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Recensiones

Abstract

Acerca de la relación ortodoxia/efervescencia y de las aportaciones de Jean Pierre DECONCHY.

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Recensiones

Author: Ibáñez Gracia, Tomás
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1981
DOI: 10.5565/rev/qpsicologia.406
Source: https://ddd.uab.cat/pub/quapsi/quapsi_a1981v5/quapsi_a1981v5p135_1.pdf
LIBROS
Roge
C.
Rinn
y
Allan Ma kle:
Pa e nidad posi i a.
Mod~icación de conduc a en la
educación de los hqos.
México, T illas,
198i.
132
pp.
(Tí ulo O iginal:
Posi i e
Pai-en ing,
1977
.)
La aplicación de los p incipios del ap en-
dizaje a la a ea de moldea la conduc a in-
an il no es una no edad. O os au o es,
incluso de o ma más ex ensa, lo hicie on
an es.
Los au o es explici an sis emá icamen e,
en o ma de eglas sencillas, lospasos a se-
gui pa a desa olla , man ene o e i a una
conduc a conc e a. Los ejemplos b e es, in-
cluso demasido simpli icados, omados de su
p axis en el Cen o donde eje cen su labo ,
ilus an didác icamen e las e apas del p oce-
so. Se añade a es o una se ie de eje cicios
p ác icos con sus co espondien es solucio-
nes al inal de cada capí ulo. La comp en-
sión y o ma de aplicacidn de las eglas es,
po consiguien e, asequible a un amplio sec-
o de lec o es.
Un capí ulo sob e la modi icación de la
conduc a de los pad es pone de elie e que
la modi icación de la conduc a del hijo no se
da, la mayo ía de las eces, sin la necesa ia
modi icación de la conduc a de los pad es.
Pa e nidad Posi i a
es, pues, un manual
de aplicación p ác ica que e i a la discusión
eó ica y los juicios de alo sob e la conduc-
a humana. La discusión eó ica queda pa a
ex os de mayo en e gadu a y con o os ob-
je i os. Los juicios de alo quedan en ma-
nos de los pad es. Son és os quienes deben
decidi qué modelos, alo es, e c. quie en
inculca a sus hijos. Rinn y Ma kle se limi an
a indica una de las mane as (muy p agmá-
ica, casi mecánica) de consegui desa o-
lla , man ene 'o cambia la conduc a con-
o me a los modelos elegidos.
Exp esiones empleadas po el aduc o
exigen al lec o español un es ue zo de aco-
modación
a
un lenguaje que no le es ami-
lia .
Un alo del lib o y de sus au o es es que
no se basan me amen e en una deducción de
los p incipios eó icos de la psicología expe-
imen al, sino que se ha elabo ado eniendo
en cuen a la p axis del cen o donde los
au o es abajan.
Ace ca de la elación
o odoxia/e e escencia
y
de las
apo aciones de
Jean Pie e
~econch~
En
1971
publiqué en la excelen e e is a
que di ige Paul F aisse,
L'Année Psycho-
logiquel,
una ecensión c í ica del lib o de
Jean Pie e Deconchy,
Ló hodoxie eli-
gieuse. Essai de logique psychosociale2.
Te minaba aquella ecensión mani es an-
do la impaciencia con que espe aba .le deu-
xieme ole de ce e oeu e, qui ein odui a
la no ion d'o hodoxie dans le couple dyna-
mique qu'elle o me a ec le messianisme,
phase d'e e escence ideologique disloca i-
ce des sys emes d'emp ise o hodoxesn.
P ueba de que ciencia e impaciencia no
suelen congenia la emos en que la ges a-
ción no ue del o den de nue e meses sino de
1
T.
Ibáñez.
Recensión c í ica de
J.P.
Deconchy,
aL30 hodoxie eligieuse. Essai de logique psychosociale~.
Pa is,
Les
Edi ions Ou ie es,
1971,
373
pp., en L'Année
Psychologique, Pa is,
1972,
ol.
72.
nP
1,
pp.
239-241.
2
J. P.
Deconchy, L'o lhodoxie eligieuse. Eisai de logi-
que psychosociale, Pa is. Les Edi ions Ou ie es.
373
pp..
1971.
nue e años; en e ec o, en
1980
es a espe a se
eía po in sa is echa con la publicación de
O hodoxie eligiewe e sciences humaines3.
Hay un da o que explica, mejo que cual-
quie comen a io, las azones de una ges a-
ción an la ga y ambién el hecho de que nos
encon emos an e una ob a excepcional-
men e impo an e: du an e es e pe iodo
Jean Pie e Deconchy ha publicado más de
40
a ículos que han ela ado los esul ados
de sus sucesi as in es igaciones.
Jean Pie e Deconchy es ac ualmen e ca-
ed á ico de Psicología Social en la Uni e si-
dad Pa is
X
(Nan e e), pe o has a hace po-
co iempo su unción p incipal la ealizaba
en calidad de ~Mai e de Reche ches. en el
C.N.R.S. (Cen o Nacional de In es igacio-
nes Cien í icas). És e es o o da o que am-
bién habla po sí solo y que o na inú il cual-
quie comen a io ace ca del g an igo
eó ico-me odológico que espalda el con e-
nido de su publicación.
Pa a co esponde a ese igo no queda
o a al e na i a que la de empeza el exa-
men de las apo aciones de Deconchy, o e-
ciendo una o mulación p ecisa de lo que es-
e au o en iende po «o odoxia».
Pa a Deconchy, un suje o puede se cali i-
cado de «o odoxo» en la medida en que:
«acep a e incluso pide que su pensamien o,
su lenguaje y su compo amien o sean egu-
lados po el g upo ideológico al cual pe e-
nece y, pa icula men e, po los apa a os de
pode de ese g upo..
Un g upo es o odoxo cuando p og ama
de hecho ese ipo de egulación y cuando la
<<legi imidad» de es a egulación o ma, ella
misma, pa e de la doc ina a es ada po el
g upo.
Deconchy engloba bajo el é mino de .sis-
ema o odoxon el conjun o de «disposi i os
sociales y psicosociales que egulan la ac i i-
dad de un suje o o odoxo en el seno de un
g upo o odoxo..
5
J.P.
Deconchy,
O hodoxie ellgieu e e sciences hu-
maines,
The Hague, Mou on Publishe s.
339
pp.,
1980.
La o odoxia, así de inida, se di e encia,
como lo explica Deconchy, de las nociones
p óximas de «au o i a ismo~~
(T.
Ado no)
y
de (gdogma ismon (M. Rokeach) e i ando el
«psicologismo~~ inhe en e a es os concep os y
p esen ándose como una « o alidad concep-
ual» en la cual el suje o o odoxo y el g upo
o odoxo se de inen
conjun amen e e indiso-
ciablemen e:
« oda disyunción in e na en ese
concep o a uina ía su alcance».
Jean Pie e Deconchy ha in es igado la
na u aleza, los mecanismos y los e ec os de
las ope aciones psicosociales que se desplie-
gan en el seno de los sis emas o odoxos, o-
mando la Iglesia Ca ólica como campo de
expe imen ación. Sin emba go, es á cla o
que cualquie ideología puede ans o ma -
se en un sis ema o odoxo a pa i del mo-
men o en que el g upo que la os en a se do a
de un cen o que egula po de echo las ca-
ac e ís icas ideológicas de ini o ias de la in-
clusión o la exclusión de los suje os en el
g upo.
La segunda noción-base con la que aba-
ja Deconchy es la noción de ([e e escencia
ideológica^^
que ecibe el nomb e de «mesia-
nismo. cuando se mani ies a en el ma co de
los enómenos eligiosos. La noción de e e -
escencia ecu e a aquellos mecanismos psi-
cosociales [[des egulado es* que se mani ies-
an en los «sis emas socioideológicos~~ y ien-
den a disloca las o mas es ablecidas de e-
gulación de la in o mación y de las es uc u-
as, en un clima de e e escencia social. Es
e iden e que la noción de e e escencia se
e ela mucho más i ícil de ope acionaliza
'4'
'
y
de some e a in es igación que la noción de
o odoxia. Como lo señala Deconchy: «el
mé odo expe imen al, aunque se aplique en
medio na u al como hemos in en ado hace -
lo, iende casi siemp e a minia u iza , a ca-
naliza y a domina los enómenos que p e-
ende es udia ; los enómenos e e escen es
deja ían, po de inición, de se e e escen es
an p on o como se les aplicase es e ipo de
a amien o».
Pese a las di icul ades que compo a, la
noción de e e escencia es imp escindible
pa a comp ende el uncionamien o de los
sis emas socioideológicos; no solamen e po
causa de un hecho de obse ación bien es a-
blecido según el cual suelen apa ece , en el
seno de es os sis emas, episodios más o me-
nos cíclicos de b o es e e escen es, sino
ambién po que la o odoxia y la e e escen-
cia es án en e ejidas en una incesan e dia-
léc ica. A eces se da el caso de que sean las
p opias o odoxias (o odoxias ((amenaza-
das» y o odoxias «decepcionadas» las que
engend an e e escencias que luego inco po-
an en una ope ación de eju enecimien o y
de nue a i alidad. Es o no deja de e oca ,
en cuan o a sus e ec os, las unciones que de-
sempeñan las «c isis» en dis in as es e as de
la ealidad social.
An es de p esen a las p incipales hipó e-
sis
y
los p incipales esul ados de Deconchy
es ineludible comen a el en oque me odoló-
gico. Es e ha consis ido en implan a : «dis-
posi i os expe imen ales en cie as zonas de
ese sis ema an so is icado a ni el cogni i o y
social que cons i uye la Iglesia Ca ólica».
El en en amien o, a eces iolen o, en e
las o ien aciones aexpe imen alis asn adic as
al labo a o io, y las o ien aciones ((na u alis-
as» a incadas en los escena ios na u ales, e-
mi e po momen os y pa ece que se pe mea-
bilicen las on e as me odológicas en un
a án de ap o echa lo que puedan ene de
posi i o ambos en oques. Sin emba go, el
eclec icismo esul an e sigue cons i uyendo
una cla a mues a de la incapacidad epis e-
mológica en que se deba e la psicología so-
cial pa a sob epasa los é minos en p esen-
cia. En e ec o, una ac i ud me odológica-
men e conciliado a no conduce más que a
cons i ui los dos.en oques en an o que mo-
men os dis in os en el seno de un mismo p o-
ceso de in es igación. Deconchy ha in en a-
do sob epasa a la ez el con lic o y la conci-
liación ecléc ica, pa a desemboca en una
sín esis que ue a po in epis emológica-
men e sa is ac o ia. Conside o es a apo a-
ción me odológica an impo an e como la
p opia apo ación sus an i a y no me desdi-
go al espec o de lo que esc ibía en
1971:
(<e a necesa ia la conyunción de una p o un-
da con icción epis emológica, po una pa -
e, y de las peculia es exigencias inhe en es a
la na u aleza misma del obje o in es igado,
po o a, pa a que es a sín esis pudie a se
in en ada. Deconchy lo ha in en ado y, a mi
en ende , lo ha conseguido. Pues o que se
a aba de es udia un sis ema o odoxo e a
necesa io abaja con
un
g upo na u al que
es u ie a egulado po es e ipo de sis ema;
pues o que se a aba de alcanza leyes gene-
ales e a necesa io expe imen a . El p oble-
ma se esol ía inse ando la expe imen ación
en el uncionamien o na u al de g upos eli-
giosos,
y
más p ecisamen e ca ólicos, pues o
que son ellos quienes " ealizan" con mayo
igo el uncionamien o o odoxo. Pe o es a
inse ción es p oblemá ica y Deconchy lo sa-
be. T abaja sob e sis emas sociales na u a-
les exige que, an o po azones cien í icas
como deon ológicas, se p ese e su iden i-
dad, du an e y después de la in e ención,
cosa que educe el campo expe imen al posi-
ble. Po o a pa e se ía ingenuo c ee que
no se modi ican las ca ac e ís icas na u ales
de un g upo cuando se le inyec an elemen os
que no ha gene ado po sí mismo; po lo
an o
(y
es lo que hace Deconchy) sólo se le
pueden inyec a aquellas a iables que el
mismo suele sec e a de ez en cuando, aun-
que sea de o ma cie amen e más len a y
con ca ac e ís icas menos "pu as". Hay que
in en a además minimiza la al e ación de
las ca ac e ís icas na u ales que puede se
p o ocada po el hecho mismo de la "inyec-
ción". Con odo, la p udencia debe gobe -
na las posibles gene alizaciones, ya que es
innegable la di e encia que media 'en e la
his o ia de la génesis na u al de una a iable
y la diac onía expe imen al que la subs i u-
ye*.
Los esul ados de es as in es igaciones (un
o al de
28
expe imen os en si uación na u-
al) se ecogen en los es capí ulos del lib o.
En el p ime o, Deconchy pone a p ueba y
con i ma la hipó esis cla e de odo su sis e-
ma eó ico: «en los sis emas o odoxos la a-
gilidad acional de la in o mación se com-
pensa po medio del igo de la egulación».
Deconchy demues a, po ejemplo, que
cuan o más se debili a, con ayuda de a gu-
men aciones écnicas, la base acional que
un suje o o odoxo a ibuye a un doxema
de e minado (nomb e que se da a un í em
pa icula den o de un sis ema de c eencias
y que, en es e caso, consis e en una p oposi-
ción eligiosa básica), mayo es el g ado en
que el suje o o odoxo se e ugia en los me-
canismos de egulación o odoxa, y, en con-
secuencia, mayo es el g ado en que conside-
a que es necesa io acep a ese doxema pa -
icula pa a pe enece al g upo. Asimismo,
si se log a con ence a un suje o o odoxo de
que el apa a o egulado de su g upo no exi-
ge la acep ación de un doxema de e minado
pa a pe enece al g upo, en onces el suje o
o odoxo ole a más ácilmen e que es e do-
xema se apa e de las no mas de la azón.
Es
imposible o ece aquí odos los esul-
ados alcanzados po el au o y me ceñi é a
uno de ellos. Po ejemplo, el que pone de
mani ies o el e ec o educ o eje cido po la
egulación o odoxa sob e la ampli ud del
léxico espon áneamen e disponible pa a el
suje o. Si se pide a un suje o o odoxo que
o mule un comen a io ace ca de un obje o
eligioso, és e u iliza á un núme o de pala-
b as dis in as, an o más educido (pa a una
misma longi ud o al de discu so) cuan o
más p esen e enga en su men e su pe enen-
cia al sis ema o odoxo.
Es
más impo an e
no deci lo que no se debe deci que deci lo
que se debe deci ;
e i a la he ejía
es
más
ap emian e que p oclama el dogma.
Como
úl imo da o e e en e a es e capí ulo indi-
quemos que Deconchy u iliza es si uacio-
nes expe imen ales: o odoxia «amenazada»,
o odoxia « anquila., y o odoxia ~ e o -
zada~.
En el segundo capí ulo el au o emplea lo
que denomina ~pa áme os de segunda ge-
ne ación,,. Su p opósi o consis e en analiza
lo que sucede cuando los suje os o odoxos
decub en cuál es la «mecánica in e na» de la
o odoxia, y oman conocimien o de cuál es,
p ecisamen e, su p opio modo de unciona-
mien o. Conc e amen e, Deconchy in o ma
a los suje os (sace do es, monjas, eólogos.
..)
de cuáles son los esul ados que ha consegui-
do con los pa áme os de p ime a gene a-.
ción, es deci , les explica la mane a en que
cualquie suje o o odoxo iende a eaccio-
na an e, po ejemplo, una debili ación de
las bases acionales de sus c eencias. Pa a
hace en e a es a in o mación los suje os ya
no pueden ecu i al mecanismo que consis-
e en inc emen a el igo de la egulación,
pues o que es e mecanismo ha sido demis i i-
cado an e sus p opios ojos. Los suje os acep-
an en onces concede un alo in o macio-
nal a cie as e e escencias sociales y cognos-
ci i as, con a las cuales ienen endencia a
inmuniza se &ando se encuen an en si ua-
ción de o odoxia « anquila» y que aho a
ecupe an pa a que no se de e io e el sis e-
ma. Recu en po ejemplo a p ocesos de
uu opización)), de «esca ologización» y de
mis icizacióno; la o odoxia acosada libe a,
po sí misma, p ocesos e e escen es que lue-
go debe á eabso be .
En su úl imo capí ulo, Deconchy demues-
a sin emba go que no odos los discu sos
cien í icos, demis i icado es de los p ocesos
de egulación o odoxa, conducen necesa-
iamen e a una sc isis» y a una «exci ación»
de las e e escencias. En e ec o, el discu so
cien í ico eó ico-expe imen al consigue
e ec i amen e es e esul ado, pe o no así el
discu so cien í ico empí ico-posi i is a, aun-
que es é nu ido de in encionalidad con es-
a a ia. El sis ema o odoxo lo acep a plena-
men e debido quizá al «e iden e isomo is-
mo de mé odo,
y
quizá de ideología, que
exis e en e ambos». El sis ema o odoxo no
se sien e a ec ado po la in o mación
empí ico-desc ip i a ace ca de su unciona-
mien o, y puede pe ec amen e coexis i con
ella, pe o sólo puede hace en e al discu so
eó ico-expe imen al elajando, po lo me-
nos en apa iencia, el igodde sus egulacio-
nes y dejando que se exp esen los p ocesos
des egulado es que suele acalla , gene al-
men e, con e icacia.
Desea ía habe enido la o una de e le-
ja el in e és que p esen a la ob a de De-
conchy y que sob epasa con mucho el que
pueda desp ende se de los con ados esul a-
dos a los que he podido e e i me aquí. Po
supues o, la ob a de Deconchy no es á aca-
bada y son muchos los in e ogan es que
quedan po dilucida en el campo de los sis-
emas sociocogni i os. Conside o bas an e
sin omá ico el hecho de que mis c í icas no
encuen en p esa en el co pus eó ico elabo-
ado po el au o
y
que apun en solamen e a
las lagunas, o mejo dicho, a algunas zonas
que el abajo de Deconchy ha dejado sin ex-
plo a ,
y
que me pa ecen c uciales: po una
pa e, los p ocesos e e escen es que condu-
cen hacia e ec os de inno ación ideológica;
po o a pa e, los p ocesos egulado es que
uncionan en las o odoxias
basadas
en
la
azón.
El p opio Deconchy señala el in e és (y la
di icul ad) que p esen a el es udio de
la «c eación ideológica», y nos a isa de que
no lo abo da, ya que, en úl ima ins ancia, el
suje o o odoxo
y
el «con es a a io mesiáni-
co* pe manecen en el in e io de una misma
ideología. ¿Pe o qué ocu e cuando la e e -
escencia ya no iene po acica e el deseo de
un . e o no a las uen es p imi i as» o el de-
seo de que se p oceda «a una lec u a dis in a
del mismo ex o pe o desde los mismos alo-
es undacionales.? ¿Qué ocu e cuando la
e e escencia es anunciado a de enómenos
que se asemejan a los cambios pa adigmá i-
cos* de
T.
Kuhn, a los «cambios-2* de
P. Wa zlawick o a aquellas eme gencias pa-
a las cuales uno in uye que ha sido concebi-
da la eo ía de las «ca ás o es), de R. Thom?
Hay pocas dudas sob e el hecho de que los
p ocesos e e escen es implicados, y las e-
gulaciones sociales desplegadas, deben se
bas an e dis in as de las que desc ibe De-
conchy. Pese a las innume ables di icul ades
que plan ea su es udio, hab á que abo da lo
algún día
y
endi cuen a de lo que se escon-
de as el ocablo .poiesis» y que cons i uye
uno de los p ocesos sociales más impo an-
es, más a ac i os y más mis e iosos, que se
o ecen a las ciencias sociales y humanas.
Deconchy ha es udiado unos sis emas en
los cuales la ins ancia legi imado a del alo
de los doxemas consis e en un cen o egula-
do cuya legi imidad es a es ada po el p o-
pio co pus de c eencias que debe legi ima ,
es ableciéndose una elación de in e io idad
en e los alo es del sis ema y los c i e ios
que legi iman los mecanismos de la egula-
ción. Las c eencias no ienen pues po qué
adecua se a no mas de alidez ex e io es,
como po ejemplo las no mas de la az6n.
Es e ipo de sis ema, que ha sido, c eo, hege-
mónico has a hoy
y
que encuen a su ipo
casi ideal en las ins i uciones eligiosas, en-
gend a, como hemos is o, un ipo de egu-
lación o odoxa bien de inida, {pe o qué
ocu e cuando las c eencias se pe ciben co-
mo dependien es de un ac o de alidación
ex e no (po ejemplo, el conocimien o cien-
í ico) y cuando los doxemas encuen an su
legi imidad p ecisamen e en la anulación de
la dis ancia que les sepa a de la azón
(eR=O en la e minología de Deconchy)?
¿Cuáles son en onces los mecanismos egula-
do es que en an en juego pa a p ese a los
sis emas sociocogni i os? ¿Cuáles son las ca-
ac e ís icas de los e en uales b o es e e es-
cen es? {Tiene sen ido habla de o odoxias
acionales?
Si es cie o, como lo p e ende Foucaul ,
que se es á ope ando una ansición desde
los sis emas basados en la Ley, hacia los sis e-
mas basados en la No ma, las espues as se
hacen acucian es.
No dudo de que los p óximos abajos de
Deconchy inspi a án nue as p egun as e in-
ci a án a nue as e lexiones. Me gus a ía
conclui señalando una ez más las es g an-
des i udes que eo en la in es igación de
Jean Pie e Deconchy:
IP
La elección de un enómeno c ucial

pa a la psicología social, y que debe á cons-
i ui uno de sus p incipales campos de in-
es igación en una ase de mayo madu ez, a
sabe :
los sis emas
sociocogni i os
y
los
p o-
cesos ideológicos.
2P
La elabo ación de concep os que son
indisolublemen e psicosociales
y en los cua-
les queda anulada la dis ancia que sepa a lo
indi idual y lo g upal.
3P
La opción me odológica, igualmen e
alejada de la es e ilidad eó ica inhe en e al
expe imen alismo de co e Posi i lS a,
y del
i e u abilismo que ca ac e iza al en oque
empí ico-descn'p i o de co e enomenolo-
gis a.
T.
IBÁFIEZ
Subdepa amen de Psicologia
Social de la U.A.B.
Las
igu as pa en ales
y
la
ep esen ación de Dios: un es udio
psicológico
y
anscul u al
An oine Ve go e
y
Al a o Tamayo
The Pa en al Figu es and he
Rep esen a ion o God.
A
Psychological and C oss- Cul u al
S udy.
Leu en
-
The Hague, 1980,
255
págs.,
Ed.
Leu en Uni e si y
P ess
and
Mou on
Publishe s,
K akens aa , 3; B-3000 Leu en
(Bélgica)
(Qué signi icado iene pa a el se humano
la pola idad pad e-mad e? (Cuál es su un-
ción en la génesis de la elación a ec i a y en
la cons i ución de las ac i udes é icas y eli-
giosas?
(Es
algo dis in o pa a ambos sexos y
pa a cul u as di e en es y, en caso a i ma i-
o, en qué consis en las di e encias? Los p o-
undos cambios sociales que an o han a ec-
ado las elaciones en e la muje y el hom-
b e (han al e ado el signi icado de es a pola-
idad?
És as son las p egun as que empezó plan-
eándose el p o eso
A.
Ve go e, de la Uni-
e sidad de Lo aina (Bélgica), al p incipio
de la década de los años sesen a. T as casi
ein e años de in es igación al en e del
Cen o de Psicología de la Religión, secun-
dado po un equipo en usias a de p o eso es
ayudan es, con la pa icipación de decenas
de es udian es que ealiza on allí sus memo-
ias de licencia u a y esis doc o ales, Ve go-
e ha culminado un abajo de ex ao dina-
' io in e és cien í ico pa a el es udioso del
compo amien o humano, an o desde la
pe spec i a psicológica y clínica, como edu-
ca i a y eligiosa.
A.
Tamayo, que había ealizado su doc o-
ado sob e aquella p oblemá ica en la Uni-
e sidad de Lo aina, consag ó el año sabá i-
co que le concedía la Uni e sidad de B asi-
lia, de la cual es p o eso , a la e isión c í ica
del ex o inal en cuya edacción ambién
pa icipó di ec amen e, así como o os cola-
bo ado es de Ve go e. Es po es o que igu a
como coau o del abajo.
Se a a de una ob a densa, de lec u a
apasionan e, que a a de una emá ica
compleja, con o e ida a menudo, y de
g an impo ancia pa a el u u o del homb e.
Ello me obliga a dedica le una ex ensión que
puede pa ece desmesu ada pa a una ecen-
sión, pe o sin lo cual no me se ía posible sa-
is ace la legí ima cu iosidad del lec o que
desee sabe el alcance de es a in es igación.
En su p oyec o Ve go e se p opone, a pa i
de un ma co eó ico conciso y cla o (Cap.
1).
cons ui un ins umen o adecuado (Cap.
2)
que le pe mi a es udia empí icamen e en
dis in os g upos de indi iduos (Caps.
3,
4,
5,
6
y
7)
las elaciones en e las dos g andes i-
gu as es uc u ado as de la pe sonalidad
-el pad e y la mad e-
y
la ep esen ación
de
Dios. La ob a de Ve go e, que sin e iza al