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Estabilidad e inestabilidad de la "revolución copernicana" : primado del a priori y la forma en la Crítica de la razón pura : colorarios y reflexiones sobre tal primacía

Martí, Pere; Maristany, Joaquim

Abstract

Martí, Pere; Maristany, Joaquim

Full text

ESTABILIDAD E INESTABILIDAD DE LA «REVOLUCIÓN COPERNICANA» P imado del a p io i y la o ma en la C z'ca de la azón pu a * Co ola ios y e lexiones sob e al p imacia * * *Pe e MARTI, * *Joaqu'm MARISTANY ¿No debía deduci se de la e olución cope nicana que en el «yo pien- so» como «ac o que de e mina mi exis encia» se a aiga la pe enencia del pensamien o al en e, que unda la obje i idad on ológica del pensamien o, como se que e ela al en e en su esencza? F. CANALS VIDAL, asen ido de la e olución cope nicana~, Con i ium, núm. 17-18, 1964. (Del mismo au o , La deducción subje i a en el in en o capi ul de la ncn' ca~, Con i ium, núm. 21, 1966.) P imado del «a p io i)) y la ( o ma) en la C í ica de la azón pu a Exis en mo i os su icien es pa a c ee que la C i ica de da azón pu a es, al menos en su p o- pósi o, una undamen ación de la me a ísica aunque, cie amen e, depu ada en su dominio especula i o y limi ada al phenomenon en su ma co de indagación. La C i ica de la azón pu a es de inida, po el p opio Kan , como la a qui- ec ónica de un sis ema que él no comple a pe o si es uc u a en sus asgos esenciales. Así esul a de una lec u a de los P ólogos a las dos ediciones en los cuales el au o de ine su p opósi o; a es o da pie el plan gene al de la Es é ica anscenden- al y SUS más inmedia o desa ollo al que aquí nos ceñimos. Espacio y iempo -es ya sabido- en cuan o o - mas ea p io i» de la in uición de e minan oda posibilidad de conocimien o sensible. Mas am- bién es cie o que, dada la absolu a p eeminen- cia del iempo sob e el espacio, és e -el iempo-, como o ma del sen ido in e no, de- e mina asimismo el espacio some iéndolo a él. La sensibilidad ex e na queda así some ida al sen ido in e no, de modo que és e o ien a «a p io i» odo el ámbi o de expe iencia posible, di- igiéndolo según su ley: da azón iene que an i- cipa se con los p incipios de sus juicios de acue - do con leyes cons an es (. . .) y iene que obliga a la na u aleza a esponde sus p egun as, sin de- ja se conduci con andade as, po así deci lo. De lo con a io, las obse aciones o ui as y ealiza- das sin plan p e io no an ligadas a ninguna ley necesa ia; ley que, de odos modos, la azón bus- ca y necesi a» (C. R. P., p ólogo^, B XIII). La su- misión del sen ido ex e no al iempo p opo cio- na a la ma emá ica una absolu a p io idad en e a la ísica, la cual debe ceñi se pa a la consecu- ción de un enunciado a la p e ia elabo ación de la azón especula i a como de e minan e de la ex ensión, p e ia mediación empo al. Podemos aho a p egun a : ¿has a qué pun o se aleja o se ap oxima Kan a la me a ísica adicional en su concepción del en e? Si el é mino « ísica» con- se a aún la aíz de su o igen g iegophysis, pue- de deci se, en e dad, que la conside ación del en e depende á del ojo con que se mi e y, a a- és de ello, el enunciado que sob e él se haga; ya que el enunciado on ológico o ien a la o alidad de la expe iencia ón ica. La depu ación que Kan ealiza en el dominio de la me a ísica no a ec a an o a los enunciados de és e sob e el en e cuan- o a la eología que la en uel e. Así, la C i ica de la azón pu a se ía, en sus consecuencias, un p o- yec o de des ucción de la his o ia, quizás has a los p esoc á icos, dado que la concepción de és- os ace ca de la physis no pa ece i mucho más allá de una indagación ace ca de los p ime os p incipios, inmanen es al se del en e. Lo que has a cie o pun o pa ece a asa la es, unda- men almen e, un p oblema de conocimien o; mas es p ecisamen e la esolución de es e p oble- ma aquello que debía pone la nue amen e en pie. La cap ación kan iana del phenomenon es, cie amen e, sensible pudiendo es a sensibilidad se , a su ez, pu a o no según le co espondan in uición pu a o sensación. La elabo ación del enunciado on ológico co esponde, pa iendo de ella, a la sensibilidad pu a po cuan o sólo desde ella es posible la de e minación «a p io i» del es- pacio y del iempo. Pe o no se ol ide que es p e- cisamen e es e enunciado lo que pe mi e conoce elphenomenon en cuan o que e sa, undamen- al y o igina iamen e, sob e su o ma, Así, el p i- me ace camien o al en e se ealiza p e io un co- nocimien o de su o ma, que pe mi e econoce - lo como en e al saca a la sensación de su inde e - minación. Se es ablece así una ligazón absolu a en e la sensación y la ma e ia en cuan o la ma e- ia es lo de e minable y lo de e minable es sensa- ción. Sensación y ma e ia se hacen sinónimos en el dominio especula i o y así log a Kan la pe - ec a ce azón del cí culo: si sólo puedo conoce algo en i ud de la o ma que lo de e mina y la in uición pu a es o ma del phenomenon, la de- e minación que ealiza á «a p io i», con lo cual la sensación le es a á de an emano some ida. Con la sumisión de la ma e ia a la o ma, del es- pacio al iempo, el iempo pasa a con e i se en lo único de e minable. Y al se o ma del sen i- do in e no, en lo único de e minan e. Aho a bien, pa a Kan el en e es phenome- non; más aún, phenomenon es lo que se me p e- sen a y, en sen ido más es ic o, ep esen ación. Pe o ep esen a no es sino el ac o de some e lo inmedia amen e dado a de e minaciones espacio- empo ales y ello, asimismo, de o ma inmedia a. Pa a que haya conciencia de ep e- sen ación, lo p ima iamen e ep esen ado iene que se pensado, es deci , ecupe ado po el en- endimien o; és e aplica á sob e ello el concep o o ca egda. Queda así es ablecida una duplici- dad en el ac o de la ep esen ación, de modo que el conocimien o de un obje o se á siemp e me- dia o. Kan lo dice de o ma explíci a ya desde el inicio de la Lógica ascenden al: «Como ningu- na ep esen ación que no sea in uición se e ie e inmedia amen e al obje o, jamás puede un con- cep o e e i se inmedia amen e a un obje o, sino a alguna o a ep esen ación de es e úl imo (sea al ep esen ación una in uición o sea concep o ambién)» (C. R. P., A68-B93). El es ablecimien o de una duplicidad en el he- cho del conoce da a en ende ya, de o ma p e- ia y cla a, que el en endimien o, en cuan o a- cul ad, nada iene que e con la sensibilidad. Mas como odo conocimien o no es sino el p o- duc o de un pensa con in uición, así esul a que <@ensa un obje o y conoce un obje o son, pues, cosas dis in as» (C.R.P., B146). La idea que Kan iene del en endimien o es la de una acul- ad au ónoma que se e is e con sus p opios in e- eses, siendo su unción p imo dial la de juzga . Mas, al se el juicio en cuan o al una sín esis de concep os que, a su ez, emanan del en endi- mien o debido a su espon aneidad, hab á que e , desde la Lógica ascenden al, cómo es os concep os se ges an ya que si en algún luga no deben busca se es en la expe iencia. El mo i o undamen al pa a hace de la ca e- go ia un p oduc o de la espon aneidad del pen- samien o hay que busca lo en el p opósi o mis- mo de la C i ica, en cuan o que lo que és a busca es una uni e salidad que, en modo alguno, pue- de de i a de la expe iencia. Una C F zka de la a- zón pu a exige, cuando menos, que sus juicios puedan log a e dad y uni e salidad es ic as ya que ella es, undamen almen e, legislado a. La búsqueda de la ca egoG, como o ma del en en- dimien o, la emp ende Kan desde el análisis de su unción. «En endiendo po unción -dice- la unidad del ac o de o dena di e sas ep esen- aciones bajo una sola común» (C. R, P., A 68-B 93). Po consiguien e, la unción debe se en en- dida como sín esis sucesi a de sucesi as ep esen- aciones ealizadas en i ud de la espon aneidad del pensamien o, las cuales, en cuan o sín esis, p esuponen a su ez un núcleo o igina io del cual emanan y al cual ienden. Si sín esis debe en ende se en su es ic o sen ido, como sucesi as ep esen aciones de ep esen aciones, se á siem- p e posible euni la sín esis o al en una ep e- sen ación única la cual, po se del en endimien- o, no puede de i a ni del espacio ni del iem- po. Po o a pa e, si el conocimien o de un ob- je o desde el pun o de is a empí ico debe p oce- de po análisis, esul a que, de idén ica o ma pe o en sen ido in e so, hab á que pa i de un núcleo sin é ico y o igina io po medio del cual se e ec úa el análisis y g acias al cual es posible. Vemos, pues, que la consecución de es e núcleo sin é ico y o igina io puede ealiza se según dos ías: descenden e y po análisis (del suje o al ob- je o) o ascenden e y po sín esis (del obje o al su- je o). Pe o análisis y sín esis sólo pueden eali- za se po y a a és del en endimien o en su un- ción lógica y és e es, y no o o, el hilo conduc o que en la Lógica ascenden al lle a a Kan al descub imien o de los concep os pu os del en- endimien o. Hay que hace hincapié en el hecho de que lo ascenden al nunca puede se conocido, sino que debe en ende se como aquello que hace po- sible el conocimien o mismo. Es o se de i a de la de inición que da el p opio Kan de la exposi- ción ascenden al: «En iendo po exposición ascenden al la explicación de un concep o co- mo p incipio a pa i del cual puede en ende se la posibilidad de o os conocimien os sin é icos "a p io iW» (C.R.P., B40-A25). Con es o se quie en signi ica dos cosas: a) que el p incipio capaz de explica la posibilidad de o os conoci- mien os no es, en si mismo, ascenden al, y b) que la sín esis de es e concep o es "a p io i" pe- o que, en an o sín esis "a p io i", no es sino el p oduc o de algo an e io de lo cual emana: el núcleo ascenden al. Aho a bien, la ca ego ía, en cuan o conocida, debe se comp endida como pe enecien e al ámbi o de lo enoménico, lo cual da a en ende , po o a pa e, que el hecho median e el cual es a ca ego ía es elabo ada es- a, pa a noso os, desconocido. La unción p imo dial del en endimien o es la de ealiza sín esis de concep os, o ien adas hacia la unidad sin é ica de la que su gen. Pe o al se es a unidad, en cuan o ca ego úz, sín esis ep e- sen a i a y, po an o, conocida, Kan se e obli- gado a i mucho más lejos en su indagación; con- duce a és a has a la ape cepción pu a, como aquello que puede hace conscien e un yo pien- so, p ecisamen e po el hecho de que hay algo ocul o a lo cual se e ie e. Fácilmen e se e que el descub imien o del yo ascenden al no podía ealiza se desde la Es é ica, sino sólo desde la Ló- gica, po cuan o el yo pienso es un ac o de la es- pon aneidad, mas no de la sensibilidad (C. R. P., B132). Pe o como pa a se conscien e, y po an- o enoménico, p ecisa de la in uición, el iempo se cons i ui á en o ma «a p io i» de es e cap a se y, po consiguien e, en absolu o de e minan e. Y és e es el pun o de pa ida undamen al pa a llega a la ce eza de la exis encia de lo ex e io y a la o al e u ación del idealismo. Conocimien o del yo no quie e deci sino que mi yo es cap ado comophenomenon, no in uido de o ma pu a, sino de e minado en el iempo. Mas, pa a que exis a conocimien o, al pensa de- be añadí sele una ma e ia (sensación) que haga posible una in uición que es o almen e sensi- ble. Es a ma e ia es á en unción de un de e mi- nado umb al de sensación que, en cuan o al, só- lo puede depende de su pe cepción po el sen i- do ex e no. Y es es a pe cepción de lo ex e io la que, some ida a las i mas de la sensibilidad y del en endimien o, ga an iza, a a és de la e- p esen ación, la exis encia eal de lo ex e io y mi exis encia en cuan o phenomenon. Algo, pues, debe se pe manen e al ma gen de la ep esen a- ción. «Pe o ese elemen o pe manen e no puede se algo en mí, ya que mi p opia exis encia sólo puede se de e minada en el iempo median e dicho elemen o. La pe cepción de és e, pues, só- lo es posible a a és de una cosa ex e io a mí, no a a és de la simple ep esen ación de una cosa ex e io a mí. Consiguien emen e, la de e - minación empo al de mi exis encia sólo es posi- ble g acias a la exis encia de cosas eales que pe - cibo ue a de mí» (C.R.P., B275). Se hace posi- ble ya, a pa i de es e momen o, una exposición de las elaciones que el yo gua da con el ex e io en su unción ep esen a i a al habe hallado un núcleo undamen al de de e minación: el iem- po. Que emos con es o signi ica dos cosas: p i- me o, que la posibilidad de de e minación em- po al del yo p opicia, po un p ocedimien o se- mejan e, la obje i idad en el conoce lo o o y, segundo, que es a posibilidad es ga an ía, a su ez, de un núcleo de e dad on ológica. Aho a bien, pa a llega a es e segundo pun o, cabe eco da que la de e minación del yo como phenomenon, es o es, la exis encia de un yo cog- noscible, sólo es posible al unísono con el enó- meno ex e no como su co ela o. Se p e ende in- dica con es o la ligazón absolu a en e un nú- cleo undamen al de pe manencia eal y obje i o en lo ex e no y o o, asimismo undamen al y obje i o, cons i uyen e en su ascenden alidad, del suje o. Sólo así es posible que la más ín ima ep esen ación del cognoscen e, yo pienso, pue- da acompaña , ga an izándolo, su conocimien o del ex e io . Con es a simul aneidad en la ep e- sen ación, yo comophenomenon, co ela o de lo ex e no, es posible ob ene una absolu a ligazón en e el yo pienso y un espacio y un iempo de- e minados; a la ez, es e yo queda ligado a una conciencia empí ica, y po an o obje i a, de e- p esen ación. Pa a que la ep esen ación, en su más es ic o sen ido, exis a, debe és a acompa- ña se de conciencia, a la ez que al conciencia debe se suscep ible de sín esis, asimismo cons- cien e. Son es as p oposiciones analí icas, mas es a a és de la elación que exis e en e la concien- cia de sín esis y la unidad sin é ica ascenden al «a p io i» o ape cepción pu a, que es posible el yopienso. In e samen e, es la posibilidad de es- e yo pienso la que es ablece la de conciencia de sín esis. Elphenomenon, po su pa e, ya sea ex e no o no, en uel e en sí una mul iplicidad de in uicio- nes sensibles que, pa a su conocimien o, deben se sin e izadas. Aho a bien, a i ma la necesi- dad de la sín esis de una mul iplicidad dada em- pí icamen e supone, asimismo, la necesidad de a i ma una acul ad que puede ealiza la; y és a es la imaginación. «Lo que conec a lo di e so de la in uición sensible es la imaginación, la cual depende del en endimien o en lo que se e ie e a la unidad de su sín esis in elec ual, mien as que depende de la sensibilidad en lo que se e- ie e a la di e sidad de la ap ehensión». (C. R. P., 8164). La elación exis en e en e la «sín esis de la ap ehensión)), en cuan o que es in elec ual, debe se de mu ua con o midad. Y ello en i - ud de la p oduc i idad de una misma espon a- neidad que es quien, en de ini i a, es ablece el enlace. Así, es a sín esis empí ica depende am- bién de la ascenden al y, a a és de ella, emi- e a la ca ego iá como condición de posibilidad y o ma de odo pensa . Puede, pues, deci se que a ni el de conocimien o obje i o la subsunción del phenomenon a la ca ego iá es inmedia a y que sólo es posible la ep esen ación, en endida és a como un conoce . De es e modo, puede el en endimien o e igi se en legislado y no iene ya po qué ecu i a un c i e io empi is a de in- ducción iii a un pa alelismo acionalis a que jus- i iquen su ley. Se elimina, po consiguien e, cualquie posibilidad de escep icismo, incluso de idealismo, al queda ga an izada de o ma mu- ua y acabada no an sólo mi exis encia y la del ex e io , sino ambién su conocimien o. Pe o con es o se es ablece, además, una nue a posibi- lidad de sis ema ización me a ísica, ei e ada- men e anunciada po Kan , a la ez que la posi- bilidad de un diálogo con la me a ísica adicio- nal en el que, a con inuación, nos de end emos. Co ola ios y e lexiones sob e al p imacia (1) Conoce , dando al ámbi o del conocimien- o una de e minada ubicación. (11) Conoce , en- endiendo és e como uso posible de una acul ad del homb e. (111) Conoce , que mide el alcance de lo medido, esumen la pe spec i a que Kan adop a en su Cn' ica. Sin o za en exceso al pe spec i a cab ía alo- a la como una cuidadosa y delicada asunción de lo que se llamó, en o as épocas, eologúz nega i- a; añádase la sal edad de que Kan no e ía po- sible i más allá de un sabe de los lími es o, en é minos co ela i os, de un sabe epi ánico, po- si i o, ea pos e io i», que amplia a nues o cono- cimien o del mundo. Con la pe plejidad de si el modelo de expe iencia elegido, la isico- ma emá ica, condiciona adicalmen e mé odo especula i o y me a ísica nega i a, o ice e sa, si puede conside a se decisi o el epa o e i o ial que Kan ope a en su mé odo especula i o, a sa- be , en su modo peculia de en ende la es uc- u a del ac o cognosci i o: ma e ia o ecepción de los da os po una pa e y o ma, ac i idad que los elabo a, po o a; é minos cen ales del sis e- ma: phenomenon y noumenon, a p io z' y a pos- e ion, e c. gi an, con los consabidos ma ices, en o no a es e epa o. Veámoslo en una sue e de con ag abado kan iano eje cido sob e los é mi- nos «a p io i», «a pos e io i~ y sob e la dosi ica- ción median e la cual Kan los combina. (1) Kan sabe de una cie a espon aneidad del obje o conocido, ya que se iamen e nos ad ie e sob e la a ección del suje o. Po ejemplo: eSi e- nemos en cuen a que hay en odo enómeno al- go (a sabe , la sensación como ma e ia de la pe - cepción) que nunca conocemos «a p io i» y que cons i uye, po ello mismo, la di e encia p opia- men e dicha en e el conocimien o empí ico y el conocimien o «a p io i», llegamos a la conclusión de que es, en ealidad la sensación lo que no puede se an icipado» (C. R. P., A 167-B208). ¿Qué o a cosa signi ica ía el no pode an icipa la ma e ia pe cep i a sino espe a la? Si hemos de agua da pacien emen e la a ección sensible, es- amos de hecho con esando que és a posee una enigmá ica libe ad de concu i o no a la ci a. ¿Qué supone en onces la hipo é ica ac i idad de las cosas sob e noso os y has a dónde se ex iende el á ea de lo que nos b inda? Hemos de admi i que Kan ue muy pa co en los dos asun os. Po un lado, la cualidades sensibles -las usualmen- e llamadas cualidades secunda ias- ine i able- men e enmudecen as el il o y elabo ación de cualquie cuan i icación que sob e ellas se eje za. Los colo es, olo es, sabo es ab en espacios mági- camen e inde inidos an e la pe cepción a en a. Los colo es y olo es se ma amo osean los unos con los o os p es ándose, cuando con iene, can- jes mis e iosos que an o so p ende ían a Baude- lai e. Po o a pa e -con insis encia lo ha mos- ado la enomenología de Heidegge -, no se puede aza una on e a en e la apa iencia y lo que és a ehicula. Sólo en un pos e io análisis dis inguimos, po ejemplo, un colo o un sonido del coe icien e a ec i o que conlle an. Podemos, pues, sospecha que no es cla a la adjudicación que asigna lapasi idadal obje o y la ac i idad al suje o cognoscen e. Si desde la expe iencia cien- í ica, po lo an o, adjudicamos en nues a e- lexión sob e ella pu a pasi idad a los da os eci- bidos, el hecho de no pode los an z'c+a ce i ica indi ec amen e que no es ella la p ime a ap oxi- mación a las cosas ni desde el suje o ni desde el obje o. El epa o e i o ial de Kan pa ece cua - ea se y en e emos, como en la an igua cosmo- isión, que las cosas ienen ambién un eidos, una o ma o un a p ion' espec o a la «segunda* expe iencia que la ac i idad cien í ica ope a en lo eal1. Fo cemos los é minos kan ianos y diga- mos ya que se esconde un ex año ap io i, ocul- o, en las cosas mismas. (11) Co ela i amen e, la asignación kan iana a la i ma como e i o io exclusi o del suje o cognoscen e se á cues ionado po un examen más a en o de la expe iencia cognosci i a. Si a pa a mos a lo con cie a con undencia suges i a un ex o de Kan sob e el espe o en la C i ica de la Razón P ác ica: «El espe o se aplica siemp e a pe sonas solamen e, nunca a cosas. Es as úl imas pueden despe a en noso os inclinación, y cuando son animales ( .g. , caballos, pe os, e c. ) incluso amo o ambién e o , como el ma , un olcán, una ie a, pe o nunca espe o)) (C. R, P., cap. 111, p. 113, E. Calpe, Mad id 1975). ¿A dónde nos di igimos con es a ci a apa en emen e alejada de nues o in en o? Kan concede espe- o, con las conno aciones de acogimien o y pasi- idad que al sen imien o conlle a, a la elación 1 Ubica la expe iencia cien í ica como <segunda, o de i- ada espec o a la expe iencia na u al y pedi una a unda- cióna de la lógica son los dos se ios co ec i os de Husse l a Kan (En el 2" coincide Husse l, a su modo, con el co ec i- o de la lec u a analí ica de Kan ). in e humana; las cosas, en cambio, no son espe- ables; son dominables, como lo mues a el a- lan e colonizado de la expe iencia cien í ica que, según lo dicho, bloquea o, mejo , amiza la ac i idad es ic amen e cognosci i a. Hagamos aquí una p egun a ad hominem al espec o: ¿Respe a ía Kan las cosas de alguien? Más exac- amen e, ¿ espe a ía un obje o que in oluc a a en ausencia una expe iencia in e subje i a? Cualquie casa con iene obje os aliosos en los que ha hecho his o ia la p esencia de un se que- ido. Pensemos en los múl iples ejemplos que nos suminis a G. Bachela d en la Poé ique de l'espace: a ma ios, co es, lechos, e c. Es os obje- os a i iciales (pod ían se obje os na u ales, un paisaje, un ilo) son conocidos en el ci cui o de his o ias compa idas. Imaginemos que po un bello acon ece es e ci cui o se ab e y apa ece un nue o miemb o. Una egla áci amen e es ipula- da dice que el «ex año» poco a poco, limi ada- men e al menos, espe a á el ilo, el co e. Ha- blamos de expe iencias muy sabidas. ¿Qué pe - mi i á al ex año ese nue o espe o? E iden e- men e, no le inspi a á espe o la p esencia muda de un obje o a i icial, ni la ascinación de un i- lo que pod ía semeja se a mil ilos más. Se á o- da la con igu ación au ónoma, la con igu ación de sus an iguas expe iencias -en é minos de Kan : su o ma cognosci i a- la que debe á de- ja se seduci po el obje o en un bello canje de pasi idades. El se á ecibido, acogido en la casa y él se ha á digno -pasi amen e ac i o- espec o a la casa que lo acogió. Manipulando el desa ollo que amos azan- do y los ejemplos dibujados, puede ya habe se en e is o que en (1) y más cla amen e en (11) la ampliación de la expe iencia no espe a la c ono- logía o ¿ opología? que en pe spec i a kan iana mo i a la di isión de las es c í icas. Si las cosas bellas, cuando son cap adas como bellas, dejan de se conocidas y su bondad cons i u i a nada iene que e con su e dad, nos hallamos en la muy mode na up u a de los ascenden ales an- iguos e um, bonum, pukhmm. No nos demo- emos en an inci an e asun o. Reco demos la implíci a ci cula idad es é ica del ejemplo aduci- do en (11) y la implíci a ci cula idad é ica del ejemplo aducido en (1). (111) Po úl imo, el epa o kan iano en e o - ma y ma enh, en e ap&n' y apos e io l, expli- ca simul áneamen e dos je a quías de la e olu- ción copemicana: a) El ap io i, la ac i idad de la men e -condicionada en el o den eo é ico e in- condicionada en el o den p ác ico- p i a sob e el a pos enb i. b) Po ello, consecuen emen e -en especial dada la incondicionalidad de la ac- i idad p ác ica-, apa ece la je a quía comple- men a ia: p imado an opológico y lo que odo p imado an opológico en mayo o meno g ado siemp e en aña, a sabe , la posibilidad de medi sin se medido. Y llegamos a la úl ima cues ión no esuel a de la e olución copemicana. Kan si úa al homb e, a las p egun as que el homb e puede di igi se, como condición de posibilidad de la o alidad de la expe iencia: in elec ual, mo al, eligiosa, es é ica. Las dos je a quías men adas nos a as an en is as a su co ec a in-1 e p e ación al «an es» de Kan y al «después» de Kan . Sólo una pe spec i a que nos dis ancia del au o pe mi e el acceso a la al e na i a adical que Kan dejó abie a: jmedi o se medido? Pe mí asenos aquí b e edad y ápida pincelada. El homb e g iego, con la excepción de los g an- des so is as o «ilus ados» g iegos -Pla ón no en a en el caso excepcional pese a la ~ eminis- cencia* y la «idea», ap esu adamen e asociados po cie os in é p e es al apnb l kan iano (pien- so, po ejemplo, en los in e esan es abajos de J. Mo eau)- no in en ó medi ni ansi ó la an o- pología. El esquema es oico: un mic ocosmos consonan e con el mac ocosmos ue e e encia cul u al en Occiden e has a Goe he, en opinión de U s on Bal hasa . Simul áneamen e, yux a- pues o al esquema es oico, con i e en los siglos de c is iandad o o esquema cul u al cuyo o igen emon aa Is ael. El genio eligioso semi a his o- i icó el zeion g iego aun cuando lo pensase pos- e io men e en la escuela alejand ina con ca ego- ías p e e en emen e g iegas ( aducción g iega de los LXX). Is ael, y más a de el c is ianismo, des acó al mic ocosmos como in e locu o p i i- legiado de una His o ia San a. La educción an opológica que Kan e ec úa espec o a la cosmología del zeion se ía impensa- ble sin la excen icidad del mic ocosmos en e al mac ocosmos de la isión judeo-c is iana del mundo. Los medie ales dije on que el homb e e a capaz de espejea a Dios, o sea de econoce le y alaba le median e una análoga comp ensión de su mis e io. Ca ego ías indisc iminadamen e eológicas y ilosó icas así lo indican -pensemos en imago y es igium. F ancisco Canals ha des a- cado b illan emen e la exis encia de un a p ion' ón ico, luego medido, en la cosmo isión omis a del mundo. La imago mide ela i amen e al es- igium, siendo ella más adicalmen e medida. Sólo conse ando la medida, y desde ella leyen- do el cosmos, eje cían los medie ales un cie o a p io i que, sal ada la dis ancia -apos e lo i ón- ico e in encional cons i u i os- pe mi ía cie a p oximidad analógica ( ela i o a pno i que la posibili aba). Nunca, en cambio, conoció el homb e g iego, ni el judeo-c is iano, la ex aña posibilidad de medi sin se medido. De ahí que la posibilidad an opológica s &o sensu queda- se desca ada. En exilio de medida, en cambio, en exilio ón ico -dejemos los in en os de bo a al exilio en el idealismo alemán («después de Kan »)-, es a la p egun a kan iana sob e las condiciones de posibilidad de la o alidad de la expe iencia.