ARTIFICIOS VEGETALES
UNA APROXIMACIÓN A LO MONSTRUOSO -VEGETAL DESDE
LA MECÁNICA Y LA PRÁCTICA ARTÍSTICA
TRABAJO FIN DE GRADO
CURSO 2021-2022
AUTOR
LUCÍA BATALLA TUERO
TUTOR
JOSÉ ENRIQUE MATEO LEÓN
GRADO EN BELLAS ARTES
FACULTAD DE BELLAS ARTES
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
“Si los animales han su ido una ma ginalización a lo la go de la
his o ia del pensamien o occiden al, en onces se es no-humanos,
no-animales, como las plan as, han poblado el ‘ma gen del ma gen’,
la zona de oscu idad absolu a inde ec able bajo los ada es de
nues as concep ualidades”
Michael Ma de ,Plan -inking: A Philosophy o Vege al Li e.
New Yo k: Columbia UP, 2013. p.2 [T ad. p opia]
2
Resumen y palab as cla e
Desde hace mucho iempo, lo ‘na u al’ ha sido conside ado desde la adición de pensamien o occiden al como
un me o escena io de ondo pa a las acciones humanas, u o es o de una isión del mundo sin duda o almen e
an opocén ica. En el caso conc e o de las plan as, es as han sido a menudo elegadas a la 'o edad', a la
condición de un obje o pasi o usado pa a embellece y dulci ica nues os en o nos. Todo ello negando
sis emá icamen e su capacidad de agencia - p obablemen e po escapa se es a a nues a pe cepción y
empo alidades humanas, máxime en un con ex o de capi alismo a anzado.
Bajo la p emisa de busca di umina el binomio na u aleza / cul u a (o na u al / a i icial), y pa a concebi lo
como un con inuum, en es e esc i o se en a a analiza los di e sos p ocesos que han lle ado a la ac ual c isis
ecosocial, así como se a iende a cie os c uces en e el eco eminismo y el xeno eminismo. Pos e io men e, se
p ocede a e isa el p opio concep o de ‘máquina’ ( an o en su sen ido li e al como abs ac o). A su ez, en el
p esen e abajo se acoge la noción de lo ‘mons uoso ege al’ como modo y es a egia pa a sub e i esa
dinámica de dominación sob e lo ege al, eniendo como modelo el caso del géne o cinema og á ico del
plan -ho o .
Desde modos de hace p opios de la mecánica, se ha lle ado a cabo una p oducción a ís ica con una se ie de
mecanismos ealizados con elemen os ege ales que p e enden explo a el apa en e oxímo on de un ‘na u aleza
manu ac u ada’.
¿Cómo ace ca se hoy a la noción de ‘na u aleza’ desde la p ác ica a ís ica con empo ánea?
al e idad ege al - an opocen ismo - con inuum na u aleza/cul u a - au óma a - plan -ho o
Abs ac and keywo ds
Fo a long ime, he 'na u al' has been conside ed by he Wes e n adi ion o hough as a me e backg ound
scena io o human ac ions, as a esul om an undeniably an h opocen ic ision o he wo ld. In ega ds o he
speci ic case o plan s, hese ha e o en been elega ed o 'o he ness', o he condi ion o a passi e objec used o
embellish and swee en ou su oundings. All his by sys ema ically denying i s agency - p obably due o i
escaping ou human pe cep ion and empo ali ies, especially unde a con ex o ad anced capi alism.
Unde he p emise o seeking o blu he binomial na u e / cul u e (o na u al / a i icial), and so as o concei e i
as a con inuum, his pape analyzes he a ious p ocesses he a ious p ocesses ha ha e led o he cu en
ecosocial c isis, as well as i add esses ce ain c osses be ween eco eminism and xeno eminism. Subsequen ly,
we p oceed o e iew he e y concep o 'machine' (bo h in i s li e al and abs ac sense). A he same ime, he
p esen wo k emb aces he no ion o he 'mons ous ege al' as a way and s a egy o sub e ha dynamic o
domina ion o e plan s, aking as a model he case o he plan -ho o ilm gen e.
F om mechanical ways o doing, an a is ic p oduc ion has been ca ied ou wi h a se ies o mechanisms made
wi h plan elemen s ha seek o explo e he appa en oxymo on o a 'manu ac u ed na u e'.
How o app oach he no ion o 'na u e' oday om con empo a y a is ic p ac ice?
ege al al e i y - an h opocen ism - na u e/cul u e con inuum - au oma a - plan -ho o
3
ÍNDICE PAGINADO
Jus i icación 5
Obje i os 6
Me odología 7
Obje o de es udio 9
Es ado de la cues ión 9
Lo ege al como disidencia (una in oducción) 10
Seis esis sob e lo mons uoso ege al 11
Sensibilidad e in eligencia ege al 13
La mons uosidad en la máquina y lo ege al 14
Animales nue os… ¿y qué pasa con las plan as? 15
Algunas conside aciones ace ca de los é minos An opoceno y Capi aloceno 15
El Plan acioceno desde la c í ica decolonial 16
Hacia en oques más p oposi i os: el Ch huluceno 17
El mundo como… ¿máquina? 18
Gaia en la c í ica cul u al de B uno La ou 18
Una oscu a cin a de Moebius 19
Capi alismo y ¿un sis ema-mundo? 20
La OOO y los nue os ma e ialismos 21
Máquinas conc e as y máquinas abs ac as: del mecanicismo a lo maquínico 21
Diálogos en e eco eminismo y xeno eminismo 23
Una na u aleza dominada y/o una na u aleza incómoda 25
Na u aleza mecanicis a 25
Na u aleza y ma e ialismo 25
Una na u aleza dominada 26
Dos modos de incomodidad: la culpa y lo sucio 28
Lo pos na u al 29
Algunas máquinas conc e as en el ámbi o de la cul u a 31
Una b e e genealogía au óma a 31
Algunos ejemplos (muy) conc e os 32
In e acción, en o no y espec ado 34
En e ginoides y cybo gs 38
El plan - ho o y lo abyec o ege al 39
Con ex o y o ígenes del plan - ho o 39
Lo abyec o aplicado a lo ege al 43
Conje u as 44
Re e encias 45
Anexos I, II 49
4
Jus ificación
Es e T abajo de Fin de G ado su ge desde una necesidad de ace ca me a las di e sas cues iones y ealidades
exis en es en el ma co del capi alismo a anzado ac ual, sob e odo en elación a los pos ulados de la ecología
c í ica. No obs an e, nace de cie a mo i ación de ca ác e pe sonal / in ospec i o en elación a mi en o no
a ec i o- amilia . Mi in e és po la ‘na u aleza’ su ge de mi amilia ma e na, en la que siemp e í y ap ecié
(aunque desde lejos) la p ác ica de la ho icul u a y la ecolección.
Du an e la mayo pa e de los años que con o man el g ado en Bellas A es mi isión ha es ado ma cada po un
sesgo muy dico ómico, en el que las a es “bellas” se alejaban y oponían a las a es meno es o a esanías, y en el
que lo a ís ico se dis anciaba diame almen e de o os o icios y sabe es. A su ez, la cul u a se encon aba
eñida apa en emen e de o ma i e ocable con una idea de lo ‘na u al’. Habiendo es udiado el o igen de es e
sesgo y la apa en e a bi a iedad (nunca impa cial pues siemp e a iende al o den hegemónico impe an e) de los
di e sos sis emas de clasi icación de las a es que se han sucedido, c eo comp ende algo mejo como se ha ido
con o mando el pa adigma ac ual, que quizá pueda e se cla amen e e lejado en una si uación amilia conc e a
que me a añe:
Mi pad e, mecánico de p o esión pe o e dade amen e apasionado de su o icio, cons uye nume osos
a e ac os y jugue es de cue da en su iempo lib e. Desde que comencé la ca e a siemp e me o eció su ayuda
y conocimien os espec o a es e campo de sabe si es que alguna ez la p ecisaba pe o yo, ilusa de mí, no eía el
modo en que es o se pudie a ma e ializa . Aún concebía la mecánica como algo diame almen e opues o a la
p ác ica a ís ica y a la ‘na u aleza’, y no ue has a 4º de ca e a que comp endí algo que mi pad e ya in uía: la
necesidad de un pensamien o con empo áneo ansdisciplina , que ehúya la asen ada dico omía en e Bellas
A es y a es mecánicas (que apa eció en el Medie o y se consolida ía con llegada de la Mode nidad). 1
Siemp e he oído a mi pad e menciona un é mino que u iliza pa a explica lo que hace: la “Na u cánica”. No
ue has a es e cu so que le p egun é po el signi icado del mismo y no pude sino apena me un an o cuando me lo
explicó:
La mecánica, o odo lo hecho po el homb e, nunca pod á supe a las ma a illas de la na u aleza. Con esa
palab a [na u cánica] in en o me a ó icamen e llama a las oscas cosas que hago y que ísicamen e
p e enden uni las dos á eas: [Rep esen aciones de] animales, las olas, e c. Pe o nada más… Ba cos,
coches y o as cosas a as no en a ían en ese concep o.
Es e TFG es pues en cie o modo una ap eciación a sus conocimien os y hace es, a los que me he que ido ace ca
desde mi p opia p ác ica a ís ica pa a comp ende los de modo más ín eg o. A su ez, dis in as clases,
con e saciones con compañe xs y amilia es han ido con o mando y amoldando mi modo de pensa hoy. Sin
pe de ampoco de is a la in luencia de las RRSS y la hipe conec i idad en gene al, eo impo an e menciona
dos cuen as de memes que han condicionado en buena mane a la o ma de ace ca me a es e abajo en cla e
c í ica (@cybe ma co eo ico y @choya chischa). También un semina io impa ido po el Ins i u o de Es udios
Pos na u ales (Pos na u aleza y c eación con empo ánea) me ha hecho cues iona me el concep o de ‘na u aleza’
que enía y empeza a en ende la misma como un cons uc o an opocén ico. Tumba el binomio na u aleza /
cul u a y en gene al, odas las ca ego izaciones axonómicas que niegan una ansdisciplina iedad, abandona la
an asía de la indi idualidadª pa a empeza a escucha a lxs o xs, sean humanos o no.
La p esión y ansias po conoce y log a abo da odo conocimien o de o ma indi idual se des anece cuando
emos que se puede coope a en e dis in os sabe es, que siemp e es a án in e elacionados de algún modo.
1La dico omía dualis a ca esiana ca ego iza los elemen os oponiéndolos, de modo que el elemen o que p ecede
suele se supe io o más ele ado espec o al que le sigue. Es o es iba de la sepa ación de las sus ancias men e /
cue po que se aslada á a o os binomios, como a es a es supe io es / a es meno es. Las p ime as des inadas
a es imula el in elec o y el buen gus o, las segundas elegadas a los o icios p ác icos y a lo mundano de lo
manual. La mecánica se encaja ía ac ualmen e en es a úl ima concepción de o icio, aunque no siemp e ue así:
En el pasado la concepción de ‘a e’ se ía muy di e en e de la ac ual, y en ella se ag upa ían amas que hoy en
día en endemos como pa e de la ingenie ía. En el pe iodo clásico g ecola ino, pa e de lo que hoy asimilamos
como a es ele adas (pin u a, escul u a, a qui ec u a…) se ía de hecho en endido como a es ulga es.
5
Obje i os
Gene ales
-Comp ende la dimensión y los ac o es que han lle ado a la escalabilidad de la ac ual
c isis ecosocial.
-Plan ea la necesidad de p oblema iza el en oque eminen emen e an opocen is a del
ecologismo esencialis a occiden al.
-P opicia la di uminación de las ca ego ías bina ias dico ómicas pa a conside a la
posibilidad de un con inuum (na u aleza / cul u a, humano / máquina)
- Explo a el concep o de lo pos na u al como modo de p oblema iza la na u aleza y las
ca ego ías que hemos p oyec ado sob e ella los humanos
- Pensa la máquina no sólo en su concepción écnica - ma e ial sino como disposi i o
social abs ac o
- Busca luga es de c uce en e el xeno eminismo y el eco eminismo
- T abaja desde la ansdisciplina iedad como modo de p oblema iza el binomio a e
‘ele ado’ / o icios meno es y conjuga sabe es como la mecánica, la bo ánica y la
p ác ica a ís ica.
- En ende cómo lo ege al ha sido elegado a lo pasi o en la adición ilosó ica
occiden al, concibiéndose como una al e idad
Específicos - p oducción
- Ahonda en el géne o cinema og á ico del plan -ho o pa a explo a las ca ego ías
es é icas de lo g o esco, lo mons uoso y lo abyec o en elación a lo ege al.
- P oduci una ins alación con elemen os que plan een el apa en e oxímo on de ‘una
na u aleza manu ac u ada’
- Reconoce en los obje os endebles / abandonados la posibilidad es é ica de lo echazable
en el ma co de la p ác ica a ís ica.
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Me odología
La me odología empleada en es e abajo iene un en oque cuali a i o. Pa iendo de la base de un pensamien o
si uado (desde la p opues a de Donna Ha away) y econociendo el esquema ma e ial de iden idad desde el que
se esc ibe es e TFG (den o de una adición académica occiden al y desde el p i ilegio de accede a una
uni e sidad, en conc e o Bellas A es en Mad id), mi modo de ace ca me a la ealidad en es e abajo no
p e ende se una e dad absolu a con p e ensiones uni e sales. Aunque po el modo de esc i u a en e ce a
pe sona pueda pa ece ace ca me al ' es igo modes o' de la Mode nidad del que ehúye Ha away, sin duda en
buena medida es e ex o es á esc i o desde la subje i idad y deseos p opios. Es o no escapa, sin emba go, a que
los mismos se den den o de un con ex o colec i o de ealidades y necesidades comunes.
A su ez es impo an e acla a qué modo engo de ace ca me a las ideas p incipales de es e ex o, osease,
na u aleza,máquina y eminismo. Las co ien es p incipales de las que he bebido han sido el es udio de lo
pos na u al, los c uces en e eco eminismo y xeno eminismo y la concepción de la máquina de un modo
abs ac o bajo el é mino de lo maquínico.
No se p e ende sepa a la in es igación ' eó ica' de la p ác ica y p oducción a ís icas que se han ealizado, pues
ambas han sido necesa ias al mismo ni el pa a la ealización de la o a ( an o pensa con las manos como hace
con el pensamien o¿?). Así pues, p e endo dis ancia me de la idea de que una deba es a supedi ada a la o a,
conside ando las p oposiciones del modelo de la in es igación a ís ica (Elo, 2019) y sus ca ac e ís icas p opias
(que no desde las a es, o pa a las a es o sob e las a es, del mismo modo que ampoco se p e ende ‘a is iza ’
o deco a una in es igación).
A endiendo a la ola ilidad de los ex os académicos en un iempo acele ado, no se p e ende c ea un discu so
con ansias de e e nidad, pues la ealidad no es una cosa, sino un ‘magma’ de complejas mul iplicidades que no
se puede a apa . A su misma ez, se ha adop ado el en oque de la genealogía2como modo de con a sucesos
po capas de modo no je á quico, más que el ímpe u lineal y c onológico del en oque his o iog á ico. Tampoco
nace de la la p e enciosidad de in en a c ea nada nue o sino, pa iendo de conocimien os ya exis en es,
econ igu a los pa a pensa los desde o o luga . Del mismo modo, ampoco se p e ende a a és del a e
soluciona un e en o de al complejidad como es la c isis ecosocial, sino gene a desde la p ác ica a ís ica
pequeños luga es de e lexión y pensamien o que puedan plan ea cues iones de (u gen e) necesidad e imagina
más allá.
Así pues, se ha abajado en cie o modo a la mane a de una eo ía p opues a po U sula K. Le Guin3,
e-cogiendo aquello que esonaba conmigo en una sue e de ‘bolsa de anspo e’. En e e encia a la ciencia
icción y a la li e a u a, y ehuyendo de los he oísmos es e eo ipados, Le Guin (1986) p opone que la na ación
pod ía ecoge di e sos signi icados y euni los, como un ecolec o en luga de un cazado espe ando la g an
ma anza. Así pues, la es a egia de la ecolección ha sido cla e pa a el desa ollo de es e abajo, cie amen e en
dos sen idos: en p ime luga , mi p ác ica a ís ica se encuen a a a esada en un sen ido li e al po el p oceso de
ecolección, pues abajo con elemen os ege ales - sob e odo semillas - que me encuen o y ecojo. En un
sen ido igu ado, hago lo mismo con los modos de hace , sabe es y conocimien os que oy encon ando. F u o
de odo es e (humilde) bagaje, se aplica en ambos sen idos un p oceso de econ igu ación en base a las
esonancias que los elemen os, sean ma e iales o palab as, ienen en e sí. Es e modo de abaja , el de coloca y
dispone elemen os pa a que dialoguen y con- o men elaciones en e sí - an o o males como concep uales - es
algo muy p opio del ecien e modelo que p opone Hal Fos e (2001) del ‘a is a como e nóg a o’4.
F u o de odo es o se p oducen ine i ablemen e e e be aciones ansdisciplina es en las que di e en es campos
de sabe se en ec uzan. T abajando con me odologías p opias de la mecánica y la bo ánica, no p e endo
supedi a es os conocimien os a la p ác ica a ís ica de un modo je á quico (en el que se ‘a is ice’ esos hace es),
sino in en a gene a es os espacios de diálogo en los que cada pa e apo e y eciba de un modo eal. Pa a ello
he abajado in en ando o ma equipo con mi pad e (que es mecánico), aunque es o quizá no ha sido una
dinámica del odo ho izon al: al no i i en la misma ciudad, el abajo manual lo he e minado ealizando yo
sola, p obablemen e imponiendo en cie o modo mi isión al abaja de un modo más au ónomo/indi idual del
que se que ía.
Así pues, la p esencia de mi pad e quizá haya sido más en cla e de ‘pensa con’ (de nue o a la mane a que
p opone Ha away), en el sen ido de que sus jugue es y a e ac os han es ado de modo muy p esen e du an e el
4Fos e , H. (2001). El e o no de lo eal. Ediciones Akal.
3Guin, U. L. K. (1989). The Ca ie Bag Theo y o Fic ion. En Dancing a he Edge o he Wo ld: Though s on
Wo ds, Women, Places (p. 165). G o e P ess.
2En endida a la mane a de Michel Foucaul , con un ace camien o plu al desde el ‘mé odo a queológico’.
7
p oceso de abajo. Espe o, no obs an e, que ese ‘pensa con’ se con ie a p on o en un ‘hace con’ cuando nos
encon emos en la misma ciudad (la sim-poiesis en luga de la au o-poiesis).
A un ni el más écnico y conc e o, se ha p ocedido a ealiza una e isión bibliog á ica, se ha asis ido a
con e encias y semina ios, se ha indagado en eposi o ios web, se ha abajado desde la expe imen alidad
p ác ica, se han is o películas y se ha deba ido con compañe xs, odas ellas igualmen e impo an es.
En esumen, el p oceso, aunque no de un modo es ic amen e lineal, ha sido pa i de un obje o de es udio, pa a
segui con un p oceso expe imen al ( an o eó ico como p ác ico) con el que se ha llegado a unos esul ados que
más bien son conje u as, ya que en a es di ícilmen e se pueden da esul ado es á icos.
-
Vis a de mi mesa de abajo du an e el p oceso de ealización del TFG,
con un jugue e de cue da de mi pad e acompañándome
8
Animales nue os… ¿y qué pasa con las plan as?
An opoceno, Capi aloceno, Ch uluceno, Plan acioceno… Todos ellos é minos que p e enden de ini la época
geológica ac ual en la que nos encon amos. Es p ecisamen e debido a que pe enecen al Cenozoico que odas
es as palab as e minan en -ceno, pues el p e ijo ceno- p o iene del g iego καινός/kainos (nue o) y -zoic de i a
de ζωή/zoe (animal o ida). Su unión nos lle a ía a la exp esión ‘animales nue os’, pues el Cenozoico ambién
es conocido como la e a de los mamí e os. Es e nomb e ya islumb a en cie o modo la p eponde ancia que
end á lo ‘zoo’ sob e lo ege al en nues os iempos (sin ob ia no obs an e que los animales ambién han sido
his ó icamen e domes icados y dominados po la humanidad, y que desde luego no odos los humanos se
encuen an en posición de p i ilegio).
El An opoceno supond ía el ele o de la época del Holoceno, aunque a día de hoy no exis e un consenso
cien í ico que lo a ale como al. El é mino apa ece po p ime a ez en el año 2000 acuñado po P. C u zen y
se á c i icado po o as p opues as y nomencla u as que lo acusan de esul a demasiado simplis a pa a analiza
un e en o an complejo. No obs an e, odas pa en de la idea de que un animal nue o la ha impulsado: El se
humano (con ma cados ma ices) es á dejando una p o unda huella en la Tie a debido a sus ac i idades. Sin
emba go, ¿cuándo ma ca su comienzo? ¿Con la llegada de la ag icul u a? ¿La indus ialización? ¿La bomba
a ómica? El consenso más gene alizado en e la comunidad cien í ica plan ea que es e cambio comienza en e el
s. XIX y mediados del s. XX debido al desa ollo de la indus ialización. O as eó icas se emon an siglos y
ma ca án el comienzo con la expansión del monocul i o.
El se humano se ha o nado ue za mine alógica, p o ocando cambios en los p opios es a os de la Tie a.
Ejemplo de es o puede se el caso de Hi oshima, de cuyo bomba deo de i a ía la c eación de las hi oshimai as
(un ‘mine al’ an opogénico con una composición química dis in i a po con ene es os de escomb os u banos
de e idos). También o mada as la acción humana, el obje o más adiac i o que exis e es á compues o po
‘che nobili a’, o o mine al ecnogénico o mado du an e el conocido acciden e de la cen al nuclea . Sin duda la
ene gía nuclea ma ca un pun o de in lexión muy complejo que deja pa en e la escalabilidad del p oblema de la
acción humana.
Algunas conside aciones ace ca de los é minos An opoceno y Capi aloceno
El An opoceno iene amplios de ac o es po conside a se un é mino simplis a que achaca la culpa de la c isis
medioambien al a odos los se es humanos po igual, sin ap ecia sus desigualdades. T. J. Demos esc ibi á
“Con a el An opoceno” po acusa a odos los se es humanos po igual y disipa así las esponsabilidades.
Sos iene que es a e minología unciona ideológicamen e en apoyo de una inancia ización neolibe al de la
na u aleza y una economía polí ica an opocén ica. (Demos, 2017) Aunque la llegada del é mino an opoceno
quizá si ie a pa a ac i a y gene a un cambio de pensamien o (puede que una p ime a llamada po pa e de la
comunidad cien í ica), acaba esul ando un é mino un an o pelig oso y de o is a , pues no es p oposi i o ni
e oca esponsabilidades.
Jason W. Moo e po su pa e esc ibi á en “El capi alismo en la ama de la ida” que el an opoceno in e p e a a
la humanidad como un odo indi e enciado, lo cual con ibuye a una his o ia ácil. “Fácil po que no desa ía las
desigualdades na u alizadas, la alienación ni la iolencia insc i as en las elaciones es a égicas de pode y
p oducción de la mode nidad. Se a a de un cuen o ácil de con a , en la medida que no nos exige pensa en
absolu o sob e dichas elaciones”. (Moo e, 2020: 202).
Habla á más bien de capi aloceno, pues cues iona que sea adecuado culpa a una especie de mane a homogénea
espec o a las esponsabilidades ambien ales. Es necesa io dis ingui las di e encias sociales, cul u ales,
ecológicas y geog á icas. En el ma co del capi alismo a anzado, no sólo se es a ía hablando de de e minados
países como p incipales emiso es con aminan es, sino más bien de que los es a os sociales con mayo es ing esos
poseen las emp esas esponsables de la acele ación, ap opiación, despojo y explo ación de los bienes na u ales.
Los esponsables compond ían el 1% que concen a los medios de p oducción, así como el gas o de ene gía y
ma e iales, y no la humanidad en su conjun o.
No obs an e el Capi aloceno ampoco es a á exen o de c í icas. Ambos, An opoceno y Capi aloceno, han sido
c i icados po ija se solo en los e ec os de la deg adación ecológica y conside ados como poco p oposi i os, en
an o que no dejan luga a espe anza.
15
El Plan acioceno desde la c í ica decolonial
Po su pa e, la ilóso a Donna Ha away duda á de ambas e minologías y p opond á o as, así como la
an opóloga Anna Tsing ambién concebi á un ‘Plan acioceno’. El monocul i o e oca un luga hecho a a és
del disciplinamien o de las plan as y, sin duda, de las pe sonas. Pa a Tsing, las plan aciones:
[...] las plan aciones ma an los se es que no son conside ados p opiedad. Asimismo p omue en nue as
ecologías de p oli e ación, la expansión inmanejable de la ida de las plan aciones en o ma de
en e medad y polución [...] [;] la p oli e ación amenaza la ida en el plane a (Tsing, 2017: 51)” . (Tola &
Res epo, 2021)
Con los o ígenes del monocul i o en la época colonial., el monopolio a g an escala u o luga median e la
escla i ud, cap u ando a se es humanos en el con inen e a icano y anspo ándolos o zadamen e a Amé ica.
Las ma e ias p imas p oducidas en es as plan aciones e an lle adas a Eu opa pa a su p ocesamien o, siendo
cla es en el desa ollo de la e olución indus ial y el ad enimien o del capi alismo global.
La azón po la cual Ha away a i ma es o adica en que no se ía su icien e habla del capi alismo sin
habla de cómo és e se ealiza a a és de elaciones acializadas y gene izadas en las que no nos bas a á
el apa a o c í ico ma xis a sino que end emos que mo iliza la eo ía c í ica sob e la aza, los es udios
eminis as, de géne o y sexualidad así como los discu sos de co e poscolonial. La plan ación
decimonónica algodone a es (...) ejemplo del po qué, pues en és a con luye on p ecisamen e las p ác icas
pa ia cales, acis as, coloniales y capi alis as (...) (Gue e o Mc Manus & Me cado Reyes, 2019)
Sin emba go, y de nue o, es e é mino ampoco se encuen a exen o de impo an es c í icas,
di e sas oces en Amé ica La ina han cues ionado es os é minos (...) el Plan acioceno pone en p ime
plano lo ocu ido en EEUU, pe o ocul a las dinámicas coloniales en o as pa es del mundo mien as
sugie e una sue e de elación simple o adi i a en e deg adación ambien al y explo ación humana como
si es os p ocesos a anza an siemp e en pa alelo. (...) C í icas pa ecidas se han hecho al abajo de eó icos
como Moo e, Ha away o Malm desde un pensamien o la inoame icano que echaza la dinámica
epis émica que es os au o es implíci amen e a anzan al coloca al Su global como una íc ima que
la academia del No e debe esca a ep oduciendo así dinámicas colonialis as en el es udio, análisis y
comba e al cambio climá ico. (...) En cualquie caso, lo que sí esul a cla o es que la c isis climá ica
con empo ánea es un enómeno de escala global con una his o ia ecológica, polí ica y económica
p o unda en donde las esponsabilidades son asimé icas, siendo cla amen e el No e global y sus
es uc u as de p oducción mucho más ele an es, pe o sin que las agencias de los di e sos países del Su
sean i ele an es. (...) la c isis climá ica ac ual ac ecen a á las di e encias exis en es de al mane a que los
suje os más ulne ables se e án mucho más a ec ados po el cambio climá ico mien as que los suje os
más p i ilegiados se án los que log en hace le en e en mucho mejo es condiciones (Gue e o Mc
Manus, 2021).
16
Hacia en oques más p oposi i os: el Ch huluceno
El Ch huluceno ambién se ía p opues o po Ha away como modo de p oblema iza an o el An opoceno como
el Capi aloceno al conside a los en oques eminen emen e an opocen is as en los que se si úa al se humano
“como culpable a edimi y como mesías po eni a sal a el p opio plane a.” (Roselló, 2021).
El nomb e se o igina de o ma bas an e compleja a pa i de la denominación de una a aña descubie a en los 90,
la Pimoa C hulhu. Aunque el é mino Ch huluceno ecue da inmedia amen e al C hulhu de Lo ec a , Ha away
insis e en no e e i se al abajo del au o . No obs an e, el a acnólogo que designó a la a aña sí que se inspi ó en
la c ia u a pe enecien e al uni e so del esc i o . Es a ic icia deidad - engend o del caos - es en acula , al igual
que el ipo de pensamien o p opues o po Ha away.
El pensamien o en acula p omue e un pensamien o en ed, un sis ema simpoié ico en el que se gene e con
o os y no en soli a io como en la au opoiesis (pensa - con, en ez de pensa - sob e). A pesa del e iden e símil
en acula , quizá Ha away se dis ancie de Lo ec a po el mani ies o acismo que se encuen a en su ob a y
pensamien o. Ha away habla á de ambién de las en idades ch hónicas pa a explica su é mino Ch huluceno:
De i ando del g iego an iguo kh honios, “de la ie a”, y de kh hōn, “ ie a”, la mi ología g iega ep esen a a los
ch hónicos como el submundo, lo que es á bajo ie a. (Ha away, 2020: 259)
Los mons uos de Lo ec a an solo e an emibles bajo una óp ica pa ia cal. Con i i con lo ex año, con lo
di e en e en elaciones de simbiogénesis, sin je a quías en e lo humano y lo no humano. El Ch huluceno como
un en oque más p oposi i o que deje luga a la abulación.
Pequeña Se ena a Noc u na (1943) Óleo sob e lienzo de Do o hea Tanning
17
El mundo como… ¿máquina?
Di e sas eo ías han in en ado explica en sendas ocasiones el uncionamien o del mundo. La Re olución
Cien í ica del s.XVII p opicia ía cosmo isiones mecanicis as en los que la máquina e a empleada como una
analogía educcionis a y de e minis a, an o del uncionamien o del mundo como de los se es que lo componen.
En o o o den de las cosas, y en lo ela i o a los es udios medioambien ales y el mo imien o ecologis a, es de
sob a conocida la hipó esis Gaia ideada en 1969 po James Lo elock16, la cual ha sido ecien emen e
in e p e ada de modo c í ico po pa e de pensado es como B uno La ou o Timo hy Mo on, en e o os.
El his o iado Jaime Vindel explicaba p ecisamen e en una con e encia17 la al a de diálogo en e dos ámbi os de
pensamien o c í ico con empo áneo: po un lado, la ecología polí ica (Gaia, simbiosis, nue os ma e ialismos,
en e o os) y po o o la c í ica cul u al (más pos humanis a, con la escuela ancesa y Foucaul ). La p ime a
pelig a de cae en un ecologismo esencialis a, quizá pe inen e en los 70, pe o que ya no iene igencia po su
eminen e an opocen ismo. Se cen a en ‘c ea conciencia’ espec o a la c isis ecosocial, cuando no se a a an o
ya de al a conciencia sino de un conocimien o más p eciso y p ác ico de los medios pa a ansi a a una
si uación menos c í ica. La c í ica cul u al no pe pe úa es a línea, pe o ampoco escucha los apo es de la
ecología polí ica. No exis e diálogo, cuando ealmen e la poli ización se ía hace nos ca go de ambas
dimensiones. La c ecien e acumulación capi alis a ha lle ado i e ocablemen e a una c isis ecosocial que nos ha
obligado a econoce que el mundo no-humano no es un me o 'escena io a gumen al' pa a his o ias humanas,
sino una ue za ac i a po sí misma.
Gaia en la c í ica cul u al de B uno La ou
B uno La ou habla á de la Tie a como ac o polí ico, ap opiándose de nue o del é mino Gaia pe o con
ma cadas disen imien os con espec o al en oque de Lo elock. La ou sos iene que “Gaia no es la Na u aleza”,
sino un pode de acción más local (Enjalbe , 2013), y sos iene i ónicamen e que es el “g an T icks e ”, una
embaucado a.
La base de es e d ama ecológico-polí ico es una simple obse ación: ya no i imos en el mismo mundo.
El deco ado ha cambiado; ya no es un deco ado, sino un ac o , que ac úa sob e noso os y sob e quien
ac uamos. Nos amenaza pe o es amos muy poco mo ilizados. ¿Po qué? Po que aún ca ecemos de las
he amien as sensibles pa a comp ende es a p o unda ans o mación. (Enjalbe , 2013)
La ou esc ibe sob e una cie a desconexión que nos lle a a no comp ende la dimensión de la escala del
enómeno la c isis ambien al, di icul ad que no sólo a añe a los ciudadanos comunes sino ambién a los p opios
cien í icos. Es o se debe a que nadie puede posee una isión global de la si uación del plane a, sino que an sólo
exis en “ isiones locales” .No po ello hemos de “escapa de las con o e sias, sino compone las ac o po ac o
(...), a in de ob ene con cada ag egado una in e p e ación más ealis a de es e au én ico ea o plane a io.”
(La ou , 2012)
Gaia no es la an igua Na u aleza, sino que “Ella es demasiado ágil como pa a cumpli el papel anquilizado
de la an igua na u aleza, demasiado desp eocupada po nues o des ino pa a se una Mad e, demasiado incapaz
de se p opiciada po pac os y sac i icios pa a se una Diosa” (La ou , 2012)
La eminización de la na u aleza como en e ma e no / nu ido se á algo que se analiza á en el siguien e
apa ado. Gaia no cumpli ía pues ampoco el papel de una diosa
Has a donde alcanzo a imagina , Gaia es sólo un conjun o de loops cibe né icos con ingen es posi i os y
nega i os, como se demues a en el bien conocido modelo del “mundo de ma ga i as”. Sucede que esos
loops, uno as o o, han enido el e ec o comple amen e inespe ado de p omo e las condiciones pa a
nue os loops posi i os y nega i os en edados con una complejidad aún mayo . En un a gumen o como
es e no hay eleología ni P o idencia. (La ou , 2012)
17 En es a con e encia Jaime Vindel p esen a su lib o "La Es é ica Fósil" (A cadia Edi o ial, 2020), de la mano
de An icapi alis as Mad id y acompañado po Albe o San ama ía y Ma ía Ruido.
16 Hipó esis ideada en 1969 po el académico inglés J. Lo elock, donde se plan ea que la ida en el plane a
p opicia las condiciones adecuadas pa a conse a la bios e a, man eniendo un sis ema de elaciones de balance
que se au o egula.
18
Resul a in e esan e el símil con la cin a de Moebius, que Timo hy Mo on ambién emplea á en su “Ecología
Oscu a”, que abo da emos más adelan e.
Ella pe manece á, no es po Ella po quien debemos p eocupa nos; somos noso os los que es amos en
pelig o. O más bien, en es e enigma del an opoceno hay ope ando una especie de cin a de Moebius,
como si simul áneamen e noso os la odeá amos –en an o somos capaces de amenaza la– mien as Ella
nos odea –en an o no enemos o o luga adonde i –. Vaya ladina, es a Gaia. (La ou , 2012)
La sime ía es pe ec a: sabemos an poco sob e aquello de lo que Gaia es á hecha como sob e aquello de
lo que es amos hechos noso os. Po eso habla de “Gaia- en-noso os” o “noso os-en-Gaia”, esa ex aña
cin a de Moebius, es an adecuado pa a la a ea de composición. (de Cisne os, 2017)
P obablemen e el mayo dis anciamien o que enga La ou sob e el en oque de Lo elock enga que e con el
hecho de que a menudo a Gaia se le asocia un espí i u ‘bene olen e’ que p o ege la ida. Pa a La ou es o es
also y conlle a cie o de e minismo, así como se dis ancia a su ez de la concepción de que la Tie a sea en sí
misma un o ganismo.
(...), ¡ahí es donde empiezan los p oblemas! Pa a mí, el golpe de genio de Lo elock es habe
comp endido que nues o ambien e es á animado y modi icado po o ganismos i os. Pe o, muy
ápidamen e, algunos de sus lec o es, y a eces él mismo, ue on un paso más allá: deduje on que la
Tie a es aba i a en el sen ido de que se ía en sí misma una especie de g an o ganismo, o un se . (...) El
e o concep ual, en mi opinión, es imagina que la his o ia de la ida en la Tie a se ía di igida, que
segui ía una especie de camino, que end ía sob e ella una p o ección cuasi di ina... (Lac oix, 2015)
Una oscu a cin a de Moebius
Timo hy Mo on es o o de los pensado es con empo áneos que se desma ca de es a noción de la Na u aleza, de
an o calado en el imagina io hippie de los 70. De hecho, Mo on incluso habla á de una “ecología sin
na u aleza”, una ecología “sucia, iscosa y e o cida” que escapa del pa e nalismo de cie os mo imien os
ecologis as y de la noción de una na u aleza in ínsecamen e bella y bené ola (de Cisne os, 2017).
Habi ualmen e lo ‘bello’ es un concep o escalado desde el an opocen ismo (...) Cuando en endemos que
la escala humana es sólo una en e muchas o as, podemos conside a la escala del conejo, o la del
cocod ilo, o la escala de la bios e a, o muchas o as escalas y p ismas, sin que ninguno de ellos sea el
p incipal. Cuando llegas a es as conclusiones, cuando e das cuen a de es o, no es que la belleza se
des anezca o deje de exis i , pe o sí adquie e un oque de asomb o, o de a eza, o has a de asco, que no
se puede bo a del odo. (de Cisne os, 2017)
Comen a á lo pelig oso de u iliza el é mino na u aleza “po que
sepa a el mundo humano y el no humano median e una pan alla
es é ica más bien a bi a ia”. (de Cisne os, 2017). En su “Ecología
oscu a” Mo on uel e a emplea el análogo de la cin a de
Moebius, un modelo que ep esen a cómo “es a misma si uación
se da con los enómenos ecológicos, pues, al es a odo conec ado,
nos hemos con e ido en enemigos de noso os mismos”. La
‘ecología oscu a’ se desma ca a su ez del discu so ecologis a
mode no, cali icado como ‘ecología supe icial’ o poco p o unda
al ezuma un eminen e an opocen ismo. Como con es ación a
es a úl ima endencia su ge la llamada ‘ecología p o unda’, de la
cual Mo on ambién se dis ancia. Den o de la iloso ía ambien al,
la ‘ecología p o unda’ - con exponen es como A ne Næss - iene
como obje i o econoce el alo in ínseco de odas las o mas de
ida sob e la Tie a y p opone una ac i ud ac i a y esponsable con
espec o al ecosis ema y la na u aleza. En cambio, la ‘ecología
oscu a’ elimina de la ecuación el p opio concep o de na u aleza y
sugie e una p axis de no-in e e encia y pasi idad, una exis encia
con empla i a en un mundo de complejos y ex años obje os.
(Bu ina e al., 2021. T ad. de la au o a). Se a a así de un cambio
de ac i ud espec o de la ‘o edad’, pe mi iendo la exis encia de
ex años mons uos que an es no enían cabida. (Vo onko , 2019)
19
Al econoce la na u aleza como una cons ucción cul u al es a puede empeza a decons ui se. Si dejamos de
pensa en sal a la na u aleza (cuando no exis e como al), quizá deja emos de pensa que el in del mundo
acon ece con el in del se humano. Sin emba go, es o ampoco debe se i pa a excusa nos y limpia se de
esponsabilidades. Pa a alcanza una isión ealmen e ecológica debemos enuncia a la idea de ‘na u aleza’,
disol e las an asías es é icas que de ella enemos y da cabida a una e dade a ecoc í ica.
Capi alismo y ¿un sis ema-mundo?
Di e sos pensado es desde las disciplinas de la eo ía his o iog á ica, geopolí ica y geoeconómica habla ían de
un modelo ‘sis ema-mundo’, que esponde a las lógicas impe ialis as y al ex ac i ismo den o del con ex o del
capi alismo a anzado.
El capi alismo supone una up u a del equilib io del ecosis ema po una endencia a la acumulación ilimi ada en
la que el impe a i o es el p opio bene icio indi idual. Se a a pues de un sis ema de ici a io en el que se da pe o
no se ecibe, pues los ecu sos na u ales son ini os (A allone & Leona di, 2018). Quizá pod ía es o pone se en
elación al CMI (Capi alismo Mundial In eg ado) de Gua a i, é mino que p opone en los 60 ya como
al e na i a a globalización po conside a es e úl imo é mino demasiado gené ico, ocul ando el sen ido
undamen almen e económico y más p ecisamen e capi alis a y neolibe al del enómeno de la mundialización
que en onces se ins alaba (Gua a i & Rolnik, 2006). En su lib o “Las es ecologías” habla de es e capi alismo
pos indus ial a anzado que odo lo cap u a pa a pone lo a su se icio, de iniendo que “ iende cada ez más a
descen a sus núcleos de pode de las es uc u as de p oducción de bienes y de se icios hacia las es uc u as
p oduc o as de signos, de sin axis y de subje i idad” (Gua a i , 1996). Con Gua a i a su ez se puede comenza
a comp ende la ecología no como la imagen es e eo ipada que nos ha endido el g eenwashing, sino como un
conjun o de elaciones que a más allá de la ecología medioambien al. En su ‘ecoso ía’ plan ea es ecologías
solida ias unas con o as, en la que cie amen e se incluye la medioambien al (‘na u aleza’), pe o ambién la
men al (psique) y la social (socius), a menudo ol idadas a pesa de su in e dependencia. (Gua a i , 1996)
I ónicamen e, aunque el capi alismo no iene disposiciones pa a se espe uoso con el medio ambien e, es un
sis ema ecológico en cuan o a que es á basado en elaciones. (A allone & Leona di, 2018). El capi alismo pues
no es sólo ya una es uc u a económica neu al, sino que comp ende odo un conjun o de elaciones. Y,
eco dando a Foucaul , oda elación puede se in e p e ada como una elación de pode dominan e - dominado18.
Resumiendo, exis en ecologías más allá de lo humano. Desde el es udio de lo pos na u al, la na u aleza es un
cons uc o an opocen is a, po lo que no es indispensable pa a habla de ecologías.
Ilus ación pa a el lib o Temple o Flo a (1807),
del bo ánico inglés Robe Tho n on
18 Foucaul , M. (2012). Vigila y cas iga : nacimien o de la p isión. Biblio eca Nue a.
20
La OOO y los nue os ma e ialismos
Recien emen e en Occiden e dos co ien es de pensamien o se es án ace cando de una nue a mane a a la
on ología y a nues o modo de comp ende el mundo. Desde el plan eamien o de si hay una ealidad
independien e de noso os, algo en los obje os más allá de su me a cons i ución ísica, se plan ea si la iloso ía
puede elabo a una “nue a comp ensión de las cosas, una nue a on ología” (Villapudua, 2016). La on ología ya
no pa ece que pueda es a basada en el indi iduo y expe imen a un gi o hacia los obje os. De es e lado
encon amos dos modos apa en emen e eñidos de ace ca se a es a p emisa: mien as que la On ología
O ien ada a Obje os (OOO) mani ies a que los obje os exis en independien emen e de la pe cepción humana,
ehuyendo así de una mi ada an opocen ada y ede iniendo los lími es de la concepción de lo que en endemos
po ‘obje o’, los Nue os Ma e ialismos pa ecen i a más en o no a una idea que despliega la capacidad de
agencia de la ma e ia, c uzada desde los a ec os, deseos y desde “la imaginación de la ma e ia en los p ocesos de
ma e ialización es é ica. (Maccioni & San ucci, 2020)
Manuel DeLanda y Rosi B aido i19 - independien emen e el uno del o o- comenza on a usa po ez p ime a
los é minos de “Neo-ma e ialismo” o “Nue os ma e ialismos”. Ambas e ique as si en pa a aludi a una eo ía
cul u al que ecues iona y uel e a alo a las implicaciones del dualismo en la oposición en e na u aleza y
cul u a, ma e ia y pensamien o, así como en e `lo humano’ y `lo no humano’ (Moñi as, 2015). Se a a ía pues
de una eo ía cul u al que “no a a de p i ilegia el lado de la cul u a, sino que se cen a en lo que Donna
Ha away llama ía ‘na u cul u as’ o a lo que La ou simplemen e denomina ía colec i os (Dolphijn & Tuin,
2012. T ad. de la au o a).
Muy iel a la ob a de Deleuze (y Gua a i), la p ime a e sión del nue o ma e ialismo de DeLanda
p oponía la a i mación de que el concep o de “máquina abs ac a” cap u a p ocesos sin o ma de
sus ancia que se pueden encon a en conjun os conc e os de biología, sociología y geología po igual, de
una mane a que pe mi e a la eo ía cul u al en gene al aleja se del ep esen acionalismo lingüís ico hacia
“el eino de los diag amas de ingenie ía” que son “compa idos po ensamblajes ísicos muy di e en es.
Así exis i ía un “mo o abs ac o” con di e en es ins anciaciones ísicas en obje os ecnológicos y
p ocesos a mos é icos na u ales” (Dolphijn & Tuin, 2012. T ad. de la au o a)
Máquinas conc e as y máquinas abs ac as20:
del mecanicismo a lo maquínico
La concepción de máquina se ha usado la go iempo como símil abs ac o pa a explica el uncionamien o del
mundo y las cosas, un modelo mecanicis a que iende un an o al educcionismo.
(...) En ese pe íodo [s. XVII] p oli e a on así las me á o as del homb e como máquina, del
Es ado como máquina, del mundo como máquina; con la in oducción de es a me á o a
uni e sal, que uncionaba en las dimensiones mic o y mac o de las cosas, p ác icamen e
odo hab ía de se explicado con el concep o de máquina: desde el modo en el que se
o ganizaban los ó ganos humanos has a la ida comuni a ia, pasando po el cosmos en e o.
(Raunig, 2008: 25)
Según Ch is ian Wol , maes o de la iloso ía mecánica del s.XVIII “Una máquina es una ob a
compues a, cuyos mo imien os es án basados en la o ma de su composición». Según él ‘composi io
y mo us’ son “los dos componen es decisi os e in e elacionados de la máquina, (...) al ni el
mic o del cue po, como al ni el mac o del mundo como máquina”. (Raunig, 2008: 87)
Es e plan eamien o encie a sendas p oblemá icas, en e ellas la o alización del mundo de un modo
educcionis a y de e minis a. No obs an e, Ge ald Rauning (2008: 87) obse a como plan ea esos dos elemen os
-los mencionados composi io y mo us- “es [pa a él] lo mismo que analiza las o mas conc e as de composición
y ecomposición social que dan luga a los mo imien os sociales”.
En los 70, de la mano de Deleuze, se expande (y condensa) el concep o de máquina. No obs an e, Deleuze y
Gua a i echazan me a o iza la máquina e in en an ein en a el é mino man eniendo cie a dis ancia c í ica
an o espec o a su sen ido co idiano (la máquina ha sido elegada a su conno ación écnica y ma e ial, como
me a sucesión de la he amien a), como en e al ma xismo o odoxo. (Raunig, 2008: 33)
20 No es amos a ando aquí el signi icado en compu ación.
19 Respec i amen e; ilóso o y a is a mexicano, ilóso a y eó ica eminis a con empo ánea i alo-aus aliana.
21
Desde es e pun o de is a, los modos de subje i ación y socialización no se deben en ende como un
a ue a de la máquina - siendo es o lo que pe mi i ía cons ui me á o as maquínicas -, sino que más
bien la subje i ación y la socialización se dan den o de la p opia maquina ia écnica. (Raunig, 2008: 26)
Así pues, las máquinas y sus agenciamien os se conca enan en máquinas o gánicas, écnicas y sociales.
(Raunig, 2008: 32) Po su pa e, la máquina écnica conc e a o ‘ma e ial’, como no malmen e la en endemos,
“se comp ende como un subconjun o de una emá ica y de una e minología maquínica más gene al, que se ab e
hacia el a ue a y hacia su p opio en o no maquínico pa a man ene odo ipo de elaciones con múl iples
componen es y subje i idades” (Raunig, 2008: 31)
El concep o de lo ‘maquínico’ apa ece en 1980 en las ‘Mil mese as’ de Deleuze y Gua a i, aunque se á un
é mino que segui á e olucionando su sen ido de la mano de pensado es con empo áneos como Mau izio
Lazza a o. La po encia del concep o de lo maquínico p obablemen e se encuen e en el modo que pe mi e pensa
las máquinas y he amien as como pa es de un ecosis ema en el que se en ec uzan dimensiones his ó icas,
sociales, na u ales y ma e iales (Anaya, 2017).
De es a mane a su concepción de la máquina nos pe mi e oma dis ancia en e al de e minismo
ecnológico. Además, nos pe mi e aleja nos de las dico omías en e na u aleza y cul u a, de la
ideología del p og eso ligada a la écnica y de la nos algia humanis a que acompaña cie as e lexiones
sob e la máquina.” (Anaya, 2017)
Recien emen e es á eniendo luga desde dis in os campos de sabe una e e sión de la limi ada noción del
concep o de máquina como me a máquina écnica, que ha sido la impe an e du an e los úl imos es siglos.
Cuando no se limi a a designa el apa a o écnico, el concep o de máquina ya no consis e solamen e en
una me á o a del uncionamien o mecánico de algo di e en e a las máquinas écnicas. Aunque ese ipo
de ideas siga siendo dominan e, es án siendo p og esi amen e sus i uidas po una concepción de la
máquina écnica como indicio as el que se esconde oda una noción más gene al de la máquina. Desde
las an asías maquínicas excesi as de la li e a u a del u u ismo, el cons uc i ismo o el su ealismo, (...)
se in ensi ica hoy una comp ensión más ex ensi a de la máquina que ha dado luga a las eo ías sob e el
cybo g de Donna Ha away y la In e nacional Cibe eminis a en el cambio de siglo. (Raunig, 2008: pp.
30, 31)
Gua a i y Deleuze ayuda án a desdibuja el an a aigado binomio humano / máquina así como o ganismo /
mecanismo, desba a ando así en cie o modo los cimien os sob e los que se asen aban las isiones del mundo
an opocén icas o mecanís ica, que no eían más allá de “lo humano en elación con la máquina o la máquina
en elación con lo humano” (Raunig, 2008: pp. 32).
Pa o con apa a o diges i o (1739), dibujo de au óma a de Jacques de Vaucanson
a menudo empleado pa a ilus a las eo ías mecanicis as.
22
Diálogos en e eco eminismo y xeno eminismo
Den o de la complejidad del uncionamien o del mundo y algunos de los modos de abo da la que p e iamen e
se han discu ido, cabe no a que es e abajo se encuen a a a esado en cie o modo desde los eminismos y la
eo ía quee En conc e o, esonancias desde el eco eminismo y el xeno eminismo han ido modelando su
anscu so, y si bien es as pa ecen ‘co ien es’ an ónimas del eminismo, exis en espacios comunes de diálogo e
in e conexiones que es ele an e no a y que se plan ea án en es e apa ado. Po su pa e, los es udios quee , así
como el en oque ans eminis a, esul an especialmen e ele an es pa a el p esen e abajo po su ace camien o
al concep o de mons uosidad y la disidencia.
Es impo an e ano a que cie os sec o es del eco eminismo han sido cali icados de esencialis as al asocia la
idea de na u aleza con la noción de muje / mad e nu ido a de o ma in ínseca. No obs an e, y aunque es e
ex o se p e ende aleja de dicha posición, es u gen e plan ea nos ambién desde dónde emi imos ese juicio -
osease, desde una concepción y epis emologías den o del ma co académico occiden al que puede muy
ácilmen e cae en bo a los sabe es de o as cul u as.
Como pun o de pa ida, el lib o de Helen Hes e “Xeno eminismo. Tecnologías de géne o y polí icas de
ep oducción" (2018) discu e algunos de es os c uces, sob e odo in e p e ando posiciones de au o as como
Donna Ha away, con la que no obs an e ambién end á disen imien os.
Suele plan eá sele al eco eminismo la c í ica de que esencializa el géne o; es deci , liga a las muje es a la
capacidad biológica de da a luz, y asocia es a capacidad a una p eocupación mayo po la ecología. A
eces, es as c í icas son p esa de un educcionismo exage ado, y dejan de lado una g an can idad de
pe spec i as p og esis as e in e seccionales solo debido a que conside an que ha su gido den o de un
ámbi o epu ado de ende al esencialismo de géne o. No obs an e, si bien es cie o que den o del
eco eminismo se han elabo ado ideas de eno me impo ancia pa a el mo imien o eminis a, en ocasiones
es a endencia no ad ie e has a que pun o el discu so que p oduce a o ece una mi ologización de la
eminidad (acaso sin in ención). (Hes e , 2018: 46)
Las p ime as conexiones en e eminismo y ecología las podemos encon a en las u opías li e a ias eminis as
de los 70, dando un pun o de pa ida al eco eminismo (Valencia, 2008). Es e sos iene cie a co elación en e la
subo dinación de las muje es y la des uc i a explo ación de la na u aleza.
El eco eminismo en Es ados Unidos gi aba en o no a dos co ien es: el eminismo
adical/cul u al/espi i ual, que endía a esal a la a inidad "na u al" de las muje es con el mundo na u al
y el que se o ien aba hacia pe spec i as polí icas más sociales de i adas del socialismo y el ma xismo.
Sin emba go, al eco eminismo se le ha iden i icado p incipalmen e con la co ien e
adical/cul u al/espi i ual. Es o ha ocasionado que se le c i ique de "esencialis a". El in en a hace una
clasi icación p ecisa de las di e en es pos u as eco eminis as, así como de sus p incipales au o as, esul a
complejo y se pod ía cae en un educcionismo. 21
Desde o a óp ica, nos encon amos con el en oque eco eminis a de Ha away en su lib o “Segui en el
p oblema: gene a pa en esco en el Ch huluceno”, con acen o en las elaciones mul iespecies, la simbiosis y el
eminismo especula i o.
(...) me gus a ía ol e sob e el abajo de Donna Ha away, que an o ha hecho a lo la go de su ca e a
pa a ayuda nos a en ende nues a especie den o de un con ex o biológico y ecnoma e ial más amplio.
En los úl imos años, Ha away nos ha dado un nue o eslogan pa a es a e a de c isis climá ica "¡Hagan
pa ien es, no bebés!" Con ello, plan ea un llamamien o a sin e iza nue as solida idades en ez de
p i ilegia la amilia gené ica y la ep oducción biológica en el con ex o de un mundo de ecu sos
ago ados. Se a a, cla amen e, de un eslogan en dos pa es: al ez la di ec i a más ácil de cap a sea la
idea de que es p eciso que noso os, como especie, eduzcamos nues a asa de na alidad (...) Su
in ención, al ins a nos a hace pa ien es, en ez de bebés, es la de in oca una o ma de alianza
in aespecie e in e especies menos na u alizada, menos olcada hacia den o (...)” (Hes e , 2018: pp. 62,
64)
No obs an e, Hes e analiza pos e io men e cómo la segunda pa e de dicho eslogan, “no bebés”, esul a más
desace ada al pode ence a un as ondo de con ol poblacional - que an la ga his o ia de iolencia colonial
conlle a. Mengua la sob eca ga poblacional del plane a ayuda ía sin duda a alen iza los desas es ecológicos,
21Valencia, É ika. (2008). Eco eminismo y ambien alismo eminis a: Una e lexión c í ica. A gumen os (México, D.F.),
21(56), 183-188.
23
no obs an e, pa ece de nue o ob ia se que la ca ga de ‘culpa’ no es equi a i a a lo la go del globo, y que as
es os desajus es se esconden de nue o las lógicas capi alis as. “La densidad poblacional es an sólo uno de los
ac o es cons i u i os de la p esión que se eje ce hoy sob e el medio ambien e” (Hes e , 2018: 63)
Sin emba go, aunque po ins in o iendo a pensa que la decisión más p oduc i a acaso ue a comenza a
amino a los e ec os sis émicos de la ex acción del alo de plus alía, no puedo deja de econoce la
lógica del llamamien o de Ha away a hace pa ien es, no bebés, al menos en lo que concie ne a las clases
p i ilegiadas del no e global, que hacen un uso excesi o y desp opo cionado de los ecu sos (...)”
(Hes e , 2018: 63)
El concep o de ‘El Niño’ ha enido en el imagina io ecologis a un la go eco ido como llamamien o a la
esponsabilidad pensando en las gene aciones u u as, un cómodo a ajo pa a menciona el u u o. No obs an e,
se a a és e de un eslogan de nue o sesgado y sin duda con cla os in es an opocen is as.
Al ac ua en nomb e de las gene aciones u u as, debemos ene cuidado de no omen a “el alo
sup emo de la supe i encia de la especie como una ecnología discu si a que p omue e la
he e osexualidad obliga o ia” (Sheldon, 2009). (...) cuando el ac i ismo ambien alis a se plan ea como la
p o ección de la ie a pa a “nues os niños", se co e el iesgo de p omo e nociones limi adas,
excluyen es y xeno-inhóspi as espec o de qué exis encias impo an más que o as. (...) es as posiciones
esul an cla amen e especis as y se mues an desin e esadas espec o de las muchas o as o mas de ida
sob e las cuales pudie an ene impac o los cambios ambien ales. (Hes e , 2018: 61)
El eco eminismo de in es más esencialis as a menudo asigna a las muje es una capacidad inna a de ap eciación
del en o no, que a su ez se aduce en una ap i ud pa icula pa a la de ensa del medio ambien e. Se es á
pa iendo pues de la asunción de que las muje es son siemp e ges an es y siemp e cis. Es a a i mación pa ece a
su ez sus en a se de nue o en la concepción de ‘El Niño’, asumiendo que la mad e cuidado a iene más
capacidad de ad e i los pelig os u u os e inmedia os de su niñx, incluyendo las amenazas ambien ales.
Aunque es innegable que el papel de la muje ha es ado his ó icamen e cen ado en los cuidados, es a posición
deja poco luga a cualquie posibilidad de cambio en los papeles de géne o y las elaciones amilia es, así como
e ue za una ac i ud esencialis a espec o a la noción de muje ol idando / desplazando los ac o es cul u ales
es uc u ales que dan luga a es a ‘sensibilidad’ y na u alizando es os papeles (Hes e , 2018).
Si se muje es lo mismo que se mad e, se mad e es lo mismo que ene la capacidad de nu i , y odo
es o se unda en una imagen muy especí ica de una dico omía co po al ep oduc i a, no hay demasiadas
posibilidades de p oblema iza (...) los papeles hegemónicos de géne o. Es p eciso eco da aquí que
igual que ocu e con odas las demás mani es aciones de la na u aleza, no se debe con undi al géne o
con una es uc u a pu a e in empo al, lo que no supone desconoce la cen alidad de la co po alidad de
géne o y ep oduc i a den o de las expe iencias de ida indi iduales o las cons ucciones cul u ales del
mundo na u al (Hes e , 2018: 48)
Hes e (2018: 48) c i ica que cie os sec o es del eco eminismo pa ecen sus en a el discu so de un sis ema de
géne os bina io, en el cual exis en p ác icas y capacidades inhe en emen e masculinas o emeninas. El
xeno eminismo pa ece que e ompe las ideas que eminizan la na u aleza / génesis / Mad e Tie a / y delegan
en la ciencia y la acionalidad un papel inhe en emen e masculino (a pesa de que, indudablemen e, en el ámbi o
cien í ico nume osas eces se ep oduzcan dinámicas pa ia cales).
El xeno eminismo se a a de un p oyec o polisémico, cuyo mani ies o apa eció en 2015 de pa e del colec i o
Labo ia Cuboniks, que concluye de mane a con unden e “¡En el nomb e del eminismo la ‘Na u aleza’ no debe
se más un e ugio de injus icia o una base pa a cualquie jus i icación polí ica! ¡Si la na u aleza es injus a,
cambiemos la na u aleza!” 22 La p esun a ‘au o idad’ de la na u aleza ha sido a menudo u ilizada pa a apoya o
condena di e sas causas desde un en oque mo alizan e, po lo cual, cuan o menos, es a debe se
p oblema izada.
El eco eminismo pa ece iden i ica se con ‘la na u aleza’ y el xeno eminismo con ‘lo a i icial’ en una apa en e
dico omía, no obs an e, si se desdibujan es as ca ego ías y se las concibe como un con inuum pa ece que sí
pueda exis i más luga pa a el diálogo en e ambos.
22 Xeno eminismo: una polí ica po la alienación’ (L. Cuboniks, 2015)
24
Algunas máquinas conc e as en el ámbi o de la cul u a
Habiendo discu ido ya b e emen e las di e encias en e máquinas abs ac as y máquinas conc e as, se
p ocede á aho a a ecupe a una se ie de ejemplos en el sen ido úl imo del é mino, más en elación a la
máquina écnica ma e ial, y sob e odo en cuan o a su aplicación en el ámbi o del a e y la cul u a. De odos
modos, con iene eco da que la máquina conc e a écnica no es el único ipo que exis e:
Los disposi i os son máquinas; no obs an e, (...) las máquinas ya no dependen de la echné. La máquina
ecnológica es sólo un caso de maquinismo. Hay máquinas écnicas, es é icas, económicas, sociales,
e c. (Raunig, 2008: 109)31
Una b e e genealogía au óma a
El a án del se humano po c ea en es a i iciales que imi en an o su compo amien o como el de o os
animales no es nada nue o, sino que incluso pod ía deci se que se a a de ‘un a án exis encial de la condición
humana’. Los humanos ienen la capacidad de pode ab ica ac i amen e ‘se es’ de modo a i icial, que no
p oceden ni de un o igen sexual ni de o as ías de ep oducción ‘na u ales’, sino que son u o del a e o la
ciencia. Es e anhelo, que se puede encon a de modo mani ies o en múl iples cul u as “ an o en los campos
écnicos y cien í icos como en las adiciones i uales, sociales, li e a ias y a ís icas a lo la go de los siglos”,
pa ece pe segui las capacidades p opias de un demiu go (Ga cía, 2016: 17).
El homb e sueña, a pesa de los pelig os de la acción, se un e dade o demiu go, c ea se es que
ma chen solos y se le escapen. Las máquinas de in o mación no lo ascinan como ales, sino po que
pa ecen señala el iejo sueño demiú gico. La u opía de la c ia u a mecánica enue a in i iéndolo, el
ema de la c eación del homb e po Dios (Ruye , 1984: 34).
Aunque hay una la ga his o ia de ingenios mecánicos que se emon an a la An igüedad en di e sas pa es del
mundo, la época do ada de los au óma as en Occiden e se da á du an e el s. XVIII. Resul a in e esan e como
Foucaul hace un símil en e los in en os del homb e hacia una manipulación mecánica- écnica que simulase lo
i o y las p opias es uc u as sociales de pode del momen o.
Pa a Michael Foucaul , la c eación de so is icados au óma as du an e el s. XVIII no enía sólo que e
con una ec eación más o menos compleja del o ganismo humano, sino sob e odo con una
ep esen ación de la sumisión y con ol del cue po, po p ime a ez, sepa ado del alma y en é minos
pu amen e ma e ialis as. La exis encia de muñecos manipulados ejempli icaba códigos y es uc u as de
pode a pequeña escala. (Ga cía, 2016: 53)
Es as elaciones de dominación-sumisión a a és de la máquina écnica e án su epí ome con la llegada de la
máquina indus ial en el s.XIX, que esponden no obs an e a ‘se idumb es maquínicas’32 de una complejidad
más gene al que asciende al me o obje o conc e o. Más a de con el pos o dismo es a di uminación hacia una
concepción más abs ac a de la máquina end á luga aún más cla amen e .
Comenzando po la de inición de au óma a, - del la ín au omă a y es e del g iego αὐτόματος au óma os,
‘espon áneo’ o ‘con mo imien o p opio’- según la RAE se ía aquella “máquina que imi a la igu a y los
mo imien os de un se animado”33. Resul a in e esan e ano a aquí ambién como p ecisamen e ‘animal’
p o iene de ‘ánima’, signi icando un se animado, se i ien e, que espi a, que se mue e. ¿Dónde queda desde
es a posición lo ege al? Como un apa en e con a io inanimado, que queda elegado a lo pasi o po no ene un
háli o i al que los humanos podamos obse a . Lo ‘ ege a i o’ asociado a la inacción y a la al a de agencia,
cuando no pod ía es a es o más alejado de la ealidad. Pod íamos habla pues de cie o zoocen ismo en el que
lo ege a i o, lo ege al inanimado, esul a algo in e io en elación a los animales y su mo imien o.
Desde el es udio de las ‘ecologías ege ales’ (Szczygielska, & Cielemęcka, 2016) se ei indica o o luga y
ace camien o a lo ege al, que ya se es á p opiciando en “campos eme gen es de la in es igación como las
ecologías quee , e nog a ías de plan as y humanos, geog a ía humana y ecología polí ica, en e o os”.
Al c uza los lími es axonómicos y las clasi icaciones no ma i as, las ecologías ege ales pe u ban las
nociones clásicas y disc e as de iden idad, subje i idad, ida, medio ambien e, na u aleza y cul u a. (...)
33 Au óma a. (s. .). En Real Academia Española. Recupe ado 2022, de h ps://dle. ae.es/au %C3%B3ma a
32 En el sen ido de Deleuze y Gua a i.
31 Pos acio de M. Lazza a o en Mil máquinas.
31
En Sob e el alma, A is ó eles (1986) o ece una di isión en e la ida ege al, la ida animal y la ida
humana. Más ecien emen e, Ma in Heidegge (1995) o alece aún más es a di isión al concebi la como
una di isión on ológica in anqueable: una di e encia en e una pied a, un animal y una o ma de se
me a ísica humana. Es a adición ilosó ica del pensamien o occiden al sob e lo ege al (...) pe pe úa
has a el día de hoy el modo de supues o sen ido común de pe cibi la ida ege al como una o ma
in e io de se , inmó il, no sensible y pasi a. (...) Repensa las po encialidades gene a i as de la bo ánica
exige el cul i o de es ue zos colabo a i os más allá del ma co del indi idualismo y la excepcionalidad
humana. (Szczygielska & Cielemęcka, 2016. T ad. de la au o a)
Algunos ejemplos (muy) conc e os
Se p ocede á aho a a comen a algunos ejemplos de au óma as que no a ienden an o a un o den c onológico,
sino aquellos que po su elación con lo zoomo o o lo ege al plan ean cues iones pe inen es pa a es e abajo.
Sob e odo cuando, p ecisamen e, dichos lími es en e lo animal, lo ege al y lo mecánico se desdibujan
cues ionando dichas ca ego ías, a menudo emulando cie a in e acción con el en o no o el espec ado .
Al Jaza í, un e udi o in en o de la Edad de O o del Islam, ha sido conside ado como ‘el pad e de la obó ica y
la ingenie ía mode na’. Es conocido po su ob a El lib o de conocimien o de los ingenios mecánicos (1206), en
la que ecopila y di ulga más de 100 in enciones, en los que des acan el á bol de le as y los p ime os
au óma as. Los p opios animales ac i aban en ocasiones es os mecanismos, desdibujando los lími es
animal-máquina en una elación de je a quizada dominación, pe o en o as ocasiones los au óma as en sí
mismos a aban de emula la ida po o os medios ep esen ando ele an es, leones, p ima es, pája os o peces,
así como humanos.
Ejemplos oda ía an e io es de au oma ismos los podemos encon a en la ab icación de máquinas que imi an al
se humano desde hace más de 4000 años, aunque no nos de end emos en ellos. En el 500 a.C., en China esul a
des acable la in ención po King-su Tse de una u aca olado a de made a y bambú, así como un caballo de
made a que sal aba (Sánchez, 2007). Un ejemplo algo pos e io lo encon amos hacia el 400 a. C. con A qui as
de Ta en o, uno de los maes os clásicos de la obó ica occiden al y p ime in en o de jugue es mó iles con
música. También cons ui ía un a e, en es e caso “un pichón de made a suspendido de un pi o e, el cual o aba
con un su ido de agua o apo , simulando el uelo” (Ga cía, 2016: 21).
Ya en la Eu opa del s. XVIII end ía luga cie a ‘ ieb e de los au óma as’, do ada de innume ables a ilugios
mecánicos pa a el delei e de los nobles y a is óc a as. Muchos ja dínes eales de la época inco po a ían di e sos
elemen os mecanizados, desde uen es y mecanismos musicales a au óma as que emulaban apacibles a es de un
modo mecánico. Quizá una de las a es más amosas ue a el ‘Pa o con apa a o diges i o’ de Jacques de
Vaucanson, aunque su es ampa e a p obablemen e menos bucólica y no se encon aba en un ja dín (aunque sí
que se mos ó en palacio). Se a aba de un mecanismo que emulaba los mo imien os i ales del animal, has a el
pun o de que su cen al oco de in e és e a un ‘apa a o diges i o’ que p ocesaba lo que el animal pa ecía come .
Los dibujos del uncionamien o in e io del pa o se usa ían nume osas eces pa a ilus a las eo ías
mecanicis as del mundo, que en esa época de acionalidad ilus ada es aban encon ando su auge. Sin emba go,
¿cómo mecaniza un p oceso químico an complejo como la diges ión e, incluso, la de ecación? Aunque los
isi an es ie an y c eye an el p oceso como un e ec o-causa, en ealidad se a aba de un a i icio que escondía
ya las ‘heces’ en el in e io del pa o. No obs an e, aunque el p oceso químico no uese eal (algo imposible ya
que an sólo pasaban unos ins an es), la calidad écnica del au óma a seguía siendo asomb osa.
Rein e p e ación po J. Rie el (2007) del Pa o de Vaucanson / P esun as o og a ías o iginales del Pa o de Vaucanson
en iadas al CNAM en 1899
32
Quizás o o de los au óma as más amosos y que mayo epe cusión ha enido en el imagina io social po su
epe cusión en las p oducciones cul u ales sea el mecanismo de ‘El Tu co’, una igu a de 1769 que e aba a sus
con incan es jugando al ajed ez, -llegando a ence incluso a eminencias de la época en sus gi as
in e nacionales- en lo que pod ía habe se conside ado la p ime a ‘in eligencia a i icial’. Pod ía, de no se
po que se a aba de un a i icio en cuyo in e io se encon aba un maes o del ajed ez ope ando las jugadas, y
que quedaba ocul o al público en un ingenioso engaño. A pesa de que los a ances écnicos de es e au óma a no
uesen an a anzados como p ome ía, el engaño ha apo ado odo un imagina io de inspi ación a c eado es
pos e io es, an o en la cul u a li e a ia34, la iloso ía y el cine, como en el p opio campo de la mecánica e
incluso inspi a ía el o igen de la compu ación35. Se a aba de un engaño, pe o plan eó p oblemá icas que incluso
a día de hoy se siguen cues ionando expe os en in eligencia a i icial36. En e el espec áculo, el a e, la
ingenie ía y una es a a, queda cla o que, quizá al mismo modo que el a e, se a a de un a i icio que ab e
espacios pa a la imaginación, pa a pode pensa desde o os luga es.
De nue o desde el a i icio, muchos ucos de magia se alie on de mecanismos y au óma as pa a gene a sus
ilusiones. Un ejemplo que iene a pe ec a colación en es e abajo se á el ‘Na anjo Fan ás ico’ 37 del s. XIX
po Robe -Houdin38, del cual cabe a des aca que, aunque ue popula izada po él, ambién su ge en o no al
engaño ya que se a a de la ap opiación de la in ención de o o mago (un manzano de un uncionamien o
simila , ideado po I. Fawkes y C. Pinchbeck). En el uco del na anjo, un pequeño á bol ‘cob aba ida’ a
pe ición de las damas del público, lo eciendo y gene ando u os a una elocidad pasmosa. El á bol
comenzaba con an solo algo de ollaje, el cuál se apa aba median e un au óma a pa a mos a la belleza de
lo es y na anjas que eme gían de unos disimulados compa imen os (g acias al ai e a p esión y a la eloje ía).
Median e una se ie de ilusiones c eadas con un anillo y un pañuelo p es ados del público - y que desapa ecían -,
el espec áculo se e minaba cuando es os eapa ecían suje ados po un pa de ma iposas que ale eaban
iun almen e. Además, las na anjas e an epa idas en e los espec ado es pa a que in e ac uasen y
comp obasen, es upe ac os, que es as e an eales y comes ibles, cons a ando así la ‘ e acidad na u alis a’ del
a i icio.
In e p e ación del ‘Na anjo mecánico’ po P. Maye (2008)
38 ‘Pad e de la magia mode na’, ue un mago con habilidades de eloje o que inspi a ía al g an ilusionis a y
escapis a Houdini, de quién oma ía el nomb e,
37 Pa a e ep oducciones del ‘na anjo’ en acción, e : h ps://www.you ube.com/wa ch? = VAX Z lBmE
h ps://www.you ube.com/wa ch? =-H _a yd k h ps://www.you ube.com/wa ch? =OL SEA BYU
h ps://www.you ube.com/wa ch? =4k9XpAS 8TA
36 A día de hoy son más que igen es p egun as cómo ¿pueden las máquinas pensa po sí solas? (o incluso,
¿c ea ‘a e’?). Pa a amplia en deba es en o no al ecnode e minismo y al solucionismo impe an es, lee
espec o a la ‘in eligencia delegada’ que analiza Ma ina Ga cés (2017). Nue a Ilus acion Radical. Anag ama.
35 Cie amen e inspi a ía ‘la máquina analí ica’ de Ada Lo elace y Cha les Babbage, quien llega ía a juga
ambién con el mecanismo.
34 Edga Allan Poe llega ía a conoce el mecanismo en pe sona y duda ía de su e acidad, analizándolo y
e u ándolo en El jugado de ajed ez de Mäezel, ensayo publicado en 1836 en Sou he n Li e a y Messenge .
A su ez, inspi a ía pa e del cuen o Von Kempelen y su descub imien o (1849).
33
In e acción, en o no y espec ado
La in e acción de los au óma as con el en o no y los p opios espec ado es se á un pun o cla e pa a es e abajo y,
ace cándonos más a la época con empo ánea, encon amos que la obó ica y la elec ónica ab en posibilidades
que has a el momen o no se habían con emplado.
Un mecanismo de 1948 c eado po G ey Wal e , La Machina Specula ix, supone un caso muy in e esan e de
in e acción, así de cómo lo zoo y lo ege al pa ecen en ocasiones amalgama se39. Se a a de un mecanismo con
una o ma que e oca lo zoomo o, casi de ‘bicho’, con un capa azón de plás ico que bien le alió el apodo de
“To uga”. Se mo ía con es uedas y en su in e io se ocul aba un mecanismo con senso es que eaccionaban a
la luz y el choque.
Las o ugas p esen aban dos conduc as básicas: a acción- epulsión de uen es lumínicas, dependiendo
de su in ensidad y p oximidad, y un mo imien o oscilan e de desplazamien o cuando su senso de choque
e a ac i ado. (...) [Wal e ] ab icó su p ime a e sión mecánica de una c ia u a a i icial que no sólo
mues a espon aneidad, sino ambién au onomía y au ocon ol. (...) "A Wal e le complacía el modo en
que sus obo s pa ecían eacciona an e el mundo como animales. Al igual que Vaucanson y o os an es
que él, Wal e se había sen ido a aído po la idea de ealiza una e sión mecánica de un animal”
(B ooks, 2003: 27). (Ga cía, 2016: 83)
Resul a in e esan e no obs an e como algo asociado en un
o igen a ‘lo animal’ - debido a su ápida in e ac i idad y
mo imien o exen o - se acciona po es ímulos más
p opiamen e asociados a ‘lo ege al’, en una especie de
o o opismo hacia la luz.
De las expe iencias pione as ealizadas po Wal e se
puede ex ae una conclusión: incluso un mecanismo
muy sencillo dispone de la capacidad pa a mos a un
compo amien o complejo en su ealidad ísica, cuando
pequeñas a iaciones de la pe cepción y de la
in e acción de sus senso es ambien ales pueden
modi ica el compo amien o eal del sis ema. (Ga cía,
2016: 83)
Únicamen e sabían hace dos cosas: so ea obs áculos de o ma algo o pe y ol e a su mad igue a y eca ga
ba e ías an es de que se les ago a an. Al eca ga se de o ma inde inida y au óma a se con e ían en
po encialmen e au ónomas, independien es de su p opio c eado esul ando se el “p ime au óma a lib e”. Se
juega aquí con la idea de búsqueda de e e nidad y con inuidad de la ida.40
En una línea bas an e simila encon amos en 1989 el obo de Rodney B ooks Genghis, que e oca en cie o
modo a un insec o de seis pa as. En es e caso, el obo eacciona di igiéndose hacia los obje os que emi en calo
(no malmen e asociados a lo animado) y so ea aquellos más íos (lo inanimado). Su unción, li e almen e,
consis ía en pe segui lo animado.
Su modelo se inspi ó en la na u aleza, donde los insec os se mue en ápidamen e y modi ican
au omá icamen e su di ección con espec o a los obje os que se encuen an. Po lo an o, e a necesa io
abandona la idea de un con ol in eligen e, ex e no y espacial, pa a pasa a un compo amien o más
p ima io: mo e se y eacciona . (...) Funcionaba con di e en es capas supe pues as de sencillas
p og amaciones: la p ime a, un sis ema de con ol que e i ase con ac o con los obje os más ce canos,
ijos o en mo imien o; la segunda un compo amien o "de i alidad" aducido en un mo imien o de
desplazamien o alea o io y sin umbo; y la e ce a, una "g an cu iosidad po su en o no" (...) (Ga cía,
2016: 86)
40 Pa a e las en acción isi a h ps://www.you ube.com/wa ch? =lLULRlmXkKo
39 Exis en cie as especies animales que son capaces de ealiza la o osín esis, como la salamand a mo eada (el
único e eb ado capaz de ello). En cuan o a lo ege al, las plan as ca ní o as siemp e han sido complicadas de
axonomiza den o del eino ege al po su a c i ud ‘dep edado a’. Pa a ahonda más, lee
h ps://www.bbc.com/mundo/no icias-55654786
34
Te ain, una ins alación de 1993 de la a is a Ul ike Gab iel, explo a ía no edosamen e la in e elación
humanos-máquina-en o no. Se a aba de una pieza accionada a a és de las ondas ce eb ales de los
espec ado es que, conec ados a un senso , mo ían una se ie de ‘ obo s-bicho’ - casi simila es a la o ma de una
cuca acha - que se encon aban en un cí culo de me al a modo de colonia.41 Es os ‘insec bo s’ ambién enían
células o oeléc icas, po lo que cuan a más can idad de luz había en el ambien e más se mo ían e
in e ac úaban en el espacio. En cambio, cuando había menos luz los ‘bichos’ en aban en un es ado más apá ico,
como de la encia. Lo cu ioso aquí es que se a aba de una ecip ocidad in e ida en la que los ‘bichos’ se
ado mecían cuan o más agi adas e in anquilas e an las ondas ce eb ales de la pe sona, y al con a io, cuan o
más elajada se encon aba es a más luz había y la pieza se ac i aba más dinámicamen e. Todo es o e a posible
g acias a la mediación de una in e az indi ec a, pues las ondas de los espec ado es lo que ealmen e ac i aban
e a el sis ema lumínico y no los p opios obo s. (Ga cía, 2016: 245)
Ul ike Gab iel, Te ain, 1993
Más en di ec a elación con lo ege al, nos encon amos en 1995 de la mano de Ken Goldbe g y Joseph
San a omana con el Telega den, una pieza undacional espec o a la “his o ia del a e obó ico, el elecon ol y
la elep esencia”. El c ecimien o de In e ne p opició una especie de coope a i a i ual en la que los
pa icipan es podían cuida de un pequeño ja dín g abado po webcam y ope ado po un b azo obó ico que e a
“el pe ec o ja dine o mecánico”. Los usua ios podían ac i a es e b azo elemá icamen e pa a, de modo li e al,
plan a semillas, ega y ealiza demás labo es. Desdibujando los lími es de lo online y lo o line a a és de
es as in e acciones, se gene ó un espacio de deba e en el que los ‘miemb os’ podían deba i las necesidades de
las plan as y “sen a se i ualmen e al ededo del ja dín pa a habla ”. (Ga cía, 2016: 225) 42
El Telega den de Ken Goldbe g y Joseph San a omana (1995)
Dando o o paso aún más a ás en el iempo, o o a e ac o a ís ico-mecánico que se á especialmen e pe inen e
pa a es e abajo se á ‘El G an Ci co’ de Calde , de 192643
43 Pa a e el ci co en mo imien o e ideo de 1961 de Vila debó
h ps://www.you ube.com/wa ch? =GS2q-8dFyiw
42 Pa a e el Telega den en acción isi a h ps://www.you ube.com/wa ch? =BCEC1 c5Jc
41 Es a especie de ‘ ing - pis a’ y los ‘insec bo s’ se án una e e encia an o isual como concep ual pa a mi
abajo ( e ampliado en el Anexo)
35
Aunque en es a ocasión no se a e de au óma as en el sen ido de se au omá icos - alga la edundancia - , sí que
conse an la noción de in en a imi a la o ma y mo imien os de se es animados. Se a a de una pequeña
maque a, a modo de pis a ci cula , en la que Calde disponía sus pequeños a e ac os (que ep esen aban
ac óba as, con o sionis as, ilusionis as y di e sos animales a i iciales). La pieza se ac i aba cuando Calde
pe o maba el espec áculo an e el público, in oduciendo así la dimensión del juego y lo lúdico, y siemp e
acogiendo esa cla e de humo ca na alesco (llega ía incluso a expone se en el Salón de los Humo is as de Pa ís
en 1927). Su mano es aba p esen e en un sen ido muy li e al, en el que accionaba y manipulaba los elemen os
haciendo de cada ep esen ación una ob a única. Realizada con ma e iales y ecu sos cie amen e humildes, la
o mación de ingenie o del escul o le pe mi ió compagina complejos mecanismos con o os más elemen ales.
El ingenio demos ado puede lle a a pensa que se a ase de uno de los p ime os ejemplos de a e
pe o ma i o, no obs an e Calde cla amen e bebe ía de la adición de las a es y ac uaciones calleje as, de las
an asmago ías, ci cos de pulgas, u ilimundis, í e es y ma ione as, en e o os. Es os simplemen e se ían
igno ados o di ec amen e desp es igiados du an e siglos po la éli e del a e. La ob a de Calde se a a de una
b illan e mezcla en e una ei indicación de lo ulga y lo popula con la la inno ación, pe o sin duda su
pos e io p es igio como igu a del de A an ga de eu opeo se ía lo que inalmen e hiciese que su ci co pasase a
la his o ia y no se pe diese como an os o os ingenios. No obs an e, es des acable como Calde juega con es e
‘paso a ás’, p ecisamen e en los mismos iempos que ondaba el u u ismo idealis a con la idea de la máquina
como pe ección écnica y la e e nidad, que se acaba ía inculando a la gue a y el ascismo44 (Be yb e ch,
2022).
El G an Ci co de Calde (1926)
Re alo iza lo apa en emen e obsole o y lo mundano, pe o e i ando cae en los an asmas de la nos algia
o echaza la inno ación.
Desde las nociones a adas en es e subcapí ulo ha habido una g an esonancia espec o a la ho a de elabo a la
pa e de p oducción ‘p ác ica’ de es e TFG. Bebiendo de es as in luencias - an o concep uales como o males -
se ha abajado ecogiendo ese ap ecio po lo co idiano, e incluso los ma e iales y mecanismos ‘endebles’ (sob e
odo en la se ie Na u aleza excén ica). Se a a pues de ‘un paso a ás’ (analógico) espec o a la ecnología
ealizado de o ma conscien e. A un ni el concep ual - pe o mani ies o en el plano o mal -, se ha jugado en la
se ie de Bad Seeds yWind-up seeds! con la idea de la hib idación y la ansmu ación de lo ‘zoo’ a lo ‘ ege al’,
encon ándose es as p oducciones en un luga que no es ni animal, ni plan a, ni máquina (o más bien, odas a la
ez). Den o de la es e a de lo lúdico y la in ención de gene a cie a in e acción con el espec ado , eson
eseñables las eminiscencias de una idea de ‘ ing’ o de pis a ci cula , an habi ual en espec áculos de oda
índole.
En el apa ado de conje u as se en a á a analiza desde qué conclusiones han ido su giendo. En la siguien e
página se p ocede á a mos a algunas de las p oducciones ealizadas den o del ma co de es e abajo, las cuales
se pod án e con más de alle en los Anexos adjun os. Después de es e inciso, se segui á con el siguien e
subcapí ulo de es e apa ado.
44 Pa a ahonda en los mecanismos de Calde :h ps://www.you ube.com/wa ch? =0SRKLj_Roec
De uno de los comen a ios que apa ecen se han omado e e encias.
36
Vis a de ‘Na u aleza excén ica’ y ‘Wind-up seeds!’ ins aladas una an igua bandeja.
Lucía Ba alla Tue o (2022)
37
En e ginoides y cybo gs
P ecisamen e en el xeno eminismo, en con a de lo que p ime amen e pudie a pa ece , se ei indica la
ecnología y he amien as manuales, que asegu an que han sido deses imadas po habe sido ya ‘domes icadas’.
Pa a Te a Kapsalis [ e i iéndose al espéculo], es a he amien a manual “po más insigni ica i amen e
mecánica y p eposmode na que sea, aun es pa e in eg al del ea o pél ico”. Deja de lado e igno a es as
ecnologías lo- i supone pasa po al o los modos impo an es en que es as con inúan moldeando nues as
expe iencias de la ecnoma e ialidad. (Hes e , 2018: 79)
Así mismo, asumi que es as ecnologías pe enecen in ínsecamen e a un iempo an e io ob ia la ealidad de la
desigualdad ecnológica en la e a digi al, en la que el epa o de los a ances ecnológicos es á más que lejos de
se equi a i o - an o geog á icamen e a lo la go del globo como localmen e debido a di e en es desigualdades.
A su ez, se deses ima con es e p ejuicio el po encial dis up i o de es as ecnologías en g upos de au oayuda
comuni a ios, que uncionan bajo la p emisa de ma e iales más accesibles y la lógica del “házlo u mismo” .
En muchas ocasiones la ecnología manual o analógica suele se denos ada, y como se ha is o hace unos
momen os, a menudo es pe cibida como dominada-sumisa. También es as ca ego ías se han p oyec ado sob e la
eminidad desde una óp ica pa ia cal. Es e ensamblaje máquina-muje en o no a la idea de sumisión e su
máxima exp esión, p obablemen e, con el concep o de las ginoides. Li e almen e signi icando “con o ma de
muje ”, las ginoides (o embo s) son ep esen aciones au óma as an opomo as con aspec o emenino
(en endiéndose aquí ‘lo emenino’ como la muje cis den o de la hegemónica concepción bina ia del géne o en
Occiden e), cuya p incipal unción adica en se i y complace (al homb e) sin pone objecciones (del mismo
modo que espe amos que la máquina uncione sin oposición), Los o ígenes de es a igu a se pueden as ea en
cie o modo en la mi ología g iega, con las his o ias de He es o y Pigmalión, que a su ez ya e lejaban la
cons ucción a i iciosa de un canon de belleza e ó ico. “Es cu ioso cons a a que los obo s y au óma as son
emeninos o, si no, asexuados. No in e esa el sexo del obo si no es muje , y es e hecho iene sus aíces en la
an igua G ecia.” (B oncano, de la Fuen e, 2010: 31). Den o del cine, el p ime obo emenino se á The
Mechanical Ma y Anne, que apa ece en un pequeño co o de 1910. Sin emba go, p obablemen e la más
conocida de es a p ime a e apa sea Ma ia II, de Me ópolis (1927) (Ga cía, 2016: 79). La p ime a, una c iada
mecánica que des oza una casa, la segunda, una emme a ale o ac ualización de “la muje pe e sa del s.XIX
que se mues a como an agonis a e impos o a en el ilm.
P ecisamen e es cuando es as se ebelan y dejan de se manejables ( an o la ‘o edad’ que ep esen an las
máquinas espec o a lo humano, como aquellas iden idades que escapen del égimen pa ia cal) que se uel en
emibles y mons uosas, pues e ie en el o den hegemónico de dominancia. A su ez, las ginoides se uel en
mons uosas po desdibuja los lími es y las ca ego ías como lo o gánico en e a lo mecánico, y lo ‘masculino’
en e a lo ‘ emenino’.
Pa ece aquí impo an e ae a colación la noción de lo ‘cybo g’ desde el en oque de Donna Ha away, no como
un simple símil o mal-maquinal, sino como odo un p oceso de hib idación en el que se desdibujan los lími es
concep uales p edominan es.
Un cybo g exis e cuando dos ipos de lími es son p oblemá icos simul áneamen e: 1) en e animales (u
o os o ganismos) y humanos, y 2) en e máquinas au ocon oladas y au ónomas (au óma as) y
o ganismos, especialmen e humanos (modelos de au onomía). El cybo g es la igu a nacida de la in e az
del au óma a y la au onomía. (Ha away, 1989: 139)
La ciencia icción gene almen e iene que e con la in e pene ación de on e as en e ‘yoes’
p oblemá icos y o os inespe ados (...) En el ien e del mons uo, incluso los o os inap opiados/bles
pa ecen se in e pelados —llamados po in e upción— a una localización pa icula a la que he
ap endido a llama posición de suje o cybo g (Ha away, 1999: 126)
Fo og amas de la escena de
ans o mación de Ma ía II en
Me ópolis, de F i z Lang (1927)
38
El plan - ho o y lo abyec o ege al
Hacia la década de los 60 comienzan a su gi los llamados ‘audio-anima onics’, é mino acuñado po Wal
Disney, quien p opicia á el desa ollo de la ecnología anima ónica mode na.
Los anima onics, (...) son muñecos mecánicos que se mue en, emi en sonidos y oces pa a acompaña ,
asus a , in imida o so p ende a los isi an es y pueblan las di e en es ‘ ie as’ y zonas de ec eo de los
pa ques. (Ga cía, 2016: 171).
El o igen de la palab a se da de una unión de ‘animado’ y ‘elec ónica/meca ónica’, pues son a e ac os que
buscan pa ece más ‘animados’ que obó icos. El auge de es os a e ac os se da en lo se ha enido a conoce
como un p oceso de ‘Disney icación’ de la sociedad, que nace de in e eses comple amen e me can iles - la
mayo ía de las igu as es án pa ocinadas po co po aciones- p opiciando un ocio pasi o en el que no hay
‘diálogo’ con el espec ado . En el ma co de es a “ acuidad é ica, al indi idualismo social y a la
homogeneización es é ica”, el a is a Ma k Pauline unda la SLR (Su i al Resea ch Labo a o ies), amosa po
sus pe o mances de máquinas con acciones des uc i as y iolen as que cues ionan es e consumismo pasi o.
Buscan acciones a as y espeluznan es, que ansmi an la sensación de que las máquinas son cosas i as.
(Pesco i z , 2006: 32). “Sus espec áculos en e me al y ca ne, les si úan di ec amen e en el ámbi o de la
cibe cul u a” (Ga cía, 2016: 171)
Bajo es e con ex o, y en un apa en e in en o de dulci icación y domes icación de la máquina, se p opicia aún
más la ‘se idumb e maquínica’ de la máquina abs ac a y la ‘sujeción social’ bajo los disposi i os del ocio de
masas. Lo que nos ocupa á en es e capí ulo, en cambio, se á más bien el es udio de cómo los anima onics han
apa ecido y epe cu ido en la p oducción cul u al, sob e odo cinema og á ica, como e ec os especiales. Y, en
especial, el géne o del plan - ho o .
Con ex o y o ígenes del plan - ho o
El géne o cinema og á ico del plan -ho o es un ejemplo idóneo pa a es udia ‘lo mons uoso ege al’ que,
aunque no es una idea nue a, nos in e esa especialmen e po su elación con la anima ónica y la ‘o edad’
ege al. La p emisa gene alizada de odas es as películas pa e de cómo las plan as sub ie en es a elación de
dominancia escapando a nues o con ol an opocén ico, c eciendo ilimi adamen e y desa iando la noción de
que el humano es el único se que puede c ece y expandi se descon oladamen e sob e el plane a.
Sus o ígenes socio-cul u ales son más que in e esan es y se emon an a la década de los 50's y 60’s. Las
p ime as películas ( ales como In asion o he Body Sna che s (La in asión de los lad ones de cue pos, 1956) o
The Day o he T i ids (La semilla del espacio, 1962)) su gen du an e el pe iodo del ‘Segundo Temo Rojo’ en
Es ados Unidos. De i ado del miedo al espionaje comunis a y a las in luencias so ié icas, EEUU u iliza ía el
opos de la in asión alienígena como me á o a de la in il ación de los mismos, a menudo a modo de
p opaganda an icomunis a y ep esen ación del miedo al ‘o o’. A su ez, la ansiedad po la Gue a F ía y la
amenaza nuclea ep esen an los nue os alcances y escalabilidad de la acción humana en el en o no, con la
adiación como indicio de una dispe sión implacable e in isible.
La idea de una ida ege al ex a e es e que con amina len amen e nues o medio ambien e se usó como
una alego ía del Temo Rojo, en películas que e lejan - y sa i izan - el miedo de la sociedad occiden al a
un enemigo in e no. A medida que es a idea se ol ió obsole a, el plan -ho o cayó en decli e y solo
u o sen ido como pas iche de es os hi os an e io es del géne o. Cualquie película que pa ecie a es a
empleando en se io es os opos de película B e a ecibida con bu la en su es eno”. 45 (Ryde , 2020)
De lo que ha acabado po se conside ado un subgéne o inhe en emen e absu do y idículo se pueden ex ae , no
obs an e, e lexiones y p egun as de g an pe inencia espec o a la ‘o edad’ y al ol idado eino de las plan as. A
su ez, algunos di ec o es más ecien es han log ado hace de nue o de es e opos algo sob e lo que e lexiona .
[Se inse a án al inal de es e subcapí ulo algunas imágenes de la p oducción de es e TFG que más ha bebido del
plan - ho o (o sympa hy), p oceden es del ídeo Bad Seeds S alk a Nigh (2022) y que p e enden explo a
dichas e lexiones. (Se pueden encon a en el documen o Anexo I, ampliada jun o al ídeo) ]
45 Pa a e una lis a con las películas más impo an es del géne o, isi a
h ps://www.b i.o g.uk/lis s/10-g ea -kille -plan - ilms.
39
Quizá uno de los anima onics ege ales más conocidos, y desde luego uno de los más in luyen es pa a es e
abajo (aunque en e dad e a una mezcla de elec ónica y ma ione as), sea el Aud ey II del musical de La
pequeña ienda de los ho o es (1986). Aunque iene elación di ec a con el géne o del plan -ho o , sus
p e ensiones, al igual que la película o iginal de 1960, su gen más bien en cla e de humo , aunque ambién es
una sá i a del ‘ame ican way o li e’ y la di usión del modelo amilia canónico es adounidense que se di undió
a a és de los mass media en los 60. En el ilm se ela a la his o ia de un desg aciado lo is a cuya sue e
empieza a cambia al encon a se a una ex aña plan a alienígena, pues es a (Aud ey II) le pe mi i á ascende en
la ida si ealiza algunos sac i icios (humanos, li e almen e, pues la plan a se alimen a de sang e).
G. Fa nell esc ibi á en su capí ulo ‘El G an O o bo ánico’ (Kee ley & Tenga, 2017) sob e cómo el plan -ho o
pasó a con e i se en plan -sympa hy. Es deci , del miedo, a la e nu a y compasión. Aud ey II comienza siendo
una pequeña plan a que nos gene a simpa ía con sus ges os y demanda de “¡Alimen ame! ¡Alimee-e-en ame!”,
asen ando el ono de la película como comedia y e o a la ez. P obablemen e el mo i o po el que Aud ey II
deje de asus a nos no enga an o que e con su pequeño amaño (al comienzo de la película, pues i á
c eciendo), sino po que la p opia plan a nos da la espues a de modo muy explíci o a la p egun a que asien a el
o igen concep ual de lo mons uoso ege al: ¿Qué quie en las plan as?46 Pues en es e caso, sang e y domina el
mundo.
Al esol e la incógni a es a plan a se uel e más p edecible y po encialmen e menos a e ado a. No obs an e,
cabe deci que el inal ‘idílico’ de la película que conocemos no es el que se había planeado o iginalmen e, el
cual e a mucho más escab oso
El e dade o ho o su ge en La pequeña Tienda de los Ho o es cuando ya no es e iden e lo que la
plan a ca ní o a quie e. (...) Que es e inal [el o iginal] u ie a que se co ado po la eacción de la
audiencia en el p ees eno a es igua cómo el ho o se había apode ado de ellos. [La ase de]
“¡Alimén ame!” ya no es aba pa a gene a isas; en su luga , ol ía la a e ado a p egun a de qué e a lo
que ealmen e las plan as que ían de noso os. Po lo an o, pa a el (...) ho o ege al se á undamen al,
p ecisamen e, el g an “O o”, p oyec ado más allá de odos los “o os”, implemen ando no sólo la no ma
de lo ege al, sino de lo mons uoso ege al. (Kee ley, 2016: 188).
Fo og ama de Aud ey II cuando aún no ha c ecido y esul a ‘en añable’, en la e sión o iginal de
La ienda de los ho o es, po Roge Co man (1960)
46 Siguiendo en é minos lacanianos, es e “chè uoi?” de las plan as se á análogo a lo ‘mons uoso emenino’, de
lo que la óp ica pa ia cal se p egun a, ¿qué quie en [las muje es]?. Lo hegemónico se p egun a po la o edad
como si ue a un puzzle a esol e .
40
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Calde 's Ci cus] You ube. h ps://www.you ube.com/wa ch? =0SRKLj_Roec
PELÍCULAS
La ienda de los ho o es ; de F ank Oz ( e sión musical de 1986)
El día de los í idos ; de John Wyndham (1962).
PROGRAMAS DE RADIO
Pa ejo, M. J..(8 de mayo, 2022). La in eligencia de las plan as pe o con F ancis Hallé [P og ama de adio].
Radio 3, El bosque habi ado.
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P ime mecanismo ealizado
con la ayuda de Pablo de
A iba
Nodulaciones
Hojas secas, pé alos de osa y cúpulas de bello a.
F ac u a Expues a II
Algas disecadas, dos palos, hoja de palme a.
Higo
Secciones de higo disecadas, ha ina, a gollas y ba a de po aminas.
Tunel Ca piano
Ca e a pa a lla es, alga disecada al soll
Hemo agia Venosa
Hojas de palme a, ex il, c emalle a y alga oja
Lucía Ba alla Tue o