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Análisis del efecto placebo

Abstract

En el ámbito de la salud, a pesar de la inoperancia o incluso peligro intrínseco que supone la aplicación de muchos agentes o estrategias terapéuticas, un numero apreciable de mejorías o curaciones suelen seguir a la intervención profesional de un terapeuta. Las investigaciones históricas, antropológicas, sociológicas y psicológicas proporcionan evidencia en favor de la existencia real del denominado «efecto placebo». Un mejor conocimiento de dicho efecto mediante trabajos experimentales puede conducirnos a un nuevo modelo sanitario más humano, eficaz y económico.

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Análisis del efecto placebo

Author: Bayés, Ramon
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1984
DOI: 10.5565/rev/qpsicologia.545
Source: https://ddd.uab.cat/pub/quapsi/quapsi_a1984v8n1/quapsi_a1984v8n1p161.pdf
Quade ns
de
Psicologia, 19.84,
1,
161-183
Ramon
BAYÉS
**
RESUMEN
En el ámbi o de la salud, a pesa de la inope ancia o incluso pelig o
in ínseco que supone la aplicación de muchos agen es o es a egias
e apéu icas, un nume o ap eciable de mejo ías o cu aciones suelen
segui a la in e ención p o esional de un e apeu a. Las in es iga-
ciones his ó icas, an opológiias, sociológicas y psicológicas p opo -
cionan e idencia en a o de la exis encia eal del denominado «e ec o
placebo». Un mejo conocimien o de dicho e ec o median e abajos
expe imen ales puede conduci nos a un nue o modelo sani a io más
humano, e icaz y económico.
ABSTRACT
Zn he scope o Heal h, in spi e o he useless o in insic dange
o many he apeu ic agen s o s a egies, un app eciable numbe o
p o essional in e en ions a e ollowed o pa ien 's imp o emen .
E idence o a placebo e ec is supplied by his o ical, an h opolo-
gical, sociological and psychological esea ch.
A
be e knowledge o
he placebo e ec h ough expe imen al in es iga ions muy lead us
o a new model o Heal h se ices mo e human, e icien and inex-
pensi e.
--
-
*
Tex de la con e encia p onunciada el
4
de eb e de
1982
a
la
Uni e sidad
Au ónoma del Es ado de México
(Toluca), amb mo iu del
l.e
Coloquio Zn-
e nacional sob e Daño Ce eb al.
**
Depa amen de Psicologia Expe imen al i Psico isiologia. Uni e si a Au-
onoma de Ba celona.
162
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
INTRODUCCIÓN
La e iginosa escalada de los cos es sani a ios, la igno ancia de los
médicos en la p e ención y solución de muchos as o nos y en e me-
dades -especialmen e los de ipo c ónico- y los pelig os de ya o-
genia que implican buen núme o de e apéu icas ac ualmen e en uso,
cons i uyen algunas de las azones po las que an o los p o esionales
de la Salud como las g andes masas de pacien es que in aden a dia ia
los consul o ios, clínicas y hospi ales di igen su mi ada espe anzada
hacia los nue os en oques e apéu icos en busca de espues as a sus
p oblemas que sean más e icaces, menos dolo osas, más económicas o
menos pelig osas que las ac uales.
De o ma pa alela, en muchas ocasiones, con independencia de la
inope ancia o pelig osidad in ínseca de los p oduc os o écnicas u ili-
zados, un núme o impo an e de mejo ías o cu aciones siguen a la
in e ención de los e apeu as -pe enezcan és os al sec o sani a io
o icial o a las denominadas Medicinas adicionales-, lo cual no equi-
ale necesa iamen e, aunque así se in e p e e muchas eces, a que
dichas mejo ías o cu aciones sean debidas a sus sabe es y habilidades
p o esionales.
En mi in e ención oy a a a , p ecisamen e, de es e e ec o cu a-
do , an inespecí ico como impo an e, denominado po muchos au o-
es «e ec o placebon, el cual, como in en a é mos a , no es una en e-
lequia sino algo eal que se o igina en el p opio o ganismo bajo la
acción de de e minados es ímulos psicológicos, y cuyo mejo conoci-
mien o sospechamos que puede desempeña un papel de p ime o den
an o en el aba a amien o de los cos es sani a ios como en el p oceso
de con e i al pacien e, de me o elemen o pasi o, en suje o ac i o
capaz de acele a e, incluso, en algunos casos, de consegui po sí solo,
au omá icamen e, su p opia cu ación.
He es uc u ado el abajo de la o ma siguien e:
En
p ime luga ,
oy a e e i me, b e emen e, a la de inición y o igen de la palab a
pla-
cebo,
pa a lle a a cabo, a con inuación, un ápido eco ido his ó ico
que desemboca á en una isión pano ámica del e ec o placebo en la
p ác ica médica ac ual y en las Medicinas adicionales. Menciona é
e idencia p oceden e de los labo a o ios expe imen ales e indica é al-
gunas hipó esis que a an de explica lo. Finalmen e, me pe mi i é
hace algunas suge encias sob e la incidencia que pod ía ene una
aplicación sis emá ica de es e enómeno al ámbi o sani a io en un
con ex o social cuyo obje i o p io i a io no ue a la de ensa de los
in e eses g emiales de los p o esionales de la Salud sino la consecución
del máximo bienes a posible pa a odos los ciudadanos, con el mínimo
cos e y pasando
el
p o agonismo cu ado , siemp e que sea ac ible, de
los p o esionales a los p opios usua ios ecep o es de se icios en una
cla a acción desp o esionalizado a.
ORIGEN
Y
DEFINICION DEL TERMINO «PLACEBO»
El comienzo his ó ico del é mino
placebo
pa ece emon a se a la
Biblia
heb ea. En ella apa ece la palab a
e halech,
la cual es aducida
al la ín como
placebo: Placebo Domino in egione i o um
-«Com-
place é al Seño en la egión de los i os»-
(Salmos,
114,
9,
Vulga a).
Es a palab a iene ya de inida con un sen ido médico en el
Quincy
Lexicon
de 1787 y en sus inicios si e no sólo pa a designa un de e -
minado ipo de medicamen o inac i o, sino ambién o as écnicas o
mé odos no medicamen osos que u ilizan los médicos, más pa a com-
place -y de ahí el é mino placebo- que pa a bene icia al pacien e.
Más a de, du an e muchos años, debido posiblemen e al e o de
un lino ipis a que con i ió
a commonplace me hod o medicine
-un
mé odo o medicamen o i ial- en
a commonplace ne hod o medi-
cine
-un mé odo i ial de medicamen o-, el uso del é mino se
es ingió al ámbi o a macológico
y
oda ía hoy, en muchos sec o es,
és a suele se la p ác ica p edominan e, como mues a, po ejemplo,
la de inición que apa ece en la edición de 1979 del
Dicciona io e mino-
lógico de ciencias médicas:
«Nomb e que los au o es anglosajones
dan a las p epa aciones a macéu icas que sólo con ienen p oduc os
ine es
y
que se p esc iben pa a log a un e ec o psico e apéu ico».
Po nues a pa e, u iliza emos la palab a placebo en un sen ido
amplio, de o ma que comp enda odos aquellos a amien os, pa es
de a amien o o elemen os asociados a un a amien o, con indepen-
dencia de su na u aleza - a macológica, ins umen al, e bal, e c.-
suscep ibles, delibe adamen e o no, de p oduci e ec os e apéu icos en
el pacien e sin posee , in ínsecamen e, capacidad especí ica pa a ello.
PEQUERA HIST(PW1A
DEL
EFECTO PLACEBQP
Al pa ece , el p ime desc ip o del e ec o placebo -aún sin apli-
ca le dicha denominación- ue Pla ón, el cual, en un pasaje del
Cá -
mides,
ad ie e, a a és de Sóc a es, que un emedio e apéu ico sólo
puede se e icaz si an es de su adminis ación se some e al en e mo
a un de e minado ensalmo
-epodé-,
el cual consis e en un discu so
ealmen e pe suasi o.
El p ime o -o uno de los p ime os- en man ene la esis de que
la His o ia de la Medicina es, en g an medida, la his o ia del e ec o
164
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
placebo, ha sido p obablemen e Hous on, el cual en 1938, señala que
se examina án en ano las páginas de Hipóc a es y de los ilus es
mé-
dicos del pasado en busca de a amien os que posean, po sí mismos,
un alo especí ico. Has a echas muy ecien es sólo muy espo ádica-
men e se han ido inco po ando a la p ác ica médica conocimien os
in ínsecamen e ú iles como, po ejemplo, el a amien o del esco bu o
po medio de u a esca. El aliado más e icaz con que ha con ado el
médico a a és de los siglos pa a lle a a cabo su labo ha sido su
elación pe sonal con el en e mo. «Los agen es e apéu icos po medio
de los cuales conseguían las cu aciones -esc ibe Hous on- e an sus
p opias pe sonas. Sus p ocedimien os e apéu icos, an o si e an ine es
como pelig osos, ue on placebos, símbolos g acias a los cuales se
sos enía la e de los pacien es y la suya p opia».
De hecho, el azonamien o de Hous on se encuen a ya en ge men
en la impo an e ob a de Osle
P incipies
and p ac ice in Medicine,
apa ecida
en
1892
y
conside ada como el mejo ex o de su iempo en
lengua inglesa. En ella puede lee se: «La e en los dioses o en los san os
cu a a uno, la e en las pequeñas píldo as a o o, la suges ión hipnó ica
a un e ce o, la e en un a able doc o a un cua o.
..
La e en noso os,
la e en nues os mé odos y d ogas (es) el g an capi al de la p o e-
sión..
.
La pied a de oque del éxi o en Medicina».
Shapi o, uno de los au o es que más se ha p eocupado a lo la go
de su ida po el es udio del e ec o placebo, a i ma sin ambages que
an o los
800
emedios y las
700
d ogas que se mencionan en el céleb e
papi o de Ebe s -que se supone esume odos los conocimien os mé-
dicos del an iguo Egip o- como los p ocedimien os usados po Escu-
lapio, Hipóc a es, Galeno y cen ena es de o os médicos ilus es a
a és de la his o ia, ue on, básicamen e, emedios inespecí icos o
placebos.
Aun cuando, en nues a opinión, una a i mación an d ás ica debe-
ía ma iza se, ya que el opio y el cáñamo indio, po ejemplo, ue on
conocidos y u ilizados desde la más emo a an igüedad po nume osas
cul u as
y
g acias a sus p opiedades analgésicas pudie on lle a se a
cabo ope aciones qui ú gicas de u ilidad e apéu ica indudable, lo
cie o es que la di icul ad pa a dosi ica las las con e ían, incluso a
ellas, en insegu as o pelig osas.
Los medicamen os de la an igüedad solían consis i en hie bas de
sabo desag adable, sang e, exc emen os y sus ancias o gánicas e ino -
gánicas de odas p ocedencias: dien es de ce do, espe ma de ana,
plumas, exc emen os de cocod ilo, pezuña de bu o, g asa de eunuco,
pas illas de íbo a desecada, sudo humano, e c. El obje i o de su
adminis ación, en gene al, e a cla o: disgus a al demonio que con
segu idad se había in oducido en el cue po de la pe sona dolien e y
consegui echa le ue a del mismo.
Un p incipio simila , aunque u ilizando una écnica di e en e, se
encuen a en el o igen del uso de las sanguijuelas en Medicina. Inicial-
men e, la sang ía o lebo omía se basó en la c eencia de que el demonio
causan e del dolo se encon aba en la sang e y en que las sangui-
juelas, al chupa la, lo ex aían conjun amen e con ella. Más a de, la
idea dominan e ue que, con la sang ía, se podía des ia la ma e ia
mo bosa y hace la pasa de un ó gano a o o. Su popula idad ue muy
a iable a a és de los países y de las épocas, alcanzando una de sus
co as más al as el siglo pasado en F ancia, con el adical in e encio-
nismo médico p econizado po Bouilla d, decano de la Facul ad de
Medicina, el cual conside aba la sang ía como el a amien o de elec-
ción pa a odas las en e medades agudas. De es a o ma, en es e país,
mien as que en 1824 e an su icien es 300.000 sanguijuelas pa a cub i
odas las necesidades médicas, es años más a de ue necesa io im-
po a 33 millones, una ez ago adas las exis encias p opias, y en 1833
el núme o de sanguijuelas impo adas se ele ó a la eno me ci a de
41 millones.
En o os con ex os, las pe sonas dolien es ue on más a o unadas.
La cu ación po imposición de manos ue p ac icada en e los heb eos,
los g iegos
y
los omanos. Los an iguos p o e as de la Biblia solían
sana a los en e mos imponiéndoles las manos sob e la cabeza, y de
o ma pa ecida ac uaba, al pa ece , Esculapio. Plinio a i ma, po su
pa e, que Pi o, ey de Epi o, cu aba las en e medades del bazo o-
cando al pacien e con el dedo go do del pie de echo, y Táci o asegu a
que Vespasiano cu aba a los ciegos ocándoles los ojos.
En algunas sociedades occiden ales es e pode de cu ación po me-
dio de la imposición de manos ue monopolio, du an e bas an es si-
glos, de sus eyes, e incluso su gie on ag ias dispu as en e F ancia e
Ingla e a sob e a cuál de sus espec i os mona cas co espondía la
p io idad. Los anceses sos enían que el pode de sana se había
con e ido a Clodo eo en el ac o de su bau ismo
y
co onación en el
año 496, mien as que los ingleses de endían que los eyes de F ancia
habían adqui ido la g acia como he encia cola e al de los eyes de
Ingla e a. Sea como ue e, lo cie o es que en el siglo
XI
la e apéu ica
po
oque del ey
e a uni e salmen e admi ida en el Occiden e ci ili-
zado y que los en e mos acudían de España, Flandes, Alemania, Lom-
ba día e I alia. Se calcula que en el siglo
XVIII,
Ca los
1
de Ingla e a,
en los diecinue e años de su einado, aplicó es a e apéu ica del
Royal
Touch
a unas 80.000 pe sonas.
Los médicos de es as épocas solían ecomenda calu osamen e a
sus pacien es la cu a egia. William Clowes, ci ujano de Isabel de Ingla-

166
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
e a
y
enca gado de asis i a la ce emonia del ocamien o, asegu a que
una g an pa e de los súbdi os de Su Majes ad
y
ambién muchos
ex anje os que de o o modo hubie an pe ecido mise ablemen e, ue-
on cu ados con es e p ocedimien o, mien as que And é Lau ens, p i-
me médico de En ique
IV
el G ande, a i ma que la g acia de cu a e a
p opiedad absolu a del ey de F ancia. Ya en pleno siglo
XIX,
Ca los
X
de F ancia, du an e las ce emonias de su co onación, acaecida en 1824,
ocó 121 en e mos que le ue on p esen ados po dos médicos amosos:
Alibe
y
Dupuy en.
No deja de se signi ica i o que, en el siglo XVI, He nán Co és, as
en a en con ac o con la Medicina p ecolombina, la cual incluía en su
a macopea To ina, ma e ias ecales
y
obje os ales como dien es de
mue o
y
ojos de lobo, esc ibie a a Ca los
V
pa a pedi le que no pe mi-
ie a pasa médicos españoles a México, ya que la des eza de los
médicos az ecas e a al que los hacía innecesa ios.
EL EFECTO PLACEBO EN LA P-CTICA MÉDICA ACTUAL
En la ac ualidad, aunque el pano ama ha mejo ado mucho en el
sen ido de que el médico iene a su disposición sus ancias ac i as sus-
cep ibles de usa se pa a comba i e icazmen e un núme o conside able
de p ocesos pa ológicos, lo cie o es que su uso especí ico se complica
debido, en g an pa e, a:
a)
La eno me p oli e ación de p oduc os a macéu icos. Mien as
que
la
lis a con eccionada po la O ganización Mundial de la Salud
incluía sólo
220
medicamen os básicos en 1978, en el me cado español,
po ejemplo, ci culaban, en 1977, 12.227 p epa ados a macéu icos.
b)
La de icien e in o mación de bas an es médicos espec o a la
acción especí ica, e ec os secunda ios, con aindicaciones, e c. de mu-
chos de los á macos que adminis an. Una encues a lle ada a cabo
en e médicos españoles, en 1976, puso de elie e, po ejemplo, que más
de un
70
%
de ellos no conocían la composición de muchos medica-
men os que p esc ibían.
c)
La de icien e in o mación que suelen ene los médicos sob e
la his o ia medicamen osa de sus pacien es.
d)
Los e o es diagnós icos a ibuibles al médico.
e)
Los e o es de adminis ación que come en los pacien es no
hospi alizados
y
que se es ima que a ec an, ap oximadamen e, al
40
%
de los casos.
)
El hecho, pues o de elie e ecien emen e po la c onobiología,
de que los e ec os de muchas d ogas pueden a ia según el momen o
del ciclo biológico en el que se adminis an.
g)
La p esión eje cida po los ac uales hábi os sani a ios de la
población que conducen a los pacien es a espe a -y aun exigi - la e-
ce a de un medicamen o al e mina una consul a médica.
Es os ac o es se complemen an con el da o no menos ele an e
denunciado po Be aud, que señala que en e el 30 y el 40
%
de los p o-
duc os que cons i uyen la a macopea ac ual poseen una acción a ma-
codinámica débil o nula, es imación que, po cie o, coincide an o con
la de un edi o ial del
B i ish Medical Jou nal
en el cual se señala que
un medicamen o es p esc i o «como un placebo ap oximadamen e en
el 40
%
de los pacien es a endidos en Medicina Gene al», como con la
p opo ción media de «en e mos uncionales» encon ada en in es iga-
ciones lle adas a cabo en nume osos países occiden ales.
En 1970, el 30
%
de odas las ece as médicas ex endidas en los
Es ados Unidos co espondió al g upo de d ogas psico opas, siendo en
es a época el ni el de consumo de anquilizan es y pas illas de do mi
de las muje es españolas apa en emen e simila al de las éminas de
Cali o nia. Teniendo en cuen a:
a)
la g an can idad de medicamen os
psico opos disponibles;
b)
la al a p obabilidad de que muchos á -
macos sean p esc i os en dosis insu icien es;
c)
la imposibilidad, en la
mayo ía de los casos, de con ola e icazmen e su adminis ación; y
d)
la al a de adies amien o ap opiado de los médicos, Shapi o llega a
la conclusión, quizá exage ada, de que en el 95
%
de los casos es as
d ogas se usan, an e odo, po el e ec o placebo que p oduce su con-
sumo. En palab as de es e mismo au o , «las d ogas psico opas se han
con e ido, en g an medida, en los glo iosos placebos de nues a gene-
ación~. Placebos un poco ca os y que, en bas an es casos pueden da
luga -lo mismo que los an ibió icos, cuyo consumo en España se
es imaba hace poco que e a seis eces supe io al necesa io- a pa e
de las denominadas en e medades ya ógenas.
Como da os ma ginales a nues o azonamien o -aunque no po
ello desp eciables- podemos menciona que, de acue do con un a-
bajo de
JICK
ealizado en 1974, en Es ados Unidos cada año se hospi-
alizan unas 300.000 pe sonas a consecuencia de los e ec os ad e sos
de los medicamen os y que 3 millones de pacien es ing esados su en
alguna eacción medicamen osa indeseable, de las que 29.000 se án
mo ales. Po o a pa e, un es udio ealizado po el
Bos on Collabo a-
i e D ug Su eillance P og a n
en 1971, que incluía a 9.000 en e mos
y
ce ca de 90.000 incidencias medicamen osas, encon ó que 50 pacien es
p esen a on eacciones psiquiá icas impo an es de ipo psicó ico
y
168
QUADERNS DE
PSICOLOGIA
o os 200 su ie on eacciones le es, a ibuibles a los á macos admi-
nis ados.
Si nos p egun amos cómo es posible que los médicos, a pesa
de la inu ilidad, e incluso, en muchas ocasiones, de la pelig osidad de
los a amien os p esc i os, han conseguido man ene , como clase, su
innegable posición de espe o y pode a a és de las cul u as y de las
épocas,. sólo encon amos una espues a posible a es e hecho inc eí-
ble: con independencia de la inope ancia o oxicidad de los emedios
u ilizados, un núme o impo an e de cu aciones o mejo ías han debido
segui a su in e ención, lo cual no equi ale necesa iamen e -como
an es ya hemos señalado y como así, no malmen e, haya podido in e -
p e a se- a que las mismas hayan sido debidas a sus sabe es y habi-
lidades p o esionales. En nues a opinión, es as cu aciones y mejo ías
deben a ibui se -y con inúan siendo a ibuibles en nume osos casos-
al denominado e ec o placebo.
EL EFECTO PLACEBO
Y
LAS DENOMINADAS MEDICINAS
TRADICIONALES
Buena pa e de las p ác icas cu ado as his ó icas y p imi i as han
sob e i ido al paso de los años y con inúan eje ciéndose con éxi o en
la ac ualidad, al como ponen de elie e nume osos abajos de an o-
pología cul u al, en e los que que emos menciona , e e en es a
Mé-
xico, los de Isabel Laga iga.
En F ancia, aunque legalmen e sólo pueden u iliza p ocedimien os
e apéu icos los médicos, se ole a que eje zan en el país unos 18.000
gué isseu s.
En Alemania Occiden al, los sanado es no médicos pueden
ob ene una licencia o icial pa a eje ce su p o esión y el Es ado ela
pa a asegu a que ac úen de mane a esponsable. Había, en la segunda
mi ad de la década de los se en a, ce ca de 4.000
heilp ak ike s
egis-
ados. En la India, los e apeu as de la Medicina occiden al y de la
Medicina adicional se encuen an si uados bajo el mismo es a u o
legal. En Ingla e a, cualquie a puede con e i se en sanado mien as
no a e de p esen a se an e los demás como doc o en Medicina. En
España, a comienzos de la década de los ochen a, se calculaba que eje -
cían como cu ande os en e 5.000 y 10.000 pe sonas.
Las écnicas u ilizadas po los sanado es son muy a iadas y pecu-
lia es, e incluyen desde i os complejos has a la manipulación de hue-
sos, la oma de hie bas, la elepa ía o la simple imposición de manos,
habiéndose en iquecido y di e si icado a a és de los siglos.
En 1973, la Facul ad de Medicina de la Uni e sidad de Roma acogió
al P ime Cong eso Mundial de Medicinas Al e na i as y en su p og a-
ma p o isional se mencionaban
135
e apéu icas dis in as.
And ew
STANWAY,
un médico o mado en el
King's College Hospi al
de Lond es, ha publicado, en 1979, un lib o sob e el ema que ecoge
32
ipos de a amien o y que, apa en emen e, pone en pie de igualdad
a e apéu icas de o igen y con enido an dispa como la acupun u a, la
a oma e apia, la bio- e oalimen ación, la adies esia, la mac obió ica y
las pi ámides cu ado as.
A
juicio de S anway, cada una de es as e a-
péu icas -y o as muchas- puede consegui esul ados posi i os si
se aplica en las condiciones adecuadas.
En o as coo denadas geog á icas, el alo e apéu ico eal de la
acción de los sanado es adicionales es á siendo econocido o icial-
men e po los p og amas sani a ios. Así po ejemplo, ocu e en el nue-
o es ado de Zimbaué -la an igua Rodesia-, que cuen a con 7 millo-
nes de habi an es, país que as su independencia después de casi un
siglo de colonialismo b i ánico, ha inc emen ado su censo de
800
mé-
dicos con ce ca de
4.000
cu ande os.
A
juicio del Minis o de Sanidad,
He be Ushewokunze, médico cuali icado, «los cu ande os ob ienen
muchos éxi os con pacien es aquejados de a ecciones psicosomá icas,
asma, ube culosis, quemadu as, ac u as
y
en e medades ené eas))
y,
po an o, son alen ados a isi a a sus pacien es en los hospi ales del
Es ado. Un hechice o de Salisbu y, que cuen a con una ex ensa lis a
de éxi os e apéu icos, ha mani es ado que «puedo cu a lo odo excep o
los huesos o os o las en e medades que necesi en ci ugía..
.
Mis hie bas
sec e as son el equi alen e de las pas illas que u ilizan los blancos».
A
caballo en e los cu ande os adicionales
y
los licenciados en
Medicina, ac úan en China los llamados «médicos descalzos», que sólo
poseen un ni el p e io de ins ucción p ima ia o secunda ia de p ime
ciclo pe o que son capaces, as un ap endizaje acele ado de pocos
meses en Medicina occiden al y acupun u a, de a a e icazmen e en e -
medades ales como la pulmonía, la pleu i is o el sa ampión, y que, al
pa ece , han conseguido una ele ación no able del ni el sani a io
del país.
Y
si, lo mismo que hacíamos en el apa ado an e io al a a de
la Medicina o icial, nos p egun amos cómo es posible que a pesa de la
eno me a iedad y apa en e incong uencia e i acionalidad de las p ác-
icas e apéu icas u ilizadas, la gen e siga llenando los consul o ios de
los cu ande os, incluso en las ciudades de la ci ilizada Eu opa, sólo
se nos ocu e una espues a simila a la que dábamos an es: es e enó-
meno iene que se debido al hecho de que, con independencia de las
écnicas u ilizadas, un núme o impo an e de cu aciones o mejo ías
debe segui a la in e ención del cu ande o.
176
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
g an pa e, de la capacidad del ce eb o pa a econoce los y au o egu-
la se de o ma ap opiada.
Pa a in e p e a el e ec o placebo de acue do con el modelo de
SCHWARTZ, conside amos especialmen e impo an e su obse ación de
que muchos pacien es p eocupados suelen gene a pensamien os nega-
i os que p o ocan ensiones muscula es, ac i ación del sis ema simpá-
ico de de ensa y posibles inc emen os de p esión en los asos sanguí-
neos, odo lo cual no cons i uye el ma co más adecuado pa a que el
ce eb o pueda lle a a cabo con un máximo de e icacia sus unciones
egulado as. P opo cionando al pacien e un diagnós ico y un a a-
mien o plausibles -sob e odo, si és os an acompañados de palab as
de espe anza o segu idades de cu ación- se suele ob ene , de inme-
dia o, una d ás ica disminución en el núme o de pensamien os nega-
i os y, po an o, un dec emen o en la in ensidad de las eacciones
isce ales y ensión muscula . Es e cambio supone un uncionamien o
gene al más e icaz del sis ema inmuni a io y es su icien e, po sí solo,
pa a explica la mejo ía de nume osos as o nos.
Pa alelamen e, cuando el sanado suminis a un diagnós ico y un
a amien o, lo que hace, de hecho, es comunica al ce eb o del pa-
cien e que ya no es necesa io que siga p es ando a ención cons an e al
sín oma.
Y
la consecuencia lógica, dado que el ce eb o sólo puede e-
gis a conscien emen e un núme o limi ado de
inpu s
a la ez, es
que al di igi su a ención hacia o os p oblemas, expe imen e, casi
au omá icamen e, una disminución en la in ensidad y p esencia del
sín oma, hecho que e o za á su con encimien o de que el a amien o
es e icaz.
Tan o la consecución de un es ado de elajación como el hecho de
des ia la a ención hacia o os es ímulos, con ibuyen a la educción
de la sensación subje i a de males a y, po ello, el ce eb o se encon-
a á e o zado pa a man ene dicho es ado elajado y con inua des-
iando su a ención. De es a o ma, se op imizan las condiciones pa a
que el sis ema au o egulado pueda unciona con la máxima e icacia.
En nues o con ex o cul u al, desde la pe spec i a del modelo de
SCHWARTZ, el e ec o placebo apa ece á como una consecuencia indi-
ec a de
odos
los a amien os e apéu icos y su ampli ud se á en g an
pa e dependien e del ipo de in e acciones que engan luga en e el
e apeu a y el pacien e. Po nues a pa e, añadi emos que no emos
nada que impida que los pacien es, si han ecibido un en enamien o
p e io adecuado, puedan ob ene los mismos e ec os po sí mismos sin
in e ención de un e apeu a.

HIPOTESIS SOBRE LOS MECANISMOS BIOQUIMICOS
DEL EFECTO PLACEBO
El descub imien o, ealizado en 1975, de que el o ganismo e a capaz
de p oduci opiáceos endógenos capaces de mime iza la acción de
la mo ina, ha pues o a algunos in es igado es sob e una pis a que pa-
ece p ome edo a.
En 1978, apa ece el polémico abajo de
LEVINE
y colabo ado es so-
b e la posible in e ención de los opiáceos endógenos en los e ec os
placebo.
En una pequeña in oducción es os au o es señalan que, aunque
nada se conoce con ce eza sob e los mecanismos neu o isiológicos
y
bioquímicos del e ec o placebo, la analgesia p oducida po los placebos
posee muchos pun os de simili ud con la que se ob iene
al
adminis a
na có icos. En e ec o:
a)
Si un placebo se u iliza epe idamen e a lo la go de pe íodos
de iempo p olongados, sus e ec os analgésicos se debili an en un ípico
enómeno de ole ancia.
b)
Se obse a una inclinación compulsi a a la au oadminis ación
de los placebos -pa ecido a la adicción- con una endencia a inc e-
men a la dosis a medida que pasa el iempo, apa eciendo el denomi-
nado sínd ome de abs inencia si, súbi amen e, se impide su consumo.
c)
Las pe sonas que expe imen an e ec os analgésicos al adminis-
á seles una sus ancia ine e, ambién in o man de mayo ali io del
dolo pos ope a o io agudo cuando se les adminis a un na có ico.
d)
El sínd ome de abs inencia que sob e iene en los adic os as
la e i ada de un na có ico, puede neu aliza se, po lo menos pa cial-
men e, con un placebo.
A
pa i de es as p emisas, Le ine y colabo ado es pos ulan la exis-
encia de un mecanismo neu o isiológico común suscep ible de explica
ambos enómenos y suponen que es e mecanismo debe encon a se es-
echamen e elacionado con los opiáceos endógenos; si és e ue a el
caso, la adminis ación de naloxona -d oga an agonis a de los opiá-
ceos- debe ía se capaz de bloquea la acción de las endo inas e im-
pedi la apa ición o debili a el e ec o analgésico placebo. Razonamien-
o que, po cie o, aún no es comple amen e sólido, ya que la in luencia
de la naloxona sob e los opiáceos endógenos no se encuen a oda ía
de ini i amen e cla i icada.
En su in es igación, Le ine
y
colabo ado es u iliza on como suje os
a pacien es que acababan de su i el mismo ipo de ex acción den al
y a los que se adminis ó, u ilizando una écnica doble ciego, naloxona,
.
178
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
mo ina o placebo, midiendo sus ni eles de dolo en di e en es momen-
os a a és de escalas no malizadas.
A
juicio de los in es igado es, los
esul ados ob enidos apoyan la hipó esis de que la acción de las endo -
inas puede explica la analgesia placebo, en p ime luga debido a que
la naloxona p oduce un mayo inc emen o de dolo en las pe sonas sen-
sibles al placebo que en las insensibles a él, y, adicionalmen e, po que
una adminis ación p e ia de naloxona disminuye la p obabilidad de
que apa ezca el e ec o placebo. De acue do con es os au o es, «Si, como
sugie e el p esen e abajo, el e ec o analgésico del placebo se basa en
la acción de las endo inas, la in es igación u u a pod á di igi su a en-
ción hacia un análisis de las a iables que a ec an a la ac i idad de las
endo inas en luga de limi a se a egis a las mani es aciones con-
duc uales de los e ec os placebo. Una mayo comp ensión de los meca-
nismos endógenos de la analgesia end ía que conduci a un con ol más
e ec i o del dolo clínico po medio de una combinación de mé odos
a macológicos, conduc uales y ísicos),.
La e idencia que acabamos de p esen a no es oda ía concluyen e,
ya que po lo menos o os dos equipos de in es igación no han conse-
guido eplica el abajo an e io . Es posible que enga azón E ans
cuando, en 1980, indica que es oda ía p ema u o in oca a las endo -
inas pa a da cuen a del e ec o placebo, pe o lo cie o es que, aunque
el in e ogan e sob e la na u aleza y mecanismos o gánicos del e ec o
placebo pe manezca oda ía abie o, es a exci an e y p ome edo a ía
de in es igación cons i uye una ealidad que me ece se p o undizada.
De odas o mas, aun cuando las bases neu o isiológicas y bioquí-
micas del e ec o placebo puedan se des eladas en los p óximos años,
en nues a opinión no po ello se pod á da el p oblema po a chi a-
do en es e pun o ya que, de da nos po sa is echos, una impo an e
e apa queda ía oda ía po cub i . ¿Bajo qué condiciones ambien ales
se pone en ma cha el mecanismo?, ¿qué ac o es endógenos y/o exó-
genos po encian o debili an su uncionamien o? Como la lec u a del
abajo de Le ine sugie e, la neu o isiología y la bioquímica nunca po-
d án con es a po sí solas es as p egun as y se á p eciso lle a a cabo
un abajo mul idisciplina io; a nues o juicio, a e ec os clínicos, la
cla e p incipal del enigma hab á de esol e se den o del ámbi o psi-
cológico y conduc ual.
EFECTO PLACEBO Y REFORMA SANITARIA
Cu iosamen e, has a el momen o, el mundo cien í ico ha colocado
más én asis en lle a a cabo in es igaciones con el in de des aca los
supues os alo es e apéu icos de nue as d ogas o p ocedimien os me-
AN~LISIS
DEL
EFECTO
PLACEBO
179
dian e el con ol de un subp oduc o moles o llamado placebo que
en diseña abajos que, pa iendo de un econocimien o de la impo -
ancia innegable de los ac o es psicológicos en odo ac o e apéu ico,
u ie an como obje i o p io i a io el es udio del p opio e ec o placebo,
a ando de analiza las a iables de las que él mismo es unción.
Se di ía que los e apeu as -médicos, psiquia as, psicólogos- y
a macéu icos eman saca a la luz pública el hecho pa en e de que, en
g an núme o de casos, lo que cu a las «en e medades» y ali ia los do-
lo es de sus clien es no es la aplicación de sus c ip og á icos conoci-
mien os y a as habilidades, sabe es adqui idos as la gos años de es-
udio, in es igación y e lexión, ayudados po la acción ce e amen e
di igida de pode osos -y, con ecuencia, ca os- á macos o so is i-
cados apa a os, sino el modes o e ec o placebo, el cual puede se po-
enciado po el p o esional a a és de la manipulación de elemen os
que se encuen an al alcance de cualquie pe sona y que son suscep i-
bles de se u ilizados con la misma e icacia -como de hecho así es en
muchas de las denominadas medicinas al e na i as- po pe sonas
que no sólo no son médicos sino que nunca han pisado una Facul ad
uni e si a ia.
Resumiendo nues o pun o de is a podemos deci que en los casos
en los que no se dispone de un emedio especí ico, la única con ibu-
ción au én icamen e aliosa del médico al p oceso cu ado sigue con-
sis iendo, como hace ein e siglos, en su son isa con iada y en sus pa-
lab as de alien o y espe anza, ya que los o os ac o es suscep ibles de
in lui en el e ec o placebo, unos se encuen an en el pacien e y son, en
g an medida, u o de su his o ia pe sonal, y los o os -el papel so-
cial del médico, de la ba a blanca, de sus ece as ilegibles, de sus b i-
llan es cápsulas colo eadas, e c.- le son con e idos g a ui amen e po
la sociedad y son independien es de su alía y es ue zo pe sonal, de-
pendiendo únicamen e del con ex o cul u al en el que desa olla sus
ac i idades.
Apa e del aumen o de cos e que supone, no malmen e, la medica-
lización de los p oblemas, es imamos que la aplicación uni e sal e in-
disc iminada de las palab as «en e mo», «en e medad» y «en e ma »
posee, en nues a cul u a, conno aciones nocebo y puede di icul a o
inhibi la apa ición de e ec os placebo con olados po la p opia pe -
sona, sus amilia es o un p o esional no médico, e a da su ecupe a-
ción y acili a que el pacien e adop e una ac i ud pasi a an e el as-
o no que lo aqueja, ya que el papel de en e mo, en nues a cul u a,
apa e de sus secuelas emo i as, co ien emen e indeseables, implica
que el suje o no puede sali po sí solo del es ado en que se encuen a y
que, po ello, debe coloca se, necesa iamen e, en manos de un sana-
do o icial, un médico diplomado, el cual monopoliza, de es a mane a,
180
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
la dispensa de placebos, con i iéndose él'mismo -posiblemen e po
simple asociación pa lo iana- en el placebo uni e sal po excelencia.
Po an o, dado que el é mino en e medad posee conno aciones
nega i as
y
no apo a en sí mismo ningún conocimien o, pudiendo no -
malmen e susi ui se po «al e ación» o « as o no», po ejemplo, en
nues a opinión, é icamen e, sólo se jus i ica su aplicación cuando es e
e ique aje puede con ibui al bienes a del pacien e -haciéndole gua -
da cama, po ejemplo- y siemp e que no exis a la posibilidad de acu-
di a soluciones no médicas más bene iciosas, o igualmen e bene iciosas
pe o que supongan pa a el pacien e una mayo au onomía o un meno
iesgo, ya que no deben ol ida se en ningún momen o los pelig os de
ya ogenia que acompaban a muchos a amien os médicos.
Teniendo en cuen a:
a)
Que el cos e co espondien e a las p es aciones sani a ias de la
Segu idad Social española, po ejemplo, se es imaban en casi 600.000
millones de pese as en
1981.
b)
Que una pa e impo an e de es a ci a co esponde a sueldos
u hono a ios médicos y consumo de á macos.
c)
Que a es a eno me ci a de la Medicina pública hab ía que aña-
di o a ci a -p obablemen e no meno - co espondien e a la Medi-
cina p i ada.
d)
La c isis económica que a a iesan muchos países occiden ales
y
las emendas necesidades sociales oda ía sin cub i , po ejemplo,
en el campo educa i o.
e)
Que muchas de las cos osas p es aciones ealizadas po los
médicos se pueden conside a , en odo o en pa e, p es aciones-placebo.
Nos hemos plan eado la iabilidad de un modelo sani a io que ue-
a capaz de b inda , soluciones po lo menos igualmen e e icaces
y,
desde luego, más económicas que el ac ual.
Pa a ene éxi o, el modelo que p oponemos p ecisa ía de la acep-
ación de las siguien es p emisas:
1."
El con ol cu a i o placebo end ía que deja de se pa imo-
nio exclusi o de las ins ancias p o esionales médicas, psiquiá icas y
psicológicas pa a pasa a se compa ido po oda la población. Es e
obje i o se consegui ía median e una doble acción pa alela de ipo
o ma i o:
a) Respec o a los ciudadanos.
-
Se ia necesa io lle a a cabo un
cambio en los ac uales hábi os cul u ales sani a ios, con pa icipación
de los medios de comunicación de masas, las escuelas
y
las ac uales
ins ancias sani a ias, adies ando a los ciudadanos en el conocimien o
y manipulación di ec a -sin in e ención de p o esionales- de aque-
llos ac o es, in e nos y ex e nos, capaces de p oduci e ec os placebo,
y enseñando a la población que, en muchas ocasiones, su p opia ac-
ción puede sus i ui con en aja a la i ual oma de á macos a la que
es á acos umb ada.
b)
Respec o a los médicos.
-
Po una pa e, és os end ían que
limi a el uso del é mino «en e mo» a aquellos casos en los que, é i-
camen e, conside asen que dicha e ique a cons i uía la con ibución
más posi i a posible al p oceso cu ado ; po o a, en odos los casos
en que ue a ac ible debe ían aspasa a los p opios in e esados o a
p o esionales no médicos -según el caso- el con ol y manipulación
de los e ec os placebo, p escindiendo siemp e que pudie an de la p ác-
ica u ina ia de ece a á macos.
2."
Tend ía que da se p io idad a las in es igaciones cien í icas
cuyo obje i o ue a el es udio de las a iables y mecanismos espon-
sables del e ec o placebo.
3."
En las Facul ades de Medicina, Psicología y En e me ía debe-
ía o o ga se una impo ancia mucho mayo que la ac ual, en los di-
seños cu icula es, al es udio de los e ec os placebo ya que, p obable-
men e, no pueda adminis a se ningún a amien o, especí ico o no,
ni lle a se a cabo ninguna explo ación o diagnós ico -a no se que el
pacien e se encuen e inconscien e- sin que los mismos se encuen-
en acompañados de componen es inespecí icos, placebo o nocebo, que
al e en en alguna medida los esul ados.
Quisie a e mina mi in e ención haciendo e e encia a un in e-
esan e abajo de SIMONTON y SIMONTON de
1975
sob e uno de los
azo es de nues a ci ilización: el cánce . Sob e
152
pacien es in es iga-
dos, la mejo espues a clínica se ob u o en aquellos que enían una
ac i ud posi i a hacia el a amien o y hacia sus posibilidades de cu-
ación.
De hecho, ya en
1959,
el p esiden e de la
Ame ican Cance Socie y,
D . Eugene
P.
Pende g ass, en su discu so p esidencial dijo:
Es mi since a espe anza que podamos amplia el campo pa a
inclui en él la posibilidad de que den o de nues o p opio ce eb o
exis a un pode capaz de desencadena ue zas capaces
de
acili a
o inhibi el p og eso de es a en e medad.
---
1
Es oy plenamen e con encido de que nos encon amos en el umb al
de descub imien os ascenden es e insospechados. ¡Ojalá es a in uición

182
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
y
es a espe anza -que, e iden emen e, ambién alcanzan a los pacien-
es con daño ce eb al cuyos p oblemas cen an la a ención de es e
I
Coloquio In e nacional de la Uni e sidad Au ónoma del Es ado de
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