Pape s
47,
1995
9-29
El u u o de
la
eligión en
Espa ia
José Pé ez Vila iño
Uni e sidad de San iago de Compos ela.
15701
San iago de Compos ela. Spain
Suma io
Cambio social
y
nue as Plu alismo eligioso
y
eligión ci il
o mas eligiosas La ansición demog á ica del cle o
HipÓ esis de abajo
y
la cues ión de la muje
Iden idad
y
P hc ica eligiosa
y
cicios i aies
p oceso de mode nización Bibliog a ia
Los sociólogos académicos espa ioles han mos ado un in e es a dío po
la sociologia de la eligión, du an e bas an es a íos educida a una simple socio-
logia eligiosa
U.
Es uch, 1972) ocupada en ealiza una especie de con abi-
lidad eclesiás ica de la p ác ica eligiosa. Sin emba go, du an e las dos úl imas
décadas, el papel desempeiiado po la Iglesia en la ansición democ á ica y
la impo ancia a ibuida po las p incipales co ien es eó icas a 10s ac o es
cul u ales en 10s p ocesos de cambio social han dado luga a una eno ada
a ención al ac o eligioso.
U iliza ccmuchas eces la clasi icación de 10s g ados de eligiosidad o p ác-
ica eligiosa como una de las a iables es a égicas pa a in e p e a oda la
gama de opiniones y conduc as
[.
.
.]
es la mejo indicación del papel an cen-
al que oda ía cumple a la dimensión eligiosa))
(A.
de Miguel, 1992: 422).
Que 10s p ac ican es sean hoy ela i amen e menos que hace algunos lus os,
o incluso pocos, da un mayo alo di e encial al posicionamien o y
a
10s com-
po amien os eligiosos. Que, a su ez, la p oyección polí ica de la Iglesia sea
hoy mucho meno ccno quie e deci que
[.
.
.]
la Iglesia ca ólica deje de se una
o midable o ganización muy ac i a en odo ip0 de ac i idades cul u ales y
educa i as)) (Ibid., 423)'.
Cambio social
y
nue as o mas eligiosas
In en a a isba po dónde pueda i en el u u o inmedia o la eligión o gani-
zada en Espaiía exige p es a una especial a ención a 10s asgos ca ac e ís icos
de su en o no social, pe o la b usquedad de 10s cambios ope ados en 10s dl i-
mos a íos en España p esen a una pa icula di icul ad de obse ación. Po es a
azón, cob a especial impo ancia, encima ambos p oblemas an es echamen e
unidos en e sí
(A.
Hi schman, 1970). La educción del núme o de miemb os
ac i os y su c ecien e en ejecimien o obligan a plan ea la cues ión de la e en-
ual decadencia de la Iglesia ca ólica y de la eligión en Espaiía ( éanse igu-
as 1 y 2).
El ama ío más educido de la población sace do al, su ca ác e más homo-
géneo y su posición p o esional es a égica den o de la ins i ución pe mi en e
incluso ecomiendan oma el análisis de
10
que es á sucediendo den o del
cle o, como un signi ica i o luga de e e encia de 10s simila es p ocesos que
es án ocu iendo en e 10s ca ólicos espa ioles. Po su pa e, la dimensión ans-
nacional de la Iglesia ca ólica y el p opio ca ác e pe suasi o y pe sis en e del
ac o eligioso, obligan a adop a una cie a Óp ica compa a i a que e i e a i-
bui un ca ác e excesi amen e singula a un enómeno que puede es a sien-
do compa ido o que incluso ha sido supe ado en algunas la i udes. Po su
especial g ado de secula ización, de plu alismo denominacional y de a ance
ecnológico, se oma como e e encia compa a i a 10s EE.UU. De acue do
1.
Es e abajo es esul ado de un p oyec o de in es igación coope a i a inanciado po la
DIGICYT
y
la Di ecci6n Xe al de O denaci6n
Uni e si a is
e In es igaci6n de
la
Xun a
de Galicia.
o
4
Año
1960 1970 1975 1980 1985 1989 1991
El
u u o
de la eligi611 en Espa ia Pape s
47,
1995
11
Núm.
de sace do es
Fuen e:
Gonzdlez Blasco
92.
Da os de
1991,
o nados de A. de M~guel. <#La sociedad espaiiola,
92-93,.
No a:
En la poblacibn adul a se han conside ado las pe sonas que se conside an al menos <dpoco p ac ican es.
7.000
-
6.000
-
5.000
-
4.000
-
3.000
-
2.000
-
1.000
-
Figu a
2.
Ca 6licos p ac ican es en Espaiia.
4
j6 enes;
...
o---
adul os.
"*....-
.*......*......*......
a
...... ......
o
-
-
A
*---L
-*
-I
-
I-
-C
-.
07!,,,,,,,7,,,,!,,#
Año
1966 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2025 2030 2035 2040 2010
Op imls a
Mode ada
Pesimis a
Fuen e:
R.
Schoenhe ,
J.
PB ez Vila iño
y
o os. *Decli e sace do al
y
cambio es uc u al en la lglesia Ca 6lica en España
y
10s EE.UU. de AmB icas,. XII Cong eso Mundial de
Sociologia.
Mad id,
1990.
Figu a
1.
E oluci6n de la poblaci6n sace do ai ac i a en diez di6ce-
sis espa iolas (da os censales pa a 1966-1984
y
p oyecciones pa a
1985-2045).
.
B....
op imis a;
-o-
mode ada;
--A--
pesimis a.
6.454
6.454
6.454
6.591
6.591
6.591
6.125
6.125
6.125
5.242
5.242
5.242
3.169
2.610
2.124
2.004
1.379
885
3.503
3.298
2.925
2.57i
1.910
1.405
4.391, 3.914
4.381
4.327
1.640
1.062
576
3.850
3.634
1.447
913
439
1.420
872
369
1.458
867
376
1.484
666
373
1.487
866
373
1.487
866
373
12
Pape s
47,1995
Jose
PC ez Vila iiio
con la e idencia de es udios an e io es (Schoenhe y Pé ez Vila i io, 1979),
en ambos paises se obse a en la aiz de es os dos enómenos -secula ización
de 10s sace do es y abandono de la p ác ica eligiosa- un impac o simila de
dos ac o es p incipales: la edad y la in e io ización de alo es mode nos, en
pa icula 10s asociados a la nue a condición de la muje y la mo al amilia .
Aunque la es uc u a no ma i a de la sociedad espaiíola pa ece más en ai-
zada en las cos umb es adicionales y en 10s símbolos sag ados, po
10
que se
e menos a ec ada po la secula ización, la cues ión del celiba o esul a an
impo an e, si no más, pa a 10s sace do es espa ioles como pa a 10s no eame-
icanos a la ho a de abandona el sace docio (Schoenhe y Pé ez Vila i io,
1979). En o as palab as, con independencia del g ado conc e o de mode ni-
zación y secula ización, en dos sociedades a anzadas como Espa ia y 10s
EE.UU.
de A né ica, la nue a o ma de en ende las elaciones en e a ón y muje
a ec a po igual al p ecep o del celiba o y a la exigencia de un minis e io sace -
do al socialmen e nás in eg ado, es o es, menos cle ical.
La lógica que ope a en el campo del comp omiso sace do al puede apli-
ca se, aunque de una o ma sb iamen e nás lexible,
a
las ac i udes y 10s com-
po amien os eligiosos de 10s c eyen es. Pa ece exis i su icien e undamen o
pa a a i ma que se es á p oduciendo un enómeno de dis anciamien o de cie -
os modelos de comp omiso y de p ác ica eligiosa, an o en e 10s minis os o
esponsables nás cuali icados de la o ganización y de sus inmedia os colabo-
ado es (Ó denes eligiosas y asociaciones ca ólicas) como de 10s c eyen es en
gene al. Es a si uación no induce necesa iamen e a un abandono de la Iglesia,
sino que da o igen a nue as o mas más lexibles y lib es de pe enencia.
En es e mismo sen ido, se de ec an ni eles a iables de p ác ica eligiosa
asociados a 10s i mos de 10s ciclos i ales, endiendo a in ensi ica se en 10s
g upos de nás edad, como si la p ác ica eligiosa se de iniese como una ac i idad
cada ez más p opia de 10s mayo es y en pa icula de la e ce a edad. Resul a
ambién de in e és obse a el simila y a la ez di e en e e ec o de la edad
sob e la con inuidad de 10s sace do es en el ninis e io, po que pudie a asi-
mismo a oja alguna luz sob e la be e disc epancia en el ámbi o de las p ác-
icas eligiosas en e 10s di e en es g upos de edad.
En ambos paises 10s sace do es jó enes se inclinan más que 10s mayo es
po el celiba o opcional, po
10
que es en es e g upo donde se da el mayo ies-
go y una asa mis al a de abandono del minis e io. Que en la ac ualidad el
núme o de sace do es que se secula izan sea peque io ]no se debe, como a eces
se a i ma, a que se haya educido el iesgo, sino a la dds ica disminuci6n del
núme o de sace do es jó enes, es o es, en edad de máximo iesgo. Un impac-
o simila pa ece p oduci la edad sob e la pdc ica eligiosa de 10s ca ólicos.
El nue o uni e s0 simbólico induce a 10s jó enes a abandona las p ác icas a-
dicionales, que 10s mayo es, aun en el caso de compa i 10s mismos alo es,
ienden a man ene po azones asociadas a una expe iencia dis in a
(T.
Pa sons
y E. Shills, 195 1).
Si bien en el análisis del comp omiso sace do al en ambos paises se obse -
a un impac o posi i o de la edad sob e la pdc ica eligiosa, en Espaiía alcan-
El
u u o de la eligi611 en Espa ia Pape s
47,
1995
13
za un alo doble (.21) que en 10s EE.UU. (.10). Es as di e encias de in ensi-
dad pa ecen es a inculadas a a iaciones con ex uales o del en o no. Resul a,
po ello, azonable pensa que si, debido a un man enimien o más p olonga-
do de las p ác icas adicionales, en e 10s sace do es diocesanos espaiíoles jó e-
nes se p oduce
un
abandono del minis e i0 nás a dío pe o a nbién nás b usco
que en 10s EE.UU. (Schoenhe y Pé ez Vila i io, 1987), la disminución de la
p ác ica eligiosa en e 10s jó enes ca ólicos siga una pau a simila y que en
ambos casos las di e encias engan mucho que e con las ca ac e ís icas di e-
enciales de ambas sociedades.
En Espa ia, la súbi a ansición a la democ acia pudie a es a p o ocando
un espon áneo echazo ju enil de
10
que se conside an o mas de eligiosidad
y un discu so a caizan es. Po o a pa e, es e e ec o ende ia a ag anda se po
el p o undo y epen ino cambio en el modelo de socialización que ha subs i-
uido de epen e la igidez y la in ole ancia po una so p enden e laxi ud
y
un
cie o echazo de la pdc ica eligiosa. Tal como se iala Luckman (1967) en su
análisis de 10s sis emas de c eencias, el mayo g ado de di e enciación social
hace que se acen úe nás la p i a ización de 10s alo es, en e 10s que des acan
el sexo y la libe ad indi idual. La p i a ización de la eligión iene, sin duda,
algo que e con es e p oceso, mayo men e en e 10s jó enes, dado sob e odo
el én asis adicional en la mo al sexual.
En consonancia con es a misma lógica se comp ende que,
10
mismo en
Es ados Unidos que en Espaiia, 10s sace do es nás jó enes y que ienen mayo
inicia i a pe sonal o se sien en nás o ien ados po alo es mode nos -en e
10s que des aca el ap ecio de la sexualidad y del ma imoni0 y una meno es i-
ma de las p ác icas adicionales- sean 10s nás p opensos a abandona la p ác-
ica del minis e io sace do al. Es a lógica aplicada a 10s jó enes explica ia su
c ecien e desa ección po las p ác icas eligiosas adicionales. En de ini i a, el
ac o de cambio pa ece si ua se en o no al sis ema de alo es de las nue as
gene aciones, cuya mejo exp esión es la nue a posición de la muje .
Du an e 10s úl imos aiíos de la dic adu a, la mode nización pa eció an i-
cipa se en la Iglesia (Pé ez Vila i io, 1982), an o po su si uación p i ilegiada
como po la exigencia de
aggio namen o,
p omo ida despues del Va icano I1
po las ins ancias cen ales. En 10s aiíos que han seMdo, la ápida mode nización
de la sociedad espa iola, unida al en ejecimien o del cle o y al abandono del
minis e io po pa e de 10s nás o ien ados po alo es mode nos, ha in e ido
la elacibn, p oduciendose un cie o e ec o de conse~adu ismo o de ela i a
in olución en e la cle ecia. Es aquí donde es posible que apa ezcan di e en-
cia~ con ex uales a ibuibles
al
p o undo cambio del ma co ins i ucional en
nues o país.
Hip6 esis de
abajo
La disminución de la pdc ica eligiosa du an e las úl imas décadas -obse -
ada en odos 10s es udios ecien es (R. Doucas ella, 1967; FOESSA, 1983
y 1994; González Blasco y González Anleo, 1992;
E.
And és O izo, 199 1;
14
Paoe s
47,
1995
Jose Pe ez
Vila i io
A.
de Mipel, 1992)- es a ibuida unánimemen e o omada como indicado
del ue e p oceso de secula ización de la sociedad espa iola.
Y
el10 con inde-
pendencia de la dimensión acen uada den o del amplio sen ido que aba ca el
concep o de secula ización. Que la p ác ica sea mucho meno en e 10s esi-
den es de las gandes ciudades y en e 10s jó enes pa ece con i ma que se a a
de un enómeno asociado a la mode nización y a la subs i ución gene acional.
Jun o a la disminución de la p ác ica eligiosa, un segundo asgo de la eli-
giosidad ac ual de 10s espa ioles es la consolidación de algo nás de un 1% de
c eyen es de o as eligiones y de un 15% de indi e en es, agnós icos y a eos.
Po úl imo, apa ecen asimismo, con un cie o g ado de di usión, c eencias y
p ác icas no eligiosas elacionada con la sue e y la as ología, o con la pe -
enencia a sec as.
A
pesa de
es as
mu aciones y con independencia de su g ado de p ác ica eli-
giosa, la inmensa mayo ía de 10s espa ioles man iene su au oiden i icación
como ca ólicos y con 10s ínculos o ganiza i os más o malizados, que dan
dimensión social a al iden idad en 10s momen os ansicionales de 10s p in-
cipales ciclos i ales. Si bien es os hechos mues an una ela i a es abilidad,
esul a menos cla o el sen ido de 10s p ocesos subyacen es.
La hipó esis que inspi a es a colabo ación compa e el ho izon e eó ico
del desa ollo de un ue e p oceso de secula ización, asociado a la concen-
ación de la población en á eas u banas y a la gene alización de ni eles edu-
ca i os mis ele ados en e las gene aciones jó enes. Consecuencia de es os
p ocesos con luyen es es la eclosión de un amplio plu alismo sociocul u al. En
el campo eligioso la nue a si uación de plu alismo pa ece e oluciona en
dos di ecciones. Po un lado, apa ece un segmen o de población que se ecla-
ma no eligioso. Si bien en é minos es adís icos su núme o esul a educi-
do, su ele ancia social es g ande en un país acos umb ado a inclui la
con esionalidad ca ólica en e las se ias de iden idad de sus ciudadanos. En
segundo luga , y como al e na i a a la hipó esis de una cla a
y
c ecien e dis-
minución de la e eligiosa, es a con ibución pos ula la exis encia de un p o-
ceso de ges ación de una nue a o ma de ida eligiosa que a ibuye un g ado
mucho mayo de libe ad y au onomia del c eyen e, cuya eligiosidad ien-
de a adop a una plu alidad c ecien e de p ác icas más secula es en e las que
cada dia cob a mayo impo ancia una incipien e eligión ci il inculada a
la nue a cul u a cí ica democ á ica y que iende a encon a su iempo p e-
e en e en la e ce a edad.
El hi10 conduc o del discu so asocia dos enómenos pa alelos, al amen e
conec ados en e sí. El p ime o nás ácilmen e obse able es la disminución
y el en ejecimien o del cle o, enca gado p o esionalmen e de la adminis a-
ción de las p ác icas eligiosas adicionales; es e hecho lle a consigo una o -
zada descle icalización de la o ma dominan e de ida eligiosa. El segundo,
es echamen e inculado al p ime o, es la disminución de las p ác icas eli-
giosa~ adicionales en e 10s g upos de edad más jo en y su concen ación en
las pe sonas mayo es. La hipó esis pos ula que ambos hechos -disminución
del cle o y de la p ác ica eligiosa- obedecen a un dinamismo común: un
El
u u o
de
la
eligi6n
en
Espaiía
Pape s
47,1995
15
I
ue e p oceso de secula ización que conduce a una mayo au onomia de
10
secula y que es á dando o igen a una nue a o ma de ida eligiosa, en la que
el c eyen e se sien e mucho
más
lib e pa a exp esa su e a su mane a, con inde-
pendencia de las exigencias ins i ucionales.
Las a iaciones en el amaiío o ganiza i o, como an eceden e o concomi-
an e de o as o mas de cambio social, han sido una de las elaciones más
ampliamen e discu ida y documen ada en sociologia de las o ganizaciones
(E
Blau y
R.
Schoenhe , 1971;
I?
Blau, 1977;
W.
Sco , 1987;
R
Hall, 1987).
En es e sen ido, dada la posición exclusi a del cle o en la je a quia de la Iglesia,
la p dida de e ec i os sace do ales desempe ia un papel c ucial en la modi i-
cación de su es uc u a. El impac o se hace oda ia mayo , po que la dismi-
nución de 10s ecu sos p o esionales cons i uye una de las üe zas económicas
decisi as en el p oceso de cambio. Es as azones pe mi en e en el decli e de
la población sace do al uno de 10s dinamismos sociales, que es á impulsando
con mayo ue za el cambio en, el ca olicismo ac ual.
Po su pa e, el abandono de las p ác icas eligiosas en e la mayo ia de 10s
ca ólicos es á dando luga a la apa ición de un e ce homb e, dis in o del cu a
y del p ac ican e, que se sien e, a un iempo, ca ólico y lib e de obse a las
p ác icas eligiosas adicionales. Resul a ácil de comp ende que es a nue a
o ma de ida eligiosa eme ja an es y se desa olle con mayo pujanza en e
las gene aciones de jó enes nacidos y educados en el nue o en o no demo-
c i ico de la sociedad de la abundancia y del bienes a .
Es a nue a o ma eligiosa apa ece, a su ez, asociada a un doble hecho:
la c ecien e di e enciación de ~iclos i ales en la ida humana y la disminu-
ción de 10s con oles coe ci i os a
10
la go del p oceso de socialización eli-
giosa. La hipó esis de abajo pos ula en segundo luga que, si bien la necesidad
de sen ido y consiguien emen e el pe iodo eligioso cub e oda la exis encia
conscien e del se humano, las pdc icas eligiosas ienden a gene aliza se e
in ensi ica se más en el ciclo i al que se co esponde con la e ce a edad.
En Espaiía, la la ga his o ia de üe e igilancia de la unidad eligiosa pe -
mi e comp ende la escasa di e enciación denominacional o plu alismo eli-
gioso en sen ido es ic o. La p olongada alianza de la Iglesia espa iola con 10s
g upos opues os a la mode nización y la u bulen a his o ia social de i ada
de al unión, aca ea on un d amá ico dis anciamien o de las clases ob e as
espec o de la Iglesia, ag a ado po la amplia si uación de anomia en e la
población eci n llegada del campo a unas ciudades sin equipamien os.
El acomodo gene alizado de 10s ob e os en las ciudades y su c ecien e ans-
o mación en empleados ha hecho posible un eencuen o paci ico y au óno-
mo de 10s nue os ciudadanos con la Iglesia, en la que encuen an una
impo an e üen e de legi imación de su nue a si uación y de consolidación
ins i ucional de las se ias amilia es de iden idad.
Po el con a io, un doble p oceso iende a aleja -pe o es a ez sin i a-
a 10s jó enes de la Iglesia ins i ucional y de las p ác icas eligiosas. Po un lado,
una nue a si uación de anomia amilia , en la que una ue e y gene alizada
ppsición de in e io idad educa i a p i a a 10s pad es, como g upo, de au o i-
16
Paoe s
47,
1995
Tose
PC ez
Vila i io
dad en e a sus hijos. La si uación se ag a a en no pocos adul os po un a dío
deseo de llega a se o al menos pa ece mode nos.
En segundo luga , la ju en ud nunca ha cons i uido el ciclo de ida mis
p opicio pa a la p ác ica eligiosa, sob e odo si és a se encon aba cen ada en
la mo al sexual. El abandono de las p ác icas se 6 16gicamen e mayo si ade-
más se eblandece la capacidad de socialización coe ci i a de las ins i uciones
p imo diales de la a nilia y la Iglesia. Las ue es ensiones asociadas al desa oílo
pe sonal, las p esiones sociales de i adas de la exigencia de consegui una p e-
pa ación p o esional y la c ecien e inse ción en el ámbi :o secula de la sociedad
ci il acili an el alejamien o de las p ác icas eligiosas de la in ancia, en el caso
-cada dia mis alea o io- de habe las eje ci ado con cie a egula idad.
Iden idad eligiosa y p oceso de mode nización
De acue do con el ecien e es udio ealizado po la undación FOESSA (1994),
con independencia del g ado de p ác ica eligiosa, el 84% de 10s espaiioles se
de ine como ca ólico. Si se oma la misa como pdc ica de e e encia, algo más
de la mi ad a i ma asis i al menos en las g andes ies as, p ác ica que com-
pa en algunos de 10s que se cali ican como no p ac ican es. Tal p ác ica dis-
minuye cla amen e a medida que aumen a el ama io de la población de
esidencia, en pa icula en Ca alu ia
y
el País Vasco.
Abandona la p ác ica eligiosa no implica pe de la e; apenas un 11%
a i man deja de p ac ica po habe pe dido la e. Las p incipales azones adu-
cidas son cla amen e ambien ales o de ecologia eligiosa: las condiciones de
ida (21%) y el desacue do con las pos u as de la Iglesia (24%), sob e odo
en e 10s habi an es de las g andes ciudades
(33%).
Pe o la azón básica pa a la
g an mayo ía del abandono de las p ác icas es po que se puede se muy eli-
gioso y no i a misa; un 50% alude a es a azón, con apenas 10 pun os de di e-
encia en e la aldea y la g an ciudad. En cambio, apenas iene incidencia el
echazo
al
cle o (9%). Más que po al a de una insis encia amilia (12%), las
p ác icas eligiosas se abandonan po que han pe dido alo
y
signi icado en el
nue o es ilo de ida secula de las mode nas aglome aciones u banas, que de i-
nen 10s pa ones cul u ales p edominan es. Pa a uno de cada cinco en e is-
ados es a pé dida de in e és a ec a a la p opia eligión. En e 10s jb enes, la
eligión -concebida según el pa ón de las p ác icas adicionales- esul a
i ele an e pa a el 80% (po cen aje simila al de 10s que a i man no es a in e-
esados po la polí ica
(J.
Pé ez Vila iiio y
J.L.
Vei a Vei a, 1986).
Religión y polí ica ienden a expe imen a a a a es semejan es. Pas6 el iem-
po en el que un cla o enemigo común obligaba, sob e odo a las nue as gene-
aciones, a la mili ancia -hese es a polí ica ylo eligiosa-. Los ela i amen e
acomodados iempos ac uales son mis bien p opicios al encuen o con una e,
ansmi ida o descubie a a a és de una di e sa expe iencia pe sonal.
El bajo ni el gene al de lec u a, la al a de es udios de eologia y de ciencias
eligiosas en la uni e sidad pública, así como la ausencia de a ículos en la
p ensa y de p og amas sob e es as ma e ias en 10s medios audio isuales pe -
El u u o de la eligi6n en Espa ia Pape s
47,
1995
17
mi en comp ende que la o mación y la cul u a eligiosa sean mk bien pob es
en España. La si uación de minimo plu alismo eligioso y la adición de socia-
lización obliga o ia han con ibuido a gene a una o ma p edominan e de
eligiosidad popula y cle ical, con ausencia de un deba e eligioso. Una ez
supe ado el ho izon e cle ical y la obsesión po pa ece mode n0 a cos a de se
menos eligioso y no necesa ia nen e inno ado , el mayo ni el educa i o da á
poc0 a poc0 luga a un deba e más abie o, al como apun a espoddicamen-
e en algunos medios de comunicación.
En la medida en que la disminución de las p ác icas adicionales apa ece
asociada al ni el de mode nización y secula ización, es lógico que se obse en
di e encias signi ica i as en e las di e sas comunidades au ónomas, simila es
a las que apa ecen en su es uc u a social.
S.
Gine a mis lejos al a i ma que
cccada sociedad alcanza la mode nidad en g an medida según la senda que le
se iala su pasado eligioson
(S.
Gine , 1992: 9).
En es e con ex o, el ace ca ien o de la Iglesia a sus ieles demóc a as y al
conjun 0 de la población cons
!'
i uye una de las cla es, an o de la mode niza-
ción de la cul u a polí ica como de la so p enden e ansición a la democ a-
cia. Po su pa e, al ace camien o, incluido el paso de muchos ca ólicos hacia
la izquie da, ha hecho imposible la c is alización en Espa ia de un pa ido
demóc a a-c is iano y ha acili ado una cie a luidez en e la clien ela de 10s
pa idos. El alcance de es os hechos se comp ende si se iene p esen e que la
masi a pe enencia de 10s espa ioles a la Iglesia ca ólica hace imposible que
ningún pa ido de masas pueda consolida se sin un impo an e o o ca ólico.
Pa a la comp ensión del decisi o papel que la Iglesia espa iola desempe ió en
el a iesgado p oceso de ansición y de consolidación de la democ acia, es p e-
ciso emon a se a 10s a ios que siguie on al Concilio Va icano I1 y a las p e-
siones pa a subs i ui el obsole o modelo nacional-ca ólico.
En 10s años se en a, la p eocupación de la Iglesia espa iola gi ó en o no a
la ansición del nacional-ca olicismo a una o ma más libe al, po
10
que sus
emas cen ales üe on el apoyo a las demandas de implemen ación de 10s de e-
chos democ á icos. El es imonio mis cla o en el que han quedado c is aliza-
das es as demandas han sido las conclusiones de la Asamblea Conjun a de
obispos y sace do es, celeb ada en Mad id en 1971 (Pé ez Vila i io, 1974) y
que, en un imp esionan e es üe zo de aplicación de las exigencias del Concilio,
ab ió a la Iglesia espa iola las pue as de la mode nidad. En ella se sien an las
bases p og amá icas pa a una ansición sin up u a, es o es, de un cambio de
adap ación al nue o en o no y a las demandas de las nue as gene aciones. La
conc eción de muchas de llas p oposiciones ap obadas po una mayo ia supe-
io a 10s dos e cios en la Asa nblea Conjun a sigue oda ia cen ando el deba-
e del Pa lamen o espa iol. En e ellas cabe des aca el de echo a la objeción
de conciencia, la disminución de 10s desequilib ios egionales, el de echo al
abajo, e c. Es a ac i ud de espe o a la au onomia de la sociedad ci il, po
la que la Iglesia in en a enuncia a cualquie implicación de con ol incula-
da al pode poli ico, pa ecie a un signo cla o de la olun ad de acaba con las
o mas cle icales de ida eligiosa. El c is ianis no con encional da ia paso a
España
(J.
Pé ez Vila i io y R. Schoenhe , 1990),
10
que cons i uia un asgo
ca ac e ís ic0 de nues a his o ia polí ica.
En segundo luga y con independencia del sen ido de la in e acción, pa e-
ce lógico ambién asocia el descens0 de la p ác ica eligiosa a la del núme o
de sace do es que eje cen el minis e io. Resul a, sin emba go, mQ a iesgado
in e i , sin nás, de es os hechos, consecuencias sob e el g ado de igencia de
10
eligioso. que la disminución de la cle ecia equi ale a la p og esi a
desapa ición de
10
eligioso s610 aduce el posible p ejuicio que iden i ica o -
mas cle icales con o mas eligiosas, pe o no pa ece una p oposición a alada
po da os con as ables. En es e pun o se plan em di e en es cues iones.
Mien as se man enga el monopolio de 10s sace do es sob e 10s sac amen-
os, la educción de cu as ;implica á necesa iamen e una disminución de la
pdc ica sac amen al! Es incues ionable que la d h ica disminución del núme-
o de cu as supone una disminución obligada del núme o de misas, de las posi-
bilidades de con a con un con eso , de escoge con libe ad el dia de la boda
o del bau izo, de encon a
un
sace do e pa a adminis a la unci6n a 10s en e -
mos y inalmen e pa a p esidi un une al. Pe o ambién es e iden e el eno me
ma gen de maniob a que o ece la o ganización mis e icien e de es os se i-
cios y el mejo ap o echamien o de 10s e ec i os del cle o, 10s cuales, sob e
odo en el ámbi o u al, mos aban un impo an e g ado de subempleo. El
ápido p oceso de u banización o ece, sin duda, una posibilidad impo an e
de concen ación de la o e a eligiosa consiguiendo economias de escala simi-
la es a las que han desa ollado las g andes á eas come ciales espec o de 10s
peque ios come cian es.
Po su pa e, 10s medios audio isuaies ( adio, ele isión, discos, casse es,
ídeos, e c.) o iecen o mas nue as y e icien es de di usión del mensaje eligioso
a donde an es s610 habia llegado el sue io de algunos misione os. La aplica-
ción, oda ia sin explo a , de la in o má ica al campo eligioso, ab i á o o
inap eciable ho izon e de posibilidades. En de ini i a, la ans e encia de ec-
nologia pe mi e educi el núme o de cu as
y
obliga a ede ini la ieja p o esión
de sace do e. Con menos sace do es se puede consegui ace ca y di e si ica
10s se icios o ecidos, aunque ambién se inc emen a 5 la dis ancia social del
cle o y se educi á su capacidad de con ol social. Asimismo, caben nue as
o mas de pdc ica eligiosa, adap adas a un ip0 de iel más educado, pa i-
cipa i o y au ónomo, que necesi a menos de la u ela sace do al. En es e sen-
ido se han desa ollado las li u gias de la palab a, e c., sin la p esencia del
sace do e.
Cues ión di e en e es la de sabe en qué medida la ansición demogd ica
del cle o
U.
Pé ez Vila i io y R. Schoenhe , 1990), es o es, el paso de una
población g ande de sace do es a o a peque ia, es coyun u al o cons i uye un
enómeno es uc u a asociado a p ocesos sociales más sólidos, como la eme -
gencia de la igualdad en e a ones y muje es, la gene alización de la educa-
ción y la mayo au onomia de 10s laicos. Se a a, en de ini i a, de dilucida si
cons i uye una consecuencia del la go p oceso de educci6n de las unciones
del sace docio.
El u u o de la eligi6n en España Pape s
47,
1995
25
En o den a e alua el alcance del enómeno y es ima las necesidades h u-
as, se han manejado indicado es con encionales simila es a 10s de o as o ga-
nizaciones, ales como la asa d unciona ios y en pa icula el a io del núme o
de ieles po sace do e. An es de ealiza andisis compa ados sob e es e ip0
de da os, se ia p eciso con es a a p egun as elemen ales como la siguien e: jes
posible es ablece el núme o de sace do es necesa ios pa a ga an iza una o e -
a sac amen al sa is ac o ia! (D.R. Hoge, 1987).
No pa ece ampoc0 una ia demasiado p ac icable -sal o a e ec os ilus-
a i os- ecu i a algún c i e io empi ico como el a io de ieles po sace -
do e de &os an e io es (R. She y, 1985), po que al c i e io co esponde ia
a una o ma eligiosa, en cualquie caso, nás cle ical, es o es, en la que el esce-
na io ideal ponia en las manos del sace do e el máximo de unciones, no ya
sac amen ales, sino ca equé icas, doc inales y adminis a i as. El aumen o del
núme o de misione os y ca equis as laicos o de comunidades de base, pa ece un
indicado nás signi ica i o. El p oblema adica en la di icul ad de subs i ui
el lide azgo cle ical po lide es laicos, dada la exclusión ins i ucional de es os de
las posiciones je á quicas. Po es a azón, se comp ende que la e isión del celi-
ba o obliga o io -el asgo que de ine el sace docio como g upo apa e y su
ca ác e cle ical- cons i uye el pun o cen al del deba e o ganiza i o de la
Iglesia. De ás de la cues ión del celiba o se encuen a el ema socialmen e nás
ele an e hoy en las sociedades a anzadas y que es á, a su ez, in ima nen e
elacionado con las o mas p edominan es de la ida eligiosa. Es la cues ión de
la muje .
Muje y amilia, celiba o sace do al obliga o io, je a quia eclesiás ica y o -
mas cle icales de ida eligiosa han es ado o mando un bloque demasiado
sólido como pa a que se pueda modi ica se iamen e uno de 10s elemen os sin
al e a las bases de 10s demás. De la inculación de la muje al ámbi o ami-
lia ha dependido una co ec a socialización eligiosa. Su especial elación con
la Iglesia ins i ucional-cle ical,
espacio en el que la muje en gene al con pocos
es udios alcanzaba una mayo ele ancia
(V.
Pé ez-DIaz, 1991), es á en la aíz
de la eligiosidad de adsc ipción.
La eme gencia de la muje lib e y au ónoma es el hecho social de mayo
en e gadu a
a
inales del sigla
xx
y que en Espa ia a de la mano con la ecu-
pe ación de la democ acia. Su ápido acceso a 10s ni eles
educa i es
nás ele ados
y al mundo del abajo desa bola las o mas adicionales de eligiosidad, asi
como sus bases o ganiza i as e incluso sus hndamen os eológico-doc inales.
Los mo imien os eminis a es án in en ando elabo a una nue a eologia que
elimine cualquie o ma de sac alización del pa ia cado y del impe i0 del
a ón.
El cle o con disciplina de celiba o apa ece, en g an medida, como la máxi-
ma ep esen acidn social de la exclusión de la muje o de su subo dinación
y,
en de ini i a, como la negación del cambio nás impo an e de alo es que se
es a p oduciendo en las sociedades a anzadas. Aunque la disc iminación de
la muje es especialmen e ígida en las ins i uciones del o den social (econó-
mico- inancie as y poli ico-mili a es), el ámbi o eligioso, a pesa de habe
26
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47,1995
Jose Pe ez Vila i io
pe dido el pode en esos campos, conse a un alo p imo dial como e e en-
e simbólico.
La sup esión de la disc iminación asociada al géne o cons i uye, sin duda,
la e olución más p o ünda de nues o iempo. Po su pa e, la di e encia -po
peque ia que pa ezca- en e muje es y a ones o ece una de las ep esen a-
ciones o simbolos más pode osos de la anscendencia, de cuya supe ación dia-
léaica (Au hebung) median e la unión de ambos su ge la ida. Pe o al di e encia
no puede -aunque de hecho asi haya sido y siga siendo- cons i ui el sopo -
e legi imado de desigualdades sociales. Desde es a dp ica, incula el sace docio
al géne o masculino e impedi incluso que 10s sace do es puedan casa se esul-
a cada ez más di ícil de comp ende y acep a en una sociedad sensible a la
cues ión de las desigualdades basadas en el géne o.
P ác ica eligiosa
y
ciclos i ales
La condición e olu i a de la asunción de esponsabilidades a
10
la go de e a-
pas di e enciadas de la ida ha ido c is alizando en la sac alización y consi-
guien e i ualización de esos iempos ue es de ansición. La cons an e de
ma ca 10s momen os ansicionales básicos de un ciclo i al a o o con una
ce emonia eligiosa (o p o ana) -es o es, con un i o de paso- esponde a
la ineludible necesidad de acen ua el pa icula sen ido de cie os momen-
os de la ida como el nacimien o, la edad de la azdn, el comp omiso con
10s demás, la mue e. Es a necesidad es el dinamismo que ha inculado las
o mas de eligiosidad popula con la sac alización de 10s ciclos o i mos de
la ida social.
En las sociedades sac alizadas -en las que la eligión ope aba de explica-
ción úl ima de odos 10s enómenos, incluidos 10s na u ales- e a lógico que
odos 10s cidos i ales es u iesen bajo con ol di ec o de la eligión, con una cie -
a disminución de in ensidad du an e 10s a ios de mayo ac i idad. Se ponia
el máximo acen o en 10s pe iodos de o maci6n y de con ol de la ju en ud,
con
10
cual se p es aba un buen se icio a la sociedad haciendo ((homb es mo a-
les)) y capaces de in eg a se en ella, a ca nbio de un impo an e pode (sace do al)
pa a las ins ancias eligiosas.
En la medida en que 10s alo es se secula izan y las sociedades disponen de
ins ancias ci iles capaces de ga an iza una buena socializaci6n y o mación de
las nue as gene aciones, la unción educado a de las ins i uciones eligiosas
pie de igencia y consiguien emen e disminuye su peso a
10
la go de es e ciclo
i al.
A
su ez, el ala gamien o de 10s a ios de ida y la gene alización de la socie-
dad de bienes a gene an un nue o ciclo i al, ca ac e izado po el hecho de que
el iempo de oci0 subs i uye
al
ho a i0 de abajo. Es e ciclo, denominado e -
ce a edad, pa ece o ece un nue o ma co p e e en e pa a las ac i idades de
oci0 y sob e odo las p ác icas eligiosas, que siemp e han es ado asociadas al
iempo de descanso, de iniendo su cadencia. Cu iosamen e el ala gamien o
El
u u o de la eligi6n en España
-
Pape s
47,
1995
27
de es e ip0 de iempo ( ines de semana, acaciones y dias de ies a) no pa e-
ce habe p oducido una in ensi icación de las p ác icas eligiosas, sino el desa-
ollo de las emp esas de ocio. Con odo, ambién las ac i idades eligiosas
-sob e odo en e cie as mino ias- se ie on in ensi icadas y odos 10s c e-
yen es encon a on mayo es acilidades pa a man ene el cumplimien o de
sus obligaciones eligiosas. Desde es a Óp ica --po
10
demás cla amen e a-
dicional- 10s g upos de la e c a edad disponen del máximo de iempo de oci0
pa a la p ác ica eligiosa. La exención de que gozan, en i ud de la edad, es-
pec o del cumplimien o de 10s i mos ins i ucionalmen e de inidos pa a el
eje cicio de ales p ác icas, les o ecen al mismo iempo las máximas acilida-
des pa a in ensi ica las.
I
La nue a si uación in i a asimismo a plan ea algunas cues iones de ondo.
¿En qué medida 10s alo es eligiosos deben o ien a an e odo la ida co i-
diana, más ah que la ac i ud an e la mue e? Pe o, con independencia de la es-
pues a a es a cues ión, más p opi? de la eologia que de la sociologia,
es
azonable
pensa que la época de madu ez y de cie a des inculación de las p eocupa-
ciones más co idianas cons i uye un iempo especialmen e ap o pa a e lexio-
na sob e el sen ido global de la ida. Con o as palab as, no pa ece descabellado
que la e ce a edad pudie a es a llamada a cons i ui el ciclo p e e en e de la
pdc ica eligiosa,
10
mismo que el ciclo an e io es el de la ac i idad c eado a
o p oduc i a.
Los da os pa a 1994 mues an que 10s jó enes en e 18 y
35
dos piensan
y,
mis aún, desem, en una p opo ción de 2 a 1, que la eligión se aya debili-
ando cada ez mis en Espa ia.
A
pa i de 10s
40
aiíos las posiciones se igua-
lan has a in e i se ápidamen d. Es, asimismo, a pa i de 10s 45 a ios cuando
se expe imen an mis ecuen emen e 10s sen imien os elacionados con la
dimensión eligiosa, en pa icula la p esencia de un se mis e ioso e ine able,
el des ino más allá de es a ida y la esponsabilidad po el bien de 10s demás
o que el homb e iene algo de sag ado.
De acue do con es os da os y en la medida que esponden más a un e ec-
o de la edad que a un componen e gene acional, la eligión esul a ia se más
un asun o de madu ez que una ilusión de la in ancia. Tal ez es e acen o en la
e ce a edad implique una cie a pé dida de ele ancia social de
10
eligioso,
que pasa ia a ocupa una posic:ión de meno cen alidad.
Y
es posible a nbién
que, po es a azón, se p oduzcan esis encias a acep a la nue a si uación, po -
que implica, a su ez, una meno impo ancia de la cle ecia, o un paso i me
hacia la disolución del cle icalis no. Todas las p o esiones se esis en a acep a
la pé dida de ele ancia de sus ac i idades, o a subs i ui su públic0 po o os
g upos con meno pode o p es igio.
Desde es a Óp ica e olu i a, las ue es di e encias en e la p ác ica eli-
giosa de 10s jó enes y 10s mayo es pa ecen cob a algún sen ido. Po su pa e,
la b usquedad de 10s cambios ope ados en el en o no sociopolí ico -y en
pa icula en 10s mecanismos de socialización- pe mi e comp ende la ima-
gen de up u a con la adición que a eces o ece el compo amien o de 10s
j
Ó enes.
28
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