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La España Rural, siglos XIX y XX. Aspectos políticos, sociales y culturales

Author: Cobo Romero, Francisco,Ortega López, Teresa María
Publisher: Comares
Year: 2011
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/97929/1/COBO.ROMERO.Francisco.y.ORTEGA.L%c3%93PEZ.Teresa.Mar%c3%ada.%28Eds.%29.LA.ESPA%c3%91A.RURAL.SIGLOS.XIX-XX.Aspectos.Pol%c3%adticos.Sociales.y.Culturales.pdf
LA ESPAÑA RURAL, SigLoS XiX y XX
LA ESPAÑA RURAL,
SigLoS XiX y XX
ASPEc oS PoLí icoS, SociALES y cUL URALES
g anada, 2011
Te esa Ma ía O ega López y F ancisco Cobo Rome o (Eds.)

coma es his o ia
Di ec o de la colección:
Miguel Ángel del A co Blanco
© de los au o es
Edi o ial Coma es, S.L.
C/ G an Capi án, 10 bajo
18002 G anada
Tl .: 958 465 382•Fax: 958 272 736
h p://www.coma es.com
E-mail: lib e iacoma es@coma es.com
ISBN: 978-84-9836-793-5 •Depósi o legal: G . 84/2011
Fo ocomposición, imp esión y encuade nación: Edi o ial Coma es
Ilus ación de la cubie a:
Suma io
In oducción: Algunas p opues as in e p e a i as sob e la
e olución polí ica, social y cul u al del mundo u al en la
España con empo ánea. F ancisco Cobo Rome o y Te esa Ma ía O ega
López ................................................... . IX
1. Dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. La
secula ización de la España u al decimonónica. G ego io
Alonso .................................................. . 1
2. La poli ización del campesinado en la época de la Res au-
ación. Una pe spec i a eu opea. Miguel Cabo y Xosé R. Veiga . 21
3. Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la
polí ica de éli es du an e el siglo xix. Sal ado Cala ayud, Jesús
Millán y Mª C uz Romeo ................................... . 59
4. O ganización económica, mo ilización y ca olicismo social
en la sociedad u al del p ime e cio del siglo xx. Glo ia Sanz
La uen e ................................................ . 89
5. Los discu sos ana quis as en o no a la e olución ag a ia
y la mo ilización del campesinado. Ja ie Paniagua Fuen es . . . . 125
6. Los socialis as españoles y la «cues ión ag a ia». Manuel
González de Molina ....................................... . 155
7. La es a egia elec o al del socialismo español y sus e ec os
sob e la poli ización del campo, 1875-1923. Sal ado C uz A acho . 193
8. Campesinado, polí ica y u nas en los o ígenes de la Gue a
Ci il, 1931-1936. F ancisco Cobo Rome o ..................... . 219
suma io
VIII
9. Los anquis as del campo. Los apoyos sociales u ales del
égimen de F anco (1936-1951). Miguel Ángel Del A co Blanco y
Miguel Gómez Oli e ...................................... . 257
10. Campesinos y jo nale os bajo el anquismo. Rep esión, disen-
imien o y con lic i idad en el campo español, 1939-1975. Te esa
Ma ía O ega López ....................................... . 289
11. Los comunis as, la democ acia y el campo. El «asamblea ismo
campesino» y la di usión de alo es democ á icos en e la
sociedad u al, 1962-1975. F ancisco Cobo Rome o y Ma ía Candela ia
Fuen es Na a o .......................................... . 319
12. Los socialis as y la cons ucción de la democ acia en el
mundo u al du an e la ansición polí ica, 1975-1986. An onio
He e a González de Molina ................................. . 353
Sob e los au o es ...................................... . 375
In oducción
Algunas p opues as in e p e a i as
sob e la e olución polí ica, social y cul u al
del mundo u al en la España con empo ánea
F ancisco Cobo Rome o
Te esa Ma ía O ega López
Uni e sidad de G anada
¿Hacen al a nue as in e p e aciones sob e el papel del mundo
u al en la españa con empo ánea?
Hoy en día nadie duda de la impo ancia decisi a que el mundo u al ha
enido en el anscu so de la his o ia de España, de mane a especial en su e apa
con empo ánea. A lo la go de las es úl imas décadas, un des acado núme o de
especialis as ha sub ayado en mul i ud de abajos la decisi a imp on a apo ada
po los compo amien os indi iduales y colec i os de la población ag a ia sob e
el desen ol imien o de los p incipales hi os de nues o ecien e pasado. En una
ele ada p opo ción, los aludidos abajos han inco po ado inno ado es u illajes
eó icos, consiguiendo coloca en una posición p eeminen e a las exp esiones
polí icas, cul u ales, alegó icas y i ualizadas que odea on las i encias del
campesinado y las expe iencias colec i as del mundo u al en sus explicaciones
sob e la na u aleza y las ca ac e ís icas que e is ie on las ans o maciones de
las sociedades ag a ias. En consecuencia, a lo la go de las es úl imas décadas se
ha egis ado un encomiable es ue zo de in es igación que, de mane a g adual
y ha o di icul osa, nos ha obligado a eo ien a nues as pe cepciones ace ca
del decisi o p o agonismo jugado po el mundo u al en la secuencia de los más
des acados p ocesos de cambio egis ados en la España con empo ánea. La
p incipal consecuencia de odo lo an e io nos ha capaci ado pa a si ua el epi-
cen o de muchos de los g andes hi os his ó icos de los siglos XIX y XX en las
mani es aciones especí icas de la ida social u al, es deci , ue a de los habi uales
ámbi os del mundo u bano y las g andes aglome aciones demog á icas. No obs-
an e, y pese a que la a i mación p eceden e se ha e idenciado a inada y ce e a,
aún suele se bas an e ecuen e encon a en una g an can idad de publicaciones
especializadas, especialmen e aquéllas que abo dan de o ma gené ica la his o ia
con empo ánea de España, omisiones incomp ensibles al espec o. A lo más que
suelen llega es os abajos es a ecalca el indiscu ible peso de la ag icul u a en la
economía y la sociedad españolas. En el mejo de los casos an sólo se limi an, de
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XVI
de o alecimien o de sus posiciones en el me cado labo al. Con ella pe seguían
la ob ención de mejo as sala iales con las que hace en e a la ca es ía de la ida,
o a las ue es ele aciones de p ecios de los p oduc os de p ime a necesidad. Los
pa idos polí icos de izquie da, y de mane a undamen al el PSOE, ap o echa-
on es a ue e co ien e de sindicación jo nale a espon ánea pa a ahonda en
la sensibilización polí ica de los abajado es ag ícolas en gene al. La poli iza-
ción en alza de los jo nale os, indujo al e o zamien o de la poli ización de los
pequeños p opie a ios y a enda a ios. Sin emba go, es os úl imos casi siemp e
oscila on hacia su in eg ación en las o ganizaciones p o esionales o polí icas
del conse adu ismo, el adicionalismo o el ca olicismo, monopolizadas po
los icos hacendados ag ícolas, iéndose, así, inme sos en la ó bi a de in e eses
de la bu guesía ag a ia y los g andes p opie a ios, o sin iéndose pa ícipes de la
de ensa de los p incipios de de e encia, je a quía, adición y sumisión, p opios
del iejo «o den pa onal u al»13.
la ges ación de ac i udes polí icas en e el campesinado español.
un la go y acciden ado camino
Las salidas mode nizado as a la c isis ag a ia inisecula acen ua on la in e-
g ación en e ag icul u a e indus ia, acele a on la especialización de cul i os,
inc emen a on la en abilidad de las explo aciones median e una mayo incula-
ción a los me cados y p ecipi a on el p og esi o de umbe de unas iejas o mas
de pa onazgo. Es as úl imas se hallaban cada ez más debili adas en e a la
eme gencia de una nue a bu guesía ag a ia emp endedo a y me can ilis a, has a
e se de ini i amen e a umbadas po la p og esi a sensibilización polí ica del
campesinado in e medio, el auge del asociacionismo ag a io y la sindicalización
de los jo nale os.
La espues a o ecida po las o maciones polí icas ag a is as de la de echa
conse ado a an e el impa able de e io o de las o mas adicionales de de e encia
campesina y la disolución de las edes clien ela es sob e las que se había sos enido
el p olongado dominio de los no ables, consis ió en muchos casos en la acen ua-
ción de los discu sos del co po a i ismo y la apelación a los alo es adicionales
del mundo u al, concebidos como una es e a p og esi amen e ag edida po los
in e eses u banos, el capi alismo indi idualis a y las ansias especula i as de una
13 González, Ángeles, «La cons ucción de un mi o. El ienio bolche ique en Andalucía», en
M. González de Molina y D. Ca o Cancela (eds.), La u opía acional…, op. ci ., pp. 175–219, éanse
especialmen e las pp. 204-205; Cas illo, Juan José, P opie a ios muy pob es. Sob e la subo dinación
polí ica del pequeño campesino, (Mad id: Minis e io de Ag icul u a, 1979).

algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XVII
pa asi a ia oliga quía inancie a. Los discu sos del ag a ismo edobla on sus
componen es in e clasis as, dibujando el mundo de los in e eses ag a ios como
el balua e donde aún se albe gaban los p incipios mo ales y espi i uales de la
sociedad adicional, y acen uando los componen es ideológicos del adiciona-
lismo como ins umen o idóneo pa a hace en e con e dade a e icacia al empuje
de las ideologías disol en es del « iejo o den» di undidas desde el ana quismo,
el epublicanismo, o el socialismo. Además, el enómeno de la e i alización de
los discu sos polí icos del conse adu ismo y el ca olicismo en los escena ios de
las elaciones de dominación y pa onazgo p opias de la ag icul u a adicional,
gua da una es echa elación con el g adual debili amien o de es a úl ima y su
e oceso an e el a ance expe imen ado po el capi alismo ag a io. Pa ece p o-
bado que ue la p o undización de las elaciones labo ales capi alis as ins aladas
sob e la pe cepción del sala io el ac o que más decisi amen e con ibuyó al
des anecimien o de las in e e adas o mas del pa onazgo, acele ando de paso
la a enuación de los lazos de ca ác e cul u al o ideológico que ga an izaban la
subo dinación y la de e encia campesina hacia los no ables o la bu guesía ag a-
ia. A es o úl imo con ibuyó ambién el a aigo de las es a egias me can ilis as
y el ahondamien o de las men alidades en abilis as, que se ue on adueñando
de los compo amien os de la mayo pa e de los pa onos y p opie a ios en las
cada ez más con lic i as elaciones man enidas con sus a enda a ios o apa ce-
os. En es e con ex o, el a que ipo del coope a i ismo ag ícola p opues o po el
sindicalismo ca ólico se unió al e o mismo social p opalado po los discu sos
egene acionis as, pe siguiendo la in eg ación del campesinado de pequeños y
medianos p opie a ios o a enda a ios en nue os moldes asocia i os.
T as supe a se la c isis ag a ia inisecula había aumen ado la in eg ación del
me cado nacional, la especialización ag a ia egional y el g ado de me can ilización
de las explo aciones. Es e dinamismo de la economía ag a ia es u o acompañado
de p o undas mu aciones en la sociedad u al. Unas ue on el esul ado acumula i o
de endencias de la go plazo, como el c ecimien o del g ado de al abe ización de la
población u al o el aumen o de la mo ilidad in e io y ex e io g acias al desa ollo
de las edes de anspo e. Algunas o as, no menos impo an es, es u ie on de e -
minadas po las ecesiones cíclicas de los subsec o es ag ícolas po la sa u ación de
los me cados. Lo que gene ó, de un lado, el éxodo u al a las ciudades y egiones
indus iales del país o ul ama , y de o o, una mayo ac i idad del me cado de la
ie a. Todo ello ino acompañado de la consiguien e c eación o desapa ición de
pequeñas p opiedades y la ex ensión de nue as igu as con ac uales. Finalmen e,
o a de las causas que dio luga al desencadenamien o de las mu aciones egis a-
das en el campo español en las echas indicadas ue la p og esi a mo ilización y
poli ización de segmen os c ecien es de la sociedad u al, especialmen e a pa i
de la c isis del 98. Desde la de o a española en la gue a hispano-no eame icana
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XVIII
p oli e a on discu sos plu ales sob e la sociedad u al que denunciaban los males
del campo. El ono pesimis a de la época inundó la opinión pública. Tan o la en
la p ensa como en los medios polí icos apa ecie on oces c í icas que empezaban
a cues iona los p oyec os e ins i uciones del Es ado libe al. En el caso conc e o
de la ag icul u a, igu as como la de Joaquín Cos a eclamaban la mode nización
gene alizada del sec o y el in de las p ác icas polí icas clien ela es gene almen e
asociadas a la «ag icul u a adicional», incluidos los abusos caciquiles y oligá qui-
cos. La apa ición, desde en onces, de asociaciones ei indica i as, o simplemen e
au ónomas, de cul i ado es —p opie a ios o a enda a ios— y jo nale os, die on
ida a la denominada «cues ión ag a ia» y encendie on el deba e en o no al
«p oblema de la ag icul u a» española.
El a ance po casi oda la geog a ía u al española de mo imien os huel-
guís icos inspi ados po unas ideologías e oluciona ias cada ez más asen adas
en e el campesinado pob e y los jo nale os, unido inde ec iblemen e al emo
que dicho a ance gene ó en e la clase polí ica, cons i uye on la base del «gi o
u alis a» expe imen ado po una conside able po ción de la in elec ualidad y las
ue zas polí icas de los años que siguie on al «desas e». La p incipal no edad que
se de i ó de aquel gi o ue la adopción de una polí ica « egene acionis a». F en e
a la polí ica ep esi a que los gobie nos dinás icos exhibie on has a ese momen o
hacia las acciones «sub e si as» del campesinado español, desde la p ime a década
del siglo XX la «cues ión ag a ia» comenzó a en oca se median e un p og ama
de in e enciones públicas que se inspi ó en el e o mismo social. La ue za ue
sus i uida en onces, aunque la maquina ia ep esi a y coac i a del égimen de la
Res au ación nunca dejó de ac ua , po una sue e de «ingenie ismo social» que
enía p ac icándose, casi po las mismas echas, en o os países eu opeos. En la
España de la de o a a aiga on con ue za las demandas que exigían acome e la
mode nización de la sociedad u al, oda ez que se había cons a ado su acaso
—simbolizado en Cas illa—, dando así «un golpe de imón» a la polí ica ag a ia.
Tan o los p oduc o es ag a ios, cada ez más mo ilizados, como los polí icos,
imbuidos po el discu so egene acionis a di undido po la li e a u a ensayís ica
y no elís ica de la época, e an conscien es que las espues as a las pe sis en es
demandas p o enien es de la ag icul u a no podían eni de la mano de las iejas
polí icas libe ales. És as se p esen aban, a la al u a de 1900, caducas e inú iles pa a
emp ende un i aje eclamado como necesa io y u gen e.
El p ólogo al inal de la sociedad libe al- u al adicional decimonónica
empezó a esc ibi se, pues, con una nue a le a. El egene acionismo y el e o mismo
social coloca on a la sociedad u al, la quin aesencia de la nación, en el eje de su
análisis. Al igual que o os países eu opeos, en España se mul iplica on los esc i os
que oponían la ciudad deg adada y deg adan e, cosmopoli a y desa aigada, a un
campo que cons i uía el semille o de la i alidad acial, desde un pun o de is a
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XIX
biológico y cul u al, y de la p ospe idad económica. La mode nización del ag o
español, en endida en un sen ido de mejo a del capi al humano y de aumen o
de la ecni icación de las labo es ag a ias, se con i ió en la cla e pa a supe a
el «a aso secula » con el que muchos achaban la si uación de la ag icul u a y
del campesinado de in de siècle. Conse ado es y libe ales a icula on en onces
soluciones inédi as p oceden es an o de la ingenie ía ag onómica, que io c e-
ce desde el cambio de siglo su espacio en la sociedad española, como de o as
co ien es de pensamien o que abogaban po el omen o de la pequeña p opiedad
pa a ga an iza , po un lado, la o mación écnica y económica del campesinado,
y po o o, el aumen o de la p oducción y el asegu amien o del consenso social.
Jun o a las es a egias ecién dibujadas, o a línea de ac uación p e endía
ga an iza la di usión, en e las clases campesinas, de los ideales de la pe enencia
a un idílico mundo, asen ado sob e la con i encia a mónica en e los dis in os
es a os de la sociedad u al y i ualizado a a és del espe o y la sumisión debidos
a las au o idades sociales enca nadas po los icos p opie a ios y sus ep esen an es
eclesiás icos. Un pujan e sindicalismo de cuño ca ólico se expandió con ue za
en e el campesinado de amplias egiones de Cas illa y León, A agón, Na a a
o el País Valenciano. Alcanzó éxi os más que pe cep ibles di undiendo un dis-
cu so con empo izado , sos eniendo una upida ed de coope a i ismo ag ícola y
ahondando en un mensaje supues amen e comp ome ido con el a o ecimien o
de la pequeña p opiedad pa a con ene el a ance del capi alismo indi idualis a14.
Pod ía, pues, sos ene se que el asociacionismo pa onal, y el sindicalismo ag a io
ca ólico es echamen e ligado al p ime o, log a on hace e ec i a la in eg ación
polí ica e ideológica de una impo an ísima po ción del campesinado in e me-
dio asociado a la explo ación amilia . El sindicalismo ca ólico-ag a io conoció
asimismo exi osas incu siones en el ag upamien o de los jo nale os, e incluso en
el de los minúsculos p opie a ios y muy humildes a enda a ios. Sob e casi odos
ellos, los g andes ó ganos de de ensa de los in e eses pa onales eje cie on una
e icaz maniob a de coop ación ideológica que, po ex año que pa ezca, allanó
el camino hacia la in eg ación del campesinado amilia en las g andes dispu as
polí ico-elec o ales de la España de la Res au ación15. Es o úl imo ue log ado
14 Véase: Ga ido, Samuel, T eballa en comú. El coope a i isme ag a i a Espanya (1900-1936),
(Valencia: Edicions Al ons el Magnànim, 1996), pp. 48-59; y «El coope a i ismo ag a io español del
p ime e cio del siglo XX», en Re is a de His o ia Económica, 13, 1 (1995), pp. 115-144.
15 Sanz La uen e, Glo ia, «Une elec u e des g andes o ganisa ions de p op ié ai es e iens
en Eu ope. En e l´en ep ise coopé a i e, la ans o ma ion ag ai e e la poli isa ion des campagnes,
1880-1939», en Jean-Luc Mayaud y Lu z Raphael (di s.), His oi e de l´Eu ope u al con empo aine. Du
illage à l´É a , (Pa ís: A mand Colin, 2006), pp. 117-137.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XX
median e la inco po ación, en las decla aciones p og amá icas del sindicalismo
ca ólico y conse ado , de las aspi aciones campesinas a la egulación es a al de los
me cados, la mejo a sus ancial en las condiciones del a endamien o, el econoci-
mien o de sus de echos a la adquisición de las ie as a endadas o la p o ección
a ancela ia de sus p oducciones16.
El eno ado in e és del ca olicismo social y de las de echas ag a is as po odo
lo conce nien e a la ag icul u a y las elaciones sociales ges adas en su en o no,
gua daba una elación es echa con aquel o o enómeno, consis en e en la sensibi-
lización polí ica que enía exp esando el campesinado, y el conjun o de la población
u al, desde el decenio inal del siglo XIX y a lo la go de las décadas iniciales del
siglo XX. Ese mismo celo enía mucho que e con la p eocupación, exhibida po
la mayo pa e de la de echa libe al, po ga an iza una amo iguada y cadenciosa
conducción del c ecien e in e és campesino an e las cues iones elacionadas con las
polí icas ag a ias emanadas del Es ado, la legislación egulado a de los me cados
y los sala ios, el asociacionismo polí ico o la pa icipación elec o al.
campesinado y «polí ica de masas» en la eu opa de en egue as
La his o iog a ía de los úl imos ein a años, ocupada del análisis del mundo
u al en la Eu opa de en egue as, ha sido p olija en el análisis del compo a-
mien o polí ico del campesinado eu opeo du an e el decisi o pe iodo si uado en e
los dos g andes con lic os mundiales del siglo XX. Su ico legado de es udios y
monog a ías nos ha e elado la exis encia de un campesinado amilia súbi amen e
con e ido en un p o agonis a polí ico de p ime o den, ascenden emen e codi-
ciado po los pa idos del libe alismo clásico en su pa icula búsqueda de alianzas
elec o ales es ables con las que apun ala unos egímenes libe ales p o undamen e
desequilib ados. En un p incipio, los in e eses de los his o iado es y sociólogos
p eocupados po comp ende los mó iles de la inse ción del campesinado en las
dispu as polí icas nacionales se cen a on, casi exclusi amen e, en las es a egias
a iculadas po es e úl imo pa a esponde a la c ecien e pa icipación del Es ado
en la o denación de la p oducción ag a ia nacional. Es e pa icula en oque p o-
ocó que, en las décadas de los 70 y los 80 del pasado siglo XX, p e aleciesen
unos ma cos de análisis excesi amen e deudo es de los plan eamien os clásicos
abo dados po la sociología es uc u alis a y el uncionalismo de aíz pa soniana.
Impe ó, pues, una in e p e ación «economicis a» de la ges ación de las sensibilida-
des polí icas en e los dis in os es a os del campesinado, exclusi amen e deducida
16 Consúl ese al espec o: Cal o Caballe o, Pila , Asociacionismo y cul u a pa onales en Cas-
illa y León du an e la Res au ación (1876-1923), (Salamanca: Jun a de Cas illa y León, 2003).
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXI
de las es a egias a iculadas po casi odos ellos, en sus elaciones con el Es ado
o los es an es g upos sociales u ales, de ca a a la pe pe uación de sus posiciones
en o no a la p opiedad o el acceso al uso de la ie a. Tales lógicas explica i as
con e ían un papel p imo dial al ca ác e de las polí icas ag a ias de endidas po las
coaliciones pa idis as ins aladas en el Es ado, conside ándolas como los ac o es
impulso es de los posicionamien os polí icos eac i os de las clases campesinas
y esponsabilizándolas de la adap a i a inse ción de es as úl imas en aquellas
alianzas polí ico-elec o ales más i memen e comp ome idas con la especí ica
de ensa de sus in e eses17.
Pese a lo an e io , y po pa adójico que esul e, la his o iog a ía eu opeo-
occiden al había p es ado, has a los años inales de la década de los 90, una escasa
a ención al papel jugado po la poli ización de los dis in os segmen os de la
población ac i a ag a ia en la c isis del pa lamen a ismo libe al de la Eu opa de
en egue as. Tampoco se había in e esado po el p o agonismo desempeñado po
el campesinado amilia en la o malización de las mul i o mes alianzas in e cla-
sis as, que si ie on de sopo e a los di e enciados modelos de o denación polí ica
inalmen e p e alecien es a lo la go de aquella c ucial e apa. Desde mediados de la
década de los se en a, ue on los es udios p eocupados po el señalamien o de los
apoyos sociales p es ados al nazismo los que, apa ejados con enien emen e con la
eclosión de inno ado as me odologías analí icas basadas en los p esupues os de la
denominada «in e encia ecológica», desb oza on el camino hacia una u u a e apa
sensibilizada con el conocimien o de la mo ilización polí ica del campesinado
eu opeo del pe iodo de en egue as18.
Desde comienzos de la década de los 90 su gie on algunas oces c í icas,
dispues as a con a es a los análisis adicionales ace ca del p o agonismo
17 Un buen ejemplo en Linz, Juan J., «Pa e ns o Land Tenu e, Di ision o Labo , and Vo -
ing Beha io in Eu ope», en Compa a i e Poli ics, 8 (1976), pp. 365-430. Véase ambién: Sokolo ,
S., «Land Tenu e and Poli ical Tendency in Ru al F ance: The Case o Sha ec opping», en Eu opean
His o y Qua e ly, 10 (1980), pp. 357-382.
18 Fal e , J. W., «Economic Deb s and Poli ical Gains: Elec o al Suppo o he Nazi Pa y
in Ag a ian and Comme cial Sec o s, 1928-1933», en His o ical Social Resea ch, 17, 61 (1992), pp.
3-21; Fal e , J. W., «How Likely We e Wo ke s o Vo e o he NSDAP?», en Conan Fische
(ed.), The Rise o Na ional Socialism and he Wo king Classes in Weima Ge many, (P o idence: R.I.,
Be ghahn Books, 1996), pp. 9-46; Boswell, Lai d, «The F ench Ru al Communis Elec o a e», en
Jou nal o In e disciplina y His o y, 23, 4 (1993), pp. 719-749; B us ein, William and Be n son,
Ma i , «In e wa Fascis Popula i y in Eu ope and he De aul o he Le », en Eu opean Sociological
Re iew, 25, 2 (1999), pp. 159-178; Jones, E. Te ence, «Ecological In e ence and Elec o al Analysis»,
en Jou nal o In e disciplina y His o y, 3, 2 (1972), pp. 249-262; Kousse , J. Mo gan, «Ecological
Reg ession and he Analysis o Pas Poli ics», en Jou nal o In e disciplina y His o y, 4, 2 (1973), pp.
237-262.

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXII
hegemónico de las clases medias de ex acción p e e en emen e u bana en la
di e enciada esolución de la c isis del pa lamen a ismo libe al19. Muchas de esas
mismas in e p e aciones al e na i as coincidie on a la ho a de ap ecia el mul i-
o me ag egado de segmen os sociales que se io pode osamen e a aído po las
p opues as de adicalismo nacionalis a y an ilibe al ges adas desde el ascismo
eu opeo de p ime a ho a20. Todo ello ue posible g acias al alumb amien o de una
abundan e bibliog a ía en o no a la na u aleza e sá il, he e ogénea y ambi alen e
de los posicionamien os polí icos esg imidos po el campesinado amilia o los
jo nale os, y el ca ác e de e minan e de sus múl iples alianzas polí ico-elec o ales
sob e la con igu ación de egímenes de co e ascis a, libe al-pa lamen a io o
socialdemóc a a21.
19 Al espec o, éase: González Calleja, Edua do, «Sob e el “Dominio de las Masas”. Visio-
nes y e isiones en la sociog a ía de los egímenes au o i a ios y ascis as del pe iodo de en egue as»,
en Edwa d Ac on e Ismael Saz (eds.), La ansición a la polí ica de masas, (Valencia: PUV, 2001), pp.
129-156, id. las pp. 153-156; Bosch, Au o a, «Di e sidad his ó ica y posibilidades de compa ación
en e las dic adu as eu opeas del siglo XX», en Edwa d Ac on e Ismael Saz (eds.), La ansición a…,
op. ci ., pp. 157-160.
20 Pese a que la bibliog a ía al espec o es abundan ísima, menciona emos los í ulos más
ele an es apa ecidos en los úl imos años. Pa a el caso de Alemania de Weima des acan los aba-
jos de Fal e , Jü gen W., Hi le s Wähle . De Aus ieg de NSDAP im Spiegel de Wahlen, (Munich:
Beck, 1991); «The Fi s Ge man Volkspa ei: The Social Founda ions o he NSDAP», en Ka l
Rohe (ed.), Elec ions, Pa ies and Poli ical T adi ions. Social Founda ions o Ge man Pa ies and Pa y
Sys ems, 1867-1987, (New Yo k, Ox o d, Munich: Be g, 1990), pp. 53-81; Ba anowski, Shelley,
The Sanc i y o Ru al Li e. Nobili y, P o es an ism and Nazism in Weima P ussia, (Ox o d and New
Yo k: Ox o d Uni e si y P ess, 1995); Mühlbe ge , De le , Hi le ´s ollowe s. S udies in he sociol-
ogy o he Nazi mo emen , (London and New Yo k: Rou ledge, 1991) y «Who We e he Nazis? The
Social Cha ac e is ics o he Suppo Mobilised by he Nazi Mo emen , 1920-1933», en His o y
Teaching Re iew Yea Book, 16 (2002), pp. 22-31. Pa a el caso de F ancia consúl ese I ine, William
D., «Fascism in F ance. The s ange case o he C oix de Feu», en Jou nal o Mode n His o y, 63, 2
(1991), pp. 271-295; Passmo e, Ke in, F om Libe alism o Fascism. The Righ in a F ench P o ince,
1928-1939, (Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1997) y Pax on, Robe O., F ench peasan
ascism: Hen y Do gè e´s G eenshi s and he c ises o F ench ag icul u e, 1929-1939, (New Yo k: Ox o d
Uni e si y P ess, 1997). Pa a el caso de I alia éanse los abajos de Snowden, F ank M., Violence and
G ea Es a es in he Sou h o I aly, Apulia, 1900-1922, (Camb idge and London: Camb idge Uni e -
si y P ess, 1986) y The Fascis Re olu ion in Tuscany 1919-1922, (Camb idge: Camb idge Uni e si y
P ess, 1989).
21 Mann, Michael, Fascis s, (Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 2004), pp. 113-118,
158, 161, 180-181; B us ein, William, The Logic o E il. The Social O igins o he Nazi Pa y, 1925
o 1933, (New Ha en: Yale Uni e si y P ess), 1996; Zo ka, Zdenek, «Be ween Baue nbund and
Na ional Socialism. The Poli ical Reo ien a ion o he Peasan s in he Final Phase o he Weima
Republic», en Thomas Childe s (ed.), The Fo ma ion o he Nazi Cons i uency, (To owa, New Je sey:
Ba nes and Noble Books, 1986), pp. 37-63; Heilb onne , Oded, Ca holicism, Poli ical Cul u e and
he Coun yside. A Social His o y o he nazi Pa y in Sou h Ge many, (Ann A bo : The Uni e si y o
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXIII
En el seno de es a nue a ma iz eó ica y me odológica, el análisis de las
c ecien es ensiones en e los in e eses u ales y u banos, susci adas con mo i o
de las mani es aciones in lacionis as y las sucesi as c isis que se p ecipi a on as
la inalización de la G an Gue a, cen ó su a ención en los p ocesos de adica-
lización campesina y sus hondas epe cusiones sob e la es abilidad misma de las
ágiles democ acias pa lamen a ias22.
Pe o ue on los es udios sob e el compo amien o polí ico del campesinado
independien e de la Eu opa de en egue as lle ados a cabo desde mediados de la
década de los 90 los que más pe cep iblemen e se ie on in luidos po los e ec os
del «gi o cul u al», dando así ienda suel a a la seducción eje cida po el análisis
de los lenguajes polí icos y su capacidad mo ilizado a en e la población u al. El
én asis pues o po odos es os es udios en la po encialidad pa a la susci ación de
ac i udes con lic uales y de mo ilización con enida en los elemen os discu si os
y simbólicos u ilizados po las g andes o maciones pa idis as, nos ha pe mi ido
comp ende aún mejo la eno me e sa ilidad polí ica del campesinado in e medio
en la Eu opa de en egue as. Pe o, po encima de odo, nos ha capaci ado pa a
juzga en sus jus os é minos la ascendencia de sus cambian es alianzas en la
Michigan P ess, 1998), pp. 150-154; Elaza , Dahlia Sabina, «Elec o al democ acy, e olu iona y
poli ics and poli ical iolence: he eme gence o Fascism in I aly, 1920-21», en B i ish Jou nal o
Sociology, 51, 3 (2000), 461-488; Ca doza, An hony L., «Comme cial ag icul u e and he c isis o
landed powe : Bologna, 1880-1930», en Ralph Gibson and Ma in Blinkho n (eds.), Landowne -
ship and Powe in Mode n Eu ope, (New Yo k, London: Ha pe Collins Publishe s, 1991), pp. 181-
198; Ca doza, An hony L., Ag a ian Eli es and I alian Fascism. The P o ince o Bologna, 1901-1926,
(P ince on, New Je sey: P ince on Uni e si y P ess, 1982); Snowden, F ank M., The Fascis Re olu-
ion..., op. ci . Véanse asimismo: Kosha , Rudy (ed.), Splin e ed Classes. Poli ics and he Lowe Middle
Classes in In e wa Eu ope, (New Yo k and London: Holmes and Meie , 1990); Luebbe , G ego y
M., Libe alism, Fascism o Social Democ acy: Social Classes and he Poli ical O igins o Regimes in In e -
wa Eu ope, (Ox o d: Ox o d Uni e si y P ess, 1991), pp. 295-303 y «Social Founda ions o Poli ical
O de in In e wa Eu ope», en Wo ld Poli ics, 39, 4 (1987), pp. 449-478, especialmen e las pp. 460-
464; Mann, Michael, Las uen es del pode social, II. El desa ollo de las clases y los es ados nacionales,
1760-1914, (Mad id: Alianza Uni e sidad, 1997). Véase ambién Kane, Anne and Mann, Michael,
«A Theo y o Ea ly Twen ie h-Cen u y Ag a ian Poli ics», en Social Science His o y, 16, 3 (1992), pp.
421-454.
22 Pa a el caso del ascenso del nazismo en Alemania, éase: Jones, La y E., «C isis and
Realignmen : Ag a ian Splin e Pa ies in he La e Weima Republic, 1928-1933», en Robe G.
Moelle (ed.), Peasan s and lo ds in mode n Ge many: ecen s udies in ag icul u al his o y, (Bos on:
Allen and Unwin, 1986), pp. 198-232; Passchie , Nico, «The Elec o al Geog aphy o Nazi Land-
slide. The Need o Communi y S udies», en S ein U. La sen, Be n Hag e y Jan Pe e Myklebus
(eds.), Who We e he Fascis s. Social Roo s o Eu opean Fascism, (Be gen, Oslo: Uni e si e s o lage ,
1980), pp. 283-300; Ab aham, Da id, The Collapse o he Weima Republic. Poli ical Economy and
C isis, (P ince on: P ince on Uni e si y P ess, 1981).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXIV
de i a expe imen ada po las inconsis en es democ acias de la época. Ha su gido
así una nue a adición de es udios sob e el campesinado y la polí ica, p imo -
dialmen e in e esada en la medición de la po encialidad mi ógena y mo ilizado a
implíci amen e engend ada po las ec eaciones idealizadas del mundo u al y
la ag icul u a que ue on copiosamen e empleadas po las p incipales cul u as
polí icas en pugna.
Desde es a inno ado a pe spec i a, hemos podido comp ende mejo aún el
alcance de e minan e de las p opues as polí icas al amen e seduc o as desplegadas
po el ascismo en e ex ensos colec i os de un campesinado amilia a enazado po
la c isis ag a ia y la adicalización jo nale a de inspi ación ma xis a o ana quis a.
Como con apa ida a lo an e io , ambién ha sido posible cuan i ica el impac o
eje cido sob e los pequeños p opie a ios y a enda a ios ag ícolas po las p opues as
concilia o ias del socialismo, e incluso del comunismo, en aquellos países en los
que ambas cul u as polí icas inco po a on a sus discu sos un indeleble comp omiso
con los in e eses de odos ellos en o no a la p opiedad o la enencia de la ie a23.
La supe ación de la c isis ag ícola y pecua ia padecida po la mayo pa e
de los países eu opeo-occiden ales desde ines del siglo XIX hizo posible una
in ensi icación de la ocación me can il del sec o p ima io, al mismo iempo
que omen ó la apa ición de un ue e y compe i i o subsec o ag oalimen a io
asen ado sob e una in e elación come cial cada ez más es echa en e ag icul u a
e indus ia. El a ianzamien o numé ico del campesinado amilia ino acili ado
an o po su p og esi a o ien ación hacia el abas ecimien o de los me cados u ba-
nos, como po su especialización en aquellos cul i os in ensi os en abajo en los
que alcanzaba óp imos endimien os. La apa ición de nue as o aciones de cul i o
más p oduc i as o la e icacia del ap o echamien o ag o-ganade o e o za on la
en abilidad de sus explo aciones. A odo ello se unió el uso e icien e del abajo
apo ado po los miemb os de la unidad amilia campesina, un ac o que le
epo ó indudables en ajas espec o a las g andes p opiedades capi alis as ue -
23 Lynch, Édoua d, «L´ex ême gauche ançaise e la ques ion ag ai e du an l´en e-deux-
gue es: de la é olu ion à l´ag a isme, con e gences e singula i és», en Jo di Canal, Gilles Pécou y
Mau izio Ridol i (di s.), Socié és Ru ales du XXe Siècle. F ance, I alie e Espagne, (Roma: Ècole F an-
çaise de Rome, 2004), pp. 285-309; Lynch, Édoua d, Moissons Rouges. Les Socialis es F ançais e la
Socié é Paysanne du an l´en e-deux-gue es (1918-1940), (Villeneu e d´Ascq: P esses Uni e si ai es
du Sep en ion, 2002); Lynch, Édoua d, «Les usages poli iques du solda labou eu : paysanne ie e
na ion dans la F ance e l´Eu ope ag a ienne, 1880-1945», en Jean-Luc Mayaud y Lu z Raphael
(di s.), His oi e de l´Eu ope u al…, op. ci ., pp. 332-349; Elaza , Dahlia Sabina, «Elec o al demo-
c acy…», a ículo ci ado; B us ein, William y Be n son, Ma i , «In e wa Fascis Popula i y…»,
a ículo ci ado.
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXV
emen e dependien es de la mano de ob a jo nale a24. Po o a pa e, la c ecien e
compe i i idad in e nacional en los me cados de ma e ias p imas y alimen os
e o zó las es a egias pa onales en abilis as, ins aladas sob e el aumen o de la
p oduc i idad y la sob eexplo ación jo nale a. Es a úl ima ci cuns ancia p ecipi ó
la ápida disolución de las iejas elaciones de pa onazgo, el su gimien o de
una nue a bu guesía ag a ia con men alidad p oduc i is a y la consolidación de
je á quicos y coe ci i os modelos de con a ación labo al25. En las g andes explo-
aciones la i undis as de la Eu opa medi e ánea que disponían de una abundan e
o e a de mano de ob a ag ícola, el a aso ecnológico, los pob es endimien os
y el aumen o del p ecio de los insumos obliga on a la bu guesía a p ac ica un
con ol monopólico y exhaus i o sob e los me cados labo ales, o la conmina on
a eje ce se e as medidas coe ci i as en la con a ación de los jo nale os pa a
man ene bajos los sala ios26. Es os ac o es acele a on la cons i ución, en e los
b ace os ag ícolas, de disciplinadas y e icaces es uc u as sindicales de ca ác e
pe manen e, que con ecuencia inco po a on los mi os y los lenguajes diseñados
po el socialismo, el ana quismo o el comunismo ace ca de la e olución ag a ia,
la colec i ización de la ie a y el aniquilamien o polí ico de la bu guesía u al.
La i upción de la G an Gue a, y las acucian es necesidades sen idas po los
Es ados belige an es en odo lo e e ido a la egulación del sis ema p oduc i o,
susci a on la adopción de é eas medidas de in e ención sob e la economía
nacional. Las más pe niciosas, desde el pun o de is a del sos enimien o en able
de las economías amilia es campesinas, con emplaban la ele ada imposición
ibu a ia, el es ablecimien o de cupos sob e la p oducción o el ei e ado ecu so a
las equisas pa a asegu a la sa is acción, a bajos p ecios, de las necesidades alimen-
a ias de la población u bana. Una ez inalizado el con lic o, los agudos epun es
in laciona ios, las con ulsiones mone a ias y la p olongación de las exacciones en
una economía oda ía con olada, ol ie on a causa cuan iosos daños ma e iales
24 Véase: G igg, Da id, The T ans o ma ion o Ag icul u e in he Wes , (Ox o d and Cam-
b idge: Basil Blackwell, 1992); Koning, Niek, The Failu e o Ag a ian Capi alism. Ag a ian poli ics
in he Uni ed Kingdom, Ge many, he Ne he lands and he USA, 1846-1919, (London and New Yo k:
Rou ledge, 1994); Jonsson, Ul y Pe e sson, Ronny, «F iends o oes? Peasan s, Capi alis s, and
Ma ke s in Wes Eu opean Ag icul u e, 1850-1939», en Re iew: A Jou nal o he Fe nand B audel
Cen e o he S udy o Economies, His o ical Sys ems and Ci iliza ions, 12, 4 (1989), pp. 535-571.
25 Snowden, F ank M., «The Ci y o he Sun: Red Ce ignola, 1900–15», en Ralph Gibson
y Ma in Blinkho n (eds.), Landowne ship and Powe …, op. ci ., pp. 199–215; Snowden, F ank M.,
The Fascis Re olu ion…, op. ci .; Ca doza, An hony L., «Comme cial ag icul u e and he c isis o
landed powe : Bologna, 1880–1930», en Ralph Gibson y Ma in Blinkho n (eds.), Landowne ship
and Powe ..., op. ci ., pp. 181–198.
26 Snowden, F ank M., Violence and G ea Es a es..., op. ci .
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXXII
esolución de la «cues ión ag a ia» du an e el p ime e cio del siglo XX, cons i uyó,
en consecuencia, un lapso empo al decisi o y pa icula men e de e minan e. Sin
luga a dudas, an ascenden al acon ecimien o empujó al conjun o mayo i a io de
la población a oma pa ido po alguna de las sensibilidades polí icas e ideológicas
de dis in o signo y na u aleza que se ie on adical y iolen amen e en en adas.
La con on ación bélica con ibuyó a la simpli icación, y aún a la sis ema ización
in eligible, de los discu sos ideológicos sos enidos po los dos bandos en pugna.
Desde la nue a «España nacionalis a», la con ibución p eceden e cons i uida po
la amalgama de lenguajes polí icos y adiciones de pensamien o an ilibe al que
exal aban la iolencia di igida con a quienes supues amen e enca naban los alo es
ex anje izan es y amenazado es de los undamen os de la aza, el pa io ismo
españolis a y el ca olicismo más conse ado , ue des ilada a a o de la eme gencia
de un nue o discu so uni icado . Es e úl imo e igió a los comba ien es con a el
égimen de la II República en los au én icos adalides de un colosal mo imien o
his ó ico, que p e endía el comple o ex e minio de los enemigos de España pa a
ga an iza el asen amien o de las bases cul u ales y polí icas posibili ado as de la
de ini i a « egene ación de la aza hispana»41. Los en en amien os del pe iodo
bélico p edispusie on, aún más si cabe, a los componen es de amplios segmen os
de las clases popula es, y de las clases medias del campo y la ciudad, hacia la
adopción de ac i udes polí icas iolen amen e con apues as, que exace ba on,
has a un ex emo inconcebible, los compo amien os colec i os de casi odas ellas.
La gue a ci il in odujo cambios sus anciales en la economía, la ida polí-
ica y los compo amien os de los habi an es de los pueblos y ciudades de las
coma cas u ales que pe manecie on leales a las au o idades epublicanas. Las
ans o maciones ue on especialmen e signi ica i as en el ámbi o de las pau as
cul u ales, ideológicas y ma e iales que egían las elaciones en abladas en e
los di e en es g upos sociales. Du an e los p ime os meses del con lic o, la ida
co idiana de innume ables pueblos y núcleos u banos expe imen ó una p o unda
al e ación. Los g upos sociales p i ilegiados, los in eg an es de las adicionales
eli es locales que habían ocupado posiciones dominan es en los ámbi os del pode
municipal, así como los sec o es sociales in e medios que habían con ibuido
adicionalmen e a sos ene el edi icio de elaciones de dominación y explo ación
de los icos p opie a ios ag ícolas sob e el campesinado —especialmen e sob e los
41 Los o ígenes cul u ales de los egímenes ascis as, y el componen e palingenésico de su
discu so up u is a y an idemoc á ico, pueden consul a se en G i in, Robe , The Na u e o Fascism,
(London and New Yo k: Rou ledge, 1993); y más ecien emen e: G i in, Robe , «The P imacy
o Cul u e: he Cu en G ow h (o Manu ac u e) o Consensus wi hin Fascis S udies», Jou nal o
Con empo a y His o y, 37 (I) (2002), pp. 21-43, id. especialmen e las pp. 37-43.

algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXXIII
campesinos más pob es y los jo nale os—, comenza on a padece , después de las
con ulsiones polí icas y sociales del e ano de 1936, una si uación de pe secución
y ma ginación. Todo ello p o ocó que, en in inidad de localidades, una mul i ud
de des acados de echis as y p ominen es miemb os de la oliga quía u al uese
iolen amen e ex e minada.
En la p ác ica o alidad de las poblaciones p edominan emen e ag ícolas
donde no iun ó inicialmen e el alzamien o mili a —aún cuando poco después
muchas de ellas uesen ul e io men e ocupadas po las columnas mili a es ebel-
des—, se egis a on ac os e oluciona ios, mayo i a iamen e p o agonizados po
g upos de jo nale os o de in eg an es de los sec o es más humildes de la sociedad
u al, que pe seguían de es a o ma la ins au ación de un nue o o den económico
y polí ico42. La gue a ocasionó, pues, una p o unda y iolen a ans o mación de
las elaciones sociales en odas aquellas coma cas u ales donde, as el asen a-
mien o más o menos de ini i o de la e agua dia leal, acasa on los p ime os y
i ubean es in en os de in olución an i epublicana. En ales espacios geog á icos,
du an e la p ime a ase de la gue a los comi és popula es ue on los au én icos
dueños de una si uación que pod íamos cali ica de e oluciona ia. P ac ica on
la de ención de los p opie a ios de echis as más sob esalien es, incau a on oda
sue e de p opiedades ús icas o modes os negocios come ciales y emp esa iales,
lle a on a cabo in inidad de colec i izaciones, y ocasiona on g a ísimos daños en
el pa imonio eclesiás ico, p o ocando así la so e ada inquina de cuan os con em-
plaban el ul aje p ac icado sob e sus más p eciados alo es cul u ales y mo ales43.
La quieb a polí ica padecida po el Es ado epublicano du an e los p ime os meses
del con lic o p odujo en nume osísimas localidades u ales una si uación de abie a
42 Véase: Qui osa Chey ouze-Muñoz, Ra ael, Alme ía, 1936-37. Suble ación mili a y al e-
aciones en la e agua dia epublicana, (Alme ía: Uni e sidad-Se icio de Publicaciones, 1997) y Polí-
ica y Gue a Ci il en Alme ía, (Alme ía: Cajal, 1986). Véase asimismo: Gil B ace o, Ra ael, Gue a
Ci il en G anada, 1936-1939. Una e olución us ada y la liquidación de la expe iencia epublicana de
los años ein a, Tesis Doc o al, (G anada: Uni e sidad de G anada, 1995).
43 Los múl iples ac os de des ucción, obo e incendio del ajua de las iglesias, las imágenes
eligiosas y los cen os de cul o ca ólico, así como los iolen os ac os de pe secución su idos po los
ep esen an es eclesiás icos en mul i ud de localidades u ales que pe manecie on en la e agua dia
epublicana, han sido desc i os po una ingen e bibliog a ía. Véase, al espec o, Salas, Nicolás, Se illa
ue la cla e. República, Alzamien o, Gue a Ci il, Rep esiones en ambos bandos (1936-1939), (Se illa:
Edi o ial Cas illejo, 1997), Tomo II, pp. 517-521 y 548 y ss. Véanse ambién: Cá cel O í, Vicen e,
La g an pe secución: España, 1931-1939, (Ba celona: Plane a, 2000), y del mismo au o : Caídos, íc-
imas y má i es. La Iglesia y la heca ombe de 1936, (Mad id: Espasa-Calpe, 2008); Albe í, Jo di, La
Iglesia en llamas. La pe secución eligiosa en España du an e la Gue a Ci il, (Ba celona: Des ino, 2008)
y Mon e o Mo eno, An onio, His o ia de la pe secución eligiosa en España, 1936-1939, (Mad id:
Biblio eca de Au o es C is ianos, 1961).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXXIV
pe secución y ex e minio ísico con a los ep esen an es polí icos de la de echa
ag a ia y el alangismo, así como con a odos aquellos in eg an es de los sec o es
sociales in e medios y las denominadas «clases de se icio» acusados de desempeña
un papel u ela en la de ensa de los in e eses ideológicos y ma e iales de la g an
pa onal y la bu guesía. Los pa onos y aquellos o os ele an es indi iduos que
habían pe manecido adsc i os a la de ensa de los alo es del o den ag a io adi-
cional, o bien ue on enca celados o asesinados, o bien pudie on bu la el acoso
de los más exal ados y log a on escapa hacia la zona con olada po los ebeldes.
La ágica expe iencia de la gue a, y el e o zamien o ex emo del pode popula ,
jo nale o y campesino en mul i ud de ayun amien os y municipios ag a ios de la
e agua dia epublicana du an e el anscu so del pe íodo 1936-193944, exace bó
aún más las posiciones con apues as que ya sos enían los g andes g upos sociales
u ales desde el inicio de la década de los ein a, e incluso ac ecen ó las di isiones
exis en es en e el campesinado desde los con lic i os años del égimen epubli-
cano. Debido a es a consolidación del pode jo nale o en alianza con una a iopin a
gama de sec o es popula es, en los ayun amien os de la e agua dia epublicana
con olados po los consejos municipales izquie dis as muchos icos pa onos, e
incluso algunos pequeños p opie a ios y a enda a ios que se habían signi icado
po su ac i ud an i epublicana du an e los meses p e ios al con lic o, esul a on
g a emen e dañados en sus in e eses ma e iales, así como se iamen e humillados
po los colec i os más adicalizados de cada pueblo o ciudad. Hoy sabemos que
en nume osos luga es de la e agua dia epublicana andaluza, po ci a an sólo
un ejemplo, se p ocedió, en consonancia con los dec e os de incau ación dic ados
po el Minis e io de Ag icul u a du an e los meses de agos o y oc ub e de 1936,
a la exp opiación de un g an núme o de pequeñas explo aciones, egen adas po
modes os campesinos que, de una u o a o ma, habían mani es ado exp esiones
de echazo al égimen democ á ico de la II República o se habían opues o a las
p e ensiones jo nale as du an e el pe íodo de in ensa agi ación social que i ió la
ag icul u a española en e 1931 y 193645. Los pe juicios ocasionados a un buen
44 Cobo Rome o, F ancisco, «El con ol campesino y jo nale o de los Ayun amien os de la
Al a Andalucía du an e la c isis de los años ein a (1931-1939)», Hispania, LIX/1, 201 (1999), pp.
75-96.
45 El alcance de las medidas de exp opiación dic adas desde el Ins i u o de Re o ma Ag a ia
—en cumplimien o del dec e o de 7 de oc ub e de 1936 p omulgado po el Minis e io de Ag icul-
u a, po el que se incau aban las ie as pe enecien es a pe sonas desa ec as al égimen epublicano o
que hubiesen pa icipado en ac os de ebeldía con a las legí imas au o idades de la República— ue
muy conside able en aquellas coma cas de la p o incia de G anada que pe manecie on bajo con ol
gube namen al ( epublicano). En algunos pa idos judiciales con p edominio de la pequeña p opie-
dad, el o al de incas exp opiadas ue cuan iosísimo. En oda la p o incia, las pequeñas explo aciones
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXXV
núme o de modes os p opie a ios y a enda a ios po la oleada e oluciona ia
p o agonizada po los jo nale os en los inicios de la Gue a Ci il, o ien a on
de ini i amen e a los p ime os hacia la de ensa de las p opues as de je a quía,
au o idad y eg eso al iejo o den u al pa onal de endidas po el nacien e égi-
men anquis a.
El anscu so de la gue a y la ac i idad exp opia o ia y e oluciona ia de
las izquie das causó daños i epa ables en la capacidad p oduc i a de muchas
haciendas ús icas, incluso en e las poseídas po un g an núme o de pequeños
p opie a ios o a enda a ios que, o bien habían expe imen ado un p oceso de
«de echización» du an e el anscu so de la II República, o bien habían gi ado
b uscamen e hacia la de ensa de los ideales de ca olicismo pa e nalis a, conse -
adu ismo, espe o a la p opiedad p i ada y aniquilamien o de las izquie das
de endidos po las de echas ascis izadas. Te minada la con ienda, los pa onos
ue on es i uidos en sus p opiedades e in e eses una ez que ue implan ado el
égimen anquis a. Pe o el en en amien o de clases había sido an d amá ico en
los años inmedia amen e p eceden es que, jun o a los icos pa onos de nume osas
localidades ag a ias, o o impo an e y he e ogéneo conjun o de sec o es sociales
esul ó igualmen e dañado en sus in e eses, idas y haciendas po la oleada de
ac os de iolencia e oluciona ia desa ada du an e los p ime os compases de la
con ienda mili a . En consecuencia, un ac isolado y mul icolo conjun o de g u-
pos sociales in e medios, in ensamen e poli izados en las cons an es pugnas de
los años ein a, al iempo que se e amen e cas igados po la eno me capacidad
ei indica i a de los sec o es popula es y los jo nale os, se iden i ica on, desde
un p ime momen o, pe o sob e odo du an e el anscu so de la gue a, con las
consignas au o i a ias o ascis as que eme gie on desde el bando mili a ebelde.
Y en e odos ellos, o os muchos incluso acep a on gus osamen e o ma pa e
de los ecién ins au ados pode es municipales que lle a ían, has a los úl imos
con ines del espacio local, las polí icas eacciona ias del Nue o Es ado anquis a.
exp opiadas alcanzaban una supe icie global de 34.505 hec á eas. Consúl ense, sob e es e pa icula ,
las siguien es apo aciones de: Gil B ace o, Ra ael, Gue a Ci il en G anada..., op. ci ., pp. 1260 y
ss., y Re oluciona ios sin e olución. Ma xis as y ana cosindicalis as en la gue a: G anada-Baza, 1936-
1939, (G anada: Edi o ial Uni e sidad de G anada, 1998), p. 326. Según hemos podido a e igua ,
consul ando los papeles co espondien es a la Causa Gene al de la p o incia de Jaén, en es a dema -
cación e i o ial ambién se e ec ua on nume osas exp opiaciones con a modes os p opie a ios o
a enda a ios ag ícolas. Véanse: Cobo Rome o, F ancisco, La Gue a Ci il y la ep esión anquis a en
la p o incia de Jaén, 1936-1950, (Jaén: Dipu ación P o incial, 1994), y A chi o Gene al de la Gue a
Ci il Española, Salamanca, Sección Polí ico-Social, Mad id.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXXVI
En aquellas o as coma cas y ciudades p on amen e ins aladas en la e agua dia
«nacionalis a» bajo con ol de las opas ebeldes, concu ie on asimismo ci cuns-
ancias p opicia o ias pa a la adhesión masi a de ex ensos colec i os sociales a
los pos ulados decididamen e an i epublicanos sos enidos po la de echa más
adicalizada46. El ex e minio sis emá ico de los oposi o es izquie dis as pues o
en ma cha desde las p ime as semanas del con lic o y la p oclamación, a a és
de una insis en e p opaganda, de los undamen os ideológicos de nacionalismo
ul aca ólico y an idemoc á ico sob e los que hab ía de ins ala se una nue a
ealidad polí ica supe ado a del denos ado égimen democ á ico47, gene a on
un p opicia o io caldo de cul i o sob e el que p oli e ó oda una amplia gama
de isce ales ex emis as de de echa48. Solamen e así, puede en ende se el as o
enómeno de adsc ipción masi a y olun a ia p o agonizado po a ios miles de
ciudadanos co ien es, que acudie on en opel, du an e las p ime as jo nadas del
con lic o, a alis a se en las milicias cí icas, o en los emb iona ios ó ganos pa ami-
li a es pues os al se icio del Ejé ci o ebelde po Falange Española, Comunión
T adicionalis a u o as o ganizaciones de la de echa adicalizada o ascis a que
p oli e a on du an e el anscu so de los p ime os años ein a49.
46 La adhesión «a opellada» a las ilas de Falange Española du an e los meses inmedia a-
men e pos e io es al iun o del F en e Popula en las elecciones de eb e o de 1936, pe o sob e odo
du an e los p ime os meses del con lic o ci il de 1936-1939, egis ada en algunas coma cas u ales
del su oes e andaluz, y muy especialmen e en la p o incia de Se illa, p ueba el a ac i o que debie on
eje ce los ideales del alangismo en e amplias capas de la población campesina. Al espec o éase:
Lazo, Al onso, Re a o de ascismo u al en Se illa, (Se illa: Sec e a iado de Publicaciones de la Uni-
e sidad de Se illa, 1998), y más ecien emen e: Lazo, Al onso y Pa ejo Fe nández, José An o-
nio, «La mili ancia alangis a en el su oes e español. Se illa», Aye , 52 (2004), pp. 237-253. Véanse
asimismo las siguien es apo aciones de: Pa ejo Fe nández, José An onio, La Falange en la Sie a
No e de Se illa, (Se illa: Uni e sidad de Se illa, 2004); Seño i os, Jo nale os y Falangis as, (Se illa:
Bosque de Palab as, 2008) y Las piezas pe didas de la Falange. El su de España, (Se illa: Sec e a iado
de Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, 2008).
47 Véase: Espinosa Maes e, F ancisco, La jus icia de Queipo. Violencia selec i a y e o as-
cis a en la II Di isión en 1936: Se illa, Huel a, Cádiz, Có doba, Málaga y Badajoz, (Ba celona: C í ica,
2006).
48 El mes de agos o de 1938, el núme o de in eg an es de la segunda línea de milicias que
ope aban en la e agua dia nacionalis a andaluza, ascendía a un o al de 44.451 homb es. Véase: Se i-
llano Cale o, F ancisco, Ex e minio. El e o con F anco, (Mad id: Obe on, 2004), pp. 128-129.
Consúl ese, asimismo, el ya clásico es udio de: Casas de la Vega, Ra ael, Las milicias nacionales,
(Mad id: Edi o a Nacional, 1977), 2 ols., Vol. II, pp. 855-863, id. especialmen e las páginas 860-861.
49 La cons i ución de las milicias de olun a ios «nacionalis as» ue p o usamen e es udiada
po Ra ael Casas de la Vega, Las milicias…, op. ci .; y mucho más ecien emen e lo ha sido po :
Semp ún, José, Del Hacho al Pi ineo. El Ejé ci o Nacional en la Gue a de España, (Mad id: Ac as Edi-
o ial, 2004), pp. 164-209. No obs an e, las p o undas aíces ideológicas y cul u ales que inci a on a la
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXXVII
A lo la go de an in ensa coyun u a his ó ica un he e ogéneo y as o colec i o
de indi iduos poli izados po las consignas ul anacionalis as y an i epublicanas
o jadas desde el bando ebelde, accedió a la mani es ación apasionada de con-
icciones isiblemen e iden i icadas con la ins au ación en España un égimen de
o den, i ulen amen e an ilibe al y comp ome ido con el espe o a la adición y
al ca olicismo. Fue p ecisamen e es e denso magma mul icolo , in eg ado po los
componen es de muy di e sos g upos sociales in e medios del mundo u al, el que,
azuzado po las du as con o e sias polí icas desa adas du an e el con lic o ci il,
cas igado o pe seguido po la adicalización de las izquie das y los sec o es popu-
la es, y exal ado po el clima gene alizado de iolencia y mue e que a asó ambas
e agua dias, p o agonizó una adhesión incondicional a las p opues as pa ió icas,
ul anacionalis as y de egene ación desplegadas desde el bando mili a ebelde.
Quedó con igu ado, así, el sopo e sus ancial que hab ía de sos ene , ins alado
sob e un « e undado pac o social» de ca ác e an i epublicano y an i-izquie dis a, la
p ác ica o alidad de los nue os pode es locales anquis as edi icados en in inidad
de municipios u ales desde 1939 en adelan e.
el campo y la democ acia. socialis as y comunis as en la sensibili-
zación democ á ica del campesinado du an e el a do anquismo
y la ansición polí ica
Cuando oda ía es aba en pleno apogeo la dic adu a anquis a, desde ines de
los años sesen a los socialis as de la Unión Gene al de T abajado es y la Fede ación
de T abajado es de la Tie a comenza on a mos a se eno memen e ecep i os a los
impo an ísimos cambios es uc u ales que se egis a on en la ag icul u a española50.
La pé dida de impo ancia del PIB ag a io con espec o al PIB o al ep esen ado
po el conjun o de la economía nacional se unió, en un acele ado p oceso de espe-
cialización p oduc i a, me can ilización, inco po ación de insumos p o enien es de
la indus ia y mecanización de nume osas labo es, al i emediable éxodo u al, a la
disminución del núme o de jo nale os dispues os a acudi a los me cados labo ales
en demanda de empleo y al pa cial despoblamien o de nume osísimos municipios
eminen emen e u ales o ag ícolas. Asimismo, las nue as condiciones c eadas po
iolencia a ex ensos y muy he e ogéneos colec i os sociales de la e agua dia «nacionalis a» du an e
los p ime os meses de la Gue a Ci il, han sido expues as po F ancisco Se illano Cale o, Ex e -
minio. El e o …, op. ci ., pp. 29-43.
50 Véase: He e a González de Molina, An onio: «“O a lec u a de la ansición española
es posible”: La democ a ización del mundo u al (1975-1982)», en Aye , 74 (2009), pp. 219-240; y La
cons ucción de la democ acia en el campo (1975-1988). El sindicalismo ag a io socialis a en la T ansición
española, (Mad id: Minis e io de Ag icul u a Pesca y Alimen ación, 2007).

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XXXVIII
la disminución de los p ecios de los p oduc os ag ícolas o la se e as es icciones
expe imen adas en la disponibilidad de mano de ob a jo nale a, epe cu ie on
nega i amen e sob e las g andes explo aciones insu icien emen e equipadas pa a
hace en e al inc emen o de los cos os sala iales, al iempo que die on un espi o
a las pequeñas explo aciones amilia es con capacidad pa a adap a se a las nue as
exigencias de unos me cados en cons an e e olución. Todo es o e igió al pequeño
campesinado capaci ado pa a la adecuada en abilización de sus exceden es en un
p o agonis a esencial que, pese a odo, padeció agudamen e las polí icas ag a ias
de la ase inal del anquismo y la as ixian e ca ga p o ocada po el égimen
de Segu idad Social, la imposición ibu a ia, la é ea egulación de los p ecios
ag ícolas o la cons icción de los bene icios de i ada de la especulación eje cida
po las cadenas de come cialización y dis ibución en manos del g an capi al. Los
socialis as supie on o ien a sus discu sos de mo ilización p o-democ á ica en la
ag icul u a p es ando una especial a ención a los in e eses del pequeño campesinado
amilia , al conside a a los modes os lab ado es au ónomos como los p o agonis as
idóneos pa a emp ende la mode nización de sus explo aciones y con e i se en
emp esa ios ag ícolas p o esionalizados, compe i i os y e icaces, al igual que sus
homónimos eu opeos. Es o no signi icó, en absolu o, que los socialis as ol idasen
su comp omiso con los asala iados. De hecho, con igu a on odo un en amado
de o ganizaciones ag a ias p o esionales que incluían ei indicaciones o ien adas
a sa is ace an o las eclamaciones su gidas del es a o de pequeños campesinos
p o undamen e implicados en el me cado de p oduc os ag ícolas como aquellas
o as p o enien es del colec i o de jo nale os cas igado po los e ec os de la «des-
campesinización», el éxodo u al, los bajos sala ios, el desempleo o la p eca iedad
de los subsidios es ablecidos pa a ga an iza mínimamen e su subsis encia.
Po su pa e, los comunis as del PCE (Pa ido Comunis a de España) y de
las CC.OO. (Comisiones Ob e as) del Campo pe sis ie on, desde los años ina-
les de la década de los cincuen a, en la di usión de sus p incipales consignas en
o no al p oblema ag a io español y su pa icula esolución. Desde la agilidad
y la inconsis encia de la mayo pa e de los ó ganos de p ensa y los medios p o-
pagandís icos de di usión esc i a con que con aban las células clandes inas de
o ganización del Pa ido Comunis a en las dis in as p o incias, se insis ía una y
o a ez en la glo i icación de la Re o ma Ag a ia. Es a úl ima apa ecía e igida
en la panacea des inada a esol e las ca encias e injus icias padecidas po los
jo nale os ag ícolas y el campesinado más pob e51.
51 Véase: «La Voz del Campo», ene o de 1961, año II, núme o 1, p. 1, «Tie as sin cul i a y
ob e os ag ícolas en pa o». Véanse, asimismo, los núme os 6, de junio de 1961, y 8, de agos o de 1961.
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XXXIX
El diseño de los desequilib ios es uc u ales que subyacía en casi odos los
análisis e ec uados po los comunis as en o no a la p eca ia y di icul osa si uación
padecida po el campesinado bajo el égimen anquis a, pi o aba cons an emen e
sob e la señalización del la i undismo, y el desigual e injus o epa o his ó ico
de la ie a, como los culpables p imo diales de la uinosa si uación padecida
po milla es de campesinos y abajado es ag ícolas. Además, se a ibuía a la
g an explo ación la i undis a, con una e quedad digna de mejo causa, un acen-
uado ca ác e de a aso e incapacidad p oduc i a, en muchos casos de i ada del
egoísmo de sus p opie a ios o de la ecuen e p ác ica del absen ismo emp esa-
ial. Los comunis as e ec uaban cons an es llamamien os a la lucha o ganizada
de los jo nale os y los campesinos más pob es en e a la dic adu a anquis a,
en endida es a úl ima como el égimen polí ico an idemoc á ico y oligá quico
que ga an izaba, median e sus pa icula es polí icas de o denación ag a ia, la
p o ección de los in e eses de la g an bu guesía la i undis a y la con inuidad de
la hegemonía indiscu ida de la g an p opiedad ús ica. La consabida consigna
de «La ie a pa a quien la abaja», an p o usamen e di undida po los comu-
nis as, se di igía especialmen e al ex enso colec i o de jo nale os y abajado es
ag ícolas sin ie a, concebidos como los p ime os bene icia ios de la dis ibución
de las ie as exp opiadas a los g andes e a enien es y los icos p opie a ios
la i undis as. Y, en meno medida, a una abiga ada pléyade de campesinos
pob es o modes ísimos p opie a ios o a enda a ios52. Bien es cie o que en e
las p opues as de esolución del p oblema ag a io, los comunis as con emplaban
asimismo la inmedia a y u gen e adopción de medidas o ien adas a sal agua da
los in e eses del campesinado de pequeños p opie a ios y a enda a ios en e
al expolio y la enajenación eje cida po los g andes conso cios inancie os, la
imposición ibu a ia, o los odiados in e media ios53. Pa a odo ello, los comu-
nis as po iaban en la ealización de an singula ans o mación po pa e de
un gobie no democ á ico, que se ía el enca gado de pone a disposición de los
abajado es ag ícolas las ie as exp opiadas, a in de que uesen ellos mismos
quienes, de mane a en e amen e lib e y democ á ica, decidiesen bajo qué o ma,
si bien indi idual o colec i a, debe ían p ocede a su explo ación y usu uc o54.
En pa ecidos é minos se exp esaba, el año 1965, el ó gano de exp esión comunis a: «La Voz de Jaén.
Po a oz de Ob e os y Campesinos», núme o 6, año 2º, junio 1965, p. 1: «El campo necesi a una ápida
solución».
52 Véase: «La Voz del Campo Andaluz», agos o de 1969, nº. 1, pp. 1-2.
53 Véase: «La Voz del Campo», ab il de 1967, año VIII, núme o 2, pp. 1-2.
54 El ó gano de p ensa comunis a «La Voz del Campo» ecogía las siguien es palab as: «¿Cómo
se a a abaja la ie a que se en egue a los campesinos? ¿Indi idual o colec i amen e? Es o lo decidi án en
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
XL
Todo es e conjun o de ap eciaciones, nos induce a pensa que las imágenes
sublimadas y ances ales del epa o, jun o con las más ecien es y elabo adas
de la Re o ma Ag a ia, con inuaban alimen ando el imagina io de mul i ud de
jo nale os y b ace os ag ícolas ubicados en aquellas coma cas con una mayo
concen ación de población asala iada u al. Ambas soluciones e an con empladas
como los ins umen os sal í icos y mi i icados que pond ían in a una p olongada
e a de injus icia en la dis ibución y el acceso a la ie a, cuya pe sis encia se
inculaba a la ce ada de ensa de los in e eses oligá quicos y monopólicos de la
bu guesía ag a ia la i undis a lle ada a cabo po la dic adu a anquis a.
Los pila es undamen ales de la in e p e ación comunis a ace ca del ca ác e
p o undamen e desequilib ado que exhibía el sec o ag ícola español pe du aban
casi in ac os en la e apa inal de la dic adu a del gene al F anco. Puede a i ma se
que su ei e ado discu so en o no a la Re o ma Ag a ia esul ó sumamen e
e ec i o en la solidi icación de de e minadas «iden idades colec i as», has a
con e i a es as úl imas en au én icos mo o es de simbolización que susci a-
on la mo ilización y la p o es a en e de e minados conjun os de la población
ag ícola asala iada y el campesinado de pequeños p opie a ios o a enda a ios
pe judicado po las polí icas ag a ias implemen adas po el anquismo. Du an e
los años inales de la dic adu a y al inicio de la ansición democ á ica, nume osas
coma cas ag a ias con un ue e p edominio de la g an explo ación y una ele ada
concen ación de mano de ob a u al asala iada, asis ie on al despe a de una
impo an e ed de o ganizaciones sindicales ue emen e comp ome idas con la
de ensa de los in e eses jo nale os y el pequeño campesinado. En al sen ido, las
Comisiones de Jo nale os su gidas en 1975 y ue emen e in luidas po el Pa ido
de los T abajado es de Andalucía (PTA), alumb a on poco después el nacimien o
del Sindica o de Ob e os del Campo (SOC), en agos o de 197655. Es e úl imo
se e igió, desde los inicios de su andadu a, en una pode osa o ganización muy
sensibilizada con las di icul ades p o ocadas sob e los jo nale os de nume osas
coma cas ag ícolas po los enómenos de emig ación masi a, pé dida de opo -
unidades de empleo y aplicación de un sis ema de subsidio ag a io (el «Empleo
Comuni a io», pos e io men e denominado «Plan de Empleo Ru al») concebido
cada caso los p opios campesinos. Ellos decidi án democ á ica y lib emen e las o mas en que han de abaja
la ie a que se á suya. Ellos decidi án democ á ica y lib emen e si p e ie en abaja en común o p e ie en
cul i a la explo ación amilia ». C . «La Voz del Campo», agos o de 1966, año VII, núme o 4, p. 1.
55 Una de allada explicación del con ex o his ó ico y socio-económico en el que su gió el
SOC puede halla se en Mo ales Ruiz, Ra ael, «Ap oximación a la his o ia del Sindica o Ob e os
del Campo en Andalucía», en Manuel González de Molina (ed.), La His o ia de Andalucía a deba e. I.
Campesinos y Jo nale os, (Ba celona: An h opos, 2000), pp. 179-206.
algunas p opues as in e p e a i as sob e la e olución polí ica, social y cul u al… XLI
como humillan e y desmo alizado . Al calo de las p ime as mo ilizaciones jo -
nale as egis adas en algunas coma cas andaluzas du an e la segunda mi ad de
la década de los se en a, y di igidas con a las condiciones especí icas en las que
se e ec uaba la dis ibución del mencionado subsidio, o en de ensa de una imagen
sublimada de la Re o ma Ag a ia, esuci a on, con una más que conside able
capacidad mo ilizado a, las Comisiones Ob e as del Campo56, has a con e i se
en la ede ación más adicalizada del sindica o de inspi ación comunis a57.
56 Las p ime as «comisiones de ob e os» ag ícolas apa ecidas en el seno de la i icul u a del
Ma co de Je ez, se emon an a mediados de los años 50, aún cuando comienzan a se es ables a lo
la go del pe iodo 1959-1965. Consúl ese: Fowe ake , Joe, Making democ acy in Spain. G ass- oo s
s uggle in he Sou h, 1955-1975, (Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1989).
57 Consúl ese: Gómez Oli e , Miguel, «Jo nale os andaluces, ¿una clase en ex inción? Un
análisis de la con lic i idad campesina en los años 80», en Edua do Se illa Guzmán y Manuel Gon-
zález de Molina (eds.), Ecología, Campesinado e His o ia, (Mad id: Ediciones La Pique a, 1993), pp.
409-428, éanse especialmen e las pp. 387 y ss. Consúl ese, asimismo, Gómez Oli e , Miguel, «El
mo imien o jo nale o du an e la T ansición», en Manuel González de Molina (ed.), La His o ia de
Andalucía a deba e. Vol. I…, op. ci ., pp. 135-155.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
6
y po su an i-mode nismo mili an e, conduje on a una educción de su p esencia
social e in luencia polí ica. Dichos enómenos cons i uyen ca ac e ís icas cen ales
del p oceso de secula ización en endido en é minos clásicos.
Aho a bien, el siglo XIX ambién p esen ó o as ealidades. Fue además un
siglo de enacimien o ca ólico y, en g an medida, un siglo ma iano. Un buen
núme o de asociaciones, cí culos, sindica os y publicaciones ca ólicas ie on la
luz. A su ez, du an e odo el siglo se mul iplica on los a is amien os de í genes,
undamen almen e en F ancia, pe o ambién en España. El caso cán ab o ana-
lizado po Julio de la Cue a, con su habi ual pulc i ud y igo , apun a elemen os
gene alizables de la econs i ución de la piedad popula e igo izada a inales
del siglo, como ue on la o ganización de ome ías po pa e de un cle o local
omnip esen e13.
Con odo, desde la i upción del libe alismo en España, la hos il ac i ud
desplegada po g an pa e de la je a quía eclesial en e a las no edades polí icas
hizo que la sospecha polí ica planea a sob e la mi a papal. Ya en la década 1820,
a juicio de un pe iodis a libe al de El Espec ado , la ac i ud pon i icia podía ene
e ec os de as ado es en los países ca ólicos. La in ansigencia con las nue as ideas
desplegadas po el Papa obligaba a los ca ólicos libe ales a de ini se polí icamen e:
«¿Po qué nos quie e pone en la c uel necesidad de elegi en e la e y mo al de
Jesuc is o, y la que p o esan los mal ados sin que el papa se dé po o endido? ¿La
eligión de ese es la del e angelio, o es la de C eux su he mano en Jesuc is o y la de
los o os minis os sanguina ios, que en nomb e de Dios se en egan al pillaje, al
asesina o y p edican a sus o ejas el ex e minio y la ebelión?»14.
Pe o los gobie nos libe ales españoles siguie on man eniendo polí icas egalis-
as o ien adas a «ci iliza a la Iglesia» o, en o as palab as, a que el cle o es u ie a
bajo su dominio y coope a a en la consolidación del nue o égimen. Aun así con
escaso éxi o: las leyes que obligaban a los eclesiás icos a apoya el égimen cons-
i ucional se incumplie on habi ualmen e15. En luga de ello, el cle o ca ólico c eó
y ansmi ió a ias e siones de la ideología con a e oluciona ia, ep odujo sus
13 De la Cue a Me ino, Julio, «La cons ucción de una iden idad ca ólica egional: la Bien
Apa ecida, pa ona de la mon aña», I Encuen o de His o ia de Can ab ia: ac as del encuen o celeb ado
en San ande los días 16 a 19 de diciemb e de 1996, Vol. 2, (1999), pp. 963-982.
14 El Espec ado , 8-I-1823.
15 La p opaganda eacciona ia del cle o ca alán y los deba es en Co es que se ocupa on de
las elaciones del cle o con las pa idas con a e oluciona ias han sido analizados po A naba
Ma a, Ramón, «P opaganda an ilibe al i llui a ideològica du an el T ieni Libe al a Ca alunya
(1820-1823)», Rece ques, Cu ial, Ba celona, 1994, pp. 7-28 y La e olució de 1820 i el T ienni Libe al
a Ca alunya, (Ba celona: Eumo, 2001).

dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. la secula ización de la españa… 7
mi os y a ella adap ó sus dogmas de o ma habi ual en muchas egiones de España
du an e la mayo pa e del pe iodo aquí analizado. A a és de los se mones, las
admoniciones públicas, los Te Deums y las con esiones se di undió en e el pueblo
la idea de la necesidad de que odos los «buenos» c eyen es lucha an con a el
libe alismo y se hizo en nomb e de Dios y bajo pena de excomunión16. Con es-
pec o a es o, el dic amen de la Comisión pa lamen a ia p esidida po José Ma ía
Moscoso, Sec e a io de Gobe nación, o mada pa a in es iga las ac i idades de
las pa idas ealis as du an e el T ienio, ue o undo: «Apenas se ha le an ado
pa ida en España que no con ase en sus ilas y a su en e indignos minis os de
una eligión dulce y ole an e po esencia»17.
Po an o, no esul a ex año que la his o iog a ía especializada, basándose en
es imonios de la época y en una imagen omán icamen e de o mada del cam-
pesinado, haya ei e ado insis en emen e que las masas campesinas pobla on las
ilas con a e oluciona ias a pa i del T ienio Libe al. Lo llama i o es que an o
adicionalis as como libe ales compa iesen es e mismo concep o del campesinado
y que sus espec i as escuelas his o iog á icas lo hayan ep oducido18. Es a cons a-
ación, ealizada po Jaume To as hace más de es décadas, además de denuncia
la pe sis encia de una isión oman izada y uní oca de la asociación exis en e
en e campesinado y con a e olución, apun a a una ealidad más compleja como
e emos a con inuación19. Cabe señala que ambién los adicionalis as u iliza on
dicha imagen pa a des aca la popula idad de su idea io, a i mando la supues a
acep ación y apoyo u al a sus ideas. Aún así deno an una noción de o mada
y pa e nalis a del campesinado20. Lo cie o es que, ya ue a po su emo a las
e o mas y su espe o a las au o idades adicionales, con el ey como cabeza del
cue po polí ico y social; ya ue a po la escasez de ecu sos ma e iales21, o po la
16 A ias González, Luis y De Luis Ma ín, F ancisco, «La di ulgación popula del an ili-
be alismo (1808-1823) a a és del se món», Hispania, 53, 184 (1993), pp. 213-235.
17 Memo ia leída a las Co es po el S . Sec e a io del Despacho de la Gobe nación de la Península
en la sesión del 3 de Ma zo de 1822 sob e el es ado de los negocios conce nien es a la sec e a ía de su ca go.
Mad id, 1882. Ci ado en A naba Ma a, R. «P opaganda an ilibe al…», pp. 10-11.
18 Sa al, José V., «La a y el ca lismo: El echazo de un libe al hacia las clases popula es
campesinas», Neophilologus, ol. 92, 3 (2008), pp. 429-442; y Ma ínez Do ado, Glo ia y Pan-
Mon ojo, Juan, «El p ime ca lismo, 1833-1840», Aye , 38 (2000), pp. 35-64.
19 To as Elías, Jaume, «¿Con a e olución campesina?» en Libe alismo y ebeldía campesina,
(Ba celona: A iel, 1976), pp. 10-15.
20 Rod íguez Po illo, José M., «Las p oclamas ealis as de 1822», Anales de la Uni e sidad
Hispalense, (1969), pp. 53-58.
21 Josep Fon ana en La c isis del An iguo Régimen (pp. 281-282) a i ma que la ebelión con a
el gobie no e a una de las posibles salidas que enían los campesinos an e la mise ia u o de las malas
cosechas y de la g an p esión iscal que sopo aban.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
8
iden idad de obje i os con la con a e olución22, dicha isión alcanzo un amplio
espaldo en la li e a u a y la p ensa con empo áneas. Pa a muchos ailes y cu as
u ales el libe alismo e a el enemigo in e io común. Po su pa e, los gobie nos
cons i ucionales e an muy conscien es de lo ampliamen e di undida que e a esa
in e p e ación, y legisla on pa a ecaba la acep ación del campesinado. Con iene
ambién añadi que aquella esis encia u o un g an e ec o en el p oyec o polí ico
libe al y explica pa cialmen e los acasos cosechados po el mismo.
Pa a algunos con empo áneos la pob eza y la igno ancia del campesinado lo
hacían p esa ácil de la p opaganda an ilibe al ansmi ida desde muchos púlpi os.
Según la isión de algunos p o agonis as polí icos del momen o, en es e caso el
p opio Moscoso, los campesinos es aban muy in luidos po la acción p opagan-
dis a del cle o:
«En la sencillez de muchos españoles, pa icula men e de los habi an es del
campo que, escasos de ins ucción po lo común, c een ciegamen e a las pe sonas
que es án acos umb ados a obedece »23.
Pe o algunos signos pueden llega a pone en cues ión es e a gumen o, al
menos en su o mulación más in lexible. Hace casi es décadas, José Me cade
a i maba que no exis ían indicios pa a duda de la since a eligiosidad de los es a-
os popula es de p incipios del siglo XIX. Sin emba go, en su a ículo se na an los
ac os con a la p opiedad eclesiás ica p ac icados po la banda lide ada po José
«Boquica» en los años 1813 y 1814. Ac uaba undamen almen e en la p o incia
de Ba celona y en el Ampu dán, y come ió nume osos obos con in imidación24.
Me cade a i maba que es os hechos no dejaban de se enómenos aislados que
no podían hace sospecha e o alguno en su plan eamien o inicial: el anco
u o eligioso del de o o pueblo español.
Pues bien, aquellos hechos no ue on an excepcionales. Según la documen a-
ción consul ada, en Á ila, León, Palencia, Valladolid, Zamo a, exis ían desde años
a ás nume osas bandas de delincuen es dedicados al des alijamien o sis emá ico
de edi icios eligiosos. G upos de «bandole os» oba on, con y sin iolencia, odo
ipo de ense es en pueblos y illas de odo el e i o io español25. Al menos desde
1795 y has a 1823 hubo denuncias y se esol ie on plei os en los que p esbí e os,
22 To as Elías, Jaume, Op. ci . sup a, pp.7-32.
23 Memo ia… p. 3.
24 Me cade Riba, Juan, «O ígenes del an icle icalismo español», Hispania, 123 (1973), pp.
101-123, esp. pp. 101-102.
25 Así lo mues an los expedien es consul ados en la Real Chancille ía de Valladolid (RCV).
Plei os c iminales, Cajas 24, legajos 2 y 89. También se die on casos de encub imien o como en el
que un abe ne o ue juzgado en 1823 po encub i a la pa ida encabezada po G ego io Gallo, «el
dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. la secula ización de la españa… 9
pá ocos y pa icula es exigían una epa ación de daños. Los g upos de «bandole-
os» se componían de pe sonas con las más di e sas p o esiones: a ie os, he e os,
jo nale os. Los bo ines ue on, en algunas ocasiones, muy ele ados26.
La ecuencia de es e ipo de casos es di ícil de de e mina aunque pa ece
mayo de lo que cab ía pensa . Nu idos g upos de homb es pe enecien es a
comunidades u ales oba on y p o ana on las p opiedades del cle o en la segunda
mi ad del siglo XVIII. A menudo, lad ón y íc ima ue on ecinos del mismo
pueblo. Cabe pensa que el dine o y las joyas del cle o cons i uían un pode oso
eclamo pa a los delincuen es y que el adicional espe o a las p opiedades del
es amen o cle ical empezaba a desapa ece . Dicho lo cual, con iene señala que no
se cues iona aquí la au en icidad de la e del campesinado español, ni su comp o-
miso an ilibe al, simplemen e se denuncia la capacidad de la his o iog a ía pa a
man ene mi os y ep oduci los. Po o a pa e, la o ma menos comp ome edo a
y más ecuen e de esis i el pode de la Iglesia p obablemen e ue el impago
de limosnas, censos, diezmos y p imicias27. Algo que ambién se p odujo en el
momen o en que se p oclama a la cons i ución de Cádiz an o en 1810 como
en 181228.
Desde el momen o en que la Iglesia se pasa a con a mas y bagajes a las ilas
ca lis as en cie as egiones del país a pa i de 1833 y, sob e odo, desde la des-
amo ización de Mendizábal, la ac i ud del campesinado comenzó a cambia en
cie as egiones españolas. Ya ue a po di ec a mili ancia de algunos ailes o po
la sin onía ideológica que compa ía con el adicionalismo legi imis a, lo cie o es
que la elación iglesia-campesinado-ca lismo ha sido su icien emen e es udiada.
Aho a bien, ni el apoyo al P e endien e llegó nunca a se absolu o po pa e del
campesinado o a ins i ucionaliza se como pos u a o icial del cle o ca ólico, ni
ampoco al a on oces c í icas den o del mismo cle o con a esa endencia.
También con iene eco da que las sucesi as oleadas de iolencia an icle ical que
su ca on España du an e el siglo XIX u ie on casi siemp e luga en ciudades y
no en pueblos. Eso sí, plan ea , como se iene haciendo, que el campo español se
Tue o de Cigales», que había come ido obos en di e sas iglesias de las ce canías de Valladolid, c .
ACV Plei os c iminales, Caja 68, leg. 3.
26 A C is óbal Cañada, de Fuen elapeña (Zamo a), le oba on: «alhajas, dine o (unos 8.000
eales en moneda de pla a, 4.000 en cua os y 36 onzas de o o), un cuchillo de ma a ce dos, 3 cubie -
os de pla a, 1 eloj de al ique a de pla a y opa». RCV. Plei os c iminales, Caja 214, leg. 1.
27 Fe nández Albaladejo, Pablo, La c isis del an iguo égimen en Guipúzcoa, 1766-1833:
cambio económico e his o ia (Mad id: Akal, 1975), pp. 302-319.
28 A naba Ma a, Ramón, Re olució i con a e olució a Ca alunya du an il T ienni Libe al,
1820-1823. Tesis doc o al di igida po Josep Fon ana Láza o, Uni e sidad Pompeu i Fab a, Ba ce-
lona, 1999.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
10
io inal e ado po las luchas polí icas po el acceso a los ecu sos públicos y po
la de e minación del con enido de las leyes, esul a hoy día más que cues ionable.
Los con lic os y ans o maciones expe imen ados en el ag o hispano se co es-
pondie on con las que u ie on luga en el ma co u bano y no sólo las e leja on.
Pa a empeza , en a ios pueblos manchegos, po ejemplo, se die on casos de
esis encia y oposición a la o u a de la lápida cons i ucional o denada po las
au o idades e nandinas en mayo de 1814. Se a aba de un símbolo polí ico de
g an di usión que habían o denado ins ala los ayun amien os cons i ucionales en
muchas localidades españolas as la ap obación de la Pepa. También se p oduje on
al e aciones del o den público as el eg eso de las au o idades p econs i uciona-
les a sus ca gos. Hubo asimismo en en amien os calleje os en e absolu is as y
se iles as las ce emonias de celeb ación de la uel a al ono del ey que ue on
gene almen e celeb adas en iglesias y e mi as. La oposición polí ica a la mona quía
es au ada, con odo, empeza ía a gana adep os a pa i de 1815 y ambién hubo
campesinos que alza on su oz, y en ocasiones sus a mas, a a o del libe alismo29.
desencan os
La consolidación del libe alismo ue de la mano de la ans o mación del
ca olicismo en una eligión paula inamen e inculada a los p incipios de ley y
o den an ca os al o den oligá quico mode ado. A su ez, con el paso del iempo, las
agi aciones ag a ias an es mencionadas, así como las ejempla men e es udiadas po
el maes o de his o iado es Juan Díaz del Mo al, deja on de se an excepcionales.
Al menos, si uno oma en conside ación la decisión de c ea una sección u al de
la Gua dia Ci il: la Gua dia Ru al. Aunque su c eación había sido discu ida po
comisiones minis e iales desde 1860, el 20 de eb e o de 1868 se undó po Real
Dec e o i mado po la eina Isabel II y po inicia i a del gobie no Na áez con el
in de cus odia la p opiedad ag ícola y o es al30. Poco después de su c eación, el
canónigo de la ca ed al de G anada, F ancisco Be múdez de Cañas y de la To e,
p onunció un discu so en la bendición de la bande a del cue po en el emplo
mayo de la capi al del Da o. En su in e ención se islumb an pe ec amen e
los ca ac e es p incipales del modelo a icanis a de elaciones en e la eligión
29 Díaz-Pin ado, Juan, «Reacción absolu is a y desó denes en La Mancha», Cuade nos de
His o ia Con empo ánea, 16 (1994), pp. 35-63, passim.
30 España Fuen es, Ra ael, «Los p oblemas de o den público du an e el Sexenio Re olu-
ciona io: los cue pos de los olun a ios de la libe ad y de los olun a ios de la epública. La disolu-
ción de la Gua dia Ru al», P ose pina: e is a de la Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia, 14
(1998), pp. 9-38; y Mi Mon al , Vicen R., Desposee y cus odia . T ans o maciones ag a ias y gua -
de ía u al en la p o incia de Valencia, 1844-1874, (Valencia: Edicions Al ons el Magnànim, 1997).
dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. la secula ización de la españa… 11
y la sociedad mode na, y el papel que la p ime a debía de cumpli pa a modela
a la segunda. En una época que se de ine como de « iempos de disolución», lo
que la sociedad necesi aba e an «ins i uciones ue es que esis an al ímpe u de
las pasiones, a la incons ancia de espí i u humano, a los emba es del cu so de los
acon ecimien os». Es a desc ipción del b azo u al de la Gua dia Ci il se omaba
de Jaume Balmes y su c eación quedaba más que jus i icada po la necesidad y
con eniencia de su p imo dial obje i o: la de ensa y sal agua da de la p opiedad
p i ada. El discu so de Be múdez sin e iza pe ec amen e el ipo de eligión de
los pode osos y de espe o al o den social que se de i aba del canon desc i o en
las encíclicas de Pio IX Quan a Cu a y Syllabus. La eligión ca ólica, inculada
a un ue e pa io ismo y a la de ensa del o den social he edado, e a en endida
como el mejo eno al socialismo y al comunismo:
«La p opiedad es una de las bases inmu ables sob e que descansa el o den social.
Cuando una men ida ciencia, despe ando g ose as pasiones, in en a soca a ese
sólido cimien o, la eligión y el amo pa io, á boles gigan escos bajo cuya somb a
acampan los pueblos y las naciones, deben en elaza sus amas y o ma un allado
que cus odie ese ene ando depósi o de los siglos»31.
La iden i icación de la causa ca ólica con la lucha con a el socialismo se
con i ió en una cons an e. En 1869 el a zobispo de Za agoza ambién se unió al
co o y a isaba de los pelig os que co ían quienes se alejaban de la eligión ca ólica
y p es aban oídos a las nue as ideas. Es as ci culaban al menudeo po la diócesis
a agonesa y se de inían como «cizaña de la he ejía y de la impiedad». Además, lo
hacía, «no ya a escondidas, ni de noche, sino públicamen e; o a espa ciendo po
doquie a lib os, olle os, pe iódicos, hojas suel as y ca ica u as indecen es en que
no se espe a la Religión, ni el pudo ». Sus consejos p ác icos a los diocesanos que
deseasen segui siendo dignamen e conside ados hijos de Dios e an an simplis as
como e ec i os:
«En una palab a: el emedio segu o con a odo pelig o es no pone se olun-
a iamen e en él. El emedio con a los discu sos i eligiosos e inmo ales, es no
escucha los. El emedio con a esc i os de cualquie o ma en que se a aque a nues a
san a eligión, no ecibi los ni oí su lec u a. Y po si acaso cae alguno en ues a
31 Be múdez de Cañas y de la To e, F ancisco, Discu so que en la solemne bendición de la
bande a del cue po de Gua dia Ru al de la p o incia de G anada, p onunció en la San a Iglesia Ca ed al
don F ancisco Be múdez de Cañas y de la To e, canónigo del Sac o-Mon e, (G anada: Talle Tipog á ico
P o incial del Hospicio, 1868), p. 10.

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
12
manos en ega le al momen o a ues o Pá oco o con eso , o bien, conocida su
malicia, a oja le al uego, pa a lo que desde aho a os au o izamos»32.
No obs an e, el modelo de sociedad y de sis ema eclesial ejempli icado po
es os p elados ya había sido obje o de c í ica. Po ejemplo, ambién du an e el
Sexenio los p og esis as denuncia on an o en las Co es como en sus pe iódicos
los males mo ales y educa i os que aquejaban al cle o en España. En su opinión, el
cle o español, «sal o hon osas excepciones que somos los p ime os en espe a , no
cuen a con o a a ma que la supe s ición», ca eciendo de las « i udes c is ianas y
de la ilus ación de la que hace ala de». La p ueba palma ia de ales ca encias, sin
emba go, enía na u aleza y consecuencias polí icas. No e a casual que el ó gano
p og esis a las encon a a en el hecho de que «las candida u as cle icales [hubie-
an] sido de o adas en las egiones más ilus adas; alcanzando la ic o ia sólo en
las aldeas donde el pueblo es más igno an e»33. Las implicaciones sociológicas y
polí icas de dichos esul ados e an impu ables no sólo a la al a de ins ucción o
a la supues a inmo alidad del cle o, sino que emi ían al éxi o del ca lismo en las
zonas u ales donde su pene ación había sido mucho más p o unda y el mono-
polio eligioso y cul u al del cle o ca ólico a ín al ca lismo las había con e ido
en zonas de di ícil acceso pa a las ideas e oluciona ias y libe ales.
Es e ema se e oma ía en núme os sucesi os de es a publicación. En un
b e e a ículo sin i ula , La Nación, denunciaba en mayo de 1871 que las mayo ías
ca lis as se encon aban donde «el a aso ocupa el luga de la ci ilización». La
desc ipción esul a muy g á ica:
«¿Dónde es án las mayo ías ca lis as? No las busquéis ni en Mad id, ni en
Ba celona, ni en Se illa, ni en Málaga, ni en La Co uña, ni en Cádiz; pe o id a
Alco cón, Mós oles, Almoha ín, La Na a, Almend alejo, Becei e, y o os pueblos
de es e jaez, y allí las halla eis con oda segu idad»34.
Los mo i os del éxi o de los ca lis as en las zonas u ales, además de ep o-
duci el p ejuicio u bani a de los p og esis as y su escaso en endimien o de los
complejos mecanismos de la sociabilidad polí ica de las comunidades campesinas,
se debían casi exclusi amen e a su alianza con el anal abe ismo que las a ec aba.
Po lo an o, el ca lismo iun aba allí donde el ana ismo, la supe s ición y la
igno ancia no habían sido aún des e ados po el p og eso de las luces. Los p o-
32 R dmo. y Excmo. F ay Manuel Ga cía Gil, a zobispo de Za agoza, Ca a Pas o al, 16-II-
1869.
33 «In ención nea», La Nación, 15-IV-1871.
34 La Nación, 20-V-1871.
dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. la secula ización de la españa… 13
g esis as i onizaban sob e el epa o de o os y donde se encon aban las bases
sociales del ca lismo:
«No las busquéis donde haya uni e sidades y biblio ecas, donde se publiquen
pe iódicos y se endan lib os; pe o id donde sólo halléis una iglesia ieja y des a -
alada, una casa escuela sin ejas ni en anas; id donde el maes o no enseña po que
no sabe, y el cu a no enseña po que no sabe ni le con iene, id y allí encon a éis
las mayo ías ca lis as»35.
An e al si uación, los p og esis as celeb aban su anquilidad y asegu aban no
eme un e és impo an e en la ma cha de la polí ica nacional. Habida cuen a de
que el p og eso y la ciencia se he manaban con las opciones polí icas más a an-
zadas, la posibilidad de un éxi o elec o al de los ca lis as en los g andes núcleos
de población donde se daba dicha alianza esul aba emo ísima, «a no se que se
e i ique una i upción que eco da ía a los bá ba os del No e»36.
Es a e sión de la si uación polí ica esul aba amilia . Al e aso cul u al
de las zonas u ales se sumaba la supues a alianza de la mayo ía del cle o con el
ca lismo. Sus a eas de p opaganda polí ica, al mismo iempo, ponían de mani-
ies o su escaso in e és po el cumplimien o de sus unciones: «los cu as que
abandonan el cuidado de su ebaño pa a acudi al Cong eso, p opo cionan el
mejo ejemplo de cómo ese cle o, que se e uel e con a los libe ales, cuida de
la eligión»37. Pese a odo, los cu as es aban pa icipando muy ac i amen e en la
c eación de edes elec o ales y asocia i as que ob end ían desiguales esul ados en
la Península38. Asimismo, se emplea on con especial ahínco en las zonas u ales
donde el asociacionismo y sindicalismo ca ólicos ob u ie on mayo es log os que
en las ciudades y eje cie on un cuasi monopolio39. Po o o lado, los abajos de
35 Ibid.
36 Ibid.
37 «In ención nea», La Nación, 15-IV-1871.
38 Re uel a González, Manuel, «Sindica os y pa idos ca ólicos españoles: ¿ acaso o us-
ación? 1870-1977», Re is a de es udios polí icos, 114 (2001), pp. 311-315; Ga ido, Samuel, El
Sindicalisme ca òlic a la Sa o , 1900-1936: ca olicisme social i polí ic en una coma ca del País Valencià,
(Valencia: C.E.I.C. Al ons el Vell, 1987). Véase ambién el capí ulo 4 de es e olumen a ca go de
Glo ia Sanz La uen e.
39 Pan-Mon ojo, Juan, «Recons uc ing ‘Communi ies’ and Uni ing ‘Classes’: Ag a ian
Mo emen s and Ag a ismo in Spain, 1882-1917’, en Juan Pan-Mon ojo y F ede ik Pede sen (eds.),
Communi ies in Eu opean His o y. Rep esen a ions, Ju isdic ions, Con lic s, (Pisa: Edizioni Plus, 2007),
pp. 109-132.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
14
William Callahan40 y de Manuel San i so41 han pues o de mani ies o que egiones
p óspe as, como Na a a o Euskadi, donde las adiciones ca ólicas es aban muy
a aigadas, con aban ambién con ni eles más al os de escola ización y, pese a la
isión p og esis a, un p obado apego al ca lismo.
An e ales ci cuns ancias, la izquie da española c i icó la supues a manipula-
ción elec o al del campesinado español que es aban lle ando a cabo los sec o es
del cle o más opues os al sis ema pa lamen a io. Al iempo que denunció la
p eeminencia adqui ida po dichos sec o es en el seno mismo de la Iglesia. En
es e pun o con iene eco da , pa a en ende el pesimismo de los epublicanos
ede ales espec o a las posibilidades de eno ación eclesiás ica, la in e p e ación
que hacían de lo sucedido en España en el úl imo siglo. En la península se hab ía
p oducido desde 1808 una la ga cadena de e oluciones polí icas de mayo o
meno in ensidad. Las ans o maciones p opiciadas po las e o mas libe ales
habían log ado pone in al despo ismo:
«Si las ins i uciones polí icas libe ales que simbolizan el p edominio de las clases
medias, han p e alecido en las luchas de la p ime a mi ad de nues o siglo con a
el despo ismo eal y eoc á ico, no consis e sólo en la bondad de es a e olución
polí ica, en la supe io idad de es as sob e las ins i uciones, no»42.
Dicha ans o mación ambién quedaba expues a po o o ipo de e olución
a la que la implan ación de las nue as ins i uciones había p o ocado. Y que en
su e sión consis ía:
«Sob e odo, en que simul áneamen e a la e olución polí ica se ha ope ado o a
social, cuyo esul ado ha sido c ea , en el espacio de cua en a años, una nume osí-
sima clase media, en e la que se han epa ido, po medio de la desamo ización
eclesiás ica y ci il y la sup esión de los diezmos y p imicias, más de 12.000 millones
de p opiedad inmueble»43.
Semejan e ans o mación se medía po el núme o ne o de nue os p opie a ios
que, aunque no se ci an uen es, esul aba bas an e abul ado:
«Bas e deci que a p incipios de es e siglo había en España 400.000 p opie a ios,
en e los que igu aban las innume ables co po aciones e ins i uciones eligiosas
y ci iles, que poseían la mejo y más saneada pa e del e i o io, mien as que
hoy, que esas co po aciones e ins i uciones, que enían amo izada la p opiedad,
40 Callahan, William J., Iglesia, pode y sociedad en España, 1750-1874, (Mad id: Ne ea, 1989
[1984]).
41 San i so, Manuel, P og eso y Libe ad. España en la Eu opa libe al, 1830-1870, (Ba celona:
A iel, 2008).
42 La Igualdad, 10-VII-1872.
43 Ibidem.
dudas y desencan os de una sociedad ci il eme gen e. la secula ización de la españa… 15
o han desapa ecido o subsis en sin las en ajas del usu uc o de la ie a, pasan de
1.500.000 de p opie a ios»44.
Ese millón y medio de nue os p opie a ios espondían a nue as mo i aciones
mo ales e ideológicas; su o den social no e a o almen e coinciden e con el que
habían impues o los mode ados. El nue o asen aba sus cimien os en una dis-
in a co elación de ue zas y debía de sen a sus bases en una eno ada «mo al
social»45. El edac o ede al desc ibía, de es e modo, el impac o de los cambios
in oducidos en España desde el comienzo de aquella cen u ia: «Esa ans o -
mación de la p opiedad bas a pa a jus i ica las e oluciones pasadas y pa a
explica los p o undísimos cambios ope ados en las ideas, en las ins i uciones y
en las cos umb es». Los esul ados angibles de dicha e olución social, po an o,
iban más allá de una me a edis ibución de la iqueza o del asen amien o de
una sólida base social in e esada en sos ene el égimen libe al. Ese g an cambio
ope ado en el seno de la sociedad española ue acompañado de un al o núme o
de con lic os que se a icula on en o no a nue as pla a o mas o ganiza i as46.
Las nue as clases medias se do a on de ecu sos ins i ucionales en su liza «con
las asociaciones eoc á icas y nobilia ias». Pa a de o a las «ag ega on además,
como medio de lucha, la sociedad sec e a que, con el nomb e de ancmasone ía,
con ibuyó e icazmen e al sos enimien o de la lucha y al iun o de las clases que la
componían sob e el despo ismo y la eoc acia»47. Poca o iginalidad ap eciaban los
ede ales en es e sen ido, pues o que la nobleza y el cle o habían hecho lo mismo
en las « e oluciones an e io es». Las an iguas eli es ambién se habían do ado de
las soluciones o ganiza i as que mejo plasmaban su iden idad y mayo se icio
p es aban a sus in e eses: «No o a cosa signi ica on las comunidades eligiosas
y las eligioso-mili a es, llamadas ó denes de caballe ía, y demás asociaciones
eoc á icas y nobilia ias»48.Unas asociaciones, con iene eco da , que ue on
inmedia amen e abolidas po la Jun a Supe io de Gobie no de Mad id al poco
iempo de iun a la Re olución en sep iemb e de 186849.
44 Ibid.
45 En el o den é ico- eligioso conse an su alidez las e lexiones que José Luis A angu en
exp esa a en «El mo alismo de la democ acia e oluciona ia», co espondien e al capí ulo X de su
lib o Mo al y Sociedad. In oducción a la mo al social española del siglo XIX, (Mad id: Edi o ial Cuade -
nos pa a el Diálogo-EDICUSA, 1970 [1966]), pp. 149-162.
46 Mi a Abad, Alicia y Mo eno Seco, Mónica, «Alican e en el cambio del siglo XIX al XX:
Secula ización y Mode nidad», Hispania No a, 3 (2003).
47 La Igualdad, 10-VII-1872.
48 Ibid.
49 El 13 de oc ub e de 1868 queda on ex in as odas las ó denes eligiosas y el 2 de no iemb e
los ibunales de las Ó denes Mili a es. Véase Ma í Gilabe , F ancisco, La cues ión eligiosa en la
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
22
mi ada que di igimos es á condicionada po los clichés de la democ acia que se
desa olla a pa i de la II Gue a Mundial y lo que buscamos con desespe ación
son, e ec i amen e, p ác icas que coincidan en sus desa ollos básicos con las que
esul an amilia es pa a la Eu opa occiden al que de o a a los ascismos2. Al
ac ua de es e modo incu imos en un al a especialmen e g a e en un g emio
que iene en el espe o po la empo alidad y la imp escindible con ex ualización
his ó ica de los p ocesos una condi io sine qua nom de su abajo, y poco menos
que exigimos a los suje os que ciñan su ac uación a unos pa áme os más p opios
del u u o que de su ealidad p esen e. Po el con a io, el es ue zo in es igado
debe es a guiado po una sue e de empa ía his o iog á ica que impida cualquie
en ación de desubica a los suje os (indi iduales y colec i os) de los con ex os
que les ue on p opios y en los que ac ua on cons eñidos po condicionan es an
eales como múl iples. A pa i de es as coo denadas, manejamos una concepción
de la polí ica en endida en sen ido amplio como gobie no de los homb es y ges ión
de los asun os comuni a ios, lo que ya de en ada, y pa a e i a cualquie ipo de
equí ocos, desca a oda conside ación del campesinado como el animal p epolí ico
o apolí ico (signi icase es o lo que signi icase) p esen e en no pocos ensayos dedi-
cados al ema, en lo que cons i uía una imagen u bani a y eli is a de los habi an es
de los campos en gene al que se comple aba con los ecu en es dic e ios e e idos
a la us icidad de cos umb es, la pasi idad an e las ad e sidades i ales, el a aso
y la u ina en los abajos, la i acionalidad gene al de los compo amien os, la
descon ianza a á ica, el anal abe ismo y el aislamien o espec o de la sociedad
global, conjun o de a as que en algunos casos se es ilizaban has a de ini unos
espacios ag a ios excluidos de la His o ia con mayúsculas y ca ac e izados como
zonas de «de o midad an opológica»3.
2 Ca asa So o, P., «Cas illa y León», en J. Va ela O ega (di .), El pode de la in luencia. Geo-
g a ía del caciquismo en España (1875-1923), (Mad id: Ma cial Pons-CEPC, 2001), pp. 224-6.
3 F en e a la esis clásica, que podemos ejempli ica en el abajo de Webe , E., «Commen la
poli ique in aux paysans: A Second Look a Peasan Poli iciza ion», en Ame ican His o ical Re iew,
87 (1982), pp. 357-389, se pueden ci a ya muchos abajos con pe spec i as bien di e en es. Po
ejemplo, y sin ningún ánimo de exhaus i idad: Izquie do Ma ín, J., «El ciudadano demediado.
Campesinos, ciudadanía y al e idad en la España con empo ánea», en M. Pé ez Ledesma (di .), De
súbdi os a ciudadanos. Una his o ia de la ciudadanía en España, (Mad id: CEPC, 2007), pp. 627-55 (de
aquí p ocede el en ecomillado); González de Molina, M., «Algunas e lexiones sob e el mundo
u al y los mo imien os campesinos en la his o ia con empo ánea española», en A. Ri e a, J.M. O iz
de O uño y J. Uga e (eds.), Mo imien os sociales en la España con empo ánea, (Mad id: Abada edi-
o es, 2008), pp. 97-125; Jessenne, J-P., Les campagnes ançaises en e my he e his oi e (XVIII-XXI
siècle), (Pa is: A mand Colin, 2006); Cabo Villa e de, M., «Quelle na ion dans les campagnes?
É a e na ion-building en Espagne, un déba ou e », en J-L. Mayaud y L. Raphael (di s.), His oi e
de l’Eu ope u ale con empo aine. Du illage à l’É a , (Pa is: A mand Colin, 2006), pp. 222-48; Sco ,

la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 23
Como es ob io, no se a a simplemen e de da la uel a a la o illa y de
si ua unos campos p eñados de i udes i gilianas donde has a hace unos años
dominaban las mi adas nega i as. En un eje cicio mucho más ma izado, la p o-
pues a pasa po busca las pau as in e nas de la(s) ac uación(es) polí ica(s) del
campesinado, en un es ue zo que bebe en la senda ya ansi ada an o desde la
Mic ohis o ia como desde la His o ia Ag a ia espec o de las lógicas (siemp e
impe ec as po las limi aciones y con adicciones de i adas de condicionan es que
escapan al con ol de los ac o es) que guia on sus compo amien os económicos,
más acionales y adap ados a las opo unidades y obs áculos de lo que los análisis
clásicos habían admi ido4. La polí ica y, más en gene al, lo polí ico (es deci , los
elemen os ambién polí icos si uados más allá de las elecciones, los pa idos, las
ideologías y lo ins i ucional), se ía ca ac e ís ica p opia del campesinado en an o
ag egado eunido en comunidades necesi adas de o ganiza la con i encia colec-
J.C., Los dominados y el a e de la esis encia, (Ta alla: Txalapa a, 2003); McPhee, P., Les semilles de
la République dans les Py énées-O ien ales, 1846-1852, (Pe pignan: L’Oli ie , 1995); Villa es, R.,
«Polí ica y mundo u al en la España con empo ánea. Algunas conside aciones his o iog á icas»,
en AA.VV., La poli isa ion des campagnes au XIX siècle. F ance, I alie, Espagne e Po ugal, (Roma:
École F ançaise de Rome, 2000), pp. 29-46; Hubsche , R., «Ré lexions su l’iden i é paysanne au
XIX siècle: iden i é éelle ou supposée», en Ru alia, 1 (1997), pp. 65-80; Ba al, P., «Depuis quand
les paysans se sen en -ils ançais?», en Ru alia, 3 (1998), pp. 7-21; Raphael, L., «“L’É a dans les
illages”: adminis a ion e poli ique dans les socié és u ales allemandes, ançaises e i aliennes, de
l’époque napoléonienne à la Seconde Gue e Mondiale», en Mayaud y Raphael (di s.), ci ., pp. 249-
81; Be ilacqua, P., «Cad es men aux, cul u e e appo s symboliques dans la socié é u ale du Mez-
zogio no», en E. Lynch (ed.), Les campagnes dans les é olu ions sociales e poli iques en Eu ope, des années
1830 á la in des années 1920: é ude compa ée de la F ance, de l’Allemagne, de l’Espagne e de l’I alie,
(Pa is: Hache e, 2005), pp. 59-79; Ca on, J-C. y Chau aud, F., «In oduc ion», en Íd. (di s.), Les
campagnes dans les socié és eu opéennes. F ance, Allemagne, Espagne, I alie (1830-1930), (Rennes: PUR,
2005), pp. 7-29; Raphael, L. (di .), «Ru al Socie ies, 1850-1914», monog á ico de Jou nal o Mode n
Eu opean His o y, 2 (2004); «Polí ica y campesinado en España», monog á ico de His o ia Ag a ia,
38 (2006) y 41 (2007); C uz A acho, S., «Caciquismo y mundo u al du an e la Res au ación», en
R.A. Gu ié ez, R. Zu i a y R. Camu i (eds.), Elecciones y cul u a polí ica en España e I alia (1890-
1923), (València: PUV, 2003), pp. 33-48; Acos a, F., «Polí ica y mundo u al en Andalucía, 1890-
1936: p opues as con a un es igma in e p e a i o», en I Jo nadas In e uni e si a ias de His o ia Con-
empo ánea, Ba celona, 9-11 de junio de 2010.
4 Mayaud, J-L., La pe i e exploi a ion u ale iomphan e. F ance, XIX siècle, (Pa is: Belin,
1999); Pujol, J. e al., El pozo de odos los males. Sob e el a aso en la ag icul u a española con empo ánea,
(Ba celona: C í ica, 2001); Fe nández P ie o, L., Lab egos con ciencia. Es ado, sociedade e inno ación
ecnolóxica na ag icul u a galega, 1850-1939, (Vigo: Xe ais, 1992); Allen, R.G., Re olución en los
campos. Rein e p e ación de la e olución ag ícola inglesa, (Za agoza: PUZ, 2004); Domínguez Ma -
ín, R., El campesino adap a i o. Campesinos y me cado en el no e de España, 1750-1880, (San ande :
Uni e sidad de Can ab ia, 1996); Le i, G., La he encia inma e ial. His o ia de un exo cis a piamon és
del s. XVII, (Mad id: Ne ea, 1990).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
24
i a, y esa o ganización polí ica end ía de inida po unas pau as de e minadas en
in e elación cons an e y con lic i a con o as o mas de en ende y ma e ializa
lo polí ico que se mue en en es e as di e en es de ac uación5. De acue do con
la p opues a p esen ada po Roge Dupuy6, pod íamos habla en onces de una
poli ique du peuple, de una cul u a polí ica popula (el ó ulo quizás no es el más
a o unado) desa ollada a lo la go de los años mode nos que du an e el la go
siglo XIX en a ía en con adicción con la nue a cul u a polí ica libe al que da sus
p ime os pasos den o de la muy limi ada es e a pública de la Ilus ación eu opea,
se mani ies a de o ma con unden e en el ciclo de las e oluciones a lán icas, se
mode a adop ando modos y mane as pos e oluciona ios en los años cen ales del
siglo, y en a en una decadencia que anuncia su in de ciclo hacia el 1900 con la
i upción de la polí ica de masas p opia ya de una cul u a polí ica democ á ica7.
Seis son los elemen os que el es udioso ancés p opone y explica en su de inición
y que aquí sólo podemos enuncia : 1) localismo iden i a io y solida idad comu-
ni a ia (sociedad de in e conocimien o, anspa en e); 2) i ualismo ag a io y
eligiosidad p opicia o ia; 3) o alidad; 4) iolencia selec i a, undado a, epa ado a
y es au ado a; 5) acep ación de la «sanio pa s» e iguali a ismo la en e; 6) ue za
o ganizado a del pa en esco, el clien elismo y la con ac ualidad.
5 Con ma ices, esa o a es e a pod ía co esponde se con la socié é engloban e que en su día
concep ualizó Hen i Mend as.
6 Dupuy, R., La poli ique du peuple (XVIII-XX siècle). Racines, pe manences e ambigüi és du
populisme, (Pa is: Albin Michel, 2002); ambién, Mend as, H., Les socié és paysannes, (Pa is: Galli-
ma d, 1995). Es cla o que el lib o de Dupuy habla de odo ipo de populismos y no sólo del gene ado
en con ex os u ales, pe o sus conclusiones ienen igualmen e al caso.
7 Ob iamen e simpli icamos p ocesos que en su desa ollo u ie on múl iples a iables an o
empo ales como de con enidos. Sob e el concep o hoy obje o de uso ei e ado en nues a disciplina
de «cul u a polí ica»: Bake , K.M., «El concep o de cul u a polí ica en la ecien e his o iog a ía sob e
la Re olución F ancesa», en Aye , 62 (2006), pp. 89-110; Be amendi, X.G., «La cul u a polí ica
como obje o his o iog á ico. Algunas cues iones de mé odo», en C. Almuiña e al. (eds.), Cul u as y
ci ilizaciones. III Cong eso de la AHC, (Valladolid: Uni e sidad, 1998), pp. 75-94; Caspís egi, F.J.,
«La llegada del concep o de cul u a polí ica a la his o iog a ía española», en C. Fo cadell e al. (eds.),
Usos de la his o ia y polí icas de la memo ia, (Za agoza: PUZ, 2004), pp. 167-185; Diego Rome o, J.
de, «El concep o de «cul u a polí ica» en ciencia polí ica y sus implicaciones pa a la his o ia», en Aye ,
61 (2006), pp. 233-266; San ana Acuña, A., «En e la cul u a, el lenguaje, lo «social» y los ac o es: la
nue a his o iog a ía angló ona sob e la Re olución F ancesa», en His o ia Social, 54 (2006), pp. 157-
181; Some s, M.R., «¿Qué hay de polí ico o de cul u al en la cul u a polí ica y en la es e a pública.
Hacia una sociología his ó ica de la o mación de concep os», en Zona Abie a, 77-8 (1996-7), pp.
31-94; Canal, J. y Mo eno, J. (eds.), His o ia cul u al de la polí ica con empo ánea, (Mad id: CEPC,
2009); Lehning, J.R., To Be a Ci izen. The Poli ical Cul u e o he Ea ly F ench Thi d Republic, (I haca:
Co nell U.P., 2001); Be s ein, S. (di .), Les cul u es poli iques en F ance, (Pa is: Seuil, 1999).
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 25
Es a búsqueda de la lógica que p eside los compo amien os polí icos de la
u alía8 (es deci , su adap ación más o menos exi osa a las ci cuns ancias his ó icas
conc e as de su iempo y de su espacio), es la que debe pe mi i supe a mi adas
po encima del homb o y análisis condescendien es anclados en la supues a inma-
du ez polí ica de los ús icos. De es a o ma, p ác icas ma cadas po la p udencia
y la búsqueda de un inc emen o del «umb al de lo cie o» (la exp esión es de G.
Le i), la a e sión al iesgo, la al a alo ación de una adición que ha demos ado
secula men e su alía (una « u ina acional» en palab as de Be ilacqua), la ue za
cohesi a de la amilia y la comunidad, la descon ianza hacia el ex e io , el cul i o
de una cul u a o al, el ecu so al accionalismo y al clien elismo (con lo polí ico
en endido como con inuación de lo social), y la pues a en uso de es a egias de
de ensa asen adas en las «a mas de los débiles»9, pasa ían a alo a se po sí mismas
y a pa i de ma cos de ac uación his ó icamen e posibles, y no únicamen e en un-
ción de sus con a ios idealmen e de inidos a pa i de una cul u a polí ica libe al
que odo a lo la go del siglo se es ue za po pene a en un mundo no pocas eces
ildado de sal aje (indi idualismo, inno ación, p og eso, u banización, au onomía
de la polí ica, ideologización, cul u a esc i a, su agio eli is a, uni o mización,
codi icación,…: la apo eosis de la mode nidad). La pugna en e es as dos cul u as
polí icas que ma ca con su p esencia el la go siglo XIX, si bien con empo alida-
des di e enciadas pa a los países obje o de nues a a ención, no debe sin emba go
con empla se como una con on ación de ipos ideales pe ec amen e es ancos; al
con a io, y pa alelamen e al anscu i de la cen u ia, a lo que asis imos es a una
mezcolanza a iable de elemen os omados de una y o a pa e como co esponde
a un pe íodo de ansición, que sólo end á su p ecipi ado inal en los años que
anscu en en e la C isis Ag a ia Finisecula y la P ime a Gue a Mundial10.
8 Di ícil de ealiza po que encuen an su o igen en « oces subal e nas» poco audibles y po -
que p oceden de un colec i o «sans-pa ole» y «sans-a chi es». Los en ecomillados p oceden de
Guha, R., Las oces de la His o ia y o os es udios subal e nos, (Ba celona: C í ica, 2002), y Mayaud,
J-L., «In oduc ion. Du illage à l’É a dans l’Eu ope con empo aine. XIX siècle-p emiè e moi ié du
XX siècle», en Mayaud y Raphael (di s.), ci , p. 6.
9 «Es po es a ía, y no g acias a las e uel as, ni mucho menos a la p esión polí ica legal, como
el campesinado ha hecho sen i su p esencia polí ica no malmen e»: Sco , J.C., ci .
10 Guionne , C., L’app en issage de la poli ique mode ne. Les élec ions municipales sous la mona -
chie de Juille , (Pa is: L’Ha ma an, 1997); Le Gall, L., «Des p ocessus de poli isa ion dans les cam-
pagnes ançaises (1830-1914): esquisse pou un é a des lieux», en Ca on y Chau aud (di s.), ci .,
pp. 107-108: «(exis e) une zone de con ac —ce qui suposse une écip oci é des in luences— en e
les nou eaux cad es de la démoc a ie e des expe iences anciennes». Ejemplos: la «mode na» mo i-
lización ag a is a gallega a pa i de espacios « adicionales» y comuni a ios como la pa oquia; el
«mode no» o o epublicano asen ado en o mas « adicionales» de pa onazgo, o la «mode na» cam-
paña polí ica de algunos elemen os de la sinis a i aliana que se combina con apelaciones « adiciona-
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
26
Es a íamos, en suma, an e una e sión de la con on ación «polí ica an igua-polí ica
mode na» de que en su día habló Fe nández Sebas ián11.
Es a concepción del uni e so de la polí ica y de lo polí ico que obliga a in e -
p e a bajo nue as cla es ensiones, p oblemas y elaciones que no se o mulan en
el lenguaje de la mode na polí ica libe al, en el lenguaje de la sociedad engloban e12,
lle a lógicamen e a a ia el sen ido y la in ención del é mino poli ización. De
indudable ma iz ancesa, como concep o explica i o de la «descen e de la poli-
ique e s les masses» que M. Agulhon popula iza a en su es udio pione o sob e
las poblaciones del Va ancés13, se con i ió ápidamen e en la mejo exp esión
de una esis di usionis a de la polí ica que, en de e minadas in e p e aciones, se
concebía de o ma unidi eccional: de las ciudades y las illas poli izadas a unos
campos hué anos de polí ica y desespe adamen e p ecisados del maná eden o
que los sacase de su mino ía de edad y los ins alase de ini i amen e en el camino
de la His o ia14. Se con undía así lo que e a una conc eción his ó ica conc e a
de la polí ica, la que iene su o igen en la Re olución ancesa, con la polí ica in
o o, y se ansmi ía la sensación de un campesinado hué ano de alo es en es e
sen ido y dispues o, en e c édulo, descon iado y expec an e, a acoge los englones
mode nizado es llegados del « illage». Hoy, sin emba go, la conside ación del
campo como espacio polí icamen e i gen y en posición de se colonizado sin
más, simplemen e no se sos iene: «La sociedad u al no es una página en blanco
sob e la cual se pueda esc ibi el discu so de la mode nización, sino un cue po en
mo imien o que es a su ez p oduc o de ep esen aciones y signi icados»15. De la
misma o ma, in e p e aciones que pa ían del aislamien o plu isecula del mundo
les» a las solida idades localis as y amilia es. Respec i amen e: Cabo Villa e de, M., «T axec o ia
do ag a ismo galego», en G. Cons enla y L. Domínguez (eds.), Tempos de se mos. Galicia nos séculos
con empo áneos, (Vigo: Uni e sidade, 2002), pp. 147-172; Rousellie , N., «Les ca ac è es de la ie
poli ique dans le F ance epublicaine», en S. Be s ein y M. Winock (di s.), L’in en ion de la démoc a-
ie, 1789-1914, (Pa is: Seuil, 2003), pp. 398-409; Finelli, P., «Un collegio mode no». Re i no abila i,
disco so poli ico e s u u e o ganizza i e nella cos uzione del «pa i o bo iano» in e a di Ba i
(1882-1890)», en Socie à e s o ia, 88 (2000), pp. 269-294.
11 Fe nández Sebas ián, J., «Polí ica an igua-polí ica mode na. Una pe spec i a his ó ico-
concep ual», en Mélanges de la Casa de Velázquez, 35 (2005), pp. 165-181.
12 Mayaud, J-L., «Pou une communalisa ion de l’his oi e u ale», en AA.VV., ci ., p. 155.
También, Be ilacqua, P., ci ., p. 74.
13 Agulhon, M., La épublique au illage. Les popula ions du Va de la Ré olu ion à la IIème.
Republique, (Pa is: Seuil, 1979).
14 Vo elle, M., La décou e e de la poli ique. Géopoli ique de la Ré olu ion ançaise, (Pa is: La
Décou e e, 1993).
15 Mayaud y Raphael, ci ., p. 283. También: Co bin, A., «Reche che his o ique e imagi-
nai e poli ique. À p opos des campagnes ançaises au XIX siècle», en AA.VV., ci ., pp. 53-4; Villa-
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 27
campesino han sido desmen idas g acias a nume osos abajos en los que queda
demos ado el conocimien o (pa cial, po supues o) de lo que acon ecía más allá
de los lími es de la aldea: me cade es, can e os, buhone os, iaje os, eclesiás icos,
emig an es, soldados, empleados, mendigos, p opie a ios ag a ios con esidencia
ambién u bana… eje cían, desde mucho an es del s. XIX, un papel undamen al
de in e media ios cul u ales y conec aban los espacios aldeanos con las ealidades
sup alocales16. En consecuencia, la poli ización ha de con empla se a pa i de
una ía de doble di ección, como la esul an e de la in e acción compleja en e
una cul u a polí ica ges ada a lo la go de los siglos XVI al XVIII y o a mode na
que pugna po impone se. Es cie o que el púgil más jo en iene el ímpe u y las
ene gías p opios del aspi an e que aho a inicia su camino, y que cuen a con a mas
pode osas que a lo la go del siglo i án pe eccionándose y o aleciéndose ( odas
las del es ado libe al en cons ucción), pe o ambién que el oponen e e e ano
no pe manece pasi o y ac úa a pa i de las ce ezas que le apo a la adición y
la expe iencia de sus muchos años, con mo imien os en ocasiones casi impe -
cep ibles que le pe mi en encaja los golpes y eplica cuando las ci cuns ancias
son a o ables. Sin emba go hacia 1923, y aunque uese a los pun os, el aspi an e
pa ecía a pun o de ence .
Cab ía, po lo an o, habla de una p ác ica campesina que se es ue za po
il a an o las p oclamas como las acciones que p oceden de unos es ados-nación
en ges ación, de o ma que en la selección se p ima la adopción de aquellas medi-
das en endidas como bene iciosas y se in en a o illa aquellas o as conside adas
pe judiciales17. Es, po lo an o, un p oceso menos de oposición ne a de con a ios
que de adap ación condicionada18 (con sendas de poli ización y de aducción
local de los discu sos ex e io es a iadas en iempos y o mas), y en el que las
comunidades campesinas, a pesa de las apa iencias de unanimidad, encie an en
su seno di isiones que pueden ene signi icado polí ico. Es a cons a ación es la
que obliga a epensa el p opio concep o de campesinado y a despoja lo de una
imagen o undamen e compac a que a menudo choca con las e idencias empí icas.
En es e sen ido, se ía más ap opiado habla de campesinos que de campesinado,
po que la g adación en su seno de i ada de la aplicación de c i e ios económicos y
es, R., ci ., p. 30; Be enson, E., «Poli ics and he F ench peasan y: he deba e con inues», en Social
His o y, 12-2 (1987), p. 227.
16 Ba al, P., ci .; Be ilacqua, P., ci .
17 Ga ido González, L. «Poli ización del campesinado en los siglos XIX y XX. Comen-
a ios al monog á ico “Polí ica y campesinado en España”», en His o ia Ag a ia, 41 (2007), p. 139.
18 Fo d, C., «The use and p ac ice o adi ion in he poli iciza ion o u al F ance du ing he
nine een h cen u y», en AA.VV., ci ., p. 328.

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
28
de p opiedad así lo indica. Pa a lo que aho a in e esa, es as di e encias in luyen de
o ma decisi a en la acep ación de las medidas ag a ias p oduc o del e o mismo
libe al, y son las que en buena medida explican los alineamien os p o e olucio-
na ios o con a e oluciona ios19. En el mismo sen ido juega la p esencia en el
ag o de indi iduos no dedicados di ec a o p e e en emen e al abajo de la ie a
(de médicos a abogados pasando po maes os, zapa e os o come cian es), que no
obs an e in eg a se igualmen e en la comunidad ecinal, bien sea po su o mación
o po su ocupación es án en disposición de ecibi las no edades de la polí ica
mode na a pa i de unos pa áme os di e en es al es o de sus con ecinos (de
ahí la p e e encia de algunos es udiosos po el é mino sociedad u al en luga
de sociedad campesina). No quie e lo an e io deci que ca ezca de signi icado
la a ibución comuni a ia con que se iden i ica el mundo ag a io, que exis e y se
mani ies a his ó icamen e en múl iples ocasiones, pe o sí que a la ho a de analiza
las ías po las que pene a la nue a polí ica hay que ene obliga o iamen e en
cuen a a es os o os pe sonajes u ales pe o no o zosamen e campesinos, que a
menudo ac úan como cauces p i ilegiados en la di usión de no edades.
polí ica y mundo u al a o illas del medi e áneo: españa, an-
cia e i alia (1875-1890)
Es una idea compa ida y acep ada que los e ec os de la llamada c isis ag a ia
inisecula , de i ada de la llegada masi a a Eu opa a muy bajos cos es de p oduc os
ag a ios p oceden es de los «países nue os», u o consecuencias gene ales en la
e olución de unas sociedades oda ía muy u alizadas a la al u a de 1875/188020.
La deso ganización de in e eses que p oduce y las eacciones que susci a en e
odos los colec i os in eg ados, di ec a o indi ec amen e, en es e amplio uni e so
19 Po ejemplo, no ecibe con igual ánimo las p opues as libe ales de desamo ización de la
p opiedad un campesino ya p opie a io que con empla la posibilidad de aumen a su pa imonio, que
un jo nale o que sob e i e g acias al acceso poco eglamen ado y escasamen e igilado a ie as amo -
izadas; ampoco lo hace con la abolición de los de echos eudales un noble con en as escasamen e
e i o ializadas y cuya con inuidad depende p ecisamen e del man enimien o de la ju isdicción, que
aquel o o que las ecibe en an o que p opie a io e i o ial; di e en e se á ambién la ecepción de
las p omesas ga ibaldinas de e o ma ag a ia en los oídos de un b accian e napoli ano que en los de
un possiden e eme oso po su p opiedad… En odo caso, unos y o os se e án a ec ados po las
medidas y, con independencia de la alo ación que hagan de ellas, di ícilmen e se pod án abs ae de
su impac o. Si una de las de iniciones posibles de poli ización es la capacidad pa a incula ans o -
maciones locales con disposiciones de ca ác e gene al, aquí enemos una ía de pene ación de la
polí ica mode na.
20 Un abajo clásico es el de Ga abou, R. (ed.), La c isis ag a ia de ines del siglo XIX, (Ba -
celona: C í ica, 1988).
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 29
ag a io, iene ambién mani es aciones en lo polí ico, bien isibles en la pues a en
ma cha de polí icas ag a ias casi inédi as has a en onces (el minis e io de ag i-
cul u a ancés se c ea en 1881; se ijan a anceles p o eccionis as; se es ablece un
ma co de opo unidad polí ica más p ocli e a la sindicación…), en el p oceso de
o ganización de los di e en es in e eses ag a ios (desde ligas de p opie a ios has a
sindica os de ca ác e más abie o y popula ), y en un inc emen o de la con es ación
campesina an e el empeo amien o de sus condiciones de ida que, en ocasiones,
lle a a explíci as omas de pos u a polí icas en sen ido epublicano- adical,
ana quis a o socialis a y, po odas pa es, a un inc emen o de la con lic i idad
en los campos que hay que lee a pa i de las p emisas de la «economía mo al»
hompsoniana21. De mane a gene al, la c isis ag a ia (aunque no solamen e) ac úa
como e ulsi o pa a la de ini i a in eg ación de las masas en la polí ica mode na,
y delimi a las coo denadas básicas a pa i de las que se desa olla á en los campos
eu opeos po lo menos has a la g an conmoción de 1914-1918.
A pa i de es e nexo común, la e olución de cada país ma ca di e encias
de i adas del dis in o g ado de ape u a democ á ica que p esen an22. En los
21 Villa es, R., ci .; Ca on, J-C. y Chau aud, F., ci ., p. 21.; F ías Co edo , C., «Con-
lic i idad, p o es a y o mas de esis encia en el mundo u al. Huesca, 1880-1914», en His o ia
Social, 27 (2000), pp. 97-118; Bascuñán, O., P o es a y supe i encia. Mo ilización y deso den en una
sociedad u al: Cas illa-La Mancha, 1875-1923, (Valencia: Fundación Ins i u o de His o ia Social,
2008); Tilly, Ch., Tilly, L. y Tilly, R., El siglo ebelde, 1830-1930, (Za agoza: PUZ, 1997); Pecou ,
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Pécou (di s.), Campagnes e socié és en Eu ope, 1830-1930, (Pa is: Les Édi ions de l’A elie /Édi-
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à la République?», en His oi e e Socié és Ru ales, 20 (2003), pp. 147-72; Pan Mon ojo, J.L., «La
Asociación de Ag icul o es de España y la clase polí ica, 1881-1942», en Aye , 66 (2007), pp. 85-115.
22 En e 1875 y 1890, mayo sin duda en la F ancia de la III República que se lanza a la caza
y cap u a del elec o campesino, que en una España dominada po un u no dinás ico de espaldas
a cualquie en a i a de socialización de la polí ica. El caso i aliano se si úa en una posición in e -
media, que se jus i ica en las in en onas ape u is as de la sinis a en el gobie no, en el in en o a-
casado de mode nización au o i a ia p o agonizado po el gobie no C ispi y en el acceso de a ios
dipu ados socialis as al pa lamen o, con abalanceado odo po la p ác ica del « as o mismo». Ve :
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
30
es, 1875-6 es una echa impo an e po que cie a p ocesos y, sob e odo, ab e
con ex os que, hoy lo sabemos y jugamos con en aja, ma ca án de o ma deci-
si a el de eni polí ico inisecula . En España inaliza la muy agi ada in en ona
democ a izado a del Sexenio y se ab e una Res au ación bo bónica ma cada po
el pac o de eli es con el usu uc o al e nan e del gobie no en e los dos pa idos
dinás icos que du a á has a el golpe de 1923. En F ancia, las elecciones de 1876
dan po p ime a ez la mayo ía a los candida os epublicanos, con lo que empieza
a esol e se la anomalía de una epública sin epublicanos y a asen a se en sus
cimien os básicos el égimen de la III República, mien as que en I alia ese mismo
año con empla la seminal ic o ia elec o al de la sinis a s o ica que subs i uye a una
des a p o agonis a gube namen al de los p ime os años del nue o eino, en lo que
cons i uye una p ime a al e nancia que demues a su capacidad de gobe nación,
su acep ación de las eglas de juego y an icipa lo que se á el juego as o mis a23.
Con odo, con iene pone en cua en ena cualquie en ación de p esen a como
lógicos es os p ocesos po que, lo epe imos de nue o, los con emplamos con las
ca as ma cadas que supone conoce su desenlace: nada esc i o en las es ellas
de e minaba una e olución en de e minado sen ido y, po lo an o, los p o ago-
nis as indi iduales y colec i os de la His o ia ac ua on mucho más a ien as de
lo que la p esen ación ap esu ada de los hechos puede da a en ende . 1875-6, en
consecuencia, no cabe en ende lo como una sue e de «año ce o» en el es udio de
la asunción/adap ación de la polí ica mode na en los campos eu opeos. En odo
caso, es una echa cómoda po que apo a un pun o de pa ida común a los es
ejemplos y po que se in eg a en un conjun o más amplio, ma cado po la c isis
ag a ia inisecula , la dinámica impe ialis a y el ascenso de las masas a las p ime as
ilas del deba e polí ico, en el que hay que en ende es a poli ización ag a ia. Po
Chun, ci .; Moulin, A., Les paysans dans la socié é ançaise. De la Ré olu ion à nos jou s, (Pa is: Seuil,
1988); Rique , B. de, «El su gimien o de las nue as iden idades con empo áneas: p opues as pa a
una discusión», en Aye , 35 (1999), pp. 21-52; Ca asa So o, P., «La Res au ación moná quica»,
en A. Bahamonde (coo d.), His o ia de España. Siglo XX, 1875-1939, (Mad id: Cá ed a, 2000), pp.
21-298; Raphael, L., ci .; Finca di, ci .; Camma ano, F., S o ia poli ica dell’I alia libe ale. L’e à del
libe alismo classico, 1865-1901, (Ba i: La e za, 1999); Ballini, P.L., «Las leyes elec o ales i alianas
(1900-1923)», en Gu ié ez, Zu i a y Camu i (eds.), ci ., pp. 73-88; Ridol i, M., Il PSI e la nasci a
del pa i o di massa (1892-1922), (Roma-Ba i: La e za, 1992).
23 Ca asa So o, P., «La Res au ación…», ci .; Suá ez Co ina, M., La España libe al
(1868-1917), (Mad id: Sín esis, 2006); Villa es, R. y Mo eno Luzón, J., His o ia de España,
VII. Res au ación y Dic adu a, (Ba celona: C í ica-Ma cial Pons, 2009); Be s ein, S., «La syn hèse
démoc a e-libé ale en F ance, 1870-1900», en Be s ein y Winock (di s.), ci ., pp. 257-302; Vande -
poo en, M., Les campagnes ançaises au XIX siècle. Économie, socié é, poli ique, (Nan es: Edi ions du
Temps, 2005); Be na di, A. de y Ganapini, L., S o ia d’I alia, 1860-1995, (Milano: Mondado i,
2000); Camma ano, F., ci .
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 31
lo an o, la he encia polí ica de las décadas an e io es hay que con empla la en lo
que ale (y es o an o en lo que iene de apo ación como de eno a la implan-
ación de la polí ica «mode na»: hay mucho de pedagogía nega i a en es os años
con discu sos y p ác icas libe ales alo adas nega i amen e po el campesinado y
que gene an una eno me descon ianza), y da po de ini i amen e supe adas las
in e p e aciones que se es o zaban po busca un o igen c onológico p eciso que
ma case la llegada de la polí ica al campo (de la polí ica «mode na», libe al, se
en iende, po que como al ac i idad polí ica nunca había es ado ausen e), o que
insis ían en nega cualquie asomo de poli ización en las ac i udes de los g upos
ag a ios du an e la mayo pa e del s. XIX. A pa i de 1789, con in ensidades y
i mos a iables, es os g upos pa icipa án de las dinámicas p opias de la nue a
polí ica, den o de un p oceso en el que la in e acción con o mas de poli ización
que ienen de a ás (menos con adic o ia y más na u al de lo que nues a mi ada
ac ual ha admi ido) se á lo más ca ac e ís ico y en el que, de o ma gene al, la
asunción de la conexión en e los deba es/p opues as gene ales y sus mani es a-
ciones locales/comuni a ias exis i á desde los p ime os momen os si bien i á en
aumen o según a anza el siglo has a ene su clímax en los años bisag a del cambio
de siglo. En una cen u ia que en su p ime a mi ad con empla la abolición de los
de echos seño iales (con la gene alización de impagos po pa e del campesinado
y el ecu so al ampa o de los ibunales), el in del diezmo (legal y po la ía d ás-
ica de la no sa is acción), la c eación de ayun amien os y dipu aciones, el in de
los p i ilegios es amen ales, la desamo ización de las p opiedades eclesiás icas,
la in e ención en los pa imonios de p opios y en los comunales, la sucesión de
p ocesos elec o ales, la poli ización de los púlpi os con llamadas abie amen e
an i e oluciona ias, la e ección de nue os sis emas imposi i os (y las p o es as
que gene a án), la sucesión de con lic os a mados in e nos y ex e nos (que en
la península i aliana incluyen la lucha po la independencia y la e ección de un
nue o es ado), el desa ollo de eno ados mé odos de consc ipción mili a (con
sus co espondien es es a egias, indi iduales y colec i as, pa a soslaya la) y, po
no ala ga la lis a, el despliegue de una maquina ia adminis a i a es a al po el
e i o io (con independencia de su densidad y e icacia), sólo un ígido ap io ismo
de pa ida puede nega que ales p ocesos u ie on una lec u a polí ica po pa e
de los que, en de ini i a, ue on sus p o agonis as más o menos ac i os24. Que sus
24 Mo al Ruiz, J. del, P o Ruiz, J. y Suá ez Bilbao, F., Es ado y e i o io en España, 1820-
1930, (Mad id: Los lib os de la ca a a a, 2007); Pons i Al és, J.M., «P ác icas y cul u as polí icas en
medios ag a ios (Ca aluña occiden al, 1844-1868)», en AA.VV., Ac as del Cong eso In e nacional «O í-
genes del libe alismo», (Salamanca, 2002: edición en CD); Pey ou, F., «Demóc a as y epublicanos:
la mo ilización po la ciudadanía “uni e sal”», en Pé ez Ledesma (di ), ci ., pp. 193-221; Millán, J.,
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
38
nismo popula casi nunca, po su adicalismo, del gus o de los gobe nan es, indujo
a es os a una pos u a de abs encionismo nacionalizado : no hacía al a y, además,
podía se pelig oso. Pa a I alia la lec u a es simila , con unas clases popula es is-
as con descon ianza ( uese po sus simpa ías ga ibaldinas, po su endencia a la
iolencia o po su aca amien o del non expedi papal) y que, sob e odo en la pa e
me idional del país, desde el pun o de is a de las eli es gube namen ales más que
nacionaliza había que ci iliza . Unos es ados con escaso pode in aes uc u al36,
es deci , con poca capacidad pa a hace se p esen es en odos y cada uno de los
incones del país, comple a ían el cuad o de debilidades. La conclusión, en palab as
de J.J. Linz, se ía cla a: pa a la mayo pa e del XIX, «La a i mación (…), de que
I alia e a i aliana, o F ancia ancesa, o España española, es más que ela i a»37.
Hace ya iempo, sin emba go, que es a isión ha sido con es ada po o a que
además de c i ica sus debilidades an o eó icas como empí icas (con más én asis
oda ía en lo p ime o que en lo segundo), apun a hacia o mas de nacionalización
in o males, menos dependien es del clásico webe iano de escuela, in aes uc u-
as y ejé ci o, y que al ma gen del papel del Es ado señalan el jugado ambién
po la sociedad ci il. Sin emba go, y de mane a gene al, no es el campesinado
ni el mundo u al el obje o de su a ención, que se cen a p e e en emen e en los
en o nos u banos donde la sociabilidad polí ica y la p ensa ienen más capacidad
de ac uación, así como en colec i os al abe izados que po medio de la lec u a
acceden a alo es nacionales. Se insis e en que, en e a las in e p e aciones al
uso, el apego a lo local y lo egional es á en la base de la adhesión a la nación y
de ahí la pues a en escena de los dobles pa io ismos. En el a gumen a io, en in,
36 El concep o lo omamos de Mann, M., Las uen es del pode social, II. El desa ollo de las clases
y los Es ados nacionales, 1760-1914, (Mad id: Alianza, 1997).
37 Linz, J.J., «El Es ado-Nación en e a los es ados plu inacionales», en E. D’Au ia y J. Casas-
sas, El Es ado mode no en I alia y España, (Ba celona: Uni e si a de Ba celona, 1993), pp. 73-4;
Ál a ez Junco, J., «Memo ia e iden idades nacionales», en J. Be amendi y M.J. Baz (eds.), Iden ida-
des y memo ia imaginada, (Valencia: Uni e si a , 2008), pp. 181-200; Ma e dolo osa. La idea de España
en el siglo XIX, (Mad id: Tau us, 2001); Fon ana, J., La época del libe alismo, (Ba celona: C í ica-
Ma cial Pons, 2007), pp. 409-39; Rique , B. de, Iden i a s con empo anies: Ca alunya i Espanya, (Vic:
Eumo, 2000); Id., «Les iden i a s en el segle XIX a Espanya: pun s pe a un deba », en T. Ca ne o y
F. A chilés (eds.), Eu opa, Espanya, País Valenciá. Nacionalisme i democ àcia: passa i u u , (Valencia:
PUV, 2007), pp. 111-128; Se ano, C. (di .), Na ions en quê e de passé. La Péninsule Ibé ique, XIX-XX
siècles, (Pa is: P esses de l’Uni e si é de Pa is-So bonne, 2000); Sepúl eda Muñoz, I., ci . En e e-
encia a Ca aluña, y pa a el 1900, Ma any concluye: «La mayo ía de los ca alanes no e an naciona-
lis as ca alanes, pe o ampoco e an nacionalis as españoles», lo que les lle aba a i i su españolidad
con indi e encia y sin ninguna in ensidad. Ve , Ma any, J-Ll., «Ca aluña y España», en I. Bu diel
y J. Casey (eds.), Iden i ies: Na ions, P o inces and Regions, 1550-1900, (No wich: Uni e si y o Eas
Anglia, 1999), p. 132.

la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 39
no al an ampoco alusiones al caso ancés, con la p esen ación de las nume osas
oces c í icas alzadas en e a las a i maciones de E. Webe de una nacionalización
a día ambién en el país galo38.
En ealidad, y si nos si uamos en 1880, lo que sabemos de los sen imien os
nacionales del campesinado es bien poco39. Cons a a la p esencia de una elación
emocional de a ec o po un país en e sus campesinos no es a ea ácil pa a el
his o iado , p i ado como es á pa a esas echas del ecu so a la en e is a. Aquí no
se a a, simplemen e, de cons a a que las no edades polí icas llegan has a ellos
(lo que c eemos que sucede, con in ensidad a iable, a lo la go de odo el siglo);
más bien, el obje i o se ía de e mina cómo alo aban nacionalmen e esas no e-
dades, es deci , cómo sen ían la nación y si esa sensación se aducía en la c eación
de ínculos emocionales con ella, en pa io ismo en de ini i a. Los indicado es
indi ec os son ambiguos y al amen e con o e idos pues o que en la elección de
la lengua habi ual (y la ansmi ida a la siguien e gene ación) o en la acep ación
o echazo al se icio mili a , indicios a los que ecu e po ejemplo Eugen Webe
pa a sondea el a ance del sen imien o nacional ancés, es án p esen es in e eses
pe sonales, ac o es amilia es o comuni a ios o de ipo es uc u al, como los que
explican que el po cen aje de p ó ugos sea consis en emen e más ele ado en las
zonas li o ales po las mayo es acilidades pa a la e asión independien emen e
de cualquie o o elemen o explica i o. La sensación (y somos conscien es de la
38 Molina Apa icio, F., «¿Realmen e la nación ino a los campesinos? Peasan s in o F ench-
men y el “deba e Webe ” en F ancia y España», en His o ia Social, 62 (2008), pp. 79-102; «Mode nidad
e iden idad nacional. El nacionalismo español del siglo XIX y su his o iog a ía», en His o ia Social,
52 (2005), pp. 147-71; Romeo Ma eo, M.C., «Nación e Impe io en el s. XIX. Comen a io», en I.
Bu diel y R. Chu ch (eds.), Viejos y nue os impe ios. España y G an B e aña, ss. XVIII-XX, (Valencia:
Epis eme, 1998), pp. 173-96; Ma ínez Gallego, F-A., «En e el Himno de Riego y la Ma cha
Real: la nación en el p oceso e oluciona io español», en M. Chus (ed.), Re oluciones y e oluciona ios
en el mundo hispano, (Cas ellón: Uni e si a Jaume I, 2000), pp. 115-71; A chilés, F. y Ma í, M.,
«Una nació acassada? La cons ucció de la iden i a nacional al lla g del segle XIX», en Rece ques,
51 (2005), pp. 141-63; Núñez Seixas, X.M. (ed.), La cons ucción de la iden idad egional en Eu opa y
España (ss. XIX y XX), monog á ico de Aye , 64 (2006).
39 Algo más saben los his o iado es anceses, que en gene al coinciden en el impo an e
es ue zo de nacionalización cí ica del mundo ag a io lle ado adelan e po la III República: Ba al,
P., ci .; Jessenne, J-P., Les campagnes…, ci . En I alia, G. Pécou («La mode nisa ión…», ci .) señala
las di e encias en e el no e y el su (aquí el Es ado se pe cibe du an e mucho iempo undamen-
almen e en su ace a ep esi a), e incide en la necesidad de alo a el po encial nacionalizado que
emana de los municipios, el papel del discu so nacional, del plebisci o uni a io, de la sociabilidad o -
mal e in o mal, de la educación p ima ia, las ies as pa ió icas… Po su pa e, R. Romanelli asegu a
que la nacionalización ue más e ec i a en la c eación de una bu guesía i aliana que en la e ección de
un pueblo i aliano. Ve , Romanelli, R., «Memo ia e iden idad polí ica: la I alia con empo ánea», en
Be amendi y Baz (eds.), ci ., pp. 157-80.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
40
aguedad del é mino y de lo p o isional de cualquie posicionamien o) es que al
comunión emocional e a escasa en la España u al a esas al u as de la cen u ia, y
lo e a po que las expe iencias i idas en poco habían con ibuido a c ea la: p esión
imposi i a en aumen o sin con apa idas sociales isibles, e o ma ag a ia libe al
nada a o able a los mayo i a ios sec o es más humildes del campesinado, «mili»
sen ida como injus a, clasis a y con emplada como una desg acia pa a las amilias
campesinas que quedaban sin unos b azos siemp e necesa ios, es ue zo educa i o
escaso, poco in e és (o incapacidad) de las ue zas al e na i as al u no has a ese
momen o pa a pene a en el mundo campesino y p opicia una nacionalización
posi i a (siquie a in o mal) como sí empezaba a ocu i en algunas ciudades, una
paca a «pedagogía de la nación» con pocos monumen os y no siemp e uni a ios,
mul iplicidad idiomá ica en buena pa e del país… La elación pod ía amplia se
casi a gus o del consumido , pe o no es menos cie o que los «pila es de la nacio-
nalización» de los que habla Eugen Webe y o os de los que no habla ue on
ganando e icacia a medida que a anza el einado de Al onso XIII y que cab ía
esg imi con aa gumen os quizás no menos álidos: p og esi a expansión de las
ías de comunicación (el e oca il muy en especial), de la p ensa (nacional pe o
ambién local, p o incial y egional), mayo p esencia ins i ucional del Es ado,
alguna expe iencia bélica nacionalizado a40, una e o ma ag a ia libe al sen ida
posi i amen e po g upos ag a ios que habían sabido (y podido) ap o echa la,
eclosión asocia i a… La in ensi icación del p oceso de poli ización a a és de los
mecanismos que se analizan en el siguien e apa ado ambién puso con c ecien e
in ensidad en con ac o a las masas u ales con los di e en es discu sos sob e la
nación y con p oblemá icas que ebasaban con mucho el ma co local. La con-
clusión pa ece ob ia: más y mejo es es udios que acla en la cues ión, no apega se
demasiado a cons ucciones eó icas apa en emen e concluyen es pe o ine i a-
blemen e p o isionales y ija se más en los cla oscu os y en las combinaciones de
iden idades as eando uen es has a aho a desap o echadas41.
40 T abajos ecien es ponen de mani ies o cómo el impac o popula de las emp esas coloniales
decimonónicas puede habe sido mayo de lo que habi ualmen e se les concede, así como la uncio-
nalidad pa ió ica de las gue as ci iles, que los de enso es de la débil nacionalización in e p e an
exclusi amen e en un sen ido nega i o a e ec os nacionalizado es. Dos ejemplos ecien es de ambas
pe spec i as, en Rod igo y Alha illa, M., «Ca aluña y el colonialismo español (1868-1899)», en
S. Cala ayud, J. Millán y M.C. Romeo (eds.), ci ., pp.315-356, y Molina Apa icio, F., La ie a del
ma i io español. El País Vasco y España en el siglo del nacionalismo, (Mad id: Cen o de Es udios Polí-
icos y Cons i ucionales, 2005), espec i amen e.
41 En la línea, po ejemplo, del ecien e cong eso «Los p ocesos de nacionalización en la
España con empo ánea», Salamanca, 30 de sep iemb e-2 de oc ub e de 2009. Ac as en cu so de
publicación edi adas po M. Es eban de Vega y M.D. de la Calle.
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 41
bajo el signo del su agio uni e sal: 1890-1923
A pa i de 1890 se ab e una nue a e apa en la polí ica es au acionis a espa-
ñola ma cada po la concesión (y el sus an i o elegido no es causal pues o que a
di e encia de o os países no se llegó a ella como esul ado de una ue e p esión
popula ) del su agio uni e sal masculino, que ele aba el censo a algo más de cinco
millones de elec o es. Como se ha indicado an e io men e, adicionalmen e se ha
endido a minimiza los e ec os p ác icos de la ampliación del de echo al o o, bien
con el a gumen o del man enimien o de los dis i os uninominales (sal o en el
caso de algunas ci cunsc ipciones u banas), bien po que las insu iciencias cul u ales
del campesinado le hab ían impedido el eje cicio conscien e de sus de echos, bien
po que pa adójicamen e la mul iplicación de los po enciales elec o es obliga ía
a las edes de pode locales, con la colabo ación de la maquina ia gube na i a,
a in ensi ica las p ác icas coac i as y de manipulación de los esul ados42. La
ley elec o al de Mau a de 1907 no hab ía supues o desde ese pun o de is a un
a ance en la i alidad y since idad de las elecciones, al habe se man enido los
asgos esenciales de la legislación an e io y mos ado las p incipales no edades
bien ine icaces (la obliga o iedad del o o o la nue a con o mación de las jun as
del censo, po ejemplo), bien incluso con ap oducen es ( equisi os más igu osos
pa a la p esen ación de candida u as, a ículo 29)43.
Y sin emba go c eemos que el su agio uni e sal po su me a exis encia al e-
aba d ás icamen e las eglas de juego, pues o que su econocimien o, jun o con
el del de echo de asociación (1887) y ac o es socio-económicos conducen es a la
con igu ación de una emb iona ia sociedad de masas y una opinión pública digna
de ese nomb e, supuso una innegable ape u a de la es uc u a de opo unidades
polí icas. El con as e es e iden e con Po ugal, donde la condición de anal abe o
42 F ías y Ga cía Encabo, ci ., p. 29; Ga ido Ma ín, A., «La e o ma elec o al de 1890»,
en C. Malamud (coo d), Legi imidad, ep esen ación y al e nancia en España y Amé ica La ina: las
e o mas elec o ales (1880-1930), (México: FCE, 2000), pp. 41-61; Va ela O ega, J., «Los o ígenes
de la democ acia en España, 1875-1923», en S. Fo ne (coo d.), Democ acia, elecciones y mode niza-
ción en Eu opa, (Mad id: Cá ed a, 1997), p. 132 y ss; Da dé Mo ales, C., «El su agio uni e sal en
España: causas y e ec os», en Anales de la Uni e sidad de Alican e. His o ia Con empo ánea, 7 (1989-
90), pp. 85-100 y «Signi icado polí ico e ideológico de la ley de su agio uni e sal de 1890», en Anales
de la Uni e sidad de Alican e. His o ia Con empo ánea, 10-11 (1993-94), pp. 67-82.
43 Dejando a un lado el deba e abie o sob e las in enciones úl imas del legislado . Una isión
ecien e de la ley la o ece Ma ín A ce, J.M., «La ley elec o al de 1907 y las elecciones en España
du an e la c isis de la Res au ación (1910-1923)», en C. Malamud (coo d.), Legi imidad, ep esen a-
ción… ci ., pp. 62-86, y a a és del pa adigmá ico a ículo 29 Cabo Villa e de, M., «Leyendo en e
líneas las elecciones de la Res au ación: la aplicación de la ley elec o al de 1907 en Galicia», en His-
o ia Social, 61 (2008), pp. 23-43.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
42
p i aba del de echo al su agio y con ello se eliminó un es ímulo no sólo pa a
la poli ización y la p opaganda epublicana o socialis a sino pa a la di usión
del asociacionismo en sus di e en es o mas, que no es alla ealmen e has a la
ins au ación de la República en 191044. O os ejemplos eu opeos esal an, en
posi i o, los e ec os en la socialización de la polí ica de la ampliación del su agio
masculino incluso sin llega a la uni e salidad45. Si bien son innegables los e ec os
pe niciosos de la di isión en dis i os uninominales ( isión localis a de la polí ica,
e o zamien o del papel de mediado es de los no ables locales, di uminación del
concep o de ep esen ación nacional), no deben ca ga se excesi amen e las in as
sob e un asgo compa ido po la mayo pa e de los sis emas elec o ales eu opeos
al menos has a la G an Gue a46. Inicialmen e el su agio uni e sal apenas u o
e ec os p ác icos, pe o suponía una amenaza po encial que in i aba a las ue zas
ex a u nis as a u iliza ese eso e al in e pela a unas masas u ales que de o a
o ma hubiesen enido mucho menos a ac i o es a égico. En los años inales
de la Regencia y sob e odo ya en el einado de Al onso XIII, p ime o di e en es
zonas u banas, luego el conjun o de las p o incias ca alanas a pa i de la expe-
iencia mo ilizado a de la Solida i a y p og esi amen e cada ez más dis i os
44 A p incipios de siglo sob e cinco millones de habi an es sólo poseían de echo al o o menos
de 600.000; Volo i ch, M.C., «Mili an isme ca holique e c ise du monde u al adi ionnel au
Po ugal en e 1890 e 1910», en VVAA, Les campagnes po ugaises de 1870 à 1930, images e eali é,
(Pa ís: Fundac. Gulbenkian, 1985), p. 248. El po cen aje de anal abe os alcanzaba en 1911 oda ía
el 75%, en e al 38% de I alia o el 50% de España, según da os apo ados po Campos Ma os, S.,
«Da c ise da mona quia cons i ucional à P imei a República em Po ugal (1890-1910)», en H. de la
To e Gómez (coo d.), España-Po ugal: es udios de his o ia con empo ánea, (Mad id: Edi o ial Com-
plu ense, 1998), p. 58.
45 En los Países Bajos la ex ensión del su agio sucesi amen e en 1887 y 1896 debili ó la
posición de los libe ales en los dis i os u ales an e o maciones con esionales an o ca ólicas como
p o es an es, y acili ó el paso a la a ian e nee landesa del co po a i ismo social sob e bases ideo-
lógicas conocida como e zuiling, del holandés zuilen, columnas, de las que exis i ían la ca ólica, la
p o es an e, la libe al y la socialis a. La de inición clásica del concep o la o ece A. Lijpha , The
Poli ics o Accomoda ion: Plu alism and Democ acy in he Ne he lands, (Be keley: Uni . o Cali o nia
P ess, 1968), y un es ado de la cues ión ecien e Knienbe g, H. y De Wus e , H., «De zuilen, hun
locale mani es a ies en hun es an en in e gelijkend pe spec ie », en Van Eijl e al. (eds.), Social
Nede land. Con ou en an de wing igs e eeuw, (Ams e dam: Aksan , 2001), pp. 129-150. En I alia
la consecución del su agio uni e sal masculino en 1912 acili ó el ascenso de pa idos de masas
(socialis a y pos e io men e el Pa i o popola e ca ólico) y la quieb a de los iejos modos de la época
libe al, como ilus an sin i más lejos a ios de los a ículos ecogidos en Gu ié ez, R.A. e al.
(eds.), Elecciones y cul u a…, ci .
46 Veiga, X.R. y Ga ido, A., «“Polí ica y campesinado en España”: algunas no as c í icas»,
en His o ia Ag a ia, 41 (2007), p. 175.
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 43
u ales, an a plasma en mo ilizaciones e ec i as y masi as ese de echo o mal47.
El sis ema es au acionis a descansaba sob e la p emisa de la desmo ilización de
la ciudadanía, y cuando en ámbi os e i o iales conc e os las ue zas al e na i as
consiguie on la concienciación y pa icipación ac i a y man enida de con ingen es
signi ica i os del elec o ado los eso es adicionales se e ela on insu icien es,
como cons a a Sal ado C uz pa a Andalucía donde se e idencia un doble e ec o
del su agio uni e sal: el ec udecimien o del aude y la co upción elec o al pe o
aho a ma cado po el p edominio de sus o mas más ag esi as, acompañado de
la c ecien e conexión en e con lic os sociales y mo ilización polí ica. Siemp e
con el ámbi o local como escena io p i ilegiado del «ap endizaje de la polí ica»,
en calidad de ma co de la esolución de con lic os ocasionados po las ans o -
maciones ag a ias48.
O a consecuencia de la ex ensión del su agio ue la mu ación en la lógica
del a o y las obligaciones desiguales que egía el sis ema clien ela . Si en los
iempos en que la condición de o an e es aba es ingida a una mino ía capaci ada
el a o e a mayo i a iamen e indi idualizado, a pa i de 1890 aunque pe i an
los an e io es (en o ma de ecomendaciones pa a empleos públicos, po ejemplo)
se an a i imponiendo a o es colec i os, en o ma de bienes indi isibles (ob as
públicas meno es, ca e e as, do ación de escuelas, campos de demos ación
ag ícola) que bene icia ían al conjun o del dis i o y pe mi i ían al dipu ado y/o
no ables p esen a se como pa e nales p o ec o es del conjun o de su elec o ado.
Po es a ía se i ía a anzando, pese a los es ue zos ob ios po pe sonaliza y
incula los éxi os a la pe sona del ep esen an e del dis i o, en la di ección de
una polí ica pa adójicamen e más abs ac a, pues o que las ans o maciones se
p esen a ían al se icio del bien común y se elaciona ían con deba es y con ex os
mucho más amplios. En el mismo sen ido, la exigencia de a anceles suele pone se
como ejemplo de polí ica de co as mi as, cuando po el con a io supone hace
al elec o ado conscien e de las ealidades del me cado in e nacional y de los
equilib ios de pode en o no a los cuales se decidía la polí ica come cial. Es a
conexión podía adop a o mas poco edi ican es, como el an ica alanismo, que en
Cas illa si e pa a denuncia la impo ación de ce eal po las p o incias li o ales
mien as en Galicia se u iliza con a los galleguis as acusando a Ca aluña, a la
que és os omaban como e e encia, de se la sos enedo a y bene icia ia de un
47 Una ecapi ulación ecien e sob e Solida i a Ca alana incluidos sus e ec os ue a de Ca a-
luña, en Rubí, G. y Espine , F. (eds.), Solida i a Ca alana i Espanya, (Ba celona: Bases, 2008).
48 C uz A acho, S., «Caciquismo y …», ci ., p. 41. Sob e el úl imo aspec o ci ado, Gon-
zález de Molina, M., «La uncionalidad de los pode es locales en una economía o gánica», en
No icia io de His o ia Ag a ia, 6 (1993), pp. 9-23.

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
44
p o eccionismo que limi a ía las posibilidades de desa ollo de Galicia49. Con odas
las sal edades, se pod ía engloba en la misma ca ego ía que el an isemi ismo
an común en la época en Cen oeu opa (Ka l Luege en Aus ia, mo imien os
de base campesina como el lide ado po O o Böckel en Alemania cen al o el
bá a o Baye ische Baue nbund…): enómenos de ca ac e ización nega i a que
si en pa a la mo ilización populis a de la población en coyun u as de ansición
a la polí ica de masas50.
A pa i de los úl imos años de la década de los no en a y la p ime a década
del siglo XX, según las zonas, se egis a un enómeno que en o o luga hemos
denominado «caciquismo adap a i o»51. Sin abandona las an e io es o mas de
con ol, los g upos de pode local suman a su epe o io modalidades e ins u-
men os que con ienen, aunque debili adas como en las acunas, algunas de las
a mas de quienes es án desa iándoles, y que en odo caso cons i uyen siemp e un
elemen o de mo ilización. El equisi o p e io e imp escindible es p ecisamen e
la p esencia de una amenaza, pues o que de no exis i és a (en o ma de ac i ismo
de elemen os epublicanos, socialis as, ag a is as o del ipo que sea) bas a ía con
el a senal adicional del clien elismo. La his o iog a ía de ec ó emp anamen e
es a endencia pe o debido a los ma cos explica i os igen es se ap esu ó a
añadi le cali ica i os (mo ilización con olada, manipulación) que disminuían su
ascendencia52. Los g upos de pode local an o libe ales como conse ado es
an a pone en ma cha medidas imi adas de sus i ales, p ime o con e icencias
y según p ueban su e ec i idad con la ine cia de lo ine i able. Así, los dipu ados
u nis as comienzan a p o agoniza e dade as campañas elec o ales, mucho más
49 Robledo He nández, R. «L´ac i u cas ellana en on del ca alanisme», en Rece ques, 5
(1975), pp. 217-273; Cabo Villa e de, M., «La inmensa mino ía: la ugaz expe iencia y las pe du-
ables consecuencias de la Solida idad Gallega», en Rubí, G. y Espine , F. (eds.), Solida i a …, ci .,
pp. 167-198.
50 Pa a los ejemplos ci ados, B uckmülle , E., Landwi scha liche O ganisa ionen und gesells-
cha liche Mode nisie ung. Ve eine, Genossenscha en und poli ische Mobilisie ung de Landwi scha
Ös e eichs om Vo mä z bis 1914, (Salzbu g: Ve lag Wol gang Neugebaue , 1977), p. 189; Black-
bou n, D., «The Poli ics o Demagogy in Impe ial Ge many», en Pas and P esen , 113 (1986), pp.
152-184.
51 Cabo Villa e de, M. y Míguez Macho, A., «El caciquismo adap a i o: pode polí ico,
mo ilización social y opinión pública en la Galicia u al de la Res au ación», comunicación en el IX
Cong eso His o ia Con empo ánea (Mu cia, AHC, 2008).
52 Es pa adigmá ica en es e sen ido la conside ación del socie a ismo con esional, pues o
que en la isión de Cas illo se ponía mucho más én asis en su ca ác e ama illis a al se icio de la
g an p opiedad que en su dinámica p opia, negándole cualquie ma gen de au onomía. Cas illo,
J.J., P opie a ios muy pob es: sob e la subo dinación polí ica del pequeño campesino en España, (Mad id;
MAPA, 1979).
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 45
allá de los ecibimien os, banque es y con ac os con no ables del dis i o de la
p ime a ase de la Res au ación. El mi in, el mani ies o di igido a los elec o es,
la p esen ación de p og amas elec o ales que asumen de e minados comp omi-
sos, la ex ensión de comi és de los pa idos u nis as ue a del ma co u bano, o
el impulso a ó ganos de p ensa a ines que ampli iquen el eco de sus ac i idades
pasan a con e i se en moneda co ien e en g an pa e de España, sin que ello
implique ni mucho menos la enuncia a los usos y cos umb es adicionales.
Podemos ejempli ica es a endencia con la cons i ución den o del pa ido libe al
de una acción au odenominada libe al-ag a ia po pa e de la amilia Gasse ,
asen ada en di e sos dis i os en las p o incias de Ciudad Real y A Co uña, que
consigue una ep esen ación de en e cinco y ocho dipu ados en los años inales
de la Res au ación con la combinación de p ác icas caciquiles, el apad inamien o
de sociedades ag a ias dóciles y un p og ama e o mis a ag a io di ulgado po sus
ó ganos de p ensa que se emi ía a la expe iencia de Ra ael Gasse en Fomen o53.
Pa icula impo ancia adqui ió igualmen e la p omoción de o mas de
asociacionismo que buscan encuad a al campesinado (más a amen e a los
jo nale os) bajo modalidades dóciles hacia el sis ema es ablecido, bien median e
c eaciones ad hoc, bien a a és del sindicalismo con esional. En es e úl imo caso
el g ado de con ol se ía meno , pe o su a ac i o i ía in c escendo a medida que
iban consolidándose o ganizaciones que ponían en cues ión el s a us quo de la
p opiedad de la ie a54. En es a línea de in oducción de elemen os mo ilizado es
po pa e de los pa idos u nis as, u ie on especial p o agonismo dos co ien-
es que busca on insu la ai es eno ados en los pa idos libe al y conse ado ,
la libe al-democ á ica de Canalejas y el mau ismo espec i amen e. Canalejas,
en su in en o de ac ualiza con con enidos sociales el idea io del pa ido libe al
53 Villanue a La aya, G., «Apun es pa a una biog a ía polí ica de Ra ael Gasse , un libe al
egene acionis a», Espacio, Tiempo y Fo ma. Se ie V. His o ia Con empo ánea, . 3 (1990), pp.159-171.
Una dinámica simila pa a a ios dis i os de Valencia, en Cas illo Ga cía, J.V., La polí ica de los
camaleones. Los conse ado es alencianos du an e la Res au ación (1875-1923), (Valencia: PUV, 2002),
pp. 124-129.
54 Los ecelos an e el social-ca olicismo ag a io en e los caciques locales sólo se disipa on con
las agi aciones de pos gue a, y esul a ambién muy signi ica i o que con la llegada de la Dic adu a
la CNCA pie da ímpe u cuando en eo ía el ma co polí ico e a a o able, lo que demues a su com-
ponen e ins umen al; Ga ido He e o, S., T eballa en comú. El coope a i isme ag a i a Espanya
(1900-1936), (Valencia: Edicions Al ons el Magnànim, 1996). Un caso no able es el de Za agoza
donde la g an p opiedad ehiculó su capacidad de in luencia a a és de la Liga de Lab ado es de
Za agoza más que de los sindica os ca ólicos, como analiza Sanz La uen e, G., En el campo con-
se ado . O ganización y mo ilización de p opie a ios ag a ios en A agón, 1880-1930, (Za agoza: PUZ,
2005).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
46
una ez asimiladas po el sis ema sus ei indicaciones clásicas, en la línea de sus
homónimos ingleses, el adicalismo ancés o Gioli i en I alia, p opone una
se ie de e o mas que lo con i iesen en la opción polí ica de una amplia capa de
pequeños y medianos p opie a ios. En conc e o, un uso mode ado de la exp o-
piación o zosa con ines sociales y medidas de omen o del c édi o ag ícola, el
coope a i ismo y la eno ación écnica, como esbozó en su b e e manda o como
minis o de ag icul u a, indus ia y come cio en 1902 en un gabine e p esidido po
Sagas a55. Sus pa ida ios en Galicia an a aduci es os p opósi os en el apoyo
al edencionismo o al, en pa icula apad inando a la Acción Gallega undada
po el olcánico sace do e Basilio Ál a ez en 191256. En cuan o al mau ismo, sus
ansias mo ilizado as que p e endían ompe la p axis de los pa idos u nis as
en ocasiones le lle a on a a a de lide a polí icamen e a asociaciones ag a ias,
en pa icula sindica os ca ólicos. Así sucede en Galicia, donde con Cal o So elo
como igu a ca ismá ica los mau is as gozan de g an p edicamen o en e los
sindica os con esionales y acili an que és os acep en el edencionismo o al (en
cla e mode ada y espe uosa con los in e eses de los pe cep o es de en as), pe o
ambién se dan alianzas ác icas con sec o es laicos del mo imien o ag a is a bajo
el bande ín de enganche de causas como la campaña a a o de la aplicación del
dec e o Besada de 1918 sob e los consumos57.
Desde ue a del u no, y una ez asen ado el sis ema es au acionis a y
demos ados ú iles los sueños de los epublicanos de de iba lo po la ía del
p onunciamien o a la mane a de Ruiz Zo illa, se ab e camino la con icción de la
necesidad de una labo de zapa que ap o eche los eso es que el égimen dejaba
al alcance de sus oponen es, aunque ya an es los sec o es con a ios a aquella ía
habían encon ado en el abajo asocia i o una o ma de hace p oseli ismo ue a
de los cauces ins i ucionales que les es aban edados. Con el acceso del campesi-
nado al su agio, consegui su apoyo se con e ía en un obje i o p io i a io pa a
escapa de los educ os u banos en los que el epublicanismo ya se había a ian-
zado. La necesidad se hacía más impe iosa eniendo en cuen a las p ác icas de
ge ymande ing que en de e minados dis i os compensaban el o o u bano con
el de las zonas u ales adyacen es, como sucedía en A Co uña que desde inales
55 Fo ne Muñoz, S., Canalejas y el Pa ido libe al democ á ico (1900-1910), (Mad id: C í ica,
1993), p.63; O í, A., «Joaquín Cos a y Canalejas an e la cues ión ag a ia (c isis del pa imonialismo
libe al y p oyec os e o mis as)», en VVAA., Cong eso José Canalejas e a súa época, (San iago: Xun a
de Galicia, 2005), p.330.
56 Cabo Villa e de, M., O ag a ismo, ci ., p.76.
57 Cabo Villa e de, M. y Míguez Macho, A., «El mau ismo en Galicia. Un modelo de
mode nización conse ado a en el ma co de la Res au ación», Hispania, 231 (2009), pp. 87-116.
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 47
del XIX enía una co po ación mayo i a iamen e epublicana que no se eía
aducida en ningún escaño a Co es de los es asignados a la ci cunsc ipción, o
en Alican e pa a neu aliza ambién el po encial del o o epublicano u bano58.
Aunque como en an os o os aspec os se a ase de inicia i as locales o egiona-
les, desde el epublicanismo se consiguió es imula coope a i as, sociedades de
segu os mu uos y asociaciones en gene al en e la población u al, especialmen e
en Ca aluña, País Valenciano (a a és del blasquismo) o Andalucía59. En el caso
conc e o de Ca aluña los epublicanos ede ales in eg an las ei indicaciones de
los abassai es g acias en pa e a la legi imidad que les o o gaba la legislación
ap obada al espec o du an e la I República, y consiguen édi os en o ma de
éxi os elec o ales y un ascendien e que se a a p olonga has a la gue a ci il60.
En Galicia, las p ime as sociedades ag a ias su gen en la década de los no en a
en la anja cos e a en e Pon e ed a y Vigo es imuladas po epublicanos locales,
aunque luego sigan dinámicas p opias y ehúyan la a iliación explíci a61. En la
ecina As u ias los e o mis as de Melquíades Ál a ez consiguen se la e e encia
mayo i a ia del sindicalismo ag a io, po encima de ca ólicos o socialis as, a a és
de la Fede ación Ag ícola As u iana undada en 1911 en la que ambién es aban
p esen es socialis as y epublicanos62. Como bien señala Jo di Pomés, el p og ama
ag a io de los epublicanos o ecía una buena base de pa ida pa a la cap ación
de apoyos en e el campesinado al p omo e la consolidación y ex ensión de la
58 Fo ne , S. y Ga cía, M., Cune os y caciques, (Alican e: Ayun amien o de Alican e, 1990),
p. 118.
59 Pomés, J., «Sindicalismo u al epublicano en la España de la Res au ación», en Aye , 39
(2000), pp.103-133; López Es udillo, A., «Fede alismo, campesinado y mé odos de es ablece el
con ol polí ico en la Res au ación», en Mi , C. (coo d.), Ac i uds poli iques i con ol social a la Ca a-
lunya de la Res au ació (1875-1923), (Lleida: Es udi Gene al de Lleida, 1989), pp.191-208; López
Es udillo, A., Republicanismo y ana quismo en Andalucía: con lic i idad social ag a ia y c isis inisecu-
la (1868-1900), (Có doba: Ediciones de la Posada, 2001); Reig, R., Ob e s i ciu adans: blasquisme i
mo imen ob e . València, 1898-1906, (Valencia: Al ons el Magnánim, 1982); Ma ínez Gallego,
F.A., Ag icul o es solida ios. El coope a i ismo en l´Alcúdia, 1908-1999, (L´Alcúdia: Caixa Ru al de
l´Alcúdia, 2000); Ro i a G ane o, P., Mobili zació social, can i polí ic i e olució. Associacionisme,
Segona República i Gue a Ci il, (Alzi a: Ayun amien o de Alzi a, 1996).
60 Pomés, J., La Unió de Rabassai es, Lluís Companyes i el epublicanisme, el coope a i isme i el
sindicalisme pagès a la Ca alunya dels anys in , (Ba celona: Publicacions de l´Abadia de Mon se a ,
2000); López Es udillo, A., «Fede alismo y mundo u al en Ca aluña (1890-1905)», en His o ia
Social, 3 (1989), pp. 17-32.
61 Du án, J.A., Ag a ismo y mo ilización campesina en el país gallego (1875-1912), (Mad id:
Akal, 1977), pp. 77-118.
62 Fe nández Pé ez, B. y Gi ón Ga o e, J., «Ap oximación al sindicalismo ag a io en
As u ias (1906-1923)», en Ga cía Delgado, J.L., La cues ión ag a ia en la España con empo ánea,
(Mad id: Edicusa, 1976), pp. 151-200.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
54
Asociaciones ag a ias en España en 1924
En idades Núme o de miemb os
Asociaciones ag . 987 99214
Sindica os ag ícolas 5442 424607
Cajas u ales 499 57965
TOTAL 6928 581786
Aunque sea un cálculo udimen a io, si se pone esa ci a en elación con la
población ac i a ag a ia, que e a en 1920 de 4.557.000 pe sonas, se deduce que
el 12,7% de los ac i os ag a ios es aba in eg ado en alguna de las es p incipales
ó mulas asocia i as82. Aunque la compa ación no ecoja p obablemen e ealidades
plenamen e equipa ables, España se si ua ía cla amen e po de ás de los países
pun e os en cuan o a densidad asocia i a: en F ancia se calcula que esa p opo ción
e a de un e cio, en Aus ia de en e el 40 y el 50% y en Alemania supe a ía la
mi ad, siemp e e i iéndonos al momen o p e io a la G an Gue a83. Po an o
el asociacionismo cons i ui ía en España un impo an e ec o de cambios en el
mundo u al, pe o su meno dimensión cuan i a i a ha ía que dichas ans o ma-
ciones se p odujesen a un i mo más pausado que el de países como los ci ados.
La segunda cues ión que susci a el asociacionismo ag a io es has a qué pun o
uncionó como ehículo p opagado de ideologías, es deci , cuán o y cómo llegaba
al socio de a pie el ace o doc ina io que inspi aba las di e en es mac oo gani-
zaciones (CNCA, UGT, CNT, e c.). Del alu ión de publicaciones acumulado en
las dos úl imas décadas se deduce una compleja in e acción en e la ideología y el
p agma ismo, la o undidad de los p og amas y pos u as en los ni eles di ec i os
e in elec uales y su o zosa adecuación a los ma cos men ales del común de los
a iliados y sus necesidades inmedia as. És as pasa ían po incen i os selec i os en
o ma undamen almen e de secciones coope a i as (la noción u ili a is a que
en F ancia se sin e iza en la exp esión syndica -bou ique), y po adecua se a la
p esión comuni a ia ac uando de acue do con el sen i colec i o pa a man ene
82 La ci a de población ac i a es á omada de INE, Anua io Es adís ico 1964, (Mad id, 1965),
p. 49.
83 Hubsche , R., «Syndicalisme ag icole e poli isa ion paysanne», en AAVV, La poli isa-
ion… ci ., p. 146; B uckmülle , E., Landwi scha liche O ganisa ionen… ci ., p. 201; Fai bai n,
B., «His o y om he Ecological Pe spec i e: Gaia Theo y and he P oblem o Coope a i es in
Tu n-o - he-Cen u y Ge many», en Ame ican His o ical Re iew, 99/4 (1994), p.1232.

la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 55
su cohesión y e i a las ep esalias ese adas a los ee- ide s84. Cada sección o
asociación local se cons i ui ía así en el escena io de una negociación in o mal, en la
cual se alcanza ía un pun o de equilib io en e el cumplimien o de unos mínimos
en conco dancia con la doc ina subyacen e y la isión de los socios de a pie. Sólo
desde la lógica desde abajo se puede comp ende la cohe encia de acciones como
la pe enencia simul ánea a una sociedad ag a ia socialis a como campesino y un
sindica o cene is a como ma ine o, si uación ecuen e en las Rías Baixas galle-
gas, el paso sin demasiados aumas in e nos de un sindica o o sociedad de una
ede ación a o a de ma iz ideológico opues o, o las esis encias de los jo nale os
me idionales a asumi el dogma de la colec i ización, a e ándose en cambio al
sueño del epa o que les con e i ía en unos más de esos pequeños campesinos
que según la eo ía ma xis a es aban condenados a la ex inción. F en e a la isión
del asociacionismo como co ea de ansmisión de ideas ex añas al se icio de
in e eses ajenos, la his o iog a ía pone de elie e cómo la in e acción con el cam-
pesinado ealmen e exis en e obligó a las dis in as o ganizaciones y pa idos a
eplan ea se sus p opues as pa a adap a las a las dis in as demandas de sus bases.
De exis i manipulación se ía pues ecíp oca, y se explica así el hecho señalado
po di e en es au o es de que la p ác ica co idiana de las di e en es o ganizaciones
e a muy simila en e sí a despecho de la o ganización mac o bajo cuyo pa aguas
se acogiesen, sal o lógicamen e en emas y coyun u as conc e os en que el ma iz
ideológico de cada una sí podía plasma se de modo palpable85.
El e ce aspec o es el que se e ie e al uncionamien o in e no de las asocia-
ciones. Aunque no con enga cae en isiones idílicas ue a de luga , la o alidad
de las o ganizaciones ag a ias con enían los udimen os undamen ales de un
uncionamien o democ á ico, enca nados en una asamblea gene al de socios y en
o aciones pa a la elección de las di ec i as y la oma de las p incipales decisiones.
La casuís ica eal no da pie a juicios ajan es, y mien as Ga aldá y Mayayo pue-
den a i ma pa a el caso ca alán que las sociedades con o ma on una «escuela de
democ acia», Glo ia Sanz aza pa a A agón un diagnós ico pesimis a en el cual las
84 De acue do con el p oblema clásico de la acción colec i a de inido po Olson, M., The
Logic o Collec i e Ac ion, (Ha a d UP, 1965). Aquí cabe menciona una omisión de calib e en la
eo ía de J. Sco y sus a mas del débil: és as e an u ilizadas con an a o más ecuencia no con a los
pode osos sino en sen ido ho izon al, po unos débiles con a o os pa a man ene la cohesión de
g upo y e i a el enómeno del ee- ide . Así se en iende la u ilización del boico , las des ucciones
de bienes y demás a mas del a senal que de ine Sco con a aquéllos que desa iaban la cohesión
g upal al nega se a in eg a se en el sindica o o sociedad o que no seguían sus consignas.
85 Como se ha sos enido pa a los casos gallego y ca alán, en Cabo Villa e de, M., O ag a-
ismo, ci ., p. 52 y Mayayo i A al, A., De pagesos… ci ., p. 38, espec i amen e.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
56
je a quías y mecanismos de con ol social se ían asladados a la p ác ica co idiana
de las o ganizaciones ag a ias independien emen e de lo que se a i mase en sus
es a u os, al igual que se ha demos ado la imp on a pa e nalis a de la p axis de
los sindica os con esionales86. Pa a el caso gallego nos inclinamos po un balance
posi i o, aunque la abundancia de o aciones sospechosamen e unánimes, de
asambleas escasamen e concu idas o de p ác icas como la imposición del o o
colec i o (una ez deba ido el sen ido del mismo) mode en cualquie posible exceso
idealizado 87. Po supues o que la asamblea de una asociación es aba suje a a los
mismos iesgos de coe ción y manipulación que una elección polí ica, pe o ello no
debe lle a a menosp ecia el e ec o de la exis encia de miles de ámbi os a lo la go
de la geog a ía española en los cuales un campesino podía exp esa su opinión,
con as a la en deba e público con la de sus co eligiona ios y inalmen e o a en
consecuencia, ac os de los que di ícilmen e no es a ía excluido en la eo ía o en la
p ác ica en cualquie o o espacio polí ico o de sociabilidad. Unas posibilidades
de las que po cie o no queda ían al ma gen las muje es mucho an es de que les
uese econocido el de echo al su agio, como ecogen nume osos eglamen os de
asociaciones, en pa icula como ep esen an es de la explo ación cuando su ma ido
hubiese allecido o se encon ase ausen e a causa de la emig ación a Ul ama .
En el apa ado an e io indicábamos cómo el p oceso de nacionalización
española no a anzó únicamen e a lomos de inicia i as es a ales sino que ue
ambién el p oduc o, de mane a conscien e o no, de caminos azados en el seno
de la sociedad ci il. En la misma línea, pod íamos conclui que la poli ización
del g ueso de la población u al no se p odujo exclusi amen e po ías ins i u-
cionales y es ic amen e polí icas, sino a a és de o as apa en emen e alejadas
de dicho ámbi o como el asociacionismo en sus múl iples o mas en el que se
ha ido insis iendo a lo la go de es e abajo. Pa a conclui , señala emos o o de
esos sende os de la poli ización como ue la p ensa esc i a. E. Webe señalaba
«le papie qui pa le» como una de las ías de mode nización de la F ancia u al,
y en a izaba el papel de la p ensa popula di undida desde Pa ís que a o ecía la
homogeneización de gus os e in e eses, la p eeminencia del ancés sob e o os
idiomas y la asimilación del ocabula io y los concep os asociados a la polí ica
libe al-pa lamen a ia88. El ema no ha sido apenas es udiado en España, donde
86 Mayayo, A., De pagesos…, ci ., p. 37; Ga aldá To en s, A., «El coope a i isme ag a i
ca alà», en L´A enç, 34 (1990), p. 28; Sanz La uen e, G., En el campo…, ci ., p. 458.
87 Cabo Villa e de, M., O ag a ismo, ci ., p. 49.
88 Webe , E., Peasan s…ci ., p .452. El au o que con pos e io idad más ha p o undizado
en el es udio de la lec u a desde el pun o de is a de los g upos sociales subal e nos ha sido Ma yn
Lyons, del que se puede des aca aquí po su elación con el ema que nos ocupa Lyons, M., «Wha
la poli ización del campesinado en la época de la es au ación. una pe spec i a eu opea 57
pese a que la p ác ica o alidad de los his o iado es u iliza la p ensa como uen e
casi no exis en es udios monog á icos89. Tan o lo que pod íamos denomina p ensa
ag a ia, inculada al asociacionismo y/o di igida a un público p e e en emen e
campesino y no iden i icable pues con la p ensa ag ícola de con enido écnico, como
o as o mas de cul u a imp esa como los almanaques, ca ecismos (que adop an
pa a o os obje i os el o ma o ípico de los elabo ados con ines eligiosos) o
calenda ios se si úan en un momen o de ansición desde el p edominio de una
cul u a p edominan emen e o al como e a la campesina a o o de educción de
las es a o é icas ci as de anal abe ismo90. El campesinado como colec i o e a
un ecién llegado, en el mejo de los casos, a la cul u a esc i a, y la p ensa ag a ia
debió supe a dicha ci cuns ancia median e ecu sos o males que la hiciesen ase-
quible a sus po enciales lec o es. Pueden se ci ados el es ilo e ó ico di ec o, casi
pe sonal, muy ce cano oda ía al discu so o al, la inclusión de poesías o coplas, el
uso de diálogos en e pe sonajes ic icios que ep esen aban pos u as en en adas,
el empleo de símiles eligiosos o ex aídos de la expe iencia i al de los homb es
del campo, e c. El oso del anal abe ismo podía se mi igado median e la p ác ica
de la lec u a colec i a, y el del desembolso del p ecio median e la subsc ipción
colec i a de las o ganizaciones ag a ias. Con odo, a pa i del cambio de siglo
disminuyen las ele adísimas ci as de anal abe ismo en España, que se mo ían en
pa áme os cla amen e supe io es no sólo a los países de la Eu opa a lán ica sino
incluso son ojan es en el con ex o medi e áneo91. Los p og esos se deben a un
mayo es ue zo de la adminis ación en el campo educa i o pe o ambién a ini-
cia i as desde la sociedad ci il, en pa e p ecisamen e po impulso de asociaciones
p esen es en el medio u al que po un lado p esionaban a los ayun amien os pa a
que cumpliesen con las obligaciones que les con iaba la ley Moyano y po o o
did he Peasan s Read? W i en and P in ed Cul u e in Ru al F ance, 1815-1914», Eu opean His o y
Qua e ly, 27, 2 (1997), pp. 165-197. Igualmen e esul an de g an u ilidad las pe spec i as ecogidas
en Cas illo Gómez, A. (coo d.), La conquis a del al abe o. Esc i u a y clases popula es, (Gijón: T ea,
2002).
89 No nos e e imos po supues o a es udios sob e la p ensa en gene al sino a in es igaciones
sob e la p ensa local y/o inculada al asociacionismo u al. En e las excepciones se con a ían Cabo
Villa e de, M., P ensa ag a ia en Galicia, (Ou ense: Duen de Bux, 2003) y has a cie o pun o
Rod íguez In ies a, V., Socialización polí ica y p ensa de masas. El p oceso de la opinión pública en
As u ias, 1898-1923, (O iedo: Real Ins i u o de Es udios As u ianos, 2007).
90 Fo mas po cie o que se án adap adas pa a la p opaganda polí ica y la publicidad come cial
di igidas a audiencias u ales.
91 Da os exhaus i os al espec o en Núñez, C.E., La uen e de la iqueza. Educación y desa ollo
económico en la España con empo ánea, (Mad id: Alianza, 1992).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
58
sos enían inicia i as de educación pa a adul os, en pa e po el e ec o concienciado
de la emig ación sob e la necesidad de accede a la cul u a esc i a.
Si bien se a a po lo gene al de publicaciones modes as de pe iodicidad como
mucho semanal, i adas educidas y p eca ia exis encia, ca ac e ís icas odas ellas
que las hace in isibles al ada an o de los his o iado es como de las es adís icas
de la época, su impac o en el ámbi o coma cal al que gene almen e se di igían no
se debe menosp ecia . A a és de sus páginas los lec o es (o escuchado es pues o
que la lec u a colec i a es á pe ec amen e documen ada y con ella su secuela
de la discusión pos e io ) podían sin emba go accede a ealidades muy alejadas
de su día a día, aunque siemp e con aco aciones e in e p e aciones desde una
pe spec i a local (y aquí adica una di e encia undamen al con el caso ancés y
su p edominio de unas pocas cabece as capi alinas como Le Pe i Jou nal). Rea-
lidades que podían se polí ico-ideológicas con el comen a io de la ac ualidad,
la ep oducción del dia io de sesiones o a ículos doc ina ios de acue do con el
ma iz del pe iódico en cues ión, pe o ambién económicos, con los ai enes de
los me cados in e nacionales o la di ulgación de no edades écnicas, sociales o
cul u ales, e e idos al conjun o del país o más allá, pues o que en las zonas de
ma cada emig ación la p esencia de las epúblicas ame icanas e a una cons an e,
al igual que lo e a la in e acción del asociacionismo de los emig ados con el de
sus luga es de o igen en casos como el as u iano o el gallego.
La polí ica en el mundo u al eco ió caminos y adop ó ma ices no siemp e
coinciden es con los del mundo u bano, y su análisis debe pa i de una com-
p ensión de las ealidades que le son p opias y la enuncia a ap io ismos. Sin cae
en excesos po el o o ex emo, nos da íamos po sa is echos si se acep ase, como
se empieza a hace pa a el desa ollo económico, que ampoco en la e olución
polí ica el campo debe se necesa iamen e el pozo de odos los males92.
92 En alusión ob iamen e a Pujol, J. e al., El pozo de odos los males. Sob e el a aso en la ag i-
cul u a española con empo ánea (Ba celona: C í ica, 2001).
el ópico de la a monía social y las na aciones His ó icas del
campo alenciano
La in e p e ación de las ac i udes polí icas del campesinado alenciano en
la época con empo ánea ha padecido una se ie a aigada de ópicos, usados de
o ma agmen a ia y ad hoc. La imagen unila e al de una ag icul u a p óspe a
y inculada al ex e io se ha elacionado con la imp esión de equilib io social y
ausencia de con lic os sob e la p opiedad, p ecisamen e cuando es e úl imo p o-
blema se conside aba el p incipal del campo español. Ello con i ió al egadío
alenciano en un modelo que, an o pa a economis as y polí icos p óximos al
ascismo, como Manuel de To es o Rami o de Maez u, al igual que pa a e o -
mis as epublicanos, en el caso de Pascual Ca ión, alía la pena aslada a o as
pa es de España1. Es a idealización se e o zaba po la año anza, den o de los
1 Zabalza, Juan A., El pensamien o económico-ag a io alenciano del siglo XX: Manuel de To es,
1830-1936, (Alican e y Valencia: Ins i u o J. Gil-Albe y Conselle ia d’Educació, 1995). Según
Pascual Ca ión, en 1922, «las mejo es hue as de la p o incia de Valencia se hallan cul i adas po
simples a enda a ios que no sien en la necesidad de se p opie a ios, po que con una en a módica y
hallándose es ablecida la cos umb e de espe a las mejo as (que p ác icamen e esul an po ello p o-
piedad del colono) y de no se desahuciado mien as pague la en a, se hallan más anquilos siendo
a enda a ios que p opie a ios», Es udios sob e la ag icul u a española, Mad id, Ed. de la Re is a de
T abajo, 1974, p. 216. Una década después, obse aba: «Compá ese la ida del lab ado alenciano,
plena de sol u a, de libe ad, de inicia i as y de independencia, con la del asala iado de un g an co ijo,
y se e á, no sólo las en ajas económicas y sociales, sino has a las mo ales», Los la i undios en España.
Su impo ancia. O igen. Consecuencias y solución, (Ba celona: A iel, 1972), p. 387. Cala ayud, Sal a-
do , Millán, Jesús y Romeo, Mª C uz, «Leaseholde s in Capi alis A cadia: Bou geois Hegemony
and Peasan Oppo uni ies in he Valencian Coun yside du ing he Nine een h Cen u y», en Ru al
His o y, 17, 2 (2006), pp. 149-166.
Capí ulo 3
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano
bajo la polí ica de éli es du an e el siglo xix
Sal ado Cala ayud
Jesús Millán
Mª C uz Romeo
Uni e si a de València

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
60
esquemas de p og eso, de un «campesinado» imagina io, que en el caso alenciano
hab ía sido supues amen e capaz de consolida se sin g andes ensiones sociales,
a la ez que hab ía o o con la incapacidad de las explo aciones amilia es pa a
impulsa la especialización y su enlace con el me cado capi alis a.
Es e es e eo ipo uni o me y, en g an medida, in empo al con as aba con las
na aciones de pe iodos conc e os de la época con empo ánea. La agmen ación
de es as na aciones pa ciales ha gene ado no pocas con adicciones y, en especial,
una conside able ine cia in elec ual en e al a ance de la in es igación en las cua o
úl imas décadas. Ha habido es esquemas, a eces pa cialmen e elacionados en e
sí, que a ibuían un cie o o igen a las es uc u as sociales del campo alenciano e
impu aban un de e minado signo a las aspi aciones y ac i udes de los lab ado es,
al y como e an en endidas según es os esquemas. En p ime luga , las isiones que
ponían el én asis en la paz social y la p ospe idad económica daban po supues o
que en es e a o unado pano ama se e lejaba una he encia his ó ica de ca ác e
es uc u al. La eno me acilidad que c eaba el supues o de un «campesinado
amilia » homogéneo y mayo i a io como pun o de pa ida se e o zó en el caso
alenciano, al a ibui lo a una he encia de la conquis a ca alano-a agonesa. Es e
cómodo supues o se pudo p olonga bajo el molde esquemá ico del «modo de
p oducción» eudal, que b indaba una je a quía básica de «seño es y campesinos».
En el País Valenciano del an iguo égimen, esos cul i ado es amilia es se ían
iden i icados es echamen e con la igu a ju ídica de la en i eusis, de modo que
en muchos azonamien os a lo aba la idea de que la condición ju ídica de en i-
eu a implicaba la ca ego ía social de explo ación campesina. El a caísmo de es a
si uación, supues amen e incompa ible con el capi alismo, hab ía consag ado la
singula idad del caso alenciano en el inicio del mundo con empo áneo, ya que
la his o iog a ía dominan e en España, has a la década de 1980, in e p e aba los
e ec os del libe alismo en el campo a pa i de la hipó esis de la « econ e sión
de los seño es en p opie a ios» o « ía p usiana». En cambio, según es e p ime
esquema los equilib ios en el epa o de la p opiedad —a eces, acompañado
de un imaginado «de echo ag a io consue udina io»— se p oyec a ían desde la
he encia del an iguo égimen has a el siglo XX.
Una segunda a ian e, en cambio, ponía el acen o en las g a es amenazas
que hab ía expe imen ado aquella es uc u a campesina a pa i de la e olución
libe al y el iun o de la sociedad bu guesa. Las denuncias de los dipu ados alen-
cianos en las Co es de Cádiz, donde p omo ie on el deba e sob e los seño íos en
España, se in e p e a on como e lejo de la du a ca ga seño ial que ecae ía sob e
los cul i ado es, en endidos po esa his o iog a ía como un bloque de amilias de
asallos y en i eu as. E a ácil elaciona es e esquema con la espec acula e uel a
an iseño ial, conocida como del Tio Pep de l’Ho a, que sacudió las coma cas
cen ales del País en el o oño de 1801, así como con la di usión de las medidas
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 61
y p ác icas an iseño iales que acompaña on a las e uel as libe ales de la década
de 1830 y que hundie on, median e una se ie de hechos consumados, el an e io
égimen seño ial alenciano.
Sin emba go, la c isis del absolu ismo da ía luga a unas ac i udes que no e an
áciles de explica con semejan es esquemas y que, sob e odo, exigían cues iona
las p emisas de pa ida. Po un lado, el escena io alenciano ue uno de los más
ele an es den o del conjun o de España en lo que al p o agonismo eje cido po
el ca lismo se e ie e. A in de explica lo, algunos au o es ecu ie on a gene aliza
has a el lími e la en i eusis bajo el an iguo égimen y a ibui a los p opie a ios
bu gueses la p e ensión y la posibilidad sis emá ica de desposee a los «campe-
sinos» del dominio ú il, que en esos abajos se les había dado po supues o. El
ca lismo hab ía sido u o de la decepción del campesinado (del que se decía que
había sido gene almen e «en i eu a» has a en onces) an e el conse adu ismo de
la bu guesía libe al, dispues a a pac a con los seño es, y an e la lógica de despo-
sesión que se hacía de i a del modo de p oducción capi alis a. El an ilibe alismo
hab ía sido —siguiendo una pau a pendula y poco con as ada, que se ex iende
desde La a has a Vela de Fue es— la o a ca a de la moneda de un o igina io
an i eudalismo popula , pe o decepcionado con espec o a un libe alismo polí ico
que se suje aba a lo que se c eía que e an in e eses es uc u ales de la bu guesía.
El e ce modelo se o mó apoyándose, en pa e, en las implicaciones de la
e sión an e io . Aho a, a pa i de unos pocos indicios, el es e eo ipo del «campe-
sinado» se dis anció de la imagen de equilib io y p ospe idad del p ime modelo.
La ayec o ia sociopolí ica del campesinado alenciano en el siglo XIX lle aba
a p esen a lo como una igu a mal adap ada a la lógica de la sociedad bu guesa.
Las aspi aciones campesinas insa is echas —supues amen e, la lucha con a las
ca gas seño iales y la ei indicación de una es abilidad ju ídica en la ie a que
hab ía es ado ga an izada has a en onces— lo hab ían p edispues o como una
uen e de adicalismo. Es e adicalismo, sin emba go, no acababa de plasma se
en ac i udes ácilmen e econocibles den o del epe o io de los análisis habi-
uales. Po an o, las explicaciones p edominan es lle aban a ca aloga las den o
de un mundo « adicional» y escasamen e imp egnado de una ideología i me, a
di e encia de lo que sucede ía en el caso del mo imien o ob e o. Es a pe spec-
i a ha des acado el ex endido enómeno del bandole ismo y los mo imien os
absolu is as como p o es as de con enido adical, pe o asociadas a una iden idad
ideológica coyun u al, suscep ible de ans o mación o de signi icado secunda io
pa a quienes la apoyaban.
P obablemen e, la p incipal objeción a es e modelo adique en que no pa ece
jus i icado a ibui a la sociedad ag a ia alenciana un apoyo amplio al an iguo
égimen. En la ac ualidad, no puede sos ene se que la mo ilización an ilibe al en la
p ime a mi ad del siglo XIX ue a un hecho ex endido, ni que a ec a a a la mayo
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
62
pa e del e i o io alenciano. Tampoco se comp ueba que las zonas de cla o apoyo
al ca lismo —si uadas en algunas coma cas pe i é icas y discon inuas— coinci-
die an con las que habían p o agonizado el g an mo imien o an iseño ial a ines
del an iguo égimen. Con iene pensa , po an o, que la hegemonía con esional y
adicionalis a, ca ac e ís ica del egadío alenciano en el p ime e cio del siglo
XX, no p olongaba una si uación inicial, consolidada desde la c isis del absolu-
ismo. Po o a pa e, cuando la ag icul u a se desa ollaba den o de la sociedad
bu guesa, con igu ada po el iun o del libe alismo, se c eó una si uación nue a.
Vis as desde el uni e so men al u bano y p og esis a, las aspi aciones adjudicadas a
aquel mundo «campesino» —sob e odo, la p opiedad de la ie a— susci aban en
ocasiones in e p e aciones equí ocas. La apa en e sin onía con las ideas democ á-
icas y ob e is as necesi aba ol ida los alineamien os polí icos que acompañaban
a las ac i udes campesinas o que las acababan capi alizando, desde las úl imas
décadas del siglo XIX, como sucedía con di e sas e siones del conse adu ismo
y el an ilibe alismo. El ejemplo más cla o ue la imagen épica que el epublicano
Blasco Ibáñez azó en La ba aca de la iolen a solida idad de los a enda a ios
de las p oximidades de Valencia con a los desahucios, ema que ocupó a la opi-
nión pública en los inicios de la Res au ación. La lucha de aquellos abajado es
de la ie a en con a de los desahucios y, coyun u almen e, con a el pago de la
en a se p esen aba como pa e de las ei indicaciones p opias de la nacien e
sociedad de masas. Pe o ello eque ía ol ida que aquellos lab ado es a enda a ios
se inse aban du an e la gos pe iodos de iempo en el mundo de las in luencias
p edominan es den o del Es ado y la sociedad libe ales, con su combinación de
«polí ica en la somb a» di igida po éli es y con apa idas de ca ác e pa icula
e in e clasis as. El e i o io alenciano había p o agonizado décadas a ás una
in ensa mo ilización an iseño ial y había sido una de las p incipales pla a o mas
de la up u a libe al con el absolu ismo. Sin emba go, desde el úl imo cua o del
siglo XIX, el decisi o mundo de los lab ado es e olucionó, de o ma mayo i a ia,
en la ó bi a cul u al y polí ica de las ue zas an iizquie dis as, con esionales y, a
la go plazo, opues as a la democ acia y al libe alismo.
La p ecipi ada comp ensión de las aspi aciones y es a egias de los a enda-
a ios po pa e de la izquie da polí ica se plasma ía de modo espec acula en los
con lic i os p oyec os colec i izado es du an e la gue a ci il2. Los malen endidos
se habían acumulado iempo a ás. En la p ima e a de 1935, cuando Azaña a aba
de mo iliza un amplio bloque de izquie das en e a los gobie nos adicales y
2 Bosch, Au o a, Uge is as y libe a ios: gue a ci il y e olución en el País Valenciano, 1936-
1939, (Valencia: Ins . Al ons el Magnànim, 1983).
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 63
de la CEDA, el polí ico epublicano incluyó, al di igi se al audi o io que llenaba
el alenciano campo de Mes alla, un du o pá a o con a la ecien e legislación
de echis a sob e a iendos:
« iola la más elemen al jus icia de las elaciones en e el abajado y el dueño
de la ie a, habiendo c eado a los a enda a ios una si uación mucho más du a
que la adicional del Código Ci il español. Y la oliga quía impe an e maneja es a
si uación nue a como una cuchilla implacable, poniendo en si uación de hamb e
a odo ag icul o , a odo colono o a enda a io que no ha bajado la cabeza an e la
polí ica ep esen ada po el pode (G andes aplausos)».
Pese a aquellas mues as de apoyo de sus seguido es, el p oblema no alcanzaba
en el espacio público alenciano el d ama ismo que le o o gaba Azaña. En los
úl imos meses, Luis Lucia, el di igen e de la De echa Regional Valenciana, in e-
g ada en la CEDA, había con ibuido a la ges ación de aquella polí ica ag a ia, an
escandalosa en an as o as zonas. Es a ac i ud apenas dio luga a deba es en el caso
alenciano ni, menos aún, implicó cos es ni de e io o pa a el espec acula apoyo
masi o que ob enía el pa ido de echis a en e los a enda a ios. Pocas semanas
después del mi in de Azaña, Lucia y Gil-Robles pudie on da una espec acula
éplica de mo ilización de masas en Valencia, ob iando el p oblema de la polí ica
ag a ia, que apa ecía como e iden e en la men alidad izquie dis a3.
La e isión del conjun o de ópicos aludido al comienzo y su con as e con la
in es igación empí ica pe mi e es ablece las siguien es obse aciones gene ales:
1. Con iene abandona el mi o del «campesinado» como base mayo i a ia y
homogénea de la sociedad ag a ia an e io al libe alismo. Desde épocas emp a-
nas, pe o cla amen e as la c isis del siglo XVII, la p oduc i idad di e encial y las
ga an ías exis en es pa a la p opiedad es imula on un desa ollo de la p opiedad
e i o ial de ca ác e en is a, p i ilegiada (ins i uciones eclesiás icas, p opie a ios
ennoblecidos) o especula i a. El peso de es e ipo de p opiedad ue undamen al
en los g andes é minos de ealengo —donde los de echos de la Co ona sob e la
ie a solían se ma ginales—, al igual que en muchos seño íos. De es e modo,
se hace in iable la ine cia de un análisis basado en el dualismo en e «seño es y
campesinos».
2. El p o agonismo de los mo imien os an iseño iales no puede a ibui se a
la lógica de la p o es a «campesina» con a el eudalismo. Hay que conside a la
impo ancia de un an i eudalismo conse ado u oligá quico, p opio de aquellas
3 Azaña, Manuel, Discu sos polí icos, (Ba celona: C í ica, 2004), p. 406. Comes Iglesia,
Vicen , En el ilo de la na aja. Biog a ía polí ica de Luis Lucia Lucia (1888-1943), (Mad id: Biblio eca
Nue a, 2002), pp. 273-278, 289-292. Valls, Ra ael, La De echa Regional Valenciana: el ca olicismo
polí ico alenciano (1930/1936), (Valencia: Ins . Al ons el Magnànim, 1992).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
70
p ác icas elec o ales en el seno de las comunidades de egan es; oma on posición
an e decisiones polí icas es a ales y p ocesos de negociación en es e ámbi o; y
pa icipa on en la elabo ación de lec u as del pasado legi imado as de los de e-
chos sob e el agua. ¿Podía en ende se odo es o como una o ma de poli ización?
En un ma co dominado po el indi idualismo ag a io y, po supues o, las cla as
di e encias sociales, el egadío ep esen aba un peculia escena io coope a i o, en
el que se di imían impo an es cues iones de pode : hacia el in e io de la loca-
lidad, en sus elaciones con o os pueblos y, po úl imo, con espec o a quienes
ep esen aban al pode del Es ado cen al.
En la p ác ica, la ges ión de las acequias pa ece habe es ado en manos de
g upos educidos de p opie a ios y ue obje o de dispu a en las luchas polí icas
locales, mezclada con pe sonalismos y edes sociales. La necesidad de dis ibui
caudales híd icos muy a iables en el iempo y de adap a se a las exigencias ambién
cambian es de los cul i os, hacía que la ges ión del iego se basa a en decisiones
co idianas sob e el e eno, undadas en un conocimien o amplio del medio local.
En g an medida ello excluía de la o ganización del egadío a los g andes e a e-
nien es u banos, po más econocida que u ie an su capacidad de o ma pa e
de la di ección de las acequias. E an los p opie a ios locales quienes, en i ud de
ello, acababan eniendo en sus manos la ges ión del agua, aunque en los canales
muy g andes pudie a exis i una di ección po encima de los municipios que, sin
emba go, enía que con a con ellos pa a hace e ec i o su di igismo.
La adminis ación del agua podía se una pla a o ma impo an e de in luencia
polí ica y ha sido inculada con el eje cicio del caciquismo du an e la Res au a-
ción10. Es as pla a o mas a escala local e an decisi as, ya que la sanción po pa e
del Es ado del nue o o den de iegos se basaba p e e en emen e en la consolidación
de acue dos o equilib ios acep ados in si u. Sin emba go, el papel di igen e de es as
éli es en unas comunidades de egan es, ca ac e izadas po di e encias sociales
in e nas, es u o condicionado po la necesidad de suminis a de modo con inuo
y equi a i o el bien colec i o que e a el agua. La legi imidad de es e di igismo
dependía, en g an medida, del man enimien o de equilib ios en el epa o del agua
ges ados desde iempo a ás y en los cuales el in e és indi idual compo aba o mas
di e sas de solida idad y coope ación. Exis ía, así, una comunidad de in e eses
de ca ác e e ical, un conjun o de solida idades que se aguaban, sin emba go,
Cala ayud, Sal ado y Millán, Jesús, «Las ías simul áneas del capi alismo ag a io en el egadío
alenciano, 1770-1900», en Rica do Robledo, (ed.), Ramon Ga abou. Somb as del p og eso. Las huellas
de la his o ia ag a ia, (Ba celona: C í ica, 2010).
10 Ma í, Manuel, L’Ajun amen de Cas elló de la Plana (1875-1891): del iom de la Res au a-
ció a l’ascens de la no a polí ica, (Cas elló de la Plana: Ajun amen , 1989), pp. 69-73.

Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 71
a pa i de desigualdades no ables en el epa o de la ie a y de la iqueza. Es as
si uaciones podían da luga a modos de in e ención y de con lic o muy di e-
en es: mien as en unos casos, los di igen es apelaban y mo ilizaban al conjun o
de egan es pa a en en a se a o as comunidades o al Es ado, en o os p e e ían
desa olla negociaciones polí icas po a iba sin implica a conjun os amplios
de «campesinos», ca ego ía que aba caba an o a pequeños p opie a ios como a
a enda a ios. El esul ado podía ende a cohesiona las sociedades u ales, pe o
ambién a ep oduci y amplia las isu as in e nas, incluidas las de ipo polí ico
pues o que la lucha po el pode local alcanzaba a menudo al con ol del agua.
Los con lic os en o no al iego que se p oduje on en las coma cas cen ales
alencianas a mediados del siglo XIX ag a a on odo es e conjun o de ensiones y
con apa idas11. Las dispu as mo i adas po la dis ibución de las aguas de iego
e an un p oblema co idiano e incluso p e isible, como an os o os que habían
su gido y su gi ían en y en e las comunidades de egan es. Bajo el nue o égimen
libe al, la dispa idad de c i e ios en o no a los de echos de p opiedad sob e un
ecu so básico pa a la ag icul u a alenciana, como e a el agua, se esol ió con la
in e ención del gobe nado de la p o incia. En 1836 se es ableció que los je es
polí icos, o gobe nado es ci iles, debían supe isa el cumplimien o de odas las
o denanzas y eglamen os de iegos y obliga a los alcaldes a cumpli sus p opias
unciones en es a ma e ia. También se es ipuló que cualquie pa icula que se
conside ase pe judicado po alcaldes y empleados del iego podía eclama an e la
au o idad p o incial. En 1839, además de mul as, se hablaba de a es os y se ijaba
que se podía ecu i a los je es mili a es pa a hace los e ec i os. De es e modo, se
egulaba la u ela po pa e del Es ado sob e unas ins ancias que mayo i a iamen e
se habían ges ionado de o ma au ónoma du an e el An iguo Régimen12.
En los dos con lic os que examina emos en los apa ados siguien es, la in e -
ención de los ó ganos p o inciales del Es ado se ma e ializó de mane a di e en e:
mien as en un caso, el gobe nado con ó con la di ección de la acequia pa a aplica
cambios en el epa o del agua, en o o ma ginó y des i uyó a la Jun a de egan es,
que e a un o ganismo au ónomo de la sociedad ci il. La ges ión de las aguas de iego
a ca go de los p opios egan es, que había sido consolidada po las ans o maciones
libe ales en es a ma e ia, mues a aquí sus lími es. En an o que esa adminis ación
11 Cala ayud, Sal ado , Millán, Jesús y Romeo, Mª C uz, «Une adminis a ion apoli ique?
B a o Mu illo ace à la socié é ci ile libé ale dans les campagnes alenciennes», en Pa ick Fou nie
e alii (di .), Ins i u ions e ep ésen a ions du poli ique. Espagne – F ance – I alie, XVIIe-XXe siècles,
(Cle mon -Fe and: P esses Uni e si ai es Blaise-Pascal, 2006), pp. 121-155.
12 Fe i, Ma c, «Reo ganización de los egadíos alencianos en el siglo XIX: las o denanzas
libe ales de la p o incia de Valencia (1835-1850)», Á eas, 17 (1997), p. 78.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
72
legi imaba el papel de de e minadas éli es locales, odo ello no podía deja de ene
consecuencias sob e la inse ción del medio u al en la polí ica nacional. Ambos
con lic os mues an ambién que la ue e di e enciación in e na en e los p opie-
a ios no anulaba la posibilidad de conduc as in e clasis as o, en alguna medida,
«comuni a ias». Se a ó de dos con lic os en los que el pode polí ico al e aba la
egulación co idiana del epa o del agua. En ninguno de los dos casos el epa o
decidido enía un sesgo social de inido, que pueda se analizado desde una óp ica de
clase. En el caso de Moncada, el nue o epa o a o ecía sucesi amen e a di e en es
sec o es sociales. En la pugna de Sueca las pa es bene iciadas y pe judicadas se
iden i icaban, cada una, con comunidades en e as, a a esadas ambas po g andes
con as es en el epa o de la p opiedad, como e a común en las á eas de a ozal.
Las espues as a es a in e ención de la au o idad p o incial ampoco pueden
juzga se en é minos sociales ní idos. En la acequia de Moncada las iolaciones de
las no mas es ablecidas po el gobe nado ue on p o agonizadas po un amplio
núme o de egan es, si bien, en es a zona de explo aciones muy pa celadas, la
mayo ía e an pequeños cul i ado es a enda a ios. En Sueca, la esis encia a las
ó denes gube na i as ino de oda la comunidad, incluidas las au o idades del
municipio. Es o sucedía, además, en una coyun u a en que el gobie no de B a o
Mu illo in en aba una emodelación de signo au o i a io, que es ingiese los ya
mino i a ios canales de pa icipación en el pode .
Po úl imo, ambos con lic os u ie on un ca ác e espec acula , en compa ación
con o os muchos. Si bien los en en amien os en e egan es y la p esencia de o-
pas ue on cons an es a lo la go del siglo, no malmen e no llega on a ene dimen-
siones an amplias ni an ágicas, ni epe cu ie on en la polí ica pa lamen a ia.
ep esión es a al y esis encias indi iduales en la ag icul u a
en is a: la acequia de moncada
La Acequia de Moncada i igaba, a mediados del siglo XIX, ce ca de 4.000
hec á eas al no e y muy ce ca de la ciudad de Valencia. En el con ex o del ega-
dío medi e áneo e a un canal de g andes dimensiones y la complejidad de la
o ganización del iego aumen aba po el hecho de que la supe icie bene iciada se
epa ía en e ein iséis é minos municipales. Con aba, pa a ello, con un ó gano
de ges ión, la Jun a de Gobie no, de ca ác e sup amunicipal, que decidía sob e
el epa o del agua en el conjun o del sis ema; po debajo de ella, los municipios
enían esponsabilidades en el manejo del agua en sus e i o ios espec i os13.
13 Guino , En ic (coo d.), La Real Acequia de Moncada, (Valencia: Conselle ia d’Ag icul u a,
1999), p. 46.
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 73
A di e encia de los canales dedicados a un solo é mino municipal (como es el
caso de los que e emos en el siguien e apa ado), no exis ía aquí una co espon-
dencia di ec a en e los sec o es sociales dominan es en un municipio especí ico
y la di ección del sis ema de iego, a lo que se añadía el hecho de que la ep e-
sen ación de los di e sos pueblos en esa o ganismo e a desigual. La cohesión
del conjun o de los egan es no es aba, pues, asegu ada y las disensiones en e
pueblos e an un elemen o impo an e que a ec aba a las elaciones en e el canal
y la au o idad polí ica.
En los años cen ales de siglo las sequías ue on pe manen es en g an pa e
del á ea medi e ánea y en el e ano de 1851 alcanza on un momen o c í ico en
algunos luga es. Es a e a la si uación que ponía a p ueba, con cie a ecuencia,
los acue dos y no mas en que se undamen aba el egadío. A p incipios de julio
de 1851, el acequie o mayo (máximo ca go ejecu i o) del canal de Moncada
p oponía al gobe nado de la p o incia una solución empo al a la escasez de
agua. Se a aba de una decisión de la di ección del canal pe o que p ecisaba del
apoyo del Es ado pa a pode se lle ada a é mino14.
En ese momen o del ciclo ag a io ya se había segado, algún iempo an es, la
cosecha de igo, que cons i uía el ap o echamien o cen al en la mayo ía de las
o aciones del egadío. Una pa e de las ie as se encon aba aho a ocupada po
al al a, melones, alubias y ho alizas, mien as que o a pa e se hallaba en as ojo
y se p ac icaban labo es de p epa ación de la ie a pa a semb a maíz y segundas
cosechas de alubias. En es as ci cuns ancias, el acequie o pedía que se pe mi ie a
ega an sólo las ie as con cul i os y se p ohibie a lle a el agua a los as ojos.
Se a aba de una medida de u gencia pa a sal a las cosechas «pendien es» que
hab ían de ecolec a se en un b e e plazo, pe o que ponía en pelig o las cosechas
de los meses siguien es. Po o o lado, al e aba la p ác ica habi ual del iego y el
de echo de los lab ado es a u iliza el agua —en su u no espec i o y po el iempo
es ablecido— con independencia de los cul i os exis en es sob e el e eno. Es as
medidas al ma gen de los consensos es ablecidos pa a el epa o del agua e an
ecuen es en los sis emas de iego, que se adap aban así a la ex ema a iabilidad
en la disponibilidad híd ica. Pese a ello, ales decisiones p o ocaban casi siemp e
con lic os, lo que mues a la ex ema agilidad de esos pac os sob e los que des-
cansaba el egadío. Es a ez, en p e isión de las esis encias que se espe aban, el
acequie o solici aba ambién la imposición de «las penas y mul as más igu osas».
El gobe nado hizo suya de modo inmedia o la solici ud y o denó la aplicación
14 A chi o de la Dipu ación P o incial de Valencia (en adelan e A.D.P.V.), Fomen o/Aguas,
caja 124, exp. 2625.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
74
del nue o sis ema de iego. Los esponsables de hace lo espe a se ían, como e a
habi ual bajo el égimen mode ado, los alcaldes.
Al a anza el ciclo ag ícola, a mediados del mismo mes de julio, el acequie o
p oponía o a al e ación del iego. Las cosechas pendien es se habían podido ega
y lo que aho a se buscaba, dada la pe sis encia de la sequía y el caudal insu icien e
del Tu ia, e a ega las ie as en p epa ación y a pun o de se semb adas. En es e
caso se hab ía de limi a el iego a una supe icie máxima que a iaba de 0’25 a 0’5
hec á eas. Los pueblos que cul i aban menos ho alizas —y, po an o, dependían
en mayo medida de los ce eales— podían ega el máximo de hec á eas au o i-
zado. Había en es as no mas una signi icación social di e en e a las que se habían
o mulado quince días an es. El acequie o p e endía que se des ina an «a soco e
en medio de la calamidad gene al a la clase más pob e y menes e osa» y, en e ec o, e an
los cul i ado es más p eca ios y con mayo dedicación al au oconsumo quienes
semb aban maíz du an e el e ano. Pe o, al ez, ello pe judicaba a los más aco-
modados, p oduc o es de unas ho alizas al amen e come cializadas.
Como en la an e io ocasión, el gobe nado o denó la aplicación de es a
medida excepcional, ambién con a ia a los usos habi uales de iego, pe o modi icó
en un aspec o socialmen e signi ica i o la pe ición del acequie o. Los p opie a ios
con ie as en más de un pueblo no end ían que ega la supe icie pe mi ida
únicamen e en uno de los pueblos, como que ía la di ección de la Acequia. En
p incipio, la aplicación de es a no ma hubie a pe judicado a los g andes e a e-
nien es u banos que solían ene sus pa imonios dispe sos po es a mul i ud de
pequeños é minos municipales que cons i uían la hue a de Valencia. Pudie on,
pues, aplica el iego acionado en cada uno de los luga es donde enían ie as,
pe o se en en aban a o a di ícil si uación, que epe cu ía g a emen e sob e las
elaciones con sus a enda a ios. La pa celación de las explo aciones cedidas a los
cul i ado es e a ambién ex ema den o de un mismo municipio, lo cual obligaba
a los dueños a escoge qué colonos iban a pode ega sus ie as y qué o os que-
da ían sin el auxilio del agua. Es e dilema hacía ambalea se la p e ensión de un
eje cicio socialmen e a mónico de la condición de p opie a io al que aspi aban
es as éli es; e osionaba su pa ocinio y, con él, un medio excelen e de hace llega
la in luencia polí ica y sociocul u al. Si bien odo ello podía e o za la capacidad
de dominio clien ela del e a enien e, ambién mos aba, de un modo desnudo,
el pode del p opie a io sob e la capacidad de subsis i de los colonos más pob es.
Cómo és e y o os episodios semejan es pudie on habe a ec ado a la cohesión
social, es un ema no es udiado pe o que, sin duda, ayuda ía a en ende la ges ación
de hechos como la e uel a de a enda a ios en la década de 1870.
El ca ác e excepcional de los p ocedimien os de iego, modi icados disc e-
cionalmen e desde a iba, se man u o du an e meses, aunque las no mas a iaban
con o me a anzaban las cosechas de un modo que pa ece aduci la aspi ación
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 75
a aciona el agua en bene icio de sec o es dis in os de cul i ado es. El sesgo,
ya señalado, que a o ecía a los g andes p opie a ios no pe mi e a i ma que las
modalidades de dis ibución del agua dec e adas ue an socialmen e asimé icas
de un modo signi ica i o. Los sac i icios ue on epa idos, en buena medida,
en e los di e en es sec o es sociales.
El égimen p o isional susci ó, sin emba go, el echazo de mul i ud de
egan es. La espues a del gobe nado ue el enca celamien o de los in ac o es.
Sólo unos días después de en a en igo , se p odujo la p ime a de ención, la de
un concejal del Ayun amien o de Foios que había egado un campo en as ojo,
al iempo que se amenazaba al alcalde con una mul a de mil eales si la pa cela
en cues ión ol ía a se egada. En es e p ime caso, el gobie no ci il con empló
«hace un se e o esca mien o» a causa de la signi icación del a ec ado, y el a es o
ue po ein a días. Sin emba go, la pena no disuadió a o os egan es: en e ese
momen o y p incipios del mes de sep iemb e 361 cul i ado es, de 27 pueblos, ue-
on de enidos y conducidos a las cá celes de la capi al. El p ocedimien o e a ápido:
el acequie o comunicaba al alcalde espec i o la in acción, és e la ansmi ía al
gobe nado quien, a uel a de co eo, o denaba la de ención de los culpables y su
en ío a la ciudad de Valencia pa a se enca celados, no malmen e po un plazo
de es días. Las de enciones ue on especialmen e abundan es a inales de agos o
cuando, en sólo nue e días se ap esó a 200 ag icul o es. Es e asiego casi dia io
de de enidos camino de las cá celes de la ciudad y las ensiones gene adas en e
la au o idad p o incial y los pueblos u ie on que causa cie a conmoción en es a
zona densamen e poblada y bien comunicada con el me cado u bano de Valencia.
Como e a ecuen e en los con lic os de iego du an e es as décadas, se
ecu ió a la ue za mili a . Du an e es os meses, ece usile os ealizaban ondas
noc u nas acompañando a los gua dias de la Acequia. Alguna ez se so p endió
y se de u o a cul i ado es que egaban al ampa o de la oscu idad. Pe o en una
ocasión es e des acamen o ue ecibido a i os po g upos nume osos de ecinos
de Roca o y Godella, que huye on po la hue a as las desca gas de la opa.
Unos días después, el comandan e pedía y ob enía e ue zos pa a lle a a cabo la
igilancia. El enca celamien o ampoco pa ece habe disuadido a los egan es. A
inales de agos o el gobe nado solici aba al Minis e io au o ización pa a ealiza
de enciones po más de los es días que le pe mi ía la ley, ya que los lab ado es
cumplían con gus o esa co a pena a cambio de pode ega sus sedien as cosechas15.
En algunos casos, los ayun amien os in en a on p o ege a los in ac o es y
jus i ica on sus acciones. El de Pa e na hizo explíci o el apoyo a sus ecinos al
15 A.D.P.V., Fomen o/Aguas, caja 124, exp. 2671.

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
76
pedi el pe dón pa a los 42 ecinos enca celados y o os 58 denunciados, los cuales
hab ían usado el agua «impelidos po la misma mise ia que les acosa…, pues odos o la
mayo pa e son pob es a enda a ios, cuyo alimen o consis e casi exclusi amen e en las
cosechas de e ano pues que las del igo y demás an e io es apenas bas an pa a cub i el
p ecio del a iendo y aun quizás no alcanzan a subsana los gas os del cul i o»16. Como
espues a, el gobe nado suspendió al alcalde po su ole ancia «o al ez complici-
dad» con las nume osas iolaciones de las no mas que se daban en aquel é mino.
Las medidas susci a on ambién o o ipo de eacciones, que mues an es-
pues as socialmen e segmen adas e indi idualizadas. Así, un g upo de «lab ado es»
de Foios y Albala dels So ells, en e los que se encon aba el alcalde del p ime
pueblo, en esc i o al gobe nado , juzgaba injus o que la supe icie au o izada al
iego ue a la misma pa a odos, independien emen e de las ie as que cul i a a
cada cual: «No conciben cómo quie e iguala se al que cul i a diez o ein e cahizadas
con el que iene media… No alcanzando el agua a odas las ie as egables, debe ía
epa i se en e odos a p opo ción el agua disponible, pe o ocu e que los exponen es
son dueños de a ias cahizadas y ienen o as en a iendo y se hallan iguales con el
pequeño cul i ado de es hanegadas que bene icia con la igésima pa e de lo que
gas an algunos de los exponen es, paga la igésima pa e de los a iendos y de las con-
ibuciones y es igual a odos los o os que ienen más ie as»17. Es os cul i ado es
acomodados no e an la no ma en el mundo de la hue a, pe o cons i uían una
igu a con cie a p esencia que ejempli ica las posibilidades de acumulación a
pa i de la combinación de cul i o indi ec o y pequeña p opiedad18. Su olun ad
de di e encia se del g upo, más nu ido, de los cul i ado es p eca ios encon aba,
en es e caso, di icul ades elacionadas con una escasa capacidad pa a in lui en
las nue as condiciones de iego. Sin emba go, es as demandas ampoco ue on
sa is echas, bajo el a gumen o de que las no mas p omulgadas buscaban «a ende
a la sue e de los egan es pob es o menes e osos, sin ol ida la de los pudien es o más
acomodados…. Si los egan es acomodados no eciben aho a oda el agua que quisie an,
deben conside a que acaban de ecoge o as cosechas de más impo ancia, especialmen e
la del igo, cuando los menes e osos siemp e quedan alcanzados»19.
F en e a la ac uación del gobe nado se p esen a on eclamaciones, la más
impo an e de las cuales la di igie on di ec amen e a Isabel II los ayun amien os
16 A.D.P.V., Fomen o/Aguas, caja 124, exp. 2565.
17 A.D.P.V., Fomen o/Aguas, caja 121, exp. 2499, olio 11.
18 Modes o, José R., A ús i cos um de bon llau ado : l’a endamen de e es a l’Ho a de València,
1780-1860, (Ca a oja: A e s, 1998); y Tie a y colonos: la ges ión ag a ia del Hospi al Gene al de Valen-
cia (1780-1860), (Valencia: P.U.V., 2008).
19 A.D.P.V., Fomen o/Aguas, caja 121, exp. 2499, olios 14-15.
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 77
de ein e de los ein iséis pueblos egan es de la Acequia de Moncada. En el
esc i o se hacía esponsable a la di ección de la Acequia po la al e ación de los
usos adicionales, que hab ía lle ado a la di ícil si uación del iego de la coma ca.
Pa a es os municipios, las o denanzas de la Acequia habían pe mi ido en el pasado
a on a de modo más e icaz si uaciones de sequía semejan es a la de aquel año.
La esponsabilidad de las di icul ades p esen es debía busca se, según ellos, en la
mala adminis ación de las aguas po pa e de los esponsables que habían accedido
a los ó ganos de ges ión de es a acequia a aíz de cambios in oducidos en 1847.
A pa i de ese momen o se «eligie on síndicos con insigni ican e in e és en el iego
y sin ninguna in eligencia, como sucede po desg acia en es a clase de elecciones que no
se a ienen al mé i o sino al pa ido y la pe sona»20. Es e e a un a gumen o aducido
con ecuencia en las dispu as sob e iegos y buscaba legi ima la p opia posición
iden i icándola con los in e eses y la cuali icación de los p opie a ios egan es,
en e a las supues as in omisiones de la polí ica local o p o incial.
Es a inicia i a de los ayun amien os ue seguida po un ec udecimien o de los
a es os. El con lic o, pues, no emi ía y, a p incipios de sep iemb e, el gobe nado
aco dó con los alcaldes y los ges o es de la acequia una nue a pa ición de aguas,
con ca ác e p o isional pe o más ce cana al peso ela i o que adicionalmen e
había enido cada pueblo en el iego. Es e andeo dejaba en manos de cada alcalde
el epa o del agua den o de su é mino municipal, lo que signi icaba admi i a
los alcaldes como in e media ios ine i ables de sus comunidades espec i as. A
pa i de ese momen o, además, cesa on las de enciones y sólo se hizo uso de las
mul as. Es e iun o del ámbi o local no signi icaba la cesión incondicional de
a ibuciones po pa e del Es ado, sino un pac o po el cual és e ijaba las condi-
ciones gene ales del iego, mien as los municipios a i maban la adminis ación
en el p opio e i o io.
Po las mismas echas, los g andes p opie a ios que esidían en la capi al,
que debían con a con muchos de sus a enda a ios en e los a es ados de aquel
e ano, se eunie on en el pa anin o de la Uni e sidad pa a c ea una comisión
que debía es ablece el modo más e icaz de desa olla el iego en las condiciones
igen es de sequía. En esa comisión se in eg a ían miemb os des acados de las
éli es ag a ias de la p o incia, como los ma queses de Cáce es y de C uilles, el
conde de Ró o a, Vicen e Lasala o José Mayans. No conocemos los esul ados de
las delibe aciones, pe o sí que se di igie on al gobe nado y apela on a su espon-
sabilidad pa a no pone en pelig o la iqueza pública. Po o o lado, jus i ica on
20 Ibídem, olio 20.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
78
su inicia i a « eclamados po los lamen os incesan es de la nume osa clase de colonos
cuya labo iosidad se e ya amenazada con un po eni de mise ia»21.
La llegada del o oño debió ali ia el dé ici híd ico y hace innecesa ia cual-
quie nue a no ma. Se hace e iden e así el ca ác e episódico pe o ecu en e de
es os momen os de con lic o que ponían en ensión la mul i ud de dependencias
que egían la sociedad u al en las á eas de egadío. En el caso que nos ocupa,
el con encioso u o una dimensión polí ica al opone se muchos campesinos a
las no mas dic adas po la au o idad del Es ado. Las sanciones decididas po el
gobe nado implica on a o os ó ganos de pode , los ayun amien os, y gene a on
icciones en e ambos. El pode local en muchos de es os casos omó posición a
a o de los ecinos, del mismo modo que sucedía, po los mismos años, cuando
los ayun amien os ampa aban las iolaciones que hacían sus ecinos de los aco-
amien os de ie as pa a cul i a a oz dec e ados po el Es ado.
Sin emba go, las no mas excepcionales que ue on obje o de dispu a habían
sido una inicia i a del gobie no de la acequia, un ó gano su gido de la misma
sociedad u al. El Es ado, en ealidad, había canalizado esas decisiones y las había
hecho cumpli . Los con lic os que se susci a on espondían, po an o, a líneas de
di isión in e nas de aquella sociedad.
Po o o lado, el Es ado desempeñó un cie o papel de a bi aje al sanciona
unas no mas que ecogían, en g an medida, la complejidad social de es e mundo
ag a io. Aunque los e a enien es ob u ie on una sua ización del acionamien o,
el agua no se epa ió según las ie as poseídas, sino según las necesidades de los
cul i os, de inidas po la di ección del canal. Como consecuencia, los in ac o es
p ocedían de sec o es sociales di e sos: a enda a ios pob es ega on ilegalmen e
pa a p ese a sus cosechas de subsis encia, pe o muchos lab ado es acomodados
ambién ansg edie on las no mas pa a sal a cosechas come ciales de las que
dependía una posición social basada en el abajo y el cul i o in ensi o. No puede
habla se, pues, de una cla a signi icación clasis a en las oposiciones su gidas en
es e sis ema de iego. Quienes op a on po la desobediencia lo hicie on a pa i
de necesidades muy especí icas en el e eno de la explo ación del suelo. Además,
había un elemen o de aza no desp eciable que in luía en esa decisión, ya que
la posibilidad de oma agua ilegalmen e dependía mucho de la localización de
las pa celas en elación con la ed de canales. Es posible que, en el hecho de la
ansg esión, se exp esa a algún ipo de iden idad comuni a ia, capaz de amino a ,
coyun u almen e al menos, las cla as di e encias de clase que exis ían en cada
luga . Pe o ambién podía sucede que el uso indebido del agua ue a pe cibido
21 A.D.P.V., Fomen o/Aguas, caja 121, exp. 2679.
Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 79
po o os egan es como una quieb a de la solida idad y la coope ación, que e an
esenciales en el egadío.
la «des iación» comuni a ia de la p o es a: sueca y culle a
A di e encia de lo que sucedió en la Acequia de Moncada, el con lic o en
o no al iego se ans o mó en el caso de Sueca en una e dade a e uel a, cuyos
ecos llega on al Pa lamen o. Fue en el Cong eso, p ecisamen e, donde se ija on
los ejes del deba e: el en en amien o en e una comunidad inde ensa y un pode
despó ico, an o ci il como mili a , según des acaba el dipu ado mode ado del
dis i o alenciano Vicen e Ma ínez Pe is. La memo ia local —así como la
isión de los his o iado es de e e encia de la época— no al e ó esa imagen de
los hechos de 185122.
¿Qué había sucedido pa a que el gobe nado y el p opio gobie no de B a o
Mu illo pe die an el juicio de la his o ia? El o igen del p oblema ue la al a de
agua en una zona dedicada al cul i o del a oz y la compe encia en la dis ibución
de ese bien escaso en e dos pueblos limí o es, Culle a y Sueca, cuyas i alidades
no e an nue as. En con as e con el esponsable an e io , Melcho O dóñez, el
gobe nado F ancisco Ca bonell hizo suyas aho a las eclamaciones del Ayun a-
mien o de Culle a, p escindió de los ó ganos compe en es y ecu ió al consejo
de dos indi iduos con in e eses en la zona23. La o den ue axa i a: las aguas del
Júca debían co e lib es has a Culle a du an e odo un día y a lo la go de unas
cuan as ho as en las siguien es jo nadas, a pesa de que Sueca enía de echo a
dis u a ín eg amen e ese caudal24.
El 6 agos o de 1851, echa p e is a pa a la ejecución de la o den del gobe na-
do , en e 500 y 1.000 homb es se suble a on jun o al canal que debía ce a se y
amenaza on con escope as a los agen es y al pequeño des acamen o de la Gua dia
Ci il. An e al ebelión, sólo cabía solici a e ue zos mili a es. Según dije on
22 La uen e, Modes o, His o ia gene al de España, (Ba celona: 1890), ol. XXIII, p. 152 y
Be mejo, Ilde onso An onio, La Es a e a de Palacio (His o ia del úl imo einado), (Mad id: Imp. de R.
Labajos, 1872), ol. III, pp. 359-361. Los hechos de 1851 oda ía e an mo i o de dispu a his o iog á-
ica a p incipios del siglo XX en e los c onis as locales; c . G anell, Juan Bau is a, His o ia de Sueca:
desde los p imi i os iempos has a el p esen e, (Sueca: 1905-1907), ol. II, pp. 423-574.
23 Uno de los conseje os ue el apode ado del ma qués de Ju a Real, Juan Bau is a So ní. El
ma qués de Ju a Real, impo an e p opie a io de la zona, disponía de mayo pa imonio en Sueca.
Sob e es a igu a, Mezqui a Pa uel, F., La di ícil es a ègia de con inua al cim de la socie a . Els
ma quesos de Ju a Real a l’època del libe alisme (1808-1890), abajo de in es igación, Facul ad de Geo-
g a ía e His o ia, Uni e si a de València, 2009, p. 139
24 A.D.P.V., Fomen o. Aguas, caja 119, exp. 2.447.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
86
conclusiones
Los hechos de Sueca y Culle a alcanza on una espec acula idad que no ue
la no ma p edominan e de los con lic os en el campo alenciano. Puede se signi-
ica i o pa a en ende el a co de posibilidades que se incluían en es as elaciones
en e éli es y las he e ogéneas bases locales del mundo ag a io lo sucedido, po
con as e, en la Acequia Real del Júca , una década después. En es e caso, ue la
cúspide del Es ado, a a és de una enajenación po pa e del Pa imonio Real,
lo que hizo que el dominio ú il de es e impo an e canal pasa a a manos de un
in luyen e pa icula , el abogado y gen ilhomb e de cáma a de la eina, Jo ge
Díez Ma ínez41. De es a o ma, en plena época de expansión de la p opiedad
p i ada bu guesa, uno de los sec o es más as os y decisi os de odo el egadío
se io an e la pe spec i a de cae bajo una especie de emp esa p opie a ia de la
ges ión del agua, con odas las ca gas y con oles que ello compo aba sob e el
uncionamien o de la ag icul u a. El ecien emen e es ablecido «p opie a io ú il»
de la acequia eclamó las lla es de las compue as y exigió pe cibi el cob o de las
asas de iego. Según pa ece, el e o a ec ó, an e odo, a la capacidad de inicia i a
que demandaban como p opia las éli es e a enien es, ya que, en p incipio, lo
que se al e a ía se ía el des ina a io del pago de las asas. No obs an e, el a o
eal in oducía una in e e encia en la au onomía o ganiza i a de la sociedad bu -
guesa, algo especialmen e impo an e pa a el mundo de unas clases p opie a ias
como las alencianas, cla amen e iden i icadas con el p oyec o p edominan e en
el libe alismo español.
El p oblema, sin emba go, discu ió po los canales ins i ucionales du an e
la gos años, has a alcanza una esolución negociada a a és del úl imo gobie no
de Na áez. En odo caso, ue on las p esiones en las al u as del Es ado, sos enidas
po un amplio en e de apoyos polí icos y sociales, lo que acabó po a o ece
a la Acequia en e al concesiona io, p ecisamen e en una época de cla o signo
in olu i o de la polí ica isabelina. Las lla es queda on en manos de los empleados
elegidos po los egan es y las O denanzas que ellos habían elabo ado jun o con
el gobe nado ein e años a ás siguie on igen es. En es e caso, a di e encia de lo
sucedido en 1851, la e icaz cohesión en e los e a enien es bu gueses les ayudó
a dis ancia se de una imp e isible poli ización colec i a del con lic o.
his o ia de la ciudadanía en España, (Mad id: Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales), pp.
21-57.
41 Es ado ac ual de la cues ión que po e ce a ez ha p o ocado Don Jo ge Díez Ma ínez con a
los egan es de la Acequia Real del Júca , (Valencia: J.M. Ayoldi, 1865); las negociaciones en Mad id, en
A.D.P.V., Fomen o. Aguas, leg. 60, exp. 43.

Con lic o y solida idad en el egadío alenciano bajo la polí ica de éli es du an e… 87
La polí ica de éli es, po an o, podía ene signi icados muy di e sos, que no
excluían las epe cusiones de ca ác e popula . Bajo combinaciones di e sas, és as
es u ie on p esen es en los con lic os de las Acequias de Moncada y Sueca. En el
caso alenciano con iene eco da que el peso innegable de la p opiedad en is a
e, incluso, apa en emen e «absen is a» no condujo a su deslegi imación, lo que
deso ien a ía a quienes aplicaban los esquemas más habi uales. Al con a io, en
el egadío alenciano pa ecía da se una especie de espejismo, capaz de con en a
las aspi aciones del conse adu ismo ag a io: los ilus ados pe o dis an es p opie-
a ios bu gueses log aban, pese a odo, man ene su legi imidad social e incluso
su ce canía en cie os aspec os con espec o al mundo ag ícola local. La peculia
p ospe idad del egadío se acompañaba, pues, de la ípica «a monía social» que
edondea ía la imagen eliz del campo alenciano. Es o e a posible po que, pese a
an os ac o es en con a, los p opie a ios bu gueses disponían de puen es e icaces
que, has a cie o pun o, los conec aban con la amalgama de sec o es, más o menos
p eca ios, que o maban la base de la sociedad ag a ia. En es a base, las posiciones
se escalonaban en e una pa e signi ica i a de los sec o es modes os, pa a inclui
ambién la p ác ica de una ag icul u a come cial y con opo unidades de bene icio.
En el come ido de conec a las di e sas je a quías ag a ias des acaba segu amen e
la ges ión del egadío, un aspec o cla e de es a ag icul u a, que implicaba a los
g andes p opie a ios, pe o que, a la ez, se egía po conocimien os de signo popula
y, sob e odo, incen i aba en ocasiones ue es leal ades a escala local. De odo
ello, se podían bene icia ambién los sec o es más modes os.
Po an o, la hegemonía sociopolí ica de los p opie a ios no de inía el ca ác e
de su dominio. Los equilib ios sociales, su iles y cambian es, se habían de decidi
y plasma cla amen e a escala local. Ello eque ía complejos mecanismos y con-
apa idas in si u. Un égimen eli is a y bu gués, pe o au o i a io y es ic i o con
espec o al espacio público, e a una in e e encia enojosa y pe judicial. En es e
con ex o, las ías de posible poli ización de los con lic os e an di e sas. Podían
ap o echa un he e ogéneo conjun o de esis encias y ensiones, an o de ca ác-
e indi idual como colec i o, desa olladas a a és de oscu as negociaciones o,
a eces, salpicadas de ac os espec acula es. Las éli es p opie a ias no se mo ían
siemp e con comodidad, en es e con ex o, pese a su posición es uc u almen e
dominan e. Incluso de mane a habi ual, según puede comp oba se, llama la
a ención cómo es os p opie a ios lexibilizaban algunos de sus de echos —en el
caso de los a iendos— que, apa en emen e, es aban mejo es ablecidos a pa i
de sus posiciones dominan es en el e eno de la desigualdad económica y el
pode polí ico. O as eces, como hemos a ado de mos a , el peso de las soli-
da idades de signo comuni a io se in il aba has a p o agoniza el cu so de los
acon ecimien os. O as, en in, espondiendo mejo a los c i e ios bu gueses, e a la
cohesión en e los di e sos segmen os espe ables lo que se hacía sen i en la oma
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
88
de decisiones po pa e de las ins i uciones de un Es ado necesi ado de apoyos en
la sociedad pe i é ica. Tal ez, el comuni a ismo, sos enido en el uni e so singula
del iego, no omen aba po necesidad una ciudadanía independien e e in eg ada
po miemb os con de echos iguales en la delibe ación y oma de esoluciones. La
mo ilización con a el di igismo es a al podía i en el sen ido de quienes, desde el
mode an ismo ex emo (caso del polaco Ma ínez Pe is), eclamaban «poco Es ado»
y poca egulación, pa a sal agua da los equilib ios «p e-polí icos» ob enidos en
el ma co de la desigualdad social. Ello no eliminaba la posibilidad de ea i ma
la libe ad en e al despo ismo y con a la ue za b u a cuando los más débiles
luchaban po mejo a su sue e42.
Po úl imo, la cen alidad o o gada a las éli es a lo la go del abajo no esponde
a una opción eó ica. Obedece a la ayec o ia del campo alenciano, en el que
no se desa olló un «mo imien o campesino» con en idad au ónoma. La isión
unila e al de una ealidad compac a y «campesina», sin emba go, ha sido la que ha
dado luga a esquemas inadecuados y más p opios de zonas de al a concen ación
de la p opiedad y lucha po la ie a.
42 Un «comuni a ismo» de base local e iden idad democ á ica y socialis a, en el caso de la
Ca aluña ancesa, en McPhee, Pe e , «Poli i zació i cul u a popula als Pi ineus O ien als, 1848-
1851» Rece ques, 36 (1998), pp. 35-52.
Un simple eco ido po las p incipales e is as de his o ia en los úl imos diez
años nos mos a ía cómo, en g an medida, el es udio del ca olicismo social en la
sociedad u al en el pe iodo comp endido en e los inicios de la Res au ación y
la Segunda República, no ha o mado pa e de las más ecien es ap oximaciones
his ó icas y lo mismo debe ía señala se del ca olicismo social en sí1. El es ado
de la in es igación en las di e en es egiones ambién es desigual, de mane a
que cualquie ap oximación debe pa i de es e hecho. Pese a es a «ausencia» de
es udios empí icos conc e os desde la his o ia social y económica, la p esencia
del ca olicismo social puede eco e se en ámbi os de in es igación an di e sos
como las inicia i as polí icas de e o ma ag a ia del p ime e cio del siglo XX2
y la his o ia p o esional de los ingenie os ag ónomos, que encon a on en la
e o ma écnica de las inicia i as ca ólico-sociales un á ea uc í e a de ac uación3.
1 Una de las úl imas e isiones en Mon e o Ga cía, Feliciano, «El ca olicismo social en
España: balance his o iog á ico» en Benoî Pellis andi (coo d.), L’his oi e eligieuse en F ance e en
Espagne: colloque In e na ional (Casa de Velázquez, 2-5 a il), (Mad id: Casa de Velázquez, 2004), pp.
389-409. Mon e o Ga cía, Feliciano, «La his o ia de la Iglesia y del ca olicismo español en el siglo
XX: apun e his o iog á ico», Aye , 51 (2003), pp. 265-282. También Cuenca To ibo, José Manuel,
Ca olicismo social y polí ico en la España con empo ánea, (Mad id: Unión Edi o ial, 2003).
2 Male akis, Edwa d, «Apéndice V. P opues as de e o ma ag a ia an e io es a la República»
en Edwa d Male akis, Re o ma ag a ia y e olución campesina en la España del siglo XX, (Ba celona:
A iel, 1980), pp. 496 y ss. Robledo He nández, Rica do, Economis as y e o mado es españoles: la
cues ión ag a ia (1760-1935), (Mad id: Minis e io de Ag icul u a Pesca y Alimen ación, 1993), pp. 84.
3 Pan Mon ojo, Juan, Apos olado, p o esión y ecnología. Una his o ia de los ingenie os ag ónomos
en España, (Mad id: Asociación Nacional de Ingenie os Ag ónomos, 2005), pp. 201 y ss.
Capí ulo 4
O ganización económica, mo ilización
y ca olicismo social en la sociedad u al
del p ime e cio del siglo xx
Glo ia Sanz La uen e
Uni e sidad Pública de Na a a
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
90
Igualmen e, pueden encon a se e e encias en la his o ia de la educación4, en los
inicios de los segu os sociales con el Ins i u o Nacional de P e isión (1908)5 y
en las biog a ías emp esa iales inculadas a cajas de aho os como la de F ancesc
Mo agas, p esiden e de la Caja de Pensiones pa a la Vejez y de Aho os (1904),
que o mó pa e de la Lliga Regionalis a desde su undación6. También apa ece
la es ela del ca olicismo social en la p oducción his o iog á ica sob e la di usión
del coope a i ismo come cial y c edi icio en el campo7 o incluso, en los o ígenes
del coope a i ismo indus ial de los cincuen a en Guipúzcoa8.
La in ención de es e abajo es expone los lími es y con adicciones del ca o-
licismo social en la sociedad u al del p ime e cio del siglo XX po medio de es
ámbi os. P ime o se á a a és de su labo «desde a iba». Po un lado, ecogiendo
4 Kössle , Till, «Towa ds a New Unde s anding o he Child: Ca holic Mobilisa ion and
Mode n Pedagogy in Spain, 1900-1936», Con empo a y Eu opean His o y, 18, 1 (2009), pp. 1-24.
5 Cues a Bus illo, Jose ina, Hacia los segu os sociales obliga o ios. La c isis de la Res au ación,
(Mad id: Minis e io de T abajo, 1988).
6 Sud ià, Ca les, «F ancesc Mo agas i Ba e (1868-1935)», en F ancesc Cabana, Cien emp e-
sa ios ca alanes, (Mad id: LID, 2006) p. 166.
7 Sob e el coope a i ismo ag a io, en e o as muchas A ibas Macho, José Ma ía, «El sin-
dicalismo ca ólico ag a io: un ins umen o de mode nización de la ag icul u a», His o ia Social, 4
(1989), pp. 33-52. Ma ínez López, Albe e, O coope a i ismo ca ólico no p oceso de mode nización
da ag icul u a galega (Pon e ed a: Dipu ación de Pon e ed a, 1989). Ca asa So o, Ped o, «Sindi-
calismo ca ólico ag a io y con ol social. Palencia 1900-1921», en Ac as del II Cong eso de His o ia de
Palencia, T. III, (Palencia: Dipu ación, 1990), pp. 877-908. Majuelo Gil, Emilio y Pascual Bonis,
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agen e mode nizado . El Sindica o de Vega de Villalobos (Zamo a), 1921-1936», His o ia Ag a ia
46 (2008), pp. 47-63.
8 Why e, William Foo e, Making Mond agon: he g ow h and dynamics o he wo ke coope a-
i e complex, (I haca: New Yo k, 1988).
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 91
la he e ogénea y con adic o ia p esencia del ca olicismo-social en los p oyec os
de e o ma ag a ia p e ios a la Segunda República. Po o o, haciendo un bosquejo
de su labo en los o ígenes de la p e isión social y la legislación labo al du an e
es e mismo pe iodo. Un ámbi o és e, que es á en g an medida po analiza desde
abajo, y que pe mi e explica aspec os impo an es de la mo ilización polí ica a
a o y en con a del ca olicismo social en la sociedad u al. Finalmen e, nos ace -
ca emos a su ac i idad «desde abajo» en el ma co o ganiza i o local y ede al así
como al omen o de ins i uciones de coope ación y de aho o y c édi o. Veamos
a g andes asgos los elemen os que han ca ac e izado a es as e ien es du an e
la Res au ación y que si ie on de base pa a la e dade a mo ilización de sec o es
de la sociedad u al, p incipalmen e en el no e peninsula .
la He e ogeneidad del ca olicismo social
El ca olicismo social, al igual que o as inicia i as de mo ilización, no ue un
enómeno ci cunsc i o a España sino que se desa olló en los países eu opeos con
p esencia ca ólica desde inales del siglo XIX. Los iajes, po ejemplo, del jesui a
y sociólogo Gab iel Palau, que isi ó en 1906 Alemania, F ancia y Bélgica pa a
conoce las ob as del ca olicismo social, el in e cambio de publicaciones y p ensa
pe iódica, ac ua on de o ma p e ia en un ámbi o de ca ác e in elec ual, que
buscaba una eno ada acción. Tampoco ue solamen e un á ea de mo ilización
en el campo, sino que ope ó en ámbi os u banos. De ini una nue a imagen del
sace do e como ac i o, mo ilizado y p opagandis a9 en un país mayo i a iamen e
u al ue an impo an e como gene a ins i uciones u banas de ca ác e in elec ual
y económico. Si bien los o ígenes del ca olicismo social se emon an a la Re um
No a um, algunas de sus p opues as ya exis ían an es de plasma se en és a. Una cosa
e a, sin emba go, la discusión eó ico- eológica y o a muy dis in a la mo ilización
en o no a obje i os p ác icos conc e os. En el caso de España, la ac i idad del
ca olicismo social se mo ía en e la di isión y la ine cia si lo compa amos con el
belga o el alemán has a inales de los no en a. La inicial mo ilización desde a iba
en los cong eso ca ólicos —especialmen e los de Bu gos en 1899 y San iago en
1902— y su a día llegada no e a sino una mues a de las di isiones in e nas den-
o del ca olicismo —in eg is as, ca lis as, posibilis as— pa a adop a el mensaje
de la Re um No a um y pone lo en ma cha. No obs an e, ue en es os p ime os
9 Sob e el cambio de la imagen y de la labo del sace do e e los pione os A boleya, Maxi-
miliano, La misión social del cle o, (O iedo: Imp en a U ía He manos, 1901). Palau, Gab iel, El ca ó-
lico de acción, (To osa, 1905). Palau, Gab iel, La acción social del sace do e, (Ba celona: Gus a o Gili,
1907).

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
92
cong esos donde igu as como el jesui a pad e Vicen , ac i is a y p opagandis as
de ob as ca ólicos sociales, comienzan a di undi sus ideas.
En la medida en que es a acción se es ableció a comienzos de siglo y a la
ez que nume osos mo imien os egene acionis as, se ha dado en habla de un
« egene acionismo ca ólico» asociado al ca olicismo social. Pese al in en o de apa ece
como mo imien o uni a io o ien ado a o illa la «no in e ención» en ins i uciones
libe ales, a « es au a la in luencia de la Iglesia en la ida pública»,10 y a in en a
apa ece como p oyec o cohe en e y único, las disensiones in e nas, las di e encias
en e las inicia i as y la ealidad de unas expe iencias p ác icas pegadas a la ealidad
conc e a del municipio u al o de la ciudad en la que se asen aban, son hechos a
ene muy en cuen a. Abo da el ema del ca olicismo social y su papel mo ilizado
en la sociedad u al exige, en p ime luga , pene a e in e p e a una ma aña de
ac o es sociales —con esionales y laicos— y de inicia i as he e ogéneas. Aunque
en sus o ígenes, el ca olicismo social p e endía con e i se en un mo imien o ale-
jado de co ien es como el in eg ismo y del ca lismo, la adopción del «ca olicismo
social» se con i ió en una especie de «mains eam ca ólica», que es u o p esen e
ambién en los sec o es más ul amon anos. Como señala Feliciano Mon e o,
incluso es os g upos, ambién comenza on a u iliza el ocabula io de la nue a
co ien e, sus ob as y su acción ba nizando odo con la «cues ión social» según
la Iglesia. En el seno de los p opagandis as del ca olicismo social encon amos
desde ep esen an es de los jesui as has a an iguos colabo ado es del ca lismo
y del in eg ismo, que de i a on hacia o as co ien es ca ólicas conse ado as.
Con icciones más adicales, con escasa aplicación p ác ica, y o as más mode adas
con i ie on jun o a las más posibilis as y las ex emadamen e conse ado as en
el seno de un mo imien o con múl iples desa enencias in e nas, que u o una de
sus p incipales ue zas en esa misma he e ogeneidad. Todo ello se p oducía en
un pe iodo, el de la Res au ación cano is a, que, como señalan F ances Lannon y
William J. Callahan p o egió la p esencia de la Iglesia ca ólica en las ins i uciones:
las ideas sob e la libe ad eligiosa de la cons i ución de 1869 no se encon aban
en la de 187611.
De es a he e ogeneidad dice mucho la dispa idad de sec o es eligiosos y
segla es que u iliza on la Re um No a um en su discu so y que se incula on al
«ca olicismo social». Poco había en común en e el pad e Ge a d, p io de los
10 Mon e o Ga cía, Feliciano, El mo imien o ca ólico en España, (Mad id: Eudema, 1993), p. 7.
11 Lannon, F ances, P i ilegio, pe secución y p o ecía. La Iglesia ca ólica en España 1875-1975,
(Mad id: Alianza, 1987), pp. 145 y ss. Callahan, William J., «Los p i ilegios de la Iglesia bajo la
Res au ación, 1875-1923», en Ca olyn P Boyd (ed.), Religión y polí ica en la España con empo ánea,
(Mad id: Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales, 2007), pp. 17-32.
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 93
agus inos en Je ez, y el jesui a de Cas ellón An onio Vicen . El p ime o había
p esenciado cómo se aped eaban imágenes eligiosas en el anscu so de una p o-
cesión en Je ez e in en ó la o ganización de sec o es mayo i a ios de jo nale os y
ob e os a a és de los denominados sindica os lib es. Sus p oclamas adicales y sus
alusiones a los «lími es de la p opiedad» y al «sala io jus o» p on o le aca ea on
las c í icas de sec o es más conse ado es den o del p opio ca olicismo social y
la ep esión de la je a quía eclesiás ica en 191212. Mien as, el pad e Vicen no
ue p ecisamen e en los sec o es de jo nale os del campo en e los que encon ó
su base, sino que se con i ió en un ac i o p opagandis a de «cí culos ca ólicos»
in e clasis as —p ecu so es de los sindica os ag ícolas/coope a i as— ya an es de
una ley de sindica os ag ícolas, de inspi ación ca ólico social, en 1906. El obje i o
e an á eas en las que con i ían una amalgama de «campesinos» bien di e en es:
g andes p opie a ios, lab ado es, a enda a ios, pequeños p opie a ios y jo nale os,
además de las nume osas igu as mix as13.
Ni el pad e Vicen , ni el pad e Ge a d enían mucho que e con un segla
como el ca ed á ico de sociología de Tie ga (Za agoza) Se e ino Azna , aunque
a és e úl imo ambién se le conside e miemb o dis inguido del ca olicismo social.
Azna , que había pa icipado sin éxi o en las elecciones a Co es en la p o incia
de Za agoza en 1915, acompañó su de o a elec o al con encendidos discu -
sos en e al caciquismo za agozano, a «los lad ones de o os» y a los «Minis os
de Gobe nación»14. Azna , ep esen aba a la pa e más eó ica y e o mis a del
ca olicismo social, aquélla que desde la sociología apelaba a la mo ilización con
nue as «a mas» como los medios de comunicación, aquélla que di undía nue as
imágenes de sace do es ac i os ue a de las iglesias y de campesinos mode nos, y
aquélla que es udiaba los mecanismos pa a con ence en las elaciones humanas
y pa a pene a en una c ecien e es e a pública. Miemb o ac i o del Ins i u o de
Re o mas Sociales (IRS), del Ins i u o Nacional de P e isión (INP) y del G upo
de la Democ acia C is iana (1919), ampliamen e c i icado po sec o es ca ólicos
in eg is as, Se e ino Azna apoyaba el golpe de es ado de P imo de Ri e a en
1923 como ambién lo ha ía con el de julio de 1936. Una concepción e o mis a y
co po a i a de la ealidad y una comp ensión limi ada del con lic o y sob e odo,
de la democ acia como eng anaje de pa icipación polí ica acompaña ía a muchos
12 Lannon, F ances, P i ilegio, pe secución y p o ecía…, op. ci ., p. 186.
13 Ga ido He e o, Samuel, «Alen a y obs ui : Las acilaciones de la polí ica es a al
sob e coope a i ismo en los inicios del siglo XX», No icia io de His o ia Ag a ia, 4 (1994), pp. 131-
154. Ga ido He e o, Samuel, «El coope a i ismo ag a io español del p ime e cio del siglo
XX», Re is a de His o ia Económica, 13, 1 (1995), pp. 115-144.
14 Sanz La uen e, Glo ia, En el campo conse ado …, op. ci ., p. 239.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
94
de es os ep esen an es del ca olicismo social. Como señalaba el mani ies o de la
Ju en ud Social Ca ólica de Za agoza en 1919: «…no nos in e esa an o la o ma
de gobie no como la o ma de gobe na . Todos los gobie nos son buenos si gobie nan
hon adamen e. Lo se án pa a noso os en cuan o no ayan con a nues os ideales»15.
Tampoco había mucho en común en e Ge a d, Vicen y Azna , y los ep e-
sen an es de un ag a ismo conse ado con aíces en el ca olicismo social como
el Vizconde de Eza o en e és e y el p opie a io palen ino, An onio Monede o o
el oscense, José Ma ía Aza a, ambos p esiden es de la Con ede ación Nacional
Ca ólico Ag a ia (CNCA). Es ob io que no e an iguales y que odos ellos enían
poco que e con los he e ogéneos socios de sindica os ag ícolas ca ólicos locales
con p esencia de pequeños p opie a ios. Fue p ecisamen e es a base he e ogénea de
jó enes sec o es cle icales, jó enes p o esionales libe ales laicos que hacían ca e a,
p opie a ios ag a ios, lab ado es y inalmen e, de «p opie a ios muy pob es», como
señaló Juan José Cas illo, la que con igu ó un amplio campo de con adicciones
explíci as en la ac i idad del ca olicismo social, y la que ga an izó, pa adójica-
men e, su con inuidad ac i a en el iempo. En pe iodos co espondien es a la
mona quía pa lamen a ia al onsina, a la Dic adu a de P imo de Ri e a, y a la
Segunda República.
Si bien el ca olicismo social con igu a un mo imien o muy he e ogéneo y
dispe so en su o ganización y p ác ica social, una de sus e ien es de ac uación
más isibles ue, sin luga a duda, su o ien ación hacia una in e ención es a al.
Una idea de e o mismo social in e encionis a16, además de la necesidad de i
o ganizando un ejido asocia i o — u al y u bano— con una cla a y p o unda
aíz g emial-co po a i a que sus en ase, si e a necesa io, los mecanismos elec i os
y de pa icipación en es as ins i uciones, ue on la base en su uncionamien o.
Fue p ecisamen e ese in e és po in e eni el que le g anjeó du as c í icas en e
los sec o es epublicanos (Cas ela y Gume sindo de Azcá a e, po ejemplo),
y deba es en e los he e ogéneos g upos ca ólicos. Si pa a algunos ca ólicos la
e o ma social e a una cues ión de «mo al indi idual» que una Iglesia mo ilizada
debía es au a (in eg ismo de Ramón Nocedal), pa a o os, e a una cues ión de
«economía polí ica», de esa misma Iglesia mo ilizada (Sanz y Esca ín). A a o
de esa in e ención se habían pos ulado conse ado es como el u u o ca ed á ico
15 La Acción Social, 31-1-1919 «Mani ies o de la Ju en ud Social Ca ólica de Za agoza».
16 Mon e o Ga cía, Feliciano, «La c í ica ca ólica de la economía clásica y el p ime ca o-
licismo social» en En ique Fuen es Quin ana (di .), Economía y economis as españoles. Las c í icas a la
economía clásica, Vol. 5, (Ba celona: Galaxia Gu enbe g, 2001), pp. 451-493, p. 463.
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 95
de economía de Pamplona Edua do Sanz y Esca ín (Conde de Lizá aga)17,
quien ya u ilizaba en los 90 del siglo XIX a gumen os de la Re um No a um
en sus e lexiones sob e un e o mismo ca ólico y conse ado . A gumen os del
e o mismo in e encionis a ca ólico-social no apa ecen solamen e en Sanz y
Esca ín, u u o p esiden e del IRS, del Banco de España y minis o de T abajo,
sino que se encuen an ambién en conse ado es como Mau a y Da o. P ecisa-
men e ue el gobie no de Edua do Da o quien c eó el Minis e io de T abajo en
1920. Pese a es a inculación, hay que deja cla o que no puede señala se de ningún
modo que el e o mismo conse ado de la Res au ación u iese como base en
exclusi a al social-ca olicismo. Más aún, una amalgama de k ausis as, libe ales,
epublicanos adicales y de socialis as más adelan e, además de las « igu as mix-
as» en e odos ellos, es u ie on de ás de es e p ime e o mismo mucho an es
de que el ca olicismo social se hubie a o ganizado. Además, aunque la exis encia
de pun os de encuen o cla os en e ambos du an e la Res au ación ya se han
pues o de mani ies o an e io men e18, ampoco puede iden i ica se en absolu o
«conse adu ismo u nan e» y «ca olicismo social». Máxime si enemos en cuen a,
las icciones en e ellos, y los gi os y amilias exis en es en ambas co ien es.
Más aún, la no iden i icación o al con el conse adu ismo u nan e, incluso su
en en amien o elec o al en e aquél, pe mi ía ob ene una amplia p esencia de
« eno ados» ag a is as ca ólicos en la o ganización conse ado a de la Dic adu a
de P imo de Ri e a.
A di e encia de lo que ocu ía en o os países eu opeos con p esencia ca ólica,
an solo exis ie on in en os us ados de c ea un pa ido ca ólico uni a io con
p esencia gene alizada en odas las egiones. Es a incapacidad de es ablece un
p og ama cohe en e y único no impidió su p esencia polí ica en algunas egiones
y coma cas. Fue on así ecuen es las Ligas ca ólicas elec o ales a comienzos del
siglo, que apoyaban a candida os conc e os. La ausencia de un pa ido ca ólico,
ampoco impidió que sec o es pe enecien es a un ac i o ca olicismo social
ag a io comenzasen a ene una conside able p esencia en di e en es ámbi os
de decisión polí ica ins i ucional en las dos p ime as décadas del siglo XX . El
Ins i u o de Re o mas Sociales (1904), el Ins i u o Nacional de P e isión (1908) o la
Di ección Gene al de Ag icul u a y la Jun a de Colonización y Repoblación In e io
ue on algunas de sus sedes. Y desde allí se oma on impo an es decisiones que
a ec a on a la ida de espacios u ales en el p ime e cio del siglo XX. Jun o a los
17 Sanz y Esca ín, Edua do, El Es ado y la e o ma social, (Mad id: Imp en a de la Soc. Edi .
de San F ancisco de Sales, 1893).
18 Mon e o Ga cía, Feliciano, «La c í ica ca ólica de la economía clásica…», op. ci ., p. 490.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
102
1930, cons a aba la exis encia de una p og esi a despoblación in e io y de un
la i undio que dejaba « ie as sin cul i o y cul i a mal o as», sin cumpli su u ilidad
social. Como emedio señalaba una colonización más amplia con las siguien es
ca ac e ís icas:
«Si es el Es ado el colonizado , econozco que debie a comenza po ie as del
Es ado y de las Co po aciones públicas; pe o con ellas no pod ían hace se p opie a ios
sino a enda a ios o censi a ios. Esa p opiedad debe con inua socializada, po que
además de se i como de egulado a en la pa icipación de los bene icios de la ie a,
en egándola siemp e a quien más la necesi e, la cul i e bien y ije allí su esidencia. (…).
Y con esas ie as, an pocas y an malas —la lo de lo que las leyes desamo iza-
do as deja on se las lle a on las il aciones del cacique y las o u aciones a bi a ias—,
no c eo que se hagan g andes hazañas colonizado as. La decisión de u iliza esas ie as
ha con ibuido quizá más que nada a desac edi a nues a colonización in e io . La
p ime a condición que debe ene es que sea bene icio cla o, no una ca ga pa a el
colono. Y si la ie a es mala o con ina al colono en un desie o alejado de odo a o
humano, más que bene icio se á ca ga.
Opino que el Es ado, al hace una ob a de i igación u o a cualquie a que aumen e
ápida y necesa iamen e el alo de la ie a, an es de que suban de alo o después,
pe o al p ecio que enía an es, debe exp opia una pa e p udencial de las ie as así
mejo adas. Es á bien que el p opie a io sea bene icia io, pe o no es jus o que se quede
con odo el bene icio que nada le cos ó y que cos ó an o a odos. Una colonización
end á an o más segu o el éxi o cuan o más se eduzca la ca ga que se a a impone
al nue o colono, y an o más posible cuan o menos le cues e al Es ado.
El mínimo de esa ca ga y de ese cos e se ob end ía con esa exp opiación que, lejos
de se injus a, epa a una injus icia con a la cual iene que p o es a odo sen imien o
de hon adez na u al. ¿Cómo supone en el Pode Público la olun ad de impone a
odos du os sac i icios pa a en iquece a un p opie a io que acaso u o sus ie as mal
cul i adas u ocul as pa a la ibu ación? Es a uen e de ie as puede se abundan e y
es desde luego la de más é il u ilización pa a coloniza .
Se exp opian luego los la i undios y ie as de p opiedad p i ada que no u ilicen
las ob as hechas po el Es ado o po las Co po aciones o iciales y con las que pod ían
aumen a su p oducción y alo . Todo es o ha en ado ya en casi odos lo p og amas
y en odos los idea ios. Han coincidido en pedi es o o ganizaciones an dis in as
como la socialis a y la del G upo de la Democ acia C is iana; la Unión Gene al de
colonizable», «co e el pelig o de a o ece más al p opie a io que la colono. Pa a e i a eso, la alo ación de
los écnicos debe ía se some ida a un o ganismo pa i a io, a se posible local, «no coloniza con amilias, sino
con a enda a ios, que pueden se célibes», además de no lle a al asen amien o de la población en zonas
u ales po que los nue os p opie a ios podían ende la ie a sin lími es de iempo de pe manencia.
Azna Embid, Se e ino, Despoblación y colonización, (Ba celona: Labo , 1930), pp. 157, 159 y 161.

o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 103
T abajado es y las Fede aciones de Sindica os Ca ólicos. La opinión es á p epa ada
y las esis encias se ían ácilmen e sal adas»42.
La conexión del pa imonio comunal con la e o ma ag a ia, la in e sión
pública en in aes uc u as y la exp opiación de una pa e del bene icio p opie-
a io, la búsqueda de la p oduc i idad y la u ilización de la p opiedad p i ada
ine icien e apa ecían en los « emedios» de Azna . Sus p opues as in elec uales
es aban alejadas de las de los di igen es de CNCA. La expe iencia pos e io de
la Segunda República demos ó que las esis encias no es aban, sin emba go,
sal adas desde la pa onal ag a ia43, y que las ideas de Azna no o maban pa e
ampoco de odos los idea ios del ca olicismo social ag a io como se puso de
mani ies o an e el e o mismo de los años ein e. En La e o ma ag a ia en España
publicada po el Vizconde de Eza en 1931 se de endía oda ía la colonización del
p og ama conse ado y apa ecía incluso la idea de una u u a in e ención en la
supe icie p i ada si és a es aba de icien emen e explo ada44. Eza dejaba cla a en
esa publicación o a se ie de cues iones: 1) La inculación en e colonización de
ie as y c édi o sub ayando la necesidad de cons ui una «g an emp esa mix a»
con el Es ado, la sociedad y la banca, pa a pone en ma cha la e o ma y aludiendo
a las compensaciones mone a ias a los p opie a ios; 2) La necesidad de e «en
qué ob a y cuan ía cabe i ex endiendo la ob a de c eación del pequeño p opie a io» y
el p oblema de gene a un mini undismo no en able, y inalmen e, 3) Que no
había an os la i undios ni e a an ex enso el mal de la «p opiedad abandonada po
incu ia o po place »45.
A g andes asgos, el acaso eal de es e p ime e o mismo deno aba muchas
con adicciones, escasa olun ad y capacidad de in e ención eal. Si en e los obje-
i os eó icos del ca olicismo social se encon aba «la conquis a del p ole a iado»46,
a la al u a de los años ein a, el p ole a iado u al se encon aba ya alejado del
e o mismo del ca olicismo social. No pueden, sin emba go, en ende se las p o-
42 Ídem, pp. 162-64.
43 Cab e a, Me cedes, Las o ganizaciones pa onales ag a ias du an e del Segunda República,
(Mad id: Siglo XXI, 1983).
44 Riesco, Se gio, op. ci ., p. 45. Ve no a 100. Ma ichala , Luis (Vizconde de Eza), La
e o ma ag a ia en España, (Mad id: Imp en a y Encuade nación de los sob inos de la Suceso a de
M. Minuesa de los Ríos, 1931), p. 67.
45 Ma ichala , Luis, La e o ma ag a ia en España…, pp. 74, 106-108.
46 Ve Azna Embid, Se e ino, P oblemas sociales de ac ualidad. La conquis a del p ole a iado
pa a la his o ia del ca olicismo social en España, hechos y c i e ios sociales, (Ba celona: Acción Popula ,
1914). Ne a es, Sisinio, El po qué de la sindicación ob e a ca ólica: su o igen y o ganización, (Mad id:
Razón y Fe, 1930).
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
104
pues as e o mado as du an e la Segunda República si no enemos en cuen a los
p oyec os, euniones y deba es susci ados du an e los años p e ios47.
el ca olicismo social y el limi ado e o mismo social
Los p ime os a isbos de un e o mismo social de Es ado du an e es e pe iodo
comenza on a es ablece se con la o mación de la Comisión de Re o mas Sociales
(CRS) en 1883, mucho an es de que las o ganizaciones ca ólico-sociales hubie an
comenzado a asen a se y en medio de una coyun u a de con lic i idad social. La
Comisión ep esen aba el p ime mecanismo de in e ención en la denominada
«cues ión social». Mecanismo que se basaba inicialmen e en el es udio y en la
ob ención de in o mación sob e la si uación de las que se denominaban «clases
ob e as», an o indus iales como ag ícolas, con la inalidad de p esen a p opues as
al Gobie no como p oyec os de ley pa a se some idos a deba e pa lamen a io48.
Nace, po lo an o, como un o ganismo las ado en su uncionamien o y me mado
en sus compe encias pe o con la inicial concepción de la cues ión social como un
odo. Pos e io men e, es a ins i ución se ans o ma ía en el Ins i u o de Re o -
mas Sociales (IRS) en 1903 y su labo pasa ía a o ma pa e del Minis e io de
T abajo c eado en 1920. En 1924 se disol ía como al al c ea se los o ganismos
de in e ención sociolabo al, que di idían los campos de ac uación bu oc á ica
en el seno de la adminis ación. La Dic adu a de P imo de Ri e a diluía así los
p oblemas sociales en una ma aña de in e eses sec o iales y co po a i os49.
El in e encionismo e o mis a du an e la Res au ación en la sociedad
u al no ue u o de la ac i idad del ca olicismo social y de los ecos de la Re um
No a um, sino de la pugna en e sec o es muy di e sos. La no edad ue que la
Encíclica in i aba a sec o es ca ólicos a in oduci se an o en ese e o mismo po
medio de ins i uciones p i adas —mu ualidades— así como en aquellas o iciales
47 Se e ino Azna señalaba en 1930 en el p ólogo de su ob a lo siguien e: «En eb e o de 1926,
el Vizconde de Eza plan eó en la Academia de Ciencias Mo ales y Polí icas un deba e sob e la despoblación de
los campos y su colonización en España. El deba e omó uelos inespe ados y se p olongó has a junio de 1928.
En él in e inie on los seño es izconde de Eza, A gen e, Conde de Liza aga, Redone . Alcalá Zamo a
y yo. (…) T abajamos allí como en sec e o y ni un eco de nues os es udios e in es igaciones sale ue a de los
mu os de la casa. Nos lle an allí pa a abaja pa a España, y abajamos, pe o aquella casa es como una
cá cel pa a nues o pensamien o». Azna Embid, Se e ino, op. ci ., p. 5.
48 Pé ez Ledesma, Manuel, «La Comisión de Re o mas Sociales y la cues ión social du an e
la Res au ación» en Ca men López Alonso (coo d.), De la bene icencia al bienes a social, (Mad id:
Siglo XXI, 1986), pp. 155-166.
49 Palacio Mo ena, Juan Ignacio, Las ins i uciones de la Re o ma Social en España (1883-
1924). La Comisión y el Ins i u o de Re o mas Sociales, (Mad id: Minis e io de T abajo y Segu idad
Social, 1988), p. 133.
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 105
que comenzaban a pasa del ámbi o de bene icencia a la asis encia social. Fue
además la p on a p esencia de epublicanos, socialis as y libe ales e o mis as/
ins i ucionis as lo que gene ó una ápida o ensi a, no sólo de ep esen an es del
ca olicismo social —mucho más p esen es a pa i de 1919—, sino ambién de
sec o es ligados al conse adu ismo ca ólico. En la medida en que la o ganización
de ins i uciones se ue consolidando, el obje i o del ca olicismo social ue in odu-
ci se en la ins i ución po medio de unos mecanismos elec i os co po a i os que
unciona on de o ma muy de icien e. Ras eando la ep esen ación elec i a de la
ag icul u a nos encon amos con una amalgama de sec o es que son ep esen an es
del ca olicismo social y del conse adu ismo con imp egnación ca ólico-social
así como del socialismo. Ya en 1903 Claudio López B u (Ma qués de Comillas),
pos e io p esiden e del Banco de Leon XIII y miemb o des acado del ca olicismo
conse ado , e a ocal i ula en ep esen ación de la pa onal, mien as que uno
de los undado es de la Fede ación Ag a ia Ca alano-Balea , José Zulue a, lo hacía
como suplen e. Y en esa misma echa, la ep esen ación ob e a de la ag icul u a
en el IRS ecayó en los socialis as Ma iano Ga cía Co és y F ancisco Gallego
Pe digue o. En 1905 el Vizconde de Eza salía elegido en ep esen ación de la
ag icul u a jun o al dipu ado conse ado José del P ado y Palacio. Pe o ue en
ma zo de 1908 cuando las en idades ca ólicas lle aban a cabo una o ensi a pa a
in en a accede al con ol de la Jun a Cen al del IRS50. Como ocales pa onos
en ep esen ación de la ag icul u a salían elegidos Luis Ma ichala (Vizconde de
Eza) y Rica do Ma el y Fe nández de Có doba (Conde de To es Cab e a). Los
dos ocales suplen es pa a la ag icul u a e an el abogado alenciano y miemb o
del sec o ca ólico del pa ido conse ado Ra ael Ma ín Láza o y Se e ino Azna .
Como ep esen an es de los ob e os en la ag icul u a se encon aban los socialis as
Ra ael Ga cía O maechea y Vic o iano O osa. Las elecciones de 1912 ue on
suspendidas alegándose de iciencias en el censo de asociaciones y no ol e ían a
ealiza se has a 1920. La de e minación del de echo elec o al de las asociaciones
y su de inición pa alizó una eno ación más democ á ica de los ocales du an e
la Res au ación.
Sob e la mayo p esencia ca ólica en el IRS a inales de la p ime a década de
siglo no hay luga a duda. Eza pasa ía a se icep esiden e en 1917 y p esiden e
desde 1919 has a 1921, echa en la que se inco po ó Edua do Sanz Esca ín
(Conde de Liza aga). Desde la p ime a década encon amos ambién a Se e ino
50 Gallego He e o, Samuel, Los abajado es de las de echas, (Cas ellón: Dipu ación de
Cas ellón, 1986), p. 213.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
106
Azna 51. En las elecciones de 1920, en el sex o g upo, el que co espondía a la
ep esen ación de la ag icul u a, indus ias o es ales e indus ias de la alimen a-
ción, se encon aba F ancisco Al ea y Gómez de la Co ina, (Conde de Co ina)
g an p opie a io i ícola e indus ial inícola en Mon illa (Có doba), undado
del Sindica o Ag ícola Ca ólico en la localidad, y suceso de An onio Monede o
como p esiden e de la Con ede ación Nacional Ca ólico Ag a ia.
También de la ibieza y limi aciones del e o mismo social en la sociedad u al
ue on «juez y pa e», ep esen an es de un conse adu ismo e o mis a con base en
el ca olicismo social52. Solamen e el ienio bolche ique log aba ac i a las medidas
legales. A la al u a de ma zo de 1919, en medio de una g an con lic i idad social
se mul iplica on las inicia i as, y apa eció el dec e o de eo ganización del IRS.
Po esa echa oda ía no se había ex endido a la ag icul u a la ley de acciden es
de abajo de 1900. En el ámbi o ag a io, el soco o mu uo p i ado y el c édi o,
si se podía, como e a el caso de los lab ado es, y la mise ia, como ocu ía con los
abajado es del campo y pequeños p opie a ios, e an las es únicas opciones
que se p esen aban an e aquellos que se eían incapaci ados pa a abaja po
acciden e o incapacidad labo al. Mien as, la jo nada máxima de ocho ho as, e a
dic ada ambién en 1919 po el RD de 3 de ab il, en medio del inc emen o de
la con lic i idad, y sin espe a a la ap obación pa lamen a ia53. La Asociación de
Ag icul o es de España, de la que o maba pa e Eza, en ió un in o me al IRS que
esumía la opinión de los p opie a ios ag a ios esal ando «las pa icula idades
del abajo ag ícola» espec o al indus ial. De mane a que los legislado es debían
abs ene se en in e eni en e a la «cos umb e» y la « adición»54. Edua do Sanz y
Esca ín, po su pa e, a gumen aba en a o de «leyes p o ec o as» de aíz ca ólico
social, pe o no conside aba necesa io in e eni en la jo nada labo al55. En medio
de un alu ión de c í icas a la ley, p o enien es de sec o es pa onales, se ap oba on
las excepciones a es a jo nada máxima. En e las que se encon aban la mayo ía de
las ac i idades ag a ias, especialmen e, en el a ículo 4º de la o den56. El espe o
51 Palacio Mo ena, Juan Ignacio, op. ci ., pp. 510-512.
52 Gómez Ochoa, Fidel, «El pa ido conse ado y el p oblema social du an e la c isis de
la Res au ación», en Ja ie Tusell e alii, Es udios sob e la de echa española con empo ánea, (Mad id:
UNED, 1993), pp. 269-288. Del Rey, Fe nando, P opie a ios y pa onos. La polí ica de las o ganiza-
ciones económicas en la España de la Res au ación, (Mad id: Minis e io de T abajo y Segu idad Social,
1992).
53 RD de 14 de oc ub e de 1919 eo ganizando los se icios écnico-adminis a i os del Ins-
i u o de Re o mas Sociales (Gace a de Mad id, 15 de oc ub e de 1919).
54 Del Rey, Fe nando, P opie a ios y pa onos…, p. 377.
55 Mon e o Ga cía, Feliciano, «La c í ica ca ólica de la economía clásica…», p. 480.
56 RO 15 de ene o de 1920. (Gace a de Mad id, nº 16 de 16 de ene o de 1920).
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 107
al descanso dominical, el pago de ho as ex ao dina ias —en e las ocho y las
diez ho as— y la necesidad de acue dos en e pa onos y ob e os pa a jo nadas
de has a doce ho as, e an algunos de los aspec os más des acados incluidos po
la nue a ley den o la «excepción ag a ia»57. Una excepción que no e a la única,
pues o que apa ecía ambién en o as á eas p oduc i as y labo ales, y que alejaba a
las p incipales ac i idades labo ales ag a ias de o as elaciones labo ales u banas
e indus iales. La in e ención o icial en las elaciones labo ales gene aba una
impo an e oposición en e a ios sec o es de una sociedad u al a la que concebían
como un ámbi o p i ado. Se ahondaba así en un u u o campo de descon en o y
de acción polí ica an o a a o del ca olicismo social ag a io como alejado de és e.
En gene al, den o del ca olicismo social no hubo isu as. Po un lado, en la
de ensa de leyes p e ias como el descanso dominical (1904) o una cie a egulación
del abajo in an il y emenino (1900 y 1902), además de una concen ación sob e
el «eje amilia » —se habla de «sala io amilia » masculino, po ejemplo— en e
al indi idual. Es as medidas, que podían cuaja en el ámbi o de las amilias lab a-
do as y p opie a ias se alejaban, sin emba go, de la p ác ica social en las pequeñas
explo aciones ag a ias amilia es o en las amilias de los jo nale os del campo, con
p esencia labo al de odos los miemb os de la amilia —homb es y muje es— y
desde edades emp anas. Po o o lado, donde sí exis ió una oposición on al del
ca olicismo social ue en e a la excesi a eglamen ación legal de unas condiciones
de abajo que se conside aban obje o de la libe ad en las elaciones p i adas y no
de in e ención pública. La egulación de las posibilidades de despido no llega ía
57 RO 19 de sep iemb e de 1919 sob e excepciones a al jo nada legal de ocho ho as. «Se decla-
an excep uados del égimen de la jo nada legal de ocho ho as: 1º El abajo de las pe sonas empleadas en el
se icio domés ico (…) 4. El de los gua das ua les y el de odos los que se encuen an en igual caso (…) 8º
El abajo de los pas o es, aque os, y en gene al, de los ob e os dedicados de modo pe manen e a la cus odia
de ganados (…) A 3. Con elación a la ag icul u a se conceden las siguien es excepciones condicionadas:
1º Mozos de lab aza, in e nos y ajus ados po año, en núme o no supe io al de los que en cada explo ación
enga habiendo (…) 2º Ob e os e en uales ajus ados a co o plazo y exclusi amen e pa a las aenas de
ecolección o de lucha con a las plagas del campo. 3º Aca eo de los p oduc os del campo en el iempo de su
espec i a ecolección. 4º Faenas de semen e a y de ecolección allí donde la Jun a local, oyendo a los jo nale os
ag ícolas, acue de ele a pa a ellas la jo nada no ma has a un máximo de diez ho as. […] Pa a odos los
ob e os comp endidos en es e a ículo, las ho as de exceso sob e la jo nada no mal en cada época y luga se
conside a án como ex ao dina ias y se paga án como ales. […] Pa a que la jo nada pueda llega ocasio-
nalmen e a las doce ho as se necesi a á que ob e os y pa onos es én con o mes en la di icul ad de educción
median e el empleo de mayo núme o de b azos. […] En los días es i os en que haya de abaja se la jo nada
se es ablece á en o ma al, que pe mi a el cumplimien o de los debe es eligiosos de cada uno. A . 5 En los
abajos de ho icul u a se aplica á no malmen e la jo nada máxima legal de cocho ho as, excep uándose las
labo es que se ealicen du an e los es meses de mayo ac i idad en cada zona (…) (Gace a de Mad id de
16 de ene o de 1920, nº 16, p. 171).

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
108
has a 1931, po ejemplo, y no p ocedía del e o mismo del ca olicismo social,
y algo simila sucedía con las a días e lexiones sob e el sala io mínimo desde
la doc ina social ca ólica58. A pesa del Código de T abajo de la Dic adu a de
1926, la Ley de con a o de T abajo no se ap obó has a 193159. Finalmen e, pocas
posibilidades de aplicación p ác ica de la legislación labo al se hacían posibles
du an e la Res au ación an e la escasa do ación p esupues a ia de unos cue pos
de inspección labo al exis en es, sin emba go, desde 190760.
También había oposición ca ólica en lo e e en e al segu o obliga o io de
inanciación es a al, de ás del que se islumb aba, como señalaba Se e ino Azna ,
«el eca go en las con ibuciones»61. De ás de la abs ención del Es ado de la Res-
au ación en los mecanismos de edis ibución de la en a había un escaso in e és
po es ablece una e o ma iscal62. La oposición al ca as o63 y a los p oyec os
y medidas que quisie on u iliza los impues os como ins umen o de e o ma
social ag a ia, ue on un especial mo i o de cohesión en e sec o es pa onales,
lab ado es y pequeños p opie a ios en las asambleas ca ólico-ag a ias. Desde los
in en os de e o ma de Alba has a los de Cal o So elo, odos encon a on a los
sec o es ag a ios o ganizados como oposi o es64.
A lo la go de los años de la Res au ación se ue implan ando un sis ema en el
que se mezclaban las ins i uciones de p e isión p i adas y las p ime as ac uaciones
públicas. Fue, sin emba go, la escasa ac i idad es a al la que hizo asen a se una
se ie de inicia i as p i adas de mu ualidad —laicas y eclesiás icas, pa onales y
58 El Con enio de la Con e encia In e nacional de T abajo de Gineb a (1928) sob e sala io
mínimo e a a i icado po el Gobie no pe o no se llegaban a conc e a medidas legisla i as al espec o.
Azna Embid, Se e ino, Remune ación del abajo, (Mad id: Imp en a Sáez He manos, 1935), p. 11.
59 Palacio Mo ena, Juan Ignacio, op. ci ., p. 248. Además de la a día conc eción legal de las
medidas su incumplimien o es u o a la o den del día. Si bien el Se icio de Inspección se c eaba ya en
1907 y p og esaba en su ac i idad —de 20 inspec o es p o inciales en 1908 pasaba a 63 en 1923— la
Memo ia de la Inspección del T abajo en 1921 seguía aludiendo a las esis encia pa onales hos iles.
Ci ado en Palacio Mo ena, Juan Ignacio, op. ci ., p. 299.
60 Comín, F ancisco, «Las modes as ealizaciones de la nue a polí ica in e encionis a de la
Res au ación» en En ique Fuen es Quin ana (di .), Economía y economis as españoles. Las c í icas a la
economía clásica, Vol. 5, (Ba celona: Galaxia Gu enbe g, 2001), pp. 197-238, p. 221.
61 Azna Embid, Se e ino, El e i o ob e o y la ag icul u a, (Mad id: Sob inos de la suceso a
de M. Minuesa de los Ríos, 1925), op. ci ., p. 79.
62 Comín, F ancisco, op. ci ., p. 218. Vallejo, Ra ael, «La iscalidad sob e la ag icul u a en la
España con empo ánea» en Relaciones. Vol. XXIX, 115 (2008), pp. 85-126, p. 114.
63 P o Ruiz, Juan, Es ado, geome ía y p opiedad. Los o ígenes el ca as o en España (1715-1941),
(Mad id: Minis e io de Economía y Hacienda, 1992).
64 Aza a, José M., Apun es sociales y ag a ios de un p opagandis a a agonés, (Za agoza: Tip.
He aldo, 1919), pp. 85-91.
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 109
ob e as—, que ya se habían ido c eando sob e la base de la ley de asociaciones de
188765. El apoyo a es a ed de mu ualidades, en las que o ganizaciones pa onales
y ob e as encon a on un pun o de espaldo social, ue un aspec o básico has a
la llegada del p ime segu o obliga o io de ejez. En 1913, el Vizconde de Eza
daba una con e encia en la Casa del Pueblo de Mad id a in i ación del socialis a
Gómez La o e. Eza señalaba que la labo del Es ado e a «i paula inamen e
bo ando los concep os de bene icencia y de asis encia pa a da impulso a los nue os,
no ísimos, de p e isión y de ayuda p opia y ecíp oca, eng anada en la mu ualidad»66.
En 1916, Azna , que se p esen aba como miemb o del Sec e a iado Nacional
Ca ólico Ag a io, del IRS y del INP, de endía di e en es sis emas de mu ualidades
con a la en e medad, la ejez, e incluso con a el pa o con la mediación de las
cajas u ales y sindica os67. Al opone se al segu o obliga o io y a su implan ación
en Alemania y G an B e aña, Eza señalaba en 1913 lo siguien e:
«Pe o habla de segu o obliga o io es casi come e un abuso de palab as. Es e
espí i u de aho o, es e espí i u de p e isión, de p opia ayuda, de disposición a
subo dina el p esen e inmedia o al po eni , que son ca ac e ís icas del segu o,
en an o que se le conside a como ac o acul a i o y lib e de p udencia indi idual,
desapa ecen po comple o cuando el segu o se hace uni e sal y obliga o io.
Con sus e enciones au omá icas sob e el sala io, el segu o obliga o io, al como
unciona en Alemania y al como se es ablece en la ley inglesa de 1911, no exige
al asegu ado ningún espí i u de aho o ni de p e isión, ni le impone ninguna es-
ponsabilidad de adminis ación, ni le obliga en modo alguno a subo dina a sus
necesidades u u as los ap emios o los an ojos del momen o. Es a con ibución
pe cibida a bi a iamen e sob e odos los asala iados es un impues o ni más ni
menos análogo a aquel de capi alización del que nos hemos is o lib es en 1891»68.
Jun o a la denominada «libe ad subsidiada» y al «segu o olun a io», la
c eación de ins i uciones que cen alizasen las imposiciones es u ie on de ás de
la c eación de o a de las ins i uciones en las que el ca olicismo social encon ó
65 Es eban de Vega, Ma iano, «La asis encia libe al española: Bene icencia pública y p e-
isión pa icula » en His o ia Social, 13 (1992), pp. 123-138. Dejamos a un lado o o aspec o de
la p e isión como es el papel del ag a ismo ca ólico en los segu os ag a ios y en la c eación de la
Mu ualidad Nacional del Segu o Ag opecua io en 1919. Sob e los segu os ag a ios en gene al, Bu -
gaz, Fe nando J. y Pé ez-Mo ales, Mª del Ma , 1902-1992. 90 años de segu os ag a ios en España,
(Mad id: MAPA, 1996).
66 Vizconde de Eza, La p e isión como emedio a la al a de abajo. Con e encia dada en la Casa
del Pueblo de Mad id el día 15 de eb e o de 1913, (Mad id: Imp en a de Be na do Rod íguez, 1913),
p. 58.
67 Azna Embid, Se e ino, La acción social ag a ia en Na a a. Algunas e lexiones sob e su
p esen e y su po eni , (Pamplona: Imp en a de La Acción Social, 1916), pp. 71-102.
68 Vizconde de Eza, La p e isión como emedio…, p. 43.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
110
su ue e. El Ins i u o Nacional de P e isión (INP, 1908)69 su gía como en idad
au ónoma en la adminis ación. Si bien no se puede iden i ica o almen e ca o-
licismo social con la éli e del INP, en e los colabo ado es de José Maluque en
la c eación del INP encon amos ca ólico-sociales des acados como Se e ino
Azna , que abaja on pos e io men e en la edacción de in o mes sob e la inicial
legislación elacionada con los segu os sociales. Pos e io men e, ue o o ca ólico-
social, Inocencio Jiménez, el que se con i ió en un ac i o p opagandis a de los
segu os sociales. Jiménez, comenzó a desa olla su labo en la Caja de P e isión
Social de A agón y pos e io men e como icep esiden e y p esiden e en el INP
desde los años ein e70.
Pese a las c í icas desde o os sec o es del IRS71, el «segu o olun a io» se
con i ió en el eje de las p opues as de es a ins i ución en 1908 y has a 1919.
Has a es a echa la ac i idad del INP es u o más inculada a su p opia o gani-
zación, y al ca ác e subisidia io de la p e isión. Va ias son las á eas a des aca en
el ámbi o de es a inicial p e isión. Además de los acciden es de abajo, que a la
al u a de 1919 no se habían ex endido a la ag icul u a, la cues ión del «pa o o -
zoso» y la p e isión elacionada con és e, que o maba pa e de las e lexiones del
Vizconde de Eza en 1911,72 se ala gó en los deba es has a los años ein e al calo
de con enios in e nacionales como el de Washing on (1919)73 y el de Gineb a
(1920), que incidie on en es a ma e ia. Si se asis e a las p ime as inicia i as lega-
les y has a exis ió un c édi o con a el pa o adsc i o al p esupues o de 1922-23,
es os p oyec os es aban muy lejos de ma e ializa se en la p ác ica con un sis ema
obliga o io, inanciado y es able74.
69 Mon e o, Feliciano, «Ca olicismo y e o ma social en España en el ánsi o del siglo XIX
al XX» en Ca men López Alonso, (coo d.), De la bene icencia al bienes a social, (Mad id: Siglo XXI,
1986), pp. 175.
70 Jiménez Vicen e, Inocencio, El Ins i u o Nacional de P e isión: no as sob e su desa ollo,
(Mad id: Ins i u o Nacional de P e isión, 1930).
71 Sob e las c í icas, po ejemplo, del socialis a Ma iano Gómez La o e hacia es a « olun a-
iedad» de los segu os y la de ensa de la «obliga o iedad», Pé ez Ledesma, Manuel, op. ci ., p. 164
72 Vizconde de Eza, El p oblema del pa o o zoso, (Mad id: Imp en a de la Suc. De M.
Minuesa de los Ríos, 1911).
73 El p esiden e de la delegación española en la Con e encia In e nacional del T abajo en
Washing on e a el Vizconde de Eza. La segunda sesión de la con e encia se cen aba en el pa o, en
la c eación de o icinas de colocación es a ales y en la p e isión Vizconde de Eza, La Con e encia
In e nacional del T abajo en Washing on, (Mad id: Edi o ial Reus, 1920), pp. 27-32.
74 T as la i ma del Con enio in e nacional sob e pa o o zoso po pa e del Gobie no se llegó
a es ablece un an ep oyec o sob e el pa o o zoso, que no pasa ía a la p ác ica. En e las medidas se
encuen a el RD de 18 de oc ub e de 1919 es ableciendo el segu o del pa o o zoso y a la RO de 22
de sep iemb e de 1919 (Gace a de 26 de sep iemb e de 1919) enca gando al INP la edacción de un
o ganización económica, mo ilización y ca olicismo social en la sociedad u al… 111
Si la en e medad, el acciden e o el pa o no o ma on pa e de la p ác ica
legisla i a de es e p ime e o mismo social o icial de la Res au ación, el « e i o
ob e o obliga o io» —segu o de ejez—, se con i ió en un campo de ba alla que
sí llegó a ma e ializa se en la ley de 191975. El segu o nacía con una exclusión en el
medio ag a io pues o que con emplaba las elaciones en e asala iados y pa onos,
pe o los pequeños p opie a ios, «a enda a ios, apa ce os, o e os, abassai es e c» no
es aban incluidos, como señalaba Se e ino Azna . Tal ez po ello la demanda se
in oducía a pos e io i en los p og amas de en idades pa onales como CNCA o
la Asociación Gene al de Ganade os del Reino (AGGR), en busca de consensos
con unos sec o es ag a ios que es aban pe diendo, además de ei e a se po es as
en idades su oposición en e a un segu o de inanciación es a al76.
Hacía 1930 había unos es millones y medio de abajado es —u banos y
ag a ios— insc i os en el segu o de ejez. De ás de las di icul ades pa a que se
lle ase a la p ác ica se encon aban las esis encias de la pa onal ag a ia77. Consi-
de ado po Se e ino Azna como un ins umen o más a modo de compensación,
pa a ga an iza la «paz social» y la p oducción en e a las pé didas ocasionadas
po el con lic o y señalando, exp esamen e, la necesidad de que España se si uase
«a ni el» in e nacional en es a ma e ia, Azna econocía la exis encia de aude
an ep oyec o de ley sob e segu o de pa o o zoso. La única medida p ác ica an es de la Dic adu a ue
la au o ización de un c édi o de 500.000 pese as en los p esupues os del año 1922-23 pa a sub en-
ciona el segu o con a el pa o o zoso que se dis ibui ía en e las asociaciones. RD de 26 de julio de
1922. Cues a Bus illo, Jose ina, «E olución de la p e isión social española en el p ime e cio del
siglo XX: Los p ime os segu os sociales en los años ein e» en Ca men López Alonso (coo d.), De la
bene icencia al bienes a social, (Mad id: Siglo XXI, 1986), pp. 220 y ss.
75 La ley cons i uía una modi icación esencial en la adicional concepción del segu o como
olun a io y ijaba la co ización ipa i a en es ac o es: ob e os asala iados, pa onos y Es ado. En
una p ime a e apa e a obliga o io pa a el pa ono y pa a el Es ado pe o no pa a el ob e o. La cuo a
e a igual pa a odos sin p opo cionalidad espec o al sala io. El égimen es aba descen alizado en
cajas egionales y p o inciales au ónomas que se elacionaban con INP median e el easegu o. Es a
descen alización es u o acompañada de una cie a desigualdad empo al en su aplicación. El p o-
cedimien o no e a o o que el basado en una lib e a y sellos de co ización. El RD de 11 de ma zo
de 1919 sob e e i os ob e os obliga o ios y el RD de 24 de julio de 9121 ap obando el eglamen o
p o isional de inspección de e i os ob e os.
76 En elación con la pensión de ejez Azna señalaba lo siguien e: «…sin ella se queda án, po
an o, aunque la necesi en los abajado es au ónomos, los a enda a ios, apa ce os y pequeños p opie a ios
de la ag icul u a, de la indus ia y del come cio. Pa a ene de echo a es a pensión es p eciso habe abajado
po un sala io o un sueldo». Azna Embid, Se e ino, El e i o ob e o y la ag icul u a…, op. ci ., pp. 7
y 65. Sob e la oposición de la CNCA y de la AGGR en e a un segu o inanciado po el Es ado, p.
112 y ss.
77 Cues a Bus illo, Jose ina, «E olución de la p e isión social española…», op. ci ., p. 302.
De la misma au o a Hacia los segu os sociales obliga o ios…, op. ci ., No a 14 p. 75.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
214
polí icos en e campesinos y jo nale os. Pe mi ió en muchos casos cons ui edes
asocia i as, más o menos es ables, en las que se sus en a on p ocesos de socialización
que con ibuye on a de ini las pau as de una poli ización del campo, no p ede inida
ni homogénea, que mode nizaba los compo amien os polí ico-elec o ales sin que
de ello se de i a a necesa iamen e la desapa ición de las iden idades comuni a ias
campesinas y sus o mas adicionales de ag egación y exp esión. Como ocu ió con
los socialis as i alianos o anceses23, ambién aquí la es a egia elec o al del socialismo
des acó po un p agma ismo que le pe mi ió hace con i i el axioma ob e is a de la
lucha de clases como colo ón del ap endizaje polí ico con la adhesión y de ensa de
los in e eses y modos de ida de los sec o es más necesi ados de la comunidad u al.
En es e sen ido, lo que acon ece en o no a la de ensa que el socialismo
español de es os años —especialmen e a pa i de la G an Gue a— hace de los
p oblemas del pequeño a enda a io, del colono, del apa ce o, e c. cons i uye, sin
luga a dudas, un buen ejemplo de lo que es oy plan eando. En el plano eó ico,
odas es as modalidades de a endamien o se án ca alogadas como o mas esi-
duales abocadas inexo ablemen e a su desapa ición y supe ación en el ma co del
desa ollo de las elaciones capi alis as de p oducción en el campo; sin emba go, lo
an e io no impidió la pues a en p ác ica de una es a egia polí ica que adap aba
el discu so a la ealidad social conc e a y en la que sob esalía en muchos casos
la denuncia y lucha con a los abusos que su ían es os pequeños a enda a ios
y con a el de e io o de sus condiciones de ida y abajo. En lo que aquí me
in e esa esal a , el esul ado inal de es a es a egia adap a i a no sólo se medi á
en é minos de expansión de la ed socie a ia socialis a o en aquéllos o os e e-
idos al inc emen o del apoyo elec o al a las candida u as socialis as, sino que
ambién mos a á el éxi o que alcanza el modelo de poli ización socialis a en
ie as de pequeña p opiedad y no sólo en la denominada «España jo nale a». Y
es p ecisamen e es o úl imo lo que pe mi e explica , a mi modo e , que ambién
en la «España campesina» el p oceso de poli ización adquie a en ocasiones una
o ien ación cla amen e democ á ica y epublicana, muy lejana en consecuencia
de aquella máxima que enía a en ende el modelo de poli ización pa a el campo
en é minos duales y an agónicos, es o es, una o ien ación izquie dis a y adical
de aquélla iden i icada con lo que acon ece en espacios de hegemonía de los
asala iados ag ícolas en e a la o ien ación de ca ác e conse ado y de echis a
p opia de ámbi os de p edominio de la pequeña p opiedad.
23 Pécou , Gilles, «Cómo se esc ibe la his o ia…», op. ci ., pp. 101-102; Fica di, Ma co,
Campagne Emiliane in ansizione, (Bolonia: CLUEB, 2008).

la es a egia elec o al del socialismo español y sus e ec os sob e la poli ización… 215
Los apoyos elec o ales a las candida u as socialis as — ambién a las epubli-
canas— en el conjun o de la ealidad ag a ia española y la es echa conexión de
odo ello con la e olución que expe imen a el con lic o y la p o es a u al (g á ico
IV) e idencia, a mi modo e , la impo ancia polí ica del enómeno socie a io.
Como ocu ió en el no e de I alia en los años inales del siglo XIX24, la expan-
sión de las edes socie a ias —muchas de ellas de iliación uge is a— pe mi ió
alumb a una especie de socialización cola e al que coadyu ó a la p opia o gani-
zación polí ica y a la lucha elec o al. Pa ece azonable en ende que la expe iencia
acumulada que p opo cionó el desa ollo de la con lic i idad u al y la eme gen-
cia al calo del mismo de edes socie a ias democ á icas —algunas de ellas de
ocación sup alocal— do ó a campesinos y jo nale os de nue os ins umen os
con los que a on a la de ensa de sus in e eses y la pugna polí ico-elec o al. En
es e sen ido, la p oli e ación de mí ines y demás mani es aciones públicas con
un e iden e con enido polí ico e minó cons uyendo, jun o a o os ac o es, un
imagina io polí ico «nue o» que cues ionaba no sólo las iejas je a quías sociales
y polí icas de la comunidad u al sino ambién la p opia escala de alo es inhe-
en es a aquéllas25. La pe enencia de campesinos y jo nale os, como mili an es
en muchos casos, a la o ganización socie a ia, y el papel de in e mediación que
és a juga á en la de ensa sus in e eses y en la esolución de los con lic os, ayuda á
igualmen e a la gene ación de nue os espacios de comunicación del discu so
polí ico socialis a así como a la cons ucción de edes polí icas democ á icas que
ac ua án, especialmen e en los años del denominado Sexenio Rojo (1918-1923),
como con apeso de las edes oligá quicas y caciquiles. De ello se de i a á, a su
ez, un escena io elec o al cada ez más compe i i o en el que se explici a án, de
un pa e, las nue as alianzas sociales y, de o a, la c ecien e necesidad de pac os y
consensos elec o ales an e la es a egia polí ica del ad e sa io. Como he e e ido
ya en o o luga 26, en es e escena io de c ecien e mo ilización popula y donde la
con lic i idad u al se aducía elec o almen e en la g an mayo ía de los casos en
apoyo a las candida u as an idinás icas y an icaciquiles, la e icacia de los clásicos
mé odos de con ol caciquil se o na menos e iden e y la ep oducción sin más de
24 Lana o, Sil io, «Da con adini a i aliani», en Be ilacqua, Pie o, S o ia dell’ag icol u a i a-
liana in e à con empo ánea, ol. III (Venecia: Ma silio, 1991).
25 Sob e es as cues iones, y pa a el caso que nos ocupa, éase C uz, Ra ael, «El mi in y el
mo ín. La acción colec i a y los mo imien os sociales en la España del siglo XX», His o ia Social, 31
(1998), pp. 137-152.
26 C uz A acho, Sal ado , «Polí ica y mundo u al en la España del siglo XX: socialización
polí ica, pa icipación elec o al y conquis a de la democ acia» en E. Nicolás y C. González (eds.)
Mundos de Aye , (Mu cia: Uni e sidad de Mu cia [Edi um], 2009), pp. 249-277.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
216
los iejos equilib ios de pode se hace más di ícil. No en ano, la p opia ipología
del caciquismo e mina á cambiando sus ancialmen e en la España de es os años:
del consenso impues o se pasa á al con lic o explíci o, es o es, si a inales del siglo
XIX las p ác icas caciquiles se ca ac e izaban po el ecu so al aude adminis a i o
y el amaño polí ico-elec o al, en la década de los años ein e aquéllas han dejado
paso ya al eje cicio sis emá ico de la in imidación y la iolencia ísica.
Y en iendo que es o úl imo es impo an e po que e idencia o a cues ión que,
a mi modo de e , esul a igualmen e ele an e. La cen alidad que adquie e el
con lic o en odo es e p oceso de poli ización del campo bien pudie a lle a nos
a plan ea , al menos como hipó esis de abajo, que es amos an e un p oceso que
bien pod íamos ca ac e iza como de «in eg ación nega i a», es o es, an e un
p oceso de nacionalización polí ica del campo ca ac e izado po la de inición
de un imagina io cla amen e opues o al discu so nacionalizado de aigamb e
libe al-pa lamen a ia que auspiciaban y de endían desde los eso es del Es ado
las éli es polí icas y el mundo de los no ables. Como ya he e e ido, la mo ili-
zación y la p o es a es u ie on muy p esen es en el p oceso de socialización y
poli ización del campo que abande a on los socialis as; dicha p o es a cons i uía
en muy buena medida la mani es ación explíci a del echazo de campesinos y
jo nale os a los e ec os sociales y económicos que gene aba la expansión de los
nue os mecanismos del me cado nacional e in e nacional y que deg adaba las
condiciones de ida de amplios colec i os de la comunidad u al. Dicho echazo,
a iculado aho a a a és de los mecanismos de solida idad y socialización que
p opo cionaba la expansión socie a ia, o mó pa e sus an i a de la cons uc-
ción de una iden idad colec i a en la que la mode na simbología del p og eso
se a iculaba con la elec u a de la adición comuni a ia local. La ecupe ación
del mi o de la e olución popula o la demanda ei e ada de una idea de jus icia
social, que eco daba más a la denominada «economía mo al campesina» que al
ideal acionalis a y mode no de Jus icia, con i ió con la es a egia de la lucha de
clases en la mo ilización campesina y jo nale a en la España de la p ime a mi ad
de los años ein e. Tal y como se desp ende del ela o que Juan Díaz del Mo al
nos hace de las agi aciones campesinas andaluzas en el denominado «T ienio
Bolche ique», en es os momen os de cla a e e escencia de las o ganizaciones
de clase en el campo, la lucha sindical y el discu so de clase se acompañó del
ecu so a los adicionales mecanismos de p esión e in imidación e bal y ges ual
así como de la demanda de jus icia popula . El pa o ag ícola que p omo ían las
mo ilizaciones y las huelgas campesinas se complemen aba con el desa ollo de
« umul os, ped eas, mo ines, mani es aciones públicas, o u a de c is ales y g i os
sub e si os, que dep imían el ánimo de los bu gueses e in imidaban a los ob e os
menos esuel os, decidiéndoles a pone se de pa e de sus belicosos compañe os.
[En ocasiones, el iun o de la huelga gene al iba seguido de la imposición] a las
la es a egia elec o al del socialismo español y sus e ec os sob e la poli ización… 217
seño as a ealiza odas las aenas domés icas; a los seño i os a i a la comp a,
aca ea el agua pa a el consumo, da pienso y ab e a el ganado o cus odia sus
incas»27. Como es na u al, de odo ello se de i a án p ác icas y discu sos polí icos
en los que, po ejemplo, concep os como el de democ acia adquie an signi icados
cuali a i amen e di e enciados del molde polí ico libe al-pa lamen a io28.
La in eg ación del campo en la polí ica nacional a a és del p oceso complejo
que es amos analizando se con i ió en un hecho c ucial, al menos así lo c eo, no
sólo po las cla as desa enencias que mani es ó aquél con el discu so iden i a io
nacional o iciado desde el pode es ablecido, sino ambién, y de mane a muy sig-
ni ica i a, po que con ibuyó a dis o siona g a emen e los pila es y símbolos del
edi icio polí ico de la Res au ación. Como ya hemos is o, la i upción de las masas
campesinas y jo nale as en la a ena de la lucha polí ica y elec o al, abande ando un
discu so cla amen e an icaciquil, democ á ico y epublicano, ca apul ó a socialis as
y epublicanos a la es e a del pode local y al con ol de sus ecu sos y eso es.
Con ello no sólo se p oducía un uelco no able en las iejas es uc u as de pode ,
en sus equilib ios y en sus p ác icas, sino que ambién se iniciaba un p oceso de
de e io o de los i uales pa ió icos y la simbología nacional iden i icada con la
mona quía Al onsina y su p og esi a suplan ación po o os de co e democ á ico.
Tal y como demos a on las elecciones municipales de ab il de 1931, la democ acia,
inculada en la España de es os años al cambio de égimen polí ico, se ab ía paso
en el ámbi o local, cons uyéndose, no sin obs áculos y di icul ades, desde abajo.
Como se ha apun ado ya en apa ados an e io es, en odo es e p oceso his ó ico
los socialis as — ambién los epublicanos— es u ie on p esen es.
De odo lo expues o has a aho a ambién cab ía deduci una úl ima cues ión,
que aquí an sólo pasa é a apun a . Al igual que en á eas de la denominada «I alia
mediana»29, el modelo de poli ización del campo en el que es u ie on p esen es los
27 Díaz del Mo al, Juan, His o ia de las agi aciones campesinas andaluzas, (Mad id: Alianza
Edi o ial, 1979), pp. 333-334.
28 Una u ilización « lexible» del concep o de democ acia nos pe mi i á ela i iza y supe a la
dimensión me amen e o mal de és a, e inclui un abanico amplio de posibilidades no necesa iamen e
inculadas a la pe spec i a ins i ucional. En es e ma co abie o y mul icausal es posible ap ende el p oceso
de democ a ización no sólo en é minos de conquis as polí ico-pa lamen a ias sino ambién en é minos
de lucha po de echos que sancionen posi i amen e la jus icia y la igualdad social. En es a úl ima di ección
podemos inclui , a mi modo de e , una buena pa e de la his o ia de la poli ización del campo a la que es oy
haciendo e e encia. Sob e el deba e en o no al ma co eó ico de la democ acia y los p ocesos de demo-
c a ización, éase Ma ko , John, Olas de democ acia. Mo imien os sociales y cambio polí ico, (Mad id: Tecnos,
1999) y McAdam, D., Ta ow, S. y Tilly, Ch., Dinámica de la con ienda polí ica, (Ba celona: Hace , 2005).
29 Hace e e encia a un e i o io discon inuo si uado en la I alia cen al y sep en ional en el
que des acan las á eas de la baja llanu a del Piamon e y Lomba día, la llanu a de la Emilia-Romaña y
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
218
socialis as se ca ac e izó, en e o as cosas, po man ene el encuen o dialéc ico
en e la adición comuni a ia local y el mode no discu so polí ico de clase de
alcance nacional. Como se ha is o, con odo ello se gene a on nue os ins umen os,
ambién nue os elemen os de solida idad y socialización, que se án u ilizados po
los campesinos y jo nale os en el p oceso de in eg ación y pa icipación en las luchas
polí icas y elec o ales del pe iodo, con i iendo al mundo u al, dada su ele ancia
cuan i a i a, en p o agonis a des acado en las es a egias de conquis a y/o de ensa
del pode . Pe o como ambién se ha apun ado, la di ección no sólo ue descenden e,
es o es, de a iba abajo. También lo ue en muchos casos en sen ido in e so.
Aun cuando sea a modo de hipó esis, en iendo que al hilo de lo a gumen ado
has a el momen o cabe plan ea que en la elación desc i a en e socialismo y
mundo u al no sólo hay «descenso de la polí ica a las masas» sino ambién «ascenso
de p opues as y p ác icas de la comunidad u al» que e mina on modi icando, en
algunos casos de mane a sus an i a, el discu so polí ico y la es a egia de ac uación
de los socialis as. En es e sen ido, el p o agonismo que u ie on los sindica os
locales —cuyas ac uaciones se inculaban es echamen e a las p oblemá icas
conc e as de los pueblos— en la implicación de la o ganización socialis a en la
mo ilización campesina, mues a has a qué pun o la labo pedagógica desplegada
en el campo po los socialis as se combinó con el ap endizaje que ambién les
imponía la expe iencia co idiana de la mo ilización y el con lic o local. Como
he e e ido an e io men e, es cie o que la p opues a socialis a a iculó una ía
de in eg ación de la p o es a campesina y jo nale a en con ex os más amplios de
lucha social y polí ica; de igual mane a, no es menos cie o que lo an e io con i ió
con la pe sis encia de las ó mulas comuni a ias de asociación y pa icipación y
sus imagina ios. Cómo se conc e ó y qué esul ó de es a conexión es algo que es á
oda ía po p ecisa de mane a de allada. Con odo, lo que sí pa ece ya incues-
ionable es el papel des acado que el socialismo español u o en la con igu ación
de una cul u a polí ica y la socialización de alo es democ á icos en el sociedad
u al española de p incipios del siglo XX, y no sólo de es e pe iodo. De aquí se
de i a án, a mi modo de e , a gumen os no sólo pa a elee desde o a pe spec i a
la posición del socialismo español en e a la cues ión ag a ia sino ambién, de
mane a especial, pa a analiza con u illaje eno ado la p opia c isis del sis ema
oligá quico de la Res au ación y el alumb amien o de la democ acia epublicana.
a la Toscana sep en ional. Véase, Finca di, Ma co, «La symbolique sub e si e des illages démoc a-
iques dans l’I ale médiane>», en J.L. Mayaud y L. Raphael, His oi e de l’Eu ope u ale con empo aine.
Du illage à l’E a , (Pa ís: A mand Colin, 2006).
campesinado y polí ica en la ii epública
En España, la b e e e in ensa i encia polí ica democ á ica de la II República
se desen ol ió en medio de un agi ado pano ama de luchas ag a ias y cambian-
es alianzas elec o ales, p o agonizadas po la bu guesía u al, el campesinado
in e medio y los jo nale os. También aquí, al igual que ocu ie a en o os países
de Eu opa Occiden al, las cons an es de i as expe imen adas po las p e e encias
elec o ales de un campesinado numé icamen e muy signi ica i o1, cas igado po
la c isis de los 30 o asediado po la as ixian e comba i idad de los pode osos
sindica os jo nale os socialis as o ana quis as, esul a on de e minan es en la
con igu ación de las di e en es coaliciones pa lamen a ias que sus en a on a
los dis in os gobie nos. En nume osas coma cas ag a ias españolas en las que,
a la al u a de los 30, aún p e alecía la p esencia de un impo an e segmen o de
* El p esen e capí ulo se enma ca den o de la labo desa ollada en el seno del p oyec o de
in es igación: «La memo ia de la gue a ci il, las «cul u as de la ic o ia» y los apoyos sociales al égi-
men anquis a, 1936-1950», HAR2009-07487 (subp og ama HIST), inanciado po el Minis e io
de Ciencia e Inno ación y cuyo in es igado p incipal es el p o eso F ancisco Cobo Rome o.
1 Según los da os apo ados po Pascual Ca ión, hacia 1930 exis ía en España un o al ap oxi-
mado de 1.700.000 pequeños p opie a ios (el 94’94% del o al), que poseía el 32’67% del o al de la
iqueza ús ica ca as ada, mien as que an sólo unos 17.000 g andes e a enien es (el 0’97% de del
o al de p opie a ios) acumulaban el 42’05% de la misma. Comple aban la es uc u a socio-labo al
ag a ia los al ededo de un millón no ecien os mil ob e os ag ícolas y los ap oximadamen e 500.000
a enda a ios y apa ce os. Véase: Ca ión, Pascual, Los la i undios en España. Su impo ancia. O igen.
Consecuencias y solución, (Ba celona: A iel, 1975), (2ª edición), p. 109; Tuñón de La a, Manuel, T es
cla es de la Segunda República. La cues ión ag a ia, los apa a os del Es ado, F en e Popula , (Mad id:
Alianza Edi o ial, 1985), pp. 35-36.
Capí ulo 8
Campesinado, polí ica y u nas
en los o ígenes de la Gue a Ci il, 1931-1936*
F ancisco Cobo Rome o
Uni e sidad de G anada

la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
220
modes os lab ado es en en ado a una cuan iosa población jo nale a, la llegada
del égimen de la II República p ecipi ó una pa icula acele ación del ya iniciado
p oceso de poli ización de odos ellos. Sob e el égimen democ á ico inaugu ado
en 1931 con lui ían oda una se ie de ci cuns ancias que, como analiza emos más
adelan e, hab ían es imulado el p o undo dis anciamien o polí ico egis ado en e
el colec i o de los jo nale os y la mayo ía del campesinado de pequeños p o-
pie a ios, a enda a ios y apa ce os. Los jo nale os, o alecidos en su capacidad
ei indica i a en los me cados labo ales po e icacísimos ins umen os polí icos
y sindicales, se a inche a ían en el espaldo elec o al o o gado al socialismo
e o mis a de inspi ación ma xis a, asimismo comp ome ido con una a anzada
legislación labo al y con la Re o ma Ag a ia. El campesinado in e medio, hos i-
gado po los e ec os de laciona ios de la c isis ag a ia mundial, po la ele ación de
los cos os sala iales, po la es ic a aplicación de la legislación labo al e o mis a
y po la in ensa ac i idad huelguís ica eje cida po los jo nale os ana quis as o
socialis as, acusa ía, al sen i se seducido po los eclamos co po a i is as de la
g an pa onal, un enómeno de ibia de echización polí ica. En aquellas ex ensas
coma cas ag ícolas con una ue e p esencia de jo nale os donde p oli e a on los
choques huelguís icos en e es os úl imos y quienes los con a aban, el campe-
sinado de pequeños p opie a ios o a enda a ios pudo habe esceni icado una
sue e de paula ino e i e e sible alejamien o del «cen o-izquie da e o mis a
y bu gués», al que hab ía con e ido su espaldo en los comicios del año 1931.
Tal dis anciamien o es u o mo i ado po la us ación, expe imen ada po
ese mismo campesinado, an e la incapacidad mos ada po los pa idos del
epublicanismo p og esis a pa a sa is ace sus pe en o ias exigencias en o no a
cues iones an decisi as como: la mejo a de sus con a os de a endamien o, la
p o ección a ancela ia de los me cados in e nos, la pa alización de la Re o ma
Ag a ia, la modi icación o sup esión de la legislación labo al, la neu alización
de los igo osos sindica os jo nale os y el cese de las in omisiones p ac icadas
po los alcaldes socialis as en sus espo ádicos pac os labo ales con los asala iados.
El p o undo males a polí ico padecido po el campesinado amilia de las p o-
incias cas ellano-leonesas, a agonesas, ex emeñas, cas ellano-manchegas o de
la Andalucía o ien al an e la pues a en ma cha de la Re o ma Ag a ia, o en e
a la aplicación de las leyes labo ales p o-jo nale as inspi adas po la coalición
epublicano-socialis a, comenzó a ma e ializa se desde 1933 en adelan e. La
mani es ación más pe cep ible de es o úl imo consis ió en la p og esi a huída del
campesinado in e medio de la idelidad inicial mos ada a los pa idos del cen o-
izquie da, culminada con su paula ina adhesión a la de ensa de los pos ulados
co po a i is as y an ipa lamen a ios sos enidos po la de echa ca ólico-ag a is a
en p oceso de anca « ascis ización».
campesinado, polí ica y u nas en los o ígenes de la gue a ci il, 1931-1936 221
ana quis as, socialis as y mo ilización jo nale a
Los ana quis as. Del ana co-sindicalismo al acaso del insu eccionalismo
Los ana quis as españoles eo ien a on sus plan eamien os p og amá icos
en el anscu so de los años 80 del siglo XIX, olcándose desde en onces en la
de ensa del colec i ismo y la p opiedad común de los medios de p oducción en
la ag icul u a. La celeb ación, en 1882, del Cong eso de Se illa de la Fede ación
de T abajado es de la Región Española (FTRE), signi icó el ánsi o mayo i a io
del ana quismo hispano desde las p e é i as p opues as p oudhonianas —de en-
so as de la ap opiación de los medios de p oducción po coope a i as ob e as
democ á icas—, pa a desemboca en la de ensa del colec i ismo de inspi ación
bakuninis a. Las concep ualizaciones colec i is as abogaban po la edi icación de
un o den socio-mo al y económico de ca ác e an icapi alis a y e oluciona io,
asen ado sob e la exp opiación de los medios p oduc i os y su pos e io coloca-
ción bajo la adminis ación de comunas ob e as en e amen e au ónomas. Tales
aspi aciones se complemen a on con una ec eación sublimada de la ances al
« ó mula del epa o», que ga an izaba la edi icación de una u u a sociedad
idílica sus en ada sob e la ede ación de las colec i idades campesinas indepen-
dien es y solida ias2. Du an e los p ime os años del siglo XX las co ien es del
sindicalismo e oluciona io i umpie on con ue za inusi ada en e el ana quismo
ag a io de implan ación p e e en emen e andaluza. Se o jó así, a a és de las
insis en es campañas p opagandís icas que a ecia on a pa i de los años 1902 y
1903, un nue o modelo socie a io adap ado a los me cados ag a ios capi alis as
en expansión3. En es e es ue zo, los ana quis as p opicia on la di usión de un
nue o lenguaje iden i a io en e la población u al. Median e su empleo, log a on
p opaga en e los jo nale os ag ícolas una isión simbólica y i ualizada de sí
mismos, que les pe mi ió au oconcebi se como in eg an es de un amplio en e
empeñado en una lucha b u al y despiadada con a la bu guesía y el capi alismo.
Es a ec eación idealizada del campesinado y de los jo nale os in eg aba una
so p enden e abundancia de componen es mí icos, mesiánicos y cuasi- eligiosos4.
2 Ál a ez Junco, José, La ideología polí ica del ana quismo español (1868–1910), (Mad id:
Siglo XXI, 1991), pp. 355-368.
3 Díaz del Mo al, Juan, His o ia de las agi aciones campesinas andaluzas, (Mad id: Alianza
Edi o ial, 1979), pp. 182-190; Gu ié ez Molina, José Luis, ‘De la u opía social al sindicalismo’, en
A. M. Be nal (di .), His o ia de Andalucía. Andalucía Libe al (Ba celona: Plane a, 2006), pp. 239–247,
p. 244.
4 Ál a ez Junco, José, La ideología polí ica…, op. ci ., pp. 115-128. Ge man-E aso, Jo di,
«“Cease Fi e, Com ades!” Ana cho-syndicalis Re olu iona y P ophesy, An i-Fascism and he O i-
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
222
Los discu sos ana quis as queda on, de es a mane a, ue emen e imp egnados
de elemen os sal í icos y milena is as, que augu aban una u u a edención de
las clases ob e as y p o e izaban el in de la se idumb e impues a po el capi a-
lismo y la bu guesía. Las onalidades apocalíp icas de muchas de las e elaciones
con enidas en las mi ologías del ana quismo se unie on a la c ecien e necesidad
sen ida po los jo nale os de adhe i se a unas igo osas pla a o mas sindicales,
dispues as a hace en e a las je a quizadas y coe ci i as écnicas de con a ación
u ilizadas po la pa onal. Todos es os ac o es con i ie on al ana quismo en
una pode osa he amien a de mo ilización social y en un e icaz ins umen o de
agi ación sindical5.
La p oclamación de la República obligó a los ana quis as de la Con ede a-
ción Nacional del T abajo (CNT) a eplan ea sus es a egias de acción sindical
y e oluciona ia. Reunidos en el Cong eso ex ao dina io de Mad id (Cong eso
del Conse a o io) de junio de 1931, acaba on exp esando un gene alizado
escep icismo en e al nue o égimen. Pese a odo, la ape u a democ á ica ue
conside ada como el inicio de un decisi o momen o e oluciona io, con i mándose
así las di ec ices ace ca de la acción di ec a ( ác ica sup ema p oclamada en el
Cong eso de la Comedia de 1919) y el comunismo libe a io. P e alecie on las
esis del insu eccionalismo, a ianzadas g acias al iun o del sec o e oluciona io
que se hallaba comp ome ido con la conquis a del pode po pa e del p ole a iado
median e el eje cicio de la huelga gene al. Con espec o a la cues ión ag a ia, las
esoluciones cong esuales insis ían en la necesidad de a icula adecuadamen e la
lucha ei indica i a y la acción e oluciona ia, colocándolas, ambas, al se icio de
la de ini i a socialización de la ie a. P edomina on, una ez más, las esis an i-
la i undis as, que abogaban po una solución adical al p oblema de la emenda
injus icia social padecida po los campesinos a consecuencia de la concen ación
de la p opiedad ag a ia en manos de «una educida cas a de explo ado es, especula-
do es, y oliga cas». Se exigía, pues, la exp opiación sin indemnización de odas las
g andes p opiedades ús icas. Y se abogaba po la con iscación de sus espec i os
ins umen os de p oducción, que se ían en egados en usu uc o a los sindica os
campesinos pa a que los explo asen y adminis asen colec i amen e. Asimismo,
se eclamaba el alige amien o de las ca gas que pesaban sob e los pequeños p o-
pie a ios, log ado median e la abolición de los impues os y la condonación de las
gins o he Spanish Ci il Wa », en To ali a ian Mo emen s and Poli ical Religions, 9, 1 (2008), pp.
93-114, especialmen e las pp. 96-97.
5 Díaz del Mo al, Juan, His o ia de las agi aciones…, op. ci ., pp. 168-172.
campesinado, polí ica y u nas en los o ígenes de la gue a ci il, 1931-1936 223
deudas que cons eñían sus mal echas economías. Po úl imo, se p econizaba la
sup esión de las en as que los a enda a ios pagaban a los p opie a ios.
En el cong eso de la Regional Andaluza, celeb ado en Se illa en oc ub e de
1931, ol ió a sona la oz hegemónica de quienes pensaban que había llegado
el momen o de la e olución social. Se echaza on de plano los p oyec os de
Re o ma Ag a ia en p oceso de discusión pa lamen a ia, po conside a que an
sólo pe seguían la pa celación de la ie a exp opiable sin con ibui e icazmen e
a la esolución del «pa o oso p oblema del pa o ag ícola». Además, se emía que
median e ales p oyec os, el Es ado acabase con i iendo a los jo nale os ag ícolas
en pequeños p opie a ios, desac i ando así su espí i u e oluciona io y ans o -
mándolos en po enciales enemigos de la clase ob e a y sus sindica os6. Pese a odo,
la conspicua aguedad mos ada po los ana quis as en el señalamien o de sus
p e e encias es a égicas, pe mi ió que la mayo pa e de sus sindica os campesinos
con inuase conjugando el sempi e no empleo de dos ác icas complemen a ias: la
pues a en pie de una acción ei indica i a eminen emen e p agmá ica y g adualis a,
de un lado, y el man enimien o, po o o, de los anhelos deposi ados sob e una
acción sup ema de ca ác e e oluciona io.
Jun o a la descali icación de la Re o ma Ag a ia, los ana quis as se opusie on
desde el p ime ins an e a la legislación labo al e o mis a dic ada desde 1931 en
adelan e. Po consiguien e, ehuye on pa icipa en los ó ganos de a bi aje y en
las comisiones ep esen a i as pues as en pie po aquélla. No obs an e, en nume-
osos con lic os huelguís icos habidos en e los años 1931 y 1933 de endie on
in e esadamen e la Ley de Té minos Municipales, al juzga la bene iciosa pa a
asegu a la colocación, en el ma co local, de odos aquellos jo nale os adhe idos
a sus p opias ilas. En é minos gene ales, los ana quis as concibie on las huelgas
ag a ias como la p ác ica ei indica i a po excelencia, donde se condensaban las
más hondas exp esiones del ineludible en en amien o, iolen o y con unden e,
en e los jo nale os y la pa onal u al.
Median e el ecuen e uso de acciones de ex emada i ulencia —pa alización
absolu a de la ac i idad económica en pueblos y coma cas, empleo de a mas y
explosi os, coacciones a los pa onos, in asiones de incas, des ucción de cose-
chas, e c.— exigían la comple a colocación del censo jo nale o exis en e en cada
localidad y obligaban a los p opie a ios a susc ibi acue dos que con emplaban
sus anciosas mejo as pa a los jo nale os con a ados en sus incas. En o as oca-
siones, como en la con oca o ia de huelga anunciada po la Fede ación se illana
6 Mau ice, Jacques, El ana quismo andaluz. Campesinos y sindicalis as, 1868–1936 (Ba celona:
C í ica, 1990), pp. 278-287.
la españa u al, siglos xix y xx. aspec os polí icos, sociales y cul u ales
230
a las posiciones de la izquie da epublicana, el g upo pa lamen a io del PSOE
man u o ul e io men e, du an e los deba es del p oyec o inalmen e p opues o
po Ma celino Domingo, pos u as signi ica i amen e más mode adas. Pese a la
de ensa eó ica de un modelo u ópico de ag icul u a colec i izada y mecanizada,
los socialis as ue on conscien es de las di icul ades écnicas y sociales que des-
aconsejaban su inmedia a ejecución. Op a on, pues, po una solución ansaccional
y se ins ala on sob e una pos u a ambi alen e y p agmá ica, que aba caba desde la
pa celación de los la i undios en pequeños lo es de ie a has a la ges ión colec-
i izada de los asen amien os campesinos.
A medida que la g an pa onal y la de echa ca ólico-ag a ia e o za on sus
posiciones de o unda negación de la Re o ma Ag a ia, la aspi ación p imo dial
de la acción más adicalizada del socialismo consis ió en a o ece el acceso al
uso y explo ación de la ie a de una ingen e mul i ud de jo nale os o campesinos
pob es, a quienes se a ibuía una capacidad inna a en la ex acción del máximo
endimien o sob e las ie as cul i adas28. No cabe duda, pues, que los socialis as
se ap es a on a la de ensa de una legislación labo al a bene icio de los jo nale os
y el campesinado en el ma co de un égimen democ á ico-pa lamen a io. Sin
emba go, desde 1934 en adelan e, la di ección del pode oso sindica o ag a io
uge is a supedi ó al modo de p ocede al obje i o inexcusable de acili a el
acceso e o mis a, paula ino y g adualis a hacia un sis ema de p opiedad de la
ie a y ges ión de los ecu sos ag a ios de ca ác e en e amen e socialis a. La
in ensa dinámica de las luchas ag a ias en un ma co de libe ades y democ acia,
así como la impa able decan ación de la FNTT hacia la de ensa p io i a ia de los
jo nale os, ue on ac o es decisi os que empuja ían al socialismo español hacia la
expe imen ación de un p o undo i aje en sus es a egias en o no a la cues ión
ag a ia. Un complejo cúmulo de ci cuns ancias abocó a los socialis as al abandono,
al menos pa cial, de sus p e e encias po la democ a ización del mundo u al y
les condujo a cen a sus es ue zos en la ans o mación in eg al de la ag icul u a
capi alis a. Tales ma izaciones debe ían explica algunas de las ci cuns ancias en
las que se p odujo el in enso ealineamien o elec o al y polí ico del campesinado
in e medio. La ue e capacidad mo ilizado a eje cida po socialis as y ana quis as
sob e los jo nale os de nume osas egiones debió epe cu i sob e la pe manen e
econ igu ación de los alineamien os polí icos de la sociedad u al española de
los años 30. De engámonos en el análisis de es o úl imo.
28 Consúl ese «Del momen o polí ico. ¡U ge la Re o ma ag a ia!», en El Socialis a, 5 de ene o de
1932. Véase asimismo Paloma Biglino, El socialismo español…, op. ci ., pp. 320-321.

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