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La crisi del marxismo y su incidencia en la ética

Abstract

Bilbeny, Norbert

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La crisi del marxismo y su incidencia en la ética

Author: Bilbeny, Norbert
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1990
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.755
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn16/0211402Xn16p123.pdf
En ahona
16,
1990,
123-133
La c isis del ma xismo
y
su
incidencia en la é ica
No be
Bilbeny
Si acep amos que el ma xismo es á en c isis, la c isis del ma xismo no
es una cues ión insus ancial pa a la é ica. Pone en e las cue das, o quizás
ha de ibado ya del odo, a una de las más pene an es in e p e aciones con
que has a hace bien poco se ha concebido la elación de la é ica con la polí i-
ca, po el lado más p ác ico de aquélla, y de la é ica con las ciencias sociales
y la iloso ía de la his o ia, po el lado eo é ico. De es e modo, el decli e
del ma xismo a ec a no sólo a los con enidos no ma i os de una é ica, sino
a odo el es o, es deci , a la de inición de los concep os undamen ales y
al es udio de los aspec os me ano ma i os de la é ica, po ejemplo, la his o-
icidad del discu so mo al.
Pues o que desde A is ó eles admi imos el enga ce de la é ica con la polí-
ica,
y
desde la Ilus ación con el conocimien o social, no c eo que sea i ele-
an e a a en es os momen os sob e la incidencia de la c isis del ma xismo
en la é ica, po lo que dicha c isis, como acabo de deci , pone a la in empe-
ie. La moda, es cie o, no nos acompaña, po eso es posible que al a a
sob e ese ema pa ezcamos insis i sob e un asun o obsole o. Pe o me pe -
mi o a anza me a académicos y con aacadémicos con es ando que, al igual
que la moda, la desmoda del ma xismo ambién de ine nues a época ilosó-
ica
y
mo al.
In en ando in e p e a y esumi los pun os undamen ales en que se ba-
sa hoy el echazo del ma xismo en la iloso ía p ác ica, anunciándolo como
una adición mue a, obse amos que se enuncia, an e odo; a la idea de
un eje de la his o ia consis en e en el pleno desa ollo de las ue zas p oduc-
i as, eje que al gi a p oduci ía el o bellino de la lucha de clases. En segun-
do luga , se a aca la noción de un suje o his ó ico, el conjun o de los asala-
iados, que encauza ía aquella lucha hacia la e olución comunis a. Al mis-
mo iempo, se echaza la c eencia de que el comunismo suponga, como so-
ciedad de se es lib es y a e nales, el paso de la p ehis o ia a la his o ia, donde
se hab án cumplido odos los obje i os an e io es.
Y,
en úl imo é mino, se
acha de no menos anac ónica la suposición de que pa a alcanza la me a
de la his o ia haya que pasa po una ase de ansición e oluciona ia de
dominio de los asala iados sob e el es o de clases sociales. Se conside a, pues,
que el ma xismo es á ago ado, y que sólo es igen e como dogma polí ico
O, en el mejo de los casos, como me odología concu en e en algunas cien-
cias sociales.
Sin emba go, cuando el echazo no quie e se absolu o, al como emos
hoy en la sociología eu opea, se econoce que hay un cie o ondo mo al en
el ma xismo que no se puede da po supe ado, como la olun ad de acio-
nalidad y de emancipación. Es a posición man iene ales ideas -que dicho
sea de paso, son más p i a i as del libe alismo que del ma xismo, y aún son
escasamen e asumidas po es e úl imo-, y jun o a dichas ideas p opone unas
cuan as más pa a lo que, en e noso os, se ha dado en llama ((Pos ma xis-
mo»I. Esas ideas end ían a se : la p imacía del mo imien o de la c í ica so-
b e las a iculaciones ins i ucionales e ideológicas conc e as; la eposición
del suje o indi idual y su pensamien o in e ogan e; el ace camien o de la
polí ica al plano de la é ica, pa a discu i los ines sin qui a elie e a los me-
dios. Como p ueba de la plausibilidad de es as ideas es a ía el hecho ilus a-
i o de los úl imos mo imien os sociales, donde se ad ie e, según e el pos -
ma xis a, la aíz mo al y no económica de las p o es as. Es posible, así, que
a ias ideologías puedan con i i en la men alidad a que nos e e imos, en
que, po ejemplo, el an icapi alismo no excluye el buen cuidado de la Ilus-
ación. Se a a de e i a an o el dogma ismo como de hace en a en ba-
ena demasiado ápidamen e el legado de la mode nidad. La idea del p o-
g eso his ó ico ya no iene alidez, excep o si la pensamos como una hipó e-
sis en e o as. Pe o eso no nos p i a de segui seleccionando nues os obje-
i os sob e la demanda de más acionalidad y de más libe ad.
Es e pos ma xismo se p esen a incluso como «pos mode nismo de izquie -
das». Quizás no nos equi ocamos si pensamos que co esponde a una ac i-
ud in elec ual bas an e gene alizada. Lo que pueda queda del ma xismo
más la suma de la au ope cepción pos mode na son índice de que el pos -
ma xismo es, según se ha llegado a deci , «un mo imien o y una o ma de
pensamien o é ico» sob e la base de una ((conciencia indignada»2. Es e com-
ponen e é ico es aho a el que más se echa en al a en el ma xismo clásico.
'
C.
VILAR,
((De
Ma x
al
pos ma xisme)),
La Vangua dia,
3.11.1987
Ibid.
Pe o noso os pod íamos ambién añadi : jno es la mo al del libe alismo
lo que se es á pidiendo en Ma x?
Y
jno se es á igno ando la pa e nada des-
p eciable de mo al que bulle en la li e a u a de és e?
Pa adojas
de
una
é ica
ma xis a
An e odo la p egun a es si se puede habla de una é ica ma xis a. C eo
que la espues a es nega i a, si en endemos po é ica una iloso ía mo al y
no simplemen e un pun o de is a mo al. El hecho, po o a pa e, de que
haya exis ido un ma xismo é ico -y aquí «é ico» iene el én asis de
mo al-
no nos au o iza pa a habla de una é ica ma xis a en sen ido es ic o, como
ampoco nos lo au o iza, sigo c eyendo, el hecho de que ales o cuales au o-
es ma xis as hayan a iculado
un
pensamien o é ico, como Be ns ein, Ado no
o Sa e. Una é ica ma xis a equie e oma de Ma x una iloso ía mo al,
so pena de que se c ea en un ma xismo sin Ma x. Pues o que en Ma x no
exis e es a clase de iloso ía, cabe conclui que ampoco se puede habla , en
pu idad, de una c isis de la é ica ma xis a.
Lo que exis e, en cambio, es una c isis del ma xismo que incide de mayo
o meno mane a en la é ica. ¿Po qué, sin emba go, acep amos que el ma -
xismo y la é ica puedan es a elacionados? Indudablemen e po que hay en
él una ca ga epis emológica y un as ondo mo al que i ualmen e en an
de lleno en el á ea de la é ica. Es así que la languidez ac ual del ma xismo
no puede se un enómeno indi e en e no sólo a los ojos de una é ica que
pa icipe del pensamien o ma xis a, sino p obablemen e de cualquie é ica
que, como decía al p incipio, se ome en se io la deuda de la iloso ía con
las ciencias sociales y la condición polí ica del homb e obje o de la iloso ía.
C eemos, pues, que no hay una é ica ma xis a, pe o que sí hay un pun o
de is a mo al en la ob a de Ma x, sub ayado con más o menos acie o en
el llamado ma xismo é ico. Po lo que no hay azón pa a deci , con el pos -
ma xismo, o con el neoconse adu ismo de in e libe al, que se echa en al a
una pe spec i a del homb e en la li e a u a de Ma x. Vigen e és a o no
-más bien lo segundo-, es a pe spec i a iene un pues o en ella, y aún es
posible que enga pa a noso os algún alo , dado que buena pa e de los
ac o es obje i os que hicie on ene a Ma x la mo al que u o han sob e i-
ido has a hoy. La sociedad de clases, la dominación y el o igen económico
de és a,
no
se pueden qui a de un plumazo en el ondo de e lexión de una
é ica álida e enalmen e. Ma x c i icó es os ac o es y en la c í ica omó
posición.
El desa ío pa a el analis a de hoy consis e, sin emba go, en acla a la o -
ma con que se p esen a la pe spec i a mo al en Ma x, an es de con eni si
és a es eponible o no en la ac ualidad. Po de p on o, pa ece que la o ma
de la mo alidad emanen e en la ob a de Ma x es p oblemá ica, y sob e p o-
blemá ica, pa adójica. Veamos po qué.
La pa adoja de la mo alidad en Ma x posee una p ime a dimensión on-
ológica, pues se dice que el comunismo es his ó icamen e ine i able
y
a la
ez se admi e la ac uación polí ica po p e e encias mo ales, sin de e minis-
mo his ó ico alguno. Luego iene un signi icado epis emológico, al econo-
ce los ines polí icos-mo ales de la acción
y
es a p oponiendo, al mismo
iempo, el echazo de la mo al como ((p ejuicio bu guém3. Es a pa adoja
es debida a la con i encia en Ma x de una idea, hecha explíci a, de la mo al
como no ma i idad bu guesa -la mo al de la «e icidad» hegeliana-, y de
o a idea, mo al sin deci lo, de la emancipación humana. Asimismo, hay que
añadi el ondo complejo con que Ma x concibe al suje o de es a emancipa-
ción, pues se p esen a al homb e como de e minado socialmen e, pe o en-
den e a su ealización como se au ónomo.
Aun con su aspec o p oblemá ico, no deja de exis i es e acen uado in-
g edien e mo al en Ma x. Desde luego él ha enunciado a o mula explíci a-
men e unos p incipios de la acción ans o mado a, de la p axis, y unos su-
pues os alo a i os en es os p incipios como índice de conduc a pa a la nue-
a sociedad sin clases. Ha enunciado a una é ica, pe o no, como decíamos,
a un pun o de is a mo al. An es se ha dicho que es a isión en Ma x es o -
malmen e p oblemá ica. Ma e ialmen e, al menos, no lo es an o. La mo al
de Ma x se pola iza: en el Ma x jo en, en o no a la c í ica de la ideología;
en el madu o, al ededo de la eo ía del alo , y a lo la go de oda su ob a
en o no a la c í ica, po así deci , de la cul u a bu guesa. La conciencia mo-
al de Ma x se e uel e, en sus esc i os sob e la ideología, con a el enóme-
no de la alienación, y en su ob a económica con a el hecho de la explo ación
del abajo asala iado. Nada más e elado del mo alismo ac uan e en di-
cho au o que los pasajes dedicados al e ichismo de la me cancía (Capi al,
1,
1)
y al sala io
(1,
19).
Pa ece ía, en cualquie caso, que al inal el pos ula-
do p imo dial de endido po el au o es el comunismo, si se quie e ya como
alo mo al. Con odo, el in u obje o de la sociedad sin clases pe enece
más, a mi pa ece , al o den del juicio his ó ico que al del juicio mo al en
Ma x. En és e, en la mo al, hay un pos ulado undamen al que se in ie e,
c eo que con oda e idencia, de la denuncia de la alienación y de la explo a-
ción: pues o que ambas lo son del abajado espec o de su abajo, se de-
duce que el alo esencial es á en el abajo humano, o, en é minos menos
du os y más adap ables a hoy, del homb e como po encima de odo ac i o-
c eado , poie és o hacedo , a dis ancia ya del homb e como logis ikós, p e-
alecien e has a Hegel. El abajo es el p incipal alo que, a mi pa ece , nos
sale al encuen o en cuan o nos p oponemos disc e amen e aisla los elemen os
Dis inción omada de
S.
Lukes,
Ma xism and Mo ali y
(The Cla endon P ess, Ox o d,
1985).
mo ales de la li e a u a ma xiana. En ella misma se decla a que el abajo
es
subs ancia
y
medida
del alo de cambio, después de que se ha la gamen e
in oducido la esis de que el homb e gana su se con su acción ope a ia. Po
eso me a e e ía a deci que en el ma xismo no se de iende an o una mo al
de la emancipación cuan o de la Au onomía, donde la libe ad no iene
an-
es
de
sino
con
la ealización de las capacidades p oduc icas o, si se quie e,
poé icasi'.
Tampoco el con enido mismo de la mo al ma xis a es á exen o de con-
adicciones -po ejemplo, y quizás sob e odo, la exis en e en e el suje o
olun a io de la e olución y el mismo suje o de e minado, po las elacio-
nes de p oducción, hacia una « alsa conciencia)). Con odo, pa a un in e és
de hoy, c eo que hay algo más p eocupan e en lo conce nien e a la mo ali-
dad apun ada po Ma x, y es e algo son sus silencios. Pa a empeza , el silen-
cio sob e los p incipios y las condiciones de la jus icia en la sociedad socialis-
a, lo que ha incapaci ado al ma xismo pos e io a Ma x pa a o ece una
esis encia mo al a las medidas omadas en su p opio nomb e. ¿Cómo c i i-
ca , en es e sen ido, la pe manencia de clases sociales en la URSS ac ual, p e-
cisamen e cuando no exis e ya p opiedad p i ada de bienes colec i os? T as
de ello iene el silencio de Ma x sob e la legi imidad de los medios de acción
polí ica. Los mé odos de la polí ica no son ma e ia de discusión en su ob a.
¿Es Ma x, como Ben ham, un consecuencialis a a ul anza, sin que impo -
en an o los p incipios
y
las eglas de la acción como su consecución en nom-
b e de un in dado?
O
quizás en la cabeza de es e hilo de silencios es é, en
de ini i a, el silencio de Ma x sob e la mo alidad como hecho y p incipio
indi idual, sob e el indi iduo mo al que elige
y
ac úa, como hemos dicho,
bajo el supues o de su esencia p oduc i a.
La minus alo ación del p o agonismo indi idual iene su lógica
y
sus en-
ajas en el ma co de la sociología de la e olución, pues alisa el camino de
la disciplina de g upo y de la azón de clase, cosas que el indi idualismo del
undamen o é ico se impond ía a sí mismo a con apelo. Sin emba go, aun
pa a segui concibiendo al homb e como se e oluciona io hace al a es a-
blece el es a u o del indi iduo mo al. Sin es e econocimien o, se debili a
la es uc u a de los de echos y las necesidades, empezando po la necesidad
de la insubo dinación.
Una deshis o i icación
de
la
é ica
Has a aquí, en dos palab as, la e ícula mo al inhe en e al ma xismo, con
A
nues o juicio no se ha insis ido lo su icien e sob e el concep o ma xiano de
A bei
en
sus aíces pos kan ianas: Fich e, Schille .
Vid.:
T.
Rockmo e,
Fich e, Ma x and he Ge man
Philosophical T adi ion
(Sou he n Illinois Uni e si y P ess, Ca bondale,
1980).

sus silencios y pa adojas, pe o ambién con sus nudos ue es. Aho a bien,
la pues a en cua en ena del ma xismo, ¿cómo, en dos palab as ambién, ha
epe cu ido en la é ica?
Pues o que la é ica ha omado de Ma x an o los aspec os mo ales como
epis emológicos de su ob a, como decía al p incipio, hab emos de conside-
a la mane a en que el ele o de unos y o os, y no sólo de los mo ales, ha
podido, en un juicio p o isional, incidi en el análisis é ico ac ual.
Al queb a se la in luencia
mo al
del ma xismo c eo que la é ica i e su
c isis más apa en e en la elación con la polí ica. La c isis del ma xismo en
la é ica -cabe deci , en la é ica de los au o es polí icamen e de izquie das-
es, an e odo, la c isis de la ansición de la é ica a la polí ica, como esul ado
del acío no ma i o c eado. Es posible, consiguien emen e, que nos encon-
emos hoy con eo ías é icas que no son más que ansposiciones de la polí-
ica que se hace, como en el neolibe alismo con ac ualis a, o con eo ías aca-
demicis as p e endidamen e an epues as a lo polí ico, como ocu e, a mi pa-
ece , en las é icas cons uc i is as
y
del discu so. En e unas y o as, si hay
una ideología dominan e en la é ica de hoy nada impide que sea la del indi i-
dualismo conse ado , o al menos no belige an e con los alo es más eluc-
an es del conse adu ismo.
Po o a pa e es á la pé dida de ue za de la
epis emologia
ma xis a, que
epe cu e en la é ica sob e aspec os me ano ma i os, menos ((mili an es)) pe o
quizás más decisi os en el o den de la eo ía. El alcance p ime o en la é ica
de la c isis del maxismo como epis emología bien puede e se en la desapa i-
ción de la sospecha de lo ideológico en el discu so é ico
y
en el lenguaje mo-
al. Deja de oma conciencia de que cualquie a de es as ep esen aciones
puede se una enza de palab as acías en ollada pa a apa un in e és aje-
no a la mo al
y
a la é ica es limi a po adelan ado los ecu sos analí icos
de la iloso ía mo al. Ma x enseña que cualquie complejo de ideas puede
se ((ideología)), dis az de una si uación en la que las ideas sólo alen como
p e ex o. Empeza el análisis de la iloso ía mo al con es e p ejuicio, digá-
moslo así, me odológico, puede se de cie a u ilidad, a condición cuando
menos que se haga ambién sospecha del ma xismo como posible ideología
en sen ido ma xis a.
Insis iendo en la pa e de epis emología ma xis a que haya sido e i ada
de la é ica, quie o hace mención, en segundo luga , de la desapa ición de
lo his ó ico en el obje o an o de la é ica no ma i a como me ano ma i a:
el indi iduo ine i ablemen e pues o en lo his ó ico, comenzando po el suje-
o mo al, y el lenguaje ine i ablemen e eco ido po lo his ó ico, empezan-
do po el lenguaje mo al, son emas, o, mejo , ealidades, po lo que se e
bas an e pos e gadas po la é ica ac ual, comp ensiblemen e desengañada,
a eces, de lo his ó ico, pe o no an comp ensiblemen e ajena a él, o as e-
ces, como si la iloso ía mo al a ase de obje os inmu ables. El ol ido de
la his o icidad de la acción
y
del discu so mo al me pa ece se el hueco más
hondo que ha dejado la c isis del ma xismo en la é ica de hoy. Es e es un
ibu o que se ha enido que paga al sus i ui el p incipio de la lucha de cla-
ses en el ondo de la acción social po el del en endimien o y la con ención,
dejando así de conside a c í icamen e las con adicciones exis en es en las
elaciones ac uales de p oducción. Pa imos, así, de un
ap io i
del mundo
enoménico -llámese idílica ((posición o iginal)) o ine able ((mundo i al»-
que al menos en el ap io ismo nouménico kan iano quedaba sal ado de con-
adicción con lo eal, lo que no ocu e aho a, a mi en ende , con los he ede-
os del con ac ualismo ilus ado5. El mundo de la sensibilidad y de la polí-
ica e a pe cibido po Kan con una acilidad pa a no a lo his ó ico y lo con-
lic i o en la his o ia que se echa de menos en los neoilus ados de aho a.
La Teo ía C í ica ha acabado po ompe los ya enues lazos que enía con
el ma xismo, y más que con és e con la his o ia y la sociedad eal, que sigue
siendo la sociedad del con lic o. No es oy diciendo que una eo ía de la ac-
ción y una é ica no puedan undamen a se en unos p incipios po sob e de
lo con ingen e o ác ico, sino que al menos es os p incipios no igno en en
su o mulación la ue za de las cosas.
El homb e del neocon ac ualismo y de la Teo ía C í ica ac ual pa ece
un se en eléquico, ahis ó ico, que no es aba ni en el escena io de ondo de
la é ica a is o élica, dedicada a las ((cosas del homb e)), ni en el de la é ica
kan iana, bajo el cons an e a iso de la ((insociable sociabilidad)) del hom-
b e. La deshis o i icación, en una palab a, ha enido a añadi se a la é ica
ac ual po la ía de las eo ías p ocesales de la jus icia y de las eo ías
p agmá ico- ascenden ales de la a gumen ación no ma i a, y es e, c eo yo,
es el p incipal p oblema depa ado po el apa amien o de algunos log os de
la epis emología social ma xis a den o de la iloso ía mo al de hoy.
Tampoco es oy diciendo que el ma xismo de po sí puede o ece un un-
damen o pa a la é ica. No lo c eo así; pe o hay algunos planos de ella, sea
en el mé odo o en las ideas mili an es, que se esien en al ol ida la oma
en se io de la his o ia y del con lic o en la his o ia, como sigue enseñando
la ob a de Ma x.
Lógica
y
con ingencia
de
la his o ia
Me leau-Pon y, nada sospechoso de ma xismo escolás ico, nos ab e a una
pe spec i a mode na de comp ensión de lo his ó ico desde el ma xismo. Tan o
el pun o de is a de lo io como de lo p oducido son ambos abs ac os e in-
su icien es, se ecoge en sus papeles pós umos6. Es imposible, según ello, ins-
ala se en el mundo de la p oducción o en el de la comunicación o man-
J.
HABERMAS,
Ensayos poli' icos
(Península, Ba celona,
1988),
pp.
210-21 1
Lo isible y lo in isible
(Seix
y
Ba al. Ba celona,
1970),
p.
215.
do pa e del Lebenswel , sin da cuen a el uno del o o. La his o icidad ope-
an e esul a de una c eación o p oduc i idad como eque ida y engend ada
po lo i ido; luego ambos campos no son disociables.
Es a idea excluye la comp ensión de la his o ia desa ollándose a a és
de unas leyes de p oducción económica, y sólo de ellas. No hay una dialéc i-
ca única de la his o ia, sino «hechos dialéc icos)). Siemp e es posible o a
his o ia, había de endido Me leau-Pon y en Sen ido
y
sinsen ido (1948). En
lo esencial, el ma xismo «es sólo la idea -nos dice- de que o a his o ia
es posible, de que no hay des ino, de que la exis encia del homb e es abie -
a»'. Pensa lo de o a o ma es iden i ica el ma xismo como eología a-
cional. No hay des ino, pe o ampoco hechos o ui os. pa a ~e leau-pon y
la his o ia es a un iempo con ingen e y lógica. Con ingen e, po que el u u-
o depende de ac os e oluciona ios cuya a alidad no es á ga an izada.
Ló-
gica, po que a pesa de odo cada uno de es os ac os no nace espon ánea-
men e, sino de un conjun o de ci cuns ancias, has a llega a o ma un sis e-
ma in eligible. Es a ((lógica de la his o ia)) encie a a su ez dos ideas. En
p ime luga , que odos los hechos, pa icula men e los económicos, ienen
un signi icado, lo que da a la his o ia la o ma de un mismo d ama. En se-
gundo luga , que los iempos de es e d ama no se suceden deso denadamen-
e, sino que an hacia una conclusión. Pe o eso no es a alismo, po que aun
o mando un mismo d ama, es os hechos no es án igu osamen e ligados,
amén de que c eamos en un ondo acional del mundo. La e olución de 1917
ue una ((a en u a)) de la his o ia, como lo ue ambién el le an amien o
ascis a8. No hab ía his o ia si odo ue a absu do o odo co espondie a a
un plan acional. Hay demasiadas «di e siones» de lo p e is o, demasiados
enómenos ans e sales pa a que sigamos c eyendo oda ía que la his o ia
e ec i a pe manece iel a su esencia. Ni siquie a la lucha de clases, p incipio
((gene al)) de la his o ia, me ece se a ada como un hecho «esencial», si
an es hemos acep ado las sucesi as in e upciones de la his o ia. «La his o-
ia en onces -esc ibe lúcidamen e Me leau- no se ía ya más un discu so
seguido del que puede espe a se con segu idad el inal y donde cada ase
iene su luga necesa io, sino que, como las palab as de un homb e eb io,
indica ía una idea que p on o se bo a ía pa a eapa ece y desapa ece de
nue o, sin llega necesa iamen e a la plena exp esión de sí misma9».
Hemos de acep a , bajo es e ángulo de isión, que el ma xismo es una
polí ica y una eo ía de la his o ia an jus i icadas como las demás; incluso
podemos acep a que haya de se la única eo ía y la única p ác ica desea-
bles. Pe o ya, como ma xis a, nadie pod ía eno gullece se de una a monía
p ees ablecida de sus ideas y de su acción con el cu so de las cosas. Aunque
'
Península, Ba celona, 1977, p. 184.
Ibid., pp. 186-187,
y
especialmen e Las a en u as de la dialéc ica (ed. o iginal en Galli
ma d, Pa ís, 1955).
Sen ido
y
sinsen ido,
op.
c i.,
p.
188.
nada sea esencial en la his o ia, no po es o se niega al ma xismo. Po que
una e olución se ace ca más a un deseo que a una ue za exis en e en la que
apoya se: es una « ue za de c ea )). En consecuencia, el ma xismo no puede
enuncia se más que con p oposiciones nega i as: «es imposible al esul ado
x
a menos que al agen ey se disponga a ello)). El ma xismo ((sin ilusiones)),
pe o olun a io y expe imen al hacia ese «o o po eni desconocido)), se-
gún apun a Me leau-Pon yIo, ace ca más es e au o a Kan , a su pesa , que
al idealismo hegeliano. Ahí es á la escasez de su ma xismo, pe o ambién
la madu ez de su p opues a pa a que haya al menos una pa e del ma xismo
que aún hoy podamos segui omándonos en se io.
Si no c eemos en una ley del p og eso, de a ance necesa io del mundo,
sólo nos queda con ia en el ((homb e comp ome ido -dice Me leau- en
un cie o modo de ap opiación de la na u aleza en la que se dibuja el modo
de sus elaciones con los demás))ll. Es deci , la comunicación y la p oduc-
ción -sepa adas hoy en la Teo ía C í ica- coexis en pa a nues o au o en
un mismo comp omiso con cie a
polí icaposible
a la que llamamos ma xis-
mo, ya no más cons uida sob e juicios apodíc icos.
Si la his o ia, de o o modo, se concibe como lógica y con ingen e, sin
se po ello ni absolu amen e necesa ia ni absolu amen e o ui a, la mo al
iene un pues o cla e en el ma xismo: <<En Úl imo é mino -dice el ilóso o
ancés- la idea ec o a del ma xismo no es la de sac i ica los alo es a
los hechos, la mo al al ealismo, es la de sus i ui con una mo alidad e ec i a
la mo alidad e bal que p ecede a la e olución, es la de hace una sociedad
en la que la mo al sea mo al y es la de des ui la mo al como sueño ue a
de las cosas ealizándola en las elaciones e ec i as de los homb es»I2.
Me leau-Pon y nos p oyec a alguna luz sob e el plu alismo epis emoló-
gico pos mode no. En su con ac o, como en el de las nociones di ec i as de
la his o ia como kan ianas «ideas egula i as)), nos pa ece sen i , o p esen-
i , o a al e na i a posible, desde la izquie da polí ica, a la del ela i ismo
no ma i o con que el pos mode nismo se esuel e, sin necesidad de cae ni
en el undamen alismo ilus ado habe masiano ni en cualquie neo unda-
men alismo ma xis a que, como eacción, no es descabellado imagina pa a
den o de poco. Nunca se hace bas an e hincapié en que después de habe
demos ado su (( acionalidad)) o su <(i acionalidad>>, el dogmá ico y el es-
cép ico de la his o ia abandonan sus esc úpulos de mé odo cuando llegan
a las conclusiones p ác icas13. Nos ape ezca o no, es amos en la necesidad
de conside a cie as acciones p e e ibles a o as, cie os hechos pasados o
imaginables pa a el u u o como más ele an es que o os14.
'O
Ibid.,
p. 192.
"
Ibid.,
p.
198.
''
Ibid.,
p.
243.
"
Tesis omada del mismo Me leau-Pon y.
"
Vid.
el humanismo «p oblemá ico» del mismo au o en
Elogio
de
lu iloso iu
(Nue a
isión, Buenos Ai es, 1957), pp.
36-37.