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La crisi del marxismo y su incidencia en la ética

Bilbeny, Norbert

Abstract

Bilbeny, Norbert

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En ahona 16, 1990, 123-133 La c isis del ma xismo y su incidencia en la é ica No be Bilbeny Si acep amos que el ma xismo es á en c isis, la c isis del ma xismo no es una cues ión insus ancial pa a la é ica. Pone en e las cue das, o quizás ha de ibado ya del odo, a una de las más pene an es in e p e aciones con que has a hace bien poco se ha concebido la elación de la é ica con la polí i- ca, po el lado más p ác ico de aquélla, y de la é ica con las ciencias sociales y la iloso ía de la his o ia, po el lado eo é ico. De es e modo, el decli e del ma xismo a ec a no sólo a los con enidos no ma i os de una é ica, sino a odo el es o, es deci , a la de inición de los concep os undamen ales y al es udio de los aspec os me ano ma i os de la é ica, po ejemplo, la his o- icidad del discu so mo al. Pues o que desde A is ó eles admi imos el enga ce de la é ica con la polí- ica, y desde la Ilus ación con el conocimien o social, no c eo que sea i ele- an e a a en es os momen os sob e la incidencia de la c isis del ma xismo en la é ica, po lo que dicha c isis, como acabo de deci , pone a la in empe- ie. La moda, es cie o, no nos acompaña, po eso es posible que al a a sob e ese ema pa ezcamos insis i sob e un asun o obsole o. Pe o me pe - mi o a anza me a académicos y con aacadémicos con es ando que, al igual que la moda, la desmoda del ma xismo ambién de ine nues a época ilosó- ica y mo al. In en ando in e p e a y esumi los pun os undamen ales en que se ba- sa hoy el echazo del ma xismo en la iloso ía p ác ica, anunciándolo como una adición mue a, obse amos que se enuncia, an e odo; a la idea de un eje de la his o ia consis en e en el pleno desa ollo de las ue zas p oduc- i as, eje que al gi a p oduci ía el o bellino de la lucha de clases. En segun- do luga , se a aca la noción de un suje o his ó ico, el conjun o de los asala- iados, que encauza ía aquella lucha hacia la e olución comunis a. Al mis- mo iempo, se echaza la c eencia de que el comunismo suponga, como so- ciedad de se es lib es y a e nales, el paso de la p ehis o ia a la his o ia, donde se hab án cumplido odos los obje i os an e io es. Y, en úl imo é mino, se acha de no menos anac ónica la suposición de que pa a alcanza la me a de la his o ia haya que pasa po una ase de ansición e oluciona ia de dominio de los asala iados sob e el es o de clases sociales. Se conside a, pues, que el ma xismo es á ago ado, y que sólo es igen e como dogma polí ico O, en el mejo de los casos, como me odología concu en e en algunas cien- cias sociales. Sin emba go, cuando el echazo no quie e se absolu o, al como emos hoy en la sociología eu opea, se econoce que hay un cie o ondo mo al en el ma xismo que no se puede da po supe ado, como la olun ad de acio- nalidad y de emancipación. Es a posición man iene ales ideas -que dicho sea de paso, son más p i a i as del libe alismo que del ma xismo, y aún son escasamen e asumidas po es e úl imo-, y jun o a dichas ideas p opone unas cuan as más pa a lo que, en e noso os, se ha dado en llama ((Pos ma xis- mo»I. Esas ideas end ían a se : la p imacía del mo imien o de la c í ica so- b e las a iculaciones ins i ucionales e ideológicas conc e as; la eposición del suje o indi idual y su pensamien o in e ogan e; el ace camien o de la polí ica al plano de la é ica, pa a discu i los ines sin qui a elie e a los me- dios. Como p ueba de la plausibilidad de es as ideas es a ía el hecho ilus a- i o de los úl imos mo imien os sociales, donde se ad ie e, según e el pos - ma xis a, la aíz mo al y no económica de las p o es as. Es posible, así, que a ias ideologías puedan con i i en la men alidad a que nos e e imos, en que, po ejemplo, el an icapi alismo no excluye el buen cuidado de la Ilus- ación. Se a a de e i a an o el dogma ismo como de hace en a en ba- ena demasiado ápidamen e el legado de la mode nidad. La idea del p o- g eso his ó ico ya no iene alidez, excep o si la pensamos como una hipó e- sis en e o as. Pe o eso no nos p i a de segui seleccionando nues os obje- i os sob e la demanda de más acionalidad y de más libe ad. Es e pos ma xismo se p esen a incluso como «pos mode nismo de izquie - das». Quizás no nos equi ocamos si pensamos que co esponde a una ac i- ud in elec ual bas an e gene alizada. Lo que pueda queda del ma xismo más la suma de la au ope cepción pos mode na son índice de que el pos - ma xismo es, según se ha llegado a deci , «un mo imien o y una o ma de pensamien o é ico» sob e la base de una ((conciencia indignada»2. Es e com- ponen e é ico es aho a el que más se echa en al a en el ma xismo clásico. ' C. VILAR, ((De Ma x al pos ma xisme)), La Vangua dia, 3.11.1987 Ibid. Pe o noso os pod íamos ambién añadi : jno es la mo al del libe alismo lo que se es á pidiendo en Ma x? Y jno se es á igno ando la pa e nada des- p eciable de mo al que bulle en la li e a u a de és e? Pa adojas de una é ica ma xis a An e odo la p egun a es si se puede habla de una é ica ma xis a. C eo que la espues a es nega i a, si en endemos po é ica una iloso ía mo al y no simplemen e un pun o de is a mo al. El hecho, po o a pa e, de que haya exis ido un ma xismo é ico -y aquí «é ico» iene el én asis de mo al- no nos au o iza pa a habla de una é ica ma xis a en sen ido es ic o, como ampoco nos lo au o iza, sigo c eyendo, el hecho de que ales o cuales au o- es ma xis as hayan a iculado un pensamien o é ico, como Be ns ein, Ado no o Sa e. Una é ica ma xis a equie e oma de Ma x una iloso ía mo al, so pena de que se c ea en un ma xismo sin Ma x. Pues o que en Ma x no exis e es a clase de iloso ía, cabe conclui que ampoco se puede habla , en pu idad, de una c isis de la é ica ma xis a. Lo que exis e, en cambio, es una c isis del ma xismo que incide de mayo o meno mane a en la é ica. ¿Po qué, sin emba go, acep amos que el ma - xismo y la é ica puedan es a elacionados? Indudablemen e po que hay en él una ca ga epis emológica y un as ondo mo al que i ualmen e en an de lleno en el á ea de la é ica. Es así que la languidez ac ual del ma xismo no puede se un enómeno indi e en e no sólo a los ojos de una é ica que pa icipe del pensamien o ma xis a, sino p obablemen e de cualquie é ica que, como decía al p incipio, se ome en se io la deuda de la iloso ía con las ciencias sociales y la condición polí ica del homb e obje o de la iloso ía. C eemos, pues, que no hay una é ica ma xis a, pe o que sí hay un pun o de is a mo al en la ob a de Ma x, sub ayado con más o menos acie o en el llamado ma xismo é ico. Po lo que no hay azón pa a deci , con el pos - ma xismo, o con el neoconse adu ismo de in e libe al, que se echa en al a una pe spec i a del homb e en la li e a u a de Ma x. Vigen e és a o no -más bien lo segundo-, es a pe spec i a iene un pues o en ella, y aún es posible que enga pa a noso os algún alo , dado que buena pa e de los ac o es obje i os que hicie on ene a Ma x la mo al que u o han sob e i- ido has a hoy. La sociedad de clases, la dominación y el o igen económico de és a, no se pueden qui a de un plumazo en el ondo de e lexión de una é ica álida e enalmen e. Ma x c i icó es os ac o es y en la c í ica omó posición. El desa ío pa a el analis a de hoy consis e, sin emba go, en acla a la o - ma con que se p esen a la pe spec i a mo al en Ma x, an es de con eni si és a es eponible o no en la ac ualidad. Po de p on o, pa ece que la o ma de la mo alidad emanen e en la ob a de Ma x es p oblemá ica, y sob e p o- blemá ica, pa adójica. Veamos po qué. La pa adoja de la mo alidad en Ma x posee una p ime a dimensión on- ológica, pues se dice que el comunismo es his ó icamen e ine i able y a la ez se admi e la ac uación polí ica po p e e encias mo ales, sin de e minis- mo his ó ico alguno. Luego iene un signi icado epis emológico, al econo- ce los ines polí icos-mo ales de la acción y es a p oponiendo, al mismo iempo, el echazo de la mo al como ((p ejuicio bu guém3. Es a pa adoja es debida a la con i encia en Ma x de una idea, hecha explíci a, de la mo al como no ma i idad bu guesa -la mo al de la «e icidad» hegeliana-, y de o a idea, mo al sin deci lo, de la emancipación humana. Asimismo, hay que añadi el ondo complejo con que Ma x concibe al suje o de es a emancipa- ción, pues se p esen a al homb e como de e minado socialmen e, pe o en- den e a su ealización como se au ónomo. Aun con su aspec o p oblemá ico, no deja de exis i es e acen uado in- g edien e mo al en Ma x. Desde luego él ha enunciado a o mula explíci a- men e unos p incipios de la acción ans o mado a, de la p axis, y unos su- pues os alo a i os en es os p incipios como índice de conduc a pa a la nue- a sociedad sin clases. Ha enunciado a una é ica, pe o no, como decíamos, a un pun o de is a mo al. An es se ha dicho que es a isión en Ma x es o - malmen e p oblemá ica. Ma e ialmen e, al menos, no lo es an o. La mo al de Ma x se pola iza: en el Ma x jo en, en o no a la c í ica de la ideología; en el madu o, al ededo de la eo ía del alo , y a lo la go de oda su ob a en o no a la c í ica, po así deci , de la cul u a bu guesa. La conciencia mo- al de Ma x se e uel e, en sus esc i os sob e la ideología, con a el enóme- no de la alienación, y en su ob a económica con a el hecho de la explo ación del abajo asala iado. Nada más e elado del mo alismo ac uan e en di- cho au o que los pasajes dedicados al e ichismo de la me cancía (Capi al, 1, 1) y al sala io (1, 19). Pa ece ía, en cualquie caso, que al inal el pos ula- do p imo dial de endido po el au o es el comunismo, si se quie e ya como alo mo al. Con odo, el in u obje o de la sociedad sin clases pe enece más, a mi pa ece , al o den del juicio his ó ico que al del juicio mo al en Ma x. En és e, en la mo al, hay un pos ulado undamen al que se in ie e, c eo que con oda e idencia, de la denuncia de la alienación y de la explo a- ción: pues o que ambas lo son del abajado espec o de su abajo, se de- duce que el alo esencial es á en el abajo humano, o, en é minos menos du os y más adap ables a hoy, del homb e como po encima de odo ac i o- c eado , poie és o hacedo , a dis ancia ya del homb e como logis ikós, p e- alecien e has a Hegel. El abajo es el p incipal alo que, a mi pa ece , nos sale al encuen o en cuan o nos p oponemos disc e amen e aisla los elemen os Dis inción omada de S. Lukes, Ma xism and Mo ali y (The Cla endon P ess, Ox o d, 1985). mo ales de la li e a u a ma xiana. En ella misma se decla a que el abajo es subs ancia y medida del alo de cambio, después de que se ha la gamen e in oducido la esis de que el homb e gana su se con su acción ope a ia. Po eso me a e e ía a deci que en el ma xismo no se de iende an o una mo al de la emancipación cuan o de la Au onomía, donde la libe ad no iene an- es de sino con la ealización de las capacidades p oduc icas o, si se quie e, poé icasi'. Tampoco el con enido mismo de la mo al ma xis a es á exen o de con- adicciones -po ejemplo, y quizás sob e odo, la exis en e en e el suje o olun a io de la e olución y el mismo suje o de e minado, po las elacio- nes de p oducción, hacia una « alsa conciencia)). Con odo, pa a un in e és de hoy, c eo que hay algo más p eocupan e en lo conce nien e a la mo ali- dad apun ada po Ma x, y es e algo son sus silencios. Pa a empeza , el silen- cio sob e los p incipios y las condiciones de la jus icia en la sociedad socialis- a, lo que ha incapaci ado al ma xismo pos e io a Ma x pa a o ece una esis encia mo al a las medidas omadas en su p opio nomb e. ¿Cómo c i i- ca , en es e sen ido, la pe manencia de clases sociales en la URSS ac ual, p e- cisamen e cuando no exis e ya p opiedad p i ada de bienes colec i os? T as de ello iene el silencio de Ma x sob e la legi imidad de los medios de acción polí ica. Los mé odos de la polí ica no son ma e ia de discusión en su ob a. ¿Es Ma x, como Ben ham, un consecuencialis a a ul anza, sin que impo - en an o los p incipios y las eglas de la acción como su consecución en nom- b e de un in dado? O quizás en la cabeza de es e hilo de silencios es é, en de ini i a, el silencio de Ma x sob e la mo alidad como hecho y p incipio indi idual, sob e el indi iduo mo al que elige y ac úa, como hemos dicho, bajo el supues o de su esencia p oduc i a. La minus alo ación del p o agonismo indi idual iene su lógica y sus en- ajas en el ma co de la sociología de la e olución, pues alisa el camino de la disciplina de g upo y de la azón de clase, cosas que el indi idualismo del undamen o é ico se impond ía a sí mismo a con apelo. Sin emba go, aun pa a segui concibiendo al homb e como se e oluciona io hace al a es a- blece el es a u o del indi iduo mo al. Sin es e econocimien o, se debili a la es uc u a de los de echos y las necesidades, empezando po la necesidad de la insubo dinación. Una deshis o i icación de la é ica Has a aquí, en dos palab as, la e ícula mo al inhe en e al ma xismo, con A nues o juicio no se ha insis ido lo su icien e sob e el concep o ma xiano de A bei en sus aíces pos kan ianas: Fich e, Schille . Vid.: T. Rockmo e, Fich e, Ma x and he Ge man Philosophical T adi ion (Sou he n Illinois Uni e si y P ess, Ca bondale, 1980). sus silencios y pa adojas, pe o ambién con sus nudos ue es. Aho a bien, la pues a en cua en ena del ma xismo, ¿cómo, en dos palab as ambién, ha epe cu ido en la é ica? Pues o que la é ica ha omado de Ma x an o los aspec os mo ales como epis emológicos de su ob a, como decía al p incipio, hab emos de conside- a la mane a en que el ele o de unos y o os, y no sólo de los mo ales, ha podido, en un juicio p o isional, incidi en el análisis é ico ac ual. Al queb a se la in luencia mo al del ma xismo c eo que la é ica i e su c isis más apa en e en la elación con la polí ica. La c isis del ma xismo en la é ica -cabe deci , en la é ica de los au o es polí icamen e de izquie das- es, an e odo, la c isis de la ansición de la é ica a la polí ica, como esul ado del acío no ma i o c eado. Es posible, consiguien emen e, que nos encon- emos hoy con eo ías é icas que no son más que ansposiciones de la polí- ica que se hace, como en el neolibe alismo con ac ualis a, o con eo ías aca- demicis as p e endidamen e an epues as a lo polí ico, como ocu e, a mi pa- ece , en las é icas cons uc i is as y del discu so. En e unas y o as, si hay una ideología dominan e en la é ica de hoy nada impide que sea la del indi i- dualismo conse ado , o al menos no belige an e con los alo es más eluc- an es del conse adu ismo. Po o a pa e es á la pé dida de ue za de la epis emologia ma xis a, que epe cu e en la é ica sob e aspec os me ano ma i os, menos ((mili an es)) pe o quizás más decisi os en el o den de la eo ía. El alcance p ime o en la é ica de la c isis del maxismo como epis emología bien puede e se en la desapa i- ción de la sospecha de lo ideológico en el discu so é ico y en el lenguaje mo- al. Deja de oma conciencia de que cualquie a de es as ep esen aciones puede se una enza de palab as acías en ollada pa a apa un in e és aje- no a la mo al y a la é ica es limi a po adelan ado los ecu sos analí icos de la iloso ía mo al. Ma x enseña que cualquie complejo de ideas puede se ((ideología)), dis az de una si uación en la que las ideas sólo alen como p e ex o. Empeza el análisis de la iloso ía mo al con es e p ejuicio, digá- moslo así, me odológico, puede se de cie a u ilidad, a condición cuando menos que se haga ambién sospecha del ma xismo como posible ideología en sen ido ma xis a. Insis iendo en la pa e de epis emología ma xis a que haya sido e i ada de la é ica, quie o hace mención, en segundo luga , de la desapa ición de lo his ó ico en el obje o an o de la é ica no ma i a como me ano ma i a: el indi iduo ine i ablemen e pues o en lo his ó ico, comenzando po el suje- o mo al, y el lenguaje ine i ablemen e eco ido po lo his ó ico, empezan- do po el lenguaje mo al, son emas, o, mejo , ealidades, po lo que se e bas an e pos e gadas po la é ica ac ual, comp ensiblemen e desengañada, a eces, de lo his ó ico, pe o no an comp ensiblemen e ajena a él, o as e- ces, como si la iloso ía mo al a ase de obje os inmu ables. El ol ido de la his o icidad de la acción y del discu so mo al me pa ece se el hueco más hondo que ha dejado la c isis del ma xismo en la é ica de hoy. Es e es un ibu o que se ha enido que paga al sus i ui el p incipio de la lucha de cla- ses en el ondo de la acción social po el del en endimien o y la con ención, dejando así de conside a c í icamen e las con adicciones exis en es en las elaciones ac uales de p oducción. Pa imos, así, de un ap io i del mundo enoménico -llámese idílica ((posición o iginal)) o ine able ((mundo i al»- que al menos en el ap io ismo nouménico kan iano quedaba sal ado de con- adicción con lo eal, lo que no ocu e aho a, a mi en ende , con los he ede- os del con ac ualismo ilus ado5. El mundo de la sensibilidad y de la polí- ica e a pe cibido po Kan con una acilidad pa a no a lo his ó ico y lo con- lic i o en la his o ia que se echa de menos en los neoilus ados de aho a. La Teo ía C í ica ha acabado po ompe los ya enues lazos que enía con el ma xismo, y más que con és e con la his o ia y la sociedad eal, que sigue siendo la sociedad del con lic o. No es oy diciendo que una eo ía de la ac- ción y una é ica no puedan undamen a se en unos p incipios po sob e de lo con ingen e o ác ico, sino que al menos es os p incipios no igno en en su o mulación la ue za de las cosas. El homb e del neocon ac ualismo y de la Teo ía C í ica ac ual pa ece un se en eléquico, ahis ó ico, que no es aba ni en el escena io de ondo de la é ica a is o élica, dedicada a las ((cosas del homb e)), ni en el de la é ica kan iana, bajo el cons an e a iso de la ((insociable sociabilidad)) del hom- b e. La deshis o i icación, en una palab a, ha enido a añadi se a la é ica ac ual po la ía de las eo ías p ocesales de la jus icia y de las eo ías p agmá ico- ascenden ales de la a gumen ación no ma i a, y es e, c eo yo, es el p incipal p oblema depa ado po el apa amien o de algunos log os de la epis emología social ma xis a den o de la iloso ía mo al de hoy. Tampoco es oy diciendo que el ma xismo de po sí puede o ece un un- damen o pa a la é ica. No lo c eo así; pe o hay algunos planos de ella, sea en el mé odo o en las ideas mili an es, que se esien en al ol ida la oma en se io de la his o ia y del con lic o en la his o ia, como sigue enseñando la ob a de Ma x. Lógica y con ingencia de la his o ia Me leau-Pon y, nada sospechoso de ma xismo escolás ico, nos ab e a una pe spec i a mode na de comp ensión de lo his ó ico desde el ma xismo. Tan o el pun o de is a de lo io como de lo p oducido son ambos abs ac os e in- su icien es, se ecoge en sus papeles pós umos6. Es imposible, según ello, ins- ala se en el mundo de la p oducción o en el de la comunicación o man- J. HABERMAS, Ensayos poli' icos (Península, Ba celona, 1988), pp. 210-21 1 Lo isible y lo in isible (Seix y Ba al. Ba celona, 1970), p. 215. do pa e del Lebenswel , sin da cuen a el uno del o o. La his o icidad ope- an e esul a de una c eación o p oduc i idad como eque ida y engend ada po lo i ido; luego ambos campos no son disociables. Es a idea excluye la comp ensión de la his o ia desa ollándose a a és de unas leyes de p oducción económica, y sólo de ellas. No hay una dialéc i- ca única de la his o ia, sino «hechos dialéc icos)). Siemp e es posible o a his o ia, había de endido Me leau-Pon y en Sen ido y sinsen ido (1948). En lo esencial, el ma xismo «es sólo la idea -nos dice- de que o a his o ia es posible, de que no hay des ino, de que la exis encia del homb e es abie - a»'. Pensa lo de o a o ma es iden i ica el ma xismo como eología a- cional. No hay des ino, pe o ampoco hechos o ui os. pa a ~e leau-pon y la his o ia es a un iempo con ingen e y lógica. Con ingen e, po que el u u- o depende de ac os e oluciona ios cuya a alidad no es á ga an izada. Ló- gica, po que a pesa de odo cada uno de es os ac os no nace espon ánea- men e, sino de un conjun o de ci cuns ancias, has a llega a o ma un sis e- ma in eligible. Es a ((lógica de la his o ia)) encie a a su ez dos ideas. En p ime luga , que odos los hechos, pa icula men e los económicos, ienen un signi icado, lo que da a la his o ia la o ma de un mismo d ama. En se- gundo luga , que los iempos de es e d ama no se suceden deso denadamen- e, sino que an hacia una conclusión. Pe o eso no es a alismo, po que aun o mando un mismo d ama, es os hechos no es án igu osamen e ligados, amén de que c eamos en un ondo acional del mundo. La e olución de 1917 ue una ((a en u a)) de la his o ia, como lo ue ambién el le an amien o ascis a8. No hab ía his o ia si odo ue a absu do o odo co espondie a a un plan acional. Hay demasiadas «di e siones» de lo p e is o, demasiados enómenos ans e sales pa a que sigamos c eyendo oda ía que la his o ia e ec i a pe manece iel a su esencia. Ni siquie a la lucha de clases, p incipio ((gene al)) de la his o ia, me ece se a ada como un hecho «esencial», si an es hemos acep ado las sucesi as in e upciones de la his o ia. «La his o- ia en onces -esc ibe lúcidamen e Me leau- no se ía ya más un discu so seguido del que puede espe a se con segu idad el inal y donde cada ase iene su luga necesa io, sino que, como las palab as de un homb e eb io, indica ía una idea que p on o se bo a ía pa a eapa ece y desapa ece de nue o, sin llega necesa iamen e a la plena exp esión de sí misma9». Hemos de acep a , bajo es e ángulo de isión, que el ma xismo es una polí ica y una eo ía de la his o ia an jus i icadas como las demás; incluso podemos acep a que haya de se la única eo ía y la única p ác ica desea- bles. Pe o ya, como ma xis a, nadie pod ía eno gullece se de una a monía p ees ablecida de sus ideas y de su acción con el cu so de las cosas. Aunque ' Península, Ba celona, 1977, p. 184. Ibid., pp. 186-187, y especialmen e Las a en u as de la dialéc ica (ed. o iginal en Galli ma d, Pa ís, 1955). Sen ido y sinsen ido, op. c i., p. 188. nada sea esencial en la his o ia, no po es o se niega al ma xismo. Po que una e olución se ace ca más a un deseo que a una ue za exis en e en la que apoya se: es una « ue za de c ea )). En consecuencia, el ma xismo no puede enuncia se más que con p oposiciones nega i as: «es imposible al esul ado x a menos que al agen ey se disponga a ello)). El ma xismo ((sin ilusiones)), pe o olun a io y expe imen al hacia ese «o o po eni desconocido)), se- gún apun a Me leau-Pon yIo, ace ca más es e au o a Kan , a su pesa , que al idealismo hegeliano. Ahí es á la escasez de su ma xismo, pe o ambién la madu ez de su p opues a pa a que haya al menos una pa e del ma xismo que aún hoy podamos segui omándonos en se io. Si no c eemos en una ley del p og eso, de a ance necesa io del mundo, sólo nos queda con ia en el ((homb e comp ome ido -dice Me leau- en un cie o modo de ap opiación de la na u aleza en la que se dibuja el modo de sus elaciones con los demás))ll. Es deci , la comunicación y la p oduc- ción -sepa adas hoy en la Teo ía C í ica- coexis en pa a nues o au o en un mismo comp omiso con cie a polí icaposible a la que llamamos ma xis- mo, ya no más cons uida sob e juicios apodíc icos. Si la his o ia, de o o modo, se concibe como lógica y con ingen e, sin se po ello ni absolu amen e necesa ia ni absolu amen e o ui a, la mo al iene un pues o cla e en el ma xismo: <<En Úl imo é mino -dice el ilóso o ancés- la idea ec o a del ma xismo no es la de sac i ica los alo es a los hechos, la mo al al ealismo, es la de sus i ui con una mo alidad e ec i a la mo alidad e bal que p ecede a la e olución, es la de hace una sociedad en la que la mo al sea mo al y es la de des ui la mo al como sueño ue a de las cosas ealizándola en las elaciones e ec i as de los homb es»I2. Me leau-Pon y nos p oyec a alguna luz sob e el plu alismo epis emoló- gico pos mode no. En su con ac o, como en el de las nociones di ec i as de la his o ia como kan ianas «ideas egula i as)), nos pa ece sen i , o p esen- i , o a al e na i a posible, desde la izquie da polí ica, a la del ela i ismo no ma i o con que el pos mode nismo se esuel e, sin necesidad de cae ni en el undamen alismo ilus ado habe masiano ni en cualquie neo unda- men alismo ma xis a que, como eacción, no es descabellado imagina pa a den o de poco. Nunca se hace bas an e hincapié en que después de habe demos ado su (( acionalidad)) o su <(i acionalidad>>, el dogmá ico y el es- cép ico de la his o ia abandonan sus esc úpulos de mé odo cuando llegan a las conclusiones p ác icas13. Nos ape ezca o no, es amos en la necesidad de conside a cie as acciones p e e ibles a o as, cie os hechos pasados o imaginables pa a el u u o como más ele an es que o os14. 'O Ibid., p. 192. " Ibid., p. 198. '' Ibid., p. 243. " Tesis omada del mismo Me leau-Pon y. " Vid. el humanismo «p oblemá ico» del mismo au o en Elogio de lu iloso iu (Nue a isión, Buenos Ai es, 1957), pp. 36-37.