La geaul p e ie e una especie de ealismo cien í-
ico pues o que c ee en la in eligibilidad de la na-
u aleza. La adición idealis a, al con a io, la nie-
ga: es el homb e, es deci , sus ca ego ías, su len-
guaje, que impone su ley; en é minos kan ianos
o wi gens einianos, los lími es del mundo son los
de nues as ca ego ías o de nues o lenguaje: no
es án lejos de deci que exis e aquello de lo cual
se habla. Con a es as ideas hay que ene p esen-
e que la ísica c ea in eligibilidad asociando es-
uc u as ma emá icas a es uc u as ísicas.
La geaul o ma pa e de un g upo educido de
ilóso os anceses de quienes se pueden ap ende
cosas ú iles pues o que eúnen la compe encia
y
la pene ación del pensamien o. Una úl ima pala-
b a sob e el es ilo: La geaul es esc i o , cualidad
a a en los ilóso os.
Miguel Espinoza
Me ck RIUS,
i?
W
Ado no. Del su imien o a la
e dad,
Laia, Ba celona
1985.
Esc ibi es di ícil; y esc ibi pa a publica , si
cabe, lo es más. Me ck Rius ha abo dado es e co-
me ido sal ando admi ablemen e el iple obs-
áculo que supone se la p ime a ob a, de iloso ía,
y además sob e un au o . El lib o
í?
W
Ado no.
Del su imien o a la e dad
se hace indispensable
an o pa a aquellos que quie en inicia se en la i-
loso ía del au o alemán como pa a quienes ya la
conocen y buscan una isión globalizado a. Con-
segui algo así, supone habe ace ado en el plan-
eamien o y en su ejecución. Me ck Rius log a ha-
bla sob e Ado no sin cae en la me a pa á asis
ni en el discu so de lib e asociación; log a una ob a
de iloso ía que apo a elemen os in e esan es no
cayendo en la exposición escola ; y log a una
ope a
p ima
dis anciada po igual de la banalidad y de
la pedan ena.
El lib o es b e e: poco más de cien páginas. Su
es uc u a po capí ulos le da agilidad y p ecisión,
odo ello pa a lle a adelan e un cuidado y cohe-
en e p opósi o: la exposición c í ica de la iloso-
ía de Ado no. En es o es pa icula men e exp e-
si o el sub í ulo: .Del su imien o a la e dad..
Es e sub í ulo hace e e encia a un camino, a un
eco ido que e eb a la p opia ob a ado niana.
Es sabido -y
así
lo hace no a Me ck Rius- que
Ado no iende al lenguaje a o ís ico y no gus a de
la cons ucción sis emá ica. Es o, pa a quien de-
see globaliza su pensamien o, compo a bas an-
es p oblemas. Po eso es imo que la elección que
nues a au o a hace de un camino o eco ido co-
mo hilo conduc o de la iloso ía ado niana, hu-
yendo de exposiciones, po ejemplo, c onológicas
o emá icas, es ace ada. Con ello consigue si ua
al lec o en la imp on a de un des ino que no es
sino el suyo p opio, el de aquel que pa iendo de
una moles a si uación busca la e dad pa a que le
lib e de la alsedad mani es ada po la moles ia.
Me ck Rius insis e en mos a lo que Ado no e-
chaza, a sabe , odo aquello que conduce a la con-
i encia con lo ác ico. Así, en el plano eó ico
-que es ac ualmen e la mejo modalidad p ác i-
ca-, Ado no se opone ajan emen e al o malis-
mo, es deci , al abandono del con enido. Es e aban-
dono iene dado po la a ibución de la mediación
al suje o cognoscen e, de mane a al que lo cono-
cido se adjudica una inmedia ez que a en a con a
la espon aneidad del suje o. Pa a Ado no, la eali-
dad oda es mediación. An e es o, Me ck Rius ha-
ce e in eligen emen e la dis ancia que sepa a a
Ado no de Hegel: con la doc ina del «Espí i u Ab-
solu o~, Hegel
a i ma
la econciliación, mien as
que Ado no
niega
esa posibilidad.
Nues a au o a en iende que pa a Ado no la idea
de o alidad de Hegel es á hoy en día pues a al
se icio del o ali a ismo. Más que a monía, se de-
ben busca ensiones que pe mi an la mani es a-
ción de la alsedad que nos emba ga, es deci , la
mani es ación de una esencia de enida an i-esencia,
de una esencia que es pu a apa iencia. Me ck Rius
nos dice, siguiendo a Ado no, que en nues a épo-
ca la azón subje i a, que es o igina iamen e la ma-
ni es ación de la azón obje i a, es azón ins u-
men al, cosi icado a. Po ello es necesa io acudi
a la c í ica, pa a log a ascende es a si uación.
Pe o la ascendencia no puede eni de la acep a-
ción de lo ác ico. Sólo la mani es ación de la al-
sedad pu a puede hace que és a misma se ago e
en su se pu a alsedad. De
ahí
que la c í ica ado -
niana sea inmanen e, pues la dialéc ica inmanen e
es la única capaz de ascendencia: ella impulsa
la p opia nega i idad del sis ema pa a acaba con-
sigo mismo.
A lo la go de las páginas de su lib o, Me ck Rius
a in oduciendo los p incipales concep os del pen-
samien o de Ado no sin pe u ba la cla a línea de
la exposición, consiguiendo la di ícil sensación
de que odos es án explicados con las palab as jus-
as: sin ex ende se en demasía ni peca de a a i-
cia. En es e mismo sen ido son de des aca los pá-
a os dedicados a la con as ación de la iloso ía
ado niana con o os ilóso os y eo ías; así, las c í-
icas al posi i ismo y al exis encialismo, y, sob e
odo, la elación de Ado no con el psicoanálisis de
F eud.
En los úl imos capí ulos el lib o de Me ck Rius
cob a al u a. Hay que deci que, con o me an pa-
sando las páginas, el lib o que comen amos gana
en complejidad. Desde que se de ine el indi iduo
ado niano has a que se llega a la u opía como o -
ma de la espe anza, la ob a de Me ck Rius abando-
na oda p e ensión de se me amen e di ulgado a
y alcanza un lenguaje con el que se exp esan pun os
undamen ales, y c eo yo que g a i ican emen e
nue os, del pensamien o de Ado no. A es e es-
pec o des aca ía el análisis que Me ck Rius eali-
za de la ca ego ía de ((exp esión)) (Da s ellung); más
que po lo de ini i amen e es ablecido, po aque-
llo que se sugie e y que, a mi en ende , puede pe -
mi i in eg a a Ado no en una p oblemá ica co-
mún a o as iloso ías de nues o iempo.
En esumen, pues, desde el su imien o que ex-
pe imen a el homb e po es a sumido en la apa-
iencia, podemos emon a nos a la e dad. El
lib o de Me ck Rius es una buena mues a de ello.
De ahí que quien no lo lea se pe de á algo que me-
ece la pena. Sigue en su camino a un ilóso o que
esc ibió una ase con la que me gus a ía acaba ,
una ase que exp esa oda la e ible apo ía de
nues a si uación como homb es del p esen e y que
nos aden a en el campo más pu amen e ilosó i-
co que se pueda concebi .
Dice Ado no: .Cuando es imposible hace nada
sin que amenace con edunda en mal aun que ien-
do el bien, hay que limi a se al pensamien o..
Jesús He nández Reynés
Eugenio TRÍAS, Filoso ía del & u o, A iel,
Ba celona 1983.
¿Hay una nue a iloso ía en España? ¿Hay una
e lexión sob e el «hoy» de la mode nidad? ¿Hay
au o es que enca nen p eocupaciones y e lexio-
nen sob e ales obsesiones del iempo p esen e? Son
a ias las p egun as que p e endo hace con lui
en una sola espues a a i ma i a -si po iloso ía
se en iende lo que A is ó eles en endió po al, la
iloso ía p ime a, la me a ísica-: Eugenio T ías
y su úl imo lib o publicado a inales del año 1983,
Filoso ía del i u o. Es e ex o es un cla o inal
de e apa, un luga adonde han ido a emansa se
las ideas que en el camina de su conciencia ilo-
só ica le han guiado.
Los que conozcan la ayec o ia de T ías e án
que en su ob a se da una idelidad a unos emas
nuclea es, .ideas-p oblema., que me pe mi en de-
ci con Rube de Ven ós que sus esc i os son un
solo lib o, de una cohe encia o al. Los emas le
acome en y él los a ((nimiando)>, siguiendo el con-
sejo de su maes o Nie zsche; usa una écnica de
ce cado de la idea que le p eña, idea ge mina1 que
en esc i os pos e io es a c eciendo y desa ollán-
dose, añadiéndole capas concén icas, ab iéndose
a o mulaciones nue as. Es e es su mé odo, la ía
o camino de su e lexión y exposición.
Desde las p ime as ob as de T ías hay ya una
p eocupación me odológica que sólo puede se
obse ada si se hace una lec u a a en a de su ob a,
ya que no es ob ia. T ías no suele hace una decla-
ación de in enciones de o ma cla a y explíci a,
no o mula hipó esis de abajo en las p ime as
páginas de sus lib os. Sus .excu sos>) me odológi-
cos apa ecen en luga es poco isibles; nos los en-
con amos en medio de un capí ulo no undamen-
al o al inal de un ayec o en el que lo que nos
ha cap ado la a ención ha sido el con enido de una
idea, no su o ma de exposición. Es o y o os p o-
cedimien os -in encionados o no, po pa e de
T ías- hacen que se haya dicho de su ob a. la
de ju en ud sob e odo, que es dispe sa o aná qui-
ca; incluso se la ha podido conside a , po cie os
sec o es de la c í ica, más como un ensayo sob e
la cul u a occiden al, que como una ob a, en i-
go , ilosó ica. ¿Puede es o achaca se a las apoya-
u as cul u ales y a las con inuas e e encias a los
a is as de oda laya? Reco demos
El
a is a
y
la
ciudad y D ama e iden idad, miscelánea de pin-
o es, músicos, pensado es y li e a os. Pe o la in-
ención de T ías es saca un endimien o ilosó ico
a sus análisis en o as egiones de la cul u a; la
p eocupación que es á al comienzo y al inal del
camino es una idea ilosó ica, p e ende da se un
ma co enoménico -de enómenos in eligibles-