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TASAR IÚÁRTE Z DÚRAN.
MADRID:
L IB R E R ÍA DE M O RILLO , y LIBRERÍA DE FE,
Calle de Alcalá , núm. 7
L IB R E R IA DE C U EST A ,
Calle de Ca e as, 9
Ca e a de San Je ónimo, 2
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1882
L IB R E R IA DE GUIO,
Calle del A enal, 14
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MADRID:
L IB R E R ÍA D E M U R ILLO , X
Calle de Alcalá, ni m .7 -j j-
L IB R E R ÍA DE C U ESTA , ][
Calle de Ca e as, 9 /j
1882
LIBRERÍA DE F É ,
Ca e a de San Je ónimo, 2
L IB R E R ÍA D E GUIO,
Calle del A enal, 14
CUATRO PALABRAS AL LECTOR
Ig n o o no es, cie amen e, el poema social que su au o
había soñado; es á lo sumo un esbozo: quizás no más que
una en a i a.
An es de expone lo ín eg o al desdeñoso silencio de la
c í ica li e a ia, hále pa ecido con enien e o alece la ul e
io decisión con azonada espe anza, ó saludable y opo
uno desengaño.
Po eso y pa a eso salen á luz aisladamen e sus p ime
as páginas.
Es o es lo que ulga men e suele llama se an ea el
ado, ó oma el pulso á la opinión. Ella di á.
Allí no ib a ulminan e ace o
ni el onco ueno del cañón es alla:
con o as a mas, inmo al gue e o,
se ap es a el mundo á colosal ba alla.
Aye la ue za conquis ó la glo ia;
hoy el iun o lo da la in eligencia:
¡ siemp e su giendo en la e es e his o ia
esa lucha enaz po la exis encia !
Más humana que aye , no ya el encido
es del al i o encedo escla o:
el mode no p og eso ha conseguido
lucha sin sang e, sí; mas lucha al cabo,
que, si espe anzas úlgidas imp ime
en las páginas limpias del mañana,
aún no ealiza el ideal sublime
de la ideal a e nidad humana.
AI cán ico de iun o igo oso
siemp e esponde el eco de un gemido;
cual si enlazada al encedo gozoso
ue a la is e somb a del encido.
Donde quie a que exis e una de o a
que al de o ado humilla ó encadena,
la hiel ama ga de la en idia b o a,
y el a e nal espí i u en enena
................
Aquí á la lucha, con a án sin asa,
se ap es an pueblos de emo os climas;
desde el que el sol ecua o ial ab asa,
has a el que mo a en las heladas cimas.
No hay en e que no espe e una co ona,
ni co azón que ol ide las plega ias;
pues lo complejo de la lucha abona
lau eles y gui naldas une a ias.
Ocul as és as en pensado ol ido,
al ien o aquellos lo a án an solo,
y me álico ne io es emecido
su his o ia lle a á de polo á polo:
y de es e modo, (en nacional quime a
des igu ada la o mal his o ia),
an solo oi á la humanidad, do quie a,
el can o uni e sal de la ic o ia:
que, aunque o a cosa el pensado p esuma,
y del comba e ené gico al ela o
o mal consag e su a ezada pluma
con impa cial espí i u sensa o,
el más pa cial espí i u de aza,
de pueblo, de nación ó de sis ema
sus edi icios c í icos a asa,
ala sus campos y sus mieses quema.
El lib o se io queda á suje o
en el ma mó eo pol o del ol ido:
en an o lib e ola á el olle o,
con la bande a nacional es ido:
que aún no es el homb e, no, cosmopoli a;
aún iene adiciones que ene a,
eligioso ideal en que medi a,
hoga con mu o y pa ia con on e a.
¿ Pod á acaso bo a los algún dia ?
i si el hecho su ge, el ma e ial p og eso
hab á a anzado en la anhelada ía,
ó emp endido quizás el e oceso ? . . . .
¿ Segui án po en u a los des inos
de la ma e ia y del espí u humanos
di e sos y oscu ísimos caminos
con e gen es en é minos lejanos ?
Aún nadie puede desco e el elo
del insondable po eni oscu o;
es á muy lejos de la ie a el cielo,
y en él se esconde el ideal en u o.
No desplegue sus alas el poe a
buscando en el espacio igno o pue o:
su can o, como el can o del p o e a,
es la oz que se pie de en el desie o.
III
Vuel a á su gi á nues a is a el llano,
donde lo cie o y lo eal se exibe,
y la ida del mundo el ojo humano
en una sola i adiación pe cibe;
que de las a es el p og eso len o,
con sus ob as, e ela á la conciencia
desde el p ime albo del pensamien o
has a el úl imo paso de la ciencia.
Allí luce la mad e ag icul u a
sus a mas de pací icos comba es:
allí aplica la indus ia sin mesu a
al come cio sus áu eos acica es.
¡ Y en e esas a mas de la paz bendi a,
enmudeciendo su piadosa lengua,
e umba del cañón la oz maldi a,
del mode no p og eso pa a mengua!
Allí ie en las a es libe ales,
de belleza en e esplendidos ulgo es,
ecundos y pu ísimos audales
de o mas, de a monías, de colo es.
Allí las san as uen es del abajo
uecan pá amos is es en e geles;
que no es ya el empi ismo ciego y bajo
quién cul i a sus p óspe os lau eles:
es la ciencia, que á pasos de gigan e
a anza en su ca e a bienhecho a,
mayo suma de bien buscando aman e
á la dolien e humanidad que llo a:
es el genio de un siglo, aún no llegado,
que al nues o asoma la adiosa en e,
é inge a el po eni en el pasado
con la ecunda sa ia del p esen e:
de p óxima soñada p ima e a
es el la i ecóndi o y ecundo,
que la lo en las yemas acele a,
u os sin asa p ome iendo al mundo:
es el alba que anuncia la mañana
de igno ados y múl iples des inos-,
á la insaciable ac i idad humana
o eciéndole innúme os caminos:
es luz inex inguible que lamea
en el pensa ó en el sen i del homb e;
sen imien o quizás, al ez idea
sin conocido o igen y sin nomb e,
o
S
que, en o ma ele in uición ó de espe anza,
espí i u y ma e ia, ie a y cielo,
cual sín esis de un mundo en lon ananza,
nos p esen a cien í ico des elo.
¿Quien sabe donde la ma e ia pa a,
ó en ma e ia el espí u se condensa?
¿Qué in eligencia colosal sepa a
lo que en el homb e sien e y lo que piensa?
Tal ez en iempo p óximo ó emo o
esol e á la men e es emecida,
en las b umosas nieblas de lo io-no o
el complejo p oblema de la ida.
La ida del p esen e desbo dada
esa llama espléndida concen a:
cuan o aba ca del homb e la mi ada
allí en e uel a p o usión se encuen a.
IV
El sol declina: su pos e o ayo,
las cúpulas de esmal es y colo es,
que, al despedi se, besa de soslayo,
il ándose po masas de apo es,
des aca como a os luminosos
en e la oja lumb e del Ponien e,
y las hace su gi , cual los colosos
del an ás ico genio del O ien e.
Con suspi os de luz en la al a cumb e
des allece el c epúsculo: ancho elo
de pa das gasas la ojiza lumb e
nos ocul a en la bó eda del cielo.
Mas no la noche con su somb a oscu a
en ausencias del sol in ade el llano,
que en él con ayo espléndido ulgu a.
pe pe uando el dia, el sol humano.
~Va, si del cielo el lumina se apaga,
el lumina eléc ico se enciende;
que de ese luido, que en el mundo ao-a
im ayo el homb e á olun ad desp ende.
Mi adle cómo b illa, iluminando
desde pun o cen al el llano es enso;
en c is alino es anque e lejando
la imagen mó il de palacio inmenso.
Doble ue za i al desde el palacio
po a e ias me álicas ci cula;
luz que ahuyen a las somb as del espacio,
y e bo que se g aba ó se modula.
Po eso, desde el úl imo linde o,
la bulliciosa y lib e muchedumb e
in ade con a án odo sende o
que se di ige á la ulgen e cumb e.
De ámase en bullen es oleajes,
sob e los cuales, luc uan e y o a,
la an ás ica espuma de sus ajes
como la espuma de los ma es lo a.
Y cual del ueno el eb ama iolen o,
y de la ola plácida el mu mullo,
y el sil ido aspe ísimo del ien o,
y de las b isas ledas el a ullo,
á in é alos, y al pa , el Océano
agi an con sus múl iples umo es,
así agi aban el o en e humano
mu mullos, espe anzas y emo es.
Aquí una imp ecación, allí un quejido,
más lejos es iden e ca cajada,
un suspi o de amo es, un gemido,
una ase chis osa ó ace ada;
en labio de co al, insinuan e
son isa emenil que audaz p o oca
el do mido deseo, chispean e
mi ada que elec iza cuan o oca,
o a el oce de labios balbucien es
que ócanse al deci se «yo e ado o; *
ya el chasquido de besos impuden es
.que ueca in ame me e iz po o o;
Tan mágico su aspec o deslumb an e,
an bien pensadas son sus p opo ciones,
que, al pisa el es íbulo gigan e,
ense á la pa sus múl iples salones. . .
Cuan o el mundo en el a e y en la ciencia
apo a a al eso o de la his o ia;
cuan o soñó la humana in eligencia
pa a ensancha el emplo de su glo ia,
en ellos luce a eba ando el alma
de aquella in eligen e muchedumb e,
que, del sabe á conquis a la palma,
a anza en e los ayos de su lumb e.
mien a en somb as se desbo da ue a
la exc ecencia social en o pe o gía,
allí el alma del siglo se hunde en e a
en el ma de la ciencia y la poesía. .
Del á omo la acción el sabio alcanza
á me ced de las químicas eacciones,
y con po en e mic oscopio a anza
del in isible mundo en las egiones;
el globo y su geológica c ol u a,
cual lib o inmenso, á su place hojea,
y en agmen os de múl iple ex u a
sus páginas de ocas dele ea.
el len e del as ónomo g andioso
el i mamen o hacia la ie a inclina,
y, el p incipio i al buscando ansioso,
la célula el isiólogo examina.
en na u al ascenso, de lo ine e
a á lo o gánico el sabio, y , á medida
que desco e los elos de la mue e,
descub e nue os gé menes de ida:
la e olución ge mina i a es udia
del e es e animal y de la plan a;
y en ella un nue o himno se p eludia
que la ma e ia á la unidad le an a.
Un paso más, y Psiquis apa ece
en e penumb as ensayando el uelo,
lueo-o en au o as del sen i se mece,
y en ayos del pensa escala el cielo.
Y an a a iedad, an a a monía,
lega la imp en a á la u u a his o ia;
e ís ela de galas la poesía,
y de eléc ica ue za la o a o ia.
VI
Dominando los mágicos salones,
ci cuida de ma mó ea escalina a,
se ele a, gigan esca en p opo ciones,
aé ea y aspa en e columna a.
Cub en sus basas hojas de lau eles
secas y o as, que empujó el ol ido,
y enlaza sus ex años capi eles
co nisamen o as o y a e ido:
del his ó ico iempo en la ca e a,
as el an asma de soñada glo ia,
en el g abó la humanidad en e a
del concep o de Dios la inmensa his o ia.
En ca ac e es múl iples esc i a,
con innúme os símbolos azada,
e ela al pensamien o que medi a
lo in e minable de la g an jo nada
.............
¡ Siemp e adelan e, y sin llega al pun o
en que e mine el insaciable anhelo !
¡ De duda y decepción a al conjun o !
¡ Ninguna pue a que descub a el cielo ! • .
Sob e esa ex aña his ó ica cin u a
la cúpula de lumb e lamean e
se ele a audaz, y de la nube oscu a
el seno azga con su luz b illan e.
Fan asma que, su giendo en las inieblas
del mundo oglodi a, len o hiende
la luz c epuzcula de énues nieblas,
y hacia el úlgido sol emblando asciende,
y luego, con la en e co onada
de sus ayos de uego, más a iba,
de la luz e e nal en la albo ada
cla a se eno la mi ada al i a
...................
Tal me pa ece el mágico palacio,
soñado monumen o, emplo i o
que, ompiendo los elos del espacio,
en busca a de un sé que no concibo.
Cual ci cula y absu da ca a a a,
que del alle se alza a hacia la cumb e,
se e po la anchu osa escalina a
subi in e minable muchedumb e.
Los úl imos peldaños sal a ansiosa,
pe diéndose en el mágico ecin o:
en su abso ben e a mós e a adiosa
queda el concep o pe sonal ex in o.
Como el alma y el cue po se con unden
en una sola idealidad abs usa,
así se compene an y se unden
ieles y emplo en ealidad con usa
.............
Desie os an quedando los salones,
los sende os, los pa ques, los ja dines:
las múl iples con a ias emociones
an o nándose a mónicas y a ines.
Todo un momen o en el ol ido yace
an e la cla a luz que aquí lamea;
y es que po en e y úlgida enace
del Se e e no la g andiosa idea.
De ciegos que no en los esplando es
donde se hundió la humana ca a a a,
su gen opacos, débiles umo es,
al pié de la endida escalina a.
Son pob es gen es, cuyas almas llena
la ma e ia no más, que el lib e uelo
de su en e mizo espí i u encadena,
sin pe mi i les emon a se al cielo.
Son o os se es de azón malsana
que i en en la ida del pasado,
sin lanza ni una ez hacia el mañana
el pob e pensamien o enca celado.
De c áneos mi a el uno g ande acopio
y el si io busca allí de la conciencia;
mien as o o p egun a al mic oscopio
de equí oco o ganismo la exis encia:
en masas de ma e ia condensada
és e mi a i ales o bellinos;
de ma e ia adian e en la albo ada
aquél islumb a incógni os caminos;
un an icua io epíg a es igno os
en desgas ados má moles admi a,
y an e incunables y elze i es o os
con is eza un bibliómano suspi a;
egoís a p oyec o que le halaga
un polí ico es udia con e ciega,
sin e que, con al umbo, al in nau aga
quien en el ma de la ambición na ega.
Va su giendo el silencio, cual si el o be
allí econcen ado medi ase:
llu ia de ideas el espacio abso be,
y en uen es de concep os la deshace.
Allí la humanidad en la ancha cuna
•de los ecue dos al ai én se mece:
su pasado ugaz, ayo de luna
queb ado en agua o encial, pa ece;
umo de los agidos de su in ancia,
ecos ugaces del can a p ime o,
que an, aunque con débil esonancia,
enlazándose al iempo enide o:
que esos iempos de esencia an dis in a
pa a cualquie espí i u inconscien e,
son, en e dad, ex emos de una cin a
a ados con el nudo del p esen e. , . .
Yo es aba allí, cual náu ago pe dido
en la as a ex ensión del Océano:
el audal de la ciencia ape ecido
bebe ansiaba: ¡. mas lo ansiaba en ano
oleajes sin in del sen imien o1
an ecio comba ie on mi ba quilla,
que del se eno ma del pensamien o
apenas pude islumb a la o illa. . . .
Y allá en el emplo, que la luz inunda
y e no deja la sublime escena,
en can os llenos de emoción p o unda
de Dios el nomb e sin cesa esuena.
VII
Una o z .
,-Uio s! ¡Dios! ¡y siemp e Dios! ¡Ay! no lo en iendo,'
p° más que en pos de su noción me lanzo:
yo siemp e an e mis ojos lo es oy iendo,
y nunca, nunca, á comp ende lo alcanzo.
Pasa on ya, como u bión de nieblas
que do a el sol al amon a la loma,
y se ^ d ie o n del mi o en las inieblas,
los dioses cíel O ien e y G ecia y Roma,
Pasó el Jeho á del Sinaí onan e,
y o a el Jesús del Gólgo a c uen o
c uzando a, con paso acilan e,
un piélago de dudas u bulen o.
Todo Dios co po al ó de inido,
después de una exis encia ansi o ia,
pasa á, pa a hundi se en el ol ido
u ocupa una página en la His o ia.
Mas Dios no pasa á: sob e la cumb e
del humano sabe , sob e la al eza
de la azón des ella á su lumb e
del Dios excelso la inmo al g andeza.
Idolos, cul os, dioses, eligiones
cae án, de la azón al udo emba e;
sace docios y i os, en gi ones
oda án po la a ena del comba e;
y, cuando odo, al pa ece ine e,
dé po inada la social pelea,
lo a á sob e el campo de la mue e
del Dios e e no la ecunda idea.
Mien as exis a la conciencia humana,
la noción inmo al de lo in ini o,
lo e e no del aye y del mañana,
no podemos á Dios oca en mi o.
En an o que subsis a lo insondable
del pasado, en inieblas escondido;
mien as el po eni inabo dable
pe manezca en la nada sume gido,
O a o z .
¡Dios! ¡Dios! ¡y siemp e Dios! An es que elhomb e,
an es que el mundo, el iempo y el espacio
pudie an p oclama su san o Nomb e,
mo aba de lo e e no en el palacio.
Mas lles ó la c eación: cesó la nada:
o
b o ó la luz del ia al acen o;
y ióse á Dios en e la somb a helada
lo ando sob e el líquido elemen o.
El caos a n a con ulsión ex aña
o
al soplo del espí i u di ino,
y e su gi el Cosmos en su en aña
de la ida el búhen e o bellino.
Se encienden los e é eos lumina es,
despie a la a acción el mo imien o,
y su can en milla es de milla es
es e as de ígnea lumb e el i mamen o.
No en ciego umbo y al aza odando
alguna hacia el abismo se di ige;
que, en sus p ecisas ó bi as gi ando,
e e na ley sus mo imien os ige.
Besa la ie a el sol: los con inen es
ele an á su beso, co onadas
de algas ma inas, las iscosas en es,
con pe las y co ales inc us adas:
y ese beso de ayos de colo es,
que a espa ciendo la b umosa niebla,
de plan as, peces, pája os y lo es
los con inen es y los ma es puebla.
P eludia la c eación una alabanza
á Aquél que odo, con que e , lo puede;
y su ge, al in, el homb e, á semejanza
del in ini o Se de quien p ocede.............
Se inmu able, cuan o encie a el o be,
en Él, po Él, y bajo de Él, alien a;
inmenso Se , el in ini o abso be;
ecundo Se , las idas alimen a.
Se supe io á cuan os se es ue on,
son y se án, su inexplicado nomb e,
aunque odas las lenguas lo esc ibie on,
aún en ninguna lo de ine el homb e.
Él es causa de causas insondable,
Él es la in eligencia sin medida,
el ge men de los gé menes es able,
la luz, la ciencia, la e dad, la ida:
es ue za incomp ensible y mis e iosa
que lanzó el uni e so en el espacio;
es espí i u pu o que eposa
de su misma g andeza en el palacio.
Pun o cen al de odo mo imien o,
en o no de Él el uni e so gi a:
cuan o iene de ida le e alien o
po Él an solo, y pa a Él espi a;
y la as a c eación ilimi ada
abísmase en su seno sobe ano,
como go a de agua de amada
en la inmensa ex ensión del Océano.
P incipio de lo bueno y e dade o,
al homb e lib e con amo p odiga
ue za y luz de la ida en el sende o,
pa a que el bien y la e dad consiga.
P incipio de lo jus o, en iel balanza
del mo al aquila a las acciones,
é in alible le aplica sin mudanza
e e nas penas ó celes es dones.
Sol del mundo mo al y de la ciencia,
que has a el a eo acilando nomb a,
cuando su luz se ex ingue en la conciencia,
la in ade neg a duda con su somb a.
Si á la ciencia pedimos que nos ab a
del oco de esa luz la igno a pue a,
— «No ha p onunciado su pos e palab a»—
con es a el sabio de conciencia ye a.
Pe o la luz que el in ini o alumb a,
deslumb ando esa ciencia limi ada,
la humanidad e es e la islumb a,
al b o a la palab a e elada.
Con és a y con la e se ace ca el homb e,
endiendo humilde hacia su Dios el uelo,
al concep o insondable de ese Nomb e
que los ángeles can an en el cielo.
Po ellas baja hacia la men e humana
la mís ica in uición del Se di ino,
de incomp ensible esencia sobe ana^
uno en na u a, y en pe sona in o .
Pa d e que c ea y que conse a el m undo
Ve b o que al hom b e pecado edim e,
Es p í i u san ísim o y ecundo
que la espe anza y el am o im p im e. .
Como na e sin umbo que se agi a
en e las olas de e uel os ma es,
así la pob e Humanidad p eci a
se aca aba en e idola as al a es.
y como el sol disipa la o men a,
y los ex ensos ma es ilumina,
así el Ve bo los ídolos ahuyen a,
y el mundo llena con su luz di ina:
y de esa luz los mís icos e lejos
que b o an de la c uz en e los b azos,
á Dios y al homb e, que se hallaban lejos,
de nue o anudan con es echos lazos:
que el Homb e-Dios, á quién aman e sube
de los c eyen es la o ación se ena,
ya no es el Dios que en in lamada nube
del Sinaí sob e las cumb es uena:
es el Dios del amo : di ino anhelo
el sé humano sin cesa le inspi a,
y pa a alza la humanidad al cielo
baja á la ie a y en la c uz espi a. . .
Ya ué la edención: ya los sociales
p oblemas hallan áciles caminos;
ya á la luz de los nue os ideales
del po eni se acla an los des inos.
Ya la i al e olución comple a
del homb e iende los sublimes uelos
desde la co a ida del plane a
has a la e e na ida de los cielos. . . .
¡Dios! ¡Dios! ¡y siemp e Dios! Si no la ciencia
lle a nos log a á su noción bendi a,
Fe, Espe anza y Amo en la conciencia
deja la pueden pa a siemp e esc i a.
O a o z .
¿ Qué Dios es ese que la men e en ano
se es ue za en comp ende ? Decidme dónde,
elado siemp e al pensamien o humano,
cual mis e io an ás ico se esconde?
Cual uego á uo que en la noche ondea,
de la azón an e la luz acila,
del sen imien o al háli o lamea,
y al soplo de la ciencia se aniquila.
Si es uno, pe sonal y de inido,
de su se la sus ancia y la exis encia,
sin un concep o ya p econcebido,
e eladme en el campo de la ciencia:
demos adme con lógica p obanza
en qué momen o his ó ico apa ece;
dónde es á la mansión de bienandanza
que en su nomb e al c eyen e se le o ece;
qué pa en e p odigio lo e ela
que esis a á la c í ica sesuda:
la piadosa leyenda es ya no ela
en galas ica, en lógica desnuda.
El ce o del milag o ya se ha o o:
del p odigio el impe io ha sucumbido:
el concep o alaz del Dios igno o
en el abismo due me del ol ido.
O adelan e ó a ás; no hay más camino:
ó ciencia ó adición; he aqui el dilema:
uno ú o o escoged, de lo di ino
pa a da solución al g an p oblema.
No del pasado al áspe o sende o
ol áis en e emo es y son ojos:
cual in o me u bión del en isque o,
dioses en pol o os cega án los ojos,
has a llega á la c eación sublime
del Homb e-Dios, que en la eliz mañana
de los mode nos iempos nos edime:
¡ la más g andiosa concepción humana !
Si allí pa ais el paso emblo oso,
enunciad al p og eso inde inido;
al lib e pensamien o esplendo oso,
del dogma en las p isiones op imido.
Un dogma, un cul o, un i o y una iglesia;
y nada más allá: he aquí los mu os
que á quién la san a libe ad desp ecia
encie an en sus ámbi os oscu os.
Mas si en cambio con pasos de gigan e,
en el ecundo po eni cla ada
la is a, camináis hacia adelan e,
sin cansancio en el áspe a jo nada,
lle ando siemp e po men o la ciencia,
la azón po an o cha e ulgen e,
la obse ación po guía, y la conciencia
po eno que suje e en la pendien e,
en onces, paso á paso adelan ando,
como siemp e adelan a el homb e se io,
al concep o de Dios i éis llegando,
sin dogma, sin p odigio, y sin mis e io:
y Dios y el mundo, en unidad de esencia
y a iedad de o mas, la a monía
mos a án á la humana in eligencia
del Pán-Theos, que insondable apa ecía.
La g an Na u aleza el hondo a cano
de su c eado a ue za omnipo en e
i á o eciendo al pensamien o humano,
del humano p og eso en la c ecien e:
y, en la unidad la a iedad undiendo,
del sé se á el enómeno la somb a:
somb a es el uni e so que, siguiendo
en pos del sé , que Dios el mundo nomb a,
si en el o o y ocaso de la ciencia
pa ece, al dila a se, desp ende se,
desde el céni la humana in eligencia
la e en el sé undi se y esol e se. . .
que el homb e, al de ini lo inde inible,
al ele a se de la ie a al cielo,
al comp ende al in lo incomp ensible,
del mis e io asgando el denso elo,
en su sobe bia, con azón sob ada
de ama ga decepción en la agonía:
« O yo mismo soy Dios, ó Dios es nada, »
con sa ánico g i o exclama ía.
Y Dios eliminado, ó con e ido
el homb e en Dios, la Humanidad pasmada*
¿ po qué sende o asaz desconocido
emp ende á su di inal jo nada? .....
¡ Qué absu da es la misión demole á
de quien albe gue p e io no cons uye,
do gua ece se pueda aquel que llo a
po el an iguo hoga que se des uye !
Si á Dios elimináis de los hoga es
de esa inconscien e muchedumb e inquie a,
que al abajo, al dolo y á los pesa es
su e es e exis encia e suje a,
en cambio del despojo despiadado,
á ella que sien e y que á pensa no alcanza
i qué le da éis, cuando con g i o ai ado
os pida en su dolo una espe anza ?
¿ Pa a qué la exp opiáis de ese eso o
que es la iqueza celes ial del pob e,
si, al usu pa le sin piedad el o o,
podéis en cambio apenas da le cob e ?
Si: cob e impu o, in o me y enlodado,
luz en e somb a sepulc al pe dida,
moneda sin alo en el me cado
del bienes a de la e es e ida.
Dejad que niegue á Dios el pob e a eo,’
que el ilóso o audaz lo busque en ano,
que el eólogo amolde á su deseo
un sé di ino con opaje humano:
dejad que el sabio, en su eb il anheloj
obse ación y expe imen o enlace,
y al Dios-ma e ia de su opaco cielo,
cual Sísi o á la oca, al in se ab ace:
mas no al pueblo lle éis las ama gu as
del desdichado que de Dios eniega;
no las ideas agas é insegu as,
á que el osado pensado se en ega;
no capciosas y audaces concepciones,
en eológicas nieblas sepul adas,
( de ieja escuela ases y nociones
de elás icos dis ingos sa u adas).
No en e e o as y c isoles, mudos
de cuan o no es ma e ia al llamamien o,
lancéis los pueblos pob es y desnudos
de la e, que es en ellos sen imien o.
El pueblo sien e á Dios, y en Dios se inspi a:
no á comp ende lo su azón alcanza;
mas en Él e una luz, y en o no gi a,
del po eni asido á la espe anza.
Si el mó il ayo de la luz dudosa
imagen alsa en su ce eb o pin a,
ó, con in ensa emanación adiosa,
de oda somb a se la o ece ex in a.
poco impo a, si el Dios no despa ece,
y los des inos del u u o pesan
en la conciencia; mas, si aquel pe ece,
¡ cuán os sociales o ganismos cesan !
¡ Ay del pueblo sin Dios! Redil de sie os,
que an e el i ano acoba dado llo an,
ó bandada e oz de hamb ien os cue os,
que en incesan e lucha se de o an. . . .
¿ Pa a qué sup imi la P o idencia,
que el is e mi a siemp e en lon ananza,
sea e dad ó men i a esa c eencia,
ealidad ó ilusión esa espe anza ?
Si el homb e busca con e o p o undo
más allá de la umba nue a ida,
¿ qué males su e po c ee lo el mundo ?
¿ la Humanidad qué pie de en la pa ida ?
Y si Dios es e dad, y se e ela
alguna ez á la conciencia humana,
y al ideal la in eligencia uela
con in uición po en e y sobe ana,
del e óneo concep o del pasado
la Humanidad subsis e i esponsable;
que al homb e, sé ini o y limi ado,
no es posible abo da lo inabo dable.
Siga la pob e Humanidad sin iendo;
siga el audaz ilóso o pensando,
el eólogo ex os emo iendo,
moléculas el sabio combinando;
Siemp e de Dios ulgu a á la idea
en e un dogma de un lado, y de o o un i o;
como an o cha en e somb as, que lamea
cla ada en el umb al de lo in ini o.
¡Dios! ¡Dios! ¡y siemp e Dios! p o undo a cano
en que se pie de la azón del homb e,
que siglos y más siglos lucha en ano,
po encon a un sé pa a ese nomb e.
Múl iples oces en inmenso co o
de Dios el nomb e san o epe ían,
y en a eboles de ca mín y o o,
como legión de espí i us, subían.
Subi en pos el cielo aspa en e
la is a mia con esón ansiaba,
y en la gigan e cúpula esplenden e
humillada y endida se abismaba:
que el exceso de luz que baña el mu o
no puede sopo a el ojo humano,
y en él se pie de, como en ondo oscu o,
del concep o de Dios el hondo a cano.
Mas siemp e queda en ascensión cons an e
el anhelo sin in de la ic o ia;
espe anza de hende la luz b illan e,
y más a iba con empla la glo ia
................
De o as oces los débiles acen os,
que dioses mue os eco da que ían,
del emplo en los hondísimos cimien os,
sin ecos en su bó eda su gían
................
A anza desde ue a á los al a es
de la duda la hi ien e ca a a a;
y, desecha en a oyos á milla es,
desciende la ma mó ea escalina a.
Tenaz en sus a aques y en su in en o,
cual la ola del ma sob e la oca,
sob e el mu o del áu eo monumen o
mil y mil eces eb amando choca.
An e la ie a lucha in e minable
sa cás ico son íe el a eísmo,
empujando hacia el emplo inqueb an able
las hues es del e oz ma e ialismo.
Y sin cuida se de la lucha insana,
ni de la luz que el cielo e e be a,
en loca o gía muchedumb e ana
gas a su inú il ida en la p ade a.
B illa la idea en la ele ada cumb e,
uge el place en el ex enso llano:
opacas nieblas y ulgen e lumb e
a as a jun as el o en e humano.
Hay un lago sin ondo y sin o illas
de mis ecue dos en la aga his o ia:
luego un u bión de ex añas ma a illas
que p ecisa no puede la memo ia.
Pa éceme que aún hie en mis oidos
del hu acán los sil os es iden es,
e uel os ccn los áspe os ugidos
de anchu osos y ápidos o en es.
Sien o c uji el ie o e emo o
alcáza es y emplos de ibando,
y en g ie as mil el pa imen o o o
in lamados apo es exhalando.
Mi o una llama que o az ondea
en an ás icas o mas indecisas,
dejando sob e el llano en que b a ea
ancho lecho de cálidas cenizas.
Oigo lejano es uendo de ba alla,
de mo ín popula el g i o onco,
el seco golpea de la me alla
y un inmenso ex e io ex año y b onco.
De pueblos in aso es el a ance
escucho, y el clamo del in adido,
el udo o bellino del alcance,
de la usión el he o oso uido.
Legión de globos po los ai es uela,
se agolpan enes en las é eas ías,
en ma oscu o el i mamen o iela
y el ambien e se llena de a monías.
Do quie a somb a do la luz ulgu a,
silencio que in e umpe algún la ido,
g i o de iun o, quejas de ama gu a,
y un mu mullo enaz epe cu ido.
Y mien as ida i adian las es e as,
y sonidos y luz y mo imien o;
aquí se aba en odas las bande as,
y en mi ce eb o cesa el pensamien o.
Enlaza el suelo con las al as nubes
algo que len o y silencioso llue e,
elos que ejen manos de que ubes
con blancos copos de izada nie e.
Su ge helado silencio en o no mío,
cual si, á las pue as de la nada inquie o,
ie a ye o oda en el acío
de la e es e es e a el esquele o. . . .
Yo no ecue do más: en mi conciencia
pín ase apenas el espacio oscu o,
donde iba lo ando mi exis encia,
pe dida en e el pasado y el u u o.
¿Unico es o del linaje humano,
gua daba aún mi e enal es ido ?
¿ Del in ini o acaso el Océano
c uzaba ya del ba o desp endido ?
¡ Quién sabe! ;]N o ecue do. Aun esonaba
en mis oidos el e es e anhelo,
y den o de mi sé se e lejaba
o a luz, o a ida y o o cielo. »