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Consideraciones sobre el arte tradicional y Virgilio

Abstract

Florio, Rubén

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Consideraciones sobre el arte tradicional y Virgilio

Author: Florio, Rubén
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1990
Source: https://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v12-13/02107570v12-13p41.pdf
CONSIDERACIONES SOBRE EL ARTE
TRADICIONAL
Y
VIRGILIO
Rubén
Flo io
Uni e sidad del
Su .
Bahia Blanca, A gen ina
In oducción
Muchos cambios se han sucedido en la his o ia de la humanidad, a
eces apa en es,
y
po ende en la his o ia de la cul u a, den o de cuya es-
e a se encuen a el ema sob e el que in en a emos algunas e lexiones: la
ac i idad a ís ica del homb e en una cul u a adicional.
A pa i de una apida
y
a en a mi ada e ospec i a descub imos, en
p ime luga , a iaciones de es ilos,
y
econocemos que la c eación a ís-
ica ha es ado inculada a la exis encia humana desde sus p ime os pasos.
Tal comp obación nos lle a a conside a dicha ac i idad como una capa-
cidad p opia e inna a del homb e. Pe o nues a isión ace ca de al ac i i-
dad implica una ins ancia supe io a la del juicio p eceden emen e enun-
ciado, po que, si conside asemos esa comp obación como ul ima
sa is acción de nues as e lexiones, la his o ia del a e se educi ia a una
sucesión lineal de hechos más o menos coo dinados sob e la base de la
c onologia. Esa capacidad p opia e inna a del homb e se desa olla bajo el
in lujo de un sec e o impulso enden e a liga
y
aco da su ac i idad con
el mundo que 10 odea, ex endiendo al mismo iempo el a ea de sus expe-
iencias e inco po andola al dominio de sus conocimien os, pasos sucesi-
os que se lle an a cabo con la apidez de un ab i
y
ce a de ojos y a la
ez p epa a o ios del mas al o y complejo sis ema de in o mación
y
co-
municación, ese o io de da os y memo ia de la especie: su ans e encia
a un lenguaje ci iado, exp esión uni icada de la mul iplicidad; de mensaje
ins an aneo
y
di ec o pe o no ago ado en su p ime a lec u a, cambian e en
su luyen e aspec o ex e io e inmu able
y
cons an e en su nucleo seman-
ic0 c is alizado. Todos es os asedios lingüis icos in en an, mas que de i-
ni , ca ac e iza
y
des aca algunas a is as sob esalien es del símbolo
y
del sis ema de simbolos en el lenguaje exp esi o del a e.
C eemos, ademas, que en an o exis e una exp esión, po pa e del
homb e, de una capacidad que le es conna u al, exis e en onces una o-
lun ad in ima pa a eje ci a la de de e minada mane a, siguiendo de e mi-
nados cauces y e ien es. Consecuen emen e, nos in e esa des aca que,
si bien admi imos esa po encialidad exp esi a p opia del homb e, esul a
insu icien e pa a en ende su i upción y las a iaciones de es ilos en el
p oceso cul u al. La his o ia del a e no debe deja de ene en cuen a la
olun ad a ís ica como uno de 10s eslabones indispensables que o igina y
explica 10s dis in os modos de mani es ación de al ac i idad, in imamen-
e inculada con 10s cambios que se ope an en la cons i ución espi i ual
del homb e en su elación con el mundo, e i icables en 10s es an es
componen es de la es e a del espi i u: la eligión y la iloso ia.
Nues a in es igación sob e el a e ha de ende , mas que a una eluci-
dación his ó ica, me amen e c onológica, basada Únicamen e en da os e-
gis ados
y
comp obados con ehacien e exac i ud, a una in e p e ación
i a, cali icando de alguna mane a nues o in en o po señala 10s sus a-
os de ue zas ensi as, ac uan es en esa zona an poc0 conc e a y huidiza
del homb e de odos 10s iempos, aga y a la ez pode osa
y
é il: el es-
pi i u. Es a pe spec i a nos si úa, como se ad e i a con apidez, apenas
pe o su icien emen e al ma gen del ealismo his ó ico, pues és e, segÚn
nues o en ende , sólo pod ia p opo ciona nos una isión de p oximidad
y no de p o undidad con espec o al enómeno es udiado. Al p opone
como ema de indagación el a e adicional, no s610 es amos es ingien-
do y delimi ando un campo que conoce innume ables abajos, el del a e
en gene al, sino que nos e e imos, con implíci a in ención, a una modali-
dad o pos u a c i ica, concep ual, del homb e
y
su elación con el mundo.
Po consiguien e, no hemos de emp ende ninguna a ea que nos lle e a
conside a , alo a o des aca la impo ancia mayo o meno , ela i a o
absolu a, de 10s llamados mo imien os a is icos, po que en el ondo
es os mo imien os son eme gen es de pe iodos his ó icos e e idos a he-
chos o acon ecimien os polí icos. Po ello, cuando hablemos de Renaci-
mien o o Edad Media o An iguedad G ecola ina, en esos nomb es debe
e se un in p ac ico, pues, po encima de 10s da os, de la c onologia, nos
in e esa la ideologia (en su sen ido mas in eg o, pleno y adical, en la e-
lación de mayo con igiiidad posible con las Ideas). C eemos que esas
ue zas, lineas -o como quie a llama selas- espi i uales de unión, modi i-
cación, usión
y
econocimien o cons an es del homb e con su mundo
han alen ado la his o ia de la cul u a.
Y
ambién en endemos, consecuen-
emen e con 10 dicho, que en es a his o ia de la cul u a no ha habido ni
sup esión ni ca encia humanas en ningún pe íodo, ha habido una p esen-
cia eal y cons an e del homb e a a és
y
en la ida del plane a desde la
mas emo a an iguedad has a nues os días y sin in e upciones; de el10
in e imos que, dado el papel eminen emen e ans e en e, p olongado ,
p opagan e, conse ado
y
ansmiso , i al, del homb e, no ha habido en
esa his o ia de la cul u a sal os en el acio, zonas de silencio, allas o
abismos di iso es o insal ables. En endemos, po ende, que el a e mo-
dem~ se halla inde ec ible e indisolublemen e anclado en el clasico. Las
di e encias, 10s mo i os, las exp esiones di e sas que nos deso ien an, las
bi u caciones y mul iplicaciones de o mas, deben es udia se y desci a -
se a la luz de una pe spec i a que incluya el complejo y ico campo del
espi i u humano como pun o de e e encia cime o de la c eación a ís ica.
Tales (c up u as)) han e minado po se , desde una pe spec i a mas dis-
an e y amplia ijada po el u u o y nunca po la in e p e ación inmedia a
y
ce cana del enómeno en el p esen e, una eelabo ación del sis ema de
simbolos impe an es.
Asi pues, algo se man iene cons an e, algo se ansmi e de gene ación
en gene ación, algo aspasa 10s limi es que dema can modos de sen i y
exp esa se, llenándose de nue a signi icación y b illo, y algo, algunas
o as cosas, quedan de enidas y como sepul adas -en ealidad, s610 espe-
an, la en es, un edescub imien o, un nue o opaje, una adecuación-.
Ese enómeno que llamamos adición es el que le asegu a o, mejo , le
ela a al homb e de odos 10s iempos la con inuidad, la idea de cons an-
cia, de un sus a o in nu able, exp esión de su p opio se , asociado a un
es adio que 10 excede, implica y da sen ido. En elazado, como uno de
10s componen es esenciales, con ese plano de segu idad
y
de e acidad
in e io es, se encuen a el a e, exponen e de las dis in as e apas espi i ua-
les po las que ha a a esado el homb e en su elación con el mundo,
ue a su ligazón una p imi i a secuencia de sondeos pa a de e mina el
espacio que podia ocupa , co ejando be zas, o sabiéndose ya el cen o de
ese mundo cognoscible po el impulso de la iloso ia y la eligion, el
jus o equilib i0 y a monia que anima y ca ac e iza al a e de una cul u a
adicional.
Como ejemplo clásico, ecu en e, de a e adicional en Occiden e
suele ci a se el de la Edad Media c is iana, a la que hemos de dedica , en
pa icula , uno de 10s momen os de es e abajo. Pe o, sob e odo, hemos
de insis i en dos pila es undamen ales del a e adicional: la p esencia
indeleble de un pensamien o mi ico, en el que se encabalga y luye la
conciencia del i mo del espi i u en la composición de una ob a de a e,
y
la concepción li ú gica del abajo.
Si bien no nos p oponemos ci a ni ejempli ica sob e 10s emas a a-
a , acudiendo a pos ulados de di e sos mo imien os a is icos en gene al
o en especial a ob as de au o es de e minados, deseamos des aca que e-
nemos un pun o de e e encia cons an e en la ob a de Vi gilio. En 61,
en e muchos o os mo i os, asgos y ca ac e is icas, se encuen an aque-
lla concepción li ú gica del abajo y aquella conciencia mí ica del i mo
del espi i u de las que hablábamos hace un ins an e.
Nos in e esa, po o a pa e, deja bien sen ado que no in en amos eali-
za una compa ación en e el homb e pe enecien e a una cul u a adicio-
nal
y
el que i e en una no adicional; c eemos que cada una de ellas e-
p esen a, además de
un
modo de exp esión humana, un e dade o e lejo
de la si uación peculia del homb e en dis in os pe iodos cul u ales, un
cuad o de su pensamien o, un es adio en la e olución de sus ideas, de su
elación con el uni e s0 y consigo mismo. Desechamos la siemp e en a-
do a c í ica nega i a al campo an agónico de nues o es udio; pensamos
que al ac i ud descansa sob e el in lujo de la pasión y lle a a a i ma la
p opia pos u a a a és del a aque a la opues a. Si bien sabemos de la a bi-
a iedad e iden e en que se encuen a la iloso ia empí ica con empo á-
nea, nos in e esa como enómeno a es udia y, a 10 sumo, a co eja , pa a
sen a pun os de e e encia con espec o al a amien o de nues o ema.
En e ec o, omando como es igos s610 a unos pocos de 10s muchos nom-
b es ele an es de la especulación con empo ánea, ad e imos que el
homb e ocupa el cen o de g a i ación en cuan o a alguno de sus aspec os,
pe o no como o alidad; bajo es a pe spec i a subyace una comple a ana -
quia de pensamien o. Volun ad de pode ío en Nie zsche, ins in o económi-
co en
Ma x,
ins in o sexual en F eud, son 10s modelos pa ciales a que se
cons iñe esa o alidad llamada homb e. Cada pa cela del conocimien o
ei indica pa a si la ca ego ia de e dad absolu a y excluyen e de su mé o-
do y en oque, in en ando p edomina sob e las es an es, a las que e, al
mismo iempo, como agmen a ias e incomple as. Cada una de las cien-
cias con empo áneas eclama pa a si la p eeminencia y se adjudica la
suma del sabe . Pe o odas ellas, conside adas desde un plano ex apolado,
con una in ención englobado a, se nos apa ecen pa ciales, insu icien es y
ela i as. En iempos pasados exis ió disc epancia y discusión en e 10s
dis in os campos del conocimien o, pe o ambién exis ió una o ien ación
gene al p o is a po uno que o iciaba de guia, como la me a isica o la eo-
logia, y al cua1 se acomodaban 10s es an es. En la ac ualidad, en cambio,
se ha uel o mode na aquella ase de Vi gilio:
ahi sua quemque
olup-
us.
Ex aiia si uación de la iloso ia con empo ánea, sumida en el desa o-
110 pa cializan e, y ebelde a in eg a se, de cada una de las amas del sabe
a que ha dado o igen. Riqueza y a iedad de p opues as al ema i as, al
pa ece se el signo de nues o iempo, que no debe con imdi se con p o-
imdidad de pensamien o. El de o e o de Eneas es símbolo de un cambio
que la adición ijó no sin in ención. En medio de la ince idumb e, en
medio de las mas g andes o men as, con inua abie o, es ia p obable y
adecuada pa a no nau aga bajo un cúmulo de da os inconexos y dispe -
sos -sea cua1 ue e la época y las ci cuns ancias-, ca en es de unidad.
El
homb e
y
su mundo
Las c eaciones del espi i u se ue on desen ol iendo paula inamen e a
a és de las a ian es que expe imen o la elación del homb e con el
mundo ex e io . El cambio de pe spec i a ue con o mando di e en es ex-
p esiones que nos pe mi en dis ingui ipos bas an e de inidos de la huma-
nidad, a 10s que no p e endemos e igi en alo es absolu os, sino, muy
po el con a io, como medios pa a un in, desp o is os de alo p opio.
En es e sen ido podemos habla , siguiendo a his o iado es, an opólogos y
sociólogos, de un homb e p imi i o, de uno clásico y de uno o ien al. Di-
e encia~ de g ado 10s sepa an, pe o insis imos en que ales denominacio-
nes son el esul ado de una simpli icación de alo eu ís ico.
El homb e p imi i o, p ime eslabón de la cadena, el ip0 humano al
que conside amos an e io a oda expe iencia, adición e his o ia, es el
más di icil de econs ui . Es el homb e que su e las ue zas del uni e so
como caó icas, cap ichosas e inconexas. El mundo le es an agónico, ex-
emo, incon olable, y sus enómenos -que no log a explica se- hacen
que desa olle un oscu o sen imien o de pe plejidad y miedo. En an o ca-
ece de códigos p e ios que le pe mi an desci a 10s signos mani ies os,
su espues a pa a con el mundo se es uc u a sob e la base de un sen i-
mien o angus ioso cuyo sopo e es a cons i uido po el ins in o de conse -
acion. Tal dualismo in en a á se sal ado con la c eación de alo es in-
mu ables que 10 p o ejan de la ela i idad cap ichosa del uni e so. En esa
necesidad se o iginan el lenguaje, el a e, y, en pa icula , la eligión,
lazos a a és de 10s cuales se sus ae del pelig o po el que se sien e ace-
chado, asegu ándose, al mismo iempo, una con inuidad en medio de 10
que pe cibe como incesan e lujo del de eni y disolución inin enumpida.
Pe o no se a a a de un lenguaje, un a e y una eligión pe ec amen e di-
e enciados y au ónomos en e si como 10s conocemos a a és de nues a
expe iencia ac ual, sino mas bien como modos de exp esión y a la ez de
inculo con el mundo, ue emen e ligados en e si. No exis e di e encia-
ción po que el camino de la elación e lexi a, de la asociación de con e-
nidos di e sos, su compa ación y conca enación en un o den de inido y
en un con ex o englobado -ca ac e is icas del pensamien o eó ico-, no
se ha econido ah. Po el con a io, nos encon amos en un es adio an e-
io de la elación ensional en e el homb e
y
el mundo, ca ac e izado po
la inmedia ez y la in uición de una o alidad ins an ánea, componen es
undamen ales del pensamien o mi ico. E. Cassi e , en su alioso abajo:
Mi o
y
Lenguaje,
de ine al es adio de la e olución espi i ual del homb e:
((El pensamien o mi ico con emplado en las o mas mas p imigenias que
podamos alcanza , es ajeno al ca ác e de unidad in elec ual, y has a con-
a io a su espi i u, pues es es a su especial mane a de se , el pensamien o
no dispone lib emen e de 10s da os de la in uición pa a pode elaciona -
10s
y
compa a los en e si median e la e lexión conscien e, sino que es
subyugado y cau i ado po las in uiciones que epen inamen e 10 encandi-
lan
...
Llega a descansa sob e la expe iencia inmedia a; so10 sien e y co-
noce esa p esencia sensible, que es an pode osa como pa a hace desapa-
ece odo 10 demás. Pa a una pe sona que se halla bajo el hechizo de es a

in uición mi ico- eligiosa odo el mundo queda como anulado, pues el
con enido inmedia o, cualquie a que sea, que de e mina es e in e és eli-
gioso, llena an comple amen e su conciencia, que nada puede subsis i
jun o a ella ni ue a de sus limi es. El yo ago a oda su ene gia en es e
solo obje o, i e en él y se pie de den o de su es e a. En ez de amplia -
se la expe iencia in ui i a, encon amos aqui su limi ación mas ex ema;
en ez de una expansión que pod ia ele a la hacia cupulas cada ez mas
amplias del se , emos aqui una endencia a la concen ación; en ez de
su dis ibución ex ensi a, su comp ensión in ensi a. Es a concen ación
de odas las ue zas en
un
solo pun o es el equisi o p e io de odo pensa-
mien o mi ico y de oda o mulación mí ica))'.
Idén ico p oceso se e i ica en 10 que espec a al su gimien o del a e.
Cada obje o del mundo ex e io se á despojado de sus o mas cambian es
y
ans e ido, en sus ca ac e is icas inmu ables y pe manen es, a un idio-
ma abs ac o, cuyos incipien es ins umen os son la linea y su p oyección
en el espacio, el plano. La ela i idad del uni e s0 se á c concen ada)),
po asi deci lo, en sus con enidos pe cep i os mas absolu os, en un es-
ue zo po es ablece 10s minimos inculos espi i uales necesa ios con el
mundo ex e no, endien es a supe a el e o p oducido po la inconexión
de 10s enómenos.
Todos esos enómenos, odo aquell0 con 10 que opieza y descub e po
p ime a ez, desde el ien o, el elámpago, su p opia imagen e lejada en
las aguas, la incon nensu abilidad del cielo, el nacimien o y mue e dia-
ios del sol, las ases de la luna, el mo imien o del ma , 10s emblo es de
la ie a; odo el caos co idiano que no puede desen a ia se le apa ece no
iable, mo i o de un oscu o sen imien o de pe plejidad y a la ez de
emo , po que el pensamien o del homb e p imi i o aún no ha podido
apode a se de ellos, es deci , no ha podido oda ia hace los in eligibles.
Su p ime a eacción es eleológica, a a de elabo a un sis ema de conju-
os pa a oma a o ables las po encias desconocidas que mo an de as de
'
E.
CASSIRER,
Mi o
y
Lenguaje,
Buenos Ai es, 1973, p. 41-42. Respec o al o igen del len-
guaje, inculado es echamen e al del a e, señala: ((En es a o ma in ui i a, c eado a, del
mi o,
y
no en la o mación de nues os concep os
discu si es,
eó icos, es donde debemos
busca la lla e que ha de ab imos 10s sec e os de 10s concep os o igina ios del lenguaje.
Además, la o mulación del lenguaje no debe se e o aída hacia ninguna especie de con-
emplación e lexi a, ni hacia la anquila
y
escla ecedo a compa ación de las imp esiones
sensibles dadas de an emano, ni hacia la abs acción de "a ibu os" de inidos, sino que am-
bien aqui hemos de abandona es as in uiciones es á icas
y
ol e al p oceso dinámico que
ocasiona el sonido e bal po su p opio impulso in e io .
Y
ampoc0 bas a es a mi ada e-
ospec i a, pues po su in e medi0 e minamos po se conducidos a o a p egun a más leja-
na
y
di icil, la p egun a de cómo es posible que algo pe manen e pueda b o a de al dina-
mismo, de cómo el ago oleaje de imp esiones
y
sen imien os sensibles, endidos hacia
un
obje i o, pueda hace su gi una "es uc u a" e bal.)), p. 43.
cada cosa. Poco a poc0 ha ido acuñando la idea de una ue za supe io a
61
,
de una di inidad sup amundana2 a la que es necesa io a ae se a o a-
blemen e y de la que es necesa io, debido sob e odo a su ines abilidad,
p e eni se y de ende se. Po el10 su ac i idad se encuen a sa u ada de
p ác icas eligiosas. Uno de 10s modos pa a a apa y al mismo iempo
sus ae se del cap icho de las po es ades di inas se 10 b inda el lenguaje,
con cuya ayuda ija e inmo iliza 10 que has a en onces e a lui cons an e
e inaba cable. El a e p imi i o su ge, asimismo, en sus a iadas mani es-
aciones, como un conjun 0 de signos
y
simbolos gene almen e p opicia-
o ios.
Y,
del mismo modo, c ea a e implica pa a el homb e p imi i o
ija y de ene , inmo iliza el incesan e lui de la ida; po el10 nos en-
con amos con la linea ígida como su p ime a mani es ación de esencia-
lidad abs ac a e inánime, ca en e de ep esen ación i al, pe o exp esión
a la ez de una egula idad ino gánica de alo absolu o.
C ea luego simbolos de necesidad en las o mas geomé icas al explo-
a las es an es posibilidades de la linea: iángulos, cuad ados, ci culos,
ec ángulos, e c., que no ep esen an s610 la o namen ación o el place del
juego, sino una egula idad, una exp esión cons an e, po medio de las
cuales se aisla
y
p o ege -al iempo que anula- del e o an e el mundo
ex e no, incomp ensible ab.
Es e p ime paso, de epliegue y de ensa,
implica ambién la p ime a o ien ación espi i ual y una p ime a mani es-
ación, aunque udimen a ia si se la quie e llama asi, del in en o de hace
in eligibles 10s da os inmedia os que se le p esen an en ab umado a suce-
sión. Pe o, en pa icula , ad e imos una olun ad exp esi a, condiciona-
da po las expe iencias ex e nas y po el modo de esponde a ellas, y
un-
damen almen e po la di ección del in e és subje i o, pues s610 10 que
esul aba impo an e pa a el que e , el conse a ,
y
el ansmi i y el ac-
ua del homb e es p i ilegiado con la exp esión simbólica, ya se a e del
lenguaje, ya del a e. De en e el lujo uni o me de las imp esiones sensi-
bles, aquello que se ye gue necesa io pa a nues o esquema de ida
y
ac-
i idades es sepa ado del es o, es aislado, pues o de elie e y, ab mejo ,
es simbolizado o po el lenguaje o po el a e: en sín esis, ecibe un nom-
b e o un cue po geome ico. Al habe sido signado po la exp esión sim-
bólica su e la ijación en el in e io de la conciencia y, po consiguien e,
es posible de se mi ado e ospec i a
y
p ospec i amen e, de se a inado
y es udiado, pues oda c eación de iene e e na una ez que el lenguaje o
Pa a amplia es e ema de una ue za sob ena u al que pene a a a és de odo se
y
acon ence ,
y
que puede es a p esen e
y
ob a en 10s obje os o en las pe sonas, pe o que
nunca es á ligada exclusi amen e a un de e minado obje o o suje o como su po ado , sino
que puede haslada se de unos a o os indisc i ninadamen e, ecomendamos la lec u a de B.
BIUNTON,
Religion
o
P i ni i e Peoples,
N.
Yo k
y
Lond es, 1907;
y
H.
DESCHAMPS,
Las
Religiones del A ica Neg a,
Buenos Ai es, 197 1.
el a e la han ma cado con su sello in undiéndole su o ma de ini i a.
Tan o el mi o, cuan o el lenguaje
y
el a e del homb e p imi i o, es echa-
men e unidos
y
apenas di e enciados en es e albo , condicionándose mu-
uamen e sus espec i as unciones, cumplen a eas simila es en la e olu-
ción del pensamien o que a de la expe iencia momen ánea a las
concepciones du ade as, de la imp esión sensible a la o mulación.
En su complemen ación
y
en el paula ino en amado de sus es uc u as
anida la simien e que da á luga a las g andes sín esis de nues a c eación
men al, de nues a isión y pe spec i a uni icada del cosmos.
A
es e p ime momen o de desconcie o que el homb e p imi i o su e
en e al mundo ex emo, cambian e, cap ichoso; a su espues a a a és de
un sis ema de conju os que concen an in ensi amen e el con enido pe -
cep i o de las di e sas expe iencias sensibles pa a inmo iliza lo en un
solo pun o, sigue una segunda e apa. Una ez p ese ado del cambio inin-
e mmpido, el sen imien o de miedo que 10 acosaba comienza a disipa se
len amen e. A medida que su elación con el mundo se a ligando g acias
al acopio de expe iencia, a medida que sus ínculos espi i uales con el
mundo se o nan más complejos, su p ime a isión caó ica se diluye, pe o
la huella dejada po el sen imien o de miedo nunca desapa ece po com-
ple o, y, si bien comienza a adqui i poc0 a poc0 mayo segu idad, ce-
diendo paso al eso e undamen al de su exis encia has a ese momen o
-su ins in o- al desa ollo del in elec o, ese mismo ins in o pe manece en
la aiz de su se como una ue za sub e ánea, como el ondo i acional de
la conciencia, encubie o bajo la apa iencia engañosa de 10s sen idos y el
in elec o. En las ho as más c i icas eapa ece de umbando odo el edi i-
cio iluso io de las expe iencias y odas las apa en es segu-
idades de la cognición in elec ual. Nos hallamos en onces en e al des-
censo a la mas p o undas inieblas del se , con una conciencia desasose-
gada que se uel e hacia su p opia in e io idad buscando 10s undamen os
o igina ios de su exis encia.
Supe ado el p ime es adio de e o , el homb e p imi i o a ol iendo
cada ez más la mi ada sob e si mismo, cob ando conciencia de si mismo
y de 10 que le odea, expe imen ando su si uación y su ubicación en el
mundo, sin iéndose pa icipe de él y ampliando su campo de acción. Su
inalidad p ime a, p ese a se de 10s enómenos que se le imponian cap i-
chosos e inconexos, es eemplazada paula inamen e po una nue a in en-
ción; aho a, a pa i de 10s lazos espi i uales mas complejos que ha desa-
ollado con el mundo, le in e esa comp ende los. Es el momen o en que
el caos se oma cosmos
y
un
o den cla o
y
luminoso eemplaza su an igua
pe cepción de 10s acon ecimien os na u ales.
Ese pun o de equilib i0 en e ins in o e in elec o es 10 que ca ac e iza al
homb e clásico. El es adio an e io de dualismo en e el homb e y el
mundo, en e Dios y el mundo, queda anulado. El a e pie de su sen ido
conju ado y, al mismo iempo, disminuye su ca ác e abs ac o y ígido,
en egándose al dinamismo y iqueza o gánica de la ida y con i iéndose
en sublimación ideal de ella. El desa ollo del conocimien o aleja el e o
ins in i o p ima i0 y, en an o la conciencia humana se a i ma, el homb e
comienza a coloca se en el cen o del mundo; de mas es a deci que, en la
elación de ue zas en e in elec o e ins in o, ha habido un epliegue de
es e Úl imo. Todo 10 que an es le e a ex e no, pelig oso, hie o ánico, im-
buido de mís ica inconmensu abilidad, se ans o ma aho a en
comple-
men o
i o de su yo.
M.
Bube 10 escla ece su icien emen e en un pasaje
de su ob a
Yo
y
Tzi
ace ca de las ca ac e ís icas esenciales del homb e p i-
mi i o3 y su g adual e olución has a con e i se en 10 que llamamos
A pa i del lenguaje, lazo que u iliza el homb e p imi i o pa a incula se con el mundo,
sondeando sus p o undidades incie as, y, a la ez, pa a cap u a lo, haciendo acopio de sus
espues as, puede delinea se el es ado p incipal de su si uación: (<En el comienzo es la ela-
ción. Conside emos el lenguaje de 10s "p imi i os", es o es, de 10s pueblos que ienen un
pob e acopio de obje os y cuya ida se edi ica den o de un es echo ci culo de ac os ue e-
men e imp egnados de p esencia. Los núcleos de ese lenguaje, las palab as en o ma de sen-
encia~ y de o iginales es uc u as p eg ama icales (que mis a de, al desplega se, da an o i-
gen a las di e sas clases de palab as), indican en su mayo ia la o alidad de una elación.
Noso os decimos "muy lejos"; el zulu, a su ez, iene una palab a- ase que signi ica "allí
donde uno g i a: ¡Oh mad e mia, es oy pe dido!". El ueguino supe a con un ale azo nues a
sabidu ía analí ica con su palab a- ase de sie e silabas cuyo sen ido exac o es: "ambos se
mi an, cada uno espe ando que el o o se o ezca a hace 10 que 10s dos desea ian y ninguno
quie e hace ". En esa si uación o al, las pe sonas, al como las exp esan 10s nomb es y 10s
p onomb es, es án empo adas como en un bajo elie e, sin una independencia de e minada.
Lo que impo a no son 10s p oduc os de la disociación y de la e lexión, sino la e dade a
unidad o iginal, la elación i ida. Cuando encon amos a alguien, 10 saludamos deseándole
elicidad, o asegu ándole nues a de oción, o ecomendándolo a Dios. Pe o cuán media as,
indi ec as, son esas ó mulas. ¿Sien e uno oda ia en el
jHeil!
esa i ud que le daba ue za?
Compá ense esas ó mulas con el saludo con que el ca e exp esa una elación siemp e es-
ca
y
conc e a: "Te eo", o, en su a ian e ame icana, sublime a ue za de idícula: ''iHusmé-
ame!". Cabe supone que las ca ac e izaciones e ideas y, ambién, las ep esen aciones de
las pe sonas y de las cosas se han des acado de ep esen aciones de enómenos y de si ua-
ciones especí icamen e elacionadas. Las imp esiones y las emociones elemen ales que des-
pe a on el espi i u del "homb e na u al" p o ienen de enómenos %xpe iencia de un se
que 10 con on a- y de si uaciones - ida con un se que 10 con on a- de ca ác e elacional.
No piensa en la luna que e odas las noches, has a la noche en que, en el sueño o en la igi-
lia, ella iene hacia 81, se le ap oxima, lo emb uja con el place o el dolo de su con ac o. Lo
que conse a no es la imagen de un disco luminoso ambulan e, ni la de un se demoníac0
que es a ia a ado a 61 de alguna mane a, sino, an e odo, la imagen dinámica, emo i a de la
acción de la luna, que a a iesa su cue po. De es o eme ge g adualmen e la imagen de la
luna que ealiza su acción. En onces solamen e, el ecue do de 10 que ha expe imen ado in-
conscien emen e noche as noche comenza á a ilumina se y le pe mi i á ep esen a se y ob-
je i a al ac o y al p oduc o de es a acción. Asi se hace posible la ans o mación de 10 des-
conocido en un obje o, un
El
o
Ella,
a pa i de un
Tu
que o iginalmen e no pudo se
expe imen ado, sino simplemen e su ido. Es e ca ác e inicial y p olongadamen e elacional
de odo enómeno esencial hace más ácilmen e comp ensible cie o elemen o espi i ual de
la ida del p imi i o, muy es udiado y comen ado po la ciencia ac ual, pe o aim no com-
p endido adecuadamen e. Me e ie o a ese pode mis e ioso cuya idea se encuen a con mu-
A e
T adicional
In en a el es udio del a e de la India, China, el Islam, el mundo g eco-
la ino y la Edad Media c is iana, compo a el es ue zo p e io po esca a
10s p incipios que dominaban la exis encia del homb e en ales pe iodos.
Aplica les la pe spec i a del homb e mode no, casi po comple o des in-
culado de la eligión, lle a ia a una isión desace ada, sin undamen os
sólidos, y a hue as y alaces conclusiones ace ca de sus ealizaciones.
El es udio, segh 10 en endia San o Tomas, no enia po obje o sabe 10
que han pensado 10s homb es, sino 10 que son las cosas, y és as son 10 que
ellas signi ican en el espi i u de su c eado .
De acue do con el pensamien o hindú, la imagen pin ada emana de un
modelo in e io pe cibido po el a is a, modelo que a su ez es i adia-
ción
y
enca nación de la e dad e e na.
En el mundo del Islam encon amos casi idén ico p incipio; se& las
palab as de 10s maes os musulmanes, el a e es la culminación de un es-
ue zo que consis e en abaja 10s obje os con o me con su na u aleza, en
la que es a ence ada de un modo i ual la belleza -pues es a p o iene de
Dios-; el signi icado p o undo del abajo del a is a adica en su es ue zo
po libe a
y
oma e iden e esa belleza; a a és de es e p oceso ennoble-
ce la ma e ia y pule, al mismo iempo, su p opio espi i u. En an o no deje
as os de inspi ación subje i a e indi idual esca a a una belleza impe -
sonal, p ueba de la exis encia di ina7.
De mane a analoga encon amos es os p incipios en el a e c is iano
medie al: ((Tal como el cosmos, el emplo su ge del caos. El ma e ial de
cons ucción, made a, eja
o
pied a, co esponde a la
hyle
o ma e ia
p ima, la sus ancia plas ica del mundo. El albañil que abaja la pied a e
en ella la
ma e ia
que so10 pa icipa en la pe ección de la exis encia al
asumi una o ma de e minada po el E~pí i u))~.
En odos 10s ejemplos ci ados, po encima de la his o ia humana in e e-
sa o a his o ia, cuyas paginas ascienden e iluminan cada pa e del uni-
e so desde la ida del espi i ug.
Cuando in en amos explica un hecho his ó ico no exis e o o mé odo
que el de si ua 10 en su con ex o empo al, ija lo en el luga en que acae-
'
Pa a amplia ales concep os puede consul a se el lib o de FRITHJOF SCHUON,
De
1
'Uni é
T ascendan e des Religions;
cap.
N,
((La ques ion des o mes d'a , Pa is, 1948.
T.
BURCKHARDT,
P incipios
y
Me odos del A e Sag ado,
Buenos Ai es, 1982, p. 45.
En el sex o can o de sus
Bucólicas
( s. 3-5),
VIRGILIO
ei e a el mismo p ecep o, sub a-
yando ademils el sen ido del eje cicio de un o icio como medio pa a accede a una e ela-
ción de o den uni e sal:
cum cane em eges e p oelia, Cyn hius au em
elli e admonui : ((pas o em, Ti y e, pinguis
pasce e opo e o is, deduc u n dice e cannen)).

ció, examina 10s dis in os an eceden es que he on con e giendo hacia su
con o mación y las di e en es a iables cul u ales del momen o, co ejan-
do las e e encias de quienes 10 han obse ado y de quienes lo han i ido.
Si se a a de conoce 10s p incipios del a e en las ci ilizaciones an iguas,
se a necesa io busca es imonio de ellos en 10s ep esen an es de esas di-
e sas adiciones, euniendo con minucioso cuidado y desapasionado in-
e és el ma e ial que nos pe mi a econs ui , 10 mas acabadamen e posi-
ble, la sin esis de pensamien o que igió, alo izó y condujo la ida de ese
iempo, sin esis desa ollada a a és de las múl iples y e i icables mani-
es aciones del espi i u, siemp e asociadas, odas ellas, a una concepción
mayo que las aba ca, explica e inc emen a. En el caso pa icula de las
cul u as an iguas, ales p incipios se encuen an la en es en las ob as de
a e que han llegado has a noso os.
Pa a es udia e in e p e a una ob a de a e an igua es necesa io emi i -
la al cen o de la ci ilización en que he concebida, conoce la eligión y
iloso ia de la época e inicia el p og esi o des elamien o de su adición
espi i ual mas ocul a, pues, en oda cul u a adicional, cualquie a de las
ac i idades del homb e he conside ada siemp e algo mas que simple ma-
ni es ación ex e io . Si p escindimos de es os p esupues os - alidos e
i enunciables pa a la in elección de la ob a de a e, sea cual he e su na-
u aleza especi ica, el iempo y el luga en que he c eada-, el esul ado
de nues a indagación se educi a s610 a hechos, a agmen os incoo dina-
dos ca en es de ideologia. En an o desechemos la me a isica como la
lla e de las ci ilizaciones es udiadas (aunque no se a a e mas que de un
segmen o de ellas), queda emos a me ced de alsas in e p e aciones, po -
que esos p e endidos hechos -que limi ados a si mismos apenas nos dicen
algo de si mismos- no son sino abs acciones mucho mas a bi a ias que
las ideas. No se a a de desconoce su e dade o alo ; se a a de sen a
que 10 ienen en cuan o pa icipan de la concepción ideológica que sus au-
o es les a ibuye on.
R.
Guénon, conocido es udioso de las eligiones y
simbolos de la adición uni e sal, en uno de sus nume osos abajos
sob e 10s o icios adicionales señala lo siguien e: c Como 10 hemos ei e-
ado, en oda ci ilización adicional, cualquie ac i idad humana, sea
és a cual he e, se conside a como de i ada esencialmen e de 10s p inci-
pios igen es; es o, que es cie o undamen almen e pa a las ciencias, ex-
iende igualmen e su alidez al ámbi o de las a es y de 10s o icios, dan-
dose po añadidu a una es echa conexión en e és os y aquéllas, ya que,
según la ó mula que 10s cons uc o es de la Edad Media ele a on a la ca-
ego ia de axioma undamen al,
u s sine scien ia nihil,
aludiéndose con
ello, como es na u al, a la ciencia adicional y no a la p o ana, cuya apli-
cación no puede o igina mas que la indus ia mode na. Es e inculo con
10s p incipios p o oca una especie de
ans o mación
en la ac i idad hu-
mana
y,
en luga de queda educida a 10 que es como simple mani es a-
ción ex e na (10 que en de ini i a cons i uye el pun o de is a p o ano),
pasa a in eg a se en la adición, cons i uyendo asi, pa a aquél que la ea-
liza, un medio de pa icipación e ec i a en ella, 10 que signi ica que e is-
e un ca ac e es ic amen e ((sag ado))
y
(( i ual)). Es a es la azón po la
que ha podido a i ma se que, en una ci ilización como es a, ((cada ocupa-
ción es un sace dociol); pa a e i a da a es e ul imo e mino una ex en-
sión al ez un poc0 inadecuada, po no deci excesi a, al ez se ia mejo
deci que en ella misma se encuen a el ca ac e que, al es ablece la dis-
inción en e ((sag ado)) y ((p o ano)), inexis en e en un p incipio, so10 ha
pe du ado en las unciones sace d~ ales~~~~.
En es e ip0 de cul u as las a es e an de na u aleza e dade amen e
cuali a i a; po el10 las a es se encon aban incluidas en 10s o icios;
ambos no se di e enciaban po nin& asgo dis in i o en e si.
A i ex
e a
pa a 10s an iguos el homb e que eje cia un a e o un o icio, sin que pueda
asemeja se al a is a o al a esano al como 10s denominados en nues os
dias; en su o igen e a algo mas que cualquie a de ellos, pues su ac i idad
se encon aba e eb ada po p incipios y po una concepción que 10 unia
al o denamien o de un mundo je a quizado. El o icio no consis ia en algo
ex e io al homb e; po el con a io, le pe enecia como esencia, y su
p ac ica implicaba la expansión de su p opia na u aleza in e io aco dada
con la a monia del cosmos. Se deduce de aquí que la e dade a sabidu ia,
el sabe p o undo de es e homb e adicional, esidia en el descub imien o
de su p opio se , de las po encialidades la en es en si pa a llega a se 61
mismo
y
no o o, no un núme o mas, unidad in e cambiable de una se ie.
Cola e almen e se ad ie e la impo ancia ele an e que ca ac e izaba a la
enseñanza de una cul u a adicional po que, mas que da os y un cúmulo
de nociones in o ma i as, in en aba descub i y despe a 10 que el hom-
b e sabia, es deci , 10 que el se lle a en si".
Los p ime os es imonios del a e su gie on como exp esión simbólica.
La pin u a y la esc i u a se desa olla on po di e enciación di e gen e de
la p imi i a pic og a ia, o ma de exp esión lineal, plana, an e io al al a-
be o y al dibujo.
iY
que e a la pic og a ia sino un modo simbólico de ci-
iamien o de la ealidad, un modo simbólico de exp esión, es deci , una
sín esis simbólica endien e a exp esa la acción? El a e an iguo, an o en
O ien e como en Occiden e, nace como simbolo, papel que desde su o i-
gen siguió cumpliendo luego du an e milenios, inequí ocamen e p esen e
en 10s nue os opajes del a e c is iano que, al apode a se de aquellas o -
mas de a e an iguo e is iéndolas con una nue a signi icación -p opicia a
su esca ologia-, p obó una ez mas que ales o mas no e an sino signos.
'O
R.
GUENON,
El
Reino de la Can idad
y
10s Signos de 10s Tiempos,
Mad id,
1976,
p.
64.
"
En la an igua G ecia,
PLAT~N
delineo con p ecision es a doc ina de la c eminiscencia))
en a ios de sus
Dialogos,
pe o, en pa icula , emi imos a
Menón.
Es a ac i idad que llamamos a e, eje cida po el homb e, se encon a-
ba en la an igiiedad he emen e ligada a la ida del espí i u, a una eali-
dad supe io a la p opia ealidad ma e ial con ingen e. En la idiosinc asia
de 10s an iguos (y en la de comunidades p imi i as ac uales) la eligión, la
ida del espi i u, no e a una ac i idad que se lle aba a cabo desasida o di-
o ciada del sen i del homb e, sin ninguna elación con el es o de sus
ocupaciones; po el con a io, su in lujo pene aba y se con undia con la
esencia misma de la exis encia, con i iendo oda mani es ación humana
en sag ada. Es e ca ác e sag ado de la ac i idad humana en ci ilizaciones
adicionales como la islámica o la c is iana medie al, en las que 10s ac os
más i iales de la exis encia es aban sumidos en una a mos e a eligiosa,
se debe ( al hecho de que en es os casos, la eligión no es una cosa es in-
gida y conside ablemen e limi ada que ocupa un luga apa e y que ca ece
de in luencia sob e el es o de 10s Ó denes como es en la ac ualidad pa a
10s occiden ales (o al menos pa a aquéllos que oda ia consien en en ad-
mi i una eligión); po el con a io, en las e e idas ci ilizaciones, la eli-
gión pene aba en oda la exis encia del se humano o, mejo dicho, odo
cuan o cons i uye dicha exis encia y pa iculamen e la ida social se en-
con aba englobada en un ámbi o de o ma al que, en ealidad, no podia
exis i nada ((p o ano)) sal o pa a aquéllos que, po una azón
u
o a, pe -
maneciesen apa ados de la adición y cuyo caso no e lejaba en onces
más que una si uación anómala))12.
Toda la ac i idad a ís ica implicaba un pun o de pa ida y de e e en-
cia, p incipios, desde 10s que emanaba, a a és de múl iples mani es a-
ciones, la e dad e e na, insc ip a en 10
eal
po excelencia, en un espacio
sag ado que, como al, 10 apa aba del sin in de las expe iencias subje i-
as, de la ilusión inconsis en e y cambian e13.
El a is a, como coc eado , e a quien poseia la capacidad de pe cibi
ese modelo in e io , e lejo del mundo in isible, conocimien o eal po
encima del ni el de la azón, y de ealiza la ansposición e ec i a de al
isión po medio de una ope ación in elec ual. Pe o nos engaña iamos si
pensá amos que el esul ado debia se , o malmen e, 10 mas pa ecido a la
ealidad ci cundan e; po el con a io, e a su ealidad in e io 10 que con-
aba; po ende, el signi icado del obje o excedia en mucho su apa iencia,
pues mas que in en a plasma la con ingencia de 10 ma e ial -10 que hu-
bie a equi alido a una sumisión a la
hyle
on ológica, amo a no s610 en
un sen ido ela i o al p esen a se b u a sino, en pa icula , en un sen ido
adical po es a desp o is a de ca ac e es in eligibles an es de ecibi el
sello de una o ma-, el es ue zo consis ia en ex ae la e dade a g ande-
za que dicho obje o e ocaba del mundo sup asensible. Po ello, el ca ác-
l2
R.
GUENON,
OP.
ci .,
p.
64.
l3
C .
M.
ELIADE,
LO Sag ado
y
10
P o ano,
Mad id,
1973,
p.
28-32
e mas o menos conc e o de la imagen o la o iginalidad de una ob a li e-
a ia no enian mayo impo ancia: si el modelo e a ideal, esul aba impo-
sible ap ehende lo en la na u aleza, po que ningún obje o na u al podia
se conside ado como el ipo de su o den.
Asi, el a e an iguo se p opone y nos ansmi e, an es que la desc ipción
de un obje o, la' suges ión de un es ado. El g ado de comp ension, la
mayo o meno cap ación del simbolo enunciado, a iaba se& la ique-
za espi i ual del con emplan e. El a is a, pa a hace in eligible a o os la
isión de su in e io , se apode aba de un modo adicional de exp esión
-como en odo lenguaje de comunicación-, adap ado a canones enseña-
-
-
dos y adqui idos.
Has a el umb a1 del Renacimien o u o igencia es a o ma de pe cep-
ción del uni e s0 en la que el a e se encon aba es echamen e ligado a la
eologia. Ma silio Ficino, cabeza eminen e de la amosa Academia Pla ó-
nica de 10s Médicis, e o na sob e el mismo ema con 10s mismos é mi-
nos: ((Fo ma es in men e uni e salis: alis in como e esse non
po es . Si mens e iam sine elec ione e usu quo idie in seipsa o mas pa i
uni e salis, i u ipsa ons ea um na u alis si e ecep aculum na u-
ale)>l4.
Asi, el a is a conocedo de la na u aleza del a e adicional se man iene
iel a 10s p incipios de és e en an o se iden i ica con un p o o ip0 sag ado
en su in en o po adap a 10 a de e minadas condiciones ma e iales y en
an o ealiza su esencia al ex e io iza lo según 10s p ecep os y no mas he-
edados; pa a el log o de es a ope ación espi i ual, su in elec o se ha des-
pojado de la pasión indi idualis a que 10 hab ia lle ado a con e i se en
medida de odas las cosas: es. en cambio. el ece~ áculo na u al de las e -
, ,
dades e eladas y la uen e del p opio conocimien o in e io . Un p oceso
de al na u aleza so10 puede se e ec uado po un homb e cuya ida se en-
cuen a consus anciada con la eligión, o dicho de o o modo, cuya ida se
encuen a eligada con 10 sag ado y po el10 mismo c consag ada)) a acep-
a y cumpli la pe ección del ~s~i ih en el mundo y en si mismo.
Con empo áneamen e, el p o eso
J.N.
Findlay, en una se ie de leccio-
nes dadas en la Uni e sidad de S . And ews (Escocia), en e 10s meses de
diciemb e de 1964
y
eb e o de 1965, conocidas bajo la denominación de
((Gi o d Lec u es)), uel e a insis i sob e la ascendencia de la eligión
a p opósi o de su análisis del mi o de la ca e na con que comienza el sep-
imo lib o de la República de Pla ón, conec ado con o as na aciones de
((un mundo de a iba)) en la misma ob a ci ada y en el Menón, en el
Fed o, en el Timeo, y en las desc ipciones pa icula men e ma a illosas
de Fedón. En su ele amien o de 10s dis in os componen es de la ca e na
humana, de la ca e na en que se econoce la si uación de la c condición
l4
Theologia Pla ónica,
Pa is,
1964,
cap. VIII.
humana))15, el p o eso Findlay a iba a un es a o al que conside a la cul-
minación de odos 10s enómenos, el de 10s obje os eligiosos: ((Aquí es
donde enemos que econoce , en cie o sen ido, la co ona de odos 10s e-
nómenos, el é ice, ocupado o sin ocupa , en el que se hallan eunidos
odo géne o y es ilo de alo y equisi os posi i os, impe sonales, el
pun o bien señalado po Anselmo en la ase
id quo maius
(aunque quizas
debe ia habe dicho
melius) cogi a i negui .
El é ice es un pun o ese -
ado pa a 10s obje os de la eligión, po 10s que no en endemos o os que
10s obje os de ap eciación inmensa, jus a, posi i a, de au oabajamien o y
au odedicación sin ese a, una idea an cla a como es ú gida y ediosa
su exp esión de allada, y que pe manece siendo el pun o impo an e de e-
e encia que es, pensemos o no que es a o puede es a ocupado o sin ocu-
pa , bien sea que hagamos de su ocupan e algo conc e o o abs ac o, ma-
e ial o espi i ual, o que 10 ubiquemos en la ca ego ia de las cosas o de 10s
a ibu os, de e dades, modos, mé odos, o de me os acios y acancias.
Podemos deci que la ca e na humana es de al sue e que implica una
dis inción de 10 al o y de 10 bajo, y ceni o ápice en la dimensión de al u a
en que se hallan eunidos odos 10s undamen os de ap eciación posi i a,
es ando odos p esen es en o ma supe la i a)).
Y
un poc0 mas adelan e,
al habla de Dios o 10 Di ino, nos 10 desc ibe inde inible -segÚn su na u-
aleza-, al a a de ace ca se a su in ini ud, pe o inculado al homb e
como un enómeno de aices p o undas y di e sas, mas ((siemp e allí)), en
la ca e na humana
...
((Sus desapa iciones y a as p oyecciones han de se
conside adas como obscu ecimien os y de o maciones humanas mas bien
que como pa es del enómeno mismo)).
Y
su idea ace ca del ema se cie-
na de la siguien e mane a: ((la unción p imo dial de 10s obje os eligio-
sos consis e implíci amen e en se la uen e supues a de cuan o hay de
pode , ealidad, pe manencia, au osu iciencia, excelencia y o ma bien
cumplida en el mundo)>l6.
Lo sag ado ha sido, desde 10s mas an iguos es imonios, el signo de
esencial ascendencia de la condición del homb e y sello po el que és a
se uel e o ma, in eg andose en el i mo de un espacio y un iempo que
incluye y excede al de la his o ia humana, undada sob e las ealidades
documen adas o comp obables. Al alcanza ese i mo, el in elec o, eje ci-
ado en la ecuen ación del simbolismo de las o mas, imi a el modo de
ope a del Espi i u di ino, asladando sus leyes al dominio limi ado del
IS
J.
N.
FINDLAY,
La Disciplina de la Ca e na,
Mad id, 1969, p. 14-40.
l6
Ibidem,
p.
30-3 i. Con espec o al oscu ecimien o de 10 di ino en de e minadas epocas
encon amos
una
opinión coinciden e en la ob a de M. BUBER,
Eclipse de Dios,
Buenos
Ai es, 1970: ((Eclipse de la luz del cielo, eclipse de Dios - al es en e dad el ca ac e de la
ho a his ó ica que el mundo a a iesa.)),
p.
25.

abajo humano. Idén ica concepción ace ca del in elec o, donde se
mue e la isión del con empla i o, es la del pin o ománico, cuyos es-
cos -adap aciones de 10s bizan inos de 10s p ime os siglos- ue on eali-
zados bajo el ue e in lujo de las doc inas eológicas y ilosó icas de
esos iempos, imp egnadas del pla onismo. Los ejecu an es de un a e in-
elec ual compond an ob as obje i as, impe sonales, mas p oximas a su
inalidad de g andeza en si. Luego, el mecanis no odo ( emas, canones de
p opo ciones, ipos, 10s signos) sob e i ió al espi i u que 10s animaba.
Los medios de exp esión, el ehiculo, si ie on a 10s a is as del Renaci-
mien o pa a ansmi i sen imien os, sensaciones, pe o la espi i ualidad se
habia des anecido.
Según la concepción de las ci ilizaciones adicionales, el a e sag ado
debe imi a al a e di ino, no como copia de la c eación di ina acabada,
sino a semejanza del hace di ino; po el10 el a e sag ado iene siemp e
una in ima elación con la me a isica, la cua1 es, a causa de su obje o in i-
ni o, en si misma ilimi ada.
El p esupues o de que oda ac i idad humana de i a esencialmen e de
10s p incipios in eg a al a is a en la adición y le asegu a un modo de
pa icipación en ella.
Las Ideas
y
el A e en el Medioe o
La concepción a ís ica del medioe o c is iano ep esen a, en el mundo
occiden al, el esul ado de un la go p oceso de ans o mación y la culmi-
nación de ideas que se emon an has a la An igiiedad Clásica G ecola ina;
conno adas en su o igen de modo muy di e so, e minan po se sin e iza-
das y ecibi el se110 in angible de la cosmo isión c is iana. San Agus in
y San o Tomás de Aquino son quienes, en pa icula , concluyen una a ea
de ans o mación que habia sido p epa ada po Cice ón, Séneca
y
Plo i-
no (de dis in as mane as), con espec o a 10s pos ulados de Pla ón y A is-
ó eles.
Pa a Pla ón, la mayo pa e de las ob as a is icas se encuen a encua-
d ada bajo el concep o del ( a e mimé ico)), con a el cua1 se p onuncia
des a o ablemen e en el lib o décimo de la
República
y en el
So is a.
((Queda, pues, demos ado de una mane a su icien e que el imi ado no
iene un conocimien o p o undo de las cosas que imi a, con 10 cua1 con-
ie e su a e imi a i o, no en algo se io, sino mas bien en algo in an il)).
Y
aííade a con inuación: ((Todo es o ocasiona,, na u almen e, una g an
pe u bación en nues a alma)); pa a inaliza : ((Es e es el acue do que yo
buscaba cuando decia que la pin u a y, de mane a gene al, oda la imi a-
ción, ealizan su ob a a una g an dis ancia de la e dad. De ella puede
a i ma se oda ia que iene elación y amis ad con esa pa e de noso os
alejada de la azón y no dispues a, po an o, pa a ningún in bueno y e -
dade o~'~.
Pla ón sos enia, pues, que el a is a ep oducia copias exac as del con-
enido de la ealidad sensible, duplicados del mundo enoménico, o bien
imágenes simuladas que as ocan las dimensiones p opias de 10s obje os
gene ando con usión en el alma. Se deducia acilmen e que el a is a es a-
ba imposibili ado de e ela el mundo de las Ideas, unción ese ada
pa a el ilóso o, ya que aquél so10 podia alcanza su ul imo g ado en la e-
alización de un
eidolon
-y,
po ende, la ca ego ia maxima que podia lo-
g a la ob a de a e-, mien as que és e se ele aba y accedia po la palab a
al conocimien o sup emo. En nues o iempo
M.
Bube asigna una ele-
ancia signi ica i a y englobado a a la pos u a pla ónica: ((Debemos com-
p ende la doc ina de Pla ón sob e las Ideas como p o es a con a es a e-
la i ización de odos 10s alo es. Es el g an in en o del pensamien o
an iguo po esca a la conexión de 10 é ico con 10 Absolu o y asi pe mi i
al homb e conc e o y ac uan e encon a , una ez mas, el e eno p imi i-
o del Se . Consecuen emen e, con es a in ención, Pla ón o mulo al inal
de su camino, como con apa e exac a de la ase de P o ago as, el enun-
ciado opues o: "Dios es la medida de odas las cosas". Una ez as o na-
da la c eencia somun a las p ime as cul u as o ien ales- en una unidad
del uni e so, ep esen an e de 10 co ec o, y una ez escindida la na u ale-
za en un cosmos a monioso y un bios disco dan e, el mundo de las cosas
ya no pod ia se i al homb e como modelo
y
pau a. Ese mismo mundo
debia hace ien e a un mundo in iolable, a que ipico, de Fo mas
pu as))I8. El mas g ande de 10s so is as habia dicho: ((El homb e es la me-
dida de odas las cosas)), ase bajo la cua1 debe ad e i se la up u a en e
10 é ico y 10 Absolu o, y, en consecuencia, la abolición del impulso huma-
no po sob epasa sus p opias limi aciones y es echeces eniendo como
pun o de e e encia la ec i ud de un o den Único y jus o pa a una socie-
dad en la que se in eg an 10 Absolu o y el homb e. Desde la pe spec i a
so is ica, una ez queb ada esa elación, es la sociedad humana, guiada
po el p incipio de u ilidad, la que de e mina 10s alo es. Es os, bajo el
dominio de 10 ú il, se an múl iples y cambian es, escla os de las cos um-
b es y las modas. La doc ina de Pla ón ace ca de las Ideas asigna al hom-
b e la a ea de ealiza la incondicionalidad del Bien a a és de su pe so-
na, de es ablece un o den mo al idén ico al cósmico.
A is ó eles, en cambio, plan ea el p oblema desde o o pun o de is a,
sus i uyendo el an i é ico dualismo en e el mundo de las ideas y el
mundo enoménico po una elación sin é ica de dos p incipios comple-
men a ios que no son de e minaciones lógicas, pues el pensamien o no
l7
PLATON,
Repziblica,
602 bl603d.
'*
M.
BUBER,
Eclipse
de
Dios,
p.
92.
10s deduce, 10s p esupone; no se undan en el análisis acional, sino en
una in uición in elec ual, que se sos iene po un inculo simbólico en e
el modelo p eexis en e en el espi i u del a is a
y
la ma e ia dispues a a
ecibi lo.
Los concep os que A is ó eles desc ibió en su
Poé ica,
e e idos a las
a es p opiamen e dichas, no se an esca ados sino has a el Renacimien o;
en cambio, esos o os, expues os en su
Me a ~ica'~,
adquie en una eno -
me esonancia en el pensamien o de la Edad Media c is iana. Las nocio-
nes a is o élicas de
hyle
y de
eidos, ma e ia y o ma
espec i amen e en
su aducción al la in (la lengua de medioe o c is iano e a el la in
y
10s
ex os ilosó icos g iegos se leye on en aducciones la inas hechas po
á abes y judios), ab en una nue a pe spec i a en la alo ación de la ob a
de a e, cuya o ma exis e en el alma del a is a an es de que és e la plas-
me con suac i idad. A pa i de ese momen o no hubo impedimen o pa a
elaciona la ep esen ación a is ica con la Idea, pues o que en la concep-
ción de A is ó eles el signi icado de
eidos
se iden i icaba con la
o ma
(la en e en el alma del a is a), el p incipio cuali a i o que sellaba la hi-
pós asis o ansubs anciación de la
hyle
o ma e ia plás ica ol iéndola in-
eligible.
En Roma in e esa pa icula men e la pos u a de Cice ón, que eelabo a
ambas eo ias undiendolas, hecho que aca ea a un decisi o cambio de
pe spec i a en la his o ia del a e. Al e lexiona sob e el pe ec o o ado
10 compa a con una Idea que no iene co ela o empi ico y a la que s610
puede imagina se en el espi i u; del mismo modo sucede con el obje o de
la ep esen ación a is ica, cuya imagen de o al pe ección anida en el
alma del a is a y no puede se cap ada ~enso ialmen e~~. Es e es adio del
l9
C . VII,
7
y
8
20
CICERON,
O a o ,
11, 7-10: A que ego in summo o a o e ingendo alem in o mabo
qualis o asse nemo ui . Non enim quae o quis ue i , sed quid si illud quo nihil esse pos-
si p aes an ius, quod in pe pe ui a e dicen i non saepe a que haud scio an nunquam in aliqua
au em pa e elucea aliquando, idem apud alios densius, apud alios o asse a ius. Sed ego
sic s a uo, nihil esse in ullo gene e am pulch um, quo non pulch ius id si unde illud u ex
o e aliquo quasi imago exp ima u . Quod neque oculis neque au ibus neque ullo sensu pe ci-
pi po es , cogi a ione amen e men e complec imu . I aque e Phidiae simulac is, quibus
nihil in illo gene e pe ec ius idemus, e eis pic u is quas nomina i cogi a e amen possu-
mus pulch io a. Nec e o ille a i ex cum ace e Io is o mam au Mine ae, con emplaba-
u aliquem e quo simili udinem duce e , sed ipsius in men e insideba species pulch i udinis
eximia quaedam, quam in uens in eaque de ixus ad illius simili udinem a em e manum di-
igeba . V igi u in o mis e igu is es aliquid pe ec um e excellens, cuius ad cogi a am
speciem imi ando e e un u ea quae sub oculos ipsa non cadun , sic pe ec ae eloquen iae
speciem animo idemus, e igiem au ibus quae imus. Has em o mas appella
i8kas
ille
non in ellegendi solum sed e iam dicendi g a issimus auc o e magis e Pla o, easque gigni
nega e ai sempe esse ac a ione e in elligen ia con ine i; ce e a nasci, occide e, lue e,
labi, nec diu ius esse uno e eodem s a u. Quicquid es igi u de quo a ione e ia dispu em,
id es ad ul imam sui gene is o man speciemque edigendum.
pensamien o an iguo, u o de len as y la gas ans o maciones a pa i de
10s p incipios expues os po Pla ón, e ela una nue a con icción de que
el a e, en la cumb e de su g adual ele ación, puede desasi se po comple-
o del modelo sensible o na u al y, po la lib e acul ad c eado a del a is-
a, independiza se de la imp esión de lo ealmen e pe cep ible. La Idea i-
lod ica ha descendido de la es e a de su esidencia celes e, y el obje o
a is ico, a su ez, ha ascendido la de la ealidad empí ica pa a con e -
ge y encon a se ambos en la conciencia del homb e.
Séneca y Plo ino, en cambio, asumen una pos u a po comple o dis in a
con espec o a la de Cice ón, enunciada p eceden emen e y di e gen e,
además, en e si. Pa a el p ime o, la imagen in e na del obje o de la ep e-
sen ación a ís ica no a en aja ni sob epasa a su modelo sensible ex e -
no2'. Plo ino se siiúa en el ex emo opues o de es a concepción, y, al
mismo iempo que echaza la opinión des a o able de Pla ón e e ida al
a e mimé ico, se empeña en demos a que esa (( o ma ín ima)), la en e
en el alma del a is a, se iden i ica con un a que ip0 pe ec o, de ca ego ia
me a isica. Pe o, a di e encia de A is o eles, pa a quien la ma e ia cons i-
uye el complemen o adecuado de la o ma que se plasma en ella omán-
dola in eligible, Plo ino in oduce la noción de una c lucha)) de la o ma
con lo in o me, una lucha que sos iene el a e po el iun o de la Idea
sob e la ma e ia, o mada a su imagen, aunque nunca maleable en su o a-
lidad22. Po 10 an o, la belleza inhe en e al a e, se& palab as de Plo i-
no, no pene a jamas po comple o en la ma e ia, so10 lo hace una belleza
limi ada, de i ada de aquella o a p o o ípica que pe manece inal e able
en si mi~ma~~.
La Edad Media c is iana se o ien a bajo el dominio de la e en la e dad
di ina de la e elación. En ese pa icula o den, el deseo de conocimien o
eal encaminado hacia 10 desconocido queda anulado, pues el pensamien o
no iene o a inalidad que la de pa icipa en la emb iaguez espi i ual de lo
di ino, p esen e en el mundo. Conside ada como undamen o adical la je-
a quia p edominan e de lo di ino, no debe ex añamos que se desdeñe el
conocimien o in elec ual en si; en es e sis ema de ca ego ias delimi adas
con p ecisión a pa i de un e e en e absolu 0 lo que se p i ilegia es el
((p oceso)) del conocimien o in elec ual, no como un medio de ace camien-
o a Dios, sino como
un
modo de en iquecimien o en la e dad o igina ia:
c L'a e medie ale
i:
singola men e pene a a di una sapienza p o unda,
i:,
eminen emen e, un' a e signgca i a, inesau ibile di sugges ione e di pos-
sibili a in e p e a i e, non anco a scope e u e. Fo se ale icchezza di sa-
pienza e do u a al o e senso del sac o, che nel Medioe o accompagna a
2'
S~NECA,
Epis olae,
LXV
y
LXVII.
22
PLOTINO
Ennead.
V,
8;
I,
6.
23
C .
PLAT~N
Banque e,
2
10
e/2
12 b.
a un emo o pasado que man iene igencia en sus dias: ccNeque pa ia
Sibyllam non solum cecinisse quae, dum i e e , p odessen hominibus;
sed e iam quae, cum pe isse ipsa, e id e iam igno issimis quoque homi-
ni bus^^^.
No e a la Sibila un se o dina io; como sace do isa de Apolo es-
aba insc ip a en una es e a de mani ies o con enido eligioso. Sus ense-
ñanzas e an, como 10 demues a el pa a o ci ado, obje o de cuidadoso
espe o
y
obse ancia, pues o que 10s conocimien os ansmi idos al hom-
b e pa a que su abajo indie a h os p o enian de un o den di ino ac-
uan e en la o alidad del uni e so. Nos encon amos en un mundo je a -
quizado, en un mundo egido po un o den equi a i o, donde cada
elemen o gua da una elación de a monia con el es o g acias a que su
e eb ación se encuen a o ganizada
y
ealizada al ededo de la jus icia.
Cuando, como en el a ado de Va ón, el au o de una ob a li e a ia de la
An igiiedad in oca a 10s di~ses~~, no debe pensa se con c i e i0 modemo que
se a a de una igu a es e eo ipada, un ecu so mas ijado po la adición.
Poseia ah el sen ido p opicia ono p opio de la ene ación di igida a e ene
el milag o de la ida, c eado a en la coincidencia del espí i u con el ges o
a -
que ipico ealizado po 10s an epasados o po 10s dioses en el iempo mi ico.
El abajo, conec ado po un lado a la na u aleza in ima del homb e
y
po el o o al o den na u al del uni e so, implicaba en onces mucho mas
que una obligación penosa. Su eje cicio posibili aba el alcanza un es ado
de libe ad y e acidad in e io es, y, consecuen emen e, la comp ensión
paula ina de la exis encia, el descub imien o del luga ocupado en la ex-
ensión del cosmos, la pe cepción de 10s p ime os y i mes indicios ace ca
de la dimensión p opia del se .
El mismo signi icado con enian las ies as en hono de Jano -&os o-
mano que p esidia 10s mis e ios
y
pa ón de 10s
collegia ab ouum-
cele-
b ado en 10s sols icios,
y
las ealizadas du an e el c is ianismo en hono
de 10s dos san Juan, de in ie no y de e ano, aludiendo a la nobleza o igi-
na ia e inicia ica de 10s o icios y a la mu ación ascenden al ope ada po
su eje cicio; pue as
(ianuae)
po donde el sol en a en la ase ascenden e
o descenden e de su cu so anual, simbolo espacial de una ealidad cíclica
y empo a140.
38
Re um us ica um,
I,
p.
3.
39
ibidem,
I,
p.
4:
((E quoniam, u aiun , dei acien es adiu an , p ius in ocabo eos, nec,
u Homems e Ennius, Musas, sed duodecim deos Consen is)).
40 El complejo simbolismo de 10s dos san Juan -asociado a las dos ca as del dios omano
Jano- se e ie e al Juan p ecu so de C is o
y
al Juan del Apocalipsis, que se elaciona ian
con las ccpue as o jambas sola es co espondien es a 10s pun os del mo imien o ci cula
del sol, imagen cósmica de la luz que ilumina al mundo con su e elacion
y
que 10 lus a a
de ini i amen e en el Juicio Final. En la eligión omana Jano he siemp e una di inidad
muy pa icula
y
mis e iosa. Se 10 conside aba dios de dioses, dios c eado (en el can o de
10s Salios), de na u aleza cósmica (celes e o sola )
y
omniscien e ( ep esen ado con dos

El abajo alcanzaba, pues, su al u a cime a en el ámbi o de 10 eligioso
y, como al, cons i uia una o ma de unión con 10 sag ado. E a una oca-
ción (en su sen ido más o iginal y p o undo) y, consecuen emen e, la ma-
ne a de asumi las p opias po encialidades y ealiza el pedido
y
la exi-
gencia de la azón di ina en la pleni ud de la libe ad y e acidad
in e io es. Quizas sea es e el pe il mas hondo, mas pleni icado y mas i-
almen e ca ac e ís ic0 del ideal humano que Vi gilio modela desde sus
p ime os poemas has a culmina en el es ue zo mas al o que pueda enco-
menda se a un homb e y po lo cua1 se con ie e en hé oe: el abajo
un-
dacional.
Un homb e sin o icio e a un se sin iden idad, sin conocimien o de 10
eal, de 10 e dade o po excelencia, po que po encima de la ans o -
mación que el abajo pudie e ope a en la ma e ia, se dis inguia la ans-
o mación que ope aba en el homb e mismo: una ansmu ación in ima
de la conciencia y una con e sión espi i ual. En es a pe spec i a de sen-
ido inicia ico, que compo aba un ac o casi sac amen al, de indole espi-
i ual, debe busca se la elucidación p o unda del signi icado que subyace
en la ase insc ip a en el o aculo de Apolo en Del os: ((Conoce e a i
mismo)), in e p e ada gene almen e como la sola exigencia de una p epa-
ación ilosó ica. Si és e hubie a sido el Único equisi o, hab ia sido inex-
plicable la insc ipción de ales palab as en un luga dedicado a un cul o
eligioso; su inse ción hubie a sido mas adecuada en el pó ico de una
escuela de iloso ia. El hecho de que se la encuen e esc i a en el san ua-
io po excelencia de la e elación de la G ecia Clasica, la G ecia donde
alcanza su cumb e la iloso ia, es a señalando con cla idad que aquella
exigencia de una p epa ación ilsó ica acend ada es insu icien e pa a
cumplimen a la dimensión insi a de la impe a i a p opues a (c conóce e
a i mismon), po que la p epa ación ilosó ica e ie e a una acul ad limi-
ada: la azón, en an o que la sabidu ia compo a el conocimien o del se
odo. La ase del o aculo alude, no simplemen e a un conocimien o in i-
mo a pa i de una enseñanza exo é ica, sino a una comp ehensión espi i-
ual in e io del p opio conocimien o.
iY
que o a ac i idad, sino la de
un abajo pacien e y silencioso po 10s ocul os pasadizos de la p opia
alma, pod ia conduci has a el cen o mismo del se ? T abajo del espi i-
u, ensado hacia el conocimien o de si mismo, a pa i del cua1 es posi-
ble e oca y conoce odas las cosas, y du an e cuyo anscu s0 el hom-
b e ((despe aba)), pues la elación esencial de la pe sona con 10 que
ca as). Véase
J.
BAYET, OP. ci . p. 91
y
pa iculannen e:
P.
GRIMAL: c Le Dieu Janus e les
O igines de Rome)), en
Le es
d
'Humani é,
1945, p. 15-121. Sob e 10s nue os aspec os que
adquie e a pa i del Impe io
y,
luego, du an e la Edad Media, emi imos al documen ado
anhlisis his o ico-cul u al de J. CARO BAROJA,
El
Ca na al,
Mad id,
1983,
p.
167 s.
sob epasa al se no puede ap ende se, so10 puede despe a se. Al espec-
o, ci a emos sin comen a ios un suges i o pá a o de la Ca a
VI1
de
Pla ón: ((En odo caso, he ahi 10 que yo puedo a i ma espec o de odos
10s que han esc i o o han de esc ibi y p e enden se compe en es ace ca
de aquell0 que cons i uye el obje o de mis p eocupaciones, po habe
sido ins uidos sob e el10 po mi o po o os, o po habe lo descubie o
pe sonalmen e: según mi modo de e , es imposible que hayan comp en-
dido, sea 10 que sea, la ma e ia. Po 10 menos, bien es cie o que no hay
ni hab á ninguna ob a sob e semejan es emas. No hay, en e ec o, ningún
medio de educi los a ó mulas, como se hace con las demás ciencias,
sino que cuando se han ecuen ado du an e la go iempo es os p oble-
mas y cuando se ha con i ido con ellos, en onces b o a epen inamen e
la e dad del alma, como de la chispa b o a la luz, y enseguida c ece po
si misma. Sin duda, yo sé muy bien que si ue a necesa io expone los
po esc i o o de i a oz, yo se ia quien mejo pod ia hace lo; pe o am-
bien sé que si la exposición ue a de ec uosa, yo su i ia po el10 mas
que nadie. Si yo hubie a c eido que e a posible esc ibi y o mula es os
p oblemas pa a el pueblo de una mane a sa is ac o ia, ¿que o a cosa mas
bella hab ia podido ealiza yo en mi ida que mani es a una doc ina
an saludable pa a 10s homb es y hace llega a odos la e dade a na u-
aleza de las cosas? Aho a bien; yo no c eo que el azona sob e es o sea,
como se dice, un bien pa a 10s homb es, excepción hecha de una selec-
ción, a la que le bas an unas indicaciones pa a descub i po si misma la
e dad. A 10s demás, o bien 10s llena iamos de un menosp ecio injus o
espec o de es os p oblemas, cosa incon enien e, o bien 10s llena iamos
de una ana
y
necia su iciencia po la sublimidad de las enseñanzas eci-
bidas.
[...I
Solamen e cuando uno ha ozado, unos con a o os, nomb es,
de iniciones, pe cepciones de la is a e imp esiones de 10s sen idos;
cuando se ha discu ido en discusiones bené olas, donde las espues as no
las dic a la en idida y ampoc0 ella dic a las cues iones, solamen e en-
onces, digo, sob e el obje o es udiado, se hace la luz de la sabidu ia y la
in eligencia con oda la in ensidad que pueden sopo a las ue zas hu-
manas. Po es a azón, odo homb e se io se gua da á mucho de a a
po esc i o cues iones se ias y de en ega , de es a mane a, sus pensa-
mien os a la en idia y a la al a de in eligencia de la mul i ud.
[...]
El que
haya seguido es a exposición y dig esión comp ende á 10 que de ella se
deduce: que el mismo Dionisio, o cualquie o o de mayo o meno ca e-
go ia, haya esc i o un lib o ace ca de 10s elemen os p imo diales de la
na u aleza; segun mi opinión, en 10 que haya esc i o no hay nada que
a es igiie unas lecciones sanas o unos es udios sanos. De no se asi ha-
b ia sen ido pa a con es as e dades el mismo espe o que yo, y no se ha-
b ia a e ido a en ega las a una publicidad inopo una. Cie amen e, e1
no las esc ibió pa a ecomenda las, pues no se co e el pelig o de ol i-
da las una ez que uno las ha ecibido en su alma, ya que nada hay mas
CO~~OD~'.
Una ez p oducido el despe a de la conciencia a ese conocimien o in-
imo de una esencia que eposaba ado mecida o ale a gada a la espe a de
la inalización de la ímp oba a ea espi i ual que la esca a a, el homb e se
uel e o o, se ans o ma, en iende po si mismo. El abajo ha sido el a -
i ice de al cambio; abajo que no debe se iden i icado de mane a exclu-
si a con el desgas e isico, el es ue zo muscula , o so10 la lucub ación in-
elec ual eposada; no exis en compa imen os aislados en la e e encia al
abajo, pues o que men e y cue po o man una unidad que se cul i a in e-
g a, sin dis inciones enajenado as. En esa o alidad indi isa que es el
homb e, el abajo log a una con e sión espi i ual ele an e, pasible de
se exp esada con las palab as u ilizadas po Vi gilio a p opósi o de la
ans o mación suhda po uno de 10s pas o es en su quin o can o bucóli-
co: u
nunc
e is
al e
ab
illo4*.
El a e de una cul u a adicional, en endido como abajo u o icio y e-
posando sob e 61, po medio del cua1 se ans o maba la ma e ia y se me-
jo aba el homb e, poseia un alo y una impo ancia que hoy nos son ex-
años. Ese es ue zo compo aba no s610 ei e a el ges o p imo dial de
10s an epasados o de la di inidad en la c eación, sino ambién la copa i-
cipación en la a ea po asegu a la con inuidad de 10s ciclos cósmicos,
de eniendo la decadencia na u al y p opia de la ma e ia.
Una ida dedicada po en e o a la c eación a ís ica pacien e y silencio-
sa, a eces has a anónima, cuando no siglos de es ue zo cuyo in e és adi-
ca en la ansmisión, pe pe uación y cumplimien o de la ob a, es posible a
pa i de un p o undo con encimien o po la e en la dignidad excelen e
del abajo, a pa i de una ((segu idad)) in e io ace ca de un o den uni-
e sal y jus o. La ue za pode osa de la e ha hecho posible el sólido edi-
icio de las cul u as adicionales, an so10 apa en emen e igidas e incon-
mo ibles en su achada ex e na; po el con a io, hay en su in e io @a a
quien log e a en u a se de ás de sus mu os)
un
ico y complejo dinamis-
mo, no un dinamismo deso denado y caó ico, un simple lui sin des ino,
ago ado en su p opia al a de sen ido, sino un mo imien o exp esi o, sig-
ni ica i o, debido a un o denamien o p eciso, asumido y ejecu ado po la
azón subyugada al in lujo de la g acia del espi i u. En ese edi ici0 cada
pa e concue da con la o alidad mani ies a; su abazón eside en la c e-
encia in ima, en la e cie a de sus a esanos, que supie on e el modelo
encamado como i adiación de la e dad di ina, y supie on e se a si
mismos como ins umen os copa icipes y coc eado es, econociéndose a
a és del abajo como 10s eslabones necesa ios y p ese ado es del
41
Ob as Comple as,
Mad id,
1972,
p.
1581-1583.
42
VIRGILIO,
Bucólicas,
V,
p.
49.
Ri mo del Uni e so. Vi gilio, an undido con su a e de compone en
e so un monumen 0 esca ológico, de quien no enemos +xcep o unos
pocos da os- mas biog a ia que la consag ación plena a su ob a; ni ene-
mos mas biog a ia que las mismas ca ed ales c is ianas, de 10s a ios a -
is a~ que las cons uye on (sin que la mayo pa e de ellos llega a a e -
las concluidas). Dos ejemplos ex emos (y no 10s Únicos que pod iamos
ci a an o en el plano indi idual cuan o en el colec i o) cuyo pun o de
con e gencia es a cons i uido po la olun ad inqueb an able del cumpli-
mien o de la ob a.
Desde es a pe spec i a, el a e no se educe a 10s oscu os designios de
una c inspi ación)) cap ichosa que se coloca po encima de la olun ad del
homb e po se el mismo, desasida de odo con ex o y limi ada a la sa is ac-
ción de sus es echas y egois as ape encias; po el con a io, un a e consi-
de ado como modo de unión con 10 ascenden e en el mundo, alcanza su
dimensión mas plena e inc emen ada. Asi, una ob a de a e es un sis ema de
simbolos e elado es de es adios supe io es del se y exp esados po medio
de i mos 4ual la exp esión de 10s ciclos cósmicos- cuyos ehiculos de
ansmisión (palab as, obje os, ges os) dependen de la o ma elegida.
Quizás con enga ah ol e a insis i un poc0 mas sob e la elación an
ce cana y mani ies a que exis e en una cul u a adicional en e el sen ido
del abajo y el ámbi o de 10 eligioso (en su acepción mas en añable y
amplia, es deci , de aquell0 que uel e a pone en con ac o, que nue a-
men e o, mejo , ue emen e, liga con un pasado emo o, mi ico, una zona
de expe iencia no o dina ia, obje o de espe uoso cul o y ene ación). En
10s es imonios li e a ios mas an iguos que poseemos, ya pe enezcan a
pueblos que u ie on con ac o espacial o empo al, mu uo in e cambio
cul u al o in lujo unila e al, ya a aquéllos que no egis an con ac o algu-
no, sepa ados en el iempo y en el espacio, pe enecien es a g upos é ni-
cos di e en es, en odos ellos, en 10s es imonios de odos ellos, de una
mane a u o a, a a és de opajes simbólicos dis in os y dis in i os, se en-
cuen a la elación con ese p ime momen o o iginal (que se ans o ma a
desde la pe spec i a u u a en el nos algico
i110
empo e) y la insis en e
e e encia al abajo como modo de pa icipación en la ob a de undación,
edi icación y p ese ación del mundo, y como modo excelen e, al mismo
iempo, de la digni icación humana. El simbolo bi alen e del bi on e
Jano, an iguo dios omano que p esidia 10s colegios de a esanos y las ini-
ciaciones, señala el ca ac e eminen emen e eligioso o, mejo dicho, sa-
g ado, del abajo en el sus a o men al del mundo g ecola ino p oximo a
undi se con el c is ianismo. T abajo no so10 ex e no, sino ambién aba-
jo del espi i u uel o sob e si mismo, a ea de abajo, de pulimen o de la
ma e ia al iempo que de la p opia alma. En es a concepción, el homb e y
el mundo con o man una unidad a mónica que, como al, es cincelada en
su in eg idad. El simbolo sols icial de 10s dos San Juan del c is ianismo
iun an e du an e la Edad Media e oma y eelabo a bajo un nue o opaje
aquel cons an e signi icado del abajo, jamba milia de Occiden e donde
se inse a la
ianua
omana o la pue a medie al c is iana, posibilidad de
acceso a un p esen e e e no y ecupe ación de un es ado p incipia1 del se .
Ri mo e impulsion pneumá ica
En la base de odas las a es subyace el i mo, ín imamen e elacionado
y en co espondencia a mónica con el núme o, al como 10 en endi6 el pi-
ag~ ismo~~. Ya se a e de un a e oné ico ya de un a e plás ico, el i mo
(en endido como pe iodicidad pe cibida, es á ica en el caso de las a es
isuales, donde encon amos el iempo, la du ación y la ans o mación
solidi icados en la sinc onia absolu a de odas sus pa es; dinámica en el
caso de las oné icas, donde 10s elemen os se encuen an luyendo con
una egula idad o denada que uni ica 10 di e s0 y aco da 10 disco dan e)
con igu a el sus a o undamen al de cualesquie a de las o mas de exp e-
~ión~~. Todas ellas, o igina iamen e, emi en a un con ex o sag ado, a una
zona en la que se es ablece el
i110 e npo e.
Las a es oné icas, con o -
madas po un conjun o de i mos que se desen uel en en el iempo; las
plás icas, po un conjun o de i mos ijados simul áneamen e en el espa-
cio. La base numé ica de la música es econocida incluso po 10s compo-
si o es mode nos; la An igiiedad Clasica G ecola ina la concibió en in i-
ma ligazón con 10s ciclos cósmicos -y po 10 an o con el o den hwnano-,
cuyas du aciones se encon aban asociadas con el mo imien o y posición
de 10s as os; és os, al gi a , gene aban una música celes e, la música del
uni e s^^^.
En cuan o a la a qui ec u a, el i mo se exp esa en p opo cio-
nes geomé icas que elacionan las di e sas pa es del conjun o consigo
mismo y con el e~pacio~~, siguiendo, la escul u a y la pin u a, el mismo
p incipio.
43
De en e 10s muchos y a iados es udios sob e 10s esc i os pi agó icos emi idos a A.
DELATTE,
E udes su la Li é a u e Py hago icienne,
Genk e, 1974.
44
Un es udio unda nen al y sis emá ico del ema se encuen a en la ob a de P. SERVIEN
COCULESCU,
Les Ry hmes,
Pa is, 1970.
45
C . CICER~N,
Somnium Scipionis,
en
De Republica,
VI, p. 18 s.
El
ema, de cuiio pi a-
gó ico, se á e omado en múl iples ocasiones du an e la Edad Media y el Renacimien o.
En
su
Oda a Salinas,
FRAY
LUIS
DE
LEON la ija de ini i amen e como ópico li e a io, cali i-
cando a esa música de las es e as como ((ex emada)) y ((di ina)).
46
Sob e es e ema, no siemp e desa ollado con cla idad y gene almen e obje o de múl i-
ples con usiones, nos pe mi imos emi i a 10s siguien es es udios:
R.
WITTOKOWER,
La A -
qui ec u a en la Edad del
Humanisme,
Buenos Ai es, 1968, donde se iene muy en cuen a el
a ado de LUCA PACIOLI,
Di ina P opo ione,
publicado en 1509 ( aducción cas ellana:
La
Di ina P opo ción,
Buenos Ai es, 1959), cuya ilus ación he ealizada o iginalmen e po
LEONARDO
DA
VINCI; la e e encia a la es uc u a, unción e inse ción í mica del Pa enon

El sec e o pode oso del i mo, e o no ciclico, eside en que eliga al
homb e con su es ado o iginal, e e namen e nue o en cada pulsión, en
cada uno de 10s la idos i ales que aspasan y con que ib a el uni e so
odo, sea és e un uni e so que se expande y con ae sucesi amen e o uno
que s610 se expande, o uno ini o y es é ico como el de Eins ein-Weyl-De
Si e , o uno geocén ico como el de 10s pi agó icos; sea ese uni e so cua1
ue e, de acue do con la eo ia isico-ma emá ica, biológica, espi i ual,
e c., que se quie a adop a , exis e una ealidad angible, mínima, e i ica-
ble y, a la ez, deso ien ado a, un impulso, una pulsión í mica
y,
unda-
men almen e, i al, pues al i mo no se ha encon ado jamás en la ma e ia
ino gánica; es, po 10 an o, ca ac e ís ica o iginal e in ans e ible, se110
y
signo (es deci , alma) de las acciones de gene ación y c ecimien o, p o-
pias de la ida. Es a po encia o midable -po llama la de alguna mane-
a-, a la que nomb amos ida, ac úa en cada ins an e sob e el uni e so,
aspasándolo de lado a lado con su impulso i al o pneuma, gene ando
i mos pneu ná icos que se diseminan en múl iples a ian es. Tal concep-
ción no es nue a: 10s pi agó icos indaga on la na u aleza del G an Ri mo
Uni e sal; ni es ieja: la ciencia con empo ánea, a a és de homb es
como Can o , Plank, Wildon
Ca ,
Edding on, Hamil on, Eins ein, en e
an os o os, ha llegado a la acep ación sin epa os de ese enomeno pode-
oso de la ida - i a en y po sí misma, in nu able y cons an e-, de una
ma e ia i a pene ada de ida que ex ae siemp e su génesis del seno de
la ida misma (pos u a que nos ecue da el an an iguo y mode n0 enun-
ciado epicú eo de la ase de Luc ecio en su ob a:
De e um na u a:
( ex
nihilo nihil)), nada p o iene de la nada). Es en la bioes e a, en el Mac o-
cosmo i o, donde se desa olla la ma a illa incesan e de la c eación,
donde 10s o ganismos i os mue en y nacen, es i uyendo a la bios e a
sus á omos y ol iéndolos a oma (dando po sen ado el hecho de que la
ma e ia b u a no ha podido jamás engend a un o ganismo i o), pe o la
ida es a i a y pe manece inal e able en si47, esis iendo cualquie ip0
de azonamien o que la implique como e ec o de o a u o as causas, al
como hace dos mil años Vi gilio a i mo a a és del lenguaje suge en e
del i mo poé ico, en su sex o can o bucólico al habla del o igen de la
en la Ac ópolis según la concepción ma ema ica de 10s pi agó icos, a a és de 10 que puede
ap ecia se del es udio de ATH. GEORGIADES,
La Aimonia en la Composición A qui ec ónica,
A enas, 1926, ci ado ex ualmen e po
M.
GHYKA
en
El Núme o de O o,
ol.
I,
cap.
111,
c Los canones geomé icos de la a qui ec u a medi e ánea)), p. 81-122, y en pa icula la
no a 16, p. 103-107. Véase, además, el es udio de
B.
ZEVI,
Sabe e la A qui ec u a,
Ba ce-
lona, 1978.
47
A. S. EDDINGTON,
The Na u e o he Physical Wo ld,
Camb idge, 1920;
J.
NEEDHAM,
Science, Religion and Reali y,
London, 1925;
H.
WILDON
CARR,
((Some Re lec ions on he
New Cosmogonys, en
Jou nal
o
Philosophical S udies,
1929;
H.
BERGSON,
L'E olu ion
C éa ice,
Pa is, 1969.
ma e ia
y
del o igen del homb e, al como, desde una pe spec i a di e en-
e decla a
H.
Be gson: ccIndiquemos a con inuación el p incipio de nues-
a demos ación. Deciamos que la ida, desde sus o ígenes, es la con i-
nuación de un Único impulso que se ha di idido en lineas de e olución
di e gen es. Algo ha c ecido, algo se ha desa ollado po una se ie de adi-
ciones que han sido o as an as c eaciones. Es ese mismo desa ollo el
que ha hecho que se disocien las endencias que no podian c ece eba-
sando cie o limi e sin ol e se incompa ibles en e si. En igo nada im-
pide imagina un indi iduo Único en el que, como consecuencia de ans-
o maciones epa idas a 10 la go de milla es de siglos, se hab ia
e ec uado la e olución de la ida.
O
ambién, a al a de un indi iduo
Único, se pod ia supone una plu alidad de indi iduos sucediéndose en
una se ie lineal única. En ambos casos la e olución, si es que cabe exp e-
sa se asi, so10 hab ia enido una única dimensión. Mas la e olución se ha
hecho en ealidad po mediación de millones de indi iduos en lineas di-
e gen es, cada una de las cuales desembocaba a su ez en una enc ucija-
da de la que i adiaban nue os cambios,
y
asi sucesi amen e has a el in i-
ni o. Si nues a hipó esis iene undamen o, si las causas esenciales que
ac úan a 10 la go de esos caminos di e sos son de na u aleza psicológica,
deben conse a algo común a pesa de la di e gencia de sus e ec os,
como 10s compañe os de colegio, sepa ados du an e mucho iempo, gua -
dan 10s mismos ecue dos de in ancia. Po mas bi u caciones que se p o-
duzcan, po más caminos la e ales que se ab an, en 10s cuales 10s elemen-
os disociados se desen ol ie an de un modo independien e, el
mo imien o de las pa es se con inua siemp e po el p imi i o impulso
del ~do))~*. La a is a más discu ible y exci an e de su p opues a consis e
en la elucidación del sen ido que posee ese impulso i al: ((La ida es,
an e odo, una endencia a ac ua sob e la ma e ia b u a. El sen ido de esa
acción no es a, sin duda, p ede e minado. De ahi la imp e isible a iedad
de las o mas que la ida, al e oluciona , siemb a en su camino))49.
Ese imp e isible c escu i se~) (acepción li e al del e bo g iego bgw,
con cuya aiz se elaciona la palab a buepós, i mo) po a iados in e s i-
cios y en a iadas c eaciones pa ece habe sido
y
segui siendo el unda-
men o o iginal e insus i uible de oda la ealidad. Según el pensamien o
an iguo esa impulsión pneumá ica e a componen e esencial de la mas al a
de las o mas de exp esión: la poesia. Según el pensamien o de 10s g ie-
gos
y
10s la inos, igen e du an e mas de dos mil años
y
ecogido en nues-
os dias po el pensamien o de dis in os esc i o es con empo áneos
-desde ángulos di e sos y bajo pe spec i as en apa iencia opues as,
según se desp ende ia de una p ime a lec u a de las medi aciones eó icas
48
H.
BERGSON,
La E olución C eado a,
Mad id,
1975,
p.
58-59.
49
Ibidem,
p.
95.
de
P.
Claudel y de
G.
Celaya, conside ados como dos ejemplos ex e-
moss0-, el ca ac e de c lengua sag ada)) po excelencia, de sup em0 i mo
exp esi o- i ual de la lengua de 10s dioses, pe enece a la poesia, es uc u a-
da sob e impulsiones pneuma icas de in e alos egula es: ((La Musa hace
po si misma inspi ados, y po medio de es os inspi ados hay o os que ex-
pe imen an el en usiasmo: odos 10s buenos poe as épicos eci an odos
esos bellos poemas, no p ecisamen e g acias a una écnica sino po es a
inspi ados po un dios y po es a poseidos de 61. O o an o hay que deci
de 10s buenos poe as li icos: de la misma mane a que las gen es que son
p esa del deli io de 10s co iban es no son dueñas de su azón cuando dan-
zan, asi ampoc0 10s poe as li icos son dueños de su azón cuando compo-
nen esos bellos e sos; desde el mismo momen o en que han pues o el pie
en la a monia y en el i mo, son a eba ados po anspo es baquicos, y
bajo la in luencia de esa posesión, semejan es a las bacan es que, cuando
es an poseidas de su u o , beben miel y leche en 10s ios, cosa que no
hacen cuando son dueñas de su azón, eso mismo hace ambién el alma
de 10s poe as li icos, como ellos mismos dicen.
[...I
El poe a es una cosa
lige a, alada, sag ada; e1 no es a en disposición de c ea an es de se ins-
pi ado po un dios, que se halla ue a de el, ni an es de habe dejado de
se dueño de su azón; mien as conse a es a capacidad o acul ad,
odo homb e es incapaz de ealiza una ob a poé ica, como 10 es de can-
a o áculos.
[...]
Y
si la di inidad 10s p i a de la azón, omandolos
como se ido es suyos, como hace con 10s p o e as y 10s adi inos inspi-
ados, es pa a enseña nos a noso os 10s oyen es, que no son ellos 10s
que dicen cosas de an o p ecio y alo -ellos no son dueños de su
azón-, sino que es la misma di inidad la que habla y la que se hace oi
po in e medi0 de aquéllos a
no so o^))^'.
De acue do con las palab as
de Pla ón, el i mo de la poesia no se educe a una ia y ascé ica lucu-
b ación que se encabalga sob e mo i os sono os o denados bajo la guia
de la azón; po el con a io, con iene como componen e indispensable
una ensión in e io p opia que a eba a y suspende al poe a y su acio-
cinio del bo de de una cima e elado a. Allí, en onces, el golpe de ien-
o 10 o na ing á ido, ese impulso pneumá ico, ese i mo de la ida, su-
p a acional, cuya cap ación, ijación y ans igu ación po la palab a
ele an a la poesia a la ca ego ia de lenguaje de p o e ición; en 61 se e-
encuen a la ib ación del cue po i o del uni e so. Desde es a pe spec-
i a, la Poesia se ye gue como el nexo de consonancia simpa ica con el
i mo e e no de la ida.
50
P.
CLAUDEL,
Posi ions e P oposi ions,
Pa is, 1946;
G.
CELAVA ((Hacia una Poesia
o ica)), en
Pen il imos Poemas,
Ba celona, 1982; P. VALERY,
Va iedad,
Buenos Ai es,
1956,2 ols.
51
PLATON,
Zon,
533 ~1534 c.
La mínima unidad i mico-semán ica de la exp esión lingüís ica es la
palab a (en la que se a iculan unidades sono as meno es: las silabas),
cuyo asgo sob esalien e pa ece adica en su po encia undan e, no o di-
naia y p imigenia capacidad gene ado a de donde p ocede odo se y
acon ece . Es a ca ac e ís ica ele an e encuen a su explicación úl ima,
se@ c eemos, en el inculo o igina i0 -y an es se ialade que liga la
conciencia lingüís ica con la mi ico- eligiosa. Sean cuales ue an las cos-
mogonia~
mí icas que omemos como ejemplo, incluso las mas emo as
en el iempo y en el espacio, encon a emos in a iablemen e esa sup ema
cualidad de la Palab a como c eado a, unción dis in i a que la coloca en
un ámbi o eligioso.
En la e olución que se e i ica desde el ondo de la ida humana, del
sus a o p incipal del mi o se han ido sepa ando el lenguaje y el a e has a
con o ma una iada de exp esiones independien es de c eación espi i-
ual. El in lujo de la lógica, pa icula men e sob e el lenguaje, y el de la
imagen como unción pu amen e ep esen a i a y es e ica, desasida de
conno ación mi ico-mágica, en especial sob e el a e, elajan y e minan
po disol e 10s ínculos que 10s en elazaban en un p incipio con la di-
mensión mí ica. No obs an e, ha pe manecido i educ ible, exis e, una
zona sag ada -si así podemos llama la-, de di ícil desc ipción, en la que
se encuen a abolida la g a idez de la ma e ia; si bien se apoya en es a, su
sus ancia es po comple o inma e ial; su ue za pode osa no eside en la
o mulación p ecisa de con enidos demos ables en la ealidad o dina ia
sino en una co ien e in angible y cons an e que a a iesa de lado a lado
el o den sensible implicándolo en su p opia pleni ud i al, some iéndolo a
sus p opias eglas de una ealidad y decu so anshis ó icos. Su ehiculo
es la palab a en e amen e encadenada al i mo52, que la ecob a no ya al
campo especi ico de 10 mi ico sino a la pulsación de la ida es é icamen e
libe ada en el lui e e no del uni e so. La mas al a cumb e del lenguaje
con e ido en cauce de la exp esión a ís ica y el co onamien o de la ea-
lidad es an ep esen ados po la poesia, y, de en e sus e ien es, po la
poesia lí ica, cuyas aíces se hunden en el mi o y en cuyas c eaciones ci-
me as, desligadas de oda coacción ma e ial, se despliega una isión mi i-
ca in ensa y de ue za ~bje i an e~~. Un pensamien o o ien ado bajo simi-
la concepción ha lle ado, p obablemen e, a Oc a io Paz a a i ma que la
poesia es el o igen de 10 sag ado: ccYo di ia que la poesia es la expe ien-
cia o iginal. Y que la expe iencia eligiosa es subsidia ia de la expe iencia
52
(<La palab a, el Logos, el Ve bo, puede ene un i mo a mónico condensado, una a-
cul ad de encan o, de suges ión debida a es e i mo, a su imb e, a las me á o as do midas
que ep esen a en po encia))
Gm,
OP.
ci .
I,
p.
196.
P oponemos la lec u a de 10s ein a
y
cua o p ime os e sos de la
Teogonia
de
HE-
siooo.