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Consideraciones sobre el arte tradicional y Virgilio

Florio, Rubén

Abstract

Florio, Rubén

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CONSIDERACIONES SOBRE EL ARTE TRADICIONAL Y VIRGILIO Rubén Flo io Uni e sidad del Su . Bahia Blanca, A gen ina In oducción Muchos cambios se han sucedido en la his o ia de la humanidad, a eces apa en es, y po ende en la his o ia de la cul u a, den o de cuya es- e a se encuen a el ema sob e el que in en a emos algunas e lexiones: la ac i idad a ís ica del homb e en una cul u a adicional. A pa i de una apida y a en a mi ada e ospec i a descub imos, en p ime luga , a iaciones de es ilos, y econocemos que la c eación a ís- ica ha es ado inculada a la exis encia humana desde sus p ime os pasos. Tal comp obación nos lle a a conside a dicha ac i idad como una capa- cidad p opia e inna a del homb e. Pe o nues a isión ace ca de al ac i i- dad implica una ins ancia supe io a la del juicio p eceden emen e enun- ciado, po que, si conside asemos esa comp obación como ul ima sa is acción de nues as e lexiones, la his o ia del a e se educi ia a una sucesión lineal de hechos más o menos coo dinados sob e la base de la c onologia. Esa capacidad p opia e inna a del homb e se desa olla bajo el in lujo de un sec e o impulso enden e a liga y aco da su ac i idad con el mundo que 10 odea, ex endiendo al mismo iempo el a ea de sus expe- iencias e inco po andola al dominio de sus conocimien os, pasos sucesi- os que se lle an a cabo con la apidez de un ab i y ce a de ojos y a la ez p epa a o ios del mas al o y complejo sis ema de in o mación y co- municación, ese o io de da os y memo ia de la especie: su ans e encia a un lenguaje ci iado, exp esión uni icada de la mul iplicidad; de mensaje ins an aneo y di ec o pe o no ago ado en su p ime a lec u a, cambian e en su luyen e aspec o ex e io e inmu able y cons an e en su nucleo seman- ic0 c is alizado. Todos es os asedios lingüis icos in en an, mas que de i- ni , ca ac e iza y des aca algunas a is as sob esalien es del símbolo y del sis ema de simbolos en el lenguaje exp esi o del a e. C eemos, ademas, que en an o exis e una exp esión, po pa e del homb e, de una capacidad que le es conna u al, exis e en onces una o- lun ad in ima pa a eje ci a la de de e minada mane a, siguiendo de e mi- nados cauces y e ien es. Consecuen emen e, nos in e esa des aca que, si bien admi imos esa po encialidad exp esi a p opia del homb e, esul a insu icien e pa a en ende su i upción y las a iaciones de es ilos en el p oceso cul u al. La his o ia del a e no debe deja de ene en cuen a la olun ad a ís ica como uno de 10s eslabones indispensables que o igina y explica 10s dis in os modos de mani es ación de al ac i idad, in imamen- e inculada con 10s cambios que se ope an en la cons i ución espi i ual del homb e en su elación con el mundo, e i icables en 10s es an es componen es de la es e a del espi i u: la eligión y la iloso ia. Nues a in es igación sob e el a e ha de ende , mas que a una eluci- dación his ó ica, me amen e c onológica, basada Únicamen e en da os e- gis ados y comp obados con ehacien e exac i ud, a una in e p e ación i a, cali icando de alguna mane a nues o in en o po señala 10s sus a- os de ue zas ensi as, ac uan es en esa zona an poc0 conc e a y huidiza del homb e de odos 10s iempos, aga y a la ez pode osa y é il: el es- pi i u. Es a pe spec i a nos si úa, como se ad e i a con apidez, apenas pe o su icien emen e al ma gen del ealismo his ó ico, pues és e, segÚn nues o en ende , sólo pod ia p opo ciona nos una isión de p oximidad y no de p o undidad con espec o al enómeno es udiado. Al p opone como ema de indagación el a e adicional, no s610 es amos es ingien- do y delimi ando un campo que conoce innume ables abajos, el del a e en gene al, sino que nos e e imos, con implíci a in ención, a una modali- dad o pos u a c i ica, concep ual, del homb e y su elación con el mundo. Po consiguien e, no hemos de emp ende ninguna a ea que nos lle e a conside a , alo a o des aca la impo ancia mayo o meno , ela i a o absolu a, de 10s llamados mo imien os a is icos, po que en el ondo es os mo imien os son eme gen es de pe iodos his ó icos e e idos a he- chos o acon ecimien os polí icos. Po ello, cuando hablemos de Renaci- mien o o Edad Media o An iguedad G ecola ina, en esos nomb es debe e se un in p ac ico, pues, po encima de 10s da os, de la c onologia, nos in e esa la ideologia (en su sen ido mas in eg o, pleno y adical, en la e- lación de mayo con igiiidad posible con las Ideas). C eemos que esas ue zas, lineas -o como quie a llama selas- espi i uales de unión, modi i- cación, usión y econocimien o cons an es del homb e con su mundo han alen ado la his o ia de la cul u a. Y ambién en endemos, consecuen- emen e con 10 dicho, que en es a his o ia de la cul u a no ha habido ni sup esión ni ca encia humanas en ningún pe íodo, ha habido una p esen- cia eal y cons an e del homb e a a és y en la ida del plane a desde la mas emo a an iguedad has a nues os días y sin in e upciones; de el10 in e imos que, dado el papel eminen emen e ans e en e, p olongado , p opagan e, conse ado y ansmiso , i al, del homb e, no ha habido en esa his o ia de la cul u a sal os en el acio, zonas de silencio, allas o abismos di iso es o insal ables. En endemos, po ende, que el a e mo- dem~ se halla inde ec ible e indisolublemen e anclado en el clasico. Las di e encias, 10s mo i os, las exp esiones di e sas que nos deso ien an, las bi u caciones y mul iplicaciones de o mas, deben es udia se y desci a - se a la luz de una pe spec i a que incluya el complejo y ico campo del espi i u humano como pun o de e e encia cime o de la c eación a ís ica. Tales (c up u as)) han e minado po se , desde una pe spec i a mas dis- an e y amplia ijada po el u u o y nunca po la in e p e ación inmedia a y ce cana del enómeno en el p esen e, una eelabo ación del sis ema de simbolos impe an es. Asi pues, algo se man iene cons an e, algo se ansmi e de gene ación en gene ación, algo aspasa 10s limi es que dema can modos de sen i y exp esa se, llenándose de nue a signi icación y b illo, y algo, algunas o as cosas, quedan de enidas y como sepul adas -en ealidad, s610 espe- an, la en es, un edescub imien o, un nue o opaje, una adecuación-. Ese enómeno que llamamos adición es el que le asegu a o, mejo , le ela a al homb e de odos 10s iempos la con inuidad, la idea de cons an- cia, de un sus a o in nu able, exp esión de su p opio se , asociado a un es adio que 10 excede, implica y da sen ido. En elazado, como uno de 10s componen es esenciales, con ese plano de segu idad y de e acidad in e io es, se encuen a el a e, exponen e de las dis in as e apas espi i ua- les po las que ha a a esado el homb e en su elación con el mundo, ue a su ligazón una p imi i a secuencia de sondeos pa a de e mina el espacio que podia ocupa , co ejando be zas, o sabiéndose ya el cen o de ese mundo cognoscible po el impulso de la iloso ia y la eligion, el jus o equilib i0 y a monia que anima y ca ac e iza al a e de una cul u a adicional. Como ejemplo clásico, ecu en e, de a e adicional en Occiden e suele ci a se el de la Edad Media c is iana, a la que hemos de dedica , en pa icula , uno de 10s momen os de es e abajo. Pe o, sob e odo, hemos de insis i en dos pila es undamen ales del a e adicional: la p esencia indeleble de un pensamien o mi ico, en el que se encabalga y luye la conciencia del i mo del espi i u en la composición de una ob a de a e, y la concepción li ú gica del abajo. Si bien no nos p oponemos ci a ni ejempli ica sob e 10s emas a a- a , acudiendo a pos ulados de di e sos mo imien os a is icos en gene al o en especial a ob as de au o es de e minados, deseamos des aca que e- nemos un pun o de e e encia cons an e en la ob a de Vi gilio. En 61, en e muchos o os mo i os, asgos y ca ac e is icas, se encuen an aque- lla concepción li ú gica del abajo y aquella conciencia mí ica del i mo del espi i u de las que hablábamos hace un ins an e. Nos in e esa, po o a pa e, deja bien sen ado que no in en amos eali- za una compa ación en e el homb e pe enecien e a una cul u a adicio- nal y el que i e en una no adicional; c eemos que cada una de ellas e- p esen a, además de un modo de exp esión humana, un e dade o e lejo de la si uación peculia del homb e en dis in os pe iodos cul u ales, un cuad o de su pensamien o, un es adio en la e olución de sus ideas, de su elación con el uni e s0 y consigo mismo. Desechamos la siemp e en a- do a c í ica nega i a al campo an agónico de nues o es udio; pensamos que al ac i ud descansa sob e el in lujo de la pasión y lle a a a i ma la p opia pos u a a a és del a aque a la opues a. Si bien sabemos de la a bi- a iedad e iden e en que se encuen a la iloso ia empí ica con empo á- nea, nos in e esa como enómeno a es udia y, a 10 sumo, a co eja , pa a sen a pun os de e e encia con espec o al a amien o de nues o ema. En e ec o, omando como es igos s610 a unos pocos de 10s muchos nom- b es ele an es de la especulación con empo ánea, ad e imos que el homb e ocupa el cen o de g a i ación en cuan o a alguno de sus aspec os, pe o no como o alidad; bajo es a pe spec i a subyace una comple a ana - quia de pensamien o. Volun ad de pode ío en Nie zsche, ins in o económi- co en Ma x, ins in o sexual en F eud, son 10s modelos pa ciales a que se cons iñe esa o alidad llamada homb e. Cada pa cela del conocimien o ei indica pa a si la ca ego ia de e dad absolu a y excluyen e de su mé o- do y en oque, in en ando p edomina sob e las es an es, a las que e, al mismo iempo, como agmen a ias e incomple as. Cada una de las cien- cias con empo áneas eclama pa a si la p eeminencia y se adjudica la suma del sabe . Pe o odas ellas, conside adas desde un plano ex apolado, con una in ención englobado a, se nos apa ecen pa ciales, insu icien es y ela i as. En iempos pasados exis ió disc epancia y discusión en e 10s dis in os campos del conocimien o, pe o ambién exis ió una o ien ación gene al p o is a po uno que o iciaba de guia, como la me a isica o la eo- logia, y al cua1 se acomodaban 10s es an es. En la ac ualidad, en cambio, se ha uel o mode na aquella ase de Vi gilio: ahi sua quemque olup- us. Ex aiia si uación de la iloso ia con empo ánea, sumida en el desa o- 110 pa cializan e, y ebelde a in eg a se, de cada una de las amas del sabe a que ha dado o igen. Riqueza y a iedad de p opues as al ema i as, al pa ece se el signo de nues o iempo, que no debe con imdi se con p o- imdidad de pensamien o. El de o e o de Eneas es símbolo de un cambio que la adición ijó no sin in ención. En medio de la ince idumb e, en medio de las mas g andes o men as, con inua abie o, es ia p obable y adecuada pa a no nau aga bajo un cúmulo de da os inconexos y dispe - sos -sea cua1 ue e la época y las ci cuns ancias-, ca en es de unidad. El homb e y su mundo Las c eaciones del espi i u se ue on desen ol iendo paula inamen e a a és de las a ian es que expe imen o la elación del homb e con el mundo ex e io . El cambio de pe spec i a ue con o mando di e en es ex- p esiones que nos pe mi en dis ingui ipos bas an e de inidos de la huma- nidad, a 10s que no p e endemos e igi en alo es absolu os, sino, muy po el con a io, como medios pa a un in, desp o is os de alo p opio. En es e sen ido podemos habla , siguiendo a his o iado es, an opólogos y sociólogos, de un homb e p imi i o, de uno clásico y de uno o ien al. Di- e encia~ de g ado 10s sepa an, pe o insis imos en que ales denominacio- nes son el esul ado de una simpli icación de alo eu ís ico. El homb e p imi i o, p ime eslabón de la cadena, el ip0 humano al que conside amos an e io a oda expe iencia, adición e his o ia, es el más di icil de econs ui . Es el homb e que su e las ue zas del uni e so como caó icas, cap ichosas e inconexas. El mundo le es an agónico, ex- emo, incon olable, y sus enómenos -que no log a explica se- hacen que desa olle un oscu o sen imien o de pe plejidad y miedo. En an o ca- ece de códigos p e ios que le pe mi an desci a 10s signos mani ies os, su espues a pa a con el mundo se es uc u a sob e la base de un sen i- mien o angus ioso cuyo sopo e es a cons i uido po el ins in o de conse - acion. Tal dualismo in en a á se sal ado con la c eación de alo es in- mu ables que 10 p o ejan de la ela i idad cap ichosa del uni e so. En esa necesidad se o iginan el lenguaje, el a e, y, en pa icula , la eligión, lazos a a és de 10s cuales se sus ae del pelig o po el que se sien e ace- chado, asegu ándose, al mismo iempo, una con inuidad en medio de 10 que pe cibe como incesan e lujo del de eni y disolución inin enumpida. Pe o no se a a a de un lenguaje, un a e y una eligión pe ec amen e di- e enciados y au ónomos en e si como 10s conocemos a a és de nues a expe iencia ac ual, sino mas bien como modos de exp esión y a la ez de inculo con el mundo, ue emen e ligados en e si. No exis e di e encia- ción po que el camino de la elación e lexi a, de la asociación de con e- nidos di e sos, su compa ación y conca enación en un o den de inido y en un con ex o englobado -ca ac e is icas del pensamien o eó ico-, no se ha econido ah. Po el con a io, nos encon amos en un es adio an e- io de la elación ensional en e el homb e y el mundo, ca ac e izado po la inmedia ez y la in uición de una o alidad ins an ánea, componen es undamen ales del pensamien o mi ico. E. Cassi e , en su alioso abajo: Mi o y Lenguaje, de ine al es adio de la e olución espi i ual del homb e: ((El pensamien o mi ico con emplado en las o mas mas p imigenias que podamos alcanza , es ajeno al ca ác e de unidad in elec ual, y has a con- a io a su espi i u, pues es es a su especial mane a de se , el pensamien o no dispone lib emen e de 10s da os de la in uición pa a pode elaciona - 10s y compa a los en e si median e la e lexión conscien e, sino que es subyugado y cau i ado po las in uiciones que epen inamen e 10 encandi- lan ... Llega a descansa sob e la expe iencia inmedia a; so10 sien e y co- noce esa p esencia sensible, que es an pode osa como pa a hace desapa- ece odo 10 demás. Pa a una pe sona que se halla bajo el hechizo de es a in uición mi ico- eligiosa odo el mundo queda como anulado, pues el con enido inmedia o, cualquie a que sea, que de e mina es e in e és eli- gioso, llena an comple amen e su conciencia, que nada puede subsis i jun o a ella ni ue a de sus limi es. El yo ago a oda su ene gia en es e solo obje o, i e en él y se pie de den o de su es e a. En ez de amplia - se la expe iencia in ui i a, encon amos aqui su limi ación mas ex ema; en ez de una expansión que pod ia ele a la hacia cupulas cada ez mas amplias del se , emos aqui una endencia a la concen ación; en ez de su dis ibución ex ensi a, su comp ensión in ensi a. Es a concen ación de odas las ue zas en un solo pun o es el equisi o p e io de odo pensa- mien o mi ico y de oda o mulación mí ica))'. Idén ico p oceso se e i ica en 10 que espec a al su gimien o del a e. Cada obje o del mundo ex e io se á despojado de sus o mas cambian es y ans e ido, en sus ca ac e is icas inmu ables y pe manen es, a un idio- ma abs ac o, cuyos incipien es ins umen os son la linea y su p oyección en el espacio, el plano. La ela i idad del uni e s0 se á c concen ada)), po asi deci lo, en sus con enidos pe cep i os mas absolu os, en un es- ue zo po es ablece 10s minimos inculos espi i uales necesa ios con el mundo ex e no, endien es a supe a el e o p oducido po la inconexión de 10s enómenos. Todos esos enómenos, odo aquell0 con 10 que opieza y descub e po p ime a ez, desde el ien o, el elámpago, su p opia imagen e lejada en las aguas, la incon nensu abilidad del cielo, el nacimien o y mue e dia- ios del sol, las ases de la luna, el mo imien o del ma , 10s emblo es de la ie a; odo el caos co idiano que no puede desen a ia se le apa ece no iable, mo i o de un oscu o sen imien o de pe plejidad y a la ez de emo , po que el pensamien o del homb e p imi i o aún no ha podido apode a se de ellos, es deci , no ha podido oda ia hace los in eligibles. Su p ime a eacción es eleológica, a a de elabo a un sis ema de conju- os pa a oma a o ables las po encias desconocidas que mo an de as de ' E. CASSIRER, Mi o y Lenguaje, Buenos Ai es, 1973, p. 41-42. Respec o al o igen del len- guaje, inculado es echamen e al del a e, señala: ((En es a o ma in ui i a, c eado a, del mi o, y no en la o mación de nues os concep os discu si es, eó icos, es donde debemos busca la lla e que ha de ab imos 10s sec e os de 10s concep os o igina ios del lenguaje. Además, la o mulación del lenguaje no debe se e o aída hacia ninguna especie de con- emplación e lexi a, ni hacia la anquila y escla ecedo a compa ación de las imp esiones sensibles dadas de an emano, ni hacia la abs acción de "a ibu os" de inidos, sino que am- bien aqui hemos de abandona es as in uiciones es á icas y ol e al p oceso dinámico que ocasiona el sonido e bal po su p opio impulso in e io . Y ampoc0 bas a es a mi ada e- ospec i a, pues po su in e medi0 e minamos po se conducidos a o a p egun a más leja- na y di icil, la p egun a de cómo es posible que algo pe manen e pueda b o a de al dina- mismo, de cómo el ago oleaje de imp esiones y sen imien os sensibles, endidos hacia un obje i o, pueda hace su gi una "es uc u a" e bal.)), p. 43. cada cosa. Poco a poc0 ha ido acuñando la idea de una ue za supe io a 61 , de una di inidad sup amundana2 a la que es necesa io a ae se a o a- blemen e y de la que es necesa io, debido sob e odo a su ines abilidad, p e eni se y de ende se. Po el10 su ac i idad se encuen a sa u ada de p ác icas eligiosas. Uno de 10s modos pa a a apa y al mismo iempo sus ae se del cap icho de las po es ades di inas se 10 b inda el lenguaje, con cuya ayuda ija e inmo iliza 10 que has a en onces e a lui cons an e e inaba cable. El a e p imi i o su ge, asimismo, en sus a iadas mani es- aciones, como un conjun 0 de signos y simbolos gene almen e p opicia- o ios. Y, del mismo modo, c ea a e implica pa a el homb e p imi i o ija y de ene , inmo iliza el incesan e lui de la ida; po el10 nos en- con amos con la linea ígida como su p ime a mani es ación de esencia- lidad abs ac a e inánime, ca en e de ep esen ación i al, pe o exp esión a la ez de una egula idad ino gánica de alo absolu o. C ea luego simbolos de necesidad en las o mas geomé icas al explo- a las es an es posibilidades de la linea: iángulos, cuad ados, ci culos, ec ángulos, e c., que no ep esen an s610 la o namen ación o el place del juego, sino una egula idad, una exp esión cons an e, po medio de las cuales se aisla y p o ege -al iempo que anula- del e o an e el mundo ex e no, incomp ensible ab. Es e p ime paso, de epliegue y de ensa, implica ambién la p ime a o ien ación espi i ual y una p ime a mani es- ación, aunque udimen a ia si se la quie e llama asi, del in en o de hace in eligibles 10s da os inmedia os que se le p esen an en ab umado a suce- sión. Pe o, en pa icula , ad e imos una olun ad exp esi a, condiciona- da po las expe iencias ex e nas y po el modo de esponde a ellas, y un- damen almen e po la di ección del in e és subje i o, pues s610 10 que esul aba impo an e pa a el que e , el conse a , y el ansmi i y el ac- ua del homb e es p i ilegiado con la exp esión simbólica, ya se a e del lenguaje, ya del a e. De en e el lujo uni o me de las imp esiones sensi- bles, aquello que se ye gue necesa io pa a nues o esquema de ida y ac- i idades es sepa ado del es o, es aislado, pues o de elie e y, ab mejo , es simbolizado o po el lenguaje o po el a e: en sín esis, ecibe un nom- b e o un cue po geome ico. Al habe sido signado po la exp esión sim- bólica su e la ijación en el in e io de la conciencia y, po consiguien e, es posible de se mi ado e ospec i a y p ospec i amen e, de se a inado y es udiado, pues oda c eación de iene e e na una ez que el lenguaje o Pa a amplia es e ema de una ue za sob ena u al que pene a a a és de odo se y acon ence , y que puede es a p esen e y ob a en 10s obje os o en las pe sonas, pe o que nunca es á ligada exclusi amen e a un de e minado obje o o suje o como su po ado , sino que puede haslada se de unos a o os indisc i ninadamen e, ecomendamos la lec u a de B. BIUNTON, Religion o P i ni i e Peoples, N. Yo k y Lond es, 1907; y H. DESCHAMPS, Las Religiones del A ica Neg a, Buenos Ai es, 197 1. el a e la han ma cado con su sello in undiéndole su o ma de ini i a. Tan o el mi o, cuan o el lenguaje y el a e del homb e p imi i o, es echa- men e unidos y apenas di e enciados en es e albo , condicionándose mu- uamen e sus espec i as unciones, cumplen a eas simila es en la e olu- ción del pensamien o que a de la expe iencia momen ánea a las concepciones du ade as, de la imp esión sensible a la o mulación. En su complemen ación y en el paula ino en amado de sus es uc u as anida la simien e que da á luga a las g andes sín esis de nues a c eación men al, de nues a isión y pe spec i a uni icada del cosmos. A es e p ime momen o de desconcie o que el homb e p imi i o su e en e al mundo ex emo, cambian e, cap ichoso; a su espues a a a és de un sis ema de conju os que concen an in ensi amen e el con enido pe - cep i o de las di e sas expe iencias sensibles pa a inmo iliza lo en un solo pun o, sigue una segunda e apa. Una ez p ese ado del cambio inin- e mmpido, el sen imien o de miedo que 10 acosaba comienza a disipa se len amen e. A medida que su elación con el mundo se a ligando g acias al acopio de expe iencia, a medida que sus ínculos espi i uales con el mundo se o nan más complejos, su p ime a isión caó ica se diluye, pe o la huella dejada po el sen imien o de miedo nunca desapa ece po com- ple o, y, si bien comienza a adqui i poc0 a poc0 mayo segu idad, ce- diendo paso al eso e undamen al de su exis encia has a ese momen o -su ins in o- al desa ollo del in elec o, ese mismo ins in o pe manece en la aiz de su se como una ue za sub e ánea, como el ondo i acional de la conciencia, encubie o bajo la apa iencia engañosa de 10s sen idos y el in elec o. En las ho as más c i icas eapa ece de umbando odo el edi i- cio iluso io de las expe iencias y odas las apa en es segu- idades de la cognición in elec ual. Nos hallamos en onces en e al des- censo a la mas p o undas inieblas del se , con una conciencia desasose- gada que se uel e hacia su p opia in e io idad buscando 10s undamen os o igina ios de su exis encia. Supe ado el p ime es adio de e o , el homb e p imi i o a ol iendo cada ez más la mi ada sob e si mismo, cob ando conciencia de si mismo y de 10 que le odea, expe imen ando su si uación y su ubicación en el mundo, sin iéndose pa icipe de él y ampliando su campo de acción. Su inalidad p ime a, p ese a se de 10s enómenos que se le imponian cap i- chosos e inconexos, es eemplazada paula inamen e po una nue a in en- ción; aho a, a pa i de 10s lazos espi i uales mas complejos que ha desa- ollado con el mundo, le in e esa comp ende los. Es el momen o en que el caos se oma cosmos y un o den cla o y luminoso eemplaza su an igua pe cepción de 10s acon ecimien os na u ales. Ese pun o de equilib i0 en e ins in o e in elec o es 10 que ca ac e iza al homb e clásico. El es adio an e io de dualismo en e el homb e y el mundo, en e Dios y el mundo, queda anulado. El a e pie de su sen ido conju ado y, al mismo iempo, disminuye su ca ác e abs ac o y ígido, en egándose al dinamismo y iqueza o gánica de la ida y con i iéndose en sublimación ideal de ella. El desa ollo del conocimien o aleja el e o ins in i o p ima i0 y, en an o la conciencia humana se a i ma, el homb e comienza a coloca se en el cen o del mundo; de mas es a deci que, en la elación de ue zas en e in elec o e ins in o, ha habido un epliegue de es e Úl imo. Todo 10 que an es le e a ex e no, pelig oso, hie o ánico, im- buido de mís ica inconmensu abilidad, se ans o ma aho a en comple- men o i o de su yo. M. Bube 10 escla ece su icien emen e en un pasaje de su ob a Yo y Tzi ace ca de las ca ac e ís icas esenciales del homb e p i- mi i o3 y su g adual e olución has a con e i se en 10 que llamamos A pa i del lenguaje, lazo que u iliza el homb e p imi i o pa a incula se con el mundo, sondeando sus p o undidades incie as, y, a la ez, pa a cap u a lo, haciendo acopio de sus espues as, puede delinea se el es ado p incipal de su si uación: (<En el comienzo es la ela- ción. Conside emos el lenguaje de 10s "p imi i os", es o es, de 10s pueblos que ienen un pob e acopio de obje os y cuya ida se edi ica den o de un es echo ci culo de ac os ue e- men e imp egnados de p esencia. Los núcleos de ese lenguaje, las palab as en o ma de sen- encia~ y de o iginales es uc u as p eg ama icales (que mis a de, al desplega se, da an o i- gen a las di e sas clases de palab as), indican en su mayo ia la o alidad de una elación. Noso os decimos "muy lejos"; el zulu, a su ez, iene una palab a- ase que signi ica "allí donde uno g i a: ¡Oh mad e mia, es oy pe dido!". El ueguino supe a con un ale azo nues a sabidu ía analí ica con su palab a- ase de sie e silabas cuyo sen ido exac o es: "ambos se mi an, cada uno espe ando que el o o se o ezca a hace 10 que 10s dos desea ian y ninguno quie e hace ". En esa si uación o al, las pe sonas, al como las exp esan 10s nomb es y 10s p onomb es, es án empo adas como en un bajo elie e, sin una independencia de e minada. Lo que impo a no son 10s p oduc os de la disociación y de la e lexión, sino la e dade a unidad o iginal, la elación i ida. Cuando encon amos a alguien, 10 saludamos deseándole elicidad, o asegu ándole nues a de oción, o ecomendándolo a Dios. Pe o cuán media as, indi ec as, son esas ó mulas. ¿Sien e uno oda ia en el jHeil! esa i ud que le daba ue za? Compá ense esas ó mulas con el saludo con que el ca e exp esa una elación siemp e es- ca y conc e a: "Te eo", o, en su a ian e ame icana, sublime a ue za de idícula: ''iHusmé- ame!". Cabe supone que las ca ac e izaciones e ideas y, ambién, las ep esen aciones de las pe sonas y de las cosas se han des acado de ep esen aciones de enómenos y de si ua- ciones especí icamen e elacionadas. Las imp esiones y las emociones elemen ales que des- pe a on el espi i u del "homb e na u al" p o ienen de enómenos %xpe iencia de un se que 10 con on a- y de si uaciones - ida con un se que 10 con on a- de ca ác e elacional. No piensa en la luna que e odas las noches, has a la noche en que, en el sueño o en la igi- lia, ella iene hacia 81, se le ap oxima, lo emb uja con el place o el dolo de su con ac o. Lo que conse a no es la imagen de un disco luminoso ambulan e, ni la de un se demoníac0 que es a ia a ado a 61 de alguna mane a, sino, an e odo, la imagen dinámica, emo i a de la acción de la luna, que a a iesa su cue po. De es o eme ge g adualmen e la imagen de la luna que ealiza su acción. En onces solamen e, el ecue do de 10 que ha expe imen ado in- conscien emen e noche as noche comenza á a ilumina se y le pe mi i á ep esen a se y ob- je i a al ac o y al p oduc o de es a acción. Asi se hace posible la ans o mación de 10 des- conocido en un obje o, un El o Ella, a pa i de un Tu que o iginalmen e no pudo se expe imen ado, sino simplemen e su ido. Es e ca ác e inicial y p olongadamen e elacional de odo enómeno esencial hace más ácilmen e comp ensible cie o elemen o espi i ual de la ida del p imi i o, muy es udiado y comen ado po la ciencia ac ual, pe o aim no com- p endido adecuadamen e. Me e ie o a ese pode mis e ioso cuya idea se encuen a con mu- A e T adicional In en a el es udio del a e de la India, China, el Islam, el mundo g eco- la ino y la Edad Media c is iana, compo a el es ue zo p e io po esca a 10s p incipios que dominaban la exis encia del homb e en ales pe iodos. Aplica les la pe spec i a del homb e mode no, casi po comple o des in- culado de la eligión, lle a ia a una isión desace ada, sin undamen os sólidos, y a hue as y alaces conclusiones ace ca de sus ealizaciones. El es udio, segh 10 en endia San o Tomas, no enia po obje o sabe 10 que han pensado 10s homb es, sino 10 que son las cosas, y és as son 10 que ellas signi ican en el espi i u de su c eado . De acue do con el pensamien o hindú, la imagen pin ada emana de un modelo in e io pe cibido po el a is a, modelo que a su ez es i adia- ción y enca nación de la e dad e e na. En el mundo del Islam encon amos casi idén ico p incipio; se& las palab as de 10s maes os musulmanes, el a e es la culminación de un es- ue zo que consis e en abaja 10s obje os con o me con su na u aleza, en la que es a ence ada de un modo i ual la belleza -pues es a p o iene de Dios-; el signi icado p o undo del abajo del a is a adica en su es ue zo po libe a y oma e iden e esa belleza; a a és de es e p oceso ennoble- ce la ma e ia y pule, al mismo iempo, su p opio espi i u. En an o no deje as os de inspi ación subje i a e indi idual esca a a una belleza impe - sonal, p ueba de la exis encia di ina7. De mane a analoga encon amos es os p incipios en el a e c is iano medie al: ((Tal como el cosmos, el emplo su ge del caos. El ma e ial de cons ucción, made a, eja o pied a, co esponde a la hyle o ma e ia p ima, la sus ancia plas ica del mundo. El albañil que abaja la pied a e en ella la ma e ia que so10 pa icipa en la pe ección de la exis encia al asumi una o ma de e minada po el E~pí i u))~. En odos 10s ejemplos ci ados, po encima de la his o ia humana in e e- sa o a his o ia, cuyas paginas ascienden e iluminan cada pa e del uni- e so desde la ida del espi i ug. Cuando in en amos explica un hecho his ó ico no exis e o o mé odo que el de si ua 10 en su con ex o empo al, ija lo en el luga en que acae- ' Pa a amplia ales concep os puede consul a se el lib o de FRITHJOF SCHUON, De 1 'Uni é T ascendan e des Religions; cap. N, ((La ques ion des o mes d'a , Pa is, 1948. T. BURCKHARDT, P incipios y Me odos del A e Sag ado, Buenos Ai es, 1982, p. 45. En el sex o can o de sus Bucólicas ( s. 3-5), VIRGILIO ei e a el mismo p ecep o, sub a- yando ademils el sen ido del eje cicio de un o icio como medio pa a accede a una e ela- ción de o den uni e sal: cum cane em eges e p oelia, Cyn hius au em elli e admonui : ((pas o em, Ti y e, pinguis pasce e opo e o is, deduc u n dice e cannen)). ció, examina 10s dis in os an eceden es que he on con e giendo hacia su con o mación y las di e en es a iables cul u ales del momen o, co ejan- do las e e encias de quienes 10 han obse ado y de quienes lo han i ido. Si se a a de conoce 10s p incipios del a e en las ci ilizaciones an iguas, se a necesa io busca es imonio de ellos en 10s ep esen an es de esas di- e sas adiciones, euniendo con minucioso cuidado y desapasionado in- e és el ma e ial que nos pe mi a econs ui , 10 mas acabadamen e posi- ble, la sin esis de pensamien o que igió, alo izó y condujo la ida de ese iempo, sin esis desa ollada a a és de las múl iples y e i icables mani- es aciones del espi i u, siemp e asociadas, odas ellas, a una concepción mayo que las aba ca, explica e inc emen a. En el caso pa icula de las cul u as an iguas, ales p incipios se encuen an la en es en las ob as de a e que han llegado has a noso os. Pa a es udia e in e p e a una ob a de a e an igua es necesa io emi i - la al cen o de la ci ilización en que he concebida, conoce la eligión y iloso ia de la época e inicia el p og esi o des elamien o de su adición espi i ual mas ocul a, pues, en oda cul u a adicional, cualquie a de las ac i idades del homb e he conside ada siemp e algo mas que simple ma- ni es ación ex e io . Si p escindimos de es os p esupues os - alidos e i enunciables pa a la in elección de la ob a de a e, sea cual he e su na- u aleza especi ica, el iempo y el luga en que he c eada-, el esul ado de nues a indagación se educi a s610 a hechos, a agmen os incoo dina- dos ca en es de ideologia. En an o desechemos la me a isica como la lla e de las ci ilizaciones es udiadas (aunque no se a a e mas que de un segmen o de ellas), queda emos a me ced de alsas in e p e aciones, po - que esos p e endidos hechos -que limi ados a si mismos apenas nos dicen algo de si mismos- no son sino abs acciones mucho mas a bi a ias que las ideas. No se a a de desconoce su e dade o alo ; se a a de sen a que 10 ienen en cuan o pa icipan de la concepción ideológica que sus au- o es les a ibuye on. R. Guénon, conocido es udioso de las eligiones y simbolos de la adición uni e sal, en uno de sus nume osos abajos sob e 10s o icios adicionales señala lo siguien e: c Como 10 hemos ei e- ado, en oda ci ilización adicional, cualquie ac i idad humana, sea és a cual he e, se conside a como de i ada esencialmen e de 10s p inci- pios igen es; es o, que es cie o undamen almen e pa a las ciencias, ex- iende igualmen e su alidez al ámbi o de las a es y de 10s o icios, dan- dose po añadidu a una es echa conexión en e és os y aquéllas, ya que, según la ó mula que 10s cons uc o es de la Edad Media ele a on a la ca- ego ia de axioma undamen al, u s sine scien ia nihil, aludiéndose con ello, como es na u al, a la ciencia adicional y no a la p o ana, cuya apli- cación no puede o igina mas que la indus ia mode na. Es e inculo con 10s p incipios p o oca una especie de ans o mación en la ac i idad hu- mana y, en luga de queda educida a 10 que es como simple mani es a- ción ex e na (10 que en de ini i a cons i uye el pun o de is a p o ano), pasa a in eg a se en la adición, cons i uyendo asi, pa a aquél que la ea- liza, un medio de pa icipación e ec i a en ella, 10 que signi ica que e is- e un ca ac e es ic amen e ((sag ado)) y (( i ual)). Es a es la azón po la que ha podido a i ma se que, en una ci ilización como es a, ((cada ocupa- ción es un sace dociol); pa a e i a da a es e ul imo e mino una ex en- sión al ez un poc0 inadecuada, po no deci excesi a, al ez se ia mejo deci que en ella misma se encuen a el ca ac e que, al es ablece la dis- inción en e ((sag ado)) y ((p o ano)), inexis en e en un p incipio, so10 ha pe du ado en las unciones sace d~ ales~~~~. En es e ip0 de cul u as las a es e an de na u aleza e dade amen e cuali a i a; po el10 las a es se encon aban incluidas en 10s o icios; ambos no se di e enciaban po nin& asgo dis in i o en e si. A i ex e a pa a 10s an iguos el homb e que eje cia un a e o un o icio, sin que pueda asemeja se al a is a o al a esano al como 10s denominados en nues os dias; en su o igen e a algo mas que cualquie a de ellos, pues su ac i idad se encon aba e eb ada po p incipios y po una concepción que 10 unia al o denamien o de un mundo je a quizado. El o icio no consis ia en algo ex e io al homb e; po el con a io, le pe enecia como esencia, y su p ac ica implicaba la expansión de su p opia na u aleza in e io aco dada con la a monia del cosmos. Se deduce de aquí que la e dade a sabidu ia, el sabe p o undo de es e homb e adicional, esidia en el descub imien o de su p opio se , de las po encialidades la en es en si pa a llega a se 61 mismo y no o o, no un núme o mas, unidad in e cambiable de una se ie. Cola e almen e se ad ie e la impo ancia ele an e que ca ac e izaba a la enseñanza de una cul u a adicional po que, mas que da os y un cúmulo de nociones in o ma i as, in en aba descub i y despe a 10 que el hom- b e sabia, es deci , 10 que el se lle a en si". Los p ime os es imonios del a e su gie on como exp esión simbólica. La pin u a y la esc i u a se desa olla on po di e enciación di e gen e de la p imi i a pic og a ia, o ma de exp esión lineal, plana, an e io al al a- be o y al dibujo. iY que e a la pic og a ia sino un modo simbólico de ci- iamien o de la ealidad, un modo simbólico de exp esión, es deci , una sín esis simbólica endien e a exp esa la acción? El a e an iguo, an o en O ien e como en Occiden e, nace como simbolo, papel que desde su o i- gen siguió cumpliendo luego du an e milenios, inequí ocamen e p esen e en 10s nue os opajes del a e c is iano que, al apode a se de aquellas o - mas de a e an iguo e is iéndolas con una nue a signi icación -p opicia a su esca ologia-, p obó una ez mas que ales o mas no e an sino signos. 'O R. GUENON, El Reino de la Can idad y 10s Signos de 10s Tiempos, Mad id, 1976, p. 64. " En la an igua G ecia, PLAT~N delineo con p ecision es a doc ina de la c eminiscencia)) en a ios de sus Dialogos, pe o, en pa icula , emi imos a Menón. Es a ac i idad que llamamos a e, eje cida po el homb e, se encon a- ba en la an igiiedad he emen e ligada a la ida del espí i u, a una eali- dad supe io a la p opia ealidad ma e ial con ingen e. En la idiosinc asia de 10s an iguos (y en la de comunidades p imi i as ac uales) la eligión, la ida del espi i u, no e a una ac i idad que se lle aba a cabo desasida o di- o ciada del sen i del homb e, sin ninguna elación con el es o de sus ocupaciones; po el con a io, su in lujo pene aba y se con undia con la esencia misma de la exis encia, con i iendo oda mani es ación humana en sag ada. Es e ca ác e sag ado de la ac i idad humana en ci ilizaciones adicionales como la islámica o la c is iana medie al, en las que 10s ac os más i iales de la exis encia es aban sumidos en una a mos e a eligiosa, se debe ( al hecho de que en es os casos, la eligión no es una cosa es in- gida y conside ablemen e limi ada que ocupa un luga apa e y que ca ece de in luencia sob e el es o de 10s Ó denes como es en la ac ualidad pa a 10s occiden ales (o al menos pa a aquéllos que oda ia consien en en ad- mi i una eligión); po el con a io, en las e e idas ci ilizaciones, la eli- gión pene aba en oda la exis encia del se humano o, mejo dicho, odo cuan o cons i uye dicha exis encia y pa iculamen e la ida social se en- con aba englobada en un ámbi o de o ma al que, en ealidad, no podia exis i nada ((p o ano)) sal o pa a aquéllos que, po una azón u o a, pe - maneciesen apa ados de la adición y cuyo caso no e lejaba en onces más que una si uación anómala))12. Toda la ac i idad a ís ica implicaba un pun o de pa ida y de e e en- cia, p incipios, desde 10s que emanaba, a a és de múl iples mani es a- ciones, la e dad e e na, insc ip a en 10 eal po excelencia, en un espacio sag ado que, como al, 10 apa aba del sin in de las expe iencias subje i- as, de la ilusión inconsis en e y cambian e13. El a is a, como coc eado , e a quien poseia la capacidad de pe cibi ese modelo in e io , e lejo del mundo in isible, conocimien o eal po encima del ni el de la azón, y de ealiza la ansposición e ec i a de al isión po medio de una ope ación in elec ual. Pe o nos engaña iamos si pensá amos que el esul ado debia se , o malmen e, 10 mas pa ecido a la ealidad ci cundan e; po el con a io, e a su ealidad in e io 10 que con- aba; po ende, el signi icado del obje o excedia en mucho su apa iencia, pues mas que in en a plasma la con ingencia de 10 ma e ial -10 que hu- bie a equi alido a una sumisión a la hyle on ológica, amo a no s610 en un sen ido ela i o al p esen a se b u a sino, en pa icula , en un sen ido adical po es a desp o is a de ca ac e es in eligibles an es de ecibi el sello de una o ma-, el es ue zo consis ia en ex ae la e dade a g ande- za que dicho obje o e ocaba del mundo sup asensible. Po ello, el ca ác- l2 R. GUENON, OP. ci ., p. 64. l3 C . M. ELIADE, LO Sag ado y 10 P o ano, Mad id, 1973, p. 28-32 e mas o menos conc e o de la imagen o la o iginalidad de una ob a li e- a ia no enian mayo impo ancia: si el modelo e a ideal, esul aba impo- sible ap ehende lo en la na u aleza, po que ningún obje o na u al podia se conside ado como el ipo de su o den. Asi, el a e an iguo se p opone y nos ansmi e, an es que la desc ipción de un obje o, la' suges ión de un es ado. El g ado de comp ension, la mayo o meno cap ación del simbolo enunciado, a iaba se& la ique- za espi i ual del con emplan e. El a is a, pa a hace in eligible a o os la isión de su in e io , se apode aba de un modo adicional de exp esión -como en odo lenguaje de comunicación-, adap ado a canones enseña- - - dos y adqui idos. Has a el umb a1 del Renacimien o u o igencia es a o ma de pe cep- ción del uni e s0 en la que el a e se encon aba es echamen e ligado a la eologia. Ma silio Ficino, cabeza eminen e de la amosa Academia Pla ó- nica de 10s Médicis, e o na sob e el mismo ema con 10s mismos é mi- nos: ((Fo ma es in men e uni e salis: alis in como e esse non po es . Si mens e iam sine elec ione e usu quo idie in seipsa o mas pa i uni e salis, i u ipsa ons ea um na u alis si e ecep aculum na u- ale)>l4. Asi, el a is a conocedo de la na u aleza del a e adicional se man iene iel a 10s p incipios de és e en an o se iden i ica con un p o o ip0 sag ado en su in en o po adap a 10 a de e minadas condiciones ma e iales y en an o ealiza su esencia al ex e io iza lo según 10s p ecep os y no mas he- edados; pa a el log o de es a ope ación espi i ual, su in elec o se ha des- pojado de la pasión indi idualis a que 10 hab ia lle ado a con e i se en medida de odas las cosas: es. en cambio. el ece~ áculo na u al de las e - , , dades e eladas y la uen e del p opio conocimien o in e io . Un p oceso de al na u aleza so10 puede se e ec uado po un homb e cuya ida se en- cuen a consus anciada con la eligión, o dicho de o o modo, cuya ida se encuen a eligada con 10 sag ado y po el10 mismo c consag ada)) a acep- a y cumpli la pe ección del ~s~i ih en el mundo y en si mismo. Con empo áneamen e, el p o eso J.N. Findlay, en una se ie de leccio- nes dadas en la Uni e sidad de S . And ews (Escocia), en e 10s meses de diciemb e de 1964 y eb e o de 1965, conocidas bajo la denominación de ((Gi o d Lec u es)), uel e a insis i sob e la ascendencia de la eligión a p opósi o de su análisis del mi o de la ca e na con que comienza el sep- imo lib o de la República de Pla ón, conec ado con o as na aciones de ((un mundo de a iba)) en la misma ob a ci ada y en el Menón, en el Fed o, en el Timeo, y en las desc ipciones pa icula men e ma a illosas de Fedón. En su ele amien o de 10s dis in os componen es de la ca e na humana, de la ca e na en que se econoce la si uación de la c condición l4 Theologia Pla ónica, Pa is, 1964, cap. VIII. humana))15, el p o eso Findlay a iba a un es a o al que conside a la cul- minación de odos 10s enómenos, el de 10s obje os eligiosos: ((Aquí es donde enemos que econoce , en cie o sen ido, la co ona de odos 10s e- nómenos, el é ice, ocupado o sin ocupa , en el que se hallan eunidos odo géne o y es ilo de alo y equisi os posi i os, impe sonales, el pun o bien señalado po Anselmo en la ase id quo maius (aunque quizas debe ia habe dicho melius) cogi a i negui . El é ice es un pun o ese - ado pa a 10s obje os de la eligión, po 10s que no en endemos o os que 10s obje os de ap eciación inmensa, jus a, posi i a, de au oabajamien o y au odedicación sin ese a, una idea an cla a como es ú gida y ediosa su exp esión de allada, y que pe manece siendo el pun o impo an e de e- e encia que es, pensemos o no que es a o puede es a ocupado o sin ocu- pa , bien sea que hagamos de su ocupan e algo conc e o o abs ac o, ma- e ial o espi i ual, o que 10 ubiquemos en la ca ego ia de las cosas o de 10s a ibu os, de e dades, modos, mé odos, o de me os acios y acancias. Podemos deci que la ca e na humana es de al sue e que implica una dis inción de 10 al o y de 10 bajo, y ceni o ápice en la dimensión de al u a en que se hallan eunidos odos 10s undamen os de ap eciación posi i a, es ando odos p esen es en o ma supe la i a)). Y un poc0 mas adelan e, al habla de Dios o 10 Di ino, nos 10 desc ibe inde inible -segÚn su na u- aleza-, al a a de ace ca se a su in ini ud, pe o inculado al homb e como un enómeno de aices p o undas y di e sas, mas ((siemp e allí)), en la ca e na humana ... ((Sus desapa iciones y a as p oyecciones han de se conside adas como obscu ecimien os y de o maciones humanas mas bien que como pa es del enómeno mismo)). Y su idea ace ca del ema se cie- na de la siguien e mane a: ((la unción p imo dial de 10s obje os eligio- sos consis e implíci amen e en se la uen e supues a de cuan o hay de pode , ealidad, pe manencia, au osu iciencia, excelencia y o ma bien cumplida en el mundo)>l6. Lo sag ado ha sido, desde 10s mas an iguos es imonios, el signo de esencial ascendencia de la condición del homb e y sello po el que és a se uel e o ma, in eg andose en el i mo de un espacio y un iempo que incluye y excede al de la his o ia humana, undada sob e las ealidades documen adas o comp obables. Al alcanza ese i mo, el in elec o, eje ci- ado en la ecuen ación del simbolismo de las o mas, imi a el modo de ope a del Espi i u di ino, asladando sus leyes al dominio limi ado del IS J. N. FINDLAY, La Disciplina de la Ca e na, Mad id, 1969, p. 14-40. l6 Ibidem, p. 30-3 i. Con espec o al oscu ecimien o de 10 di ino en de e minadas epocas encon amos una opinión coinciden e en la ob a de M. BUBER, Eclipse de Dios, Buenos Ai es, 1970: ((Eclipse de la luz del cielo, eclipse de Dios - al es en e dad el ca ac e de la ho a his ó ica que el mundo a a iesa.)), p. 25. abajo humano. Idén ica concepción ace ca del in elec o, donde se mue e la isión del con empla i o, es la del pin o ománico, cuyos es- cos -adap aciones de 10s bizan inos de 10s p ime os siglos- ue on eali- zados bajo el ue e in lujo de las doc inas eológicas y ilosó icas de esos iempos, imp egnadas del pla onismo. Los ejecu an es de un a e in- elec ual compond an ob as obje i as, impe sonales, mas p oximas a su inalidad de g andeza en si. Luego, el mecanis no odo ( emas, canones de p opo ciones, ipos, 10s signos) sob e i ió al espi i u que 10s animaba. Los medios de exp esión, el ehiculo, si ie on a 10s a is as del Renaci- mien o pa a ansmi i sen imien os, sensaciones, pe o la espi i ualidad se habia des anecido. Según la concepción de las ci ilizaciones adicionales, el a e sag ado debe imi a al a e di ino, no como copia de la c eación di ina acabada, sino a semejanza del hace di ino; po el10 el a e sag ado iene siemp e una in ima elación con la me a isica, la cua1 es, a causa de su obje o in i- ni o, en si misma ilimi ada. El p esupues o de que oda ac i idad humana de i a esencialmen e de 10s p incipios in eg a al a is a en la adición y le asegu a un modo de pa icipación en ella. Las Ideas y el A e en el Medioe o La concepción a ís ica del medioe o c is iano ep esen a, en el mundo occiden al, el esul ado de un la go p oceso de ans o mación y la culmi- nación de ideas que se emon an has a la An igiiedad Clásica G ecola ina; conno adas en su o igen de modo muy di e so, e minan po se sin e iza- das y ecibi el se110 in angible de la cosmo isión c is iana. San Agus in y San o Tomás de Aquino son quienes, en pa icula , concluyen una a ea de ans o mación que habia sido p epa ada po Cice ón, Séneca y Plo i- no (de dis in as mane as), con espec o a 10s pos ulados de Pla ón y A is- ó eles. Pa a Pla ón, la mayo pa e de las ob as a is icas se encuen a encua- d ada bajo el concep o del ( a e mimé ico)), con a el cua1 se p onuncia des a o ablemen e en el lib o décimo de la República y en el So is a. ((Queda, pues, demos ado de una mane a su icien e que el imi ado no iene un conocimien o p o undo de las cosas que imi a, con 10 cua1 con- ie e su a e imi a i o, no en algo se io, sino mas bien en algo in an il)). Y aííade a con inuación: ((Todo es o ocasiona,, na u almen e, una g an pe u bación en nues a alma)); pa a inaliza : ((Es e es el acue do que yo buscaba cuando decia que la pin u a y, de mane a gene al, oda la imi a- ción, ealizan su ob a a una g an dis ancia de la e dad. De ella puede a i ma se oda ia que iene elación y amis ad con esa pa e de noso os alejada de la azón y no dispues a, po an o, pa a ningún in bueno y e - dade o~'~. Pla ón sos enia, pues, que el a is a ep oducia copias exac as del con- enido de la ealidad sensible, duplicados del mundo enoménico, o bien imágenes simuladas que as ocan las dimensiones p opias de 10s obje os gene ando con usión en el alma. Se deducia acilmen e que el a is a es a- ba imposibili ado de e ela el mundo de las Ideas, unción ese ada pa a el ilóso o, ya que aquél so10 podia alcanza su ul imo g ado en la e- alización de un eidolon -y, po ende, la ca ego ia maxima que podia lo- g a la ob a de a e-, mien as que és e se ele aba y accedia po la palab a al conocimien o sup emo. En nues o iempo M. Bube asigna una ele- ancia signi ica i a y englobado a a la pos u a pla ónica: ((Debemos com- p ende la doc ina de Pla ón sob e las Ideas como p o es a con a es a e- la i ización de odos 10s alo es. Es el g an in en o del pensamien o an iguo po esca a la conexión de 10 é ico con 10 Absolu o y asi pe mi i al homb e conc e o y ac uan e encon a , una ez mas, el e eno p imi i- o del Se . Consecuen emen e, con es a in ención, Pla ón o mulo al inal de su camino, como con apa e exac a de la ase de P o ago as, el enun- ciado opues o: "Dios es la medida de odas las cosas". Una ez as o na- da la c eencia somun a las p ime as cul u as o ien ales- en una unidad del uni e so, ep esen an e de 10 co ec o, y una ez escindida la na u ale- za en un cosmos a monioso y un bios disco dan e, el mundo de las cosas ya no pod ia se i al homb e como modelo y pau a. Ese mismo mundo debia hace ien e a un mundo in iolable, a que ipico, de Fo mas pu as))I8. El mas g ande de 10s so is as habia dicho: ((El homb e es la me- dida de odas las cosas)), ase bajo la cua1 debe ad e i se la up u a en e 10 é ico y 10 Absolu o, y, en consecuencia, la abolición del impulso huma- no po sob epasa sus p opias limi aciones y es echeces eniendo como pun o de e e encia la ec i ud de un o den Único y jus o pa a una socie- dad en la que se in eg an 10 Absolu o y el homb e. Desde la pe spec i a so is ica, una ez queb ada esa elación, es la sociedad humana, guiada po el p incipio de u ilidad, la que de e mina 10s alo es. Es os, bajo el dominio de 10 ú il, se an múl iples y cambian es, escla os de las cos um- b es y las modas. La doc ina de Pla ón ace ca de las Ideas asigna al hom- b e la a ea de ealiza la incondicionalidad del Bien a a és de su pe so- na, de es ablece un o den mo al idén ico al cósmico. A is ó eles, en cambio, plan ea el p oblema desde o o pun o de is a, sus i uyendo el an i é ico dualismo en e el mundo de las ideas y el mundo enoménico po una elación sin é ica de dos p incipios comple- men a ios que no son de e minaciones lógicas, pues el pensamien o no l7 PLATON, Repziblica, 602 bl603d. '* M. BUBER, Eclipse de Dios, p. 92. 10s deduce, 10s p esupone; no se undan en el análisis acional, sino en una in uición in elec ual, que se sos iene po un inculo simbólico en e el modelo p eexis en e en el espi i u del a is a y la ma e ia dispues a a ecibi lo. Los concep os que A is ó eles desc ibió en su Poé ica, e e idos a las a es p opiamen e dichas, no se an esca ados sino has a el Renacimien o; en cambio, esos o os, expues os en su Me a ~ica'~, adquie en una eno - me esonancia en el pensamien o de la Edad Media c is iana. Las nocio- nes a is o élicas de hyle y de eidos, ma e ia y o ma espec i amen e en su aducción al la in (la lengua de medioe o c is iano e a el la in y 10s ex os ilosó icos g iegos se leye on en aducciones la inas hechas po á abes y judios), ab en una nue a pe spec i a en la alo ación de la ob a de a e, cuya o ma exis e en el alma del a is a an es de que és e la plas- me con suac i idad. A pa i de ese momen o no hubo impedimen o pa a elaciona la ep esen ación a is ica con la Idea, pues o que en la concep- ción de A is ó eles el signi icado de eidos se iden i icaba con la o ma (la en e en el alma del a is a), el p incipio cuali a i o que sellaba la hi- pós asis o ansubs anciación de la hyle o ma e ia plás ica ol iéndola in- eligible. En Roma in e esa pa icula men e la pos u a de Cice ón, que eelabo a ambas eo ias undiendolas, hecho que aca ea a un decisi o cambio de pe spec i a en la his o ia del a e. Al e lexiona sob e el pe ec o o ado 10 compa a con una Idea que no iene co ela o empi ico y a la que s610 puede imagina se en el espi i u; del mismo modo sucede con el obje o de la ep esen ación a is ica, cuya imagen de o al pe ección anida en el alma del a is a y no puede se cap ada ~enso ialmen e~~. Es e es adio del l9 C . VII, 7 y 8 20 CICERON, O a o , 11, 7-10: A que ego in summo o a o e ingendo alem in o mabo qualis o asse nemo ui . Non enim quae o quis ue i , sed quid si illud quo nihil esse pos- si p aes an ius, quod in pe pe ui a e dicen i non saepe a que haud scio an nunquam in aliqua au em pa e elucea aliquando, idem apud alios densius, apud alios o asse a ius. Sed ego sic s a uo, nihil esse in ullo gene e am pulch um, quo non pulch ius id si unde illud u ex o e aliquo quasi imago exp ima u . Quod neque oculis neque au ibus neque ullo sensu pe ci- pi po es , cogi a ione amen e men e complec imu . I aque e Phidiae simulac is, quibus nihil in illo gene e pe ec ius idemus, e eis pic u is quas nomina i cogi a e amen possu- mus pulch io a. Nec e o ille a i ex cum ace e Io is o mam au Mine ae, con emplaba- u aliquem e quo simili udinem duce e , sed ipsius in men e insideba species pulch i udinis eximia quaedam, quam in uens in eaque de ixus ad illius simili udinem a em e manum di- igeba . V igi u in o mis e igu is es aliquid pe ec um e excellens, cuius ad cogi a am speciem imi ando e e un u ea quae sub oculos ipsa non cadun , sic pe ec ae eloquen iae speciem animo idemus, e igiem au ibus quae imus. Has em o mas appella i8kas ille non in ellegendi solum sed e iam dicendi g a issimus auc o e magis e Pla o, easque gigni nega e ai sempe esse ac a ione e in elligen ia con ine i; ce e a nasci, occide e, lue e, labi, nec diu ius esse uno e eodem s a u. Quicquid es igi u de quo a ione e ia dispu em, id es ad ul imam sui gene is o man speciemque edigendum. pensamien o an iguo, u o de len as y la gas ans o maciones a pa i de 10s p incipios expues os po Pla ón, e ela una nue a con icción de que el a e, en la cumb e de su g adual ele ación, puede desasi se po comple- o del modelo sensible o na u al y, po la lib e acul ad c eado a del a is- a, independiza se de la imp esión de lo ealmen e pe cep ible. La Idea i- lod ica ha descendido de la es e a de su esidencia celes e, y el obje o a is ico, a su ez, ha ascendido la de la ealidad empí ica pa a con e - ge y encon a se ambos en la conciencia del homb e. Séneca y Plo ino, en cambio, asumen una pos u a po comple o dis in a con espec o a la de Cice ón, enunciada p eceden emen e y di e gen e, además, en e si. Pa a el p ime o, la imagen in e na del obje o de la ep e- sen ación a ís ica no a en aja ni sob epasa a su modelo sensible ex e - no2'. Plo ino se siiúa en el ex emo opues o de es a concepción, y, al mismo iempo que echaza la opinión des a o able de Pla ón e e ida al a e mimé ico, se empeña en demos a que esa (( o ma ín ima)), la en e en el alma del a is a, se iden i ica con un a que ip0 pe ec o, de ca ego ia me a isica. Pe o, a di e encia de A is o eles, pa a quien la ma e ia cons i- uye el complemen o adecuado de la o ma que se plasma en ella omán- dola in eligible, Plo ino in oduce la noción de una c lucha)) de la o ma con lo in o me, una lucha que sos iene el a e po el iun o de la Idea sob e la ma e ia, o mada a su imagen, aunque nunca maleable en su o a- lidad22. Po 10 an o, la belleza inhe en e al a e, se& palab as de Plo i- no, no pene a jamas po comple o en la ma e ia, so10 lo hace una belleza limi ada, de i ada de aquella o a p o o ípica que pe manece inal e able en si mi~ma~~. La Edad Media c is iana se o ien a bajo el dominio de la e en la e dad di ina de la e elación. En ese pa icula o den, el deseo de conocimien o eal encaminado hacia 10 desconocido queda anulado, pues el pensamien o no iene o a inalidad que la de pa icipa en la emb iaguez espi i ual de lo di ino, p esen e en el mundo. Conside ada como undamen o adical la je- a quia p edominan e de lo di ino, no debe ex añamos que se desdeñe el conocimien o in elec ual en si; en es e sis ema de ca ego ias delimi adas con p ecisión a pa i de un e e en e absolu 0 lo que se p i ilegia es el ((p oceso)) del conocimien o in elec ual, no como un medio de ace camien- o a Dios, sino como un modo de en iquecimien o en la e dad o igina ia: c L'a e medie ale i: singola men e pene a a di una sapienza p o unda, i:, eminen emen e, un' a e signgca i a, inesau ibile di sugges ione e di pos- sibili a in e p e a i e, non anco a scope e u e. Fo se ale icchezza di sa- pienza e do u a al o e senso del sac o, che nel Medioe o accompagna a 2' S~NECA, Epis olae, LXV y LXVII. 22 PLOTINO Ennead. V, 8; I, 6. 23 C . PLAT~N Banque e, 2 10 e/2 12 b. a un emo o pasado que man iene igencia en sus dias: ccNeque pa ia Sibyllam non solum cecinisse quae, dum i e e , p odessen hominibus; sed e iam quae, cum pe isse ipsa, e id e iam igno issimis quoque homi- ni bus^^^. No e a la Sibila un se o dina io; como sace do isa de Apolo es- aba insc ip a en una es e a de mani ies o con enido eligioso. Sus ense- ñanzas e an, como 10 demues a el pa a o ci ado, obje o de cuidadoso espe o y obse ancia, pues o que 10s conocimien os ansmi idos al hom- b e pa a que su abajo indie a h os p o enian de un o den di ino ac- uan e en la o alidad del uni e so. Nos encon amos en un mundo je a - quizado, en un mundo egido po un o den equi a i o, donde cada elemen o gua da una elación de a monia con el es o g acias a que su e eb ación se encuen a o ganizada y ealizada al ededo de la jus icia. Cuando, como en el a ado de Va ón, el au o de una ob a li e a ia de la An igiiedad in oca a 10s di~ses~~, no debe pensa se con c i e i0 modemo que se a a de una igu a es e eo ipada, un ecu so mas ijado po la adición. Poseia ah el sen ido p opicia ono p opio de la ene ación di igida a e ene el milag o de la ida, c eado a en la coincidencia del espí i u con el ges o a - que ipico ealizado po 10s an epasados o po 10s dioses en el iempo mi ico. El abajo, conec ado po un lado a la na u aleza in ima del homb e y po el o o al o den na u al del uni e so, implicaba en onces mucho mas que una obligación penosa. Su eje cicio posibili aba el alcanza un es ado de libe ad y e acidad in e io es, y, consecuen emen e, la comp ensión paula ina de la exis encia, el descub imien o del luga ocupado en la ex- ensión del cosmos, la pe cepción de 10s p ime os y i mes indicios ace ca de la dimensión p opia del se . El mismo signi icado con enian las ies as en hono de Jano -&os o- mano que p esidia 10s mis e ios y pa ón de 10s collegia ab ouum- cele- b ado en 10s sols icios, y las ealizadas du an e el c is ianismo en hono de 10s dos san Juan, de in ie no y de e ano, aludiendo a la nobleza o igi- na ia e inicia ica de 10s o icios y a la mu ación ascenden al ope ada po su eje cicio; pue as (ianuae) po donde el sol en a en la ase ascenden e o descenden e de su cu so anual, simbolo espacial de una ealidad cíclica y empo a140. 38 Re um us ica um, I, p. 3. 39 ibidem, I, p. 4: ((E quoniam, u aiun , dei acien es adiu an , p ius in ocabo eos, nec, u Homems e Ennius, Musas, sed duodecim deos Consen is)). 40 El complejo simbolismo de 10s dos san Juan -asociado a las dos ca as del dios omano Jano- se e ie e al Juan p ecu so de C is o y al Juan del Apocalipsis, que se elaciona ian con las ccpue as o jambas sola es co espondien es a 10s pun os del mo imien o ci cula del sol, imagen cósmica de la luz que ilumina al mundo con su e elacion y que 10 lus a a de ini i amen e en el Juicio Final. En la eligión omana Jano he siemp e una di inidad muy pa icula y mis e iosa. Se 10 conside aba dios de dioses, dios c eado (en el can o de 10s Salios), de na u aleza cósmica (celes e o sola ) y omniscien e ( ep esen ado con dos El abajo alcanzaba, pues, su al u a cime a en el ámbi o de 10 eligioso y, como al, cons i uia una o ma de unión con 10 sag ado. E a una oca- ción (en su sen ido más o iginal y p o undo) y, consecuen emen e, la ma- ne a de asumi las p opias po encialidades y ealiza el pedido y la exi- gencia de la azón di ina en la pleni ud de la libe ad y e acidad in e io es. Quizas sea es e el pe il mas hondo, mas pleni icado y mas i- almen e ca ac e ís ic0 del ideal humano que Vi gilio modela desde sus p ime os poemas has a culmina en el es ue zo mas al o que pueda enco- menda se a un homb e y po lo cua1 se con ie e en hé oe: el abajo un- dacional. Un homb e sin o icio e a un se sin iden idad, sin conocimien o de 10 eal, de 10 e dade o po excelencia, po que po encima de la ans o - mación que el abajo pudie e ope a en la ma e ia, se dis inguia la ans- o mación que ope aba en el homb e mismo: una ansmu ación in ima de la conciencia y una con e sión espi i ual. En es a pe spec i a de sen- ido inicia ico, que compo aba un ac o casi sac amen al, de indole espi- i ual, debe busca se la elucidación p o unda del signi icado que subyace en la ase insc ip a en el o aculo de Apolo en Del os: ((Conoce e a i mismo)), in e p e ada gene almen e como la sola exigencia de una p epa- ación ilosó ica. Si és e hubie a sido el Único equisi o, hab ia sido inex- plicable la insc ipción de ales palab as en un luga dedicado a un cul o eligioso; su inse ción hubie a sido mas adecuada en el pó ico de una escuela de iloso ia. El hecho de que se la encuen e esc i a en el san ua- io po excelencia de la e elación de la G ecia Clasica, la G ecia donde alcanza su cumb e la iloso ia, es a señalando con cla idad que aquella exigencia de una p epa ación ilsó ica acend ada es insu icien e pa a cumplimen a la dimensión insi a de la impe a i a p opues a (c conóce e a i mismon), po que la p epa ación ilosó ica e ie e a una acul ad limi- ada: la azón, en an o que la sabidu ia compo a el conocimien o del se odo. La ase del o aculo alude, no simplemen e a un conocimien o in i- mo a pa i de una enseñanza exo é ica, sino a una comp ehensión espi i- ual in e io del p opio conocimien o. iY que o a ac i idad, sino la de un abajo pacien e y silencioso po 10s ocul os pasadizos de la p opia alma, pod ia conduci has a el cen o mismo del se ? T abajo del espi i- u, ensado hacia el conocimien o de si mismo, a pa i del cua1 es posi- ble e oca y conoce odas las cosas, y du an e cuyo anscu s0 el hom- b e ((despe aba)), pues la elación esencial de la pe sona con 10 que ca as). Véase J. BAYET, OP. ci . p. 91 y pa iculannen e: P. GRIMAL: c Le Dieu Janus e les O igines de Rome)), en Le es d 'Humani é, 1945, p. 15-121. Sob e 10s nue os aspec os que adquie e a pa i del Impe io y, luego, du an e la Edad Media, emi imos al documen ado anhlisis his o ico-cul u al de J. CARO BAROJA, El Ca na al, Mad id, 1983, p. 167 s. sob epasa al se no puede ap ende se, so10 puede despe a se. Al espec- o, ci a emos sin comen a ios un suges i o pá a o de la Ca a VI1 de Pla ón: ((En odo caso, he ahi 10 que yo puedo a i ma espec o de odos 10s que han esc i o o han de esc ibi y p e enden se compe en es ace ca de aquell0 que cons i uye el obje o de mis p eocupaciones, po habe sido ins uidos sob e el10 po mi o po o os, o po habe lo descubie o pe sonalmen e: según mi modo de e , es imposible que hayan comp en- dido, sea 10 que sea, la ma e ia. Po 10 menos, bien es cie o que no hay ni hab á ninguna ob a sob e semejan es emas. No hay, en e ec o, ningún medio de educi los a ó mulas, como se hace con las demás ciencias, sino que cuando se han ecuen ado du an e la go iempo es os p oble- mas y cuando se ha con i ido con ellos, en onces b o a epen inamen e la e dad del alma, como de la chispa b o a la luz, y enseguida c ece po si misma. Sin duda, yo sé muy bien que si ue a necesa io expone los po esc i o o de i a oz, yo se ia quien mejo pod ia hace lo; pe o am- bien sé que si la exposición ue a de ec uosa, yo su i ia po el10 mas que nadie. Si yo hubie a c eido que e a posible esc ibi y o mula es os p oblemas pa a el pueblo de una mane a sa is ac o ia, ¿que o a cosa mas bella hab ia podido ealiza yo en mi ida que mani es a una doc ina an saludable pa a 10s homb es y hace llega a odos la e dade a na u- aleza de las cosas? Aho a bien; yo no c eo que el azona sob e es o sea, como se dice, un bien pa a 10s homb es, excepción hecha de una selec- ción, a la que le bas an unas indicaciones pa a descub i po si misma la e dad. A 10s demás, o bien 10s llena iamos de un menosp ecio injus o espec o de es os p oblemas, cosa incon enien e, o bien 10s llena iamos de una ana y necia su iciencia po la sublimidad de las enseñanzas eci- bidas. [...I Solamen e cuando uno ha ozado, unos con a o os, nomb es, de iniciones, pe cepciones de la is a e imp esiones de 10s sen idos; cuando se ha discu ido en discusiones bené olas, donde las espues as no las dic a la en idida y ampoc0 ella dic a las cues iones, solamen e en- onces, digo, sob e el obje o es udiado, se hace la luz de la sabidu ia y la in eligencia con oda la in ensidad que pueden sopo a las ue zas hu- manas. Po es a azón, odo homb e se io se gua da á mucho de a a po esc i o cues iones se ias y de en ega , de es a mane a, sus pensa- mien os a la en idia y a la al a de in eligencia de la mul i ud. [...] El que haya seguido es a exposición y dig esión comp ende á 10 que de ella se deduce: que el mismo Dionisio, o cualquie o o de mayo o meno ca e- go ia, haya esc i o un lib o ace ca de 10s elemen os p imo diales de la na u aleza; segun mi opinión, en 10 que haya esc i o no hay nada que a es igiie unas lecciones sanas o unos es udios sanos. De no se asi ha- b ia sen ido pa a con es as e dades el mismo espe o que yo, y no se ha- b ia a e ido a en ega las a una publicidad inopo una. Cie amen e, e1 no las esc ibió pa a ecomenda las, pues no se co e el pelig o de ol i- da las una ez que uno las ha ecibido en su alma, ya que nada hay mas CO~~OD~'. Una ez p oducido el despe a de la conciencia a ese conocimien o in- imo de una esencia que eposaba ado mecida o ale a gada a la espe a de la inalización de la ímp oba a ea espi i ual que la esca a a, el homb e se uel e o o, se ans o ma, en iende po si mismo. El abajo ha sido el a - i ice de al cambio; abajo que no debe se iden i icado de mane a exclu- si a con el desgas e isico, el es ue zo muscula , o so10 la lucub ación in- elec ual eposada; no exis en compa imen os aislados en la e e encia al abajo, pues o que men e y cue po o man una unidad que se cul i a in e- g a, sin dis inciones enajenado as. En esa o alidad indi isa que es el homb e, el abajo log a una con e sión espi i ual ele an e, pasible de se exp esada con las palab as u ilizadas po Vi gilio a p opósi o de la ans o mación suhda po uno de 10s pas o es en su quin o can o bucóli- co: u nunc e is al e ab illo4*. El a e de una cul u a adicional, en endido como abajo u o icio y e- posando sob e 61, po medio del cua1 se ans o maba la ma e ia y se me- jo aba el homb e, poseia un alo y una impo ancia que hoy nos son ex- años. Ese es ue zo compo aba no s610 ei e a el ges o p imo dial de 10s an epasados o de la di inidad en la c eación, sino ambién la copa i- cipación en la a ea po asegu a la con inuidad de 10s ciclos cósmicos, de eniendo la decadencia na u al y p opia de la ma e ia. Una ida dedicada po en e o a la c eación a ís ica pacien e y silencio- sa, a eces has a anónima, cuando no siglos de es ue zo cuyo in e és adi- ca en la ansmisión, pe pe uación y cumplimien o de la ob a, es posible a pa i de un p o undo con encimien o po la e en la dignidad excelen e del abajo, a pa i de una ((segu idad)) in e io ace ca de un o den uni- e sal y jus o. La ue za pode osa de la e ha hecho posible el sólido edi- icio de las cul u as adicionales, an so10 apa en emen e igidas e incon- mo ibles en su achada ex e na; po el con a io, hay en su in e io @a a quien log e a en u a se de ás de sus mu os) un ico y complejo dinamis- mo, no un dinamismo deso denado y caó ico, un simple lui sin des ino, ago ado en su p opia al a de sen ido, sino un mo imien o exp esi o, sig- ni ica i o, debido a un o denamien o p eciso, asumido y ejecu ado po la azón subyugada al in lujo de la g acia del espi i u. En ese edi ici0 cada pa e concue da con la o alidad mani ies a; su abazón eside en la c e- encia in ima, en la e cie a de sus a esanos, que supie on e el modelo encamado como i adiación de la e dad di ina, y supie on e se a si mismos como ins umen os copa icipes y coc eado es, econociéndose a a és del abajo como 10s eslabones necesa ios y p ese ado es del 41 Ob as Comple as, Mad id, 1972, p. 1581-1583. 42 VIRGILIO, Bucólicas, V, p. 49. Ri mo del Uni e so. Vi gilio, an undido con su a e de compone en e so un monumen 0 esca ológico, de quien no enemos +xcep o unos pocos da os- mas biog a ia que la consag ación plena a su ob a; ni ene- mos mas biog a ia que las mismas ca ed ales c is ianas, de 10s a ios a - is a~ que las cons uye on (sin que la mayo pa e de ellos llega a a e - las concluidas). Dos ejemplos ex emos (y no 10s Únicos que pod iamos ci a an o en el plano indi idual cuan o en el colec i o) cuyo pun o de con e gencia es a cons i uido po la olun ad inqueb an able del cumpli- mien o de la ob a. Desde es a pe spec i a, el a e no se educe a 10s oscu os designios de una c inspi ación)) cap ichosa que se coloca po encima de la olun ad del homb e po se el mismo, desasida de odo con ex o y limi ada a la sa is ac- ción de sus es echas y egois as ape encias; po el con a io, un a e consi- de ado como modo de unión con 10 ascenden e en el mundo, alcanza su dimensión mas plena e inc emen ada. Asi, una ob a de a e es un sis ema de simbolos e elado es de es adios supe io es del se y exp esados po medio de i mos 4ual la exp esión de 10s ciclos cósmicos- cuyos ehiculos de ansmisión (palab as, obje os, ges os) dependen de la o ma elegida. Quizás con enga ah ol e a insis i un poc0 mas sob e la elación an ce cana y mani ies a que exis e en una cul u a adicional en e el sen ido del abajo y el ámbi o de 10 eligioso (en su acepción mas en añable y amplia, es deci , de aquell0 que uel e a pone en con ac o, que nue a- men e o, mejo , ue emen e, liga con un pasado emo o, mi ico, una zona de expe iencia no o dina ia, obje o de espe uoso cul o y ene ación). En 10s es imonios li e a ios mas an iguos que poseemos, ya pe enezcan a pueblos que u ie on con ac o espacial o empo al, mu uo in e cambio cul u al o in lujo unila e al, ya a aquéllos que no egis an con ac o algu- no, sepa ados en el iempo y en el espacio, pe enecien es a g upos é ni- cos di e en es, en odos ellos, en 10s es imonios de odos ellos, de una mane a u o a, a a és de opajes simbólicos dis in os y dis in i os, se en- cuen a la elación con ese p ime momen o o iginal (que se ans o ma a desde la pe spec i a u u a en el nos algico i110 empo e) y la insis en e e e encia al abajo como modo de pa icipación en la ob a de undación, edi icación y p ese ación del mundo, y como modo excelen e, al mismo iempo, de la digni icación humana. El simbolo bi alen e del bi on e Jano, an iguo dios omano que p esidia 10s colegios de a esanos y las ini- ciaciones, señala el ca ac e eminen emen e eligioso o, mejo dicho, sa- g ado, del abajo en el sus a o men al del mundo g ecola ino p oximo a undi se con el c is ianismo. T abajo no so10 ex e no, sino ambién aba- jo del espi i u uel o sob e si mismo, a ea de abajo, de pulimen o de la ma e ia al iempo que de la p opia alma. En es a concepción, el homb e y el mundo con o man una unidad a mónica que, como al, es cincelada en su in eg idad. El simbolo sols icial de 10s dos San Juan del c is ianismo iun an e du an e la Edad Media e oma y eelabo a bajo un nue o opaje aquel cons an e signi icado del abajo, jamba milia de Occiden e donde se inse a la ianua omana o la pue a medie al c is iana, posibilidad de acceso a un p esen e e e no y ecupe ación de un es ado p incipia1 del se . Ri mo e impulsion pneumá ica En la base de odas las a es subyace el i mo, ín imamen e elacionado y en co espondencia a mónica con el núme o, al como 10 en endi6 el pi- ag~ ismo~~. Ya se a e de un a e oné ico ya de un a e plás ico, el i mo (en endido como pe iodicidad pe cibida, es á ica en el caso de las a es isuales, donde encon amos el iempo, la du ación y la ans o mación solidi icados en la sinc onia absolu a de odas sus pa es; dinámica en el caso de las oné icas, donde 10s elemen os se encuen an luyendo con una egula idad o denada que uni ica 10 di e s0 y aco da 10 disco dan e) con igu a el sus a o undamen al de cualesquie a de las o mas de exp e- ~ión~~. Todas ellas, o igina iamen e, emi en a un con ex o sag ado, a una zona en la que se es ablece el i110 e npo e. Las a es oné icas, con o - madas po un conjun o de i mos que se desen uel en en el iempo; las plás icas, po un conjun o de i mos ijados simul áneamen e en el espa- cio. La base numé ica de la música es econocida incluso po 10s compo- si o es mode nos; la An igiiedad Clasica G ecola ina la concibió en in i- ma ligazón con 10s ciclos cósmicos -y po 10 an o con el o den hwnano-, cuyas du aciones se encon aban asociadas con el mo imien o y posición de 10s as os; és os, al gi a , gene aban una música celes e, la música del uni e s^^^. En cuan o a la a qui ec u a, el i mo se exp esa en p opo cio- nes geomé icas que elacionan las di e sas pa es del conjun o consigo mismo y con el e~pacio~~, siguiendo, la escul u a y la pin u a, el mismo p incipio. 43 De en e 10s muchos y a iados es udios sob e 10s esc i os pi agó icos emi idos a A. DELATTE, E udes su la Li é a u e Py hago icienne, Genk e, 1974. 44 Un es udio unda nen al y sis emá ico del ema se encuen a en la ob a de P. SERVIEN COCULESCU, Les Ry hmes, Pa is, 1970. 45 C . CICER~N, Somnium Scipionis, en De Republica, VI, p. 18 s. El ema, de cuiio pi a- gó ico, se á e omado en múl iples ocasiones du an e la Edad Media y el Renacimien o. En su Oda a Salinas, FRAY LUIS DE LEON la ija de ini i amen e como ópico li e a io, cali i- cando a esa música de las es e as como ((ex emada)) y ((di ina)). 46 Sob e es e ema, no siemp e desa ollado con cla idad y gene almen e obje o de múl i- ples con usiones, nos pe mi imos emi i a 10s siguien es es udios: R. WITTOKOWER, La A - qui ec u a en la Edad del Humanisme, Buenos Ai es, 1968, donde se iene muy en cuen a el a ado de LUCA PACIOLI, Di ina P opo ione, publicado en 1509 ( aducción cas ellana: La Di ina P opo ción, Buenos Ai es, 1959), cuya ilus ación he ealizada o iginalmen e po LEONARDO DA VINCI; la e e encia a la es uc u a, unción e inse ción í mica del Pa enon El sec e o pode oso del i mo, e o no ciclico, eside en que eliga al homb e con su es ado o iginal, e e namen e nue o en cada pulsión, en cada uno de 10s la idos i ales que aspasan y con que ib a el uni e so odo, sea és e un uni e so que se expande y con ae sucesi amen e o uno que s610 se expande, o uno ini o y es é ico como el de Eins ein-Weyl-De Si e , o uno geocén ico como el de 10s pi agó icos; sea ese uni e so cua1 ue e, de acue do con la eo ia isico-ma emá ica, biológica, espi i ual, e c., que se quie a adop a , exis e una ealidad angible, mínima, e i ica- ble y, a la ez, deso ien ado a, un impulso, una pulsión í mica y, unda- men almen e, i al, pues al i mo no se ha encon ado jamás en la ma e ia ino gánica; es, po 10 an o, ca ac e ís ica o iginal e in ans e ible, se110 y signo (es deci , alma) de las acciones de gene ación y c ecimien o, p o- pias de la ida. Es a po encia o midable -po llama la de alguna mane- a-, a la que nomb amos ida, ac úa en cada ins an e sob e el uni e so, aspasándolo de lado a lado con su impulso i al o pneuma, gene ando i mos pneu ná icos que se diseminan en múl iples a ian es. Tal concep- ción no es nue a: 10s pi agó icos indaga on la na u aleza del G an Ri mo Uni e sal; ni es ieja: la ciencia con empo ánea, a a és de homb es como Can o , Plank, Wildon Ca , Edding on, Hamil on, Eins ein, en e an os o os, ha llegado a la acep ación sin epa os de ese enomeno pode- oso de la ida - i a en y po sí misma, in nu able y cons an e-, de una ma e ia i a pene ada de ida que ex ae siemp e su génesis del seno de la ida misma (pos u a que nos ecue da el an an iguo y mode n0 enun- ciado epicú eo de la ase de Luc ecio en su ob a: De e um na u a: ( ex nihilo nihil)), nada p o iene de la nada). Es en la bioes e a, en el Mac o- cosmo i o, donde se desa olla la ma a illa incesan e de la c eación, donde 10s o ganismos i os mue en y nacen, es i uyendo a la bios e a sus á omos y ol iéndolos a oma (dando po sen ado el hecho de que la ma e ia b u a no ha podido jamás engend a un o ganismo i o), pe o la ida es a i a y pe manece inal e able en si47, esis iendo cualquie ip0 de azonamien o que la implique como e ec o de o a u o as causas, al como hace dos mil años Vi gilio a i mo a a és del lenguaje suge en e del i mo poé ico, en su sex o can o bucólico al habla del o igen de la en la Ac ópolis según la concepción ma ema ica de 10s pi agó icos, a a és de 10 que puede ap ecia se del es udio de ATH. GEORGIADES, La Aimonia en la Composición A qui ec ónica, A enas, 1926, ci ado ex ualmen e po M. GHYKA en El Núme o de O o, ol. I, cap. 111, c Los canones geomé icos de la a qui ec u a medi e ánea)), p. 81-122, y en pa icula la no a 16, p. 103-107. Véase, además, el es udio de B. ZEVI, Sabe e la A qui ec u a, Ba ce- lona, 1978. 47 A. S. EDDINGTON, The Na u e o he Physical Wo ld, Camb idge, 1920; J. NEEDHAM, Science, Religion and Reali y, London, 1925; H. WILDON CARR, ((Some Re lec ions on he New Cosmogonys, en Jou nal o Philosophical S udies, 1929; H. BERGSON, L'E olu ion C éa ice, Pa is, 1969. ma e ia y del o igen del homb e, al como, desde una pe spec i a di e en- e decla a H. Be gson: ccIndiquemos a con inuación el p incipio de nues- a demos ación. Deciamos que la ida, desde sus o ígenes, es la con i- nuación de un Único impulso que se ha di idido en lineas de e olución di e gen es. Algo ha c ecido, algo se ha desa ollado po una se ie de adi- ciones que han sido o as an as c eaciones. Es ese mismo desa ollo el que ha hecho que se disocien las endencias que no podian c ece eba- sando cie o limi e sin ol e se incompa ibles en e si. En igo nada im- pide imagina un indi iduo Único en el que, como consecuencia de ans- o maciones epa idas a 10 la go de milla es de siglos, se hab ia e ec uado la e olución de la ida. O ambién, a al a de un indi iduo Único, se pod ia supone una plu alidad de indi iduos sucediéndose en una se ie lineal única. En ambos casos la e olución, si es que cabe exp e- sa se asi, so10 hab ia enido una única dimensión. Mas la e olución se ha hecho en ealidad po mediación de millones de indi iduos en lineas di- e gen es, cada una de las cuales desembocaba a su ez en una enc ucija- da de la que i adiaban nue os cambios, y asi sucesi amen e has a el in i- ni o. Si nues a hipó esis iene undamen o, si las causas esenciales que ac úan a 10 la go de esos caminos di e sos son de na u aleza psicológica, deben conse a algo común a pesa de la di e gencia de sus e ec os, como 10s compañe os de colegio, sepa ados du an e mucho iempo, gua - dan 10s mismos ecue dos de in ancia. Po mas bi u caciones que se p o- duzcan, po más caminos la e ales que se ab an, en 10s cuales 10s elemen- os disociados se desen ol ie an de un modo independien e, el mo imien o de las pa es se con inua siemp e po el p imi i o impulso del ~do))~*. La a is a más discu ible y exci an e de su p opues a consis e en la elucidación del sen ido que posee ese impulso i al: ((La ida es, an e odo, una endencia a ac ua sob e la ma e ia b u a. El sen ido de esa acción no es a, sin duda, p ede e minado. De ahi la imp e isible a iedad de las o mas que la ida, al e oluciona , siemb a en su camino))49. Ese imp e isible c escu i se~) (acepción li e al del e bo g iego bgw, con cuya aiz se elaciona la palab a buepós, i mo) po a iados in e s i- cios y en a iadas c eaciones pa ece habe sido y segui siendo el unda- men o o iginal e insus i uible de oda la ealidad. Según el pensamien o an iguo esa impulsión pneumá ica e a componen e esencial de la mas al a de las o mas de exp esión: la poesia. Según el pensamien o de 10s g ie- gos y 10s la inos, igen e du an e mas de dos mil años y ecogido en nues- os dias po el pensamien o de dis in os esc i o es con empo áneos -desde ángulos di e sos y bajo pe spec i as en apa iencia opues as, según se desp ende ia de una p ime a lec u a de las medi aciones eó icas 48 H. BERGSON, La E olución C eado a, Mad id, 1975, p. 58-59. 49 Ibidem, p. 95. de P. Claudel y de G. Celaya, conside ados como dos ejemplos ex e- moss0-, el ca ac e de c lengua sag ada)) po excelencia, de sup em0 i mo exp esi o- i ual de la lengua de 10s dioses, pe enece a la poesia, es uc u a- da sob e impulsiones pneuma icas de in e alos egula es: ((La Musa hace po si misma inspi ados, y po medio de es os inspi ados hay o os que ex- pe imen an el en usiasmo: odos 10s buenos poe as épicos eci an odos esos bellos poemas, no p ecisamen e g acias a una écnica sino po es a inspi ados po un dios y po es a poseidos de 61. O o an o hay que deci de 10s buenos poe as li icos: de la misma mane a que las gen es que son p esa del deli io de 10s co iban es no son dueñas de su azón cuando dan- zan, asi ampoc0 10s poe as li icos son dueños de su azón cuando compo- nen esos bellos e sos; desde el mismo momen o en que han pues o el pie en la a monia y en el i mo, son a eba ados po anspo es baquicos, y bajo la in luencia de esa posesión, semejan es a las bacan es que, cuando es an poseidas de su u o , beben miel y leche en 10s ios, cosa que no hacen cuando son dueñas de su azón, eso mismo hace ambién el alma de 10s poe as li icos, como ellos mismos dicen. [...I El poe a es una cosa lige a, alada, sag ada; e1 no es a en disposición de c ea an es de se ins- pi ado po un dios, que se halla ue a de el, ni an es de habe dejado de se dueño de su azón; mien as conse a es a capacidad o acul ad, odo homb e es incapaz de ealiza una ob a poé ica, como 10 es de can- a o áculos. [...] Y si la di inidad 10s p i a de la azón, omandolos como se ido es suyos, como hace con 10s p o e as y 10s adi inos inspi- ados, es pa a enseña nos a noso os 10s oyen es, que no son ellos 10s que dicen cosas de an o p ecio y alo -ellos no son dueños de su azón-, sino que es la misma di inidad la que habla y la que se hace oi po in e medi0 de aquéllos a no so o^))^'. De acue do con las palab as de Pla ón, el i mo de la poesia no se educe a una ia y ascé ica lucu- b ación que se encabalga sob e mo i os sono os o denados bajo la guia de la azón; po el con a io, con iene como componen e indispensable una ensión in e io p opia que a eba a y suspende al poe a y su acio- cinio del bo de de una cima e elado a. Allí, en onces, el golpe de ien- o 10 o na ing á ido, ese impulso pneumá ico, ese i mo de la ida, su- p a acional, cuya cap ación, ijación y ans igu ación po la palab a ele an a la poesia a la ca ego ia de lenguaje de p o e ición; en 61 se e- encuen a la ib ación del cue po i o del uni e so. Desde es a pe spec- i a, la Poesia se ye gue como el nexo de consonancia simpa ica con el i mo e e no de la ida. 50 P. CLAUDEL, Posi ions e P oposi ions, Pa is, 1946; G. CELAVA ((Hacia una Poesia o ica)), en Pen il imos Poemas, Ba celona, 1982; P. VALERY, Va iedad, Buenos Ai es, 1956,2 ols. 51 PLATON, Zon, 533 ~1534 c. La mínima unidad i mico-semán ica de la exp esión lingüís ica es la palab a (en la que se a iculan unidades sono as meno es: las silabas), cuyo asgo sob esalien e pa ece adica en su po encia undan e, no o di- naia y p imigenia capacidad gene ado a de donde p ocede odo se y acon ece . Es a ca ac e ís ica ele an e encuen a su explicación úl ima, se@ c eemos, en el inculo o igina i0 -y an es se ialade que liga la conciencia lingüís ica con la mi ico- eligiosa. Sean cuales ue an las cos- mogonia~ mí icas que omemos como ejemplo, incluso las mas emo as en el iempo y en el espacio, encon a emos in a iablemen e esa sup ema cualidad de la Palab a como c eado a, unción dis in i a que la coloca en un ámbi o eligioso. En la e olución que se e i ica desde el ondo de la ida humana, del sus a o p incipal del mi o se han ido sepa ando el lenguaje y el a e has a con o ma una iada de exp esiones independien es de c eación espi i- ual. El in lujo de la lógica, pa icula men e sob e el lenguaje, y el de la imagen como unción pu amen e ep esen a i a y es e ica, desasida de conno ación mi ico-mágica, en especial sob e el a e, elajan y e minan po disol e 10s ínculos que 10s en elazaban en un p incipio con la di- mensión mí ica. No obs an e, ha pe manecido i educ ible, exis e, una zona sag ada -si así podemos llama la-, de di ícil desc ipción, en la que se encuen a abolida la g a idez de la ma e ia; si bien se apoya en es a, su sus ancia es po comple o inma e ial; su ue za pode osa no eside en la o mulación p ecisa de con enidos demos ables en la ealidad o dina ia sino en una co ien e in angible y cons an e que a a iesa de lado a lado el o den sensible implicándolo en su p opia pleni ud i al, some iéndolo a sus p opias eglas de una ealidad y decu so anshis ó icos. Su ehiculo es la palab a en e amen e encadenada al i mo52, que la ecob a no ya al campo especi ico de 10 mi ico sino a la pulsación de la ida es é icamen e libe ada en el lui e e no del uni e so. La mas al a cumb e del lenguaje con e ido en cauce de la exp esión a ís ica y el co onamien o de la ea- lidad es an ep esen ados po la poesia, y, de en e sus e ien es, po la poesia lí ica, cuyas aíces se hunden en el mi o y en cuyas c eaciones ci- me as, desligadas de oda coacción ma e ial, se despliega una isión mi i- ca in ensa y de ue za ~bje i an e~~. Un pensamien o o ien ado bajo simi- la concepción ha lle ado, p obablemen e, a Oc a io Paz a a i ma que la poesia es el o igen de 10 sag ado: ccYo di ia que la poesia es la expe ien- cia o iginal. Y que la expe iencia eligiosa es subsidia ia de la expe iencia 52 (<La palab a, el Logos, el Ve bo, puede ene un i mo a mónico condensado, una a- cul ad de encan o, de suges ión debida a es e i mo, a su imb e, a las me á o as do midas que ep esen a en po encia)) Gm, OP. ci . I, p. 196. P oponemos la lec u a de 10s ein a y cua o p ime os e sos de la Teogonia de HE- siooo.