El homb e, ese g an desconocido, del que
hoy cues ionamos su o igen, anda a la de i a
as la búsqueda inconscien e de su anima-
lidad pe dida. Sus aíces an opológicas se
asien an en la complejidad del mis e io cós-
mico.
En es ado o iginal o ma pa e del con-
jun o a mónico de la na u aleza pa a des in-
cula se paula inamen e de és a, azando un
ciclo de e olución al ma gen de la ley uni-
e sal. Es así el único animal que echaza su
animalidad. Cuándo, cómo y po qué se p o-
dujo la up u a, son a iables an imp eci-
sas como el de e mina cuándo un pueblo
en a en la his o ia.
A ibuimos al homb e su condición hu-
mana, en el momen o en que iene luga la
apa ición de un cie o g ado de in eligencia
p o ocada po el pe eccionamien o de la
es uc u a ce eb al. ((El ce eb o del homb e
se ha ob enido po la adición de nue as po-
blaciones de neu onas al g upo p eexis-
en e))'. Las causas de es a mul iplicación
neu ona1 son campo de es udio de la Biolo-
gía. Al ilóso o co esponde des ela la in-
cógni a de la elección humana an e una cues-
ión dubi a i a: segui inme sos en la na u-
aleza o eme gi de ella pa a domina la.
En p incipio, el homínido es un en e indi-
idual según Rousseau, y social o polí ico
según A is ó eles. ¿Quién se halla en pose-
sión de la e dad? De momen o, se puede
e idencia que con aba con la su icien e ue -
za como pa a de ende se y au oabas ece se;
de lo con a io, los allos de la na u aleza se
pagan con la desapa ición de la especie. El
p e ende domina y conse a es a ene gia
le impulsa a asocia se con sus iguales. Aquí
adica el ge men del au én ico mal.
El p incipio de inmanencia, el concep o
de ida sexual y las ideas de mue e ac e-
cien an el mu o en e el animal y el homb e.
Ma icemos concep os: no hay mo i os pa-
a conside a que ((sociedad)) o ((colec i i-
dad)) sean pe niciosas al se humano, sino
<ces a» sociedad, «es a)) colec i idad. O os
animales son g ega ios y no p esen an di i-
cul ades en es e aspec o. Dejemos a elec-
1
FULLAT,
O.,
Filoso ks de la educaclon,
Ba celona,
Edi .
Ceac,
p.
123.
ció i del lec o la e dad o alsedad de la
disociación Rousseau-A is ó eles.
¿Dónde se esconde en onces el e o ?
La
e olución del Neolí ico p opicia el
que los cimien os de la colec i idad humana
no se basen en ((cómo lab a mi iden idad
median e el desa ollo de mis acul ades)),
sino en «cómo ac ecen a mis in e eses (be-
ne icios) a cos a de o o)).
Al igual que odo p oceso ísico iende a
la ley de la mínima ene gia, el homb e ien-
de
a
la ley del mínimo es ue zo.
El indi iduo ha ido pe diendo su po encia
o iginal, lo cual no es más que una cla a
aplicación de las eo ías da winianas al g u-
po de los p ima es de la especie humana. La
a o ia de un miemb o o de una acul ad po
al a de uso le da pie pa a u iliza a un seme-
jan e como ins umen o pa a consegui la
supe i encia. De es a o ma, el homb e se
con ie e en un se ((dependien e)), é mino
que con iene dos concep os: ((pende de))
y
((es a pendien e de)).
El eino de la na u aleza y sus leyes se
demues a, así como la huida del homb e
espec o de «su se e dade o)). Buscando
hono es
y
place es no hace más que p eci-
pi a se hacia el su imien o, c eando un des-
ino que lo encadena.
C:oncluimos es e apa ado, a i mando la
esencia del homb e en su exis encia. El hom-
b e exis e. Es una en idad p opia, indi idual
y
única. Aho a es p eciso deba i su o ma
de exis encia.
Cuando nace un indi iduo en el seno de la
colec i idad humana, los componen es so-
ciales se c een en la obligación de educa lo;
sin emba go, no es obligación sino necesi-
dacl obligada.
1)ensemos en una se ie de juncos en ela-
zad.~~ que o man un capazo. Si uno de ellos
se lib a de un nudo, el capazo se deshace.
Po eso es p eciso puli los, a a los bien, do-
blega los con ue za y luego pasa un ba niz.
El junco ebelde se co a, se i a. No si e.
Ya no es capazo, ya no es junco, ya no es
nada. Ahí es á la ampa. El homb e se c ee
in álido sin las mule as del p ójimo.
T as es e simple ejemplo compa a i o, pue-
den es ablece se unas pau as ace ca del «pa-
a qué se educa)). In e ienen en el en a-
mado ac o es de ipo económico, como los
in e eses humanos y elaciones de depen-
dencia. O os de ipo sociológico, como la
c eación de un sis ema de de ensa que e i e
p oblemas y asegu e la dominación, canali-
zación de las po encias del indi iduo pa a
pe pe ua el sis ema. Po úl imo, exis en
cie os elemen os de ma iz psicológico: en-
dencia inconscien e del indi iduo a la inmo -
alidad, mime ismo y p oyección.
El abajo y la ue za p oduc i a in en a á
aliena al indi iduo en una amalgama abs-
ac a, donde la pe sonalidad y la indi idua-
lidad c ea i a queda án en la somb a. Así,
M.
S i ne en su lib o
El
único
y
su
p opiedad,
nos dice:
El abajo solo no bas a pa a hace de
Tí
un homb e, po que el abajo es algo o mal
y
su ma e ia es á a me ced de las ci cuns-
ancias; lo que hay que sabe es
quién e es
Tu'
que abajas.
C eemos de g an in e és el a ende a es as
palab as apun a.das po S i ne , en el sen i-
do de que al educado no sólo debe ía de
in e esa le el p oduc o y la me cancía que
puede ob ene del es ue zo del educando,
sino que además end ía que plan ea se la
cues ión de po qué y bajo qué condiciones
el indi iduo ealiza las a eas, p o undizan-
do en el pa a qué de es as mismas a eas.
((Fue a de la ley social no soy nada)). El
homb e se c ee débil. Ti ula a su exis encia
(( u o del o de i es ablecido)). Se eme po -
que se desconoce y huye. Es as a i maciones
son las piezas del ompecabezas que encajan
con la alineación del homb e po el Es ado,
que u iliza medios que le p ohiben pensa o
e lexiona ace ca de su pe sona.
Hace del homb e un en e ágil, no ue -
e, es misión de la educación. Cie o sec o
io en el omen o de la debilidad la palanca
mágica pa a e igi sus a anes de dominación.
iCon qué in,si io, el Es ado c ea ins i ucio-
nes como la amilia, la escuela, las cá celes?
iCon qué in pin a
a
sus súbdi os de un os-
cu o ba niz eligioso?
Es p eciso e i a p oblemas. Si el homb e
piensa, se hace más homb e, más conscien e
de su des ino, más ue e, menos dependien-
e. Expec a i a q,ue odo gobe nan e se plan-
ea: «Si de mí no depende el pueblo, se me
a a pique el ga i o)). De aquí eme ge un
p og ama de de ensa: la educación. Una edu-
cación en unción de la sociedad. Un a ma,
la más po en e, pa a canaliza al indi iduo
en bene icio del sis ema. Una educación am-
pa ada po el mayo ó gano ins i uido: el
Es ado. Así los maes os del pensamien o
-es deci aquellos que ienen como misión
di undi el sabe en e aquellos que no lo
ienen-, eniendo como pun o de pa ida y
apoyo p incipal el pode del Es ado (aquél
que se sabe en posesión de la Sabidu ía y,
po lo an o, en posesión del pode sob e el
que no la posee), undamen an sus eo ías,
e is iéndolas de cien í icas p emisas
y
g a-
i icado as conclusiones.
Si nos p egun amos de dónde le iene al
Es ado el p i ilegio de posee el pode , si
que emos a e igua qué ipo de sabe posee
el Es ado que le ga an iza el es a po enci-
ma de los demás, po encima de aquellos
que no poseen sabe y que si lo poseen no es
del ipo y ag ado del Es ado, Glucksmann
nos esponde, en p ime luga , que el pode
del Es ado le iene dado po él mismo, po
su misma na u aleza. Su exis encia ya lle a
implíci o al sabe y po ello un de e mina-
do y con enido ipo de pode . Es e pode
aba ca desde el de echo a sen i se dueño,
has a el de echo de sabe lo odo -lo habido
y
po habe . Median e es as dos a mas, el
Es ado pod á p o ege , dominando, y domi-
na , igilando. La je a quía y es uc u a-
ción en la escala social a de es a mane a
omando o ma; odo depende de en qué
g ado e encuen es en la pi ámide del sa-
be , la cual e o o ga á más o menos de e-
cho pa a pone en p ác ica u pode
...
(( ou
pou qui en a science, ien pou qui la s~bi ))~.
En las sociedades eudales, el sie o debe
cumpli la misión pa a la que Dios lo ha
des inado en la ie a, a in de alcanza la
ida e e na. Lo mismo ocu e con el man e-
nimien o de las cas as en la India: ((Debes
acep a u es ado ya que es consecuencia de
los pecados que come is e en us idas an-
e io es. Es u Ka ma. Pó a e bien y la p ó-
2
GLUCKSMANN,
A,,
Les mai es penseu s,
1977,
Ed.
G asse ,
p.
188.
xima ez hab ás ascendido un g ado)). ¡De
alsas espe anzas es á esc i o el mundo! No
es p eciso da más ejemplos.
Analicemos aho a qué signi ica ((canaliza
las po encias del indi iduo en bene icio del
sis ema)).
Una ibu sel á ica cuya economía se basa
en la caza, o ma á alien es cazado es, no
igu as del pa inaje. Tampoco se han enido
no icias de jó enes gue e os mandingas que
hayan llegado a se b a os genios del piano
po que su pe cepción acús ica o su buen
oído ue an p ome edo es. E iden emen e
se educa con una inalidad económica y so-
cial. Has a aquí, se puede cali ica el ejem-
plo de ex apolación ilógica. Cie o. Debe-
mos ene en cuen a la adap ación del ani-
mal al medio. Dejando apa e es a ma iza-
ción, obse emos que el p oceso de sociali-
zación del indi iduo ha consis ido has a aho-
a en inculca le esquemas de o den y de
ideologización. Ello se mani ies a cla amen-
e desde'las p ác icas amilia es a las mili a-
es. La pe sona en nues os días se ha con-
e ido en un agen e ideológico. Hoy, el
o den social es ablecido, necesi a ep odu-
ci se es con una psicología es anda izada
pa a la p oducción y el consumo, o nillos
de eng anaje que pe mi en man ene el equi-
lib io.
Ahondemos aún más en las en e elas del
pa a qué se educa.
La ansmisión del sabe del que sabe algo
al que no sabe es un hecho que se es ablece
a escala de p io idades, je a quía en la que
se ceba el a án de p o ege , de domina , de
es a pendien e de, y de depende . Es ela-
ción de pad e a hijo, de maes o a alumno,
del que iene cua o al que iene dos; ansmi-
sión que a lo a de una necesidad inconscien-
e de inmo alidad. Al homb e le ho o iza
la mue e has a el pun o de que su ida es á
p esidida po la seño a de la guadaña en
mano. El se esis e a desapa ece , pe o sabe
de su de o a en la lucha con a el i án. De
aquí el que aspi e a deja su p oduc o, sus
alo es, como exp esión i ien e de su exis-
encia. Mi cue po expi a á, pe o lo que yo
soy
o
lo que de mí han hecho, la cul u a que
he edé, el concep o del bien y del mal, que-
da án eenca nados en mi hijo, en mi alum-
no, en mi sie o, en el junco con iguo del
capazo.
Y
no sólo eso, sino que educa é pa a
que pe i a mi iden idad, mi momen o: «yo
medico, mi hijo médico
y
medio)), y aún
más, educa é pa a hace del educando el
p oyec o an pensado como i ealizado de
mis aspi aciones us adas: ((yo albañil, mi
hijo a qui ec o)). Así, uno a uno, conse a-
mos, pe pe uamos.
Camus esc ibió que el homb e no es cul-
pab'le de la apa ición his ó ica po que él no
la empezó, pe o ampoco es inocen e en
cuan o que la posibili a.
Desde que la colec i idad humana es uso-
ciedad)) no ha escapado del e o , la iolen-
cia, el impe ialismo. Doscien as ciudades,
doscien as cons i uciones, doscien os sa-
bios, y oda ía no emos la solución al con-
lic o his ó ico. Ahí quedan los p oblemas
po esol e . La educación no lo ha hecho.
Educamos pa a hace del homb e un se
débil, dependien e, dócil, dominado, canali-
zado, igual, p oyec o de i ealizaciones, an-
as na de la inmo alidad.
((2
Quién no se ha
pe ca ado conscien emen e o inconscien e-
men e de que oda nues a educación con-
sis e en inje a en nues o ce eb o cie os
sen imien os, en luga de deja nos a noso-
os mismos su elabo ación, cualquie a que
uese su esul ado?
))3.
«Lo que nos es dado nos es ajeno, no nos
pe enece como p opio. Mi espí i u debe
es a educado según con iene a los demás y
no
a
mí mismo>>4.
T'oda ía hay quien dice que «es a» educa-
ción lle a a la elicidad. ¿Qué des ino más
c uel el del junco que no es a ancado, que
sigue a aigado en la ie a c eciendo igo-
os;imen e, sin o u a, sin e o cimien o,
sin ba niz? ¡Pe o es él!,
y
aquello que él
quie e se .
No se a a de c ea una bella imagen u
ob a de a esanía. No se a a de que el
homb e sea un p oduc o sino «su)) p oduc-
o, «su» bella o no, ob a de a esanía. Aho a,
es p eciso des ela en qué ci cuns ancias se
encuen a el educando pa a la elabo ación
de ((su» ob a.
3
S~R.
M.,
El único
y
su p opiedad,
Ed
Ma eu,
p.
59.
4
S~R,
M.,
ElYnico
y
sup opiedad,
Ed.
Ma eu,
p.
59.
Ese animalillo que apa ece i gen en el
caos es la maleable masa de a cilla que sus-
pi a en e la ida y la mue e, su iendo la
p esión de unos dedos, que no cesa án su
labo has a asegu a que han moldeado una
igu illa a gus o del consumido . Una más
en el museo de la his o ia.
Analicémosle en su o igen. Analicemos su
p oceso. Nadie le pidió pe miso pa a ae lo
pe o, aqui es á, en un medio a i icial, que
no es el suyo. Es o puede causa p oblemas,
que en caso de que sean pa a él, no iene
impo ancia, pe o si e ie en en la es uc-
u a social impo a demasiado. El compo -
amien o de es e indi iduo puede se ano -
mal. En a en juego la necesidad obligada de
educación. Se especula con el educando. Se
ende y se comp a la enseñanza en un mun-
do b u al y maquia élico en el que lo único
que impo a es el p es igio y la posición
económica.
Veamos la modi icación de una conduc a
que nos ha sido acili ada po la na u aleza.
An e la incomodidad de modi ica el sis e-
ma, se a i icia el indi iduo. ¿Es es o a ea
ac ible?
O.
Fulla apun a: ((nues o o ganismo na-
ce con un sis ema ne ioso ana ómicamen e
inacabado y isiológicamen e en de icien e
uncionamien o)). Po an o, el p og ama edu-
cacional es «ipso ac um)). Un indi iduo pue-
de se cualquie cosa debido a su capacidad
de adap ación. Su uncionamien o depende
del p og ama que se le adjudique. ¿El p oce-
so es e e sible? ¿Exis e algún mecanismo
enzimá ico capaz de mo i a la eacción?
El se un se pensan e es un pelig o.
¿Qué
al si en e enemos el pensamien o con ma i-
posas de colo es? La azón es un a ma de
doble ilo. Puede cons ui , conse a (eso
es a ía bien en cuan o es ú il al sis ema) o
puede des ui , (eso es z ía mal po lo del
ga i o).
Encendamos aho a las luces de ale a. La
adap abilidad del indi iduo no es sinónimo
de obje o i ien e no iden i icado pa a enca-
silla lo en el
s and
que más me gus e. No. La
adap abilidad acili ada al se humano po la
na u aleza es elemen o imp escindible pa a
el desa ollo de su exis encia en libe ad.
Vemos como las acul ades del indi iduo,
los alo es humanos, son e gi e sados po
maquinaciones sociales nada é icas, pe o le-
gales. Vemos como la conduc a na u al es
ans o mada en conduc a a i icial, el pen-
sa pa a c ea , asimila pa a conse a:, y la
más c uel de las ans o maciones, la capa-
cidad de c eación en capacidad de p oduc-
ción.
En ales condiciones, se ía más hones o
habla de me amo osis del indi iduo en ez
de educación del indi iduo. Con es os p e-
ceden es no nos ex añe lee en el ó ulo de
cualquie escuela: ((Tin o e ía La Social. Hi-
jos a la moda)).
Cuando se educa, se in en a bo a la igno-
ancia pa a es ablece un o den conc e o y
de e minado de conocimien os, imp escin-
dibles pa a en a en el juego social. Glucks-
mann apun ó que la educación ampa ada
po su ó gano ep esen a i o -el Es ado-,
in en a e ene al indi iduo en la igno ancia
de su p opia igno ancia. No in e esa hace
e que es ás en la igno ancia y andas a os-
cu as delan e de los hechos, ya que desde el
p eciso ins an e en que e sin ie as igno an-
e
y
ap isionado po u igno ancia, empeza-
ías a indaga las causas po las cuales i es
en la igno ancia. No hay, pues, más igno an-
e que aquel que no se sabe igno an e. Aquel
que c ee sabe lo odo, posee lo odo -el
Es ado- y domina lo odo, ¿qué unción
desempeña sino la de segui mansamen e al
in alible guía, que po es a más al o que él,
le o dena que siga sus pasos? Así, el más
igno an e de los igno an es se á aquel que
no se despoja en ningún momen o de su
sabidu ía, no se sepa a de ella,
y
c eyéndose
sabio igno a que es p isione o, p ime o, de
al sabidu ía y, segundo, de la igno ancia
de su misma igno ancia.
El Es ado paga bien pa a que los «buenos
ciudadanos)) (educado es) no omen con-
ciencia, no se les a i e la cu iosidad de p e-
gun a se po la igno ancia de su igno ancia.
Aquél hace que ú c eas que lo sabes odo; si
sigues la ley, si no e suble as, se ás lib e,
sabio, y, como p emio, pod ás domina , en-
cadena , suje a , al que es á po debajo de i
-el educando.
Puede esul a un an o desconce an e
la cues ión aqui expues a
y
p egun a nos:
¿pa a qué que emos homb es igno an es, en
el sen ido desc i o? Pues bien, en con a de
muchos pedagogos y educado es -homb es
que siguen el dic amen es ablecido-, se á
necesa io educa pa a la igno ancia. Den o
del ámbi o escola di emos que no se o -
man igno an es en ma e ias conc e as, en
las asigna u as p opiamen e dichas, sino que
en é minos de Fulla , el obje i o p incipal
se ía educa pa a la ((igno ancia
sapiencial)).
Nos in e esa más el homb e in e ogado , él
nunca lo sabe odo, él sólo sabe que quie e
sabe ,
y
no el que siemp e sabe hacia don-
de se encamina, po que és e nunca descu-
b i á caminos. Así, de acue do con Glucks-
mann, di emos que aquel sabe que no eme -
ja de la igno ancia es un sabe pu amen e
pa a la dic adu a, pa a el dogma ismo
y
la
azón absolu a y dominado a. Aquel que se
sabe igno an e es c i ico, con es a a io y di-
siden e en unas ocasiones, he eje y ebelde
en o as. Mien as no apa ezcan igno an es
no es posible c ea ni ab iga la duda y la
c i ica. Pasemos al sabe , habiendo pasado
an es po el no-sabe .
¿Es amos abocados a un callejón sin salida?
¿Debemos ce a los ojos an e un con lic o
pa en e? ¿Tomamos un il o alucinado ?
¡Descub ámonos an e el acaso escola ,
social, polí ico
...
!
¿Es que somos más in eli-
gen es que nues os an epasados? ¿Es que
con manda una na e al espacio podemos
da nos po sa is echos como homb es de
nues o iempo?
¿Qué pasa hoy con el homb e que es e-
a o y pe juicio, música y uido, poesía
y
bod io, puen e pa a
...
máquina, saco de pas-
illas ambulan e, odo menos él?
El deso den escola es e lejo del deso -
den social. Eduquemos pa a la «libe ad»,
pe o, ¿cómo incula o den y libe ad? ¿No
se á ].a disciplina un sinónimo de dos an ó-
nimo~?
¿P.uede se lib e un indi iduo débil?
No. Se ia p esa ácil pa a cualquie agen e
de dominación. ¿Eduquemos en onces pa a
hace homb es ue es? ¿Es que oca aho a
la hol nada de los ue es? En nues a opi-
nión se debe ía educa al homb e pa a que
sea 61, conscien e de su mismidad, de su
c ea i idad, de su esencia y exis encia, es-
ponsable de sus ob as. Ob a es c ea , es una
oma. de pos u a e i e a la ealidad. Conse-
cuen emen e, la libe ad se ia el hecho de
in en a con o os homb es, en una p oble-
má i za de conjun o, las soluciones que con-
duzcan e ec i amen e hacia la sa is acción
y
el elconocimien o pe sonal en la ida.
El homb e se halla a apado en las mallas
del iempo y el espacio, en las edes de la
his o ia. P opo cionémosle los ú iles p eci-
sos pa a que se encuen e a si mismo en esa
enc ucijada, pa a que sea capaz de e alo a
el luga que ocupa en el li igio. Es amos
hablando del «homb e singula )), quien no
dando nunca nada po acabado, hace de su
exis encia un con inuo ene que hace se.
Es el homb e que se encuen a en e la po-
sibilidad y la ealidad.
U ge pues, un conocimien o obje i o de
las coo denadas humanas y de los hechos
que las de e minan. U ge una in es igación
p o unda de los mis e ios que nunca ue on
e elados, los p olegómenos de la cul u a, la
geneaología
de
Ia mo al, el o igen del caos y
del o den. U ge el análisis, la ebeldía, la
disidlencia, la c í ica.
Es
p eciso la 'igno ancia
-en endida como in e ogan e
y
c í ica e-
lexi a-, el ol ido y, po in, la uel a a la
nada pa a empeza de nue o, ejiendo cada
uno su p opia exis encia y su libe ad sin-
gu1a. .