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El laberinto educativo

Palau, Gemma; Vives, Carmina

Abstract

Palau, Gemma; Vives, Carmina

Full text

El homb e, ese g an desconocido, del que hoy cues ionamos su o igen, anda a la de i a as la búsqueda inconscien e de su anima- lidad pe dida. Sus aíces an opológicas se asien an en la complejidad del mis e io cós- mico. En es ado o iginal o ma pa e del con- jun o a mónico de la na u aleza pa a des in- cula se paula inamen e de és a, azando un ciclo de e olución al ma gen de la ley uni- e sal. Es así el único animal que echaza su animalidad. Cuándo, cómo y po qué se p o- dujo la up u a, son a iables an imp eci- sas como el de e mina cuándo un pueblo en a en la his o ia. A ibuimos al homb e su condición hu- mana, en el momen o en que iene luga la apa ición de un cie o g ado de in eligencia p o ocada po el pe eccionamien o de la es uc u a ce eb al. ((El ce eb o del homb e se ha ob enido po la adición de nue as po- blaciones de neu onas al g upo p eexis- en e))'. Las causas de es a mul iplicación neu ona1 son campo de es udio de la Biolo- gía. Al ilóso o co esponde des ela la in- cógni a de la elección humana an e una cues- ión dubi a i a: segui inme sos en la na u- aleza o eme gi de ella pa a domina la. En p incipio, el homínido es un en e indi- idual según Rousseau, y social o polí ico según A is ó eles. ¿Quién se halla en pose- sión de la e dad? De momen o, se puede e idencia que con aba con la su icien e ue - za como pa a de ende se y au oabas ece se; de lo con a io, los allos de la na u aleza se pagan con la desapa ición de la especie. El p e ende domina y conse a es a ene gia le impulsa a asocia se con sus iguales. Aquí adica el ge men del au én ico mal. El p incipio de inmanencia, el concep o de ida sexual y las ideas de mue e ac e- cien an el mu o en e el animal y el homb e. Ma icemos concep os: no hay mo i os pa- a conside a que ((sociedad)) o ((colec i i- dad)) sean pe niciosas al se humano, sino <ces a» sociedad, «es a)) colec i idad. O os animales son g ega ios y no p esen an di i- cul ades en es e aspec o. Dejemos a elec- 1 FULLAT, O., Filoso ks de la educaclon, Ba celona, Edi . Ceac, p. 123. ció i del lec o la e dad o alsedad de la disociación Rousseau-A is ó eles. ¿Dónde se esconde en onces el e o ? La e olución del Neolí ico p opicia el que los cimien os de la colec i idad humana no se basen en ((cómo lab a mi iden idad median e el desa ollo de mis acul ades)), sino en «cómo ac ecen a mis in e eses (be- ne icios) a cos a de o o)). Al igual que odo p oceso ísico iende a la ley de la mínima ene gia, el homb e ien- de a la ley del mínimo es ue zo. El indi iduo ha ido pe diendo su po encia o iginal, lo cual no es más que una cla a aplicación de las eo ías da winianas al g u- po de los p ima es de la especie humana. La a o ia de un miemb o o de una acul ad po al a de uso le da pie pa a u iliza a un seme- jan e como ins umen o pa a consegui la supe i encia. De es a o ma, el homb e se con ie e en un se ((dependien e)), é mino que con iene dos concep os: ((pende de)) y ((es a pendien e de)). El eino de la na u aleza y sus leyes se demues a, así como la huida del homb e espec o de «su se e dade o)). Buscando hono es y place es no hace más que p eci- pi a se hacia el su imien o, c eando un des- ino que lo encadena. C:oncluimos es e apa ado, a i mando la esencia del homb e en su exis encia. El hom- b e exis e. Es una en idad p opia, indi idual y única. Aho a es p eciso deba i su o ma de exis encia. Cuando nace un indi iduo en el seno de la colec i idad humana, los componen es so- ciales se c een en la obligación de educa lo; sin emba go, no es obligación sino necesi- dacl obligada. 1)ensemos en una se ie de juncos en ela- zad.~~ que o man un capazo. Si uno de ellos se lib a de un nudo, el capazo se deshace. Po eso es p eciso puli los, a a los bien, do- blega los con ue za y luego pasa un ba niz. El junco ebelde se co a, se i a. No si e. Ya no es capazo, ya no es junco, ya no es nada. Ahí es á la ampa. El homb e se c ee in álido sin las mule as del p ójimo. T as es e simple ejemplo compa a i o, pue- den es ablece se unas pau as ace ca del «pa- a qué se educa)). In e ienen en el en a- mado ac o es de ipo económico, como los in e eses humanos y elaciones de depen- dencia. O os de ipo sociológico, como la c eación de un sis ema de de ensa que e i e p oblemas y asegu e la dominación, canali- zación de las po encias del indi iduo pa a pe pe ua el sis ema. Po úl imo, exis en cie os elemen os de ma iz psicológico: en- dencia inconscien e del indi iduo a la inmo - alidad, mime ismo y p oyección. El abajo y la ue za p oduc i a in en a á aliena al indi iduo en una amalgama abs- ac a, donde la pe sonalidad y la indi idua- lidad c ea i a queda án en la somb a. Así, M. S i ne en su lib o El único y su p opiedad, nos dice: El abajo solo no bas a pa a hace de Tí un homb e, po que el abajo es algo o mal y su ma e ia es á a me ced de las ci cuns- ancias; lo que hay que sabe es quién e es Tu' que abajas. C eemos de g an in e és el a ende a es as palab as apun a.das po S i ne , en el sen i- do de que al educado no sólo debe ía de in e esa le el p oduc o y la me cancía que puede ob ene del es ue zo del educando, sino que además end ía que plan ea se la cues ión de po qué y bajo qué condiciones el indi iduo ealiza las a eas, p o undizan- do en el pa a qué de es as mismas a eas. ((Fue a de la ley social no soy nada)). El homb e se c ee débil. Ti ula a su exis encia (( u o del o de i es ablecido)). Se eme po - que se desconoce y huye. Es as a i maciones son las piezas del ompecabezas que encajan con la alineación del homb e po el Es ado, que u iliza medios que le p ohiben pensa o e lexiona ace ca de su pe sona. Hace del homb e un en e ágil, no ue - e, es misión de la educación. Cie o sec o io en el omen o de la debilidad la palanca mágica pa a e igi sus a anes de dominación. iCon qué in,si io, el Es ado c ea ins i ucio- nes como la amilia, la escuela, las cá celes? iCon qué in pin a a sus súbdi os de un os- cu o ba niz eligioso? Es p eciso e i a p oblemas. Si el homb e piensa, se hace más homb e, más conscien e de su des ino, más ue e, menos dependien- e. Expec a i a q,ue odo gobe nan e se plan- ea: «Si de mí no depende el pueblo, se me a a pique el ga i o)). De aquí eme ge un p og ama de de ensa: la educación. Una edu- cación en unción de la sociedad. Un a ma, la más po en e, pa a canaliza al indi iduo en bene icio del sis ema. Una educación am- pa ada po el mayo ó gano ins i uido: el Es ado. Así los maes os del pensamien o -es deci aquellos que ienen como misión di undi el sabe en e aquellos que no lo ienen-, eniendo como pun o de pa ida y apoyo p incipal el pode del Es ado (aquél que se sabe en posesión de la Sabidu ía y, po lo an o, en posesión del pode sob e el que no la posee), undamen an sus eo ías, e is iéndolas de cien í icas p emisas y g a- i icado as conclusiones. Si nos p egun amos de dónde le iene al Es ado el p i ilegio de posee el pode , si que emos a e igua qué ipo de sabe posee el Es ado que le ga an iza el es a po enci- ma de los demás, po encima de aquellos que no poseen sabe y que si lo poseen no es del ipo y ag ado del Es ado, Glucksmann nos esponde, en p ime luga , que el pode del Es ado le iene dado po él mismo, po su misma na u aleza. Su exis encia ya lle a implíci o al sabe y po ello un de e mina- do y con enido ipo de pode . Es e pode aba ca desde el de echo a sen i se dueño, has a el de echo de sabe lo odo -lo habido y po habe . Median e es as dos a mas, el Es ado pod á p o ege , dominando, y domi- na , igilando. La je a quía y es uc u a- ción en la escala social a de es a mane a omando o ma; odo depende de en qué g ado e encuen es en la pi ámide del sa- be , la cual e o o ga á más o menos de e- cho pa a pone en p ác ica u pode ... (( ou pou qui en a science, ien pou qui la s~bi ))~. En las sociedades eudales, el sie o debe cumpli la misión pa a la que Dios lo ha des inado en la ie a, a in de alcanza la ida e e na. Lo mismo ocu e con el man e- nimien o de las cas as en la India: ((Debes acep a u es ado ya que es consecuencia de los pecados que come is e en us idas an- e io es. Es u Ka ma. Pó a e bien y la p ó- 2 GLUCKSMANN, A,, Les mai es penseu s, 1977, Ed. G asse , p. 188. xima ez hab ás ascendido un g ado)). ¡De alsas espe anzas es á esc i o el mundo! No es p eciso da más ejemplos. Analicemos aho a qué signi ica ((canaliza las po encias del indi iduo en bene icio del sis ema)). Una ibu sel á ica cuya economía se basa en la caza, o ma á alien es cazado es, no igu as del pa inaje. Tampoco se han enido no icias de jó enes gue e os mandingas que hayan llegado a se b a os genios del piano po que su pe cepción acús ica o su buen oído ue an p ome edo es. E iden emen e se educa con una inalidad económica y so- cial. Has a aquí, se puede cali ica el ejem- plo de ex apolación ilógica. Cie o. Debe- mos ene en cuen a la adap ación del ani- mal al medio. Dejando apa e es a ma iza- ción, obse emos que el p oceso de sociali- zación del indi iduo ha consis ido has a aho- a en inculca le esquemas de o den y de ideologización. Ello se mani ies a cla amen- e desde'las p ác icas amilia es a las mili a- es. La pe sona en nues os días se ha con- e ido en un agen e ideológico. Hoy, el o den social es ablecido, necesi a ep odu- ci se es con una psicología es anda izada pa a la p oducción y el consumo, o nillos de eng anaje que pe mi en man ene el equi- lib io. Ahondemos aún más en las en e elas del pa a qué se educa. La ansmisión del sabe del que sabe algo al que no sabe es un hecho que se es ablece a escala de p io idades, je a quía en la que se ceba el a án de p o ege , de domina , de es a pendien e de, y de depende . Es ela- ción de pad e a hijo, de maes o a alumno, del que iene cua o al que iene dos; ansmi- sión que a lo a de una necesidad inconscien- e de inmo alidad. Al homb e le ho o iza la mue e has a el pun o de que su ida es á p esidida po la seño a de la guadaña en mano. El se esis e a desapa ece , pe o sabe de su de o a en la lucha con a el i án. De aquí el que aspi e a deja su p oduc o, sus alo es, como exp esión i ien e de su exis- encia. Mi cue po expi a á, pe o lo que yo soy o lo que de mí han hecho, la cul u a que he edé, el concep o del bien y del mal, que- da án eenca nados en mi hijo, en mi alum- no, en mi sie o, en el junco con iguo del capazo. Y no sólo eso, sino que educa é pa a que pe i a mi iden idad, mi momen o: «yo medico, mi hijo médico y medio)), y aún más, educa é pa a hace del educando el p oyec o an pensado como i ealizado de mis aspi aciones us adas: ((yo albañil, mi hijo a qui ec o)). Así, uno a uno, conse a- mos, pe pe uamos. Camus esc ibió que el homb e no es cul- pab'le de la apa ición his ó ica po que él no la empezó, pe o ampoco es inocen e en cuan o que la posibili a. Desde que la colec i idad humana es uso- ciedad)) no ha escapado del e o , la iolen- cia, el impe ialismo. Doscien as ciudades, doscien as cons i uciones, doscien os sa- bios, y oda ía no emos la solución al con- lic o his ó ico. Ahí quedan los p oblemas po esol e . La educación no lo ha hecho. Educamos pa a hace del homb e un se débil, dependien e, dócil, dominado, canali- zado, igual, p oyec o de i ealizaciones, an- as na de la inmo alidad. ((2 Quién no se ha pe ca ado conscien emen e o inconscien e- men e de que oda nues a educación con- sis e en inje a en nues o ce eb o cie os sen imien os, en luga de deja nos a noso- os mismos su elabo ación, cualquie a que uese su esul ado? ))3. «Lo que nos es dado nos es ajeno, no nos pe enece como p opio. Mi espí i u debe es a educado según con iene a los demás y no a mí mismo>>4. T'oda ía hay quien dice que «es a» educa- ción lle a a la elicidad. ¿Qué des ino más c uel el del junco que no es a ancado, que sigue a aigado en la ie a c eciendo igo- os;imen e, sin o u a, sin e o cimien o, sin ba niz? ¡Pe o es él!, y aquello que él quie e se . No se a a de c ea una bella imagen u ob a de a esanía. No se a a de que el homb e sea un p oduc o sino «su)) p oduc- o, «su» bella o no, ob a de a esanía. Aho a, es p eciso des ela en qué ci cuns ancias se encuen a el educando pa a la elabo ación de ((su» ob a. 3 S~R. M., El único y su p opiedad, Ed Ma eu, p. 59. 4 S~R, M., ElYnico y sup opiedad, Ed. Ma eu, p. 59. Ese animalillo que apa ece i gen en el caos es la maleable masa de a cilla que sus- pi a en e la ida y la mue e, su iendo la p esión de unos dedos, que no cesa án su labo has a asegu a que han moldeado una igu illa a gus o del consumido . Una más en el museo de la his o ia. Analicémosle en su o igen. Analicemos su p oceso. Nadie le pidió pe miso pa a ae lo pe o, aqui es á, en un medio a i icial, que no es el suyo. Es o puede causa p oblemas, que en caso de que sean pa a él, no iene impo ancia, pe o si e ie en en la es uc- u a social impo a demasiado. El compo - amien o de es e indi iduo puede se ano - mal. En a en juego la necesidad obligada de educación. Se especula con el educando. Se ende y se comp a la enseñanza en un mun- do b u al y maquia élico en el que lo único que impo a es el p es igio y la posición económica. Veamos la modi icación de una conduc a que nos ha sido acili ada po la na u aleza. An e la incomodidad de modi ica el sis e- ma, se a i icia el indi iduo. ¿Es es o a ea ac ible? O. Fulla apun a: ((nues o o ganismo na- ce con un sis ema ne ioso ana ómicamen e inacabado y isiológicamen e en de icien e uncionamien o)). Po an o, el p og ama edu- cacional es «ipso ac um)). Un indi iduo pue- de se cualquie cosa debido a su capacidad de adap ación. Su uncionamien o depende del p og ama que se le adjudique. ¿El p oce- so es e e sible? ¿Exis e algún mecanismo enzimá ico capaz de mo i a la eacción? El se un se pensan e es un pelig o. ¿Qué al si en e enemos el pensamien o con ma i- posas de colo es? La azón es un a ma de doble ilo. Puede cons ui , conse a (eso es a ía bien en cuan o es ú il al sis ema) o puede des ui , (eso es z ía mal po lo del ga i o). Encendamos aho a las luces de ale a. La adap abilidad del indi iduo no es sinónimo de obje o i ien e no iden i icado pa a enca- silla lo en el s and que más me gus e. No. La adap abilidad acili ada al se humano po la na u aleza es elemen o imp escindible pa a el desa ollo de su exis encia en libe ad. Vemos como las acul ades del indi iduo, los alo es humanos, son e gi e sados po maquinaciones sociales nada é icas, pe o le- gales. Vemos como la conduc a na u al es ans o mada en conduc a a i icial, el pen- sa pa a c ea , asimila pa a conse a:, y la más c uel de las ans o maciones, la capa- cidad de c eación en capacidad de p oduc- ción. En ales condiciones, se ía más hones o habla de me amo osis del indi iduo en ez de educación del indi iduo. Con es os p e- ceden es no nos ex añe lee en el ó ulo de cualquie escuela: ((Tin o e ía La Social. Hi- jos a la moda)). Cuando se educa, se in en a bo a la igno- ancia pa a es ablece un o den conc e o y de e minado de conocimien os, imp escin- dibles pa a en a en el juego social. Glucks- mann apun ó que la educación ampa ada po su ó gano ep esen a i o -el Es ado-, in en a e ene al indi iduo en la igno ancia de su p opia igno ancia. No in e esa hace e que es ás en la igno ancia y andas a os- cu as delan e de los hechos, ya que desde el p eciso ins an e en que e sin ie as igno an- e y ap isionado po u igno ancia, empeza- ías a indaga las causas po las cuales i es en la igno ancia. No hay, pues, más igno an- e que aquel que no se sabe igno an e. Aquel que c ee sabe lo odo, posee lo odo -el Es ado- y domina lo odo, ¿qué unción desempeña sino la de segui mansamen e al in alible guía, que po es a más al o que él, le o dena que siga sus pasos? Así, el más igno an e de los igno an es se á aquel que no se despoja en ningún momen o de su sabidu ía, no se sepa a de ella, y c eyéndose sabio igno a que es p isione o, p ime o, de al sabidu ía y, segundo, de la igno ancia de su misma igno ancia. El Es ado paga bien pa a que los «buenos ciudadanos)) (educado es) no omen con- ciencia, no se les a i e la cu iosidad de p e- gun a se po la igno ancia de su igno ancia. Aquél hace que ú c eas que lo sabes odo; si sigues la ley, si no e suble as, se ás lib e, sabio, y, como p emio, pod ás domina , en- cadena , suje a , al que es á po debajo de i -el educando. Puede esul a un an o desconce an e la cues ión aqui expues a y p egun a nos: ¿pa a qué que emos homb es igno an es, en el sen ido desc i o? Pues bien, en con a de muchos pedagogos y educado es -homb es que siguen el dic amen es ablecido-, se á necesa io educa pa a la igno ancia. Den o del ámbi o escola di emos que no se o - man igno an es en ma e ias conc e as, en las asigna u as p opiamen e dichas, sino que en é minos de Fulla , el obje i o p incipal se ía educa pa a la ((igno ancia sapiencial)). Nos in e esa más el homb e in e ogado , él nunca lo sabe odo, él sólo sabe que quie e sabe , y no el que siemp e sabe hacia don- de se encamina, po que és e nunca descu- b i á caminos. Así, de acue do con Glucks- mann, di emos que aquel sabe que no eme - ja de la igno ancia es un sabe pu amen e pa a la dic adu a, pa a el dogma ismo y la azón absolu a y dominado a. Aquel que se sabe igno an e es c i ico, con es a a io y di- siden e en unas ocasiones, he eje y ebelde en o as. Mien as no apa ezcan igno an es no es posible c ea ni ab iga la duda y la c i ica. Pasemos al sabe , habiendo pasado an es po el no-sabe . ¿Es amos abocados a un callejón sin salida? ¿Debemos ce a los ojos an e un con lic o pa en e? ¿Tomamos un il o alucinado ? ¡Descub ámonos an e el acaso escola , social, polí ico ... ! ¿Es que somos más in eli- gen es que nues os an epasados? ¿Es que con manda una na e al espacio podemos da nos po sa is echos como homb es de nues o iempo? ¿Qué pasa hoy con el homb e que es e- a o y pe juicio, música y uido, poesía y bod io, puen e pa a ... máquina, saco de pas- illas ambulan e, odo menos él? El deso den escola es e lejo del deso - den social. Eduquemos pa a la «libe ad», pe o, ¿cómo incula o den y libe ad? ¿No se á ].a disciplina un sinónimo de dos an ó- nimo~? ¿P.uede se lib e un indi iduo débil? No. Se ia p esa ácil pa a cualquie agen e de dominación. ¿Eduquemos en onces pa a hace homb es ue es? ¿Es que oca aho a la hol nada de los ue es? En nues a opi- nión se debe ía educa al homb e pa a que sea 61, conscien e de su mismidad, de su c ea i idad, de su esencia y exis encia, es- ponsable de sus ob as. Ob a es c ea , es una oma. de pos u a e i e a la ealidad. Conse- cuen emen e, la libe ad se ia el hecho de in en a con o os homb es, en una p oble- má i za de conjun o, las soluciones que con- duzcan e ec i amen e hacia la sa is acción y el elconocimien o pe sonal en la ida. El homb e se halla a apado en las mallas del iempo y el espacio, en las edes de la his o ia. P opo cionémosle los ú iles p eci- sos pa a que se encuen e a si mismo en esa enc ucijada, pa a que sea capaz de e alo a el luga que ocupa en el li igio. Es amos hablando del «homb e singula )), quien no dando nunca nada po acabado, hace de su exis encia un con inuo ene que hace se. Es el homb e que se encuen a en e la po- sibilidad y la ealidad. U ge pues, un conocimien o obje i o de las coo denadas humanas y de los hechos que las de e minan. U ge una in es igación p o unda de los mis e ios que nunca ue on e elados, los p olegómenos de la cul u a, la geneaología de Ia mo al, el o igen del caos y del o den. U ge el análisis, la ebeldía, la disidlencia, la c í ica. Es p eciso la 'igno ancia -en endida como in e ogan e y c í ica e- lexi a-, el ol ido y, po in, la uel a a la nada pa a empeza de nue o, ejiendo cada uno su p opia exis encia y su libe ad sin- gu1a. .