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Recensiones

Ibáñez Gracia, Tomás

Abstract

Acerca de la relación ortodoxia/efervescencia y de las aportaciones de Jean Pierre DECONCHY.

Full text

LIBROS Roge C. Rinn y Allan Ma kle: Pa e nidad posi i a. Mod~icación de conduc a en la educación de los hqos. México, T illas, 198i. 132 pp. (Tí ulo O iginal: Posi i e Pai-en ing, 1977 .) La aplicación de los p incipios del ap en- dizaje a la a ea de moldea la conduc a in- an il no es una no edad. O os au o es, incluso de o ma más ex ensa, lo hicie on an es. Los au o es explici an sis emá icamen e, en o ma de eglas sencillas, lospasos a se- gui pa a desa olla , man ene o e i a una conduc a conc e a. Los ejemplos b e es, in- cluso demasido simpli icados, omados de su p axis en el Cen o donde eje cen su labo , ilus an didác icamen e las e apas del p oce- so. Se añade a es o una se ie de eje cicios p ác icos con sus co espondien es solucio- nes al inal de cada capí ulo. La comp en- sión y o ma de aplicacidn de las eglas es, po consiguien e, asequible a un amplio sec- o de lec o es. Un capí ulo sob e la modi icación de la conduc a de los pad es pone de elie e que la modi icación de la conduc a del hijo no se da, la mayo ía de las eces, sin la necesa ia modi icación de la conduc a de los pad es. Pa e nidad Posi i a es, pues, un manual de aplicación p ác ica que e i a la discusión eó ica y los juicios de alo sob e la conduc- a humana. La discusión eó ica queda pa a ex os de mayo en e gadu a y con o os ob- je i os. Los juicios de alo quedan en ma- nos de los pad es. Son és os quienes deben decidi qué modelos, alo es, e c. quie en inculca a sus hijos. Rinn y Ma kle se limi an a indica una de las mane as (muy p agmá- ica, casi mecánica) de consegui desa o- lla , man ene 'o cambia la conduc a con- o me a los modelos elegidos. Exp esiones empleadas po el aduc o exigen al lec o español un es ue zo de aco- modación a un lenguaje que no le es ami- lia . Un alo del lib o y de sus au o es es que no se basan me amen e en una deducción de los p incipios eó icos de la psicología expe- imen al, sino que se ha elabo ado eniendo en cuen a la p axis del cen o donde los au o es abajan. Ace ca de la elación o odoxia/e e escencia y de las apo aciones de Jean Pie e ~econch~ En 1971 publiqué en la excelen e e is a que di ige Paul F aisse, L'Année Psycho- logiquel, una ecensión c í ica del lib o de Jean Pie e Deconchy, Ló hodoxie eli- gieuse. Essai de logique psychosociale2. Te minaba aquella ecensión mani es an- do la impaciencia con que espe aba .le deu- xieme ole de ce e oeu e, qui ein odui a la no ion d'o hodoxie dans le couple dyna- mique qu'elle o me a ec le messianisme, phase d'e e escence ideologique disloca i- ce des sys emes d'emp ise o hodoxesn. P ueba de que ciencia e impaciencia no suelen congenia la emos en que la ges a- ción no ue del o den de nue e meses sino de 1 T. Ibáñez. Recensión c í ica de J.P. Deconchy, aL30 hodoxie eligieuse. Essai de logique psychosociale~. Pa is, Les Edi ions Ou ie es, 1971, 373 pp., en L'Année Psychologique, Pa is, 1972, ol. 72. nP 1, pp. 239-241. 2 J. P. Deconchy, L'o lhodoxie eligieuse. Eisai de logi- que psychosociale, Pa is. Les Edi ions Ou ie es. 373 pp.. 1971. nue e años; en e ec o, en 1980 es a espe a se eía po in sa is echa con la publicación de O hodoxie eligiewe e sciences humaines3. Hay un da o que explica, mejo que cual- quie comen a io, las azones de una ges a- ción an la ga y ambién el hecho de que nos encon emos an e una ob a excepcional- men e impo an e: du an e es e pe iodo Jean Pie e Deconchy ha publicado más de 40 a ículos que han ela ado los esul ados de sus sucesi as in es igaciones. Jean Pie e Deconchy es ac ualmen e ca- ed á ico de Psicología Social en la Uni e si- dad Pa is X (Nan e e), pe o has a hace po- co iempo su unción p incipal la ealizaba en calidad de ~Mai e de Reche ches. en el C.N.R.S. (Cen o Nacional de In es igacio- nes Cien í icas). És e es o o da o que am- bién habla po sí solo y que o na inú il cual- quie comen a io ace ca del g an igo eó ico-me odológico que espalda el con e- nido de su publicación. Pa a co esponde a ese igo no queda o a al e na i a que la de empeza el exa- men de las apo aciones de Deconchy, o e- ciendo una o mulación p ecisa de lo que es- e au o en iende po «o odoxia». Pa a Deconchy, un suje o puede se cali i- cado de «o odoxo» en la medida en que: «acep a e incluso pide que su pensamien o, su lenguaje y su compo amien o sean egu- lados po el g upo ideológico al cual pe e- nece y, pa icula men e, po los apa a os de pode de ese g upo.. Un g upo es o odoxo cuando p og ama de hecho ese ipo de egulación y cuando la <<legi imidad» de es a egulación o ma, ella misma, pa e de la doc ina a es ada po el g upo. Deconchy engloba bajo el é mino de .sis- ema o odoxon el conjun o de «disposi i os sociales y psicosociales que egulan la ac i i- dad de un suje o o odoxo en el seno de un g upo o odoxo.. 5 J.P. Deconchy, O hodoxie ellgieu e e sciences hu- maines, The Hague, Mou on Publishe s. 339 pp., 1980. La o odoxia, así de inida, se di e encia, como lo explica Deconchy, de las nociones p óximas de «au o i a ismo~~ (T. Ado no) y de (gdogma ismon (M. Rokeach) e i ando el «psicologismo~~ inhe en e a es os concep os y p esen ándose como una « o alidad concep- ual» en la cual el suje o o odoxo y el g upo o odoxo se de inen conjun amen e e indiso- ciablemen e: « oda disyunción in e na en ese concep o a uina ía su alcance». Jean Pie e Deconchy ha in es igado la na u aleza, los mecanismos y los e ec os de las ope aciones psicosociales que se desplie- gan en el seno de los sis emas o odoxos, o- mando la Iglesia Ca ólica como campo de expe imen ación. Sin emba go, es á cla o que cualquie ideología puede ans o ma - se en un sis ema o odoxo a pa i del mo- men o en que el g upo que la os en a se do a de un cen o que egula po de echo las ca- ac e ís icas ideológicas de ini o ias de la in- clusión o la exclusión de los suje os en el g upo. La segunda noción-base con la que aba- ja Deconchy es la noción de ([e e escencia ideológica^^ que ecibe el nomb e de «mesia- nismo. cuando se mani ies a en el ma co de los enómenos eligiosos. La noción de e e - escencia ecu e a aquellos mecanismos psi- cosociales [[des egulado es* que se mani ies- an en los «sis emas socioideológicos~~ y ien- den a disloca las o mas es ablecidas de e- gulación de la in o mación y de las es uc u- as, en un clima de e e escencia social. Es e iden e que la noción de e e escencia se e ela mucho más i ícil de ope acionaliza '4' ' y de some e a in es igación que la noción de o odoxia. Como lo señala Deconchy: «el mé odo expe imen al, aunque se aplique en medio na u al como hemos in en ado hace - lo, iende casi siemp e a minia u iza , a ca- naliza y a domina los enómenos que p e- ende es udia ; los enómenos e e escen es deja ían, po de inición, de se e e escen es an p on o como se les aplicase es e ipo de a amien o». Pese a las di icul ades que compo a, la noción de e e escencia es imp escindible pa a comp ende el uncionamien o de los sis emas socioideológicos; no solamen e po causa de un hecho de obse ación bien es a- blecido según el cual suelen apa ece , en el seno de es os sis emas, episodios más o me- nos cíclicos de b o es e e escen es, sino ambién po que la o odoxia y la e e escen- cia es án en e ejidas en una incesan e dia- léc ica. A eces se da el caso de que sean las p opias o odoxias (o odoxias ((amenaza- das» y o odoxias «decepcionadas» las que engend an e e escencias que luego inco po- an en una ope ación de eju enecimien o y de nue a i alidad. Es o no deja de e oca , en cuan o a sus e ec os, las unciones que de- sempeñan las «c isis» en dis in as es e as de la ealidad social. An es de p esen a las p incipales hipó e- sis y los p incipales esul ados de Deconchy es ineludible comen a el en oque me odoló- gico. Es e ha consis ido en implan a : «dis- posi i os expe imen ales en cie as zonas de ese sis ema an so is icado a ni el cogni i o y social que cons i uye la Iglesia Ca ólica». El en en amien o, a eces iolen o, en e las o ien aciones aexpe imen alis asn adic as al labo a o io, y las o ien aciones ((na u alis- as» a incadas en los escena ios na u ales, e- mi e po momen os y pa ece que se pe mea- bilicen las on e as me odológicas en un a án de ap o echa lo que puedan ene de posi i o ambos en oques. Sin emba go, el eclec icismo esul an e sigue cons i uyendo una cla a mues a de la incapacidad epis e- mológica en que se deba e la psicología so- cial pa a sob epasa los é minos en p esen- cia. En e ec o, una ac i ud me odológica- men e conciliado a no conduce más que a cons i ui los dos.en oques en an o que mo- men os dis in os en el seno de un mismo p o- ceso de in es igación. Deconchy ha in en a- do sob epasa a la ez el con lic o y la conci- liación ecléc ica, pa a desemboca en una sín esis que ue a po in epis emológica- men e sa is ac o ia. Conside o es a apo a- ción me odológica an impo an e como la p opia apo ación sus an i a y no me desdi- go al espec o de lo que esc ibía en 1971: (<e a necesa ia la conyunción de una p o un- da con icción epis emológica, po una pa - e, y de las peculia es exigencias inhe en es a la na u aleza misma del obje o in es igado, po o a, pa a que es a sín esis pudie a se in en ada. Deconchy lo ha in en ado y, a mi en ende , lo ha conseguido. Pues o que se a aba de es udia un sis ema o odoxo e a necesa io abaja con un g upo na u al que es u ie a egulado po es e ipo de sis ema; pues o que se a aba de alcanza leyes gene- ales e a necesa io expe imen a . El p oble- ma se esol ía inse ando la expe imen ación en el uncionamien o na u al de g upos eli- giosos, y más p ecisamen e ca ólicos, pues o que son ellos quienes " ealizan" con mayo igo el uncionamien o o odoxo. Pe o es a inse ción es p oblemá ica y Deconchy lo sa- be. T abaja sob e sis emas sociales na u a- les exige que, an o po azones cien í icas como deon ológicas, se p ese e su iden i- dad, du an e y después de la in e ención, cosa que educe el campo expe imen al posi- ble. Po o a pa e se ía ingenuo c ee que no se modi ican las ca ac e ís icas na u ales de un g upo cuando se le inyec an elemen os que no ha gene ado po sí mismo; po lo an o (y es lo que hace Deconchy) sólo se le pueden inyec a aquellas a iables que el mismo suele sec e a de ez en cuando, aun- que sea de o ma cie amen e más len a y con ca ac e ís icas menos "pu as". Hay que in en a además minimiza la al e ación de las ca ac e ís icas na u ales que puede se p o ocada po el hecho mismo de la "inyec- ción". Con odo, la p udencia debe gobe - na las posibles gene alizaciones, ya que es innegable la di e encia que media 'en e la his o ia de la génesis na u al de una a iable y la diac onía expe imen al que la subs i u- ye*. Los esul ados de es as in es igaciones (un o al de 28 expe imen os en si uación na u- al) se ecogen en los es capí ulos del lib o. En el p ime o, Deconchy pone a p ueba y con i ma la hipó esis cla e de odo su sis e- ma eó ico: «en los sis emas o odoxos la a- gilidad acional de la in o mación se com- pensa po medio del igo de la egulación». Deconchy demues a, po ejemplo, que cuan o más se debili a, con ayuda de a gu- men aciones écnicas, la base acional que un suje o o odoxo a ibuye a un doxema de e minado (nomb e que se da a un í em pa icula den o de un sis ema de c eencias y que, en es e caso, consis e en una p oposi- ción eligiosa básica), mayo es el g ado en que el suje o o odoxo se e ugia en los me- canismos de egulación o odoxa, y, en con- secuencia, mayo es el g ado en que conside- a que es necesa io acep a ese doxema pa - icula pa a pe enece al g upo. Asimismo, si se log a con ence a un suje o o odoxo de que el apa a o egulado de su g upo no exi- ge la acep ación de un doxema de e minado pa a pe enece al g upo, en onces el suje o o odoxo ole a más ácilmen e que es e do- xema se apa e de las no mas de la azón. Es imposible o ece aquí odos los esul- ados alcanzados po el au o y me ceñi é a uno de ellos. Po ejemplo, el que pone de mani ies o el e ec o educ o eje cido po la egulación o odoxa sob e la ampli ud del léxico espon áneamen e disponible pa a el suje o. Si se pide a un suje o o odoxo que o mule un comen a io ace ca de un obje o eligioso, és e u iliza á un núme o de pala- b as dis in as, an o más educido (pa a una misma longi ud o al de discu so) cuan o más p esen e enga en su men e su pe enen- cia al sis ema o odoxo. Es más impo an e no deci lo que no se debe deci que deci lo que se debe deci ; e i a la he ejía es más ap emian e que p oclama el dogma. Como úl imo da o e e en e a es e capí ulo indi- quemos que Deconchy u iliza es si uacio- nes expe imen ales: o odoxia «amenazada», o odoxia « anquila., y o odoxia ~ e o - zada~. En el segundo capí ulo el au o emplea lo que denomina ~pa áme os de segunda ge- ne ación,,. Su p opósi o consis e en analiza lo que sucede cuando los suje os o odoxos decub en cuál es la «mecánica in e na» de la o odoxia, y oman conocimien o de cuál es, p ecisamen e, su p opio modo de unciona- mien o. Conc e amen e, Deconchy in o ma a los suje os (sace do es, monjas, eólogos. ..) de cuáles son los esul ados que ha consegui- do con los pa áme os de p ime a gene a-. ción, es deci , les explica la mane a en que cualquie suje o o odoxo iende a eaccio- na an e, po ejemplo, una debili ación de las bases acionales de sus c eencias. Pa a hace en e a es a in o mación los suje os ya no pueden ecu i al mecanismo que consis- e en inc emen a el igo de la egulación, pues o que es e mecanismo ha sido demis i i- cado an e sus p opios ojos. Los suje os acep- an en onces concede un alo in o macio- nal a cie as e e escencias sociales y cognos- ci i as, con a las cuales ienen endencia a inmuniza se &ando se encuen an en si ua- ción de o odoxia « anquila» y que aho a ecupe an pa a que no se de e io e el sis e- ma. Recu en po ejemplo a p ocesos de uu opización)), de «esca ologización» y de mis icizacióno; la o odoxia acosada libe a, po sí misma, p ocesos e e escen es que lue- go debe á eabso be . En su úl imo capí ulo, Deconchy demues- a sin emba go que no odos los discu sos cien í icos, demis i icado es de los p ocesos de egulación o odoxa, conducen necesa- iamen e a una sc isis» y a una «exci ación» de las e e escencias. En e ec o, el discu so cien í ico eó ico-expe imen al consigue e ec i amen e es e esul ado, pe o no así el discu so cien í ico empí ico-posi i is a, aun- que es é nu ido de in encionalidad con es- a a ia. El sis ema o odoxo lo acep a plena- men e debido quizá al «e iden e isomo is- mo de mé odo, y quizá de ideología, que exis e en e ambos». El sis ema o odoxo no se sien e a ec ado po la in o mación empí ico-desc ip i a ace ca de su unciona- mien o, y puede pe ec amen e coexis i con ella, pe o sólo puede hace en e al discu so eó ico-expe imen al elajando, po lo me- nos en apa iencia, el igodde sus egulacio- nes y dejando que se exp esen los p ocesos des egulado es que suele acalla , gene al- men e, con e icacia. Desea ía habe enido la o una de e le- ja el in e és que p esen a la ob a de De- conchy y que sob epasa con mucho el que pueda desp ende se de los con ados esul a- dos a los que he podido e e i me aquí. Po supues o, la ob a de Deconchy no es á aca- bada y son muchos los in e ogan es que quedan po dilucida en el campo de los sis- emas sociocogni i os. Conside o bas an e sin omá ico el hecho de que mis c í icas no encuen en p esa en el co pus eó ico elabo- ado po el au o y que apun en solamen e a las lagunas, o mejo dicho, a algunas zonas que el abajo de Deconchy ha dejado sin ex- plo a , y que me pa ecen c uciales: po una pa e, los p ocesos e e escen es que condu- cen hacia e ec os de inno ación ideológica; po o a pa e, los p ocesos egulado es que uncionan en las o odoxias basadas en la azón. El p opio Deconchy señala el in e és (y la di icul ad) que p esen a el es udio de la «c eación ideológica», y nos a isa de que no lo abo da, ya que, en úl ima ins ancia, el suje o o odoxo y el «con es a a io mesiáni- co* pe manecen en el in e io de una misma ideología. ¿Pe o qué ocu e cuando la e e - escencia ya no iene po acica e el deseo de un . e o no a las uen es p imi i as» o el de- seo de que se p oceda «a una lec u a dis in a del mismo ex o pe o desde los mismos alo- es undacionales.? ¿Qué ocu e cuando la e e escencia es anunciado a de enómenos que se asemejan a los cambios pa adigmá i- cos* de T. Kuhn, a los «cambios-2* de P. Wa zlawick o a aquellas eme gencias pa- a las cuales uno in uye que ha sido concebi- da la eo ía de las «ca ás o es), de R. Thom? Hay pocas dudas sob e el hecho de que los p ocesos e e escen es implicados, y las e- gulaciones sociales desplegadas, deben se bas an e dis in as de las que desc ibe De- conchy. Pese a las innume ables di icul ades que plan ea su es udio, hab á que abo da lo algún día y endi cuen a de lo que se escon- de as el ocablo .poiesis» y que cons i uye uno de los p ocesos sociales más impo an- es, más a ac i os y más mis e iosos, que se o ecen a las ciencias sociales y humanas. Deconchy ha es udiado unos sis emas en los cuales la ins ancia legi imado a del alo de los doxemas consis e en un cen o egula- do cuya legi imidad es a es ada po el p o- pio co pus de c eencias que debe legi ima , es ableciéndose una elación de in e io idad en e los alo es del sis ema y los c i e ios que legi iman los mecanismos de la egula- ción. Las c eencias no ienen pues po qué adecua se a no mas de alidez ex e io es, como po ejemplo las no mas de la az6n. Es e ipo de sis ema, que ha sido, c eo, hege- mónico has a hoy y que encuen a su ipo casi ideal en las ins i uciones eligiosas, en- gend a, como hemos is o, un ipo de egu- lación o odoxa bien de inida, {pe o qué ocu e cuando las c eencias se pe ciben co- mo dependien es de un ac o de alidación ex e no (po ejemplo, el conocimien o cien- í ico) y cuando los doxemas encuen an su legi imidad p ecisamen e en la anulación de la dis ancia que les sepa a de la azón (eR=O en la e minología de Deconchy)? ¿Cuáles son en onces los mecanismos egula- do es que en an en juego pa a p ese a los sis emas sociocogni i os? ¿Cuáles son las ca- ac e ís icas de los e en uales b o es e e es- cen es? {Tiene sen ido habla de o odoxias acionales? Si es cie o, como lo p e ende Foucaul , que se es á ope ando una ansición desde los sis emas basados en la Ley, hacia los sis e- mas basados en la No ma, las espues as se hacen acucian es. No dudo de que los p óximos abajos de Deconchy inspi a án nue as p egun as e in- ci a án a nue as e lexiones. Me gus a ía conclui señalando una ez más las es g an- des i udes que eo en la in es igación de Jean Pie e Deconchy: IP La elección de un enómeno c ucial pa a la psicología social, y que debe á cons- i ui uno de sus p incipales campos de in- es igación en una ase de mayo madu ez, a sabe : los sis emas sociocogni i os y los p o- cesos ideológicos. 2P La elabo ación de concep os que son indisolublemen e psicosociales y en los cua- les queda anulada la dis ancia que sepa a lo indi idual y lo g upal. 3P La opción me odológica, igualmen e alejada de la es e ilidad eó ica inhe en e al expe imen alismo de co e Posi i lS a, y del i e u abilismo que ca ac e iza al en oque empí ico-descn'p i o de co e enomenolo- gis a. T. IBÁFIEZ Subdepa amen de Psicologia Social de la U.A.B. Las igu as pa en ales y la ep esen ación de Dios: un es udio psicológico y anscul u al An oine Ve go e y Al a o Tamayo The Pa en al Figu es and he Rep esen a ion o God. A Psychological and C oss- Cul u al S udy. Leu en - The Hague, 1980, 255 págs., Ed. Leu en Uni e si y P ess and Mou on Publishe s, K akens aa , 3; B-3000 Leu en (Bélgica) (Qué signi icado iene pa a el se humano la pola idad pad e-mad e? (Cuál es su un- ción en la génesis de la elación a ec i a y en la cons i ución de las ac i udes é icas y eli- giosas? (Es algo dis in o pa a ambos sexos y pa a cul u as di e en es y, en caso a i ma i- o, en qué consis en las di e encias? Los p o- undos cambios sociales que an o han a ec- ado las elaciones en e la muje y el hom- b e (han al e ado el signi icado de es a pola- idad? És as son las p egun as que empezó plan- eándose el p o eso A. Ve go e, de la Uni- e sidad de Lo aina (Bélgica), al p incipio de la década de los años sesen a. T as casi ein e años de in es igación al en e del Cen o de Psicología de la Religión, secun- dado po un equipo en usias a de p o eso es ayudan es, con la pa icipación de decenas de es udian es que ealiza on allí sus memo- ias de licencia u a y esis doc o ales, Ve go- e ha culminado un abajo de ex ao dina- ' io in e és cien í ico pa a el es udioso del compo amien o humano, an o desde la pe spec i a psicológica y clínica, como edu- ca i a y eligiosa. A. Tamayo, que había ealizado su doc o- ado sob e aquella p oblemá ica en la Uni- e sidad de Lo aina, consag ó el año sabá i- co que le concedía la Uni e sidad de B asi- lia, de la cual es p o eso , a la e isión c í ica del ex o inal en cuya edacción ambién pa icipó di ec amen e, así como o os cola- bo ado es de Ve go e. Es po es o que igu a como coau o del abajo. Se a a de una ob a densa, de lec u a apasionan e, que a a de una emá ica compleja, con o e ida a menudo, y de g an impo ancia pa a el u u o del homb e. Ello me obliga a dedica le una ex ensión que puede pa ece desmesu ada pa a una ecen- sión, pe o sin lo cual no me se ía posible sa- is ace la legí ima cu iosidad del lec o que desee sabe el alcance de es a in es igación. En su p oyec o Ve go e se p opone, a pa i de un ma co eó ico conciso y cla o (Cap. 1). cons ui un ins umen o adecuado (Cap. 2) que le pe mi a es udia empí icamen e en dis in os g upos de indi iduos (Caps. 3, 4, 5, 6 y 7) las elaciones en e las dos g andes i- gu as es uc u ado as de la pe sonalidad -el pad e y la mad e- y la ep esen ación de Dios. La ob a de Ve go e, que sin e iza al