ARTICLES Analisi 1011
1,
1986, 203-214
TRASNACIONALIZACION
TECNOL~GICA
Y
RESISTENCIA CULTURAL*
J.
Ma in
Ba be o
In oducción
La in es igación del impac o de las nue as ecnologías de comunicación
sob e las sociedades y cul u as de Amé ica La ina debe ía comenza po
un eplan eamien o de los é minos mismos en que se enuncia el ema, ya
que el discu so ace ca de los e ec os de
las
ecnologias sob e
la
cul u a es á
poblado de demasiadas ampas. De una pa e con inúa -aho a de modo
so is icado y laico- la ieja adición idealis a que opone la ecnología a la
cul u a como ma e ia
a
espí i u, y sigue c eyendo en una iden idad de
la cul u a que es a ía en la base de oda iden idad cul u al. De o a pa e
unciona ahí un con adic o io concep o de «e ec o» que pe mi e a la ez
agmen a lo social en pa celas aislables de sen ido y luego ecompone lo
odo, me a ísicamen e, sin b echas ni con lic os.
De lo que yo quisie a habla es de o a cosa: de las elaciones en e
ecnología en singula y cul u as en plu al, ya que es de la ecnología de
donde p o iene hoy uno de los más pode osos impulsos hacia la homoge-
nización, y es desde la di e encia y la plu alidad cul u al que la ((iden idad
ecnológica)) es á siendo desenmasca ada y en en ada. De ahí que mi
ex o aya en o a di ección, no en la de los e ec os sino en la de los
in e ogan es que las nue as (pe o, ¿dónde comienza y e mina ese espa-
cio?) ecnologías de comunicación plan ean en el ámbi o de lo cul u al a
los la inoame icanos. Ello implica un doble mo imien o: no ol e
*
Comunicación p esen ada po el au o en el simposio o ganizado po la UNESCO sob e
el «Impac o cul u al
y
socioeconómico de las ecnologías de la comunicación», Roma, 12-1
6
de diciemb e de 1983.
204
a dejamos en eda en el also dilema -el sí o el no a las ecnologías es el sí
o el no al desa ollo- po que ya demos ó más que su icien emen e su
alacia; y e ec ua un desplazamien o que nos lle a de las ecnologías en sí
mismas a sus modos de acceso, de adquisición, de uso; desplazamien o de
su incidencia en abs ac o a los p ocesos de imposición y dependencia, de
dominación pe o ambién de esis encia, eseman ización y ediseño.
Nue as ecnologías
y
esquizo enia cul u al
Una de las «no edades» más ap eciadas, desde Amé ica La ina, en las
mode nas ecnologías de comunicación es la con empo aneidad en e el
iempo de su p oducción en los países icos y el iempo de su consumo en
los países pob es: ¡po p ime a ez las máquinas no nos llegan de «segun-
da mano))! Pe o esa con empo aneidad es á apando la
no con empo anei-
dad
en e ecnologías y usos, en e obje os
y
p ác icas. Es más, pienso que
el modo de llegada y consumo de las nue as ecnologías cons i uye un
e eno p i ilegiado pa a la comp ensión del alcance de una hipó esis que
engo abajando hace algún iempo a p opósi o de las ma ices cul u ales
de la «massmediación». Se a a de «la no con empo aneidad en e los
p oduc os cul u ales que se consumen y el "luga ", el espacio social y
cul u al desde el que esos p oduc os son consumidos, mi ados o leídos po
las mayo ías, po las clases popula es en Amé ica La ina))'.
Mi adas desde los paises que las diseñan y p oducen esas ecnologías
ep esen an la nue a e apa de un p oceso
con inuo
de acele ación de la
mode nidad que aho a ealiza ía un sal o cuali a i o del que ningún país
puede es a ausen e so pena de mue e económica
y
cul u al. Mi hipó esis
es que en Amé ica La ina la imposición acele ada de esas ecnologías
ahonda, i emediablemen e quizá, el p oceso de esquizo enia en e la
másca a de mode nización, que la p esión de los in e eses asnacionales
ealiza,
y
las posibilidades eales de ap opiación e iden i icación cul u al.
jSe in o ma izan o mue en!, nos g i an las asnacionales
y
sus secuaces de
aden o.
Y
una ez más, en nomb e de o os dioses no menos in e esados
que los an iguos -el capi al en c isis necesi a u gen e
y
i almen e «des-
cen alizan) el consumo in o má ico-, nos emos obligados a deja nos
ci iliza , mode niza , ja deja nos sal a ! Sólo que es a ez la mode niza-
ción nos ha á en a (jal in?) en ese p oceso de ini i o, el de la simulación
gene alizada que la in o ma ización implica como nue o «equi alen e
gene al», como nue o alo an o de la economía polí ica como de la
economía cul u al.
Las señas del p oceso de esquizo enia pueden as ea se a muchos
1
J.
MART~N BARBERO,
Apun es pa a una his o ia de las ma ices cl l i ales de la mass ne-
diación,
p.
2.
ni eles, desde la más elemen al co idianidad has a el de las g andes
205
decisiones polí icas y económicas. En una in es igación sob e los modos
de comunicación de las ob e as ealizada en una áb ica de con ecciones
de Cali, descub imos jun o a la so is icación más nue a de las máquinas
que el asien o usado po la ob e a e a el mismo que desc ibían en su
alega o las ebeldes ob e as de Lyon en el siglo pasado. A o o ni el, ahí
es á el «hueco
semán ica))
desde el que las ecnologías impo adas son
consumidas al no pode se e e idas mínimamen e a su con ex o de
p oducción; hueco que los habi an es de las cul u as dominadas -pe o no
solamen e los pob es- colman a su mane a seman izándolo desde el
lenguaje de la eligión o de la magia.
Y
de esa esquizo enia pa icipa la
o ma como di igen es polí icos y medios de comunicación acogie on hace
sólo unos meses la ape u a en Bogo á po Jean-Jacques Se an Sch eibe
de un cen o pilo o de in o má ica. ¿En qué se di e enciaba del deslumb a-
mien o y la ascinación de las eli es coloniales hacia lo eu opeo en el siglo
pasado?
Tal como mues an Ma ela y Shcmucle 2, los ni eles alcanzados en
cada país po la expansión ecnológica en el campo de comunicación son
muy di e en es, pe o la ascinación y el encandilamien o son muy pa eci-
dos: no sólo en las capi ales, ambién en las ciudades de p o incia se
comienza a sen i una «necesidad» compulsi a de mic ocompu ado es y
ideog abado as, de ideo ex os y de elejuegos.
En dos «cues iones» me pa ecen ci a se las p egun as de ondo que las
nue as ecnologías de comunicación nos o mulan. P ime o: an o en la
acionalidad que ma e ializan como en su modo de ope ación esas ecno-
logías ponen en c isis -y en cie os casos disuel en- la (( icción de iden i-
dad»;, que en la mayo ía de nues os países es la «cul u a nacional». Tal
y
como uncionan en Amé ica La ina, cualquie a de esas ecnologías -sa e-
li es, bancos de da os, edes compu a izadas de in o mación, e c.- supe a
el ni el de lo nacional, y ello no sólo en el ámbi o ope a i o, sino en el de
las decisiones, en el de las posibilidades de decisión económicas y polí icas
de su comp a y de su pues a en ma cha. A ención, po que lo que es a
cues ión nos plan ea no es la me a ac uación de las asnacionales o la del
omniscien e y ubicuo impe ialismo. Como dice Ga cía Canclini, «es muy
dis in o lucha po independiza se de un país colonialis a en el comba e
on al con ese pode geog á icamen e de inido a lucha po una iden idad
p opia den o de un sis ema asnacional, di uso, complejamen e in e e-
?
A.
MATTELART
y
H.
SCHMUCLER.
Amé ica La ina en la enc l cijadu elemu ica.
Paidos.
Ba celona 1983.
Sob e iden idad
y
cul u a nacional éase:
C.
MONSIVAIS. «No as sob e el Es ado, la
cul u a nacional
y
las cul u as popula es)).
Cuade nos poli icos.
núm. 30 (1981), México:
Elias SEVILLA.
Nacionalidad
.L.
eg onalidad,
Cali 1982. También
M.
T.
FINDJI. Relación de la
sociedad colombiana con las soc edudes indigenas.
Medellín 1980.
206
lacionado e in e pene ad~))~. Se a a del inicio de una nue a con igu a-
ción cul u al, de una ea iculación de las iden idades a pa i de una
acionalidad ecnológica que se cons i uye en mo o de un p oyec o de
nue a sociedad.
Con igu an ese p oyec o dos asgos cla e: la p og esi a abolición de lo
polí ico y su eemplazo po una ecnología social, y la uni o mación de la
o ganización del pode . El p ime o ha sido lúcidamen e desc i o po
No be Lechne , que ha mos ado cómo la acionalidad in o má ica
-acumulación más clasi icación- iende a una educción p og esi a de la
ambigüedad en búsqueda de una uni ocidad que deja sin sen ido cual-
quie con adicción o con lic o. F en e a es o la acionalidad polí ica
iende, in e samen e, a la asunción de la opacidad de una ealidad con lic-
i a y cambian e como la social,
y
ello a a és de un inc emen o de la ed
de mediaciones
y
de una lucha po la cons ucción del sen ido de la
con i encia social. La nue a acionalidad con igu a así una concepción
adicalmen e ins umen al de lo polí ico: «si los p oblemas sociales son
ans o mados en p oblemas écnicos hab ía una y sólo una solucion (el
óp imo). En luga de una decisión polí ica en e dis in os obje i os socia-
les posibles, se a ana de una solución écnico-cien í ica ace ca de los
medios co ec os pa a log a una inalidad p e ijada. Pa a ello es posible
p escindi del deba e público; no cabe some e un hecho écnico o una
" e dad cien í ica" a o ación. El ciudadano e mina eemplazado po el
expe o^^.
Y
sob e esa ans o mación de las necesidades sociales en
p oblemas écnicos se a icula la uni o midad de los modos de concebi y
o ganiza la p oducción, lo que pa aliza p og esi amen e las ((disidencias))
y ena la capacidad c eado a de cualquie dinámica que escape al doble
mo imien o en ol en e: cen alización de las decisiones y a omización de
la sociedad. Las nue as o mas de legi imación de la au o idad cen al,
que se apoyan amposamen e en las ((posibilidades)) de las nue as ecno-
logías, conlle an una sus i ución de las o mas de ida comuni a ia me-
dian e una exaspe ación del indi idualismo. La ans e encia de ecnolo-
gía se descub e así, cada día más os ensiblemen e, no la ans e encia de
me os apa a os sino la de ((modelos globales de o ganización del po-
dem6.
La c isis de lo nacional, que la asnacionalización ecnológica acele a
-como el e i a1 de nacionalismo since o o e ó ico-, no es únicamen e
la inoame icana, pe o sí iene en Amé ica La ina algunos asgos p opios
que a ancan del p oceso dependien e, son e lejo de o mación de los
4
N.
GARC~A CANCLINI,
LO nacional
y
lo popula en las poli icas cul u ales,
p. 20.
5
N.
LECHNER
e al., Es ado
y
poli ica en Amé ica La ina,
p.
307. Del mismo au o : «Pa a
un análisis polí ico
de
la in o mación»,
C i ica
y
u opía,
núm.
7
(1982), Buenos Ai es.
6
A.
MATTELART
y
H.
SCHMUCLER,
op. ci .,
p.
13.
Es ados nacionales, y se exp esan en la ecu encia de los populismos7 y en
207
la imposible a iculación de la plu alidad cul u al en los p oyec os nacio-
nales. Las naciones se hicie on en más de un caso a cos a de esa plu alidad
que hoy uel e a es alla en el esu gimien o de las iden idades cul u ales
negadas. Jus amen e en la medida en que
((10
nacional)) con inúa signi i-
cando el desconocimien o, cuando no la des ucción llana y simple, de las
di e encias cul u ales e ((impidiendo la iden i icación del indi iduo con su
e nia, su aza, su clase»8.
La segunda cues ión que nos plan ean a los la inoame icanos las nue as
ecnologías de comunicación pod ía o mula se así: al lle a la simula-
ción, o, en é minos de Baud illa d, «el simulac o de acionalidad)), al
ex emo, esas ecnologías hacen isible el es o no dige ible, no simulable,
que desde la al endad cul u al esis e a la homogenización gene alizada.
Y
lo que ese es o nomb a no es nada mis e ioso o ex año, es la p esencia
ac uan e en Amé ica La ina de las cul u as popula es. F en e a Eu opa o
los Es ados Unidos, donde, sal o excepciones, nomb a lo popula es
nomb a lo masi o o el museo, lo popula en Amé ica La ina nomb a aún
un espacio de con lic o p o undo y una dinámica cul u al insoslayable. Al
p e ende ba e oda di e encia no se ializable la acionalidad ecnológica
mo iliza esis encias que no se ago an en la disidencia con acul u al o en
la dis uncionalidad al modelo, ya que esas esis encias con igu an y p e i-
gu an o o modo de socialidad.
Y
en onces la no con empo aneidad no
habla ya del a aso, sino de una elación que pa a se pensada y dicha
necesi a de o o pa adigma. Pienso que el (( ealismo mágico)) de la mejo
li e a u a la inoame icana, más allá de la e ique a con que anuncia el
boom, nomb a o a cosa. El (( ealismo mágico)) no de ine la i upción del
pasado en el p esen e, como la ideología indigenis a c ee, po que no habla
de un pasado indígena o neg oa icano, sino del mes izaje p esen e, del
choque cul u al de hoy. Es la no con empo aneidad dicha en posi i o:
en e a la azón bu guesa sepa ada del imagina io la cul u a popula los
e uel e y mes iza oponiendo a la equi alencia gene al la di e encia y la
ambigüedad undamen al de su p opia exis encia.
;Desde dónde pensa
la
iden idad?
El cues ionamien o que las nue as ecnologías de comunicación p odu-
cen sob e las iden idades cul u ales ope a sob e a ios egis os que es
necesa io deslinda . Uno es el e o, sin duda posi i o, que nos lanzan al
Véase a es e p opósi o:
J.
C.
PORTANTIERO,
«Lo
nacional-popula
y
la al e na i a
democ á ica en Amé ica La ina»,
Amé ica La ina
80:
democ acia
y
mo imien o popula ,
Desco, Lima 198 1. También E.
DE
IPOLA,
Ideologia
y
discu so popiilis a,
Ed. Folios, México
1982.
8
Adau o NOVAES (Coo d.),
O
nacional e o popiila na clil li a b asilei a,
p.
10.
208
exigi un eplan eamien o de eso que en endemos po iden idad cul u al,
y, más en conc e o, impidiéndonos cualquie in en o de uga hacia el
pasado. Po que es demasiado ue e aún la endencia a la idealización
indigenis a que pos ula una iden idad an e io al con lic o, es o es, una
au en icidad cuyo sen ido se halla ía a ás, abajo, en odo caso ue a del
p oceso, de la dinámica y los con lic os. Visión que, como lúcidamen e
plan ea
M.
Laue , mis i ica lo indígena y deja sin his o ia, es deci , sin
piso, la iden idad, ya que
((10
que a anza es lo que qui a iden idad, y lo
que pe manece la conse a»9 con i iendo lo indígena en una ca ego ía
uni e sal al e na, es deci , en una en idad me a ísica. Lo au én ico no se
esca a más que en la his o ia de las ans o maciones sociales que nos
obliga a ((pe cibi la pe manencia de lo iejo allí donde pa ece es a lo
nue o, a sabe dis ingui lo nue o adicalmen e dis in o bajo los opajes
de lo adicional»lO. Iden idad po o a pa e ampoco esca able desde ese
populismo pa a el que ((populan) es el nomb e de lo pu o, de lo au én ico,
es o es, sin con adicciones ni complicidad, ya que ese populismo ha
mos ado su icien emen e su ocación es a alis a: acaba siemp e ((iden i i-
cando la con inuidad de lo nacional con la p ese ación del
es ad^))^^,
que
es el gua dián de esa pu eza y esa au en icidad. Al igual que con
((10
populan) en G amsci, no hay posibilidad de de ini la iden idad cul u al
mas que desde
los usos,
que a iculan memo ia y expe iencia, y desde
la posición elaciona1
en cuan o elación his ó ica de di e encia y de
con lic o'?.
Apa eció la palab a que nos coloca sob e el o o egis o:
di e encia.
Que
nos plan ea la necesidad de mi a las ecnologías como p olongación
ma e ializada de lo que un in es igado b asileño ha llamado la ((ope a-
ción an opológica»13; aquella que descub e que la e dad p o unda de la
o a cul u a eside en lo que aquella iene en común con la nues a, o
mejo , que la e dad p o unda de lo o o es siemp e «lo mismo)), es deci ,
la azón del an opólogo.
Y
ello po dos caminos: p olongando has a hoy
una concepción e olucionis a de la di e encia cul u al según la cual
((10
o o» no puede se más que
((10
a asado)), en e a lo mode no, que es lo
que a en la línea del p og eso, de la acionalidad occiden al, e c.; y
acep ando una «lógica de la di e encia)) según la cual oda al e idad es
excluyen e14. Es la lógica según la cual el desa ollo nada iene que e con
9
M.
LAUER.
C i ica de la u esaníu. PIÚ~iica
y
sociedad en los Andes pcJ i unos,
p.
1
12.
10
Ibid..
p. 119.
' '
N.
GARC~A
CANCLINI.
Op. ci ..
p.
7
Y
SS.
12
Un a amien o sis emá ico de la cons ucción g amsciana del concep o de «lo populan)
en
A.
M. CIRESE. «In elec uales, olclo e ins in o de clase)),
Ensayos sob e las cid i as
si bul e nus.
Cuade nos de la casa cha a. México 1980.
13
Muniz SODRE,
A
e dade seduzida. Po i n concep o de ci l i a no B asil.
p. 32
y
SS.
l4
Ibid.,
pp. 38-39.
el subdesa ollo. Po que la di e encia es exclusión. Cie o cul u alismo
209
sociológico ha edescubie o úl imamen e esa lógica al elabo a una eo ía
de las elaciones in e cul u ales sin dominación ni con lic o, sin complici-
dad ni seducción. Es cu ioso que al mismo iempo las asnacionales
descub an la en abilidad de explo a las di e encias, ya que pa adójica-
men e una de las cla es de la homogenización de los me cados y los gus os
eside en exhibi la di e encia, pe o desac i ada de su capacidad de
elación, es deci , de con lic o. Es la ans o mación de la di e encia en
«dis inción» y de lo é nico en lo ípicoI5, y po ese camino las cul u as
o as acaban siendo educidas a una
iden idad e leja
-cul u as que no
alen más que en cuan o alo izan o hacen no o io el alo de la Cul u a
con mayúsculas-
y
nega i a:
lo que nos cons i uye es lo que no enemos, o
mejo , lo que nos al a.
Y
lo que más nos al a hoy, y sin lo cual no hab á
ni desa ollo (¿ni
...
libe ad, quizá? es p ecisamen e ecnología.
Y
no
cualquie a, sino la úl ima, la más nue a, la que nos pe mi e o a ez
aho a nos el p oceso y da el sal o, po que ella, la in o má ica, sin e iza y
ealiza el paso a la nue a e apa de la humanidad.
La pa adoja es abulosa si no ue a sang ien a: en nomb e de la ((memo-
ia elec ónica)) nues os pueblos debe án enuncia a ene y ac ecen a su
p opia memo ia, pues en la dico omía en e a aso y mode nidad la
memo ia popula no cuen a, no es in o má icamen e ope a i a, y po
an o no es ap o echable. Pe o esa «no ope a i idad» de la memo ia
colec i a nos plan ea o a ez la implacable educción de dos lógicas a una
sola: la de la
memo ia ins umen al,
es o es, la que abaja con ((in o ma-
ción pu a» y po linea iedad acumula i a. Mien as que la lógica de la
memo ia cul u al
es o a: a iculada sob e acon ecimien os y expe iencias
no acumula, sino que il a, po que es á «ca gada». No es la memo ia que
podemos usa sino aquella de la que es amos hechos y que no iene nada
que e con la nos algia, pues su « unción» en la ida de una colec i idad
no es habla del pasado, sino da con inuidad al p oceso de cons i ución
pe manen e de la iden idad colec i a. Pe o esa dialéc ica de la memo ia,
ope an e en la na ación popula 16 -en la que la calidad de la comunica-
ción no es p opo cional a la can idad de in o mación-, se esis e a deja se
pensa con las ca ego ías de la in o má ica. Pe o, a ención, po que la
memo ia elec ónica no se ges a a sí misma; necesi a se p og amada, y
como la in o mación es insepa able de su modo de almacenamien o, «el
sabe , según el poco sospechoso in o me No a-Minc", e mina á mol-
deandose como lo ha hecho siemp e a pa i de los ((s ocks de in o ma-
l5
N.
GARC~A CANCLINI, «La uni icación me can il: de lo é nico a lo ípico»,
Las cu/ l as
popida es en el capi alismo,
pp. 126-1
33.
J.
MART~N BARBERO, ((Memo ia na a i a e indus ia cul u al»,
Comunicación
y
Cul 2c-
a,
núm. 10 (1983), México.
l7
Edi ado po el F.C.E. con el í ulo
La sociedad de la in o mación,
México 1980.
210
ción».
Y
el mismo in o me saca es a conclusión: «deja a los bancos (de
da os) ame icanos la esponsabilidad de o ganiza es a memo ia colec i a
pa a con en a se con su u ilización equi ale a acep a una comple a
alienación cul u al)).
La o a ca a del mismo p oceso de mis i icación nos la descub e el
modo como las nue as ecnologías es án llegando a las mayo ías la inoa-
me icanas: a a és de los ilms de ciencia- icción en el cine y la ele isión.
En esa mediación las ecnologias llegan espec acula izadas, con e idas en
las nue as es ellas de cine1*, e ichizadas. Más allá del ingenio, de la
imaginación y de la belleza plás ica de algunos de esos ilms, se hace
necesa io disol e la seducción y descub i cómo se es á jugando con los
géne os más especí icamen e popula es -la epopeya o el de a en u as y el
de e o - pa a a ma el imagina io de una nue a ciencia- icción que
saquea el pasado, la adición de mi os de O ien e y Occiden e, y nos lanza
al u u o «ol idando», escamo eando el p esen e o disol iéndolo. A a és
de las g andes p oducciones cinema og á icas o en dibujos animados pa a
TV,
las nue as ecnologías son no sólo exhibidas e ichis amen e, sino
inocen adas median e un a amien o que a del obo siemp e bueno, o al
se icio de los buenos, a la es e ización de la máquina de gue a, an bella
como e icaz. De la mano de los obo s más que humanos de la Gue a
de
las galaxias o del o denado de Alien, cuyo nomb e es Mad e
(!),
o de esa
isión ba a a e insis en e de las mil se ies galác icas de ele isión, las
clases popula es es án siendo adap adas a las nue as ecnologías en la
ac i ud que más con iene a sus dueños: la ascinación y el e ichismo.
De los modos de uso como o mas de esis encia
Desde el concep o de e ec o las elaciones ecnología/cul u a nos de uel-
en al e iche: oda la ac i idad de un lado
y
me a pasi idad del o o.
Y
lo
que desde ahí se nos impide pensa , como en el análisis de los p ocesos de
comunicación masi a, es la especi icidad
y
la complejidad his ó ica
de esos p ocesos. Desplaza emos en onces la mi ada, o mejo el pun o de
is a, pa a in e oga a la ecnología desde ese luga o o: el de los modos
de ap opiación y uso de las clases popula es. Po que lo popula en Amé i-
ca La ina se con igu a cada día con más ue za como «ese luga desde el
que se hace posible comp ende his ó icamen e el sen ido que adquie en
los p ocesos cul u ales, an o los que desbo dan lo nacional "po a iba",
es o es, los p ocesos-mac o que in oluc a la pues a en uncionamien o de
los sa éli es y las ecnologías de in o ma ización, como los que lo desbo -
dan "po abajo", desde la mul iplicidad de o mas de p o es a " egiona-
l*
R.
GUBERN,
((Fascinación ecnológica o apocalipsis de la sociedad indus ial)),
Pupeles
de
comunicación,
núm.
1
(1
982),
Mad id.
les", locales, ligadas a la exis encia negada pe o i a de he e ogeneidad
211
cul u al»19. Ello no implica en modo alguno equipa a lo popula con un
da o -lo popula no es homogéneo y no puede se comp endido ue a del
ambiguo
y
con lic i o p oceso en que se p oduce y eme ge hoy- ni con
una idea, ya que es o equi ald ía a con e i lo en esa ((ca ego ía uni e sal
al e na», es deci , me a ísica, de la que habla Laue .
Lo
que lo popula
indica es el luga de co e de dos coo denadas undamen ales en el aquí y
el aho a de Amé ica La ina: un
aquí
en el que las cul u as popula es dejan
de emi i a un pasado men i osamen e idílico y a una pasi idad que
es a ía en su esencia, pa a descub i su dinámica, su c ea i idad
y
con lic-
i idad; y un
aho a
a a esado y desga ado po la «no con empo anei-
dad» en e p oduc os y usos, en e obje os
y
p ác icas, pe o una no
con empo aneidad en posi i o, ya que no es me o a aso, sino la b echa
abie a en la mode nidad po las cul u as dominadas en su di e encia y en
su esis encia.
En Ingla e a hubo a comienzos del siglo
XIX
un mo imien o ob e o que
ma ca el p ime «modo de uso» de una ecnología po la clase popula . Se
a a del mo imien o luddi a, mo imien o que ha pasado a la his o ia a
a és de una imagen ca ica u esca elabo ada po la de echa, pe o que los
his o iado es de izquie da se aga on ambién has a hace poco: la de que
ue la igno ancia, mezclada con p ejuicios eligiosos, la que impulsó a los
ob e os a des ui las máquinas de abajo, conc e amen e los ela es
mecánicos. Sin emba go, un cambio adical del pun o de is a ha pe mi i-
do a
E.
Thomson -uno de los p ime os his o iado es en asumi la cul u a
popula como in eg an e undamen al de la his o ia del mo imien o ob e-
o- eesc ibi esa his o ia.
Y
así podemos en e a nos de que los o ganiza-
do es
del
mo imien o luddi a no ue on los ob e os «más p imi i os»,
sino al con a io, los más ins uidos y cali icados, aquellos mismos que
con inua on su mo imien o pa a lib a después la p ime a ba alla po la
jo nada de diez ho as.
Y
no ue on p ejuicios eligiosos los que mo i a on
la des ucción de las máquinas, sino una pe cepción an icipada de la
elación en e las nue as máquinas y las nue as elaciones sociales, en e
el o ma o del disposi i o mecánico
y
la o ganización del abajo en
ac o ía, con la consiguien e des ucción de su o ganización del iempo
y
la co idianidad en unción de una acumulación de iqueza no p ecisamen-
e pa a ellos. Se p egun a Thomson: «¿Po qué clase de alquimia social las
inno aciones écnicas pa a aho a abajo se con i ie on en máquinas
de empob ecimien o?)).
Y
añade: «Se da el caso de que las medias es adís-
icas
y
las expe iencias humanas lle an di ecciones opues as. Un inc e-
men o pe cápi a de ac o es cuan i a i os puede da se al mismo iempo
'9
J.
MART~N BARBERO,
Comunicación, pueblo
y
cul u a en el iempo de las asnacionales,
p.
6.