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Bacteria de ataque y el B.C.G

Vidal Munné, José

Abstract

Vidal Munné, José

Full text

74 8 Po es e p ocedimien o he colo eado los espo os del an h acis, e ani, pu i i- cus y de o os sap o i os espo ulados con un éxi o bien mani ies o. C ónicas e in o maciones José Vidal Munné La bac e ia de a aque y el B. C. G. La a en a lec u a del a ículo de los seño es Plá y G a acós, apa ecido en el núme o an e io (i) de es a REVISTA, nos obliga a embo ona unas cua illas. ¿Réplica? ¿Polémica? Nada de es o. Espec ado es neu ales y abajado es apasio- nados no sen imos la u ia iconoclas a de de iba ídolos, ni nos subyuga el p es- igio de los sabios, que no nos inspi an la más pequeña dosis de idola ía. Res- pe amos, sí, y con p o unda ene ación e ocamos la memo ia de los que ue on y admi amos a los que son. Pe o la Ciencia no es un inglado doc inal, ni son la an asía de los dogmas los pun os de apoyo de sus c eaciones y el undamen- o de sus ealidades. P ocu amos siemp e ceñi la ebeldía de nues o espí i u inquie o, a la lógica de los hechos y nos place lee las cosas en la ida, an es de c ee lo que dicen los lib os. P e e imos a una an asía ajena, un espejismo p opio. Pe o es a mane a ideal de apoya nues as opiniones, no la podemos ob ene en odos los aspec os del as ó campo de las cues iones bac e iológicas. En on- ces p ocu amos in o ma nos en la labo de los innume ables abajado es que cada día p esen an nue as apo aciones a la ciencia común. Y de la sín esis de odas, sin apasionamien os, sin p ejuicios de concepciones pe sonales, o ma- mos nues o c i e io en busca de la e dad, sumando el máximum de hechos y c eyendo en las expe iencias más epe idamen e comp obadas. Dando siemp e más alo a los abajado es de más p es igio, po supone les menos a iesgados en a i ma elucub aciones y admi i que sus p ocedimien os écnicos son más pe ec os. Po o a pa e, la Bac e iología, como las demás ciencias, iene sus bases, sus p incipios, que nos si en pa a o ien a nos y pa a juzga los hechos. Cla o que no son inmu ables, y nue as azones bien demos adas, pueden al e a undamen- almen e una concepción conside ada clásica. En Biología, las leyes no ienen la es abilidad de un eo ema o de un pos ulado. Su alo es mucho más ela i o. Pe o de odos modos, des ui una e dad y c ea una nue a pa a sus i ui la, no es labo ácil. No en ano los milla es de homb es de ciencia que han con ibuí- do a le an a el edi icio de una disciplina lo han hecho a ue za de ensayos y ec i icaciones. Y cuando se sabe ec i ica y admi i pun os de is a con adic- o ios, en buena lógica, es señal de en endimien o lib e de pasiones y anida- des. Una nue a concepción bac e iológica o inmunológica, no se mi a como una an asía. El abajado conscien e la analiza e in en a comp oba la. Si acasa en su expe imen ación epe idas eces, y los hechos conocidos no le lle an a admi i El núme o a que se e ie e es el del mes de Junio, pues es e abajo es á en nues o po- de desde ines de dicho mes y nos ha sido imposible publica lo an es po excesi o acumulo de o iginal. (/V. de R.) 749 como iable la nue a eo ía ha de conclui , o zosamen e, que el descub ido se ha dejado a as a po un espejismo, in e p en ando mal los esul ados ob eni- dos, o bien ha empleado écnicas inco ec as. Es e p ólogo, que si se nos pe mi e cali ica emos de iloso ía de la ciencia, nos ha pa ecido indispensable pa a jus i ica las ap eciaciones que amos a sos- ene de la bac e ia de a aque y del B. C. G. En es a misma REVISTA, en colabo ación de Domingo y Pe xas, publicamos los esul ados de nues os in en os de comp oba la eo ía de Ra ella -Plá. El acaso ué o undo y de ini i o. Y hemos de con esa que, po nues a pa e po lo menos, lo hicimos con odo en usiasmo y deseosos de p oclama bien al o el p es igio de un hono able e e ina io. Los hechos esc upulosamen e obse a- dos, sup ema azón del in es igado , nos lle a on a no admi i como cie a la ealidad de la bac e ia de a aque. Es e ge men, a juzga po la mo ología con que la desc iben los au o es y a eniéndonos a las no mas de clasi icación um- e salmen e admi idas, o es ancamen e polimo o, o bien se a a ía de mic o- bios di e sos: es a ilococos, es ep ococos, e ágenos y sa cinas. Los que nos- o os es udiamos y clasi icamos, ajus ándonos a mé odos es ic os, e an es a i- lococos. Las p e endidas mu aciones no las pudimos obse a con odo y a e- ne nos a los p ocedimien os desc i os po los au o es. Acaso de alles écnicos especiales que escapa on a nues a poca habilidad, ue an la causa del poco éxi o. Pe o no debió se así, cuando el in o me de la Comisión o icial de! Minis e- io de la Gobe nación, que es udió el asun o, concluye coincidiendo con noso- os. Pa ea oyo esc ibe a es e p opósi o: <De las eo ías de Ra e lla -Plá sob e es e asun o di emos igual. Su bac e ia de a aque, de la que c een de i a el ba- cilo de Koch, pasando an es po una bac e ia in e media, no es más que una alsa in e p e ación o un p oduc o de con aminación que suele se un ípico es a- ilococo lo más comúnmen e. Tampoco hay nada que jus i ique su modo de pensa » Si uados ya en el plano de conside a una an asía la ealidad de la bac e ia de a aque Ra e lla -Plá, no podemos admi i como a gumen o de la i ulencia del B. C. G., el hecho de encon a la en los cobayos inoculados con es e ge men. Si nos hubie an dicho, como unos pocos in es igado es, que habían encon- ado unos bacilos ácido- esis en es, inoculables en se ie y p oduc o es de lesio- nes ube culosas, po lo menos sus azones end ían la lógica que imponen los conocimien os ac uales de la pa ogenia del bacilo de Koch. En nues os abajos p ocu amos siemp e a ene nos al c i e io sus en ado po los seño es Plá y G a acós y cuyas palab as copiamos ex ualmen e: «Noso- os c eemos que si después de la inoculación de un mic obio, cuya i ulencia ensayamos, mue e el animal, de p ime a in ención debe supone se que la mue e es debida a aquel mic obio, y solamen e si se encuen an cla amen e o as causas que expliquen mejo la mue e, se puede cambia de opinión.» Pues bien, odos los in es igado es que han comp obado la i ulencia de es e mic obio, se han suje ado a es e c i e io. Los cobayos inoculados con B. C. G. y que han mue o han sido obje o de a en as obse aciones y como no han encon ado lesiones ube culosas y la inoculación de p oduc os p oceden es de es os animales no ha p oducido la mue e, han concluido que és a no e a causada po el bacilo de Calme e. ;üue es e mismo mic obio p oduce lesiones? Nadie lo duda. Pe o su impo ancia, como ales, es pe ec amen e desp eciable, pues o que desapa e- cen, dejando o p oduciendo un es ado de inmunidad más o menos g ande. Los cobayos de Plá-G a acós, pa ece mu ie on de sep icemia es a ilocócica 75° o es ep ocócica. ¿Cómo explica la? No es ácil, pe o cabe supone que en un Labo a o io donde se manejan es os gé menes casi exclusi amen e, y con una i ulencia exal adísima, no iene nada de ano mal una con aminación acciden al. Nos ue za admi i es e a gumen o el hecho de que los cobayos que noso os inoculamos con el mismo B. C. G. que emplea on los seño es Plá-G a acós, e- sis ie on pe ec amen e 10 milig amos y 4.0 milig amos, cuando los seño es ci a- dos inocula on un milig amo y 0,5 milig amos. Nues os ocho cobayos, a los seis meses de inoculados es aban pe ec a- men e sanos. Cua o que ue on sac i icados pa a ob ene complemen o, e i i- cada su au opsia no se les encon ó lesión alguna. Los cua o es an es siguen i os y en es ado de salud pe ec a, a pesa de habe anscu ido ce ca de un año y medio. An e io men e a es as obse aciones, habíamos inoculado muchos más con idén icos esul ados. En abajos de compañe os de Labo a o io, con es e mic obio se cons a a on los mismos hechos. Po lo an o, nues as obse acio- nes pe sonales, nos inclinan a c ee que el B. C. G. es ancamen e a i ulen o. Pe o como en es e caso nues o es imonio pod ía se de un alo demasiado pe sonal, y el p es igio de nues o nomb e no es ninguna ga an ía de c édi o, debemos añadi le el de la comisión que el Comi é de Higiene de la Sociedad de las Naciones nomb ó pa a dic amina sob e an in e esan e cues ión. Omi imos ci a los nomb es de aquellos écnicos, pe o no se nos nega á que su p es igio es su icien e pa a a ala nues os ensayos. Los S es. Plá y G a acós, insis en en pone de mani ies o que se padece la obsesión del ubé culo y que hay que admi i con ellos la o ma conges i a de la ube culosis. Nos pa ece de excesi a buena e es a queja. En odos los a a- dos de pa ología bien documen ados, se desc ibe el ipo conges i o de la ube - culosis, que an magis almen e desc ibie a Landouzy en 1885-1891, con el nomb e de i o-bacilosis. Di e sos in es igado es han obse ado la exis encia de es e ipo en animales de expe imen ación y en el homb e, e olucionando siem- p e hacia la cu ación o bien a di e en es localizaciones que siguen el cu so no - mal de las lesiones clásicas. Y en odos los casos han e idenciado la exis encia de b. de Koch. Es más, en es as o mas excepcionales, es cuando es más ácil el aislamien o del b. . de la sang e, pe o siemp e en la o ma clásica, sin encon- a el ipo de mic obio de Ra e Ua . Además, puede p esen a se es a o ma de bacilemia en los po ado es de un oco caseoso, po el hecho de ab i se b us- camen e al o en e ci cula o io, con una apo ación eno me de b. de Koch. Y es o nadie lo duda y pa a explica lo no p ecisa in en a ningún ciclo e olu i o de la bac e ia ube culosa. «La concepción bac e iológica y pa ogénica de Ra e lla -Plá se a a i mando cada día más sólidamen e». Pa a ello ba ajan los nomb es de Fon és, Yaud e- me y Val is. No ace amos a e el apoyo que pueden da les los abajos de es os au o es. Pe o po un momen o seamos un poco an ás icos y que amos e- co da los p imi i os abajos de Ra e lla . En odo caso coinciden en una cosa, en la il abilidad del i us ube culoso. Ra e lla de una mane a aga obse ó que los il ados de p oduc os ube culo- sus (caseum) ube culizaban al cobayo y al conejo. Pe o lle ado po su obsesión de la bac e ia de a aque, abandonó el buen camino que le lle aba a comp obaí las expe iencias de Eon és, y cons uyó oda una eo ía, ingeniosa, pe o in e o- símil, a base de un mic obio que hoy po hoy no pa ece ene la meno elación con el b. de Koch. No se p ecisa ene un sen ido común muy pe ec o pa a da se cuen a de la di e encia en e la bac e ia de a aque y el i us ube culoso il able. La bac e ia de a aque, es ácilmen e cul i able, isible, inoculable, y en las 751 lesiones que p oduce nunca se encuen a el b. de Koch. Dicen sus de enso es que a ue za de pases (a eces más de cien o), se encuen a un animal con baci- los ácido- esis en es. Pensamos que no es di ícil encon a un cobayo in ec ado, na u almen e, siendo es e animal de una sensibilidad an mani ies a. El i us il able es in isible e incul i able. La inoculación p oduce un ipo especial de localización gangliona en el cual se encuen an simp e b. de Koch. La inoculación de es os ganglios ocasiona una al e ación igual que al e ce o cua o pase de e mina una en e medad de ipo ube culoso co ien e. Los animales in ec ados con i us ube culoso il an e eaccionan a la u- be culina, p ueba que demues a su o igen ube culoso. Los cobayos in ec ados con bac e ia de a aque pe manecen insensibles a es a eacción alé gica. P e ende demos a la no a enuación del B. C. G. con es as bases nos pa e- ce de una hon adez cien í ica discu ible. Y oda ía es más sospechosa la acusación que se hace al B. C. G. de habe ocasionado meningi is ube culosas en los ni- ños y hace le esponsable de dis in as en e medades. Has a hoy nadie ha podi- do demos a de una mane a i e u able que el B. C. G. haya causado la mue e de ningún niño. ¡Y son muchos milla es los acunados con es e ge men! Po o a pa e, es adís icas publicadas po médicos de dis in os países coin- ciden en que la mo alidad po ube culosis y po o as en e medades, ha bajado conside ablemen e (a un e cio) en los niños acunados. Yo c eo que es os da- os son de peso. Pod íamos segui a gumen ando con hechos la a enuación del B. C. G.; pe o no que emos abusa de elaciones bibliog á icas. Po o a pa e, en un a ículo que p óximamen e publica emos en colabo ación de Caye ano López, encon a- á el lec o de alles su icien es sob e es e asun o pa a o ma juicio p opio (i). O a cues ión impo a pone en cla o. Dicen los S es. Plá-G a acós que un mic obio que p oduce lesiones no es a i ulen o. Tomando las palab as po su es ic o alo académico, es así ealmen e. Pe o en el sen ido biológico ya no es igual. Es amos odos sa u ados de e esc i o que la inmunidad no es o a cosa que el esul ado del con lic o ge men-o ganismo. Y si es o es así, el inmu- nólogo debe busca en sus acunas el máximo pode eaccional o de ag esión, compa ible siemp e con el e o no a la no malidad. Y las lesiones que p oduce el B. C. G. son siemp e cu ables. Y aun que emos admi i que p oduzcan un pequeño ma gen de acaso, cosa que no exis e en el sen ido de con aminación. Acaso la acunación an icolé ica es pe ec amen e ino ensi a. ;La acunación an i ábica es absolu amen e inocua? Y, no obs an e, a nadie se le ocu i á p o- clama públicamen e su i ulencia con el in de aleja los indi iduos de es os p ocedimien os p o ilác icos. El balance de bene icios es inmensamen e supe io a los pequeños iesgos, y es o sólo jus i ica su aplicación sin la meno ese a. La in e p e ación que dan los seño es an es ci ados de las obse aciones de Caime e, Val is y Laccomme sob e la in ección asplacen a ia, es ancamen e endenciosa y nos impo a ela a la con mayo cla idad pa a de ini los hechos con el máximum de p ecisión. Caime e y sus colabo ado es han que ido comp oba el paso del i us il- an e po la placen a y pa a ello han e i icado minuciosas obse aciones a es e in. Pa a que no se diga que in e p e amos a nues a mane a, aducimos li e al- men e el esumen del abajo en cues ión. «Sob e un o al de 26 niños o e os salidos de mad es ube culosas y que no han enido, después de su nacimien o, (1) El a ículo a que se e ie e el au o ué ya publicado en el an e io núme o doble de es a REVISTA. 752 ningún con ac o con su mad e ube culosa, los 2o cuyas obse aciones esumi- mos an e io men e, nos han p opo cionado expe imen almen e un esul ado po- si i o». «De es os 20 niños o e os, uno solo p esen aba a la au opsia lesiones de g anulia pulmona mac oscópicamen e isibles, y odos sus ó ganos con enían bacilos de Koch ex ao dina iamen e nume osos». «En 1/ no se pudo descub i ninguna lesión mac oscópicamen e isible, y, po an o, en cinco de ellos he- mos encon ado bacilos ube culosos al examen di ec o, en los o is de gan- glios mesen é icos, co ona ios y sub-hepá icos, y odos enían, en sus isce as y en su sis ema lin á ico, elemen os i ulen os in isibles al mic oscopio que, in- oculados a los cobayos, p o oca on casi ins an áneamen e en es os animales la apa ición de los di e sos g upos gangliona es, o mas bacila es pe ec amen e ne as colo eables po el Ziehl.» Noso os imaginamos que no se p ecisa un g an es ue zo men al pa a in e - p e a es os hechos. Vamos a in en a lo. Quedamos en que la o ma il an e del b. . es una cosa indiscu ible. Es un conocimien o hoy día ya elemen al que las lesiones que p oduce son de ipo especial, disc e ísimas, consis en es en p oce- sos conges i os de algunos ganglios en los que se encuen a ya el b. Koch clá- sico. Los niños nacidos de mad es ube culosas albe gaban i us il an e en su es ado p imi i o o ya con e idos en b. de Koch. Cues ión iempo. En los que lle an pocos días de con aminados no hay iempo de habe se con e ido el i us il an e en su o ma p imi i a o iginal y po eso la in es igación de sus ó ga- nos en busca del Koch ué nega i a. Pe o, en cambio, la inoculación al cobayo ué posi i a siemp e, lo mismo en los casos de bac e ioscopia posi i a como en los nega i os. V es que en odos exis ía el i us in isible que al llega al cobayo colonizó y ans o mó en el b. de Koch o dina io. Es o, a nues o en ende , es de ácil comp ensión. Y pa a ob ene es e ciclo e olu i o no se p ecisa la exis encia de o as o mas imagina ias, cual la bac e ia de a aque. ;A qué complica los hechos? ¿Cómo había de busca se o a explica- ción, si los elemen os que conocemos nos la p opo cionan con bas an e cla idad? No se c ea que de endemos el B. C. G. po in e eses bas a dos. El se los p epa ado es en Ba celona de la acuna de Calme e-Gué in, no nos p opo cio- na el más mínimo bene icio. Es a acuna se en ega absolu amen e g a is. Po lo an o, nues a de ensa es comple amen e desin e esada. Nos mue e una con- icción y un ideal. Es amos pe ec amen e pe suadidos de su inocuidad y las es adís icas nume osísimas de los niños acunados son al amen e halagado as. Y, además, emos en es e mé odo de acunación an i ube culosa, la solución del iejo p oblema de su p o ilaxis. Pa ece una con icción sólidamen e es able- cida que pa a ob ene de ensas con a el b. de Koch, es necesa ia la simbiosis del bacilo ube culoso con el o ganismo. En p incipio el ge men de Calme e y Gué in, cumple es a condición unda- men al. Po o a pa e, es ino ensi o. ¿C eemos que de ini i amen e el p oblema de la p o ilaxis ube culosa es á esuel o? De ninguna mane a. Pensamos que nues a si uación an e es e magno p oblema, es la de un comienzo que hace p e e soluciones e ec i as y nada más. Es posible que sea p eciso acep a modi icaciones di e sas a los mé odos ac ua- les. Pe o, ¿qué impo a? De odos modos, no se puede nega que es amos an e el ensayo más lógico y que ha enido más uni e sal acep ación. Y es o supone que no debe se an i acional, o bien hemos de admi i que la mayo ía de los in es igado es padecen la manía de lo absu do. Los seño es Plá y G a acós, han comp obado una ez más que el B. C. G. no acuna a los cobayos con a la inoculación i ulen a. Es ábamos de ello pe - ec amen e con encidos po expe iencias p opias y po la de odos los que 753 han abajado en es a cues ión. Únicamen e que de la mayo ía de in es igacio- nes se deduce que el B. C. G. con ie e un cie o g ado de inmunidad al cobayo, consis en e en un e aso en la e olución de la ube culosis al se con aminados con i ulen os, en compa ación de los es igos. Oue sus cobayos mu ie an igual, es cosa de poca impo ancia. Pod ía depende de una inoculación demasiado g ande. Y pa a e mina . No enemos p e ensión de con ence a los S es. Plá-G a a- cós. Imaginamos la cómoda posición del homb e que se encie a en su o e de ma il, y comp endemos lo di ícil de pe suadi les pa a cambia de pos u a. Di a- ga es una cualidad de la gen e del medi e áneo, y es muy ag adable en ol e nues a ida con li ismos y an asías. Pe o no es p uden e deso ien a a la opinión de los p o esionales, pe sis ien- do en da como a ículos de é concepciones comp obadas como e óneas. Si nue os hechos más demos a i os nos inducen a cambia de opinión, lo ha emos con oda since idad. Mien as an o, c eemos hace un bien a nues os compañe os, p oclamando la e dad ac ual y p ecisando los hechos igu osamen e admi idos en el mundo cien í ico. No as clínicas Con inuación de la his o ia clínica de una pe a En el núme o co espondien e al mes de Agos o de 1928 de la REVISTA DE HIGIENE Y SANIDAD PECUARIAS, publicamos unas no as y una adiog a ía de una pe a pekinesa que había su ido un a opello de au omó il con ac u a de isquión, en es a ciudad. Del acciden e que mo i ó la publicación del caso en es as columnas, cu ó sin de o midad ni de ec o ísico apa en e, como en su día decíamos. An e io men e a es e suceso el animal había pa ido con absolu a no malidad cinco pe os i os de 140 a 180 g amos de peso cada uno. Fué cubie a iempo después de las lesiones su idas po un pe o de su misma aza, el mismo que se empleó pa a la ges ación an e io y anscu ió és a no malmen e. En iempo opo uno comenzó el abajo del pa o du ando las con acciones iolen as, unas sie e ho as, sin que se llegase a la expulsión de ningún e o; en es- as ci cuns ancias ué eque ida nues a p esencia pa a la asis encia de dicho animal, y a las ein a ho as de comenzado el pa o la si uación e a la siguien e: de ención absolu a de las con acciones, p esen ación no mal de un e o que pe manecía sin encaja . La mad e no enía ieb e, el es ado de ago amien o e a solo ela i o. Siguiendo una ác ica de espe a, pe manecimos inac i os o as ein icua o ho as. Al cabo de ellas la si uación e a la misma, únicamen e se había acen ua- do el ago amien o y exis ía algo de ieb e. In en amos la ex acción po ías ge- ni ales a pesa de las di icul ades que es o supone en un animal que no sob e- pasa de dos kilos y medio de peso en es ado no mal. Las acciones in uc uo- sas ealizadas sob e el e o p esen ado nos demos a on la p esencia de una dis- ocia imposible de sal a po ías geni ales. Las acciones se ealiza on sinc ó- nicamen e con las con acciones u e inas p o ocadas po la adminis ación de pi ui ina. Sin posibilidad de sal a a los e os y siendo muy p oblemá ica la sal-