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Aportes del pensamiento de Gabriel Marcel a una reflexión filosófica de lo educacional

Abstract

Rojas Cortés, José J.

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Aportes del pensamiento de Gabriel Marcel a una reflexión filosófica de lo educacional

Author: Rojas Cortés, José J.
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1983
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.965
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn5-6/0211402Xn5-6p171.pdf
APORTES DEL PENSAMIENTO DE
GABRIEL MARCEL
A
UNA REFLEXIÓN
FILOSÓFICA DE LO EDUCACIONAL
José J. ROJAS CORTÉS
La compleja ealidad del enómeno educa-
cional plan ea, a quien asuma un es udio
eó ico que dé cuen a de su ((s a us)) epis-
emológico, innume ables p oblemas, odos
de i ados de la concu encia de a iadas éc-
nicas auxilia es implicadas en dicho abajo.
Es a ((concu encia)) implica la necesidad
de un campo in e disciplina io es uc u al,
única posibilidad pa a a icula las discipli-
nas des inadas a da cuen a de lo educacional.
En la con igu ación de dicho campo es
posible ad e i p o undos a ances en los
ni eles écnicos y cien í icos (es deci , en el
ámbi o de lo (( e i icable))), mien as que
en el ni el ilosó ico se puede ad e i una
mul iplicidad con adic o ia de isualizacio-
nes sob e el homb e
y
su des ino. A causa de
es o, g an pa e de los a ances de las ecno-
logías
y
ciencias de la educación se han ea-
lizado al ma gen, p escindiendo en g an me-
dida de un apo e e icaz de la e lexión ilo-
só ica.
La iqueza y complejidad del suje o huma-
no, causa undamen al de las disciplinas edu-
cacionales, exige un desa ollo de la Filoso-
ía de la educación que e i e el nacimien o y
p oli e ación de ciencias y écnicas auxilia-
es de icien es en sus apoya u as eleológi-
cas. Una Filoso ía de la educación que in i e
al eplan eamien o de los undamen os an-
opológicos de la educación.
En el p esen e abajo in en a emos in e-
oga el pensamien o de Gab iel Ma cel en
unción de las necesidades de desa ollo de
es e nue o campo de la educación.
REFLEXIÓN SEGUNDA
Y
EDUCACIÓN
Exis e en el pensamien o de Ma cel un
no able apo e a la Filoso ía de la educa-
ción, sob e odo en el ema de la (( e lexión
segunda)). Al habla de e lexión enemos
necesa iamen e que pensa en el mundo in-
eligible cuya na u aleza no es ácil de de i-
ni , pues, además de se un luga de encuen-
o, comunicación y olun ad de comunica-
ción, es ambién un luga de conocimien os
obje i os. En
El mis e io del Se
Ma cel nos
e ie e el papel que en es e medio in eligi-
ble desempeña la e lexión p ime a, con el
in de dis ingui lo del que desempeña la e-
lexiijn segunda en una segunda ins ancia.
La e lexión p ime a iende a ompe el
ágil lazo signi icado po la palab a mío.
Ese cue po al que llamo ((mi cue po)) no es
un cue po en e o os. Es á in es ido pa a
mí
de cie os p i ilegios, cualesquie a que
sean. No es su icien e deci que es o es
ob-
je i amen e e dade o: es, además, la condi-
ción de oda obje i idad, el undamen o de
odo conocimien o cien í ico1.
Podemos a i ma , siguiendo la concepción
de Ma cel, que en el p oceso educa i o los
ni eles cien í ico y ecnológico co espon-
den
a
esa e lexión p ime a, y en ella deben
segui pe eccionando sus mé odos y cono-
cimien os pa a asegu a , cada ez más, la
obje i idad que p e enden alcanza .
La e lexión p ime a iene como base la
abs acción, cuyo obje i o p incipal iene
que !se de e mina p opiedades y leyes co-
munes que pe mi an elabo a , en o ma co-
he en e, una eo ía lógica que dé cuen a de
los aspec os undamen ales con que se nos
apa ece la ealidad. La abs acción cob a, en
la e lexión p ime a, pleno sen ido en i -
ud del in pe seguido.
U i
es udio educa i o que se de u ie a en
es e ni el ca ece ía, a nues o en ende , y al
en ende de Ma cel, de la iqueza p opia que
le es o o gada al homb e en cuan o ((exis-
encia enca nada)).
Y
es a ca encia se expli-
ca po el hecho de que la exis encia, en
cuan o ((enca nada)), no puede es udia se me-
dian e la abs acción, p opia de la e lexión
p ime a, pues ella sólo nos es aco dada po lo
que Ma cel denonima ((in uición
exis encial))
o (( es imonio de p esencia)).
A
a és de
es e (( es imonio en p esencia)) se uel e a
coloca ((en su si uación)) lo abs aído, e-
cupe ándose así el enómeno on ológico un-
damen al del ((homb e en el mundo)), con
oda. su iqueza y complejidad.
Pa a Ma cel la e lexión p opiamen e ilo-
só ica es la e lexión segunda, pues conside-
a que el homb e no se ago a en un conjun-
o de unciones, leyes y ca ac e ís icas abs-
1
MARCEL.
G.,
El
mi~ e io
del
Se ,
Ba celona, Ed. Suda-
me icana, Edhasa,
p.
83.
ac as, sino que necesi a conoce se como
algo (( i ido)), que es á en juego, que se ((so -
p ende)) de e se y escucha se p o undamen e
inco po ado a su en o no, con el cual ealiza
un cons an e diálogo. En es e aspec o la
(( e lexión segunda)) no se di e encia mucho
de la «(> ención)), es una a ención simpá ica
y abie a, en la que el que a iende se e in o-
luc ado comple amen e. Según Ma cel el
pensamien o pu amen e abs ac o no con-
duce a ningún esul ado en es e ni el. La
abs acción, en e ec o, sepa a algo de o o
algo; es o implica que (( e i a)) algo de o o
algo, elegándolo al ol ido. La e lexión se-
gunda, po el con a io, ealiza un ac o de
p o undización en el odo dado de nues a
exis encia enca nada, sin ol ida ni abando-
na nada.
La e lexión segunda no se opone a la ida
conc e a del exis en e, es ableciendo desde
ue a ca ego ías inmu ables que nieguen la
mu abilidad cons an e en que se encuen a
inse o el homb e.
La e lexión segunda es ambién ida. Me-
dian e ella la ida pasa a un ni el cuali a-
i amen e supe io , pues o que adqui imos
de ella una conciencia ilosó ica.
Si u ilizamos la e lexión p ime a en el
ni el ilosó ico, co emos el iesgo de disol-
e la unidad de la enca nación.
Y,
aunque
es o sólo sea una ope ación acional, nos
esul a á di ícil ol e a la iqueza de la expe-
iencia exis encial, en la con igu ación úni-
ca y dis in a e i que se e mani ies a.
La impo ancia de esa unción in eg ado-
a y ecupe ado a de la e lexión segunda se
hace pa en e en el campo educacional, don-
m
de es capaz de con o ma un dominio in e -
disciplina io que dé cuen a del enómeno
educacional en oda su complejidad
y
iqueza.
El homb e, ans o mado en obje o po la
écnica
y
la ciencia educacional, co e el g a-
e iesgo de ans o ma se en una ca ica u-
a, compues a de da os manipulables po al
o cual mé odo que obedecen a c i e ios de
e icacia, de ((con o )), de p oduc i idad o
de me o place .
El suje o hu nano, conse ado necesa ia-
men e como obje o en el ni el écnico y
cien í ico, debe ecupe a su condición exis-
encial median e la e lexión segunda. Sólo
así cob a á sen ido la labo ealizada en el
ni el écnico y cien í ico, al ecupe a se lo
más esencial del homb e, que siemp e es
esqui o a la medida
y
a la e i icación em-
pí ica, debido a su ca ác e ascenden e y
ón ico.
Ma cel ejempli ica es o en la especial ela-
ción que podemos man ene con nues o
cue po, del cual enemos una imagen de e-
lación ex e io que nos conduce a a ima
nega i amen e que ((yo soy mi cue po)). Es e
«se mi cue po)) es eal en an o signi ica un
ipo de ealidad esencialmen e mis e iosa
(en el sen ido que Ma cel le da a ese é mi-
no), que no se deja educi a las de e mina-
ciones que pueden se una cie a me odolo-
gía del ap endizaje o, en o o ex emo, una
ope ación qui ú gica. Si se quie e descub i
lo que hay de especí ico en mi cue po en
an o mío, Ma cel plan ea que debe conside-
a se el sen i como al. Es a ca ac e ís ica
«me es p opia)) signi ica que el sen i es á
ligado indisolublemen e
al
hecho de que es e
cue po sea «mi cue po)) y no un cue po ((en-
e o os)).
Pa a Ma cel nadie puede sen i ((mis)) sen-
saciones, pues de se así ya no se ían mías; el
que sien e «soy yo)) y no un con enido de mi
conciencia sino ella misma que pa icipa
ac i amen e en un ((inmedia o exis encial))
que se puede enuncia en la p oposición
((algo que soy yo)).
Ese ((que soy yo)) es, pa a Ma cel, el nú-
cleo cen al del homb e
y
se mani ies a de
múl iples mane as. La e lexión segunda debe
aduci lo con ango ilosó ico, no des igu-
ándolo con la abs acción, sino, al con a-
io, en iqueciéndolo con la mi ada lúcida de
la conciencia.
El campo in e disciplina io que iene como
obje o lo educacional se bene icia ía si se
con o ma a como es uc u a epis emológi-
ca, en cuyo seno la iloso ía, median e la
e lexión segunda, da ía signi icación al odo
es uc u ado. De es a mane a se comple a-
ía la isión sob e el homb e po medio de
un cí culo comple o que a desde la in ui-
ción o iginal «ciega», pasando po la obje-
i ación de las écnicas y las ciencias a ines
has a ol e a la expe iencia o iginal hecha
e lexión.
LA RELACIÓN INTERSUBJETIVA,
MODELO DE RELACIÓN EDUCACIONAL
En el pensamien o de Ma cel la in e sub-
je i idad es el dominio de la ida a ec ada
po el signo «con»: siemp e se es á con al-
guien, pues con p opiedad no se puede deci
que se es é con algo.
La in e subje i idad se esuel e siemp e
en una elación in e pe sonal, ajena en abso-
lu o al mundo de los obje os.
La expe iencia exis encial, en endida como
eje cen al de odo p oceso de madu ación,
se o na cada ez más pe ec i a y ica en la
medida que hay un au oconoci nien o in e io .
La expei-iencia de la elación in e subje i-
a es una expe iencia ans o mado a del
Ego: Ego que, en la p ime a isión que de sí
mismo iene el homb e, se mani ies a como
un obje o en un mundo de obje os. En la ex-
pe iencia in an il el Ego es el cen o de la
ealidad, pudiendo pe sis i esa ac i ud más
allá de la adolescencia, ya sea po incapaci-
dad pe sonal o po la in luencia de un medio
cul u al a o ecedo de ese «egocen ismo».
El Ego se ans o ma en cosa, pide y ecla-
ma de echos, p oduciendo una expe iencia
cons an e de lo limi ado. Al isualiza se como
cosa, el Ego se desa olla en el eino del
(( ene )), eino que iene como ca ac e ís ica
p incipal la mu abilidad de odo aquello que
es «nues o». Ello implica una pe manen e
ac i ud de ensi a, el ((es a en gua dia en e
a los demás» o, u ilizando la e minología
sa iana, i encia el in ie no.
En el Ego se p oduce un cambio cuali a i-
o cuando se debili a, pe diendo su ol i á-
nico, comp obando la in iabilidad de su p o-
yec o de absolu o en el eino del « ene >). Es
en ese momen o cuando es posible cambia
la elación-con, sus ayéndola del mundo de
las cosas pa a lle a la al mundo de las pe so-
nas, donde es posible la expe iencia de la
in imidad.
En e ec o, el concep o de elación-con ex-
pe imen a oda su iqueza en el mundo de
los suje os exis enciales; en el mundo de los
obje os, en cambio, sólo es posible la yux a-
posición, con el consecuen e dis anciamien-
o que odo lo p oblema iza. La elación
in e subje i a, al c ea la in imidad y la co-
munión, une, en ez de sepa a «yo me hago
el o o»
y
((el o o se hace yo». En es e
pun o la iloso ía de Ma cel se di e encia
cla amen e de o as o mas de exis encialis-
mo, especialmen e del de Sa e.
La base de la elación in e subje i a es á
cons i uida po el descub imien o simul á-
neo en dos suje os del mis e io cen al que
los cuali ica: el se , en e al cual sólo cabe
esponde con el amo .
En el pensamien o de Ma cel no se conci-
be al homb e como una o ma pu amen e
subs ancial o como una colección de da os
de conciencia. En él la unidad y la plu a-
lidad se conjugan en el in e io del se singu-
la que «soy».
La expe iencia exis encial hace pa en e la
pa adoja que consis e en no pode disc imi-
na en e lo que se es, po una pa e, y lo que
puedo desliga su icien emen e pa a pode
habla en é minos absolu os de
«mí».
Di-
cha expe iencia exis encial al da nos un da o
ascenden al, el se como con igu ado , im-
pide el egocen ismo, p edisponiendo a la
elación-con.
E i un plano me amen e elemen al de la
ins ucción, insc i o en el ámbi o de la éc-
nica y la ciencia educacional, la elación
alumno-ins uc o puede p escindi de la
((exigencia de se )), p opia de una elación
in e subje i a. Pa a un ins uc o in e esa-
do en «enseña », esa exigencia no es impo -
an e.
E11 el plano educacional, en cambio, no
puede da se o a elación que la in e sub-
je i a, pues ella no es sino la elación disci-
pulo-maes o, diálogo y no me o aspaso.
El papel del «maes o» (no ((ins uc o ))) es
el de un acompañan e ac i o, es echamen-
e ligado con un discípulo que ha isualiza-
do la necesidad de p o undiza en la expe-
iencia exis encial, en espues a a su oca-
ció i on ológica. Pa a el maes o, es a ela-
ció i signi ica la con inuación de la p opia
p o undización, po medio de momen os más
«conc e os» de su se ; en o as palab as, él
ambién en a en un p oceso de educación.
El maes o debe, an e odo, p esen a un
es imonio a su educando, pues sólo en es o
eside la ac ibilidad de la emp esa educa i-
a. Su gi á, sin duda, la objeción de unda
la educación ea es e es imonio, dado su ca-
ác e subje i o y a bi a io, no ((exac o)).
La expe iencia co idiana, sin emba go, nos
demues a incon es ablemen e que oda pe -
sona que haya. a anzado en la p o undiza-
ción
de
su se es cap ada in ui i amen e po
quienes aún poseen la ca ego ía on ológica
del «escucha )) y del « e )).
G acias a la elación in e subje i a es po-
sible la ((opci6n po el se )), ca ego ía p o-
undamen e educacional: es amos en p e-
sencia de dos ((siendo)) que i en la a en u-
a y el iesgo de llega has a lo más p o undo
de la expe iencia exis encial.
Se pod ía deci , quizás, en un lenguaje
más asequible, que el espeso del se adel-
gaza en la medida en que el Ego p e ende
a ibui se una posición cen al en la econo-
mía del co iocimien o. In e samen e, cuan-
o más econoce el Ego que es uno en e
o os, en e una in inidad de o os con los
que man iene elaciones a menudo indis-
ce nible~,
más iende a ecob a el sen ido
de es a espesu a.
Sin emba go, seamos cau os, si nos limi á-
amos a deci que el Ego es simplemen e
uno en e o os, lo a omizamos ine i able-
men e, lo educimos a la condición de ele-
men o nume able. Aho a bien, si insis í an o
en la in e subje i idad, es jus amen e pa a
pone el acen o sob e la p esencia de una
p o undidad sen ida, sin la cual los lazos
eales humanos se ían inin eligibles o, más
exac amen e, debe ían conside a se exclu-
si amen e mí icos2.
VERDAD
Y
EDUCACIÓN
Ma cel iene una concepción de la e dad
muy semejan e a la de Heidegge , en la que
la ((ape u a)) es una ca ac e ís ica unda-
men al en oda eo ía que a a de explici a la:
Heidegge , en el opúsculo aludido al co-
mienzo de es a clase, ha aludido a la impo -
ancia de la ape u a pa a una eo ía de la
e dad. Los aduc o es de lengua ancesa
han llegado a o ja el é mino
apé i é
pa a
aduci el ocablo alemán
O ens andigskei .
Se a a, en suma, pa a el ilóso o alemán,
de encon a el undamen o de la posibili-
dad de adecuación que cons i uye el juicio
e dade o en cuan o al. Tenemos una pie-
za de me al: la desc ibo co ec amen e di-
ciendo su o ma, su colo , su alo en el
me cado. Mi enunciado es exac o. Lo que
Heidegge p e ende de ini es, jus amen e,
el sen ido de la palab a exac i ud. En an o
es adecuado, el juicio ins au a con espec-
o a la cosa la elación pa icula que se
exp esa po : al
...
como. La esencia de es a
elación es lo que él llama ((ap esen ación)).
Ap esen a es deja su gi an e noso os la
cosa en an o que al obje o, de mane a que
el juicio se deje conduci po la cosa y la
exp ese como se p esen a. La condición de
oda ap esen ación es que quien se encuen-
e implicado en ella es é en el seno de una
luz, en la cual cualquie cosa que apa ezca
se haga mani ies a. La cosa debe eco e y
a a esa un dominio abie o pa a encon-
a se con noso os3.
Es e «es a en el seno de una luz)) es pa a
Ma cel el medio in eligible, imposible de ma-
e ializa y po ello imposible de desc ibi
((obje i amen e)). Ese in eligible es, sin em-
ba go, el que pe mi e da con enido a la
exp esión «es a en la e dad)); es e p oceso
sólo es posible ealiza lo po medio de la
di icul ad, y no en o ma na u al. Po ello
Ma cel piensa que una (( e lexión sob e la
e dad)) puede aleja nos de ella al hipos a-
sia la o c ea , po medio del lenguaje, ((en i-
dades ic icias)). Cabe no a cómo la enome-
nología, de la cual hace uso Ma cel, impide
obje i iza la e dad, así como al se .
La e dad se p esen a y da en la in imidad
de la es uc u a in e subje i a, y sólo se á
posible desc ibi la sin cae en la en ación
de a a de de ini la como a las cosas. Es e
a amien o de la e dad como cosa es de-
nunciado po Ma cel como uno de los icios
mayo es de la educación, y po ello en a iza
sob e la necesidad de e adica en el e eno
pedagógico oda en ación de conside a a
la e dad como algo designable, mesu able
y e i icable.
Con iene sob e odo echaza la idea se-
gún la cual hay que elegi en e una e dad
au én ica, que se ía ex aída, y una p e en-
2
Op
ci .
p.
184
3
0).
ci .
pp.
66-67
dida e dad, e dad engañosa que, po el
con a io, alude a dos ope aciones de ipo
ma e ial, y p ima acie odas las azones
hacen pensa que el su il abajo que signi-
ica la búsqueda de la e dad no puede asi-
mila se a las manipulaciones que se eje cen
sob e las cosas. Cualesquie a que sea la de-
inición de la e dad a que lleguemos, po-
demos a i ma desde aho a que no es una
cosa y que nada de lo que con iene a las
cosas pod ía con eni le.
Obse emos además que la noción de en-
señanza, o, más exac amen e, la mane a de
imagina la enseñanza, desempeña aquí un
papel unes o. Reco demos a M . G andg ind
en
Ha d
Times
de Dickens. No impo a que
sea a ado como un ecipien e sucep ible
de con ene la e dad ex aída an es de en-
de se o epa i se; sólo se comp ueba que
los ecipien es son de alo desigual: los
hay ágiles, po osos, e c.
No c eo exage a al deci que el sis ema
pedagógico, aun en los países que se c een
más adelan ados, en el ondo oda ía impli-
ca algo semejan e a es a g ose a y idícula
ep esen ación4.
La concepción enomenológica de e dad,
de la cual Ma cel nos ecue da las ca ac e ís-
icas, debe eemplaza en odo p oceso edu-
ca i jo a la concepción de e dad-con enido
o
e dad-obje o, concepción que sólo p o-
duce una impo encia espi i ual en el hom-
b e que, al busca una obje i ación de la
e dad, se aleja de ella.
La educación debe se un diálogo cons-
an e «en)) la e dad;sólo así pod á adu-
ci se en pleni ud
y
encuen o del se . El
«sí)) p o undo a nues o exis i nos ha á as-
cende la menes e osidad exis encia1 en que
nos deba imos. Tal pa ece se el mensaje
cen al de Ma cel
y
de su iloso ía, uen e
necesa ia pa a oda emp esa e dade ame-
e edluca i a.
Lo que hacemos, exo cizando imágenes
alaces, es comp ende , a la luz de la e dad,
que puedo echaza la en ación pe manen-
e de concebi o ep esen a la ealidad, al
como quisie a que ue a.
A
la luz de la e -
dad, en p esencia de la e dad, odo ocu e
-aunque pueda pa ece oscu o- como si
esa e dad u ie a el pode de es imula ,
como si ue a capaz de pu i ica me, como
el ien o del ma o el ai e ca gado de oxí-
geno que se espi a en los bosques5.
4
Op.
ci .
p.
27
5
@.
ci .
pp.
65-66.