KARL POPPER
Y
LA TEORÍA
Ped o
SCHWARTZ'k
Tengo que sub aya que uso el
Búsqueda sin é mino
(1974), media una g an dis-
é mino la Lucha po 1aExis en- ancia y esa dis ancia puede explica se po una me-
en
un
sen id0
Y
me-
jo comp ensión y mayo u ilización de la doc-
a ó ico, que incluye la depen- ina da winis a.
dencia de unos se es espec o de
o os. Cuando leíamos la
Mise ia
o
La sociedad abiw
C.
Da win
a
y
sus enemigos
(1945) no podíamos pensa que
Poppe iba a con e i se en un ilóso o del e o-
Los es pensado es del siglo
XIX
que más han
in luido en la sociedad del siglo
xx
son: Ka l
Mam, Cha les Da win, y Sigmund F eud. Du an-
e la gos años Ma x y F eud se epa ie on los
a o es del público cul o, pe o el paso del iem-
po y el a ance de los conocimien os los han
a umbado al des án de los as os iejos. En cam-
bio, la doc ina de la selección na u al de Da win,
en iquecida po las apo aciones de la ciencia ge-
né ica que inaugu a a Mendel, se ha con enido
ac ualmen e, en el p og ama de in es igación p in-
cipal de las ciencias humanas.
De F eud no me oy a ocupa aquí si no es pa-
a deci de pasada que sus eo ías psicológicas nos
pa ecen hoy adolece de al a de a ención al ele-
men o he edi a io en el compo amien o huma-
no, en especial en el compo amien o pa ológico.
Ello es cu ioso en quien supo sub aya el papel
del ins in o sexual en la psique del se humano
desde la más ie na in ancia, pe o quizá se expli-
que po que pa icipaba de la c eencia, ípica en
un líde cuasi- eligioso, de que la conduc a hu-
mana es plenamen e maleable con la e apia del
con esiona io.
De Ma x bas e deci que su pensamien o es un
caso más de los muchos que apa ecen en la his o-
ia de las ideas, un caso de doc ina e olucionis a
desen ocada. Los e o es de la me a ísica p og e-
sis a de Ma x, p ecisamen e, lle a on a Poppe
a echaza en un p incipio el e olucionismo de
mane a demasiado d ás ica. Más a de,
al
i ab ien-
do los ojos a los alo es de la doc ina de Da -
win, Poppe ue iendo que uno puede se e o-
lucionis a sin cae en el his o icismo. Del Poppe
de la
Mise ia
del
His o icismo
(1936), al Poppe de,
- -
lucionismo.' Los indicios exis ían, pe o el an i-
his o icismo pa ecía p ima sob e odo. Hoy
e emos que los elemen os e olucionis as del pen-
samien o poppe iano o man la pied a silla de
su iloso ía del conocimien o y de la sociedad.
El p o eso
D.T.
Campbell, en su a ículo «E o-
lu iona y Epis emology*, publicado en el olu-
men de homenaje a Poppe de la ((Lib a y o Li-
ing Philosophe s», dis ingue cua o emas o ele-
men os en la iloso ía e olucionis a de si Ka l
Poppe . El p ime o es el de la p esen ación de un
modelo explica i o de cómo ha apa ecido en el
se humano la acul ad de pensa c ea i amen e,
un modelo de ensayo y e o y selección na u al
pa a explica la apa ición de la men e. El segun-
do elemen o es el más ca ac e ís ico del pensa-
mien o poppe iano y se e ie e exclusi amen e a
la epis emología: consis e en explica la e olución
de las hipó esis. El e ce ema es el de la eme -
gencia de un mundo de las ideas, un mundo en-
aizado en el mundo biolózico
el ísico, el mun-
".
'
do
3,
que pa a Poppe adquie e au onomía, de la
misma o ma aue la bios e a lo hizo en el cu so
de la e olución espec o del mundo ino gánico.
Y
el cua o ema es el de si las ca ego ías kan ia-
nas de pensamien o
y
pe cepción en el se huma-
no pueden comp ende se como un enómeno
biológico.
Pe o an es de en a en el análisis de es os cua-
o g andes emas de la iloso ía e olucionis a de
Poppe , hay que oca dos cues iones p elimina-
es: la de si el ecien e e olucionismo de Poppe
implica una e ac ación de su an i-his o icismo;
y la de si la eo ía de Da win es una eo ía me a-
ísica, como dice Poppe en su au obiog a ía, o
si puede e o mula se de mane a que sea e u a-
ble, es deci , cien í ica.
*
És ca ed a ic d'His d ia de les Doc ines Econdmi-
aues de la Uni e si a Com~lu ense de Mad id. Va se dei-
x'eble de Poppe a la
~ondo'n School o Economics
i
és
a-
duc o de
The Po e y o His o icism, La mise iu del his o i
1. HISTORICISMO
Y
EVOLUCIONISMO
cismo,
Tau us,
1961,
P l ne a aducció d'una ob a de Pop-
pe en llengua cas ellana.
La pos u a de Poppe an e las doc inas his o-
icis as es bien conocida. En su lib o
La
mise ia
del his o icismo
(1936-1945-1957) cas iga an o a
los ma xis as, que c een posible descubX una ley
del de eni his ó ico con la que p edeci una e-
olución casi como quien p edice un eclipse, co-
mo a los o ganicis as, que piensan que la socie-
dad e oluciona de o ma semejan e a un animal
i ien e. Es deci que en ese lib o Poppe a aca-
ba an o
al
cien i ismo de izquie das, como
al
i a-
cionalismo de de echas, p ecisamen e po la ba-
se eó ica común de esos dos e o es, la c eencia
compa ida po ambas escuelas, de que el obje i-
o p incipal del sociólogo consis e en p e e la
e olución u u a de la sociedad como un odo.
Es e a aque de Poppe a las di e sas o mas de
iloso ía e olucionis a, en onces en boga, pa ía
.de una base lógica muy sólida. Pa a Poppe , las
leyes na u ales podían exp esa se como p ohibi-
ciones de que de e minados acon ecimien os u-
iesen luga , pe o po sí solas no pe mi ían la p e-
dicción de que un acon ecimien o, o se ie de acon-
ecimien os uese a ocu i . Las consecuencias de
una ley na u al se ían dis in as según ue an las
ci cuns ancias o condiciones iniciales en las que
se desen ol iese. Po ello
ninguna secuencia de es o más acón ecimien-
os elacionados causalmen e en e sí iene lu-
ga según una única ley de la na u aleza
(Mise-
ia,
IV,
27).
De ahí que se sin ie a jus i icado pa a sos ene
que «no hay ni leyes de e olución ni leyes de
sucesión».
De ello pa ecía ene se que deduci que la hi-
pó esis e olucionis a de Da win no e a una hipó-
esis cien í ica, sino una me a desc ipción de un
acon ecimien o his ó ico i epe ible: «la e olución
de la ida sob e la ie a o de la sociedad humana
es un p oceso his ó ico» (IV, 27).
La imp esión con la que se quedaba el lec o
I
e a la e lejada en la ci a que de C.E. Ra en hacía
el p opio Poppe en la
Mise ia del his o icismo:
la con o e sia da winiana e a «una o men a en
una aza de é ic o iana~ (IV, no a 2).
Indudablemen e, la ac i ud de Poppe an e el
alo de la eo ía e olucionis a de Da win ha cam-
biado, aunque siga Poppe echazando oda cla-
se de his o icismos basados en una mala comp en-
sión del pensamien o de Da win y sus mode nos
discípulos. En e ec o, en su con e encia sob e
«Nubes y elojes» del año 1965, con esaba Pop-
pe su e o y decía que aho a, esa aza de é se
había con e ido en su b ebaje p e e ida
(Objec-
i e Knowledge,
24
1).
Mi abajo no es en ealidad sino una b e e ex-
posición de po qué ha abandonado Poppe su
ac i ud despec i a hacia el e olucionismo.
2.
LA TEORÍA DE LA
EVOLUCIÓN
COMO
PROGRAMA METAFÍSICO DE
INVESTIGACI~N
La oposición de Poppe a muchas iloso ías e o-
lucionis as nacía de cuán ácilmen e se deslizaban
hacia el his o icismo. Le pa ecía necesa io, pues,
insis i en que la e olución de las especies en el
plane a Tie a cons i uía un enómeno his ó ico
único sob e cuyas egula idades no cabía con as-
ación, al al a o o ejemplo de e olución a ma-
no pa a ob ene posibles con a-ejemplos.
No podemos espe a que quepa con as a una
hipó esis uni e sal ni encon a una ley na u-
al acep able pa a la ciencia si siemp e nos e-
mos educidos a la obse ación de un p oceso
único,
decía Poppe en la
Mis& del his o icismo
(IV, 27).
Sin emba go, el p opio Poppe hubo de eco-
noce que la eo ía de Da win, po muy incon-
as able que le pa ecie a, cons i uía una uen e
de inspi ación cien í ica sin pa . De ahí que pasa-
a a e la como una de esas ideas me a ísicas que
guían ú ilmen e los es ue zos de los homb es de
ciencia en su búsqueda de explicaciones, aunque
no sean ellas p opiamen e «cien í icas», al no se
con as ables.
En su au obiog a ía,.
Búsqueda sin é mino
(Schilpp, 1974), dedica oda una sección, la 37; a
habla del ~Da winismo como un p og ama de
in es igación me a ísico». Comienza po deci que
el da winismo pod ía desc ibi se como «casi au-
ológico», o po lo menos como un análisis apli-
cado de «lógica de la si uación». Po mi pa e oy
a in en a demos a , sob e la base de los p opios
pensamien os de Poppe , que el da winismo ie-
ne más con enido empí ico que el que le p es a
Poppe ; que no sólo es con as able, sino que es-
á e u ado, lo que ha lle ado a la o mulación
de una nue a eo ía, una eo ía «neo-da winis a*.
Poppe p esen a la eo ía de Da win de la si-
guien e o ma. Consis e pa a él en las siguien es
conje u as:
1. La g an a iedad de o mas de ida se o igi-
na en unas pocas o mas ances ales, o quizás in-
cluso en una sola.
2.
Es a conje u a de un onco común pa a o-
das las o mas de ida e es es queda ía expli-
cada po la siguien e eo ía de la e olución, com-
pues a po es «lemmas»:
a) He i ahlidad: los descendien es ep oducen
las o mas de los o ganismos ascendien es con bas-
an e idelidad.
b)
Va iación: las pequeñas a iaciones que apa-
ecen son no malmen e mu aciones he edi a ias
acciden ales.
c) Selección na u al: el ma e ial he edi a io com-
ple o, inclusi e el mecanismo de mu aciones ge-
né icas, queda con olado po eliminación.
Añade Poppe un cua o lemma, a es os es que
pa a él in eg an la doc ina da winis a, pe o con-
side o que en ealidad se a a de un elemen o de
e o mulación neo-da winis a, necesa ia po la e-
u ación de las conje u as o iginales. De paso ca-
b ía ambién deci que la no a de ((he i abilidad~,
pod ía de ini se con mayo p ecisión, aludiendo
a la a iación es adís ica que el mecanismo de la
ep oducción sexual in oduce en las nue as ge-
ne aciones, mecanismo po el cual és as no son
nunca idén icas a las an eceden es, aunque el
«pool» gené ico de la especie se man enga
in a ian e.
De es as dos conje u as y es lemmas pueden
de i a se unas p edicciones adicionales que en
ealidad es án acías desde el pun o de is a em-
pí ico. Así, es suge en e, pe o escasamen e empí-
ica, la p edicción de que la e olución no da á
nunca g andes sal os; es a p edicción nos empu-
ja a busca eslabones pe didos cuando la e olu-
ción de una especie pa ezca da un sal o excesi-
o; pe o el que no encon emos ales eslabones
no puede conside a se como un con a-ejemplo
de la p edicción. También es suge en e la p edic-
ción de que en cualquie si uación ecológica so-
me ida a e olución na u al hay que espe a se una
g an a iedad de especies y su len a modi icación;
pe o ampoco conside a íamos e u ada la eo ía
da winis a si en Ma e apa ecie an como o ganis-
mos i os sólo es especies de bac e ias; bas a ía
con deci que sólo esas es se han adap ado a las
ci cuns ancias ambien ales. Incluso la idea de
«adap ación» es au ológica: las especies que han
sob e i ido son las que se han adap ado y las que
no han sob e i ido, han desapa ecido po al a
de adap ación.
Yo c eo, sin emba go, que cie os enómenos
obse ables pueden al menos hace nos duda de
la eo ía da winis a al y como iene exp esada
en los pun os 1 y
2
a),
b)
y c). El p ime o de esos
enómenos es el de la «o ogénesis», o e olución
di igida, es deci , la imp esión de que es imposi-
ble que odas las mu aciones e icien es de las di-
e sas especies hayan enido luga po selección
casual en e mu aciones pu amen e alea o ias. Na-
u almen e que, si se supone un plazo de iempo
su icien emen e la go, lo más imp obable se ha-
ce posible. De odas o mas, se ía más sa is ac o-
ia una eo ía «neo-da winis a* que explica a po
qué pa ece que las especies se compo an como
si la eo ía de Lama ck uese e dad, como si lo
ap endido en la lucha po la ida pudiese ans-
mi i se po he encia.
O o de es os enómenos es el de la apa ición
de o mas ana ómicas, o de compo amien os ge-
né icamen e gobe nados, que esul an nega i os
desde el pun o de is a de la supe i encia del in-
di iduo o de la especie. Así se plan eó ya Da -
win (en el apa ado sob e ((Selección. sexual» del
O igen de las especies, 1859) la apa en e i aciona-
lidad de la cola del pa o eal, que hace al macho
ulne able sin que se ea po qué esa especie ne-
cesi a ales despliegues pa a el co ejo, cuando
o as semejan es se ep oducen con más sencillez.
De igual o ma es so p enden e la cons ancia de
la p opensión al suicidio en la especie humana,
incluso de a ones que no han enido hijos
y
po-
d ían ene los; y ambién la p opensión a la ho-
mosexualidad, que pa ece alcanza al menos un
10 po cien o de los a ones de nues a especie.
No sé si ales enómenos pueden conside a se
como una e u ación en oda egla de la doc ina
da winis a, al y como la esume Poppe en los
pun os an edichos, pe o sí son una inci ación a
e o mula dicha doc ina de al mane a que los
acomode.
El p opio Poppe ha in en ado esa e o mula-
ción, en especial pa a inclui en una eo ía «neo-
da winis a , un mecanismo que explique el apa-
en e lama ckismo de la e olución na u al.
Es a nue a o mulación apa ece en la misma
au obiog a ía, Búsqueda sin hmino, y en dos lec-
ciones de echa an e io que Poppe ha publicado
en Conocimien o obje i o: un en oque e olucionis u.
Ya el p opio í ulo de es a colección de ensayos
e ela la impo ancia que Poppe p es a hoy en
día a los p oblemas de los que me es oy ocupan-
do. Las dos lecciones ahí incluidas, en las que p e-
sen a su neoda winismo son: «La e olución y el
á bol del conocimien o», su lección en hono de
He be Spence del año 1961; y la ya menciona-
da «Nubes
y
elojes», esc i a en 1965.
La eo ía neo-da winis a que p esen a Poppe
en esos es ex os consis e en añadi un cua o
lemma a la segunda conje u a de su o mulación
de las ca ac e ís icas del da winismo o igina io.
Llamémosle lemma núme o
2
4.
ú)
Va iabilidad:
la capacidad de p oduci a-
iaciones, es deci el espec o de la posible a-
iabilidad de una especie, es á con olado po
la p opia selección na u al. Hay que pos ula
incluso que haya angos de genes, con lo que
unos «me a-genes» con olan la a iación de ge-
nes de ango in e io .
En un apéndice a su lección sob e «La e olu-
ción y el á bol del conocimien o)), sub aya Pop-
pe la exis encia de cie as di icul ades pa a en-
ende
la
len a de i ación de las especies hacia
nue as o mas -di icul ades que hab ía que aña-
di a las a iba eseñadas como posibles con a-
ejemplos de las p edicciones da winis as. Son és-
as, dos di icul ades p esen adas po
R.B.
Gold-
schmid , quien sub ayó que las pequeñas a ia-
ciones posi adas po Da win pa ecen incompa i-
bles con dos ca ac e ís icas conocidas del mundo
de la gené ica: la endencia de los indi iduos a ol-
e a la media de su especie en el lapso de unas
pocas gene aciones; y la imposibilidad de eali-
za cambios po selección he edi a ia más allá de
un cie o lími e sin que apa ezcan enómenos de-
gene a i os. Goldschmid llegó a pensa en con-
secuencia que e a di ícil acep a que las especies
ue an di e si icándose po cambios insensibles;
y que po lo an o quizá debe ía acep a se la po-
sibilidad de a iaciones más g andes que las su-
pues as po Da win, es deci , la posibilidad de apa-
ición epen ina de «mons uos espe anzado es».
Poppe p opone su mecanismo gené ico de con-
ol de a iaciones phylogené icas, p ecisamen e
pa a explica el que puedan apa ece sal os o
«mons uos
espe anzado es» en ez de sólo «mons-
uos degene a i os».
Pa e Poppe de la e lexión de que un me o
cambio ana ómico, sin que és e espondiese a una
necesidad sen ida po el o ganismo, no malmen-
e coloca ía a dicho o ganismo en di icul ades g a-
es. El pico ca pin e o iene una boca de o ma
especial, ina, la ga y du a, y con una lengua la -
ga ambién, que puede pene a en es echos o i-
icios, pa a hace sali los insec os de debajo de
la co eza de los á boles. Una especie de pája os
que empezase a su i ales modi icaciones ana-
ómicas, sin que hubiesen cambiado sus hábi os
de alimen ación en pa icula , o su nicho ecoló-
gico en gene al, se encon a ía en di icul ades pa a
sob e i i , con un ins umen o de alimen ación
an especializado.
De ahí que pa a Poppe el cambio de los gus-
os, p e e encias o hábi os, enga que eni an es
que el cambio ana ómico. Como dice nues o
au o ,
la no edad de compo amien o y la mons uo-
sidad
...
de compo amien o ienen mucha me-
nos p obabilidad de ene e ec os des uc i os
que la mons uosidad ana ómica («The Hope ul
Beha iou al Mons e ,,,
Objec i e Knowledge,
p.
283).
Es a conje u a pa ece casi una uel a a la idea
de Lama ck de que la unción c ea la o ma, pues
una ez cambiado el compo amien o pa ece Pop-
pe
o os u la
que puede ans o ma se la es uc-
u a ana ómica del animal y luego ansmi i se
gené icamen e al ans o mación.
Pa a explica es e cuasi-lama ckismo de su con-
je u a supone Poppe es es adios en la ans o -
mación «di igida», en la o ogénesis de las espe-
cies, así como dis in as ca ego ías o escalones de
genes.
La a iación en una especie comienza pa a Pop-
pe en una ans o mación de las p e e encias
(p)
de un indi iduo o unos indi iduos de la especie
o igina ia. Ello lle a a un e inamien o de las ha-
bilidades
(h)
o capacidades de dichos indi iduos.
(Así, hay pinzones que han ap endido a u iliza
agujas de coní e as pa a saca insec os de los on-
cos que han ho adado, po que ¿aún? ca ece de la
lengua a ilada del pico ca pin e o). A su ez, di-
cho e inamien o puede da ocasión a cambios en
la es uc u a ana ómica (a).
Sólo después de que la es uc u a de habilida-
des (es uc u a-h) haya cambiado, queda án a-
o ecidos de e minados cambios en la
es uc u a-a; es deci cambios en la es uc u a
ana ómica que a o ecen aquellas nue as habi-
lidades (Búsqueda
sin
é mino,
Secc.
37,
Schilpp,
p. 139).
Es e mecanismo in e no de selección que p e-
sen a Poppe iene la o ma:
Es e mecanismo con e o-alimen ación pe mi-
i ía que la apa ición de a iaciones no uese pu-
amen e alea o ia sino capaz de u iliza in o ma-
ción sob e el éxi o de ales a iaciones, lo que hace
que las a iaciones no sean equi-p obables.
Pa a ello sugie e la exis encia de dos ipos de
genes, lo que pod ía explica el mecanismo p e-
sen ado en los pá a os an e io es: los genes «a»
que con olan la ana omía, y los genes
«o
que
con olan el compo amien os. Es os genes
c
pe -
mi en
al
o ganismo cie a a iabilidad, lo que pue-
de a en aja una especie en ci cuns ancias cam-
bien es. Es os genes
c
es a án di ididos en genes
p
que pe mi en a iaciones de p e e encias den-
o de un ma gen de a iabilidad, y genes
h
que
pe mi en adap aciones de habilidades y capacida-
des de ap endizaje.
Esa subdi isión je á quica de genes en dos cla-
ses, la una supe io , los genes
b,
capaz de con o-
la los expe imen os de los genes ana ómicos
a,
pod ía explica el aco amien o de iempo nece-
sa io pa a explica ápidas adap aciones de anima-
les a su medio, mejo dicho ápidas espues as de
especies a los p oblemas que se les plan ean, co-
mo los cambios de colo ación de de e minadas
polillas que pasan indad e idas sob e los on-
cos con aminados po humo de ca bón de las á-
b icas de los al ededo es.
En ealidad, es e ipo de mecanismo, basado en
la je a quía de genes y en la e o-alimen ación
de in o maciones, con o ma una eo ía que ex-
plica la o ogénesis, no po la pe secución de i-
nes ex e nos a las especies, y en ealidad ex e -
nos al p oceso biológico, sino po los in en os de
esol e p oblemas. Como ha dicho Kon ad Lo-
enz, no se a a de una explicación « eleológica»,
basada en ines ex ana u ales; sino e eleonómi-
ca», basada en un compo amien o gené ico so-
me ido a leyes comp ensibles pa a quien se colo-
ca en la pos u a de esol e p oblemas: con esa
e minología quie e ma ca la misma di e encia
que hay en e «as ología» y «as onomía». Con-
cluye Poppe .
Po azones como és as es po lo que c eo que
es mejo conside a los o ganismos como solu-
ci~nado es de p oblemas que como pe seguido-
es de ines (Búsqueda, 37, Schilpp p.
142).
Es mi opinión que odos es os e inamien os
de la eo ía de Da win son mues a de que aqué-
lla e a e u able, de que ha esul ado alsa en sen-
ido es ic o, o incomple a en sen ido la o, y de
que po lo an o no e a me a ísica sino cien í ica,
pese a lo que Poppe haya podido deci en algún
momen o.
3.
LA
MENTE COMO
UN
REFLECTOR
He dicho que pa a Campbell el pensamien o
e olucionis a de
K.
Poppe indica el camino a se-
gui pa a la solución de cua o p oblemas: a) la
apa ición de la acul ad de pensa c ea i amen e;
b)
la e olución de la ciencia y el p og eso de los
conocimien os;
c)
la eme gencia de un mundo
de las ideas, no plenamen e educible al mundo
de la ma e ia; y
6)
el sen ido de las ca ego ías
kan-
ianas y su elación con el mundo biológico. Co-
mencemos con la p ime a cues ión, la de una po-
sible explicación e olucionis a de la men e.
No puedo de ene me excesi amen e en es e
apa ado, no po al a de iempo, sino po igno-
ancia. Dis ingue Campbell una se ie de ni eles
de conocimien o, apa ecidos a lo la go de la e o-
lución animal, de los cuales quedan azas en el
homb e, y cada uno de los cuales si e de base
a
los ni eles más al os: habla Campbell en e ec o
de «una je a quía de p ocesos de e ención selec-
i a, encunados los unos den o de los o os».
El más sencillo es la
solución no-mnemómica
de
p oblemas,
po ejemplo, la ciega eacción locomo-
o a de un pa amecio que se encuen a en un am-
bie ae des a o able: su mo imien o p osigue has a
encon a un ambien e nu i i o, y el animal no
ecue da las pe ipecias de la a en u a.
A
un ni el más al o, pueden dis ingui se
meca-
nismos subs i u i os de la explo ación,
que e i an
la necesidad de la explo ación espacial g acias a
la posibilidad de examen a dis ancia. El más e i-
den e de es os mecanismos es la is a misma, que
se ha solido concebi como un ó gano me amen e
ecep o , pe o que, en el ma co de la iloso ía pop-
pe iana de la ac i idad i al como solucionado a
de p oblemas, apa ece ía como un mecanismo se-
lec i o y descub ido . Buscamos y pe cibimos con
los sen idos, y especialmen e con la mi ada, lo que,
po así deci lo, nos in e esa.
También los
hábi os
e
ins in os
pueden in e p e-
a se como mecanismos de solución de p oblemas,
como mé odos de ensayo y e o -los ins in os
a ni el de mu aciones de oda la especie, los há-
bi os a ni el de ap endizajes de un indi iduo.
La ac i idad «in eligen e» de los animales supe-
io es pa ece ealiza se como si
pensa an sob e un
sopo e isual,
es deci , como si ensaya an di e -
sas soluciones mien as ienen el e eno a la is-
a. La locomoción que seleccionan y ponen en
p ác ica es la que ha sob e i ido en su men e a
las di icul ades que imaginan con la is a o los de-
más sen idos.
El ni el siguien e es el del
pensamien o basado
sob e el ecue do.
El homb e en es e caso esuel e
si uaciones-p oblema explo ando alea o iamen e
el conocimien o almacenado selec i amen e en las
memo ias. De ahí que el descub imien o de la so-
lución de un p oblema cien í ico, o la ideación
de una melodía pa ezca eni
al
c eado desde ue-
a inspi ada po las musas. La belleza, o la ele-
gancia, o la a monía si e a menudo de c i e io
de selección de pe mu aciones ciegas de elemen-
os p esen es en la memo ia, pe mu aciones que
no malmen e se ealizan en el subconscien e.
El úl imo ni el es el del
lenguaje,
ambién en-
cuad able en la ca ego ía de ep esen aciones de
si uaciones-p oblema y búsqueda de soluciones;
en es e caso se a a de un apa a o concep ual y
simbólico, que se ajus a a la ealidad de o ms
ap oximada
y
abs ac a, depu ada po ensayo
y
e o . El niño, al ap ende el idioma cuya sin a-
xis undamen al ae gené icamen e imp esa, des-
cub e el sen ido de las palab as po ensayo
y
e o .
Sus expe imen os ienen dos ipos de e e en es:
los adul os que emplean el idioma; y el mundo,
a cuyas «cosas)> el idioma se e ie e. De igual o -
ma puede concebi se, dice Campbell, «la e olu-
ción de un idioma humano como una ac i idad
social de ensayo y e o , ensayos y e o es de sig-
ni icados
Y
nomb es», con el c i e io de la acili-
dad de comunicación y ap i ud de la designación.
He aauí los emas de ex~lo ación e olucionis-
a de la men e humana que Campbell e implíci-
os y explíci os en la iloso ía de Poppe , algunos
de los cuales ha analizado el p opio ilóso o en
el lib o que esc ibió con
J.C.
Eccles
El
yo
y
su ce-
eb o
(1977).
En el apéndice «El cubo y el e lec o *, de su
lib o
Objec i e Knowledge
habla Poppe de dos
isiones de la men e humana (y del conocimien-
o): la que concibe la men e como un ecipien e,
y la que la concibe como un a o o e lec o de
luz. Lejos de se un me o ecep áculo de sensa-
ciones, un o ganizado pasi o de sensaciones e-
nidas de ue a, el homb e es un se que pe cibe
y piensa de o ma ac i a, en busca de soluciones
pa a sus p oblemas: sus ins in os, sus pe cepcio-
nes, sus cos umb es, su men e, su lenguaje, es án
odos eñidos de ese ca ác e ac i o, ebuscado ,
op imizado . Su men e es como un a o, un e-
lec o , que ilumina selec i amen e la ealidad, la
explo a
y
dis o siona, en busca de soluciones pa a
sus p oblemas. El ma co e olucionis a que encua-
d a aho a la iloso ía de Poppe , le pe mi e liga
odos esos elemen os de su iloso ía de la men e
y del conocimien o como pa es de la eo ía de
la e olución de las especies en la Tie a ( éase am-
bién la secc.
12
de «Two Faces o Common Sen-
se., en
Objec i e Knowledge).
4.
LA
SELECCIÓN
NATURAL DE
HIP~TESIS
Aho a es ácil comp ende cómo inse a Pop-
pe su eo ía del conocimien o den o de su ilo-
so ía e olucionis a. Es a inse ción iene dos
elemen os.
Po un lado sub aya Poppe la en aja, desde
el pun o de is a de la supe i encia de la espe-
cie, de hace expe imen ós con ideas, en ez de
su i las en nues a ca ne. «Es mejo que mue-
an nues as ideas alsas, que no que paguemos
nues os e o es con la mue e», solía deci el
maes o en sus clases. En e ec o, la eliminación
de e o es ica iamen e a a és de expe imen os
men ales, o eales y con olados, a los que some-
emos nues as ideas, es más con enien e que la
expe imen ación di ec a con alguna íc ima p o-
picia o ia.
Supongamos que nos hemos p opues o deli-
be adamen e i i en es e desconocido mundo
nues o, adap a nos a él odo lo que podamos,
ap o echa las opo unidades que podamos en-
con a en él y explica lo si es posible (no nece-
si amos supone que lo sea) y has a donde sea
posible, con ayuda de leyes y eo ías explica i-
as. Si nos hemos p opues o es o, en onces no
hay p ocedimien o más acional que el mé odo
del ensayo y e o , de la conje u a y la e u a-
ción: de p opone eo ías in épidamen e; de ha-
ce odo lo posible po p oba que son e óneas,
y de acep a las en a i amen e, si nues os es-
ue zos c í icos acasan (El desa ollo del cono-
cimien o cien zFco, p.
64).
Po o o lado, apa ece cla amen e el pa alelis-
mo en e su eo ía del conocimien o y la eo ía
de la selección na u al de Da win. Es o se puede
lee ya
an is e bis
en
La
lógica del descu b imien-
o cien 2; ico
de 1934.
Según mi p opues a, lo que ca ac e iza el me
odo empí ico es su mane a de expone a la al-
si icación, de odas las mane as concebibles, el
sis ema que se p e ende con as a . Su in no es-
iba en sal a la ida de sis emas insos enibles
sino, po el con a io, en selecciona aquél que,
po compa ación, es el más ap o, as expone -
los a odos a la lucha más ie a po la supe i-
encia (Logic o Scien zjic ~isco&y, sec :
6,
p.
42).
No sólo es el mé odo de e u ación de hipó e-
sis, o «mé odo empí ico),, un a ma muy con e-
nien e en la lucha de la especie humana po la su-
pe i encia, sino que además el p opio mé odo
cien í ico es un emedo del mecanismo da winia-
no. Así escapa Poppe de la en ación de muchos
da winianos de de ende una me odología p ag-
ma is a, y acep a como c i e io de alidación «lo
más con enien e pa a la supe i encia),. No sólo
sub aya Poppe que lo más con enien e pa a so-
b e i i es conoce el mundo como es; sino que
además hace e que la ac i idad cien í ica no es
educible a nues os in e eses, es una ac i idad
eme gen e, que obedece a sus p opias eglas, que
i e en su p opio mundo, el mundo 3.
5.
LA MENTE OBJETIVA
O
EL MUNDO 3
Como ya he mencionado, el lib o i ulado
El
yo y su ce eb o
ue esc i o a medias po Poppe
y Eccles y publicado en 1977. En él se encuen-
an los ex os más elabo ados de Poppe sob e
su hipó esis ilosó ica de que las di e sas es e as
de la ealidad, la ísica, la bios e a, la
psyché,
y el
mundo de la men e, se apoyan la una en la o a,
pe o no son educibles odas al mundo ísico. Es-
as es e as de la ealidad son, pa a usa un é mi-
no écnico, ((eme gen es)). Más conc e amen e, el
mundo de las ideas, o mundo
3,
no puede edu-
ci se o almen e a elemen os psíquicos o biológi-
cos, sino que iene sus p opias leyes, su p opia
ida, anclada en las es e as o mundos in e io es,
pe o no educibles a ellos.
Aún ecue do el escándalo que p odujo la p e-
sen ación de es as ideas neo-pla ónicas o neo-
hegelianas en el Semina io de Lógica y Mé odo
Cien í ico de la London school o Economics po
el p opio maes o. El
locus classicus
de es a idea
es el ensayo ((Epis emología sin suje o cognoscen-
e» del año 1968. Pe o ol amos a
El yo
y
su
ce eb o.
F en e a las ideas ma e ialis as clásicas, los ísi-
cos ac uales han echazado la idea de que el uni-
e so es á de e minado, de que no puede habe
o a no edad en el uni e so, que una no edad de
combinación de elemen os p eexis en es. «La me-
cánica cuán ica*, dice Poppe , «ha echado po la
bo da el de e minismo es ic o
...
Puede habe le-
yes in a ian es y eme gencia, ya que el sis ema
de leyes in a ian es no es lo bas an e comple o
y es ic i o pa a e i a la eme gencia de nue as
p opiedades legales,, (Pl, secc. 8, pp. 27-28 de la
edición española).
Siguiendo a Monod, dice Poppe que el mun-
do de la ida le pa ece es ic amen e imp edeci-
ble a pa i del mundo ísico, en especial la espe-
cie humana.
Pa ece así que en un mundo ma e ial puede
eme ge algo nue o. La ma e ia mue a pa ece
posee más po encialidades que la simple ep o-
ducción de ma e ia mue a. En pa icula , ha
p oducido men es -sin duda en len as e apas-
e minando con el ce eb o y la men e humana,
con la conciencia humana de sí, y con la con-
ciencia humana del uni e so»
(p.
12).
Sin iola en modo alguno las leyes ísicas, no
sólo se han p oducido men es, sino que es as men-
es «p oducen his o ias, mi os explica i os, he a-
mien as y ob as de a e y de ciencia». P ecisamen e
es a es e a de
p oduc os
de las men es, de
con eni-
dos
de obje os ma e iales como son los lib os, o
de acul ades psicológicas como es
la
memo ia,
p ecisamen e esos obje os cons i uyen el mundo 3.
Po mundo
3
en iendo el mundo de los p o-
duc os de la men e humana, como las his o ias,
los mi os explica i os, las he amien as, las eo-
ías cien í icas (sean e dade as o alsas), los p o-
blemas cien í icos, las ins i uciones sociales y las
ob as de a e. Los obje os del mundo
3
son ob a
nues a, aunque no siemp e sean el esul ado de
una p oducción plani icada po pa e de hom-
b es indi iduales
(Pl,
secc. 11, p.
44
de la edi-
ción espacola).
No quie o de ene me en discu i la p oblemá-
ica de es e mundo 3, pues en es e ensayo me in-
e esa la iloso ía e olucionis a de Poppe . Ade-
más, las ca ac e ís icas y aplicación de es a idea
del mundo
3
ienen discu idas con cla idad en los
capí ulos P1 a P3 del mencionado lib o
El
yo y
su ce eb o.
Sólo me in e esa des aca que el mun-
do 3 es eal en el sen ido de que in luye obse -
ablemen e en la es e a de obje os ma e iales
que nos odean, es deci en el mundo 1: es sabi-
do que las eo ías cien í icas dan luga a desa o-
llos écnicos que, pa a bien o pa a mal, cambian
la az de la ie a.
Aplica Poppe el esquema de la causación des-
cenden e explicado en la sección
11
del p esen e
ensayo
(p
h
-+a),
jun o con la idea de los po-
sibles e ec os del mundo 3 sob e la bios e a, en
una a i mación so p enden e, a cuyo desa ollo
es á dedicado el mencionado lib o
El
yo y su
ce eb o.
Se pod ía deci que al decidi se a habla , el
homb e ha decidido desa olla su ce eb o
y
su
men e; que el lenguaje, una ez c eado eje ció
la p esión selec i a bajo la cual ha enido luga
la eme gencia del ce eb o humano y de la con-
ciencia de yo
(Pl,
secc.
7,
p.
15
de la aducción
espacola).
6.
LAS CATEGORÍAS KANTIANAS
COMO PRODUCTOS EMERGENTES
DE LA
EVOLUCIÓN
NATURAL
La idea de Kan de que, a los juicios au ológi-
cos de la ma emá ica y los juicios sin é icos o em-
pí icos de la ísica, había que añadi una e ce a
clase de juicios, los «sin é icos a p io i~, ha cau-
sado mucha pe plejidad. Sin duda pa ece e dad
que noso os in e p e amos la ealidad según unas
in uiciones de iempo y espacio y unas ca ego ías
del conocimien o, que pa ecen eni nos dadas
a
p io i;
pe o en seguida nos p egun amos cómo
pueden se cie as es as in uiciones y ca ego ías
a
p io i
si se e ie en al mundo empí ico.
El P emio Nobel Kon ad Lo enz p esen a así
es a idea de Kan en opaje e olucionis a, en su
lib o
De ás del espqio
(1973).
Las «ga as» de nues os modos de pensamien-
o y pe cepción, ales como causalidad, subs an-
cia, calidad, iempo y luga , son unciones de
una o ganización neu osenso ial que ha e olu-
cionado al se icio de la supe i encia.
El hecho de que es as «ga as» sean selec i as no
implica que p oduzcan dis o siones imp edecibles
de la ealidad.
Lo que expe imen amos es de hecho una ima-
gen de la ealidad aunque una imagen ex ema-
damen e simple, que jus o bas a pa a nues os
ines p ác icos
(Behind he
Miwo ,
p.
7).
Poppe sub aya po su pa e la alibilidad de es-
os «conocimien os» ca ego iales, que hemos ad-
qui ido biológicamen e po su u ilidad pa a la su-
pe i encia de la especie.
Así, nacemos con expec a i as, con un «cono-
cimien o» que, aunque no es álido a p io i, es
psicológicamen e o gené icamen e a p io i, es de-
ci an e io a oda expe iencia obse acional,
una de las más impo an es de es as expec a i-
as es la de halla una egula idad.
La expec a i a de halla una egula idad, aña-
de Poppe , co esponde a la «ley de causalidad~
que Kan conside aba uno de esos juicios sin é i-
cos apno i, pa e de nues a con o mación men-
al y álidos a p io i.
La espe anza de halla egula idades no sólo
es psicológicamen e a p ioyi, sino ambién lógi-
camen e a pn'o i... Pe o
a
pesa de se lógicamen-
e ap io i
...,
la expec a i a no es álida ap io i.
Pues puede acasa («La Ciencia: conje u as
y
e u aciones», secc.
V,
El desa ollo del conoci-
mien o cien ;lico, pp.
59-60).
Como odos los demás p ejuicios, in uiciones,
eo ías, pe cepciones y obse aciones, end án que
se some idas es as ca ego ías kan ianas a con as-
ación y e o mulación, pa a que podamos depo-
si a en ellas cie a con ianza siemp e p o isional.
7.
CONCLUSIÓN:
LA VALIDEZ
DEL PENSAMIENTO POPPERIANO
Después de su o mulación, la iloso ía del co-
nocimien o de Poppe ha sido obje o de dos i-
pos de echazo: el de los induc i is as,
y
el de los
escép icos.
Los induc i is as han seguido insis iendo en la
obse ación como la uen e p imo dial de cono-
cimien o álido. La ein e p e ación biológica de
la men e como un ins umen o ac i o en la solu-
ción de p oblemas de la especie humana, ha e-
o zado la idea de que no hay obse ación obje-
i a, de que emos el mundo a a és de unos C is-
ales que nos ha legado la e olución y que, ci an-
do el e so de No alis que Poppe puso en el on-
ispicio de su Lógica de la in es igación cien 1; ica:
Las
eo ías son edes: sólo quien las lanza
pesca á.
Los escép icos han apa ecido incluso en e sus
discípulos. Los nomb es de Laka os y Feye abend
esumen la idea de que el homb e no puede sali
de la p isión de su yo pa a conoce pa e alguna
a&
Wel un sich~, del mundo en sí mismo. No
hay conocimien o cie o. Pe o si las especies ani-
males supe i ien es
y
sob e odo los homb es
no hubiesen ido ap endiendo conocimien os ia-
bles aunque p o isionales del mundo, no hab ían
sob e i ido.
El ealismo c í ico de Poppe ha salido e o -
zado del enue o da winis a ocu ido en la segun-
da pa e del siglo
XX.