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Bacteria de ataque y el B.C.G

Abstract

Vidal Munné, José

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Bacteria de ataque y el B.C.G

Author: Vidal Munné, José
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1929
Source: https://ddd.uab.cat/pub/artpub/1929/71656/revhigsanpec_a1929v19n10p748.pdf
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8
Po es e p ocedimien o he colo eado los espo os del an h acis, e ani, pu i i-
cus y de o os sap o i os espo ulados con un éxi o bien mani ies o.
C ónicas e in o maciones
José Vidal Munné
La bac e ia de a aque y el B. C. G.
La a en a lec u a del a ículo de los seño es Plá y G a acós, apa ecido en el
núme o an e io (i) de es a
REVISTA,
nos obliga a embo ona unas cua illas.
¿Réplica? ¿Polémica? Nada de es o. Espec ado es neu ales y abajado es apasio-
nados no sen imos la u ia iconoclas a de de iba ídolos, ni nos subyuga el p es-
igio de los sabios, que no nos inspi an la más pequeña dosis de idola ía. Res-
pe amos, sí, y con p o unda ene ación e ocamos la memo ia de los que ue on
y admi amos a los que son. Pe o la Ciencia no es un inglado doc inal, ni son
la an asía de los dogmas los pun os de apoyo de sus c eaciones y el undamen-
o de sus ealidades. P ocu amos siemp e ceñi la ebeldía de nues o espí i u
inquie o, a la lógica de los hechos y nos place lee las cosas en la ida, an es
de c ee lo que dicen los lib os. P e e imos a una an asía ajena, un espejismo
p opio.
Pe o es a mane a ideal de apoya nues as opiniones, no la podemos ob ene
en odos los aspec os del as ó campo de las cues iones bac e iológicas. En on-
ces p ocu amos in o ma nos en la labo de los innume ables abajado es que
cada día p esen an nue as apo aciones a la ciencia común. Y de la sín esis de
odas,
sin apasionamien os, sin p ejuicios de concepciones pe sonales, o ma-
mos nues o c i e io en busca de la e dad, sumando el máximum de hechos y
c eyendo en las expe iencias más epe idamen e comp obadas. Dando siemp e
más alo a los abajado es de más p es igio, po supone les menos a iesgados
en a i ma elucub aciones y admi i que sus p ocedimien os écnicos son más
pe ec os.
Po o a pa e, la Bac e iología, como las demás ciencias, iene sus bases, sus
p incipios, que nos si en pa a o ien a nos y pa a juzga los hechos. Cla o que
no son inmu ables, y nue as azones bien demos adas, pueden al e a undamen-
almen e una concepción conside ada clásica. En Biología, las leyes no ienen
la es abilidad de un eo ema o de un pos ulado. Su alo es mucho más ela i o.
Pe o de odos modos, des ui una e dad y c ea una nue a pa a sus i ui la, no
es labo ácil. No en ano los milla es de homb es de ciencia que han con ibuí-
do a le an a el edi icio de una disciplina lo han hecho a ue za de ensayos y
ec i icaciones. Y cuando se sabe ec i ica y admi i pun os de is a con adic-
o ios,
en buena lógica, es señal de en endimien o lib e de pasiones y anida-
des.
Una nue a concepción bac e iológica o inmunológica, no se mi a como una
an asía.
El abajado conscien e la analiza e in en a comp oba la. Si acasa en su
expe imen ación epe idas eces, y los hechos conocidos no le lle an a admi i
El núme o a que se e ie e es el del mes de Junio, pues es e abajo es á en nues o po-
de desde ines de dicho mes y nos ha sido imposible publica lo an es po excesi o acumulo
de o iginal. (/V. de R.)
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como iable la nue a eo ía ha de conclui , o zosamen e, que el descub ido se
ha dejado a as a po un espejismo, in e p en ando mal los esul ados ob eni-
dos,
o bien ha empleado écnicas inco ec as.
Es e p ólogo, que si se nos pe mi e cali ica emos de iloso ía de la ciencia,
nos ha pa ecido indispensable pa a jus i ica las ap eciaciones que amos a sos-
ene de la bac e ia de a aque y del B. C. G.
En es a misma
REVISTA,
en colabo ación de Domingo y Pe xas, publicamos
los esul ados de nues os in en os de comp oba la eo ía de Ra ella -Plá. El
acaso ué o undo y de ini i o. Y hemos de con esa que, po nues a pa e
po lo menos, lo hicimos con odo en usiasmo y deseosos de p oclama bien al o
el p es igio de un hono able e e ina io. Los hechos esc upulosamen e obse a-
dos,
sup ema azón del in es igado , nos lle a on a no admi i como cie a la
ealidad de la bac e ia de a aque. Es e ge men, a juzga po la mo ología con
que la desc iben los au o es y a eniéndonos a las no mas de clasi icación um-
e salmen e admi idas, o es ancamen e polimo o, o bien se a a ía de mic o-
bios di e sos: es a ilococos, es ep ococos, e ágenos y sa cinas. Los que nos-
o os es udiamos y clasi icamos, ajus ándonos a mé odos es ic os, e an es a i-
lococos. Las p e endidas mu aciones no las pudimos obse a con odo y a e-
ne nos a los p ocedimien os desc i os po los au o es. Acaso de alles écnicos
especiales que escapa on a nues a poca habilidad, ue an la causa del poco
éxi o.
Pe o no debió se así, cuando el in o me de la Comisión o icial de! Minis e-
io de la Gobe nación, que es udió el asun o, concluye coincidiendo con noso-
os.
Pa ea oyo esc ibe a es e p opósi o: <De las eo ías de Ra e lla -Plá sob e
es e asun o di emos igual. Su bac e ia de a aque, de la que c een de i a el ba-
cilo de Koch, pasando an es po una bac e ia in e media, no es más que una
alsa in e p e ación o un p oduc o de con aminación que suele se un ípico es a-
ilococo lo más comúnmen e. Tampoco hay nada que jus i ique su modo de
pensa »
Si uados ya en el plano de conside a una an asía la ealidad de la bac e ia
de a aque Ra e lla -Plá, no podemos admi i como a gumen o de la i ulencia
del B. C. G., el hecho de encon a la en los cobayos inoculados con es e
ge men.
Si nos hubie an dicho, como unos pocos in es igado es, que habían encon-
ado unos bacilos ácido- esis en es, inoculables en se ie y p oduc o es de lesio-
nes ube culosas, po lo menos sus azones end ían la lógica que imponen los
conocimien os ac uales de la pa ogenia del bacilo de Koch.
En nues os abajos p ocu amos siemp e a ene nos al c i e io sus en ado
po los seño es Plá y G a acós y cuyas palab as copiamos ex ualmen e: «Noso-
os c eemos que si después de la inoculación de un mic obio, cuya i ulencia
ensayamos, mue e el animal, de p ime a in ención debe supone se que la mue e
es debida a aquel mic obio, y solamen e si se encuen an cla amen e o as causas
que expliquen mejo la mue e, se puede cambia de opinión.» Pues bien, odos
los in es igado es que han comp obado la i ulencia de es e mic obio, se han
suje ado a es e c i e io. Los cobayos inoculados con B. C. G. y que han mue o
han sido obje o de a en as obse aciones y como no han encon ado lesiones
ube culosas y la inoculación de p oduc os p oceden es de es os animales no
ha p oducido la mue e, han concluido que és a no e a causada po el bacilo
de Calme e. ;üue es e mismo mic obio p oduce lesiones? Nadie lo duda. Pe o
su impo ancia, como ales, es pe ec amen e desp eciable, pues o que desapa e-
cen, dejando o p oduciendo un es ado de inmunidad más o menos g ande.
Los cobayos de Plá-G a acós, pa ece mu ie on de sep icemia es a ilocócica
75°
o es ep ocócica. ¿Cómo explica la? No es ácil, pe o cabe supone que en un
Labo a o io donde se manejan es os gé menes casi exclusi amen e, y con una
i ulencia exal adísima, no iene nada de ano mal una con aminación acciden al.
Nos ue za admi i es e a gumen o el hecho de que los cobayos que noso os
inoculamos con el mismo B. C. G. que emplea on los seño es Plá-G a acós, e-
sis ie on pe ec amen e 10 milig amos y 4.0 milig amos, cuando los seño es ci a-
dos inocula on un milig amo y 0,5 milig amos.
Nues os ocho cobayos, a los seis meses de inoculados es aban pe ec a-
men e sanos. Cua o que ue on sac i icados pa a ob ene complemen o, e i i-
cada su au opsia no se les encon ó lesión alguna. Los cua o es an es siguen
i os y en es ado de salud pe ec a, a pesa de habe anscu ido ce ca de un año
y medio. An e io men e a es as obse aciones, habíamos inoculado muchos más
con idén icos esul ados. En abajos de compañe os de Labo a o io, con es e
mic obio se cons a a on los mismos hechos. Po lo an o, nues as obse acio-
nes pe sonales, nos inclinan a c ee que el B. C. G. es ancamen e a i ulen o.
Pe o como en es e caso nues o es imonio pod ía se de un alo demasiado
pe sonal, y el p es igio de nues o nomb e no es ninguna ga an ía de c édi o,
debemos añadi le el de la comisión que el Comi é de Higiene de la Sociedad de
las Naciones nomb ó pa a dic amina sob e an in e esan e cues ión. Omi imos
ci a los nomb es de aquellos écnicos, pe o no se nos nega á que su p es igio
es su icien e pa a a ala nues os ensayos.
Los S es. Plá y G a acós, insis en en pone de mani ies o que se padece la
obsesión del ubé culo y que hay que admi i con ellos la o ma conges i a de
la ube culosis. Nos pa ece de excesi a buena e es a queja. En odos los a a-
dos de pa ología bien documen ados, se desc ibe el ipo conges i o de la ube -
culosis, que an magis almen e desc ibie a Landouzy en 1885-1891, con el
nomb e de i o-bacilosis. Di e sos in es igado es han obse ado la exis encia de
es e ipo en animales de expe imen ación y en el homb e, e olucionando siem-
p e hacia la cu ación o bien a di e en es localizaciones que siguen el cu so no -
mal de las lesiones clásicas. Y en odos los casos han e idenciado la exis encia
de b. de Koch. Es más, en es as o mas excepcionales, es cuando es más ácil el
aislamien o del b. . de la sang e, pe o siemp e en la o ma clásica, sin encon-
a el ipo de mic obio de Ra e Ua . Además, puede p esen a se es a o ma de
bacilemia en los po ado es de un oco caseoso, po el hecho de ab i se b us-
camen e al o en e ci cula o io, con una apo ación eno me de b. de Koch. Y
es o nadie lo duda y pa a explica lo no p ecisa in en a ningún ciclo e olu i o
de la bac e ia ube culosa.
«La concepción bac e iológica y pa ogénica de Ra e lla -Plá se a a i mando
cada día más sólidamen e». Pa a ello ba ajan los nomb es de Fon és, Yaud e-
me y Val is. No ace amos a e el apoyo que pueden da les los abajos de
es os au o es. Pe o po un momen o seamos un poco an ás icos y que amos e-
co da los p imi i os abajos de Ra e lla .
En odo caso coinciden en una cosa, en la il abilidad del i us ube culoso.
Ra e lla de una mane a aga obse ó que los il ados de p oduc os ube culo-
sus (caseum) ube culizaban al cobayo y al conejo. Pe o lle ado po su obsesión
de la bac e ia de a aque, abandonó el buen camino que le lle aba a comp obaí
las expe iencias de Eon és, y cons uyó oda una eo ía, ingeniosa, pe o in e o-
símil, a base de un mic obio que hoy po hoy no pa ece ene la meno elación
con el b. de Koch. No se p ecisa ene un sen ido común muy pe ec o pa a
da se cuen a de la di e encia en e la bac e ia de a aque y el i us ube culoso
il able.
La bac e ia de a aque, es ácilmen e cul i able, isible, inoculable, y en las
751
lesiones que p oduce nunca se encuen a el b. de Koch. Dicen sus de enso es
que a ue za de pases (a eces más de cien o), se encuen a un animal con baci-
los ácido- esis en es. Pensamos que no es di ícil encon a un cobayo in ec ado,
na u almen e, siendo es e animal de una sensibilidad an mani ies a.
El i us il able es in isible e incul i able. La inoculación p oduce un ipo
especial de localización gangliona en el cual se encuen an simp e b. de Koch.
La inoculación de es os ganglios ocasiona una al e ación igual que al e ce o
cua o pase de e mina una en e medad de ipo ube culoso co ien e.
Los animales in ec ados con i us ube culoso il an e eaccionan a la u-
be culina, p ueba que demues a su o igen ube culoso.
Los cobayos in ec ados con bac e ia de a aque pe manecen insensibles a
es a eacción alé gica.
P e ende demos a la no a enuación del B. C. G. con es as bases nos pa e-
ce de una hon adez cien í ica discu ible. Y oda ía es más sospechosa la acusación
que se hace al B. C. G. de habe ocasionado meningi is ube culosas en los ni-
ños y hace le esponsable de dis in as en e medades. Has a hoy nadie ha podi-
do demos a de una mane a i e u able que el B. C. G. haya causado la mue e
de ningún niño. ¡Y son muchos milla es los acunados con es e ge men!
Po o a pa e, es adís icas publicadas po médicos de dis in os países coin-
ciden en que la mo alidad po ube culosis y po o as en e medades, ha bajado
conside ablemen e (a un e cio) en los niños acunados. Yo c eo que es os da-
os son de peso.
Pod íamos segui a gumen ando con hechos la a enuación del B. C. G.; pe o
no que emos abusa de elaciones bibliog á icas. Po o a pa e, en un a ículo
que p óximamen e publica emos en colabo ación de Caye ano López, encon a-
á el lec o de alles su icien es sob e es e asun o pa a o ma juicio p opio (i).
O a cues ión impo a pone en cla o. Dicen los S es. Plá-G a acós que un
mic obio que p oduce lesiones no es a i ulen o. Tomando las palab as po su
es ic o alo académico, es así ealmen e. Pe o en el sen ido biológico ya no
es igual. Es amos odos sa u ados de e esc i o que la inmunidad no es o a
cosa que el esul ado del con lic o ge men-o ganismo. Y si es o es así, el inmu-
nólogo debe busca en sus acunas el máximo pode eaccional o de ag esión,
compa ible siemp e con el e o no a la no malidad. Y las lesiones que p oduce
el B. C. G. son siemp e cu ables. Y aun que emos admi i que p oduzcan un
pequeño ma gen de acaso, cosa que no exis e en el sen ido de con aminación.
Acaso la acunación an icolé ica es pe ec amen e ino ensi a. ;La acunación
an i ábica es absolu amen e inocua? Y, no obs an e, a nadie se le ocu i á p o-
clama públicamen e su i ulencia con el in de aleja los indi iduos de es os
p ocedimien os p o ilác icos. El balance de bene icios es inmensamen e supe io
a los pequeños iesgos, y es o sólo jus i ica su aplicación sin la meno ese a.
La in e p e ación que dan los seño es an es ci ados de las obse aciones de
Caime e, Val is y Laccomme sob e la in ección asplacen a ia, es ancamen e
endenciosa y nos impo a ela a la con mayo cla idad pa a de ini los hechos
con el máximum de p ecisión.
Caime e y sus colabo ado es han que ido comp oba el paso del i us il-
an e po la placen a y pa a ello han e i icado minuciosas obse aciones a es e
in. Pa a que no se diga que in e p e amos a nues a mane a, aducimos li e al-
men e el esumen del abajo en cues ión. «Sob e un o al de 26 niños o e os
salidos de mad es ube culosas y que no han enido, después de su nacimien o,
(1) El a ículo a que se e ie e el au o ué ya publicado en el an e io núme o doble
de
es a
REVISTA.
752
ningún con ac o con su mad e ube culosa, los 2o cuyas obse aciones esumi-
mos an e io men e, nos han p opo cionado expe imen almen e un esul ado po-
si i o». «De es os 20 niños o e os, uno solo p esen aba a la au opsia lesiones de
g anulia pulmona mac oscópicamen e isibles, y odos sus ó ganos con enían
bacilos de Koch ex ao dina iamen e nume osos». «En 1/ no se pudo descub i
ninguna lesión mac oscópicamen e isible, y, po an o, en cinco de ellos he-
mos encon ado bacilos ube culosos al examen di ec o, en los o is de gan-
glios mesen é icos, co ona ios y sub-hepá icos, y odos enían, en sus isce as y
en su sis ema lin á ico, elemen os i ulen os in isibles al mic oscopio que, in-
oculados a los cobayos, p o oca on casi ins an áneamen e en es os animales la
apa ición de los di e sos g upos gangliona es, o mas bacila es pe ec amen e
ne as colo eables po el Ziehl.»
Noso os imaginamos que no se p ecisa un g an es ue zo men al pa a in e -
p e a es os hechos. Vamos a in en a lo. Quedamos en que la o ma il an e del
b.
. es una cosa indiscu ible. Es un conocimien o hoy día ya elemen al que las
lesiones que p oduce son de ipo especial, disc e ísimas, consis en es en p oce-
sos conges i os de algunos ganglios en los que se encuen a ya el b. Koch clá-
sico.
Los niños nacidos de mad es ube culosas albe gaban i us il an e en su
es ado p imi i o o ya con e idos en b. de Koch. Cues ión iempo. En los que
lle an pocos días de con aminados no hay iempo de habe se con e ido el i us
il an e en su o ma p imi i a o iginal y po eso la in es igación de sus ó ga-
nos en busca del Koch ué nega i a. Pe o, en cambio, la inoculación al cobayo
ué posi i a siemp e, lo mismo en los casos de bac e ioscopia posi i a como
en los nega i os. V es que en odos exis ía el i us in isible que al llega al
cobayo colonizó y ans o mó en el b. de Koch o dina io.
Es o,
a nues o en ende , es de ácil comp ensión. Y pa a ob ene es e ciclo
e olu i o no se p ecisa la exis encia de o as o mas imagina ias, cual la bac e ia
de a aque. ;A qué complica los hechos? ¿Cómo había de busca se o a explica-
ción, si los elemen os que conocemos nos la p opo cionan con bas an e cla idad?
No se c ea que de endemos el B. C. G. po in e eses bas a dos. El se los
p epa ado es en Ba celona de la acuna de Calme e-Gué in, no nos p opo cio-
na el más mínimo bene icio. Es a acuna se en ega absolu amen e g a is. Po
lo an o, nues a de ensa es comple amen e desin e esada. Nos mue e una con-
icción y un ideal. Es amos pe ec amen e pe suadidos de su inocuidad y las
es adís icas nume osísimas de los niños acunados son al amen e halagado as.
Y, además, emos en es e mé odo de acunación an i ube culosa, la solución
del iejo p oblema de su p o ilaxis. Pa ece una con icción sólidamen e es able-
cida que pa a ob ene de ensas con a el b. de Koch, es necesa ia la simbiosis
del bacilo ube culoso con el o ganismo.
En p incipio el ge men de Calme e y Gué in, cumple es a condición unda-
men al. Po o a pa e, es ino ensi o.
¿C eemos que de ini i amen e el p oblema de la p o ilaxis ube culosa es á
esuel o? De ninguna mane a. Pensamos que nues a si uación an e es e magno
p oblema, es la de un comienzo que hace p e e soluciones e ec i as y nada más.
Es posible que sea p eciso acep a modi icaciones di e sas a los mé odos ac ua-
les.
Pe o, ¿qué impo a? De odos modos, no se puede nega que es amos an e
el ensayo más lógico y que ha enido más uni e sal acep ación. Y es o supone
que no debe se an i acional, o bien hemos de admi i que la mayo ía de los
in es igado es padecen la manía de lo absu do.
Los seño es Plá y G a acós, han comp obado una ez más que el B. C. G.
no acuna a los cobayos con a la inoculación i ulen a. Es ábamos de ello pe -
ec amen e con encidos po expe iencias p opias y po la de odos los que

753
han abajado
en
es a cues ión. Únicamen e
que de la
mayo ía
de
in es igacio-
nes
se
deduce
que el B. C. G.
con ie e
un
cie o g ado
de
inmunidad
al
cobayo,
consis en e
en un
e aso
en la
e olución
de la
ube culosis
al se
con aminados
con i ulen os,
en
compa ación
de los
es igos.
Oue sus
cobayos mu ie an igual,
es cosa
de
poca impo ancia. Pod ía depende
de una
inoculación demasiado
g ande.
Y pa a e mina .
No
enemos p e ensión
de
con ence
a los
S es. Plá-G a a-
cós.
Imaginamos
la
cómoda posición
del
homb e
que se
encie a
en su
o e
de
ma il,
y
comp endemos
lo
di ícil
de
pe suadi les pa a cambia
de
pos u a. Di a-
ga
es una
cualidad
de la
gen e
del
medi e áneo,
y es muy
ag adable en ol e
nues a ida
con
li ismos
y
an asías.
Pe o
no es
p uden e deso ien a
a la
opinión
de los
p o esionales, pe sis ien-
do
en da
como a ículos
de é
concepciones comp obadas como e óneas.
Si nue os hechos
más
demos a i os
nos
inducen
a
cambia
de
opinión,
lo
ha emos
con
oda since idad.
Mien as an o, c eemos hace
un
bien
a
nues os compañe os, p oclamando
la e dad ac ual
y
p ecisando
los
hechos igu osamen e admi idos
en el
mundo
cien í ico.
No as clínicas
Con inuación
de la
his o ia clínica
de una
pe a
En
el
núme o co espondien e
al mes de
Agos o
de 1928 de la
REVISTA
DE
HIGIENE
Y
SANIDAD PECUARIAS,
publicamos unas no as y una adiog a ía de una
pe a pekinesa
que
había su ido
un
a opello
de
au omó il
con
ac u a
de
isquión,
en
es a ciudad.
Del acciden e
que
mo i ó
la
publicación
del
caso
en
es as columnas, cu ó
sin de o midad
ni
de ec o ísico apa en e, como
en su día
decíamos.
An e io men e
a
es e suceso
el
animal había pa ido
con
absolu a no malidad
cinco pe os i os
de 140 a 180
g amos
de
peso cada
uno. Fué
cubie a iempo
después
de las
lesiones su idas
po un
pe o
de su
misma aza,
el
mismo
que
se empleó pa a
la
ges ación an e io
y
anscu ió és a no malmen e.
En iempo opo uno comenzó
el
abajo
del
pa o du ando
las
con acciones
iolen as, unas sie e ho as,
sin que se
llegase
a la
expulsión
de
ningún e o;
en es-
as ci cuns ancias
ué
eque ida nues a p esencia pa a
la
asis encia
de
dicho
animal,
y a las
ein a ho as
de
comenzado
el
pa o
la
si uación
e a la
siguien e:
de ención absolu a
de las
con acciones, p esen ación no mal
de un
e o
que
pe manecía
sin
encaja .
La
mad e
no
enía ieb e,
el
es ado
de
ago amien o
e a
solo ela i o.
Siguiendo
una
ác ica
de
espe a, pe manecimos inac i os o as ein icua o
ho as.
Al
cabo
de
ellas
la
si uación
e a la
misma, únicamen e
se
había acen ua-
do
el
ago amien o
y
exis ía algo
de
ieb e. In en amos
la
ex acción
po
ías
ge-
ni ales
a
pesa
de las
di icul ades
que
es o supone
en un
animal
que no
sob e-
pasa
de dos
kilos
y
medio
de
peso
en
es ado no mal.
Las
acciones in uc uo-
sas ealizadas sob e
el
e o p esen ado
nos
demos a on
la
p esencia
de una
dis-
ocia imposible
de
sal a
po
ías geni ales.
Las
acciones
se
ealiza on sinc ó-
nicamen e
con las
con acciones u e inas p o ocadas
po la
adminis ación
de
pi ui ina.
Sin
posibilidad
de
sal a
a los
e os
y
siendo
muy
p oblemá ica
la sal-