ESTUDIO PRELIMINAR REALIZADO CON LA COLABORACIÓN
DE LOS ESTUDIANTES DE SEGUNDO CURSO DE PSICOLOG~A
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE BARCELONA
Jo ge L.
TIZON*'**
En ique de la
LAMA**
Manuel
SALAMERO**
JOS~
M.
DÍAZ-MUNGUIRA**
Jaume SAN josÉ**
Ma ga ida
GALINDO**
Pasó ya el iempo en el que en psicología
y
o as ciencias del campo socio-
cul u al se negaba la impo ancia que, pa a la ida u u a, iene esa p ime a
e apa de la ida humana ex au e ina dominada en mayo o meno medida
po el enómeno nu icio,
con enedo
(WINNICOTT~~P~~)
y
c eado de pla~e
que es la lac ancia.
Pocos in es igado es o es udiosos de hoy día pod án nega que ue el psi-
coanálisis la disciplina écnico-cien í ica que
edescubn5
pa a la ciencia
-po que pa a la humanidad e a ema a chisabido, según demues a po
ejemplo
ERIKSON~~
-
la impo ancia de las e apas del desa ollo in an il, sus
con lic os
y
elaciones, sus ansiedades
y
de ensas, con espec o a la ida pos e-
*
Uni e si a Au onoma de Ba celona, Depa amen de Psicologia.
**
Colec i o de In es igaciones Psicopa ológicas
y
Psicosociológicas (CIPP) del Depa amen
d'In es igació de la Fundació Vida1
i
Ba aque .
io del indi iduo y del g upo. Además, como es de odos sabido, la ma cha
de la in es igación en psicoanálisis
y
psicodina nia (y en las disciplinas cien í i-
cas di ec a o indi ec amen e in luidas po el psicoanálisis), den o del campo-
del desa ollo in an il ha seguido un camino in e so con espec o al desa ollo
c onológico del indi iduo humano: si bien F eud
y
los p ime os psicoanalis as
no menosp eciaban ni desconocían la impo ancia pa a el es udio psicodiná-
mico de esos p ime os meses (o años, según la cul u a), cen a on su in es i-
gación, sin emba go, en esa ase de desa ollo in an il que, desde el pun o de
is a de las elaciones humanas, llamamos ase álica (FREuD~~) o álico-
locomo o a (ERIKSON~~), en sus con lic os, ansiedades
y
de ensas. Pos e io -
men e, en especial con el desa ollo de los a amien os e in es igaciones psi-
coanalí icas con niños, el cen o de la a ención es impulsado an o po los
psicólogos, psicoanalis as
y
an opólogos que seguían el
p og ama de
inues igacGnl9
de Anna F eud como po los que seguían el
p og ama de in-
es igación
de Melania Klein (más o menos modi icado po au o es como
Fai bain, Winnico , Bion, Mel ze , e c:). Tal cen o de in e és ue e o a:
yéndose hacia las e apas más emp anas del desa ollo: ase anal o sádico-
anal, ase o al, pe íodo anobje al, posiciones esquizopa anoide
y
dep esi a,
e c., son concep os que hacen e e encia a es as épocas de desa ollo humano
y
a su e i iscencia en las elaciones de obje o de oda la ida.
Es a o ien ación del es udio no hizo sino con i ma
y
adicaliza algunas
de las in uiciones eudianas al espec o. Una de las consecuencias ha sido la
impo ancia c ecien e concedida a la lac ancia (y a los in e cambios que se
desa ollan du an e su ealización). La impo ancia de al es udio con agi6
a o unadamen e, además, o as disciplinas écnico-cien í icas como la medi-
cina y la biología
y
ha lle ado a innume ables in es igaciones en es e campo
las cuales con i man, desde los pun os de is a biológico
y
conduc ual,l~l5,29,
30333
las p ime as apo aciones de psicoanalis as
y
psicodinamis as sob e la
signi icación de la lac ancia y, po ejemplo, han lle ado en la ac ualidad a
que la OMS ealiza a su axa i a llamada en p o de la lac ancia ma e na, hoy
casi amenazada de desapa ición en muchos de los países «desa ollados»g.
Si odo el pe íodo denominado « ase o al» o « ase o al-senso ial» (ERIK-
~0~11..
.)
iene hoy esa impo ancia po cuan o se le conside a de e minan e
de las conduc as y ep esen aciones men ales c uciales en oda la ida, po
cuan o se le conside a uno de los ap endizajes p imigenios
y
o igen de las an-
asías inconscien es
y
obje os in e nos undamen ales en la ida del indi iduo,
con la de e minación subsiguien e de las
posiciones (conjun os es uc u ados
de ansiedades
y
de ensas)
undamen ales, la lac ancia como conduc a in e -
pe sonal
y
el lapso du an e el cual se ealiza son conside ados, además, los da-
os dominan es del pe íodo
y
de cada e i iscencia de las ansiedades
y
de en-
sas elacionadas con el mismo (BOWLBY,~~~ HARLOW,~~ AJURIAGUERRA,~
K~~1~,16.17.18 WINNICOTT,~~~~~ SPITZ~~).
La li e a u a conce nien e a las epe cusiones que los hábi os
y
ap endiza-
jes elacionados con la lac ancia ienen en el u u o de la ida del indi iduo,
an o en lo que se e ie e a sus compo amien os como a sus ep esen aciones
men ales es abundan ísima, aunque hoy po hoy sumamen e dispe sa. En ca-
da edición del
Psychoanaly ic S udy o he Child
apa ecen nume osos es u-
dios es ic amen e psicoanalí icos dedicados al ema, el cual ha sido a ado a
eces desde una pe spec i a e ológico-psicoanalí ica po au o es como BOWL-
BY
en sus ya amosos olúmenes
A achemen
y
Loss.6.7
Sin emba go, es e campo, como o os muchos e e en es a la li e a u a
psicoanalí ica, abunda en p oblemas eó icos
y
epis emológicos. Un p ime
p oblema es el ya ci ado: ca ecemos de -o, al menos, los au o es no
conocen- un ex o que esuma y, a se posible, axioma ice, los da os cien í i-
cos gene almen e comp obados
y
las hipó esis u ilizadas más a menudo que
ligan los hábi os de lac ancia especí icos a conduc as y ep esen aciones espe-
cí icas. Ello no es independien e del segundo p oblema que que íamos ci a
aquí: al a una e isión de dicha li e a u a cien í ica que di ida
y
pos e io -
men e je a quice (según una je a quia epis emológica), el ipo de dichos
da os e hipó esis, ya que nues a imp esión es que su p ocedencia es excesi a-
men e a iada
y,
po lo an o, la je a quización de los mismos que ealizan di-
e sos au o es, incie a. En conc e o, pensamos que an o da os como hipó e-
sis p o ienen al menos de cua o o cinco campos cla amen e di e enciados:
'
es udios e ológicos,
y
biológicos, en gene al; es udios an opológicos; es udios
socio-es adís icos; es udios expe imen ales
y,
las bu no leas ,
es udios eali-
zados con ese pa icula mé odo de in es igación en psicología que es el
mé o-
do psicoanali ico.
A
nues o pa ece , la je a quia o luga que deben ocupa da os e hipó esis
en es e campo debie a se di e en e, en especial pa a. los da os e hipó esis
comp obados. Hab ía que adop a una je a quía epis emológica en cada ca-
so que nos dije a cuáles de esos miles de da os son más iables
y
álidos (p o-
bablemen e los p oceden es de es udios expe imen ales e i icados ecuen e-
men e)
y
cómo hemos de alo a la impo ancia de unos da os u o os según
su p ocedencia me odológica (y disciplina ).
De odas o mas no a a se es e el ema de nues o abajo. Que íamos
ci a lo, sin emba go, pa a que queda a cla o que lo enemos en cuen a
y,
asi-
mismo, pa a encuad a el ipo de in es igación que es amos ealizando.
En esquema, si u ie amos que ceñimos a los g upos an e io men e seña-
lados, debe íamos conside a es e abajo en ma cha como un abajo socio-
es adís ico: a pa i de unas encues as, cen adas en algunas in e acciones
pa ciales en e indi iduo y medio a lo la go del desa ollo de ambos, nues o
p opósi o consis i ía en de e mina una se ie de da os es adís icos.
Las encues as escogidas no son sino el subsis ema CIPS (Cues iona io de
In es igación Psicosocial) de la V.P.A.B. (His o ia Psiquiá ica Au oma iza-
ble «Ba celona»), al que añadimos un sc eenzi g es : el Gene al Heal h Ques-
ionnai e de
D.P.
GoLD$ERG.~~~~~~~~.
La H.P.A.B. consis e en un conjun o de o mula ios o «lis as de p oble-
mas» (pa e undamen al de la es uc u a de un P oblem O ien ed Reco d:
TIZON~~) que a an de ecoge , de o ma es anda izada y au oma izable, un
amplio núme o de da os de los no malmen e eseñados en una his o ia psi-
quiá ica clásica. El in p imo dial de
la
H.P.A.B. es la in es igación psico-
pa ológica, epis emológica
y
el con ol de la calidad de la asis encia.s5~~8~39
En el momen o de edac a es e abajo, la H.P. A.B. ag upa los bloques
de da os que igu an en la abla
1.
Hay que ealiza una acla ación p e ia
ace ca de es a abla: como puede obse a se, la H.P.A.B. incluye bloques de
da os o módulos que ellena el p opio consul an e solo («au oaplicados»), o
con ayuda de amilia es («au oaplicados po á iles)) o «di e idos»), y módulos
que ellena el en e is ado (psicólogo, psiquia a, psicoanalis a, adminis a-
i o, abajado social, abajado de la salud men al, e c: bloques «be e oa-
plicadoa). Pe o es o no quie e deci que noso os p opugnemos la u ilización
de los bloques de da os como base pa a la en e is a es anda izada. Po el
con a io, po azones eó icas, epis emológicas
y
p ác icas (asis enciales), so-
mos pa ida ios de en e is as psiquiá icas poco di ec i as, mucho más ap-
as, a nues o en ende , pa a cap a la p oblemá ica y di icul ades del en e-
is ado, an o a pa i de la espon aneidad de sus comunicaciones e bales
como de sus omisiones o silencios. En conc e o, el sis ema que p opugnamos
es el ellenado, pos e io a la en e is a, de los bloques de da os co espon-
dien es (de ahí que es én es uc u ados en o ma de «lis ados de p oblemas)))
subs i uyendo o añadiéndose a los egis os na a i os habi uales cuyos múl i-
ples p oblemas han sido epe idamen e expues os en o as comunicaciones
del equipo.
O o impo an e aspec o de H.P.A.B. que c eemos necesa io des aca es
su concepción o almen e modula , an o desde el pun o de is a clínico como
in o má ica.
Nues o obje i o con es a concepción modula e a acili a usos
di e sos de la H.P.A.B. en di e en es ins i uciones según las necesidades, me-
dios e in e eses de las mismas, sin que po ello se pe diese la posibilidad de
compa a e in e cambia esul ados.
Tabla
1
BLOQUES DE DATOS DE LA H.P.A.B.
02.
MC
03.
SPR
04.
DFF
05.
SES
06.
DPS
07.
ECA
08.09.
DA
10.
DCC
11.
EV
12.
DEPD
13.
REC-PS
:Da os de en ada
:Mo i os de consul a
:Si uación y p oblemá ica
eligiosa
:Da os de iliación y amilia es
:S a us económico-social
:Da os psicosociales
:Es udio clínico y
de an eceden es
:Da os de an eceden es
:Da os de cuad o clínico
:Escala de e aluación (y POR)
:Da os del es udio psicodinámico
:Resumen de las explo aciones
complemen a ias psicológicas
14.
DEC-M
15.
DD
16.
CCP
17.
DT
18.
DH
19.
DF
70.
MMPI
76.
TAT
77.
FH
78.
TA
79.
ED
85.
WCH
:Da os de las explo aciones
complemen a ias médicas
:Da os diagnós icos
:C onología de los cuad os
psico-pa ológicos
:Da os de a amien o
:Da os de hospi alización
:Da os inales
:Minneso a Mul iphasic
Pe sonali y In en o y
:Tes de ape cepción emá ica
:Figu a humana
:Tes del á bol
:Exp esión deside a i a
:
Wechsle
He e oaplacados Au oaplicados Au oaplicados po á iles
(h)
(a) aP)
01.
DE
02.
MC
03.
SPR
04.
DFF
05.
SES
06.
DPS
07.
ECA
08.
DA-a
66
CUADERNOS
DE
PSICOLOG~A
Tabla 1 (Con inuación)
10. DCC
11. EV
12. DEPD
13. REC-Ps
14. DEC-M
15. DD
16. CCP
17. DT
18. DH
19. DF
70-85. TP
Subsis emas de In o mación posibles con la
H.P.A.B.
Su
bsis ema Designación
Se ie Ab e ia u a
-
--
Composición
01 PAISM P og ama Au oma izado de In o .
mación sob e Salud Men al H.P.A.B.
comple a
02 RC Regis o de Casos DE-EV-DD-DT-(MC)
O3 EPSE Encues a psicosociológica DFF-SES-DPS-ECA
y
epidemiológica
04 IDG In en a io dinámico-gené ico DA-DEPD-DE-ECA
05 IPSD In en a io de In es igación DE-EV-DD-
en Psico-diagnós ico Fo mula ios Tes
l
06 ROP Regis o O ien ado po los DE-MC-EV-DT-(DD, ECA)
P oblemas
07 IPP In en a io Psico(Pa o)lógico DE-DCC.EV-DD (ECA)
08 EPSR Encues a sob e Psicosociología DE-DA.SPR-ECA
de las eligiones
09 PRA P og ama de Recupe ación DE-MC-SPR.EV-
de A chi os DECPs-DD-DT
10 CIPS Cues iona io de In es igación DE-DA-DFF-
Psicosociológica SES-DPS-GHQ-ECA
La H.P.A.B., cons uida con esa p eocupación po el diseño modula , ha
dado luga a los
subsk emas
(o p og amas pa ciales) que apa ecen ambién
en la
abla
1
(y
a o os muchos que pod ían log a se según los in e eses de ca-
da equipo de in es igación o ins i ución).
El subsis ema CIPS es á compues o po los bloques de da os que llama-
mos:
Da os de En ada
(DE, Ol),
Da os de Filiación
y
Familia es
(DFF, 04),
Da os del S a us Económico-Social
(SES, 05),
Da os Psicosociales
(DPS, 06),
Es udio Clinico
y
de An eceden es
(ECA, 07),
Da os de An eceden es
Au oaplicados
(DA-a, 08),
Da os de An eceden es Au oaplicados Po á iles o
Dij-e z'dos
(DA-ap, 09); jun o con el
Gene al Heal h Ques ionnai e.
El ipo de
da os que se buscan en cada bloque iene eseñado en la
abla
2.35
Tabla
2
TIPO DE LOS DATOS RECOGIDOS EN CADA BLOQUE DE DATOS DEL CIPS DE LA H.P.A.B.
Bloque Í ems Con enido
de da os
--
01
DE
1-35
Da os demog á icos e indicado es psicosociales y biológicos
undamen ales del pacien e
36-51
Da os de las explo aciones ealizadas
04
DFF
1-14
Ca ac e ís icas amilia es undamen ales ( amilia de p ocedencia)
15
Relación en e los pad es
.
15-50
Ca ac e ís icas del abajo y de la p ocedencia de pad e y abuelos
51-57
Ideologías amilia es
58-68
Ca ac e ís icas ,de la amilia ac ual del en e is ado
05
SES
1-6
Seis indicado es de clase social
7-24
Mo ilidad social y geog á ica
06
DPS
1-28
Ca ac e ís icas de la i ienda
y
el abajo del en e is ado
29-44
Ca ac e ís icas del abajo del cónyuge
45-61
Relaciones amilia es
62-123
Consumo de d ogas
124-145
Valo es
187- 190
Religiosidad
191
-
199
Mig aciones
200-210
O as ci cuns ancias psicosociales de la biog a ia
07
'
ECA
3-38
En e medades del en e is ado
12-38
En e medades de los amilia es
y
pe sonas allegadas
39-107
T ans o nos psicológicos del en e is ado
y
de sus amilia es
y
allegados
ca ác e .
y
en e medades de
6
a
15
años
Relaciones de
6
a
15
años
Conocimien o de la sexualidad de
6
a
15
años
Enamo amien os
Pube ad: ' isiología
Conduc a sexual: mas u bación, homosexualidad, he e osexualidad..
.
uca ác e a en e los
15
y
los
21
años
Se icio mili a o social
Ma imonio
y
ida ma i al
O os an eceden es sexuales
Vida eligiosa
Recapi ulación de an eceden es de impo ancia
An eceden es p ena ales del emba azo
Pe ina ales: pa o
Lac ancia
y
p ime a alimen ación
O ganizado es
Au onomía
Con ol de es in e es
Juegos
Escola idad
Dis unciones
y
ans o nos
*Ca ác e * has a los seis años
Relaciones amilia es
Sepa aciones amilia es
Óbi os
Ac ualmen e el banco de da os H.P.A.B. cuen a con los p oceden es del
Sis ema PAISM de más de
500
indi iduos de ins i uciones de asis encia psi-
quiá ica en Ca aluña;
40
que acudie on a la consul a p i ada de psiquia as
conec ados con el p og ama H.P.A.B.
i
200
Regis os de Casos p o enien es
de una ins i ución médico-psicológica in e esada en au oma iza pa e de sus
a chi os sob e asis encia an e io es. Todas las mues as psicopa ológicas son
«mues as en c ecimien o con inuo». Su olumen de c ecimien o anual en las
ac uales ci cuns ancias puede es ima se en
500-600
nue os dossie s/año egis-
ados según di e sos subsis emas
( abla
1)
aunque exis en pe iciones de
a ias ins i uciones que desea ían conside a jun o con el
Colec i o de In es i-
gaciones Psicopa ológicas
y
Psicosociales
las posibilidades de adhe i se al sis-
ema.
Toda in es igación psicológica, médica o incluso oda in es igación socio-
lógica co ec as debe ían ene en cuen a un «g upo con ol». En nues o ca-
so, es ob io que una de las ca ac e ís icas undamen ales del «g upo con ol»
es no habe consul ado nunca a psicólogos, neu ólogos, médicos o psiquia as
po p oblemas psicopa ológicos o a ines (cali icación desde luego an sólo
«ope a i a»: desde el pun o de is a de la psicopa ología psicodinámica no po-
demos habla de mues as de
sanos
y
en e mos
y ni an siquie a de
sanos
y
pe sonas con p oblemas psicopa ológicos
ya que, en nues a pe spec i a, el
con lic o, las ansiedades
y
de ensas, son uni e sales y sólo su es uc u a o in-
ensidad
y
la di icul ad del en o no pa a con ene las lle an, en úl imo ex e-
mo, a la consul a psicopa ológica o psicosocial).
Aho a bien: una mues a adecuadamen e dis ibuida con espec o a una
se ie de indicado es sociales básicos (edad, sexo, es ado ci il, p o esión, ni el
educa i o, clase social, esidencia
y
p ocedencia:
A.
DE
MIGUEL,
10
FOESSA,~~
J.L.
TIzÓN,~~.
..)
pa a posee un mínimo de iabilidad en el campo psicoso-
cial, debe ía es a compues a, al menos po
1500
indi iduos adecuadamen e
dis ibuidos con espec o a dichos indicado es (B.
OLTRA
y
J.
DE
MIGUEL,
co-
municación pe sonab4).
El cos e económico
y
humano que supone el paso de
nues os cues iona ios a una mues a «no consul an ew de es a magni ud exce-
de nues as posibilidades de in es igación como Colec i o de la Fundación
Vida1 i Ba aque , las posibilidades del Depa amen o de Psicología de la
Uni e sidad Au ónoma de Ba celona, y p obablemen e las posibilidades de
g an pa e de los equipos de in es igación psicológica y/o social de la penín-
sula ibé ica.
Po eso no nos queda más emedio que ecu i a «mues as de compa a-
ción~ es udian iles, a pesa de los nume osísimos p oblemas es adís icos, so-
ciológicos
y
psicológicos que las mismas plan ean. Como pequeño desca go a
nues o a o es á el hecho de que el manejo adecuado de la ecnología in o -
má ica puede pe mi i hace selecciones
y
eo denamien os de ales mues as
pa a cons ui , de o ma mecanizada, mues as «a i iciales» menos sesgadas.
En
1978
ealizamos pues los p ime os pasos del CIPS a g upos es udian i-
les, pa a lo cual con amos con la colabo ación an o de alumnos como de
p o eso es de di e sos cen os. En la ac ualidad, es án ca gados en el o dena-
do los da os p oceden es de los alumnos de dos cu sos de Psicología de la
Uni e sidad Au ónoma de Ba celona y los p oceden es de los alumnos de se-
gundo cu so de magis e io de una Escuela No mal.
Como es ácil supone , si el CIPS cons a ac ualmen e de
1048
í ems o al-
men e es anda izados
y
ya ca gados en el banco de da os del o denado , con
los p og amas de c eación y explo ación de iche os de in es igación o al-
men e ealizados, el núme o de in es igaciones plan eable es ,p ác icamen e
in ini o.
Sin emba go, como decíamos al p incipio, hemos comenzado po in es i-
ga las elaciones en e
lac ancia
y
o alidad
al como ienen de inidas en los
cues iona ios a pa i de da os compo amen ales o ep esen acionales.
Dadas las limi aciones de espacio que supone la pa icipación en una e-
is a cien í ica, hemos enido que limi a eno memen e nues a posible co-
municación. Las limi aciones a las que nos hemos is o obligados son las si-
guien es:
1)
Ya que se a a de publica el a ículo en la Re is a del Depa amen o
de Psicología de la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona, al ez in e ese es-
pecí icamen e p opo ciona a es udian es
y
p o eso es del mismo un cie o
«au oconocimien o». Tal ez es emos además obligados en pa e a ello, dada
la colabo ación en usias a
y
desin e esada que odos nos concedie on (espe-
cialmen e los es udian es).
2)
Sólo una desc ipción mínima de las ablas que desc iben al mues a
llena ía más de un a ículo. Po eso nos hemos limi ado casi p ác icamen e a
expone algunos da os numé icos
y
a hace b e es aco aciones a los mismos.
3)
Pe o si nos limi ásemos simplemen e a eso, nues a in es igación en-
d ía an sólo alo sociológico o sociopsicológico (y muy escaso, dado lo
limi ado de la mues a), pe o di icilmen e pod ía habla se de consecuencias o
esul ados psicológicos. Pa a ello se necesi a un paso más: la ealización de
c uces
y
co elaciones en e las di e sas a iables siguiendo el hilo de las mis-
mas hipó esis
o
de los co ola ios de és as, po lo cual, pa a el iche o
Lac ancia-o alidad en es udz&n es-1978
hemos seieccionaho esas
22
a iables
y
no o as.
Y
ello es así po que, como ya explicaba uno de noso os
(M.
SALAMEROZ*)
en un olumen colec i o de ecien e apa ición, mos a las
combinaciones de las
22
a iables dos a dos, pa a el o denado es cues ión de
segundos. Aho a bien: eso nos da ía un conjun o de
231
ablas c uzadas, el
examen po meno izado de las cuales, aun con ando odo el equipo, se ía a ea
de meses..
.
y ha ía de es e pequeño a ículo un lib o de a ios olúmenes..
.
Po
ello noso os es amos en con a de esa mi i icación de la es adís ica que al
me odología pod ía implica
y
an sólo hemos solici ado las ablas c uzadas
pa a cuyos esul ados exis en hipó esis o eo ías psicodinámicas, psicológicas
Todo ello iene co obo ado po la compa ación de es os da os con los de:
«ca ac e e í.s icas de la coma ca de ongenu
y
« amaño de la población donde
nació»:
32 p oceden de coma cas cuya ac i idad undamen al es ag ícola, ga-
nade a o pesque a
y
el es o (obse ables 79, negligibles, 20), de coma cas
undamen almen e indus iales, come ciales y/o u ís icas. Mien as que o-
dos ellos i en ac ualmen e en una coma ca indus ial (el Vallés
y
el Ba celo-
nés), con las in luencias socio-psicológicas que es e
hábi a
de e mina, oda-
ía el 36,6% (con a el 61,9%) p oceden de coma cas ag ícolas o asimilables.
O as ablas nos alen pa a obse a el amaño de las poblaciones de naci-
mien o
y,
po lo an o, como con ol de los da os an e io es. El 29,6% nacie-
on en municipios de menos de 10.000 habi an es mien as que el 70,3% lo
hicie on ya en el medio u bano o me opoli ano. Pod ía pues p opone se la
Tabla
5
RESULTADOS DEL PASO DEL GENERAL HEALTH QUESTIONNAIRE
EN DIVERSAS MUESTRAS
Núme o de Núme o de
%
To ales Posi i os Nega i os Posi i os
Pacien es que acuden a la consul a
de Medicina Gene al
47
.
34 13 72,34
Pe sonas que acuden, sean o no pacien es,
a una consul a de M.G. del INSALUD
45
-
22. 23 48,89
Pacien es que acuden a una consul a de
Neu opsiquia ía del IN~ALUD
29 26 9 68,97
Pacien es de un Dispensa io
de Reuma ologIa
Es udian es de
2O
cu so de Psicología
48 23 25 47,97
Es udian es de
2O
cu so de Escuela
de Fo mación de P o eso ado
62 18 44 29,03
TOTALES
334 190 144 56,89
hipó esis sociológica y psicosocial (en la que o os au o es han abundado) de
que la p o esión y/o los es udios de psicología son escogidos undamen al-
men e po indi iduos de ex acción u bana, al
y
como pod ía pensa se que
ocu i ía desde una pe spec i a que u ie a en cuen a el ma e ialismo his ó i-
co y la in luencia de las pau as sociocul u ales en las elaciones de obje o,
En cuan o al GHQ (Gene al Heal h Que~ ionnai e),23.13~40 el Sc eening
es p obablemen e más u ilizado in emacionalmen e pa a de ec a p oble-
mas psicológicos impo an es en la población gene al, no consul an e en se -
icios psiquiá icos, sus esul ados apa ecen en la abla
5,
en compa ación
con los de o as mues as. Como ales esul ados -con una mues a más com-
ple a de es udian es- ya han sido discu idos
y
p o undizados en un abajo
publicado an e io men e po nues o Colec i o de In es igaciones, omi i-
mos aquí ex ende nos sob e los mismos. Simplemen e ol emos a llama la
a ención sob e el hecho de que el 47,97% de los es udian es de la mues a
de Psicología, según es e cues iona io, padecen «p oblemas psicológicos im-
po an es». Algunas ma izaciones y consecuencias de al hecho apa ecen
publicadas en el abajo del lib o ci ado40 en el cual u ilizamos una mues a
de es udian es de Psicología más amplia, ya que en la encues a a ada en el
p esen e abajo (1978) los o mula ios del GHQ se e mina on du an e las
p ime as en egas.
(N
=
101; núme o de GHQen egados, ellenados
y
de-
uel os, 48).
Las a iables escogidas pa a la in es igación
Una ez desc i os algunos indicado es psicosociales de la mues a, po-
d íamos comenza las posibles combinaciones de las
22
a iables conside a-
das omadas dos a dos, es a es o cua o a cua o, lo que nos da ía un nú-
me o de ablas c uzadas de [C2$
+
C2
4-
C2j
(
+
-e-.)
=
]
9086 al menos.
Como es ácilmen e comp ensible, no amos a segui ese camino. En
p ime luga , po que c eemos que no es un camino ú il en la in es igación,
la cual a nues o en ende , ha de i siemp e p ecedida de hipó esis con as-
ables. En segundo luga , po que ello nos saca ía de los c i e ios desc ip i os
es ingidos en los que, po azones de espacio
y
iempo pa a es a comunica-
ción, habíamos que ido limi amos (mucho más es ic i os aún cuando po
limi aciones edi o iales hemos enido que elimina 30 ablas).
Nos con en a emos, pues, con mos a los da os que poseemos, hace b e-
es comen a ios ace ca de alguno de ellos
y,
po úl imo, comen a una o dos
ablas c uzadas que pudie an mos a las posibilidades de las mismas ca a a
la in es igación
y
ca a a la p o undización en las discusiones eó icas siemp e
que exis an hipó esis p e ias que e i ica .
Du ación de la lac ancia na u al
(consul a
abla
7,
más adelan e).
De las ablas que incluyen es e da o sólo comen a emos, po esas azones
de espacio, la a iable an edicha. La con emplación de los esul ados sugie e:
1) La dis ibución bimodal de la cu a (que hemos comp obado en expe-
iencias con mues as más amplias). El 22,5% de las lac ancias du a on en e
dos y es meses; el 18,7%, en e 4
y
seis meses
y
el 33,776 en e 7
y
12 meses.
2) Pe o una buena pa e de la mues a ecibió lac ancia na u al du an e
más de cua o meses: 41 (52,4%), lo cual con as a con la ealidad social ac-
ual, en la que pedia as sumamen e expe imen ados como el D .
CANTA-
VELLA~
a i man que, pa a mues as de p ocedencia social simila , el po cen-
aje de lac ancias na u ales mayo es de es meses no supe a el 5-10%.
3) A pa i de aquí pod ía plan ea se (y es amos plan eando, en la medi-
da en que las mues as son ya mayo es) a ias líneas conc e as de in es iga-
ción. Nos gus a ía suge i algunas de ellas: ¿has a qué pun o es os da os es án
inconscien emen e alseados po la au oimagen de los pa icipan es, es u-
dian es de Psicología (y, de Psicología
dinámica,
además), que saben la alo-
ación ac ual en psicología
y
medicina de la lac ancia na u al? Tenemos una
pis a pa a comp oba el da o: el í em
«Quién ayuda a ellenan>
el bloque DA-
ap (Da os de An eceden es, p ime a in ancia, au oaplicado po á il).
De su con emplación podemos deduci p o isionalmen e, ya que luego
ol e emos sob e el ema, que los da os son bas an e iables: al 16,6% de la
'
mues a no le ayuda a ellena los da os de lac ancia nadie
y
el 13,1% no con-
es a al í em, mien as que el 80% de los que con es an es ayudado po el pa-
d e y/o la mad e, po lo que la iabilidad apa en e de los da os es al a. Pe o
decimos iabilidad
apa en e,
po que a pa i de aquí hab ía que p egun a se
muchas cosas: ¿has a qué pun o las ac i udes
y
an asías inconscien es (po
ejemplo de culpa) hacen que pad e
y
mad e de o men es os da os? O bien,
con más adicalidad, ¿has a qué pun o los da os anamnésicos ob enidos de los
pad es ace ca de sus hijos no se hallan siemp e con aminados po p ocesos
psicodinámicos de idealización e iden i icación, po mecanismos de de ensa
ales como la negación, la disociación, la p oyección, la iden i icación p o-
yec i a, e c.?
Es
un amplio ema pa a medi a . P obablemen e una espues a
iable a es os in e ogan es sólo puede ob ene se median e el
es udio cien qico
de lo indi idual
(o de g upos
y
mues as educidas): po ejemplo, con el
mé o-
do psicoanali ico.
4) O a línea de in es igación pod ía in en a busca an eceden es
y
con-
secuen es de ese 18,8% de pe sonas de la mues a que lac an más de un año,
de los cuales el
6,7%
lo hizo más de dos años. Pod ía pensa se en co elacio-
na (y lo hemos hecho, a pesa de lo educido de la submues a) dicho da o
coi la impo ancia de los p oblemas psicológicos ac uales, al como los mide
el
GHQ,
con el iempo de chupe e, con el ni el social, educa i o y/o de p o-
cedencia, con hábi os adic i os pos e io es, con pau as ideológicas, e c. Sin
emba go, dado lo educido de la submues a, no han esul ado es adís ica-
men e signi ica i os ales c uces.
Comienzo de la lac ancia a icia
Es a a iable ma iza de o ma impo -
an e la an e io y con ie e en in álidos, po ejemplo, pa e de los es udios e
hipó esis sociológicos y biológicos ac uales, ealizados en base a la
du ación de
la lac ancia na u al,
si no se compa a és a con el
comienzo de la lac ancia
a iciall~ll,l5~22~25 l,30?
En esquema: los indi iduos de la mues a son ya
en buena pa e «bebés del Pela gónm (y de o os p oduc os manu ac u ados si-
mila es). Aunque la moda de du ación de la lac ancia na u al se encuen e
en e los
7
y
12
meses, la moda (y la media) del comienzo de la lac ancia a i-
icial se si úa en e el e ce y el sex o mes: el
43%
de los indi iduos comenza-
on la lac ancia a i icial ya en esas echas. Cla o que, ambién, los
19-20
años que han pasado desde en onces ha ían que hoy media
y
moda es u ie-
an, po el con a io, colocadas en la p ime a casilla de la abla: comienzo de
la lac ancia a i icial an es de inaliza e1 p ime mes (CANTAVELLA*),
y
ello
a pesa de la p og esi a oma de conciencia socia¡ de las en ajas biológicas (y
psicológicas, psicodinámicas, an a menudo ol idadas) de la lac ancia ma e -
na, an ecomendada úl imamen e po la OMSl (y, po cie o, con cie a a-
dicalidad incluso espec o a pos u as an e io es: ac ualmen e ecomienda seis
meses de lac ancia ma e na sin necesidad impe iosa de adi i os de ninguna
clase).
Pe o es a ecomendación de la OMS ha de ma iza se desde el pun o de
is a psicológico diciendo al menos que la lac ancia es una posibilidad de
in-
culacGn es uc u an e
y que no siemp e
y
necesa iamen e ha de se lo ni ha de
se
la
posibilidad más impo an e. Es a es, pues, o a ma ización
y
limi ación
de nues o abajo: cuando se esponde a los í ems sob e
1;
lac ancia. ine i a-
blemen e quedan ue a cues iones ales como qué clase de lac ancia ue,
cuán o
enía és a de es uc u an e
y
cuán o de des-es uc u an e, cuán o de
g a i icado a
y
cuán o de pe secu o ia, y los co espondien es
cómo
de cada
uno de ales in e ogan es
y
de o os muchos. De ahí que noso os llamemos
«sil es es» a algunas de las «comp obaciones» de da os psicodinámicos y a
muchas de las
« ecomendaciones desde el pun o de zk a psicoanali ico»
ales
como las ela i as a la
necesidad
de la lac ancia ma e na sin la conside ación
del ipo de elación de obje o en e la mad e
y
el hijo. Además, no hemos de
ol ida en ningún caso que noso os es amos hablando
y
p ocesando da os e-
e en es a las
con es aciones
a un cues iona io, no da os e e en es a las ma-
d es, a sus hijos, a la elación o a los acon ecimien os o icisi udes de és a.
Con espec o a los es udios sociológicos
y
biológicos habi uales de los que
an es hablábamos, p egun a po el comienzo de la lac ancia a i icial p oba-
blemen e ambién es más iable po o as muchas azones en e las que enu-
me a íamos las siguien es:
1)
Se eac i an menos (o menos pe secu o iamen e) las ac i udes y ep e-
sen aciones men ales -p obablemen e ya inconscien es pa a es as mad es; y
más aún
19
años después- de
culpa
que acompañan al des e e
y,
en especial,
a los des e es p ema u os.
2)
El da o es más disc imina i o que la du ación de la lac ancia na u al
pues aún hoy es ela i amen e ecuen e encon a lac ancias ma e nas que se
p olonguen, con dos o es mamadas al día, a ios meses después del comien-
zo de la jac ancia a i icial. Es as si uaciones que, si bien desde el pun o de
is a psicodinámico, desde el pun o de is a del desa ollo de la elación y el
indi iduo pueden sighi ica , en e o as muchas cosas,
un
impo an e in en o
de
epa ación18
de di icul ades del ipo que sean po pa e de la mad e, des-
de el pun o de is a médico-biológico implican una signi icación di e en e de
la que se desp ende ía de la me a obse ación de la abla de du ación de la
lac ancia na u al.
Sin emba go, no hemos usado aquí me as
ablas de ecuencias
de ambas
a iables sino que, como mues a de las implicaciones sociológicas
y
psicoso-
,
ciales que pueden posee in es igaciones del ipo de ka ealizada, p esen amos
su c uce con algunas a iables de los
indicado es psicosociales de la mues a.
La compa ación de ambas a iables con la a iable
amaño población na-
cimien o
apun a o a ez al da o sociológico ya conocido de que la lac ancia
ma e na es más p olongada en los medios u ales que en los u banos
y
me o-
poli anos, aunque la exigüidad de la mues a no bas e pa a que nues os da-
os sean es adís icamen e signi ica i os. Tal endencia no se epi e ace ca del
comienzo de la lac ancia a i icial lo que, de con i ma se con mues as más
amplias, a o ece ía las hipó esis que an en el sen ido de que el ipo de ansie-
dades desencadenadas po la c ianza del niño
y,
en especial po la c ianza
median e lac ancia ma e ia son ales, que las a iables psicológicas
y
psicoso-
ciales p edominan sob e las es ic amen e sociológicas en la de e minación de
hábi os
y
endencias en es e campo. Se a a en es e caso de me as .hipó esis
al e na i as)) a las usuales
y
que, como ales, posee ían g an alo no sólo eó-
ico (y p agmá ico: asis encial), sino incluso epis emológico.
Recodi icando los da os de las ablas co espondien es a los indi iduos de
la mues a ag upados según la ac i idad labo al undamen al de la coma ca
de o igen en «p oceden es de
coma cas indus ializadas», «coma cas no in-
dus ializadm
y
un caso inclasi icable, los da os an e io es se ma izan en el
sen ido de que exis e una cie a endencia a que al ez no in luya an o el a-
maño de la población de nacimien o como la ac i idad p oduc i a coma cal
y de que la indus ialización (en su o ma ac ual), conlle a una se ie de hábi-
os y o mas de ida que di icul an hoy po hoy una cos umb e
y
una necesi-
dad humana an básica como la lac ancia. Una in e esan e
hipó esis ecológi-
ca
(sob e el ecosis ema humano) nace ía de es e pun o si la endencia se hace
es adís icamen e signi ica i a en mues as más amplias.
La
abla sob e
«i
Quién ayuda a ellena el bloque de da os de la p ime a
in ancia?»
es, como an es comen ábamos, un índice de iabilidad de la in o -
mación ecogida en los cues iona ios, po los múl iples c uces que pe mi e
(los cuales pueden asegu a la e acidad de los da os consignados). Sin em-
ba go, si se c ee que
lo inconscien e dinámico
exis e
y
que ac úa en nues as
ep esen aciones men ales y en nues as conduc as, hay que pensa au omá i-
camen e que los da os sob e pe íodos an con lic i os como puede se lo la p i-
me a in ancia no se án muchas eces sino a iaciones sob e lo acon ecido in-
luidas po nues as pa icula es ansiedades, de ensas
y
obje os in e nos. Si
ninguna pe sona que en esa época ue a obse ado , o, mejo dicho, obje o
ex e no (sólo muy ela i amen e obse ado ) ayuda al ellenado, poco alo
end á és e pa a medi hábi os, conduc as (aunque si pa a medi in luencias,
an asías
y
deseos op a i os). De las pe sonas que con es an a es e í em a 72 les
ha ayudado el pad e o la mad e, lo que no con ie e «obje i idad» empí ica-
men e en endida, a nues os da os -es amos hablando de
con es aciones a
un cues iona io,
no de
hechos-
sino que los hace algo más iables con espec-
o a lo que «en ealidad. sucedió hace
15
o 29 años, aunque no los lib a de la
«con aminación» de las de o maciones conscien es e inconscien es del ecue -
do de los pad es, ni de las «con aminaciones» p opias de la elación pasada
y
ac ual pad e-hijo, con sus pa icula es signi icaciones
y
omisiones, encub i-
mien os
y
des elamien os.
La
abla
c uzada en e núme o de he manos
y
clase social mues a al me-
nos es se ies de da os:
1)
La
clase social de la mues a, dis ibuida en los apa ados de «clase a-
bajado a,,, media-baja, media-media, media-al a
y
al a.
2) El núme o de he manos de los en e is ados.
3)
La elación en e el núme o de he manos
y
la clase social.
El apa ado 1) ya ha sido comen ado. Ace ca del 2) señala emos que la
mues a ya pa ece indica la endencia, hoy gene alizada en el Es ado espa-
ñol, a las amilias poco nume osas: el
44,3%
de las amilias son de
2
o
3
hijos
y el
34%
de
4
ó
5.
Hay un apa ado cu ioso en es a se ie de da os, que hace
LACTANCIA
Y
ORALIDAD EN LA POBLACIÓN GENERAL
83
e e encia a las amilias con más de seis he manos (el 16,4% de la mues a).
Tales amilias, an p opias de de e minados medios uiales
y
de clase abaja-
do a
y
de de e minados p ohomb es de la sociedad anquis a, bajo la que
nacie on y i ie on nues os en e is ados, apa ecen ep esen ados en nues a
mues a y se ía sumamen e in e esan e expone aquí el análisis cuali a i o de
sus espues as, pues encajan pe ec amen e con la ideología que man u o
y
p emió esas
< amilias nume osas de segunda ca ego ia))
(según algunos
sondeos es adís icos que hemos podido ealiza ). La abla de la que hablába-
mos ya mues a una disc epancia en su dis ibución con espec o a la mues a
global: En e es as amilias nume osas abundan más las que pe enecen a los
dos ex emos del espec o socio-económico. Pensamos además que ales da os
debie an se ma izados con una e e encia al
<(luga (pa2s o cul u a) de p oce-
dencia)).
En cuan o al
ni el cul u al de la mad e
y
su c uce con la
clase social,
des-
aca íamos que hay un al o po cen aje ela i o (el 29,8%) de mad es anal a-
be as o que sólo ealiza on incomple amen e la enseñanza p ima ia. Es e po -
cen aje se ag upa o almen e en las clases medias
y
en la clase « abajado a»
(el 41,3% de las anal abe as o que sólo ealiza on p ima ia incomple a). To-
do ello co obo a los da os sociológicos hoy ya ob ios que indican la es echa
co elación en e clase social
y
ni el educa i o..
.
incluso en una mues a com-
pues a po mad es de uni e si a ios.
De las ablas sob e
edad de la mad e al nace el encues ado
y su c uce con
el
comienzo de la lac ancia a icial,
ealizadas con dis in a ecodi icación,
puede obse a se que en más del 50% de los casos la edad de la mad e al na-
ce el hijo es aba den o de las edades más ecuen es de p oc eación: desde
los 23-25 años has a los 35-36. En conc e o, qui ando 13 espues as no alo a-
bles, 21 (19,7%) de las mad es, al nace el encues ado enían en e 20
y
25
años; el 40,6%, en e 26
y
30 años; el 24,4%
,
en e 31
y
36 años;
y
el 15,1%
en e 37
y
43 años, sin que exis iesen en la mues a edades supe io es.
Llama únicamen e la a enci5n el an o po cien o de indi iduos que na-
cie on cuando la mad e enía más de 36 años: el 16,8%. Una in e esan e in-
es igación, ealizable con mues as más amplias consis i ía en compa a es a
a iable con los esul ados cuan i a i os ob enidos en el
Gene al Heal h Ques-
ionnai e
po nues os encues ados. Po o os da os de la encues a al ez pue-
da apun a se asimismo una muy le e endencia a que la lac ancia a i icial se
inicie an es cuán o más jo en sea la mad e.
De la abla c uzada
ni el educa i o de la mad e-du ación de la lac ancia
na u al
pod ían pa i nume osas líneas de in es igación sumamen e p oduc-
i as, a nues o en ende . Si la endencia, bas an e ma cada en nues a mues-
a, se man iene en mues as más amplias, hab ía que pensa que
ca mayo
cul u a de la mad e, menos lac ancia na u al)).
Hay da os sociológicos y pe-
diá icos (FOESSA,~~ CANTAVELLA*) que apun an en ese sen ido
y
hab ía que
p egun a se al menos qué ipo de «cul u a» es ésa, qué o ien ación e in luen-
cias posee, pa a que al ez pueda es a « eñida» con hábi os
y
necesidades
humanas an p imigenias. Tal endencia, sin emba go, no es isible en la
u-
bla c uzada en e ni el educa i o de la mad e
y
comienzo de la lac ancia a z-
zcial,
lo cual debe ía hace nos a ina las hipó esis
y
ías de alidación. De
es a nue a abla c uzada al ez hab ía que señala , sin emba go, una en-
dencia pa cial muy ma cada del mismo signo: en e las mad es que comenza-
on la lac ancia a i icial de su hijo en el p ime mes de la ida, el 92,3% (12,
dado lo exiguo de la mues a) pe enecen a ni eles de cul u a «supe io » (y ya
hemos podido comp oba ese da o en mues as más amplias).
Los da os que ue on conside ados a con inuación, pa a compa a los con
los da os de la lac ancia, se e ie en a las
ideologia a ibuida
al pad e, a la
mad e y a sí mismos po los en e is ados. Son bas an e cla as po sí mismas
y
dan pie a nume osas in es igaciones consecu i as. P edomina el cen o-
izquie da en e los pad es (25% más 30%), co egido en cen o-de echa si se
conside a «de de echas» a los 17% de «apolí icos» (eno memen e ecuen e
pa a habe se ealizado nues a expe iencia un año
y
unos meses después de la
implan ación del
égimen pa lamen a io
en el Es ado espaííol). P edomina el
cen o-de echa (35 más
15%)
en e las ideologías a ibuidas a las mad es (o la
de echa «a secas»: los encues ados decla an «apolí icas» al 31
%
de las
mad es). P edomina la izquie da (47%) jun o con la izquie da e oluciona ia
(20%) en e los es udian es ( o al de es udian es au ocali icados «de izquie -
da», 68,4%). Dos da os conc e os que señala además: oda ía 21 encues a-
dos
-
es udian es uni e si a ios
-
se decla an a sí mismos «apolí icos» (22,8%
de la mues a)
y
un encues ado se decla a de ex ema-de echa (y, sin emba -
go, colabo a en es a in es igación).
Como es ácil de imagina , es os da os pueden da pie a nume osas e in e-
esan ísimas in es igaciones sociológicas, psicosociales,
. .
.
y psicodinámicas.
De las ablas c uzadas que hemos ealizado al espec o nos limi a emos a ex-
pone algunas suge en ias.
A
pesa de los exiguo de la mues a, apun an una
se ie de endencias signi ica i as: la concen ación de los «apolí icos» en las
clases medias (media-media); la mayo cohe encia polí ica in ag upo de la
de echa (al a bu guesía); la endencia de los es udian es de clase « abajado-
a» y media-baja a cali ica a sus pad es de izquie das; la nega i a de odo
es udian e-adolescen e a cali ica al pad e como « e oluciona io»; la mayo
esco iación a la izquie da de la au ocali icación con espec o a la cali icación
ideológica de los pad es; la posible elación en e «apoli icidad»
y
du ación de
la lac ancia na u al (en las ablas, cla o); la endencia de las amilias cuyo pa-
d e ha sido cali icado
po su hzjo
como de izquie das a inicia an es la lac an-
cia a i icial; el núme o de mad es «apolí icas», doble al de pad es ~apolí i-
cos» (¿de' qué ipo de apolí ica),?); el que no exis an mad es cali icadas como
de izquie das
en la clase abajado a (pe o, sin emba go, son es as mad es las
que más se es ue zan en el p ime hábi o c eado es echamen e solida io: la
lac ancia ma e na); la endencia a que los es udian es de cen o
y
de echa se
ag upen en la clase social al a, mos ando una impo an e cohe encia in a-
g upo que se epi e en e los miemb os de la clase abajado a (los cuales se
di iden en un 50% de izquie das, un 28% de izquie da adical
y
un 21
%
de
«apolí icos»), e c., e c., e c.,
O os da os que in en amos co elaciona con la o alidad ue on:
1) La sa is acción ob enida en el abajo, al como es desc i a po el en-
cues ado: según nues a mues a no enía elaciones signi ica i as ni con los
da os de lac ancia ni con el
GHQ.
2) La elación en e es e da o
y
la clase social.
Pa a los es udian es que abajan, el abajo es insa is ac o io o muy insa-
is ac o io en 29 de 42 casos. Pod ía apun a se la endencia de los que sien en
insa is ac o io el abajo a ag upa se en las clases «in e io es»:
¿Tal ez po su
meno ole ancia an e la ac ual di isión del abajo? ¿Tal ez po su conside-
ación del mismo como algo o almen e obligado pa a alcanza el deseo,
conscien e o inconscien e, de ascende de clase 'a a és de los es udios uni e -
si a ios? ¿Tal ez po su mayo g ado de idealización de las ealidades socia-
les?.
.
.
20
al ez po que una posición socio-económica más al a p opo ciona
mejo es posibilidades incluso de abajo e en ual?
Los siguien es da os son me amen e desc ip i os de de e minados
hábi os
óxicos
de los encues ados (an iguas ablas 30, 31, 32, 33, 34). De ellas puede
deduci se: que el 2¡% mani ies a ene el hábi o de bebe alcohol, el 63% de
uma abaco, el 44% un hábi o ca eínico, el 8% oma egula men e medi-
camen os
sin indicación médica
(son los hábi os de inge i
d ogas legales)
y
en e los 47 que esponden ace ca de su au oadminis ación de d ogas ilega-
les, po con a a lo comúnmen e c eído, 12 pe sonas (25,5%) de las que con-
es an es e í em admi e un cie o hábi o (aunque hay que ene en cuen a el
al o núme o de cues iona ios con es e da o en blanco: el 52,5%).
A
pesa del
ca ác e anónimo del cues iona io, los encues ados con es an más ácilmen e
p egun as sob e cualquie aspec o de su ida, po ín imo que sea, an es que a
es os da os (¿po las an asías policiales
y
legales que los acompañan?). Llama
la a ención sin emba go el que los da os con es ados e e en es a consumo de
d ogas ilegales sean más al os que en o as encues as an e io es ealizadas en
Ca aluña21. Po ello hemos comenzado una a ea de in es igación pa a de e -
sec o de lac ancia na u al que a desde los 2 has a los 12 meses.
Compa ando es a dis ibución con la del iempo de uso del chupe e, me-
dian e la cons ucción de una abla c uzada que nos pe mi a la inspección di-
ec a de da os p e ia a la búsqueda de pa áme os es adís icos (o soslayando
de en ada la u ilización de los mismos), podemos llega a cons ucciones p o-
isionales suges i as, del es ilo de las que siguen
( abla c uzadu
7):
los suje os
que u ie on ocasión de p olonga su lac ancia na u al has a el in e alo
comp endido en e los
7
y
12 meses (es el supe io de los 3 in e alos mayo i-
a ios de la endencia cen al, con un 33,7% del o al) se ca ac e izan po
1)
p esen a la ecuencia más al a del «no-uso» del chupe e, ag upándose aquí
el 50% de los que no lo usa on,
y
po 2) man ene la u ilización del mismo
has a lími es de edad p opo cionalmen e in e io es a los de los o os in e alos
mayo i a ios. En cambio, los que únicamen e p olongan la lac ancia na u al
has a los 2-3 meses (que es el segundo in e alo mayo i a io de los 3 que
con ienen la endencia cen al,
y
en el que se ag upa el 22,0% de los casos)
p esen an la ecuencia más al a de uso del chupe e «du an e
S
o más años)),
ag upando es e solo in e alo al 50% de los que lo usan du an e odo el
iempo.
Cla o que es os da os no son, de ninguna mane a, es adís icamen e signi-
ica i os. Pe o ¿nos alen pa a algo?
Y,
en caso a i ma i o, ¿pa a qué nos a-
len? ¿Qué pod ían signi ica ? (Qué in e p e aciones pod íamos hace a pa i
de es os obse ables que nos ayuda an po un lado a
pensa ,
y
po o o a p e-
pa a nue as hipó esis
y
nue as ías de con as ación? Con iene eco da que
an es de a en u a explicación o hipó esis in e p e a i a alguna deben plan-
ea se o as cues iones: ¿Qué hipó esis p e ias nos han pe mi ido llega a es e
in e ogan e? ¿Po qué hemos «c uzado» en una abla el
iempo
de
uso del
chupe e
y
la
du ación de la lac ancia na u al?
¿Po qué al uso del chupe e le
hemos buscado concomi ancias con la lac ancia
y
no, po ejemplo, con el nú-
me o del calzado que usan los encues ados? Conscien emen e o no, alguna hi-
pó esis p e ia hemos debido cons ui pa a decidi nos a busca las concomi-
ancia~ en e esos enómenos
y
no en e o os. Ya hemos hkcho alguna some a
e e encia a es as cues iones en an e io es pa ág a os de es e abajo
y
a ellas
nos i emos e i iendo ambién, de pasada, más adelan e.
Vol iendo aho a a lo que ya pa ecen a i maciones acep ables como pun o
de pa ida: ¿Qué in e p e aciones podemos a en u a ace ca de las elaciones
que pod ían halla se en e ambos enómenos? ¿Qué hipó esis pueden cons-
ui se a
pos e io i
o a
p&n?
Uno puede pensa , po ejemplo, que él iempo del uso del chupe e es un-
ción de la us ación ocasionada po la in e upción de la lac ancia na u al,
y
así pod ía deci se que el chupe e es un ins umen o pa a sa is ace a i icial-
men e la us ación causada po una lac ancia poco p olongada..
.
En al ca-
so, el chupe e end ía un ca ác e me amen e sus i u i o po desplazamien o
del alo semió ico p e iamen e o o gado al pecho, como obje o p imo dial
de las búsquedas del lac an e. Pe o pod ía pensa se además que el chupe eo
de la e ina a i icial no es sólo una ac i idad sucedánea
y
de i ada sino am-
bién una ac i idad que encie a un sen ido p opio muy impo an e,
y
me-
dian e la cual el niño ap ende a ende puen es simbólicos en e los obje os de
deseo
y
los ins umen os de sa is acción de las necesidades (obje i aciones
conc e as del deseo), a pa i de las p imo diales pe en o iedades placen ~ o-
nu icias. Según se acep e una u o a «explicación», a cada una de las cuales
les subyace un discu so eo é ico (e ideológico) di e en e, puede llega se a la
conclusión de que el chupe e
y
su uso son, en gene al, y espec i amen e,
«buenos» o «malos» según que engan un alo p opio o sólo un alo sucedá-
neo,
y
po lo an o, ambién en úl ima ins ancia, lo son las lac ancias na u a-
les p olongadas o b e es, que hacen posible que lo «bueno)> o lo «malo» del
uso del chupe e se p olongue du an e más o menos iempo.
Dejemos de lado, po el momen o, o as muchas ocu encias e hipó esis
como se ían las que suponen que desde el pun o de is a elacional, lo que se
ha de in es iga no es an o la p olongación de la lac ancia, sino cues iones
mucho más complejas ales como el ca ác e us an e o no de su in e up-
ción, pa a e concomi ancias con la necesidad de la ac i idad chupado a
«suplen e». Limi ándonos aho a a las dos a iables desc i as an e io men e (y
omadas como ep esen ación simplicísima de o as muchas posibles), pue-
den elabo a se nue as
y
dis in as hipó esis de abajo, las cuales, a su ez, eo
mi i ían a la conside ación de nue as a iables alidado as o alsade as.
Si omamos, po ejemplo, la e e encia de que, como me a hipó esis de
abajo, el asen ido. del uso del chupe e no a más allá de la me a sa is acción
a i icial de la us ación causada po una lac ancia «poco» p olongada (lo
que en lenguaje popula se exp esa ía diciendo:
(c e quedó con ganas de pe-
cho
y
lo sus z uyó po lo que pudo o u o
mái
a mano)))
pod emos espe a el
hallazgo de una ele ada co elación posi i a en e el uso p olongado del chu-
pe e
y
el consumo de d ogas, alcohol, medicamen os y o os sus i u i os como
exp esión
ac ual
de las us aciones elacionadas con una lac ancia que e-
sul ó insa is ac o ia po su escasa p olongación. Se ha ía po an o necesa io,
pa a la op imalización de esa hipó esis, el con ol de nue as a iables y la ea-
lización de nue as ablas c uzadas. De hecho disponemos de algunas de ellas,
p epa adas pa a o os abajos,
y
podemos deci que la espe ada co elación
no se obse a:
La du ación de la lac ancia na u al
y
el ni el de consumo de
esos asucedáneos)) a ía independien emen e en nues a mues a (cie amen e
demasiado educida)
y
no p esen an concomi ancia e iden e ni elación ob-
se able con el uso del chupe e.
Y
de la cons a ación de esa al a de concomi-
ancia pueden su gi nue as conside aciones psicológicas, como la de que no
es lo mismo sus i ui el pecho ausen e po un obje o ap o pa a ep esen a lo y
an asea 10 como p esen e que inco po a al o ganismo sus ancias que, aún
depa ando alguna «sa is acción», acaban po p oduci daño en él..
.
Sal an de
nue o a la is a se ies de nue as cues iones: ¿Qué ipo de sa is acciones depa-
an las sus ancias noci as?; ¿de qué pueden conside a se sus i u i as?; ¿qué
alo semió ico inco po an?; ¿de qué son, en suma, ep esen an es?.
.
.
Y
uno
piensa que po qué no in es iga omando como pun o de pa ida las hipó e-
sis o muladas po
M.
K~~1~16,17~18 (y los es udios de BION~ y SPITZ~~) cuan-
do nos hablan de que en la an asía del lac an e pueden ene luga dos con i-
gu aciones al e na i as
y
complemen a ias que co esponden al «daño» y a las
«sa is acciones» log adas en su elación (o en su « ealización» de la
al a
de e-
lación
-
BION~-) con los p ime os obje os
y
muy especialmen e con el pecho
de la mad e y/o sus equi alen es. Así, el consumo de cosas dañinas es a ía e-
lacionado con las «inco po aciones» de un pecho del que se iene una expe-
iencia «dañina».
¿Hab ía sus i u i os «noci os» o «inocuos» del pecho en la
misma o ma en que pudo habe unas elaciones de lac ancia, o unas ca en-
cias, más o menos dañinas o no-dañinas?
Y
así pod íamos a a de op imali-
za nue as hipó esis que ue an delimi ando p og esi amen e el campo de
nues os in e eses, median e el cons an e balizamien o de un as o e i o io
que pa ece amplia se a medida que lo eco emos.
Pe o supongamos que hubié amos omado o o camino en la bi u cación
p ime a y que conside á amos que la acción de
mamuja
el chupe e iene
sen ido po sí misma como ac o p opiciado de la unción simbólica, como
uno de los p ime os eslabones posibles (op a i o, eso sí) en la ine i able cade-
na semió ica que es la ida de odo se humano. Di emos en onces que en la
medida en que ue a «bueno» que el niño ap endiese a ende puen es en e el
obje o deseable y la necesidad posible,
y
a di e encia en e el signo
y
el obje-
o, se ía ambién «bueno» que u ie a un emp ano acceso a las condiciones
en que ales a eas puedan ealiza se. Po an o, hab ía quien pudie a deci
que las «buenas lac anciasn es a án en e las que du an al ededo de los es
meses, si ellas son las que p opician no sólo un uso más p olongado, sino am-
bién un uso más p ecoz del chupe e. De hecho, en nues o banco de da os
ap eciamos que cuando hay dis ocias de pa o o cuando hubo « as o nos
men ales* de la mad e du an e el emba azo, la p ime a endencia modal de
du ación de la lac ancia ma e na (has a el
4O
mes) iende a dilui se en bene i-
cio de la segunda (en e el sép imo y docea o mes), mien as que cuando los
pa os son eu ócicos
y
cuando los emba azos han anscu ido sin « as omo
men al» de la mad e, es la segunda endencia modal (lac ancia p olongada
has a el sép imo-docea o mes) la que iende a desapa ece en bene icio de la
p ime a. Si conside ásemos como posiblemen e menos áciles las lac ancias
consecu i as a dis ocias de pa o
y
a as o nos men ales de la mad e du an e
el emba azo, al ez alguien pod ía a i ma que las lac ancias más sanas se án
las que se p olonguen más allá del e ce mes, siendo ambién és as las que,
en cambio, an a de e mina o p opicia una mayo p olongación en el uso
del chupe e.
Pe o ¿podemos esigna nos a pensa que una lac ancia «du ade a», capaz
de sa is ace has a el pun o de hace innecesa ios los sucedáneos más allá del
iempo en que se conse a la unción nu icia omnicomp ensi a del pecho
(has a el sex o mes: CARBALLO~), sea ((menos buena)) que una lac ancia p o-
piciado a de ac i idades o ales sucedáneas?. Se nos ocu e pensa de nue o
con
M.
Klein que la len a sepa ación y la p og esi a enuncia al pecho en si-
uaciones que pe mi en
in e media
hacia la elabo ación de la pé dida (aun-
que ello se log e a cos a del uso <(p olongadon del an i upe ado chupe e), se
opond ía dialéc icamen e al co e ab up o
y
de ini i o de las conduc as o ales
p imo diales (más di íciles de «abandona » cuan o más se hayan p olongado),
como una o ma de «negación» de la necesidad que al no pode se sa is echa
no quie e ampoco se sen ida.
Has a aquí sólo una mues a de las cosas que pueden ocu í senos cuando
u ilizamos algunos ecu sos es adís icos, an es de e ec ua ans o maciones
pa amé icas, como ins umen os ap os pa a la obse ación, la delimi ación
de hipó sis
y
como ú iles pa a la susci ación de p oblemas. Segu amen e el
lec o se ha sen ido en
la
en ación de a en u a o as hipó esis complemen a-
ias o con adic o ias a las que, con ca ác e me amen e ep esen a i o
y
o zosamen e limi ado, hemos expues o. Noso os mismos hemos enido que
enuncia a explo a o os e icue os que se o ecían al paso pa a pode o-
ma és os. Pe o aún no hemos en ado en los e i o ios de la discusión epis e-
mológica
y
de la c í ica de aspec os écnico-es adís icos, habiéndonos limi a-
do po el momen o a mos a las posibilidades in en i as es imuladas po una
abla c uzada.
Aún quedan e lexiones que hace si conside amos an o aspec os me o-
dológicos ( écnico-es adís icos, écnico-in o má icos
y
p ác icos, en o den a la
edacción, concepción
y
ealización de los p o ocolos que si en de base a la
in es igación), como aspec os eo é icos
y
epis emológicos. De unos y o os
nos ocupa emos b e emen e, haciendo algunas conside aciones c í icas que
sean al iempo míninas (pa a no p olonga inde inidamen e es e a ículo) y
ep esen a i as.
En el o den écnico-es adís ico, hemos de empeza po eco da , una ez
más, que la mues a empleada es muy pequeña
y
que odo in en o de op ima-
lización de las hipó esis median e la o mulación de nue as hipó esis «ce ca-
d0 .a~. conduce a pa iciones mues ales que hacen la signi icación cada ez
más exigua. Hemos a ancado aquí de la inspección de una concomi ancia
que pa ecía ap eciable. En p incipio, a nadie le epugna á la idea de que
puedan obse a se cie as in e dependencias en enómenos an p óximos
y,
po deci lo así, «complemen a ios». Pa ece ía o pe no acep a , de en ada,
que «a más pecho menos chupe e» o ice e sa. Pues bien: Aún así el alo es-
adís ico de las cons a aciones hechas es, en sí mismo, insu icien e, dejando
aho a de lado los aspec os de c í ica epis emológica que ninguna alidación
es adís ica puede soslaya (y de los que some amen e nos ocupa emos luego).
Po que eamos, po ejemplo, qué ocu e cuando es udiamos la elación
en e el uso del chupe e
y
la ex acción de clase o el comienzo de la lac ancia
a i icial. ¿No puede pa ece plausible la idea de que según sea la clase social
de los suje os, la impo ancia
y
p olongación del uso del chupe e p esen a án
a iaciones, condicionadas al ez po los hábi os y ho a ios de abajo
y
po
las a iaciones en cuan o a las o mas
y
iempo de pe manencia'en c'asa de las
mad es jun o a sus hijos, e c.? ¿No pa ece igualmen e sensa o pensa que la
elación con el chupe e puede a ia en unción de la p ema u idad o el ca-
ác e a dío del comienzo de la lac ancia a i icial?. Pues bien: En uno
y
o o
caso pa ece que no hay concomi ancia. ¿Pe o equi ale es o a deci que acons-
a amoss que no hay concomi ancia?. Supues o que así ue a, pod íamos ini-
cia un discu so pa a la consolidación
y
desa ollo de nue as hipó esis delimi-
ado as,
y
el pun o de pa ida pod ía se como sigue: El uso del chupe e es á
an gene alizado, que las a iaciones en unción de la clase social son an i e-
le an es en cuan o al uso del chupe e como en cuan o al uso de asos pa a be-
be .
Y
en lo que se e ie e al comienzo de la lac ancia a i icial, debe conside-
a se que és e puede coexis i (y ecuen emen e coexis e) con la p olongación
de la lac ancia na u al, pudiéndose pensa que en al caso los e ec os
y
conse-
cuencias de que algo se añada complemen a iamen e esul a án eclipsadas
po la impo ancia que alcanza el enómeno de la in e upción de la lac ancia
na u al (siemp e que nos es emos e i iendo a hipó esis cdns uidas desde una
pe spec i a que conceda p eeminencia a los ac o es elacionales).
Pe o ol amos a p egun amos:
¿Es
que se ha cons a ado algo ealmen e?
¿Es que la al a de concomi ancia apa en e es ya una cons a ación, cuando
al ez la única cons a ación posible es la de que la mues a es insu icien e pa-
a cons a a nada? ¿Es que c eemos que el apa en e hallazgo de al al a de
concomi ancia se man end ía en el supues o, po ejemplo, de quin uplica la
mues a? Hemos de eco da que la hipó esis nula nada p ueba
y
que única-
men e nos emi e a la necesidad de comp oba , más adelan e, la posible exis-
LACTANCIA
Y
ORALIDAD EN LA POBLACIÓN
GENERAL
9
7
encia de concomi ancias di e en es a las que nos lle a on a conside a dicha
hipó esis en una p ime a ocasión.
Po o o lado, si bien es cie o que la mues a es pequeña, ambién lo es
que la endencia cen al se diluye en es in e alos de máxima ecuencia, así
que odo in en o de hace a e iguaciones ace ca de las ecuencias máximas,
iende a educi cada ez más el alo
y
la signi icación de lo obse ado.
Y
aquí es donde p ecisamen e se impone esca a odo el sen ido del uso de los
his og amas: No sólo iene sen ido a ende a pa áme os ales como las me-
dianas, las modas o (cuando se a a de compa a mues as) los índices de co-
elación, sino que en ocasiones (y és a es una) lo único que ald á la pena es
in en a ace ca se a los da os b u os, obse ando la dis ibución de los mis-
mos desde una pe spec i a no pa amé ica. Ningún coe icien e de co ela-
ción nos hubie a pe mi ido encon a un signi icado psicológico a los da os
manejados y a las concomi ancias en e ellos. Cie o pues que la mues a es
pequeña; cie o que la signi icación es adís ica de lo obse ado puede se es-
casa o nula; pe o ambién es cie o que po lo bajo de la
N
y
aún más po la
dis ibución, sólo la inspección no pa amé ica de los da os puede decimos al-
go sob e lo que es á ocu iendo. No dudamos de que una media o una moda
o una mediana se án dis in as ó mulas pa a ep esen a se el conjun o de la
mues a,
y
ello sigue siendo así aun en el caso de una dis ibución bimodal;
pe o ambién sabemos que aunque los seis meses de lac ancia na u al, ponga-
mos po caso, sean los que «po é mino medio» ep esen an la du ación de la
lac ancia del conjun o, puede ocu i que no exis a en oda la mues a un
6-
lo suje o que e ec i amen e haya lac ado du an e es e iempo. De ahí que en
ocasiones sea o almen e necesa io conside a los «da os b u os»
y
no sólo sus
es adís icos pa amé icos.
En cuan o a los aspec os epis emológicos, sólo oca emos aquellos que
gua dan una elación inmedia a con el alo de los con enidos comunicacio-
nales inco po ados a los p o ocolos, como consecuencia del hecho de habe si-
do ellenados. ¿Los «da os» que ecogemos emi en a hechos? ¿De qué
hechos
son
da os
los mensajes ecibidos en la cumplimen ación de los p o ocolos?
¿Qué podemos deci que pasa ealmen e cuando un alumno de Psicología
mo i ado pa a emp ende és os
y
no o os es udios, esponde a una se ie de
p egun as ansmi iendo los da os que su mad e le o eció pe sonalmen e a
él, en espues a a una demanda di ec a o mulada po
su p opio
hijo ace ca,
po ejemplo, del iempo du an e el cual
ella
le di6 a
él
de mama , ace ca de
posibles complicaciones causadas po él (o ella) a ella (o él) en
su
pa o,
ace ca de posibles (( ans o nos men ales» de la mad e encues ada du an e o
después del emba azo del hijo indagado ?.
. .
¿Desde dónde y desde cuándo es
posible imagina que se p oducen cica e as omisiones
y
il os eu emis as, em-
bellecimien os
y
de o maciones de lo que en su día ue eal? Piénsese además
que se a a de alumnos que olun a iamen e deciden pa icipa en es a in-
es igación, al ez a aídos po lo que alo an posi i amen e: las hipó esis
psicodinámicas subyacen es a la cons ucción de unos p o ocolos que e san
sob e emas e e en es a una asigna u a op a i a. ¿Has a qué pun o el deseo
de mos a se a sí mismos cie o inszgh no les ayuda a modi ica los es imo-
nios o a elabo a los plan eamien os median e los que es imulan a una
espues a de e minada a las pe sonas consul adas? La única conduc a que
podemos da po cie a se e e i á al llenado o incumplimen ación de los p o-
ocolos. Con undamen o su icien e (pe o sin segu idad absolu a), pod emos
supone que.los cumplimen ado es sean pe sonas ealmen e pe enecien es a
la mues a con la que nos p opusimos abaja . Pe o no hay ecu sos al mé o-
do que ayan mucho más allá en la esolución de los es an es p oblemas de
es e ipo. P oblemas que son comunes, po o a pa e, a odas las ciencias so-
ciales. Los sociólogos ol idan (o descuidan) a menudo es e ipo de cues iona-
mien os.
Y
en e psicólogos suele supone se que las espues as o ecidas po
un suje o a un «cues iona io obje i o de pe sonalidad» son segu amen e cie -
as cuando se le p egun a ace ca de sí mismo de una mane a di ec a. Pe o al
suposición es me amen e alaz. Así, a la cues ión:
¿Es
Vd. ápido
y
segu o en
sus ac os?))26, o mulada a un pad e de amilia, pongamos po caso, en el cu -
so de unas «p uebas» de selección en e el pe sonal de una emp esa que quie-
e ealiza una eclasi icación a o able del pues o de abajo, sólo puede es-
ponde se de una mane a. Cualquie espues a que no sea la que el lec o
y
noso os sabemos obedece á a mo i aciones «ex añas» a los supues os «con-
olados~ po el es .
Y
en al caso ni siquie a podemos a i ma que el suje o
haya espondido a la misma p egun a que o os compañe os suyos ambién
some idos a la p ueba.
La ealidad, empe o, no dá más de sí ni o ece muchas más segu idades.
Sólo nos cabe acep a la pa a i la conociendo p og esi amen e
y
pode , en o-
do caso, in e eni sob e ella. Al in
y
al cabo ¿de qué podemos es a plena-
men e segu os? Cada ez que la caída de un cue po nos con i ma la ley de la
g a edad (axioma ización humana ela i amen e ecien e si se la compa a
con la an igüedad de la cons a ación del hecho con espec o al cual la «ley» no
es sino un enómeno de « o malización de lo ob io))), lo que an e nues os ojos
ocu e es engañoso con espec o a la posibilidad emo a, pe o cie a, de que
en alguna ocasión aquella «ley» no se cumpla (Teo ía de la Rela i idad20..
.).
Y
has a aquí hemos llegado en es a ((p ueba de ealidad» ace ca de la u i-
lidad de ablas c uzadas pa a inspecciona da os b u os, sean és os o no es a-
dís icamen e signi ica i os. Si nues as e lexiones pueden pone se al se icio
del desa ollo de o mas de pensamien o no esquemá ico, agudizando la cu-
iosidad
y
mo i ándonos pa a enuncia al hallazgo de e dades indiscu ibles,
nos damos po muy sa is echos.
Insis imos en el hecho, que no se nos escapa, de que odas es as e lexiones
es án hechas a pa i de ablas es adís icamen e no signi ica i as y que po
ello, la ca ego ía de nues o discu so es p ecisamen e ésa: la de una
e lexión
y una
in i ación a la e lexión
c eado a au ónoma. Pe o ambién que íamos
llama la a ención con lo expues o en es e úl imo apa ado sob e el pelig o de
lo que noso os solemos llama
«hipó esis psicodinámicas sil es es.,
e i ién-
donos a aquellas que que ían u iliza da os conduc uales elemen ales pa a
«p oba » hechos o eo ías psicodinámicas, ol idando que si hay algo que ca-
ac e ice a la psicología psicodinámica, o, con más p opiedad, a la
psicologzá
de
las
elaciones humanas
basada en la
eo ía de
las
elaciones obje ales
(el
psicoanálisis mode no), ese algo es la necesidad de alo a la elación que se
es ablece
y,
po an o,
el signi icado de la conduc a en la elación in e pe so-
nal.
Una mues a de las hipó esis «sil es es», que al ez alguien c ea pode
p oba median e me os es udios es adís icos, se ían las ya comen adas:
<c i la
lac ancia es la ga, no se p ecisa chupe en; (c i es co a, se p olonga a su uso»
ol idando, po ejemplo, que la calidad de la lac ancia no es á necesa iamen e
elacionada con su du ación
y
ol idando ambién odas las conside aciones
que hemos hecho en es e apa ado a p opósi o del signi icado del chupe e con
espec o a la lac ancia
y
a la elación. En gene al, como ya es sabido, és e es el
p oblema de abaja con una o ien ación psicodinámica (o
clinica
incluso)
sob e da os es adis icos. Cuan o más conc e os y/o complejos sean los hechos
o hipó esis a alida , más di icil se á hace lo median e as eos es adís icos y
sociolbgicos, los cuales nos obliga án a gene aliza
y
des-especi ica p og esi-
amen e nues as hipó esis si no que emos u iliza la es adís ica como elemen-
o
mágico-mí ico-encan o io,
o como o ma de apa u ocul a sal os iolen-
os
y
o zados en e los da os ecogidos
y
los ealmen e necesa ios pa a alida
hipó esis. Tal ez en es os campos la mayo ía de las ocasiones sea más ú il a-
baja en es udios «en p o undidad», sob e un núme o educido de casos, que
en es udios es adís icos con mues as amplias, al como hoy día de ienden los
sociólogos, como lo de iende uno de noso os
SALA MERO^^)
en o o luga
desde un pun o de is a es ic amen e es adís ico
y
como, desde el campo de
la psicología, de ienden coinciden emen e psicoanalis as
y
analis as de la con-
duc a de o ien ación skinne iana.4936
Po úl imo, insis imos nue amen e en que nues o p opósi o en es e apa -
ado de nues o abajo no consis e en menoscaba los alo es asignados a los
medios de consolidación median e la es adís ica de hipó esis y da os, sino a-
lo a
ambién
la c ea i idad
y
el gus o po el conocimien o «lib e» de enco se-
amien os. Los mé odos es adis icos son necesa ios pos e io men e muy a me-
nudo. Pe o con ellos no se puede supli ni la igno ancia, ni el dogma ismo, ni
la al a de libe ad de pensamien o
y
c ea i idad cien í ica, ni la supe iciali-
dad
y/o
el academicismo de los in es igado es. Cuan o más so is icados sean
nues os mé odos de abajo, más hemos de medi a en lo an edicho. Aunque
sólo sea po aquello de los á boles
y
el bosque.
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