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La "Nouvelle Histoire" y sus críticos

Abstract

El autor examina de forma crítica el debate suscitado en torno a la crisis o inestabilidad de la escuela de Annales a partir de dos obras de la década de los ochenta: Le Phénomène "Nouvelle Histoire" de Hervé Coutau-Begarie (1983) y L'Histoire en miettes de Francois Dosse (1987).

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La "Nouvelle Histoire" y sus críticos

Author: Barros Guimeráns, Carlos
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1991
Source: https://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n9/02132397n9p83.pdf
MANUSCRITS,
n9,
Ene o
1991.
págs.
83-1 11
La
«Nou elle His oi e»
y
sus c í icos
Ca los Ba os
La escuela de Annales es hoy pied a de escándalo. Pa a bien o pa a
mal, los cambios de plan eamien os -los ac uales nue os
his o iado es de ienden legí imamen e su de echo
al
cambio, a alados
po la his o ia de Annales-, acompañados de algunas ac u as y
au oexclusiones, han gene ado una ambien e c í ico, incluso una
imagen de ines abilidad, a o ecida po la desapa ición de Fe nand
B audel en 1985. Juzgamos de in e és pa a el his o iado español
examina , de mane a c í ica, los é minos del deba e en cu so a a és
de dos ex os ep esen a i os.
Jacques Le Go econoce con anqueza el hecho de la c isis de la
escuela, y ano a -p ólogo de 1988 a una nue a edición de los
p incipales a ículos de La Nou elle His oi e (1978)- que «los
c í icos ep ochan a menudo a los his o iado es de la nou elle his oi e
una cosa
y
su con a io»: se y no se ieles a la adición
his o iog á ica iniciada en 1928 po Ma c Bloch, Lucien Feb e y
Geo ges Le eb e. Añadamos que, po lo egula , quienes c i ican lo
p ime o no son ideológicamen e los mismos que quienes c i ican lo
segundo, sino odo lo con a io.
Los dos lib os que si en de base pa a nues o esbozo del es ado
de la cues ión de Annales son: He é Cou au-Bega ie, Le phénomene
~nou elle his oi e». S a égie e ideologie des nou eaux his o iens,
Pa ís, Economica, 1983; y F ancois Dosse, chis oi e en mie es. Des
«Annales» d
la
«nou elle his oi e», Pa ís, Edi ions La Décou e e,
1987; aducción española,
La
his o ia en migajas, Valencia, Edicions
Al ons el Magninim, 1989. Según nues o c i e io es os dos ensayos
enca nan las dos co ien es c í icas que desde posiciones opues as, si
bien coinciden es en algunos pun os, enjuician con g an du eza las
84
C.
BARROS
posiciones de pode , la cohe encia y la ob a de los his o iado es que
en el p esen e p o agonizan la escuela que desde hace sesen a años
domina el pano ama his o iog á ico ancés, habiendo eno ado
colosalmen e la mane a de hace la his o ia y ob enido pa a F ancia un
eno me p es igio e in luencia in e nacional.
La nou elle his oi e es á siendo, po an o, el obje o c ecien e de la
c í ica, in e na
y
ex e na, a lo la go de los años
80
-p ecisamen e la
década en que se puede semeja que asis imos a la consag ación
de ini i a, ins i ucional, de Annales-, has a el pun o que en opinión
de muchos la espada de Damocles de un g an signo de in e ogación
se cie ne sob e su u u o inmedia o, o os llegan más lejos y,
habiendo o mado pa e de ella, no conside an ya que Annales exis a
como al escuela. Es a c isis de Annales - eal, po eso iene sus
o ques ado es- es p eciso a odo es o enma ca la en cie a c isis de la
his o ia en su conjun o, y aun en la c isis de las ciencias sociales; es a
úl ima implica en especial a la nou elle his oi e po a a se de una
escuela pa icula men e comp ome ida con las disciplinas on e izas
de la his o ia.
Quienes seguimos iendo en Annales una uen e indispensable de
eno ación me odológica -un ejemplo ecien e es la conquis a de
aliosos y nue o e i o io de la his o ia de las men alidades-, somos
op imis as, es amos con encidos de que se cumpli án las p e isiones
de Le Go en el ci ado p ólogo: la ac ual polémica esul a á un nue o
impulso hacia adelan e; impulso que sin duda saca á a lo e las
p o undas idelidades a su p opia his o ia que pe manecen bajo los
cambios -p esu osos a eces- de emas y en oques. La inalidad de
es e ensayo es con ibui , desde lejos, a que, deg adándose, no se
apague al es ímulo eno ado annalis e (en algunos campos de la
in es igación hoy po hoy se e ela indispensable) y, desde ce ca, a
que la his o iog a ía española sepa hoy como aye ap ende
-supe ando la copia simple y seguidis a de emas y écnicas- de la
audacia me odológica ancesa, en el con ex o ac ual de una mayo y
di e si icada elación con o as his o iog a ias, como la anglosajona y
la i aliana.
Los lib os de Cou au-Bega ie y Dosse ienen en común que los
au o es han nacido en la década de los cincuen a, y po añadidu a
en ocan más bien desde la pe i e ia gene acional -con un
a e imien o que se ag adece- el p oblema de unos nue os
his o iado es, cuyos plan eamien os ya no lo son an o a los ojos de
es os jó enes c í icos. Se aduce, y es cie o, que su c i icismo es
excesi o, que p e enden da lecciones
y,
sin emba go, «no han
p oducido un sólo abajo his ó ico apo ando su pied a al edi icio que
los his o iado es de o icio, iejos y nue os, cons uyen median e el
LA
~OWELLE
mmm
Y
SUS
&m
85
eje cicio de mé odos que no se imp o isan», pe o nos p egun amos si
lo que nues os au o es han esc i o po ex enso de o ma cla a, p ecisa
y explíci a, no es acaso lo que se umo ea po los pasillos, lo que en
suma piensan his o iado es muy cuali icados (en los dos lib os
abundan las ci as al espec o) de la
nou elle his oi e.
Además, cómo
nega le alo a los en oques c í icos de quienes, en meno o mayo
g ado, ep esen an a una cua a gene ación de his o iado es anceses;
es á oda ía po e si és os se segui án conside ando he ede os y
con inuado es de
Annales
con el mismo en usiasmo y unanimidad, y
po las mismas azones, que los que se hicie on his o iado es de
o icio al calo del clima cien í ico y social de los años
60
y
70.
La i ualidad del pelig o de que la iden i icación de los
his o iado es con
Annales
acabe pe diendo el iejo con enido en
F ancia,
y
más aún en el ex anje o, es á en la in ensidad con que las
ue zas cen n' ugas ienen ompiendo la escuela de Annales desde
den o: p o agonis as muy signi icados, po azones bien di e en es,
de la
nou elle his oi e
dan a menudo la imp esión de ubica se más
bien ue a que den o. Así, en echa an emp ana como 1981,
F ancois Fu e esc ibe en
Le
Déba
un p o ocado a ículo «En ma ge
des
Annales»,
cuyo con enido hay que deci co esponde
pe ec amen e a su í ulo, y cinco años después es Pie e Vila quien
con iesa en una en e is a con F ancois Dosse, ace ca de la escuela de
Annales:
«Elle es mo e!». Si bien la mani es ación más espec acula
de las disensiones en el seno de la nou elle his oi e la podemos
ad e i cla amen e en es e año de 1989 con mo i o del Bicen ena io
de la Re olución F ancesa, uno de cuyos ac o es, p incipales,
F ancois Fu e (ex-p esiden e de la
Ecole des Hau es E udes),
ya se
p egun aba en el up u is a cí culo que an es hemos mencionado si
quedaba algo en común, ein icinco años después, en e los
his o iado es
annalis es
de su gene ación, apa e de las eminiscencias
y sen imien os i idos conjun amen e en la adolescencia a día en las
ilas del pa ido comunis a, mili ancia que, según Fu e , in luyó en
ejlos más que «nues a ac i idad de his o iado es en el ma co de la
Ecole des Hau es E udesn.
A i mación e dade amen e so p enden e
iniendo de un his o iado p o esional: sin omá ica de la anómala
si uación exis en e. Fu e , con
an
pe eg ino a gumen o, des alo iza la
con ibución cien í ica de
Annules
a la his o iog a ia, in en a quizás así
jus i ica su dis anciamien o de la
nou elle his oi e;
el medio u ilizado
es la ípica y empob ecida e a de sus i ui , cuando con iene, el
deba e cien í ico po el deba e ideológico.
En in, nos p egun amos si hoy ex aña ía an o como en su iempo
una e lexión del eno siguien e: « e que la ho a de la escuela de los
'Annales' ya ha pasado, que el impulso eno ado que comunicó a la
86
C.
BARROS
in es igación his ó ica eu opea se ha ago ado». Lo ex ao dina io es
que Josep Fon ana a iesgó es e diagnós ico en
1974
(año en que se
publicó po p ime a ez en
Rece ques
su a ículo «Ascenso y
decadencia de la escuela de los "Annales"~), cuando odas las oces
e an
de
alabanza pa a la
nou elle his oi e,
y
después
de
p oclama se él
mismo deudo de las enseñanzas de los nue os his o iado es
anceses como eno ado es de los mé odos de la his o ia,
econociendo su comba e con a el his o icismo
é énemen iel
y la
impo ancia
de
la colabo ación que habían log ado con las disciplinas
cien í icas ecinas. A englón seguido de lee a Cou au-Bega ie y a
Dosse, el ono c í ico empleado po Fon ana hace quince años esul a
de e dad sua e. La lucidez an icipa o ia del his o iado ca alán, que
aho a hay que econoce -se coincida o no con su juicio sob e
Annales-
con la misma ene gía con que an año se ep obó su
posición c í ica, se explica po su acie o en iden i ica la mayo
debilidad de
Annales
como escuela his o ig á ica: la al a de una eo ía
eno ada de la his o ia
y
de la sociedad que acompañe a sus
inno aciones me odológicas, iene a deci Fon ana de mane a
absolu a. La plu alidad de en oques al espec o en e los nue os
his o iado es anceses y el p opio paso del iempo, nos obligan a
ma iza : el e aso en hace se ealidad los iesgos de dispe sión y
decadencia apun ados po Josep Fon ana, gua da elación -en
nues a opinión- con que la des inculación adical de la
nou elle
his oi e
de odo e e en e eó ico, en bene icio de un e o no al
posi i ismo, es algo que oda ía se es á p oduciendo en es os
momen os; p oceso de decons ucción que sob a deci lo es á en la
base de la p esen e c isis de la
école..
T aemos a colación es a emp ana apo ación de Fon ana a la
comp ensión de la c isis ac ual de
Annales
po que ilumina una
insu iciencia de los lib os obje o de nues o es udio, cuyos au o es
desa ienden la elación en e
Annales
-su o mación, desa ollo
y
c isis- y la o las eo ías de la his o ia. Desde luego es así, po p opia
con esión del au o , en
Le phénonidne «nou elle his oi e))
(aunque
luego en a bajo cue da en el ema de ondo), pe o algo de eso
ambién pasa con
L'his oi e en mie es,
pese a que Dosse en oca la
c í ica desde
un
ángulo eó ico muy semejan e al adop ado po
Fon ana.
El núcleo di igen e de Annales hace hono a la adición c í ica de la
escuela, a los hábi os de
un
pasado mili an e con a la his o ia
adicional -lucha que pa a g an pa e de sus componen es se
man iene igen e-, cuando sensible al ambien e polémico que odea
desde hace
un
iempo a la nou elle his oi e, decide au oc í icamen e
ab i
un
deba e en las páginas de la e is a. El comi é de di ección de
LA
UNOUVELLE
HISTO~
Y
sus
CR~TICQS
87
Annales anunció (núm.
2,
ma zo-ab il de 1988) la salida en 1989 de
un núme o especial, con mo i o del sesen a ani e sa io de la e is a,
que ecoge á «las eacciones y las e lexiones» de los his o iado es
sob e dos pun os: los nue os mé odos de in es igación y las nue as
alianzas con las ciencias sociales. Pa alelamen e
Le
Go in o mó, en
el p e acio a iba mencionado, que en esa discusión el comi é de
di ección de Annales «se exp esa á ace ca del pasado y del p esen e
de la 'c isis' y p opond á suge encias pa a el u u o». Con odo, se
hace no a la ausencia de un e ce bloque emá ico que abo de
di ec amen e el ema de la c isis, es deci , el concep o, la eo ía o la
iloso ía de la his o ia que sos end á la con inuidad y el nue o
impulso de Annales como escuela his o iog á ica., cues iones que de
un modo u o o es án en el ojo del hu acán y que po que no es én en
un cues iona io no an a deja de ocupa un luga cen al en la
polémica. La agmen ación c ecien e -que ya pocos niegan- de la
his o ia en múl iples obje os y mé odos, así como la p opues a que
es á encima de la mesa
de
in eg a sin más a la his o ia en las ciencias
sociales más p óximas, ¿no exigen una ede inición común, según la
nou elle his oi e, de la azón de se hoy del o icio de his o iado más
allá -mejo dicho, más acá- de sus mé odos y obje os de abajo?
LO
es que se en iende que la c isis no a ec a a la concepción de la
his o ia que en su día p opuso -aunque sus undado es no e an
ilóso os de la his o ia- la nou elle his oi e? Sin una espues a
eó ica dudamos que esul e iable una salida posi i a de la c isis, y
que gene e la con icción y el consenso p ecisos el nue o ou nan
c i ique que la di ección de Annales p e ende y que la ieja escuela
equie e en el umb al de los años 90.
La e dad es que, como sabemos, la discusión sob e la eo ía y la
p ác ica de los his o iado es de Annnles comenzó hace años,
y
uno de
los nudos go dianos del deba e es, en e ec o, dilucida si en de ini i a
la escuela a a sali se o no del canill que endie on Bloch y Le eb e,
B audel y Lab ousse. Según pa ece la endencia que es á ganando
e eno es la de conside a que Annales -pa imonio aho a, se dice,
de odos los his o iado es anceses-- ha conseguido ya sus obje i os
(Pie e Chaunu: «Las g andes e o~uciones son de aye . Explo amos
lo adqui ido.
..»,
Le
Déba , núm. 23, 1983), el en ha llegado a su
me a y aho a es p eciso apa a lo
un
an o -segu amen e un mucho-
del ca il adicional pa a ges iona la posición hegemónica log ada y
lle a has a sus úl imas consecuencias (e iden emen e, eó icas) la
inno ación me odológica y la in eg ación de la his o ia con las
ciencias sociales. En el o o ex emo, los pa ida ios de man ene a
Annales en el ma co eó ico de una his o ia global y social, que no
eniegue de la he encia de la p ime a (Bloch, Feb e, Le eb e) y

8 8
C.
BARROS
segunda (B audel, Lab ousse) gene ación de la nou elle his oi e, en
en la salida de la escuela del ca il de la adición de Annales:
un
simple desca ilamien o. De hecho el lib o de Dosse, publicado en
1987, ¿qué es si no una llamada de a ención, una eacción an e los
a ances de la comen e disg egado a de la he encia annalis e? Po el
con a io, la ob a de Cou au-Bega ie, publicada en 1983 aunque
esc i a en 1980, an icipa aspec os c í icos des inados a ene cie o
auge con o me p og esa la década..
.
Un
p oyec o de pode
He é Cou au-Bega ie inicia sus e lexiones sob e la nou elle
his oi e quejándose de que como consecuencia de su iun o nadie la
some a a una c í ica global, ba un ando que la unanimidad que odea
a Annales -en 1980- en a más bien en la es e a de lo sag ado. A
con inuación se aplica a llena ese acío con al éxi o que en la úl ima
página del lib o concluye él mismo: «po p ime a ez, la nou elle
his oi e se encuen a pues a en cues ión* (pág. 320).
Apa e de su olun ad pione a de some e a Annales a la siemp e
necesa ia c í ica, la o iginalidad del en oque
de
Cou au-Bega ie eside
en que -lo mani ies a más de una ez- no a a de hace una c í ica
his o iog á ica de la escuela: p e ende cla i ica quiénes son y qué
hacen los nue os his o iado es; sus i uye la lec u a his o iog á ica de
I
sus ob as po un análisis de sus ideas
y
ac i idades siguiendo
mé odos de la ciencia polí ica, disciplina que p es a al au o (doc o en
ciencias polí icas) en «obje o -es udio de un g upo- y su esquema
de explicación en é minos de es a egia e ideología* (pág.
25),
esquema que conc e amen e es á inspi ado en el Cou s d'analyse des
idées poli iques de Jean-Louis de Ma es (pág. 317). La peculia
me odología adop ada po el au o supone en consecuencia la mayo
i ud del lib o..
.
y
ambién su mayo de ec o.
Obse a al obse ado , &no es acaso un equisi o cien í ico? Es á
muy gene alizada la c eencia (cuyo o igen ideológico, eó ico, hay
que busca lo indudablemen e en la in luencia, siemp e subes imada,
del posi i ismo) de que los his o iado es es án en el limbo de los
jus os. Ra as eces se saca a la luz el con ex o men al, social
y
de
pode que condiciona al his o iado con empo áneo. Cou au-Bega ie,
con mayo o meno o una, y desde luego con una in ención nada
neu al, p es a el se icio de mos a la ca a ocul a de la nou elle
his oi e, de si ua en su con ex o ideológico e ins i ucional a los
his o iado es anceses, lo cual ayuda sin duda
a
comp ende mejo
las ci cuns ancias de sus ob as. Concedamos en conclusión odo su
LA
~OWELLE
HISTOIRE>>
Y
SUS
&m
89
alo a aquellos aspec os de la ealidad his o iog á ica sob e los que
usualmen e cae cie a ley del silencio: las ideologías y las es a egias
de pode de los his o iado es.
Aho a bien, es posible abo da se iamen e la c í ica de una escuela
de his o iado es sin e alua p incipalmen e su con ibución a la
his o iog a ía, su concepción del obje o y de los mé odos de la
p o esión? Po supues o que no, es imposible, y nues o au o que
enuncia explíci amen e a una lec u a his o iog á ica de Annales, con
odo el de echo del mundo, no deja de cues iona su epis emología de
la his o ia (siguiendo a Raymond A on); no deja de aboga po la
his o ia posi i is a an e io al nacimien o de Annales, p econizando
sin más la uel a a una his o ia na a i a, ins i ucional, polí ica,
biog á ica, diplomá ica, mili a (págs. 124, 171 SS., 193 SS., 197,
268, 296, 320); no deja de ei indica las escuelas al e na i as a la
nou elle his oi e, Pie e Renou in en his o ia de las elaciones
in e nacionales y Ronald Mousnie en his o ia ins i ucional e his o ia
social (págs. 56-58, 124, 176-179, 302, 305, 320), echando un
capo e a odos los excluidos, ma ginales y c í icos -y po
descon ado a los c i icados- espec o a la escuela hegemónica en
F ancia, desde Pie e Gaxo e a Geo ges Le eb e (exclusión in e na);
con ocando po consiguien e a oda la comunidad de ag a iados
-mue os y i os- po Annales a lo la go de su his o ia, desde un
en oque his o iog á ico adicional ac ualizado, que concen a
e icazmen e los i os del análisis en el es udio de la nou elle his oi e
como p oyec o de pode .
Apun a pues Cou au-Bega ie que los ac uales annalis es no suelen
ci a a Geo ges Le eb e en e los undado es de la escuela, no
conside ándose muchos de ellos he ede os de su ob a. Siendo ello
cie o, uno piensa inmedia amen e que dicha disc iminación es debida
a la p oximidad de Le eb e al ma xismo. De hecho,
un
sec o
in luyen e de la école es á comba iendo con g an u o la his o ia de la
e olución ancesa elabo ada po Le eb e, Soboul, Vo elle, e c.,
sin duda el apo e de mayo signi icación his o iog á ica e
in e nacional de las es gene aciones de la nou elle his oi e a la
his o ia social, en
un
e eno donde Annales nunca ue demasiado
ue e como la his o ia de las e oluciones, las e uel as
y
los
con lic os sociales. Pe o no es po su apo ación como his o iado
social que Cou au-Bega ie, iel siemp e a sus p eocupaciones
his o iog á icas, de iende a Geo ges Le eb e: lo hace po
su
idelidad al ela o y al acon ecimien o, po su c í ica a los excesos del
cuan i a i ismo, e incluso -dice el au o de Le phénomene «nou elle
his oi e)) (págs. 305-306)- po la ehabili ación que lle a a cabo de
los posi i is as, pe donándole en onces su ma xismo cuando
90
C.
BARROS
-jus i ica- en aquel pe íodo odos los nue os his o iado es
clamaban su admi ación po
Ma x.
Además Le eb e -celeb a- se
gua da biende oma al espec o una decisión me y comple a (como
en el caso de Pie e Vila y o os).
La nega i a o mal de nues o au o a ealiza una c í ica
his o iog á ica de Annales, cosa que después a o unadamen e no
cumple, le conduce ine i ablemen e a no hace jus icia a los nue os
his o iado es. Cuando se a a de econoce p es igios: « odos los
his o iado es anceses, y no sólo los nue os, conocen y u ilizan los
abajos de Bloch, Feb e, B audel o Lab ousse» (pág. 192); cuando
la cues ión es impugna , ase e a que el p oyec o de Annales, desde su
inicio, no se impone an o po sus i udes, espon áneamen e, como
po su es a egia de pode , son unos «his o iado es in eligen es» que
supie on conquis a el pode más que unos buenos his o iado es que
han conseguido an e odo una hegemonía in elec ual, a gumen a
Cou au-Bega ie (págs. 16-17,20-21). Su análisis, acla a, no es hos il
y no iene po obje o ebaja sis emá icamen e a los nue os
his o iado es (págs. 27,315), pe o es e obje i o desde luego el lib o
no lo alcanza. La decisión p e ia de cen a el ensayo en ideologías
y
es a egias de pode ( emas que cons i uyen o malmen e las dos
e ce as pa es del lib o), de o ma la alo ación obje i a de los mé i os
his o iog á icos de Annales.
Y
si a un his o iado no se le juzga
p imo dialmen e po sus ob as como al, po el sen ido de sus
apo aciones al conocimien o his ó ico, sino po su es a us de pode ,
po la i ada de sus lib os o lo que es peo , po su ideología, se le es á
ebajando, sea o no sea esa la in ención del c í ico, que dep ecia de
ese modo su p opia ob a. Dicho lo cual, ei e a que ap eciamos la
no edad y el in e és que en aña pa a los his o iado es el es udio de
una escuela his o iog á ica como
un
colec i o imb icado en la ealidad
ac ual.
La desc ipción de las posiciones conquis adas po la nou elle
his oi e en las uni e sidades, en las edi o iales -e1 au o in o ma de
la elación de los nue os his o iado es con cada una de ellas-, en los
medios de comunicación social
y
en los manuales escola es, además
e habla po supues o de los pila es undamen ales, la e is a y la
Ecole des Hau es E udes en Sciences Sociales, le si e a Cou au-
Bega ie de base pa a de alla cómo desde cie as pla a o mas los
nue os his o iado es econs uye on, según él, la his o ia a su gus o,
p ac icando una polí ica de des alo izaciones, exclusiones y
ecupe aciones pa a consolida su hegemonía. Sin emba go, pa a el
his o iado ex anje o lo que des aca de odo lo an e io es la ingen e
labo que supone ob ene pa a la his o ia
un
papel an señe o no sólo
en el mundo de la in es igación y de la uni e sidad, sino ambién en
LA
«NOUVELLE
HISTOIRE>,
Y
SUS
CRhlCOS
9
1
los medios in elec uales y, lo que es más di ícil, en e la población.
Quienes pensamos que el his o iado iene en e sus obligaciones
p o esionales y sociales la di ulgación de sus conocimien os en e sus
coe áneos, y sabemos en es e sen ido los di e sos impedimen os que
exis en, no podemos más que es ima al amen e el éxi o de Annales
al
log a que los his o iado es ayan sus i uyendo a los li e a os en el
e eno de la ulga ización his ó ica, que al mismo iempo ha sal ado
en F ancia del papel imp eso a la adio y a la ele isión. Cou au-
Bega ie analiza con inu a los condicionamien os que implica una
«his o ia a dos ni eles», in es igación
y
di ulgación: nue as
je a quías que di icul an la unidad en e la escuela, cambios de
con enido, e c. No obs an e, el balance es posi i o y ejempla izado ,
aun siendo como lo somos plenamen e conscien es -la expe iencia
ancesa ambién es en es o ilus a i a- del pelig o de un plegamien o
excesi o del his o iado a los a o es del g an público en de imen o
de la cen alidad de su ac i idad cien í ica.
A
pa i de un esquema me odológico impo ado del «análisis de
las ideas polí icas», consis en e en es udia la es a egia de oma del
pode po pa e del g upo analizado, que po lo demás sob ede emina
la ideología subyacen e, Cou au-Bega ie (págs.
17-18)
in ie e el éxi o
de Annales de la in eligencia es a égica de sus je es, quienes
-a i ma- supie on ap o echa el cen alismo de la uni e sidad
ancesa y la coyun u a a o able de inales de los años
20
(c isis del
posi i ismo, decadencia de la sociología du kheimiana y de la
geog a ía idaliana), pa a impone la nou elle his oi e, adap ando
pos e io men e con habilidad el p oyec o de la nue a escuela a la
sucesión de coyun u as de ipo in elec ual y social, guiándose simp e
po el no e de la conquis a del pode , p e ia acomodación a la
ideología dominan e.
El au o ci a a Thomas
S.
Kuhn pe o no iene en cuen a lo que és e
dice sob e las e oluciones cien í icas; la up u a epis emológica que
signi ica la implan ación de Annales en la comunidad de his o iado es,
iene an e odo una explicación cien í ica,
y
es o es algo que nues o
c í ico no quie e en ende ; en igo hab ía que in e i el sis ema
causal empleado po Cou au-Bega ie pa a dilucida el iun o de
Annales, de modo que el o den co ec o se ía: discu so cien í ico-
ideología-pode . La dimensión es a égica e ins i ucional del ascenso
de la nou elle his oi e iene indudablemen e una impo ancia g ande
pe o no es lo decisi o; sin in eligencia es a égica Annales no hab ía
conquis ado la hegemonía -y odo p oyec o cien í ico es, en e ec o,
un p oyec o de pode -, pe o los his o iado es sabemos que la
his o ia en gene al, y la his o ia de ,Annales en pa icula , no se puede
explica como el e ec o de un complo de g andes homb es.
98
C.
BARROS
p ác ica el concep o de la ga du ación como una nue a dimensión
empo al de los es udios his ó icos, adquisición que se ans o ma en
Le
Roy Ladu ie en una his o ia inmó il, donde el cambio y la up u a
ya no son algo his ó icamen e signi ica i o que debe concen a la
a ención del in es igado ; inmo ilización del iempo his ó ico que nos
si úa po consiguien e en las an ípodas de las enseñanzas de los
Annales
de los años ein a. En úl imo ex emo es a concepción
en onca con la idea -de o igen ilosó ico e ideológico- hoy an en
boga, incluso en e his o iado es de o icio
(!),
del inal de la his o ia.
Coincidimos con Dosse en que la his o ia o se man iene como la
ciencia del cambio o pie de su en idad como disciplina cien í ica, pe o
al
mismo iempo jus o es ap ecia el in e és y la eno ación que
supone el es udio ealmen e his ó ico de los enómenos de la ga
du ación y de las pe manencias, es deci , que la combinación
dialéc ica de1 iempo co o, medio y la go al analiza los hechos
his ó icos ambién en aña un a ance en la di ección de una his o ia
o al, en línea con lo esc i o po Michel Vo elle y o os.
De la his o ia
humana
a
la his o ia sin m nb es
Pa a Ma c Bloch y Lucien Feb e la his o ia es la «ciencia del
homb e». Pa alelamen e a la de aluación del iempo co o, iene luga
un c ecien e desin e és, que Dosse pone de mani ies o, de la nou elle
his oi e hacia la in e ención humana en la his o ia. De nue o B audel
ac úa de homb e-puen e al nega , en e a lo dicho po a p ime a
gene ación, que el homb e haya enido algún papel ele an e en el
de eni his ó ico (pág. 120-124, 164-165), y Emmanuel Le Roy
o ece como o as eces el ejemplo ecien e más ex emo del cambio
de o ien ación con su his o ia del clima, una his o ia na u al sin los
homb es.
Insis e Dosse en cómo la cuan i icación pu a, el iempo inmó il y
lo men al inmu able educen al homb e a un obje o pasi o de la
his o ia (pág. 218); sin emba go, no alo a quizá su icien emen e el
enacimien o del homb e -«desapa ecido bajo los escomb os de
se ies..
.>+
de la mano de Ia an opología his ó ica, decla ada en es e
momen o en e pione o de in es igación de la di ección de
Annales,
aun admi iendo que sea oda ía un homb e pasi o (pág. 180- 18
1).
La
complejidad de una co ec a e aluación de la apo ación ac ual de
Annales a la his oi og a ía la enemos en es e ema de una his o ia
humana o no humana:
Le
Roy Ladu ie hace desapa ece al homb e al
in es iga el clima pe o jacaso no lo si úa, en cie o sen ido, en el
cen o de su indagación an opológica en
Mon aillou, illage occi an?

LA
«NOUVELLE
HISTOIRb
Y
SUS
CR I'ICOs
99
De la his o ia p oblem a
una
his o ia desc ip i a neoposi i is a
Con Bloch y Feb e pasamos de la his o ia na a i a y posi i is a
de Langlois y Seignobos a una his o ia que no se con en a con ela a
al dic ado de los documen os sino1 que plan ea a és os p egun as,
u iliza un cuad o concep ual en la in es igación, o ganizándose és a en
unción de los p oblemas p opues os po el his o iado . Jacques Le
Go , emplazado a que de iniese la escuela de Annales con una
palab a, esume: «La nue a his o ia es una his o ia-p oblema» (págs.
73-74).
~e ec a Dosse dos ías cla a.men e dis in as, seguidas po
di e en es his o iado es, a a és de las cuales se es á ol iendo (en
cuan o a p eocupa se más po el cómo y menos po el po qué) a la
his o ia p e-Annales: a) la se ialización que descompone lo eal pa a
desc ibi lo empí icamen e; ascinada po el hecho b u o como único
pun o de pa ida y ni el de in eligibilidad; en esumen, un cla o
enacimien o del neoposi i ismo (págs. 196-197); b) el en oque
an opológico que educido a la desc: ipción de la ida co idiana, an o
men al como ma e ial, de las gen es co ien es «se pa ece a la his o ia
posi i a en su aspec o ac ual, sólo que en o o campo, ue a de lo
polí ico» (pág. 180); «de desmemb amien o del obje o his ó ico y de
up u a adical con la his o ia social»: así censu a Dosse la nue a
emá ica de la ida p i ada «que se asemeja a lo que, en o o iempo,
se llamaba la his o ia de las ci ilizaciones o de las cos umb es» (págs.
218-219).
Aho a bien, end íamos que añadi noso os lo siguien e: la
desc ipción, sob e odo si es del homb e común -obje o de
in es igación ideológicamen e ol idado po la his o ia posi i is a-,
puede y debe es a al se icio de un p oyec o explica i o y concep ual
de la his o ia, que po supues o no1 puede p escindi de lo ac ual y
aun del ela o; la cuan i icación,
en elazada ap opiadamen e con un
a amien o cuali a i o de los da os, ha demos ado asazmen e su
u ilidad pa a una his o ia que in e ogue cien í icamen e el pasado
( éase si no la ob a de Guy Bois); la an opología his ó ica pe mi e
más desa ollos que la me a desc ipción, ambién adiciona
dimensiones y posibilidades nue as a la búsqueda de las espues as
que exigen las hipó esis explica i as, y puede hace iable cie a
pe spec i a de una his o ia o al, y aun de una his o ia ma e ialis a
( enemos la e e encia al espec o de la an opología social de Mau ice
Godelie o de la an opología ma e ialis a de Ma in Ha is).
100
C.
BARROS
De
la
his o ia o al a la his o ia en migajas
El p oceso de decons ucción de la nou elle his oi e iene pa a
F ancois Dosse su máxima exp esión en la dispe sión y la
mul iplicación ac ual de obje os, de mé odos, de en oques y de
concepciones his o iog á icas. La up u a del hilo conduc o de la
his o ia o al o global, concep o cla e lanzado en los años ein a po
Annales, al cual B audel y la segunda gene ación de nue os
his o iado es -in o ma nues o au o - ambién ue on ieles (págs.
1
13- 1 14, 147- 148), esumi ía las es an es discon inuidades
denunciadas en e los años ein a y ochen a, signi ica ía la enuncia a
busca la sín esis -y no digamos sis emas causales que es i uyan
in e acciones- y el abandono de ini i o de oda p eocupación eó ica
e incluso concep ual, en bene icio de un empi ismo y eclec icismo
o al, y, po o o lado, en a o de las ciencias sociales más po en es y
segu as de su papel. La his o ia en migajas, up u a epis emológica
que end ía en Pie e No a su p opagandis a más en usias a
y
mad ugado (págs. 188-189), y que encon a á en Foucaul su base
eó ica (págs. 190
y
SS.), simboliza ía po an o el es allido inal -y
po descon ado el in de su cohesión como escuela- de la nou elle
his oi e al como la hemos conocido es os úl imos cincuen a o sesen a
años. Es a pa celización de la his o ia, la ac u a de un p oyec o
his ó ico mo ilizado como Annales, es is a ambién po Dosse
como un e ec o de la agmen ación «pos mode na» de la sociedad de
los ochen a, ca ac e izada po el epliegue indi idualis a, la e osión de
las iden idades sociales, la p oli e ación de los « anceses sin
adhesiones».
. .
(págs. 187, 242-243).
La se e idad del juicio del au o se apoya en dos se ias
a i maciones: 1) el discu so desmemb ado de la his o ia es hoy,
piensa Dosse, asumido po «la mayo pa e del núcleo dominan e» de
la escuela de Annales; 2) el p oyec o his ó ico glogalizan e es «el
undamen o mismo de la especi icidad his ó ica» (pág. 270). De se
así la suges i a di e sidad y abundancia de abajos his ó icos que
acompañan al «es allido» de la his o ia en F ancia, encub i ía
ealmen e una huida hacia adelan e -como dice Dosse- que bajo
ningún concep o compensa ía el desdibujamien o de la iden idad de la
disciplina po ob a de Annales y la pé dida de la unción es imulan e
que ha enido eje ciendo la escuela en e los his o iado es anceses
y
no anceses.
LA
aNOüVELLE
HiSTOLRE>>
Y
SUS
CRlTIc0s
101
His o ia
y
ciencias sociales: de la p imacía
a
la disolución
Una causa p incipal del a ac i o eno ado de
Annales
y de su
capacidad pa a pe manece la gos años en la p ime a ila de la
in es igación his ó ica, es sin luga a dudas la audacia e in eligencia
con que coope an los nue os his o~iado es con las ciencias sociales,
log ando en los iempos de Bloch y Feb e ede a las al ededo de la
his o ia, esis iendo después con éxi o, es o es, in eg ando sus
descub imien os, las acome idas de las disciplinas eme gen es, al es
el caso de B audel en elación con el es nic u aiismo de Lé i-S auss,
en opinión de Dosse. Pues bien, señala nues o au o que el p ecio
inal a paga po la ap opiacion indebida de las ciencia sociales es á
siendo la disolución de la his o ia en el seno de aquéllas, la
asimilación ac í ica de sus emas, concep os y me odologías, p e ia
enuncia a aquello que ha dado a la his o ia cie a p imacía sob e la
geog a ía, la sociología, la economía o la an opología; explica los
hechos humanos como p ocesos globales en el iempo, p o eyendo
además a la sociedad con empo ánea de una iden idad his ó ica
colec i a.
Cie amen e iene al os aledo es en e los nue os his o iado es de
hoy la idea, de i ada de la p ác ica más que de una e lexión eó ica
como co esponde a una de las peo es adiciones de Annales, de que
la his o ia end ía que usiona se con o as ciencia sociales pa a da
luga a un sabe ecumknico, a una sue e de supe ciencia, donde al
como es án las elaciones in e cien í icas de ue za en el momen o
p esen e pa ece azonable desca a , si ue a ac ible un p oyec o de
ese ipo, que la his o ia jugase en él un ol cen al.
Es imamos que F ancois Dosse no pone, así y odo, el acen o
necesa io en e idencia es a endencia pesimis a a
bo a
el pe il de la
his o ia como disciplina cien í ica, ac u a en la adición de la
nou elle his oi e
de consecuencias an o o más g a es que el
abandono de la his o ia o al (el eje de la c í ica de Dosse), a su ez
paso p e io pa a esa anunciada huida de nue os his o iado es a o as
ciencias sociales as el señuelo de la no edad cien í ica: o a acilidad
más pa a el e o no, bajo la bande a de la de ensa in ansigen e de la
especi icidad his ó ica, de las iejas o mas de in es iga
y
con a el
pasado.
El au o de
L'his oi e en mie es
esal a oda ía o a discon inuidad
inculada es echamen e con las an e io men e ci adas: la up u a de la
elación pasado/p esen e/ u u o clásica en
Annales.
In e oga al
pasado desde el p esen e, al obje o de comp ende cien í icamen e
an o el aye como el hoy,
y
de c ea una conciencia his ó ica con el
in de con ibui a p e e y cons ui un u u o mejo pa a los
homb es: o ma pa e de los pa adigmas que hicie on que la nou elle
his oi e iun a a, es al in y al cabo lo que dis ingue a un his o iado
de
un an icua io, a gumen a jus amen e Dosse (págs. 63-66).
Una his o ia sin el cambio, sin la ecupe ación po el homb e, sin
la búsqueda de explicaciones, lo que en de ini i a es pa a Dosse la
nou elle his oi e de los años 80, semeja es a
al
ma gen de las
p eocupaciones del hoy y de espaldas
a
cualquie p oyec o colec i o
de u u o, pe o a nues o pa ece es o es así sólo en pa e. T as la
apa iencia de una his o ia asép ica, neu al an e las inquie udes y las
mise ias de la con empo aneidad, encon amos asimismo inspi adas
en el p esen e o as p egun as al iempo pasado, o os deseos de
in lui con el quehace his ó ico en la ac ualidad y en la o mación del
po eni , in lujos que ienen un sen ido disc epan e (ú il oda ez que
implica el plan eamien o de nue os p oblemas, o al menos de iejos
p oblemas pe o de una o ma nue a) con la olun ad de p og eso que
animó desde su nacimien o a la nou elle his oi e, pe o no po ello
inquie udes menos ibu a ias de una ín ima elación pasado
/
p esen e
/
u u o. Un excelen e ejemplo lo enemos, cómo no, en las
p egun as, las espues as y las in enciones de u u o que encie a la
conclusión de que «La Ré olu ion ancaise es e minée», y en
gene al la e isión en ma cha de la his o ia de los hechos de 1789
elabo ada po Annales. Dosse c i ica despiadadamen e las
conclusiones y el uso del concep o de his o ia inmó il, jun o con los
a gumen os esuci ados del pensamien o ancés an ijacobino, an o
libe al como ul a eacciona io, po pa e de nue os his o iado es
co no Fu e , Riche , Chaussinand-Noga e , Chaunu y Mona Ozou , al
obje o de da la uel a a la e sión annalis e adicional de la
e olución de 1789 (págs. 248-261). E idenciando en consecuencia
la conexión de los his o iado es que p ecisamen e es án ompiendo
con más de e minación e impudo con el p oyec o acionalis a
y
ma ilizado de los iejos Annales, con los p oblemas ideológicos de
la coyun u a ac ual.
F ancois Dosse al habla , en sus conclusiones, de la ecupe ación
de una his o ia ciencia del cambio, menciona en un momen o dado
que ello «no depende an o de los his o iado es como del mo imien o
social» (pág. 27 1). Disc epamos con es o, no po que no encie e una
e dad (máxime eniendo en cuen a la ue e ligazón his o ia-sociedad
en F ancia), sino po que supone echa el balón ue a del campo de la
his o ia
y
de los his o iado es, pese a es a de endiendo los pa ida ios
de la his o ia global, empezando po el p opio Dosse, su al e na i a a
la c isis de Annales como es na u al median e un deba e his o io-
g á ico. El caso es que en sociedades an a ec adas como F ancia po
la c isis ac ual de la idea de p og eso, e big acia G an B e aña, I alia
LA
~NOUVELLE
HISTO~
Y
SUS
CR~TICOS
103
o la p opia España, la his o ia social y económica, la his o ia «mó il»,
no es á sopo ando una p esión desna u alizado a an mayúscula como
en F ancia. La e dad es que depende en p ime é mino del
his o iado , más que de ue zas ex e io es, el ipo de his o ia que
aquél pe sonalmene hace; así que los his o iado es anceses, pa a
bien o pa a mal, imp imie on po que quisie on, es la e idencia
misma, un gi o de 180" a su adición his o iog á ica du an e la úl ima
década, había y hay a ias al e na i as de desa ollo de la nou elle
his oi e.
F ancois Dosse encuen a en un amplio g upo de nue os his o ia-
do es galos la con inuidad de la ob a de Ma c Bloch, Lucien Feb e,
Geo ges Le eb e, E nes Lab ousse y Femand B audel pa a los años
no en a, «una e dade a nue a his o ia», o ma de en ende y
p ac ica la his o ia que se di e encia ne amen e de la o a endencia de
Annales, obje o de la ace ba c í ica de nues o au o , cuya di e gencia
c ecien e de la adición annalis e no hay que desca a que acabe
e o zando, aún no que iéndolo, la lhea con inuis a, y ice e sa.
Si Annales pie de al inal su iden idad his ó ica como escuela
pa ece di ícil que man enga su plena capacidad de in eg ación y la
in luencia nacional e in e nacional de que iene dis ni ando. F ancois
Dosse plan ea incluso si no co e la his o ia en F ancia el iesgo de
desapa ece como la zoología de aye o de conoce una c isis de
ma ginalidad como la geog a ía (pág. 265).
Los c i e ios u ilizados po el au o pa a iden i ica y selecciona a
los his o iado es pa a él más ep esen a i os de la adición de
Annales son dos: la idelidad a una his o ia global y la p oximidad al
ma e ilismo his ó ico, posicionamien os po o o lado in e depen-
dien es. Valo ando en es a di ección la pues a en p ác ica de una
his o ia de las men alidades inculada a la his o ia social, la
his o ialización del en oque an opológico, el en elazamien o
dialéc ico del iempo co o y la go y de la coyun u a y de la
es uc u a..
.
Con lo cual ob iene una lis a: Geo ges Duby, Michel
Vo elle, Jean Pie e Ve nan , Mau ice Agulhon, Monique y Pie e
Lé eque, Claude Mossé, y o os (págs. 200-202, 212-215, 220-223,
236-237, 242).
A odo lo dicho el au o ag ega como un asgo de esa e dade a
nue a his o ia la u gencia po ol e a la his o ia polí ica y al
acon ecimien o pa a que la his o ia pueda así conse a sus
ca ac e ís icas de ciencia del cambio, siendo conscien e que es a
o ien ación de la in es igación no pe enece a la adición de la
nou elle his oi e sino odo lo con a io.
Sob e el e o no del acon ecimien o da la imp esión de que exis e
un amplio consenso en F ancia. Vimos cómo Cou au-Bega ie lo

104
C.
BARROS
ei indicaba como el eje de su al e na i a a Annales. Dosse acla a
na u almen e que no es cues ión de p oclama el eg eso a la clásica
his o ia acon ecimen al: «se a a de hace enace el acon ecimien o
signi ican e, unido a las es uc u as que lo han hecho posible, o igen
de la inno ación..
.»
(pág.
272);
posicion en la que po ió
Le
Go en
el p ólogo a la edición de 1988 de La nou elle his oi e: «hace en
adelan e del acon ecimien o la pun a del icebe g, es udiándolo como
c is alizado y e elado de las es uc u as» (pág. 16). Así y odo, en
el caso de que e dade amen e los nue os his o iado es abandonen
-o
combinen- la an opología, la his o ia cul u al, la his o ia se ial,
e c., po una nue a his o ia ac ual, no queda eó ica
y
su icien emen e cla o pa a noso os que el eg eso del acon ecimien o
no signi ique una de o a más de Annales si a la ez pe sis en los
alejamien os de la his o ia social, de la his o ia global, de la his o ia
p oblema, de la his o ia como ciencia del cambio.
En la ob a colec i a de 1978, an es ci ada, de ini o ia de la nou elle
his oi e se encuen a la con ibución de Guy Bois («Ma xisme e
nou elle his oi e»), que posiblemen e el au o hoy ya no sos enga de
la misma o ma, pe o cuya lec u a aconsejamos pa a comp ende la
elación del ma e ialismo his ó ico con Annales, y llena así una
laguna exis en e en el lib o de Dosse, quien ei indicando dicha
elación como básica pa a su e dade a nue a his o ia, no de alla la
pa icipación del ma xismo en la o mación de Annales, cosa que
Cou au-Bega ie sí hizo en su ob a desde el pun o de is a con a io.
C eemos que la al e na i a que Dosse p ecisa de un desa ollo más
p o undo en dos aspec os que ocupan
un
luga en demasía
subo dinado en sus azonamien os: a) deci en p ime luga que la
plena ecupe ación de la his o ia como ciencia del cambio es
insepa able del deba e sob e la eo ía de la his o ia; po ejemplo, nos
ha llamado la a ención que en e los c i e ios seleccionado es de los
nue os his o iado es no incluya Dosse explíci amen e las posiciones
de aquéllos hacia la his o ia social, ieja de iciencia de Annales si
en endemos lo social no sólo como un concep o amplio -y
ambiguo- que lo aba ca odo, sino que ambién y sob e odo a la
mane a de la his o ia social anglosajona, lo que nos lle a
inexcusablemen e a la eo ía de la his o ia como ciencia del cambio
social. b) La ap eciación posi i a de la capacidad me odológicamen e
inno ado a de Annales, es á más bien a inconada, has a
in ia alo ada, po e ec o del con ex o sumamen e polémico del lib o
y
ambién de las p opias concepciones en es e sen ido algo
conse ado as del au o . Así enemos que los his o iado es elegidos
po Dosse como la e dade a nue a his o ia ancesa po sus
concepciones globales y ma e ialis as de la his o ia, ocupan en gene al
I
LA
~ouww
HISME
Y
SUS
CR~TICOS
105
posiciones de angu adia en el campo de la his o ia de las
men alidades y de la an opología his ó ica, en la aplicación de
mé odos cuan i a i os al análisis his ó ico, e c., sin que es a
ci cuns ancia sea enida debidamen e en cuen a a la ho a de la
e aluación.
Más de la mi ad de las páginas de
L'his oi e en mie es
es án
dedicadas a pasa e is a a las ob as de la p ime a y la segunda
gene ación de
Annales.
El balance hal que hace el au o es posi i o.
A
sabiendas que po aquellos años dominaba la his o ia que con aba
las ba allas y los hechos ele an es de g andes homb es, en eudada a
uen es na a i as, Dosse esal a sob emane a el signi icado de
Annales
como la undación de una his o ia de la base ma e ial de la
sociedad, que cons uye hipó esis pa a su comp obación empí ica,
que p e ende una explicación global de la his o ia humana, pe o
nues o au o deja en un luga subo dinado la p o unda eno ación de
mé odos, la inno ación que implica ina an uc í e a coope ación con
las o as ciencias sociales. Cie amen e Dosse, pe sona in o mada, no
desconoce es o úl imo, econoce el «p o undo dinamismo de una
escuela que se de ine po su ape u a y que pe mi e accede a nue os
obje os y a nue os ho izon es pa a alcanza un ni el, pa icula men e
ico, de la p oducción his ó ica» (págs. 264-265), capacidad
inno ado a que con inúa -dice F ancois Dosse- con la e ce a
gene ación, pe o luego al es udia és a no es del odo consecuen e con
dicho econocimien o, lo cual me ma solidez a un lib o que en gene al
con ence al lec o , suge iéndole múl iples ideas y ma ices sob e la
si uación de la his o ia en F ancia, y ambién en España.
En la segunda pa e del lib o, de:dicada a la ac ual gene ación de
nue os his o iado es, la nega i idad del balance a as a po el suelo a
la an opología his ó ica, la his o ia cuan i a i a, la his o ia de las
men alidades, a la la ga du ación. ]El au o , cada ez que, haciendo
hono a la igu osidad de su ensayo, menciona el alo cien í ico de
los nue os e i o ios y mé odos de in es igación, añade que al a
olun ad de sín esis, de explicación, de acionalización, de conexión
con una his o ia social y o al (págs. 188, 194, 198, 210), sal o
excepciones, y lo sos iene con an o én asis -y no amos a nega
aquí la base obje i a que ienen diichos «pe os>+ que lo segundo
desmien e a lo p ime o, y el lec o in ie e pues que no se deben segui
unas di ecciones de la in es igación his ó ica an a iesgadas, donde
pa inan an insignes y e e anos his o iado es.
El esul ado inal es una imagen, una aza me odológicamen e
conse ado a que pe judica no ablemen e la esis del lib o de Dosse,
con el ag a an e de que la in ención (del au o es jus amen e la opues a,
y que la posición his o iog á ica de inida po él, p óxima al
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C.
BARROS
ma xismo, ep esen a, ya lo hemos is o, el con apun o imp escin-
dible al e oceso de la his o ia ancesa, a pesa de los a ances
me odológicos, a los iempos an e io es a la c eación de Annales.
El ma e ialismo his ó ico p opo ciona, di ec a o indi ec amen e, a
la nou elle his oi e una pa e imp escindible de su capi al cien í ico
y
eno ado , concep os ope a i os como la de e minación económica y
social, la gen e común como suje o his ó ico, la lucha de clases, la
his o ia o al, en esumen, un en oque eó ico de la his o ia sin el cual
es amos con encidos de que la his o iog a ía ancesa no hab ía
log ado libe a se del empi ismo y del posi i ismo. Pe o es p eciso
asimismo e con cla idad lo siguien e: las inno aciones me odo-
lógicas más o iginales y ca ac e í icas de Annales son m o de una
ap i ud p obada pa a ap ende de las demás ciencias sociales, e elan
una g an audacia pa a conquis a nue os e i o ios y mé odos pa a la
his o ia. En suma, la hegemonía conquis ada po la nou elle his oi e
de i a de una eliz combinación -no exen a lógicamen e de
i alidades y con lic os- del e e en e ma e ialis a en la eo ía
y
un
i o impulso eno ado en el mé odo, con e gencia que en aña cie o
sinc e ismo y que dio luga a un equilib io uc í e o, c eado , que
aho a es á a pun o de pe de se. La deuda de Annales con el ma xismo
es ob ia, aunque no lo es menos la deuda del ma xismo con Annales,
desde luego en cuan o al desa ollo y di usión de una se ie de
plan eamien os ma e ialis as, y po que den o de Annales, o en sus
p oximidades, los his o iado es ma xis as in es igan con una ac i ud
más abie a hacia lo nue o, escud iñando odas las dimensiones de lo
eal, compi iendo con éxi o en los en es a anzados de la
in es igación.
Hemos ecogido y admi ido c í icas esenciales de Dosse al úl imo
ayec o de Annales, que pod íamos ca ac e iza , de acue do con
nues a p opia isión, median e el binomio desequilib ado de
inno ación sin eo ía. Aho a bien, seamos obje i os y jus os: ¿cuán as
eces se educe el ma e ialismo his ó ico a la de ensa y desa ollo de
una eo ía sin inno ación?, mejo dicho, ¿cuán as eces la inno ación
de la eo ía ma xis a ena la inno ación? Apa e del ca ác e
dogmá ico del ma xismo impe an e en los iempos de la o mación de
Annales ( ac o signi ica i o pa a en ende cómo la inno ación pudo
exigi cie o dis anciamien o de la eo ía), hay que deci que la p opia
o aleza y acionalidad cien í ica de su eo ía hace que el his o iado
ma xis a siemp e ea con más acilidad y igo que un his o iado de
o mación exclusi amen e empí ica (a quien no po eso le cues a
menos abajo el cambio de obje i os
o
écnicas), los pelig os de
emas y las di icul ades de mé odos inédi os, no p obados
cien í icamen e. Cuando nadie mejo que el his o iado o mado
LA KNOUVELLE
HISTOIRG,
Y
SUS
cR nm
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eó icamen e, ecuen emen e ma xis a o in luido po el ma xismo,
pa a consegui la sín esis en e los iejos y los nue os emas y
mé odos de la his o ia. La p opia in e disciplina idad básica del
ma xismo como iloso ía y me odología de las ciencias sociales, ¿no
end ía que a o ece la in eg ación no mecánica en la his o ia
ma e ialis a de los descub imien os
y
los mé odos de o as disciplinas?
La enseñanza de Ma x in eg ando pe manen emen e, mien as i ió,
los descub imien os cien í icos en su concepción y me odología de la
his o ia y de la sociedad, no ha enido una con inuidad cla a en
gene al en e los ma xis as.
El caso del es udio his ó ico de las supe es uc u as es
pa adigmá ico: mal se puede habla de una his o ia o al sin a ende
y
a a de conoce lo que se llama «el e ce ni el». El ma xismo
e ocede desde hace iempo an e es a emá ica ha o di ícil pa a un
en oque ma e ialis a, cuya in es igación lo cie o es que u ge. Como
his o iado es, jcómo no alo a en onces la cons i ución de una
his o ia de las men alidades, de una an opología his ó ica y de una
his o ia sociocul u al po pa e de la
nou elle his oi e
con la ayuda de
las ciencias humanas ecinas? Has a ese momen o la his o iog a ía
había abo ado más que nada la supe es uc u a polí ica, ins i ucional,
es a al; los nue os his o iado es anceses -no ma xis as y
ma xis as- en ocan empe o el análisis de la supe es uc u a de la
sociedad ci il, lo que ab e en e o as cosas la posibilidad de
in es iga el suje o social de la his oiia en su globalidad.
En in, que el his o iado no puede pe manece indi e en e al cómo
y
al
po qué de los hechos del pasado; eco demos que la inno ación
en el mé odo y en los obje os es una cualidad inhe en e al
conocimien o cien í ico; con undi lo nue o con la moda es un iesgo
que el in es igado iene que asumi , y en el que no es obliga o io
cae , cie amen e no jus i ica el epliegue a la siemp e ela i a
segu idad del cómo y el qué de an a io.
La c ecien e o ien ación en e
annalis es
de p ac ica la eno ación
del mé odo ompiendo el e e en e eó ico y la adición de la escuela,
no quie e deci que sea co ec o ni ine i able nega la inno ación pa a
p ese a la ma iz cons i uyen e de
Annales.
Huyamos de la alsa
al e na i a: con inuismo sin inno ación o inno ación sin con inuismo.
Es iable, y Dosse ambién lo hace no a , una his o ia de las
men alidades que a la ez sea his o ia social, o una an opología que a
la ez sea his o ia, como lo ha sido usiona los mé odos cuan i a i os
con los cuali a i os, cla o que pa a dichas sín esis es ineluc able
e o za en la in es igación el componen e concep ual y eó ico pa a
no pe de se en e las amas de los á boles o en e los á boles del
bosque: lo exige la dispe sión -en
aumen e de los obje os, de las