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Lietuviškų intelekto sutrikimą ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai

Dalia Gedzevičienė

Abstract

    Straipsnyje pristatomi XX a. ir XXI a. pirmaisiais dviem dešimtmečiais intelekto sutrikimui ir jo lygiams įvardyti vartoti lietuviški terminai ir lygiagrečiai apžvelgiami tą patį sutrikimą ir jo lygius Tarptautinėje ligų klasifikacijoje (ICD) žymintys terminai. Darbe aiškinamasi, kokie veiksniai skatino keisti šios srities terminiją, taip pat dėl kokių priežasčių oficialiuose Lietuvos dokumentuose, viešajame, mokslo diskursuose ir praktikoje intelekto sutrikimui įvardyti šiuo metu sinonimiškai vartojami mažiausiai keturi terminai (intelekto sutrikimas, intelekto negalia, protinis atsilikimas, silpnaprotystė) ir kokia galima kiekvieno iš šių terminų įtaka visuomenės nuostatoms bei požiūriui į šį sutrikimą turinčią asmenų grupę.

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doi.org/10.35321/term28-06 Cambios en los términos lituanos que designan la discapacidad intelectual y sus niveles, y factores que los determinan DALIA GEDZEVIČIENĖ Instituto de Derecho del Centro de Ciencias Sociales de Lituania Identificador ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8285-9692 RESUMEN El artículo presenta los términos lituanos utilizados en el siglo XX y durante las dos primeras décadas del siglo XXI para denominar la discapacidad intelectual y sus niveles, y examina paralelamente los términos que designan el mismo trastorno y sus niveles en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD). El trabajo analiza qué factores impulsaron los cambios en la terminología de este ámbito y qué motivos explican que, en los documentos oficiales de Lituania, en el discurso público y científico y en la práctica, se utilicen actualmente como sinónimos al menos cuatro términos para denominar la discapacidad intelectual (trastorno intelectual, discapacidad intelectual, retraso mental, debilidad mental), así como la posible influencia de cada uno de estos términos en las actitudes y opiniones de la sociedad hacia el grupo de personas que presenta este trastorno. PALABRAS CLAVE: discapacidad intelectual, discapacidad intelectual, retraso mental, debilidad mental, sinónimo, connotación, Clasificación Internacional de Enfermedades. RESUMEN Este artículo presenta la terminología lituana utilizada para denominar la discapacidad intelectual y sus niveles en el siglo XX y a principios del siglo XXI, y examina los términos que designan el mismo trastorno y sus niveles en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD). Explica qué factores condujeron al cambio de la terminología en este campo y qué causas determinaron la aparición de al menos cuatro términos que actualmente se utilizan como sinónimos en documentos oficiales lituanos, en el discurso público y científico y en la práctica para denominar la discapacidad intelectual: intelekto sutrikimas (trastorno intelectual), intelekto negalia (discapacidad intelectual), protinis atsilikimas (retraso mental) y silpnaprotystė (debilidad mental). Además, el artículo examina la posible influencia de cada uno de estos términos en las actitudes sociales hacia el grupo de personas que presenta este trastorno. PALABRAS CLAVE: trastorno intelectual, discapacidad intelectual, retraso mental, debilidad mental, sinónimo, connotación, Clasificación Internacional de Enfermedades. 114 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimo ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai NOTAS INTRODUCTORIAS El punto de partida para el uso más sistemático y la consolidación en el lenguaje de la medicina y de otros ámbitos de los términos internacionales que designan la discapacidad intelectual, formados en su mayoría sobre la base del griego y el latín, puede situarse a mediados del siglo XIX, mientras que los orígenes de la terminología lituana correspondiente se remontan a la Lituania de entreguerras. En la segunda mitad del siglo XX, junto a la concepción bi médica tradicional de la discapacidad intelectual como enfermedad y defecto cerebral, se desarrolló una perspectiva que la entendía como un rasgo cognitivo y fenómeno social, creado esencialmente por la percepción que una sociedad determinada tiene, en un momento dado, de los límites entre lo normal y lo anormal. Esto llevó a prestar atención a los aspectos éticos de los términos que designan la discapacidad intelectual y sus grados. Los esfuerzos de médicos, pedagogos, trabajadores sociales, representantes de organizaciones no gubernamentales y tutores y familiares de personas con discapacidad intelectual hicieron que la terminología de este ámbito cambiara. Se sigue buscando una designación neutral, precisa y, sobre todo, respetuosa tanto de esta condición como de las personas que la presentan. En Lituania, juristas (Benkunskas 2012), psiquiatras (Pūras 2015: 69), especialistas en comunicación (Jurčiukonytė 2007: 11–14) y, en general, investigadores de la discapacidad (Ruškus 2019) subrayan el daño social causado por términos obsoletos, ofensivos y desacreditados por sus connotaciones adicionales, así como su relación con el estigma y la exclusión; también hablan de la necesidad de nombrar respetuosamente a las personas con discapacidad y a otros grupos vulnerables empleados de las instituciones de la Unión Europea (Įtraukioji komunikacija 2018). En muchos casos, estas reflexiones se vieron impulsadas por los resultados de investigaciones realizadas por científicos extranjeros. En la segunda mitad del siglo XX, especialmente a partir de la década de 1970, médicos, teóricos de los estudios sobre discapacidad y representantes de otras ciencias sociales comenzaron a estudiar el uso de términos poco éticos e imprecisos, que no se ajustaban a la concepción contemporánea de la discapacidad intelectual, y señalaron la necesidad de sustituirlos (Mercer 1973: 27–28; Taylor 1996: 4–13; Shalock, Luckasson, Shogren ir kt. 2007: 116–124; Taylor 2008: XV; Salvador-Carulla, Bertelli 2008: 10–16; Wehmeyer, Buntinx, Lachapelle, Luckasson 2008: 311–318; Salvador-Carulla, Reed, Vaez-Azizi ir kt. 2011: 175–180; Nash, Hawkins, Kawchuk, Shea 2012: 71; Harris 2013: 260–262; Tassé, Mehling 2015: 2–12 ir kt.). Y aunque la terminología del ámbito en cuestión, tanto en lituano como en otras lenguas, ha cambiado y variado, generalmente impulsada por las tendencias del desarrollo social, y se ha caracterizado (y sigue caracterizándose) por la sinonimia, hasta ahora no ha recibido una atención más detenida por parte de los terminólogos lingüistas. Terminologija | 2021 | 28 115 En este artículo se pretende examinar, desde la perspectiva de la lingüística, los términos utilizados para designar la discapacidad intelectual y sus grados, así como su origen, formación, evolución y sinonimia, sin dejar de lado los aspectos sociales: la posible influencia de estos términos en las actitudes sociales y, a la inversa, la influencia de las actitudes éticas de la sociedad en la evolución de los términos analizados. El artículo se centra principalmente en los términos que se utilizan actualmente en Lituania, es decir, durante las dos últimas décadas, para designar la discapacidad intelectual y sus grados. Asimismo, para comprender los antecedentes de la situación actual, se examinan los términos empleados en Lituania durante el siglo XX y en la Clasificación Internacional de Enfermedades para designar la discapacidad intelectual. Por tanto, el objetivo de este estudio es presentar la evolución de la terminología lituana que designa la discapacidad intelectual y sus grados durante las primeras décadas de los siglos XX y XXI, e identificar los factores que impulsaron dicha evolución. Para alcanzar este objetivo, se plantean las siguientes tareas: 1) examinar los términos usados a principios de los siglos XX y XXI para designar la discapacidad intelectual y sus grados en la literatura académica de tres ámbitos (medicina, educación y derecho) en Lituania, en la legislación, las resoluciones judiciales y los certificados oficiales; 2) señalar qué términos se utilizaron durante el período estudiado en la versión inglesa de la Clasificación Internacional de Enfermedades para designar el trastorno en cuestión y sus grados, y analizar la influencia de estos términos en la elección de sus equivalentes lituanos; 3) determinar los ámbitos de uso de los términos sinónimos lituanos que designan la discapacidad intelectual y sus grados en las dos últimas décadas, así como las causas que dieron lugar a la sinonimia; 4) realizar un análisis semántico de los términos y, a partir de este, valorar la posible influencia de cada término en las actitudes sociales. En el trabajo se aplican métodos descriptivos, de análisis semántico y de encuesta. Las fuentes de investigación consistieron principalmente en manuales, monografías, diccionarios y enciclopedias lituanos de psiquiatría, peritaje psiquiátrico forense y pedagogía especial, así como en resoluciones dictadas por los tribunales lituanos entre 2005 y 2020 cuyo sujeto es una persona con discapacidad intelectual; artículos de los códigos de la República de Lituania que regulan la capacidad jurídica o la inimputabilidad de las personas con discapacidad intelectual; diversos certificados oficiales expedidos por instituciones médicas y educativas a niños con discapacidad intelectual; once ediciones en inglés de la Clasificación Internacional de Enfermedades; la sexta edición en francés, y las ediciones décima en lituano y en ruso de la Clasificación Internacional de Enfermedades. 116 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai 1. TÉRMINOS SINÓNIMOS: ORÍGENES DE LA SITUACIÓN ACTUAL 1.1. Relación entre el concepto de discapacidad intelectual y el término Según los especialistas en desarrollo infantil, una parte considerable de la historia del estudio del retraso mental (discapacidad intelectual – nota del autor) abarca la búsqueda del término menos estigmatizante para definir esta condición (Vaikų raidos sutrikimai 2003: 208). Esta afirmación toca precisamente aspectos problemáticos fundamentales del ámbito en cuestión, que también se intentará poner de manifiesto en este artículo: 1) el término está estrechamente relacionado con el concepto que designa: al cambiar el concepto, se buscó otro término para nombrarlo y, a la inversa, al cambiar el término por determinadas razones, también cambió el contenido que este designaba; 2) las personas con las condiciones nombradas por los términos examinados han sufrido continuamente exclusión y estigma en la sociedad, y uno de los factores que contribuyen a su exclusión son las denominaciones de estas personas y de su condición. Al iniciar una breve reseña histórica de los términos lituanos empleados actualmente para designar la discapacidad intelectual y sus grados, es importante subrayar que no es posible explicar la evolución de estos términos sin tener en cuenta el desarrollo del concepto de discapacidad intelectual, los cambios en las perspectivas sobre esta condición y, en general, las transformaciones sociales que tienen lugar en la sociedad. Por ello, al abordar aquí la historia de los términos, también se mencionarán los factores tanto lingüísticos como sociales que influyeron en ella. Dado que el análisis diacrónico exhaustivo de la terminología del ámbito estudiado no es el objetivo de este artículo, nos limitaremos a los orígenes de los términos que se usan y son pertinentes en la actualidad, con la esperanza de encontrar allí también los antecedentes de la sinonimia actual. En este punto conviene explicar brevemente qué designan los términos estudiados en el artículo, es decir, describir el concepto de discapacidad intelectual. Se considera discapacidad intelectual una condición congénita o que aparece antes de los tres años y que, por lo general, dura toda la vida. Puede diagnosticarse como el principal trastorno del desarrollo de una persona o como un trastorno concomitante a diversos otros trastornos del desarrollo, enfermedades o síndromes. Esta condición se caracteriza por capacidades intelectuales limitadas (coeficiente intelectual (en adelante, IQ) igual o inferior a 70 puntos1 según una prueba estandarizada de inteligencia administrada individualmente) y deficiencias en el funcionamiento adaptativo (determinadas durante una evaluación de la adaptación social); el trastorno se manifiesta mediante alteraciones de las capacidades cognitivas, lingüísticas, motoras y sociales de la persona. Los grados del trastorno en cuestión varían de leve a profundo (Giedrienė 2015: 207; Mačiulis, Šurkus, Lapytė 2017: 243). 1 El coeficiente intelectual no es una expresión porcentual de la inteligencia. Terminologija | 2021 | 28 117 En general, las concepciones sobre qué es la inteligencia, cómo debería ser y cuál es el umbral de puntos de CI entre la normalidad y el trastorno han cambiado históricamente2; a su vez, los cambios en estas concepciones también han influido en los términos empleados para denominar el trastorno. Durante la época soviética y en el período 1990–2020, en documentos oficiales de Lituania, diversos trabajos científicos y prácticos y libros de texto, la discapacidad intelectual se denominaba insuficiencia mental, insuficiencia intelectual, anormalidad mental, defecto intelectual, deficiencia intelectual3, oligofrenia, debilidad mental, debilidad mental congénita, retraso mental, infantilismo psíquico, inferioridad intelectual, insuficiencia intelectual, discapacidad mental, discapacidad intelectual; los niveles de discapacidad intelectual, debilidad mental, imbecilidad, idiocia, moronidad; y las personas con discapacidad intelectual, débiles mentales, imbéciles, idiotas, personas con debilidad mental, personas con retraso mental, individuos con retraso mental, niños con retraso mental, inválidos psíquicos, oligofrénicos. Algunos de estos términos —insuficiencia intelectual, defecto intelectual, infantilismo psíquico, inferioridad intelectual, insuficiencia intelectual, inválido psíquico— se utilizaron por última vez, a más tardar, en trabajos publicados hace dos décadas, por lo que se consideran obsoletos en el uso actual; hoy no se consideran sinónimos de los términos discapacidad intelectual y persona con discapacidad intelectual, y no se examinarán más adelante en el artículo. Durante mucho tiempo, la discapacidad intelectual se consideró una enfermedad y objeto de estudio de una de las disciplinas médicas, la psiquiatría; por ello, los autores de los primeros términos para este concepto fueron psiquiatras. En 1809, el médico francés Philippe Pinel señaló y describió en su clasificación de las enfermedades mentales un trastorno que denominó idiotismo (en francés, idiotisme). Unos años más tarde, el discípulo de Pinel, el psiquiatra Jean Étienne D. Esquirol, abandonó el término idiotismo y distinguió dos entidades separadas: idiocia (en francés, idiotie) e imbecilidad (en francés, imbécillité); además, las subdividió en niveles según el grado de gravedad (dos niveles de imbecilidad y tres de idiocia) (Binet, Simon 1904: 168–172). Otro término que llegó a consolidarse en las clasificaciones y nomenclaturas de los trastornos mentales durante largo tiempo… 2 No se sabe con exactitud qué porcentaje de personas en Lituania presenta actualmente discapacidad intelectual. Según diversas fuentes, representa entre el 1 y el 4% de la población. Por ejemplo, según datos del Instituto de Higiene, en 2019 se diagnosticó retraso mental (discapacidad intelectual —nota de la autora) y trastornos del desarrollo psicológico al 4,4% de los niños lituanos (Našlėnė, Petrauskaitė, Želvienė 2020: 66). Sin embargo, no se ha precisado qué proporción de este grupo de trastornos corresponde a la discapacidad intelectual y cuál a los trastornos del desarrollo psicológico (por ejemplo, trastornos del desarrollo de las habilidades de aprendizaje, trastornos generalizados del desarrollo, etc.). Se estima que la discapacidad intelectual, es decir, una condición en la que el cociente intelectual es inferior a 70, afecta a algo más del 2% de la población mundial (Valionienė 2021: 14). 3 Es necesario precisar que en algunos trabajos los términos insuficiencia intelectual, defecto intelectual y deficiencia intelectual designan la discapacidad intelectual, mientras que en otros se refieren a un rasgo o síntoma de este trastorno. 118 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai El término oligofrenia (del griego oligos, ‘escaso, pequeño’, + griego phrēn, ‘mente’), destinado a designar la discapacidad intelectual, fue propuesto en 1915 por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin (Kriščiūnas 2002: 138). En el siglo XX, uno de los documentos más importantes que contribuyó a establecer una clasificación y terminología uniformes de las enfermedades en muchos países del mundo fue la clasificación estadística internacional de enfermedades, actualizada aproximadamente cada diez años, International Classification of Diseases (en adelante, ICD). En las cinco primeras ediciones o revisiones de la ICD, vigentes entre 1900 y 1947, se enumeraban únicamente las enfermedades que podían ser causa de muerte. Durante la preparación de la sexta edición de la ICD (1948), la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS), fundada en ese momento, asumió la responsabilidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades y de su revisión; desde entonces, el manual internacional de enfermedades también incluye aquellas que no causan la muerte. La ICD-6 fue la primera clasificación en la que se creó una sección independiente para los trastornos mentales (Bunevičius 1997: 882). Aunque uno de los objetivos de la ICD era posibilitar la comparación y el intercambio de información sanitaria de distintos países del mundo mediante el uso de una terminología uniforme, la influencia de la ICD tanto en las clasificaciones nacionales de enfermedades como en los términos empleados en ellas no fue significativa hasta las décadas de 1970 y 1980. Puesto que la ICD elaborada por la OMS era un documento de carácter recomendatorio, no obligatorio, no todos los países miembros la utilizaban. Por ejemplo, en 1959, casi seis décadas después de la publicación de la primera ICD, solo Finlandia, Nueva Zelanda, Perú, Tailandia y Gran Bretaña habían adaptado esta clasificación para sus propias necesidades. Otros países la aplicaban solo parcialmente (algunos de sus apéndices) o únicamente con fines estadísticos (Stengel 1959: 604). En la práctica, los médicos de muchos países utilizaban las clasificaciones aprobadas en sus propios países, cuyos autores solían ser autoridades reconocidas en el ámbito correspondiente: médicos que habían preparado y publicado libros de texto, monografías, etc. En las últimas décadas del siglo XX, en una época marcada por las tecnologías de la información, la digitalización y la creación de registros internacionales, cada vez más Estados comenzaron a utilizar la ICD: traducirla a sus idiomas nacionales, adaptarla a las necesidades de cada país y, a la vez, emplear el sistema de codificación que ofrecía. Como la terminología de las clasificaciones nacionales y la de la ICD adoptada diferían con frecuencia, esto dio lugar en la práctica a un aumento de los términos sinónimos; lo mismo ocurrió con la terminología de la psiquiatría, cuyo objeto de estudio durante mucho tiempo también fue la discapacidad intelectual. Por tanto, en este apartado se examinarán a continuación los términos utilizados en Lituania durante el siglo XX para designar la discapacidad intelectual y sus niveles, comparándolos con los términos recomendados en el período correspondiente por la Clasificación Internacional de Enfermedades (en su versión inglesa y, posteriormente, también en la lituana). Terminologija | 2021 | 28 119 1.2. Panorama del uso en Lituania y en la Clasificación Internacional de Enfermedades de los términos que designan la discapacidad intelectual y sus niveles En cuanto a la clasificación y la terminología de la discapacidad intelectual y sus niveles en Lituania, se observa que, hasta finales del siglo XX, los médicos del país tendían a basarse, tanto en la práctica como en sus trabajos científicos, no en la clasificación y la terminología de los trastornos mentales y del comportamiento recomendadas por la ICD —entre ellos, la discapacidad intelectual—, sino en el sistema nacional. A finales del siglo XX, cuando se empezó a utilizar una versión lituana adaptada de la ICD —la Clasificación Internacional de Enfermedades (en adelante, TLK) y su sistema de codificación—, cobró importancia no solo en el ámbito sanitario, sino también en otros ámbitos de la vida, tanto la clasificación de enfermedades y trastornos que ofrecía como la terminología empleada en ella. Cabe destacar que, en aquel momento, la mayor confusión en la terminología de la discapacidad intelectual y sus niveles no se debía a que distintas fuentes utilizaran términos diferentes para designar el mismo trastorno, sino a que tanto la TLK como el sistema nacional aplicaban fundamentos distintos para clasificar los trastornos mentales y del comportamiento; es decir, no solo diferían los términos empleados para designar la discapacidad intelectual y sus niveles, sino también el propio concepto al que hacían referencia: el trastorno se asignaba a categorías diferentes. Por ejemplo, durante mucho tiempo, de 1938 a 1965, la ICD designó la discapacidad intelectual con el término mental deficiency (en textos lituanos se utilizaron ocasionalmente como equivalentes de este término intelekto nepakankamumas, intelekto deficitas), mientras que en muchos países se empleaba como término diagnóstico para nombrar este trastorno el término oligofrenijos, propuesto por E. Kraepelin, ya mencionado. Además, en más de un país, junto a oligofrenijos también se utilizaban equivalentes nacionales que funcionaban como sinónimos de oligofrenijos; por ejemplo, en ruso слабоумие, en alemán Schwachsinn, en lituano (įgimta silpnaprotystė), en inglés feeble-mindedness, etc. No podríamos considerar estos equivalentes nacionales calcos de oligofrenijos, ya que los términos mencionados se utilizaban para designar la discapacidad intelectual antes de 1915 (año en que, como se ha señalado, E. Kraepelin introdujo el término oligofrenijos). Aunque en muchos trabajos científicos tanto oligofrenija como su equivalente nacional se presentaban como sinónimos, con el tiempo se hizo evidente que estos términos sinónimos tenían una extensión semántica desigual. Así, a diferencia del término internacional oligofrenija, que se empleaba con un único significado —el de discapacidad intelectual congénita o adquirida antes de los tres años, tratada en este artículo como un trastorno del desarrollo—, el término lituano silpnaprotystė se utilizaba con al menos tres significados: 1) como sinónimo de intelekto sutrikimo; 2) como sinónimo de demencijos; 3) y, con mayor frecuencia, como hiperónimo o categoría más amplia que abarcaba dos trastornos distintos: intelekto sutrikimą, o įgimtą silpnaprotystę, y 120 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai demenciją, o demencia adquirida. Esta última clasificación difería esencialmente de la clasificación de la ICD: tanto en la ICD como en su versión lituana, la TLK, la discapacidad intelectual (que allí todavía se denomina protiniu atsilikimu) y la demencia son entidades nosológicas independientes y separadas, mientras que en la bibliografía nacional lituana ambos trastornos pertenecen a una misma categoría más general y se consideran síndromes de silpnaprotystės4. En resumen, tanto los términos utilizados por la ICD (en inglés, mental deficiency, mental retardation) como oligofrenija designaban el mismo concepto; sin embargo, los conceptos designados por los sinónimos nacionales de oligofrenia, entre ellos silpnaprotystė, pertenecían a otro nivel del sistema y a una clasificación conceptual diferente. A continuación, repasaremos brevemente en orden cronológico la terminología empleada para designar la discapacidad intelectual tanto en la ICD y, posteriormente, en la TLK, como en el sistema nacional lituano. 1.2.1. AÑOS 1900–1940 La primera edición de la TLK, ILCD–15, apareció en 1900; en ella se enumeraban únicamente 191 enfermedades, trastornos o lesiones que podían causar la muerte. En esta edición aún no se mencionaba la discapacidad intelectual. En la segunda edición de la clasificación, aprobada en 1909, ya se designaban los siguientes trastornos intelectuales: 74A Idiocy, Imbecility; 74B Cretinism (al final de la lista de enfermedades y trastornos también se mencionaba por separado la demencia senil: 154A Senile dementia) (ILCD–2). Aquí se hace patente una orientación de la clasificación que se mantuvo en todas las ediciones posteriores de la ICD hasta nuestros días: la discapacidad intelectual y la demencia no son ramas de un mismo trastorno, sino que se clasifican como entidades separadas, sin una base de clasificación común. En la tercera edición de la clasificación, publicada en 1920, el cretinismo ya no figura como discapacidad intelectual ni como uno de sus niveles; solo aparecen idiotija ir imbecilumas: 84(1) Idiocy, Imbecility (ILCD–3). Por razones desconocidas, en la cuarta edición de la clasificación, que entró en vigor en 1929, no se menciona ningún trastorno que pudiera considerarse una discapacidad intelectual (ILCD–4). La quinta edición de la clasificación, vigente entre 1938 y 1948, durante casi tres décadas (hasta 1965, cuando dejó de estar vigente- 4 Esta clasificación también puede encontrarse en uno de los manuales contemporáneos de psiquiatría en lituano para centros de educación superior (véase Dembinskas 2003: 223–231). 5 Desde 1900, la Clasificación Internacional de Enfermedades, que se viene elaborando desde ese año, se denomina de forma abreviada en este artículo Clasificación Internacional de Enfermedades y se abrevia como ICD, aunque los títulos de sus distintas ediciones varían: las ediciones primera a quinta se titulan Lista Internacional de Causas de Muerte; en esta publicación se abrevian ILCD y se indica el número de edición, mientras que, a partir de la sexta edición (1948, cuando se incluyeron no solo las enfermedades que habían causado la muerte, sino todas las enfermedades conocidas en aquel momento), se titula Clasificación Internacional de Enfermedades, se abrevia como ICD y se indica el número de edición. Terminologija | 2021 | 28 121 La séptima edición de la ICD) estableció en este documento el término ya mencionado mental deficiency para designar en general la categoría de discapacidad intelectual (ILCD-5). Así pues, durante las primeras cinco décadas del siglo XX, en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD) se utilizaron principalmente tres términos para designar la discapacidad intelectual y sus niveles: mental deficiency (lit. deficiencia intelectual), idiocy (lit. idiocia) y imbecility (lit. imbecilidad). En este período, la terminología utilizada en Lituania para designar el trastorno correspondiente está mejor reflejada en el primer manual de psiquiatría publicado en lituano, Įvadas į psichiatriją (1935), cuyo autor fue el célebre psiquiatra lituano de entreguerras y profesor de la Universidad Vytautas Magnus, Juozas Blažys. En este manual, el autor designa la discapacidad intelectual y sus niveles con dos términos sinónimos: el internacional oligofrenija y su equivalente lituano silpnaprotybė; a la persona que presenta este trastorno la denomina silpnapročiu. La definición de oligofrenia, o silpnaprotybė, muestra que esta categoría designa precisamente la discapacidad intelectual como trastorno del desarrollo, junto con sus niveles (formas): «Oligofrenia es el nombre general de las formas de silpnaprotybė. La oligofrenia es un desarrollo insuficiente de la psique, especialmente del intelecto, muy distinto de la norma, presente desde el nacimiento o desde la primera infancia. Silpnaprotis es una persona cuyo desarrollo intelectual está muy por debajo del correspondiente a su edad» (Blažys 1935: 4–5). La demencia se describe en un capítulo aparte, pero, al igual que la oligofrenia, también se caracteriza, según el autor, por una «debilidad mental»: «La debilidad mental adquirida, consecuencia de una lesión cerebral y de una enfermedad psíquica, se denomina demencia (dementia)» (Blažys 1935: 167). Así pues, en este manual los términos oligofrenijos y silpnaprotybės se emplean como sinónimos y designan el mismo concepto: la discapacidad intelectual. Además, J. Blažys denominó los niveles de discapacidad intelectual con términos que los psiquiatras de todo el mundo ya llevaban usando desde hacía décadas: «El grado más grave de silpnaprotybė es idiotizmas, <...> el grado algo más leve es imbecilitas <...> y el más leve, debilitas» (Blažys 1935: 160). Aunque la oligofrenia y la demencia se describen en capítulos separados, también aquí se señala un rasgo común, un síntoma que vincula ambos trastornos: la «debilidad mental». Probablemente, este rasgo terminó convirtiéndose más tarde en la base que unificó estas dos categorías distintas y permitió tratar ambos trastornos como variantes de la demencia6. 6 Cabe señalar que este artículo se preparó durante la pandemia de COVID-19. Las estrictas medidas de cuarentena vigentes en las bibliotecas y archivos de Lituania limitaron considerablemente el acceso a los recursos relativos al territorio lituano de entreguerras y de períodos anteriores; por ello, las fuentes de este período se reducen, en esencia, al único manual de psiquiatría publicado entonces. En el futuro, una vez levantadas las restricciones de cuarentena, la autora del artículo espera realizar una revisión exhaustiva de los términos utilizados durante este período para designar la discapacidad intelectual y sus niveles. 1 2 2 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai 1.2.2. AÑOS 1940–1999 Tanto en la sexta edición (1948) como en la séptima (1955) de la ICD, para designar la categoría de discapacidad intelectual se emplea el término mental deficiency (lit. deficiencia intelectual), que ya había aparecido en la quinta edición de la clasificación; para denominar los niveles del trastorno, determinados a partir del coeficiente de IQ y otros datos, se utilizan los términos idiocy, imbecility, moron, mongolism. Para el nivel más leve de discapacidad intelectual, designado con el término moron, se emplea como término explicativo el sinónimo feeble-mindedness; en cambio, en esta clasificación el término oligofrenia designa únicamente una rama atípica de la categoría de discapacidad intelectual: phenylpyruvic oligophrenia (discapacidad intelectual causada por la enfermedad metabólica hereditaria fenilcetonuria) (ICD-6; ICD-7; véase también MIS 1957: 123–124). La terminología empleada en estas dos ediciones de la clasificación internacional puso especialmente de manifiesto las divergencias entre las clasificaciones conceptuales utilizadas en los sistemas internacional y nacionales. Por ejemplo, términos como oligofrenija ir silpnaprotystė (equivalente inglés feeble-mindedness) designaban en muchos sistemas nacionales, incluido el lituano, toda la categoría de discapacidad intelectual, mientras que en la clasificación internacional estos mismos términos nombraban subcategorías específicas y reducidas de la discapacidad intelectual (por ejemplo, oligofrenija), o se utilizaban en las definiciones de los niveles de discapacidad intelectual como palabras explicativas para señalar un síntoma característico de un determinado nivel del trastorno (por ejemplo, ingl. feeble-mindedness, lit. silpnaprotystė). Con el tiempo, desde mediados del siglo XX, en el discurso público y en el lenguaje cotidiano de muchas lenguas, los términos médicos internacionales destinados a designar los niveles de discapacidad intelectual y a las personas que los presentan empezaron a utilizarse con otros significados. Debilumas, idiotija, idiotizmas, imbecilumas se convirtieron en metáforas de la estupidez, y debilai, idiotai ir imbecilai, en metáforas de personas que piensan y actúan de manera estúpida, inapropiada o ilógica, utilizadas exclusivamente en contextos negativos para humillar al sujeto así designado7. Así pues, los términos usados en un ámbito profesional bastante reducido quedaron esencialmente determinados: empezaron a utilizarse con un significado léxico adicional y una connotación sumamente negativa. En poco tiempo, la connotación ofensiva, despectiva e irrespetuosa de este segundo significado 7 Según Leo Kanner, es difícil determinar cuándo empezó a utilizarse exactamente el término de origen griego idiotas (gr. idiōtēs) con los significados que hoy conocemos. En las fuentes escritas de la Grecia antigua se registra la siguiente evolución semántica de idioto: «particular» → «persona corriente» → «profano, sin conocimientos profesionales» → «ignorante, mal informado». Finalmente —aunque esto no está atestiguado en la literatura griega antigua—, idiotas adquirió connotaciones específicas de deficiencia psíquica (Kanner 1967: 4–5). Terminologija | 2021 | 28 123 La estigmatización empezó a asociarse también con la primera acepción —la terminológica— y con el denotado del término, es decir, un grupo de personas con determinadas características intelectuales. Este matiz adicional de significado en los términos que describían a un grupo históricamente vulnerable desde el punto de vista social se convirtió en un obstáculo para el desarrollo de una perspectiva distinta, que venía formándose desde mediados del siglo pasado: humanista, orientada a la convivencia de todos los miembros de la sociedad, con sus diferencias, y no a clasificar y agrupar a la sociedad, sino a integrar. Por ello surgieron esfuerzos deliberados por abandonar las denominaciones ofensivas de este trastorno y de las personas que lo tienen, y por encontrar el término menos estigmatizante. En 1961, la Asociación Estadounidense para el Retraso Mental (ing. American Association on Mental Retardation) introdujo un nuevo término para designar el trastorno intelectual: mental retardation. Muy pronto también lo adoptó la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (ing. American Psychiatric Association). Mental retardation (lit. protinis atsilikimas) sustituyó entonces términos anticuados como feeble-mindedness (lit. silpnaprotystė), idiocy (lit. idiotija) y mental subnormality (lit. protinis nenormalumas), que ya se habían convertido en términos peyorativos (Harris 2013: 260). Este cambio, uno de los más importantes en la historia de la terminología del trastorno intelectual, también se reflejó en la edición de la ICD-8 publicada en 1965. La terminología introducida allí pasó tanto a la edición de la ICD-9 (vigente desde 1976) como a la edición de la ICD-10 (vigente desde 1989), que sigue utilizándose hasta hoy. Así pues, hace más de medio siglo, gracias a los esfuerzos de la OMS, se eliminaron de la Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud términos obsoletos como los siguientes, que fueron sustituidos por otros: para designar la categoría general del trastorno intelectual, mental deficiency (lit. intelekto nepakankamumas) se sustituyó por mental retardation (lit. protinis atsilikimas); para designar los distintos niveles del trastorno intelectual, idiocy, imbecility, moron, borderline intelligence, mongolism, other and unspecified types se sustituyeron por borderline (lit. ribinis), mild (lit. lengvas), moderate (lit. vidutinis), severe (lit. sunkus), profound (lit. labai sunkus) y unspecified (lit. nepatikslintas) mental retardation (lit. protinis atsilikimas). Dado que durante mucho tiempo la ICD tuvo un uso limitado en la práctica de distintos países, la mera publicación de una clasificación revisada no aceleró los cambios que sus autores pretendían lograr en ámbitos bastante inertes, como las actitudes sociales, los usos lingüísticos y la atención sanitaria. Durante mucho tiempo, los sistemas nacionales siguieron guiándose por sus propias clasificaciones de los trastornos y por la terminología destinada a nombrarlos; por ello, términos como idiotija, imbecilumas, debilumas, idiotas, imbecilas, debilas se utilizaron para designar los niveles del trastorno intelectual y a las personas que los presentan 124 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai hasta finales del siglo XX en el lenguaje de la medicina, la pedagogía especial y campos afines. Conviene examinar más detenidamente qué términos utilizaron los médicos, pedagogos y otros especialistas lituanos en sus trabajos durante la segunda mitad del siglo XX para designar el trastorno intelectual y sus niveles. Al analizar el uso en Lituania, desde la década de 1940 hasta finales de la de 1990 (1940–1999), de los términos que designan el trastorno intelectual y sus niveles, resulta conveniente dividir además este período en tres etapas: 1940–1970; 1971–1990; 1991–2000. Kalbant apie pirmąjį etapą (1940–1970) pabrėžtina, kad Lietuva didžiąją šio laikotarpio dalį priklausė Sovietų Sąjungai, tad čia vadovautasi ta terminija, kuri oficialiai buvo vartojama Sovietų Sąjungos psichiatrijos autoritetų. Aptariamuoju laikotarpiu pasaulyje galiojo ICD šeštoji ir septintoji redakcijos, kuriose visa intelekto sutrikimo kategorija vadinta mental deficiency (liet. intelekto nepakankamumas) terminu, tačiau, kaip jau minėta, praktikoje ICD šiuo periodu naudojosi itin mažai šalių, tad ir šis terminas tiek Lietuvoje, tiek apskritai Sovietų Sąjungoje vartotas gana retai. Sovietų Sąjungoje tuo metu buvo įsitvirtinusios dvi psichikos ligų ir sutrikimų klasifikacijos: (1) Kerbikovo, Ozeretskio, Popovo bei Snežnievskio ir (2) Giljarovskio (Stengel 1959: 606). Pernelyg nesigilinant į šių klasifikacijų skirtumus, pažymėtina tik tiek, kad intelekto sutrikimas abiejų klasifikacijų autorių buvo įvardijamas tuo pačiu oligofrenijos terminu, be to, oligofrenija, remiantis vienu bendru simptomu (proto silpnumu) su demencija, sinonimiškai dar įvardyta kaip įgimta silnaprotystė (rus. врожденное слабоумие), o demencija – kaip įgyta silnaprotystė (rus. приобретённое слабоумие) (Гиляровский 1954: 500; Кербиков ir kt. 1968: 394–395). Aunque durante este período la categoría general del trastorno intelectual se denominaba con términos distintos —intelekto nepakankamumu en la ICD y oligofrenija en los sistemas nacionales de diversos países— y, además de oligofrenijos, se utilizaban otros términos sinónimos (por ejemplo, en Lituania, silnaprotystė), tanto la ICD como los distintos países designaban los niveles del trastorno intelectual con los mismos tres términos básicos: idiotijos, imbecilumo y debilumo. Cabe señalar que, en la versión inglesa de la ICD, el término utilizado para designar el nivel leve del trastorno intelectual era moron, mientras que en la versión publicada en francés, otra de las lenguas oficiales de la OMS, este nivel se denominaba debilite mentale (MCS 1950: 114). De ello se desprende que en la clasificación nacional lituana se afianzó la terminología de los niveles del trastorno intelectual de la versión francesa de la ICD. Terminologija | 2021 | 28 125 En Lituania, poco después de la Segunda Guerra Mundial, en el manual Nervų ligos, publicado en 1947 para estudiantes de medicina, el profesor Lazaris Gutmanas describió brevemente la oligofrenia y distinguió tres grados: debilitas, imbecilitas, idiotia. Desde el punto de vista terminológico, esta obra es importante porque en ella se utilizó en varias ocasiones el término protinis atsilikimas como sinónimo de oligofrenijos (Gutmanas 1947: 345), aunque más adelante, hasta la década de 1980, se utilizó muy poco en los trabajos lituanos. En el manual Nervų ir psichinės ligos, traducido del ruso en 1959 y destinado a escuelas de medicina, al igual que en la obra anterior, el término principal, utilizado como encabezamiento para designar el trastorno intelectual, es oligofrenijos; como sinónimos se ofrecen psichinis atsilikimas, protinio vystymosi atsilikimas y įgimta silpnaprotystė (Michejevas, Nevzorova 1959: 216–218). En un resumen de conferencias publicado en 1966, la psiquiatra lituana Aldona Lapytė ofreció una definición concisa del trastorno intelectual y estableció una clasificación y terminología que apenas variaron y se mantuvieron durante los dos períodos posteriores que se examinan a continuación, hasta el año 2000: «La demencia es un trastorno intelectual que se manifiesta como una deficiencia de la inteligencia. La demencia puede ser congénita o adquirida. La demencia congénita es la oligofrenia. <...> Su forma más grave es la idiotija. <...> El imbecilismo es una forma más leve de demencia. <...> El grado más leve de demencia es el debilismo. <...> La demencia adquirida es la demencia» (énfasis de la autora del artículo, D. G.) (Grigas, Jocevičienė, Lapytė, Ostrauskas 1966: 112–113). Vėlyvojo sovietmečio laikotarpiu (1971–1990), lyginant su anksčiau pristatytuoju, pasirodė kur kas daugiau leidinių, kuriuose iš dalies aptariama ir intelekto sutrikimo tema, taigi šiuo metu išryškėjo būtent lietuviškos psichiatrijos mokyklos požiūris į intelekto sutrikimą, taip pat ir vartojamos terminijos tendencijos. Šiuo etapu jau buvo galutinai įsitvirtinusi klasifikacijos kryptis intelekto sutrikimą traktuoti kaip vieną iš silpnaprotystės atmainų, taigi silpnaprotystė buvo skirstoma į įgimtą silpnaprotystę, kuri sinonimiškai dar vadinta oligofrenija, ir įgytą silpnaprotystę, arba demencija. Įgytosios silpnaprotystės, arba oligofrenijos, lygiai vadinti idiotija, imbecilumu ir debilumu (Grigas, Jocevičienė, Lapytė, Ostrauskas 1972: 128, 172–174; Medicinos terminų žodynas 1980: 135, 139, 265, 266, 389; Dembinskas, Eglytė 1985: 133–137). Asmenys, kuriems būdingas intelekto sutrikimas, vadinami oligofrenais (Goštautas, Dembinskas, Pilkauskienė 1979: 6), idiotais, debilais, imbecilais (Dembinskas, Eglytė 1985: 134–135 ir kitur). 126 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai Cabe recordar aquí que, durante el período analizado (desde 1965 hasta la actualidad), para denominar la categoría de trastornos intelectuales de la ICD (es decir, el trastorno intelectual con todos sus niveles) se emplea un término cuyo elemento principal es retardacija (en inglés, mental retardation; en francés, retard mental). En 1975 se tradujo al ruso el capítulo V (psiquiatría) de la ICD-9 y se adaptó para su uso en la Unión Soviética (Bunevičius 1997: 883). El término mental retardation de la ICD no se tradujo al ruso; para denominar el concepto se adoptó умственная отсталость, una expresión ya existente y en uso en esa lengua. Además, en Lituania también empezó a emplearse cada vez más el calco ya existente en lituano de este último término ruso: protinis atsilikimas. Así, tampoco en este caso se tradujo del inglés o del francés, sino que se siguió la versión rusa de la ICD, pues es probable que, en aquel momento, las versiones originales de la ICD en inglés o francés fueran sencillamente inaccesibles para los especialistas lituanos8. Protinis atsilikimas, como sinónimo de oligofrenia, ya se había empleado en el mencionado trabajo de L. Gutman de 1947; durante el período analizado (1971–1990), sin embargo, el término aparece con mayor frecuencia no en trabajos médicos, sino en publicaciones dirigidas a pedagogos de educación especial y logopedas. En algunas publicaciones, por ejemplo, en Oligofrenijos klinikoje (1981), de Jūratė Daulenskienė, el trastorno intelectual se denomina indistintamente silpnaprotyste, oligofrenija y protiniu atsilikimu (Daulenskienė 1981: 3–23), mientras que en otros trabajos solo se menciona protinis atsilikimas (Danilavičius 1973: 22). Un dato interesante de este período es que en una publicación dirigida a pedagogos especializados en defectología se intentó distinguir los conceptos de oligofrenia y discapacidad intelectual (la oligofrenia se definió como un trastorno que aparece antes de que el niño comience a hablar, mientras que la discapacidad intelectual abarca tanto la oligofrenia como otros estados patológicos del sistema nervioso) (Vaikų vystymosi sutrikimai 1978: 48). Así pues, aquí los términos oligofrenija y protinis atsilikimas no se tratan como sinónimos, sino como hiperónimo (protinis atsilikimas) e hipónimo (oligofrenija), respectivamente. En trabajos posteriores no se han encontrado más definiciones de estos conceptos ni relaciones de este tipo entre los términos. Paskutiniu XX a. ir kartu pirmuoju Nepriklausomos Lietuvos dešimtmečiu (1991–2000) iš esmės tęsėsi jau prieš tai aptariamuoju laikotarpiu fiksuotos intelekto sutrikimui ir jo lygiams skirtų terminų sinonimijos situacija. 1991–1993 m. išleistoje Medicinos enciklopedijoje intelekto sutrikimas nuosekliai vadinamas oligofrenija ir traktuojamas kaip silpnapro- 8 El capítulo de trastornos mentales de la ICD-9 no se había traducido al lituano en aquel momento; los médicos lituanos codificaban los trastornos mentales basándose en la adaptación rusa de la clasificación. Terminologija | 2021 | 28 127 una variante de la demencia: įgimta silpnaprotystė (ME 2 1993: 101); además, se divide en tres grados: debilumą, imbecilumą e idiotiją (ME 1 1991: 166, 339–340, 343). En la monografía Psichiatrija (1993), Algirdas Kriščiūnas emplea términos análogos a los de la Medicinos enciklopedija, pero también utiliza en varias ocasiones, como sinónimo, el término protinio atsilikimo (Kriščiūnas 1993: 166–169). En este período apareció una obra de gran importancia para la terminología psiquiátrica lituana: Trumpas psichiatrijos terminų žodynas. No obstante, al examinar específicamente la terminología destinada a denominar los trastornos intelectuales, se observa que los editores de la obra optaron por los términos tradicionales y la antigua clasificación del trastorno: oligofrenija, įgimta silpnaprotystė, debilumas, imbecilumas, idiotija (Lapytė, Šurkus 1996: 19, 38–39, 60). Así pues, directrices editoriales presentadas en el prólogo del diccionario, como «procuramos seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, <...> prescindimos de términos obsoletos y particularmente específicos», no se aplicaron por igual a todos los ámbitos. Al proponer términos para designar el trastorno intelectual y sus niveles, probablemente se siguió otro criterio: «prestamos atención a las tradiciones de uso de los términos psiquiátricos en Lituania» (1996: 2), pues, como ya se ha señalado, la OMS había dejado de utilizar en sus manuales de la ICD, ya desde 1965, denominaciones de los niveles del trastorno intelectual como idiotija, imbecilumas y debilumas9. Durante la primera década de la Lituania independiente, los psiquiatras lituanos ya conocían bien la terminología lituana empleada por la OMS en este ámbito, que expresaba una actitud mucho más respetuosa hacia el paciente10. Entre 1993 y 1997 se tradujo y publicó por primera vez en lituano la ICD-10 completa, la décima revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud (consta de varias publicaciones; las más pertinentes para el tema analizado son: Tarptautinė ligų klasifikacija TLK(ICD)-10. V skyrius: Psichikos ir elgesio sutrikimai (F00–F99), 1995; TLK-10: Tarptautinė statistinė ligų ir sveikatos problemų klasifikacija: 10-oji red. 1996; TLK-10 Psichikos ir elgesio sutrikimai: klinika ir diagnostika, 1997). Además, en 1993 se tradujo al lituano y se publicó el 9 El antecedente de este diccionario fue Trumpas psichiatrijos terminų žodynėlis, que apareció como parte integrante de un material didáctico preparado por los mismos autores en 1978 (Lapytė, Šurkus 1978): tanto en la primera versión (1978) como en el diccionario comentado, publicado 18 años más tarde (1996), se utilizan los mismos términos para denominar el trastorno intelectual. 10 Por ejemplo, en su trabajo de 1993 A. Kriščiūnas ya menciona los niveles del trastorno intelectual indicados en la clasificación ICD-10. Es evidente que no se basa en la traducción lituana (pues esta aún no se había publicado y, además, emplea otros términos), sino probablemente en la versión inglesa, ya que utiliza denominaciones de los niveles del trastorno intelectual que no vuelven a aparecer en ninguna otra parte (lengvas sumažėjimas (del nivel intelectual – nota del autor), vidutinis sumažėjimas, etc.), probablemente traducidas por el propio autor (Kriščiūnas 1993: 168). 128 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai se publicó la tercera edición del manual diagnóstico y estadístico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, conocido habitualmente como DSM, en el que también se utilizaba la terminología protinio atsilikimo para denominar el trastorno intelectual, y la de sus niveles —lengvo, vidutinio, sunkaus, etc.— (DSM-III-R: 6); aun así, durante cierto tiempo se evitaron cambios en la práctica. La situación queda perfectamente ilustrada por los términos empleados en el libro Psichikos ligos, de Algirdas Mikalkevičius, y por la postura del autor respecto de ellos. En primer lugar, el autor define protinio atsilikimo basándose en los antiguos conceptos de oligofrenijos y silpnaprotystės, y denomina sus niveles como en la TLK-10: lengvas protinis atsilikimas (en adelante, PA), vidutinis PA, sunkus PA, gilus PA (Mikalkevičius 1999: 47–48). Sin embargo, más adelante concluye que «desde el punto de vista clínico resulta más conveniente atenerse a la terminología tradicional antigua y dividir la oligofrenia en: 1) idiotía; 2) imbecilidad; 3) debilidad mental», y denomina a las personas con un trastorno de determinado grado idiotais, debilais ir imbecilais (Mikalkevičius 1999: 50–55). No obstante, un hecho significativo de este período es que, mediante la colaboración de psiquiatras, psicólogos y pedagogos, se elaboró una nueva clasificación de trastornos y se presentó a debate; uno de sus diez grupos se denominó intelekto sutrikimai (sus subgrupos eran protinis atsilikimas, intelekto regresija, kiti intelekto sutrikimai) (Bagdonas 1995: 6). Esta clasificación propuesta y los términos utilizados en ella se convirtieron en el punto de partida de una nueva clasificación y terminología modernas de los trastornos intelectuales. En resumen, al examinar los términos empleados durante la época soviética y la primera década de la independencia para denominar el trastorno intelectual y sus niveles, puede afirmarse que: (1) en el ámbito sanitario se mantuvo la antigua clasificación del trastorno (el trastorno intelectual se consideraba una variante de la demencia), y como términos diagnósticos seguían utilizándose oligofrenijos o įgimtos silpnaprotystės, así como las denominaciones de sus niveles: idiotijos, imbecilumo ir debilumo; (2) al mismo tiempo, en pedagogía y educación, y con mucha menor frecuencia en psiquiatría, además de oligofrenijos, empezó a emplearse el término protinio atsilikimo, que la ICD ya ofrecía desde 1965; (3) en la última década del siglo XX se propuso una nueva clasificación de trastornos, uno de cuyos términos clasificatorios fundamentales pasó a ser intelekto sutrikimas. Como síntesis de la revisión realizada en este capítulo, la tabla 1 presenta cronológicamente y en paralelo los términos más frecuentes empleados en la ICD y en Lituania durante el siglo XX para denominar el trastorno intelectual y sus niveles, así como los que siguen utilizándose actualmente (en las dos primeras décadas del siglo XXI). Estos últimos se analizan con mayor detalle en el siguiente capítulo del artículo. Terminologija | 2021 | 28 129 Tabla 1. Denominaciones del trastorno intelectual y sus niveles en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ILCD, ICD) y en Lituania TÉRMINOS QUE DESIGNAN EL TRASTORNO INTELECTUAL Y SUS NIVELES* En inglés, en la Clasificación Internacional de Enfermedades En Lituania ILCD-2 (1909) Idiocy, Imbecility, Cretinism** ILCD-3 (1920) Idiocy, Imbecility 1935: oligofrenia, deficiencia mental: idiotizmas; imbecilitas; debilitas ILCD-5 (1938) Mental deficiency ICD-6 (1948) Deficiencia mental: idiocy; imbecility; moron, en la versión francesa: debilite; borderline intelligence; other and unspecified types 1940–1970: oligofrenia, deficiencia mental congénita (raramente, retraso mental, retraso psíquico, retraso del desarrollo mental): idiotija; imbeciliškumas; debiliškumas ICD-7 (1955) Deficiencia mental: idiocy; imbecility; moron, en la versión francesa: debilite; borderline intelligence; mongolism; other and unspecified types ICD-8 (1965) Retraso mental: retraso mental limítrofe; retraso mental leve; retraso mental moderado; retraso mental grave; retraso mental profundo; retraso mental no especificado 1971–1990: oligofrenia, deficiencia mental congénita (con menor frecuencia, retraso mental): idiocia; imbecilidad; debilidad mental ICD-9 (1976) Retraso mental: retraso mental leve; otro retraso mental especificado; retraso mental moderado; retraso mental grave; retraso mental profundo; retraso mental no especificado 130 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai TÉRMINOS QUE DESIGNAN LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y SUS NIVELES* En la Clasificación Internacional de Enfermedades en inglés En Lituania ICD-10 (1989) (vigente hasta el 2022-01-01) Retraso mental: retraso mental leve; retraso mental moderado; retraso mental grave; retraso mental profundo; otro retraso mental; retraso mental no especificado 1991–2022: oligofrenia, deficiencia mental congénita: idiocia; imbecilidad; debilidad mental. Retraso mental: retraso mental leve; retraso mental moderado; retraso mental grave; retraso mental muy grave; otro retraso mental; retraso mental no especificado. Discapacidad intelectual, discapacidad intelectual, discapacidad mental * El término que designa la discapacidad intelectual se escribe en letra redonda, mientras que los nombres de sus niveles se escriben en cursiva. ** Por ahora, faltan datos para determinar con precisión si términos como idiocy, imbecility y cretinism utilizados en ILCD-2 e ILCD-3 designaban trastornos distintos o niveles diferentes de un mismo trastorno. 2. CORRELACIÓN DE LOS TÉRMINOS SINÓNIMOS EN EL USO ACTUAL Hasta 1997 se había traducido y publicado al lituano toda la CIE-10. Desde entonces, los términos utilizados en ella debían empezar a emplearse oficialmente también en la práctica médica, las estadísticas y los trabajos científicos. Sin embargo, durante las dos últimas décadas —que en este artículo se consideran un período que refleja la situación actual de la terminología que designa la discapacidad intelectual y sus niveles— la discapacidad intelectual se ha denominado tanto con el término obsoleto (įgimtos) silnaprotystės como con los términos de la CIE-10 protinio atsilikimo, intelekto sutrikimo. En el caso del trastorno en cuestión, los términos diagnósticos utilizados por los médicos no se limitan al ámbito de la medicina: acompañan a la persona en todas las esferas de la vida social —el derecho, la educación, la atención y la asistencia social, entre otras—, por lo que la denominación correspondiente del diagnóstico determina, en esencia, el rumbo de la vida de la persona en la sociedad actual. A continuación se examinará el uso de los términos actuales mencionados y su correlación en diversos documentos oficiales, trabajos científicos y en la práctica médica. Terminologija | 2021 | 28 131 2.1. La debilidad mental Como ya se ha mencionado, durante mucho tiempo los trabajos de psiquiatras, logopedas y pedagogos especializados lituanos denominaron la discapacidad intelectual oligofrenija, o bien įgimta silpnaprotystė, y distinguieron tres niveles: debilumas, idiotija, imbecilumas. XX En la segunda mitad del siglo XX, muchos países fueron abandonando paulatinamente los equivalentes nacionales de oligofrenijos (ingl. feeble-mindedness, al. Schwachsinn, rus. слабоумие, малоумие, etc.), por su connotación negativa; no obstante, el sinónimo lituano de oligofrenijos, įgimta silpnaprotystė, sigue apareciendo en los trabajos de especialistas también en el siglo XXI. A comienzos del siglo XXI aparecieron varios trabajos de especial relevancia para los estudios de terminología psiquiátrica. En 2002 se reeditó la monografía de A. Kriščiūnas Psi-chiatrijaPsi-chiatrija, publicada en 1997 y ya presentada al tratar la última década del siglo XX. En la monografía reeditada cinco años después, el capítulo «Oligofrenijos» permaneció sin cambios: como término de referencia para todo el capítulo, se emplea oligofrenijos para designar la discapacidad intelectual, mientras que en el propio texto se usan indistintamente como sinónimos los términos oligofrenijos, įgimtos silpnaprotystės ir protinio atsilikimo (Kriščiūnas 2002: 138–143). En 2003 se publicó el manual original de psiquiatría en lituano, escrito por un colectivo de autores, Psichiatrija (Dembinskas y otros, 2003). En este manual, el término clasificatorio principal es silpnaprotystės sindromai, que luego se subdividen en įgimtą silpnaprotystę, señalando que antes se denominaba oligofrenija y que ahora se llama protiniu atsilikimu, y en įgytą silpnaprotystę, o demenciją (Dembinskas y otros, 2003: 223). Aunque el término «debilidad mental congénita» se utiliza también como sinónimo en varios pasajes, el trastorno concreto se aborda en el apartado «Retraso mental» y sus niveles se presentan como en la CIE-10: lengvas PA, vidutinis PA, sunkus ir labai sunkus PA; entre paréntesis se indica que antes estos niveles se denominaban debilumu, imbecilumu ir idiotija (Dembinskas y otros, 2003: 223–227). Este capítulo del manual, que en parte aún se apoya en los términos tradicionales antiguos y, a la vez, ya se orienta hacia la terminología de la CIE-10, ilustra una situación en la que cambian paulatinamente no solo la denominación, sino también el propio concepto y la interpretación del trastorno: en la monografía de A. Kriščiūnas, la discapacidad intelectual se define como una enfermedad mental (2002: 138), y así se había considerado, en esencia, en todos los trabajos del siglo XX examinados anteriormente; en este manual, en cambio, se presenta como un síndrome. Y aunque, como muestran los ejemplos, a comienzos del siglo XXI el término silpnaprotystės aún se utiliza en trabajos científicos de psiquiatría, en la práctica médica ha sido sustituido definitivamente por protinis atsilikimas. Probablemente, este cambio se debió a que 132 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai en la práctica médica se hizo obligatorio seguir el sistema de codificación de la CIE-10, en el que no se utiliza en absoluto el término silpnaprotystės y la discapacidad intelectual se denomina protiniu atsilikimu. Sin embargo, en ámbitos —por ejemplo, el derecho— que no se armonizaron obligatoriamente con el sistema de codificación y los términos diagnósticos de la CIE-10, todavía se encuentran casos de uso de silpnaprotystės. El término silpnaprotystė se utilizó oficialmente hasta 2016 en el artículo 1.84, apartado 2, y en el artículo 2.10, apartado 1, del Código Civil de la República de Lituania (en adelante, LRCK), que regulan la declaración de incapacidad o capacidad limitada de una persona física, para designar la discapacidad intelectual. Hasta el 1 de enero de 2016, en esos pasajes se utilizaba la siguiente formulación: «<...> debido a una enfermedad mental o debilidad mental, no puede comprender <...>». En 2012, el jurista Valdas Benkunskas, que había estudiado el uso de la terminología de atención a la salud mental en los documentos de regulación jurídica lituanos, tratando de llamar la atención de los legisladores sobre el uso en el LRCK del término obsoleto y poco ético silpnaprotystė, escribió que «a menudo la legislación va a la zaga de los cambios terminológicos, por lo que los términos se emplean en la regulación jurídica no solo de manera imprecisa, sino a veces incluso con riesgo de infringir las normas éticas» (Benkunskas 2012: 164). Finalmente, el 3 de diciembre de 2015 se aprobaron modificaciones de esos artículos (que entraron en vigor el 1 de enero de 2016), por las que se eliminaron por completo los términos silpnaprotystė ir psichikos liga y se designaron los conceptos mencionados con un único término, psichikos sutrikimai. Es probable que este término se adoptara del Código de Procedimiento Civil de la República de Lituania, donde ya se utilizaba en los artículos 465, 466, 472 y 473 para definir las mismas relaciones civiles que el LRCK en las disposiciones jurídicas pertinentes (que regulan los casos de declaración de incapacidad o capacidad limitada de una persona). Tras otra modificación, el 11 de enero de 2019, la formulación de los artículos citados del LRCK dice ahora: «<...> debido a un trastorno mental y del comportamiento, no puede comprender sus actos <...>». Así pues, los términos psichikos liga y silpnaprotystė fueron sustituidos por el término psichikos ir elgesio sutrikimas. Esta denominación de trastornos que pueden tener consecuencias jurídicas se tomó directamente de la CIE-10. Psichikos ir elgesio sutrikimai es el título del capítulo quinto completo de la CIE-10, que abarca tanto los trastornos mentales como las discapacidades intelectuales, codificados conforme a la escala F00-F99. En el Código Penal de la República de Lituania (en adelante, LRBK), a diferencia del LRCK, el término silpnaprotystė se abandonó mucho antes, hace casi 20 años. El artículo 17 del LRBK (aprobado el 26 de septiembre de 2000 y en vigor desde el 1 de mayo de 2003), que regula la inimputabilidad, sustituyó los tres términos utilizados en la versión anterior: silpnaprotystė, chro- Terminologija | 2021 | 28 133 mental, enfermedad psíquica, trastorno temporal de la actividad psíquica comenzó a utilizarse y se sigue utilizando un concepto más amplio de trastorno psíquico. Aunque desde hace años ya no se utiliza el término silpnaprotystė en los artículos de los códigos que regulan la declaración de incapacidad e inimputabilidad, todavía se emplea con el sentido de discapacidad intelectual en las resoluciones tanto de causas civiles como penales. En la base de datos eteismai.lt, donde desde 2005 se publican las resoluciones y sentencias anonimizadas de todos los tribunales de Lituania, entre 2005 y 2020 la discapacidad intelectual se denomina con los siguientes términos: protinis atsilikimas —en 2 916 resoluciones—, silpnaprotystė (término que a veces designa la discapacidad intelectual y otras, la demencia) —en 825 resoluciones—, y intelekto sutrikimas —en 64 resoluciones—. Y en nada menos que 153 resoluciones se emplea el término peyorativo intelekto defektas, desaparecido ya a finales de la época soviética de los manuales y monografías de psiquiatría y pedagogía especial. Es cierto que el uso del término silpnaprotystės en las resoluciones hasta el 1 de enero de 2016 puede justificarse porque hasta esa fecha se utilizaba en el LRCK. Sin embargo, aunque desde el 1 de enero de 2016 el término desapareció también de ese acto jurídico, no disminuyó el número de sinónimos empleados en las resoluciones judiciales para designar la discapacidad intelectual: entre el 1 de enero de 2016 y el 1 de mayo de 2021, protinis atsilikimas se empleó en 1 563 resoluciones, silpnaprotystė en 553 y intelekto sutrikimas en 16. Estos términos suelen llegar a las resoluciones judiciales a través de los informes periciales psiquiátricos, redactados por médicos psiquiatras, aunque, como ya se ha señalado, en la TLK-10, que es la clasificación que siguen los médicos, el término silpnaprotystės no se emplea ni en las definiciones de los conceptos ni en sus denominaciones. No obstante, es probable que en el futuro silpnaprotystės desaparezca tanto de los informes de los psiquiatras forenses como de las resoluciones judiciales, sobre todo porque en el nuevo manual de peritaje psiquiátrico todos los trastornos psíquicos indicados se denominan y codifican tal como establece la TLK-10; así, la discapacidad intelectual se denomina protinis atsilikimas (Daškevičius, Daškevičienė, Adomaitienė 2018: 55–57). Y cuando entre en vigor la TLK-11, protinis atsilikimas también tendrá que sustituirse por trastorno del desarrollo intelectual. 2.2. Retraso mental, discapacidad intelectual, discapacidad del desarrollo intelectual Mental retardation, término cuyo equivalente lituano puede considerarse en parte protinis atsilikimas11, comenzó a utilizarse en la Clasificación Internacional de Enfermedades ICD en la edición ICD-8 de 1965. En los países con una tradición más prolongada de uso, con el tiempo se observó que en torno a este término se había desarrollado una… 11 Por qué este término solo corresponde parcialmente al concepto designado por el término mental retardation se explica más adelante en el artículo. 1 3 4 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai Esta situación, al igual que ocurrió con sus predecesores feeble-mindedness (en lituano, silpnaprotystė), idiocy (en lituano, idiotija), moron, debility (en lituano, debilumas), imbecility (en lituano, imbecilumas), etc., es decir, cuando el término diagnóstico adquirió connotaciones negativas al empezar a usarse en el lenguaje, él o palabras emparentadas (por ejemplo, en inglés retard, en lituano atsilikėlis) comenzaron a emplearse en sentido figurado y peyorativo. Por ello, en el siglo XXI, primero en Estados Unidos y después también en otros países del mundo, se decidió una vez más cambiar el nombre del trastorno en cuestión. En la primera década de este siglo, en Estados Unidos, los familiares y tutores de personas con discapacidad intelectual, los especialistas y los representantes de organizaciones sociales empezaron a destacar el daño social que causaba el término mental retardation (en lituano, protinis atsilikimas). Como consecuencia de esta campaña, tanto en el discurso público como en los documentos oficiales, el término mental retardation empezó a sustituirse cada vez más por intellectual disability (en lituano, intelekto negalia) (Shalock, Luckasson, Shogren ir kt. 2007: 117). En 2007, la Asociación Estadounidense sobre Retraso Mental (en inglés, the American Association on Mental Retardation) pasó a llamarse Asociación Estadounidense sobre Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (en inglés, the American Association on Intellectual and Developmental Disabilities), y también se cambió el nombre de la revista que publica (Nash, Hawkins, Kawchuk, Shea 2012: 71). En 2010, el presidente estadounidense Barack Obama firmó la llamada Ley de Rosa (en inglés, Rosa’s Law, denominada así por una niña con discapacidad intelectual cuyos familiares contribuyeron mucho a la campaña para cambiar el término) (PUBLIC LAW, 111–256–OCT. 5, 2010), que obligaba a sustituir en la legislación de todos los estados el término mental retardation por intellectual disability, y a denominar a las protiškai atsilikusius asmenis como personas con discapacidad intelectual. En 2013 apareció la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM–5), que también adoptó el término intellectual disability en lugar del anterior mental retardation. En este punto es necesario señalar que protinis atsilikimas no es un equivalente exacto del término internacional retardacija ni de los términos de otras lenguas formados a partir de esta palabra (en francés, mental retard; en inglés, mental retardation). El primer significado de la palabra latina retardatio es «ralentización» y el segundo, «retraso» (TŽŽ 2013: 709); en inglés, retard significa «hacer que algo vaya más despacio» (en inglés, to make something slower), y retardation, «desarrollo lento, o un desarrollo más lento de lo que debería ser» (en inglés, slow development, or development that is slower than it should be) (CD). Así pues, se observa que el latín retardatio significa ante todo ralentización, demora y, después, retraso, mientras que el inglés retard y retardation significan únicamente ralentización, acción de ralentizar. En este caso es significativo Terminologija | 2021 | 28 135 el hecho de que en la versión inglesa de la ICD-8 (1965) —una de las lenguas oficiales de la OMS— se utilizara por primera vez el término mental retardation puso de actualidad no la segunda acepción (retraso), sino la primera: la de ralentización; es decir, con este término se aludía a la ralentización del desarrollo mental. También lo demuestra el hecho de que, al mismo tiempo, en la práctica médica se utilizara en inglés otro término para denominar este trastorno: mental backwardness; la semántica de su elemento backwardness hacía hincapié precisamente en la segunda acepción del latín retardatio: quedarse atrás, rezagarse, quedarse a la zaga de todos (CD). Mental backwardness se reconoce desde hace tiempo como un término diagnóstico inadecuado, y la palabra base backwardness, backward (en lituano, atsilikėlis, atsilikęs), no debe usarse en ninguna acepción (CD). Sin embargo, como ya se ha señalado, la denominación del trastorno en cuestión, protinis atsilikimas, no se tradujo al lituano a partir del original inglés de la ICD-8 ni del término utilizado en él, mental retardation, sino del término ruso conocido умственная отсталость. Este último término también se utiliza en la versión rusa de la ICD-10, МКБ-10. Cuando entre 1993 y 1997 se tradujo íntegramente la ICD-10 del inglés al lituano, el término no se tradujo: se recurrió al equivalente lituano ya existente y en uso. Así, en el caso del término mental retardation utilizado en la ICD, se pone el acento en la ralentización y el retraso, mientras que en los casos del ruso умственная отсталость, el lituano protinio atsilikimo y el inglés mental backwardness se destaca el «resultado» de ese retraso: quedarse atrás, rezagarse; se trata de la misma diferencia semántica que existe entre vėluoti y pavėluoti. Se observa que el término no se tomó de la versión inglesa ni de la francesa de la ICD, sino que se recurrió a uno ya existente, probablemente traducido del ruso a comienzos de la época soviética (y quizá utilizado por primera vez en 1947 en el manual de L. Gutman mencionado), con lo que se obtuvo una metáfora mucho más «gráfica», que pone el acento no en la ralentización, sino en el retraso. Los especialistas en desarrollo infantil también han llamado la atención sobre la visión errónea que dicta la semántica de otro término formado a partir de este, destinado a denominar a una persona con el trastorno: protiškai atsilikęs vaikas: «Hoy se rechaza la afirmación de que el retraso mental no tiende ni a progresar ni a regresar. Este fenómeno es dinámico y, cuando se trata de niños, es más apropiado hablar no de niños mentalmente atsilikusius, sino de niños mentalmente atsiliekančius» (énfasis de la autora del artículo, D. G.) (Daulenskienė 2003: 4). En el momento en que en Estados Unidos se debatía activamente la cuestión del (des)uso del término mental retardation, la OMS comenzó a revisar la ICD-10 y a preparar la ICD-11. Antes de proponer un nuevo equivalente de mental retardation, el Grupo de Clasificación de las Discapacidades Intelectuales de la ICD de la OMS debía decidir cómo debía considerarse el trastorno intelectual: como discapacidad o como estado de salud. Finalmente, 136 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai se decidió considerar este trastorno, como hasta entonces, un estado de salud, pues se temía que, si se definía como discapacidad, hubiera que excluirlo por completo de la ICD, lo que trastocaría las estadísticas y las políticas sanitarias y limitaría el acceso a los servicios para este grupo vulnerable (Salvador-Carulla, Reed, Vaez-Azizi y otros 2011). El 18 de junio de 2018, la OMS publicó International Classification of Diseases 11th Revision (ICD-11). Aquí, a diferencia de la ICD-10, para denominar el trastorno intelectual no se utiliza mental retardation, sino el término disorder of intellectual development. El equivalente lituano más preciso de este término sería intelekto raidos sutrikimas. Este término ya se utiliza en Aiškinamajame psichologijos terminų žodyne, en el capítulo «Trastornos del desarrollo del sistema nervioso» (Bagdonas, Bliumas 2019: 204). Los niveles del trastorno del desarrollo intelectual en la ICD-11 son los mismos que los del retraso mental en la ICD-10, salvo uno: mild (en lituano, lengvas), moderate (en lituano, vidutinis), severe (en lituano, sunkus), profound (en lituano, labai sunkus), provisional (en lituano, įtariamas) (en la ICD-10 figuraba other [en lituano, kitas]), y unspecified (en lituano, nepatikslintas). La ICD-11 entrará oficialmente en vigor el 1 de enero de 2022, pero a partir de esa fecha pasarán todavía algunos años hasta que los Estados miembros, entre ellos Lituania, traduzcan la ICD-11 a sus lenguas nacionales y comiencen a utilizarla en la práctica. Por tanto, también en Lituania, una vez entre en vigor la nueva undécima edición de la TLK, el término diagnóstico utilizado actualmente, protinis atsilikimas, tendrá que sustituirse por un equivalente lituano de disorder of intellectual development. Las instituciones lituanas encargadas de hacer cumplir la ley, de educación, asistencia social y atención médica se rigen por distintos actos jurídicos, en los que, por ahora, se utilizan términos diferentes para denominar un mismo trastorno. Por ello, en todos los documentos de los centros y servicios educativos dependientes del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte de la República de Lituania, desde hace ya una década el trastorno mencionado se denomina intelekto sutrikimu, mientras que en la TLK-10 se denomina protinis atsilikimas. El término intelekto sutrikimas quedó establecido mediante la Orden n.º V-1265/V-685/A1-317, de 13 de julio de 2011, del ministro de Educación y Ciencia de la República de Lituania, del ministro de Salud de la República de Lituania y del ministro de Seguridad Social y Trabajo de la República de Lituania, «Por la que se aprueba el procedimiento para determinar los grupos de alumnos con necesidades educativas especiales y clasificar sus necesidades educativas especiales por niveles». En este reglamento y en la orden que lo establece, a diferencia de su predecesor —la Orden n.º 1329/368/98, de 12 de julio de 2002, «Sobre el procedimiento para determinar los trastornos y sus grados en personas con necesidades especiales y asignar a dichas personas al grupo de necesidades educativas especiales»—, en la que aún se empleaban indistintamente los términos intelekto sutrikimas, protinis atsilikimas ir intelekto regresija, se mantiene como único término de este ámbito intelekto sutrikimas. Aunque a primera vista Terminologija | 2021 | 28 137 podría parecer que en distintos ámbitos podrían emplearse términos diferentes para denominar un mismo trastorno, destacando así diversos aspectos del mismo; sin embargo, en la vida de una persona concreta (no solo para ella, sino también para los docentes, cuidadores y médicos que trabajan con ella y se relacionan con ella), la falta de coherencia terminológica genera mucha confusión, sobre todo porque el trastorno intelectual de un niño puede ser identificado tanto por especialistas de centros sanitarios como de centros educativos. Actualmente, en Lituania, los psicólogos pueden diagnosticar un trastorno intelectual a un niño tras realizar una prueba de inteligencia y evaluar sus habilidades adaptativas. El nombre del diagnóstico que se asigna al niño depende del lugar de trabajo del psicólogo, es decir, de si trabaja en un centro sanitario o educativo, pues el psicólogo que trabaja en un centro sanitario se rige por la TLK-10, en la que se emplea el término protinio atsilikimo, mientras que el psicólogo de un centro perteneciente al sistema educativo se rige por la ya mencionada orden de 2011 firmada por tres ministros, en la que este trastorno se denomina intelekto sutrikimu. Así pues, esta situación hace que a una parte de los niños lituanos con el mismo trastorno se les diagnostique protinis atsilikimas, mientras que a otra parte se les diagnostique intelekto sutrikimas. Sin embargo, dado que la persona con el trastorno mencionado acaba siendo sujeto de los sistemas sanitario, educativo, de protección social y jurídico, en los distintos certificados y documentos que la describen, su trastorno se denomina prácticamente con todos los términos sinónimos posibles tratados en este artículo. Un ejemplo de esta situación: en Lituania, un centro de educación preescolar o una escuela, con el fin de asignar a un niño apoyo educativo adicional o especializado, lo remite a una unidad del Servicio de Psicología Pedagógica (en adelante, PPT), donde se evalúa el nivel de sus necesidades educativas especiales. Durante la evaluación se realizan pruebas de inteligencia, se examinan las habilidades adaptativas y, entonces, se determina (o no) si existe un trastorno intelectual. A continuación, se expide al centro que remitió al niño el Pažyma dėl specialiojo ugdymosi ir (ar) švietimo pagalbos skyrimo (8 priedas) (el certificado indica recomendaciones educativas, qué tipo de apoyo debería recibir el alumno, etc.). En este certificado, los especialistas de la PPT constatan (o no) la presencia de intelekto sutrikimą, puesto que la PPT depende del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte de la República de Lituania y se rige por la orden de 2011. Sin embargo, antes del comienzo de cada curso escolar, todos los niños de Lituania, incluidos los alumnos con necesidades educativas especiales, deben presentar en su escuela el Vaiko sveikatos pažymėjimą (forma Nr. 027-1/a), expedido por el pediatra o el médico de familia del niño. En este certificado, el médico debe anotar los trastornos y diagnósticos del alumno. Basándose en la prueba de inteligencia realizada por la PPT y en el certificado que constata un intelekto sutrikimas, el médico del niño debe cambiar obligatoriamente la denominación de este trastorno y anotar en su certificado protinis at- 138 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai silikimas, necesariamente, porque el médico no es un especialista en educación y, por tanto, debe regirse por la TLK-10 y por los nombres de enfermedades y trastornos y el sistema de codificación que esta presenta. Así pues, cada 1 de septiembre, este alumno llega a su escuela con dos documentos expedidos por distintas instituciones acerca de él —el certificado de la PPT y el certificado expedido por su pediatra—, destinados a sus docentes, a la administración escolar y a otros especialistas que trabajarán con él. En estos documentos oficiales se emplean dos términos diferentes para denominar el mismo trastorno del mismo niño; en esencia, estos términos designan dos conceptos distintos que configuran diferentes enfoques hacia el alumno, distintas relaciones con él y distintas formas de trabajar con él. Es probable que pronto termine esta situación ambigua, atrapada en un laberinto de varios términos y conceptos, que se repite cada año desde hace una década para numerosos niños de Lituania, pues, como se ha mencionado, el 1 de enero de 2022 entrará en vigor la ICD-11, en la que, en lugar de mental retardation (en lituano, protinis atsilikimas), se emplea el término disorder of intellectual development. Al traducir la ICD-11 al lituano y adaptarla a las necesidades del país, los traductores y especialistas de este ámbito deberían prestar atención al cambio sustancial de la terminología inglesa en la materia y elegir una traducción lituana adecuada y precisa del término disorder of intellectual development: intelekto raidos sutrikimas o similar. Una vez traducida la ICD-11 y comenzado el uso de la TLK-11, los términos que esta emplea para el trastorno y sus niveles deberían armonizarse de manera coherente con las denominaciones del mismo trastorno utilizadas en otros documentos oficiales y actos jurídicos. Se recomienda utilizar el término intelekto raidos sutrikimas no solo en la práctica médica, sino también en la teoría médica y en los documentos y certificados de los sistemas jurídico y educativo. El término intelekto sutrikimas, empleado actualmente en el ámbito educativo, debe considerarse una forma abreviada del término intelekto raidos sutrikimas, por lo que podría usarse en documentos no oficiales carentes de fuerza jurídica vinculante, en textos periodísticos y en el habla coloquial. En documentos de menor rango que regulan la asistencia social y la rehabilitación de las personas con discapacidad, en trabajos de divulgación científica, así como en los medios de comunicación y, en general, en el discurso público, actualmente se emplea con bastante frecuencia el término intelekto negalia (por ejemplo, son muy frecuentes expresiones como asmuo su intelekto negalia, intelekto negalią turintis asmuo12, etc.). Este tér- 12 Anteriormente, las personas con discapacidad intelectual y las personas con discapacidad psicosocial se designaban oficialmente con un único término, psichikos invalidas: «persona reconocida como discapacitada, conforme a los procedimientos establecidos en la normativa, debido a una enfermedad mental o a la debilidad mental» (Socialinės apsaugos terminų žodynas 1999: 69). Terminologija | 2021 | 28 139 mino es la traducción literal del término estadounidense ya mencionado intellectual disability, que en el DSM-5 sustituyó a mental retardation. Sin embargo, como ya se ha señalado, al preparar la nueva (undécima) edición de la ICD, la OMS, con el propósito de destacar el trastorno como estado de salud y no la discapacidad, eligió para la nueva clasificación no el término utilizado por los estadounidenses, sino disorder of intellectual development. Cabe pensar que, cuando entre en vigor la ICD-11 y se traduzca al lituano, y el término protinis atsilikimas desaparezca definitivamente del uso oficial, una vez que se generalice el término intelekto raidos sutrikimas o su forma abreviada, intelekto sutrikimas, también podría seguir empleándose, en paralelo, el término intelekto negalios, ya que el segundo componente distinto de estos términos compuestos (sutrikimas ir negalia) supone significados distintos para los conceptos que designan. El trastorno debe entenderse como una alteración de la función o de un órgano de una persona (debida a numerosas causas —enfermedad, traumatismo, factores genéticos u otras—, que también pueden ser desconocidas), mientras que la discapacidad se entiende como las dificultades que surgen en los ámbitos de las capacidades básicas y del funcionamiento social de la persona. Desde una perspectiva médica, estas dificultades, es decir, la discapacidad, se deben a los trastornos y enfermedades de la persona; según el modelo social contemporáneo de la discapacidad, en cambio, es la falta de adaptación del entorno, la escasa disponibilidad de medios alternativos de información y comunicación, la falta de métodos pedagógicos destinados a enseñar conjuntamente a niños diversos, etc., lo que convierte a una persona en discapacitada (Ruškus 2019). Así pues, sutrikimas no equivale a negalia, ni son conceptos que se determinen estrictamente entre sí: no siempre los trastornos (debido a su grado leve o a los esfuerzos de una sociedad que facilita la inclusión de la persona, entre otras razones) ni todos ellos dan lugar a una discapacidad. Asimismo, en diversos documentos también se emplea el término proto negalios como sinónimo de intelekto negalios; la correlación entre estos dos términos requiere un debate y una investigación científica específicos. 2.3. Relaciones entre las metáforas terminológicas y las actitudes sociales Según las conclusiones de las investigaciones científicas actuales, las causas de la problemática integración de las personas con discapacidad y los obstáculos para su adaptación no son, ante todo, las propias personas con discapacidad ni ciertos trastornos o discapacidades que puedan tener, sino la actitud de todas las personas «capacitadas» que las rodean y las acciones que dicha actitud determina hacia las personas con discapacidad. Por ello, para que las personas con discapacidad lleguen a ser una parte integrante y plena de nuestra sociedad, primero habría que cambiar la actitud arraigada hacia ellas, especialmente hacia quienes tienen una discapacidad intelectual o psicosocial. Las actitudes sociales pueden considerarse un componente estructural de la postura arraigada en la sociedad. Una actitud social es un estado de conciencia, la posición de una persona respecto de un objeto (personas, grupo, situación, valor). Se manifiesta mediante diversos 140 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai síntomas o indicadores: palabras, tonos, gestos o su ausencia. La actitud modela de antemano el comportamiento futuro (Ruškus 2001: 20). En este artículo se plantea la hipótesis de que uno de los numerosos factores que configuran la actitud social respecto de un objeto o sujeto determinado es la denominación predominante de ese sujeto u objeto en la comunidad lingüística correspondiente, en primer lugar, en sus discursos oficiales y públicos. Por tanto, al cambiar el léxico y la terminología también es posible influir en la actitud, pues un término nuevo no es solo una envoltura verbal vacía: también designa un concepto nuevo, un contenido distinto. En el artículo, basándose en los resultados de experimentos psicolingüísticos realizados en el extranjero, se supone que el cambio de una denominación o un término puede provocar o acelerar un cambio en las actitudes sociales, la postura de la sociedad e incluso los modelos de comportamiento hacia el sujeto así denominado. A lo largo de la historia, muchos de los términos que designan la discapacidad intelectual en diversas lenguas del mundo han tenido que cambiarse en más de una ocasión por varias razones interrelacionadas. En primer lugar, se han abandonado o se abandonan términos porque designan conceptos refutados científicamente y perjudiciales desde el punto de vista social, en los que la discapacidad se entiende únicamente como una deficiencia inherente a la propia persona (por ejemplo, cuando la denominación incluye palabras como defecto, anormalidad y similares), y se excluye el papel del entorno social y de las actitudes sociales en la aparición de la discapacidad. En segundo lugar, con el tiempo, la mayoría de los términos de este campo, al igual que muchos nombres de grupos socialmente vulnerables en general, empezaron a usarse en el habla coloquial con sentido figurado despectivo y se convirtieron en peyorativos; por ello, el uso posterior de palabras como términos diagnósticos pasó a considerarse poco ético y a fomentar aún más la discriminación de este grupo vulnerable de personas. En este apartado examinaremos más detenidamente en qué medida esta expresión léxica del término —la elección de significados figurados con connotaciones negativas para formar términos— contribuyó a la formación de conceptos erróneos y a que los términos se convirtieran en peyorativos. En los casos analizados, es significativo que los términos silpnaprotystės y protinio atsilikimo, que todavía son pertinentes y siguen usándose, se formaran recurriendo a significados figurados metafóricos. La metáfora no es, en general, un fenómeno raro en la terminología lituana ni en la de otras lenguas del mundo; por ejemplo, los términos metafóricos representan aproximadamente el 8,8% de todos los términos jurídicos lituanos (Gedzevičienė 2018). No obstante, en los estudios de terminología lituana predomina una actitud ambivalente y bastante cautelosa hacia los términos metafóricos. Por una parte, se reconoce que la transferencia metafórica del significado es uno de los métodos de creación de términos (Gaivenis 2002: 45–52; Jakaitienė 2009: 192); por otra, por dos razones —1) porque la metáfora- Terminologija | 2021 | 28 141 ra confiere al término una connotación emotiva y expresiva, por lo que este pierde neutralidad estilística; 2) porque, al traducir metafóricamente términos metafóricos de otras lenguas al lituano, se percibe una fuerte influencia del campo semántico de la palabra correspondiente en la lengua extranjera—, persiste la tendencia a evitar los términos metafóricos. Aunque en la lingüística lituana no hay estudios teóricos científicos específicos que examinen la relación entre terminología y ética, los terminólogos que trabajan en la práctica han destacado constantemente que uno de los requisitos de los términos debería ser la neutralidad estilística. El terminólogo Kazimieras Gaivenis incluso señaló ciertos ámbitos de la vida y la actividad sociales en los que serían especialmente indeseables las connotaciones emotivas y expresivas y el carácter figurado de la terminología. Entre los ámbitos que menciona figura también el objeto de estudio de este artículo: «Las denominaciones de especialidades, enfermedades, pacientes, etc. deben ser emocionalmente neutras. <...> [Los términos inadecuados] podrían ofender a los pacientes. También se necesita una terminología pedagógica, política y jurídica emocionalmente neutra» (Gaivenis 2002: 47). El mecanismo por el que la metáfora confiere al término una connotación emotiva y expresiva se explica mejor mediante la teoría de la metáfora conceptual desarrollada por la lingüística cognitiva. Según esta teoría, la metáfora se entiende como una proyección del dominio de origen sobre el dominio meta (Lakoff 1993: 245); así, nos permite comprender un fenómeno recurriendo al léxico de otro. Al dominio de origen suelen asignársele fenómenos relativamente más concretos de nuestra experiencia y nuestro entorno, mientras que al dominio meta se le atribuyen fenómenos más abstractos (Lee 2015: 6). En los términos analizados en este artículo, el dominio meta es el concepto abstracto de un determinado trastorno, y el dominio de origen comprende acciones propias de la actividad física cotidiana de una persona, por ejemplo, atsilikimas, y características físicas, por ejemplo, silpnas. El proceso metafórico actualiza significados asociados a los fenómenos del dominio de origen; por ello, al elegir la metáfora como método de creación de términos, resulta difícil evitar por completo cierta connotación. Atsilikimas, silpnas son lexemas que suelen asociarse más a una connotación negativa que a una positiva. La primera acepción directa del verbo atsilikti que indica Dabartinės lietuvių kalbos žodyne (en adelante, DLKŽ) —el sustantivo atsilikimas deriva de este verbo— es «no alcanzar a los demás, quedarse atrás»: Jis toli ~o nuo draugų. A. nuo traukinio. La segunda acepción figurada, formada a partir de la primera, es «no alcanzar cierto nivel», por ejemplo, Atsilikti moksle. Atsilikusi technika (DLKŽ). Los ejemplos de ambas acepciones sugieren una asociación visual con la separación de dos grupos de personas: un grupo que va en cabeza, situado delante, y otro que se quedó atrás respecto de los «líderes», que quedó «rezagado». El DLKŽ indica seis acepciones de la palabra silpnas. Desde la primera hasta la sexta acepción se habla de una cualidad demasiado escasa valorada en la sociedad- 142 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai cantidad de una característica o su mala calidad: el primer significado define una fuerza física escasa, el segundo, una salud deficiente, y el tercero, un carácter débil. El cuarto significado es figurado y es el más próximo al elegido para el término silpnaprotystė; describe una característica o particularidad deficiente e insuficiente, no perceptible mediante los sentidos físicos, sino más abstracta —del carácter—, por ejemplo: silpnas mokinys, silpnas protas, silpna priežiūra, silpna drausmė, silpnas vadovavimas. El quinto y el sexto significado también se asocian con una cantidad o concentración escasa de la característica deseada (DLKŽ)13. La metáfora, en general, es uno de los recursos más eficaces y poderosos para crear imágenes, por lo que cabe plantear la hipótesis de que esta representación de la separación entre dos grupos —uno de ellos retrasado a cierta distancia con respecto al otro— puede proyectarse desde el espacio lingüístico y conceptual también al espacio social: el de la conducta, las acciones y la relación con el grupo de personas así denominado. Las metáforas que se usan en el lenguaje influyen en el pensamiento de quienes las emplean y lo moldean, así como en su actitud hacia el fenómeno denominado metafóricamente, y al mismo tiempo incluso orientan su conducta y sus acciones al respecto. Que esta tesis no es una mera hipótesis teórica queda confirmado por experimentos psicolingüísticos realizados por investigadores extranjeros, que recurrieron a un discurso metafórico sobre otro grupo socialmente excluido: las personas que han cometido delitos14. A partir de los resultados de los experimentos, cabe suponer que la forma de denominar a las personas con discapacidad intelectual como personas con atsilikusių o con diagnósticos de atsilikimo, silpnaprotystės también puede dictar una determinada percepción, imágenes sociales y cierto comportamiento. La autora del artículo plantea preguntas retóricas: ¿qué tipo de educación y terapia… 13 Cabe señalar que el DLKŽ no incluye marcas lexicográficas de sentido figurado ni en la segunda acepción de atsilikti ni en la cuarta de silpnas. La autora, al tratar la acepción analizada como figurada, se basa en la teoría de la metáfora conceptual, uno de cuyos principios fundamentales es la transferencia de un concepto desde el plano físico, tangible, visible o percibido por otros sentidos (el dominio de origen) a un espacio más abstracto (el dominio meta). En el caso de los términos analizados, el dominio meta es precisamente el de la discapacidad intelectual: una esfera no física y a menudo invisible a primera vista, para cuya denominación se recurre a lexemas que designan características, acciones y otros aspectos de la realidad física, tangible, perceptible y visible. Según la teoría de la metáfora conceptual, los significados de las palabras mencionadas pueden denominarse metáforas muertas, fosilizadas, desgastadas o lexicalizadas. 14 Los investigadores de psicología cognitiva y lingüística Lera Boroditsky, Paul’is Thibodeau y James’as L. McClelland’as estudiaron el efecto de dos modelos metafóricos arraigados en el discurso público estadounidense —nusikaltėlis yra plėšrus žvėris y nusikalstamumas yra virusas— en las actitudes de las personas y en su posible comportamiento. A algunos participantes del experimento se les presentó una descripción del aumento de la delincuencia en una ciudad estructurada de acuerdo con el primer modelo, y a otros, de acuerdo con el segundo. Después se constató que el primer grupo de participantes proponía, como manera de resolver el problema, endurecer las leyes y las penas, construir más prisiones y contratar a más agentes de policía; el segundo grupo, en cambio, proponía reformas sociales, instaba a prestar atención a la prevención y destacaba el trabajo social comunitario. Los resultados del experimento mostraron que las metáforas con las que nombramos los problemas orientan nuestro pensamiento sobre ellos en una determinada dirección e incluso sugieren maneras de resolverlos (Thibodeau, McClelland, Boroditsky 2009; Thibodeau, Boroditsky 2011). Terminologija | 2021 | 28 143 …y, finalmente, qué sentido tiene su trabajo para los pedagogos cuando reciben un certificado sobre un alumno con protinį atsilikimą y un certificado sobre un alumno con intelekto sutrikimą; o qué influencia tiene en la decisión de un juez sobre la declaración de incapacidad o capacidad jurídica de una persona el dictamen de los expertos en psiquiatría forense acerca de la silpnaprotystę de esa persona y el dictamen acerca de su intelekto sutrikimą. Por otra parte, el uso de los términos protinio atsilikimo y silpnaprotystės para denominar la discapacidad intelectual se volvió problemático no solo debido a los sentidos figurados elegidos para formar estos términos, que tienen una connotación negativa (el lexema silpnas implica una cantidad demasiado pequeña o una característica de mala calidad; atsilikimas, las connotaciones de quedarse atrás de todos y de demora), sino también debido al uso coloquial de los términos peyorativos formados a partir de ellos (atsilikėlis, atsilikęs, silpnaprotis), no con el sentido terminológico, sino para humillar, menospreciar u ofender a la persona así denominada. Según Marco Tassé y Margaret Mehling, «cuando usamos esas palabras en el habla cotidiana, refuerzan aún más la connotación de que las personas con menor inteligencia y peores habilidades de adaptación son inútiles, incapaces de hacer nada, tontas...» (2015: 4–5). A comienzos del siglo XXI surgió en Estados Unidos un movimiento social que instaba a la gente a dejar de usar las palabras retard (en lituano, atsilikėlis), retarded (en lituano, atsilikęs) como insultos peyorativos, con la esperanza de romper las asociaciones entre el término mental retardation y las connotaciones estigmatizantes. Sin embargo, al no obtenerse rápidamente el resultado buscado, se decidió sustituir el término mental retardation (en lituano, protinis atsilikimas) por el término intellectual disability (en lituano, intelekto negalia), neutral en la comunidad lingüística y que por el momento no soportaba la carga de connotaciones negativas (Tassé, Mehling 2015: 4–9). La creación de términos para grupos socialmente vulnerables debería basarse en una actitud sensible; por ello, al buscar una manera adecuada y ética de denominar a una persona y su condición, también habría que tener en cuenta la opinión del grupo de personas correspondiente y las emociones que experimentan cuando se las denomina con uno u otro término. En Lituania, las personas con discapacidad intelectual siguen siendo un grupo al que vemos como silencioso o, sencillamente, inaudible y sin voz, que, debido a las frecuentes dificultades de comprensión y expresión lingüísticas, no puede expresar en igualdad de condiciones con los demás cuál es la manera más adecuada de denominar su condición sin la mediación de familiares o activistas sociales. Por este motivo, el 4 de enero de 2020 la autora del artículo realizó una encuesta en un grupo privado de la red social «Facebook», que reúne a padres y tutores de niños que viven o han vivido en Lituania y que presentan diversos trastornos del desarrollo, entre ellos la discapacidad intelectual. Participaron en la encuesta 79 personas. De los tres términos propuestos —protinis atsilikimas, intelekto sutrikimas ir proto negalia— se les pidió que eligieran 1 4 4 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai elegir, a su juicio, el nombre más aceptable y adecuado para designar el trastorno de su hijo o tutelado. Además, podían marcarse dos casillas: «Todos los términos parecen adecuados» y «Variante que usted propone». Resultados de la encuesta: protinį atsilikimą como término adecuado y aceptable no fue elegido por ninguna persona; intelekto sutrikimą, por 78 personas; proto negalią, por ninguna persona; visi terminai atrodo tinkami, por 1 persona; como variante propia, 2 personas propusieron el término neurodiversiteto. Esta encuesta mostró claramente qué términos priorizan las personas más cercanas, que mantienen el vínculo emocional más fuerte con las personas con discapacidad intelectual y que son quienes con mayor frecuencia expresan sus opiniones y pensamientos. En el artículo, teniendo en cuenta tanto la experiencia de otros países como la asociación de los términos lituanos examinados aquí (silnaprotystė ir protinis atsilikimas) con connotaciones negativas que fomentan la estigmatización y la exclusión, así como la opinión de los representantes de las personas con discapacidad intelectual, se propone abandonar por completo el término silnaprotystė y no emplearlo ni con el significado de discapacidad intelectual ni con el de demencia. Asimismo, al comenzar la traducción al lituano de la ICD-11, es necesario tener en cuenta el cambio en la denominación del trastorno tratado en este artículo: en la versión inglesa de la clasificación, el término mental retardation ha sido sustituido por disorder of intellectual development; por tanto, en la versión lituana el término protinis atsilikimas deberá sustituirse por intelekto raidos sutrikimas. Una vez entre en vigor la undécima versión lituana de la TLK, el término correspondiente también deberá emplearse en la práctica médica y en los ámbitos de la vida social relacionados con ella. En textos no oficiales, en el periodismo y en el habla coloquial podrá seguir empleándose la forma abreviada del término intelekto raidos sutrikimas, utilizada actualmente en documentos del ámbito educativo: intelekto sutrikimas. En los trabajos y textos que ponen el énfasis no en el trastorno en sí, sino en las dificultades que afrontan en la sociedad las personas con discapacidad intelectual, también es apropiado el término intelekto negalios. CONCLUSIONES 1. En la versión inglesa de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD), entre 1901 y 1964 la discapacidad intelectual se denominó mental deficiency (lit. intelekto nepakankamumas), y sus niveles, con los términos moron (fr. debilite, lit. debilumas), imbecility (lit. imbecilumas) e idiocy (lit. idiotija). Desde 1965 hasta la actualidad, la ICD emplea los términos mental retardation (lit. protinis atsilikimas) y, para sus niveles, mild (lit. lengvas), moderate (lit. vidutinis), severe (lit. sunkus), profound (lit. labai sunkus), other (lit. kitas) y unspecified (lit. nepatikslintas). Terminologija | 2021 | 28 145 2. En Lituania, hasta la Segunda Guerra Mundial, la discapacidad intelectual se designaba indistintamente mediante dos términos: el internacional oligofrenija y el lituano silpnaprot ybė; además, se distinguían tres niveles: debilitas, imbecilitas, idiotizmas. 3. En la Lituania soviética, los trabajos médicos solían tratar la discapacidad intelectual como una de las formas de silpnaprotystės y denominarla discapacidad intelectual congénita u oligofrenija (la otra forma de įgyta silpnaprotystė era la demencija). En los trabajos de pedagogía especial, en ocasiones también se denominaba discapacidad intelectual con el término protinio atsilikimo. Con el tiempo se puso de manifiesto que los tres términos empleados indistintamente entre 1940 y 1999 —silpnaprotystė, oligofrenija y protinis atsilikimas— tenían alcances semánticos diferentes. Designaban conceptos pertenecientes a distintas clasificaciones: en la Clasificación Internacional de Enfermedades, protinis atsilikimas y demencija son entidades nosológicas independientes, mientras que en la literatura psiquiátrica nacional lituana ambos trastornos se adscribían a una categoría más general y se consideraban síndromes de silpnaprotystės. En general, durante la época soviética el término silpnaprotystė se empleó con hasta tres significados: 1) como sinónimo de discapacidad intelectual; 2) como sinónimo de demencia; 3) con mayor frecuencia, como hiperónimo que abarcaba tanto la discapacidad intelectual como la demencia. 4. Cabe destacar que, hasta 1965, solo diferían los términos principales empleados para este trastorno en la ICD y en el sistema nacional lituano de clasificación de trastornos; los niveles del trastorno se denominaban en ambos sistemas con los mismos términos: imbecilumo, idiotijos y debilumo. Estos términos se incorporaron al lituano no desde la versión inglesa, sino desde la versión francesa de la ICD. 5. A finales del siglo XX, tras traducirse la ICD-10 al lituano, el término retraso mental se afianzó en los trabajos de investigación y práctica médica. Precisamente este término se eligió como equivalente del término inglés retraso mental, usado en la ICD. Sin embargo, al examinar la semántica de la palabra inglesa retraso, de origen latino, se constató que retraso mental no es la traducción del inglés retraso mental, sino un calco literal del término ruso умственная отсталость. Un equivalente lituano más preciso de retraso mental podría haber sido ralentización del desarrollo intelectual, mientras que el término retraso mental que se sigue usando pone el énfasis no en la ralentización, sino en el posible resultado de esta: el retraso. 6. Actualmente, en Lituania se emplean al menos cuatro términos para designar la discapacidad intelectual: en los trabajos de investigación y en la práctica médica, el término protinio atsilikimo; en los trabajos de educación y pedagogía especial, y en los documentos de las instituciones del sistema educativo, el término intelekto sutrikimo; en el discurso público y en los documentos de atención y asistencia social, el término intelekto 146 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai de discapacidad o de discapacidad intelectual; en la ciencia jurídica, en la legislación y en la práctica se utilizan tanto los términos trastorno intelectual, como retraso mental y demencia. Este último término designa tanto el trastorno intelectual como la demencia. 7. A medida que en el mundo cambian la concepción del trastorno intelectual y la actitud hacia las personas que lo tienen, y dado que el término mental retardation adquirió connotaciones negativas por los términos peyorativos extendidos en el habla (retard «retrasado» y retarded «retrasado»), capaces de denigrar y menoscabar injustificadamente a un grupo socialmente vulnerable, se volvió a buscar términos neutrales y éticos. En Estados Unidos, mental retardation fue sustituido en la segunda década de este siglo por intellectual disability, y en la undécima edición de la ICD, por el término disorder of intellectual development. 8. El uso de los términos retraso mental y demencia para designar el trastorno intelectual se volvió problemático en lituano, por una parte, debido a los significados metafóricos figurados elegidos para formar los términos, que tienen un matiz negativo (porque los lexemas débil aluden a una cualidad o característica valorada socialmente en poca cantidad o de mala calidad, y retraso connota estar por detrás de todos y llegar tarde); por otra, cuando los propios términos o lexemas relacionados con ellos (retrasado, rezagado, débil mental) se convirtieron en expresiones peyorativas en el habla coloquial y comenzaron a utilizarse para humillar a las personas. 9. En el artículo, teniendo en cuenta tanto la experiencia de otros países como la asociación de los términos lituanos estudiados (demencia y retraso mental) con connotaciones negativas que fomentan la estigmatización y la exclusión, así como la opinión de los representantes de las personas con trastorno intelectual, se propone abandonar por completo el término demencia y no utilizarlo con el sentido de trastorno intelectual ni de demencia. Al traducir al lituano la undécima edición de la ICD, que entrará en vigor el 1 de enero de 2022, es necesario prestar atención al cambio en la terminología del trastorno analizado en este artículo: en la versión inglesa de la clasificación, el término mental retardation fue sustituido por disorder of intellectual development; por lo tanto, en la versión lituana, el término retraso mental deberá sustituirse por trastorno del desarrollo intelectual. Se recomienda utilizar el término trastorno del desarrollo intelectual no solo en la práctica médica, sino también en los ámbitos relacionados —la teoría médica y los documentos, certificados, etc. de los sistemas jurídico y educativo—, a fin de evitar posibles confusiones terminológicas. El término trastorno intelectual utilizado actualmente en el ámbito educativo, que puede considerarse una forma abreviada del término trastorno del desarrollo intelectual, podría utilizarse en documentos jurídicos no oficiales y sin fuerza vinculante, Terminologija | 2021 | 28 147 en publicaciones periodísticas y en el habla coloquial. En los trabajos y textos en los que se hace hincapié no en el trastorno en sí, sino en las dificultades que afrontan en el espacio social las personas que lo tienen, también debe utilizarse el término discapacidad intelectual. ŠALTINIAI Bagdonas Albinas 1995: Sutrikimų klasifikacija, Vilnius: Vilniaus universiteto leidykla. 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CHANGE OF TERMS DEFINING INTELLECTUAL DISABILITY AND ITS LEVELS IN LITHUANIA AND CHANGE-DETERMINING FACTORS Summary An assessment of the terms used to describe intellectual disability in the International Classification of Diseases (ICD) and the terms used in Lithuania during the 20th century and the early 21st century shows that by the end of the 20th century, the main terminology in use greatly differed between the ICD and the Lithuanian classification. For example, the ICD listed mental deficiency (until 1965) and mental retardation (1965 to present), while in Lithuania the words such as silpnaprotystė (feeble-mindedness) and oligofrenija (oligophrenia) were and are still used. For a long time, only the terms used to name the different levels of intellectual disability were the same in both systems: debilumas (debility), imbecilumas (imbecility), and idiotija (idiocy). From the late 20th century until now, intellectual disability has been defined by at least four terms in Lithuania: protinis atsilikimas (mental retardation), silpnaprotystė (feeble-mindedness), intelekto sutrikimas (disorder of intellect), and intelekto negalia (intellectual disability). In the 21st century, with a fundamental change in attitudes Terminologija | 2021 | 28 151 towards people with intellectual disabilities and the resulting effort to reduce the exclusion of this social group, more attention was paid to the negative stigmatizing connotations of the term ‘mental retardation’, and the search for a more neutral, ethical term for this disorder began. In America, the term ‘mental retardation’ was replaced by ‘intellectual disability’ from 2007 to 2010 and, in ICD-11, which will be officially adopted on 1 January 2022, it has been supplanted by ‘disorder of intellectual development’. The use of protin is atsilikimas (mental retardation) and silpnaprotystė (feeble-mindedness) in Lithuanian has become problematic, partly due to the negative connotations of the words, which have metaphorical meanings [the lexical item silpnas (feeble, weak) has the connotations of a very small quantity or a poor quality of any attribute valued in society, and the lexical item atsilikimas (backwardness, lag) has the connotation of lagging behind all, delayed], and partly because the terms and related words [atsilikėlis (retard), atsilikęs (retarded), silpnaprotis (feeble-minded)] have become pejorative in colloquial speech, used to humiliate the person called in such a way. Thus, this paper proposes the term intelekto raidos sutrikimas (disorder of intellectual development) or its short form intelekto sutrikimas (disorder of intellect) when referring to intellectual disability in Lithuanian official documents. In the contexts where the disability or the dysfunction caused by the disorder are emphasised, the term intelekto negalia (intellectual disability) may be used. Meanwhile, metaphorical terms such as silpnaprotystė (feeble-mindedness) and protin is atsilikimas (mental retardation) should be abandoned entirely as they are obsolete, offensive and socially harmful. Silpnaprotystė (feeble-mindedness), in particular, should not be used in the sense of either intellectual disability or dementia. Gauta 2021-06-23 Dalia Gedzevičienė Lietuvos socialinių mokslų centro Teisės institutas Ankštoji g. 1A, LT-01109 Vilnius E. paštas [email protected] 152 Dalia Gedzevičienė Lietuviškų intelekto sutrikimų ir jo lygius įvardijančių terminų kaita ir ją lemiantys veiksniai