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Karl Popper y la teoría de la evolución

Schwartz, Pedro

Abstract

Schwartz, Pedro

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KARL POPPER Y LA TEORÍA Ped o SCHWARTZ'k Tengo que sub aya que uso el Búsqueda sin é mino (1974), media una g an dis- é mino la Lucha po 1aExis en- ancia y esa dis ancia puede explica se po una me- en un sen id0 Y me- jo comp ensión y mayo u ilización de la doc- a ó ico, que incluye la depen- ina da winis a. dencia de unos se es espec o de o os. Cuando leíamos la Mise ia o La sociedad abiw C. Da win a y sus enemigos (1945) no podíamos pensa que Poppe iba a con e i se en un ilóso o del e o- Los es pensado es del siglo XIX que más han in luido en la sociedad del siglo xx son: Ka l Mam, Cha les Da win, y Sigmund F eud. Du an- e la gos años Ma x y F eud se epa ie on los a o es del público cul o, pe o el paso del iem- po y el a ance de los conocimien os los han a umbado al des án de los as os iejos. En cam- bio, la doc ina de la selección na u al de Da win, en iquecida po las apo aciones de la ciencia ge- né ica que inaugu a a Mendel, se ha con enido ac ualmen e, en el p og ama de in es igación p in- cipal de las ciencias humanas. De F eud no me oy a ocupa aquí si no es pa- a deci de pasada que sus eo ías psicológicas nos pa ecen hoy adolece de al a de a ención al ele- men o he edi a io en el compo amien o huma- no, en especial en el compo amien o pa ológico. Ello es cu ioso en quien supo sub aya el papel del ins in o sexual en la psique del se humano desde la más ie na in ancia, pe o quizá se expli- que po que pa icipaba de la c eencia, ípica en un líde cuasi- eligioso, de que la conduc a hu- mana es plenamen e maleable con la e apia del con esiona io. De Ma x bas e deci que su pensamien o es un caso más de los muchos que apa ecen en la his o- ia de las ideas, un caso de doc ina e olucionis a desen ocada. Los e o es de la me a ísica p og e- sis a de Ma x, p ecisamen e, lle a on a Poppe a echaza en un p incipio el e olucionismo de mane a demasiado d ás ica. Más a de, al i ab ien- do los ojos a los alo es de la doc ina de Da - win, Poppe ue iendo que uno puede se e o- lucionis a sin cae en el his o icismo. Del Poppe de la Mise ia del His o icismo (1936), al Poppe de, - - lucionismo.' Los indicios exis ían, pe o el an i- his o icismo pa ecía p ima sob e odo. Hoy e emos que los elemen os e olucionis as del pen- samien o poppe iano o man la pied a silla de su iloso ía del conocimien o y de la sociedad. El p o eso D.T. Campbell, en su a ículo «E o- lu iona y Epis emology*, publicado en el olu- men de homenaje a Poppe de la ((Lib a y o Li- ing Philosophe s», dis ingue cua o emas o ele- men os en la iloso ía e olucionis a de si Ka l Poppe . El p ime o es el de la p esen ación de un modelo explica i o de cómo ha apa ecido en el se humano la acul ad de pensa c ea i amen e, un modelo de ensayo y e o y selección na u al pa a explica la apa ición de la men e. El segun- do elemen o es el más ca ac e ís ico del pensa- mien o poppe iano y se e ie e exclusi amen e a la epis emología: consis e en explica la e olución de las hipó esis. El e ce ema es el de la eme - gencia de un mundo de las ideas, un mundo en- aizado en el mundo biolózico el ísico, el mun- ". ' do 3, que pa a Poppe adquie e au onomía, de la misma o ma aue la bios e a lo hizo en el cu so de la e olución espec o del mundo ino gánico. Y el cua o ema es el de si las ca ego ías kan ia- nas de pensamien o y pe cepción en el se huma- no pueden comp ende se como un enómeno biológico. Pe o an es de en a en el análisis de es os cua- o g andes emas de la iloso ía e olucionis a de Poppe , hay que oca dos cues iones p elimina- es: la de si el ecien e e olucionismo de Poppe implica una e ac ación de su an i-his o icismo; y la de si la eo ía de Da win es una eo ía me a- ísica, como dice Poppe en su au obiog a ía, o si puede e o mula se de mane a que sea e u a- ble, es deci , cien í ica. * És ca ed a ic d'His d ia de les Doc ines Econdmi- aues de la Uni e si a Com~lu ense de Mad id. Va se dei- x'eble de Poppe a la ~ondo'n School o Economics i és a- duc o de The Po e y o His o icism, La mise iu del his o i 1. HISTORICISMO Y EVOLUCIONISMO cismo, Tau us, 1961, P l ne a aducció d'una ob a de Pop- pe en llengua cas ellana. La pos u a de Poppe an e las doc inas his o- icis as es bien conocida. En su lib o La mise ia del his o icismo (1936-1945-1957) cas iga an o a los ma xis as, que c een posible descubX una ley del de eni his ó ico con la que p edeci una e- olución casi como quien p edice un eclipse, co- mo a los o ganicis as, que piensan que la socie- dad e oluciona de o ma semejan e a un animal i ien e. Es deci que en ese lib o Poppe a aca- ba an o al cien i ismo de izquie das, como al i a- cionalismo de de echas, p ecisamen e po la ba- se eó ica común de esos dos e o es, la c eencia compa ida po ambas escuelas, de que el obje i- o p incipal del sociólogo consis e en p e e la e olución u u a de la sociedad como un odo. Es e a aque de Poppe a las di e sas o mas de iloso ía e olucionis a, en onces en boga, pa ía .de una base lógica muy sólida. Pa a Poppe , las leyes na u ales podían exp esa se como p ohibi- ciones de que de e minados acon ecimien os u- iesen luga , pe o po sí solas no pe mi ían la p e- dicción de que un acon ecimien o, o se ie de acon- ecimien os uese a ocu i . Las consecuencias de una ley na u al se ían dis in as según ue an las ci cuns ancias o condiciones iniciales en las que se desen ol iese. Po ello ninguna secuencia de es o más acón ecimien- os elacionados causalmen e en e sí iene lu- ga según una única ley de la na u aleza (Mise- ia, IV, 27). De ahí que se sin ie a jus i icado pa a sos ene que «no hay ni leyes de e olución ni leyes de sucesión». De ello pa ecía ene se que deduci que la hi- pó esis e olucionis a de Da win no e a una hipó- esis cien í ica, sino una me a desc ipción de un acon ecimien o his ó ico i epe ible: «la e olución de la ida sob e la ie a o de la sociedad humana es un p oceso his ó ico» (IV, 27). La imp esión con la que se quedaba el lec o I e a la e lejada en la ci a que de C.E. Ra en hacía el p opio Poppe en la Mise ia del his o icismo: la con o e sia da winiana e a «una o men a en una aza de é ic o iana~ (IV, no a 2). Indudablemen e, la ac i ud de Poppe an e el alo de la eo ía e olucionis a de Da win ha cam- biado, aunque siga Poppe echazando oda cla- se de his o icismos basados en una mala comp en- sión del pensamien o de Da win y sus mode nos discípulos. En e ec o, en su con e encia sob e «Nubes y elojes» del año 1965, con esaba Pop- pe su e o y decía que aho a, esa aza de é se había con e ido en su b ebaje p e e ida (Objec- i e Knowledge, 24 1). Mi abajo no es en ealidad sino una b e e ex- posición de po qué ha abandonado Poppe su ac i ud despec i a hacia el e olucionismo. 2. LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN COMO PROGRAMA METAFÍSICO DE INVESTIGACI~N La oposición de Poppe a muchas iloso ías e o- lucionis as nacía de cuán ácilmen e se deslizaban hacia el his o icismo. Le pa ecía necesa io, pues, insis i en que la e olución de las especies en el plane a Tie a cons i uía un enómeno his ó ico único sob e cuyas egula idades no cabía con as- ación, al al a o o ejemplo de e olución a ma- no pa a ob ene posibles con a-ejemplos. No podemos espe a que quepa con as a una hipó esis uni e sal ni encon a una ley na u- al acep able pa a la ciencia si siemp e nos e- mos educidos a la obse ación de un p oceso único, decía Poppe en la Mis& del his o icismo (IV, 27). Sin emba go, el p opio Poppe hubo de eco- noce que la eo ía de Da win, po muy incon- as able que le pa ecie a, cons i uía una uen e de inspi ación cien í ica sin pa . De ahí que pasa- a a e la como una de esas ideas me a ísicas que guían ú ilmen e los es ue zos de los homb es de ciencia en su búsqueda de explicaciones, aunque no sean ellas p opiamen e «cien í icas», al no se con as ables. En su au obiog a ía,. Búsqueda sin é mino (Schilpp, 1974), dedica oda una sección, la 37; a habla del ~Da winismo como un p og ama de in es igación me a ísico». Comienza po deci que el da winismo pod ía desc ibi se como «casi au- ológico», o po lo menos como un análisis apli- cado de «lógica de la si uación». Po mi pa e oy a in en a demos a , sob e la base de los p opios pensamien os de Poppe , que el da winismo ie- ne más con enido empí ico que el que le p es a Poppe ; que no sólo es con as able, sino que es- á e u ado, lo que ha lle ado a la o mulación de una nue a eo ía, una eo ía «neo-da winis a*. Poppe p esen a la eo ía de Da win de la si- guien e o ma. Consis e pa a él en las siguien es conje u as: 1. La g an a iedad de o mas de ida se o igi- na en unas pocas o mas ances ales, o quizás in- cluso en una sola. 2. Es a conje u a de un onco común pa a o- das las o mas de ida e es es queda ía expli- cada po la siguien e eo ía de la e olución, com- pues a po es «lemmas»: a) He i ahlidad: los descendien es ep oducen las o mas de los o ganismos ascendien es con bas- an e idelidad. b) Va iación: las pequeñas a iaciones que apa- ecen son no malmen e mu aciones he edi a ias acciden ales. c) Selección na u al: el ma e ial he edi a io com- ple o, inclusi e el mecanismo de mu aciones ge- né icas, queda con olado po eliminación. Añade Poppe un cua o lemma, a es os es que pa a él in eg an la doc ina da winis a, pe o con- side o que en ealidad se a a de un elemen o de e o mulación neo-da winis a, necesa ia po la e- u ación de las conje u as o iginales. De paso ca- b ía ambién deci que la no a de ((he i abilidad~, pod ía de ini se con mayo p ecisión, aludiendo a la a iación es adís ica que el mecanismo de la ep oducción sexual in oduce en las nue as ge- ne aciones, mecanismo po el cual és as no son nunca idén icas a las an eceden es, aunque el «pool» gené ico de la especie se man enga in a ian e. De es as dos conje u as y es lemmas pueden de i a se unas p edicciones adicionales que en ealidad es án acías desde el pun o de is a em- pí ico. Así, es suge en e, pe o escasamen e empí- ica, la p edicción de que la e olución no da á nunca g andes sal os; es a p edicción nos empu- ja a busca eslabones pe didos cuando la e olu- ción de una especie pa ezca da un sal o excesi- o; pe o el que no encon emos ales eslabones no puede conside a se como un con a-ejemplo de la p edicción. También es suge en e la p edic- ción de que en cualquie si uación ecológica so- me ida a e olución na u al hay que espe a se una g an a iedad de especies y su len a modi icación; pe o ampoco conside a íamos e u ada la eo ía da winis a si en Ma e apa ecie an como o ganis- mos i os sólo es especies de bac e ias; bas a ía con deci que sólo esas es se han adap ado a las ci cuns ancias ambien ales. Incluso la idea de «adap ación» es au ológica: las especies que han sob e i ido son las que se han adap ado y las que no han sob e i ido, han desapa ecido po al a de adap ación. Yo c eo, sin emba go, que cie os enómenos obse ables pueden al menos hace nos duda de la eo ía da winis a al y como iene exp esada en los pun os 1 y 2 a), b) y c). El p ime o de esos enómenos es el de la «o ogénesis», o e olución di igida, es deci , la imp esión de que es imposi- ble que odas las mu aciones e icien es de las di- e sas especies hayan enido luga po selección casual en e mu aciones pu amen e alea o ias. Na- u almen e que, si se supone un plazo de iempo su icien emen e la go, lo más imp obable se ha- ce posible. De odas o mas, se ía más sa is ac o- ia una eo ía «neo-da winis a* que explica a po qué pa ece que las especies se compo an como si la eo ía de Lama ck uese e dad, como si lo ap endido en la lucha po la ida pudiese ans- mi i se po he encia. O o de es os enómenos es el de la apa ición de o mas ana ómicas, o de compo amien os ge- né icamen e gobe nados, que esul an nega i os desde el pun o de is a de la supe i encia del in- di iduo o de la especie. Así se plan eó ya Da - win (en el apa ado sob e ((Selección. sexual» del O igen de las especies, 1859) la apa en e i aciona- lidad de la cola del pa o eal, que hace al macho ulne able sin que se ea po qué esa especie ne- cesi a ales despliegues pa a el co ejo, cuando o as semejan es se ep oducen con más sencillez. De igual o ma es so p enden e la cons ancia de la p opensión al suicidio en la especie humana, incluso de a ones que no han enido hijos y po- d ían ene los; y ambién la p opensión a la ho- mosexualidad, que pa ece alcanza al menos un 10 po cien o de los a ones de nues a especie. No sé si ales enómenos pueden conside a se como una e u ación en oda egla de la doc ina da winis a, al y como la esume Poppe en los pun os an edichos, pe o sí son una inci ación a e o mula dicha doc ina de al mane a que los acomode. El p opio Poppe ha in en ado esa e o mula- ción, en especial pa a inclui en una eo ía «neo- da winis a , un mecanismo que explique el apa- en e lama ckismo de la e olución na u al. Es a nue a o mulación apa ece en la misma au obiog a ía, Búsqueda sin hmino, y en dos lec- ciones de echa an e io que Poppe ha publicado en Conocimien o obje i o: un en oque e olucionis u. Ya el p opio í ulo de es a colección de ensayos e ela la impo ancia que Poppe p es a hoy en día a los p oblemas de los que me es oy ocupan- do. Las dos lecciones ahí incluidas, en las que p e- sen a su neoda winismo son: «La e olución y el á bol del conocimien o», su lección en hono de He be Spence del año 1961; y la ya menciona- da «Nubes y elojes», esc i a en 1965. La eo ía neo-da winis a que p esen a Poppe en esos es ex os consis e en añadi un cua o lemma a la segunda conje u a de su o mulación de las ca ac e ís icas del da winismo o igina io. Llamémosle lemma núme o 2 4. ú) Va iabilidad: la capacidad de p oduci a- iaciones, es deci el espec o de la posible a- iabilidad de una especie, es á con olado po la p opia selección na u al. Hay que pos ula incluso que haya angos de genes, con lo que unos «me a-genes» con olan la a iación de ge- nes de ango in e io . En un apéndice a su lección sob e «La e olu- ción y el á bol del conocimien o)), sub aya Pop- pe la exis encia de cie as di icul ades pa a en- ende la len a de i ación de las especies hacia nue as o mas -di icul ades que hab ía que aña- di a las a iba eseñadas como posibles con a- ejemplos de las p edicciones da winis as. Son és- as, dos di icul ades p esen adas po R.B. Gold- schmid , quien sub ayó que las pequeñas a ia- ciones posi adas po Da win pa ecen incompa i- bles con dos ca ac e ís icas conocidas del mundo de la gené ica: la endencia de los indi iduos a ol- e a la media de su especie en el lapso de unas pocas gene aciones; y la imposibilidad de eali- za cambios po selección he edi a ia más allá de un cie o lími e sin que apa ezcan enómenos de- gene a i os. Goldschmid llegó a pensa en con- secuencia que e a di ícil acep a que las especies ue an di e si icándose po cambios insensibles; y que po lo an o quizá debe ía acep a se la po- sibilidad de a iaciones más g andes que las su- pues as po Da win, es deci , la posibilidad de apa- ición epen ina de «mons uos espe anzado es». Poppe p opone su mecanismo gené ico de con- ol de a iaciones phylogené icas, p ecisamen e pa a explica el que puedan apa ece sal os o «mons uos espe anzado es» en ez de sólo «mons- uos degene a i os». Pa e Poppe de la e lexión de que un me o cambio ana ómico, sin que és e espondiese a una necesidad sen ida po el o ganismo, no malmen- e coloca ía a dicho o ganismo en di icul ades g a- es. El pico ca pin e o iene una boca de o ma especial, ina, la ga y du a, y con una lengua la - ga ambién, que puede pene a en es echos o i- icios, pa a hace sali los insec os de debajo de la co eza de los á boles. Una especie de pája os que empezase a su i ales modi icaciones ana- ómicas, sin que hubiesen cambiado sus hábi os de alimen ación en pa icula , o su nicho ecoló- gico en gene al, se encon a ía en di icul ades pa a sob e i i , con un ins umen o de alimen ación an especializado. De ahí que pa a Poppe el cambio de los gus- os, p e e encias o hábi os, enga que eni an es que el cambio ana ómico. Como dice nues o au o , la no edad de compo amien o y la mons uo- sidad ... de compo amien o ienen mucha me- nos p obabilidad de ene e ec os des uc i os que la mons uosidad ana ómica («The Hope ul Beha iou al Mons e ,,, Objec i e Knowledge, p. 283). Es a conje u a pa ece casi una uel a a la idea de Lama ck de que la unción c ea la o ma, pues una ez cambiado el compo amien o pa ece Pop- pe o os u la que puede ans o ma se la es uc- u a ana ómica del animal y luego ansmi i se gené icamen e al ans o mación. Pa a explica es e cuasi-lama ckismo de su con- je u a supone Poppe es es adios en la ans o - mación «di igida», en la o ogénesis de las espe- cies, así como dis in as ca ego ías o escalones de genes. La a iación en una especie comienza pa a Pop- pe en una ans o mación de las p e e encias (p) de un indi iduo o unos indi iduos de la especie o igina ia. Ello lle a a un e inamien o de las ha- bilidades (h) o capacidades de dichos indi iduos. (Así, hay pinzones que han ap endido a u iliza agujas de coní e as pa a saca insec os de los on- cos que han ho adado, po que ¿aún? ca ece de la lengua a ilada del pico ca pin e o). A su ez, di- cho e inamien o puede da ocasión a cambios en la es uc u a ana ómica (a). Sólo después de que la es uc u a de habilida- des (es uc u a-h) haya cambiado, queda án a- o ecidos de e minados cambios en la es uc u a-a; es deci cambios en la es uc u a ana ómica que a o ecen aquellas nue as habi- lidades (Búsqueda sin é mino, Secc. 37, Schilpp, p. 139). Es e mecanismo in e no de selección que p e- sen a Poppe iene la o ma: Es e mecanismo con e o-alimen ación pe mi- i ía que la apa ición de a iaciones no uese pu- amen e alea o ia sino capaz de u iliza in o ma- ción sob e el éxi o de ales a iaciones, lo que hace que las a iaciones no sean equi-p obables. Pa a ello sugie e la exis encia de dos ipos de genes, lo que pod ía explica el mecanismo p e- sen ado en los pá a os an e io es: los genes «a» que con olan la ana omía, y los genes «o que con olan el compo amien os. Es os genes c pe - mi en al o ganismo cie a a iabilidad, lo que pue- de a en aja una especie en ci cuns ancias cam- bien es. Es os genes c es a án di ididos en genes p que pe mi en a iaciones de p e e encias den- o de un ma gen de a iabilidad, y genes h que pe mi en adap aciones de habilidades y capacida- des de ap endizaje. Esa subdi isión je á quica de genes en dos cla- ses, la una supe io , los genes b, capaz de con o- la los expe imen os de los genes ana ómicos a, pod ía explica el aco amien o de iempo nece- sa io pa a explica ápidas adap aciones de anima- les a su medio, mejo dicho ápidas espues as de especies a los p oblemas que se les plan ean, co- mo los cambios de colo ación de de e minadas polillas que pasan indad e idas sob e los on- cos con aminados po humo de ca bón de las á- b icas de los al ededo es. En ealidad, es e ipo de mecanismo, basado en la je a quía de genes y en la e o-alimen ación de in o maciones, con o ma una eo ía que ex- plica la o ogénesis, no po la pe secución de i- nes ex e nos a las especies, y en ealidad ex e - nos al p oceso biológico, sino po los in en os de esol e p oblemas. Como ha dicho Kon ad Lo- enz, no se a a de una explicación « eleológica», basada en ines ex ana u ales; sino e eleonómi- ca», basada en un compo amien o gené ico so- me ido a leyes comp ensibles pa a quien se colo- ca en la pos u a de esol e p oblemas: con esa e minología quie e ma ca la misma di e encia que hay en e «as ología» y «as onomía». Con- cluye Poppe . Po azones como és as es po lo que c eo que es mejo conside a los o ganismos como solu- ci~nado es de p oblemas que como pe seguido- es de ines (Búsqueda, 37, Schilpp p. 142). Es mi opinión que odos es os e inamien os de la eo ía de Da win son mues a de que aqué- lla e a e u able, de que ha esul ado alsa en sen- ido es ic o, o incomple a en sen ido la o, y de que po lo an o no e a me a ísica sino cien í ica, pese a lo que Poppe haya podido deci en algún momen o. 3. LA MENTE COMO UN REFLECTOR He dicho que pa a Campbell el pensamien o e olucionis a de K. Poppe indica el camino a se- gui pa a la solución de cua o p oblemas: a) la apa ición de la acul ad de pensa c ea i amen e; b) la e olución de la ciencia y el p og eso de los conocimien os; c) la eme gencia de un mundo de las ideas, no plenamen e educible al mundo de la ma e ia; y 6) el sen ido de las ca ego ías kan- ianas y su elación con el mundo biológico. Co- mencemos con la p ime a cues ión, la de una po- sible explicación e olucionis a de la men e. No puedo de ene me excesi amen e en es e apa ado, no po al a de iempo, sino po igno- ancia. Dis ingue Campbell una se ie de ni eles de conocimien o, apa ecidos a lo la go de la e o- lución animal, de los cuales quedan azas en el homb e, y cada uno de los cuales si e de base a los ni eles más al os: habla Campbell en e ec o de «una je a quía de p ocesos de e ención selec- i a, encunados los unos den o de los o os». El más sencillo es la solución no-mnemómica de p oblemas, po ejemplo, la ciega eacción locomo- o a de un pa amecio que se encuen a en un am- bie ae des a o able: su mo imien o p osigue has a encon a un ambien e nu i i o, y el animal no ecue da las pe ipecias de la a en u a. A un ni el más al o, pueden dis ingui se meca- nismos subs i u i os de la explo ación, que e i an la necesidad de la explo ación espacial g acias a la posibilidad de examen a dis ancia. El más e i- den e de es os mecanismos es la is a misma, que se ha solido concebi como un ó gano me amen e ecep o , pe o que, en el ma co de la iloso ía pop- pe iana de la ac i idad i al como solucionado a de p oblemas, apa ece ía como un mecanismo se- lec i o y descub ido . Buscamos y pe cibimos con los sen idos, y especialmen e con la mi ada, lo que, po así deci lo, nos in e esa. También los hábi os e ins in os pueden in e p e- a se como mecanismos de solución de p oblemas, como mé odos de ensayo y e o -los ins in os a ni el de mu aciones de oda la especie, los há- bi os a ni el de ap endizajes de un indi iduo. La ac i idad «in eligen e» de los animales supe- io es pa ece ealiza se como si pensa an sob e un sopo e isual, es deci , como si ensaya an di e - sas soluciones mien as ienen el e eno a la is- a. La locomoción que seleccionan y ponen en p ác ica es la que ha sob e i ido en su men e a las di icul ades que imaginan con la is a o los de- más sen idos. El ni el siguien e es el del pensamien o basado sob e el ecue do. El homb e en es e caso esuel e si uaciones-p oblema explo ando alea o iamen e el conocimien o almacenado selec i amen e en las memo ias. De ahí que el descub imien o de la so- lución de un p oblema cien í ico, o la ideación de una melodía pa ezca eni al c eado desde ue- a inspi ada po las musas. La belleza, o la ele- gancia, o la a monía si e a menudo de c i e io de selección de pe mu aciones ciegas de elemen- os p esen es en la memo ia, pe mu aciones que no malmen e se ealizan en el subconscien e. El úl imo ni el es el del lenguaje, ambién en- cuad able en la ca ego ía de ep esen aciones de si uaciones-p oblema y búsqueda de soluciones; en es e caso se a a de un apa a o concep ual y simbólico, que se ajus a a la ealidad de o ms ap oximada y abs ac a, depu ada po ensayo y e o . El niño, al ap ende el idioma cuya sin a- xis undamen al ae gené icamen e imp esa, des- cub e el sen ido de las palab as po ensayo y e o . Sus expe imen os ienen dos ipos de e e en es: los adul os que emplean el idioma; y el mundo, a cuyas «cosas)> el idioma se e ie e. De igual o - ma puede concebi se, dice Campbell, «la e olu- ción de un idioma humano como una ac i idad social de ensayo y e o , ensayos y e o es de sig- ni icados Y nomb es», con el c i e io de la acili- dad de comunicación y ap i ud de la designación. He aauí los emas de ex~lo ación e olucionis- a de la men e humana que Campbell e implíci- os y explíci os en la iloso ía de Poppe , algunos de los cuales ha analizado el p opio ilóso o en el lib o que esc ibió con J.C. Eccles El yo y su ce- eb o (1977). En el apéndice «El cubo y el e lec o *, de su lib o Objec i e Knowledge habla Poppe de dos isiones de la men e humana (y del conocimien- o): la que concibe la men e como un ecipien e, y la que la concibe como un a o o e lec o de luz. Lejos de se un me o ecep áculo de sensa- ciones, un o ganizado pasi o de sensaciones e- nidas de ue a, el homb e es un se que pe cibe y piensa de o ma ac i a, en busca de soluciones pa a sus p oblemas: sus ins in os, sus pe cepcio- nes, sus cos umb es, su men e, su lenguaje, es án odos eñidos de ese ca ác e ac i o, ebuscado , op imizado . Su men e es como un a o, un e- lec o , que ilumina selec i amen e la ealidad, la explo a y dis o siona, en busca de soluciones pa a sus p oblemas. El ma co e olucionis a que encua- d a aho a la iloso ía de Poppe , le pe mi e liga odos esos elemen os de su iloso ía de la men e y del conocimien o como pa es de la eo ía de la e olución de las especies en la Tie a ( éase am- bién la secc. 12 de «Two Faces o Common Sen- se., en Objec i e Knowledge). 4. LA SELECCIÓN NATURAL DE HIP~TESIS Aho a es ácil comp ende cómo inse a Pop- pe su eo ía del conocimien o den o de su ilo- so ía e olucionis a. Es a inse ción iene dos elemen os. Po un lado sub aya Poppe la en aja, desde el pun o de is a de la supe i encia de la espe- cie, de hace expe imen ós con ideas, en ez de su i las en nues a ca ne. «Es mejo que mue- an nues as ideas alsas, que no que paguemos nues os e o es con la mue e», solía deci el maes o en sus clases. En e ec o, la eliminación de e o es ica iamen e a a és de expe imen os men ales, o eales y con olados, a los que some- emos nues as ideas, es más con enien e que la expe imen ación di ec a con alguna íc ima p o- picia o ia. Supongamos que nos hemos p opues o deli- be adamen e i i en es e desconocido mundo nues o, adap a nos a él odo lo que podamos, ap o echa las opo unidades que podamos en- con a en él y explica lo si es posible (no nece- si amos supone que lo sea) y has a donde sea posible, con ayuda de leyes y eo ías explica i- as. Si nos hemos p opues o es o, en onces no hay p ocedimien o más acional que el mé odo del ensayo y e o , de la conje u a y la e u a- ción: de p opone eo ías in épidamen e; de ha- ce odo lo posible po p oba que son e óneas, y de acep a las en a i amen e, si nues os es- ue zos c í icos acasan (El desa ollo del cono- cimien o cien zFco, p. 64). Po o o lado, apa ece cla amen e el pa alelis- mo en e su eo ía del conocimien o y la eo ía de la selección na u al de Da win. Es o se puede lee ya an is e bis en La lógica del descu b imien- o cien 2; ico de 1934. Según mi p opues a, lo que ca ac e iza el me odo empí ico es su mane a de expone a la al- si icación, de odas las mane as concebibles, el sis ema que se p e ende con as a . Su in no es- iba en sal a la ida de sis emas insos enibles sino, po el con a io, en selecciona aquél que, po compa ación, es el más ap o, as expone - los a odos a la lucha más ie a po la supe i- encia (Logic o Scien zjic ~isco&y, sec : 6, p. 42). No sólo es el mé odo de e u ación de hipó e- sis, o «mé odo empí ico),, un a ma muy con e- nien e en la lucha de la especie humana po la su- pe i encia, sino que además el p opio mé odo cien í ico es un emedo del mecanismo da winia- no. Así escapa Poppe de la en ación de muchos da winianos de de ende una me odología p ag- ma is a, y acep a como c i e io de alidación «lo más con enien e pa a la supe i encia),. No sólo sub aya Poppe que lo más con enien e pa a so- b e i i es conoce el mundo como es; sino que además hace e que la ac i idad cien í ica no es educible a nues os in e eses, es una ac i idad eme gen e, que obedece a sus p opias eglas, que i e en su p opio mundo, el mundo 3. 5. LA MENTE OBJETIVA O EL MUNDO 3 Como ya he mencionado, el lib o i ulado El yo y su ce eb o ue esc i o a medias po Poppe y Eccles y publicado en 1977. En él se encuen- an los ex os más elabo ados de Poppe sob e su hipó esis ilosó ica de que las di e sas es e as de la ealidad, la ísica, la bios e a, la psyché, y el mundo de la men e, se apoyan la una en la o a, pe o no son educibles odas al mundo ísico. Es- as es e as de la ealidad son, pa a usa un é mi- no écnico, ((eme gen es)). Más conc e amen e, el mundo de las ideas, o mundo 3, no puede edu- ci se o almen e a elemen os psíquicos o biológi- cos, sino que iene sus p opias leyes, su p opia ida, anclada en las es e as o mundos in e io es, pe o no educibles a ellos. Aún ecue do el escándalo que p odujo la p e- sen ación de es as ideas neo-pla ónicas o neo- hegelianas en el Semina io de Lógica y Mé odo Cien í ico de la London school o Economics po el p opio maes o. El locus classicus de es a idea es el ensayo ((Epis emología sin suje o cognoscen- e» del año 1968. Pe o ol amos a El yo y su ce eb o. F en e a las ideas ma e ialis as clásicas, los ísi- cos ac uales han echazado la idea de que el uni- e so es á de e minado, de que no puede habe o a no edad en el uni e so, que una no edad de combinación de elemen os p eexis en es. «La me- cánica cuán ica*, dice Poppe , «ha echado po la bo da el de e minismo es ic o ... Puede habe le- yes in a ian es y eme gencia, ya que el sis ema de leyes in a ian es no es lo bas an e comple o y es ic i o pa a e i a la eme gencia de nue as p opiedades legales,, (Pl, secc. 8, pp. 27-28 de la edición española). Siguiendo a Monod, dice Poppe que el mun- do de la ida le pa ece es ic amen e imp edeci- ble a pa i del mundo ísico, en especial la espe- cie humana. Pa ece así que en un mundo ma e ial puede eme ge algo nue o. La ma e ia mue a pa ece posee más po encialidades que la simple ep o- ducción de ma e ia mue a. En pa icula , ha p oducido men es -sin duda en len as e apas- e minando con el ce eb o y la men e humana, con la conciencia humana de sí, y con la con- ciencia humana del uni e so» (p. 12). Sin iola en modo alguno las leyes ísicas, no sólo se han p oducido men es, sino que es as men- es «p oducen his o ias, mi os explica i os, he a- mien as y ob as de a e y de ciencia». P ecisamen e es a es e a de p oduc os de las men es, de con eni- dos de obje os ma e iales como son los lib os, o de acul ades psicológicas como es la memo ia, p ecisamen e esos obje os cons i uyen el mundo 3. Po mundo 3 en iendo el mundo de los p o- duc os de la men e humana, como las his o ias, los mi os explica i os, las he amien as, las eo- ías cien í icas (sean e dade as o alsas), los p o- blemas cien í icos, las ins i uciones sociales y las ob as de a e. Los obje os del mundo 3 son ob a nues a, aunque no siemp e sean el esul ado de una p oducción plani icada po pa e de hom- b es indi iduales (Pl, secc. 11, p. 44 de la edi- ción espacola). No quie o de ene me en discu i la p oblemá- ica de es e mundo 3, pues en es e ensayo me in- e esa la iloso ía e olucionis a de Poppe . Ade- más, las ca ac e ís icas y aplicación de es a idea del mundo 3 ienen discu idas con cla idad en los capí ulos P1 a P3 del mencionado lib o El yo y su ce eb o. Sólo me in e esa des aca que el mun- do 3 es eal en el sen ido de que in luye obse - ablemen e en la es e a de obje os ma e iales que nos odean, es deci en el mundo 1: es sabi- do que las eo ías cien í icas dan luga a desa o- llos écnicos que, pa a bien o pa a mal, cambian la az de la ie a. Aplica Poppe el esquema de la causación des- cenden e explicado en la sección 11 del p esen e ensayo (p h -+a), jun o con la idea de los po- sibles e ec os del mundo 3 sob e la bios e a, en una a i mación so p enden e, a cuyo desa ollo es á dedicado el mencionado lib o El yo y su ce eb o. Se pod ía deci que al decidi se a habla , el homb e ha decidido desa olla su ce eb o y su men e; que el lenguaje, una ez c eado eje ció la p esión selec i a bajo la cual ha enido luga la eme gencia del ce eb o humano y de la con- ciencia de yo (Pl, secc. 7, p. 15 de la aducción espacola). 6. LAS CATEGORÍAS KANTIANAS COMO PRODUCTOS EMERGENTES DE LA EVOLUCIÓN NATURAL La idea de Kan de que, a los juicios au ológi- cos de la ma emá ica y los juicios sin é icos o em- pí icos de la ísica, había que añadi una e ce a clase de juicios, los «sin é icos a p io i~, ha cau- sado mucha pe plejidad. Sin duda pa ece e dad que noso os in e p e amos la ealidad según unas in uiciones de iempo y espacio y unas ca ego ías del conocimien o, que pa ecen eni nos dadas a p io i; pe o en seguida nos p egun amos cómo pueden se cie as es as in uiciones y ca ego ías a p io i si se e ie en al mundo empí ico. El P emio Nobel Kon ad Lo enz p esen a así es a idea de Kan en opaje e olucionis a, en su lib o De ás del espqio (1973). Las «ga as» de nues os modos de pensamien- o y pe cepción, ales como causalidad, subs an- cia, calidad, iempo y luga , son unciones de una o ganización neu osenso ial que ha e olu- cionado al se icio de la supe i encia. El hecho de que es as «ga as» sean selec i as no implica que p oduzcan dis o siones imp edecibles de la ealidad. Lo que expe imen amos es de hecho una ima- gen de la ealidad aunque una imagen ex ema- damen e simple, que jus o bas a pa a nues os ines p ác icos (Behind he Miwo , p. 7). Poppe sub aya po su pa e la alibilidad de es- os «conocimien os» ca ego iales, que hemos ad- qui ido biológicamen e po su u ilidad pa a la su- pe i encia de la especie. Así, nacemos con expec a i as, con un «cono- cimien o» que, aunque no es álido a p io i, es psicológicamen e o gené icamen e a p io i, es de- ci an e io a oda expe iencia obse acional, una de las más impo an es de es as expec a i- as es la de halla una egula idad. La expec a i a de halla una egula idad, aña- de Poppe , co esponde a la «ley de causalidad~ que Kan conside aba uno de esos juicios sin é i- cos apno i, pa e de nues a con o mación men- al y álidos a p io i. La espe anza de halla egula idades no sólo es psicológicamen e a p ioyi, sino ambién lógi- camen e a pn'o i... Pe o a pesa de se lógicamen- e ap io i ..., la expec a i a no es álida ap io i. Pues puede acasa («La Ciencia: conje u as y e u aciones», secc. V, El desa ollo del conoci- mien o cien ;lico, pp. 59-60). Como odos los demás p ejuicios, in uiciones, eo ías, pe cepciones y obse aciones, end án que se some idas es as ca ego ías kan ianas a con as- ación y e o mulación, pa a que podamos depo- si a en ellas cie a con ianza siemp e p o isional. 7. CONCLUSIÓN: LA VALIDEZ DEL PENSAMIENTO POPPERIANO Después de su o mulación, la iloso ía del co- nocimien o de Poppe ha sido obje o de dos i- pos de echazo: el de los induc i is as, y el de los escép icos. Los induc i is as han seguido insis iendo en la obse ación como la uen e p imo dial de cono- cimien o álido. La ein e p e ación biológica de la men e como un ins umen o ac i o en la solu- ción de p oblemas de la especie humana, ha e- o zado la idea de que no hay obse ación obje- i a, de que emos el mundo a a és de unos C is- ales que nos ha legado la e olución y que, ci an- do el e so de No alis que Poppe puso en el on- ispicio de su Lógica de la in es igación cien 1; ica: Las eo ías son edes: sólo quien las lanza pesca á. Los escép icos han apa ecido incluso en e sus discípulos. Los nomb es de Laka os y Feye abend esumen la idea de que el homb e no puede sali de la p isión de su yo pa a conoce pa e alguna a& Wel un sich~, del mundo en sí mismo. No hay conocimien o cie o. Pe o si las especies ani- males supe i ien es y sob e odo los homb es no hubiesen ido ap endiendo conocimien os ia- bles aunque p o isionales del mundo, no hab ían sob e i ido. El ealismo c í ico de Poppe ha salido e o - zado del enue o da winis a ocu ido en la segun- da pa e del siglo XX.