scieee Science in your language
[en] (orig)

Estabilidad e inestabilidad de la "revolución copernicana" : primado del a priori y la forma en la Crítica de la razón pura : colorarios y reflexiones sobre tal primacía

Abstract

Martí, Pere; Maristany, Joaquim

Read accessible full text

Estabilidad e inestabilidad de la "revolución copernicana" : primado del a priori y la forma en la Crítica de la razón pura : colorarios y reflexiones sobre tal primacía

Author: Martí, Pere; Maristany, Joaquim
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1982
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.913
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn4/0211402Xn4p49.pdf
ESTABILIDAD
E
INESTABILIDAD
DE LA
«REVOLUCIÓN COPERNICANA»
P imado del
a p io i
y
la
o ma
en la
C z'ca
de
la azón pu a
*
Co ola ios
y
e lexiones sob e al p imacia
* *
*Pe e
MARTI,
*
*Joaqu'm
MARISTANY
¿No debía deduci se de la e olución cope nicana que en el «yo pien-
so» como «ac o que de e mina mi exis encia» se a aiga la pe enencia
del pensamien o al en e, que unda la obje i idad on ológica del
pensamien o, como
se
que e ela al en e en su esencza?
F.
CANALS
VIDAL,
asen ido de la e olución cope nicana~,
Con i ium,
núm. 17-18, 1964.
(Del mismo au o ,
La
deducción subje i a en el in en o capi ul de la ncn' ca~,
Con i ium,
núm. 21, 1966.)
P imado del «a p io i))
y
la ( o ma)
en la
C í ica de la azón pu a
Exis en mo i os su icien es pa a c ee que la
C i ica de da azón pu a
es, al menos en su p o-
pósi o, una undamen ación de la me a ísica
aunque, cie amen e, depu ada en su dominio
especula i o
y
limi ada al
phenomenon
en su
ma co de indagación.
La
C i ica de la azón pu a
es de inida, po el p opio Kan , como la
a qui-
ec ónica de un sis ema
que él no comple a pe o
si es uc u a en sus asgos esenciales. Así esul a
de una lec u a de los
P ólogos
a las dos ediciones
en los cuales el au o de ine su p opósi o; a es o
da pie el plan gene al de la
Es é ica anscenden-
al
y
SUS
más inmedia o desa ollo al que aquí
nos ceñimos.
Espacio
y
iempo
-es
ya sabido- en cuan o o -
mas
ea p io i» de la in uición de e minan oda
posibilidad de conocimien o sensible. Mas am-
bién es cie o que, dada la absolu a p eeminen-
cia del iempo sob e el espacio, és e -el
iempo-, como
o ma
del sen ido in e no, de-
e mina asimismo el espacio some iéndolo a él.
La sensibilidad ex e na queda así some ida al
sen ido in e no, de modo que és e o ien a «a
p io i» odo el ámbi o de expe iencia posible, di-
igiéndolo según su ley: da azón iene que an i-
cipa se con los p incipios de sus juicios de acue -
do con leyes cons an es
(.
.
.)
y
iene que obliga a
la na u aleza a esponde sus p egun as, sin de-
ja se conduci con andade as, po así deci lo. De
lo con a io, las obse aciones o ui as
y
ealiza-
das sin plan p e io no an ligadas a ninguna ley
necesa ia; ley que, de odos modos, la azón bus-
ca
y
necesi a»
(C.
R.
P.,
p ólogo^,
B
XIII).
La su-
misión del sen ido ex e no al iempo p opo cio-
na a la ma emá ica una absolu a p io idad en e
a la ísica, la cual debe ceñi se pa a la consecu-
ción de un enunciado a la p e ia elabo ación de
la azón especula i a como de e minan e de la
ex ensión, p e ia mediación empo al. Podemos
aho a p egun a : ¿has a qué pun o se aleja o se
ap oxima Kan a la me a ísica adicional en su
concepción del en e? Si el é mino « ísica» con-
se a aún la aíz de su o igen g iegophysis, pue-
de deci se, en e dad, que la conside ación del
en e
depende á del ojo con que se mi e
y,
a a-
és de ello, el enunciado que sob e él se haga; ya
que el enunciado on ológico o ien a la o alidad
de la expe iencia ón ica. La depu ación que Kan
ealiza en el dominio de la me a ísica no a ec a
an o a los enunciados de és e sob e el
en e
cuan-
o a la eología que la en uel e. Así, la
C i ica
de
la azón pu a
se ía, en sus consecuencias, un p o-
yec o de des ucción de la his o ia, quizás has a
los p esoc á icos, dado que la concepción de és-
os ace ca de la
physis
no pa ece i mucho más
allá de una indagación ace ca de los p ime os
p incipios, inmanen es al se del
en e.
Lo
que
has a cie o pun o pa ece a asa la es, unda-
men almen e, un p oblema de conocimien o;
mas es p ecisamen e la esolución de es e p oble-
ma aquello que debía pone la nue amen e en
pie.
La cap ación kan iana del
phenomenon
es,
cie amen e, sensible pudiendo es a sensibilidad
se , a su ez, pu a o no según le co espondan
in uición pu a o sensación. La elabo ación del
enunciado on ológico co esponde, pa iendo de
ella, a la sensibilidad pu a po cuan o sólo desde
ella es posible la de e minación «a p io i» del es-
pacio
y
del iempo. Pe o no se ol ide que es p e-
cisamen e es e enunciado lo que pe mi e conoce
elphenomenon en cuan o que e sa, undamen-
al
y
o igina iamen e, sob e su o ma, Así, el p i-
me ace camien o al en e se ealiza p e io un co-
nocimien o de su o ma, que pe mi e econoce -
lo como en e al saca a la sensación de su inde e -
minación. Se es ablece así una ligazón absolu a
en e la sensación
y
la ma e ia en cuan o la ma e-
ia
es lo de e minable
y
lo de e minable es sensa-
ción. Sensación
y
ma e ia se hacen sinónimos en
el dominio especula i o
y
así log a Kan la pe -
ec a ce azón del cí culo: si sólo puedo conoce
algo en i ud de la o ma que lo de e mina
y
la
in uición pu a es o ma del phenomenon, la de-
e minación que ealiza á «a p io i», con lo cual
la sensación le es a á de an emano some ida.
Con la sumisión de la ma e ia a la o ma, del es-
pacio al iempo, el iempo pasa a con e i se en
lo único de e minable.
Y
al se o ma del sen i-
do in e no, en lo único de e minan e.
Aho a bien, pa a Kan el en e es phenome-
non; más aún, phenomenon es lo que se me p e-
sen a
y,
en sen ido más es ic o, ep esen ación.
Pe o ep esen a no es sino el ac o de some e lo
inmedia amen e dado a de e minaciones
espacio- empo ales
y
ello, asimismo, de o ma
inmedia a. Pa a que haya conciencia de ep e-
sen ación, lo p ima iamen e ep esen ado iene
que se pensado, es deci , ecupe ado po el en-
endimien o; és e aplica á sob e ello el concep o
o ca egda. Queda así es ablecida una duplici-
dad en el ac o de la ep esen ación, de modo que
el conocimien o de un obje o se á siemp e me-
dia o. Kan lo dice de o ma explíci a ya desde el
inicio de la Lógica ascenden al: «Como ningu-
na ep esen ación que no sea in uición se e ie e
inmedia amen e al obje o, jamás puede un con-
cep o e e i se inmedia amen e a un obje o, sino
a alguna o a ep esen ación de es e úl imo (sea
al ep esen ación una in uición o sea concep o
ambién)» (C.
R.
P., A68-B93).
El es ablecimien o de una duplicidad en el he-
cho del conoce da a en ende ya, de o ma p e-
ia
y
cla a, que el en endimien o, en cuan o a-
cul ad, nada iene que e con la sensibilidad.
Mas
como odo conocimien o no es sino el p o-
duc o de un pensa con in uición,
así
esul a que
<@ensa un obje o
y
conoce un obje o son, pues,
cosas dis in as» (C.R.P., B146). La idea que
Kan iene del en endimien o es la de una acul-
ad au ónoma que se e is e con sus p opios in e-
eses, siendo su unción p imo dial la de juzga .
Mas, al se el juicio en cuan o al una sín esis de
concep os que, a su ez, emanan del en endi-
mien o debido a su espon aneidad, hab á que
e , desde la Lógica ascenden al, cómo es os
concep os se ges an ya que si en algún luga no
deben busca se es en la expe iencia.
El mo i o undamen al pa a hace de la ca e-
go ia un p oduc o de la espon aneidad del pen-
samien o hay que busca lo en el p opósi o mis-
mo de la C i ica, en cuan o que lo que és a busca
es una uni e salidad que, en modo alguno, pue-
de de i a de la expe iencia. Una C F zka de la a-
zón pu a exige, cuando menos, que sus juicios
puedan log a e dad
y
uni e salidad es ic as ya
que ella es, undamen almen e, legislado a. La
búsqueda de la ca egoG, como o ma del en en-
dimien o, la emp ende Kan desde el análisis de
su unción. «En endiendo po unción -dice-
la unidad del ac o de o dena di e sas ep esen-
aciones bajo una sola común» (C.
R,
P.,
A
68-B
93). Po consiguien e, la unción debe se en en-
dida como sín esis sucesi a de sucesi as ep esen-
aciones ealizadas en i ud de la espon aneidad
del pensamien o, las cuales, en cuan o sín esis,
p esuponen a su ez un núcleo o igina io del
cual emanan
y
al cual ienden. Si sín esis debe
en ende se en su es ic o sen ido, como sucesi as
ep esen aciones de ep esen aciones, se á siem-
p e posible euni la sín esis o al en una ep e-
sen ación única la cual, po se del en endimien-
o, no puede de i a ni del espacio ni del iem-
po. Po o a pa e, si el conocimien o de un ob-
je o desde el pun o de is a empí ico debe p oce-
de po análisis, esul a que, de idén ica o ma
pe o en sen ido in e so, hab á que pa i de un
núcleo sin é ico
y
o igina io po medio del cual
se e ec úa el análisis
y
g acias al cual es posible.
Vemos, pues, que la consecución de es e núcleo
sin é ico
y
o igina io puede ealiza se según dos
ías: descenden e
y
po análisis (del suje o al ob-
je o) o ascenden e
y
po sín esis (del obje o al su-
je o). Pe o análisis
y
sín esis sólo pueden eali-
za se po
y
a a és del en endimien o en su un-
ción lógica
y
és e es,
y
no o o, el hilo conduc o
que en la Lógica ascenden al lle a a Kan al
descub imien o de los concep os pu os del en-
endimien o.
Hay que hace hincapié en el hecho de que lo
ascenden al nunca puede se conocido, sino
que debe en ende se como aquello que hace po-
sible el conocimien o mismo. Es o se de i a de la
de inición que da el p opio Kan de la exposi-
ción ascenden al: «En iendo po exposición
ascenden al la explicación de un concep o co-
mo p incipio a pa i del cual puede en ende se
la posibilidad de o os conocimien os sin é icos
"a p io iW» (C.R.P., B40-A25). Con es o se
quie en signi ica dos cosas: a) que el p incipio
capaz de explica la posibilidad de o os conoci-
mien os no es, en si mismo, ascenden al,
y
b)
que la sín esis de es e concep o es "a p io i" pe-
o que, en an o sín esis "a p io i", no es sino el
p oduc o de algo an e io de lo cual emana: el
núcleo ascenden al. Aho a bien, la ca ego ía,
en cuan o conocida, debe se comp endida como
pe enecien e al ámbi o de lo enoménico, lo
cual da a en ende , po o a pa e, que el hecho
median e el cual es a ca ego ía es elabo ada es-
a, pa a noso os, desconocido.
La unción p imo dial del en endimien o es la
de ealiza sín esis de concep os, o ien adas hacia
la unidad sin é ica de la que su gen. Pe o al se
es a unidad, en cuan o ca ego úz, sín esis ep e-
sen a i a
y,
po an o, conocida, Kan se e obli-
gado a i mucho más lejos en su indagación; con-
duce a és a has a la ape cepción pu a, como
aquello que puede hace conscien e un yo pien-
so, p ecisamen e po el hecho de que hay algo
ocul o a lo cual se e ie e. Fácilmen e se e que el
descub imien o del yo ascenden al no podía
ealiza se desde la Es é ica, sino sólo desde la
Ló-
gica, po cuan o el yo pienso es un ac o de la es-
pon aneidad, mas no de la sensibilidad (C.
R.
P.,
B132). Pe o como pa a se conscien e,
y
po an-
o enoménico, p ecisa de la in uición, el iempo
se cons i ui á en o ma «a p io i» de es e cap a se
y,
po consiguien e, en absolu o de e minan e.
Y
és e es el pun o de pa ida undamen al pa a
llega a la ce eza de la exis encia de lo ex e io
y
a la o al e u ación del idealismo.
Conocimien o del yo no quie e deci sino que
mi yo es cap ado comophenomenon, no in uido
de o ma pu a, sino de e minado en el iempo.
Mas, pa a que exis a conocimien o, al pensa de-
be añadí sele una ma e ia (sensación) que haga
posible una in uición que es o almen e sensi-
ble. Es a ma e ia es á en unción de un de e mi-
nado umb al de sensación que, en cuan o al, só-
lo puede depende de su pe cepción po el sen i-
do ex e no.
Y
es es a pe cepción de lo ex e io la
que, some ida a las i mas de la sensibilidad
y
del en endimien o, ga an iza, a a és de la e-
p esen ación, la exis encia eal de lo ex e io
y
mi
exis encia en cuan o phenomenon. Algo, pues,
debe se pe manen e al ma gen de la ep esen a-
ción. «Pe o ese elemen o pe manen e no puede
se algo en mí, ya que mi p opia exis encia sólo
puede se de e minada en el iempo median e
dicho elemen o. La pe cepción de és e, pues, só-
lo es posible a a és de una cosa ex e io a mí,
no a a és de la simple ep esen ación de una
cosa ex e io a mí. Consiguien emen e, la de e -
minación empo al de mi exis encia sólo es posi-
ble g acias a la exis encia de cosas eales que pe -
cibo ue a de mí» (C.R.P., B275). Se hace posi-
ble ya, a pa i de es e momen o, una exposición
de las elaciones que el yo gua da con el ex e io
en su unción ep esen a i a al habe hallado un
núcleo undamen al de de e minación: el iem-
po. Que emos con es o signi ica dos cosas: p i-
me o, que la posibilidad de de e minación em-
po al del yo p opicia, po un p ocedimien o se-
mejan e, la obje i idad en el conoce lo o o
y,
segundo, que es a posibilidad es ga an ía, a su
ez, de un núcleo de e dad on ológica.
Aho a bien, pa a llega a es e segundo pun o,
cabe eco da que la de e minación del yo como
phenomenon, es o es, la exis encia de un yo cog-
noscible, sólo es posible al unísono con el enó-
meno ex e no como su co ela o. Se p e ende in-
dica con es o la ligazón absolu a en e un nú-
cleo undamen al de pe manencia eal
y
obje i o
en lo ex e no
y
o o, asimismo undamen al
y
obje i o, cons i uyen e en su ascenden alidad,
del suje o. Sólo así es posible que la más ín ima
ep esen ación del cognoscen e, yo pienso, pue-
da acompaña , ga an izándolo, su conocimien o
del ex e io . Con es a simul aneidad en la ep e-
sen ación, yo comophenomenon, co ela o de lo
ex e no, es posible ob ene una absolu a ligazón
en e el yo pienso
y
un espacio
y
un iempo de-
e minados; a la ez, es e yo queda ligado a una
conciencia empí ica,
y
po an o obje i a, de e-
p esen ación. Pa a que la ep esen ación, en su
más es ic o sen ido, exis a, debe és a acompa-
ña se de conciencia, a la ez que al conciencia
debe se suscep ible de sín esis, asimismo cons-
cien e. Son es as p oposiciones analí icas, mas es
a a és de la elación que exis e en e la concien-
cia de sín esis
y
la unidad sin é ica ascenden al
«a p io i» o
ape cepción pu a,
que es posible el
yopienso.
In e samen e, es la posibilidad de es-
e
yo pienso
la que es ablece la de conciencia de
sín esis.
Elphenomenon,
po su pa e, ya sea ex e no o
no, en uel e en sí una mul iplicidad de in uicio-
nes sensibles que, pa a su conocimien o, deben
se sin e izadas. Aho a bien, a i ma la necesi-
dad de la sín esis de una mul iplicidad dada em-
pí icamen e supone, asimismo, la necesidad de
a i ma una acul ad que puede ealiza la;
y
és a
es la
imaginación.
«Lo
que conec a lo di e so de
la in uición sensible es la imaginación, la cual
depende del en endimien o en lo que se e ie e
a la unidad de su sín esis in elec ual, mien as
que depende de la sensibilidad en lo que se e-
ie e a la di e sidad de la ap ehensión».
(C.
R.
P.,
8164). La elación exis en e en e la «sín esis de
la ap ehensión)), en cuan o que es in elec ual,
debe se de mu ua con o midad.
Y
ello en i -
ud de la p oduc i idad de una misma espon a-
neidad que es quien, en de ini i a, es ablece el
enlace. Así, es a sín esis empí ica depende am-
bién de la ascenden al
y,
a a és de ella, emi-
e a la
ca ego iá
como condición de posibilidad
y
o ma
de odo pensa . Puede, pues, deci se que
a ni el de conocimien o obje i o la subsunción
del
phenomenon
a la
ca ego iá
es inmedia a y
que sólo es posible la ep esen ación, en endida
és a como un conoce . De es e modo, puede el
en endimien o e igi se en legislado
y
no iene
ya po
qué
ecu i a un c i e io empi is a de in-
ducción iii a un pa alelismo acionalis a que jus-
i iquen su ley. Se elimina, po consiguien e,
cualquie posibilidad de escep icismo, incluso de
idealismo, al queda ga an izada de o ma mu-
ua
y
acabada no an sólo mi exis encia
y
la del
ex e io , sino ambién su conocimien o. Pe o
con es o se es ablece, además, una nue a posibi-
lidad de sis ema ización me a ísica, ei e ada-
men e anunciada po Kan , a la ez que la posi-
bilidad de un diálogo con la me a ísica adicio-
nal en el que, a con inuación, nos de end emos.
Co ola ios y e lexiones sob e al p imacia
(1) Conoce , dando al ámbi o del conocimien-
o una de e minada ubicación. (11) Conoce , en-
endiendo és e como uso posible de una acul ad
del homb e. (111) Conoce , que mide el alcance
de lo medido, esumen la pe spec i a que Kan
adop a en su
Cn' ica.
Sin o za en exceso al pe spec i a cab ía alo-
a la como una cuidadosa
y
delicada asunción de
lo que se llamó, en o as épocas,
eologúz nega i-
a;
añádase la sal edad de que Kan no e ía po-
sible i más allá de un sabe de los lími es o, en
é minos co ela i os, de un sabe epi ánico, po-
si i o, ea pos e io i», que amplia a nues o cono-
cimien o del mundo. Con la pe plejidad de si el
modelo de expe iencia elegido, la isico-
ma emá ica, condiciona adicalmen e mé odo
especula i o
y
me a ísica nega i a, o ice e sa, si
puede conside a se decisi o el epa o e i o ial
que Kan ope a en su mé odo especula i o, a sa-
be , en su modo peculia de en ende la es uc-
u a del ac o cognosci i o:
ma e ia
o ecepción
de los da os po una pa e
y
o ma,
ac i idad que
los elabo a, po o a; é minos cen ales del sis e-
ma:
phenomenon
y
noumenon, a p io z'
y
a pos-
e ion,
e c. gi an, con los consabidos ma ices, en
o no a es e epa o. Veámoslo en una sue e de
con ag abado kan iano eje cido sob e los é mi-
nos «a p io i», «a pos e io i~
y
sob e la dosi ica-
ción median e la cual Kan los combina.
(1) Kan sabe de una cie a espon aneidad del
obje o conocido, ya que se iamen e nos ad ie e
sob e la a ección del suje o. Po ejemplo: eSi e-
nemos en cuen a que hay en odo enómeno al-
go (a sabe , la sensación como ma e ia de la pe -
cepción) que nunca conocemos «a p io i»
y
que
cons i uye, po ello mismo, la di e encia p opia-
men e dicha en e el conocimien o empí ico
y
el
conocimien o «a p io i», llegamos a la conclusión
de que es, en ealidad la sensación lo que no
puede se an icipado»
(C.
R.
P.,
A 167-B208).
¿Qué o a cosa signi ica ía el no pode an icipa
la
ma e ia
pe cep i a sino espe a la? Si hemos de
agua da pacien emen e la a ección sensible, es-
amos de hecho con esando que és a posee una
enigmá ica libe ad de concu i o no a la ci a.
¿Qué supone en onces la hipo é ica ac i idad de
las cosas sob e noso os
y
has a dónde se ex iende
el á ea de lo que nos b inda? Hemos de admi i
que Kan ue muy pa co en los dos asun os. Po
un lado, la cualidades sensibles -las usualmen-
e llamadas
cualidades secunda ias-
ine i able-
men e enmudecen as el il o
y
elabo ación de
cualquie cuan i icación que sob e ellas se eje za.
Los colo es, olo es, sabo es ab en espacios mági-
camen e inde inidos an e la pe cepción a en a.
Los colo es
y
olo es se ma amo osean los unos
con los o os p es ándose, cuando con iene, can-
jes mis e iosos que an o so p ende ían a Baude-
lai e. Po o a pa e -con insis encia lo ha mos-
ado la enomenología de Heidegge -, no se
puede aza una on e a en e la apa iencia
y
lo
que és a ehicula. Sólo en un pos e io análisis
dis inguimos, po ejemplo, un colo o un sonido
del coe icien e a ec i o que conlle an. Podemos,
pues, sospecha que no es cla a la adjudicación
que asigna
lapasi idadal
obje o
y
la ac i idad al
suje o
cognoscen e. Si desde la expe iencia cien-
í ica, po lo an o, adjudicamos en nues a e-
lexión sob e ella pu a pasi idad a los da os eci-
bidos, el hecho de no pode los
an z'c+a
ce i ica
indi ec amen e que no es ella la p ime a ap oxi-
mación a las cosas ni desde el suje o ni desde el
obje o. El epa o e i o ial de Kan pa ece cua -
ea se
y
en e emos, como en la an igua cosmo-
isión, que las cosas ienen ambién un
eidos,
una
o ma
o un
a p ion'
espec o a la «segunda*
expe iencia que la ac i idad cien í ica ope a en
lo eal1. Fo cemos los é minos kan ianos
y
diga-
mos ya que se esconde un ex año
ap io i,
ocul-
o, en las cosas mismas.
(11) Co ela i amen e, la asignación kan iana
a la
i ma
como e i o io exclusi o del suje o
cognoscen e se á cues ionado po un examen
más a en o de la expe iencia cognosci i a. Si a
pa a mos a lo con cie a con undencia suges i a
un ex o de Kan sob e el
espe o
en la
C i ica de
la Razón P ác ica:
«El
espe o
se aplica siemp e a
pe sonas solamen e, nunca a cosas. Es as úl imas
pueden despe a en noso os
inclinación,
y
cuando son animales ( .g.
,
caballos, pe os, e c.
)
incluso
amo
o ambién
e o ,
como el ma , un
olcán, una ie a, pe o nunca
espe o)) (C.
R,
P.,
cap. 111, p. 113, E. Calpe, Mad id 1975).
¿A
dónde nos di igimos con es a ci a apa en emen e
alejada de nues o in en o? Kan concede
espe-
o,
con las conno aciones de acogimien o
y
pasi-
idad que al sen imien o conlle a, a la elación
1
Ubica la expe iencia cien í ica como <segunda, o de i-
ada espec o a la expe iencia na u al
y
pedi una a unda-
cióna de la lógica son los dos se ios co ec i os de Husse l a
Kan (En el
2"
coincide Husse l,
a
su modo, con el co ec i-
o de la lec u a analí ica de Kan ).
in e humana; las cosas, en cambio, no son espe-
ables; son dominables, como lo mues a el a-
lan e colonizado de la expe iencia cien í ica
que, según lo dicho, bloquea o, mejo , amiza la
ac i idad es ic amen e cognosci i a. Hagamos
aquí una p egun a
ad hominem
al espec o:
¿Respe a ía Kan las cosas de alguien?
Más
exac-
amen e, ¿ espe a ía un obje o que in oluc a a
en ausencia una expe iencia in e subje i a?
Cualquie casa con iene obje os aliosos en los
que ha hecho his o ia la p esencia de un se que-
ido. Pensemos en los múl iples ejemplos que
nos suminis a
G.
Bachela d en la
Poé ique de
l'espace:
a ma ios, co es, lechos, e c. Es os obje-
os a i iciales (pod ían se obje os na u ales, un
paisaje, un ilo) son conocidos en el ci cui o de
his o ias compa idas. Imaginemos que po un
bello acon ece es e ci cui o se ab e
y
apa ece un
nue o miemb o. Una egla áci amen e es ipula-
da dice que el «ex año» poco a poco, limi ada-
men e al menos,
espe a á
el ilo, el co e. Ha-
blamos de expe iencias muy sabidas. ¿Qué pe -
mi i á al ex año ese nue o
espe o?
E iden e-
men e, no le inspi a á espe o la p esencia muda
de un obje o a i icial, ni la ascinación de un i-
lo que pod ía semeja se a mil ilos más. Se á o-
da la con igu ación au ónoma, la con igu ación
de sus an iguas expe iencias -en é minos de
Kan :
su o ma
cognosci i a- la que debe á de-
ja se seduci po el obje o en un bello canje de
pasi idades. El se á ecibido, acogido en la casa
y
él se ha á digno -pasi amen e ac i o- espec o
a la casa que lo acogió.
Manipulando el desa ollo que amos azan-
do
y
los ejemplos dibujados, puede ya habe se
en e is o que en (1)
y
más cla amen e en (11) la
ampliación de la expe iencia no espe a la c ono-
logía o ¿ opología? que en pe spec i a kan iana
mo i a la di isión de las es c í icas. Si las cosas
bellas, cuando son cap adas como bellas, dejan
de se conocidas
y
su bondad cons i u i a nada
iene que e con su e dad, nos hallamos en la
muy mode na up u a de los ascenden ales an-
iguos
e um, bonum, pukhmm.
No nos demo-
emos en an inci an e asun o. Reco demos la
implíci a ci cula idad es é ica del ejemplo aduci-
do en (11) y la implíci a ci cula idad é ica del
ejemplo aducido en (1).
(111) Po úl imo, el epa o kan iano en e
o -
ma
y
ma enh,
en e
ap&n'
y
apos e io l,
expli-

ca simul áneamen e dos je a quías de la
e olu-
ción copemicana: a)
El
ap io i,
la ac i idad de la
men e -condicionada en el o den eo é ico e in-
condicionada en el o den p ác ico- p i a sob e
el
a pos enb i.
b)
Po ello, consecuen emen e
-en especial dada la incondicionalidad de la ac-
i idad p ác ica-, apa ece la je a quía comple-
men a ia: p imado an opológico
y
lo que odo
p imado an opológico en mayo o meno g ado
siemp e en aña, a sabe , la posibilidad de medi
sin se medido.
Y
llegamos a la úl ima cues ión
no esuel a de la
e olución copemicana.
Kan
si úa al homb e, a las p egun as que el homb e
puede di igi se, como condición de posibilidad
de la o alidad de la expe iencia: in elec ual,
mo al, eligiosa, es é ica. Las dos je a quías
men adas nos a as an en is as a su co ec a in-1
e p e ación al «an es» de Kan
y
al «después» de
Kan . Sólo una pe spec i a que nos dis ancia del
au o pe mi e el acceso a la al e na i a adical
que Kan dejó abie a: jmedi o se medido?
Pe mí asenos aquí b e edad
y
ápida pincelada.
El homb e g iego, con la excepción de los g an-
des so is as o «ilus ados» g iegos -Pla ón no
en a en el caso excepcional pese a la ~ eminis-
cencia*
y
la «idea», ap esu adamen e asociados
po cie os in é p e es al
apnb l
kan iano (pien-
so, po ejemplo, en los in e esan es abajos de
J.
Mo eau)- no in en ó medi ni ansi ó la an o-
pología. El esquema es oico: un mic ocosmos
consonan e con el mac ocosmos ue e e encia
cul u al en Occiden e has a Goe he, en opinión
de U s on Bal hasa . Simul áneamen e, yux a-
pues o al esquema es oico, con i e en los siglos
de c is iandad o o esquema cul u al cuyo o igen
emon aa Is ael. El genio eligioso semi a his o-
i icó el
zeion
g iego aun cuando lo pensase pos-
e io men e en la escuela alejand ina con ca ego-
ías p e e en emen e g iegas ( aducción g iega
de los
LXX).
Is ael,
y
más a de el c is ianismo,
des acó al mic ocosmos como in e locu o p i i-
legiado de una His o ia San a.
La educción an opológica que Kan e ec úa
espec o a la cosmología del
zeion
se ía impensa-
ble sin la excen icidad del mic ocosmos en e al
mac ocosmos de la isión judeo-c is iana del
mundo. Los medie ales dije on que el homb e
e a capaz de espejea a Dios, o sea de econoce le
y
alaba le median e una análoga comp ensión de
su mis e io. Ca ego ías indisc iminadamen e
eológicas
y
ilosó icas
así
lo indican -pensemos
en
imago
y
es igium.
F ancisco Canals ha des a-
cado b illan emen e la exis encia de un
a p ion'
ón ico, luego medido, en la cosmo isión omis a
del mundo. La
imago
mide ela i amen e al
es-
igium,
siendo ella más adicalmen e medida.
Sólo conse ando la medida,
y
desde ella leyen-
do el cosmos, eje cían los medie ales un cie o
a
p io i
que, sal ada la dis ancia
-apos e lo i
ón-
ico e in encional cons i u i os- pe mi ía cie a
p oximidad analógica ( ela i o
a pno i
que la
posibili aba). Nunca, en cambio, conoció el
homb e g iego, ni el judeo-c is iano, la ex aña
posibilidad de medi sin se medido. De ahí que
la posibilidad an opológica
s &o sensu
queda-
se desca ada. En exilio de medida, en cambio,
en exilio ón ico -dejemos los in en os de bo a
al exilio en el idealismo alemán («después de
Kan »)-, es a la p egun a kan iana sob e las
condiciones de posibilidad de la o alidad de la
expe iencia.