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Exigir y fomentar. ¿Educación, para qué?

Cuve, Felix von

Abstract

Cuve, Felix von

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EXIGIR Félix VON CUBE Aunque no es emos a ec ados noso os mismos, los pe iódicos nos ecue dan dia iamen e el aumen- o de la iolencia, de la b u alidad, de suicidios, obje o es, dese o es, e c. Tengo an e mí cua o a ículos de pe iódico de los úl imos días, con in o maciones como las siguien es: .Niños mal- a an a sus pad es, anualmen e 2,5 millones de casos en los Es ados Unidos.; .Escalada la iolencia, b u alidad en e alumnos, ac u a de huesos y dien es o os en el pa ia esca14 »; <<C i= minalidild a!a man &~; <<Pa -!a nsn@ iss de la @o- ngd4d id~ @p@~ d eon ml de V deo- ilms.. Los en e is ados son sob e odo jó enes. En la comisión in es igado a del Pa lamen o gclgyal a a 19 op @Rs a ju enil en el Es ado democ á- icas, Y muchas in es igaciones más se e ie en ambién al p oblema de la ju en ud, po ejemplo, Halle (1981), Homs ein (1989) ~ g$aiggci6a 6kall de la ju en ud alepa.i,a, jgs 'ci,di ! %@11 d& l9811, y an as o as. E l Igg e loxieaes siguien es c eemos opo uno di idi la p oblemá ica en es secciones: ag esión, ~anduce $M@&sIMGI~ ~ y ~ekaaa. La gggggi& ~xp eoa~se esn mayo o meno iolencia; nos encon amos con casos de e o is- mo, de demos aciones iole~gs, Qg g&i$i&i@~g$, el !a sscuelg, & ?a hmiiie, aa 1e des pueei6n absu da de cosas, de iolencia en los Vídeo- ilms, e c. La conduc a au odes uc i a comp ende el alcoholismo, el consumo de d ogas, 13s &plggi~1= nes, la esigac@n, ~p .medd08 ~g quicas $e di e sos ipos, has a llega al suicidio. Los da os ~umé icos sob e ales pe u baciones de la c(3n&Q ju enil son oscilan es, pe cl, ede BaAQ, GQR= side an ala man es. ggghago puede consis i en el alejamien o de nues a sociedad, en la adhesión a sec as, en g upos al e na i as; e. e,ceg $@ a a solamen e del (( endimien o nega iwu, del esno- cid0 ~ce ollsu, del edio, de la us ación. El p oblema sal a a la is a; pe o la explicasi~n no es dcil de encon a . Se aducen in inidad de causas: amenaza de a mamen os y gue a, des uc- ción del medio ambien e y de las uen es de ida, saciedad de écnica y consumo, injus icias en la dis ibución de bienes y pode , p esión de endi- mien o, es és, sob eca ga; sin qmba g~, la e iu- me ación no esul a sa is ac o ia. Fal a una eo ía uni a ia, y las causas aducidas en ocasiones son con adic o ias. Se a ma, po ejemp!~~ que la conc duc a ag esi a es debida a ep$4s, a una sob eea - ga en la sociedad de endimien o. Aho a bien, una encues a en e jó enes e ela mo i os muy di e en- es: el abu imien o y el bajo ni el de exigencia. Lo que me so p ende en el conjun o de los aná- lisis de causas es que apenas se iene en cuen a la in es igación biológica de la conduc a. Pa a sub- sana es e de ec o y hace una apo ación sis emá- ica al p oblema de la ju en ud, a con inuación qgie o EeQ e es pasos: 1, Resul ados de la in es igación biológica de la calidue a. 2. Análisis de la si uación ac ual sob e la base de la in es igación de la conduc a. 3. Consecuencias pa a la educación. RESULTADOS DE LA INVESTIOACI~N BIOLÓGICA DE LA CONDUCTA Es e iden e que los in es igado es de la conduc a pa en de la e olución biol6gica, de los p incipios de la mu ación y de la selección. Conside an al homb e como p oduc o de una e olución biológica de millones de aíios. A es e espec o, la he encia ilgggpe ica de1 homb e no sólo cons a de su ana- sm a y isiología, de sus o mas co po ales, de los ó ganos de mo imien o y de los sen idos, sino que comp ende ambih de e minadas disposicio- nes Qe ce iduc a p e iamen e p og amadas. Pe e- necen a es as disposiciones ins in i as de conduc- a las pulsiones, ales coms la alimen icia, la sexual, la de cu iosidad, y los co espondien es ins- ia@@ ins umen ales, como el co e , mama , mo - de , p ende , e c. Según mos ó Eibl-Eibes eld , ambién son inna as en el homb e (lo mismo que en 19s animales más ce canos a él) o mas de exp esi6n como la isa, el llan o, el en ado, la amenaza. Muchas eces se plan ea ya en es e luga la p i- me a objeción: ¡El homb e no es un simple ani- mal! La conduc a humana no puede compa a se con la animal. Es a objeción de saca in e encias pa a el homb e a pa i del animal se plan ea es- pecialmen e con a Kon ad Lo enz. Y, sin emba - go, g ccisamen e es e in es igado ha esal ado una y o a ez la di e encia undamen al en e el ani- mal y el homb e, a sabe , el ce eb o ípico del hom- b e, $$ e, eon su ce eb o, puede e lexiona sob e las disposiciones de conduc a la en es en la base del mismo, y así es capaz de di igi las has a cie - o pun o. Sólo el homb e, aunque no enga ham- b e, puede segui comiendo po gula y a o men- a o o u a a o os homb es. Con azón decía Goe he: «Él lo llama azón, y sólo el iene necesi- dad de se más animal que odo o o animal*. Es a ase de Goe he no sólo iene alidez pa a su iempo, sino que designa una posibilidad del homb e en gene al. Siemp e hubo b u alidad, ex- cesos sexuales, o gías, e c. Reco demos a Ne ón o ;il Ma qués de Sade. Re engamos en i me un p ime esul ado: la conduc a humana es u o de dos componen es, de las disposiciones ins in i as en la base del ce eb o y de las unciones di ec i as del ce eb o. Es e he- cho hace sumamen e di ícil in es iga la conduc a humana, especialmen e la ag esi a. Po ejemplo, mien as que el animal es ag esi o cuando lo «ex- p esa~, el homb e puede se ag esi o sin mos a - lo en es e momen o. Un segundo esul ado de la in es igación de la conduc a es la ley de la doble cuan i icación. Con- sicle emos es a ley p ime amen e en los animales. Sob e el animal podemos deci : una acción ins in i a, po ejemplo, come o la conduc a se- xual, se alimen a de dos uen es: la in ensidad del es ímulo ex e io (es ímulos alimen icios o sexua- lex) y la ue za de la pulsión in e io . Los in es i- gado es de la conduc a biológica pa en de que el animal no sólo eacciona a es ímulos ex e nos, si- no que posee además po enciales pulsionales que se ca gan espon áneamen e y, con ello, di e sas dis- posiciones pa a la acción. Ambos componen es, lo!; es ímulos y las pulsiones, no son cons an es (cosa que cada uno puede expe imen a en sí mis- mo), sino a iables. Así pues, hay es ímulos más o menos in ensos (pan seco, bis ecs jugosos) y pul- siones más o menos ue es. Y la ley de la doble cuan i icación dice que la acción ins in i a es an- o más in ensa cuan o más al os son el es ímulo y la ue za de la pulsión. El come se p oduce con an o más gus o, cuan o mayo es el es ímulo del alimen o y mayo el hamb e; y no se p oduce cuan- do ambos componen es son bajos. Hemos de ad e i oda ía que a las pulsiones pa icula es co esponden es ímulos especiales. Lo- enz habla de «mecanismos desencadenan es inna- o!;~ (MDI). Mencionemos las plan as zoó agas o los animales dep edado es, y ambién, en el ám- bi o sexual, los es ímulos óp icos o los olo es. La ley de la doble cuan i icación, como p og a- ma ilogené ico, ex iende igualmen e sus e ec os al homb e. También sus acciones ins in i as son an o más in ensas cuan o más al o es el es ímulo y mayo la ue za de la pulsión. No obs an e, he- mos de indica dos di e encias espec o de la con- duc a animal. En p ime luga , el homb e posee una eno me capacidad de ap endizaje, lo cual sig- ni ica en es e caso que él puede condiciona los es ímulos; es deci , él iene a disposición un g an epe o io de es ímulos pa a desencadena accio- nes ins in i as. Y, po o a pa e, según hemos di- cho, el homb e puede di igi su conduc a con el ce eb o, y así de ene se, o, po el con a io, u ili- za pa a su dis u e una ue za pulsional baja me- dian e una e inada ele ación de los es ímulos. El e ce esul ado impo an e de la in es igación de la conduc a enlaza inmedia amen e con la ley de la doble cuan i icación, y es la llamada conduc a ape i i a. Es a conduc a consis e en que el animal, cuando aumen a la in ensidad de la pulsión, busca ac i a- men e los es ímulos desencadenan es. El animal busca alimen o, y lo hace an o más in ensamen e cuan o mayo es el hamb e; igualmen e, busca su pa eja sexual cuando la ue za de la pulsión hace necesa io el es ímulo desencadenan e. Lo enz ca- ac e iza la conduc a ape i i a como .una pode o- sa endencia o igina ia a p oduci en el en o no aquella si uación libe ado a en la que puede des- ca ga se un ins in o e enido. (1474, p. 71). Si la conduc a ape i i a no iene éxi o, es deci , si no encuen a ningún es ímulo desencadenan e, se llega a las llamadas acciones de pun o mue o. Po ejemplo, a la pos e la conduc a sexual puede eje ce se ambién sin es ímulo isible, y de igual mane a se ealizan cu sos de mo imien o u o as acciones ins in i as. Cada cual puede obse a en sí mismo que la conduc a ape i i a ex iende su dominio al homb e. Bas a con que, cuando enemos hamb e o sed, ayamos po las calles de la ciudad; pod emos ad e i en onces nues a .pe cepción selec i a., e lexiona sob e ella y pe segui nues a conduc- a ape i i a. Hay un cua o esul ado impo an e de la in es- igación de la conduc a que no es á exen o de opo- sición c í ica. Me e ie o a la a i mación de Lo- enz de que ambién en la ag esión se a a de un ins in o con odas las ca ac e ís icas esenciales: es- pon aneidad, es ímulos desencadenan es, conduc a ape i i a. Yo no soy un in es igado de la conduc a y, po eso, no puedo in e eni en la dispu a ace ca del ca ác e ins in i o de la ag esión. Puedo cons a- a , sin emba go, que las o as eo ías de la ag e- sión, la eo ía de la us ación-ag esión y de la ag esión como ap endizaje, no con adicen la con- cepción de Lo enz. En e ec o, la us ación se p e- sen a como un es ímulo desencadenan e, y los p o- cesos de ap endizaje se p oducen en el con ol de la ag esión, así como en la búsqueda de posibili- dades al e na i as de acción. Po lo demás, nume- osos c í icos de la in es igación de la conduc a a - gumen an en o ma pu amen e ideológica o polé- mica; los a gumen os se con adicen en e sí y no an al g ano. Po o o lado, las azones aducidas po Lo enz con ie en una g an p obabilidad al ca- ác e ins in i o de la ag esión; ales azones son las siguien es: la conduc a e i o ial, las luchas de i alidad y las luchas de ango. Es muy conocida la conduc a e i o ial de mu- chos peces, pája os y mamí e os. Es os animales necesi an un e i o io que les apo e su icien e ali- men o. Si pene a allí o o animal de la misma es- pecie, se a a nada menos que de la exis encia. Po an o, el animal iene que de ende su e i o- io, y un animal jo en ha de busca se o conquis a un e i o io. O a azón pa a la ag esión como necesidad bio- lógica es la lucha en e i ales en el ámbi o de la p oc eación. Esas luchas (po la hemb a) si en a la selección biológica; son un componen e de la e olución. Algunos animales, po ejemplo, los cie - os, es án pe echados de a mas especiales pa a es as luchas. Y debo ad e i aquí que las luchas den o de la misma especie animal no malmen e no ienen un desenlace mo al. Más bien se esuel- en en o ma i ual, de acue do con de e minadas eglas; el encido no es ma ado, simplemen e ha de deja lib e el pues o. Finalmen e, hemos de menciona las luchas de ango. También és as ienen una unción impo an e pa a la sob e i encia. Po las luchas de ango, los animales más ue es o más p uden es llegan a po- siciones di ec i as, lo cual edunda en bien del g u- po o de la manada. También es e enómeno es bas- an e conocido en la ac ualidad. ¿Quién no sabe lo que es anda de picadillo en el despacho o en la emp esa, o lo que es un pez go do? Exis en, pues, buenas azones pa a supone que ambién la ag esión es un ins in o que el homb e aca ea a consecuencia de su p oceso ilogené i- co. Es insos enible la objeción de que es o ya no ale pa a el homb e ac ual. Bajo el aspec o de la e olución, el iempo en e los p incipios de la hu- manidad y el ac ual .homb e cul u al» se epliega en una magni ud menosp eciable. Los es ímulos desencadenan es de la ag esión no se hacen busca mucho. Son las us aciones de odo ipo, y ambién las dispu as de ango, las que ponen en mo imien o la ag esión. Po lo demás, ambién puede demos a se en el homb e la con- duc a e i o ial y la de i alidad. Na u almen e, ambién la ag esión conlle a su conduc a ape i i a. Si la es ancación de la ag esión es demasiado g ande, se buscan es ímulos desen- cadenan es. De nue o es Goe he el que desc ibe es a conduc a en la o ma más ce e a: Subid a Bu gdo . Allí encon a éis las más be- llas chicas y la mejo ce eza, y ambién peleas de buena ley. En gene al, podemos deci que la poesía pa e- ce más ce cana a la in es igación de la conduc a que cie os ipos de ciencia. Quisie a menciona oda ía que ambién el ins- in o de cu iosidad lle a aneja una endencia ape- i i a. El que no expe imen a nada nue o, el que du an e la go iempo ha enido que p i a se de no- edades, las busca donde sea. El quin o esul ado impo an e de la in es igación de la conduc a es la exis encia de un equilib io na- u al de la misma, lo que me a e o a denomina como ecología de la conduc a. La e lexión es la siguien e: odo el sis ema ins in i o, con sus pul- siones pa icula es, sus ins in os ins umen ales y su economía de ag ado y desag ado, se halla en un equilib io o mado a a és de millones de años. En consecuencia, según Lo enz, la ag esión es un ins in o espon áneo po que se necesi a cons an e- men e en un en o no na u al, y así se ecu e a ella una y o a ez. Un animal se halla siemp e en pe- lig o, iene que de ende se o hui ; en odo momen o puede apa ece un i al que lo deje sin comida y sin zona, o que le dispu e la pa eja. Filogené ica- men e iene muy buen sen ido p oduci un exceso de ene gías pulsionales. La sob e i encia es á mejo ga an i~ada con un exceso que con un de ec o de las mis lias. Po an o, ambién los po enciales pulsionales es- án adecuados al medio ambien e, se hailan en equi- lib io con él. La ep esen ación del equilib io bio- lógico queda más cla a si u ilizamos el concep o de «expec a i a.. En i ud de nues a ana omía y isiología, espe amos un de e minado en o no. Es- pe amos ai e y luz, empe a u as y p esión ade- cuadas, imp esiones de los sen idos, posibilidades de alimen ación, pa eja sexual, e c. Y espe amos ambién el uso de ag esión, de explo ación de los apa a os de mo imien o, e c., lo mismo que el pe- lig o, es és, a en u a, es ue zo, e igualmen e in- culación y comunicación. Recien emen e Hassens ein hablaba en un p o- g ama ele isi o del nacimien o de un camello. Los camellos nacen con callos en el ien e comple a- ien e o mados. Po así deci lo, espe an un suelo du o y calien e. El homb e ecién nacido espe a el pecho ma e - no. En él sa is ace el ins in o de alimen ación y, a la ez, el co espondien e ins in o ins umen al, el mama . Si damos al lac an e una bo ella con un o i icio demasiado g ande, se sacia ápidamen e, pe o el ins in o de succión no queda sa is echo. El lac an e sigue chupando; y algunos in es igado es de la conduc a a i man que cuando es adul o con- inúa con ese compo amien o, mo diéndose las uñas, umando ciga illos, e c. Re engamos en i me que hay un equilib io de la conduc a, una ecología de la misma. Es o es una pa e de la ecología biológica en gene al, de su equilib io en conjun o. Es á cla o, a es e espec o, que la ecología de la conduc a se e ie e a un com- po amien o na u al, a una ida como cazado es y ecolec o es, así como al co espondien e en o no na u al. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL SOBRE LA BASE DE LA INVESTIGACI~N DE LA CONDUCTA Los esul ados mencionados de la in es igación biológica de la conduc a pe mi en econoce ya el núcleo del análisis, a sabe : la pe u bación del equilib io na u al y, en especial, del equilib io de 13 conduc a. De hecho, hace iempo que el hom- b e ha comenzado a in e eni nega i amen e en la ecología de la na u aleza. Reco demos la ala de bosques en el á ea del Medi e áneo. Pe o la pe u bación de la ecología de la conduc a p o iene de más lejos oda ía. En cie o modo o ma pa e ya de la he encia de nues o ce eb o. Me e ie o a la capacidad de in e eni en el equilib io na u- al de nues o compo amien o pulsional. Po ejemplo, el homb e ha buscado desde siem- p e el máximo place con el mínimo es ue zo posi- ble. Pa a es o u iliza su ce eb o y las posibilidades écnicas c eadas po él, di igiendo así su conduc a pulsional. La cosa unciona como sigue. El homb e conoce el place que p opo ciona la sa is acción de los ins in os; po eso, an e la mínima in ensi- dad de la pulsión, quisie a llega a la co espon- dien e acción ins in i a. Pa a ello, de acue do con la ley de la doble cuan i icación, ha de p ocu a se in ensidades de es ímulo especialmen e al as. Y la consecuencia es que la sa is acción de la enden- cia ins in i a se p oduce median e es ímulos al os; no se equie e la co espondien e conduc a ape i- i a. Pe o una al a du ade a de es ue zo, de lucha en el sen ido más amplio, conduce a un es anca- mien o de la ac i idad y, en especial, de la ag esión. Si en endemos po mimos una ápida y ácil sa- is acción del ins in o, podemos deci b e emen- e: los mimos conducen a la ag esión. Y, además, és a se e ue za po el hecho de que la i encia de place en un ni el bajo de pulsión no co es- ponde a las expec a i as, lo cual conduce a la us- ación y de nue o a la ag esión. Lo dicho puede escla ece se con un ejemplo o- mado del campo de la educación. Cuando po la noche los niños es án, inalmen e, en la cama y quie en bebe algo oda ía, la ec a medida edu- ca i a se ía deci les que se busquen un aso de agua mine al en la cocina (a eces un piso más abajo). Se u iliza ía así el po encial de la acción, pues el es ímulo del agua sólo ope a si la sed es su icien- emen e ue e. El educado que mima no da una en el cla o. Va él mismo a la cocina y ae agua a los niños. Así és os se hacen ag esi os, pues el es ímulo no es su icien e pa a su sed escasa y no p opo ciona ninguna i encia de place . El edu- cado uel e a la cocina y ae zumo de manzana. Es á cla o que los niños así educados se hacen más exigen es, pe ciben cada (( enuncia. como us a- ción y, en consecuencia, eaccionan ag esi amen e. Quie o acen ua explíci amen e que siemp e hubo icios. ¿Quién no se deja mima con gus o? Pe o an es, po ejemplo, en el medie o, los icios es a- ban ese ados a unos pocos p i ilegiados, a los eyes, a los p íncipes, a los nobles, a los acauda- lados, e c. El pueblo se limi aba a soña con ellos, po ejemplo, en las ábulas de .El país de Jauja)), «El pescado y su muje », e c. Hoy, los icios, po lo menos en los países lla- mados desa ollados, cons i uyen una pe u bación masi a de la ecología de la conduc a. Se han he- cho posibles po la ci ilización écnica y, quizá, ambién po el cambio de ep esen aciones mo a- les. ¿Qué jo en sigue aguan ando hoy los es ue zos de una la ga y penosa conquis a de su muchacha? ¿Quién a as a oda ía la escale a has a la en ana de la ado ada, y es o con pelig os de odo ipo? Es á ue a de oda duda que en nues a ac ual ci ilización écnica y de masas se halla sensible- men e pe u bado el equilib io na u al de la con- duc a. Es amos al os de es ue zo, de ((a en u as)), de ensión, e c., sea po la disminución di ec a de es e es ue zo a causa de la écnica, po ejemplo, los au omó iles, sea po los icios, en el sen ido de una ápida y ácil sa is acción de las endencias, lo cual conduce a un es ancamien o de la ac i idad y de la ag esión, que a su ez buscan es ímulos desencadenan es. A es o se añade que el mundo, en nues as la i udes, se ha hecho más abu ido, es un mundo as al ado, a eglado, monó ono; ya no es explo able. Con ello o ece pocos es ímulos pa a la u ilización de los po enciales almacenados. En muchas in es igaciones sob e la p o es a ju- enil se p egun a con admi ación po qué el e- chazo se acen úa p ecisamen e en Suiza. A mí no me so p ende es e hecho. La ag esión no sólo es una consecuencia de la ep esión de las endencias, sino que es u o ambién de los icios y del abu i- mien o. En esumen: la ag esión es consecuencia de una pe u bación de la ecología de la conduc- a. En especial ha pe dido el equilib io, en pe juicio del place , lo que Lo enz llama la «economía del ag ado-desag ado» . Si mi amos la si uación ac ual y ponemos como base la eo ía de la ecología de la conduc a, pode- mos hace algunas p edicciones poco halagüeñas. Pa ece que sigue dila ándose en el mundo la ola de abu imien o, mono onía y o den. Los nue os medios, en especial la pan alla, inci a án menos oda ía a la comunicación pe sonal. Ya no hace al a p esen a se en la en anilla del banco, ya no es necesa io que aya a comp a uno mismo, e c. El me cado de ídeos pe mi e una ele ación de los es ímulos en el ámbi o de la sexualidad y de la io- lencia; y eso signi ica más icios y menos es ue zo. El desempleo, en especial el desempleo ju enil, es á en ías de c ecimien o. Es e iden e que aquí no puede habla se de icios o mimos, pues los jó- enes no ienen la culpa de es a desg acia. Pe o el e ec o del desempleo es el mismo: la al a de u ilización de los po enciales de acción conduce a una ag esión e o zada, a un umb al más bajo de los es ímulos desencadenan es. Pe o dejemos el u u o y conside emos la si ua- ción ac ual. Si pa imos del ni el (ya al o) de es- ancamien o de la ag esión en los jó enes, las o - mas de conduc a an es mencionadas ( iolencia, au odes ucción, echazo) pueden in e p e a se en cie o modo como un compo amien o ape i i o, en el que se dis inguen es ámbi os. En p ime luga , la eliminación de po enciales ag esi os median e pe suasiones dogmá icas. In- clui emos aquí el e o ismo y o os usos de la io- lencia polí icamen e mo i ados. Los jó enes ac i- is as de es e campo es án an pe suadidos de la e dad de su e o de su .ciencia», que di igen su ag esión aná ica e impe é i amen e en una de- e minada di ección. En segundo luga , la canalización de po enciales ag esi os median e la ag esión con a sí mismo. Se a a aquí de jó enes que consumen su ag esi- idad median e el alcohol y las d ogas, des uyendo así el po encial en e o. Y es a eliminación puede esul a incluso ag adable, po lo menos en el es- adio inicial de la des ucción. En e ce luga , la consumición del po encial me- dian e ines di e en es, cambian es, al e na i os. Te- nemos an e la is a a jó enes que se dedican a una u o a ac i idad, en busca de posibilidades de em- plea su ene gía con sen ido, y con olun ad de me- jo a o es ablece las o mas de ida na u al, e c. Es su icien emen e conocida la des ucción del equilib io ecológico po lo que espec a a nues o en o no na u al. Reco demos la inconcebible ca- ás o e de los bosques que mue en. Es ho a, pues, de que se enseñe ya en la escuela el debido com- po amien o con la na u aleza, y no podemos me- nos que aplaudi a los polí icos esponsables que han encauzado al enseñanza. Pe o una explicación cogni i a de los nexos eco- lógicos de la na u aleza no si e de nada si a la ez no cambia undamen almen e la conduc a del homb e. Mien as el homb e siga ele ando la in- ensidad del es ímulo (pa a consegui ápida y ácil- men e la sa is acción de las endencias), espe- cialmen e median e es ímulos ma e iales, con inua- á explo ando y des uyendo el en o no. Lo enz dijo una ez con sumo acie o: *La e olución ha lle a- do al homb e en b azos, pa a deja lo cae luego.. Se a a aho a de si él quie e asumi con espon- sabilidad p opia las a eas que esol ía an es la e olución. Es o signi ica que el homb e debe enma ca su p opia conduc a en el sis ema de equilib io na u- al; él debe p ac ica e leja y conscien emen e una ecología del compo amien o. Mencionemos en pa icula la conduc a ep oduc i a, que desde hace iempo ha sacado al homb e del equilib io na u- al. Sólo un pensamien o y una acción o ien ados hacia la ecología de la conduc a pod án conduci siinul áneamen e a la conse ación de sis emas eco- lógicos supe io es. En el con ex o an es expues o, lo dicho signi i- ca lo siguien e: el homb e iene que apea se del desequilib io en e in ensidad de la pulsión e in- ensidad del es ímulo. Ha de ele a la ue za de la pulsión y educi d ás icamen e la in ensidad del es ímulo. No quie o pone me a p edica ascé ica. P : o es e dad que, en gene al, la pe cepción de ag ado en medio de una pulsión ue e (po ejem- plo, un hamb e in ensa) es mayo , aun pe mane- cienóo escasa la in ensidad del es ímulo, que la sa is acción de las endencias p oducidas a i icial- men e a a és de una ele ación de las in ensida- des del es ímulo. Con la disminución de la in en- sidad del es ímulo a unido el consumo pe manen e de po enciales na u ales de ac i idad y ag esión. Y la u ilización de es os po enciales puede expe i- men a se con ag ado; es cues ión de que su des- gas e se p oduzca con un sen ido de esponsabili- dad subje i a y social. Menciona é como ejemplo el esquí. No cabe du- da que es ag adable expe imen a la a en u a del descenso sin el es ue zo de subi andando; pe o ambién la subida, el es ue zo mismo, la u iliza- ción de ene gías co po ales, puede p ac ica se de o ma placen e a. Además, así se e i an ag esio- nes y queda p o egido el en o no. Po o a pa e, cons a o con aleg ía que es á en ma cha un mo imien o c ecien e de e lexión so- b e el es ue zo p opio como uen e na u al de com- placencia. Menciona é el mo imien o Do-i -you - se% los g upos de ayuda p opia, las nume osas ini- cia i as de jó enes en el ámbi o del depo e, de la música, de la cul u a, del abajo social, de la ida d : asociaciones, del cul i o del en o no, e c. Hay, pues, inicia i as encaminadas a una ecupe ación del equilib io en la ecología de la conduc a. Con odo, no c eo que sin educación sis emá ica pueda log a se masi amen e un compo amien o ec o en lo ocan e a la conduc a ecológica. No ol idemos qué ácil es deja se icia y con qué gus o se elu- den los es ue zos. Con ello se plan ea la p egun a de cómo se consegui á, po educación, la di ícil me a de la ecología de la conduc a. Conside o que la educación debe p ocede a a és de dos pasos, en pa e simul áneos y en pa e sucesi os: 1. Plan ea exigencias. 2. Capaci a pa a la p opia di ección. El p ime paso, el de plan ea exigencias, pue- de di idi se en los siguien es pun os: - An e odo, no hay que mima a los niños y jó enes. Sob e es e pun o hemos eunido ya algu- nos conocimien os; quisie a añadi solamen e que pa a ama no es necesa io da icios. Es posible ama a su hijo y, sin emba go, exigi le es ue zos. Es o iene ya alidez en la edad de i a ga as. No hace al a co e en ayuda del niño cuando él ex- plo a el mundo. El ins in o de explo ación ha de desa olla se plenamen e, pues es básico pa a la capacidad pos e io de asumi es ue zos y supe- a di icul ades. - En segundo luga , las exigencias a los niños y jó enes han de di igi se p ime amen e a aba- jos p oduc i os, a la supe ación de di icul ades, a la solución de p oblemas, a la con on ación ac i- a y é il con el en o no. La escuela ac ual man- iene a los alumnos en una ac i ud excesi amen e pasi a y ecep i a. P e alece el abajo ep oduc- i o. Y semejan e compo amien o no elimina los po enciales de ac i idad y de ag esión; muy al con- a io, la conduc a pasi a no disminuye, sino que inc emen a las ag esiones. El ap endizaje na u al unciona de o a mane a. Es un ap ende o ien a- do al p oblema, un ap ende que descansa en la explo ación, en las exigencias plan eadas po el en- o no na u al. En es e con ex o me ece mi ap o- bación el hecho de que la e o ma del bachille a o supe io aspi e a un ap endizaje o ien ado al p o- blema. Median e una educción a pun os di íciles, se p opone es imula a los alumnos en o den a un abajo ac i o y p oduc i o. También me ecen una mención las escuelas ~Waldo n, que exigen una al- a medida de p oduc i idad y o ecen muchas po- sibilidades de compo a se ac i amen e y conse- gui endimien os. Reco demos, po ejemplo, el ámbi o musical y el manual, que allí se cul i an in ensamen e. - En e ce luga , no hemos de limi a nos a plan ea exigencias (con mayo o meno coacción) a los niños y jó enes; ambién enemos que o ece - les múl iples posibilidades de gas a su po encial de ac i idad. He dicho ya que iene g an impo - ancia el depo e; y la ienen igualmen e la danza, el a e, la cul u a y las ac i idades en la na u ale- za. Son especialmen e e icaces y se acep an con gus o las ac i idades lle adas a cabo en común, incluidas las que se ealizan jun o con los pad es o los p o eso es. Sin emba go, la o e a de posibi- lidades de emplea con sen ido los po enciales de ac i idad no ha de i an lejos que se pie dan o- dos los espacios lib es pa a inicia i as p opias; a la pos e, el adul o ha de busca se las posibilida- des de u iliza acionalmen e su ac i idad na u al. Es in e esan e el esul ado de algunas in es igacio- nes en las que se ha pues o de mani ies o cómo niños y jó enes, a los que se han plan eado exi- gencias en el sen ido expues o, luego es án am- bién en condiciones de desa olla inicia i as p opias. El segundo paso de la educación, el de capaci- a pa a la p opia di ección, puede di idi se asimismo en es pun os: - A a és de los años el jo en ha de se ins- uido sis emá icamen e sob e el nexo de in e de- pendencias en que se halla enma cada la ecología de la conduc a. En de ini i a se a a aquí de o - mas undamen ales de conduc a que son necesa- ias pa a la sob e i encia de la humanidad. Opi- no que el conocimien o de sis emas an en edados (como Ves e dice) es más impo an e que un se- gundo o e ce idioma ex anje o. Lo enz mani es ó una ez que hay que con a con la ag esión como he encia ilogené ica, y añadía que lo pelig oso de la ag esión es á en su espon aneidad. Sin duda, se a a en nues o con ex o de in o maciones que son au én icamen e impo an es pa a la sob e i encia de cada uno. - La p opia di ección no se ago a con el cono- cimien o de los p opios ins in os, pulsiones y de- más p og amas ilogené icos de la conduc a. En de ini i a, enemos que i i en nues a ci iliza- ción écnica y, po lo egula , nadie desea ía ol- e a la época de pied a. Es o signi ica qiie nadie ago a simplemen e los po enciales de ene gía (co- mo hace el animal); más bien los empleamos e- lexi amen e y, en e o as cosas, buscamos al e - na i as. Quisie a ilus a es o con un ejemplo. Si en una ca e e a es echa de mon aña nos emos obligados a ci cula de ás de un camión, o zosa- men e nos ol emos ag esi os, según c eo, pues, en e dad, se nos impide la ealización de una ac- i idad azonable. Es decisi o a es e espec o que uno mismo no a cómo c ece el g ado de ag esi i- dad, acompañada de la en ación e en ual de deja - se induci a acciones imp uden es. En al caso, el homb e que se di ige a sí mismo busca á al e na- i as, po ejemplo, in e cala á una pausa, se des- ia á hacia o a ca e e a, pond á la adio, e c. En el ap endizaje de o mas al e na i as de acción, que, sin emba go, ienen el in de da sa is acción a las pulsiones, desempeña una unción impo an e la i ualización de acciones ag esi as. En es e cam- po pueden enseña nos algo los animales. El hom- b e, con su ce eb o, iene que busca posibilida- des adecuadas de deshace se de la ag esión. - La educación pa a la p opia di ección ha de culmina en que el homb e se halle en condicio- nes de esponsabiliza se de las p opias decisiones en el ma co de la ecología de la conduc a. Como Lo enz dice, la e olución nos ha dejado cae ; aho a somos noso os mismos los que ca gamos con la esponsabilidad de conse a en nues a ci iliza- ción mode na los sis emas ecológicos de la na u- aleza y de nues a p opia conduc a. Una educa- ción pa a el u u o iene que p eocupa se de es o. No a: Aques a icle ha es a adui pel p o eso Raúl Gabás.