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Exigir y fomentar. ¿Educación, para qué?

Abstract

Cuve, Felix von

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Exigir y fomentar. ¿Educación, para qué?

Author: Cuve, Felix von
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1985
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.816
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn12/0211402Xn12p71.pdf
EXIGIR
Félix
VON
CUBE
Aunque no es emos a ec ados noso os mismos,
los pe iódicos nos ecue dan dia iamen e el aumen-
o de la iolencia, de la b u alidad, de suicidios,
obje o es, dese o es, e c. Tengo an e mí cua o
a ículos de pe iódico de los úl imos días, con
in o maciones como las siguien es: .Niños mal-
a an a sus pad es, anualmen e
2,5
millones de
casos en los Es ados Unidos.; .Escalada la
iolencia, b u alidad en e alumnos, ac u a de
huesos y dien es o os en el pa ia esca14 »;
<<C i=
minalidild
a!a man &~;
<<Pa -!a nsn@ iss
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V deo- ilms..
Los en e is ados son sob e odo jó enes. En la
comisión in es igado a del Pa lamen o
gclgyal
a a
19
op @Rs a ju enil en el Es ado democ á-
icas,
Y
muchas in es igaciones más se e ie en
ambién al p oblema de la ju en ud, po ejemplo,
Halle (1981), Homs ein (1989)
~ g$aiggci6a
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de la ju en ud alepa.i,a,
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y
an as o as.
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siguien es c eemos
opo uno di idi la p oblemá ica en es secciones:
ag esión, ~anduce
$M@&sIMGI~ ~
y
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La
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~xp eoa~se esn
mayo o meno
iolencia; nos encon amos con casos de e o is-
mo, de demos aciones iole~gs,
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des pueei6n
absu da de cosas, de iolencia en los Vídeo- ilms,
e c. La conduc a au odes uc i a comp ende el
alcoholismo, el consumo de d ogas,
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nes, la esigac@n,
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di e sos ipos, has a llega al suicidio. Los da os
~umé icos sob e ales pe u baciones de la
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ju enil son oscilan es, pe cl,
ede
BaAQ,
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side an ala man es.
ggghago
puede consis i en
el alejamien o de nues a sociedad, en la adhesión
a sec as, en g upos al e na i as;
e.
e,ceg
$@
a a
solamen e del (( endimien o
nega iwu,
del
esno-
cid0 ~ce ollsu, del edio, de la us ación.
El p oblema sal a a la is a; pe o la explicasi~n
no es dcil de encon a .
Se
aducen in inidad
de
causas: amenaza de a mamen os
y
gue a, des uc-
ción del medio ambien e
y
de las uen es de ida,
saciedad de écnica y consumo, injus icias en la
dis ibución de bienes y pode , p esión de endi-
mien o, es és, sob eca ga; sin qmba g~,
la
e iu-
me ación no esul a sa is ac o ia. Fal a una eo ía
uni a ia,
y
las causas aducidas en ocasiones son
con adic o ias. Se a ma,
po
ejemp!~~
que
la
conc
duc a ag esi a es debida
a
ep$4s,
a
una
sob eea -
ga en la sociedad de
endimien o.
Aho a bien, una
encues a en e jó enes e ela mo i os muy di e en-
es: el abu imien o y el bajo ni el de exigencia.
Lo que me so p ende en el conjun o de los aná-
lisis de causas es que apenas se iene en cuen a la
in es igación biológica de la conduc a. Pa a sub-
sana es e de ec o y hace
una
apo ación sis emá-
ica al p oblema
de
la
ju en ud, a con inuación
qgie o
EeQ e
es pasos:
1,
Resul ados de la in es igación biológica de la
calidue a.
2.
Análisis de la si uación ac ual sob e
la
base
de la in es igación de la conduc a.
3.
Consecuencias
pa a
la educación.
RESULTADOS
DE
LA
INVESTIOACI~N
BIOLÓGICA
DE
LA
CONDUCTA
Es e iden e que los in es igado es de la conduc a
pa en de la e olución biol6gica, de los p incipios
de
la
mu ación y de la selección. Conside an al
homb e como p oduc o de una e olución biológica
de millones de aíios.
A
es e espec o, la he encia
ilgggpe ica
de1 homb e no sólo cons a de su ana-
sm a
y
isiología, de sus o mas co po ales, de
los ó ganos de mo imien o y de los sen idos, sino
que comp ende ambih de e minadas disposicio-
nes
Qe
ce iduc a
p e iamen e p og amadas. Pe e-
necen
a
es as disposiciones ins in i as de conduc-
a las pulsiones, ales coms la alimen icia, la
sexual, la de cu iosidad,
y
los co espondien es ins-
ia@@
ins umen ales, como el co e , mama , mo -
de , p ende , e c. Según mos ó Eibl-Eibes eld ,
ambién son inna as en el homb e (lo mismo que
en
19s
animales más ce canos a él) o mas de
exp esi6n como la isa, el llan o, el en ado, la
amenaza.
Muchas eces se plan ea ya en es e luga la p i-
me a objeción: ¡El homb e no es un simple ani-
mal! La conduc a humana no puede compa a se
con la animal. Es a objeción de saca in e encias
pa a el homb e a pa i del animal se plan ea es-
pecialmen e con a Kon ad Lo enz.
Y,
sin emba -
go,
g ccisamen e
es e in es igado ha esal ado una
y
o a ez la di e encia undamen al en e el ani-
mal y el homb e, a sabe , el ce eb o ípico del hom-
b e,
$$ e,
eon su ce eb o, puede e lexiona sob e
las
disposiciones de conduc a la en es en la base
del mismo, y así es capaz de di igi las has a cie -
o pun o. Sólo el homb e, aunque no enga ham-
b e, puede segui comiendo po gula
y
a o men-
a o o u a a o os homb es. Con azón decía
Goe he: «Él lo llama azón,
y
sólo el iene necesi-
dad de se más animal que odo o o animal*.
Es a ase de Goe he no sólo iene alidez pa a
su iempo, sino que designa una posibilidad del
homb e en gene al. Siemp e hubo b u alidad, ex-
cesos sexuales, o gías, e c. Reco demos a Ne ón
o ;il Ma qués de Sade.
Re engamos en i me un p ime esul ado: la
conduc a humana es u o de dos componen es, de
las disposiciones ins in i as en la base del ce eb o
y de las unciones di ec i as del ce eb o. Es e he-
cho hace sumamen e di ícil in es iga la conduc a
humana, especialmen e la ag esi a. Po ejemplo,
mien as que el animal es ag esi o cuando lo «ex-
p esa~, el homb e puede se ag esi o sin mos a -
lo en es e momen o.
Un segundo esul ado de la in es igación de la
conduc a es la ley de la doble cuan i icación. Con-
sicle emos es a ley p ime amen e en los animales.
Sob e el animal podemos deci : una acción
ins in i a, po ejemplo, come o la conduc a se-
xual, se alimen a de dos uen es: la in ensidad del
es ímulo ex e io (es ímulos alimen icios o sexua-
lex) y la ue za de la pulsión in e io . Los in es i-
gado es de la conduc a biológica pa en de que el
animal no sólo eacciona a es ímulos ex e nos, si-
no que posee además po enciales pulsionales que
se ca gan espon áneamen e y, con ello, di e sas dis-
posiciones pa a la acción. Ambos componen es,
lo!; es ímulos y las pulsiones, no son cons an es
(cosa que cada uno puede expe imen a en sí mis-
mo), sino a iables. Así pues, hay es ímulos más
o menos in ensos (pan seco, bis ecs jugosos) y pul-
siones más o menos ue es.
Y
la ley de la doble
cuan i icación dice que la acción ins in i a es an-
o más in ensa cuan o más al os son el es ímulo
y
la ue za de la pulsión. El come se p oduce con
an o más gus o, cuan o mayo es el es ímulo del
alimen o y mayo el hamb e; y no se p oduce cuan-
do ambos componen es son bajos.
Hemos de ad e i oda ía que a las pulsiones
pa icula es co esponden es ímulos especiales. Lo-
enz habla de «mecanismos desencadenan es inna-
o!;~ (MDI). Mencionemos las plan as zoó agas o
los animales dep edado es,
y
ambién, en el ám-
bi o sexual, los es ímulos óp icos o los olo es.
La ley de la doble cuan i icación, como p og a-
ma ilogené ico, ex iende igualmen e sus e ec os
al homb e. También sus acciones ins in i as son
an o más in ensas cuan o más al o es el es ímulo
y
mayo la ue za de la pulsión. No obs an e, he-
mos de indica dos di e encias espec o de la con-
duc a animal. En p ime luga , el homb e posee
una eno me capacidad de ap endizaje, lo cual sig-
ni ica en es e caso que él puede condiciona los
es ímulos; es deci , él iene a disposición un g an
epe o io de es ímulos pa a desencadena accio-
nes ins in i as.
Y,
po o a pa e, según hemos di-
cho, el homb e puede di igi su conduc a con el
ce eb o, y así de ene se, o, po el con a io, u ili-
za pa a su dis u e una ue za pulsional baja me-
dian e una e inada ele ación de los es ímulos.
El e ce esul ado impo an e de la in es igación
de la conduc a enlaza inmedia amen e con la ley de
la doble cuan i icación, y es la llamada conduc a
ape i i a.
Es a conduc a consis e en que el animal, cuando
aumen a la in ensidad de la pulsión, busca ac i a-
men e los es ímulos desencadenan es. El animal
busca alimen o,
y
lo hace an o más in ensamen e
cuan o mayo es el hamb e; igualmen e, busca su
pa eja sexual cuando la ue za de la pulsión hace
necesa io el es ímulo desencadenan e. Lo enz ca-
ac e iza la conduc a ape i i a como .una pode o-
sa endencia o igina ia a p oduci en el en o no
aquella si uación libe ado a en la que puede des-
ca ga se un ins in o e enido. (1474, p. 71).
Si la conduc a ape i i a no iene éxi o, es deci ,
si no encuen a ningún es ímulo desencadenan e,
se llega a las llamadas acciones de pun o mue o.
Po ejemplo, a la pos e la conduc a sexual puede
eje ce se ambién sin es ímulo isible, y de igual
mane a se ealizan cu sos de mo imien o u o as
acciones ins in i as.
Cada cual puede obse a en sí mismo que la
conduc a ape i i a ex iende su dominio al homb e.
Bas a con que, cuando enemos hamb e o sed,
ayamos po las calles de la ciudad; pod emos
ad e i en onces nues a .pe cepción selec i a.,
e lexiona sob e ella
y
pe segui nues a conduc-
a ape i i a.
Hay un cua o esul ado impo an e de la in es-
igación de la conduc a que no es á exen o de opo-
sición c í ica. Me e ie o a la a i mación de Lo-
enz de que ambién en la ag esión se a a de un
ins in o con odas las ca ac e ís icas esenciales: es-
pon aneidad, es ímulos desencadenan es, conduc a
ape i i a.
Yo no soy un in es igado de la conduc a y, po
eso, no puedo in e eni en la dispu a ace ca del
ca ác e ins in i o de la ag esión. Puedo cons a-
a , sin emba go, que las o as eo ías de la ag e-
sión, la eo ía de la us ación-ag esión y de la
ag esión como ap endizaje, no con adicen la con-
cepción de Lo enz. En e ec o, la us ación se p e-
sen a como un es ímulo desencadenan e,
y
los p o-
cesos de ap endizaje se p oducen en el con ol de
la ag esión, así como en la búsqueda de posibili-
dades al e na i as de acción. Po lo demás, nume-
osos c í icos de la in es igación de la conduc a a -
gumen an en o ma pu amen e ideológica o polé-
mica; los a gumen os se con adicen en e sí y no
an al g ano. Po o o lado, las azones aducidas
po Lo enz con ie en una g an p obabilidad al ca-
ác e ins in i o de la ag esión; ales azones son
las siguien es: la conduc a e i o ial, las luchas de
i alidad y las luchas de ango.
Es muy conocida la conduc a e i o ial de mu-
chos peces, pája os
y
mamí e os. Es os animales
necesi an un e i o io que les apo e su icien e ali-
men o. Si pene a allí o o animal de la misma es-
pecie, se a a nada menos que de la exis encia.
Po an o, el animal iene que de ende su e i o-
io, y un animal jo en ha de busca se o conquis a
un e i o io.
O a azón pa a la ag esión como necesidad bio-
lógica es la lucha en e i ales en el ámbi o de la
p oc eación. Esas luchas (po la hemb a) si en
a la selección biológica; son un componen e de la
e olución. Algunos animales, po ejemplo, los cie -
os, es án pe echados de a mas especiales pa a
es as luchas.
Y
debo ad e i aquí que las luchas
den o de la misma especie animal no malmen e
no ienen un desenlace mo al. Más bien se esuel-
en en o ma i ual, de acue do con de e minadas
eglas; el encido no es ma ado, simplemen e ha
de deja lib e el pues o.
Finalmen e, hemos de menciona las luchas de
ango. También és as ienen una unción impo an e
pa a la sob e i encia. Po las luchas de ango, los
animales más ue es o más p uden es llegan a po-
siciones di ec i as, lo cual edunda en bien del g u-
po o de la manada. También es e enómeno es bas-
an e conocido en la ac ualidad. ¿Quién no sabe
lo que es anda de picadillo en el despacho o en
la emp esa, o lo que es un pez go do?
Exis en, pues, buenas azones pa a supone que
ambién la ag esión es un ins in o que el homb e
aca ea a consecuencia de su p oceso ilogené i-
co. Es insos enible la objeción de que es o ya no
ale pa a el homb e ac ual. Bajo el aspec o de la
e olución, el iempo en e los p incipios de la hu-
manidad
y
el ac ual .homb e cul u al» se epliega
en una magni ud menosp eciable.
Los es ímulos desencadenan es de la ag esión no
se hacen busca mucho. Son las us aciones de
odo ipo,
y
ambién las dispu as de ango, las que
ponen en mo imien o la ag esión. Po lo demás,
ambién puede demos a se en el homb e la con-
duc a e i o ial y la de i alidad.
Na u almen e, ambién la ag esión conlle a su
conduc a ape i i a. Si la es ancación de la ag esión
es demasiado g ande, se buscan es ímulos desen-
cadenan es. De nue o es Goe he el que desc ibe
es a conduc a en la o ma más ce e a:
Subid a Bu gdo . Allí encon a éis las más be-
llas chicas
y
la
mejo ce eza,
y
ambién peleas
de buena ley.
En gene al, podemos deci que la poesía pa e-
ce más ce cana a la in es igación de la conduc a
que cie os ipos de ciencia.
Quisie a menciona oda ía que ambién el ins-
in o de cu iosidad lle a aneja una endencia ape-
i i a. El que no expe imen a nada nue o, el que
du an e la go iempo ha enido que p i a se de no-
edades, las busca donde sea.
El quin o esul ado impo an e de la in es igación
de la conduc a es la exis encia de un equilib io na-
u al de la misma, lo que me a e o a denomina
como ecología de la conduc a. La e lexión es la
siguien e: odo el sis ema ins in i o, con sus pul-
siones pa icula es, sus ins in os ins umen ales
y
su economía de ag ado
y
desag ado, se halla en
un equilib io o mado a a és de millones de años.
En consecuencia, según Lo enz, la ag esión es un
ins in o espon áneo po que se necesi a cons an e-
men e en un en o no na u al, y así se ecu e a ella
una y o a ez. Un animal se halla siemp e en pe-
lig o, iene que de ende se o hui ; en odo momen o
puede apa ece un i al que lo deje sin comida y
sin zona, o que le dispu e la pa eja. Filogené ica-
men e iene muy buen sen ido p oduci
un
exceso de
ene gías pulsionales. La sob e i encia es á mejo
ga an i~ada con un exceso que con un de ec o de
las mis lias.
Po an o, ambién los po enciales pulsionales es-
án
adecuados
al
medio ambien e, se hailan en equi-
lib io con él. La ep esen ación del equilib io bio-
lógico queda más cla a si u ilizamos el concep o
de «expec a i a.. En i ud de nues a ana omía y
isiología, espe amos un de e minado en o no. Es-
pe amos ai e y luz, empe a u as y p esión ade-
cuadas, imp esiones de los sen idos, posibilidades
de alimen ación, pa eja sexual, e c. Y espe amos
ambién el uso de ag esión, de explo ación de los
apa a os de mo imien o, e c., lo mismo que el pe-
lig o, es és, a en u a, es ue zo, e igualmen e in-
culación y comunicación.
Recien emen e Hassens ein hablaba en un p o-
g ama ele isi o del nacimien o de un camello. Los
camellos nacen con callos en el ien e comple a-
ien e o mados. Po así deci lo, espe an un suelo
du o y calien e.
El homb e ecién nacido espe a el pecho ma e -
no. En él sa is ace el ins in o de alimen ación y,
a la ez, el co espondien e ins in o ins umen al,
el mama . Si damos al lac an e una bo ella con un
o i icio demasiado g ande, se sacia ápidamen e,
pe o el ins in o de succión no queda sa is echo. El
lac an e sigue chupando; y algunos in es igado es
de la conduc a a i man que cuando es adul o con-
inúa con ese compo amien o, mo diéndose las
uñas, umando ciga illos, e c.
Re engamos en i me que hay un equilib io de
la conduc a, una ecología de la misma. Es o es una
pa e de la ecología biológica en gene al, de su
equilib io en conjun o. Es á cla o, a es e espec o,
que la ecología de la conduc a se e ie e a un com-
po amien o na u al, a una ida como cazado es
y
ecolec o es,
así
como
al
co espondien e en o no
na u al.
ANÁLISIS
DE
LA
SITUACIÓN
ACTUAL
SOBRE LA BASE DE LA
INVESTIGACI~N
DE
LA
CONDUCTA
Los esul ados mencionados de la in es igación
biológica de la conduc a pe mi en econoce ya el
núcleo del análisis, a sabe : la pe u bación del
equilib io na u al y, en especial, del equilib io de
13 conduc a. De hecho, hace iempo que el hom-
b e ha comenzado a in e eni nega i amen e en
la ecología de la na u aleza. Reco demos la ala
de bosques en el á ea del Medi e áneo. Pe o la
pe u bación de la ecología de la conduc a p o iene
de más lejos oda ía. En cie o modo o ma pa e
ya de la he encia de nues o ce eb o. Me e ie o
a
la capacidad de in e eni en el equilib io na u-
al de nues o compo amien o pulsional.
Po ejemplo, el homb e ha buscado desde siem-
p e el máximo place con el mínimo es ue zo posi-
ble. Pa a es o u iliza su ce eb o y las posibilidades
écnicas c eadas po él, di igiendo así su conduc a
pulsional.
La
cosa unciona como sigue. El homb e
conoce el place que p opo ciona la sa is acción
de los ins in os; po eso, an e la mínima in ensi-
dad de la pulsión, quisie a llega a la co espon-
dien e acción ins in i a. Pa a ello, de acue do con
la ley de la doble cuan i icación, ha de p ocu a se
in ensidades de es ímulo especialmen e al as. Y la
consecuencia es que la sa is acción de la enden-
cia ins in i a se p oduce median e es ímulos al os;
no se equie e la co espondien e conduc a ape i-
i a. Pe o una al a du ade a de es ue zo, de lucha
en el sen ido más amplio, conduce a un es anca-
mien o de la ac i idad y, en especial, de la ag esión.
Si en endemos po mimos una ápida y ácil sa-
is acción del ins in o, podemos deci b e emen-
e: los mimos conducen a la ag esión. Y, además,
és a se e ue za po el hecho de que la i encia
de place en un ni el bajo de pulsión no co es-
ponde a las expec a i as, lo cual conduce a la us-
ación y de nue o a la ag esión.
Lo dicho puede escla ece se con un ejemplo o-
mado del campo de la educación. Cuando po la
noche los niños es án, inalmen e, en la cama y
quie en bebe algo oda ía, la ec a medida edu-
ca i a se ía deci les que se busquen un aso de agua
mine al en la cocina (a eces un piso más abajo).
Se u iliza ía así el po encial de la acción, pues el
es ímulo del agua sólo ope a si la sed es su icien-
emen e ue e. El educado que mima no da una
en el cla o. Va él mismo a la cocina y ae agua
a los niños. Así és os se hacen ag esi os, pues el
es ímulo no es su icien e pa a su sed escasa y no
p opo ciona ninguna i encia de place . El edu-
cado uel e a la cocina y ae zumo de manzana.
Es á cla o que los niños así educados se hacen más
exigen es, pe ciben cada (( enuncia. como us a-
ción y, en consecuencia, eaccionan ag esi amen e.
Quie o acen ua explíci amen e que siemp e hubo
icios. ¿Quién no se deja mima con gus o? Pe o
an es, po ejemplo, en el medie o, los icios es a-
ban ese ados a unos pocos p i ilegiados, a los
eyes, a los p íncipes, a los nobles, a los acauda-
lados, e c. El pueblo se limi aba a soña con ellos,
po ejemplo, en las ábulas de .El país de Jauja)),
«El pescado y su muje », e c.
Hoy, los icios, po lo menos en los países lla-
mados desa ollados, cons i uyen una pe u bación
masi a de la ecología de la conduc a. Se han he-
cho posibles po la ci ilización écnica
y,
quizá,
ambién po el cambio de ep esen aciones mo a-
les. ¿Qué jo en sigue aguan ando hoy los es ue zos
de una la ga y penosa conquis a de su muchacha?
¿Quién a as a oda ía la escale a has a la en ana
de la ado ada, y es o con pelig os de odo ipo?
Es á ue a de oda duda que en nues a ac ual
ci ilización écnica y de masas se halla sensible-
men e pe u bado el equilib io na u al de la con-
duc a. Es amos al os de es ue zo, de ((a en u as)),
de ensión, e c., sea po la disminución di ec a de
es e es ue zo a causa de la écnica, po ejemplo,
los au omó iles, sea po los icios, en el sen ido
de una ápida y ácil sa is acción de las endencias,
lo cual conduce a un es ancamien o de la ac i idad
y de la ag esión, que a su ez buscan es ímulos
desencadenan es.
A
es o se añade que el mundo,
en nues as la i udes, se ha hecho más abu ido,
es un mundo as al ado, a eglado, monó ono; ya
no es explo able. Con ello o ece pocos es ímulos
pa a la u ilización de los po enciales almacenados.
En muchas in es igaciones sob e la p o es a ju-
enil se p egun a con admi ación po qué el e-
chazo se acen úa p ecisamen e en Suiza.
A
mí no
me so p ende es e hecho. La ag esión no sólo es
una consecuencia de la ep esión de las endencias,
sino que es u o ambién de los icios y del abu i-
mien o. En esumen: la ag esión es consecuencia
de una pe u bación de la ecología de la conduc-
a. En especial ha pe dido el equilib io, en pe juicio
del place , lo que Lo enz llama la «economía del
ag ado-desag ado»
.
Si mi amos la si uación ac ual y ponemos como
base la eo ía de la ecología de la conduc a, pode-
mos hace algunas p edicciones poco halagüeñas.
Pa ece que sigue dila ándose en el mundo la ola
de abu imien o, mono onía y o den. Los nue os
medios, en especial la pan alla, inci a án menos
oda ía a la comunicación pe sonal. Ya no hace al a
p esen a se en la en anilla del banco, ya no es
necesa io que aya a comp a uno mismo, e c. El
me cado de ídeos pe mi e una ele ación de los
es ímulos en el ámbi o de la sexualidad y de la io-
lencia; y eso signi ica más icios y menos es ue zo.
El desempleo, en especial el desempleo ju enil,
es á en ías de c ecimien o. Es e iden e que aquí
no puede habla se de icios o mimos, pues los jó-
enes no ienen la culpa de es a desg acia. Pe o
el e ec o del desempleo es el mismo: la al a de
u ilización de los po enciales de acción conduce
a una ag esión e o zada,
a
un umb al
más
bajo
de los es ímulos desencadenan es.
Pe o dejemos el u u o y conside emos la si ua-
ción ac ual. Si pa imos del ni el (ya al o) de es-
ancamien o de la ag esión en los jó enes, las o -
mas de conduc a an es mencionadas ( iolencia,
au odes ucción, echazo) pueden in e p e a se en
cie o modo como un compo amien o ape i i o,
en el que se dis inguen es ámbi os.
En p ime luga , la eliminación de po enciales
ag esi os median e pe suasiones dogmá icas. In-
clui emos aquí el e o ismo y o os usos de la io-
lencia polí icamen e mo i ados. Los jó enes ac i-
is as de es e campo es án an pe suadidos de la
e dad de su e o de su .ciencia», que di igen su
ag esión aná ica e impe é i amen e en una de-
e minada di ección.
En segundo luga , la canalización de po enciales
ag esi os median e la ag esión con a sí mismo.
Se a a aquí de jó enes que consumen su ag esi-
idad median e el alcohol y las d ogas, des uyendo
así el po encial en e o. Y es a eliminación puede
esul a incluso ag adable, po lo menos en el es-
adio inicial de la des ucción.
En e ce luga , la consumición del po encial me-
dian e ines di e en es, cambian es, al e na i os. Te-
nemos an e la is a a jó enes que se dedican a una
u o a ac i idad, en busca de posibilidades de em-
plea su ene gía con sen ido, y con olun ad de me-
jo a o es ablece las o mas de ida na u al, e c.
Es su icien emen e conocida
la
des ucción del
equilib io ecológico po lo que espec a a nues o
en o no na u al. Reco demos la inconcebible ca-
ás o e de los bosques que mue en. Es ho a, pues,
de que se enseñe ya en la escuela el debido com-
po amien o con la na u aleza, y no podemos me-
nos que aplaudi a los polí icos esponsables que
han encauzado al enseñanza.
Pe o una explicación cogni i a de los nexos eco-
lógicos de la na u aleza no si e de nada si a la
ez no cambia undamen almen e la conduc a del
homb e. Mien as el homb e siga ele ando la in-
ensidad del es ímulo (pa a consegui ápida y ácil-
men e la sa is acción de las endencias), espe-
cialmen e median e es ímulos ma e iales, con inua-
á explo ando y des uyendo el en o no. Lo enz dijo
una ez con sumo acie o: *La e olución ha lle a-
do al homb e en b azos, pa a deja lo cae luego..
Se a a aho a de si él quie e asumi con espon-

sabilidad p opia las a eas que esol ía an es la
e olución.
Es o signi ica que el homb e debe enma ca su
p opia conduc a en el sis ema de equilib io na u-
al; él debe p ac ica e leja y conscien emen e una
ecología del compo amien o. Mencionemos en
pa icula la conduc a ep oduc i a, que desde hace
iempo ha sacado al homb e del equilib io na u-
al. Sólo un pensamien o y una acción o ien ados
hacia la ecología de la conduc a pod án conduci
siinul áneamen e a la conse ación de sis emas eco-
lógicos supe io es.
En el con ex o an es expues o, lo dicho signi i-
ca lo siguien e: el homb e iene que apea se del
desequilib io en e in ensidad de la pulsión e in-
ensidad del es ímulo. Ha de ele a la ue za de
la pulsión y educi d ás icamen e la in ensidad del
es ímulo. No quie o pone me a p edica ascé ica.
P : o es e dad que, en gene al, la pe cepción de
ag ado en medio de una pulsión ue e (po ejem-
plo, un hamb e in ensa) es mayo , aun pe mane-
cienóo escasa la in ensidad del es ímulo, que la
sa is acción de las endencias p oducidas a i icial-
men e a a és de una ele ación de las in ensida-
des del es ímulo. Con la disminución de la in en-
sidad del es ímulo a unido el consumo pe manen e
de po enciales na u ales de ac i idad y ag esión.
Y
la u ilización de es os po enciales puede expe i-
men a se con ag ado; es cues ión de que su des-
gas e se p oduzca con un sen ido de esponsabili-
dad subje i a y social.
Menciona é como ejemplo el esquí. No cabe du-
da que es ag adable expe imen a la a en u a del
descenso sin el es ue zo de subi andando; pe o
ambién la subida, el es ue zo mismo, la u iliza-
ción de ene gías co po ales, puede p ac ica se de
o ma placen e a. Además, así se e i an ag esio-
nes y queda p o egido el en o no.
Po o a pa e, cons a o con aleg ía que es á en
ma cha un mo imien o c ecien e de e lexión so-
b e el es ue zo p opio como uen e na u al de com-
placencia. Menciona é el mo imien o
Do-i -you -
se%
los g upos de ayuda p opia, las nume osas ini-
cia i as de jó enes en el ámbi o del depo e, de la
música, de la cul u a, del abajo social, de la ida
d : asociaciones, del cul i o del en o no, e c. Hay,
pues, inicia i as encaminadas a una ecupe ación
del equilib io en la ecología de la conduc a. Con
odo, no c eo que sin educación sis emá ica pueda
log a se masi amen e un compo amien o ec o en
lo ocan e a la conduc a ecológica. No ol idemos
qué ácil es deja se icia
y
con qué gus o se elu-
den los es ue zos. Con ello se plan ea la p egun a
de cómo se consegui á, po educación, la di ícil
me a de la ecología de la conduc a. Conside o que
la educación debe p ocede a a és de dos pasos,
en pa e simul áneos y en pa e sucesi os:
1.
Plan ea exigencias.
2.
Capaci a pa a la p opia di ección.
El p ime paso, el de plan ea exigencias, pue-
de di idi se en los siguien es pun os:
-
An e odo, no hay que mima a los niños y
jó enes. Sob e es e pun o hemos eunido ya algu-
nos conocimien os; quisie a añadi solamen e que
pa a ama no es necesa io da icios. Es posible
ama a su hijo y, sin emba go, exigi le es ue zos.
Es o iene ya alidez en la edad de i a ga as. No
hace al a co e en ayuda del niño cuando él ex-
plo a el mundo. El ins in o de explo ación ha de
desa olla se plenamen e, pues es básico pa a la
capacidad pos e io de asumi es ue zos y supe-
a di icul ades.
-
En segundo luga , las exigencias a los niños
y jó enes han de di igi se p ime amen e a aba-
jos p oduc i os, a la supe ación de di icul ades, a
la solución de p oblemas, a la con on ación ac i-
a y é il con el en o no. La escuela ac ual man-
iene a los alumnos en una ac i ud excesi amen e
pasi a y ecep i a. P e alece el abajo ep oduc-
i o.
Y
semejan e compo amien o no elimina los
po enciales de ac i idad y de ag esión; muy al con-
a io, la conduc a pasi a no disminuye, sino que
inc emen a las ag esiones. El ap endizaje na u al
unciona de o a mane a. Es un ap ende o ien a-
do al p oblema, un ap ende que descansa en la
explo ación, en las exigencias plan eadas po el en-
o no na u al. En es e con ex o me ece
mi
ap o-
bación el hecho de que la e o ma del bachille a o
supe io aspi e a un ap endizaje o ien ado al p o-
blema. Median e una educción a pun os di íciles,
se p opone es imula a los alumnos en o den a un
abajo ac i o y p oduc i o. También me ecen una
mención las escuelas ~Waldo n, que exigen una
al-
a medida de p oduc i idad y o ecen muchas po-
sibilidades de compo a se ac i amen e y conse-
gui endimien os. Reco demos, po ejemplo, el
ámbi o musical y el manual, que allí se cul i an
in ensamen e.
-
En e ce luga , no hemos de limi a nos a
plan ea exigencias (con mayo o meno coacción)
a los niños y jó enes; ambién enemos que o ece -
les múl iples posibilidades de gas a su po encial
de ac i idad. He dicho ya que iene g an impo -
ancia el depo e; y la ienen igualmen e la danza,
el a e, la cul u a
y
las ac i idades en la na u ale-
za. Son especialmen e e icaces y se acep an con
gus o las ac i idades lle adas a cabo en común,
incluidas las que se ealizan jun o con los pad es
o los p o eso es. Sin emba go, la o e a de posibi-
lidades de emplea con sen ido los po enciales de
ac i idad no ha de i an lejos que se pie dan o-
dos los espacios lib es pa a inicia i as p opias; a
la pos e, el adul o ha de busca se las posibilida-
des de u iliza acionalmen e su ac i idad na u al.
Es in e esan e el esul ado de algunas in es igacio-
nes en las que se ha pues o de mani ies o cómo
niños y jó enes, a los que se han plan eado exi-
gencias en el sen ido expues o, luego es án am-
bién en condiciones de desa olla inicia i as
p opias.
El segundo paso de la educación, el de capaci-
a pa a la p opia di ección, puede di idi se
asimismo en es pun os:
-
A
a és de los años el jo en ha de se ins-
uido sis emá icamen e sob e el nexo de in e de-
pendencias en que se halla enma cada la ecología
de la conduc a. En de ini i a se a a aquí de o -
mas undamen ales de conduc a que son necesa-
ias pa a la sob e i encia de la humanidad. Opi-
no que el conocimien o de sis emas an en edados
(como Ves e dice) es más impo an e que un se-
gundo o e ce idioma ex anje o. Lo enz mani es ó
una ez que hay que con a con la ag esión como
he encia ilogené ica, y añadía que lo pelig oso de
la ag esión es á en su espon aneidad. Sin duda, se
a a en nues o con ex o de in o maciones que son
au én icamen e impo an es pa a la sob e i encia
de cada uno.
-
La p opia di ección no se ago a con el cono-
cimien o de los p opios ins in os, pulsiones y de-
más p og amas ilogené icos de la conduc a. En
de ini i a, enemos que i i en nues a ci iliza-
ción écnica y, po lo egula , nadie desea ía ol-
e a la época de pied a. Es o signi ica qiie nadie
ago a simplemen e los po enciales de ene gía (co-
mo hace el animal); más bien los empleamos e-
lexi amen e y, en e o as cosas, buscamos al e -
na i as. Quisie a ilus a es o con un ejemplo. Si
en una ca e e a es echa de mon aña nos emos
obligados a ci cula de ás de un camión, o zosa-
men e nos ol emos ag esi os, según c eo, pues,
en e dad, se nos impide la ealización de una ac-
i idad azonable. Es decisi o a es e espec o que
uno mismo no a cómo c ece el g ado de ag esi i-
dad, acompañada de la en ación e en ual de deja -
se induci a acciones imp uden es. En al caso, el
homb e que se di ige a sí mismo busca á al e na-
i as, po ejemplo, in e cala á una pausa, se des-
ia á hacia o a ca e e a, pond á la adio, e c. En
el ap endizaje de o mas al e na i as de acción,
que, sin emba go, ienen el in de da sa is acción
a las pulsiones, desempeña una unción impo an e
la i ualización de acciones ag esi as. En es e cam-
po pueden enseña nos algo los animales. El hom-
b e, con su ce eb o, iene que busca posibilida-
des adecuadas de deshace se de la ag esión.
-
La educación pa a la p opia di ección ha de
culmina en que el homb e se halle en condicio-
nes de esponsabiliza se de las p opias decisiones
en el ma co de la ecología de
la
conduc a. Como
Lo enz dice, la e olución nos ha dejado cae ; aho a
somos noso os mismos los que ca gamos con la
esponsabilidad de conse a en nues a ci iliza-
ción mode na los sis emas ecológicos de la na u-
aleza y de nues a p opia conduc a. Una educa-
ción pa a el u u o iene que p eocupa se de es o.
No a:
Aques a icle ha es a adui pel p o eso Raúl
Gabás.