado de cualquie a de esas dos ma e ias que no
les concediese á los cosmé icos cie o núme o de pá
ginas.
T es causas p incipales han p oducido es e g an
de cambio en la opinión : la p ime a y la más im
po an e ha sido el habe descubie o que median
e la especie de pasapo e que les daba el cándido
ó ulo de « Pe ume ía», ci culaban en e las manos
de odo el mundo in inidad de p epa ados de oca
do , en cuya composición en aban a ias sus an
cias de las más enenosas. Un céleb e p o eso de
Fa macia de la Escuela de Pa ís, habiendo anali
zado 65 composiciones que enían lib e cu so en
las pe ume ías, y en cuya malicia nadie hubie a
sospechado, encon ó en ellas : a sénico, plomo, ni
a o de pla a, me cu io, opio, can á idas, e c., y
muy ácil me se ía ci a os el nomb e de la mayo
pa e de esas composiciones.
Aho a bien , no se necesi a g ande ins ucción
pa a comp ende que, más ó menos p on o, la apli
cación co idiana de esas sus ancias iene que aca
ba po p oduci acciden es bas an e g a es, cuya
causa se busca á menudo en ano.
La segunda causa ha sido el escandaloso abuso
que se hacia de la c edulidad del público, anuncián
dole en odos los pe iódicos es d ados que, en ca
so de ealiza se, nos ha ían c ee que habíamos
uel o á los iempos mi ológicos.
La e ce a, en in , ha sido la jus a e lexión de
que, si bien es digna de se idiculizada la pe sona
que, á ue za de p e ende lo imposible, sólo con
sigue ans o ma su ep esen ación humana en
una especie de dispa a ado mosaico, en cambio, na
da hay de censu able en que, p incipalmen e las
seño as, p ocu en den o de los lími es acionales
conse a , y si cabe, alcanza esa belleza que nos
o os mismos, que an o nos p eciamos de desp eo
cupados, de es oicos, e c., somos p ecisamen e los
que se la hemos enseñado á es ima , concediéndo
le casi siemp e el p ime pues o en nues os aca a
mien os.
Imi ando, pues, á mis ilus es p edeceso es en
es a cues ión, al mismo iempo que sen a é b e e
men e las eglas gene ales, indica é las mejo es
ó mulas ó composiciones, pa a que puedan p epa
a las en su casa las pe sonas que no engan á ma
no un pe umis a, y mejo aún, un a macéu ico,
que les me ezca plena con ianza.
Hé aquí las p incipales eglas pa a la conse a
ción de la boca : hace epone los dien es que al
en, al ménos siemp e que su ausencia impida la
pe ec a mas icación de los alimen os. Ra o se á el
médico que no haya obse ado en su p ác ica ca
sos de dispepsia ó diges iones penosas, debidos ca
si exclusi amen e á es a causa. Los dien es al e a
dos deben se , á oda p isa, asis idos po un den is
a in eligen e y concienzudo : dos ó es casos he
enido en mi p ác ica, de ís ulas de la boca, an
desag adables como asque osas, que despi es de ha
be esis ido á di e sos a amien os, cedie on an
p on o como se ex ajo una muela ca iada.
' Todas las mañanas, en ez de o a du amen e
los dien es y las encías con un cepillo du o, debe
Y ¿qué di emos de los di e sos a ei es ó colo e
es ? Los h a y: blancos, pa a a enua el colo subi
do de la piel, disminui sus a ugas , sus pliegues;
ojos, pa a da escu a á las mejillas; aziiles ó
neg os, pa a ingi enas, que á eces no han sido
jamas desc i as en ningún a ado de ana omía,
pa a aumen a las dimensiones apa en es de los
ojos, e c., e c. En in, los hay de odos colo es, y
desg aciadamen e de odas calidades, po que al
lado de unos pocos ino ensi os, hay o os muchos
muy dañinos.
La mayo pa e de los a ei es blancos con ienen
un p epa ado de plomo bas an e enenoso. De o
dos, el mejo y más ino ensi o es el llamado blan
co de Théna d, conxpues o de pa es iguales de lo
es de zinc y de alco.
En e los ojos, los mejo es son los que se expen
den bajo o ma líquida, y se debe siemp e busca
que su base sea la cochinilla, el cá amo, e c. En
el come cio se encuen a un colo e e, llamado ojo
líquido de So ía Goube , que es muy es imado.
Pa a e mina es e asun o, no puedo esis i al
deseo de ci a os ex ualmen e las palab as de un
eminen e higienis a ex anje o :
« En esúmen, muchos de los p e endidos cosmé
icos que acabamos de enume a , y muchos o os
que callamos, ademas del pelig o que puede esul
a de la abso ción de pa ículas óxicas (es p e
ciso ad e i que el au o acababa de hace una e-

is a de casi odos los cosmé icos, an o de los malos
como de los buenos), al e an la piel, la cau e izan,
la i i an c ónicamen e, ó le comunican un colo
lí ido y un aspec o a ugado, que depende de la
pé dida de su e ac ilidad, de la disminución de la
ci culación capila ; y en algunos casos, el agua,
con la adición de un p incipio es imulan e, iene
po e ec o sos ene la i meza de los ejidos cu á
neos , co egi su a onía, su ascula idad pasi a,
su disposición a icosa
.....
Pe o el agen e más e i
caz y más sencillo pa a la limpieza es el agua, y
en cuan o á la escu a y al he moso colo del cu is,
en cuan o á los a ibu os lisonje os de la ex e io i
dad , sólo pueden comp a se á cos a de la salud ge
ne al. Un égimen bien o denado, la sob iedad y
la mode ación en odas cosas, son los cosmé icos
más segu os; ob an de den o a ue a, y hacen que
las en ajas de la ex e io idad, léjos de se una men
i osa apa iencia, deno en la salub e elabo ación del
luido alimen icio y la egula idad de odas las un
ciones . »
¡ Cuán o quisie a pode aún deci os sob e los
es idos, el eje cicio, la cos u a y o as ocupaciones
p opias de ues o sexo , e c., e c.! Pe o ha llegado
el momen o en que debo cede el pues o á más ins
uidos y más amenos compañe os. Apénas he em
pezado el es udio higiénico del dia de la muje , y
me eo obligado á in e umpi mi a ea. ¡ Talmen e
es as o el asun o!
Mucha g a i ud os debo po habe acogido an
bené olas mi á ido y pesado discu so; pe o c eo que
hab é bien sa is echo es a g a i ud, po g ande que
sea, si he llegado á consegui que es a Con e encia
os haga en e e es as dos e dades undamen a
les : la una, eó ica, que mil eces más bella y más
ecunda es la ciencia, en su cándida desnudez, que
el en á ico cha la anismo con sus men i osos o o
peles; la o a, esencialmen e p ác ica, que la p ime
a egla, la egla capi al de odo buen gobie no,
an o p i ado como público, es que M il ecen más
ale e i a que cu a .
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CO N FE RE N CIAS PU B L IC A D A S .
Discu so inaugu al, leído po D. Fe nando de Cas o.
P im e a con e e n cia : Sob e la educación social de
la muje , po D. Joaquín Ma ía San omá.
Segunda co n e en cia : Sob e la educación de la
muje po la his o ia de o as muje es, po D. Juan de
Dios de la Rada y Delgado.
Te ce a con e en cia : Sob e la educación li e a ia
de la muje , po D. F ancisco de Paula Canalejas.
De l L u. o , a iculo leído en la Con e encia domini
cal del 14 de Ma zo de 1869, po D. An onio Ma ía
Sego ia.
Cua a con e en c ia : Ace ca de la in luencia del
C is ianismo sob e la muje , la amilia y la sociedad,
po D. Fe nando Co adi.
Quin a con e e n cia : Sob e la muje y la legisla
ción cas ellana, po D. Ra ael M. de Lab a.
Lec u a sob e los lamen os de Je emías, dada en la
quin a Con e encia, po D. An onio M. Ga cía Blanco.
Es as Con e en c ias se hallan de en a en la po e
ía de la Uni e sidad, en el A eneo de Mad id, y en
las lib e ías de Du an, Bailly-Baillie e, Leocadio L ó
pez y San Ma in, al p ecio de un eal de ellón.