Quade ns de
Psicologia,
1990, 10, 143-160
1
LA RIGUROSIDAD METODOLÓGICA
Y
LA PRECARIEDAD
TE~RICA
EN
PSICOLOGIA
SOCIAL
l
F ancisco
J.
ELEJABARRIETA*
RESUMEN
Se analiza la epis emología básica de p oducción de conocimien o en
psicología social median e el es udio del papel que los psicólogos sociales
o o gan a la me odología. Se pos ula que esa epis emología básica descan-
sa más bien sob e un in e és po la so is icación me odológica -sea en la
búsqueda de igu osidad de écnicas de ob ención de in o mación, sea en
la compleji icación de las écnicas de análisis de da os- que en una
p eocupación po el inc emen o y la in eg ación eó ica de los modelos de
la disciplina. Se discu en las consecuencias de es e enómeno a la luz del
deba e sob e la «c isis», a i mando la gene ación eó ica como única
posibilidad de log a una ans o mación de las ca encias de la epis emo-
logía básica de la psicología social.
ABSTRACT
The epis emological büsis o social psychological knowledge is analy-
sed h ough he s udy o he ole gi en o me hodology by social psycho-
logis s.
A
cen al ques ion is whe he epis emological basis would be
be e based on a conce n o me hodological sophis ica ion -be i in
sea ch o echnical igou in in o ma ion seeking, o be i in he inc ea-
sing complexi y o da a analysis- o on a conce n o he heo e ical
ad ance and in eg a ion o he discipline. The consequences o his phe-
nomenon a e discussed in he ligh o he al e na i e p ocedu es in social
*
Depa a nen de Psicologia de la Salu , Uni e si a Au ono na de Ba celona.
144
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
psy'chology and in he ligh o he his o ical de elopmen o he deba e
o e he «c isis» in he discipline. I is pos ula ed ha heo y gene a ion
is he sole manne o imp o ing sho comings in he ep7S emological basis
o social psychology.
ACERCA DE LA
TEORIA
EN
PSICOLOG~A
SOCIAL
Imaginemos po un momen o que un psicólogo social desconocido,
en una noche de lucidez sin p eceden es en el e eno de las ciencias
sociales, descub e cómo unciona el compo amien o social, consigue
sis ema iza su explicación
y
lo exp esa en una eo ía. Sigamos imaginan-
do aún es a si uación, simila a la que i ió E a is e Galois en la noche
an e io al duelo que le conduci ía a su mue e, al p opone la eo ía de
g upos en ísica. Es e psicólogo social, Galileo
y
New on del compo a-
mien o, desapa ece al día siguien e dejándonos un legado que con iene
la cla e pa a segui desa ollando la(s) eo ía(s), suponiendo que es o
sea posible incluso en el mundo de la imaginación, capaz de explica
cómo la gen e hace lo que hace, cómo la gen e piensa lo que piensa,
como la gen e sien e lo que sien e.
Si ol emos pa cialmen e a la ealidad, no se ía di ícil « e » el uso
que ha ían los psicólogos sociales de es e p ecioso egalo. La comunidad
cien í ica psicosocial se dedica ía, en p ime luga , a di ulga po odo
el plane a el nue o descub imien o. Du an e algún iempo, en el mejo
de los casos, es a eo ía pod ía es a de moda en el ámbi o académico-
cien í ico. Pe o su posibilidad de supe i encia más allá de diez años de
su apa ición, queda ía elegada a los a ados de his o ia de la discipli-
na, a manuales «des asados»
y
a algunos de enso es anclados en el
pasado, a los que la al a de e olución impide obse a el lógico p og e-
so de la ciencia. Como mucho, algún in es igado eminiscen e pod ía
e oma es a eo ía
30
o
40
años después, en un ala de de ein e p e ación.
Aho a bien, ¿cuál es la p obabilidad de que los psicólogos sociales se
die an cuen a del alo de esa(s) eo ía(s), suponiendo siemp e su posi-
bilidad de exis encia? Dicho de o a mane a, ¿cómo sabemos ,que una
eo ía es mejo , más álida o más ap a que o a?; ¿cuál es la epis emo-
logía de la que se hacen eco los psicólogos sociales pa a es ima o
deses ima un modelo o unos pos ulados?
Es de eme que es a epis emología que u ilizan los psicólogos socia-
les no enga nada que e con una posible epis emología social. El
p oceso de nacimien o, ida y mue e de las eo ías en psicología social
(IBÁÑEz,
1983b) es una especie de cul i o de ozas cien í ico en el que lo
que menos cuen a es el alo de la ie a, y lo que man iene las eo ías
en el
hi
pa ade
de las publicaciones esul a la ala
y
la quema de sus
c eado es.
Disponemos de innume ables ilus aciones de es e p oceso. ¿Quién no
ya abaja, sino ecue da más allá de la anécdo a his ó ica el ((e ec o
Zei ga nik)), po ejemplo, que si ió de base pa a que el mismísimo
K.
Lewin se inspi a a en su concepción de la eo ía del campo?; ¿cuál es
el es a us psicosocial que se concede a es a misma eo ía del campo,
apa e del ópico eco da o io de «la conduc a es unción de la in e a-
ción en e pe sona
y
ambien e))?; ¿dónde queda la eo ía de la disonan-
cia con odas sus e isiones, e o mulaciones, ein e p e aciones
y
c í i-
cas si después de ein a años aún no ha podido demos a se ni uno an
sólo de sus p esupues os undamen ales (MARKUS y ZAJONC, 1985),
pe o ampoco se ha demos ado lo con a io?
Es os es ejemplos, un e ec o, una g an o ien ación eó ica y una
mic o eo ía, en e o os muchos, desc iben una his o ia y p esen an un
pano ama que no esul a muy halagüeño pa a el po eni de la discipli-
na. Un po eni en el que cualquie eo ía, independien emen e de su
alidez, co e el pelig o de su i un p oceso de des e ilización i e e -
sible. Un po eni en el que las eo ías con inúen e e namen e des e a-
das de sí mismas.
Visiones más op imis as del es ado de eo ización de la psicología
social ac ual p esen a ían, no cabe duda, múl iples con aa gumen os a
es a idea. El p ime o de ellos pod ía se que el es adio de la psicología
social es p o ocien í ico más que cien í ico, es o es, que se encuen a en
si uación de ges ación más que de desa ollo
y
p og eso. Suele deci se
que la ísica ha necesi ado casi cinco siglos pa a llega a un g ado de
so is icación an ele ado como el de hoy,
y
que la ((psicología cien í i-
ca» apenas ha nacido en nues o siglo. Sin pone en ela de juicio el
p og eso de la ciencia en gene al, no cabe duda de que no es és e el caso
de la psicología social. Nada nos pe mi e en es os momen os supone
que conocemos mejo la conduc a social de lo que pudie on conoce la
W.
James, McDougall o Ross, ges ado es de la disciplina. Es cie o que
con amos con algunos da os; pe o, haciendo balance global, debemos
econoce que lo poco que hemos ap endido sob e nues o obje o se
146
QUADERNS
DE PSICOLOGIA
e ie e al conocimien o de algunos e o es come idos en su es udio. El
ocaso del conduc ismo o el auge o decli e ac ual, según se mi e, del
cogni i ismo nos mues an que nues o conocimien o gua da elación
más bien con el ap endizaje po ensayo
y
e o que con un posible
desa ollo cien í ico de la disciplina.
Si e omamos los ejemplos an es ci ados, no es que el e ec o Zeiga -
nik haya sido sus i uido po o o que dé cuen a de mayo can idad de
enómenos, es simplemen e que no se abaja con él e, independien e-
men e de su signi icación an e la sis ema ización eó ica, ningún psicólo-
go social lo conside a signi ica i o den o de la emá ica ac ualmen e
in e esan e. Po con a, una eo ía con empo ánea suya, la eo ía del
ni el de aspi ación
(RIJSMAN,
1983),
esu ge desempol ada con au eola
capaz de da cuen a de múl iples enómenos en los p óximos cinco años.
Lo mismo pod ía deci se de la psico ísica con la de ección de señales an
en boga, de las escalas de ac i udes más clásicas aho a a adas como
modelos causales y de an as o as cues iones.
El a gumen o de inmadu ez cien í ica no apo a luz alguna sob e
posibilidades de p og eso. Todo sucede, al con a io, como si el desa o-
llo de la psicología social ue a un da palos de ciego has a que alguien,
po aza más que po necesidad, haga cae la manzana new oniana.
Pe o, en ese caso, ¿cuál es la posibilidad de que los psicólogos sociales
se die an cuen a de su alo ?
LA SOFISTICACIÓN METODOLÓGICA SUPLE
LA PRECARIEDAD TEÓRICA
La hipó esis de p og eso o desa ollo de la eo ización en psicología
social es di ícilmen e sos enible. E iden emen e no son los ejemplos
an es ci ados, u o os simila es, po sí solos, los que pueden in alida
esa hipó esis. De hecho, una hipó esis de es a na u aleza no puede in a-
lida se con una his o iog a ía desc ip i a an simple, aunque po o a
pa e sea an elocuen e.
En e ec o, la debilidad de esa cons ucción eó ica, la agilidad en la
cimen ación de cualquie cons uc o eó ico de la disciplina, es debido a
que los psicólogos sociales hacen oídos so dos a una posible epis emolo-
gía básica y undamen al pa a supli la con «su p opia epis emología)) y
su p opio sabe hace psicología social. Es a epis emología implíci a del
psicólogo social consis e, undamen almen e, en sus i ui la p eca iedad
LA
RIGUROSIDAD
METODOL~GICA
EN
PSICOLOG~A SOCIAL
147
eó ica po la so is icación me odológica; es iba básicamen e en an epo-
ne la alidez del a e ac o de p oducción empí ico a la sis ema ización
eó ica. Que los o ígenes de es a epis emología implíci a, pe ec amen e
consensuada po la comunidad de psicólogos sociales, se encuen en en
la conscien e conse ación de un induc i ismo ingenuo como o ma de
p oducción de conocimien o esul a di ícil de imagina . Po con a, si
es e induc i ismo, des asado e inope an e en cualquie o a á ea de la
ciencia, se man iene como un implíci o pa adigma (MCKENZIE,
1982)
en e los psicólogos sociales po simple he encia del conduc ismo, es
ob io que es á esul ando una de las he encias más obs usi as
y
limi a-
do as que se puedan imagina .
No son necesa ias ex ensas ilus aciones pa a mos a que la impo -
ancia concedida a los aspec os me odológicos inclina desa o unadamen-
e la balanza en de imen o del peso que se concede a la eo ización, a
la gene ación de hipó esis, a la in eg ación
y
a la sis ema ización eó ica.
Es cie o que la ((obsesión da aís a)) no es pa en e de la psicología
social, que no hace sino deja se lle a po los iempos que i imos. Sin
emba go, el alo concedido a los aspec os me odológicos, desde la
ab icación de ins umen os de p ueba has a el análisis es adís ico, so-
b epasa, an ecede
y
casi elimina el alo de los aspec os eó icos.
Si supues amen e se piensa que son las eo ías
y
las hipó esis las que
han de pasa el amiz impues o pa a su con as ación, en la p ác ica, la
consensuada epis emología implíci a hace que las he amien as me odo-
lógicas se con ie an en una apisonado a de cualquie b o e eó ico. En
luga de cons i ui se en ga an ía de p ueba de la eo ía, los aspec os
me odológicos se au ojus i ican
y
engullen el apa a o concep ual de la
disciplina.
Es su icien e epasa las cinco e is as más p es igiosas
y
di undidas
de la psicología social pa a obse a que más del
95%
de los a ículos
dedican
4/5
pa es a los apa ados «mé odo»
y
« esul ados». Del mismo
modo, la ecien e apa ición en
1985
de una nue a edición del Handbook
o Social Psychology nos o ece un pano ama semejan e. El p ime o de
sus dos olúmenes, que iene más de
700
páginas, dedica la mi ad del
espacio a p esen a en di e sos capí ulos el es ado
y
las pe spec i as
me odológicas en psicología social. Es bas an e di ícil imagina que el
Handbook o Physics, po ejemplo,
y
sin ánimo de hace de la ísica
la ciencia modelo de ciencias, dedique una cua a pa e de su espacio a
p esen a «el mé odo de la ísica)). Si es o es así en psicología social, la
azón no es o a que la impe iosa necesidad de nues a disciplina de una
148
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
e e encia con inua a la me odología u ilizada, pa a asegu a se una ga-
an ía de cien i iciedad y sal agua da el p opio abajo de los psicólo-
gos sociales.
Quizás es o ue a deseable en una disciplina con sólidos cons uc os
eó icos y un u illaje concep ual ue emen e a aigado, pe o bien sabe-
mos que no es es e el caso de la psicología social. Al con a io, es amos
engañándonos si c eemos que con ello c eamos y cons uimos una cien-
cia empí ica en an o que sis ema de eo ías a modo y semejanza de
ciencias como la ísica. Lo único que se cons uye con es a o ma
de p oducción de conocimien o es la i ealidad de una disciplina (IBÁ-
ÑEZ, 1983b), la alsa sospecha de que se cuen a con lo que en ealidad
no exis e: las bases de la explicación de la acción social.
POPPER (1980) denominaba eo ías a las (( edes que lanzamos pa a
ap esa aquello que llamamos mundo)). Pa a los psicólogos sociales esas
edes son los expe imen os, los cues iona ios o los p ocedimien os es a-
dís icos. Algunos de ellos ni siquie a los u ilizan di ec amen e, pues
como el an opólogo F aze , «Dios les lib e de con i i con los sal ajes))
que ienen po obje o de conocimien o. Lo impo an e es que el sis ema
de explicación ins i ucionalmen e econocido po la comunidad no de-
pende de la me odología como he amien a, sino que es en sí mismo el
p oceso me odólogico el in de la explicación.
Aho a bien, ¿cómo se ha llegado a es a si uación en la que el lo eci-
mien o y desa ollo de la disciplina se hace depende del o alecimien o
me odológico?; ¿de dónde p o iene la gene alizada idea de que el pe -
eccionamien o de los ins umen os de ecogida
y
a amien o de da os
nos conduce a la acumulación del conocimien o?; ¿po qué se hace
depende , en suma, la eo ía de los aspec os me odológicos?
La cues ión sob e el obje o de la psicología social
Es ine i able, aunque aquí no sea nues o obje i o, que nos emon e-
mos a los o ígenes de lo que se ha denominado la c isis de la psicología
social pa a con es a es as p egun as. No en a emos en si se a aba de
una c isis o no, si se ha supe ado o no, e c. Si nos in e esa es po que
comúnmen e se acep a que los o ígenes de la llamada c isis de la psico-
logía social suelen si ua se en el cues ionamien o de la expe imen ación,
idea que se encuen a bas an e ex endida a la ho a de si ua sus comien-
zos (IBÁÑEz, 1982, 1983a).
LA
RIGUROSIDAD
METODOL~GICA
EN
PSICOLOGÍA
SOCIAL
149
Suele deci se, en e ec o, que los p oblemas plan eados inicialmen e
po ORNE (1962) sob e la in luencia de las ca ac e ís icas de la demanda
en la si uación expe imen al, y poco después po ROSENTHAL (1967,
1968) sob e el e ec o de inducción de las hipó esis del expe imen ado en
la a ea de los suje os, ma ca on el inicio de un cues ionamien o más
gene al sob e la disciplina. Se si úa pues en los años sesen a la p emoni-
ción de una c í ica más adical que end ía pos e io men e en los años
se en a, con el amoso a ículo de GERGEN (1973): «La psicología social
es his o ia)), y al que con inua on enconadas polémicas en o no a las
ca ac e ís icas de la disciplina, como la susci ada po HARRE y SCHLEN-
KER
(1979, espec i amen e).
Si es cie o que la c í ica al mé odo expe imen al se ha u ilizado como
uno de los p incipales indicado es de una ((si uación de c isis)), siendo
es ic amen e igu osos, debemos admi i que es a c í ica (exclusi amen-
e educida a la expe imen ación) no ha pues o en pelig o en ningún
momen o el pací ico desa ollo de la disciplina. De hecho, sal o en la
c í ica e ec uada po HARRE y SECORD
(1972), inicialmen e, no se es a-
ba cues ionando la expe imen ación, simplemen e se plan eaba el p oble-
ma de su pe eccionamien o écnico. Ni O ne ni Rosen hal ni Rosnow,
po ci a los au o es más ep esen a i os de es e mo imien o, se p egun-
a on sob e la alidez del mé odo expe imen al, únicamen e indica on
algunas de sus allas y, al mismo iempo, p oponían sus o mas de
co ección. Es o esul a e iden e an o al obse a los abajos iniciales
sob e el ema, como en su con inuación (BARBER y SILVER, 1968; ADAIR,
1972; MILLER, 1972; RING, 1972; SCHULTZ, 1972; SIGALL, ARONSON y
VAN HOOSE, 1972; WALSTER, 1972; KRUGLANSKI, 1975; CARLSMITH,
ELLSWORTH y ARONSON, 1976; BERKOWITZ y DONNERSTEIN, 1982).
Debemos, pues, sepa a las c í icas al uncionamien o expe imen al que
al iempo p e enden co egi sus e o es, de las c í icas que se le an a-
on sob e la na u aleza del obje o de la psicología social, comenzadas
po GERGEN (1973).
Es po es a gene alizada al a de dis inción en e un ipo y o o de
c í icas po lo que suele esul a di ícilmen e asimilable la ob a de HARRE
y SECORD (1972) en e el señalamien o de los p oblemas del mé odo
expe imen al (ALVIRA
e
al.
1980). Hab ía que si ua el abajo de
Ha e y Seco d en e las c í icas al obje o de es udio, incluyendo am-
bién la o ma de es udio, pa a que pueda comp ende se su alcance.
Y
sin emba go, es a conexión en e ambos ipos de c í ica, los que se
p egun an qué es amos analizando y los que se p egun an si es co ec a
150
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
la o ma de es udio, iene un mo i o his ó ico. Puede deci se que has a
1976 la llamada c isis se hallaba en es ado incipien e. Es con la publica-
ción ese año de un núme o monog á ico del Pe sonali y and Social
Psychology Bulle in, en el que colabo an des acados psicólogos sociales
como Ge gen, Deu sch, Schlenke o Seco d, con lo que apa ece p opia-
men e dicha la explici ación de la c isis. No obs an e, ni uno solo de los
a ículos que se publican en es e núme o plan ea p oblema alguno a la
co ec a u ilización del mé odo expe imen al.
En e ec o, en es e núme o el cen o de deba e con inúa siendo la
hipó esis de his o icidad de GERGEN (1973, 1976) y su en en amien o
con SCHLENKER (1974, 1976). La mayo pa e de los a ículos se o ien-
an así a discu i la na u aleza y las ca ac e ís icas de la disciplina
(HARRIS, 1976; HENDRIX, 1976; MANIS, 1976; SECORD, 1976; THORN-
GATE, 1976), in en ando o os hace un balance his ó ico de la eo ía
psicosocial (DEUTSCH, 1976).
Es un año más a de, 1977, que la misma e is a uel e a publica o o
nue o monog á ico sob e la «c isis», cuando la g an pa e de los a ículos
p oponen como p oblema undamen al las cues iones me odológicas,
y
la
expe imen ación de labo a o io más conc e amen e. Cu iosamen e, ecogen
el ma e ial desde los comienzos de O ne y e minan p oponiendo solucio-
nes. De es os a ículos pod ía des aca se el de SHERIF (1977). En e un
núme o y o o hay una g an dis ancia, la que sepa a dos in e ogaciones
de na u aleza adicalmen e di e en e: la p ime a se e ie e a la discusión
epis emológica y eó ica inhe en e al con enido de la psicología social, la
segunda a añe a la de ección de los e o es del p ocedimien o expe imen-
al, sea en su diseño, sea en la si uación.
Po supues o, ambos ipos de c í ica pueden yux apone se, y en oca-
siones, aunque muy pocas, se complemen an o solapan. Con odo, su
obje i o es adicalmen e di e en e, y puede ilus a se de o ma sencilla.
Ha habido nume osas c í icas a los amosísimos expe imen os de MIL-
GRAM
(1973) sob e la obediencia a la au o idad. La mayo pa e (BAWN-
RIND, 1972; MILLER, 1972; WALSTER e al., 1971), al igual que las
de ensas (CRAWFORD, 1972; MILGRAM, 1972a, 1972b), se han de enido
en cues iones de p ocedimien o. Los e o es de p ocedimien o de ec ados
son los que se nos señalan si ela amos el expe imen o a cualquie
pe sona de la calle: ca ac e ís icas de la mues a en gene al o p opias a
los suje os, calidad del engaño expe imen al o a i icialidad de la si ua-
ción, e c. Sin emba go, una de las c í icas a es e expe imen o iene poco
que e en ealidad con la expe imen ación. Consis e en p egun a se:
LA
RIGUROSIDAD
METODOL~GICA
EN
PSICOLOG~A
SOCIAL
151
¿qué explica en ealidad Milg am sob e la obediencia? (DOISE, 1982).
Quizás, el sub í ulo del lib o donde se publica on («Un pun o de is a
expe imen al))) pe mi e ob ia , ambién en es e caso, la explicación de-
seada sob e el enómeno.
El mismo plan eamien o pod íamos encon a espec o al p oblema p o-
pues o. De hecho, podemos supone que la c í ica a la expe imen ación en
la de ección de sus allas es con a ia en cie o modo al cues ionamien o
del obje o. Si nos p eocupamos po co egi el expe imen o de labo a o io
y suponemos que es o ha sido uno de los p incipales p oblemas plan eados
en la c isis, es o implica que no debemos p eocupa nos demasiado po qué
hemos es ado o es amos analizando, sino po cómo debemos es udia lo.
Al ans o ma la cues ión del obje o en un p oblema de mé odo, se
ha con undido la p oducción de las piezas con el a eglo de la maquina-
ia.
Y
no es que la maquina ia no deba co egi se o pe ecciona se, sino
que en la p oducción de piezas hay p oblemas que han de sol en a se
an es, como, po ejemplo, de qué na u aleza son los ma e iales que
es amos empleando o qué que emos p oduci .
Du an e los años en que suele si ua se el deba e más impo an e sob e
la c isis de la psicología social, inicialmen e debemos dis ingui , po
an o, es os dos ipos de p oblemas. Incluso algunos au o es, que se
p e ende ue an c í icos de la expe imen ación, en aquellos momen os la
e indicaban como una me odología más a u iliza (GERGEN, 1978).
Subsumi g an pa e de las cues iones a p oblemas de p ocedimien o, o
si ua las odas ellas sob e el mismo ni el de c í ica, es no econoce la
g an di e encia que exis e en e un in en o de in e ogación epis emoló-
gica y eó ica
y
un p opósi o de mejo amien o me odológico.
La unión en e ambos p oblemas, su si uación en un mismo plano de
in e ogación, sólo puede en ende se si pensamos que median e el pe -
eccionamien o me odológico de la expe imen ación ha in en ado subsa-
na se la ca encia y p eca iedad de la eo ización. Si pensamos que me-
dian e un con ol de las écnicas de manipulación de a iables amos a
log a un mejo conocimien o, el p oblema con inúa siendo: ¿un mejo
conocimien o de qué?
Sob e la ecíp oca de e minación en e eo ía
y
mé odo
Pa a p egun a se po las azones que han conducido a amalgama
es os dos di e en es
y
di e enciables ipos de p oblemas, es necesa io
158
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
G.A. MILLER (ed.),
The social psychology o psychological esea ch,
F ee
P ess, Nue a Yo k, pp. 187-195.
GREENWALD, A., 1975, ((Consequences o p ejudice agains he null hypo he-
sis)),
Psychological Bulle in
82, 1, pp. 1-20.
HARRE, R., 1977, «The e hogenic app oach: heo y and p ac ice)), en L. BER-
KOWITZ, (ed.),
Ad ances in expe imen al social psychology,
ol. 10, Acade-
mic P ess, Nue a Yo k, pp. 282-314.
HARRE, R. y SECORD,
P.F., 1972,
The explana ion o social beha io ,
Basil
Blackwell, Ox o d.
HENDRICK, C., 1976, «Social psychology as his o y and as adi ional science:
an app aisál)),
Pe sonali y and Social Psychology Bulle in
2, pp. 392-403.
IBÁÑEZ, T., 1982, ((Aspec os del p oblema de la explicación en psicología
social)),
Re is a de Psicología Gene al y Aplicada
37, 1, pp. 161-17 1.
-,
1983a, «La c isis de la psicología social: apun es pa a una lec u a)),
Re is a
de Psicología Gene al
y
Aplicada
38, 4, pp. 661-680.
-,
1983b, «La psicología social no exis e)), p ólogo J.M. BLANCH,
Psicologías
sociales. Ap oximación his ó ica,
IX-XV.
IRVINE, J., MILES,
1. y EVANS, J. (eds.), 1979,
Desmys i ing social s a is ics,
Plu o, Lond es.
KRUGLANSKI, A.W., 1975, «The human subjec in he psychology expe imen :
ac and a i ac n, en
L.
BERKOWITZ (ed.),
Ad ances in expe imen al social
psychology,
ol. 8, Academic P ess, Nue a Yo k, pp. 101-147.
LONDON, I.D. y THORNGATE, W., 1981, ((Di e gen ampli ica ion and social
beha io : some me hodological conside a ions)),
Psychological Repo s
48,
pp. 203-228.
MACKENZIE,
B.D., 1982,
El beha io ismo y los lími es del mé odo cien gico,
Desclée de B owe , Bilbao.
MANIS, M., 1976, ((1s social psychology eally di e en )),
Pe sonali y and So-
cial Psychology Bulle in
2, pp. 428-437.
MARKUS y ZAJONC, R., 1985, «The cogni i e pe spec i e in social psychology)),
en G. LINDZEY y E. ARONSON (eds.),
Handbook o social psychology,
E lbaum, Nue a Yo k, pp. 137-230.
MEEHL, P.E., 1967, «Theo y- es ing in psychology and physics: a me odologi-
cal pa adox)),
Philosophy o Science,
junio, pp. 103-1 15.
-,
1978, ((Theo e ical isk and abula as e iks. Si Ka l, Si Ronald and he
slow p og ess o so psychologyn,
Jou nal o Consul ing and Clinical
Psychology
46, 4, pp. 806-834.
MILGRAM, S., 1972a, «Issues in he s udy o obedience: A eply o Baum ind)),
en G.A. MILLER (ed.),
The social psychology o psychological esea ch,
F ee P ess, Nue a Yo k, pp. 112-121.
-,
1972b, dn e p e ing obedience: e o and e idence. A eply o O ne and
Hallan)),
en G.A. MILLER (ed.),
The social psychology o psychological
esea ch,
F ee P ess, Nue a Yo k, pp. 138-154.
-,
1973,
Obedience o au ho i y. An expe imen al iew,
Ha pe y Row, Nue a
Yo k.
MILLER, G.A. (ed.), 1972,
The social psychology o psychological esea ch,
F ee P ess, Nue a Yo k.
MIXON, D., 1983, «Si no se engaña, ¿qué se puede hace ?)), en N. ARMISTEAD
(ed.),
La econs ucción de la psicología social,
pp. 67-79.
NEDERHOF, A.J., y ZWIER, A.G., 1983, «The "c isis" in social psychology, an
empi ical app oach)),
Eu opean Jou nal o Social Psychology
13,
pp. 255-280.
OAKES, W.F., 1975, «On he alleged alsi y o he null hypo hesis)),
The Psycho-
logical Reco d
25, pp. 265-272.
ORNE, M.T., 1962, «On he social psychology o he psycological expe imen :
wi h pa icula e e ence o demand cha ac e is ics and hei implica ions)),
Ame ican Psychologis
17, pp. 776-783.
-,
1970, ((Hypnosis, mo i a ion and he ecological alidi y o he psychologi-
cal expe imen )),
Neb aska Symposium on Mo i a ion,
pp. 187-265.
POPPER, K.R., 1980,
La lógica de la in es igación cien l ica,
Tecnos, Mad id.
RIJSMAN, 1983, «The dynamics o social compe i ion in pe sonal and ca ego i-
cal
compa isons-si ua ions)),
en W. DOISE y J. MOSCOVICI (eds.),
Cu en
issues in eu opean social psychology,
ol. 1, Camb idge Uni . P ess, Cam-
b idge, pp. 279-312.
RING, K., 1979, ((Expe imen al social psychology: Some sobe ques ions abou
some i olous alues)), en G.A. MILLER (ed.),
The social psychology o
psychological esea ch,
F ee P ess, Nue a Yo k, pp. 48-57.
ROSENTHAL, R., 1967, «Co e communica ion in he psychological expe i-
men )),
Psychological Bulle in
67, pp. 356-367.
-,
1968, ((Expe imen e expec ancy and he eassu ing na u e o he null hypo -
hesis decision p ocedu e ,
Psychological Bulle in Monog aph
70, 6,
pp. 30-47.
ROZEMBOOM, W. W., 1960, «The alacy o he null-hypo hesis signi icance es )),
Psychological Bulle in
57, 5, pp. 4 16-428.
SCHLENKER, B.R., 1974, «Social psychology and science)),
Jou nal o Pe sona-
li y and Social Psychology
29, pp. l- 15.
-,
1976, «Social psychology and science: ano he look~,
Pe sonali y and So-
cial Psychology Bulle in
2, pp. 384-390.
-,
1977, «On he e hogenic app oach: e ique e and e olu ion)), en
1.
BERKO-
WITZ
(ed.),
Ad ances in expe imen al social psychology,
ol. 10, Academic
P ess, Nue a Yo k, pp. 315-330.
SCHULTZ,
D.P., 1972, «The human subjec in psychological esea ch)), en G.A.
MILLER (ed.),
The social psychology o psychological esea ch,
F ee P ess,
Nue a Yo k, pp. 25-47.
SECORD,
P.F., 1976, ((T anhis o ical and anscul u al heo y)),
Pe sonali y
and Social Psychology Bulle in
2, pp. 418-420.
160
QUADERNS
DE
PSICOLOGIA
SHERIF,
M.,
1979, «C isis in social psychology: some ema ks owa ds b eaking
h ough he c isis)), Pe sonali y and Social Psychology Bulle in 3,
pp. 368-382.
SIGALL, H., ARONSON, E. y VAN
HOOSE, T., 1972, «The coope a i e subjec :
My h o eali y?)), en G.A. MILLER (ed.), The socialpsychology o psycho-
logical esea ch, F ee P ess, Nue a Yo k, pp. 269-278.
SPINNER, B., ADAIN, J.C. y BARNES, G.R., 1977,
«A
eexamina ion o he
ai h ul subjec ole», Jou nal o Expe imen al Social Psychology 13,
PP.
543-551.
TAJFEL, H., 1972, ((Expe imen s in acuum)), en
J.
ISRAEL y H. TAJFEL (eds.),
The con ex o social psychology, Academic P ess, Lond es, pp. 69-119.
THORNGATE, W., 1978, "In gene al'' s. "I depends": some commen s o he
Ge gen-Schlenke deba e)), Pe sonali y and Social Psychology Bulle in 2,
PP.
404-410.
WALSTER, E. e al., 1972, ((E ec i eness o deb ie ing ollowing decep ion
expe imen s)), en G.A. MILLER (ed.), The socialpsychology o psychologi-
cal esea ch, F ee P ess, Nue a Yo k, pp. 209-224.
WEISS, D.J. y DAVIDSON, M.L., 1981, «Tes heo y and me hods)), Annual
Re iew o Psychology 32, pp. 629-658.
ZAJONC, R.B., 1965, «Social acili a ion)), Science 149, pp. 269-274.
ZELLER, R.A. y CARMINES, E.G., 1980, Measu emen in he social sciences:
he link be ween heo y and da a, Camb idge Uni e si y P ess, Camb idge.