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Sexta conferencia sobre la higiene de la mujer : 28 de Marzo de 1869

Casas, Santiago

Abstract

Rúst.

Full text

1 UNIVERSIDAD DE MADRID. CONFERENCIAS DOMINICALES SO BRE LA E D U C A C IO N DE LA MUJER. SEXTA CONFERENCIA SOBRE LA HIGIENE DE LA MUJER, POR DON SANTIAGO CASAS, Doc o en Medicina. 28 de Ma zo de 1869. / M A D R ID , IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, calle del Duque de Osuna, nüm. 3. 18~6 9 Ci£)< J7C UNIVERSIDAD DE MADRID. CONFERENCIAS DOMINICALES SOBRE LA ED U C A C IO N DE LA MUJER. SOBRE LA HIGIENE DE l’OR DON SANTIAGO CASAS, Doc o en Medicina. M A D R ID , IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYBA, calle del Duque de Osuna, núme o 3. UNIVERSIDAD DE MADRID. CONFERENCIAS DOMINICALES SOBRE LA ED U C A C IO N DE LA MUJER. SEXTA CONFERENCIA. LA HIGIENE DE LDU: DON SANTIAGO CASAS, Doc o en Medicina. 4 / Ga n a d a / 28 de Ma zo de 1869. 6/ X % M A D R ID IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE í l. RIVADENEYRA, calle del Duque de Osuna, núme o 3. ■ ; ' ;■? ;V|í ... . I. ' i : ,:l : .. ■ ■ : ! l i.i -.:- S í; s En las p eceden es Con e encias, dis inguidísi mos pensado es y poe as han enido el hono de a a delan e de oso as di e sas cues iones li e a ias, his ó icas, mo ales, eligiosas y has a ju ídi cas ; el géne o de es ilo p opio de la mayo pa e de es as ma e ias ha pe mi ido á mis ilus ados p e deceso es da lib e ca e a á sus g andes do es o a o ias. En es e momen o la escena a á cambia com ple amen e de d ama y de deco aciones; de las al as y pin o escas cumb es adonde debis eis ele a os en las sesiones an e io es, oy á ae os á un e eno muy llano y muy monó ono; al p osaico e eno de la Salud. Una sola e lexión me ha alen ado á acep a el desai ado papel que me ha án desempeña , no sólo mis escasas acul ades, sino el asun o mismo en que debo ocupa me, y ha sido la de que, si bien es en las acciden adas y majes uosas cumb es donde se ele an o gullosos los ced os, los pinos y los demas á boles que le suminis an á la Poesía su bo ánica habi ual, es en las monó onas pe o é iles llanu as donde c ecen p incipalmen e los igos y demas ¡dan as de que sacamos la mayo ¡)a e de nues os alimen os, sin los cuales no pod ía habe , ni poe as pa a can a á las cumb es, ni en usias as pa a aplaudi los. P osaico en ex emo se á mi es ilo; oblígame á ello, en g an pa e, lo con ieso, mi al a de alen os o a o ios; pe o con la misma anqueza decla o que, aun cuando el cielo me hubiese do ado de esos alen os, p ocu a ía se en es e momen o lo más p osaico posible. Los ado nos de la e ó ica, indis pensables en las bellas le as, son en gene al un g ande incon enien e al discu i ó explica asun os pu amen e cien í icos. En és os, la exac i ud y la cla idad, que son sus más bellos a a íos, i en a as eces en bien equilib ado conso cio con las li cencias , po no deci con las exage aciones, que casi siemp e se deslizan en el lenguaje poé ico. Me conc e a é, pues, á se an exac o y an cla o como el asun o lo exige, y, si lo consigo, que da á mi ambición plenamen e sa is echa. Todos ememos á la mue e; a ísimas son las in eligencias bas an e se enas, los ca ac é es bas an e bien emplados, pa a conside a la impasibles, con solándose con la e lexión de que es una necesidad ineludible, impues a á odos los se es i ien es. Sin emba go, pasamos la mayo pa e del dia haciendo cuan o podemos pa a a ae sob e nues as cabezas esa sinies a guadaña, cuya sola imágen nos hiela de espan o. Cuando nos sen imos g a emen e en e mos, cla mamos po el médico, enemos una e ciega, casi supe s iciosa, en su pode ; lo esca necemos y idi culizamos si no sa is ace nues as p e ensiones, que á menudo no se ex ienden á nada menos que á que al e e las leyes undamen ales de la na u aleza. Pe o an p on o como nos c eemos sanos ó le e men e indispues os, acogemos sus consejos con i ónico desden. Tiempo es ya de que el u o de sinnúme o de abajado es , aman es de la ciencia y de la huma nidad , no se seque es e ilizado po la igno an e in di e encia del público; iempo es ya de que, en ez de es amos poniendo á cada paso al bo de del abis mo , en ano señalado po los homb es más compe en es, pa a pedi les soco o an sólo cuando nues os p opios desa inos nos han p ecipi ado con una iolencia á la cual nada puede esis i , empecemos á p ac ica el axioma de oda pe sona sensa a: M il eces más ale e i a que cu a . Nunca se ha enido menos de echo que hoy pa a queja se de la impo encia de la Medicina. En ez cons an e; la olun ad es muy di ícil de es imula , y, me a ó icamen e hablando, puede deci se que se necesi a ía un cañón A ms ong pa a aguje ea la espesa co eza de impasibilidad den o de la cual esas pe sonas pa ecen encas illadas desde su naci mien o; pe o, una ez es imulada, adquie e esa g an ue za de ine cia, esa enacidad uni o me, al men e pode osa, que un céleb e polí ico mode no ha podido deci con cie a apa iencia de azón : el po eni pe enece á siemp e á los lemá icos. Aquí la p incipal indicación, opues a á la del empe amen o p eceden e, consis e en da cie o es ímulo al sis ema ne ioso. Pudie a ci a os muchos ejemplos de o os empe amen os admi idos po loe. au o es; de las llama das p edominancias o gánicas, que hacen que casi siemp e es, en a ios indi iduos, al ó cual ó gano el que, po su exceso ó su al a de ene gía , se e sien e de las modi icaciones ex e io es; pudie a, en in, ci a os cu iosos ejemplos de idiosinc asias, es pecies de suscep ibilidades inexplicables has a el dia, y en i ud de las cuales hay pe sonas que no pueden espi a cie os olo es, oi cie os uidos, e c., sin expe imen a una g ande pe u bación. Pe o con lo p eceden e bas a y sob a pa a llena mi obje o, que ha sido únicamen e el de hace os comp ende p ác icamen e el p incipio undamen al de la higiene, que es que, al lado de eglas ge ne ales aplicables á odos los indi iduos, hay eglas de de alle, que deben o zosamen e se modi ica das según los casos pa icida es. Mucho hubie a deseado pode habla os de di e sos pun os de la higiene, que, ales como la alimen ación, las habi aciones, e c., in e esan á odo el mundo: desg aciadamen e la b e edad del iempo que me ha sido concedido, me pone en la imp escindible obligación de a ene me es ic a men e á lo que concie ne á ues o sexo. Quizás me sea dado a a en o a sesión de las eglas especiales de la niñez, en la cual ha é en a odo el pe íodo que ab aza desde el naci mien o has a la pube ad, y ambién, á causa de la elación de ambos asun os, de las eglas que debe obse a la mad e du an e el emba azo y la lac ación. En es a con e encia me conc e a é á la higiene de la muje en e amen e o mada, y al sen a una egla p ocu a é siemp e explica os los a gumen os y los hechos incon es ables en que se apoya, á in de bien inculca en ues o espí i u es e p incipio undamen al: que quien dice hoy dia ciencia, dice o zosamen e leyes exac as , sencillas, cla as y comp ensibles po odo el mundo. He adop ado, po pa ece me el más con o me á la índole de es as Con e encias, el más p ác ico po sible, el o den que consis e en a a de los di e  sos pun os de higiene, según como se an p esen ando, en gene al, en el ascu so del dia. Empecemos, pues, po el momen o de despe  a se y de le an a se. Po más mons uosa que os pa ezca mi p e en sión, me a e e é á aconseja os muy se iamen e el que os le an éis habi ualmen e, lo más a de, en in ie no, á las nue e, y si cabe, á las ocho de la ma ñana; y en e ano, á las sie e, y si más emp ano, mejo . No es és a una exigencia anal, sin o o mo i o que el u ina io a gumen o de que así lo aconseja on nues os an epasados; acos umb o apoya mis consejos sob e más sólidas bases. Hase becbo no a que, de dos indi iduos que se acos asen á la misma ho a, el que se le an ase o das las mañanas dos ho as án es que el o o, cada doce años hab ía i ido un año más. Pe o a gumen os más pode osos aún exis en pa a hace que o dos los higienis as aconsejen el que se le an e uno emp ano, y bé aquí a ios de esos a gumen os : Todos los ac os de nues o o ganismo exigen, pa a su pe ec o y du ade o cumplimien o, al e na i as egula es de eje cicio y de eposo, que, pa a la mayo pa e de esos ac os, coinciden con las al e na i as del dia y de la noche, y su pe u bación acaba siemp e po de e io a las más obus as o  ganizaciones. Nada hay, po consiguien e, más da ñino que esa in e sión an ecuen e, y an exa ge ada en la ida social, de las ho as en que esos ac os o gánicos deben cumpli se. Así como pa a la na u aleza, después de esa se- mi-mue e pe iódica que se llama el eposo de la noche, iene la aleg e ac i idad del dia, así am bién pa a el homb e la mañana cons i uye una es pecie de esu ección dia ia, du an e la cual la ene  gía i al y la esis encia o gánica á los agen es ex e io es es án en odo su igo , y has a las en e  medades eb iles é in lama o ias expe imen an en ese pe íodo del dia cie a emisión. ¿Qué puede, pues, habe menos lógico que el despe dicia an p eciosos momen os, que son aquellos en que más apaciblemen e se sabo ea el place de sen i se uno i i ? Compá ense dos pe sonas, de las cuales una se le an e habi ualmen e emp ano y la o a a de; baga uno sob e sí mismo es a compa ación, habi uándose á le an a se emp ano, y p on o se encon a á una no able di e encia, que se á el me jo a gumen o en p o del consejo que os doy. E l que es mad ugado empieza po expe imen a , en oda su in ensidad, lo que he llamado el apaci ble place de sen i se uno i i , ó po mejo decii, esuci a , y de e esuci a á oda la na u aleza; place bas an e pa ecido al que odos eco damos habe expe imen ado en nues a in ancia, cuando un obje o ag adable enía á imp esiona po la p i me a ez nues os sen idos; el pensamien o, dueño de sí mismo, g acias al silencio del mundo ex e io , aca icia con p edilección las ideas y los p oyec os más ele ados y más p o echosos al mismo iempo; las malas pasiones, a enuadas po el descanso de la pasada noche, ceden más ácilmen e el pues o á sen imien os más nobles; en in, cada uno puede, con oda calma, hace la mejo dis ibución del nue o dia en que a á en a . Al con a io, el que se le an a a de empieza casi siemp e el dia bajo los más empes uosos aus picios. La cabeza pesada, los sen idos embo ados, la boca ama ga y pas osa, un sec e o ins in o que nos echa en ca a el habe mise ablemen e despe di ciado un pedazo de ese bien p ecioso que nunca uel e, y que se llama el iem po; lo a igoso de pa sa sin ansición del eposo comple o al bullicioso umul o del mundo ex e io , que desde ho as a as es á ya despie o y agi ándose; odas es as ci cuns ancias hacen, en esas pe sonas, del despe a un momen o de a on amien o y de p edisposición á las malas pasiones, que se aduce, cuando ménos, po un incesan e é indomable p u i o de incomoda se uno con odo el mundo; en in, no habiendo ya ni iempo ni ap i ud pa a dis ibui in eligen e y ú il men e el es o del dia, queda és e abandonado al aza , y acaba el indi iduo po pe de el hábi o esen cial de se dueño de sí mismo, y de some e sus ac os á la azón. La e dade a causa de es as di e encias en e el que es mad ugado y el que se le an a a de, se e sume en es a sencilla ó m ula: la mañana es el mo men o, po excelencia, de cumpli esa ley impues a á odos los animales, de ayuda al mo imien o nu i i o, espon áneo, po medio de eje cicios muscu la es olun a ios. Si no uese po la p emu a del iempo, me se ía acilísimo p oba os con hechos incon es ables que la al a de cumplimien o de esa ley es una de las causas más ecuen es de en e medades, á menudo mo ales; pe o a eniéndome exclusi amen e á la ne cesidad de hace ese eje cicio po la mañana, os aconseja é que obse éis el semblan e y la ac i ud de dos pe sonas, una de las cuales se le an e em p ano y la o a a de, y no necesi a éis g ande pe spicacia pa a comp ende que, en es a úl ima, el abo a gamien o de la ca a, la o peza de los mo imien os, la mayo sensibilidad al ió ex e io , indican un en o pecimien o ci cula o io, cuya e pe ición dia ia dis a mucho de se ino ensi a. Una ez le an adas, lo mejo es hace de segui da las abluciones habi uales, es i os, oma un li ge o alimen o, é i os, bien ab igadas, á da un pa seo, combinado de mane a que es imule odas ues as unciones, sin llega á p oduci el cansancio. Po más que, pa iendo de sis emá icas y u i na ias p eocupaciones, se haya declamado con a las abluciones dia ias, con agua ia, po la maña na, odos los más eminen es higienis as mode nos es án unánimes en aconseja las, como uno de los medios más pode osos pa a e i a g an núme o de en e medades, en e las cuales igu an en p ime a línea los ca a os ó cons ipados, los dolo es eu má icos , e c. Nada hay, al con a io, más pe nicioso pa a la salud, nada que más e icazmen e a o ezca el des a ollo de esas mismas en e medades que se quie en e i a , que la malhadada cos umb e de la a se con agua calien e ó ibia, y os suplico que no éis que no doy es e consejo, in luido únicamen e pol las palab as de los g andes maes os de la higiene, sino po habe lo is o, du an e muchos años de e sidencia en el ex anje o, uni e salmen e p ac ica do bajo los climas más c udos, y habe podido más a de hace lo cumpli , bajo mi inspección, en cli mas muy sua es de nues a misma España, siem p e con b illan es esul ados. Añadi é, po c ee que es o end á á ues os ojos una impo ancia capi al, que esas abluciones dia ias con agua ia, no sólo conse an la salud y p ese an de á ias en e medades, sino que son qui zás el mejo , el único medio e dade o de da á las ca nes una i meza, y á la piel una escu a, haciendo desapa ece las a ugas an icipadas, que explican que es a cos umb e haya adqui ido, de no ha muchos años, an ex ao dina ia acep ación, no sólo en la mayo pa e de Eu opa, sino en oda la Amé ica del No e. Sólo que, lo mismo que sucede con odas las co sas, esas abluciones exigen cie as eglas indis pensables , que las hagan compa ibles con el empe amen o, cons i ución, e c., de cada indi iduo, y la de e minación de esas eglas pe enece necesa ia men e al dominio del médico. Las abluciones me aen na u almen e á habla os de los di e sos cosmé icos. Llamánse así las si s ancias que se aplican á cie  as pa es del cue po humano, con uno de es os es obje os: conse a les á esas pa es sus cualida des na u ales, ocul a sus de ec os, ó emedia las al e aciones insepa ables de los p og esos de la edad. Du an e muy la go iempo, el es udio de los cos mé icos ha sido del dominio exclusi o de los pe  umis as. En i ud á una débil concesión hácia esa c uel endencia que enemos odos á idiculiza al indi iduo que p ocu a ocul a sus de ec os ísicos, los médicos, los higienis as, y áun los a macéu icos, hubie an c eído ebaja se, pa eciendo ocupa se de esa cues ión. Felizmen e desde hace años la opinión ha cam biado comple amen e sob e es e pa icula , y no sólo los p o eso es más eminen es de Higiene y de Fa macia se han consag ado á esos es udios, si no que hoy dia se epu a ía muy incomple o un a ado de cualquie a de esas dos ma e ias que no les concediese á los cosmé icos cie o núme o de pá ginas. T es causas p incipales han p oducido es e g an de cambio en la opinión : la p ime a y la más im po an e ha sido el habe descubie o que median e la especie de pasapo e que les daba el cándido ó ulo de « Pe ume ía», ci culaban en e las manos de odo el mundo in inidad de p epa ados de oca do , en cuya composición en aban a ias sus an cias de las más enenosas. Un céleb e p o eso de Fa macia de la Escuela de Pa ís, habiendo anali zado 65 composiciones que enían lib e cu so en las pe ume ías, y en cuya malicia nadie hubie a sospechado, encon ó en ellas : a sénico, plomo, ni a o de pla a, me cu io, opio, can á idas, e c., y muy ácil me se ía ci a os el nomb e de la mayo pa e de esas composiciones. Aho a bien , no se necesi a g ande ins ucción pa a comp ende que, más ó menos p on o, la apli cación co idiana de esas sus ancias iene que aca ba po p oduci acciden es bas an e g a es, cuya causa se busca á menudo en ano. La segunda causa ha sido el escandaloso abuso que se hacia de la c edulidad del público, anuncián dole en odos los pe iódicos es d ados que, en ca so de ealiza se, nos ha ían c ee que habíamos uel o á los iempos mi ológicos. La e ce a, en in , ha sido la jus a e lexión de que, si bien es digna de se idiculizada la pe sona que, á ue za de p e ende lo imposible, sólo con sigue ans o ma su ep esen ación humana en una especie de dispa a ado mosaico, en cambio, na da hay de censu able en que, p incipalmen e las seño as, p ocu en den o de los lími es acionales conse a , y si cabe, alcanza esa belleza que nos o os mismos, que an o nos p eciamos de desp eo cupados, de es oicos, e c., somos p ecisamen e los que se la hemos enseñado á es ima , concediéndo le casi siemp e el p ime pues o en nues os aca a mien os. Imi ando, pues, á mis ilus es p edeceso es en es a cues ión, al mismo iempo que sen a é b e e men e las eglas gene ales, indica é las mejo es ó mulas ó composiciones, pa a que puedan p epa a las en su casa las pe sonas que no engan á ma no un pe umis a, y mejo aún, un a macéu ico, que les me ezca plena con ianza. Hé aquí las p incipales eglas pa a la conse a ción de la boca : hace epone los dien es que al en, al ménos siemp e que su ausencia impida la pe ec a mas icación de los alimen os. Ra o se á el médico que no haya obse ado en su p ác ica ca sos de dispepsia ó diges iones penosas, debidos ca si exclusi amen e á es a causa. Los dien es al e a dos deben se , á oda p isa, asis idos po un den is a in eligen e y concienzudo : dos ó es casos he enido en mi p ác ica, de ís ulas de la boca, an desag adables como asque osas, que despi es de ha be esis ido á di e sos a amien os, cedie on an p on o como se ex ajo una muela ca iada. ' Todas las mañanas, en ez de o a du amen e los dien es y las encías con un cepillo du o, debe Y ¿qué di emos de los di e sos a ei es ó colo e es ? Los h a y: blancos, pa a a enua el colo subi do de la piel, disminui sus a ugas , sus pliegues; ojos, pa a da escu a á las mejillas; aziiles ó neg os, pa a ingi enas, que á eces no han sido jamas desc i as en ningún a ado de ana omía, pa a aumen a las dimensiones apa en es de los ojos, e c., e c. En in, los hay de odos colo es, y desg aciadamen e de odas calidades, po que al lado de unos pocos ino ensi os, hay o os muchos muy dañinos. La mayo pa e de los a ei es blancos con ienen un p epa ado de plomo bas an e enenoso. De o dos, el mejo y más ino ensi o es el llamado blan co de Théna d, conxpues o de pa es iguales de lo es de zinc y de alco. En e los ojos, los mejo es son los que se expen den bajo o ma líquida, y se debe siemp e busca que su base sea la cochinilla, el cá amo, e c. En el come cio se encuen a un colo e e, llamado ojo líquido de So ía Goube , que es muy es imado. Pa a e mina es e asun o, no puedo esis i al deseo de ci a os ex ualmen e las palab as de un eminen e higienis a ex anje o : « En esúmen, muchos de los p e endidos cosmé icos que acabamos de enume a , y muchos o os que callamos, ademas del pelig o que puede esul a de la abso ción de pa ículas óxicas (es p e ciso ad e i que el au o acababa de hace una e- is a de casi odos los cosmé icos, an o de los malos como de los buenos), al e an la piel, la cau e izan, la i i an c ónicamen e, ó le comunican un colo lí ido y un aspec o a ugado, que depende de la pé dida de su e ac ilidad, de la disminución de la ci culación capila ; y en algunos casos, el agua, con la adición de un p incipio es imulan e, iene po e ec o sos ene la i meza de los ejidos cu á neos , co egi su a onía, su ascula idad pasi a, su disposición a icosa ..... Pe o el agen e más e i caz y más sencillo pa a la limpieza es el agua, y en cuan o á la escu a y al he moso colo del cu is, en cuan o á los a ibu os lisonje os de la ex e io i dad , sólo pueden comp a se á cos a de la salud ge ne al. Un égimen bien o denado, la sob iedad y la mode ación en odas cosas, son los cosmé icos más segu os; ob an de den o a ue a, y hacen que las en ajas de la ex e io idad, léjos de se una men i osa apa iencia, deno en la salub e elabo ación del luido alimen icio y la egula idad de odas las un ciones . » ¡ Cuán o quisie a pode aún deci os sob e los es idos, el eje cicio, la cos u a y o as ocupaciones p opias de ues o sexo , e c., e c.! Pe o ha llegado el momen o en que debo cede el pues o á más ins uidos y más amenos compañe os. Apénas he em pezado el es udio higiénico del dia de la muje , y me eo obligado á in e umpi mi a ea. ¡ Talmen e es as o el asun o! Mucha g a i ud os debo po habe acogido an bené olas mi á ido y pesado discu so; pe o c eo que hab é bien sa is echo es a g a i ud, po g ande que sea, si he llegado á consegui que es a Con e encia os haga en e e es as dos e dades undamen a les : la una, eó ica, que mil eces más bella y más ecunda es la ciencia, en su cándida desnudez, que el en á ico cha la anismo con sus men i osos o o peles; la o a, esencialmen e p ác ica, que la p ime a egla, la egla capi al de odo buen gobie no, an o p i ado como público, es que M il ecen más ale e i a que cu a . ■ ■■a¡s¡~ CO N FE RE N CIAS PU B L IC A D A S . Discu so inaugu al, leído po D. Fe nando de Cas o. P im e a con e e n cia : Sob e la educación social de la muje , po D. Joaquín Ma ía San omá. Segunda co n e en cia : Sob e la educación de la muje po la his o ia de o as muje es, po D. Juan de Dios de la Rada y Delgado. Te ce a con e en cia : Sob e la educación li e a ia de la muje , po D. F ancisco de Paula Canalejas. De l L u. o , a iculo leído en la Con e encia domini cal del 14 de Ma zo de 1869, po D. An onio Ma ía Sego ia. Cua a con e en c ia : Ace ca de la in luencia del C is ianismo sob e la muje , la amilia y la sociedad, po D. Fe nando Co adi. Quin a con e e n cia : Sob e la muje y la legisla ción cas ellana, po D. Ra ael M. de Lab a. Lec u a sob e los lamen os de Je emías, dada en la quin a Con e encia, po D. An onio M. Ga cía Blanco. Es as Con e en c ias se hallan de en a en la po e ía de la Uni e sidad, en el A eneo de Mad id, y en las lib e ías de Du an, Bailly-Baillie e, Leocadio L ó pez y San Ma in, al p ecio de un eal de ellón.