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La "Nouvelle Histoire" y sus críticos

Barros Guimeráns, Carlos

Abstract

El autor examina de forma crítica el debate suscitado en torno a la crisis o inestabilidad de la escuela de Annales a partir de dos obras de la década de los ochenta: Le Phénomène "Nouvelle Histoire" de Hervé Coutau-Begarie (1983) y L'Histoire en miettes de Francois Dosse (1987).

Full text

MANUSCRITS, n9, Ene o 1991. págs. 83-1 11 La «Nou elle His oi e» y sus c í icos Ca los Ba os La escuela de Annales es hoy pied a de escándalo. Pa a bien o pa a mal, los cambios de plan eamien os -los ac uales nue os his o iado es de ienden legí imamen e su de echo al cambio, a alados po la his o ia de Annales-, acompañados de algunas ac u as y au oexclusiones, han gene ado una ambien e c í ico, incluso una imagen de ines abilidad, a o ecida po la desapa ición de Fe nand B audel en 1985. Juzgamos de in e és pa a el his o iado español examina , de mane a c í ica, los é minos del deba e en cu so a a és de dos ex os ep esen a i os. Jacques Le Go econoce con anqueza el hecho de la c isis de la escuela, y ano a -p ólogo de 1988 a una nue a edición de los p incipales a ículos de La Nou elle His oi e (1978)- que «los c í icos ep ochan a menudo a los his o iado es de la nou elle his oi e una cosa y su con a io»: se y no se ieles a la adición his o iog á ica iniciada en 1928 po Ma c Bloch, Lucien Feb e y Geo ges Le eb e. Añadamos que, po lo egula , quienes c i ican lo p ime o no son ideológicamen e los mismos que quienes c i ican lo segundo, sino odo lo con a io. Los dos lib os que si en de base pa a nues o esbozo del es ado de la cues ión de Annales son: He é Cou au-Bega ie, Le phénomene ~nou elle his oi e». S a égie e ideologie des nou eaux his o iens, Pa ís, Economica, 1983; y F ancois Dosse, chis oi e en mie es. Des «Annales» d la «nou elle his oi e», Pa ís, Edi ions La Décou e e, 1987; aducción española, La his o ia en migajas, Valencia, Edicions Al ons el Magninim, 1989. Según nues o c i e io es os dos ensayos enca nan las dos co ien es c í icas que desde posiciones opues as, si bien coinciden es en algunos pun os, enjuician con g an du eza las 84 C. BARROS posiciones de pode , la cohe encia y la ob a de los his o iado es que en el p esen e p o agonizan la escuela que desde hace sesen a años domina el pano ama his o iog á ico ancés, habiendo eno ado colosalmen e la mane a de hace la his o ia y ob enido pa a F ancia un eno me p es igio e in luencia in e nacional. La nou elle his oi e es á siendo, po an o, el obje o c ecien e de la c í ica, in e na y ex e na, a lo la go de los años 80 -p ecisamen e la década en que se puede semeja que asis imos a la consag ación de ini i a, ins i ucional, de Annales-, has a el pun o que en opinión de muchos la espada de Damocles de un g an signo de in e ogación se cie ne sob e su u u o inmedia o, o os llegan más lejos y, habiendo o mado pa e de ella, no conside an ya que Annales exis a como al escuela. Es a c isis de Annales - eal, po eso iene sus o ques ado es- es p eciso a odo es o enma ca la en cie a c isis de la his o ia en su conjun o, y aun en la c isis de las ciencias sociales; es a úl ima implica en especial a la nou elle his oi e po a a se de una escuela pa icula men e comp ome ida con las disciplinas on e izas de la his o ia. Quienes seguimos iendo en Annales una uen e indispensable de eno ación me odológica -un ejemplo ecien e es la conquis a de aliosos y nue o e i o io de la his o ia de las men alidades-, somos op imis as, es amos con encidos de que se cumpli án las p e isiones de Le Go en el ci ado p ólogo: la ac ual polémica esul a á un nue o impulso hacia adelan e; impulso que sin duda saca á a lo e las p o undas idelidades a su p opia his o ia que pe manecen bajo los cambios -p esu osos a eces- de emas y en oques. La inalidad de es e ensayo es con ibui , desde lejos, a que, deg adándose, no se apague al es ímulo eno ado annalis e (en algunos campos de la in es igación hoy po hoy se e ela indispensable) y, desde ce ca, a que la his o iog a ía española sepa hoy como aye ap ende -supe ando la copia simple y seguidis a de emas y écnicas- de la audacia me odológica ancesa, en el con ex o ac ual de una mayo y di e si icada elación con o as his o iog a ias, como la anglosajona y la i aliana. Los lib os de Cou au-Bega ie y Dosse ienen en común que los au o es han nacido en la década de los cincuen a, y po añadidu a en ocan más bien desde la pe i e ia gene acional -con un a e imien o que se ag adece- el p oblema de unos nue os his o iado es, cuyos plan eamien os ya no lo son an o a los ojos de es os jó enes c í icos. Se aduce, y es cie o, que su c i icismo es excesi o, que p e enden da lecciones y, sin emba go, «no han p oducido un sólo abajo his ó ico apo ando su pied a al edi icio que los his o iado es de o icio, iejos y nue os, cons uyen median e el LA ~OWELLE mmm Y SUS &m 85 eje cicio de mé odos que no se imp o isan», pe o nos p egun amos si lo que nues os au o es han esc i o po ex enso de o ma cla a, p ecisa y explíci a, no es acaso lo que se umo ea po los pasillos, lo que en suma piensan his o iado es muy cuali icados (en los dos lib os abundan las ci as al espec o) de la nou elle his oi e. Además, cómo nega le alo a los en oques c í icos de quienes, en meno o mayo g ado, ep esen an a una cua a gene ación de his o iado es anceses; es á oda ía po e si és os se segui án conside ando he ede os y con inuado es de Annales con el mismo en usiasmo y unanimidad, y po las mismas azones, que los que se hicie on his o iado es de o icio al calo del clima cien í ico y social de los años 60 y 70. La i ualidad del pelig o de que la iden i icación de los his o iado es con Annales acabe pe diendo el iejo con enido en F ancia, y más aún en el ex anje o, es á en la in ensidad con que las ue zas cen n' ugas ienen ompiendo la escuela de Annales desde den o: p o agonis as muy signi icados, po azones bien di e en es, de la nou elle his oi e dan a menudo la imp esión de ubica se más bien ue a que den o. Así, en echa an emp ana como 1981, F ancois Fu e esc ibe en Le Déba un p o ocado a ículo «En ma ge des Annales», cuyo con enido hay que deci co esponde pe ec amen e a su í ulo, y cinco años después es Pie e Vila quien con iesa en una en e is a con F ancois Dosse, ace ca de la escuela de Annales: «Elle es mo e!». Si bien la mani es ación más espec acula de las disensiones en el seno de la nou elle his oi e la podemos ad e i cla amen e en es e año de 1989 con mo i o del Bicen ena io de la Re olución F ancesa, uno de cuyos ac o es, p incipales, F ancois Fu e (ex-p esiden e de la Ecole des Hau es E udes), ya se p egun aba en el up u is a cí culo que an es hemos mencionado si quedaba algo en común, ein icinco años después, en e los his o iado es annalis es de su gene ación, apa e de las eminiscencias y sen imien os i idos conjun amen e en la adolescencia a día en las ilas del pa ido comunis a, mili ancia que, según Fu e , in luyó en ejlos más que «nues a ac i idad de his o iado es en el ma co de la Ecole des Hau es E udesn. A i mación e dade amen e so p enden e iniendo de un his o iado p o esional: sin omá ica de la anómala si uación exis en e. Fu e , con an pe eg ino a gumen o, des alo iza la con ibución cien í ica de Annules a la his o iog a ia, in en a quizás así jus i ica su dis anciamien o de la nou elle his oi e; el medio u ilizado es la ípica y empob ecida e a de sus i ui , cuando con iene, el deba e cien í ico po el deba e ideológico. En in, nos p egun amos si hoy ex aña ía an o como en su iempo una e lexión del eno siguien e: « e que la ho a de la escuela de los 'Annales' ya ha pasado, que el impulso eno ado que comunicó a la 86 C. BARROS in es igación his ó ica eu opea se ha ago ado». Lo ex ao dina io es que Josep Fon ana a iesgó es e diagnós ico en 1974 (año en que se publicó po p ime a ez en Rece ques su a ículo «Ascenso y decadencia de la escuela de los "Annales"~), cuando odas las oces e an de alabanza pa a la nou elle his oi e, y después de p oclama se él mismo deudo de las enseñanzas de los nue os his o iado es anceses como eno ado es de los mé odos de la his o ia, econociendo su comba e con a el his o icismo é énemen iel y la impo ancia de la colabo ación que habían log ado con las disciplinas cien í icas ecinas. A englón seguido de lee a Cou au-Bega ie y a Dosse, el ono c í ico empleado po Fon ana hace quince años esul a de e dad sua e. La lucidez an icipa o ia del his o iado ca alán, que aho a hay que econoce -se coincida o no con su juicio sob e Annales- con la misma ene gía con que an año se ep obó su posición c í ica, se explica po su acie o en iden i ica la mayo debilidad de Annales como escuela his o ig á ica: la al a de una eo ía eno ada de la his o ia y de la sociedad que acompañe a sus inno aciones me odológicas, iene a deci Fon ana de mane a absolu a. La plu alidad de en oques al espec o en e los nue os his o iado es anceses y el p opio paso del iempo, nos obligan a ma iza : el e aso en hace se ealidad los iesgos de dispe sión y decadencia apun ados po Josep Fon ana, gua da elación -en nues a opinión- con que la des inculación adical de la nou elle his oi e de odo e e en e eó ico, en bene icio de un e o no al posi i ismo, es algo que oda ía se es á p oduciendo en es os momen os; p oceso de decons ucción que sob a deci lo es á en la base de la p esen e c isis de la école.. T aemos a colación es a emp ana apo ación de Fon ana a la comp ensión de la c isis ac ual de Annales po que ilumina una insu iciencia de los lib os obje o de nues o es udio, cuyos au o es desa ienden la elación en e Annales -su o mación, desa ollo y c isis- y la o las eo ías de la his o ia. Desde luego es así, po p opia con esión del au o , en Le phénonidne «nou elle his oi e)) (aunque luego en a bajo cue da en el ema de ondo), pe o algo de eso ambién pasa con L'his oi e en mie es, pese a que Dosse en oca la c í ica desde un ángulo eó ico muy semejan e al adop ado po Fon ana. El núcleo di igen e de Annales hace hono a la adición c í ica de la escuela, a los hábi os de un pasado mili an e con a la his o ia adicional -lucha que pa a g an pa e de sus componen es se man iene igen e-, cuando sensible al ambien e polémico que odea desde hace un iempo a la nou elle his oi e, decide au oc í icamen e ab i un deba e en las páginas de la e is a. El comi é de di ección de LA UNOUVELLE HISTO~ Y sus CR~TICQS 87 Annales anunció (núm. 2, ma zo-ab il de 1988) la salida en 1989 de un núme o especial, con mo i o del sesen a ani e sa io de la e is a, que ecoge á «las eacciones y las e lexiones» de los his o iado es sob e dos pun os: los nue os mé odos de in es igación y las nue as alianzas con las ciencias sociales. Pa alelamen e Le Go in o mó, en el p e acio a iba mencionado, que en esa discusión el comi é de di ección de Annales «se exp esa á ace ca del pasado y del p esen e de la 'c isis' y p opond á suge encias pa a el u u o». Con odo, se hace no a la ausencia de un e ce bloque emá ico que abo de di ec amen e el ema de la c isis, es deci , el concep o, la eo ía o la iloso ía de la his o ia que sos end á la con inuidad y el nue o impulso de Annales como escuela his o iog á ica., cues iones que de un modo u o o es án en el ojo del hu acán y que po que no es én en un cues iona io no an a deja de ocupa un luga cen al en la polémica. La agmen ación c ecien e -que ya pocos niegan- de la his o ia en múl iples obje os y mé odos, así como la p opues a que es á encima de la mesa de in eg a sin más a la his o ia en las ciencias sociales más p óximas, ¿no exigen una ede inición común, según la nou elle his oi e, de la azón de se hoy del o icio de his o iado más allá -mejo dicho, más acá- de sus mé odos y obje os de abajo? LO es que se en iende que la c isis no a ec a a la concepción de la his o ia que en su día p opuso -aunque sus undado es no e an ilóso os de la his o ia- la nou elle his oi e? Sin una espues a eó ica dudamos que esul e iable una salida posi i a de la c isis, y que gene e la con icción y el consenso p ecisos el nue o ou nan c i ique que la di ección de Annales p e ende y que la ieja escuela equie e en el umb al de los años 90. La e dad es que, como sabemos, la discusión sob e la eo ía y la p ác ica de los his o iado es de Annnles comenzó hace años, y uno de los nudos go dianos del deba e es, en e ec o, dilucida si en de ini i a la escuela a a sali se o no del canill que endie on Bloch y Le eb e, B audel y Lab ousse. Según pa ece la endencia que es á ganando e eno es la de conside a que Annales -pa imonio aho a, se dice, de odos los his o iado es anceses-- ha conseguido ya sus obje i os (Pie e Chaunu: «Las g andes e o~uciones son de aye . Explo amos lo adqui ido. ..», Le Déba , núm. 23, 1983), el en ha llegado a su me a y aho a es p eciso apa a lo un an o -segu amen e un mucho- del ca il adicional pa a ges iona la posición hegemónica log ada y lle a has a sus úl imas consecuencias (e iden emen e, eó icas) la inno ación me odológica y la in eg ación de la his o ia con las ciencias sociales. En el o o ex emo, los pa ida ios de man ene a Annales en el ma co eó ico de una his o ia global y social, que no eniegue de la he encia de la p ime a (Bloch, Feb e, Le eb e) y 8 8 C. BARROS segunda (B audel, Lab ousse) gene ación de la nou elle his oi e, en en la salida de la escuela del ca il de la adición de Annales: un simple desca ilamien o. De hecho el lib o de Dosse, publicado en 1987, ¿qué es si no una llamada de a ención, una eacción an e los a ances de la comen e disg egado a de la he encia annalis e? Po el con a io, la ob a de Cou au-Bega ie, publicada en 1983 aunque esc i a en 1980, an icipa aspec os c í icos des inados a ene cie o auge con o me p og esa la década.. . Un p oyec o de pode He é Cou au-Bega ie inicia sus e lexiones sob e la nou elle his oi e quejándose de que como consecuencia de su iun o nadie la some a a una c í ica global, ba un ando que la unanimidad que odea a Annales -en 1980- en a más bien en la es e a de lo sag ado. A con inuación se aplica a llena ese acío con al éxi o que en la úl ima página del lib o concluye él mismo: «po p ime a ez, la nou elle his oi e se encuen a pues a en cues ión* (pág. 320). Apa e de su olun ad pione a de some e a Annales a la siemp e necesa ia c í ica, la o iginalidad del en oque de Cou au-Bega ie eside en que -lo mani ies a más de una ez- no a a de hace una c í ica his o iog á ica de la escuela: p e ende cla i ica quiénes son y qué hacen los nue os his o iado es; sus i uye la lec u a his o iog á ica de I sus ob as po un análisis de sus ideas y ac i idades siguiendo mé odos de la ciencia polí ica, disciplina que p es a al au o (doc o en ciencias polí icas) en «obje o -es udio de un g upo- y su esquema de explicación en é minos de es a egia e ideología* (pág. 25), esquema que conc e amen e es á inspi ado en el Cou s d'analyse des idées poli iques de Jean-Louis de Ma es (pág. 317). La peculia me odología adop ada po el au o supone en consecuencia la mayo i ud del lib o.. . y ambién su mayo de ec o. Obse a al obse ado , &no es acaso un equisi o cien í ico? Es á muy gene alizada la c eencia (cuyo o igen ideológico, eó ico, hay que busca lo indudablemen e en la in luencia, siemp e subes imada, del posi i ismo) de que los his o iado es es án en el limbo de los jus os. Ra as eces se saca a la luz el con ex o men al, social y de pode que condiciona al his o iado con empo áneo. Cou au-Bega ie, con mayo o meno o una, y desde luego con una in ención nada neu al, p es a el se icio de mos a la ca a ocul a de la nou elle his oi e, de si ua en su con ex o ideológico e ins i ucional a los his o iado es anceses, lo cual ayuda sin duda a comp ende mejo las ci cuns ancias de sus ob as. Concedamos en conclusión odo su LA ~OWELLE HISTOIRE>> Y SUS &m 89 alo a aquellos aspec os de la ealidad his o iog á ica sob e los que usualmen e cae cie a ley del silencio: las ideologías y las es a egias de pode de los his o iado es. Aho a bien, es posible abo da se iamen e la c í ica de una escuela de his o iado es sin e alua p incipalmen e su con ibución a la his o iog a ía, su concepción del obje o y de los mé odos de la p o esión? Po supues o que no, es imposible, y nues o au o que enuncia explíci amen e a una lec u a his o iog á ica de Annales, con odo el de echo del mundo, no deja de cues iona su epis emología de la his o ia (siguiendo a Raymond A on); no deja de aboga po la his o ia posi i is a an e io al nacimien o de Annales, p econizando sin más la uel a a una his o ia na a i a, ins i ucional, polí ica, biog á ica, diplomá ica, mili a (págs. 124, 171 SS., 193 SS., 197, 268, 296, 320); no deja de ei indica las escuelas al e na i as a la nou elle his oi e, Pie e Renou in en his o ia de las elaciones in e nacionales y Ronald Mousnie en his o ia ins i ucional e his o ia social (págs. 56-58, 124, 176-179, 302, 305, 320), echando un capo e a odos los excluidos, ma ginales y c í icos -y po descon ado a los c i icados- espec o a la escuela hegemónica en F ancia, desde Pie e Gaxo e a Geo ges Le eb e (exclusión in e na); con ocando po consiguien e a oda la comunidad de ag a iados -mue os y i os- po Annales a lo la go de su his o ia, desde un en oque his o iog á ico adicional ac ualizado, que concen a e icazmen e los i os del análisis en el es udio de la nou elle his oi e como p oyec o de pode . Apun a pues Cou au-Bega ie que los ac uales annalis es no suelen ci a a Geo ges Le eb e en e los undado es de la escuela, no conside ándose muchos de ellos he ede os de su ob a. Siendo ello cie o, uno piensa inmedia amen e que dicha disc iminación es debida a la p oximidad de Le eb e al ma xismo. De hecho, un sec o in luyen e de la école es á comba iendo con g an u o la his o ia de la e olución ancesa elabo ada po Le eb e, Soboul, Vo elle, e c., sin duda el apo e de mayo signi icación his o iog á ica e in e nacional de las es gene aciones de la nou elle his oi e a la his o ia social, en un e eno donde Annales nunca ue demasiado ue e como la his o ia de las e oluciones, las e uel as y los con lic os sociales. Pe o no es po su apo ación como his o iado social que Cou au-Bega ie, iel siemp e a sus p eocupaciones his o iog á icas, de iende a Geo ges Le eb e: lo hace po su idelidad al ela o y al acon ecimien o, po su c í ica a los excesos del cuan i a i ismo, e incluso -dice el au o de Le phénomene «nou elle his oi e)) (págs. 305-306)- po la ehabili ación que lle a a cabo de los posi i is as, pe donándole en onces su ma xismo cuando 90 C. BARROS -jus i ica- en aquel pe íodo odos los nue os his o iado es clamaban su admi ación po Ma x. Además Le eb e -celeb a- se gua da biende oma al espec o una decisión me y comple a (como en el caso de Pie e Vila y o os). La nega i a o mal de nues o au o a ealiza una c í ica his o iog á ica de Annales, cosa que después a o unadamen e no cumple, le conduce ine i ablemen e a no hace jus icia a los nue os his o iado es. Cuando se a a de econoce p es igios: « odos los his o iado es anceses, y no sólo los nue os, conocen y u ilizan los abajos de Bloch, Feb e, B audel o Lab ousse» (pág. 192); cuando la cues ión es impugna , ase e a que el p oyec o de Annales, desde su inicio, no se impone an o po sus i udes, espon áneamen e, como po su es a egia de pode , son unos «his o iado es in eligen es» que supie on conquis a el pode más que unos buenos his o iado es que han conseguido an e odo una hegemonía in elec ual, a gumen a Cou au-Bega ie (págs. 16-17,20-21). Su análisis, acla a, no es hos il y no iene po obje o ebaja sis emá icamen e a los nue os his o iado es (págs. 27,315), pe o es e obje i o desde luego el lib o no lo alcanza. La decisión p e ia de cen a el ensayo en ideologías y es a egias de pode ( emas que cons i uyen o malmen e las dos e ce as pa es del lib o), de o ma la alo ación obje i a de los mé i os his o iog á icos de Annales. Y si a un his o iado no se le juzga p imo dialmen e po sus ob as como al, po el sen ido de sus apo aciones al conocimien o his ó ico, sino po su es a us de pode , po la i ada de sus lib os o lo que es peo , po su ideología, se le es á ebajando, sea o no sea esa la in ención del c í ico, que dep ecia de ese modo su p opia ob a. Dicho lo cual, ei e a que ap eciamos la no edad y el in e és que en aña pa a los his o iado es el es udio de una escuela his o iog á ica como un colec i o imb icado en la ealidad ac ual. La desc ipción de las posiciones conquis adas po la nou elle his oi e en las uni e sidades, en las edi o iales -e1 au o in o ma de la elación de los nue os his o iado es con cada una de ellas-, en los medios de comunicación social y en los manuales escola es, además e habla po supues o de los pila es undamen ales, la e is a y la Ecole des Hau es E udes en Sciences Sociales, le si e a Cou au- Bega ie de base pa a de alla cómo desde cie as pla a o mas los nue os his o iado es econs uye on, según él, la his o ia a su gus o, p ac icando una polí ica de des alo izaciones, exclusiones y ecupe aciones pa a consolida su hegemonía. Sin emba go, pa a el his o iado ex anje o lo que des aca de odo lo an e io es la ingen e labo que supone ob ene pa a la his o ia un papel an señe o no sólo en el mundo de la in es igación y de la uni e sidad, sino ambién en LA «NOUVELLE HISTOIRE>, Y SUS CRhlCOS 9 1 los medios in elec uales y, lo que es más di ícil, en e la población. Quienes pensamos que el his o iado iene en e sus obligaciones p o esionales y sociales la di ulgación de sus conocimien os en e sus coe áneos, y sabemos en es e sen ido los di e sos impedimen os que exis en, no podemos más que es ima al amen e el éxi o de Annales al log a que los his o iado es ayan sus i uyendo a los li e a os en el e eno de la ulga ización his ó ica, que al mismo iempo ha sal ado en F ancia del papel imp eso a la adio y a la ele isión. Cou au- Bega ie analiza con inu a los condicionamien os que implica una «his o ia a dos ni eles», in es igación y di ulgación: nue as je a quías que di icul an la unidad en e la escuela, cambios de con enido, e c. No obs an e, el balance es posi i o y ejempla izado , aun siendo como lo somos plenamen e conscien es -la expe iencia ancesa ambién es en es o ilus a i a- del pelig o de un plegamien o excesi o del his o iado a los a o es del g an público en de imen o de la cen alidad de su ac i idad cien í ica. A pa i de un esquema me odológico impo ado del «análisis de las ideas polí icas», consis en e en es udia la es a egia de oma del pode po pa e del g upo analizado, que po lo demás sob ede emina la ideología subyacen e, Cou au-Bega ie (págs. 17-18) in ie e el éxi o de Annales de la in eligencia es a égica de sus je es, quienes -a i ma- supie on ap o echa el cen alismo de la uni e sidad ancesa y la coyun u a a o able de inales de los años 20 (c isis del posi i ismo, decadencia de la sociología du kheimiana y de la geog a ía idaliana), pa a impone la nou elle his oi e, adap ando pos e io men e con habilidad el p oyec o de la nue a escuela a la sucesión de coyun u as de ipo in elec ual y social, guiándose simp e po el no e de la conquis a del pode , p e ia acomodación a la ideología dominan e. El au o ci a a Thomas S. Kuhn pe o no iene en cuen a lo que és e dice sob e las e oluciones cien í icas; la up u a epis emológica que signi ica la implan ación de Annales en la comunidad de his o iado es, iene an e odo una explicación cien í ica, y es o es algo que nues o c í ico no quie e en ende ; en igo hab ía que in e i el sis ema causal empleado po Cou au-Bega ie pa a dilucida el iun o de Annales, de modo que el o den co ec o se ía: discu so cien í ico- ideología-pode . La dimensión es a égica e ins i ucional del ascenso de la nou elle his oi e iene indudablemen e una impo ancia g ande pe o no es lo decisi o; sin in eligencia es a égica Annales no hab ía conquis ado la hegemonía -y odo p oyec o cien í ico es, en e ec o, un p oyec o de pode -, pe o los his o iado es sabemos que la his o ia en gene al, y la his o ia de ,Annales en pa icula , no se puede explica como el e ec o de un complo de g andes homb es. 98 C. BARROS p ác ica el concep o de la ga du ación como una nue a dimensión empo al de los es udios his ó icos, adquisición que se ans o ma en Le Roy Ladu ie en una his o ia inmó il, donde el cambio y la up u a ya no son algo his ó icamen e signi ica i o que debe concen a la a ención del in es igado ; inmo ilización del iempo his ó ico que nos si úa po consiguien e en las an ípodas de las enseñanzas de los Annales de los años ein a. En úl imo ex emo es a concepción en onca con la idea -de o igen ilosó ico e ideológico- hoy an en boga, incluso en e his o iado es de o icio (!), del inal de la his o ia. Coincidimos con Dosse en que la his o ia o se man iene como la ciencia del cambio o pie de su en idad como disciplina cien í ica, pe o al mismo iempo jus o es ap ecia el in e és y la eno ación que supone el es udio ealmen e his ó ico de los enómenos de la ga du ación y de las pe manencias, es deci , que la combinación dialéc ica de1 iempo co o, medio y la go al analiza los hechos his ó icos ambién en aña un a ance en la di ección de una his o ia o al, en línea con lo esc i o po Michel Vo elle y o os. De la his o ia humana a la his o ia sin m nb es Pa a Ma c Bloch y Lucien Feb e la his o ia es la «ciencia del homb e». Pa alelamen e a la de aluación del iempo co o, iene luga un c ecien e desin e és, que Dosse pone de mani ies o, de la nou elle his oi e hacia la in e ención humana en la his o ia. De nue o B audel ac úa de homb e-puen e al nega , en e a lo dicho po a p ime a gene ación, que el homb e haya enido algún papel ele an e en el de eni his ó ico (pág. 120-124, 164-165), y Emmanuel Le Roy o ece como o as eces el ejemplo ecien e más ex emo del cambio de o ien ación con su his o ia del clima, una his o ia na u al sin los homb es. Insis e Dosse en cómo la cuan i icación pu a, el iempo inmó il y lo men al inmu able educen al homb e a un obje o pasi o de la his o ia (pág. 218); sin emba go, no alo a quizá su icien emen e el enacimien o del homb e -«desapa ecido bajo los escomb os de se ies.. .>+ de la mano de Ia an opología his ó ica, decla ada en es e momen o en e pione o de in es igación de la di ección de Annales, aun admi iendo que sea oda ía un homb e pasi o (pág. 180- 18 1). La complejidad de una co ec a e aluación de la apo ación ac ual de Annales a la his oi og a ía la enemos en es e ema de una his o ia humana o no humana: Le Roy Ladu ie hace desapa ece al homb e al in es iga el clima pe o jacaso no lo si úa, en cie o sen ido, en el cen o de su indagación an opológica en Mon aillou, illage occi an? LA «NOUVELLE HISTOIRb Y SUS CR I'ICOs 99 De la his o ia p oblem a una his o ia desc ip i a neoposi i is a Con Bloch y Feb e pasamos de la his o ia na a i a y posi i is a de Langlois y Seignobos a una his o ia que no se con en a con ela a al dic ado de los documen os sino1 que plan ea a és os p egun as, u iliza un cuad o concep ual en la in es igación, o ganizándose és a en unción de los p oblemas p opues os po el his o iado . Jacques Le Go , emplazado a que de iniese la escuela de Annales con una palab a, esume: «La nue a his o ia es una his o ia-p oblema» (págs. 73-74). ~e ec a Dosse dos ías cla a.men e dis in as, seguidas po di e en es his o iado es, a a és de las cuales se es á ol iendo (en cuan o a p eocupa se más po el cómo y menos po el po qué) a la his o ia p e-Annales: a) la se ialización que descompone lo eal pa a desc ibi lo empí icamen e; ascinada po el hecho b u o como único pun o de pa ida y ni el de in eligibilidad; en esumen, un cla o enacimien o del neoposi i ismo (págs. 196-197); b) el en oque an opológico que educido a la desc: ipción de la ida co idiana, an o men al como ma e ial, de las gen es co ien es «se pa ece a la his o ia posi i a en su aspec o ac ual, sólo que en o o campo, ue a de lo polí ico» (pág. 180); «de desmemb amien o del obje o his ó ico y de up u a adical con la his o ia social»: así censu a Dosse la nue a emá ica de la ida p i ada «que se asemeja a lo que, en o o iempo, se llamaba la his o ia de las ci ilizaciones o de las cos umb es» (págs. 218-219). Aho a bien, end íamos que añadi noso os lo siguien e: la desc ipción, sob e odo si es del homb e común -obje o de in es igación ideológicamen e ol idado po la his o ia posi i is a-, puede y debe es a al se icio de un p oyec o explica i o y concep ual de la his o ia, que po supues o no1 puede p escindi de lo ac ual y aun del ela o; la cuan i icación, en elazada ap opiadamen e con un a amien o cuali a i o de los da os, ha demos ado asazmen e su u ilidad pa a una his o ia que in e ogue cien í icamen e el pasado ( éase si no la ob a de Guy Bois); la an opología his ó ica pe mi e más desa ollos que la me a desc ipción, ambién adiciona dimensiones y posibilidades nue as a la búsqueda de las espues as que exigen las hipó esis explica i as, y puede hace iable cie a pe spec i a de una his o ia o al, y aun de una his o ia ma e ialis a ( enemos la e e encia al espec o de la an opología social de Mau ice Godelie o de la an opología ma e ialis a de Ma in Ha is). 100 C. BARROS De la his o ia o al a la his o ia en migajas El p oceso de decons ucción de la nou elle his oi e iene pa a F ancois Dosse su máxima exp esión en la dispe sión y la mul iplicación ac ual de obje os, de mé odos, de en oques y de concepciones his o iog á icas. La up u a del hilo conduc o de la his o ia o al o global, concep o cla e lanzado en los años ein a po Annales, al cual B audel y la segunda gene ación de nue os his o iado es -in o ma nues o au o - ambién ue on ieles (págs. 1 13- 1 14, 147- 148), esumi ía las es an es discon inuidades denunciadas en e los años ein a y ochen a, signi ica ía la enuncia a busca la sín esis -y no digamos sis emas causales que es i uyan in e acciones- y el abandono de ini i o de oda p eocupación eó ica e incluso concep ual, en bene icio de un empi ismo y eclec icismo o al, y, po o o lado, en a o de las ciencias sociales más po en es y segu as de su papel. La his o ia en migajas, up u a epis emológica que end ía en Pie e No a su p opagandis a más en usias a y mad ugado (págs. 188-189), y que encon a á en Foucaul su base eó ica (págs. 190 y SS.), simboliza ía po an o el es allido inal -y po descon ado el in de su cohesión como escuela- de la nou elle his oi e al como la hemos conocido es os úl imos cincuen a o sesen a años. Es a pa celización de la his o ia, la ac u a de un p oyec o his ó ico mo ilizado como Annales, es is a ambién po Dosse como un e ec o de la agmen ación «pos mode na» de la sociedad de los ochen a, ca ac e izada po el epliegue indi idualis a, la e osión de las iden idades sociales, la p oli e ación de los « anceses sin adhesiones». . . (págs. 187, 242-243). La se e idad del juicio del au o se apoya en dos se ias a i maciones: 1) el discu so desmemb ado de la his o ia es hoy, piensa Dosse, asumido po «la mayo pa e del núcleo dominan e» de la escuela de Annales; 2) el p oyec o his ó ico glogalizan e es «el undamen o mismo de la especi icidad his ó ica» (pág. 270). De se así la suges i a di e sidad y abundancia de abajos his ó icos que acompañan al «es allido» de la his o ia en F ancia, encub i ía ealmen e una huida hacia adelan e -como dice Dosse- que bajo ningún concep o compensa ía el desdibujamien o de la iden idad de la disciplina po ob a de Annales y la pé dida de la unción es imulan e que ha enido eje ciendo la escuela en e los his o iado es anceses y no anceses. LA aNOüVELLE HiSTOLRE>> Y SUS CRlTIc0s 101 His o ia y ciencias sociales: de la p imacía a la disolución Una causa p incipal del a ac i o eno ado de Annales y de su capacidad pa a pe manece la gos años en la p ime a ila de la in es igación his ó ica, es sin luga a dudas la audacia e in eligencia con que coope an los nue os his o~iado es con las ciencias sociales, log ando en los iempos de Bloch y Feb e ede a las al ededo de la his o ia, esis iendo después con éxi o, es o es, in eg ando sus descub imien os, las acome idas de las disciplinas eme gen es, al es el caso de B audel en elación con el es nic u aiismo de Lé i-S auss, en opinión de Dosse. Pues bien, señala nues o au o que el p ecio inal a paga po la ap opiacion indebida de las ciencia sociales es á siendo la disolución de la his o ia en el seno de aquéllas, la asimilación ac í ica de sus emas, concep os y me odologías, p e ia enuncia a aquello que ha dado a la his o ia cie a p imacía sob e la geog a ía, la sociología, la economía o la an opología; explica los hechos humanos como p ocesos globales en el iempo, p o eyendo además a la sociedad con empo ánea de una iden idad his ó ica colec i a. Cie amen e iene al os aledo es en e los nue os his o iado es de hoy la idea, de i ada de la p ác ica más que de una e lexión eó ica como co esponde a una de las peo es adiciones de Annales, de que la his o ia end ía que usiona se con o as ciencia sociales pa a da luga a un sabe ecumknico, a una sue e de supe ciencia, donde al como es án las elaciones in e cien í icas de ue za en el momen o p esen e pa ece azonable desca a , si ue a ac ible un p oyec o de ese ipo, que la his o ia jugase en él un ol cen al. Es imamos que F ancois Dosse no pone, así y odo, el acen o necesa io en e idencia es a endencia pesimis a a bo a el pe il de la his o ia como disciplina cien í ica, ac u a en la adición de la nou elle his oi e de consecuencias an o o más g a es que el abandono de la his o ia o al (el eje de la c í ica de Dosse), a su ez paso p e io pa a esa anunciada huida de nue os his o iado es a o as ciencias sociales as el señuelo de la no edad cien í ica: o a acilidad más pa a el e o no, bajo la bande a de la de ensa in ansigen e de la especi icidad his ó ica, de las iejas o mas de in es iga y con a el pasado. El au o de L'his oi e en mie es esal a oda ía o a discon inuidad inculada es echamen e con las an e io men e ci adas: la up u a de la elación pasado/p esen e/ u u o clásica en Annales. In e oga al pasado desde el p esen e, al obje o de comp ende cien í icamen e an o el aye como el hoy, y de c ea una conciencia his ó ica con el in de con ibui a p e e y cons ui un u u o mejo pa a los homb es: o ma pa e de los pa adigmas que hicie on que la nou elle his oi e iun a a, es al in y al cabo lo que dis ingue a un his o iado de un an icua io, a gumen a jus amen e Dosse (págs. 63-66). Una his o ia sin el cambio, sin la ecupe ación po el homb e, sin la búsqueda de explicaciones, lo que en de ini i a es pa a Dosse la nou elle his oi e de los años 80, semeja es a al ma gen de las p eocupaciones del hoy y de espaldas a cualquie p oyec o colec i o de u u o, pe o a nues o pa ece es o es así sólo en pa e. T as la apa iencia de una his o ia asép ica, neu al an e las inquie udes y las mise ias de la con empo aneidad, encon amos asimismo inspi adas en el p esen e o as p egun as al iempo pasado, o os deseos de in lui con el quehace his ó ico en la ac ualidad y en la o mación del po eni , in lujos que ienen un sen ido disc epan e (ú il oda ez que implica el plan eamien o de nue os p oblemas, o al menos de iejos p oblemas pe o de una o ma nue a) con la olun ad de p og eso que animó desde su nacimien o a la nou elle his oi e, pe o no po ello inquie udes menos ibu a ias de una ín ima elación pasado / p esen e / u u o. Un excelen e ejemplo lo enemos, cómo no, en las p egun as, las espues as y las in enciones de u u o que encie a la conclusión de que «La Ré olu ion ancaise es e minée», y en gene al la e isión en ma cha de la his o ia de los hechos de 1789 elabo ada po Annales. Dosse c i ica despiadadamen e las conclusiones y el uso del concep o de his o ia inmó il, jun o con los a gumen os esuci ados del pensamien o ancés an ijacobino, an o libe al como ul a eacciona io, po pa e de nue os his o iado es co no Fu e , Riche , Chaussinand-Noga e , Chaunu y Mona Ozou , al obje o de da la uel a a la e sión annalis e adicional de la e olución de 1789 (págs. 248-261). E idenciando en consecuencia la conexión de los his o iado es que p ecisamen e es án ompiendo con más de e minación e impudo con el p oyec o acionalis a y ma ilizado de los iejos Annales, con los p oblemas ideológicos de la coyun u a ac ual. F ancois Dosse al habla , en sus conclusiones, de la ecupe ación de una his o ia ciencia del cambio, menciona en un momen o dado que ello «no depende an o de los his o iado es como del mo imien o social» (pág. 27 1). Disc epamos con es o, no po que no encie e una e dad (máxime eniendo en cuen a la ue e ligazón his o ia-sociedad en F ancia), sino po que supone echa el balón ue a del campo de la his o ia y de los his o iado es, pese a es a de endiendo los pa ida ios de la his o ia global, empezando po el p opio Dosse, su al e na i a a la c isis de Annales como es na u al median e un deba e his o io- g á ico. El caso es que en sociedades an a ec adas como F ancia po la c isis ac ual de la idea de p og eso, e big acia G an B e aña, I alia LA ~NOUVELLE HISTO~ Y SUS CR~TICOS 103 o la p opia España, la his o ia social y económica, la his o ia «mó il», no es á sopo ando una p esión desna u alizado a an mayúscula como en F ancia. La e dad es que depende en p ime é mino del his o iado , más que de ue zas ex e io es, el ipo de his o ia que aquél pe sonalmene hace; así que los his o iado es anceses, pa a bien o pa a mal, imp imie on po que quisie on, es la e idencia misma, un gi o de 180" a su adición his o iog á ica du an e la úl ima década, había y hay a ias al e na i as de desa ollo de la nou elle his oi e. F ancois Dosse encuen a en un amplio g upo de nue os his o ia- do es galos la con inuidad de la ob a de Ma c Bloch, Lucien Feb e, Geo ges Le eb e, E nes Lab ousse y Femand B audel pa a los años no en a, «una e dade a nue a his o ia», o ma de en ende y p ac ica la his o ia que se di e encia ne amen e de la o a endencia de Annales, obje o de la ace ba c í ica de nues o au o , cuya di e gencia c ecien e de la adición annalis e no hay que desca a que acabe e o zando, aún no que iéndolo, la lhea con inuis a, y ice e sa. Si Annales pie de al inal su iden idad his ó ica como escuela pa ece di ícil que man enga su plena capacidad de in eg ación y la in luencia nacional e in e nacional de que iene dis ni ando. F ancois Dosse plan ea incluso si no co e la his o ia en F ancia el iesgo de desapa ece como la zoología de aye o de conoce una c isis de ma ginalidad como la geog a ía (pág. 265). Los c i e ios u ilizados po el au o pa a iden i ica y selecciona a los his o iado es pa a él más ep esen a i os de la adición de Annales son dos: la idelidad a una his o ia global y la p oximidad al ma e ilismo his ó ico, posicionamien os po o o lado in e depen- dien es. Valo ando en es a di ección la pues a en p ác ica de una his o ia de las men alidades inculada a la his o ia social, la his o ialización del en oque an opológico, el en elazamien o dialéc ico del iempo co o y la go y de la coyun u a y de la es uc u a.. . Con lo cual ob iene una lis a: Geo ges Duby, Michel Vo elle, Jean Pie e Ve nan , Mau ice Agulhon, Monique y Pie e Lé eque, Claude Mossé, y o os (págs. 200-202, 212-215, 220-223, 236-237, 242). A odo lo dicho el au o ag ega como un asgo de esa e dade a nue a his o ia la u gencia po ol e a la his o ia polí ica y al acon ecimien o pa a que la his o ia pueda así conse a sus ca ac e ís icas de ciencia del cambio, siendo conscien e que es a o ien ación de la in es igación no pe enece a la adición de la nou elle his oi e sino odo lo con a io. Sob e el e o no del acon ecimien o da la imp esión de que exis e un amplio consenso en F ancia. Vimos cómo Cou au-Bega ie lo 104 C. BARROS ei indicaba como el eje de su al e na i a a Annales. Dosse acla a na u almen e que no es cues ión de p oclama el eg eso a la clásica his o ia acon ecimen al: «se a a de hace enace el acon ecimien o signi ican e, unido a las es uc u as que lo han hecho posible, o igen de la inno ación.. .» (pág. 272); posicion en la que po ió Le Go en el p ólogo a la edición de 1988 de La nou elle his oi e: «hace en adelan e del acon ecimien o la pun a del icebe g, es udiándolo como c is alizado y e elado de las es uc u as» (pág. 16). Así y odo, en el caso de que e dade amen e los nue os his o iado es abandonen -o combinen- la an opología, la his o ia cul u al, la his o ia se ial, e c., po una nue a his o ia ac ual, no queda eó ica y su icien emen e cla o pa a noso os que el eg eso del acon ecimien o no signi ique una de o a más de Annales si a la ez pe sis en los alejamien os de la his o ia social, de la his o ia global, de la his o ia p oblema, de la his o ia como ciencia del cambio. En la ob a colec i a de 1978, an es ci ada, de ini o ia de la nou elle his oi e se encuen a la con ibución de Guy Bois («Ma xisme e nou elle his oi e»), que posiblemen e el au o hoy ya no sos enga de la misma o ma, pe o cuya lec u a aconsejamos pa a comp ende la elación del ma e ialismo his ó ico con Annales, y llena así una laguna exis en e en el lib o de Dosse, quien ei indicando dicha elación como básica pa a su e dade a nue a his o ia, no de alla la pa icipación del ma xismo en la o mación de Annales, cosa que Cou au-Bega ie sí hizo en su ob a desde el pun o de is a con a io. C eemos que la al e na i a que Dosse p ecisa de un desa ollo más p o undo en dos aspec os que ocupan un luga en demasía subo dinado en sus azonamien os: a) deci en p ime luga que la plena ecupe ación de la his o ia como ciencia del cambio es insepa able del deba e sob e la eo ía de la his o ia; po ejemplo, nos ha llamado la a ención que en e los c i e ios seleccionado es de los nue os his o iado es no incluya Dosse explíci amen e las posiciones de aquéllos hacia la his o ia social, ieja de iciencia de Annales si en endemos lo social no sólo como un concep o amplio -y ambiguo- que lo aba ca odo, sino que ambién y sob e odo a la mane a de la his o ia social anglosajona, lo que nos lle a inexcusablemen e a la eo ía de la his o ia como ciencia del cambio social. b) La ap eciación posi i a de la capacidad me odológicamen e inno ado a de Annales, es á más bien a inconada, has a in ia alo ada, po e ec o del con ex o sumamen e polémico del lib o y ambién de las p opias concepciones en es e sen ido algo conse ado as del au o . Así enemos que los his o iado es elegidos po Dosse como la e dade a nue a his o ia ancesa po sus concepciones globales y ma e ialis as de la his o ia, ocupan en gene al I LA ~ouww HISME Y SUS CR~TICOS 105 posiciones de angu adia en el campo de la his o ia de las men alidades y de la an opología his ó ica, en la aplicación de mé odos cuan i a i os al análisis his ó ico, e c., sin que es a ci cuns ancia sea enida debidamen e en cuen a a la ho a de la e aluación. Más de la mi ad de las páginas de L'his oi e en mie es es án dedicadas a pasa e is a a las ob as de la p ime a y la segunda gene ación de Annales. El balance hal que hace el au o es posi i o. A sabiendas que po aquellos años dominaba la his o ia que con aba las ba allas y los hechos ele an es de g andes homb es, en eudada a uen es na a i as, Dosse esal a sob emane a el signi icado de Annales como la undación de una his o ia de la base ma e ial de la sociedad, que cons uye hipó esis pa a su comp obación empí ica, que p e ende una explicación global de la his o ia humana, pe o nues o au o deja en un luga subo dinado la p o unda eno ación de mé odos, la inno ación que implica ina an uc í e a coope ación con las o as ciencias sociales. Cie amen e Dosse, pe sona in o mada, no desconoce es o úl imo, econoce el «p o undo dinamismo de una escuela que se de ine po su ape u a y que pe mi e accede a nue os obje os y a nue os ho izon es pa a alcanza un ni el, pa icula men e ico, de la p oducción his ó ica» (págs. 264-265), capacidad inno ado a que con inúa -dice F ancois Dosse- con la e ce a gene ación, pe o luego al es udia és a no es del odo consecuen e con dicho econocimien o, lo cual me ma solidez a un lib o que en gene al con ence al lec o , suge iéndole múl iples ideas y ma ices sob e la si uación de la his o ia en F ancia, y ambién en España. En la segunda pa e del lib o, de:dicada a la ac ual gene ación de nue os his o iado es, la nega i idad del balance a as a po el suelo a la an opología his ó ica, la his o ia cuan i a i a, la his o ia de las men alidades, a la la ga du ación. ]El au o , cada ez que, haciendo hono a la igu osidad de su ensayo, menciona el alo cien í ico de los nue os e i o ios y mé odos de in es igación, añade que al a olun ad de sín esis, de explicación, de acionalización, de conexión con una his o ia social y o al (págs. 188, 194, 198, 210), sal o excepciones, y lo sos iene con an o én asis -y no amos a nega aquí la base obje i a que ienen diichos «pe os>+ que lo segundo desmien e a lo p ime o, y el lec o in ie e pues que no se deben segui unas di ecciones de la in es igación his ó ica an a iesgadas, donde pa inan an insignes y e e anos his o iado es. El esul ado inal es una imagen, una aza me odológicamen e conse ado a que pe judica no ablemen e la esis del lib o de Dosse, con el ag a an e de que la in ención (del au o es jus amen e la opues a, y que la posición his o iog á ica de inida po él, p óxima al 106 C. BARROS ma xismo, ep esen a, ya lo hemos is o, el con apun o imp escin- dible al e oceso de la his o ia ancesa, a pesa de los a ances me odológicos, a los iempos an e io es a la c eación de Annales. El ma e ialismo his ó ico p opo ciona, di ec a o indi ec amen e, a la nou elle his oi e una pa e imp escindible de su capi al cien í ico y eno ado , concep os ope a i os como la de e minación económica y social, la gen e común como suje o his ó ico, la lucha de clases, la his o ia o al, en esumen, un en oque eó ico de la his o ia sin el cual es amos con encidos de que la his o iog a ía ancesa no hab ía log ado libe a se del empi ismo y del posi i ismo. Pe o es p eciso asimismo e con cla idad lo siguien e: las inno aciones me odo- lógicas más o iginales y ca ac e í icas de Annales son m o de una ap i ud p obada pa a ap ende de las demás ciencias sociales, e elan una g an audacia pa a conquis a nue os e i o ios y mé odos pa a la his o ia. En suma, la hegemonía conquis ada po la nou elle his oi e de i a de una eliz combinación -no exen a lógicamen e de i alidades y con lic os- del e e en e ma e ialis a en la eo ía y un i o impulso eno ado en el mé odo, con e gencia que en aña cie o sinc e ismo y que dio luga a un equilib io uc í e o, c eado , que aho a es á a pun o de pe de se. La deuda de Annales con el ma xismo es ob ia, aunque no lo es menos la deuda del ma xismo con Annales, desde luego en cuan o al desa ollo y di usión de una se ie de plan eamien os ma e ialis as, y po que den o de Annales, o en sus p oximidades, los his o iado es ma xis as in es igan con una ac i ud más abie a hacia lo nue o, escud iñando odas las dimensiones de lo eal, compi iendo con éxi o en los en es a anzados de la in es igación. Hemos ecogido y admi ido c í icas esenciales de Dosse al úl imo ayec o de Annales, que pod íamos ca ac e iza , de acue do con nues a p opia isión, median e el binomio desequilib ado de inno ación sin eo ía. Aho a bien, seamos obje i os y jus os: ¿cuán as eces se educe el ma e ialismo his ó ico a la de ensa y desa ollo de una eo ía sin inno ación?, mejo dicho, ¿cuán as eces la inno ación de la eo ía ma xis a ena la inno ación? Apa e del ca ác e dogmá ico del ma xismo impe an e en los iempos de la o mación de Annales ( ac o signi ica i o pa a en ende cómo la inno ación pudo exigi cie o dis anciamien o de la eo ía), hay que deci que la p opia o aleza y acionalidad cien í ica de su eo ía hace que el his o iado ma xis a siemp e ea con más acilidad y igo que un his o iado de o mación exclusi amen e empí ica (a quien no po eso le cues a menos abajo el cambio de obje i os o écnicas), los pelig os de emas y las di icul ades de mé odos inédi os, no p obados cien í icamen e. Cuando nadie mejo que el his o iado o mado LA KNOUVELLE HISTOIRG, Y SUS cR nm 107 eó icamen e, ecuen emen e ma xis a o in luido po el ma xismo, pa a consegui la sín esis en e los iejos y los nue os emas y mé odos de la his o ia. La p opia in e disciplina idad básica del ma xismo como iloso ía y me odología de las ciencias sociales, ¿no end ía que a o ece la in eg ación no mecánica en la his o ia ma e ialis a de los descub imien os y los mé odos de o as disciplinas? La enseñanza de Ma x in eg ando pe manen emen e, mien as i ió, los descub imien os cien í icos en su concepción y me odología de la his o ia y de la sociedad, no ha enido una con inuidad cla a en gene al en e los ma xis as. El caso del es udio his ó ico de las supe es uc u as es pa adigmá ico: mal se puede habla de una his o ia o al sin a ende y a a de conoce lo que se llama «el e ce ni el». El ma xismo e ocede desde hace iempo an e es a emá ica ha o di ícil pa a un en oque ma e ialis a, cuya in es igación lo cie o es que u ge. Como his o iado es, jcómo no alo a en onces la cons i ución de una his o ia de las men alidades, de una an opología his ó ica y de una his o ia sociocul u al po pa e de la nou elle his oi e con la ayuda de las ciencias humanas ecinas? Has a ese momen o la his o iog a ía había abo ado más que nada la supe es uc u a polí ica, ins i ucional, es a al; los nue os his o iado es anceses -no ma xis as y ma xis as- en ocan empe o el análisis de la supe es uc u a de la sociedad ci il, lo que ab e en e o as cosas la posibilidad de in es iga el suje o social de la his oiia en su globalidad. En in, que el his o iado no puede pe manece indi e en e al cómo y al po qué de los hechos del pasado; eco demos que la inno ación en el mé odo y en los obje os es una cualidad inhe en e al conocimien o cien í ico; con undi lo nue o con la moda es un iesgo que el in es igado iene que asumi , y en el que no es obliga o io cae , cie amen e no jus i ica el epliegue a la siemp e ela i a segu idad del cómo y el qué de an a io. La c ecien e o ien ación en e annalis es de p ac ica la eno ación del mé odo ompiendo el e e en e eó ico y la adición de la escuela, no quie e deci que sea co ec o ni ine i able nega la inno ación pa a p ese a la ma iz cons i uyen e de Annales. Huyamos de la alsa al e na i a: con inuismo sin inno ación o inno ación sin con inuismo. Es iable, y Dosse ambién lo hace no a , una his o ia de las men alidades que a la ez sea his o ia social, o una an opología que a la ez sea his o ia, como lo ha sido usiona los mé odos cuan i a i os con los cuali a i os, cla o que pa a dichas sín esis es ineluc able e o za en la in es igación el componen e concep ual y eó ico pa a no pe de se en e las amas de los á boles o en e los á boles del bosque: lo exige la dispe sión -en aumen e de los obje os, de las