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K. Būga – lietuvių onomastikos pradininkas

A. Vanagas

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DE LA HISTORIA DE LA LINGÜÍSTICA LITUANA LITUANOS LINGÜÍSTICA CUESTIONES XX (1980) A. VANAGAS K. BŪGA — PIONERO DE LA ONOMÁSTICA LITUANA La vida y la actividad científica de nuestro gran compatriota —del más destacado representante de la lingüística lituana— K. La vida y la actividad científica de K. Būga ya han sido objeto de una revisión suficientemente detallada y de una valoración rigurosa. Se trata, ante todo y principalmente, del estudio de Z. Zinkevičius y J. Kabelka, «Kazimieras Būga», publicado en el primer tomo de los escritos selectos de K. Būga!. En este estudio también se dedica bastante espacio a esclarecer la actividad onomástica de K. Būga. Por ello, en nuestro artículo se procurará, en la medida de lo posible, no repetir lo que ya ha sido interpretado más ampliamente por Z. Zinkevičius y J. Kabelka, sino, ante todo, intentar evaluar la actividad onomástica de K. Būga a la luz del estado actual de esta rama de la ciencia. Naturalmente, se trata de una tarea sumamente difícil y compleja. Esto se debe, ante todo, a que las investigaciones y conclusiones de K. Būga sobre la onomástica estaban relacionadas con el pasado más remoto de los bálticos y sus vecinos, con su patria originaria y con las cuestiones migratorias; en una palabra, servían a la problemática etnogenética. Así pues, el aspecto de la valoración se amplía considerablemente, abarcando muchos problemas que rebasan ampliamente los límites de la problemática lingüística especializada už K. La valoración de los estudios onomásticos de Būga se ve dificultada además por el hecho de que ir hoy la solución de los problemas de la ir etnogénesis de los bálticos sigue estando en sus comienzos, en una situación de numerosas hipótesis y presupuestos sumamente contradictorios. Cabe añadir que el desarrollo de esta problemática fue y sigue siendo sugerido por los propios ir ir K. trabajos de Būga. Conviene ir recordar que lo extraordinario K. La erudición y competencia ir de Būga en la onomástica báltica crearon una situación en la que, aún hoy, sus trabajos constituyen con mucha frecuencia la última palabra de la ciencia, ir que nadie siquiera ha intentado expresar de otro modo. Por otra parte, durante esos más de cinco decenios, la onomástica lituana, báltica, eslava, germánica y, en general, toda la onomástica ir indoeuropea no permaneció estancada: aparecieron muchas investigacion- — es nuevas, aumentaron las colecciones y los ficheros de nombres (en Lituania, ir Letonia), etc., por lo que hoy, cuando ką iš explicaba ką K. Būga, se puede interpretar de otro modo, precisar y corregir en cierta medida. A pesar de las dificultades y los peligros evidentes, aquí se intentará ir examinar muy brevemente K. la actividad onomástica de Būga ir desde uno u ar otro aspecto, resumirla y, más — exactamente, intentar encontrar y definir su lugar en el desarrollo de la onomástica báltica. Los primeros trabajos verdaderamente iš científicos de la onomástica lituana K. Escrito por Būga hace más de setenta años. He aquí 1907 m. marzo 3 d. en Petersburgo K. Būga escribe ir tų del mismo año ,,Lietuviy tautos“ I tomo (p. 82—84) publica el artículo «El sufijo de los apellidos -eikiair -eiko-». 1908 m. se escribió una serie de artículos iš sobre la mitología báltica y ir temas similares. Por tanto, se puede decir que K. Būga comienza los estudios de la onomástica lituana (y de la de todos los bálticos) aproximadamente hacia 1907 m. Desde to entonces, con los problemas ir de los topónimos y antropónimos ! BūgakK. Escritos selectos. V., 1958, t. 1,p. 13—100. En adelante se cita abreviadamente: RR I (V., 1958); RR II (V., 1959); RR III (V., 1961). K. Būga se interesó por ello muy intensamente durante toda su vida, es decir, durante algo menos de dos décadas. Esos poco más de diez años en la vida de un científico humanista, especialmente de un lingüista de aquella época, cuando casi todo había que empezarlo desde el principio, constituyen un lapso relativamente breve; sin embargo, durante esos años K. Būga hizo tanto en el ámbito de la investigación y recopilación de nombres que hoy podemos considerarlo, sin ninguna duda, el padre de la onomástica lituana. La condición más importante y el fundamento de la investigación del repertorio de nombres, como de otros fenómenos lingüísticos, es el material lingüístico, las riquezas de la lengua, cuyas fuentes principales son dos: la lengua viva de la gente y los escritos; en nuestro caso, ante todo, los documentos históricos. K. Būga lo comprendió con absoluta claridad y, incansablemente, durante toda su vida recopiló personalmente y exhortó y movilizó a otros a recopilar topónimos y antropónimos de la lengua de la gente y de las fuentes históricas. Por tanto, pueden distinguirse dos direcciones principales de la actividad onomástica de K. Būga: la recopilación y la investigación del repertorio de nombres. Parece oportuno examinar toda la labor de K. Būga precisamente según estas dos direcciones principales. Recopilación del repertorio de nombres K. Būga comenzó a recopilar el repertorio de nombres, al igual que las riquezas de la lengua en general, ya en su primera juventud. En una carta a J. Basanavičius, escrita el 27 de septiembre de 1912, K. Būga informa: «Para descubrir la antigua patria de los lituanos, ayudan principalmente los nombres de los ríos y de los lagos.» Para ello tuve que recopilar no solo los nombres de las aguas de Lituania, Prusia y Letonia, sino también los bielorrusos —de Minsk, Moguiliov, Vítebsk, Smolensk (en parte) y Grodno. Hasta ahora he recopilado más de 3000 nombres de aguas“*. Como se sabe, en 1912 K. Būga terminó la universidad“. Es decir, ¿durante los años de estudio e incluso un poco antes? K. Būga ya recopilaba nombres de manera intensiva. Más tarde, al involucrarse cada vez más en los estudios de topónimos y antropónimos, K. Būga también procuró acelerar la recopilación de las riquezas de la onomástica. Él anotaba el material de los nombres personalmente y mediante colaboradores. Este trabajo continuó, con interrupciones más largas o más cortas, durante unos 20 años. Durante ese tiempo, K. Būga, personalmente o por medio de colaboradores y ayudantes, reunió una enorme riqueza de nombres: su fichero de nomina propria consta de unas 75 000 fichas. Hay unas 35 000 fichas escritas de puño y letra del propio K. Būga*. Este fichero se ha conservado íntegramente y se custodia en el Instituto de Lengua y Literatura Lituanas de la Academia de Ciencias de la RSS de Lituania. Está escrito en fichas de tamaño aproximadamente uniforme (formato aproximado: 90 x 60 mm). El papel es bastante diverso: de periódico, tipo ватман, simplemente bastante grueso, etc. Las fichas fueron recortadas, en su mayoría por el propio K. Būga o por sus colaboradores, de cuadernos, expedientes administrativos y hojas más grandes de diversa índole. Hasta los últimos años, el fichero estaba ordenado por letras, pero dentro de cada letra las fichas no estaban distribuidas alfabéticamente. En tiempos del propio K. Būga, solo la letra A estaba completamente ordenada y dispuesta según el alfabeto. Últimamente ha sido ordenada alfabéticamente y de ese modo se ha convertido en una fuente abundante y accesible para todos de material onomástico. : RR III 806. 3 RR I 39. 4 Esto lo muestran sus cartas a conocidos, escritas aún antes de 1905, es decir, antes de ingresar en la universidad —Zr. RR I 42. 5 El número de fichas de nomina propria recopiladas por K. Būga, mencionado anteriormente en diversas ocasiones —47 000—, es inexacto. 8 El valor científico de este fichero es enorme. Fue elaborado respetando, en la medida de lo posible en aquel momento, los principales requisitos de la metodología de recopilación de nombres: se procuraba acentuar los nombres de lugares y de personas registrados de la lengua viva, indicar su localización y proporcionar los demás datos esenciales. Qué instrucciones especiales de recopilación de nombres o similares. K. Būga, es cierto, no lo ha publicado, pero en diversas ocasiones indicaba a sus colaboradores cómo debía registrarse el inventario de nombres. Así, en una carta a M. Grigonis del 8 de abril de 1922, K. Būga recuerda:,,Junto a cada topónimo hay que indicar dónde se encuentra (aldea y parroquia). Al final de cada ficha debe figurar la 119 2 20 firma del recopilador o recopiladora (por ejemplo, alumno o alumna del gimnazija de Pan...) y la fecha de recopilación (por ejemplo, m.ys, Hubo bastantes colaboradores en la recopilación; al hojear las hojas, algo amarillentas por el paso del tiempo, se pueden contar decenas de apellidos diferentes, entre ellos, por ejemplo, los del conocido lingüista A. Salys, del recopilador de palabras S. Dabušis, etc. En el fichero hay, como se ha dicho, unas 35 000 fichas escritas por la propia mano de K. Būga, es decir, casi la mitad de todo el fichero. K. Būga registraba el inventario de nombres a partir de la lengua viva, especialmente los topónimos, principalmente en sus comarcas natales, aunque también hay bastantes registros procedentes de otros lugares. Sin embargo, al propio K. Būga le interesaban más los topónimos, antropónimos, etnónimos, etc., documentados en fuentes históricas —K. De los extractos que K. Būga hizo de ellos hay considerablemente más que de la lengua viva. En el fichero se puede encontrar material onomástico procedente de muchos escritos y documentos. Sin embargo, abundan especialmente las fichas con nombres de lugares y de personas procedentes de fuentes escritas como: W. Pierson. Códice de nombres de la Antigua Prusia, 1835; Scriptores rerum Prussicarum (Leipzig, 1861—1874, t. I—IV); Preussisches Urkundenbuch (Kėnigsberg, 1882, 1909, B. I-II); A. Bielenstein. Los límites de la tribu popular letona y de la lengua letona en el presente y en el siglo XIII. Jahrhundert (St. Peterburg, 1892); VaiSgantas. Sąrašas geografiškųjų Lietuvos vardų (,„Dirva—- Žinynas“, Kaunas, 1904, Nr. 10, 11); Diccionario geográfico del Reino de Polonia y de otros países eslavos (Varsovia, 1880—1895, t. I —XIV); anales rusos y otras. Al elaborar el fichero del diccionario de la lengua lituana, K. Būga recortaba algunos diccionarios antiguos impresos y pegaba las palabras recortadas en fichas normalizadas“. Los topónimos que aparecían en tales diccionarios también se recortaban, se pegaban en fichas y se incorporaban al fichero de nomina propria. En realidad, son relativamente pocos. Cabe subrayar que K. Būga confeccionaba un solo fichero de nomina propria: en él se incluían topónimos, antropónimos, etnónimos y todo lo demás que perteneciera al repertorio de nombres. El gran fichero del repertorio de nombres acumulado por K. Būga constituyó una base suficiente para tomar la pluma y estudiar los topónimos y antropónimos lituanos y, en general, los de todos los pueblos bálticos. Como veremos, K. Būga realizó esta tarea magníficamente. * RR III 910. “ Ibíd., p. 485. El trabajo de recopilación del repertorio de nombres, que K. Būga llevó a cabo con tanto entusiasmo, produjo también otra repercusión: creó condiciones favorables y una atmósfera adecuada para continuar recopilándolo después de la muerte de este científico. Se formó una opinión pública favorable y se cultivó una tradición que facilitó este trabajo a las generaciones de lingüistas que vinieron después de K. Būga. El mérito de nuestro pionero de la onomástica, naturalmente, no consiste únicamente en que él mismo recopilara el repertorio de nombres y convocara a otros para colaborar. Aquí iš debemos subrayar especialmente que K. Būga demostró con su trabajo la importancia de recopilar el repertorio de nombres, especialmente los topónimos —la sociedad se convenció de que el repertorio de nombres es, en efecto, patrimonio de toda la nación, o ne y no solo de lingüistas individuales. Sin describir detalladamente el curso posterior de la recopilación del repertorio de nombres lituano, basta recordar que su recopilación, aunque con interrupciones bastante prolongadas, continuó también después de la muerte de K. Būga. Fue especialmente intensa en los años cuarenta y después de la guerra, en la Lituania soviética. Durante ese tiempo, los fondos del repertorio de nombres lituano crecieron considerablemente —ahora contamos con alrededor de un millón de registros de topónimos, antropónimos, zónimos y otros tipos de nombres. Solo en el fichero alfabético de topónimos recopilados de la lengua viva hay actualmente alrededor de medio millón de fichas. El fichero alfabético de apellidos lituanos consta de unas 300 000 fichas y otras cosas. Los extractos de documentos históricos todavía no son tan abundantes, pero ya suman decenas de miles. ¿Qué significa esto? Significa que el fichero nomina propria de K. Būga ya no es actualmente la colección más importante de nombres: los nuevos ficheros y fondos son mucho más impresionantes. Sin embargo, el fichero de K. Būga no ha perdido su valor tampoco ahora: tanto como unidad importante independiente del legado de K. Būga, como fuente en la que aparecen hechos que no figuran en las colecciones actuales o que en ellas han cambiado considerablemente. Por tanto, el fichero nomina propria de K. Būga tiene un valor perdurable, y podrán y deberán utilizarlo todos aquellos a quienes corresponda preparar diccionarios de topónimos y apellidos lituanos, así como realizar otros trabajos de síntesis sobre la onomástica lituana. Investigación del repertorio de nombres Los tesoros del repertorio de nombres acumulados K. Būga los explotó muy intensamente; cualquiera podrá convencerse de ello con facilidad hojeando simplemente sus «Obras selectas». Sin embargo, decir cuántos trabajos de onomástica o cuánto texto onomástico escribió K. Būga es casi imposible, porque utiliza y analiza los datos del repertorio de nombres no solo en artículos especiales dedicados exclusivamente a los problemas del repertorio, sino también en diversos otros artículos o similares. Por ejemplo, en su «Diccionario de la lengua lituana», K. Būga incluyó no solo palabras comunes, sino también nombres propios. Así pues, en los trabajos de K. Būga, las cuestiones de la onomástica y del léxico apelativo a menudo se entrelazan y van juntas. Esto, por supuesto, no significa que en estos trabajos no se pueda hablar en absoluto de onomástica. K. Būga publicó también muchos estudios especiales, artículos, reseñas y artículos breves dedicados exclusivamente a los problemas de la nomenclatura. En total serían unos 60—70, entre ellos estudios tan extensos como: „Apie lietuvių asmens vardus*®,,,Upiy vardų studijos ir aisčių bei slavėnų senovė““, „,Lietuvių įsikūrimas šių dienų Lietuvoje““? ?, „„Kann man Keltenspuren auf baltischem Gebiet nachweisen?“- **,,„„Medžiaga lietuviy, latvių prūsų mytologijai“! * etc. * RR I 201—269. * RR III 493—550. 10 Ibídem, p. 551—583. 1 RR I 496—530. 10 ir ir Se analizan muchísimos cuestiones de la onomástica en el capítulo introductorio del «Diccionario de la lengua lituana» ,,La nación lituana, su lengua y sus parientes ir más cercanos», en el artículo «,CnaBano-Ganrnhckne aTHMOJIOTHH»“! * etc. *, ir K. Las investigaciones de onomástica de Būga abarcan cuatro áreas principales: antroponimia, etnonimia, ir teonimia y toponimia. Antroponimia Como se ha mencionado, el primer trabajo científico iš sobre onomástica es 1907 m. El artículo «Pavardžių priesaga -eikiair -eiko-» publicado en «Lietuvių tautoje», *. En este artículo K. Būga demostró con argumentos muy convincentes, contrariamente J. a la opinión de Spudulis, que el sufijo de los apellidos -eikes eslavo, ne báltico. o En el artículo, el autor ir presentó palabras ir apelativas y nombres propios que muestran que los apellidos lituanos su -eik- (-eika, -eikis) tiene equivalentir es en otras lenguas — bálticas, en letón (Penn-ekie, Tad-aiki, Zaraiki) y en prusiano (Argan-eyko, Bar-eyke, Drun-eike, ir etc.). Estos derivados de sufijo son especialmente abundantes en la lengua lituana — Mažeikis, Drąseikis, Juodeikis ir t. t. Los derivados de los sufijos su -eik no dejan lugar a iš ninguna duda respecto a que se trata de palabras inequívocamente lituanas (maZas, drąsūs, jiodas), sin dejar lugar a duda alguna sobre el carácter lituano del propio sufijo, especialmente porque es frecuente en apelativos (atbul-eikis, ji neval-eika, ir Ziv-eika «žuvelė» ir etc. ). El más grande K. La obra de Būga sobre iš antroponimia es el estudio «Sobre los nombres personales lituanos»**. En ella, por primera vez en la historia de nuestra lingüística, se analizó la estructura de los antiguos nombres personales ir bitemáticos, basada en la autenticidad su de las terminaciones de los nombres personales -a, -as. El motivo para escribir este estudio fue J. Spudulio ir M. Los artículos de Venslovas, en los que se afirmaba que los apellidos compuestos debían terminar en las terminaciones -is o -ys, las o terminaciones de los apellidos compuestos -a, -as, que muestran el carácter no lituano de tales apellidos. K. Būga comprendió perfectamente que «la investigación ir de los nombres de los príncipes y de los apellidos actuales no po tendrá una base firme mientras no estudiemos bien las palabras comunes (appellativa), compuestas y de dos raíces»! ". Con este fin, de la iš lengua viva ir iš recogió de los monumentos lų escritos algunos 220 sustantivos compuestos y ir algunos adjetivos que tienen la terminación o -a -as. Estas palabras comunes compuestas, con una terminación de la raíz del segundo componente que, en cierto sentido, puede considerarse inalterada, no se diferencian en nada, por su formación, de los antropónimos compuestos But-vila, Dar-butas, Dati-nora, Géd-gaudas it etc. Cabe señalar que las palabras de esta formación no son neologismos —también las tienen otras len. lenguas: latín (agricola, pari-cida, sangui-sūga), ant. alem. alto alem. (war-gueto), eslavas (voje-voda), letón (slep-kava), ruso (68empo-eon), griego (5dpo-9690€) ir etc. Hoy, coincidiendo con K. la opinión de Būga sobre la antigüedad de los nombres personales compuestos ir con las su terminaciones -a, -as, podríamos añadir que los nombres personales compuestos lituanos con las terminaciones su -a, -as, 12 Ibídem, p. 143—189. 13 RR III 85—282. 4 RR I 433—495, 15 Ibídem, p. 140—142. 16 Ibídem p. 201—269. 17 Ibídem, p. 206. 11 al parecer, no son už más recientes los su derivados de este tipo con las terminaciones -is, -ys y, cabe añadir, -ius (cf. Butnorius): Por el contrario, habría motivos para pensar que los jų primeros son reliquias de formación muy o arcaica, mientras que los segundos ir pueden ser incluso secundarios, ciertos derivados adjetivales «derivadiš os» de los primeros. Esta suposición se ve respaldada por el hecho ir de que existen pares de apellidos — actuales de nombres personales compuestos de este tipo (o iš jų de topónimos derivados): Daii-baras : Dau-būris, Kam-baras : Kam-barjs (< *Kan-baras : *Kan-barys), Kim-baras : Kim-baris, Dar-butas : Dar-butis, Ei-butas : Ei-būtis, Gim-butas : Gim-būtis, Nar-butas : Nar-būtis, Narbūtas : Nar-būtis, Skir-butas : Skir-butis, Sū-daras : Sū-daris, Si-daugas : Si-daugis, Gin-eitas : Gin-eitis, Bar-gdila : Bar-gailis, Min-gdila : Min-gailis, Skir-gdila (compárese Skir-gailai y otros) : *Skir-gailis (cf. Skir-gailiai k.), Mam-gaudas: Mam-gaiidis, Mém-gaudas : Mem-gaidis, Mil-gaiidas : Mil-gaiidis, Mim-gaudas : Mim-gaiidis, Viz-gaudas : Vis-gaiidis, Dail-gilas : Dau-gilis, Daii-girdas : Dau-girdis, Eigirdas : Ei-girdis (cf. Ei-gifdZiai mstl.), Daii-jotas : Dau-jétis, Bū-kantas : Bukaritis, Daii-kantas : Dau-kaitis, Der-kintas : Der-kiiitis, Mil-kintas : Mil-kintis, Skir-mantas : Skir-mantis, Bei-noras : Beinoris : Bei-norius, But-noras : But-noris : But-norius, Ei-noras : Ei-noris : Ei-norius, Daū-noras : Dau-noris : Daii-nérius, Saunoras : Sau-noris : Sau-ndrius, Vaikš-noras : Vaik$-noris, Vai-noras : Vai-noris : Vai-nérius, Vais-noras : Vais-noris : VaiS-norius, Bei-naras : Bei-naris : Bei-narys : Bei-narius, Daū-naras: Dail-naris, Vy-tartas : Vi-tartis, Bū-tautas : Bu-taūtis, Gintautas : Gin-taūtis, Go-tautas, Go-tautis, Jo-tautas : Jo-taiitis, Min-tautas : * Mintautis (compárese Min-taūčiai k.), Bdr-vainas : Bar-vainis : Bar-vainius, Gird-vainas : Gird-vainis, Kant-vainas : Kant-vainis, Tar-vainas : Tar-vainis : T, ar-vainius, Jovaisa : Jo-vaisis, Ndr-vaiSas : Nar-vaisis, Nor-vaisas : Nor-vaiSis : Nor-vaisius, Tolvaisas : Tol-vaiSis : Tol-vaisys, Bar-vydas : Bar-vjdis, Bei-vydas : Bei-vydis, Buivydas : Bui-vydis, Mil-vydas : *Mil-vydis (compárese ft Mil-vidZiai k.), Réi-vydas : Réivydis, Sii-vydas : Sir-vidis, Tdr-vydas : Tar-vidis, T. er-vydas : Ter-vidis, Ged-vilas : Ged-vilius, Gend-vilas : Gend-vilis, Geid-vilas : Gerd-vilis, Gird-vilas : Gird-vilis, Jas-vilas : Jas-vilis, MaZ-vilas : Maž-vilis, Nér-vilas : Nor-vilis ir etc. Al resolver iš [el problema de] los apellidos compuestos actuales de este tipo, se observa que, no obstante, la mayoría solo tiene jų variantes con las terminacionsu es -a, -as, O su -is, -ys, -ius no tiene. — Otros su lingüistas ya han observado la mayor antigüedad de las formaciones con el final de la raíz inalterado del segundo componente de las palabras compuestas. En su estudio, Būga considera que los antropónimos compuestos K. están semánticamente motivados. Él considera que ,,Taut-gina, But-gina, Vaiš-nora, etimológicamente, significan personas que ,,defienden a la nación“, ,,la casa... gina“, „,¡quiere un convite...- !“ ?, A continuación observa: „Pero la raíz verbal de la palabra compuesta puede ocupar el primer ir lugar, cf. čiūpkula, kldus-Zada, gridu-medis. De este modo, junto a su Taut-gina(s), Vaiš-nora(s), Butgina(s), en la lengua aparecen ir Gin-tauta(s), Nė6r-vaiša(s), Gin-buta(s)“*?, '* Skardžius P. La formación de palabras del lituano. V., 1941, p. 28; Balčikonis J. Escritos seleccionados, 1978, t. 1, p. 259; Urbutis V. Formación de sustantivos. — Libro : Gramática de la lengua lituana. V., 1965, t. 1, p. 447—448: 457. TI RR T 223. *0 Ibídem. 12 Al encontrarse su K. Būga, que los antiguos lituanos y ir otros indoeuropeos Los nombres propios compuestos de las lenguas estaban motivados semánticamente, de modo que ir significaban algo en los casos en jų que los componentes cambiaban de lugar (Būt-vilas : Vil-butas, Gin-tautas : T, atit-ginas, Maiit-vilas : Vilmantas, Min-vydas : Vyd-mintas, Rim-tautas : Taiit-rimas, Mafit-rimas : Rimantas < *Rim-mantas, Vytautas < *Vyd-tautas : T, aut-vydas, Vil-tautas : Taiit-vilas, Noérvaisas : VaiS-noras, Vid-mantas : Maiit-vydas etc.), ir sin embargo, hay que añadir que las palabras comunes no conocen tal alternancia libre —en general libre— de los componentes en ar sus posiciones, como ocurre en los nombres personales compuestos. Esto es una señal seria de que la relación semántica entre ambos componentes de los nombres personales compuestos puede verse alterada o incluso ser facultativa, aunque siempre necesaria. ne Es cierto que K. Būga presenta tres ejemplos en los que los primeros componentes de los apelativos compuestos son verbales: čiūp-kula, klaus-žada, gridumedis. — Como se sabe, hay muchos nombres compuestos de su este tipo cuyo segundo componente es verbal. Sin embargo, esto dista mucho de ser lo mismo, como vemos en los ne nombres personales ką compuestos, pues los componentes de los apelativos compuestos alternan en las mismas palabras (tenemos Gin-tautas ne ir Taiit-ginas, pero junto a ciup-kula no existe *kul-čiupa!??). Por lo tanto, la formación de los apelativos compuestos no explica por qué los componentes de los nombres personales compuestos pueden cambiar libremente de lugar. Sin intentar siquiera resolver este problema extraordinariamente complejo, por ahora solo se quiere recordar que el libre intercambio de lugar de los componentes de los nombres personales compuestos no es una peculiaridad exclusiva de la lengua lituana. Este fenómeno se ha observado en el repertorio de nombres de los antiguos prusianos: Butigede: Gede-buth, Gayle-minne : Mynne-gayle, Gawde-wis: Wisse-gawde, Monte-myle: Myle-munt ir t.t. Las raíces con frecuencia ocupan el lugar unas de otras en los nombres personales eslavos antiguos: Miro-liubov : Liubo-mir, Slavi-bor : Bori-slav, Slavo-liub : Liubo-eslir avo, etc. Un fenómeno similar era caracteir rístico del antiguo sistema de — nombres de muchos otros pueblos, compárese ant. alemanes Bald-wig : Se-bald, Fridu-bert : Sieg-fried, iraníes Vanhu-data : Aipi-vanhu, ant. indios Mano-rama : Vasu-manas, celtas Boduo-gnatus : Ate-bodua, antiguo griegos At6-dwpog : “Ev-8iog ir t. t.22 Por lo tanto, el intercambio de los componentes en los nombres personales compuestos no ne solo es un rasgo ampliamente difundido, sino también muy ir antiguo. jų Al parecer, se trata, por así decirlo, de un ar rasgo específico, particularmente característico de los nombres personales compuestos antiguos. Sin embargo, es posible que no sea un arcaísmo genético de los nombres personales compuestos, pues, sobre todo, todos los nombres antiguos estaban motivados semánticamente, aunque expresaban y tenían significados que se deseaban ką para el portador del nombre. Al cambiar de lugar los componentes, la semántica del nombre en su conjunto no podía conservarse intacta. Por lo tanto, habría motivos para pensar que el intercambio de los componentes estuvo ne determinado por razones o de formación de palabras, completamente diferentes y, en cierto sentido, ne incluso lingüísticas. Tomemos el ejemplo clásico de los nombres — personales compuestos del alemán antiguo, cuyos componentes cambian de lugar con absoluta libertad. Los investigadores de los nombres personales alemanes ya hace mucho tiempo esclarecieron las causas de este fenómeno. Resulta que existía una antigua tradición alemana de expresar el parentesco y la pertenencia a una misma familia de la siguiente manera: uno de los elementos de un antropónimo compuesto se transmite al hijo, al nieto, etc., ar t. y. se convierte, por así o decirlo, en — hereditario; el segundo cambia. Así, por ejemplo, en el Cantar de Hildebrando aparece *! En los apelativos compuestos, iš formados por dos sustantivos, a veces es posible la alternancia de — los elementos; cf. gaid-vistis, : višt-gaidis, Ežerėt-šlaitis: Šlait-ežeris, ir etc. i * Ejemplos iš Fick A. Die griechischen: Nombres de personas. Gotinga, 1874. 13 una serie de nombres de este tipo: el abuelo Heri-brant, el padre Hilti-brant, el hijo Hadu-brant**. Los nombres de los niños también pueden formarse a partir de distintos componentes de los nombres del padre y de la madre: el padre Gėrhard, la madre Gund-hild, y el hijo Hild-gėr, la hija Gėr-hild**. Este era un fenómeno ampliamente extendido??. Pero lo más importante es que no era característico únicamente de los antiguos germanos. En la onomástica griega antigua se encuentran numerosos hechos de este tipo o similares —cf. el padre Aipomachos, el hijo Anti-machos, el abuelo Hippo-krates, y sus nietos Hippias e Hipp-archos, etc. También se han encontrado huellas de este fenómeno en los nombres de algunos otros pueblos. Al parecer, se trata de una tradición indoeuropea de cierto período. Naturalmente, es algo más tardía, relacionada con el desarrollo social y económico de la sociedad, con la aparición de la herencia, con la necesidad de subrayar la pertenencia a una u otra familia y linaje, etc. No hay datos directos sobre si esta tradición era característica también del repertorio de nombres de los antiguos lituanos. Sin embargo, el hecho de que la formación de palabras comunes no respalde la libre alternancia de los componentes de los nombres personales compuestos, y que la tradición indoeuropea de este fenómeno pudiera haber influido también en el repertorio de nombres lituano, permitiría sospechar que la alternancia de lugar de los componentes de los antiguos nombres personales compuestos lituanos no es una continuación regular de la formación de palabras comunes. Pudieron condicionarla también causas semejantes a las mencionadas arriba. Al parecer, nos enfrentamos a un fenómeno que sería difícil aislar de un contexto indoeuropeo mucho más amplio. La alternancia de componentes es especialmente frecuente en el repertorio de nombres eslavo (además de los nombres personales mencionados arriba, compárese también los casos toponímicos y antroponímicos de alternancia de componentes Mup-o-caas-: Caas-omup-; [Hdobp-o-dom-: Jom-o-ocup-; JKup-o-eum-: Bum-o-caas-; Mup-o-eowų-: JKumo-mupir etc.), que, en opinión de algunos autores, es resultado de la desemantización de los componentes: al perder su significado primario, se convierten en ciertos formantes típicos26. En el estudio «Sobre los nombres personales lituanos», K. Būga investigó con qué vocales rusas son sustituidas las vocales de los nombres lituanos en los documentos de los siglos XIII—XV. Esta parte del estudio ayudó al autor a establecer las formas verdaderas y más auténticas de los nombres de los príncipes de Lituania. Los nombres de los príncipes propuestos por él siguen siendo reconocidos y utilizados por todos: Mindaugas, Vaišvilkas, Treniota, Traidėnis, Vytėnis, Jogaila, Lengvėnis, Vytautas, Švitrigaila. El estudio de K. Būga «Sobre los nombres personales lituanos» sentó bases científicas sólidas para la investigación posterior de los antiguos nombres personales lituanos y, en general, de todos los bálticos. El continuador más destacado de este trabajo en nuestros días es J. Jurkėnas, quien escribió sobre este tema una disertación para obtener el grado de candidato en ciencias filológicas y publicó varios artículos. K. Būga no dejó más trabajos especializados dedicados exclusivamente al análisis de los nombres personales. Esto, naturalmente, no significa que dejara de estudiar los nombres personales. En el «Diccionario de la lengua lituana», así como en artículos y reseñas sobre los nombres de lugares, los nombres personales también se utilizan a menudo para las etimologías de los topónimos. En tales casos, naturalmente, el objeto de investigación ya son los nombres de lugares, mientras que los nombres personales solo ayudan a explicar el origen de los topónimos. = Fleischer W. Los nombres personales alemanes. Historia, educación y significado. Berlín, 1964, p. 18. 24 Ten.pat, p. 32. 25 Véase también. Gottschald M. Los nombres personales alemanes. Berlín, 1955, p. 8. 2% [Tonoabckas H. B. Composiciones de polímeros termoestables y de polimerización. —B KH. : Hus HapHuareabHoe H cobcreennoe. M., 1978, p. 112. 14 Etnonimia K. Būga es el investigador más destacado de los etnónimos bálticos. Ha explicado el origen de la mayoría de los etnónimos lituanos, letones y ir prusianos o, lo que es algo menos importante, ha ne establecido las formas exactas y auténticas de los etnónimos bálticos. K. La garantía del éxito de Būga en la explicación de los etnónimos fue una posición metodológica correcta. A pesar de que į la etnonimia báltica hasta K. Casi no hubo una Būga, por lo que precisamente a él le correspondió ser el primero en abrir camino; comprendió un principio muy importante: que el modelo más — característico de formación de los etnónimos bálticos es la formación de etnónimos a partir de otros iš topónimos. K. Būga escribió: „Una nación a menudo recibe su nombre del nombre de la tierra en la que vive, o del nombre de un río o lago en ji cuyas orillas se habrá formado ar algún tipo de centro político y cultural“?. Las investigaciones posteriores sobre la ar etnonimia de los bálticos y de los indoeuropeos confirmaron completamente esta K. hipótesis de Būga.?š. Aisčiai, distis. En primer lugar, estas formas ir las estableció y propuso utilizar K. Būga. También explicó que al principio como aisčiais iš „seguirá llamándose la estirpe más cercana a los godos del pueblo prusiano, que vivía cerca de la desembocadura del Vístula ir del Frisches Haff, que hasta hace poco los lituanos nę todavía llamaban Aismarėmis, t. y. «laguna de los aesti»? ?, Más tarde, con este nombre pudieron haber sido llamados todos los prusianos. Desde X a. el nombre de los aistis deja de — jo mencionarse y en su lugar aparece el etnónimo prusianos. Ši la circunstancia permitió K. a Būga llegar a la siguiente conclusión: ,,Dado que el nombre de los aistis ya X no es necesario desde el siglo para denominar al pueblo prusiano, jį hoy podríamos emplear el nombre para todo el linaje, cuyos miembros son únicamenne te los prusianos (los verdaderos aistis de la ir Antigüedad), pero también los ir lituanos, letones, zemgalianos, ną selonios y curonios“- 3?, Por lo tanto, el primero en proponer el término aistis para denominar a todos los bálticos fue K. Būga. Ta con este significado, este etnónimo se emplea ne únicamente K. En los escritos de — Būga estuvo ampliamente difundido durante mucho tiempo, hasta que, hace apenas unas décadas, las publicaciones jį aparecidas finalmente 1845 m. lo desplazaron F. Los libros de Neselman “Die Lengua de la antigüedad En el prólogo de «Preussen» se recomendó el término baltai. Etimología del etnónimo disčiai K. Būga no lo proporcionó. Investigadores posteriores intentaron llenar esta laguna. En nuestra opinión, lo más convincente es K. La versión presentada por Kuzavinis, según la cual el etnónimo disčiai se relaciona ante todo su río Aista (afluente del Širvinta, Bartninkai). Este nombre de río no es único en el repertor- — io lituano, cf. lago Aisetas (Labanoras), río Eisra (Pagėgiai), Jiesia < *río Eisia (Garliava) ir y otros. ** Así pues, el etnónimo disciai sería de origen hidronímico. Los prusianos, prūsas. Este es uno de los iš etnónimos bálticos que más atención ha suscitado**- ?. A pesar de numerosos intentos, jo nadie logró esclarecer debidamente su origen. Iš mencionaremos las explicaciones más recientes J. de V. Otrembskis, Mažiulis ir S. Karaliūnas. J. Otrembskis vinculó el etnónimo prūsas con su el sen. ind. piūrusa-h. El significado de esta palabra no es del todo claro, pero podría ser į similar al que tiene el sen. ind. pu-mčūn ,,7hombre, ?7 RR III 629. ** Kuzavinis K. El origen del nombre de Lituania — Lingüística, 1964, t. 10, p. 8; Cynepanckas A B. ['pynnosele 0603H6aueHHs JIIOJIeli B JIeKCHYECKOIl CHeTeMe si3bIKAa. — B Libro. : Hus Собственное H имущество издателя. M., 1978, c. 74. 2% RR III 730—731. 30: Ten-:pat,- "p. 731. 3 Kuzavinis K. Etymologica. I. Sobre el origen de los etnónimos bálticos. — Baltistica, 1966, t. 1, p. 177. ** Bibliografía Véase Fraenkel E. Litauisches etymologisches Vėrterbuch. Heidelberg. Gotinga, B. 1, 8.659; ®acmep M. drumonoruuecknii c108apsb pycckoro si3bika. M., 1971, r. 3, c. 389 (en los artículos indicados más abajo). 15 La expresión «gran duque de Jotva y Dainava» (TponjieHb... H npososercs BeJHKHM KH3eMb SiTTLBe3cKHMb H J[oKHHOBbekKnHM»?), muestra que Jotva y Dainava no pueden identificarse completamente. Por tanto, mientras tanto hay fundamento para hablar de los jotvingios, los dainavios y los suduvios, a todos los cuales, por comodidad, cuando sea necesario, también se podría denominar con una sola palabra: jotvingios. Aquí se mencionaron los etnónimos bálticos más importantes, que K. Būga explicó de una manera u otra. Pero esto dista mucho de ser todo lo que K. Būga hizo en este ámbito. Entre otras cosas, interpretó de manera bastante exhaustiva también los nombres de muchas otras partes, territorios, tierras y similares de Lituania, Letonia y Prusia. Es especialmente importante que ir K. Būga determinara el género de los nombres de las partes de Prusia, cuyos géneros, en su mayoría, tal como los estableció K. Būga, siguen utilizándose en la actualidad. Pamedė —pr. Po-median: pr. po,,pd, unter“ y median,,- miškas, giria, medžias- “**?. Pagudé —pr. Po-gudian: pr. po,,pd, unter“ y pr. gudde,,krūmas““- *". La mayoría de los investigadores posteriores aceptaron esta etimología?!. Es cierto que V. Mažiulis, ateniéndose a la etimología de K. Būga, menciona con mucha cautela que la raíz *Pa-gudš podría ser también de origen hidronímico y la relaciona con el lituano. Gūd-upis (Gaiid-upis?). En nuestra opinión, la relación con Gūd-upis es en principio posible, pero difícilmente la raíz hidronímica lituana gudvargu puede tener algo que ver con el prusiano gudde «arbusto». A causa de la apofonía difícil de explicar en este caso, la alusión a Gaūd-upis difícilmente sea necesaria en absoluto. Sin pretender alcanzar una solución definitiva, no obstante queremos llamar la atención sobre la opinión, injustamente olvidada a nuestros ojos, de J. Endzelīns y especialmente de R. Ekblom®- ®, según la cual la palabra prusiana gudde, con el significado de «arbusto», puede no ser auténtica en absoluto y su relación con el etnónimo gūdas «bielorruso» es genéticamente completamente posible®. Entre otras cosas, esa relación queda confirmada de manera muy evidente por todo el conjunto de nombres bálticos. Se tiene en mente la multitud (varios cientos) de topónimos y un número bastante elevado de antropónimos lituanos y letones, cuya relación con el etnónimo gūdas no suscita la menor duda. En nuestra opinión, separar de este contexto únicamente el conjunto de nombres prusianos sería muy arriesgado. No hay fundamento para pensar lo contrario, es decir, que los topónimos y antropónimos de Lituania y Letonia puedan estar relacionados de algún modo con la palabra prusiana gudde «arbusto», pues estas dos lenguas no tienen tal apelativo. Tampoco se puede suponer que haya existido, porque es imposible que una palabra que ha dado origen a tantos topónimos y antropónimos haya desaparecido sin dejar rastro. Así pues, quiérase o no, surge la pregunta de si Pagudė (prus. Po-gudian) no será simplemente «pagudė- », donde gud significa «gudos, bielorrusos» o incluso «godos». Es comprensible que la respuesta definitiva a esta cuestión solo pueda darla un análisis muy minucioso de todos los nomina propria y nomina apellativa de las lenguas bálticas con gud. Mientras tanto, solo se puede plantear la cuestión, teniendo aún en cuenta que pr. gudde no tiene una etimología más fiable y es una palabra muy aislada. 88 Tam xe, c. 238. 8 RR III 113. Dar zr. Mažiulis V. Min. veik., p. 16; Endzelins J. Min. veik., p. 7; Frenkelis E. Min. veik., p. 60; Tpy6aueB O. ¥Yka3. cou., c. 55. ° RR IIT 113-114. ** Mažiulis V. Obra cit., p. 17; Endzelins J. Obra cit., p. 7; Frenkelis E. Obra cit., p. 60; Tpy6auer O. Obra cit., p. 55. 2 Endzelins J. Min. veik., p. 182; Ekblom R. Balt. gudas und. schw. Gute, «Gotlinder*. — En: Rakstu krajums veltijums... Janim Endzelinam. Riga, 1959, pp. 91-99. ** Hipótesis de R. Ekblom sobre la relación de pr. gudde con šv. No tendería a apoyar a Gute,,Gotlinder* sin reservas. 22 río — Varmė. Varme ,,Roja“: río. wormyan ,,rojo““**. río — Notanga. Notangé o Nūtangėo, Notungo®. K. Būga šį relacionó de pasada el nombre su con el lituano. nétung-aris «holgazán, persona torpe». Es comprensible que esta relación sea insuficiente para explicar el origen del topónimo, tanto más cuanto que la propia palabra notungaris es un germanismo claro, compárese. también lit. notangaris «negligente, inútil» < alem. dial. Natanger**. La propia palabra de los dialectos alemanes, a su vez, puede estar su relacionada con el topónimo Notanga (alem. Natanger — es un habitante de Notanga, «notangués»), aunque el jo significado ha cambiado. Por tanto, K. La etimología de Būga es un error indudable. Más tarde, el origen de Notanga fue explicado por V. Mažiulis. Jo opinión, ,,el nombre Notanga (lotn. Notangia, Nattangia), iš del que tenemos notangus (lotn. Nottangi), también podría proceder del hidrónimo: iš *Not-ang-, cf., por ejemplo, lit. Not-a ir (por el sufijo) Al-ang-a“". Parece que se puede aceptar esta hipótesis. Es comprensible que El nombre Notanga no puede derivarse ni del iš lituano Nota (río en los alrededores de Žasliai), ni de iš Noté || Notija (río (alrededores de Salantai) ar pan. Ríos (o lago) el nombre del cual iš se formó Notanga, también es necesario «desenteiš rrar» el acervo de nombres del pasado. Que tal nombre es posible, que pudo haber existido entre los prusianos, entre otras ir cosas, lo be confirman los topónimos ir prusianos Notis, Notkaymen ir pan.”® De jų topónimos, tarpe ir En el inventario de nombres yotvingios se ir encuentran hidrónimos que podrían haber tenido la raíz not-, cf., por ejemplo, Nacéwidek. lago (Noczwidok) cerca de Šlamai, cuyo nombre K. -O. Falkas reconstruye la ramnį *Nat-*". En nuestra opinión, debería prestarse į especial atención al nombre del lago Notist1°, Este nombre del lago ha perdurado hasta nuestros días en la lengua polaca — Notyst*".. En alemán se escribía Gross Notister See'®®. Iš del lago (que tiene 160 aproximadamente ha) del nombre se formó posterio- — rmente el nombre de la aldea en pol. Notyst (Dolny, Maly i Wielki) *. Lago (y las aldeas) se encuentran en el voivodato de Olsztyn, en el distrito de Mrągowo, precisamente en aquellos lugares donde Būga supuso que había habido presencia t. y. de K. ]} ฝ่ายขายข่าว тру? йәни 北京赛车能}_老司机 имҩаԥысныҳә? Wait. We need valid JSON and translation issue. Original last área de Notanga4, nombre del lago Notyst, cuya forma lituana pudo haber sido *Not-istaar s, etc., debe considerarse un derivado iš con el sufijo -ist(as) de la raíz Not- < *Nat-. Sobre tales derivados, compárese lit. Sav-istas (lago comarca de Daugai ), Ab-ista (río comarca de Daugai) y Pekl-ysta (río Alrededores de Naujamiestis. ). ** RR III 114. Véase también. Mažiulis V. Obra cit., p. 17. “ RR III 114—115. ** Diccionario de la lengua lituana, t. 8, p. 872. Cabe señalar que, unas páginas más adelante, en este diccionario también se presenta la palabra ndtungaris «,,hombre desgarbado, patán», tomada de los escritos de K. Būga (se cita la frase de K. Būga: ,,El nombre Notanga puede ser de un mismo origen que la palabra ndtung-aris de los lituanos de Sūduva»), que, por alguna razón, ya ni siquiera se considera un germanismo ni se relaciona con nétangaris, aunque la relación de la palabra nodtangaris con esta última es evidente. 97 Mažiulis V. Obra cit., p. 17. 9% Gerullis G. Los topónimos de la Antigua Prusia. Berlín y Leipzig, 1922, pp. 109—110. *9 Falk K.-O. ir Resumen de algunas su partes del trabajo «De jo los estudios sobre los nombres de las aguas de Suwałki». Lund. 1973 (manuscrito mecanografiado), p. 28. 100 Gerullis G. Obra cit., p. 110. 01 Leyding G. Diccionario de topónimos de la región de Masuria. Częšč II. Nombres fisiográficos. Poznan, 1959, p. 87. 102 Ibídem. 103 Lista de localidades de la República Popular Polaca. Varsovia, 1967, p. 749. "RR III 119. 23 Semba —pr. Sembo: Sembo*“- **. Sobre el origen de este nombre de región, K. Būga escribió: «Derivo el nombre Semba de la palabra ya en desuso sembas „,saviškis, Sippenangehoriger, socius“, con la que relaciono la palabra eslava sębr „t. p.“ : rus. ca6p...». Esta etimología cuenta con el respaldo de O. Trubachov??*. Sobre tal explicación del origen puede decirse que es teóricamente completamente aceptable, pero el problema es que, como observó acertadamente V. Mažiulis, «no se puede determinar la calidad de la consonante inicial de la palabra (si los prusianos pronunciaban *so *z-)»*9", Por esta razón fundamental, actualmente simplemente no existe una base para la etimología. En tal caso, por supuesto, también pueden considerarse hipótesis las demás explicaciones, entre ellas la de V. Grinaveckis, quien sobre el corónimo Sémba dice que «la tierra de la tribu báltica, la llamada Semba, Sambija, hasta tiempos históricos probablemente se llamaba Žemė (Žemija)- ». Sus habitantes probablemente se llamaban Zémiai'*. Nadruva —pr. Nadravo- "?. K. Būga observa que el origen del nombre de la región no es claro. Al parecer, puede relacionarse bien con el pr. nadruw-isnan «esperanza, Hofnung» < na «sobre» y druwit «creer» (nadruvias entonces sería «el que confía, hombre de esperanza»), bien considerarse un derivado con el prefijo na «sobre» de la palabra *dravis «dravis, Gopr5». Nadruva, según K. Būga, sería «Ant-dravė». V. Mažiulis considera que el nombre Nadruva es de origen incierto, pero menciona que podría proceder de un hidrónimo: * Na-drav-< *Ne-drav- -, cf. lit. Ne-varda dialectalmente Na-varda. La raíz hidronímica drav-V. Mažiulis la compara con el pr. ¿Drew-ancz (Drayanta)?, En nuestra opinión, el origen hidronímico del nombre regional Nadruva sería probablemente el más plausible. En una investigación de K. Kuzavinis publicada casi al mismo tiempo que la de V. Mažiulis, se explica de manera bastante convincente que el hidrónimo que dio origen al nombre regional Nadruva pudo haber sido el nombre de río Druoja (Įsrutis, afluente del Prieglius- ). La relación entre la forma actual Driloja y la forma anterior supuesta *Drava sería similar a Knitūoja: Knituva, Knitava; Breslauja: lat. Braslava y similares. K. Kuzavinis afirma, en nuestra opinión, con fundamento, que *Nadrava, Nadruva significa «la región situada en las orillas del río Drava» (pr. na, «sobre»; pl. Skalva —pr. Skalvé. K. Būga no explicó el origen del nombre. En opinión de V. Maziulis, también este nombre regional podría derivar de un hidrónimo, cf. lit. Skalvys (río en los alrededores de Šiauliai)"- ?. K. Kuzavinis fundamentó este origen del nombre regional y lo complementó con nuevos hechos"- *. Barta —pr. Barta. K. Būga observó que «el nombre Bdrta puede ser del mismo origen que el hidrónimo de Curlandia Bdrtuva»14, Esta vinculación sería aceptable solo en el caso, 105 RR HH 115. 106 Tpy6aue O. ¥ka3. cou., c. 55. 107 Mažiulis V. Min. veik., p. 17—18. 108 Grinaveckis V. Min. veik., p. 47. 100 RR ‘HI 115. 110 Mažiulis V. Min. veik., p. 19—20 (91 išnaša). 11 Kuzavinis K. Etymologica, p. 179. 112 Mažiulis V. Min. veik., p. 20. Sobre el nombre del río Skalvys y su relación con Skala (río de los alrededores de Žasliai), véase Schmid W. P. Zur primūren -u-Ableitung in einigen baltischen Gewūassernamen. — Donum Balticum. Estocolmo, 1970, p. 476. 13 Kuzavinis K. Obra cit., p. 179. ut RR III 118. 24 si el nombre ir de la región Barta fuera, como supone V. ¿Mažiulis'? **, de origen hidronímico. En nuestra opinión, el origen jo hidronímico parece bastante posible, cf. — que el ir nombre del río la forma vecina, ar incluso más antigua, del río Bdrtuva el nombre del río Bartwa®, Baftis (en los alrededores de Krekenava) y similares. Sasna. Šį el nombre del área K. Būga relacionó su la abreviatura sasnis „,kiškis“ ir mencionó que el nombre del río de la región de Sūduva Sasna (en los alrededores de Sasnava) y iš jo nombre originado del pueblo Sasnava se considera de origen prusiano''”. Su esta K. La hipótesis de Būga coincide ir A. Nepokupnas®. Kulmas. K.. Būga considešį ra el nombre — polaco; jį los polacos lo llaman Chetmno : sl. xelmo ,.colina “119, Liubavas. Šį nombre K. Būga también lo considera polaco, — cf. pol. Lubdw, Lubowo?? ". Be De K. Prusia, Būga ir explicaba muchos de Lituania y determinaba los nombres de las partes de Letonia y establecía las formas más aceptables jų para su uso. Digamos, él notó que „La parte occidental de la nación lituana, que con el tiempo perdió el nombre de lituana, hoy se denomina únicamente žemaiAquí. Iš Por los documentos históricos sabemos que aún en el XV siglo los žemaičiai seguían llevando el nombre de lituano». Esta idea K. Būga fundamenta con iš hechos documentjų os históricos, entre ellos la carta de Vytautas al rey Segismundo?? !, A continuación, K. Būga escribe que «el nombre de aukštaitis y | žemaitis los lituanos no lo acuñaron para expresar la nacionalidad (Nationalitätsbezeichnung), ni el origen, sino para señalar la naturaleza del territorio habitado (Wohnsitzbezeichnung- )... Por la historia sabemos que tanto los aukštaitis como los žemaitis son lituanos del mismo barro, pues ambos tienen la misma lengua y las mismas personas; en palabras de Vytautas: —unum idioma et uni homines» **. K. Būga considera que los habitantes de las tierras altas (la región de Vilna—Ukmergė—Zarasai) reciben en el siglo XIII el nombre de aukštaičiai, mientras que los habitantes de las tierras bajas (la cuenca del Nevėžis, hasta el Dubysa y el Venta al oeste, casi hasta el Mūša al norte) reciben al mismo tiempo el nombre de žemaičiai*- ?**. K. Būga menciona también las regiones de Letonia en la antigüedad, diciendo a veces algo sobre su origen?? ?. Al concluir la reseña de la etnonimia en los escritos de K. Būga, hay que añadir que K. Būga no se interesó únicamente por los etnónimos bálticos. Entre las interpretaciones más originales de los etnónimos de los pueblos vecinos se podrían mencionar, por ejemplo, gudas, vokietis, rūsa, lybis. Gudai, gūdas. K. Būga demostró de manera bastante convincente que el etnónimo gūdas, con el significado de «bielorruso», procede de la época (aproximadamente del 400 o 300 a. e. c.) en que los propios godos, bajo cuyo dominio se encontraba una parte de los eslavos, todavía pronunciaban su nombre *gutaz como *ghudas (*ghudos- ). Después de que los godos se marcharan y en su lugar se quedaran a vivir los eslavos, ¿los lituanos transfirieron también a estos últimos el nombre «gūdas», «godo»? **. 115 Mažiulis V. Min. act., p. 18. 16 Véase Vanagas A. Lietuvos TSR hidronimų daryba. V., 1970, p. 105. 117 RR III 118. us Henogynubiii A. II. BanTo-cesepoc/iaBsiHCKHe si3bIKOBBIE CBA3H, C. 104. ns RR HI 112. 120 Ibídem. 121 Ibídem, p. 85. 122 Ibídem, p. 86. 123 Ibídem. Al oeste del Venta, según la opinión de K. Būga, en el siglo XVIII todavía vivían curonios —1250 m. Por el curso superior del Venta pasaba la frontera ir entre las tierras de los curonios, los lituanos y los samogitios (ibídem, p. 559). 1 Ibídem, p. 556—559. 125 RR II 87—88; III 124, 782—783. 25 Alemanes, alemán. Según la opinión de K. Būga, vėkietis es una palabra derivada del nombre de la región Vėkia (letón Vaca), al igual que šiauliėtis —de Šiauliai o algo semejante.**? * El nombre del país Vokia lo deriva del nombre de un pueblo del sureste de Escandinavia, Vagoth, mencionado en los escritos del historiador del siglo VI Jordanes; K. Būga considera que podría haberse formado a partir de *Vaūk(ia)- -goth"?". Pero aquí mismo K. Būga hace una salvedad- :,,Dejo que sean los propios germanistas® quienes decidan si mi suposición... es posible“.- 12® Como muestran las investigaciones del célebre especialista en este campo M. Senfeld, el origen del etnónimo Vagoth también puede ser otro: de *WagoR o algo semejante. " Por lo tanto, la cuestión del origen de Vokia queda, como observa también E. Frenkelis, sin resolver- **?. Rūsai, rūsas. Es un etnónimo que, a juzgar por la atención que le han prestado los investigadores, tiene pocos iguales'L; en palabras de S. Rospond, ya desde hace 800 años, desde la redacción de,,Povestj vremennych let““, continúa el debate sobre el origen de este etnónimo**?. K. Būga fue un decidido partidario de la teoría del origen escandinavo del etnónimo rusas. Escribió:- ,,En la antigüedad (siglos IX —XI), con el nombre de ruso (fin. ruotsi, ruossi, gr. $6c) se denominaba únicamente a aquellos suecos que se establecieron entre los eslavos de Nóvgorod, los krievos (kriviches) de Polotsk y los polianos de Kiev. Pero desde el siglo XI el nombre de ruso,,sueco“ se aplica también a todas las pequeñas tribus de origen eslavo que vivían bajo el dominio de los rusos de Suecia“!**. Los investigadores posteriores, unos apoyaron la versión escandinava del origen de los rusos; otros intentaron buscar las raíces del etnónimo en las propias lenguas eslavas**?. Lybiai, lybis. K. Būga no explicó el origen del etnónimo. Pero en este caso es importante la opinión de K. Būga sobre la forma lituana de este etnónimo, porque ahora en nuestros escritos, incluidos los lingüísticos, se emplean dos variantes competidoras de este etnónimo: —/ybis y /yvis. K. Būga estaba a favor de la primera forma: —por Iybis. Empleó esta forma en sus escritos y, en una carta a M. Fasmer, afirmó inequívocamente, basándose, entre otras cosas, en el letón /ibietis y el antiguo ruso aubs, que la consonante de la raíz debía ser b, y no v. Nos parece que la forma /ybis (con la consonante b) podría aceptarse para el uso posterior, porque no existen argumentos particularmente sólidos a favor de la forma con v (/yviai). Teonímica: K. Būga es también el iniciador de la teonimia báltica y uno de sus representantes más destacados. Su obra más importante en este ámbito es una serie de artículos publicados en 1908—1909 en „„Lietuvių tautoje“ bajo el título común „Medžiaga lietuvių, latvių ir prūsų mytologijai“**. Entre otros artículos en los que también se examinan los nombres de los dioses bálticos, cabe mencionar «Pri126 RR I 550—552; II 226—230; III 824. 127 RR II 229—230, 128 Ibíd., p. 230. 129 Schonfeld M. Vėrterbuch der altgermanischen Pesonenund Vėlkernamen. Heidelberg, 1965, S. 250. 180 Fraenkel E. Obra cit., p. 1272. 131 Para los trabajos más recientes, véase Rospond S. Pochodzenie nazwy Ruso. —Anuario Eslavista, 1977, t.38, parte 1, p. 35—50; Tpy6auep O. H. Jluurpucrnueckas nepudepus ipesneiiurero CJiaBsiHCTBA. Wn oapuiius B Ceseprom IpnuepHomsopbe. —B ku. : CjiaBstickoe s3bik03HaHHe. VIII mMexayHapojiHbIK Cbe3] caasuctoB. M., 1978, c. 401 —403. 132 Rospond S. Min. veik., p. 35. 133 RR II 88. 13% Literatira, véase. Rospond S. Mín. acción. 135 RR I 143-189. 26 sų dioses Pilvyjas ir Zvaikgstias“, , Panikas ir Ukapirmas“1%®, | Waidelotte* 137, „„Dios Pikulas ir Patulas*, „dios prusiano Kurka“, ,,Krivé“!s, | Patrimpas su giminaiciaisTM'®, „dios prusiano Aušautas“, „dios prusiano Gardaitas®®, ,,Žinčius“, „Romuva“, imprimir ,,En la ir lengua en (1922 la antigüedad“ m.). Nombres individuales de dioses K. Būga menciona o analiza en otros ir de sus trabajos. Por ejemplo En la introducción del «Diccionario de la lengua lituana», al hablar de los jotvingios, — menciona a los dioses prusianos de los jotvingios Ockopirmus, Awschawts, Peckols, Gardoayths, Puschkayts**?; en su reseña de |, Zeitschrift fiir vergleichende Sprachforschung® analiza el nombre del dios prusiano Swuaixtix43; en el estudio «ChnaBaKo-Ga/iruhckHe arTHMOJIiOrnK» explica el nombre del dios prusiano Curche'®; en , Estudios aistiológicos“ el del dios — prusiano (protector de la navegación) Gardaitas*** ir et autres. Digno de mención K. La carta de Būga R. a Bertuleit, en la que analiza con bastante detalle la mayoría de los teónimos prusianos. *?, Po K. Tras la muerte de Būga, la investigación de la teonimia báltica no fue intensa. O ir en las últimas décadas, el desarrollo de la teonimia ha sido notablemente más lento que, por ejemplo, el de la onomástica báltica en general. Por lo tanto, K. los trabajos de Būga en este ámbito siguen teniendo una importancia primordial. Iš de las investigaciones más recientes cabe mencionar ante todo V. la serie de artículos de Toporov iš sobre la mitología báltica, el — estudio más importante ,,3aMeTrkH ro GaaTHICKOH MHOOJIOTHH“, en la que, basándose en la distribución de los teónimos en las listas conservadas de los dioses prusianos, se intenta reconstruir una visión general de todo el panteón de los dioses prusianos!? ". Los nombres de los dioses prusianos se analizan muy detalladamente ir V. en el libro de Toporov ,„,Ilpycckuė si3bik “M8, se puede encontrar una revisión más ir detallada de la literatura y una bibliografía exhaustiva ir en las otras obras mencionadas V. de Toporov- ** y N. en la monografía de Vėlius ,,Seres míticos de las leyendas lituanas““13?, Toponimia Entre los trabajos de K. Būga sobre la onomástica lituana, el mayor espacio corresponde a los estudios de topónimos. Podríamos considerar como el primer trabajo claramente científico de este ámbito su artículo escrito en 1909,,„Bopoyra. Ariogala. Veredava“?! *!, en el que K. Būga muy argumen138 RR II 155—156. 137 Ibídem, p. 139. 138 Ibídem, p. 78—79. 139 Ibídem, p. 77-78. 140 Ibídem, p. 98-99. M41 Ibídem, p. 32-33. 12 RR III 132-133. 143 Ibídem, p. 674. 14 RR I 448-449. 145 Būga K. Estudios bálticos. San Petersburgo, 1908, parte 1, p. 8. 146 RR III 808—810. 47 Toporov V. N. Notas sobre la mitología báltica. —En el mismo lugar., : Compendio báltico-eslavo. M., 1972, pp. 289—314. '48 Toporov V. N. La lengua prusiana. Caosaps, A —JĮ. M., 1975. 149 Véase también. Usanos B. B., Tonopos B. H. Uccaenosanus B 06.1aCTH CJiaBSHCKHX JApPEBHOCTEI. M., 150 1974. Vėlius N. Seres míticos de las leyendas lituanas. V., 1977. 151 RR [I 131—137. 27 demostró de manera convincente que el castillo de Mindaugas, Varuta, no puede identificarse ni con Ariogala ni con Veredava. En sus escritos «Correcciones y adiciones- », redactados algo más tarde, afirmaba que Varuta debía buscarse en el este de Lituania, entre Medėnai (alrededores de Sudeikiai), Kalviai (a 6 km de Tauragnai- ), Maleišiai (a 4 km de Linkmenys hacia el noroeste), Latava (a 9 km de Anykščiai), Tauragnai, Užpaliai, Utena? *?, Más tarde K. Būga escribió aún una docena de trabajos de toponimia, entre los cuales se pueden mencionar los siguientes: «Sobre los nombres propios antiguos de los prusianos y lituanos»! **, | Kann man Keltenspuren auf baltischem Gebiet nechweisen ?“***,,,«Estudios de los nombres de los ríos y la antigüedad de los aesti y eslavos»! **,,,«Nombres de lugares de Bielorrusia de origen aéstico»! **,, «El pasado de los aesti a la luz de los nombres de lugares»*- *",,,«Zarasai (Ežerėnai) y sus fundadores, los selios»“! *8,, «Los nombres de los ríos — una fuente de la historia»- 15?, | «El asentamiento de los lituanos en la Lituania actual»9?- ,,,«Dvina»- 191,,,«La terminación -da de los nombres de los ríos de las tierras jotvingias»! **,,,«Sirinčia y Crpaua»,,,- «Laukesa- ®,,„,Yrpos ir Brpos»,,,«- Spera, Kena, Gauja, Neris»,,,«- Palanga®,,- ,«Jeznas»- ,,,«Dukstas®,,,«Los lituanos de la ribera del Sozė»1**, «A la luz de los nombres de lugares»! **,, «Repetición de los nombres de lugares»165, ..«Los nombres de ríos Adula y Ojura»! **, el libro de J. Endzelynas «Latvijas vietu vardi»! *" y reseñas, etc., del libro de G. Gerulis «Die altpreussischen Ortsnamen»*** Numerosos topónimos se analizan en la sección final de «Lietuviy kalbos Zodyno», «Lietuviy tauta ir kalba bei jos artimieji giminaičiai»**, en el propio «Lietuviu kalbos Zodynas»lTM (pues, como se sabe, K. Būga incluía en el Diccionario no solo palabras comunes, sino también nombres propios), en algunos artículos escritos no específicamente sobre la temática de los topónimos («CnaBsiHoOanTuiickue aTKHMOJIOTHH»!*!, «Lituanica»!??, «Kalby mokslas bei mūsų senovė»!7- ?, «Priesaga M. -ng-»1TM, etc.). Muy a menudo, K. Būga considera las cuestiones relativas al origen y la ortografía de los topónimos en sus cartas, especialmente en las escritas a J. Basanavičius, J. Endzelynas y Fasmeris. 152 Ibídem, p. 132. 153 Ibídem, p. 419—428, 13% Ibídem, p. 496—530. 155 RR III 493—517. 138 Ibídem, p. 518—550. 157 Ibídem, p. 728—752. 158 RR II 19-23. 15% RR III 491—492, 180 Ibídem, p. 551—583. 161 Ibídem, p. 600. 162 Ibídem, p. 601—602. 163 Ibídem, p. 607—611. 154 Publicado po K. De la muerte de Būga RR III 786. 165 Publicado po K. de la muerte de Būga RR III 786. 166 Publicado po K. de la muerte de Būga RR III 788. 167 RR, p. 612—648, 168 Ibídem, p. 676—677; RR II 383—385. 1698 Ibídem, 85—282. 170 Ibídem, p. 283 —480. 1 RR I 323-338; 433-495. 172 Ibídem, p. 339-383. 172 Ibídem, p. 401-410. 174 RR III 789-797. o ao 28 Cabe señalar también que ir el origen de muchos topónimos se explica ir K. ¡en el fichero del diccionario etimológico de la lengua lituana de Būga! **, En estos trabajos K. Būga abordó tantos topónimos y otras cuestiones relacionadas su con ellos, especialmente problemas del ámbito de la etnogénesis y iš de la historia étnica de los ir bálticos, que en este artículo resulta imposible jų incluso reseñarlos todos, y mucho menos valorarlos. Por ello, renunciando mi al análisis de topónimos concretos y a la revisión de la etimología de los topónimos, intentaremos abarcar y determinar en rasgos generales K. la contribuciį ón de Būga ir a la toponimia lituana y, en general, báltica. En sus trabajos toponímicos K. Būga analizó diversos topónimos: nombres de — aldeas, montes, bosques, praderas, pantanos y otros ir nombres. Sin embargo, no be cabe duda de que dedicó la mayor atención a los hidrónimos, ante todo a los nombres de ríos. Puede decirse que la mayoría de las conclusiones más importantes sobre el pasado de los bálticos, sobre las jų migraciones y jų los antiguos territorios, se derivaron del iš análisis de los hidrónimos. Los nombres de las aguas, como otros ir topónimos, Būga los K. estudió principalmente desde el punto de vista etimológico. En el ámbito de la etimología de los nombres de las aguas K. Būga alcanzó en ello tal grado de madurez que rara vez logran alcanzar incluso los investigadores de nuestros días, que disponen de una base mucho mejor, ante todo por la abundancia del material onomástico y por el desarrollo de ir la onomástica en general. Būga no escribió ningún estudio especial dedicado a los principios de la etimología de los hidrónimos o de todos los topónimos. K. Sin embargo, la práctica jo de la etimología por sí sola ya permite formarse una imagen bastante clara de cómo K. Būga entendía el método de explicación del origen de los topónimos. Pero lo más importante es que en sus trabajos a veces también habla de cómo debe ser la etimología de los topónimos. De las explicaciones de tales principios de la etimología, la más importante está expuesta en el artículo «Estudios sobre los nombres de los ríos y la antigüedad de los aisti y los eslavos» (publicado en 1923). En él K. Būga escribió: «En la potamología comparada (pekoBeJenne) hay que proceder del mismo modo que se procede en el diccionario comparativo (etimológico) de cada lengua. En el diccionario etimológico se comparan palabras, es decir, nombres comunes (appellativa), mientras que en la potamología deben compararse nombres de ríos (lagos) con nombres de ríos (lagos), es decir, nombres propios (propria). Y solamente entonces, cuando se hayan cotejado entre sí los hidrónimos de un mismo origen y se haya establecido el área geográfica de su conocimiento (extensión, propagación- ), obtendremos el derecho a buscar la etimología del nombre del río investigado, la cual se encuentra únicamente mediante la comparación del nombre propio del río con nombres comunes. Cuando todavía el nombre del lago Moporu... se comparaba con el nombre común de la lengua lituana margas „„bunt“, Yca... con uosis „„Esche“, Yma... con ūžiū, ūžti,,brausen®..., aún no existía la potamología comparada. Esta surge solamente desde el momento en que los lingüistas comienzan a comparar nombres de ríos con nombres de ríos“!**. Para la metodología de la investigación de los topónimos sigue siendo relevante también el principio de la etimología de las palabras comunes formulado en sus rasgos generales por K. Būga, cercano al método de la llamada reconstrucción interna:,,El lituano que desee rastrear el origen de cualquier palabra no debe apresurarse, apenas haya sacado del diccionario alguna palabrita, a lanzarse sin relación alguna con las demás a la lejana tierra de los indios, los griegos y (hoy está muy de moda) hasta de los armenios. Antes que nada, para la palabra sometida a etimologización buscamos una explicación en el diccionario de la lengua lituana. Una vez ocupados de la propia 175 La ficha se conserva en el Instituto de la Lengua y Literatura Lituanas de la Academia de Ciencias de la RSS de Lituania. 176 RR III 510. 29 con el diccionario de la lengua, acudimos a nuestros hermanos de lengua, los letones y los prusianos. Desde allí nos dirigimos a la tierra eslava. Y solo después de haber terminado aquí, tenemos derecho a echar un vistazo también a los diccionarios de las lenguas sánscrita, griega, latina, germánica, celta y de otras familias- ““. "", Estos ir principios de la etimología son, por así decirlo, clásicos, y no han perdido vigencia en nuestros tiempos. Una metodología correcta para explicar el origen de los topónimos, la enorme erudición lingüística de K. Būga y su competencia en baltística, eslavística y, en general, indoeuropeística. su extraordinaria honestidad científica fueron las condiciones que determinaron una precisión, raramente alcanzada, en la explicación del origen de topónimos concretos. Y ahora, transcurridos más de cinco decenios desde la muerte de K. Būga, la mayoría de sus etimologías siguen prácticamente sin correcciones y constituyen una buena base para el ulterior desarrollo de la etimología de los topónimos lituanos, letones, prusianos y, en parte, eslavos orientales, sobre todo de los hidrónimos. "?, Explicación de los topónimos K. Būga no era un fin en sí mismo — K. Būga pertenece a aquellos lingüistas que comprendieron que la lingüística, junto a sus tareas inmanentes, tiene objetivos mucho más amplios, que ir van mucho más allá de los límites de la problemática už lingüística especial y sirven a fines mucho más ir generales relacionados con la historia de la nación lituana, ir su ir su con su estatus actual. Que la ciencia del lenguaje, especialmente el estudio de los topónimos, puede servir para resolver los problemas de este ámbito, Būga lo demostró K. con todos sus trabajos. En cierta ocasión subrayó especialmente tal ne finalidad de ir la lingüística: ,„,Las investigaciones de los lingüistas han demostrado que la lengua constituye la mejor fuente para la historia. Sólo hay que saber utilizarlaTMTM; ,,nuestra lengua puede sustituir para el lingüista-historiador al archivo en el que los documentos de la ne historia están constituidir os únicamente por nombres comunes, pero también por nombres propios. Dónde habitó antiguamente cada pueblo, nos lo puede decir la tierra: sólo hay que saber ji preguntarle y ir comprender su respuesta“ *?; «Con los nombres į de los lugares nos habla la propia tierra. Las palabras de su — lenguaje son los nombres de ciudades, aldeas, ríos, lagos, pantanoir s, bosques, montañas, etc. nombres»91; | Para investigar la historia no escrita de los pueblos, la llamada prehistoria, la lingüística comparada du dispone de fuentes, una de las cuales está constituida por el — lenguaje de las personas y la segunda por el lenguaje de la tierra (toponomástica). Al lenguaje de las personas pertenecen los nombres comunes (nomina appellativa). En la sección del lenguaje de la tierra entran los nombres propios (nomina propria) nombres de lugares con los que se denominan lugares habitados y deshabitados ir de la superficie terrestre. De países, ciudades, pueblos, aldeas... los nombres de los bosques, las islas y otros lugares de la superficie terrestre constituyen el idioma de la tierra “182 y ss.183 Greta ,,Lenguas humanas", K. Būga estudió con gran intensidad «La lengua de ir la Tierra» llegó a conclusiir ones muy diversas e importantes. Basta recordar que con mucha frecuencia, cf. basándoir se en los nombres de lugares (o, en general, mediante estudios de nombres K. propios), Būga determinaba las — características lingüísticas de las tribus — bálticas —selonios, jų yotvingios, semigalianos y curonios— que habían existido 17% «Byre Mb 06s53aHbi MHOTOUHCJIEHHBIMH JTHMOJIOTHAMH THAPOHHMOB, NpPHUEM 3HAUKHTEJIbHas YacTh THX JTHMOJIOTHH MOXKET GbITh OTHECEHA K UKHCJIY GECCINOpHLIX AOCTHKeHUIT“, — B KH. : Tonopos B. H., Tpy6aues O. H. JIunreucruueckuii ana ns THApOHHMOB Bepxuero [Iloanenposbs. M., 1962, c. 7. 179 RR I 402. 150 RR III 491. 181 «Ibídem- .» 122 Ibíd., p. 493. 182 Véase también territorios, sus p. 560, 568, 633, 728, 743; II 547. 30 direcciones migratorias, rutas e incluso época, explicó las relaciones de las lenguas bálticas con otras lenguas vecinas, entre ellas las finoúgricas, así como los vínculos mutuos, los contactos, la época de formación, etc., de las propias lenguas y dialectos bálticos. La mayoría de las afirmaciones y resultados de este tipo de K. Būga siguen siendo válidos hoy, por lo que en muchos casos un examen más detallado resulta sencillamente innecesario: a quien le interese le basta con estudiar a K. Būga. Naturalmente, el desarrollo posterior de la onomástica báltica no pocas veces precisó y corrigió algunas de las conclusiones de K. Būga, y algunas también las explicó de manera algo diferente. Por ejemplo, la lingüista letona V. Dambė demostró en su estudio «Los topónimos de Blynienė como testigos del pasado» que en la lengua semigalia hasta el siglo XIII las consonantes palatalizadas 4*, g' aún no se habían convertido en las africadas c, dz'®, mientras que la r tautosilábica en los diptongos mixtos se había conservado'8*; K. Būga opinaba que los semigalianos pronunciaban c, dz'8* en lugar de k", g', y que ya no tenían la nm tautosilábica“. Sin embargo, en la literatura posterior no son frecuentes correcciones tan importantes de las conclusiones de K. Būga. Al hablar de los trabajos toponímicos de K. Būga, probablemente sea conveniente distinguir la parte de estos en la que analiza los topónimos bálticos fuera de los límites de Lituania. Estos trabajos constituyen, sin exagerar, toda una época en la historia de la investigación del sustrato toponímico báltico en el inventario onomástico eslavo oriental y, en parte, meridional —no solo estimularon las investigaciones posteriores en este ámbito'®®, sino que también sugirieron en gran medida las formas y vías de resolver el problema de la etnogénesis de los bálticos. K. Būga constató **? y demostró de manera directamente irrefutable que, bastante al este y al sureste de la Lituania actual, en todo el territorio de la actual RSS de Bielorrusia (salvo quizá únicamente su parte suroccidental), existe una notable capa de topónimos bálticos, ante todo de hidrónimos bálticos. Basándose en este hecho, K. Būga llegó a la conclusión de que la patria ancestral de los bálticos debía de encontrarse en los lugares donde constató el área de los topónimos bálticos substratales. K. Būga consideraba que la historia posterior de los bálticos «orientales» estaba relacionada con la llegada de los eslavos a estas regiones —esto habría ocurrido aproximadamente en el siglo VI d. C.?*??. Después de la llegada de los eslavos a las antiguas tierras bálticas, los bálticos, presionados por los eslavos, se retiraron continuamente hacia el oeste y solo en los siglos VI—VII ocuparon los territorios de la actual Lituania y Letonia*- "*. Antes de alcanzar las tierras bálticas, los eslavos vivían al sur de los bálticos: «la patria ancestral de los eslavos debe buscarse en la actual tierra polaca y en Volinia (БojJibins), aproximadamente en el espacio situado entre el Vístula, los montes Cárpatos y el Dniéper, desde Kiev hasta la desembocadura del Prípiat»- “*?*. Así pues, según K. Būga, los eslavos llegaron a las tierras bálticas desde el sur, desde más allá del Pripét®®. Los bálticos, empujados por los eslavos, se retiraron hacia el oeste, hacia la costa del Báltico, donde «incluso hasta el Nemunas todavía vivían en el siglo VI» 181 Dam be V. Blidienes vietvardi ka pagatnes liecinieki. —In. : Rakstu krajums veltijums... Janim Endzelinam. Riga, 1959, p. 433. 185 Ibídem, p. 438—439, 186 RR III 256—257; 266—267. 187 Allí ‘pat. 188 Véase una reseña más amplia de estos en el mismo lugar. Tonopos B. H., Tpy6auesg O. H. ¥Ykas. cou., c. 3 H ejej. 188 Véase en el mismo lugar una reseña de las investigaciones hasta K. Būga. 120: RR TIT55151 730. 191 En el mismo lugar. 192 En el mismo lugar, p. 730. K. Būga escribió en otro lugar que «los eslavos no tienen un nombre propio para los ríos Dniéper, Dniéster y Danubio ni para los montes Cárpatos; por tanto, este hecho demuestra que la patria ancestral de los eslavos no se extendía hasta el Dniéper, el Dniéster, el Danubio ni los grandes montes Cárpatos» (ibíd., p. 716). 1983 Véase también ibíd., pp. 744, 103. 31