El acontecimiento cultural y la construcción de mitos
Abstract
Tuñón, Amparo
Full text
ARTICLES Anilisi 13, 1990, 27-41 EL ACONTECIMIENTO CULTURAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE MITOS Amparo Tuñón La cultura hegemónica de los medios de comunicación Los medios de comunicación, en las sociedades avanzadas, se han convertido en los nuevos mentores y mitólogos de la cultura actual. Su importancia en la conformación de creencias y valores acerca del mundo que nos rodea es similar a la de la religión y a la del arte, en épocas pasadas, en cuanto formas de expresión de significados simbólicos. Además, los medios inciden en los modos de vida y en la manera de percibir la realidad fenoménica de la existencia. Tanto es así que algunos de los rasgos en los que la posmodernidad -entendida como una corriente de pensamiento sobre el tiempo actualse reconoce, tienen su origen y su espejo en cualidades específicas de los medios de comunicación: necesidad permanente de actualidad; fragmentación y mezcla de saberes; búsqueda de estereotipos culturales; entrecruce de las categorías de espacio y tiempo ... No se equivoca Friedrich Nietzsche cuando ve en el nacimiento del periódico uno de los principios «desorganizadores» de su época, en la aurora de la primera revolución industrial y de la cultura moderna. La cultura, en lo esencial, ya no es hoy, como antaño, conciencia del pasado, sino pálpito del tiempo actual, el tiempo propio de la información periodística. La importancia de los medios de comunicación en conformar la cultura actual se acrecienta en las llamadas sociedades posindustriales, tras el auge de la segunda revolución de las comunicaciones. El nuevo espacio comunicativo surgido a consecuencia de la «impronta imparablen de las tecnologías de la información marca la línea divisoria entre viejos y nuevos medios' según el soporte tecnológico 1 La distinción entre viejos y nuevos medios de comunicación es necesaria, como señala McQuail(1986), para dar un paso adelante en la investigación sobre comunicaciones de masas. Sólo dejando caer una primera mirada distintiva vemos que las posibilidades interactivas de los nuevos
del que se sirvan, para difundir información, opinión, entretenimiento o, si se quiere, consumo de ocio. Variedad de ofertas comunicativas transmitidas a través de diversos fonnatos periodísticos, mediante los cuales los medios conforman símbolos, imágenes, valores, pautas de comportamiento y estilos de vida significativos. En última instancia, modelan una cultura propia ya que aportan una visión del mundo y una forma específica de conocimiento sobre la realidad actual. Realidad que, por otra parte, ellos mismos ayudan a configurar. Los medios de comunicación, además de ser instrumentos culturales hegemónicos en las sociedades modernas, constituyen en sí mismos, un sistema cultural de vital importancia para comprender la cultura de nuestro tiempo2. En este sistema cultural, cuyo contexto remite al marco del nuevo espacio coinunicativo, cada medio cumple una tarea determinada de acuerdo con la impronta tecnológica del mismo, los contenidos culturales que transmite, e1 público al que se dirige y la funcionalidad comunicativa que tiene dentro de la sociedad. De acuerdo con estos presupuestos, la prensa de calidad resulta ser el formato cultural idóneo para valorar la información periodística, simbolizarla como real y verdadera y dar así un sentido trascendente a la realidad actual. La credibilidad de la que goza este medio impreso presta fuerza persuasiva a las señas de identidad de su discurso periodístico, en la teoría y en la práctica profesional. Mucho más cuando realidad y veracidad se han trastocado, en la era de la sofisticación tecnológica de la información, en recursos retóncos que, muchas veces, comunican medias verdades, verdades del sentido común, o verdades escandalosas sobre realidades falseadas. La influencia «a priorix de un medio clásico La prensa de calidad denominada prensa de elite (Merrill y Fisher) o de referencia dominante (Vida1 Beneyto) cumple la función clásica de la cultura: dar medios -electrónicos, videóticos, telemáticos, compactosdejan traslucir la pasividad comunicativa de los viejos medios -prensa, radio, cine, televisión hertziana, música registrada. Entiendo, siguiendo los presupuestos de Daniel Bell, que la cultura en las sociedades avanzadas tiene la suficiente importancia para ser considerada una esfera autónoma de análisis sobre el conocimiento de las sociedades modernas. La cultura genera sus propios principios ~ixiales, diferentes y a veces contradictorios de los que rigen en la esuuctura tecnoeconómica y en el orden político. Uno de ellos es el del reforzamiento y realización del yo personal: «La cultura, para una sociedad, un gnipo o una persona, es un proceso continuo de sustentación de una identidad mediante la coherencia lograda por un consistente punto de vista estitico, una concepción moral del yo y un estilo de vida que exhibe esas concepciones en los objetos que adornan nuestro hogar y a nosotros mismos, y en el gusto que expresa esos puntos de vista. La cultura es, por ende, el ámbito de la sensibilidad, la emoción y la índole moral y el de la inteligencia, que trata de poner orden en esos sentimientos» (Bell, 1977: 47). Aunque es un terreno casi virgen de investigación, no hay ninguna duda sobre la importancia de los medios de comunicación en la creación de nuevos valores simbólicos relacionados con la expresión individual y colectiva
Dautas de educación a las minorías lectoras v todavía rectoras de la sociedad actual ya que es el modelo serio, por excelencia, del periodismo de calidad, legitimador del discurso público. Por sus características tecnológicas, la prensa de elite representa, en términos metafóricos, el medio frase de los diarios impresos convertidos, en su mayoría, en periódicos más para ver que para leer. La prensa de calidad se coloca del lado de la civilización del esfuerzo, sinónimo, en su uso comunicativo, de valorar la letra impresa. El predominio, aún en sus páginas del texto sobre la imagen, de la razón sobre la sensación, de la búsqueda de sentido sobre la espectacularidad de lo noticiable son sus señas de respeto a la cultura escrita, asociada vicarialrnente a cultura culta. Por otra parte, a pesar de Mcluhan, su trato es cálido: se deja coger, tocar, reposar, repasar y hasta cambia de color con el transcurso del tiempo. Cualidades sensitivas que la diferencian de la intangibilidad ligera propia de otros medios de comunicación dotados de utillajes punta. El tipo de cultura transmitido, en las páginas culturales, por estos diarios, remite a una concepción de cultura clásica: Artes, Letras, Cine, Música. Separan también, dadas sus raíces ilustradas, las temáticas de Cultura de las de Ciencia y Tecnología y van incorporando contenidos culturales de nuevo cuño: Diseño, Fotografía, Estilo. La prensa de elite o referencia representa el periodismo con más solera. Los primeros estudios científicos sobre la prensa de calidad -Zeitungswissenchaftla consideran una institución social vital para comunicar ideas, símbolos y valores, a traves de la creación de opinión pública (Schaffle, Knies, Bücher, Max Weber, Tonnies). Asentada, en sus orígenes, en la prensa política, ha pasado a la historia como vehículo de expresión de la cultura democrática. Su andadura por conquistar espacios de libertad y su apoyo en la consolidación de la nueva sociedad burguesa, le otorgan un poder, prestigio e independencia que es la base de un modelo periodístico de influencia cuya vigencia llega hasta nuestros días. Los factores y circunstancias políticos, sociales y culturales que intervinieron en su nacimiento, acrecientan la importancia del modelo, además de marcar las diferencias con respecto a otros medios masivos: El triunfo del liberalismo y el final, salvo en los rincones más tenebrosos de Europa, de la censura directa y las limitaciones fiscales, el asentamiento de una clase capitalista relativamente progresista de nueva planta (con la que se creó el establishment empresarial profesional) y numerosos cambios sociales y tecnológicos que favorecieron el funcionamiento de una prensa nacional y regional con gran nivel informativo. Los principales rasgos de la nueva prensa elitista creada en ese período fueron: independencia formal del estado y de los grupos de interés manifiestos, aceptación dentro de la estructura de la sociedad, como una institución prominente de la vida política y social, fuerte conciencia de responsabilidad social y moral, nacimiento de la profesión de periodista, consagrada a referir objetivamente los acontecimientos, adopción, al mismo tiempo, del papel de transmisor y creador de opinión, tendencia a la identificación con el interés nacional. (MCQUAIL, 1983:23).
Esta influyente prensa del siglo XIX hizo suyos los valores de la primera revolución industrial: Progreso, Modernidad, Libertad, cuya máxima virtud consiste en su constante actualidad; y los principios filosóficos de la Ilustración: Razón, Verdad, Objetividad. La defensa continuada de estas señas de identidad discursivas presta credibilidad al decir y al hacer periodísticos de los diarios de influencia. Tienen, asimismo, a su favor el haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos, y son, en plena eclosión informativa, un marco de referencia para otros medios de comunicación más modernos y tecnificados. La producción de actualidad cultural Todas estas características del discurso periodístico de referencia le confieren un prestigio cultural del que carecen otros medios de comunicación. De ahí, también, la importancia del área de información cultural -secciones, suplementos, artículos de opiniónde estos diarios, cuya influencia en las elites del saber los ha convertido en los nuevos intelectuales de nuestro tiempo: los debates, colaboraciones y polémicas de sus páginas marcan las líneas del pensamiento contemporáneo, además de ser un instrumento de vital importancia para la formación cultural de sus lectores. La prensa de referencia selecciona, a través de sus propios códigos de actualidad periodística, una realidad cultural distinta (aunque, a veces, marque pautas) a la de otros medios de comunicación. De hecho, el área de información cultural es específica del modelo periodístico de referencia y no existe en los otros dos formatos hegemónicos, a escala internacional, de prensa diaria: el de la prensa de masas o sensacionalista y el de prensa a la que he dado en llamar tecnoinformativa USA Today. Para la primera, la cultura es un cotilleo entretenido y morboso sobre la vida privada; para la segunda, informaciones relacionadas con dos preocupaciones comunes del lector medio: la salud y el tiempo de ocio. La producción de actualidad cultural, ciñéndonos ahora al diario El País -ejemplo paradigmático de la prensa de referencia de la España democráticapuede comprenderse mediante tres categorías noticiables: culturaJnoticia, culturalacontecimiento, cultura/conocimiento. Estos tres paradigmas de análisis sirven para relacionar las temáticas culturales con el interés periodístico, además de como ejercicio de interpretación sobre los diferentes niveles que el periódico tiene de profundizar en el área de información cultural. Es el Acontecimiento cultural la categoría noticiable que permite a los diarios de elite o referencia dar mayor relieve periodístico a los temas culturales tradicionalmente considerados de escaso interés noticiable, entre otras razones, por la falta de normalización profesiorial de esta área informativa.
Así, la noticia de la muerte imprevista de Paquirri3, un torero famoso a escala popular por su boda con una tonadillera de renombre, se convirtió en el acontecimiento cultural más importante de la historia de El País, en tiempo, espacio y trascendencia informativa. La noticia cultural como rutina La palabra noticia viene del latín notus, que significa originariamente novedad. El término noticia tiene en el diccionario de María Moliner dos significaciones: una de carácter periodístico: noticia en primera plana, noticia bomba, y otra de uso común: tener noticia de cierta cosa, y en su reverso: no tener noticia, ignorar por completo. De acuerdo con esta última acepción consideraremos que la noticia aporta un grado de conocimiento sobre algo que se desconocía, tal como, por otra parte, la definió Turner Catledge, el editor más antiguo del diario The New York Times: «Noticia es lo nuevo que el lector puede encontrar sobre algo que desconocía hasta entonces)). La noticia, como la prensa, ha sufrido profundas modificaciones desde su nacimiento. La noticia, como el relato de un hecho excepcional que atrae la atención y el interés de un público muy amplio, tiene sus orígenes en la prensa de masas4. El material noticiable de primera página estaba ligado a lo sensacional -sexo, pecado, delito, catástrofey a lo insólito. Las primeras definiciones periodísticas de noticia recogen este carácter de ruptura prominente con la normalidad. John B. Bogar, editor del primer diario popular New York Sun, hizo célebre una frase que siguen recogiendo las casi totalidad de los manuales periodísticos: «Si un perro muerde a un hombre no es noticia, la noticia está en que el hombre muerda al perro». Charles A. Dana, asimismo editor del diario The Sun, dejó escrito que noticia era todo aquello que ocurre con la suficiente importancia para atraer la atención de gran parte del público. Joseph Pulitzer, fundador del diario The New York World, puso el acento en el carácter original, dramático, curioso, romántico, singular, insólito, extraño, de un hecho noticiable. Walter Williams, padre de la primera escuela de periodismo fundada en la 3 Realicé para mi tesis de doctorado un análisis exhaustivo, siguiendo el método semiótico textual, sobre la construcción del acontecimiento cultural de la muerte de Paquini en el diario El País. Las conclusiones aportadas en este artículo tienen el valor de una esquemática síntesis sobre un mabajo de comprobación empírica. La noticia de primera página, la noticia bomba, es un invento de la prensa sensacionalista del siglo XIX, cuyo precursor, como hemos visto, fue el diario The Sun. ((Hasta ese momento las noticias generalmente se limitaban a notas sobre hechos sociales o políticos de genuina importancia, o de cienos sucesos que tuvieran significado para un público amplio. Sin embargo, Benjamin Day llenó su petiódico The Sun con noticias de otro carácter, relatos de delito, historias de pecado, catástrofe o desastre, que la gente de la calle consideraba excitantes, entretenidas o divenidas)) (DEFLEUR y BALL RoKEAcH,~~~~:~~).
Universidad de Missoun, en 1910, consideró que noticia, en su sentido amplio, era todo lo que era de interés para los lectores, el público. Hoy la noticia viene marcada por la impronta de la relatividad. Cada medio de comunicación define sus propios criterios a la hora de seleccionar un hecho noticiable de acuerdo con sus características periodísticas -periodicidad, tecnología, funciones, modeloy con el público al que va dirigido. Martínez Albertos (1972:37) define la noticia como «un hecho verdadero inédito o actual, de interés general, que se comunica a un público que puede considerarse masivo, una vez que ha sido recogido, interpretado y valorado por los sujetos promotores que controlan el medio utilizado para la difusión)). El carácter noticiable de un hecho guarda hoy una mayor relación con el medio por el que se difunde que con los valores noticiables en abstracto. Así, y centrándonos en la prensa diana, vemos que mientras la materia prima de la prensa sensacionalista la constituyen las noticias duras por definición -sexo, sangre y escándalo (las tres eses del sensacionalismo)-, la prensa denominada sena concede cada vez mayor importancia a las noticias blandas, cuya temática está ligada a estilos y formas de vida, consumo, ocio, cultura y otros materiales dt: una actualidad laxa, que permiten al diario aumentar el número de páginas --y en consecuencia la publicidady a la vez aportar una mayor información sobre realidades de la vida cotidiana. Si tomamos como punto de referencia la prensa que hemos llamado técnico-informativa USA Today, nos encontramos con que la concepción noticiable del diano norteamericano se acerca a la fórmula de informar de manera útil y entretenida, único rasero aparente de noticiabilidad. En relación con el sistema que le da valor normativo: ruptura de la normalidad, la noticia supone una desviación insignificante de la norma. Opera en un primer nivel de selección de la Actualidad periodística. La noticia sirve para ordenar una realidad que se repite cotidianamente. Se ha convertido en una nitina productiva, un hábito profesional. Aporta significado a la realidad noticiable por su repetición. Su sentido viene dado más por la reiteración que por la novedad sorpresiva del mensaje. Las posibilidades de elección novedosa que toda noticia comporta quedan reducidas a la selección programada por los medios. Esta selección depende de múltiples vanantes: algunas veces son noticias aquellos hechos que el periodista encuentra interesantes, bien por condicionamientos socioculturales o porque las fuentes con las que trabaja deciden por él. La selección depende asimismo de otras contingencias: la estación del año (en verano se consideran noticias lo que en otras épocas del año con mayor abundancia noticiable serían irrelevantes) o la competencia con otros medios. La noticia puede definirse como la información corriente de los sucesos ciel día puesta al alcance del público. Forma primera de conocimiento sobre la realidad social5, la noticia hoy hace posible el carácter institucional del conocimiento, ya 5 El conocimiento que la noticia proporciona se define por ser no sistemático, intuitivo, fragmentario y enmarcado en el sentido común, compartido colectivamente por una comunidad. Para Park, las noticias en su conjunto, y mediante su acción constante, determinan el conocimiento que un
que son generalmente las fuentes institucionales las que constituyen la garantía verídica de la información. Las noticias culturales que aparecen diariamente en las páginas de El País confirman las anteriores aseveraciones. Si con respecto a la actualidad, el sentido de la noticia viene marcado por su carácter rutinario, en relación con la cultura está condicionado por la redundancia temática: exposiciones, congresos, inauguraciones, coloquios, encuentros de intelectuales, presentaciones de libros, descubrimientos arqueológicos, premios menores, sucesos de importancia leve, eventos relacionados con la cultura institucionalizada constituyen el pan y la sal de las noticias culturales del día. Podríamos decir, siguiendo a Mouillaud, que la noticia cultural es el reencuentro en un escenario -preconstruidode una variante del programa. O parafraseando a Moles, las noticias culturales son las variaciones perceptibles de un entorno noticiable ya previsto. O de acuerdo con Bechelloni, los hechos noticia culturales son aqueilos que han sido programados por el medio para ser noticias. En su repetición se pierde conocimiento: se trata de un saber que pre-existe a un saber que se supone tiene un lector avezado en la temática cultural. Las noticias culturales se ordenan y jerarquizan en las páginas diarias que El País rubrica en la sección La Cultura, atestiguando así que hay una única cultura o bien que la cultura es lo que el diario entiende como tal. Reducción semántica de un término tan complejo que traduce una visión cultural del diario acorde con los códigos culturales del Iluminismo burgués. Discurso cotidiano que propone una lectura de la realidad informativa bajo las pautas de una cultura concebida fundamentalmente como Letras y Artes plásticas6. El acontecimiento cultural: la noticia de la gloria y la muerte El término acontecimiento se usa habitualmente en la primera acepción que ofrece el diccionario de María Moliner: «Hecho, ocurrencia, suceso, cosa que acontece». Se acostumbra a ignorar, sin embargo, la calificación que a continuación lo acompaña: «Acontecimiento casual, feliz, desgraciado», y más aún el tercer sentido del término: «Suceso importante o de gran resonancia». Traducido este último significado a términos de actualidad periodística, tendremos que el individuo tiene de su entorno y su posición respecto de este entorno. Park se expresa con estas palabras en Morale and News: «Todos nosotros vivimos en un mundo del cual nosotros somos el centro y las dimensiones de este mundo se definen por la dirección y la distancia con que las noticias nos alcanzan* (Saperas, 1987:21) 6 La incorporación de Vicente Verdú a la dirección de los contenidos culturales del diario modificó la concepción temática de las páginas culturales del diario El Pais. Arquitectura, Moda, Diseño, últimas variantes en auge de la cultura acrual, aparecen con mayor frecuencia en la sección La Cultura, sección que, por otra parte, está ahora más atenta a noticias culturales originadas fuera de EspGa, rompiendo el habitual localismo madrileño de las páginas culturales. Se advierte, asimismo, una tendencia a conceder mayores espacios a la reflexión y a la polémica cultural, a través de artículos de opinión y entrevistas, en la páginas diarias.
acontecimiento es hoy lo que la noticia era ayer: una desviación significante de la normalidad, programada por los medios, que constituye la noticia. Así, Stanley Walker, editor del diario The New York Herald Tribune, dejó dicho: «La noticia es más imprevisible que el viento». El acontecimiento cultural es hoy, a nuestro entender, lo que los estudiosos de los valores noticiables consideran como noticia-ideal, aquella que reúne las máximas variantes de umbral noticiable: ((Proximidad, Impacto, Novedad, Consecuencias, Interés humano» (Agee, Ault, Emery, 1983:23). Abundando en lo dicho, un clásico estudioso de los generos periodísticos, Carl G.Warren, considera que la noticia capaz de interesar a un mayor número de personas es aquélla que reúne las siguientes cualidades relativas: ((Actualidad, Proximidad, Prominencia, Curiosidad, Conflicto, Suspense, Emoción, Consecuencias» (WARREN, 1975:23). La noticia ayer era voceada, el acontecimiento hoy es el tema del que se Ihabla: un eco de resonancias fortuitas y desdichadas. Lo inesperado, el azar -lugar de la fatalidad para los mediosirrumpe en la monotonía cotidiana noticiable. Despierta curiosidad, interés y un afán de saber que la información no logra acallar, mostrando así la carencia constitutiva de la misma: ese no decir que se cree siempre dicho pero que no acaba de contarse, a pesar de generar múltiples noticias y divergencia de opiniones. El acontecimiento, como señala Morin, «debe ser concebido en primer lugar como un elemento nuevo que immpe en el sistema social (...), el acontecimiento es precisamente lo que permite comprender la naturaleza de la estructurii y el funcionamiento del sistema». En relación con el sistema informativo cultural que le da significacibn, el acontecimiento entraña una desviación significativa de la norma de actualidad. Es la noticia excepcional, los hechos ruptura de los que habla Bechelloni. El acontecimiento tiende a romper el equilibrio del sistema ya que no está previsto el momento de su irrupción, aunque el medio sí tiene prevista la necesidad de ordenarlo, clasificarlo, agotar su sentido, contextualizarlo, para conjurar su posible peligro de ahí la continua generación de hechos y opiniones-, al igual que en la antigüedad se intentaba aplacar la amenaza del acontecer imprevisto mediante el rito. El acontecimiento en las sociedades primitivas era una no historia, ya que ponía en tela de juicio el equilibrio sobre el que estaban fundadas. En las sociedades actuales, la información funciona, o intenta funcionar, como un reductor de incertidumbre. La prensa de elite, medio interpretativo por excelencia, intenta reducir la complejidad del acontecimiento; dar orden al ruido que ocasiona, mostrando, como dice Grossi, que la función del periódico muchas veces no consiste tanto en la capacidad de comprender o seleccionar el hecho sensacional, sino en la competencia de contextualizarlo. Los medios asimismo contribuyen a través del acontecimiento a construir la historia de nuestros días: «Un acontecimiento se destaca sobre un grado de uniformidad; es una diferencia, algo que no podíamos conocer a priori: la historia es hija de la memoria)) (VEYNNE, 198 1: 15). El tiempo de la noticia -nace y muere generalmente en un díase alarga en el acontecimiento: su duración se prolonga durante días, meses y se memoriza
posteriormente. Tal es el caso de las noticias -acontecimientos que han hecho historia. El manifiesto de los intelectuales en «el affaire Dreyfus)) (publicado en portada en el diario L'Aurore, el 14 de enero de 1898) puede ser considerado como el primer acontecimiento cultural que dio origen a un gran debate histórico: el papel del intelectual en las sociedades modernas. Otros acontecimientos periodísticos más recientes han marcado el tiempo de la historia contemporánea: «Watergate», «irangate». Los medios hacen del acontecimiento una representación de novedad ruidosa, una explosión; sin embargo, «lo más ruidoso no es lo más auténtico, el acontecimiento de corta duración, el de los medios, es explosivo, tonante. Echa tanto humo que llena la conciencia de los contemporáneos pero apenas dura, apenas se advierte su llama» (BRAUDEL, 1984: 64-65). Es preciso recordar que el tiempo de la información es el del olvido: las noticias se suceden en un continuo presente y el lector de periódicos es un lector sin memoria. La ausencia de profundidad que conlleva la actualidad periodística y la duración efímera de la noticia son dos aspectos del mismo fenómeno. Sólo el acontecimiento pertenece al mundo de la ilusión realista: parecer ser duradero y profundo. Esta plusvalía informativa del acontecimiento con respecto a la noticia hace que el acontecimiento se utilice por la prensa de elite para dar significado cultural explícito a la información al valorarse su sentido en las páginas de opinión. Por otra parte, el acontecieminto es el lugar del deseo para los medios. Una noticia puede ser recogida por unos y silenciada por otros. No hay acontecimiento ciego. Todos reconocen en él esa categoría esencial de la Actualidad, que presta a la información su razón de ser'. El acontecimiento iguala: todos los medios se hacen masivos: prensa, radio, televisión dejan traslucir a través de él esa semejanza que se oculta tras la diferencia aparente. Y es que el acontecimiento es hoy el suceso para la prensa de masas: la noticia que permite proyectar el imaginario colectivo. El acontecimiento presta a la actualidad periodística un carácter casi esencial. Los medios, parafraseando un dicho popular, lo necesitan como el comer. La selección que se lleva a cabo en la portada de los diarios, la noticia que abre un telediario intentan, cotidianamente, llenar el hueco de un gran notición. De manera formal, muchas veces, la noticia del día tiende a revestirse de acontecimiento. Este sentido originario del término periodístico lo recogía el diario francés L'Evenemenr editado en 1848, en su declaración de principios: «Daremos el lugar más visible al acontecimiento del día, tal como sea, que proceda de la región del alma o que sea del mundo ... Si, en estos días inesperados llega un día ordinario que sena el más extraordinario de todos, si ... el acontecimiento nos fallara una vez, intentaríamos este día que nuesao periódico fuese él mismo el acontecimiento)) (Hemerlin). (Cit. por Miquel Rodrigo: en «Terrorismo y mass media». Tesis doctoral, 1986).