La azón p ác ica como he encia
de la Ilus ación*
Adela
Co ina
O s
Uni e sidad de Valencia
ABSTRACT
(P ac ica1 Reason
as
a z He i age
om
Enligh nze z )
Among he di e en endences ha shape he pliilosophical landscape a
he end o he cen u y, he pa isans o he «c i ica1 modemi yn seeni o keep
conside ing he p ojec o he Enligh men as a cul u al p ojec ha dese es a
con inua ion. F om his poin o iew, he au ho ies o e hink he mos
genuine essay o he Enligh men in he ield o e hics: he Kan ia~i o malism.
She endea ou s a de ence o he alidi y o he p ocedi nen al e hics on he ligh
o he «dialogic» p oposals o
K.O.
Apel and
J.
Habe mas.
En es e in de siglo, en el que compi en en el e eno ilosó ico las p opues-
as de los llamados po Habe mas «jó enes conse ado es», que anuncian el in
de la mode nidad; de los « iejos conse ado es». pa ida ios de la p emodenii-
dad; de los «neoconse ado es», adic os al legado económico de la mode nidad,
pe o no a sus consecuencias cul u ales; y de la llamada «mode nidad c í ica»,
sólo es a úl ima pa ece conside a el p oyec o ilus ado como incomple o: como
un p oyec o que ambién en su e ien e cul u al y mo al me ece se p olongado.
En la disyun i a « acaso o igencia» a la que el í ulo de nues o ciclo hace
e e encia, la llamada «modeniidad c i ica», en la que p e endo si uanne, se p o-
nuncia a po la igencia de un p oyec o que, sin emba go, p ecisa de c í ica.
Con el in de lle a lo a é mino se ía menes e p ac ica , más que el «pos »,
el «neo»: oma de nue o con ac o con las aíces del más log ado pensa mo al
de la Ilus ación: el del o malismo kan iano. Jun o a la azón écnica, exp esable
en impe a i os hipo é icos, se ía la ca ego icidad de la azón p ác ica el más p e-
"
El a ículo de Adela Co ina,
La azón p ác ica conlo he encia de lu Ili s iación,
ue p esen-
ado como con e encia en las
IX
Jomades de Filoso ia dedicadas al enia
Re isió de la Il.li s aci6 (El
acas
o
igencia del p ojec e de la mode ii a ),
o ganizadas po el Depa amen de Filoso ia de la
UAB del
29
de eb e o al
4
de ma zo de
1988.
Es e abajo, incluido en un p oyec o más amplio, ha sido ealizado g acias a la concesión de
una beca de la Alexande on Humbold -S i ung en la Uni e sidad de F ank u .
cioso legado -en es e caso, mo al- de la Ilus ación. Es necesa io, pues, p o-
nuncia de nue o e1 zu ück zii Kan y ecupe a -aunque ans o mándole- el
p ocedimen alismo é ico de Kan .
Cie o que la é ica kan iana -menes e es con esa lo cuando se cumple el
bicen ena io de la publicación de la C í ica de la azón p ác ica
-
pa ece des-
pe a cie a animad e sión en e el público, en cuan o se p esen a como una é i-
ca deon ológica
y
de p incipios. Deon ológica en cuan o p opone po obje o el
debe , las nolmas, la exigibilidad y la coacción, mien as que sus oponen es go-
zan de obje os an a ac i os como la ida buena, los bienes, las i udes, la soli-
ci ud, la olun ad de pode o el juego.
Y
como é ica de p incipios, conscien e de
su si uación en el ni el pos con encional en el desa ollo de la conciencia mo al,
suele conside a se en algunos cí culos como opues a a una é ica de ac i udes. Si
los p incipios son enunciados p esc ip i os uni e salizados, que si en como
hilo conduc o a los juicios mo ales sob e con lic os en e no mas, la ac i ud se
elaciona más bien con el ca ác e , las disposiciones o las i udes. Una é ica de
p incipios pa ece en en a se a una de ac i udes que es la que puede da luga al
hábi o y a la i ud; a un e hos, en suma.
Cie amen e, el bien esul a más a ac i o que las no mas, y una mo al del
e hos, en aízada en una comunidad
y
en sus ins i uciones, pa ece más p opia de
liomb es ágiles que la igu osa mo al de p incipios. Sin emba go, las é icas deon-
ológicas, p ocedimen alis as y de p incipios, que ie on la luz a a és de la
G undlegiing y de la C í ica de la azón p ác ica, man ienen hoy una pujanza al
ez no alcanzada desde la época de Kan .
A
pesa de las c í icas p oceden es del
neoa is o elismo y el neohegelianismo, y a pesa de los a aques su gidos del neo-
nie zscheanismo, las é icas deon ológicas y de p incipios ocupan hoy un luga
p i ilegiado.
Los abajos de K.
O.
Apel,
J.
Habe mas,
J.
Rawls o
L.
Kohlbe g son obje o
de acep ación o c í ica po cuan os se in e esan po la iloso ía. Desde la é ica
discu si a al cons uc i ismo kan iano, o a la psicología del desa ollo de la con-
ciencia mo al, las é icas deon ológicas y de p incipios ocupan el cen o de la
a ención, ans o madas en é icas p ocedimen ales, que en an en pugna con las
sus anciales.
A juicio de los neoa is o élicos, las é icas p ocedimen ales han
acasado.
En el mejo de los casos, Ch. Taylo concede que puede man ene se el po encial
de es as é icas, con al de que se econs uyan desde una idea de lo bueno, con lo
cual se log a ía media las é icas p ocedimen ales con las sus anciales1.
A
mi jui-
cio, es e in en o de mediación es á llamado al acaso, si en endemos po «é ica»
la e lexión ilosó ica -es deci , concep ual
y
con p e ensiones de uni e sali-
dad
-
sob e el enómeno mo al. En es e sen ido, el único pun o de pa ida ia-
ble se ía la é ica p ocedimen al, que se las ha con la e ien e uni e sal del enó-
meno mo al.
1.
C .
TAYLOR,
«Die Mo i e eine Ve ah ense hikn, en
W.
Kuhlmann (ed.),
Mo ali a u ld
Si lichkei ,
F ank un, Suh kamp, 1986, pp.
101-135;
«Sp ache und Gesellscha )), eii
A.
HOON-
KETHM.
JOAS
(eds.),
Ko ~niu lika i es Handeln,
F ank u ,
Su hkamp, 1986, pp.
35-52.
Sin emba go, ambién c eo que a io la go de la polémica en e neoa is o éli-
cos y neokan ianos se ha ido con igu ando un concep o an empob ecido de é ica
p ocedimen al, que son hoy necesa ias su econs ucción o su supe ación.
In en a é, pues, mos a en la medida de lo posible, que no sólo exis en mo i os
pa a que las é icas p ocedinzen ales es én hoy iligen es, p olongando la c ea
ilus ada de Kan , sino que pueden o ece niucho mús de lo que la emb iaguez
de una polémica da a en ende . Pa a ello oma é como pun o de pa ida la p o-
pues a de Taylo , según la cual las é icas p ocedimen ales pueden man ene su
igencia, con al de que se las econs uya desde una é ica sus ancial, e in en a é
demos a que una econs ucción como la que Taylo p opone no es necesa ia ni
posible, pe o apun a a una in e esan e ampliación de las é icas p ocedimen ales2.
1.
P ocedimien o
y
alo
A
juicio de Taylo , las ci adas é icas en aízan en dos ipos de mo i os: gno-
seológicos y mo ales. El mo i o gnoseológico undamen al consis e en el a án
po eludi la a ea de descub i una na u aleza no ma i a, que al ez debena ha-
lla se en el con ex o de una «biología me a ísica» de co e a is o élico.
En e los mo l os n?o ales encon amos el a á z de libe ad adical, p opio de
la mode nidad, que p e ende independiza se de odo in ya dado po na u aleza,
el a án de uni e salidad, que impide limi a se a una o ma pa icula de ida,
a
un e hos conc e o y el a án de ei~isión
y
c i ica, que sólo pa ece pode eje ce se
desde un p ocedimien o acional, no ex aído de la p axis ya p esen e en una so-
ciedad.
Desde es a cuád uple pe spec i a, las é icas o ien adas po eglas se en en-
an a las de bienes o i udes.
Sin emba go, a juicio de Taylo , odas las eo ías que dan la p imacía a lo
co ec o descansan en ealidad en una idea de lo bueno, po que, cuando se p e-
gun a po qué debemos segui un de e minado p ocedimien o siendo posibles
o as opciones, y al ez más a ac i as, la espues a su ge de una explicación po-
si i a de la condi io humana y, po an o, ambién de lo bueno. Sena mé i o de
Kan habe econocido al homb e un alo , con lo cual es a eo ía no es á lejos de
la lógica del elos y lo bueno, sino que las ha asladado. En úl imo é mino, las
é icas p ocedimen ales se undamen an en una é ica sus ancial, po que a la p e-
gun a <<¿po qué engo que segui un de e minado p ocedimien o?». sólo se pue-
de con es a con « ue es alo aciones», ales como la dignidad del homb e (Kan ),
el acue do acional (é ica discu si a) o el concep o kan iano de pe sona (Rawls).
Yo desea ía ad e i desde el comienzo que, a mi juicio, las é icas p ocedi-
men ales descansan en una « alo ación ue e» como quie e Taylo : que es á en
lo jus o
A.
Helle cuando a i ma que «la acionalidad comunica i a es una elec-
2. Con mi p opues a ui eii o
i
más allá de la posición que yo misma
he
man enido en
Raz6n co-
mu zica i a
y
esponsabilidad solida ia
(Salamanca. Sígueme,
1985)
y
en
E icu mí iinia
(Mad id,
Tecnos,
1986).
ción, una elección de alo d. Po que? a pesa de que el p incipio de la é ica dis-
cu si a es é en añado en la dimensión p agmá ica de los ac os del habla, y aun-
que su seguimien o sea indispensable en el p oceso de socialización, en las si ua-
ciones de con lic o es posible
op u
po él o po la opción solipsis a. A pesa de
las p o es as de Habe~mas, él mismo admi e que en endemos po «mo almen e
buenas» a aquellas pe sonas que, en si uaciones de con lic o, man ienen la co n-
pe encia in e ac i a en luga de echaza inconscien emen e el con lic o4. Con
ello mues a en de ini i a que es necesa ia una decisión indi idual, al ez no en
el sen ido de
E.
Tugendha , pe o sí en el de la «buena olun ad» kan iana, que
Apel ecupe a de algún modo al a i ma que «la ealización p ác ica de la azón a
a ks de la olun ad (buena) siemp e necesi a un comp omiso que no puede de-
nos a se»5.
Y
es e
conzp omiso,
a mi juicio, ca ece de sen ido si no sigue a la
pe cepció z de u z alo .
Sin emba go, el hecho de que las é icas p ocedimen ales supongan la pe cep-
ción de u11 alo , no signi ica -a mi modo de e - que se apoyen en una eo ía
sus ancial de la ida buena, en la que se con enga el conjun o de posibles bienes
humanos, o denado de al modo que con ellos se log e la elicidad. Po que la é i-
ca p ocedime i al -y es e «mo i o» lo ha is o bien Taylo - p e ende ocupa se
de lo
nnii~e sulizable
en el enómeno mo al, pe o no de aquellos bienes que son
ela i os a de e minados indi iduos, g upos o sociedades. Los mismos «bienes
ascenden es)) a una p axis, de los que habla Taylo , end ían que some e se a
un p ocedimien o de
uni e salización,
si quisie an p oba su uni e sal bondad, aun
cuando sólo ue a ác icamen e: el
p ocedimien o
sigue siendo necesa io pa a
p oba la
bondad.
Las é icas p ocedimen ales no p ecisan, pues, apoya se en una é ica sus an-
cial, mien as que es a úl ima end ía que ecu i a p ocedimien os. Pe o lo que
sí
p ecisan las é icas de que nos ocupamos es apoya se en un
alo .
Es es e ele-
men o alioso, a mi juicio, el que pe mi e enlaza
p i~zcipios
y
ac i udes,
po que
el in e és po un alo mo i a de e minadas ac i udes, que engend an el hábi o y
la i ud. La é ica p ocedimen al puede, pues, con a
no sólo co i p ocedimien-
os,
sino ambién con
ac i udes, disposicio zes
y
i udes,
mo i adas po la pe -
cepción de un alo ; con un e hos, en suma,
uni e salizable.
De dónde su ge el
alo es una p egun a que sólo pod ía esponde se ecumendo a una
eco zs iic-
ción
de
la azón p úc ica.
Cie amen e, a la es uc u a de la acción acional pe enece ende a un in,
sin el que no cab ía habla de un sen ido subje i o de la acción; pe o
-és a se ía
nzi Izipó esis-
en el caso de la azón p ác ica, la acción egulada po ella no pue-
de conside a se co no un medio, pues o al se icio de un in, si uado ue a de
ella, po que la acción incluye en
sí
misma el elos. P ecisamen e es e momen o
eleológico, incluido en la acción misma, hace de ella un ipo de acción máxima-
3.
A.
HELLER.
C 'í ica de la Ilus ación,
Ba celona, Península 1984,
p.
297.
4.
J.
HABERXWS,
La eco ~s ~~cció ~ del ma e ialismo his ó ico,
Mad id, Tau us 1981,
p.
81.
5.
K.
O.
APEL,
«El ap io i de la comunidad de comunicación
y
los undamen os de la é ica», en
La uns o mació z de la iloso íu,
Mad id, Tau us 1985, ol. 2,
p.
392.
men e aliosa y ealizable po sí misma: el elos, pa a quien desee compo a se
acionalmen e, conduce al deon. El nzome z o deon ológico lo es po eleológico.
A mi juicio, las é icas deon ológicas, con las debidas ma izaciones, son ie-
les a una he encia clásica, p esen e ya en un modelo an ma cadamen e eleológi-
co como el de Ans ó eles, y ello explica en pa e su igencia. A pesa de las p o-
es as de
J.
Habe mas, c eo que en la é ica discu si a desemboca un
deon ologismo eleológico, que es u o p esen e en la iloso ía del se , cuando el
se e a el obje o de la iloso ía; es u o p esen e en la iloso ía de la conciencia,
cuando la conciencia a ajo el in e és ilosó ico, y es á p esen e en la iloso ía del
lenguaje as el p agma ic um. La imposibilidad de analiza es os modelos nos
obliga a de enemos únicamen e en dos -el kan iano y el discu si * con el in
de con i ma una doble hipó esis:
1)
la especi icidad de la azón p ác ica no
consis e en log a de e minados e ec os, u ilizando pa a ello de e minadas accio-
nes, sino en se iala cie as accioizes como eiziendo el in en sí, y 2) la acción a-
liosa, señalada po la azón p ác ica, no nos conduce a una é ica de bienes, pe o
sí a una é ica de alo es, ac i udes y i udes. P ocedimien o y e hos no ienen
po qué se opciones disyun i as, ya que la pe cepción de un p ocedimien o
como alioso gene a un e hos co espondien e.
2.
La econs ucción de la azón p ác ica:
elos
y
deon
2.1.
La
eleologia kan iana de las acul ades del ánimo
En la iloso ía p ác ica kan iana podemos encon a explíci amen e di e sas
acepciones del concep o de in, es de las cuales pa ecen pa icula men e ele-
an es pa a nues o abajo: el « in- undamen o», el « in-consecuencia»
y
el « in
que es al mismo iempo un debe ». El p ime o de ellos end ía ca ac e izado en
la Me aphysik de Si en como «obje o del lib e a bi io (de un se acional), cuya
ep esen ación de e mina a és e a una acción pa a p oduci es e obje o>>$ mien-
as que
La
eligión den o de los lími es de la me a azón ca ac e iza el segundo
en el siguien e sen ido:
Pe o aunque la mo al po causa de ella misma no necesi a ninguna ep e-
sen ación de in, que hubie a de p ecede a la de e minación de la olun ad, aún
así puede que enga una elación necesa ia a un
in
semejan e, a sabe : no como
al undamen o, sino como a las consecuencias necesa ias de las máximas que
son adop adas con a eglo a leyes7.
Kan añade en el mismo con ex o que sin la elación a un in no puede habe
en el homb e de e minación alguna de la olun ad; la idea de in ha de es a p e-
sen e en alguna de sus acepciones, aunque al a a como in- undamen o, po que
un albedno que sabe cómo pe o no hacia dónde ha de ob a , no puede bas a se.
6.
Me aphysikde . Si en,
VI,
p.
381.
7.
Die Religion inne lialb de G enzen de blossen Ve nu~ ,
VI,
p.
4.
Es e «hacia dónde» del ob a mo al ma ca á el camino de la eleología indi idual
y colec i a, que lle a hacia el bonum consumma um y hacia la sociedad cosmo-
poli a. De él da án cuen a los a ados eligiosos, jundicos y de iloso ía de la
his o ia, así como la Me aphysik des Si en. Pe o, pues o que es a di ección del
ob a mo al sólo impo a a quienes es án ya in e esados en la i ud, nos limi a-
emos al momen o eleológico que pueda ac ua como undamen o de de e mina-
ción de la olun ad, al
i z- zindamen o.
En el momen o de de e minación de la
olun ad po la ley mo al, ¿hay p esen e algún in que ac úe como undamen o
de de e niinación de la olun ad?
Deja ido a un lado los « ines que son al mismo iempo debe es», y que co es-
ponden más al e seno de la «au oc acia» que al de la au onomía de la azón, me
e e i é al
elenzen o o nzul de lu de em~inación mo al de la olun ad.
El
a lúlisis de la olun ad pu a
seiíala un con enido, una ma e ia pu a de la
acul ad de desea , cuya elación con la acul ad de desea no descansa, po an-
o, en el sen imien o de place . Con ello se mues a que en e la me a o na del
que e
y
el a p io i p ác ico no exis e una elación de iden idad, que jus i ica ía la
acusación de o malismo, sino que el con enido posi i o del a p io i p ác ico
iene bosquejado ya en la o ma de una legislación uni e sal. Tal con enido con-
sis i á en
una comli zidad de se es au ói~onzos,
que es condición sup ema limi a-
i a de los ines subje i os y, po an o, in en sí. El concep o de se es au o-
legislado es que son ines en sí mismos cons i uye el con enido de la o ma
mo al. La p egun a que de ello se sigue es cla a: si exis e un con enido a pno i de
la o na del que e , ¿puede conside á sele como in- undamen o de una olun-
ad buena?
A
mi juicio, el hecho de que el concep o de in en sí mismo pueda ex ae se
del concep o de olun ad pu a, mues a que puede conside á sele como unda-
men o de de e minación de la olun ad, a a és de la ley mo al; pues, como el
mismo Kan a i ma: « in es lo que si e a la olun ad de undamen o obje i o de
su au ode e ~ninación, y el al in, cuando es pues o po la me a azón, debe ale
igualmen e pa a odos los se es acionales»8.
A
ni el de la acción es o signi ica
que, en el caso de que ales a i maciones puedan ealiza se sin é icamen e, queda
jus i icada la exis encia de manda os ca egó icos, que son aquellos a a és de
los cuales se exp esa la acionalidad p ác ica.
Con ello, en lo que al momen o
eleológico-deon ológico
se e ie e, la azón
p ác ica kan iana se asemeja ía al in elec o p ác ico a is o élico, po que los im-
pe a i os ca egó icos se ca ac e izan po ene incluido el in en la misma acción
o denada, mien as que los hipo é icos supedi a ían el manda o a un in dis in o
de la acción. Si la o denación de los ines en e e encia a una ac i idad de la que
ya no cabe p egun a «pa a qué» cons i uye la a ea del in elec o p ác ico, la ade-
cuación de los ines a un in del que no cabe ya p egun a «pa a qué» cons i uye
la a ea de la azón p ác ica kan iana. Un momen o deon ológico po eleológico
es imp escindible pa a especi ica la acionalidad de lo p ác ico.
8.
G undlegi ng,
IV,
p.
427
Po ello pod á Kan a i ma que cl impe a i o hipo é ico, en endido bajo la
es uc u a «medio/ in», no cons i uye mis e io alguno, po que es a es la es uc u-
a de la olun ad acional. Pe o el impe a i o ca egó ico enlaza inmedia amen e
el manda o con la olun ad de odo se acional, lo cual no se encuen a con eni-
do en el concep o habi ual de « olun ad de un se acional». Ello sólo iene sen-
ido si es e concep o se amplía a la capacidad de una olun ad uni e salmen e le-
gislado a, que se conside a como in en sí, que es
ai4 o élica.
Po o a pa e, el concep o de in se encuen a p esen e en la azón p ác ica
en la medida en que es a acul ad iene po me a c ea una
i:olun ad buena
y no
hacemos elices o habilidosos. Las eglas de la p udencia
y
la habilidad pei- ene-
cen a un uso calcuiado de la azón, que es eó ico- écnico, po que el in del cál-
culo ya iene dado po la na u aleza. El uso p ác ico iene po in p oduci una
olun ad buena, pues, en caso con a io, la na u aleza ob a ía en ano. No es mi
p opósi o discu i si es a na u aleza que ob a in encionadamen e se u ili za como
una o ma de exp esión o si es p eciso supone aquí una me a ísica eleológica.
Pe o sí que deseo des aca que la iloso ía de Kan no se en iende sin una
eleolo-
gía de las acul ades del ánin~o.
Si A is ó eles suponía un o den eleológico del se , que hacía coincidi el in
y el bien, Kan supone un o den eleológico de las acul ades del ánimo que le
pe mi e con ia , en úl imo é mino, en que odas end án un uso co ec o. Po eso
la
C í ica
iene po a ea descub i cuál se á es e uso en cada caso e impedi ex-
alimi aciones. Es a con ianza básica en la o denación eleológica de las acul a-
des del ánimo ep oduce, a mi juicio, la eleología a is o élica del se , pe o a ni-
el de la conciencia; mien as que la p agmá ica o mal la ep oduci á a a és
del lenguaje, po que ambién el lenguaje end á un uso o igina io
y
usos de i a-
dos. El uso o igina io end á de e minado po el elos del lenguaje y a ene se a
él, en caso de con lic o, supond á a ene se a la azón p ác ica, en endida aho a
como acionalidad comunica i a. Un mismo modelo eleológico, una
con ianza
en el o de z
del
se ,
de la
conciencia
y del
lenguaje,
cons i uyen el as ondo de
unos modelos ilosó icos, cuya única posible al e na i a o al es el caos.
Pe o, eg esando a Kan , la con icción de que la azón nos ha sido dada pa a
p oduci una olun ad buena y el descub imien o de que un se con capacidad
au olegislado a no debe some e se a leyes ajenas, si que emos espe a el o den
acional, señala a ese se como in
en sí, absolu a nen e i~alioso,
que iene
digni-
dad
y
no p ecio.
Ello nos pe mi e ende un puen e en e el p incipio sup emo de
una é ica pos con encional y el sen imien o, de modo que sea necesa io el cul i-
o de una ac i ud que co esponde al p incipio de mo alidad y pe mi e encama -
lo en mo i aciones.
En e ec o, si el ánsi o en e el mundo na u al y el mo al sólo es posible a
a és del sen imien o de lo sublime, que es de algún modo un sen imien o mo-
al,
los concep os de in en sí
y
eino de los ines
«pe mi en ace ca la ley mo al
a la in uición y, po an o,
al
sen imien o^^.
Como el mismo Kan econoce, el
p incipio de la mo alidad puede ep esen a se a a és de la o ma de la uni e sa-
9.
Ibíd.,
pp.
436
y
437.
lidad, a a és del econocimien o del in en sí mismo y a a és de la conco dan-
cia de odas las máximas en un eino de los ines. Cuan as máximas deseen con-
e i se en leyes mo ales deben some e se a es e iple c i e io; pe o, aunque lo
mejo en juicio nio al es p ocede po el mé odo más es ic o, basándose en la
ónnula de la uni e salidad, pa a ace ca la ley mo al a la in uición esul a u ilí-
simo guia se po los es concep os. Po que en e ellos exis e una g adación, en
lo que a la p oximidad al sen imien o mo al se e ie e: la ep esen ación que un
homb e iene ace ca de sí mismo, bien como in en sí. bien como miemb o de
una comunidad de se es que son in en sí, es á más p óxima al sen imien o que la
ep esen ación de la ley en su uni e salidad. Tal ez sea és a la azón po la que
los énninos-puen e en e el p incipio y la ac i ud, los é minos « alo absolu o»
y
«dignidad», se in oducen a a és del econocimien o del in en sí y el eino de
los ines.
No es, pues, ex año que au o es como A. Helle o E. Tugendha eg esen a
la o mulación kan iana del in en sí mismo, ni que es e úl imo ecu a explíci a-
men e a es a condición subje i a de las acciones mo ales, en i ud de la cual los
homb es econocen su g andeza. En e ec o, pa a Tugendha el econocimien o
empí ico -es a es la no edad en e a Kan - de que el homb e iene de su p o-
pia alía, y al que Kan se ap oxima al a i ma que el homb e se expe imen a a sí
mismo como in, cons i uye el hecho empí ico en que se undamen a la mo al.
No cabe duda de que es és a una aducción empí ica de Kan , pe o ello pe mi e
al ilóso o, según Tugendha , coope a con el in es igado empí ico del p oceso
de socialización.
A
mi juicio, háganse o no ales aducciones empí icas, algo muy posi i o se
sigue de odo es o pa a las é icas p ocedimen ales. Las é icas p ocedimen ales
pueden hace a i maciones de
iialo ,
que pe mi en a los indi iduos y g upos in e-
esa se po ales elemen os aliosos. Lo cual no implica elabo a una é ica sus-
ancial de bienes, sino explici a lo que en e dad es á ya implíci o en una é ica
p ocedimen al. En es e sen ido c eo que Kan es un ejemplo de que es posible
cons ui una
é ica de ac i udes
y
i udes a ni el de una é ica pos con encional
de p incipios.
No es p eciso e ocede con Taylo a una é ica de bienes, po que
una é ica p ocedimen al puede amplia su p eocupación po los p incipios a la
p eocupación po las ac i udes y las i udes que es p eciso cul i a pa a enca -
na ales p incipios. Es e p oblema pe enecena a la pa e aplicada de la é ica, a
lo que Apel llama pa e
B,
que debe ía -en e o as a eas- explici a los alo-
es con enidos en las é icas p ocedimen ales y, a a és de ellos, elabo a una
é i-
ca de ac i udes y i udes que pe mi a enca na los.
2.2.
El
acue do como
elos
del lenguaje
La úl ima de las p opues as a la que oy a e e i me es la é ica discu si a, al
como es desa ollada po K.O. Apel y
J.
Habe mas. Como apun a Wellme , se
a a de una «é ica dialógica» y no de una «é ica del diálogo», po que en ella el
p incipio dialógico en a en el luga del p incipio mo al, mien as que en la é ica
del diálogo un p incipio del diálogo ocupa un luga cen al en e los p incipios
mo ales deducidoslo.
La é ica dialógica, a odas luces deon ológica, de p incipios y p ocediinen al,
dis ingue ambién di e sas o mas de acionalidad, y ambién en ella -a
ni
jui-
cic- la acionalidad que podnamos designa como «p ác ica», pa a gua da la
analogía con la p opues a kan iana, queda cons i uida po un momen o deón ico-
eleológico. Pe o aho a el luga en el que lee emos es e momen o no es el se o la
conciencia, sino
el lenguaje: la es uc u a del ac o
de
ha >la.
En e ec o, la é ica discu si a dis ingue en e di e sos ipos de acionalidad,
aún pa iendo de la unidad de la azón humana: acionalidad lógico-ma emá ica,
cien í ico- écnica, es a égica, consensual-comunica i a y discu si a. Nos ocu-
pa emos de los es úl imos, dado nues o in e és po la iloso ía p ác ica. Desde
ellos podemos accede al concep o de conciencia mo al, cie amen e deudo de
G.H. Mead, y al de bien mo al.
La conciencia mo al es, según Habe mas, la «capacidad de se i se de la
compe encia in e ac i a pa a una solución conscien e de con lic os de acción, e-
le an es en pe spec i a mo al»ll; po an o, el bien mo al -como ya apun amos
an e io men e- consis e en la capacidad de p ese a la compe encia in e ac i a
en si uaciones de con lic o. La bondad mo al puede p edica se nue amen e de la
olun ad y en onces se en iende como una ac i ud de disponibilidad hacia la so-
lución dialogada de con lic os. Quien adop e al ac i ud es á dispues o a dialoga
y a no deja se con ence sino po la ue za del mejo a gumen o: la buena olun-
ad gua da una es echa elación con la o mación discu si a de la olun ad.
Na u almen e, si el p incipio de la é ica discu si a encuen a acogida en las
democ acias occiden ales. se debe en pa e al hecho de que los p og amas educa-
i os y cul u ales p omocionen la disponibilidad al diálogo como modo más ade-
cuado pa a soluciona acionalmen e los con lic os. Sin emba go, la p egun a
que siemp e queda plan eada es la siguien e: suponiendo que cambia a la men a-
lidad
y
se p opusie a gene alizadamen e la iolencia como medio pa a esol e
con lic os, solubles dialógicamen e, ¿deja ía de ale el p incipio de la é ica dis-
cu si a?
Desde la pe spec i a kan iana, el in de la azón p ác ica es, en cualquie
caso, p oduci una buena olun ad, aunque los homb es no quisie an hace de su
p opio alo el p incipio subje i o de la acción. Desde la é ica discu si a, el p in-
cipio é ico segui ía pe eneciendo a las condiciones de posibilidad de la a gu-
men ación, dándole sen ido. Aquí oy a pe mi i me conside a a la p agmá ica
o mal como úl imo ejemplo de mi hipó esis: la cla e de la é ica dialógica con-
sis e ambién en un eleologismo deon ológico, que se lee aho a en la es uc u a
del ac o de habla. Si con ello se log a escapa a las edes de la me a ísica, es algo
que depende en muy buena medida de lo que en endamos po «me a ísica». Tal
ez a una concepción ans o mada de la me a ísica no escapanan ni la p agmá i-
10.
A.
WELLMER,
E lliX zd zdDialog,
F ank u ,
Suh kamp
1986,
p.
18.
11.
J.
HABERMAS,
La econs ucción del ma e ialismo his ó ico,
p.
77.