LOS JURADOS MIXTOS *
La ley que o ganice los ju ados mix os es una de las e o mas más im-
po an es pa a nues o país eminen emen e manu ac u e o: y en is a de
que ningún pe iódico se ha ocupado de an impo an e ley, amos noso os
a hace lo con la sencillez y cla idad que nos es ca ac e ís ica. Comp ende-
mos la gue a que cie os egene ado es en agés hacen a és a y o as e o -
mas des inadas a mejo a p ác icamen e el es ado mo al y ma e ial del
p ole a iado. Comp endemos la a e sión que les inspi a la idea de que
odas las di e encias que su jan en e el pa ono y el ob e o, puedan sol-
en a se pací icamen e y con jus icia, de que el ob e o enga asegu ada
su subsis encia y bienes a en caso de queda imposibili ado pa a el abajo;
de que se a ienda la pa e higiénica e ins uc i a, median e leyes jus as
espec o al máximum de ho as de abajo, a la ins ucción p ima ia y ele-
men al, al abajo de niños y muje es, en in, a odos aquellos asun os que
sin iolencias ni con ulsiones in oluc an en sí la emancipación del ob e o
labo ioso y de conduc a, y la mo alización del igno an e, sin exci a las
pasiones, los odios y las en idias. Desde el momen o que es o se ealice
deben pensa los que lo mi an con malos ojos, que es lo que debemos es-
pe a , «hase concluido pa a siemp e la explo ación que se e ec úa, po
algunos que no son ni han sido ob e os, y que p e enden a as a es a
sensa a clase al más espan oso caos, eniendo siemp e en los labios la pa-
lab a emancipación». Pa a e i a suposiciones g a ui as, debemos consig-
na de paso que ha habido y hay muchos ob e os que po su hon adez
e in eligencia se han hecho dignos de las simpa ías de sus compañe os, y
con és os no ezan nues os cali ica i os. Es os, sean cualesquie a las ideas
socialis as que sus en en, lo hacen con la mejo buena e e inspi ados de
sen imien os al amen e laudables y de suma mo alidad. Noso os aludimos
a los mesóc a as o bu gueses dis azados de ob e os.
Hechas es as acla aciones, ol amos al asun o. Los ju ados mix os, si
es que se quie e que su acción sea e icaz, jus a y azonable, deben exis i
en dos sen idos: ju ados egionales y ju ados locales. En los o icios o g e-
mios de a e como, po ejemplo, ca pin e os, albañiles, ce aje os de ob as,
lad ille os y oda clase de abajos ag ónomos, pueden esol e se las cues-
iones po medio de los ju ados locales, pues, su elación puede deci se que
es simplemen e local. Pe o en cuan o a las indus ias manu ac u e as y
a ís icas, cuyos p oduc os son de expo ación y ienen que hace se la con-
* «La Independencia», 27 de julio de 1873.
cu encia en el me cado, debe el ju ado se egional y di imi y juzga po
oda la egión manu ac u e a.
Es e debe hace unas a i as de p ecios, a endiendo las dis ancias de
los cen os de me cado, p ocu ando, no an sólo sos ene las indus ias ya
undadas en las poblaciones u ales, sino deja ancha base pa a que puedan
i se desa ollando és as. Decimos es o po que hay la p eocupación en al-
gunos de que se in en a cen aliza la indus ia; y es o, además de se un
absu do i ealizable, puede muy bien sol en a se, dejando la ley ancho
campo pa a hace espe a los in e eses manu ac u e os u ales.
Noso os, que a la pa que hemos abajado siemp e y desde la niñez
pa a log a e o mas que mejo en las condiciones del abajado , ambién
hemos luchado al lado de los pa idos polí icos que han ealizado el de echo
democ á ico, sabemos po expe iencia que allí donde la indus ia ha echado
sus aíces, es e elemen o ci ilizado ha desa ollado el espí i u libe al,
des uyendo los elemen os eacciona ios.
Demués ese, pues, que el ju ado egional, o mejo dicho, el ju ado
po cada indus ia en Ca aluña, puede muy bien di imi con jus icia las
cues iones, po canden es que sean, si en su c eación hay buena olun-
ad y e.
En el nomb amien o de los miemb os del ju ado, según nues o pob e
en ende , debe p ocede se en sen ido in e so; e big acia: los ab ican es
nomb an 12 ob e os y los ob e os 12 ab ican es. Es os eligen seis de los
ab ican es p opues os, y los ab ican es eligen seis de los ob e os p o-
pues os. El pode , enca gado de elegi la magis a u a, nomb a un p esi-
den e, p ocu ando que el nomb amien o ecaiga en pe sona comple amen e
impa cial e idónea, de ca ác e conciliado y de ele ado c i e io.
En las localidades, bajo el mismo p ocedimien o, se nomb a án am-
bién ju ados auxilia es pa a di imi las cues iones que no a ec en los in e-
eses gene ales y pa a que hagan cumpli con exac i ud los acue dos del
ju ado egional; an o en los p ecios de mano de ob a, como en las ho as de
abajo, higiene en el alle , ins ucción de los niños y muje es, e c., e c.
En los ju ados locales pod á educi se el núme o de indi iduos. La ley
debe concede al ju ado acul ades ejecu i as, pudiendo impone se e os
cas igos a los ab ican es que no cumplan sus sen encias e impone penas
a los ob e os que al en al cumplimien o de su debe y desa iendan la
educación de sus hijos po egoísmo o icio. Es e debe ía ambién o ganiza
a la mayo b e edad posible el Ju ado cen al de in álidos, que a la pa
que se i ía pa a la manu ención de los imposibili ados, pod ía se un
banco de c édi o al abajo, que omen a a y desa olla a la indus ia, ha-
ciéndola asequible a odas las o unas.
C eemos habe dicho po hoy, lo más esencial. Nues o obje o no es
o o que p omo e polémica, a in de que los in eligen es se ocupen de
un asun o de suma impo ancia pa a el o den mo al y ma e ial de Ca alu-
ña, pues que, de és e depende el bienes a de es e g an pueblo abajado
y mo ige ado, de cuyas do es iene dadas an ele an es p uebas.
Es ablecido es e ju ado, en la o ma más o menos
conc e a que acabamos de indica , se p oduci á una g an
e olución en nues a indus ia. Desapa ece á el indus ial
u ina io, que no sabía es udia o o medio pa a hace la
concu encia en el me cado que acudi a ebaja la
esquilmada mano de ob a del abajado , p esen ando
géne os que la mayo pa e de las eces deshon aban nues a
indus ia y desac edi aban nues as manu ac u as en los
me cados eu opeos. El indus ial, una ez ealizado lo que
dejamos expues o, debe á ene los su icien es conocimien os
pa a se lo.
Concluimos el p esen e a ículo di igiendo nues a débil
pe o since a oz a la Asamblea Cons i uyen e pa a que muy
p on o ap uebe es a impo an e ley.—José Roca Galés.