ARTICLES Anilisi
13,
1990,
27-41
EL ACONTECIMIENTO CULTURAL
Y
LA CONSTRUCCIÓN
DE
MITOS
Ampa o
Tuñón
La cul u a hegemónica de los medios
de
comunicación
Los medios de comunicación, en las sociedades a anzadas, se han con e ido en
los nue os men o es y mi ólogos de la cul u a ac ual. Su impo ancia en la
con o mación de c eencias y alo es ace ca del mundo que nos odea es simila a
la de la eligión y a la del a e, en épocas pasadas, en cuan o o mas de exp esión
de signi icados simbólicos. Además, los medios inciden en los modos de ida
y
en
la mane a de pe cibi la ealidad enoménica de la exis encia. Tan o es así que
algunos de los asgos en los que la posmode nidad -en endida como una co ien e
de pensamien o sob e el iempo ac ual- se econoce, ienen su o igen y su espejo
en cualidades especí icas de los medios de comunicación: necesidad pe manen e de
ac ualidad; agmen ación y mezcla de sabe es; búsqueda de es e eo ipos cul u ales;
en ec uce de las ca ego ías de espacio
y
iempo
...
No se equi oca F ied ich Nie zsche cuando e en el nacimien o del pe iódico
uno de los p incipios «deso ganizado es» de su época, en la au o a de la p ime a
e olución indus ial
y
de la cul u a mode na. La cul u a, en lo esencial, ya no es
hoy, como an año, conciencia del pasado, sino pálpi o del iempo ac ual, el iempo
p opio de la in o mación pe iodís ica.
La impo ancia de los medios de comunicación en con o ma la cul u a ac ual
se ac ecien a en las llamadas sociedades posindus iales, as el auge de la segunda
e olución de las comunicaciones. El nue o espacio comunica i o su gido a
consecuencia de la «imp on a impa ablen de las ecnologías de la in o mación
ma ca la línea di iso ia en e iejos y nue os medios' según el sopo e ecnológico
1
La dis inción en e iejos
y
nue os medios de comunicación es necesa ia, como señala
McQuail(1986), pa a
da
un paso adelan e en la in es igación sob e comunicaciones de masas. Sólo
dejando cae una p ime a mi ada dis in i a emos que las posibilidades in e ac i as de los nue os
del que se si an, pa a di undi in o mación, opinión, en e enimien o o, si se
quie e, consumo de ocio.
Va iedad de o e as comunica i as ansmi idas a a és de di e sos onna os
pe iodís icos, median e los cuales los medios con o man símbolos, imágenes,
alo es, pau as de compo amien o y es ilos de ida signi ica i os. En úl ima
ins ancia, modelan una cul u a p opia ya que apo an una isión del mundo
y
una
o ma especí ica de conocimien o sob e la ealidad ac ual. Realidad que, po o a
pa e, ellos mismos ayudan a con igu a .
Los medios de comunicación, además de se ins umen os cul u ales
hegemónicos en las sociedades mode nas, cons i uyen en sí mismos, un sis ema
cul u al de i al impo ancia pa a comp ende la cul u a de nues o iempo2. En
es e sis ema cul u al, cuyo con ex o emi e al ma co del nue o espacio coinuni-
ca i o, cada medio cumple una a ea de e minada de acue do con la imp on a
ecnológica del mismo, los con enidos cul u ales que ansmi e, e1 público al que se
di ige y la uncionalidad comunica i a que iene den o de la sociedad.
De acue do con es os p esupues os, la p ensa de calidad esul a se el o ma o
cul u al idóneo pa a alo a la in o mación pe iodís ica, simboliza la como eal y
e dade a y da así un sen ido ascenden e a la ealidad ac ual. La c edibilidad de
la que goza es e medio imp eso p es a ue za pe suasi a a las señas de iden idad de
su discu so pe iodís ico, en la eo ía y en la p ác ica p o esional. Mucho más
cuando ealidad y e acidad se han as ocado, en la e a de la so is icación
ecnológica de la in o mación, en ecu sos e óncos que, muchas eces, comunican
medias e dades, e dades del sen ido común, o e dades escandalosas sob e
ealidades alseadas.
La in luencia «a p io ix
de
un medio clásico
La p ensa de calidad denominada p ensa de eli e (Me ill y Fishe ) o de
e e encia dominan e (Vida1 Beney o) cumple la unción clásica de la cul u a: da
medios -elec ónicos, ideó icos, elemá icos, compac os- dejan asluci la pasi idad
comunica i a de los iejos medios -p ensa, adio, cine, ele isión he ziana, música egis ada.
En iendo, siguiendo los p esupues os de Daniel Bell, que la cul u a en las sociedades
a anzadas iene la su icien e impo ancia pa a se conside ada una es e a au ónoma de análisis sob e
el conocimien o de las sociedades mode nas. La cul u a gene a sus p opios p incipios ~ixiales,
di e en es y a eces con adic o ios de los que igen en la esuuc u a ecnoeconómica y en el o den
polí ico. Uno de ellos es el del e o zamien o y ealización del yo pe sonal: «La cul u a, pa a una
sociedad, un gnipo o una pe sona, es un p oceso con inuo de sus en ación de una iden idad median e
la cohe encia log ada po un consis en e pun o de is a es i ico, una concepción mo al del
yo
y un
es ilo de ida que exhibe esas concepciones en los obje os que ado nan nues o hoga y a noso os
mismos, y en el gus o que exp esa esos pun os de is a. La cul u a es, po ende, el ámbi o de la
sensibilidad, la emoción y la índole mo al
y
el de la in eligencia, que a a de pone o den en esos
sen imien os» (Bell, 1977: 47). Aunque es un e eno casi i gen de in es igación, no hay ninguna
duda sob e la impo ancia de los medios de comunicación en la c eación de nue os alo es
simbólicos elacionados con la exp esión indi idual y colec i a
Dau as de educación a las mino ías lec o as oda ía ec o as de la sociedad ac ual
ya que es el modelo se io, po excelencia, del pe iodismo de calidad, legi imado
del discu so público.
Po sus ca ac e ís icas ecnológicas, la p ensa de eli e ep esen a, en é minos
me a ó icos, el medio
ase
de los dia ios imp esos con e idos, en su mayo ía, en
pe iódicos más pa a e que pa a lee . La p ensa de calidad se coloca del lado de la
ci ilización del es ue zo, sinónimo, en su uso comunica i o, de alo a la le a
imp esa. El p edominio, aún en sus páginas del ex o sob e la imagen, de la azón
sob e la sensación, de la búsqueda de sen ido sob e la espec acula idad de lo
no iciable son sus señas de espe o a la cul u a esc i a, asociada ica ial nen e a
cul u a cul a. Po o a pa e, a pesa de Mcluhan, su a o es cálido: se deja
coge , oca , eposa , epasa y has a cambia de colo con el anscu so del
iempo. Cualidades sensi i as que la di e encian de la in angibilidad lige a p opia
de o os medios de comunicación do ados de u illajes pun a.
El ipo de cul u a ansmi ido, en las páginas cul u ales, po es os dia ios,
emi e a una concepción de cul u a clásica: A es, Le as, Cine, Música. Sepa an
ambién, dadas sus aíces ilus adas, las emá icas de Cul u a de las de Ciencia y
Tecnología y an inco po ando con enidos cul u ales de nue o cuño: Diseño,
Fo og a ía, Es ilo.
La p ensa de eli e o e e encia ep esen a el pe iodismo con más sole a. Los
p ime os es udios cien í icos sob e la p ensa de calidad
-Zei ungswissencha -
la
conside an una ins i ución social i al pa a comunica ideas, símbolos y alo es, a
a es de la c eación de opinión pública (Scha le, Knies, Büche , Max Webe ,
Tonnies). Asen ada, en sus o ígenes, en la p ensa polí ica, ha pasado a la his o ia
como ehículo de exp esión de la cul u a democ á ica. Su andadu a po conquis a
espacios de libe ad
y
su apoyo en la consolidación de la nue a sociedad bu guesa,
le o o gan un pode , p es igio e independencia que es la base de
un
modelo
pe iodís ico de in luencia cuya igencia llega has a nues os días.
Los ac o es y ci cuns ancias polí icos, sociales
y
cul u ales que in e inie on
en su nacimien o, ac ecien an la impo ancia del modelo, además de ma ca las
di e encias con espec o a o os medios masi os:
El iun o del libe alismo
y
el inal, sal o en los incones más eneb osos de
Eu opa, de la censu a di ec a
y
las limi aciones iscales, el asen amien o de una
clase capi alis a ela i amen e p og esis a de nue a plan a (con la que se c eó el
es ablishmen
emp esa ial p o esional)
y
nume osos cambios sociales
y
ecnológi-
cos que a o ecie on el uncionamien o de una p ensa nacional
y
egional con
g an ni el in o ma i o. Los p incipales asgos de la nue a p ensa eli is a c eada
en ese pe íodo ue on: independencia o mal del es ado
y
de los g upos de in e és
mani ies os, acep ación den o de la es uc u a de la sociedad, como una ins i u-
ción p ominen e de la ida polí ica
y
social, ue e conciencia de esponsabilidad
social
y
mo al, nacimien o de la p o esión de pe iodis a, consag ada a e e i
obje i amen e los acon ecimien os, adopción, al mismo iempo, del papel de ans-
miso
y
c eado de opinión, endencia a la iden i icación con el in e és nacional.
(MCQUAIL,
1983:23).
Es a in luyen e p ensa del siglo
XIX
hizo suyos los alo es de la p ime a
e olución indus ial: P og eso, Mode nidad, Libe ad, cuya máxima i ud
consis e en su cons an e ac ualidad; y los p incipios ilosó icos de la Ilus ación:
Razón, Ve dad, Obje i idad. La de ensa con inuada de es as señas de iden idad
discu si as p es a c edibilidad al deci y al hace pe iodís icos de los dia ios de
in luencia. Tienen, asimismo, a su a o el habe se sabido adap a a los nue os
iempos, y son, en plena eclosión in o ma i a, un ma co de e e encia pa a o os
medios de comunicación más mode nos y ecni icados.
La p oducción de ac ualidad cul u al
Todas es as ca ac e ís icas del discu so pe iodís ico de e e encia le con ie en
un p es igio cul u al del que ca ecen o os medios de comunicación. De ahí,
ambién, la impo ancia del á ea de in o mación cul u al -secciones, suplemen os,
a ículos de opinión- de es os dia ios, cuya in luencia en las eli es del sabe los
ha con e ido en los nue os in elec uales de nues o iempo: los deba es,
colabo aciones y polémicas de sus páginas ma can las líneas del pensamien o con-
empo áneo, además de se un ins umen o de i al impo ancia pa a la o mación
cul u al de sus lec o es.
La p ensa de e e encia selecciona,
a
a és de sus p opios códigos de
ac ualidad pe iodís ica, una ealidad cul u al dis in a (aunque, a eces, ma que
pau as) a la de o os medios de comunicación. De hecho, el á ea de in o mación
cul u al es especí ica del modelo pe iodís ico de e e encia y no exis e en los o os
dos o ma os hegemónicos, a escala in e nacional, de p ensa dia ia: el de la p ensa
de masas o sensacionalis a y el de p ensa a la que he dado en llama ecno-
in o ma i a
USA
Today.
Pa a la p ime a, la cul u a es un co illeo en e enido y
mo boso sob e la ida p i ada; pa a la segunda, in o maciones elacionadas con
dos p eocupaciones comunes del lec o medio: la salud
y
el iempo de ocio.
La p oducción de ac ualidad cul u al, ciñéndonos aho a al dia io
El
País
-ejemplo pa adigmá ico de la p ensa de e e encia de la España democ á ica-
puede comp ende se median e es ca ego ías no iciables: cul u aJno icia, cul u-
alacon ecimien o, cul u a/conocimien o. Es os es pa adigmas de análisis si en
pa a elaciona las emá icas cul u ales con el in e és pe iodís ico, además de como
eje cicio de in e p e ación sob e los di e en es ni eles que el pe iódico iene de
p o undiza en el á ea de in o mación cul u al. Es el Acon ecimien o cul u al la
ca ego ía no iciable que pe mi e a los dia ios de eli e o e e encia da mayo
elie e pe iodís ico a los emas cul u ales adicionalmen e conside ados de escaso
in e és no iciable, en e o as azones, po la al a de no malización p o esio ial de
es a á ea in o ma i a.
Así, la no icia de la mue e imp e is a de Paqui i3, un o e o amoso a escala
popula po su boda con una onadille a de enomb e, se con i ió en el acon e-
cimien o cul u al más impo an e de la his o ia de El País, en iempo, espacio y
ascendencia in o ma i a.
La no icia cul u al como u ina
La palab a no icia iene del la ín no us, que signi ica o igina iamen e no edad.
El é mino no icia iene en el dicciona io de Ma ía Moline dos signi icaciones:
una de ca ác e pe iodís ico: no icia en p ime a plana, no icia bomba,
y
o a de uso
común: ene no icia de cie a cosa, y en su e e so: no ene no icia, igno a po
comple o. De acue do con es a úl ima acepción conside a emos que la no icia
apo a un g ado de conocimien o sob e algo que se desconocía, al como, po o a
pa e, la de inió Tu ne Ca ledge, el edi o más an iguo del dia io The New Yo k
Times: «No icia es lo nue o que el lec o puede encon a sob e algo que
desconocía has a en onces)).
La no icia, como la p ensa, ha su ido p o undas modi icaciones desde su
nacimien o. La no icia, como el ela o de un hecho excepcional que a ae la
a ención
y
el in e és de un público muy amplio, iene sus o ígenes en la p ensa de
masas4. El ma e ial no iciable de p ime a página es aba ligado a lo sensacional
-sexo, pecado, deli o, ca ás o e- y a lo insóli o. Las p ime as de iniciones
pe iodís icas de no icia ecogen es e ca ác e de up u a p ominen e con la
no malidad. John
B.
Boga , edi o del p ime dia io popula New Yo k Sun, hizo
céleb e una ase que siguen ecogiendo las casi o alidad de los manuales
pe iodís icos: «Si un pe o mue de a un homb e no es no icia, la no icia es á en que
el homb e mue da al pe o». Cha les A. Dana, asimismo edi o del dia io The
Sun, dejó esc i o que no icia e a odo aquello que ocu e con la su icien e
impo ancia pa a a ae la a ención de g an pa e del público. Joseph Puli ze ,
undado del dia io The New Yo k Wo ld, puso el acen o en el ca ác e o iginal,
d amá ico, cu ioso, omán ico, singula , insóli o, ex año, de un hecho no iciable.
Wal e Williams, pad e de la p ime a escuela de pe iodismo undada en la
3
Realicé pa a
mi
esis de doc o ado un análisis exhaus i o, siguiendo el mé odo semió ico
ex ual, sob e la cons ucción del acon ecimien o cul u al de la mue e de Paquini en el dia io
El
País.
Las conclusiones apo adas en es e a ículo ienen el alo de una esquemá ica sín esis sob e un
mabajo de comp obación empí ica.
La no icia de p ime a página, la no icia bomba, es un in en o de la p ensa sensacionalis a del
siglo
XIX,
cuyo p ecu so , como hemos is o, ue el dia io
The
Sun.
((Has a ese momen o las
no icias gene almen e se limi aban
a
no as sob e hechos sociales o polí icos de genuina impo ancia,
o de cienos sucesos que u ie an signi icado pa a un público amplio. Sin emba go, Benjamin Day
llenó su pe iódico
The
Sun
con no icias de o o ca ác e , ela os de deli o, his o ias de pecado,
ca ás o e o desas e, que la gen e de la calle conside aba exci an es, en e enidas o di enidas))
(DEFLEUR
y
BALL
RoKEAcH,~~~~:~~).
Uni e sidad de Missoun, en 1910, conside ó que no icia, en su sen ido amplio, e a
odo lo que e a de in e és pa a los lec o es, el público.
Hoy la no icia iene ma cada po la imp on a de la ela i idad. Cada medio de
comunicación de ine sus p opios c i e ios a la ho a de selecciona un hecho
no iciable de acue do con sus ca ac e ís icas pe iodís icas -pe iodicidad, ecno-
logía, unciones, modelo- y con el público al que a di igido. Ma ínez Albe os
(1972:37) de ine la no icia como «un hecho e dade o inédi o o ac ual, de in e és
gene al, que se comunica a un público que puede conside a se masi o, una ez que
ha sido ecogido, in e p e ado
y
alo ado po los suje os p omo o es que con olan
el medio u ilizado pa a la di usión)).
El ca ác e no iciable de un hecho gua da hoy una mayo elación con el medio
po el que se di unde que con los alo es no iciables en abs ac o. Así,
y
cen-
ándonos en la p ensa diana, emos que mien as la ma e ia p ima de la p ensa
sensacionalis a la cons i uyen las no icias
du as
po de inición -sexo, sang e y
escándalo (las es eses del sensacionalismo)-, la p ensa denominada sena concede
cada ez mayo impo ancia a las no icias
blandas,
cuya emá ica es á ligada a
es ilos y o mas de ida, consumo, ocio, cul u a y o os ma e iales d : una
ac ualidad laxa, que pe mi en al dia io aumen a el núme o de páginas --y en
consecuencia la publicidad- y a la ez apo a una mayo in o mación sob e
ealidades de la ida co idiana. Si omamos como pun o de e e encia la p ensa que
hemos llamado écnico-in o ma i a
USA
Today,
nos encon amos con que la
concepción no iciable del diano no eame icano se ace ca a la ó mula de in o ma
de mane a ú il y en e enida, único ase o apa en e de no iciabilidad.
En elación con el sis ema que le da alo no ma i o: up u a de la
no malidad, la no icia supone una des iación insigni ican e de la no ma. Ope a en
un p ime ni el de selección de la Ac ualidad pe iodís ica. La no icia si e pa a
o dena una ealidad que se epi e co idianamen e. Se ha con e ido en una ni ina
p oduc i a, un hábi o p o esional. Apo a signi icado a la ealidad no iciable po
su epe ición. Su sen ido iene dado más po la ei e ación que po la no edad
so p esi a del mensaje. Las posibilidades de elección no edosa que oda no icia
compo a quedan educidas a la selección p og amada po los medios. Es a
selección depende de múl iples anan es: algunas eces son no icias aquellos hechos
que el pe iodis a encuen a in e esan es, bien po condicionamien os sociocul u-
ales o po que las uen es con las que abaja deciden po él. La selección depende
asimismo de o as con ingencias: la es ación del año (en e ano se conside an
no icias lo que en o as épocas del año con mayo abundancia no iciable se ían
i ele an es) o la compe encia con o os medios.
La no icia puede de ini se como la in o mación co ien e de los sucesos ciel día
pues a al alcance del público. Fo ma p ime a de conocimien o sob e la ealidad
social5, la no icia hoy hace posible el ca ác e ins i ucional del conocimien o, ya
5
El
conocimien o que la no icia p opo ciona se de ine po se no sis emá ico, in ui i o,
agmen a io
y
enma cado en el sen ido común, compa ido colec i amen e po una comunidad. Pa a
Pa k,
las no icias en su conjun o,
y
median e su acción cons an e, de e minan el conocimien o que un
que son gene almen e las uen es ins i ucionales las que cons i uyen la ga an ía
e ídica de la in o mación.
Las no icias cul u ales que apa ecen dia iamen e en las páginas de
El
País
con i man las an e io es ase e aciones. Si con espec o a la ac ualidad, el sen ido
de la no icia iene ma cado po su ca ác e u ina io, en elación con la cul u a
es á condicionado po la edundancia emá ica: exposiciones, cong esos,
inaugu aciones, coloquios, encuen os de in elec uales, p esen aciones de lib os,
descub imien os a queológicos, p emios meno es, sucesos de impo ancia le e,
e en os elacionados con la cul u a ins i ucionalizada cons i uyen el pan y la sal de
las no icias cul u ales del día.
Pod íamos deci , siguiendo a Mouillaud, que la no icia cul u al es el
eencuen o en un escena io -p econs uido- de una a ian e del p og ama.
O
pa a aseando a Moles, las no icias cul u ales son las a iaciones pe cep ibles de un
en o no no iciable ya p e is o.
O
de acue do con Bechelloni, los hechos no icia
cul u ales son aqueilos que han sido p og amados po el medio pa a se no icias.
En su epe ición se pie de conocimien o: se a a de
un
sabe que p e-exis e a un
sabe que se supone iene un lec o a ezado en la emá ica cul u al.
Las no icias cul u ales se o denan y je a quizan en las páginas dia ias que
El
País
ub ica en la sección La Cul u a, a es iguando así que hay una única cul u a o
bien que la cul u a es lo que el dia io en iende como al. Reducción semán ica de
un é mino an complejo que aduce una isión cul u al del dia io aco de con los
códigos cul u ales del Iluminismo bu gués. Discu so co idiano que p opone una
lec u a de la ealidad in o ma i a bajo las pau as de una cul u a concebida
undamen almen e como Le as
y
A es plás icas6.
El acon ecimien o cul u al: la no icia de la glo ia
y
la
mue e
El é mino acon ecimien o se usa habi ualmen e en la p ime a acepción que
o ece el dicciona io de Ma ía Moline : «Hecho, ocu encia, suceso, cosa que
acon ece». Se acos umb a a igno a , sin emba go, la cali icación que a con inua-
ción lo acompaña: «Acon ecimien o casual, eliz, desg aciado», y más aún el e ce
sen ido del é mino: «Suceso impo an e o de g an esonancia». T aducido es e
úl imo signi icado a é minos de ac ualidad pe iodís ica, end emos que el
indi iduo iene de su en o no
y
su posición espec o de es e en o no.
Pa k
se exp esa con es as
palab as en
Mo ale
and
News:
«Todos noso os i imos en un mundo del cual noso os somos el
cen o y las dimensiones de es e mundo se de inen po la di ección
y
la dis ancia con que las no icias
nos alcanzan* (Sape as,
1987:21)
6
La inco po ación de Vicen e Ve dú a la di ección de los con enidos cul u ales del dia io
modi icó la concepción emá ica de las páginas cul u ales del dia io
El
Pais.
A qui ec u a, Moda,
Diseño, úl imas a ian es en auge de la cul u a ac ual, apa ecen con mayo ecuencia en la sección
La Cul u a, sección que, po o a pa e, es á aho a más a en a a no icias cul u ales o iginadas ue a de
EspGa, ompiendo el habi ual localismo mad ileño de las páginas cul u ales. Se ad ie e, asimismo,
una endencia a concede mayo es espacios
a
la e lexión
y
a la polémica cul u al, a a és de
a ículos de opinión
y
en e is as, en la páginas dia ias.
acon ecimien o es hoy lo que la no icia e a aye : una des iación signi ican e de la
no malidad, p og amada po los medios, que cons i uye la no icia. Así, S anley
Walke , edi o del dia io
The New Yo k He ald T ibune,
dejó dicho: «La no icia
es más imp e isible que el ien o». El acon ecimien o cul u al es hoy, a nues o
en ende , lo que los es udiosos de los alo es no iciables conside an como
no icia-ideal, aquella que eúne las máximas a ian es de umb al no iciable:
((P oximidad, Impac o, No edad, Consecuencias, In e és humano» (Agee, Aul ,
Eme y, 1983:23). Abundando en lo dicho, un clásico es udioso de los gene os
pe iodís icos, Ca l G.Wa en, conside a que la no icia capaz de in e esa a un
mayo núme o de pe sonas es aquélla que eúne las siguien es cualidades ela i as:
((Ac ualidad, P oximidad, P ominencia, Cu iosidad, Con lic o, Suspense, Emoción,
Consecuencias» (WARREN,
1975:23).
La no icia aye e a oceada, el acon ecimien o hoy es el ema del que se Ihabla:
un eco de esonancias o ui as y desdichadas. Lo inespe ado, el aza -luga de la
a alidad pa a los medios- i umpe en la mono onía co idiana no iciable.
Despie a cu iosidad, in e és y un a án de sabe que la in o mación no log a
acalla , mos ando así la ca encia cons i u i a de la misma: ese no deci que se c ee
siemp e dicho pe o que no acaba de con a se, a pesa de gene a múl iples no icias
y di e gencia de opiniones.
El acon ecimien o, como señala Mo in, «debe se concebido en p ime luga
como un elemen o nue o que immpe en el sis ema social
(...),
el acon ecimien o
es p ecisamen e lo que pe mi e comp ende la na u aleza de la es uc u ii y el
uncionamien o del sis ema».
En elación con el sis ema in o ma i o cul u al que le da signi icacibn, el
acon ecimien o en aña una des iación signi ica i a de la no ma de ac ualidad. Es
la no icia excepcional, los hechos up u a de los que habla Bechelloni. El
acon ecimien o iende a ompe el equilib io del sis ema ya que no es á p e is o el
momen o de su i upción, aunque el medio sí iene p e is a la necesidad de
o dena lo, clasi ica lo, ago a su sen ido, con ex ualiza lo, pa a conju a su posible
pelig o
de
ahí
la con inua gene ación de hechos
y
opiniones-, al igual que en la
an igüedad se in en aba aplaca la amenaza del acon ece imp e is o median e el
i o. El acon ecimien o en las sociedades p imi i as e a una no his o ia, ya que
ponía en ela de juicio el equilib io sob e el que es aban undadas. En las
sociedades ac uales, la in o mación unciona, o in en a unciona , como un
educ o de ince idumb e. La p ensa de eli e, medio in e p e a i o po excelencia,
in en a educi la complejidad del acon ecimien o; da o den al uido que ocasiona,
mos ando, como dice G ossi, que la unción del pe iódico muchas eces no
consis e an o en la capacidad de comp ende o selecciona el hecho sensacional,
sino en la compe encia de con ex ualiza lo.
Los medios asimismo con ibuyen a a és del acon ecimien o a cons ui la
his o ia de nues os días: «Un acon ecimien o se des aca sob e un g ado de
uni o midad; es una di e encia, algo que no podíamos conoce a p io i: la his o ia
es hija de la memo ia))
(VEYNNE,
198 1: 15).
El iempo de la no icia -nace
y
mue e gene almen e en un día- se ala ga en
el acon ecimien o: su du ación se p olonga du an e días, meses y se memo iza
pos e io men e. Tal es el caso de las no icias -acon ecimien os que han hecho
his o ia. El mani ies o de los in elec uales en «el a ai e D ey us)) (publicado en
po ada en el dia io
L'Au o e,
el 14 de ene o de 1898) puede se conside ado
como el p ime acon ecimien o cul u al que dio o igen a
un
g an deba e his ó ico:
el papel del in elec ual en las sociedades mode nas. O os acon ecimien os
pe iodís icos más ecien es han ma cado el iempo de la his o ia con empo ánea:
«Wa e ga e», «i anga e».
Los medios hacen del acon ecimien o una ep esen ación de no edad uidosa,
una explosión; sin emba go, «lo más uidoso no es lo más au én ico, el acon eci-
mien o de co a du ación, el de los medios, es explosi o, onan e. Echa an o humo
que llena la conciencia de los con empo áneos pe o apenas du a, apenas se ad ie e
su llama»
(BRAUDEL,
1984:
64-65).
Es p eciso eco da que el iempo de la in o mación es el del ol ido: las
no icias se suceden en un con inuo p esen e y el lec o de pe iódicos es un lec o
sin memo ia. La ausencia de p o undidad que conlle a la ac ualidad pe iodís ica y
la du ación e íme a de la no icia son dos aspec os del mismo enómeno. Sólo el
acon ecimien o pe enece al mundo de la ilusión ealis a: pa ece se du ade o y
p o undo.
Es a plus alía in o ma i a del acon ecimien o con espec o a la no icia hace que
el acon ecimien o se u ilice po la p ensa de eli e pa a da signi icado cul u al
explíci o a la in o mación al alo a se su sen ido en las páginas de opinión.
Po o a pa e, el acon eciemin o es el luga del deseo pa a los medios. Una
no icia puede se ecogida po unos y silenciada po o os. No hay acon ecimien o
ciego. Todos econocen en él esa ca ego ía esencial de la Ac ualidad, que p es a a
la in o mación su azón de se '.
El
acon ecimien o iguala: odos los medios se
hacen masi os: p ensa, adio, ele isión dejan asluci a a és de él esa semejanza
que se ocul a as la di e encia apa en e.
Y
es que el acon ecimien o es hoy el suceso pa a la p ensa de masas: la no icia
que pe mi e p oyec a el imagina io colec i o.
El acon ecimien o p es a a la ac ualidad pe iodís ica un ca ác e casi esencial. Los medios,
pa a aseando un dicho popula , lo necesi an como el come . La selección que se lle a a cabo en la
po ada de los dia ios, la no icia que ab e un eledia io in en an, co idianamen e, llena el hueco de un
g an no ición. De mane a o mal, muchas eces, la no icia del día iende a e es i se de acon-
ecimien o. Es e sen ido o igina io del é mino pe iodís ico lo ecogía el dia io ancés
L'E enemen
edi ado en
1848,
en su decla ación de p incipios: «Da emos el luga más isible
al
acon ecimien o del
día, al como sea, que p oceda de la egión del alma o que sea del mundo
...
Si, en es os días
inespe ados llega un día o dina io que sena el más ex ao dina io de odos, si
...
el acon ecimien o
nos alla a una ez, in en a íamos es e día que nuesao pe iódico uese él mismo el acon ecimien o))
(Heme lin). (Ci . po Miquel Rod igo: en «Te o ismo
y
mass media». Tesis doc o al,
1986).