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Kazimieras GAIVENIS
REQUISITOS LINGÜÍSTICOS Y LÓGICOS DE LOS TÉRMINOS
Todo término tiene forma y contenido. La forma del término es la envoltura verbal del concepto designado, mientras que su contenido es el significado terminológico reflejado en la definición. El significado terminológico no coincide con el significado léxico de la palabra. En lingüística, los elementos estructurales de ambos significados suelen denominarse semas. Según su expresión, las semas de los términos pueden clasificarse en aquellas que tienen expresión formal (explícitas) y las que carecen de ella (implícitas). Por ejemplo, la terminación plural del término cukrus (química) indica que designa una clase de sustancias químicas, pues la palabra cukrus en la lengua general, así como en la terminología de algunos campos, es singular. El sufijo del término pataisėčiai (Lycopodiales) indica que se trata del nombre de un orden de plantas, etc. Estas son semas con expresión formal.
Tanto la terminologización (conversión de palabras de la lengua general o de términos en términos), como la transterminologización (conversión de términos de un campo en términos de otro) y la determinización (conversión de términos en palabras no terminológicas) están relacionadas con cambios semánticos considerables. Una palabra terminologizada adquiere nuevas semas. Por ejemplo, el significado léxico de la palabra de la lengua general kiaulpienė consta de las semas «maleza», «de flores amarillas», «melífera», etc., mientras que el significado terminológico del término kiaulpienė (Taraxacum) incluye ya también nuevas semas especializadas, necesarias para describir sistemáticamente esta planta y distinguirla de otras plantas similares (por ejemplo, kreisvių o vanagių), tales como: «las flores tienen 5 estambres», «el polen es de tamaño uniforme, de unos 30μ», etc. Los no especialistas desconocen estas últimas semas, que en gran medida no aparecen reflejadas en los diccionarios explicativos de la lengua general.
Las definiciones de los términos deben reflejar las semas nucleares del significado terminológico. Solo en ese caso serán científicas. Sin embargo, dado que las semas nucleares son más numerosas de lo que normalmente se refleja en las definiciones, no solo puede haber una definición correcta, sino incluso varias.
El significado terminológico a menudo se formaliza no solo mediante dendrogramas, histogramas y esquemas, sino que también se revela mediante el uso de fór-
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mulas. Se considera que la formalización del significado de una palabra es uno de los métodos más objetivos para describir científicamente el significado de una palabra1.
En cuanto a la forma, los términos suelen clasificarse en simples (de una palabra) y compuestos (de varias palabras). Los términos de una palabra no son solo palabras primitivas (simples), sino también diversos derivados y palabras compuestas, por ejemplo: asmenuotė (gramática), baudinys (deporte), deguonis (química), garotiekis (técnica), jonazolė (botánica), etc. Los términos compuestos suelen designar diversos conceptos específicos y compuestos. Pueden constar de dos, tres o, en general, varias palabras, por ejemplo: tikrinis daiktavardis (lingüística), naudingųjų iškasenų sodrinimas (química, geología), neregistruotųjų vertybinių popierių rinka (economía), etc. En textos científicos y especializados aparecen también términos compuestos aún más largos, los llamados términos compuestos descriptivos, por ejemplo: kopūstai po dobilų, įsėtų į vikių ir avižų mišinių žaliajam pašarui (nombre del cultivo precedente en la terminología agrícola), nacionalinių pajamų sukūrimo, paskirstymo, perskirstymo ir galutinio panaudojimo balansas (economía), etc.
En cuanto al contenido (o a la función), los términos se clasifican en específicos, genéricos y categoriales. Esta clasificación está relacionada con la diferente extensión y comprensión (intensión) de los términos. Š.Šalkauskis denominó a la primera propiedad tįsa, y a la segunda, talpa. Están relacionadas mediante una proporción inversa: cuando una disminuye, la otra aumenta. Los términos categoriales tienen la mayor extensión, y los específicos, la menor.
La terminología de cada campo consta de miles de términos, por lo que, en el trabajo práctico de normalización terminológica, también es importante la cuestión de las relaciones entre los términos, su división y su clasificación. Al abordar el problema del contenido de los términos y de sus relaciones, la terminología se basa ante todo en tres disciplinas: el campo científico (de producción, deportivo, etc.) concreto, la lingüística y la lógica. Estos campos constituyen los fundamentos de la teoría de la terminología.
Tanto Š.Šalkauskis como E.Wüster relacionaron el objeto de la terminología también con la ontología, la psicología, la filosofía y otras disciplinas. Sin embargo, estos campos tienen menos puntos de contacto con la terminología que con
1 Jakaitienė E. Leksinė semantika. V.,1988.P.18.
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la lógica, la formación de palabras, la cultura lingüística o la sociolingüística. El terminólogo canadiense F.W.Rigs sitúa la terminología en un punto intermedio entre la lexicología y la conceptología e ilustra su relación con el siguiente esquema2:
Requisitos lingüísticos de los términos
Los requisitos lingüísticos de los términos más importantes y mencionados con mayor frecuencia son los siguientes: corrección, precisión, sistematicidad, brevedad, facilidad de formación, neutralidad emocional, etc. Ya hemos tratado algunos de estos requisitos en otras publicaciones3; por ello, esta vez hablaremos con más detalle de tres requisitos lingüísticos de los términos especialmente importantes: la corrección, la precisión y la facilidad de formación.
La corrección es uno de los requisitos más importantes de la terminología. En la norma de la República de Lituania «Principios y métodos de la terminología» (1115–90), elaborada de acuerdo con la norma internacional correspondiente (ISO 704–87), se define como la conformidad con las normas de una lengua determinada. Así pues, la corrección consiste en respetar las reglas de pronunciación, acentuación, ortografía, gramática, formación de palabras y uso. Por ejemplo, un término o uno de sus componentes no puede estar formado incorrectamente (bešaudyklinės staklės, vyrinžinierius), llevar un acento incorrecto (dožimetras, įkrova, važiuoklė), estar escrito incorrectamente (skersnukis, šašlikas, pusiausvyrumas), recibir una flexión gramatical incorrecta (ekslibris, herbera, jacintas), etc.
Los términos suelen tener una formación más compleja que las palabras simples; por ejemplo: [(žied)+yn]+ pumpuris (botánica), {prieš + [(stipr)+ in) + turi + is } (técnica), {[į + (magnet + in)] + am] + umas (técnica), {[(šluo + t) + smilg] + ynas} (botánica), etc.
2 Суперанская А., Подольская Н., Васильева Н. Общая терминология. М., 1989. С.21.
3 Gaivenis K. Lietuviškų terminų vaizdingumo klausimu//Lietuvių leksikos ir terminologijos problemos. V.,1991.P.26–31.
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Los teóricos de la formación de palabras a veces denominan los grados de formación de palabras también pasos o actos de formación. Se dice que tanto en las lenguas bálticas como en las eslavas estándar hay, por término medio, entre 3 y 4 pasos de formación de palabras. La formación de términos puede alcanzar a veces entre 5 y 6 pasos. Por supuesto, un estudio más exhaustivo de la gradación (profundidad) de la formación de términos puede ir más allá de los límites de la formación sincrónica de palabras.
Los casos más frecuentes de creación de términos incorrectos son actualmente los siguientes:
1. Elección imprecisa del prefijo, el sufijo, la terminación, el formante o la palabra base, determinada por la copia de la estructura de palabras de otras lenguas; por ejemplo, la denominación apšildytojas para un material de construcción aislante es incorrecta no solo por el uso de un sufijo inadecuado, sino también por la elección incorrecta de la palabra base (debería ser: šiltalas), etc.
2. Elección imprecisa del tipo o la categoría de formación, determinada por la aplicación del principio de la pseudoanalogía. Por ejemplo, el neologismo bebrim-vietė se formó siguiendo la analogía de derivados dudosos como augimvietė, kirtimvietė, perimvietė, radimvietė y debería sustituirse por el neologismo correcto bebravietė. No se puede afirmar que el término incorrecto ugniaat-sparumas esté formado a partir de las palabras ugnis y atsparumas (en realidad, está formado a partir del adjetivo ugniaatsparus, y este, a su vez, a partir de las palabras ugnis y atsparus). Así pues, la palabra ugniaatsparumas es incorrecta porque su palabra base, el adjetivo ugniaatsparus, es incorrecta. Este término de una sola palabra debe sustituirse por el término compuesto atsparumas ugniai.
3. Elección imprecisa de las configuraciones gramaticales de los términos compuestos, determinada por la copia de la estructura de los sintagmas de otras lenguas. Por ejemplo, para expresar la relación entre el todo y la parte, en la terminología rusa se emplean términos compuestos del tipo «adjetivo + sustantivo», mientras que en nuestra terminología se usan sintagmas con complemento en genitivo, como: stabdinė (= stabdžių) pavarà, anteninis (= antenos) pérjungiklis, etc.
4. Los proyectos de normas terminológicas muestran que, al acentuar los términos lituanos, los errores más frecuentes se cometen al determinar el contorno tonal, y no la posición del acento (por ejemplo, en una muestra de 320 términos se detectaron 94 errores al elegir el contorno tonal y 10 al determinar la posición del acento). Los errores de contorno tonal más frecuentes son los siguientes: a) acentuación incorrecta de derivados con prefijo (por ejemplo, sąnaudos, įtvaras, povėržlė, etc.); b) no se tiene en cuenta
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la acentuación desplazada en sustantivos sufijados (p. ej., matúoklis, gru- pūotė, etc.); c) el segundo componente de las palabras compuestas se acentúa incorrectamente (p. ej., lūpažiedžiai, šimtakojis, daugiasluoksnis, etc.).
5. Los errores ortográficos más frecuentes en los términos son los siguientes: a) se escribe donde no hace falta y no se escribe donde sí hace falta (p. ej., helioterapija, es decir, helioterapija, kompiuteris, es decir, kompiuteris, variantas, es decir, variantas, etc.); b) en la unión de los componentes de términos compuestos, así como en la unión del prefijo y la raíz, no se escriben todas las consonantes o vocales que entran en contacto (p. ej., el nombre de un pez skersnukis, es decir, skersnukis; el adjetivo tarplanetinis, es decir, tarpplanetinis, etc.); c) se escribe un guion entre los componentes de un término compuesto donde no es necesario, o no se escribe donde sí lo es; asimismo, se confunde el guion con la raya (p. ej., silabinė toninė eiliadara, es decir, silabinė-toninė eiliadara, gydytojas-chirurgas, es decir, gydytojas chirurgas, etc.); d) los componentes de los nombres propios compuestos de astronomía, geografía y algunas otras disciplinas no se escriben de acuerdo con las reglas ortográficas (p. ej., Didieji Grįžulo ratai, es decir, Didieji Grįžulo Ratai, Raudonasis kryžius, es decir, Raudonasis Kryžius, etc.).
Precisión. La precisión de los términos se relaciona, ante todo, con su univocidad y con la definición de su significado. Sin embargo, en la labor práctica de normalización terminológica, estos objetivos no se alcanzan fácilmente. La univocidad de los términos se configura mediante una constante confrontación de opiniones. Solo una pequeña parte de los términos es comprendida y utilizada de manera uniforme por todos los especialistas de un campo durante un periodo relativamente prolongado. La comprensión desigual de los términos puede persistir durante décadas. Por ejemplo, el término geológico facija existe desde hace más de 100 años, pero hasta hoy no cuenta con una definición más o menos uniforme. Además, este término se utiliza no solo en la terminología geológica, sino también en la geográfica, donde su comprensión y definición ya difieren ligeramente.
Los términos literarios fabula ir siužetas y los términos lingüísticos žodis, tranzityvumas, veiks las, entre otros, también se entienden y explican de manera desigual. Por lo general, se trata de los conceptos categoriales más ricos en contenido. Todo esto es, en general, normal. Si todos los especialistas de un campo entendieran y definieran los términos de una sola manera, no habría ningún progreso científico.
En la terminología existe también la denominada polisemia categorial—
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—. Se trata de un fenómeno en el que un mismo término designa tanto una acción como su resultado (p. ej., vertimas – literatura), o bien una acción y el lugar donde se realiza (p. ej., kirtimas – silvicultura). Los especialistas de algunos campos evitan con éxito esta imprecisión terminológica. Por ejemplo, los físicos utilizan los términos greitis, dažnis, tankis para designar magnitudes concretas expresadas en determinadas unidades, y no las confunden con los nombres de propiedades. En cambio, los especialistas de otros campos, para denominar los resultados de las acciones, a menudo terminologizan innecesariamente (en especial por influencia de otras lenguas) las formas plurales de los nombres de acción (p. ej., išrūkimai, es decir, išrūkos – ecología; išvarvėjimai, es decir, išvarvos– veterinaria, etc.).
La precisión de los términos también está relacionada, por supuesto, con su motivación. Sin embargo, no puede afirmarse que los términos motivados sean precisos y los inmotivados, imprecisos. Solo deben considerarse imprecisos los términos motivados de manera engañosa. Estos términos suelen surgir por influencia de otras lenguas; por ejemplo: nepertraukiama (= nenutrūkstama) gamyba (economía), padažnintas (= padažnėjęs) kvėpavimas (medicina), etc. Además, la precisión de los términos no debe vincularse con su significado derivativo. Los especialistas de diversos campos lo hacen muy a menudo, afirmando que un término es impreciso porque su significado derivativo no contradice el significado terminológico. Dicho con mayor precisión, entienden el significado derivativo como el sema más importante del significado del término. En realidad, por su abstracción, puede decirse que el significado derivativo ocupa una posición intermedia entre el significado léxico y el gramatical. Este significado se desprende de los componentes estructurales de la palabra derivada y de la relación entre ellos. Por ejemplo, el significado derivativo del término pievagrybis (Agaricus) es «hongo que crece en el prado (hongo de prado)». Su significado léxico y terminológico es mucho más amplio y concreto. Los botánicos distinguen al menos varias especies de estos hongos e incluso hablan de miškinius pievagrybius (Agaricus silvaticus) y dirvinius pievagrybius (Agaricus arvensis). Además, en los prados crecen muchos otros hongos que no se llaman pievagrybis. Así pues, el significado derivativo suele ser un significado falso y engañoso de la palabra. En general, puede afirmarse que la precisión de los términos está relacionada principalmente con su semántica.
Comodidad de uso. E. Jakaitienė afirma que las lenguas de los pueblos civilizados—
4 Jakaitienė E. Ten pat. P. 91.
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En esas lenguas, los derivados constituyen alrededor del 60% del léxico4. Otros teóricos afirman que la proporción entre derivados y palabras primitivas depende del grado de sinteticidad de la lengua. Se dice que en las lenguas analíticas abundan más las palabras primitivas que en las sintéticas. V. Urbutis sostiene que en lituano los derivados deberían constituir al menos cuatro quintas partes del léxico5. En el «Diccionario de formación de palabras» del ruso de A. Tichonov (1985), la proporción entre palabras primitivas y derivados sería la siguiente: 18118 y 126690= 1:76. Según los datos de S. Keinys, el 92,5% de los sustantivos de términos monoléxicos puramente lituanos e híbridos incluidos en el «Diccionario ruso-lituano de términos económicos» (V. 1966) se forman a partir de otras palabras (para el recuento se tomó algo más de 1600 palabras distintas en total, de las cuales unas 120 eran primitivas). Los derivados representan alrededor del 90% de los términos de la misma clase incluidos en el «Diccionario de términos de técnica de cálculo ruso-lituano-inglés» (V., 1971) y en el «Diccionario de términos de botánica» (V., 1965) (más de 1900 y unas 800 palabras distintas, respectivamente, de las cuales unas 180 y 120 eran primitivas)7. Así pues, de un modo u otro, los derivados constituyen la mayor parte de los términos monoléxicos, y es importante que su formación resulte práctica.
La palabra base y el derivado se consideran una «pareja de formación de palabras», cuyo miembro marcado es el derivado. Este concepto es, por así decirlo, la célula de todo el sistema de formación de palabras. Sin embargo, el proceso de formación de palabras no termina en la pareja. Si a partir de los derivados se forman nuevas palabras, surgen cadenas de formación de palabras8, por ejemplo:
•—•—•—• (1)
Fig. (1): dejar→conductor→conductor eléctrico→semiconductor→semiconductor; fuerte→fortalecer→amplificador→preamplificador, etc.
5 Urbutis V. Žodžių darybos teorija. V., 1978. P. 62.
6 Моисеев А. Основные вопросы словообразования в современном русском литературном языке. Л., 1987. С.5.
7 Keinys S. Priesaginė lietuviškų terminų daryba // Lietuvių terminologija. V., 1975. P. 7.
8 Моисеев А. Ídem. Págs. 181 y ss.
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Estas cadenas de formación de términos pueden ramificarse, por ejemplo:
(2)
Fig. (2): de la palabra hierro se forma la palabra férrico, y de esta última, ferrocarril, férreos (grilletes); de la palabra ferrocarril se forma ferroviario, etc.
Si a partir de una misma palabra base se forman nuevas palabras, surgen abanicos de formación de palabras, por ejemplo:
(3)
Fig. (3): lobo → baya de lobo, baya de lobo, hoyo de lobo, bardana de lobo, enfermedad del lobo, etc.
Los abanicos de formación de términos también pueden combinarse y formar complejos de formación de términos. Además, los especialistas en formación de palabras hablan de familias léxicas. Es cierto que este concepto suele entenderse de maneras diversas. Algunos consideran que solo las palabras de una misma raíz pueden formar una familia, mientras que otros afirman que también pueden formarla todos los derivados de un afijo derivativo determinado. Sin embargo, lo más habitual es considerar que una familia léxica está constituida por el conjunto de palabras emparentadas que tienen una raíz común.
La familia léxica es el resultado de los procesos de formación de palabras. Por ejemplo:
valiente
– valentía – valientemente – valiente – envalentonarse – envalentonamiento – envalentonar – envalentonamiento – bravura
En las familias léxicas también pueden distinguirse además procesos de formación de palabras
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Paradigmas: conjuntos de palabras de un mismo grado de derivación. Dicho de otro modo, son ramas de familias léxicas derivativas. Por lo tanto, las propias familias también pueden considerarse grandes paradigmas. El concepto de «familia de formación de palabras», en palabras de los matemáticos, es inversamente proporcional al concepto de «tipo de formación de palabras»: una familia es un conjunto de palabras con una raíz común y afijos diferentes, mientras que un tipo es un conjunto de palabras con un afijo común, pero con raíces diferentes. Por ejemplo, todos los adjetivos con el sufijo -inis forman un tipo de formación de palabras, aunque sus raíces pueden ser diferentes: de sustantivos (medinis: medis), adjetivos (saldinis: saldus), numerales (pirminis: pirmas), e incluso nombres de letras (tėjin: tė), etc. V. Urbutis señala que el tipo de formación de palabras puede entenderse de dos maneras: como un esquema estructural abstracto presente en la lengua, según el cual se forman todos los derivados con el mismo significado derivativo y la misma forma, o como los propios derivados de ese tipo presentes en el habla (es decir, en la expresión oral), considerados en su conjunto9. El tipo de formación de palabras, entendido como esquema formal, puede concebirse con tres dimensiones: 1) el significado derivativo; 2) la naturaleza léxico-gramatical de la palabra base; y 3) el formante derivativo.
La facilidad derivativa es la aptitud de un término para formar palabras nuevas que dependan de él semántica y formalmente. En lituano, los sustantivos, adjetivos y verbos se caracterizan por su mayor capacidad derivativa. Sin embargo, se trata de categorías gramaticales amplias y ramificadas, y no se forman términos a partir de todas sus subdivisiones. Por ejemplo, los nombres de instrumentos se forman únicamente a partir de verbos de acción activa. Los nombres de acción con el sufijo -imas no se forman a partir de verbos mixtos que tienen el sufijo -yti en el infinitivo. Los nombres de resultado de una acción con el sufijo -muo (-menys) no se forman a partir de verbos prefijados. Los casos más característicos y muy raros de formación de términos compuestos son los siguientes:
9 Urbutis V. Ten pat. P. 246.
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Compuesto
Frecuente
Medio
Raro
Muy raro (o imposible)
Sustantivo + sustantivo
+
Sustantivo + adjetivo
+
Adjetivo + sustantivo
+
Adjetivo + adjetivo
+
Adjetivo + verbo
+
Verbo + sustantivo
+
Verbo + adjetivo
+
Verbo + verbo
+
Tanto en la lengua general como en la lengua científica, los verbos se forman no solo a partir de verbos, sino también de nombres. En terminología, a menudo se necesita volver a formar sustantivos a partir de verbos denominales. Este tipo de trabajo ya resulta incómodo y poco prometedor. En general, los trabajos de creación de neologismos son más provechosos cuando se emplean palabras lituanas breves.
Requisitos lógicos de los términos
Los lógicos dicen que la denominación, o nombre, es una expresión lingüística,
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que designa un objeto o una clase de objetos10. Sin embargo, los conceptos de «objeto» y de «nombre común o propio» no coinciden ni en lingüística ni en lógica. Por ejemplo, en lógica el sustantivo humanidad se considera un nombre propio (individual), mientras que en lingüística se considera común y colectivo. También difiere la concepción del concepto «concepto». Sin duda, los lógicos entenderán el «concepto» de forma más profunda y exhaustiva, mientras que para la terminología el concepto tiene una importancia secundaria, aunque está normalizado por una norma internacional (ISO|R 1087 – 1969): «cualquier unidad de pensamiento expresada mediante un término, una letra u otro símbolo».
Todos los términos expresan conceptos. Sin embargo, hay palabras que no expresan conceptos, por ejemplo: conjunciones, partículas, interjecciones, etc. Por otra parte, los términos expresan conceptos especiales de un ámbito determinado, no conceptos ordinarios.
Todo concepto tiene un contenido (el conjunto de sus características internas y externas) y una extensión (el conjunto de todos los objetos que poseen las características de ese concepto). Cuanto más amplio es el contenido de un concepto, más reducida es su extensión. Dicho de otro modo, cuantos más rasgos se reflejan en un concepto, menos objetos poseen esos rasgos.
Los dos requisitos lógicos más importantes de los términos son la sistematicidad y la precisión de las definiciones.
El primer requisito está relacionado con la división y clasificación de los términos y los conceptos que les corresponden, y el segundo, con la normalización de las definiciones.
En terminología, el conjunto de conceptos se divide primero en categorías: objetos, procesos, herramientas, propiedades y magnitudes. Los objetos se caracterizan por rasgos de forma, tamaño, origen, construcción (estructura), finalidad, material, composición química, método de fabricación y principio de funcionamiento. A los conceptos de la categoría de procesos se les asignan rasgos relativos a la naturaleza del proceso, su velocidad, intensidad, duración, causa de aparición, resultados, etc. Naturalmente, esta división en categorías aún no es exhaustiva ni precisa.
En terminología, los conceptos se distinguen unos de otros principalmente por su extensión. Según esta, las relaciones entre conceptos pueden ser de varios tipos, a saber:
10 P l e č k a i t i s R. Logikos įvadas. V., 1968.P128.
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1) de igualdad semántica (identidad), por ejemplo: “lingüística” (A) y “lingüística” (B),
2) de exclusión, por ejemplo: “cuervo” (A) y “grajo” (B)
3) de intersección, por ejemplo: “término” (A) y “palabra” (B)
4) de inclusión, por ejemplo: “cyplė” (A) y “pato” (B)
En la práctica de la gestión terminológica suelen distinguirse dos tipos de relaciones entre conceptos: las relaciones jerárquicas y las no jerárquicas; por ejemplo: “autobús” (concepto genérico) y “autobús de dos pisos” (concepto específico); “autobús” (concepto de todo) y “chasis” (concepto de parte). Las relaciones no jerárquicas entre conceptos suelen ser las siguientes: material-producto, causa-efecto, etc. Se basan en características externas de los conceptos, no en las internas.
La clasificación de los conceptos está estrechamente relacionada con su división lógica. Suelen distinguirse dos tipos de división: 1) la división según la variación de una característica y 2) la división según la presencia o ausencia de una característica. Esta última división también se denomina dicotómica. Es una división en la que las clases se subdividen únicamente en dos subclases. Al dividir los conceptos es necesario observar ciertas reglas, a saber: 1) la división debe ser adecuada; 2) la división debe ser continua; 3) los miembros de la división deben excluirse mutuamente y 4) la división debe efectuarse sobre una sola base. Cuando no se respetan las reglas de división, aparecen diversos conceptos asistemáticos y los términos que les corresponden. Por ejemplo: 1) las sustancias volátiles del magma no pueden dividirse en agua, cloro, flúor, óxido de boro
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y ácido carbónico, porque aquí la división no se realiza sobre una sola base: algunos miembros de la división son elementos químicos (por ejemplo, cloro, flúor), mientras que otros son compuestos (óxido de boro; ácido carbónico); 2) las principales sustancias antisépticas no pueden dividirse en fenoles, formaldehídos, halógenos, peróxido de hidrógeno, permanganato de potasio, ácido bórico, sales de metales pesados, sulfonamidas y antibióticos, porque los conceptos “peróxido de hidrógeno”, “permanganato de potasio” y “ácido bórico” son específicos, mientras que “fenoles”, “formaldehídos” y “halógenos” son genéricos (aquí se infringe la regla de continuidad de la división); 3) los elevadores (técnica) no pueden dividirse en mecánicos, de tornillo e hidráulicos, porque los elevadores de tornillo son una subclase de los elevadores mecánicos, etc.
La división de los conceptos está estrechamente relacionada con su clasificación: toda clasificación es también una división, pero no toda división es una clasificación. Los lógicos ofrecen la siguiente definición de clasificación: “La clasificación es una división en la que (cuando — K.G.) los objetos se distribuyen en clases de modo que cada clase ocupa un lugar estable y definido respecto de las demás”11. En lógica suelen distinguirse dos tipos de clasificación: auxiliar y principal (verdadera, natural). La primera clasificación ayuda a encontrar objetos entre otros objetos (por ejemplo, la ordenación alfabética de los términos), mientras que la segunda divide los objetos en clases según sus características esenciales. En cambio, en terminología se utilizan con mayor frecuencia otros dos sistemas de clasificación: el jerárquico, en el que se establecen relaciones de subordinación entre los grupos clasificados, y el facetado, en el que el conjunto clasificado se divide repetidamente desde distintos puntos de vista.
La sistematicidad de los términos se entiende a veces también como tipicidad derivativa. Sin embargo, sería más preciso denominar sistematicidad a la coherencia y consistencia de la clasificación o división de los términos. Por lo tanto, los términos asistemáticos pueden ser perfectamente correctos y precisos.
En este artículo no trataremos por separado la precisión de las definiciones, pues ya se había abordado anteriormente en la publicación “Terminologija”12.
11 P l e č k a i t i s R. Ten pat. P. 91.
12 G a i v e n i s K. Keletas minčių apie terminų standartizaciją// Terminologija. V., 1995. Kn. 2. P. 6–11.
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