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Svarbus latvių dialektologijos žingsnis

A. Sabaliauskas

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žmūne DP 313₁₀, 314₁₆, šūne Mit II 40 (la primera de estas formas también se menciona en I 139, II 171 del propio autor). Sin fundamento, en la p. 295 se critica el «Diccionario de la lengua lituana» académico por considerar participio la forma de M. Daukša nuentė́mus DP 592; el autor cree que está escrita incorrectamente y la analiza como un gerundio y un dativo de pronombre (nu-ėnt jemus). Aquí probablemente tenemos un participio absoluto en dativo sin pronombre, como bekalbanczėm DP 159₁₂, regintiemus DP 228₃₇, tarintiemus BB Apd 27, 13, etc.; véase LKK V 106—107. Entre los aspectos positivos del libro cabe destacar la cuidadosa selección de ejemplos, la excelente preparación técnica y edición del texto completo, que permiten al lector encontrar rápida y fácilmente los datos que necesita. Para concluir, cabría desear que la «Guía de la lengua lituana» de A. Zeno abra las puertas de la lengua lituana al mayor número posible de sus aficionados e investigadores de todo el mundo. V. Ambrazas UN PASO IMPORTANTE EN LA DIALECTOLOGÍA LETONA M. Rudzīte, Latviešu dialektoloģija, Rīgā, 1964, 432 p. Los últimos años han sido realmente muy fructíferos para la dialectología de las lenguas bálticas. En medio de una gran cantidad de artículos y monografías sobre dialectos particulares, por fin aparecieron las obras de carácter general que se esperaban desde hacía tiempo: los lituanistas pueden alegrarse de la «Dialectología de la lengua lituana» de Z. Zinkevičius (Vilnius, 1966), y los letones, de la «Latviešu dialektoloģija» de M. Rudzīte. Estos dos libros, escritos con métodos y, en parte, con objetivos distintos, constituyen una especie de enciclopedia de la dialectología de las lenguas bálticas, de la que no podrá prescindir ningún investigador de estas lenguas. Marta Rudzīte lleva ya varias décadas trabajando con éxito en el campo de la dialectología letona: en 1958 se publicó su amplio estudio de varios dialectos vecinos del norte de Letonia¹ (este trabajo ya había sido defendido en 1954 como tesis de candidatura²), y en 1963 apareció una antología de textos dialectales letones que ella compiló para fines didácticos³. Además, un gran mérito de M. Rudzīte para la dialectología letona es que sus discípulos de la Universidad de Riga, bajo su dirección, prepararon un buen número de excelentes descripciones de sus dialectos maternos, que por su valor científico no son inferiores a muchos estudios dialectológicos letones publicados. Sin embargo, la mayor contribución de M. Rudzīte a la lingüística letona y, en general, a los estudios bálticos es su libro «Latviešu dialektoloģija». La extensión misma de esta obra —432 páginas— basta para mostrar que la autora realizó una labor verdaderamente enorme. Siguiendo un plan bastante riguroso, describe los principales dialectos de la lengua letona: el central (vidus dialekts, pp. 59—146), el livonio (lībiskais dialekts, pp. 147—255) y el alto letón (augšzemnieku dialekts, pp. 257—405). En realidad, solo se describen con mayor detalle la fonética y la morfología de los dialectos, mientras que las cuestiones sintácticas apenas se abordan (es característico que esta «dificultad» tampoco haya pasado por alto en la «Dialectología lituana» de Z. Zinkevičius: ¡al parecer, los días más luminosos aún no han llegado para la sintaxis de las lenguas bálticas!). 1 M. Rudzīte, Ziemeļvidzemes izloksnes Braslavā, Vecatē, Baunās un Vilzēnos, «Valodas un literatūras institūta raksti», VI, Rīgā, 1958, pp. 101—256. 2 М. Рудзит, Говоры северной части Видземе (Браславский, Вецатский, Баунский, Вилзенский), Автореферат, Рига, 1954. 3 M. Rudzīte, Latviešu izloksņu teksti, Rīgā, 1963, 108 p. (išleista rotoprintu). 197 A los baltistas quizá les dé un poco de pena que M. Rudzytė escribiera no un estudio de dialectología letona, sino un manual de dialectología para estudiantes. Los objetivos didácticos la obligaron a exponer algunas cuestiones elementales de la ciencia dialectológica; además, el perfil del manual parecía encorsetar las ideas de la autora y limitar su autonomía. Al parecer, evitó deliberadamente las cuestiones más complejas de la historia de la dialectología y, por lo general, se conformó con remitir a los trabajos de su gran maestro, el académico J. Endzelynas. De este modo, la autora, por no querer perjudicar a sus estudiantes, a veces «perjudicó» un poco a los investigadores de las lenguas bálticas. Sin embargo, seguramente todos comprenderán que es sumamente difícil satisfacer a unos y otros en un mismo libro. Sea como fuere, el trabajo de M. Rudzytė, por su abundante material, presentado de forma muy sistemática (en este sentido, sin duda rebasa con creces los límites de un manual), constituye un importante paso para la dialectología letona, y su autora merece el sincero agradecimiento de todos los baltistas. También quisiera llamar la atención sobre un par de detalles que me saltaron a la vista al hojear las páginas de este trabajo. La autora presenta, para cada cuestión descrita, una bibliografía bastante detallada sobre el tema; sin embargo, al hablar del problema de los curonios (cf. pp. 32, 64), por alguna razón no cita el trabajo más importante dedicado a esta cuestión: «Kurenfrage», de V. Kiparsky (Helsinki, 1939). Asimismo, quizá no sea acertado que agrupe a los curonios con los prusianos (cf. p. 20), como si los separara de otras tribus bálticas, como los selones o los semigalianos. El término krustoties, con el significado que le atribuye M. Rudzytė (cf. p. 34), no es del todo apropiado, pues últimamente se emplea en lingüística con un significado algo distinto4. A. Sabaliauskas NUEVO DICCIONARIO DE TOPÓNIMOS B. A. Никонов, Краткий топонимический словарь, Москва, 1966, 510 р. En nuestro país se han publicado bastantes diccionarios toponímicos. También han aparecido algunos que, por su orientación, pueden considerarse precursores de la obra reseñada1. Sin embargo, la mayoría ya no cumplía claramente los requisitos de la toponomástica nacional e internacional, aunque algunos se publicaron hace relativamente poco. Por ello, era muy necesario preparar un nuevo diccionario basado en los fundamentos de la ciencia toponímica actual. El «Breve diccionario de topónimos» de V. Nikonov, aparecido recientemente, abarca unos cuatro mil nombres de lugares habitados, ríos, lagos, mares y océanos, regiones, pueblos y otros elementos de todo el globo terráqueo. No es difícil imaginar la ingente labor realizada por el autor al seleccionar y, en ocasiones, explicar topónimos de decenas de lenguas del mundo. La bibliografía toponímica es muy abundante, pero su calidad es desigual. Además, el nivel de la toponomástica varía mucho de un país a otro. Por ello, las dificultades prácticas de «cribar» y evaluar la bibliografía son considerables. Las razones mencionadas explican, sin duda, que tampoco todo sea perfecto en el diccionario de V. Nikonov, que no todo… 4 Plg. О. С. Ахманова, Словарь лингвистических терминов, Москва, 1966, р. 417. 1 М. Н. Мельхеев, Географические имена. Топонимический словарь, Москва, 1961; М. С. Боднарский, Словарь географических названий, изд. 2-ое, Москва, 1958; А. А. Ивановский, Географические имена, Москва, 1914 ir kt. Véase también J. Haliczer, Słownik geograficzny. Pochodzenie i znaczenie nazw geograficznych, Tarnopol, 1935. 198