p oduc o a y como usua ia de la misma (aspec o és e que quizás haya quedado
escasamen e plasmado). Es e in e esan e esquema es desa ollado a lo la go de
nue e capí ulos, en cada uno de los cuales se a a una ma e ia, a sabe : iloso ía,
lingüís ica, psicología, his o ia, geog a ia, de echo, economía, biología
y
me-
dicina.
A
pesa de que -a eno de lo que apo a a nues a disciplina- enemos
que cali ica es e lib o como de di ulgación, su lec u a nos pa ece in e esan e.
La his o ia de la ciencia ha cen ado su a ención, la mayo ía de las ocasiones, en
el es udio de los log os conseguidos. Pe o en cuan o és os no son más que el
u o de la his o ia an e io de la humanidad, cabe p egun a nos el papel que
han jugado en su elabo ación los hechos que han quedado sin ascendencia.
En es e sen ido, el es udio de la ma ginación de la muje po la his o ia puede
se i como pa ón de ace camien o a la conduc a de o as mino ías, así como a
la comp ensión de la con igu ación ac ual de la ciencia, desde la elación
es ablecida en e su es amen o dominan e y dichas mino ías ma ginadas.
OROZCO ACUAVIVA, An onio (1 98 l),
Bibliog a iá
Medi o-Cien @ca
Gadi ana.
Ensayo bio-bibliog á ico médico, cien @co y écnico de Cádiz y su p o incia.
Cádiz, Ob a cul u al ((Casino Gadi ano)), 280 págs. [800 p as.].
Los epe o ios bio-bibliog á icos de ca ác e his ó ico-cien í ico cons i u-
yen un a ma de abajo básica pa a el his o iado , pues en muchas ocasiones le
acili an da os sob e la ida y ob as de cien í icos del pasado de los que,
ecu iendo a ob as gene ales, a amen e ob iene in o mación. Si a la desc ip-
ción minuciosa de los esc i os se acompañan conc e as e e encias sob e su
localización en biblio ecas, el epe o io se con ie e en ob a de obligado uso.
La
his o iog a ía médico-cien í ica española, po o o lado, posee una la ga
adición en la publicación de epe o ios de es e ipo. Si an como ejemplos,
los ya clásicos de He nández Mo ejón (1842-1852) y de Chinchilla y Pique as
(1 841- 1846) pa a la medicina, el de Ma ei y Rua Figue oa (187 1-72) pa a la
nine alogía, o bien el de Miguel Colmei o (1858) pa a la bo ánica. Culmina-
ción de es a é il adición la cons i uye, a nues o juicio, el
Dicciona io his ó ico de
la
ciencia española,
con eccionado po un equipo de p o esionales de his o ia de la
medicina y de la ciencia bajo la di ección del p o eso López Piñe o, que e á la
luz en b e es echas (Ba celona, Ed. Península).
La
Bibliog a a médico-cien $ca gadi ana
del p o eso O ozco Acua i a, i ula
de la cá ed a de His o ia de la Medicina de la Uni e sidad de Cádiz, más que
enga za con es a ica adición, ompe o almen e con ella y se con ie e en
ejemplo pa adigmá ico de cómo no debe hace se una bibliog a ía de es e ipo.
En p ime luga , la ausencia de un plan p e io de abajo hace que el lec o , al
é mino del es udio de la
Bibliog a ia,
se siga plan eando las mismas cues iones
que insis en emen e le asal a on a lo la go de odas sus páginas: ;se a a de una
bio-bibliog a ía exhaus i a de au o es gadi anos?; ;es, más bien, un ca álogo de
iien es exis en es en biblio ecas de la p o incia de Cádiz?; las no as biog á icas
de los au o es de las ob as incluidas en la segunda pa e ip e enden o ece una
in o mación al día sob e los mismos, jun o con da os sob e sus ob as no
ecogidos en la pa e bibliog á ica?; iqué en iende el p o eso O ozco po
((cien í ico gadi anon?; y, inalmen e, icuáles son los lími es c onológicos que
enma can el es udio? Todo lo más que el lec o puede conclui es que se a a,
al
menos en su p ime a pa e (((Bibliog a ía médica gadi ana)), pp. 35-122, y
((Bibliog a ía cien í ica y écnica gadi anm, pp. 123-180), de un ca álogo de
imp esos gadi anos en biblio ecas de la p o incia de Cádiz, adicionado con
espo ádicas e e encias a algunas biblio ecas mad ileñas (La B. Nacional y la de
la Real Academia Nacional de Medicina; a p opósi o, ipo qué ninguna
e e encia a los iquísimos ondos de la biblio eca de la Facul ad de Medicina de
la
U.
Complu ense?). La segunda pa e del es udio del p o eso O ozco
(((Resúmenes biog á icos de médicos, cien í icos
y
écnicos de Cádiz y su
p o incia)), pp. 183-250) con iene da os sob e la ida de cien í icos gadi anos
p oceden es de es udios ya clásicos -con no ables e o es- y de o os más
ecien es -pe o mal u ilizados y comp endidos, po el au o de la ob a que
comen amos. Pe o ayamos po pa es.
El p o eso O ozco Acua i a, en un capí ulo in oduc o io (pp. 11-32)
ompe una lanza a a o de una equí oca concepción de la e udición his ó ica,
en e
a
lo que denomina ((elabo ación his ó ica o simple na a i a)) (p. 1 1). Pa a
él,
los cul i ado es de la p ime a son (( e dade o espejo de hones idad cien í-
ica)) (p. 12), mien as que a los segundos les in ade un me o deseo de
lucimien o con un o al abandono de la e ec i idad en la in es igación. El doc o
O ozco igno a, pues, que un buen abajo de ((na a i a his ó ica», ealizado
po un p o esional compe en e, exige po pa e de és e, como paso p e io, el
pone a p ueba su ((o icio de his o iado )), que pasa inde ec iblemen e po el
dominio de las écnicas de la e udición más exigen e. Que el p o eso O ozco
desconoce o almen e es as écnicas, incluidas las p opias de la bibliog a ía, se
e idencia palpablemen e a lo la go de oda su ob a. Es más, igno a los
epe o ios más clásicos de la e udición bibliog á ica hispana decimonónica y,
lo que es más impe donable pa a quien jus i ica su ((o icio de his o iado ))
exclusi amen e desde una pe spec i a local, los de su ie a na al. Según
O ozco (p. la), en e 1830 y 1903 sólo se publica on en Cádiz dos ensayos de
ca ác e bibliog á ico: los de Cambasio (1830)
y
Dionisio Pé ez (1903), po
cie o, es e úl imo mal ci ado po O ozco. A es a pa ca elación pod ían
añadi se, en e o os, la ((Lis a de imp en as, lib e ías y li og a ías exis en es en
Cádiz, el Pue o de San a Ma ía y la Isla de San Fe nando)) (Bol. Bibl.
Esp.,
6,
42,
1865) y las monog a ía de Ped o Riaño de la Iglesia (1 9 16) aunque la ecoge en
el
capí ulo bibliog á ico, la ci a mal, la de A. Ho ozco (1929) y la hipo é ica de
Sebas ih de Miñano y Bedoya (1830). De ca ác e biog á ico con iene ci a el
es udio de Adol o de Cas o (1 808-1 8 14) -igualmen e eseñada en la biblio-
g a ía gene al,
y,
asimismo, mal indizada-,
y,
como ca álogo de una biblio eca
gadi ana desconocida po O ozco, el que José de la He án publicó en 1894
sob e los ondos de la Biblio eca Municipal de Je ez de la F on e a.
Si aspasamos el ámbi o es ic amen e local, las ausencias son casi o ales.
Un ejemplo: el
Manual del Lib e o Hispanoame icano
de An onio Palau y Dulce
(Ba celona, A. Palau, 27 ols.
+
1 ol. de índices, 1948-1976), uno de los
epe o ios bibliog á icos hispanos más impo an es publicados has a la echa.
Hubie a sido deseable, ambién, que el p o eso O ozco hubie a e i icado la
p esencia de los í ulos indizados en su bibliog a ia en ca álogos de biblio ecas
ya
imp esos, o bien en o os ca álogos que, po su iabilidad, me ecen una o al
con ianza pa a el in es igado . En es e sen ido, el olle o de p esen ación de la
se ie Hispaniae Scien ia, que di ige el p o eso López Piñe o
(Plan de la Colección.
Valencia, A es G á icas Sole , 1975), con iene una exhaus i a elación de
bibliog a ías, opobibliog a ías y ca álogos de biblio ecas cuya consul a le hu-
bie a e i ado al p o eso O ozco come e los g a es e o es de odo ipo que su
Bibliog a ía
con iene, y amplia sus ancialmen e la p oducción cien í ica de
algunos de los gadi anos ilus es que analiza. Po ejemplo, la de Beni o Alcina
y
Rance, que, además, ue au o de un
T a ado de Higiene p i ada
y
pzíblica,
en dos
g uesos olúmenes en cua o, imp esos en Cádiz en 1882.
Y
pues o que el
p o eso O ozco concluyó su
Bibliog a iá
en 1977 (p. 32), pe o no la dio a la
imp en a has a el pasado año, podía en ese lapso de iempo habe ojeado o os
epe o ios y ca álogos apa ecidos a lo la go de ese cua ienio, como po
ejemplo, el de Val e de (1981) sob e la biblio eca de la Academia de Medicina
de Se illa, el de Suñé-Mendoza (1976) sob e los ondos cien í icos de las
biblio ecas uni e si a ias de G anada, y el de Ga cía del Ca izo San Millán
(198 1) sob e los de la Uni e si a ia y de San a C uz de Valladolid.
'
El úl imo plano de e o es en la ob a que comen amos se si úa en el ni el
concep ual. Dejando de lado algunas ap eciaciones anecdó icas sob e la ida de
A éjula («la ida de A éjula ue polí icamen e muy mo ida)), p. 193), y o as que
no lo son an o, como el desconocimien o de O ozco sob e la impo an e
apo ación de A éjula a la química española de la época, y que an espléndi-
damen e ha sido es udiada po los p o eso es Ca illo y Gago (a los que ci a
O ozco pe o no comp ende), nos so p ende que no haya sabido saca pa ido a
la li e a u a secunda ia que ha manejado. Si iéndose exclusi amen e de
Anas asio Chinchilla ( . IV, p. 167), O ozco hace a Gio anni Spalla ossa na u al
de Cádiz (p. 244), cuando Juan Rie a en su
Ci ugía española ilus ada
y
su
mmunicación con Eu opa
(Valladolid, p. 109, 1976) ha demos ado cla amen e que
Spalla ossa e a na u al de Géno a. O ozco ha manejado el es udio de Rie a, po
lo menos en una ocasión (p. 250), pe o no ha sabido inco po a lo en oda su
ex ensión a su bibliog a ía, y eso que su manejo es muy ácil, pues posee un
índice muy comple o de au o es. De ahí su e o .
Y
de ahí ambién que no haya
en endido co ec amen e la signi icación his ó ica de la ob a de Spalla ossa,
que, a nues o juicio, hay que inse a en las coo denadas del mo imien o
an isis emá ico de la medicina española del úl imo e cio del siglo
XVIII.
T es úl imos aspec os pa a e mina . En p ime luga , se echa de menos un
aciado sis emá ico de las e e encias bibliog á icas con enidas en el impo an-
ísimo pe iodismo médico gadi ano de p incipios del siglo XIX, que gn
ascenden al papel jugó en el p oceso de in oducción en nues o país de
la
men alidad ana omoclínica. En segundo é mino, las abundan ísimas e a as
ipog á icas a ean la lec u a de la ob a, cuando no inducen a con usión,
especialmen e en la ansc ipción de los í ulos la inos. Finalmen e, hubie a sido
de desea que el p o eso O ozco hubie a pues o más cuidado en los índices.
Así, po ejemplo, se echan en al a índices de edi o es, de luga es de imp esión,
de imp eso es, de aduc o es
y
de comen a is as.