scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Dėl kai kurių žodžių naujojo kirčiavimo vertės

Vilija Lazauskaitė

Full text

LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XXXVII (1997) LEKSIKOGRAFIJOS IR LEKSIKOLOGIJOS PROBLEMOS Vilija LAZAUSKAITĖ SOBRE EL VALOR DE LA NUEVA ACENTUACIÓN DE ALGUNAS PALABRAS* Al reseñar el “Glosario de términos de sistemática zoológica”, publicado en 1920, K. Būga sostenía que en los diccionarios era imprescindible marcar el acento y la entonación, porque los “intelectuales nuestros pronuncian de forma inhumana las palabras difundidas en la lengua a través de los escritos, es decir, ponen el acento donde la lengua popular no lo tiene. Y así deforman las palabras” (Būga 1961:785). K. Būga señala que los intelectuales conocen las palabras de acentuación fija áudra, ýda, óda, próga, rūšìs, šiẽla solo por los escritos, por lo que muchos las pronuncian audrà, ydà, odà, progà, rūšìs. Más tarde, J. Balčikonis sostuvo lo mismo y, al igual que K. Būga, observó que los intelectuales tienden a cambiar la entonación de una palabra desconocida e incluso el lugar del acento (Balčikonis 1978: 95). El descuido de las variantes auténticas (es decir, las que conservan la acentuación heredada) se ha considerado y se sigue considerando una infracción de la norma de la lengua estándar. B. Stundžia respalda con el análisis de datos concretos la afirmación, extendida en la bibliografía, de que en lituano se impondrá la acentuación oxítona de los nombres; presenta datos estadísticos sobre las variantes acentuales de los sustantivos bisílabos (Stundžia 1984: 88). El autor afirma que predominan las variantes de acentuación radical-oxítona (285 palabras, o el 86%), entre las cuales destacan claramente por su productividad las alternancias de los paradigmas acentuales 2/4 (50,2% del total de variantes), por ejemplo, balà (2) / balá (4), lėkštė (2) / lėkštė (4). Las alternancias de los paradigmas acentuales 1/3 (18,2%) y 1/4 (16,7%) son aproximadamente igual de frecuentes; por ejemplo: béržas (1, 3), káinà (1) / kainà (4). Según los datos de B. Stundžia, tienden significativamente a la acentuación oxítona los sustantivos de temas vocálicos, i y o, y a la acentuación radical, las palabras de tema e (por ejemplo, káu-gė (1) / kaũgė (2) (Stundžia 1984: 88). Por tanto, la elección de una variante acentual podría relacionarse con factores morfofonológicos. El factor morfológico es especialmente importante para la capacidad acentual de los temas de los sustantivos primarios bisílabos (Stundžia 1995: 33). D. Mikulėnienė relaciona la aparición de variantes con acentuación oxítona con la tendencia general del habla coloquial a simplificar la acentuación de las palabras declinables. Por ello, en su opinión, en el habla de los habitantes de las ciudades se generalizan dos tipos de acentuación: la primera y la segunda como paradigma de acentuación radical fija, y la tercera y la cuarta como paradigma de acento móvil. El sistema de acentuación de las palabras declina- * Agradezco sinceramente al profesor asociado, doctor V. Vitkauskas, haber propuesto el tema de la ponencia (y de este artículo). 111 bles que se está formando muestra algo importante: el debilitamiento progresivo del vínculo entre el lugar del acento de la palabra y la entonación de la penúltima sílaba. La autora tiende a explicar la desaparición de esta relación por la influencia del sistema acentual de las lenguas eslavas (ante todo, del ruso) (Mikulienienė 1993: 78). La acentuación oxítona junto a la antigua acentuación radical también se observa en los dialectos; por ejemplo, óda (1) Kv / odà (4) Gs (nj.), Plv (nj.), Skr (nj.) (LKŽ VIII 993); próga (1) Klvr, Mrc, Rdn, Rm, Ukm / progà (4) Krž (nj.), Pv (nj.), Škn (nj.) (LKŽ X 785); rūšis (1) Kl, Rt, Sg, Šr, Trk / rūšìs (3) Jrb, Sb (nj.), Žln (nj.) (LKŽ XI 1030); siẽla (1) Rtr, Š / sielà (4) Slk (nj.) (LKŽ XII 518). La primera edición del LKŽ presenta únicamente la variante áudra (1) (LKŽ I 375). En la segunda edición, audrà (4) (LKŽ I₂ 458) se ofrece únicamente a partir del DŽ. En opinión de V. Vitkauskas, “esto es totalmente correcto (en muchos lugares, el habla de los dialectos ya tiene acentuación oxítona tomada de la lengua estándar; todos lo sabemos, pero quizá no sea importante para las investigaciones históricas: es algo que la sociología y el futuro de la acentología necesariamente deben conocer)” (Vitkauskas 1987: 16). En el fichero de suplementos del “Diccionario de la lengua lituana” se encuentran ambas variantes acentuales: áudra (1) End, Klp, Krš, Ms, Plšk, Prk, Trk / audrà (4) End, Grnk, Kpr, Snt. El “Diccionario de los dialectos del noreste de los dūnininkai” presenta únicamente variantes con el tema modificado de la palabra rūšis: rūšè (1) y rūšẽ (3). Los sustantivos áudra (1) y próga (1) se indican como de acentuación fija; las otras palabras tratadas en el artículo (oda, siela) no se mencionan. En los dialectos de Lazūnai y Druskininkai, las palabras audra, oda, proga, rūšis, siela no son heredadas y, por ello, no se mencionan en absoluto en LžŽ ni en DrskŽ. Así pues, aunque los datos recopilados son escasos, muestran que la acentuación de las palabras tratadas varía incluso en los dialectos. A. Girdenis intentó esclarecer la causa por la que se impone la acentuación oxítona de los nombres. Una de las hipótesis es la indeseable coincidencia de formas de caso. Por ejemplo, genitivo singular šakós y nominativo plural šakos. En opinión de A. Girdenis, “la acentuación ‘radical’ en la lengua estándar de palabras como yda, oda, proga, etc., no arraiga porque pudo haberla determinado la necesidad de diferenciar los distintos casos” (Girdenis 1967: 6). El autor considera que esta hipótesis quedaría confirmada si se demostrara que el paso a la acentuación oxítona está más extendido en los dialectos en los que la coincidencia de las desinencias átonas es mayor (por ejemplo, en los dialectos aukštaitianos del noroeste). Quizá por eso J. Balčikonis escribió que “no siempre es posible basarse únicamente en lo que hay ahora en los dialectos, porque allí encontramos muchas cosas deterioradas” (Balčikonis 1978: 95). Por tanto, observó que este problema no atañe solo al habla de los intelectuales, sino también a los dialectos. Como ejemplo, el autor presentó las palabras óda, próga, rūšìs, y señaló que en el habla viva se pronuncian con el acento desplazado erróneamente a la desinencia: odà, progà, rūšìs. J. Balčikonis no explicó por qué cambia el lugar del acento de los sustantivos mencionados; se limitó a describir que “los dialectos de nuestra lengua que conservan el acento final tienden, por razones desconocidas, a trasladar al final el acento de una palabra llegada de otro lugar” (Balčikonis 1978: 95). Compárese la forma de la lengua estándar váistai y la de los aukštaitianos meridionales vaistai, 112 del lenguaje estándar móteris y del alto lituano occidental moterà (K). Por eso, K.Būga, J.Balčikonis y, más tarde, sus discípulos distinguieron estrictamente los hechos dialectales auténticos de los fenómenos surgidos recientemente, y exigieron que se tuviera en cuenta la acentuación heredada de las palabras y su uso en los dialectos (cf. Vitkauskas 1988: 99, 103). Mientras los lingüistas consideran las hipótesis sobre el paso de las palabras de acentuación fija al tipo de acentuación en la terminación, para los especialistas en cultura lingüística y lexicografía es importante determinar la pertinencia del uso de las variantes con acento en la raíz y en la terminación (áudra / audrà). V. Vitkauskas sostiene que, para la investigación de la historia de la lengua, «solo son adecuados los hechos heredados, los datos atestiguados históricamente», pero que tampoco se pueden ignorar los datos de la lengua hablada: es necesario observarlos y evaluarlos (Vitkauskas 1988: 95). Así pues, las variantes normativas con acento en la raíz, recomendadas durante mucho tiempo para el lenguaje estándar (áudra, óda, próga, rūšis, siela), están siendo desplazadas en el uso por sustantivos de acentuación en la terminación que se van imponiendo (audrà, odà, progà, rūšìs, siẽla). A.Girdenis y A.Pupkis señalan que tal acentuación revela una contradicción «entre la codificación y la norma (cf. la acentuación codificada del lenguaje estándar próga, óda, rūšis y la norma estadística real progà, odà, rūšìs)» (Girdenis, Pupkis 1970: 66). La norma del lenguaje estándar, modificada por los propios lingüistas, también contribuyó a ahondar esa contradicción (Pakerys 1994: 7). Las variantes mencionadas no se presentaron de la misma manera en el «Diccionario de la lengua lituana actual». La edición de 1954 del diccionario prescribe la siguiente norma de uso: áudra (1) / audrà (4) figura con dos variantes, mientras que óda (1), próga (1), rūšis (1) y siẽla (1) se incluyen únicamente como palabras de acentuación fija. En la segunda edición del diccionario se indica que «junto a la acentuación arcaica de algunas palabras aparece una acentuación nueva, más pujante, que no es otra cosa que el resultado del desarrollo natural de la lengua» (DŽ₂: III). En este diccionario se coloca en primer lugar la variante de acentuación más habitual en el lenguaje estándar, sin tener en cuenta su antigüedad. Por eso, en este diccionario las variantes analizadas se presentan tanto como palabras de acentuación fija como de acentuación móvil: audrà (4) / áudra (1), odà (4) / óda (1), progà (4) / próga (1), rūšìs (4) / rūšis (1), siẽla (4) / siẽla (1). En la nueva edición del diccionario, de 1993, solo quedan dos casos: áudra (1) / audrà (4), óda (1) / odà (4). Las demás palabras aparecen únicamente con acentuación fija: próga (1), rūšis (1), siẽla (1). En el «Diccionario de pronunciación de la lengua lituana» tampoco se evitaron las variantes de acentuación: audrà (4) / áudra (1), óda (1) / odà (4), próga (1) / progà (4), rūšis (1) / rūšìs (4), siẽla (1) (LKTŽ). Así pues, los compiladores de diccionarios no podían ignorar las tendencias reales del uso lingüístico. Sin embargo, al admitir variantes de acentuación, parece que deben evaluarse no solo desde el punto de vista de la norma, sino también desde el de la sistematicidad (Mikulėnienė 1995: 36), es decir, teniendo en cuenta cómo se acentúan los derivados de estos sustantivos (cf. próga – próginis, rūšis – rūši-nis). Dado que junto a progà todavía no se usa el adjetivo *próginis, ni junto a rūšìs *rūšìnis, no se puede considerar equivalentes la acentuación en la raíz y la acentuación en la terminación (Kuzavinis 1981: 7). En otras palabras, una variante de acentuación equivalente debe vincularse, mediante relaciones derivativas, a otras formas (Vitkauskas 1985: 11). 113 Así pues, las variantes de acentuación examinadas no son equivalentes. Por tanto, en los diccionarios deben colocarse necesariamente en primer lugar las variantes de acentuación fija (es decir, la antigua acentuación de raíz). La norma estadística —las variantes con acento en la terminación— debe incluirse únicamente con la abreviatura šnek. De este modo quedarían diferenciadas del estilo oficial del lenguaje estándar. Por otra parte, las variantes marcadas con šnek. tampoco deben considerarse errores lingüísticos. Para el nivel inferior del lenguaje estándar, los lingüistas deberían aplicar no tanto el criterio de la norma como el de la sistematicidad. LITERATŪRA B a l č i k o n i s J. 1978: Netikusi publicistika. – Balčikonis J., Rinktiniai raštai 1, Vilnius: Mokslas. B ū g a K. 1961: Zoologijos sistematikos terminų žodynėlis. – Būga K. Rinktiniai raštai 3, Vilnius: Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros leidykla. DrskŽ – N a k t i n i e n ė G., P a u l a u s k i e n ė A., V i t k a u s k a s V. Druskininkų tarmės žodynas, Vilnius: Mokslas, 1988. DŽ₁ – Dabartinės lietuvių kalbos žodynas, Vilnius: Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros leidykla, 1954. DŽ₂ – Dabartinės lietuvių kalbos žodynas, Vilnius: Mintis, 1972. DŽ₃ – Dabartinės lietuvių kalbos žodynas, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidykla, 1993. DünŽ – V i t k a u s k a s V. Šiaurės rytų dzūnininkų šnektų žodynas, Vilnius: Mokslas, 1976. G i r d e n i s A. 1967: Kodėl įsigali “galūninis” vardažodžių kirčiavimas. – Mokslinė aukštųjų mokyklų dėstytojų konferencija lietuvių kalbos klausimais. Programa ir pranešimų tezės, 6. G i r d e n i s A., P u p k i s A. 1970: Bendrinės kalbos normos ir jų kodifikacija. – Kultūros barai 7, 65–67. K – Littauisch-deutsches Wörterbuch von F r i e d r i c h K u r s c h a t, Halle a. S: Verlag der Buchhand- lung des Waisenhauses, 1883. K u z a v i n i s K. 1981: Kirčiavimo gretybės ir normos stabilumas. – Mūsų kalba 5, 6–7. LKTŽ – Lietuvių kalbos tarmės žodynas. Sudarė V. V i t k a u s k a s, Vilnius: Mintis, 1985. LKŽ I – Lietuvių kalbos žodynas 1, Kaunas: Spindulys, 1941. LKŽ I₂ – Lietuvių kalbos žodynas 1, Vilnius: Mintis, 1968. LKŽ VIII – Lietuvių kalbos žodynas 8, Vilnius: Mintis, 1970. LKŽ X–XII – Lietuvių kalbos žodynas 10–12, Vilnius: Mokslas, 1976, 1978, 1981. LžŽ – P e t r a u s k a s J., V i d u g i r i s A. Lazūnų tarmės žodynas, Vilnius: Mokslas, 1985. M i k u l ė n i e n ė D. 1993: Linksniuojamųjų žodžių kirčiavimo tendencijos. – Kalbos kultūra 63, 75–79. M i k u l ė n i e n ė D. 1995: Variantai normos ir sistemos požiūriu. – Kalbos kultūra 67, 36–39. P a k e r y s A. 1994: Akcentologija 1, Kaunas: Šviesa. Rtr – Lietuviškai-latviškas žodynas. Sudarė J. Ryteris, Ryga, 1929. S t u n d ž i a B. 1984: Lietuvių kalbos dvikskiemenių daiktavardžių kirčiavimo variantai. – Kalbotyra 35, 86–92. S t u n d ž i a B. 1995: Lietuvių bendrinės kalbos kirčiavimo sistema, Vilnius: Petro ofsetas. Š – Lietuvių ir rusų kalbų žodynas. Sudarė d-ras J. Š l a p e l i s, Vilnius, 1921. Taip pat jo užrašyti lapeliai, jei nenurodytas šaltinis. V i t k a u s k a s V. 1987: J. Balčikonio pažiūros į paveldėtąją leksiką. – Lietuvių kalbotyros klausimai 26, 13–18. 114 Vitkauskas V. 1988: Ar sunkus lietuvių kirčiavimas, Vilnius: Mokslas. ZUR EINSCHÄTZUNG DER NEUEN BETONUNG EINIGER WÖRTER Zusammenfassung Es werden Substantive des Typs óda (1) / odà (4) untersucht, wobei festgestellt wird, daß diese Varianten nicht gleichwertig sind. Deshalb sollen die Varianten mot dem ständigen Akzent (d. h. der alten Wurzelakzentuierung) in den Wörterbüchern an der ersten Stelle sein. Die statistische Norm (Varianten mit betonter Endung) ist durch die Abkürzung śnek. (umgangssprachlich) zu kennzeichnen und dadurch von der Standardsprache zu trennen. Andererseits soll man die durch die Abkürzung śnek. (umgangssprachlich) gekennzeichneten Varianten nicht als Sprachfehler betrachten. Für die niedrigere Stufe der Gemeinsprache ist von den Sprachwissenschaftlern nicht das Kriterium der Norm, sondern das des Systems anzuwenden. 115